Donald Trump fue directo al grano al momento de justificar la conveniencia de la operación militar ejecutada en Venezuela para capturar y extraer al presidente venezolano Nicolás Maduro. En conferencia de prensa, el presidente de los Estados Unidos habló de recuperar el petróleo «robado», en referencia a la ola de nacionalizaciones de activos de petroleras estadounidenses en Venezuela durante el chavismo.
Sin mencionarlas, Trump apuntaba a los casos de las petroleras ConocoPhillips y ExxonMobil, que tienen sentencias favorables contra el Estado venezolano por la «nacionalización» de proyectos petroleros. El monto conjunto de los reclamos a favor de estas compañías asciende a unos US$ 10.000 millones.
El presidente estadounidense celebró en conferencia de prensa la captura de Maduro, a quien calificó como “el capo de una vasta red criminal responsable del tráfico de cantidades colosales de drogas letales e ilícitas a Estados Unidos”.
En ese sentido, el Departamento de Justicia informó la existencia de una causa abierta en Nueva York contra Maduro, su esposa e hijo por tráfico de drogas y otros delitos. Maduro también fue acusado por el delito de conspiración narcoterrorista.
Sin embargo, Trump enfatizó que la principal ganancia con la captura del líder chavista es la oportunidad de recuperar los recursos energéticos estatizados por Venezuela. «Nos robaron enormes infraestructuras petroleras como si fuéramos bebés, y no hicimos nada al respecto», dijo el presidente, quien prometió inversiones de las petroleras norteamericanas en territorio venezolano.
Las sentencias por activos petroleros estatizados en Venezuela
En efecto, el gobierno de Hugo Chávez procedió en 2007 con la denominada nacionalización de activos de ExxonMobil, ConocoPhillips y demás petroleras. Las petroleras iniciaron juicios en tribunales internacionales y finalmente obtuvieron sentencias favorables que suman unos US$ 10.000 millones.
El gobierno de Chávez obligó a las petroleras extranjeras a renegociar los términos de los contratos de explotación que mantenían con la petrolera estatal PDVSA a través de empresas mixtas. Bajo los nuevos acuerdos, PDVSA tendría al menos el 60% de participación en todos los proyectos.
Petroleras como TotalEnergies y Chevron aceptaron los nuevos términos. No fue el caso de ConocoPhillips y ExxonMobil, que calificaron la medida como una expropiación sin compensación económica, optando por retirarse de sus operaciones en Venezuela e iniciando demandas en tribunales internacionales.
ExxonMobil dejó el proyecto Cerro Negro, sobre el cual obtuvo en 2014 un fallo favorable en un tribunal del CIADI por 1600 millones de dólares. ConocoPhillips abandonó sus participaciones en Petrozuata, Hamaca y el Golfo de Paria y logró en 2019 un fallo favorable también del CIADI por US$ 8370 millones. Las sentencias fueron ratificadas en cortes estadounidenses.
Trump: «Las petroleras de EE.UU. van a invertir en Venezuela»
«Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura petrolera», prometió Trump en el marco de la conferencia de prensa que dio para confirmar la acción sobre Venezuela. Más aún: aseguró que está empujando a las petroleras estadounidenses a volver a invertir en ese país.
Venezuela actualmente produce cerca de un millón de barriles diarios de petróleo, muy por debajo del pico de más de tres millones de bpd alcanzado hace más de una década.
Las exportaciones de crudo y combustibles superan los 700.000 barriles por día. China fue el principal mercado de colocación, representando en 2025 entre el 55 y el 90% de las exportaciones petroleras mensuales de Venezuela.
Nucleoeléctrica Argentina alcanzó un nuevo hito en el Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II) con la llegada de una grúa pórtico de última generación fabricada en IMPSA. El proyecto ASECG II es indispensable para garantizar la continuidad de operación de la central nuclear Atucha II luego del 2027.
El equipamiento fue desarrollado por IMPSA en base a una especificación técnica elaborada íntegramente por la Gerencia de Proyectos de Nucleoeléctrica.
La grúa cuenta con un diseño innovador que permitirá mover y posicionar con precisión los canastos que contienen los elementos combustibles gastados durante las tareas de almacenamiento en seco.
La instalación y puesta en marcha del equipo está prevista para principios de 2026 y se estima que tomará cuatro meses.
ASECG II, un proyecto clave para Atucha II
La empresa generadora estatal informó un avance general de 38% en la ejecución del proyecto ASECG II, que será necesario para poder seguir operando el reactor de Atucha II luego de 2027.
El proyecto ASECG II registra un avance de 38%.
Durante su vida útil, las centrales almacenan los elementos combustibles gastados en piletas de decaimiento con capacidad limitada. Por ello, el estándar internacional actual es el almacenamiento en seco, una solución segura, eficiente y sostenible que utilizan los países con industria nuclear desarrollada.
En Atucha II se estima que la capacidad de las piletas se alcanzará hacia diciembre de 2027, lo que refuerza la importancia de avanzar en tiempo y forma con este proyecto. Ya se completaron obras civiles claves como la base de hormigón de alta resistencia donde se ubicarán los silos y se avanza en la construcción de los componentes del sistema.
El diseño del sistema incorpora ventilación pasiva, que mantiene la temperatura dentro de rangos seguros sin necesidad de energía eléctrica ni intervención humana, aumentando la confiabilidad a largo plazo.
En el caso de Atucha I, Nucleoeléctrica inauguró en 2022 un centro de almacenamiento en seco para alojar los combustibles gastados, pensando también en la operación futura de esta central nuclear, sobre la cual se estan ejecutando los trabajos del proyecto de extensión de vida. La inversión conjunta en este proyecto y el ASECG II esta valuada en US$ 700 millones.
“Existe una oportunidad histórica para que Argentina se transforme a partir de su agrobioindustria”, sostiene Federico Mayer, fundador del Club AgTech, durante la presentación de su libro “AGRO 10X: La plataforma para potenciar Argentina”, en un encuentro realizado en la Sociedad Rural Argentina con la prensa y referentes del agro argentino.
El autor sostiene que estamos frente a un cambio de época, impulsado por la convergencia entre la digitalización, la inteligencia artificial y la biotecnología, un proceso que redefine la manera en que se produce, comparte información y crean valor; y la agroindustria está en el centro de esas transformaciones.
“Esta nueva revolución —basada en sensores, algoritmos, redes y almacenamiento masivo— reconfigura la manera en que observamos, procesamos y compartimos datos, habilitando organizaciones más eficientes y colaborativas”, sostiene.
“En paralelo, el mundo enfrenta la presión de los límites planetarios. Esto abre una enorme oportunidad para el agro, el único sector capaz de secuestrar carbono de manera masiva y a partir de esto generar biomasa transformable en alimentos, energía y biomateriales”, insistió Mayer.
Además, nuevas corrientes financieras reconocen que el 60% del PBI global depende directamente de la naturaleza, por lo que cuidarla ya no es solo un tema ambiental, sino un tema de negocios. En ese contexto, Mayer propone superar la lógica de adaptación y asumir un rol activo como “hombres y mujeres transformadores”, capaces de diseñar nuevas realidades en un contexto cada vez más volátil y complejo.
Fue ahí que sostuvo que Argentina cuenta con activos clave para aprovechar este contexto:
● Un sector agro-bioindustrial competitivo, profesional y con prácticas sustentables.
● Ahorros argentinos en el exterior estimados en hasta USD 400.000 millones, cuyo 1% podría impulsar nuevas empresas.
● Una diáspora global con talento y vínculos, capaz de motorizar innovación como hizo Israel.
● Un ecosistema emprendedor en crecimiento.
“Uno de los ejes centrales de AGRO 10X es la bioeconomía, presentada como un nuevo paradigma para generar desarrollo económico, ambiental y social en Argentina. A partir del uso inteligente y sostenible de los recursos biológicos, potenciados por las herramientas digitales y biotecnológicas, el autor muestra cómo el país puede multiplicar por diez el valor del sistema, impulsando bioproductos, bioenergía, economías circulares y modelos colaborativos que integran ciencia, tecnología y territorio”, resaltó Mayer.
La obra destaca ejemplos concretos de cómo la agrobioindustria argentina ya está transitando este camino, y ofrece herramientas para que productores, emprendedores, empresas e instituciones puedan acelerar su transición hacia esta nueva matriz productiva.
Además, el libro subraya el rol clave de las ciudades del interior como espacios donde la innovación, el talento y la actividad económica se articulan de manera natural con las cadenas de valor bioindustriales, generando oportunidades genuinas en todo el país.
“La transformación de Argentina depende de nuestra capacidad para innovar, colaborar y pensar en grande. Debemos dejar de esperar soluciones mesiánicas y asumir la responsabilidad de crear redes, empresas y capacidades que permitan a la Argentina procesar la complejidad del mundo actual”, señaló Mayer durante el lanzamiento.
En el evento de presentación del libro también participaron con unas palabras Ricky Negri —productor, profesor, ingeniero en Producción Agropecuaria y MBA— quien escribió el prólogo del libro, y Ernesto van Peborgh, autor de la contratapa. Ernesto es ingeniero, MBA por Harvard y un referente regional en sostenibilidad e innovación regenerativa. Co-creó Regen Designers junto a John Fullerton y es cofundador de SEVA Institute, es una organización dedicada a impulsar el diseño regenerativo como una forma consciente de servir a la vida, integrando finanzas, tecnología y propósito.
«Agro 10X se presenta así como un llamado a la acción y una guía para todos aquellos que buscan contribuir a un futuro más próspero, sostenible y basado en el conocimiento. Con mentalidad moderna, cooperación y nuevas plataformas de sueños colectivos, es posible construir una Argentina pujante, atractiva y protagonista de la nueva era”, concluyó Mayer.
Uno de los dilemas centrales para el futuro de la matriz productiva argentina pasa por desentrañar si Vaca Muerta podrá servir como palanca de un plan de desarrollo integral del país, o si -en cambio- se limitará a ser un proyecto de enclave energético que aporte divisas sin generar un derrame significativo sobre la industria y el empleo.
Para analizar el desafío de transformar el boom de los hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina en verdadero desarrollo a escala nacional, Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo Sostenible y curador de Argendata en Fundar; Juan Manuel Telechea, economista y columnista en Cenital; y Patricia Charvay, economista y socia de la consultora Economía y Energía, conversaron en la última emisión de Dínamo – Charlas de Energía, ciclo conducido por Nicolás Gandini.
Schteingart abrió el debate señalando que el rol de los recursos naturales es crucial, pero la historia demuestra que en muchos países han sido más un problema para el desarrollo que una solución concreta para sus habitantes. La clave, a su entender, radica en qué se hace con la renta de su explotación. Ejemplos de gestión exitosa, como Noruega o Australia, particularizó, contrastan con los fracasos de naciones como Venezuela o Angola.
“Noruega, por caso, utiliza su renta petrolera invirtiéndola en activos globales y no en gastos corrientes, logrando que cada noruego posea 250.000 dólares per cápita a partir de eso, además de haber desarrollado una fenomenal política de proveedores en torno a su industria energética”, ejemplificó.
En definitiva, opinó, para que Vaca Muerta sea una palanca de desarrollo la renta generada debería invertirse en educación, infraestructura, ciencia y fortalecimiento de cadenas de valor aguas arriba y aguas abajo. “Esto incluye fomentar la actividad petroquímica, el gas natural licuado (GNL) y el entramado metal-mecánico, que hoy está muy golpeado”, puntualizó.
Sin embargo, advirtió, esta agenda no resulta especialmente interesante para la gestión de Javier Milei. “El Gobierno nacional, bajo una visión ideológica liberal, parte de la idea de que la estructura productiva es neutral en términos de crecimiento, lo que significa que da lo mismo producir bananas que satélites. Esta postura no prioriza el desarrollo de actividades que involucren conocimientos más complejos, perdiendo la oportunidad de multiplicar el empleo indirecto”, se lamentó.
Dependencia mutua
En octubre, tal como remarcó Charvay, la Argentina batió su mejor marca de producción de petróleo desde 1998, alcanzando los 865.000 barriles diarios. El panorama, acotó, es bastante similar en el plano de la oferta gasífera, que esta temporada logró su mejor rendimiento desde 2003. “Más allá de todo, podría decirse que recién estamos retomando los niveles productivos de fines de los ’90 y principios de los 2000. Estamos volviendo, pero nos llevó 25 años”, consideró.
Gracias a esta tendencia alcista, explicó, se dio un drástico cambio en la balanza comercial: el sector pasó de generar una salida continua de divisas durante 15 años a verificar un superávit auspicioso. “En solo dos años (2022 y 2023), Vaca Muerta aportó US$10.000 millones más a la balanza comercial. Se proyecta, en un escenario optimista, que en una década la Argentina podría producir 1,5 millones de barriles de petróleo, con 1 millón destinado a la exportación”, vaticinó la especialista, quien acotó que esa expansión suena perfectamente viable, aunque podría ralentizarse si la cotización internacional del recurso se mantiene baja; es decir, cercana a los US$60 por barril.
En estos momentos, intervino Telechea, la discusión macroeconómica lo consume todo. “Todavía hay que seguir remachando acerca de lo importante que es el crecimiento económico para el bienestar de la población argentina”, aseguró. Existe una sinergia y una dependencia mutua en relación con el desempeño del sector hidrocarburífero, a su criterio, ya que para poder desarrollar Vaca Muerta hace falta contar con “una macro estable”. “Asimismo, para que haya una macroeconomía estable se necesita a Vaca Muerta«, señaló el analista, remarcando que la incertidumbre reduce el margen de negociación con las multinacionales.
“El Gobierno nacional, bajo una visión ideológica liberal, parte de la idea de que la estructura productiva es neutral en términos de crecimiento, lo que significa que da lo mismo producir bananas que satélites», planteó Schteingart.
Encrucijada socioeconómica
Después de casi 15 años sin crecimiento económico en la Argentina, aseguró Telechea, es hora de “apelar a todo lo que tengamos”, ejerciendo controles ambientales y sociales, pero sin prohibir ninguna actividad productiva per se. “Retomar el crecimiento es la condición necesaria, aunque no suficiente, para salir de la encrucijada socioeconómica del país”, enfatizó.
Schteingart, por su parte, matizó esta visión, advirtiendo que importa mucho “cómo se crece”. En ese sentido, expuso que la minería y el petróleo generan en total unos 100.000 empleos formales, lo que representa el 0,5% de la ocupación total en la Argentina. “El riesgo de un modelo apalancado casi exclusivamente en actividades muy capital-intensivas es que el derrame social sea bajo, llevando a la paradoja de una economía que crece sin crear empleo”, cuestionó.
Es sumamente problemático, desde su mirada, que el sector estrella de la economía nacional no esté creando tanto trabajo como se esperaba ni deteniendo la pérdida de empresas, habilitando así la aparición de discursos de rechazo hacia la industria extractiva. “La caída en términos laborales y empresariales en cuencas maduras como la del Golfo San Jorge no se ve compensada por el crecimiento de Vaca Muerta o el litio. De hecho, se han perdido 18.000 empresas en los primeros 20 meses de la gestión de Milei, con 150.000 empleos formales menos que al inicio”, especificó.
El concepto de «destrucción creativa», comentó Telechea, puede funcionar en entornos como Silicon Valley, pero en la Argentina la pérdida de una empresa metalmecánica equivale a una «desertificación del entrampado productivo». La estrategia gubernamental de “abrir sin paracaídas” significa que las compañías deben arreglárselas solas ante el «tsunami productivo». “Esto genera una ‘tormenta perfecta’ para los sectores que deben reconvertirse, ya que el Gobierno subestima la enorme dificultad de reconstruir las capacidades productivas perdidas”, acotó Schteingart.
Daniel Schteingart, Juan Manuel Telechea y Patricia Charvay analizaron el desafío de transformar el boom de los hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina en verdadero desarrollo a escala nacional.
Oportunidad latente
A decir de Charay, la estacionalidad de la demanda de gas en la Argentina (que es alta en invierno y baja en verano) dificulta sobremanera la productividad continua. La instalación de plantas licuefacción, planteó, resultará clave para acotar esa limitación estacional al permitir un bloque de producción más continuo y estable durante todo el año. “Si bien el ingreso de divisas por la vía del GNL parece que viene mucho más lento de lo que se anuncia, existe un proyecto concreto como el de Southern Energy, que ya cuenta con decisión final de inversión y contratos firmados. La posibilidad está, pero para su concreción faltan unos años”, reconoció.
Por lo pronto, afirmó Schteingart, el desarrollo de Vaca Muerta está reconfigurando el mapa productivo territorial. “Neuquén ya es la quinta provincia en materia de Producto Bruto Interno (PBI), sólo por detrás de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Córdoba y Santa Fe. Si las proyecciones se cumplen, los neuquinos podrían duplicar su participación en la economía nacional, acercándose al 7% u 8% del PBI argentino en la próxima década”, anticipó.
Este crecimiento, admitió, trae consigo una deuda de infraestructura urbana. “La falta de servicios y viviendas hace que la infraestructura esté corriendo siempre por detrás, tal como se ve en Añelo”, ilustró.
Al ser un segmento que no deja de crecer, argumentó Charvay, muchos ‘cuellos de botella’ emergen y se van resolviendo sobre la marcha. “Los retos seguirán apareciendo y es deseable que así sea. Entre las mayores prioridades a atender figura el transporte de energía eléctrica, un segmento cuyas obras fundamentales vienen siendo postergadas desde hace muchísimos años”, criticó.
No menos relevante, agregó, será continuar con la ampliación de la red de gasoductos y oleoductos. “Más allá de los últimos avances registrados, el abastecimiento del norte del país es un punto especialmente crítico porque tiene que ver con el sistema energético argentino en su totalidad”, reflexionó.
Objetivo realista
Telechea identificó un problema grave en el peronismo: la falta de conducción política, que genera miradas divergentes sobre temas trascendentales. “El desgaste macroeconómico hace que estas discusiones de desarrollo pasen a un segundo plano”, reclamó.
Es cierto, concedió, que el boom hidrocarburífero podría significar un reverdecer del PBI. “No obstante, incluso con las proyecciones más optimistas, el sector no solucionará por sí solo los problemas estructurales de la economía argentina”, manifestó.
En la misma sintonía se expresó Charvay, quien reivindicó la importancia del desarrollo de los hidrocarburos a la hora de captar dólares y gestar dinámicas internas positivas. “Pero con eso sólo no alcanzará”, recalcó.
El gran riesgo, para Schteingart, es caer en la narrativa “Eldoradista”, incurriendo en el sobredimensionamiento del potencial de la Cuenca Neuquina. “Yo no me imagino que con Vaca Muerta tengas algo que automáticamente te transforme en Noruega o en España”, comparó.
El objetivo realista, expresó, pasa por volver a acercarse a los países vecinos que han sacado «varias cabezas de ventaja». “Sin gestión estratégica, podríamos encaminarnos a la frustración, como ya ocurrió con el hidrógeno verde o con los anuncios de inversión que demoran en materializarse”, sostuvo.
La politóloga Cecilia Degl´ Innoccenti, incisiva y escarbardora, investigó las reacciones de la nomenklatura vieja y nueva ante la inminente privatización de la más redituable de las empresas nacionales, Nucleoeléctrica Sociedad Anónima. Publicado en el diario Perfil, conocido por imparcial, su artículo es como meter la mano en una bolsa de ratas.
La privatización parcial de Nucleoeléctrica (Na-SA), operadora de las centrales Atucha I,II y Embalse, agregó un nuevo capítulo a la frenética política nuclear argentina. La medida forma parte de un conjunto, con la adhesión formal al programa FIRST de Estados Unidos y al congelamiento de otros proyectos, incluidos Atucha III y IV que habían sido negociados con financiamiento chino. En ese movimiento se lee no solo un ajuste económico o una impronta «comercial», sino una respuesta al cambio geopolítico que imprimió el gobierno de La Libertad Avanza en el corazón del estratégico sector atómico.
El giro impulsado por Javier Milei —con el asesoramiento directo de Damián Reidel, su asesor estrella en materia tecnológica y nuclear— fue interpretado por especialistas, exfuncionarios y legisladores como una «entrega de soberanía tecnológica». Críticos del oficialismo señalan que tanto la venta de Na-Sa como la parálisis del CAREM, reactor modular insignia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), no son hechos aislados. Sino que tienen una lectura geopolítica: implica abandonar años de desarrollo local para subordinarse al «club de compradores» de tecnologías norteamericanas.
La decisión también reavivó tensiones diplomáticas de ambos lados de la grieta: tras años de negociaciones con Beijing, que ofrecía financiamiento para la central Hualong y el swap como respaldo, diez años después la Casa Rosada teñida de violeta puso en práctica su alineamiento total con Washington, que, bajo gestión de Donald Trump, relanzó su programa nuclear para usos civiles y así disputar el liderazgo ruso y chino en la materia en la región.
En esa línea, la visita de la embajadora interina estadounidense, Heidi Gómez Rapalo, al sur del país y a la sede de INVAP funcionó como gesto de respaldo de al nuevo rumbo el pasado 19 de septiembre. El broche, sin embargo, ocurrió tres días después, cuando Estados Unidos anunció que Argentina se convirtió en un «socio contribuyente», el primero de América Latina, en firmar el FIRST, una idea de Joe Biden que Trump siguió para garantizar el liderazgo norteamericano en el incipiente mercado de reactores modulares pequeños (SMR).
«Con el programa FIRST, entramos al rebaño, a una fila para comprar tecnología estadounidense que veníamos desarrollando nosotros y luego paralizamos. Es un escándalo», sostuvo Diego Hurtado, exsecretario de Planeamiento en Ciencia y Tecnología. «Se trata de sumarse a un club de futuros compradores».
La narrativa oficial habla de «eficiencia», «modernización» y «apertura al capital privado», pero en el ecosistema nuclear el diagnóstico es otro: vaciamiento institucional, pérdida de autonomía estratégica, fuga de cerebros y un guiño explícito a Washington, que busca revitalizar su presencia en la industria nuclear regional.
Mientras tanto, dentro del sistema nuclear local se multiplican las renuncias y la fuga de profesionales, en un clima de incertidumbre sobre el futuro del sector. En esa línea, el CAREM —único reactor modular en construcción en América Latina y con patente argentina— fue directamente paralizado, según explicaron fuentes de la central. Mientras tanto, el Estado planea instalar cuatro reactores ACR-300, patentados por INVAP en Estados Unidos, pero que aún estánen etapa de diseño, con inversión extranjera y sin plazos claros de ejecución.
Damián Reidel, Javier Milei.
El mapa nuclear argentino
El mapa nuclear argentino siempre fue una rareza en América Latina. Una articulación entre Estado, ciencia, industria y geopolítica que logró hitos como ser el primer país del hemisferio sur en operar un reactor de investigación (1958), exportar reactores a países como Argelia o Australia a través de INVAP, y proyectar la construcción del CAREM, el primer reactor modular pequeño (SMR) de diseño nacional. Ese ecosistema se sostenía en cuatro pilares: la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), Nucleoeléctrica, INVAP y el proyecto CAREM. Hoy, tres están en pausa o desfinanciados, y el cuarto —Nucleoeléctrica— se encamina a la privatización.
El CAREM, en particular, representa un símbolo: una central de potencia con tecnología 100% argentina, evaluada en 2023 entre las cinco más avanzadas del mundo por la Agencia Internacional de Energía. Su construcción en Lima (provincia de Buenos Aires) estaba en un 85% de obra civil, con más de 400 millones de dólares ya invertidos. Y su proyección creció en paralelo al avance de la IA, del mundo cripto que creó un mercado «interminable» de electricidad segura y limpia.
Sin embargo, hoy está paralizado. Según testimonios internos, en la empresa estatal se prohibió incluso mencionarlo. «El albertismo empezó con la expulsión de personal del sistema científico y tecnológico, con Milei se potenció dio un salto de calidad enorme. Nunca se vio el parate que hay hoy. El proyecto está completamente parado», indicaron a este medio.
Pero el corazón del conflicto del devenir nuclear argentino no es solo económico o comercial, sino estratégico. El CAREM, desarrollado por la CNEA desde 2010, es uno de los proyectos más avanzados a nivel global en SMR . «Estábamos entre los cinco reactores mejor posicionados en el mundo según la Agencia Internacional de Energía Atómica», aseguró Adriana Serquis, presidenta de la CNEA hasta diciembre de 2023. «No es inviable», dijo, en alusión a la frase de Reidel. «Tenía el 85% de la obra civil finalizada y fecha proyectada de finalización para 2028, antes que el resto de los competidores internacionales», agregó.
«En Nucleoeléctrica hasta se prohibió usar la palabra CAREM.”, sumó Hurtado en la misma línea, aludiendo a los bozales con lo s que cuentan los funcionarios que quieren llevarse bien con Casa Rosada.
De la visita de Heidi Gómez Rapalo a Bariloche a la firma de FIRST
La adhesión de Argentina al programa FIRST, el pasado 22 de septiembre, se anunció con entusiasmo desde la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires y fue acompañada por visitas estratégicas, como la de Heidi Gómez Rápalo a Bariloche. La representante estadounidense, que oficia de embajadora interina hasta que llegue Peter Lamelas, recorrió el Instituto Balseiro, el INVAP y se reunió con el embajador rionegrino, Alberto Weretilneck, días antes
Heidi Gomez Rapalo y el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck
Según el comunicado oficial, el país «se suma a un distinguido grupo de socios contribuyentes como Japón, Corea del Sur y Canadá», con la meta de acelerar el despliegue global de SMRs bajo estándares de seguridad y no proliferación. Sin embargo, fuentes señalan que esta participación implica el congelamiento de proyectos propios para ceder prioridad al desarrollo estadounidense.
El llamado «Plan Nuclear Argentino» lanzado por Milei y Reidel el 20 de diciembre de 2024 —acompañados por Rafael Grossi, titular del OIEA— es, para algunos exfuncionarios, una puesta en escena. «Prefiero llamarlo el Plan Reidel más que ‘argentino’. Está basado en un reactor que aún es una patente, el ACR-300 de INVAP», agregó Hurtado, destacando el tiempo que llevará para que estén operativos (unos 5 años). La idea es que estos cuatro reactores, explica, reemplacen a la cuarta central, de capitales chinos, que está actualmente congelada por orden de Casa Rosada. Para él, lo grave es que, además del desmantelamiento, el CAREM «dejó de mencionarse en reuniones técnicas» y usar su nombre en la CNEA se volvió tabú.
En off, voces cercanas a la gestión de Reidel afirman que el CAREM fue frenado por su «falta de viabilidad comercial» y reconocen que el objetivo es «vender conocimiento» más que construir reactores. Pero desde adentro del proyecto, una fuente describe otra realidad: «Es un elefante gris, mal gestionado por todos los gobiernos«, declaró, destacando que la debacle comenzó con Alberto Fernández mientras que con el gobierno libertario se produjo un verdadero «salto de calidad» en el desmantelamiento.
El factor China: del prestigio perdido al socio descartado
El otro gran actor del drama es silencioso pero no menor: China. En 2014, durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, Argentina tenía firmado un acuerdo para construir dos centrales: una con tecnología con patente nacional (tipo CANDU, uranio natural, agua pesada) y otra con tecnología china (Hualong, uranio enriquecido). Atucha III y Atucha IIV respectivamente. Según la lectura de ese momento, el pacto se interpretó como una jugada audaz: obtener infraestructura y fondos, pero también preservar capacidad de diseño e industria local.
Ese equilibrio se perdió con la llegada de Cambiemos al poder en 2015 y se desdibujó definitivamente con la gestión de Milei. Para Federico Basualdo, exsubsecretario de Energía Eléctrica durante la presidencia de Cristina Kirchner, el viraje no es técnico, sino ideológico. «La asociación con China no era política, era comercial», sostuvo a AM530, advirtiendo la débil posición argentina ante la escasez para financiar el sector nuclear (y la necesidad de buscar fondos afuera)..
En ese punto también coincidió Hurtado, quien describió la maniobra realizada para terminar el proyecto en ese momento: China financiaría a cambio de la venta de la central Hualong, la primera de esas características a ser instalada en la «prestigiosa» potencia nuclear latinoamericana. «Argentina no tenía para poner el 15% acordado mientras que China quedó a la espera. Gustavo Béliz no lo pidió. Fue una paralización. Tras la salida de Béliz, no se destrabo tampoco. Yo creo que el gobierno de Fernández fue sensible a las presiones de EEUU. Tuvo una política exterior débil, invirtió pero no hubo una política nuclear convergente».
Argentina figuraba hasta 2023 en el mercado global de reactores modulares pequeños por el proyecto CAREM.
La privatización de Nucleoeléctrica Argentina SA, eje del «Plan Reidel»
La disconformidad con el decreto 695/2025 que habilita la privatización del 49% de NA-SA —44% vía licitación internacional y 5% al personal— saltó la grieta y despertó alertas incluso en sectores tradicionalmente favorables a la participación privada. Julián Gadano, exfuncionario del área durante la presidencia de Mauricio Macri, advirtió en un hilo de X que «la forma y el momento son inadecuados». Aunque relativiza el concepto de «soberanía» en una empresa que «no diseña ni exporta tecnología», considera que la operación, tal como está planteada, podría terminar en un «precio ridículo» por la falta de incentivos reales para inversores sin control accionario.
Sin embargo, el punto de contacto vuelve a ser la paradoja que representa CAREM, un punto en el que el kirchnerismo y el macrismo confluyen. «La idea es generar las condiciones para atraer capitales y vender el conocimiento, el diseño. Por lo que es necesario terminar de construirlo», indicaron una fuente cercana al expresidente que siguió el tema y aseguró que durante esa gestión hubo una inversión de 400 millones de dólares por parte del estado nacional.
Reidel, por su parte, dejó en claro que no habrá inversión pública en función de la motosierra libertaria. «El financiamiento (de las centrales) vendrá de un equity extranjero», afirmó. Pero, a casi un año del anuncio del «Plan Reidel», que incluyó la paralización del CAREM y el congelamiento de la cuarta central nuclear, no hay señales de esos inversores que le prometió la figura que encandiló a Milei con sus contactos en Silicon Valley, previendo la posibilidad de que la Patagonia se transformara en un polo de IA.
En tanto, relanzamiento de la agenda nuclear argentina bajo el paraguas de Estados Unidos no solo marca un reordenamiento geopolítico, sino una redefinición profunda del rol del Estado en sectores estratégicos. En nombre del déficit fiscal, algunos denuncian que se frena una tecnología nacional en pleno desarrollo, mientras que el Gobierno, como «socio contribuyente» del programa nuclear de EEUU, destinará recursos que apuntan a posicionar a EE.UU. como proveedor global. Con un sector privado todavía renuente a invertir, sin garantías de rentabilidad ni infraestructura concreta, el plan nuclear, por ahora, más a promesa de marketing que a política de estado.
Cecilia Degl’Innocenti
Comentario de AgendAR:
El Plan Nuclear de Reidel es de salvataje de la industria nuclear. De la industria nuclear estadounidense, que está bastante más muerta que la nuestra, aunque venga tan llena, llenísima de proyectos.
Está muerta porque son proyectos de proyectos de proyectos, puru vulevú con soda, poco fierro y cero hormigón, mucho power points, canapés y cartas de intención absolutamente vacías, acciones de empresas inexistentes que sólo compra un gil a espera de encajárselas a algún otro aún más gil, y todas esas alegrías de la timba financiera.
Desde que la construcción de centrales nucleares se detuvo en EEUU, en tiempos de Jimmy Carter, las proveedoras de suministros quebraron, y los recursos humanos en diseño, fabricación de componentes, montaje y puesta en marcha se jubilaron y/o murieron. Inevitable, fueron 45 años de nada continua. EEUU cerró 18 centrales y construyó 2, pero Westinghouse tardó el triple de lo acordado en ponerlas en línea, y salieron 4 veces la mosca pactada. Un chiche, el panorama nuclear yanqui.
Por eso, al «Súbanse al FIRST», la propuesta para Argentina de los gauleiters del State Department, doña Heidi Rapalo, y el Pete Lamelas (nombres sugerentes), hay que entenderla como un «Súbanse al Titanic». Barco famoso, a su modo. Pero hay que garpar el pasaje (sólo la ida).
A esos exultantes infelices empresarios nucleares yanquis, unánimente «traders» (en Avellaneda, mesadineristas y/o chorros), los venimos a salvar como la caballería nosotros, los argentos. Perdón, no quise insultarnos, compatriota. Los están salvando Reidel y Milei. Reidel, es directamente del palo, en su prontuario brillan JP Morgan, Goldman Sachs, y otras trituradoras de republiquetas endeudadas. Milei… bueno, es Milei. No sabe mucho de finanzas ni de nada, pero al menos pergeñó una criptoestafa argentina.
Esto no los descalifica moral o políticamente, porque desde tiempos de Mauricio Macri el nivel de la nomenklatura es ése. Sin entrar en consideraciones penales, son gente muy adversa y ajena a fierros, laboratorios, investigación, industria, empleo o construcción. Tilingos light, pero con escolta diplomática heavy.
Y al Titanic que es la industria nuclear yanqui, los van a salvar… con la nuestra (gracias, presidente. Buena tuya).
COMO LA GELATINA DE PESCADO
Frente a las narices de una oposición parlamentaria firme como la gelatina de pescado (perdón, pescados), estos dos… ¿vendepatrias? (la palabra queda chica y está gastada, se entró a una etapa superior en la breve historia de la infamia argenta).
Decía: frente a las narices de radicales Green Beret (Boinas Verdes, hablan castellano pero operan para los gringos), frante a las narices de peronistas de los de poncho reversible (puzó por fuera, celeste por dentro), estos cosos van a :
Vender Nucleoeléctrica a precio vil,
Ya suspendieron el CAREM «sine die»,
Y pisaron la terminación del RA-10, de cuya producción futura de radoisótopos se va a apropiar alguna multinacional como GE HealthCare o NorthStar Medical Radioisotopes a costo cero.
Si la CNEA tuviera mostrador a la calle para vender la producción del RA-10 con marca propia, levanta a este tipo de revendedores con la pala y los tira a la basura. El mercado de radioisótopos médicos este año facturó U$ 13.760 millones. El RA-10 puede acorralar, solito con su alma, el 20% de esa torta. ¿No se alegran, Heidi y Lamelas? Tenemos tanto para darle a yanquilandia…
En resumen, el crapulaje libercriollo está mandando a desguace el Programa Nuclear Argentino de 2014. Que no que tiene un corno que ver con el de Reidel y Milei. Malo o bueno, el Programa de 2014 al menos era argentino.
El Programa Nuclear de Reidel y Milei consiste en que nos volvamos clientes forzosos de la dicharachera y devastada aunque artrítica industria nuclear yanqui. Desde los años ’70 somos exportadores nucleares y hemos fajado MAL a los EEUU en varias licitaciones de reactores. Pero ahora el FIRST nos poner a ser el salvavidas sudaca de esta manga de caídos de la palmera.
Jauretche definía la independencia económica como asunto no de cambiar de collar, sino dejar de ser perro. Reidel, Milei y su gavilla lo que quieren es volvernos el perro del perro.
Pero no hay collares con garantía, e incluso el perro del perro puede morder al amo.
Un ejemplo de ello. Muy podrida tiene que ser la cosa para que incluso el sociólogo Julián Gadano, «El Hombre Nuclear» de Macri (y de quien venga), evite salpicarse de reidelismo explícito.
Este muchacho siempre está siempre listo, como diligente boy scout de embajada, para volver a dirigir la Subsecretaría de Energía Nuclear. Posiblemente lo haga cuando la dirección actual de ese templo atómico se estrelle, junto con el actual gobierno. Puede hacerlo incluso antes, si a la nueva conducción nuclear le destapan las cloacas, y a Dios por fin le dan arcadas y decide volverse nuevamente argentino.
Pero dejemos al ansioso y ganoso don Julián, que no importa, y vamos a los bifes. La hago cortita porque entre la expresidenta de la CNEA, Adriana Serquis, y mi compañero Diego Hurtado dijeron todo lo esencial, pero lo hicieron -es su estilo- sin desparramar mierda. Son respectivamente una dama y un caballero.
Yo no lo soy.
MI REINO POR UN AXEL
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acaba de juntar a la mesnada nuclear histórica y legítima en el Salón Dorado de la casa de gobierno, en La Plata. Y ahí se mandó y dijo que está en contra de la privatización de NA-SA. Se entiende: las Atuchas I y II están en territorio bonaerense.
Para el Kichi todos los escenarios de privatización de NA-SA son malos, y alguno es directamente horroroso.
Si los nuevos dueños de NA-SA previsiblemente pijotean en inversión, entonces no se construyen nuevas centrales y la provincia, que en 2014 tenía planes para dos centrales nuevas por 700 y 1120 MW instalados, pierde plata.
Si pijotean bastante, las centrales se quedan sin mantenimiento y a la larga pierden la licencia para operar, y… bueno, dejan de operar. Las Atuchas generan el 51% de la electricidad nuclear. Si se caen, Buenos Aires, provincia sin gas ni petróleo, debe gastar de U$ 400 a U$ 600 millones en gas, para tapar el bache eléctrico. Más plata pierde, entonces, la provincia. Y también la Nación, de la que Kicillof podría volverse presidente, quién te dice.
Pero si las nuevos dueños de NA-SA se ponen las pilas en serio y afanan muy a mansalva, tanto como lo han hecho los propietarios de TODAS las empresas públicas privatizadas por Carlos Menem, alguna de las Atuchas por ahí termina teniendo un quilombo técnico que ya no va a ser de disponibilidad, sino de seguridad. Y del resto, se encarga la fuerza de las cosas, o el contador Magnetto, que ES la fuerza de las cosas.
Por ejemplo, ponele que se produce un incidente de grado 2 en la escala INES, que tiene 7 grados. El grado 7 es Chernobyl, ¿se entiende? 41 muertos por enfermedad aguda de radiación, 18.000 casos de cáncer de tiroides (el 90% curados), 2 ciudades y 279 caseríos evacuados en Belarús, Ucrania y Rusia, que llegaron a sumar 350.000 personas que debieron reinventarse la vida. A añadir, 784.320 hectáreas de praderas y bosques sacadas de producción y transformadas en parque nacional.
En fin, el grado 7 INES es un megombo histórico perdurable tres o cuatro generaciones. ¿Se entiende?
Pero un incidente de grado 2 en la escala INES es banal. Sumamente banal y habitual. Sucede generalmente por la rotura de un caño y supone alguna liberación de radiación, pero sin consecuencias significativas fuera del emplazamiento. Se limpia el área contaminada y nadie muere ni dentro ni afuera de la central. Nadie queda jodido por irradiación. Ni adentro ni afuera. Eso es un INES 2.
Atucha 1 tuvo al menos uno de estos, «el taponazo» de 1987. Sin consecuencias, salvo que hubo que parar la central 14 días para limpieza, y reponer alrededor de un metro cúbico de agua pesada derramada (es muy cara). Nadie se irradió.
Pero un INES 2 como estos hoy cae en manos del Gran Diario Argentino y te lo vuelven un Chernobyl multimediático, te inventan muertos, te entrevistan a las acongojadas viudas, te fabrican huérfanos irradiados, los dejan morir ante tus ojos en la tele, te obligan a vaciar al pedo ciudades como Lima o como Zárate, y luego entierran contentísimos a NA-SA en juicios por daños. Greenpeace puede y debe sumarse a estas nobles iniciativas.
Y entonces viene el fin definitivo del Programa Nuclear Argentino, al menos del verdadero. Cierren todo. Chau, Jorge Sabato, has trabajado en vano, y tanto, y tan bien. Chau 75 años de lucha, decepciones y triunfos. Algunos miles de técnicos y profesionales nucleares se rajan del país o se quedan para manejar para Uber. De un desastre de RRPP y RRHH como ése no se regresa.
Bueno, la privatización de NA-SA no es estrictamente un negocio chorro menemista del montón, onda el Estado Nacional puso la guita, los dueños de la privatizada la levantan con la pala sin poner un mango, o un mengo, y menos un Mingo. Y in embargo milagrosamente la empresa anda fetén, no tiene ningún desbole de seguridad, y en el caso concreto de NA-SA en 2023 ganó U$ 350 millones.
El estado ineficiente. Fumate eso, Bro.
No señor, privatizar NA-SA es un negocio más estratégico. Es buscar despacio y sin apuro el incidente o accidente, magnificarlo, cerrar para siempre el Programa Nuclear Argentino y poner a este país, hasta hoy exportador nuclear, y el que más palizas y en más licitaciones internacionales le dio a los EEUU, en comprador bobo y «per saecula saeculorum» de la chatarra nuclear estadounidense. Que además viene siendo invendible en todo el planeta desde fines de los ’70. Y eso por cara y por complicada.
Por eso voy a gritarle en la cara hasta despeinarlo, amigo lector, que el de Reidel es un plan de salvataje de la industria nuclear, pero hablo de la industria nuclear yanqui.
Y sobre todo, le digo esto al gobernador bonaerense don Axel Kicillof. Es el único que sabe hacer cuentas, y está del lado de los buenos.
QUIEN TIENE MÁS QUE PERDER SI SUCEDE LO PIOR (O PEOR)
FIRST es un plan típicamente MAGA: Make America Great Again. Sólo que EEUU no son América (ya quisieran) porque la forman 24 estados-nación, y fue tanta la caída y es tan baja la credibilidad del átomo yanqui, que no alcanzaría con degollar 24 programas nucleares como el argentino de 2014 para hacerlos Great Again.
Lo difícil no es rescatar a General Electric, a Westinghouse, que ostentan una potente y luenga historia fierrera pero ignoro cuántas quiebras tienen en el debe. Lo francamente imposible son hacer grandes a las varias decenas de «start ups» nucleares yanquis, que son sólo humo financiero para giles y lo van a ser siempre.
Por supuesto, no hay apuro para llegar a ese resultado estratégico. Mientras no llega, la hipótesis de mínima para los futuros nuevos propietarios de NA-SA es ganar U$ 350 millones/año, como lo hizo el Estado Argentino en 2023. Probablemente mucho más que eso, porque los «inversores» (haceme reir) en cuatro añitos van a aumentar el precio al consumidor de la electricidad entre un 3000 y un 3700% –
¿Por qué hago muy tranquilo esta afirmación? Porque es lo que sucedió en los cuatro interminables añitos de Mauricio Macri. ¿Al menos la murga de don Mauricio estuvo causando cortes de luz y quiebras a cambio de nuevas centrales eléctricas, fueran nucleares, hidroeléctricas o térmicas?
Un carajo. Las multinacionales del rubro Central Puerto, Pampa Energía, AES Corporation, Total Energies, ENEL Green Power, el Grupo Albanesi, Edesur, Edenor, Edelap y siguen las firmas. Esa runfla simplemente facturó horrores más por lo mismo, y se llevó una magna torta de guita afuera, porque aquí no reinvirtió ni un vintén.
La Hermandad de la Costa declinó participar: los piratas de la Isla Tortuga tienen códigos.
La nueva jefatura de NA-SA podría ir mucho más lejos, sencillamente porque Macri enfrentaba una parlamento que fingia oponerse, y mucha oposición de la calle, intensa y brutalmente real. Esta vez las cosas podrían ser distintas. Los nuevos datos son que la oposición (haceme reir) está aún más vendida, la calle aún más débil y dispersa, y la represión de los descontentos, sean discas o abuelitos, se fue poniendo salvaje. Ahora va con muertos.
Macri, volvé, te perdonamos (era un chiste).
En fin, cierro con dos datos. El gobernador que más guita y prestigio puede perder si se pone de culo contra esta privatización es el cordobés Martín Llaryora. ¿Por qué? Porque tiene a Embalse en su territorio. No sé si le gusta, pero es la central más segura, resistente y gananciosa de las tres que tiene NA-SA. Embalse asegura casi 30 años de vida operativa por delante, muestra una seguridad operativa impecable desde 1986 y tiene un factor de disponibilidad (agarrate, Catalina) del 97,99%.
En plata, eso significa que trabaja a potencia máxima 358 días por año. Está cerrada por mantenimiento 7 días por año, promedio. Es una fábrica de dólares como sólo la tiene el Departamento del Tesoro de los EEUU, pero no vende dólares inflados ni papelitos pintados. Vende electricidad real. Si se deja de mantener Embalse y hay que cerrarla, Córdoba pierde el 86% de su abastecimiento eléctrico.
SIC. Que en latín, significa SIC.
Yo no entiendo por qué Llaryora no junta su gente para impedir la privatización de NA-SA. Si cierra Embalse, cierra la provincia. En realidad sí entiendo. Llaryora quiere ser presidente de la nación, y desde Macri a esta parte, ése es un cargo que requiere de no irritar a la Embajada, y de practicar un derechismo sumamente perruno, con perdón de los perros. Le sale bárbaro.
Mientras la recesión industrial mitigue los apagones en la provincia, por ahora don Martín zafa de la guillotina.
En la provincia de Buenos Aires la guillotina es mayor se zafa menos. El bonaerense es el 49% del producto bruto industrial de la Argentina, y Córdoba sólo el 8%. Frente a un apagón de Embalse, la provincia de Llaryora probablemente reinventaría el Cordobazo, del que todavía tiene la patente. Pero ante un apagón de ambas Atuchas el panorama político provincial y nacional sería bastante más… ¿la palabra es «complicado»? Solitas las dos, son el 5% de un Mercado Eléctrico con un déficit de potencia instalada firme que, en mis cuentas de almacenero, da casi 14.000 MW desde 2014.
Cuando venís tan débil, ese 5% te manda a la Chacarita.
Creo que el Kichi es un tanto más realista, y bastante menos pelotudo. Personalmente, de pelotudo no le veo nada, ni un pelo. Su único defecto, visto cómo viene la política nacional, es no hacerse el macho rompeportones. Que como dice la politóloga Elena Pérez, viene a ser su máxima virtud. Con eso discrepamos, Elena y yo. Tal vez tenemos razón los dos.
Al lado de Elena, yo tengo menos política que la revista «Para Tí». Tal vez por eso no entiendo por qué el Kichi no va a fondo con la milonga, y no dice -porque hay que decirlo ahora- que si Milei privatiza NA-SA, él (el Kichi) la renacionaliza -y sin indemnización- en cuanto salga presidente. Si sale. Pero lo hace.
A mi leal y limitado saber y entender, es lo que hay que decir y el momento de decirlo. La causa es que hoy por hoy Kichi The Great es el único que puede atarle la boca a los empresaurios que Milei convoca para almorzarse el Programa Nuclear Argentino.
Como se sabe, los saurios, incluídos los cocodriloformes y los varánidos como el dragón de Komodo, tienen músculos de poca fuerza para abrir la boca, En revancha, ostentan unos maseteros espectacularmente fuertes cerrarla y morder. El negocio, sobre todo de los cocodrilos, no es dejarte escapar.
Tratemos, oh Axel, de que estos tipos se asusten y no quieran ni abrir la boca. Lo hagas o no, no vas a tener una vida más fácil en ningún caso. Y perdido por perdido, mejor que sea en tu ley.
Como mandril bien nacido, le agradezco al presidente Javier Milei por su neologismo «empresaurios». Él lo supo inventar en viejos tiempos de ínfimo lobbista de (dicen) incluso la CGT, que no me acuerdo qué era.
En el horizonte agrícola se vislumbran máquinas inteligentes que trabajensin conductores y que sean capaces de modificar la labor programada de manera autónoma, ante el cambio de condiciones. Se agregan tractores y cosechadoras híbridos o solo con motores eléctricos y drones con 300 kilos de capacidad para aplicar fitosanitarios de manera localizada, según prescripción. La agricultura automatizada se abre paso vertiginosamente en el mundo, para aumentar los rendimientos, reducir los riesgos de los operarios y facilitar las labores de implantación, protección y cosecha.
Una familia emprendedora
Nicolás Marinelli, de 32 años, soltero, es el actual responsable de un campo familiar cercano a Venado Tuerto en el que se desarrollan actividades agrícolas, al que se suma una empresa prestadora de servicios de cosecha, siembra y pulverización.
La vinculación de la familia Marinelli con el sector agropecuario se inicia hace 60 años, cuando el abuelo de Nicolás, José Marinelli, trabajaba en la fábrica de cosechadoras Giubergia. A partir del conocimiento allí adquirido, compró una trilladora y comenzó a brindar servicios de cosecha para sentar las bases de una actividad que se consolidaría con el paso del tiempo.
Durante muchos años, la empresa fue desarrollándose hasta que se incorporó Sergio Marinelli, padre de Nicolás. Sergio Marinelli fue pionero en el desarrollo de la agricultura de precisión y confeccionó el primer mapa de rendimiento del país utilizando una cosechadora John Deere.
Con el tiempo, amplió el abanico de servicios y sumó las tareas de siembra y pulverización, además de promover diversas innovaciones técnicas. En la época que se incorporó Sergio, el grano cosechado se embolsaba en la máquina y las bolsas se iban descargando en el campo.
El empresario desarrolló una tolva para almacenar el grano en la propia cosechadora, innovación que luego fue incorporada por la fábrica Giubergia a partir de tolvas fabricadas por él mismo.
Posteriormente, adquirió nuevas cosechadoras, a las que incorporó este sistema, que consolidó una mejora significativa en la eficiencia operativa. Con el tiempo, también se animó a producir en campos de terceros, además de continuar prestando servicios de labranza, siembra y cosecha.
Con un espíritu innovador, junto a Nicolás, también desarrolló un servicio de fotografía aérea. Ambos realizaban vuelos en avioneta desde la cual Nicolás tomaba imágenes de los campos, sostenido con cinturón de seguridad, mientras la puerta del avión permanecía abierta con una traba, Estas fotografías aportaban información clave para la toma de decisiones productivas en los campos relevados.
Gracias a este proceso de crecimiento, la familia pudo adquirir una fracción del campo donde hoy desarrollan una rotación agrícola tradicional que incluye trigo, soja y maíz, al 33%, bajo un sistema de siembra directa sostenido durante muchos años. Por otro lado, en la actualidad, la empresa contratista realiza labores sobre más de 6000 hectáreas por año.
Nuevas tecnologías
Además de atender el campo familiar, Nicolás Marinelli es un entusiasta de la tecnología aplicada al agro. Recientemente participó de Agritechnica y dirige Marinelli Technology, una empresa dedicada al asesoramiento y desarrollo de soluciones tecnológicas para el sector agropecuario. Marinelli fue ganador de una Medalla de Oro en el Premio Ternium Expoagro a la Innovación Agroindustrial y la Sociedad Alemana de Agricultura (DLG), que organiza Agritechnica, lo llevó a la exposición. Hizo un desarrollo que facilita la automatización y robotización de cualquier maquinaria en la agricultura y otras actividades.
Según Nicolás, “existe actualmente una amplia disponibilidad de tecnología agrícola para aplicar en las empresas”, aunque advierte que “su adopción requiere capacitación, adaptación a cada caso particular y comprensión profunda de las herramientas”. No se trata de tecnologías estandarizadas que puedan aplicarse de igual manera en todos los establecimientos.
Marinelli observa que la actividad agropecuaria se está volcando rápidamente hacia la agricultura digital, impulsada en gran medida por un recambio generacional que demanda nuevas tecnologías para resolver ineficiencias y reducir errores humanos en la ejecución de las labores.
Desarrollaron una cortadora de pasto para grandes parques
En este contexto, considera que el futuro del sector estará marcado por una creciente automatización, con la robótica como protagonista central. “Las nuevas herramientas permiten optimizar el uso de la maquinaria, disminuir situaciones de riesgo y reducir el cansancio de los operarios, y mejorar la calidad de las labores de implantación, protección y cosecha de los cultivos, con impacto positivo en los rendimientos frente a la agricultura tradicional”, destaca.
Inteligencia artificial
Al “aterrizar” estos conceptos al trabajo cotidiano, señala que el piloto automático ya es una tecnología ampliamente difundida y que hoy viene de serie en tractores, pulverizadoras y cosechadoras. No reemplaza al hombre en la cabina, pero le facilita el trabajo, una vez que se configura cómo se debe hacer el labor y de cargar la información para que funcione correctamente.
De cara al futuro, Marinelli estima que en poco tiempo dejará de ser necesario que la persona permanezca todo el día dentro de la cabina de un tractor o de una cosechadora. “Las pulverizadoras podrán detectar obstáculos, como un tanque, reconocerlos y tomar decisiones para eludirlos de manera autónoma”, proyecta.
En un mundo en el que el futuro se transforma vertiginosamente en presente, la incorporación de inteligencia artificial en pulverizadoras está permitiendo que decidan de manera autónoma sobre cuestiones productivas. Por ejemplo, si continúan o no una aplicación ante cambios en la dirección o en la velocidad del viento.
Todos estos sistemas generan datos que pueden consultarse en tiempo real de forma remota, para funcionar como una verdadera “caja negra” de la operación. Incluso, en aplicaciones periurbanas, esta información puede servir como respaldo para demostrar que el trabajo se realizó cumpliendo con los recaudos exigidos, y ser verificada en caso de conflictos.
En los tractores, la inteligencia artificial también ha permitido avanzar en sistemas de automatización que posibiliten programar una labor específica. “Una vez iniciada la tarea, el operario podría descender del equipo y monitorear el trabajo a distancia mediante una tablet”, se esperanza.
En las cosechadoras, la incorporación de tecnología ha sido particularmente intensa. Hoy todas las máquinas tienen monitores que permiten generar mapas de rendimiento. Además, mediante sistemas automáticos, las cosechadoras grandes calibran la trilla en función de la información captada por sensores que analizan el material que ingresa.
Nicolás y Sergio Marinelli en Agritechnica
“Si detectan materias extrañas en exceso, el sistema ajusta automáticamente la limpieza; si detectan pérdidas excesivas, ajustan los órganos de trilla”, explica Marinelli.
De este modo, tareas que antes requerían la experiencia del maquinista hoy se realizan de manera automática, incluso adaptándolas a los cambios de lote o a las diferentes condiciones de trabajo a lo largo del día.
Además, hay máquinas que regulan la velocidad de avance y del molinete según el estado del cultivo. Por ejemplo, ante la detección anticipada de un manchón verde en un lote de trigo mediante cámaras, reducen automáticamente la velocidad para evitar atoraduras.
En síntesis, la ingeniería mecánica tradicional da paso y se combina con la ingeniería electrónica, con la integración de las piezas tradicionales con sensores, softwares y sistemas inteligentes. Marinelli también observa un fuerte crecimiento en el uso de drones en la agricultura, que hoy cuentan con mayor capacidad de carga —en algunos casos de hasta 300 kilogramos— y autonomías de vuelo de 30 minutos, gracias a la evolución de las baterías.
Estos equipos están automatizados y permiten realizar vuelos de reconocimiento para detectar focos de malezas. A partir de esa información, se pueden prescribir aplicaciones selectivas sobre los manchones, que evitan pulverizaciones en cobertura total y logran mayor eficiencia. Estos drones de última generación permiten aplicar herbicidas, insecticidas y fungicidas, y más recientemente también fertilizantes sólidos.
Con una mirada hacia adelante, destaca la aparición de maquinarias híbridas. En la última Agritechnica se presentó una cosechadora con motores eléctricos para las transmisiones y los sistemas hidráulicos. También aparecieron los tractores híbridos e, incluso, 100% eléctricos, impulsados por la simplicidad de mantenimiento y el uso de energía limpia en comparación con los motores de combustión interna.
En ese sentido, se está desarrollando un proceso vertiginoso de cambio en la maquinaria y en el trabajo que requiere la agricultura. El progreso no pide permiso y ya está transformando la forma de operar, con un horizonte cercano donde surge la posibilidad de que se desdibuje la figura del tractorista/cosechero esforzándose todo el día en una cabina. Probablemente desarrollará otras funciones, y en sus manos dejará de estar la llave francesa para ser suplantada, con ventajas, por un tester electrónico.
Carlos Marin Moreno
Comentario de AgendAR:
Creo que mencionamos por primera vez a los Marinelli en marzo de 2020, a comienzos de la pandemias: El helidrón de INVAP, Cicaré y Marinelli. Era una herramienta ideal para el agro, y también para las Fuerzas Armadas. Y despertó poco interés en ambos mercados…
Desde entonces, habremos informado sobre sus logros, y algunas frustraciones, más de una docena de veces. Pongan su nombre en el Buscador de nuestra página de Inicio y verán. Es una de las empresas argentinas que despiertan nuestro orgullo.
El 19 de diciembre de 2025 será recordado como una fecha trascendental para la soberanía marítima de la América del Sur. SIMA Perú ha oficializado la firma de un contrato de codesarrollo con el gigante surcoreano Hyundai Heavy Industries (HHI) para la coproducción de submarinos en territorio peruano.
La firma del acuerdo fue protagonizada por el Gerente General de SIMA Perú, Contralmirante Luis Silva López, y el Senior Executive Vice President de HHI, Sr. Park Yongyeol, contando con la presencia del Presidente de la República, el Embajador de la República de Corea y el Comandante General de la Marina.
De Receptor a Codesarrollador
Lo más destacado de este acuerdo no es solo la adquisición de nuevas unidades, sino el cambio de paradigma para la industria nacional. SIMA Perú evoluciona de ser un ejecutor de proyectos a un codesarrollador activo.
Este contrato garantiza una transferencia real de tecnología, donde el objetivo no es simplemente recibir equipos, sino desarrollar capacidades propias. Como bien señala la institución, el verdadero significado de esta alianza es «no depender, sino construir capacidades propias», integrando a ingenieros, técnicos y proveedores locales en un ecosistema industrial de alto valor agregado.
Fortalecimiento de la Soberanía
La coproducción de submarinos en el Perú tendrá un impacto directo en:
Seguridad Nacional: Modernización de la fuerza silente con tecnología de vanguardia.
Desarrollo Económico: Creación de un «clúster naval» que involucra a universidades y a la industria nacional.
Cooperación Internacional: Consolidación de la alianza estratégica entre Perú y la República de Corea.
Este paso sitúa a Perú en un selecto grupo de naciones con capacidad para intervenir directamente en la construcción de sumergibles, fortaleciendo el control y la vigilancia de su dominio marítimo.
El Mercosur anunció dos nuevas negociaciones en el marco de su estrategia de ampliación de mercados con el foco puesto en Asia: buscará un Acuerdo de Comercio preferencial con Vietnam y el fortalecimiento de la alianza estratégica con Japón.
Mientras el cierre del acuerdo con la Unión Europea (UE) se postergó, por lo menos, hasta enero del año próximo, el Mercosur busca ampliar su influencia en un mercado cada vez más interesante para los países sudamericanos y de la mano de otros socios comerciales: el continente asiático y, específicamente, Vietnam y Japón.
Respecto del primer país, la declaración del bloque regional adelantó que ambas partes acordaron iniciar conversaciones para negociar un Acuerdo Comercial Preferencial (ACP), «compatible con las normas y disciplinas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)«. «El futuro Acuerdo buscará promover la expansión del comercio mediante la eliminación de aranceles y abordar las medidas no arancelarias pertinentes para facilitar un acceso efectivo a los mercados y asegurar que los flujos comerciales reflejen el potencial de sus economías», explica el comunicado.
Para ello, tanto el Mercosur —Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay— como el gobierno vietnamita está «ultimando los Términos de Referencia que definen el alcance y la estructura del futuro Acuerdo, incluyendo las áreas que se cubrirán, considerando sus respectivas sensibilidades y prioridades de desarrollo».
«Esto representa un hito importante en el fortalecimiento de los vínculos» entre ambas partes, destacó el bloque regional, en tanto impulsa «un proceso de negociación que promoverá la integración regional y contribuirá a unas relaciones económicas más dinámicas y mutuamente beneficiosas».
Fortalecimiento de la alianza estratégica con Japón
Por otra parte, Japón y los Estados parte del Mercosur reafirmaron sus «relaciones amistosas», así como su «compromiso con una economía de mercado abierta»; reconociéndose mutuamente como socios de gran importancia, «con un significativo potencial para profundizar y diversificar sus relaciones económicas».
Por ello mismo, coincidieron en avanzar en las discusiones para fortalecer su asociación estratégica, y establecieron un Marco de AsociaciónEstratégica Japón-Mercosur, dentro del cual ambas partes «procurarán llevar su cooperación a un nivel superior, fortaleciendo aún más las relaciones estratégicas» mutas, desde «una perspectiva integral y de largo plazo, basada en el comercio y la inversión, y construida a partir de ellos».
«El Marco abordará la cooperación en el ámbito económico, incluidos el comercio, la inversión, la resiliencia de las cadenas de suministro, la economía digital, la transición energética y la transformación verde, así como otras áreas de interés mutuo», detalló el comunicado oficial.
El debate sobre la protección al sector industrial ni es nuevo ni distingue situaciones o particularidades. Décadas más tarde, la disputa, lejos de atenuarse, se potenció por una tradición de casi un siglo de políticas intervencionistas, regulando y estableciendo barreras más o menos sutiles que dificultaban la competencia. Las distorsiones fueron tantas que, sumadas a un cuadro de estancamiento e inestabilidad macroeconómica, la coyuntura les presenta un futuro incierto y lleno de amenazas para la industria.
El origen. Para el investigador y profesor de la facultad de Ciencias Económicas de la UCA, Ernesto O’Connor, en los últimos tres gobiernos aperturistas -incluyendo el actual- la producción industrial se redujo y paradójicamente también lo hizo durante el tercer kirchnerismo; sólo creció en el primer kirchnerismo, mucho menos en el segundo y algo bajo el impulso extremadamente subsidiario de la gestión Fernández postpandemia. A su juicio, el tema central es que Argentina no puede resolver por consenso un perfil productivo donde los recursos naturales, con o sin mucha agregación de valor, sí son competitivos, lo mismo que algunos segmentos intensivos en capital humano, en contraste a algunas ramas industriales más bien orientadas al mercado interno que hace tiempo no pueden competir con la producción global. “Dani Rodrik señaló que la industria ya no es la gran creadora de empleo y que sus posibilidades a nivel nacional quedaron limitadas”, concluye. Esta visión nada optimista también ayuda a comprender los dilemas actuales.
La economista Marina Dal Poggetto, por ejemplo, sostiene que “la historia no se repite, pero rima, en un país que no ha logrado romper el loop descendente frente a una dirigencia con mirada cortoplacista que sobrerreacciona a las demandas de la sociedad”. Explica que en 1989 la demanda de la sociedad era bajar la inflación, en 2001 bajar el desempleo y en 2023 volvió a ser bajar la inflación. “En ambos casos (los ‘90 y la coyuntura actual) se venía de un modelo de economía muy cerrada con alta inflación, tasas de interés negativas y brecha cambiaria en una economía que había perdido el acceso al crédito; que dio como resultado una bajísima productividad que, protección mediante, permitía sostener un bajo nivel de desempleo”, detalla. Y en ambos casos, la apertura de la economía y la suba de tarifas fue parte de la estrategia de corrección de precios relativos. Pero resume las diferencias que son mayores: Menem arrancó su mandato con las reformas estructurales (entre ellas la Ley de Reforma del Estado y las privatizaciones), con una participación estatal en el PBI mucho menor que la actual y sin embarcarse en una modernización laboral. El ancla cambiaria era, por definición, mucho más rígida durante la década que duró la Convertibilidad y la variable de ajuste en el empleo fue la ocupación antes que el salario real. Además, “la presente extensión del escenario de apertura agresiva de la economía con un dólar que no está adelantado y sin un salto en la productividad sistémica que acompañe, está dejando fuera de juego a una cantidad importante de sectores”, analiza.
Eduardo Fracchia, investigador y economista del IAE, señala que un punto importante es el de la dinámica de los cambios, aun cuando fueran imprescindibles y tuvieran consenso, los frutos tardan en emerger. Hasta un economista cercano a la política oficial como Ricardo Arriazu reconoce que ocurre una “destrucción creativa” de empresas y puestos de trabajo que más tarde serían compensados con empresas emergentes y mejores empleos. “La Argentina con los sectores ‘estrella’, los ganadores, no alcanza, porque serían US$ 1.000 per cápita de exportación cuando Australia y Canadá tienen US$ 7.000 per cápita de exportación de recursos naturales”, apunta Fracchia. La duda relevante, en su visión, es si va a haber una nueva configuración de las actividades asociadas a las diferencias con el tipo de cambio. “Hay sectores que quedan especialmente comprometidos, como el textil y calzado, y muchos otros más que comprometen a vastas regiones”, concluye.
Desde noviembre de 2023 cerraron 19.114 empresas y desaparecieron 224.000 empleos formales en total, de los cuales más de la mitad corresponde a la industria manufacturera (más de 30.000 puestos registrados) y la construcción, castigada por la sequía financiera y el desánimo de inversiones en el sector. Los empleos formales privados cayeron seis veces más que los públicos, sobre los que, incluso, pasó la declamada “motosierra”, sobre todo a nivel nacional. Según los datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial cayó un 10,3% desde 2023, o sea que no alcanzó todavía los niveles previos a la pandemia. La última medición de la serie que elabora FIEL arrojó que en octubre pasado la actividad industrial cayó 5,3% contra el mismo mes de 2024.
Varios frentes. A esto se suma una renovada presión fiscal ya que, como admitió recientemente el ministro Federico Sturzenegger, para poder bajar impuestos necesariamente tendrá que acelerar el talado de gastos. Pero también las críticas de los industriales se focalizaron en dos estamentos: el provincial por el incremento de las tasas de Ingresos Brutos y los municipios por la creación o ampliación de otros como “Seguridad e Higiene” que los observan como una ampliación de un tributo encubierto a las ventas.
El economista y empresario Gustavo Lazzari, que dirige una compañía familiar de chacinados, tiene un alto perfil mediático y también supo participar en la cámara de su sector, cuando aborda el tema del desafío del Gobierno para que la industria asuma un compromiso para aumentar su productividad, se desmarca y pone la pelota en el otro arco. “A la industria se le exige competitividad para poder enfrentar al mismo tiempo la apertura del comercio por desregulación de importaciones, pero a la vez no tiene ningún alivio tributario y debe enfrentar una caída en el consumo generalizado”, sostiene.
Competitividad. En esta mirada, no se puede hablar livianamente de competitividad sin referirse al lastre de regulaciones, carga impositiva, falta de normativas reales y mala infraestructura que agrava el denominado “costo argentino”. “Recién después de una reforma fiscal de fuste podemos saber quién puede quedar y quién no porque yo te puedo asegurar que, entre el empresariado local, es mucho más el que es competitivo que el que no lo es”, enfatiza Lazzari.
Por su parte, Jorge Vasconcelos, economista jefe de la Fundación Mediterránea, destaca que la industria manufacturera necesita ganar en competitividad en cualquier escenario. “Las exportaciones de MOI -manufacturas de origen industrial- han caído a un andarivel del orden del 0,16 % de las exportaciones mundiales, viniendo de un 0,25%, antes y después de la crisis de la Convertibilidad, pero esa reconversión requiere condiciones adecuadas”, subraya. Cita como ejemplo el caso de una exportadora del sector automotor que, en sus ventas al exterior, imprime a sus unidades un sobreprecio del 12% al 13 % que se explica por impuestos distorsivos, nacionales, provinciales y municipales, que no se pueden descargar en la Aduana como sí ocurre con el IVA. “Estudios sectoriales muestran que la carga impositiva (por fuera del IVA) en cadenas de valor comparables duplica en la Argentina los guarismos de Brasil y México (30% contra 15% aproximadamente). Un verdadero lastre para la competitividad que no sólo dificulta las exportaciones, sino que pone en desventaja a muchos productos locales para pujar de igual a igual con los importados”, destaca.
Vasconcelos cree que dichos datos reafirman la necesidad de un proceso sincronizado en la política de apertura de la economía, para que el mecanismo de la señalada “destrucción creativa” sea funcional al crecimiento de largo plazo. Sobre todo, cuando se presenta como uno de los efectos colaterales más notorios en la pulseada entre Estados Unidos y China la mayor agresividad del gigante asiático en sus exportaciones a terceros mercados. Incluso, reconoce que, antes de la declarada “guerra comercial”, la irrupción de China capturando un tercio de las exportaciones industriales del planeta ya había puesto sobreaviso a los industriales locales.
La carrera entre sectores. La vieja dualidad entre las empresas o los rubros que se inscriben en sectores más o menos competitivos frente a un escenario cambiante y marcado por las adscripciones a corrientes de comercio y acuerdos multilaterales está en plena revisión por estas circunstancias. Vasconcelos dice que los nuevos proyectos tienden a apoyarse en ventajas competitivas que se consideran “sustentables” y son una mezcla de industria y servicios, relacionados con núcleos productivos como el agro, los hidrocarburos y la minería.
La venta de maquinaria agrícola se desplomó 17% interanual entre octubre y noviembre y borró de un plumazo la recuperación del primer semestre. La suba de tasas previa a las elecciones, las importaciones de tractores desde China y el ingreso de equipos usados desde Estados Unidos, habilitado por Federico Sturzenegger, conformaron un combo letal para esta industria de punta.
Con este escenario, el sector cerrará el año con un nivel de operaciones similar al de 2024, que ya había sido el peor registro de los últimos seis años, y con un elevado stock disponible que se proyecta incluso para 2026.
El ingreso de tractores chinos a mitad de precio que los de fabricación nacional y la expectativa de una mayor llegada de maquinaria usada importada desde Estados Unidos justo cuando comienza la temporada más fuerte de ventas de cosechadoras mantienen en vilo a fabricantes y concesionarias. A este cuadro se suma la advertencia sobre la posible irrupción de la India, el mayor jugador mundial en producción de tractores.
“En el mejor de los casos vamos a terminar en un número de ventas parecido al del año pasado, que fue el peor de los últimos seis años”, afirmó a Letra PHernán Zubeldía, presidente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA).
Hernán Zubeldía, el presidente de CAFMA advierte sobre los tractores chinos
Zubeldía es dueño de Pulqui, una pyme que fabrica pulverizadoras y fertilizadoras en su planta de Carlos Casares. CAFMA agrupa a más de 1200 pymes industriales entre fabricantes de maquinaria y de agropartes, entre las que se destacan Agrometal, Akron, Metalfor, Crucianelli, Ombú, Richiger, Mainero, Maizco y Tanzi. En conjunto, el sector genera alrededor de 40.000 puestos de trabajo directos.
“Los meses preelectorales y el aumento de la tasa de los créditos impactaron muy negativamente en nuestras ventas. A eso hay que sumarle un incremento muy fuerte del ingreso de tractores chinos, a valores imposibles de competir desde la fabricación nacional”, explicó Zubeldía. Y agregó: “Nuestros tractores son hasta 40% más baratos que los brasileños, pero aun así no podemos competir con los chinos”.
Importaciones hechas por fabricantes nacionales
Dentro del mercado local también hay fabricantes que complementan su oferta con la importación de tractores asiáticos. Algunas de las marcas que ya participaron en Expoagro y Agroactiva son Chery —fabricado por Zoomlion—, Lovol, subsidiaria de Foton, y Lansu, enfocada en máquinas de baja potencia.
Lovol, la marca de tractores chinos que ya está en Argentina
“El tema chino es una preocupación a nivel mundial. Tienen una estrategia comercial muy agresiva para descremar los mercados a los que llegan”, señaló Leandro Brito Peret, director ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT).
AFAT agrupa a las multinacionales con plantas en el país: AGCO, Agrale, CLAAS, CNH Industrial, FPT Industrial, John Deere, Jacto y Stara. En total cuentan con 12 fábricas distribuidas entre Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
Las empresas nucleadas en AFAT representan el 98% del mercado nacional de cosechadoras, el 85% de tractores y el 50% de pulverizadoras. La cadena de valor completa del sector emplea a unos 16.000 trabajadores.
CAFMA y AFAT mantienen desde hace años una disputa histórica: las fabricantes nacionales acusan a las multinacionales de ser “apenas armadurías” con baja integración local. Sin embargo, esas diferencias parecen quedar saldadas frente a la irrupción de China como amenaza común.
Fuentes del sector advierten que no existe un registro exacto de cuántos tractores chinos ingresaron al país, ya que es una práctica extendida entre productores y contratistas no patentar todas las máquinas, bajo el argumento de que son herramientas que no salen de los campos.
Un año partido en dos
En términos de ventas, 2025 fue un año claramente dividido. Durante el primer semestre, el mercado de maquinaria agrícola creció 15% interanual. Pero en la segunda mitad llegó el desplome.
El aumento de las tasas de interés —que llegaron al 80% en septiembre y hoy rondan el 30%— volvió prácticamente imposible para el productor agropecuario invertir en bienes de capital. Esto ocurrió incluso en un contexto de rindes récord en la actual cosecha de trigo en la zona núcleo y pese a la baja de retenciones dispuesta por el Gobierno para algunos productos.
“La situación de los productores del norte del país se agrava aún más. Decidimos no renovar maquinaria, reparar y seguir como se pueda. Las tasas son muy altas y venimos de tres campañas malas por el clima y por la chicharrita”, dijo a Letra PGonzalo Blasco, productor agropecuario de Tucumán.
Blasco, ingeniero agrónomo, explicó que “la maquinaria agrícola en Argentina tiene precios mucho más altos que en otros países y los tractores chinos aparecen como una alternativa por precio. Ya se incorporaron algunas unidades y estamos probando sus prestaciones”.
Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), en el bimestre octubre-noviembre el patentamiento de maquinaria agrícola alcanzó las 1052 unidades, un 17,2% menos que en el mismo período de 2024.
Sturzenegger abrió la importación de usados
Desde AFAT advierten que el escenario se agravará con la habilitación de la importación de maquinaria usada, una decisión impulsada por Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado.
“Necesitamos una cancha equilibrada. Están viniendo máquinas usadas de países con estructuras y costos fiscales mucho más bajos que los de Argentina y con financiamiento mucho más conveniente, como Estados Unidos”, sostuvo Brito Peret.
El directivo explicó que el impacto se sentirá con mayor fuerza en el segmento de cosechadoras, cuyo ciclo de ventas se concentra en el primer trimestre del año. “En dos ciclos vamos a tener la real dimensión de la medida que tomó el Gobierno”, advirtió.
Las empresas nucleadas en AFAT concentran el 99% del mercado argentino de cosechadoras. La importación de usados golpea de lleno a las ventas de AGCO Argentina —con Massey Ferguson y Valtra—, CLAAS Argentina, CNH Industrial —dueña de Case New Holland— y John Deere.
Brito Peret alertó además sobre el retraso tecnológico del parque de maquinaria nacional: la antigüedad promedio en Argentina es de diez años, frente a seis en Brasil y cuatro en Estados Unidos. “Deberíamos estar vendiendo 1200 cosechadoras por año. En 2022, el mejor año reciente, se vendieron 750 máquinas a noviembre. Este año estamos en 680, y en 2023 y 2024 se acumularon 570 a noviembre. El mejor año fue 2017”, detalló.
Vassalli, el anteúltimo de los nuestros
La crisis del sector tiene un emergente claro en la situación terminal de la histórica fábrica de cosechadoras Vassalli, en la ciudad santafesina de Firmat. La planta está completamente paralizada y a sus 280 trabajadores se les adeudan entre 3,5 y 4 millones de pesos por persona, sin contar diciembre ni el aguinaldo.
La familia Marsó, de Entre Ríos, había adquirido la empresa a comienzos de año, ya en crisis, pero no logró cumplir con los compromisos asumidos. Así, la Argentina está a punto de perder una de las dos últimas fábricas nacionales de cosechadoras que aún permanecían activas.
La restante es Metalfor, última sobreviviente de un entramado de 25 fábricas que existían hasta la década del 90. La paradoja es que el país fue el lugar donde se fabricó la primera cosechadora autopropulsada del mundo.
La industria preocupada por las importaciones de maquinaria agrícola
“Si seguimos importando máquinas, nos vamos a convertir en talleres: vamos a reparar y cambiar repuestos. Eso ya lo hicimos hace 100 años, nacimos así y no queremos retroceder”, advirtió Zubeldía.
El dirigente empresario aseguró que CAFMA mantiene conversaciones con los equipos técnicos de los ministro Sturzenegger y Toto Caputo para avanzar en medidas que permitan “ganar competitividad” en la industria.
Uno de los principales reclamos es la devolución de los saldos técnicos de IVA, un problema histórico del sector. El Estado retiene como crédito fiscal el diferencial entre las compras gravadas al 21% y las ventas alcanzadas por una alícuota del 10,5%.
“A valores actuales, el Estado nos debe el equivalente a cuatro años completos de la grilla salarial de cada empresa”, afirmó Zubeldía. Y explicó: “Estamos trabajando con los equipos técnicos de Caputo, pero entendemos que esos saldos se deben desde hace 20 años y que no se pueden devolver todos juntos”.
El Gobierno designó a cinco nuevos integrantes para el Directorio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), bajo el decreto 901/2025 publicado este lunes en Boletín Oficial. Los flamantes funcionarios actuarán en carácter ad honorem por un período de cuatro años dentro de la Agencia Espacial Nacional que promueve las políticas para la promoción y ejecución de las actividades en el área espacial.
De acuerdo con lo dispuesto, Leandro Horacio Massaccesi fue nombrado por el Ministerio de Capital Humano. Asimismo, Felipe Berón asumirá como representante designado por el Ministerio de Economía; y en representación de la Cancillería, estará la ministra Plenipotenciario de Segunda Clase, María Jimena Schiaffino.
Por parte de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, integrarán el órgano directivo el abogado Emiliano Cisneros y el contador Diego Alejandro Nelli. La normativa se apoya en la Ley de Ministerios N° 22.520 y sus modificatorias, el Decreto N° 995/91 y actualizaciones, así como a los lineamientos establecidos para el funcionamiento de organismos descentralizados de la administración nacional.
Los nombramientos fueron llevados a cabo por las distintas áreas que articulan los sectores científicos, tecnológicos, productivos y educativo, de la Jefatura de Gabinete. Según la estructura vigente, la integración y normalización del Directorio resulta central para dar continuidad a los programas y proyectos en desarrollo en el área.
La designación ocurre pocos días después que desde el Gobierno presentara la nueva hoja de ruta para el desarrollo espacial argentino, con el lanzamiento oficial de las “Bases para el Desarrollo Espacial Argentino”, una iniciativa que busca redefinir la estrategia nacional de acceso al espacio y ampliar la articulación entre los sectores científico, tecnológico e industrial.
El anuncio se realizó durante un acto en el Centro Cultural de la Ciencia, encabezado por el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, y reunió a referentes del sector, empresarios, emprendedores, estudiantes y autoridades de organismos vinculados al ecosistema espacial argentino.
El documento oficial establece la creación de un Hub Espacial Nacional, destinado a integrar capacidades científicas, tecnológicas e industriales, así como el desarrollo del proyecto de acceso al espacio y la consolidación de la Argentina como una plataforma formativa para aspirantes a astronautas. Según la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, este plan responde a la intensificación de la competencia internacional en materia espacial, donde participan no solo agencias estatales, sino también empresas privadas y nuevos actores regionales.
La nueva estrategia se construyó a partir de una serie de encuentros con especialistas, según explicó Genua. “Esta iniciativa es resultado de encuentros con expertos y referentes que vienen impulsando uno de los sectores más estratégicos de la Argentina. Gracias a ellos, construimos esta hoja de ruta que estamos presentando”, señaló el funcionario, quien destacó la importancia de promover una visión de largo plazo para consolidar avances sostenibles más allá de los ciclos de gobierno.
La designación ocurrió a pocos días de presentar las Bases para el Desarrollo Espacial Argentino
Mediante la presentación de las Bases para el Desarrollo Espacial Argentino, identificaron la necesidad de actualizar el plan espacial para generar sinergias con el ritmo de las transformaciones tecnológicas globales. En este sentido, el plan nacional apunta a una integración efectiva con la economía espacial. En paralelo, la propuesta plantea programas de formación para astronautas y profesionales especializados con perspectiva internacional.
En el marco de la presentación, explicaron que la propuesta se asienta en el Plan Nacional Espacial, que contempla la exploración, la fabricación y el lanzamiento de satélites nacionales como parte de la agenda de autonomía tecnológica. Entre los ejes centrales figura el desarrollo del cohete Tronador II, un proyecto destinado a dotar al país de la capacidad de colocar en órbita satélites de fabricación local. El secretario subrayó que “Argentina necesita un nuevo plan espacial que esté a la altura de las transformaciones tecnológicas que vivimos.
Por eso, vamos a presentar un plan espacial, esta vez, elaborado con todo el ecosistema, donde los emprendedores, las empresas y el talento argentino sean protagonistas y lideren el crecimiento de la economía espacial argentina”.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó una reunión con referentes del sector de energía nuclear y representantes sindicales vinculados a la actividad, en medio del intento de privatización del presidente Javier Milei de la empresa Nucleoeléctrica.
Fue en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno, junto al ministro de Gobierno, Carlos Bianco; y el subsecretario de Energía, Gastón Ghioni.
En la reunión Kicillof afirmó: “Hace muchos años que la Argentina decidió invertir en el área de energía nuclear, lo que llevó a posicionar al país en un lugar de privilegio a nivel internacional y contar con un activo estratégico clave”. A ello, agregó: “Lamentablemente todo eso hoy se ve amenazado por un Gobierno nacional entreguista que, con su idea privatizadora, apunta a generar un gran negocio para unos pocos”.
La Asociación del Personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica y Actividades Nucleares (APCNEAN) – sus referentes participaron de la reunión- emitió este comunicado:
«La energía nuclear está en una etapa de expansión a nivel global. La meta internacional para 2050 es alcanzar neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero. Un componente principal en esta hoja de ruta es incrementar significativamente la producción de energía nuclear por ser una forma limpia sin emisión y de base. Muchos países y organizaciones están trabajando para, al menos, triplicar la capacidad de generación de origen nuclear para 2050. Esta expansión implica la extensión de vida de muchas centrales y la construcción de nuevas.
Es nuestra convicción que también nosotros debemos aumentar significativamente la participación nuclear en nuestra matriz energética. Desde 2015 solo venimos con idas y vueltas en lo que respecta a centrales grandes de potencia, algo incomprensible y muy negativo para un país con el desarrollo nuclear importante que tenemos. La Argentina ha sabido desarrollar un ecosistema nuclear exitoso, público-privado, con una tecnología que poseemos, a saber, la tecnología de uranio natural y agua pesada. Creemos que esto debe expandirse con la construcción, en el plazo más corto posible, de una o varias centrales más de este tipo (CANDU). Y participar, a través de esta tecnología, de una fracción de un enorme negocio a nivel planetario (vía la exportación de partes sofisticadas y servicios altamente especializados) que busca al menos triplicar la capacidad nuclear instalada en los próximos 25 años. Sin embargo, esta oportunidad histórica de capitalizar los grandes esfuerzos realizados por la sociedad argentina y en particular por el sector público nuclear, nos encuentra sumidos en una profunda crisis presupuestaria, salarial y con intenciones del gobierno de entregar el desarrollo nuclear a manos privadas, en particular extranjeras.
Con motivo de los anuncios del gobierno (decreto 695/25 y anteriores) sobre la privatización de NA-SA y de la situación crítica del sector, ya nos hemos manifestado, como APCNEAN, crítica, reiterada y públicamente, en particular ante las Comisiones de CyT de ambas cámaras del HCN. Varios senadores y diputados han tomado la loable iniciativa de formular proyectos de ley en los cuales se intenta frenar la privatización de NA-SA, por el momento sin resultados concretos, debido a la falta de voluntad suficiente.
Como requisito previo a la privatización, el gobierno emitió un “Informe circunstanciado” (IF-2025-101135466-APN-SE#MEC). Es un escrito contradictorio y poco riguroso que no ofrece ninguna justificación válida para la privatización y que ofende nuestra inteligencia. En el se leen frases contradictorias como: a) “Durante el primer semestre del año 2025, se visualiza una posición económica estable (de NASA) que ha permitido una operación segura y confiable de las centrales nucleares, financiando los costos de operación y mantenimiento..” b) “Durante el año 2024, NASA obtuvo un récord (7.4% del total nacional) de generación de energía nucleoeléctrica anual de 10.449,015 GWh netos ..” c) En el último tiempo se verificaron pérdidas de RRHH calificados, por cuestiones de competitividad salarial.” d) “En atención a la creciente demanda energética del país, es que se considera que la venta parcial de acciones de NASA al sector privado permitirá sondear nuevas líneas de negocio aprovechando el auge nuclear que se observa hoy en día a nivel mundial.” e) “También se considera que la participación de accionistas privados podría complementar el financiamiento del Estado Nacional y además permitiríauna mayor eficiencia de gestión (véase Edesur como ejemplo).”. “La incorporación de capital privado… permitirá la exploración de nuevos desarrollos nucleares tanto a nivel local como internacional (¿?)”.
El día 5-11-25 el ministro de economía emitió una resolución (RESOL-2025-1751-APN-MEC), en la que pone en marcha el proceso de privatización parcial de NA-SA. Un elemento por demás preocupante es que abre la puerta para que una empresa extranjera lleve adelante la tasación de NA-SA (es como meter el zorro en el gallinero) y que NA-SA se termine rematando a un precio irrisorio. Esto está tomado textualmente de la ley de reforma del estado de Menem.
NA-SA es una empresa del pueblo argentino. Es mucho más que una mera operadora (algunos malintencionados e ignorantes le quieren bajar el precio calificándola de esa manera). Es diseñadora y desarrolladora de centrales nucleares. Esto está probado a través de la construcción y puesta en marcha de Atucha II, una verdadera epopeya, y por la extensión de vida de Embalse por 30 años más. NA-SA ha garantizado, con estándares internacionales de seguridad, de entre el 7 al 9% de la electricidad que consumimos los argentinos a un precio accesible, como lo reconoce el propio “Informe circunstanciado”. NA-SA es superavitaria y estratégica: impulsa el desarrollo industrial de nuestro país promoviendo el trabajo argentino de calidad, tanto en el sector público como en el privado nacional, impulsa la ciencia y tecnología nucleares junto a la CNEA y a otras organizaciones del sector y tiene capacidades de ingeniería únicas en la región y en el mundo. El desarrollo científico, tecnológico e industrial nuclear no son una entelequia, son una política de Estado que hace más de 70 años mejora la calidad de vida de las familias e impulsa a la industria argentina con energía segura y siempre disponible (esto es en definitiva la seguridad energética).
El mayor capital acumulado, además de sus enormes activos físicos, es el know-how del capital humano de NA-SA y del sector nuclear. Este conocimiento nos garantiza autosuficiencia tecnológica y seguridad energética en la línea tecnológica que la Argentina eligió hace 60 años: la línea de uranio natural y agua pesada. La Argentina ha hecho todas las grandes inversiones necesarias para sustentar este programa. Este debe ser el eje vertebrador de un futuro plan nuclear: en particular, reflotar la PIAP, también desfinanciada por este gobierno (El agua pesada es un insumo de altísimo valor agregado, imprescindible en nuestra actividad nuclear y en otras aplicaciones médicas, farmacéuticas y electrónicas de alta demanda, con un gran mercado real.).
La masa de dinero que maneja NA-SA por la venta de la electricidad que produce es muy considerable, del orden de 700 MUSD/año (solamente un 10% de esto son 70 MUSD!). Actualmente las tarifas que percibe NA-SA son de las más bajas del mercado (ha trabajado hasta ahora esencialmente al costo, por ley, aunque esto está actualmente en proceso de revisión, en línea con la iniciativa de privatización), lo que redunda en un beneficio para la sociedad en su conjunto ya que reduce la tarifa de energía eléctrica en general y permite una mejor competitividad energética de nuestro sector productivo. Privatizar NA-SA no va a mejorar la vida de la gente, sino que abrirá la puerta a que se incremente la tarifa, pagando los ciudadanos esta diferencia para acrecentar la rentabilidad de un privado. Además, la privatización/extranjerización podría implicar que por su influencia se comiencen a traer desde el exterior insumos y equipos que fabricamos en nuestro país, en detrimento de la industria local (al estilo de lo que ocurrirá con el RIGI). Y que una vez más, como ocurrió en 2017, se intente hacer desaparecer la línea tecnológica nuestra de Uranio natural y agua pesada.
Además, el decreto y la resolución no respetan la ley porque incumplen, entre otros elementos, lo prescripto en la ley de Reforma del Estado, 23.696, en plena vigencia, en su artículo 11, donde dice que se debe hacer participar a la provincia en cuyo territorio se asienta la infraestructura física más importante de NA-SA, a saber, la PBA. Textualmente: «En el caso de que la empresa declarada «sujeta a privatización» tuviera su principal asentamiento y área de influencia en territorio provincial, el Poder Ejecutivo Nacional dará participación al Gobierno de la respectiva Provincia en el procedimiento de privatización.»
Estamos ante un burdo intento de desbaratar el inmenso capital acumulado durante muchos años. Conocemos de sobra sus motivaciones: a) Hacer caja, es decir dólares, que el gobierno necesita desesperadamente para mantener la ficción del dólar barato, algo irresponsablemente cortoplacista. b) Transferir al sector privado (amigos de adentro y de afuera) un negocio redondo montándose sobre un sistema exitoso construido por el Estado (es decir por el Pueblo Argentino), en funcionamiento pleno, seguramente aumentando las tarifas, tal como lo vienen haciendo. Es decir, privatizar las ganancias, sin asumir ningún riesgo. c) Motivaciones geopolíticas que buscan coartar nuestra capacidad de desarrollo nuclear independiente. Este intento, está acompañado por el vaciamiento del sector público nuclear, por asfixia salarial y presupuestaria, regalando a empresas privadas en formación (como Meitner Energy, la empresa que está impulsando el desarrollo del reactor ACR-300, reactor que trabajaría con uranio enriquecido que no tenemos.) y al extranjero, que recibe con brazos abiertos a nuestros especialistas (estas empresas están reclutando activamente trabajadores en CNEA).Todo esto está en línea con lo que está pasando en todo el sistema de CyT y nuestras Universidades Nacionales. Quieren liquidar al sector público porque ahí está el foco de mayor resistencia y además perspectivas de grandes negocios.
APCNEAN no se opone a la inversión privada genuina, es decir aquella que viene a invertir asumiendo los riesgos y desafíos para ampliar la capacidad productiva de nuestro país, pero sin que ello implique la liquidación y el remate del sector público nuclear, que nos trajo exitosamente hasta aquí.
Defender a Nucleoeléctrica Argentina es defender a quienes trabajan y producen, y es apostar por una Argentina con soberanía tecnológica, seguridad energética, tarifas justas y desarrollo para la Sociedad Argentina.»
El Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Mario Lugones, aprobó un nuevo reglamento para la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), el órgano asesor en materia de vacunas. La norma, publicada este martes en el Boletín Oficial, modifica rotundamente el funcionamiento de esta comisión consultiva, que funciona de forma no vinculante pero sí muy influyente desde el año 2000.
Fuentes del Ministerio aseguraron que el objetivo consiste en ordenar su operación y «recuperar la gobernanza en las decisiones sobre políticas de vacunación«. Agregaron que se busca equilibrar los «múltiples intereses de los participantes actuales» e incentivar colaboración con instituciones académicas. “La responsabilidad técnica y decisoria en materia de inmunizaciones corresponde al Ministerio de Salud de la Nación. La CoNaIn no ejercerá funciones decisorias, ejecutivas ni regulatorias”, aclararon desde la cartera que encabeza Lugones.
Un punto central del cambio de normativa es que la CoNaIn pierde la potestad para proponer temas: a partir de este martes, su asesoramiento solo tiene lugar tras un pedido expreso de la DiCEI. Las áreas de la influencia y recomendación de la CoNaIn abarcan introducción, modificación o retiro de vacunas en el Calendario Nacional, esquemas de inmunización, pautas de aplicación, dosis, contraindicaciones, conservación y vigilancia de eventos atribuibles a vacunas. «La agenda de temas será elaborada y propuesta por la DiCEI», se especifica en el anexo 1 de la normativa.
Se reduce la cantidad de miembros de la CoNaIn
La CoNaIn depende de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI), dependiente a su vez de la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles de la Subsecretaría de Planificación y Programación Sanitaria de la Secretaría de Gestión Sanitaria. A partir de ahora, también será presidida por el director de la DiCEI.
Además, cambia la conformación del Núcleo Científico Central (NCC), «responsable del análisis de la evidencia y de la formulación de recomendaciones», la tarea más importante que tiene a cargo la CoNaIn en tanto órgano consultivo. Hasta ahora, el NCC contaba con ocho miembros titulares y ocho suplentes, que surgían de las propuestas de las facultades de Medicina de las universidades públicas. Desde hoy, se reduce a la mitad: cuatro titulares con sus suplentes, que las facultades propondrán por temas. La DiCEI analizará las ternas y seleccionará a los miembros según pertinencia técnica o coyuntura sanitaria. La nueva normativa establece también que la participación de todos los miembros de la CoNaIn será ad honorem.
Otras funciones incluyen análisis de información epidemiológica en brotes, revisión de evidencias sobre nuevas vacunas y estrategias de inmunización con impacto nacional. La DiCEI convoca expertos temporales para asesoramiento específico. Entre los programas y direcciones del Ministerio de Salud vinculadas con inmunizaciones que se incluyen como posibles socios técnicos e integrantes ad hoc de la comisión en el Boletín Oficial, se enumeran Maternidad e Infancia, Epidemiología, Vigilancia y Economía de la Salud.
Hasta este martes, la CoNaIn estaba integrada por Angela Gentile como presidenta, junto a Ana Ceballos, Mirta Roses, Andrea Uboldi, Daniela Hozbor, Gabriela Barbas, Guillermo Docena e Ignacio Maglio.
La cobertura de la vacunación cae en picada desde la pandemia
Esta decisión de modificar el funcionamiento de la CoNaIn se toma en contexto de caída en la cobertura vacunal posterior a la pandemia. Paradójicamente, aunque las vacunas fueron un factor clave para combatir al Covid-19 y mitigar su mortalidad, a nivel global se reactivó la discusión en torno a la efectividad de las inmunizaciones, y la cantidad de gente que desconfía de ellas creció. Por eso, en los últimos años se vieron en Argentina brotes de enfermedades erradicadas hace tiempo, como el sarampión.
En este contexto, el cambio en la CoNaIn enciende las luces de alarma. Fuentes oficiales destacaron que la medida consolida «un Estado eficiente«, con responsabilidad institucional definida.
El Gran Hermano habló. Llamó al participante al confesionario y le dejó en claro qué debía hacer para permanecer en el certamen. Y el participante, algo enojado pero consciente de que al final tiene posibilidades de victoria, aceptó lo que la autoridad le indicó. A cambio, el Gran Hermano tendrá pronto –en la segunda quincena de enero– un importante gesto a favor de su concursante favorito: la Argentina tendrá aprobado el primer año de vigencia del facilidades extendidas. Waiver mediante por la falta de acumulación de reservas del Banco Central, pero con el hecho de haberse logrado un resultado de superávit fiscal de más del 1,5% en el actual ejercicio y la no emisión monetaria, serán razones suficientes para que el tramo 2025 del acuerdo firmado en abril pasado quede aprobado. Y, ahora sí, a pensar en 2026.
Por lo que ya se sabe, el directorio del organismo –donde mandan los votos de Estados Unidos y sus aliados– está comenzando a analizar la situación de la Argentina; y se supone que, luego del obligado parate de fin de año de todo organismo financiero internacional que se precie de tal, desde la segunda semana de enero hasta la primera de febrero el caso argentino estará cerrado. Y aprobado. Al menos en 2026.
La decisión del gobierno de Javier Milei, con el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo como brazo ejecutor, de comprometerse solemnemente (y por escrito) a comprar no menos de 10 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026 (temporada sojera), fue el acto de amor que el Gran Hermano exigió como condición indispensable –y disciplinadora– para que el concursante estrella siga todo 2026 dentro del facilidades extendidas. Pero el Fondo ahora va más allá y buscará que, como política derivada de este esquema de recuperación de reservas, se produzca otro efecto que el organismo venía reclamando desde el mismísimo abril en que se firmó el acuerdo con la Argentina. Con sumo cuidado y secreto.
Obviamente, todos saben que la consecuencia de esta obligada política de compra de divisas, además de una victoria mandril, tendrá como resultado inevitable un fortalecimiento del precio de la divisa en la cotización criolla. Esto derivó en que ambas partes negociaran muy en secreto durante noviembre la flexibilización del mecanismo de bandas cambiarias hacia una indexación del tope superior del sistema de fronteras, que seguirá el último índice de inflación publicado. En enero de 2026 se tomará el último porcentaje disponible: el de noviembre de 2025, que resultó de 2,5%, lo que derivará en un dólar de techo de 1.556 pesos. Habría sido de $ 1.536 si se hubiera seguido considerando la indexación del 1%.
Obviamente, nadie espera –incluido el FMI– que la cotización llegue a ese nivel, pero sí que tenga ahora más flexibilidad de movimiento y “gimnasia recreativa” para que haya un incremento más genuino y sano del precio del dólar en el mercado local. Lo importante es la consecución de la performance obligatoriamente alcista del dólar hacia abril de 2026, cuando se cumpla el primer aniversario de la firma del acuerdo vigente. La obligación de sumar reservas, que mantendrá inevitablemente fuerte la demanda de divisas, provocará además una presión inflacionaria también inevitable. Aunque controlado, el IPC tendrá así un sostenimiento de la fuerza alcista en los límites actuales, lo que derivará en un incremento porcentual que rondará el 2%.
Si se incluye, en esta tendencia porcentual, diciembre de 2025 –cuyo IPC será fuente de inspiración del crecimiento del techo de la banda cambiaria en febrero–, y enero y febrero de 2026, se tendrá un valor de referencia máximo para abril de 2026 de un techo de banda de 1.643 pesos. Si se compara ese precio del dólar oficial con el valor de $ 1.097 del 11 de abril de 2025, día en que comenzó a regir el nuevo esquema cambiario de bandas, la devaluación acumularía en un año (abril de 2025 contra abril de 2026) un aproximado del 50%. Si ese porcentaje se corrige por una inflación anualizada del 30% –el ritmo actual que se sostendría en el primer semestre del año–, la corrección del alza del dólar por los precios sería del 20%. En definitiva, esa sería la corrección real del tipo de cambio a un año de firmado el acuerdo de facilidades extendidas con el FMI.
Este es el punto en el que hay que volver al texto y a la letra chica de ese pacto entre la Argentina y el FMI.
A mediados de este año, el exministro de Economía Alfonso Prat-Gay mencionó en una exposición en el IAE de la Universidad Austral un descubrimiento. Dijo que en el staff report el organismo “recomienda” que el tipo de cambio ejecutivo para el trimestre posterior a la firma del facilidades extendidas debería navegar por arriba del 20% de la cotización del día anterior a la entrada en vigencia del acuerdo. Esto implicaba, aproximadamente, entre 1.315 y 1.320 pesos en el mes inaugural del ejercicio de bandas, para luego ir subiendo la cotización mes a mes, sosteniendo una inflación que debía ubicarse por debajo del 1%.
Sin embargo, la idea de los firmantes de Washington del facilidades extendidas nunca tuvo en carpeta la posibilidad de que el dólar oficial operara a la baja y navegara inmediatamente hacia aguas más cercanas a los $ 1.100 que a los más de $ 1.300 que consideraba el organismo como óptimos para el cierre del segundo semestre de 2025. Mucha diferencia. Más teniendo en cuenta que es el ítem que más le importa al fiscalizador general del caso argentino en el FMI, el venezolano Luis Cubeddu.
Prima hermana de esta queja aparecía el segundo cuestionamiento desde Washington. No se entendía desde el FMI cómo era que el Gobierno renunciaba a la acumulación de reservas vía compra de divisas a un valor incluso menor al estipulado desde el Fondo, de más de $ 1.300 dentro de la banda. Más aún teniendo en cuenta que para junio vencía la temporada de liquidación sojera, sin incrementos importantes en las reservas del Banco Central.
Con mucha preocupación, el Gran Hermano miraba en aquellos días que hasta julio se aplicaba otra estrategia. Más ideológica que técnica. Esperar a que el dólar llegara a los mil pesos para ahí comenzar a comprar y demostrarle a todo el que quisiera analizar el sistema cambiario argentino que la Casa Rosada tenía razón al asegurar que la divisa, al primer trimestre de 2025, no necesitaba de una devaluación.
Recordaba el Presidente que la batalla por la devaluación fue lo que hizo que se eyectara de las responsabilidades con la Argentina al entonces director gerente para el hemisferio occidental, el chileno Rodrigo Valdés, quien en las negociaciones de mediados de 2024 discutía con el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo sobre la necesidad de corregir el tipo de cambio de entonces, en un 20%. Mínimo. Valdés fue apartado de las negociaciones, pero hacia abril de 2025 el FMI le dio, bastante, la razón.
En las negociaciones previas, Milei se negó todo lo que pudo al esquema de bandas, defendiendo su teoría de los 900 pesos. Pero, ya acosado por el mercado a fines del primer trimestre del año, tuvo que ceder y negociar las bandas cambiarias de la tercera etapa de su plan de estabilización. El techo de 1.400 pesos fue exigencia del FMI, que no quería ni quiere una banda de máximos bajos que obligue rápidamente al Central a vender dólares y perder
reservas. El piso de mil fue exigencia de Milei, que quería una base por debajo de los $ 1.096 de cierre del régimen anterior, para demostrar que tenía razón.
No pudo ser. Esa apuesta de compra a los mil pesos nunca llegó. No se sumaron dólares al BCRA. Más bien se perdieron. Debió ocurrir un
segundo rescate en octubre pasado, esta vez combinado entre el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos, para que, en el final de la película –con el detalle de las elecciones legislativas victoriosas para el oficialismo–, el Gran Hermano se pusiera firme y le exigiera al participante tanto comprometerse a comprar reservas y sumar no menos de 10 mil millones de dólares en el primer semestre como a devaluar un 20%.
Y así, el concursante podrá seguir participando.
El próximo capítulo está por llegar. Habrá que esperar a la segunda quincena de enero.
Correo Argentino inauguró esta mañana en su planta logística de Monte Grande un sistema de clasificación robotizado (sorter) de última generación, el primero de su tipo instalado por un operador postal de América Latina. La puesta en marcha representa un hito de modernización y la apertura formal del plan integral de automatización previsto para 2026.
El sistema opera con 240 robots autónomos sobre una superficie de 1.180 m², integrando inteligencia artificial, algoritmos de direccionamiento y clasificación inteligente. Esta tecnología permite procesar hasta 9.000 paquetes por hora, lo que triplica la capacidad operativa actual de la compañía en todo el país y eleva los estándares de precisión y eficiencia.
La instalación incluye 13 puestos de inducción que sostienen un flujo continuo de carga y 130 salidas de clasificación, optimizando los tiempos de procesamiento y minimizando el margen de error.
«Somos una empresa de tecnología especialista en logística. Incorporamos soluciones innovadoras que siguen los estándares globales y las aplicamos sobre nuestra mayor fortaleza: nuestra red y territorialidad única», señala el presidente y CEO de Correo Argentino, Camilo Baldini.
El avance tecnológico se enmarca en un proceso de transformación financiera: tras revertir un déficit de $113.000 millones en 2023, Correo Argentino alcanzó un superávit de $48.000 millones a junio de 2025 y aportó $34.000 millones al Tesoro Nacional. «Desde noviembre de 2024 operamos sin fondos del Estado y hoy devolvemos valor a los argentinos», agrega Baldini.
Como parte de su hoja de ruta para 2026, la empresa prevé completar la automatización total de la planta de Monte Grande e incorporar nuevas tecnologías, entre ellas:
Un segundo sorter para paquetería de hasta 30 kg
Tecnología RFID para seguimiento en tiempo real de piezas y contenedores para trazabilidad integral
Aforadoras industriales para control automático de facturación
Vehículos de Guiado Automatizado (AGV) para el movimiento robotizado de contenedores
Con estas inversiones, Correo Argentino consolida su transición hacia un modelo logístico inteligente, orientado al crecimiento del eCommerce y la paquetería, fortaleciendo su competitividad en un mercado en expansión.
Descripción del sorter robótico
* Este sorter es el primer sistema de clasificación robotizado de su tipo instalado en un operador postal de América Latina.
* El sistema está compuesto por 240 robots autónomos, operando sobre una superficie de 1.180 metros cuadrados. Toda esta estructura se armó en apenas 50 días desde su llegada a la planta.
* Cuenta con 13 puestos de inducción, que permiten alimentar el flujo de paquetes de forma continua, ordenada y sin interrupciones.
* Posee 130 salidas de clasificación, lo que multiplica la capacidad de direccionamiento automático y reduce a cero los desvíos o errores de clasificación.
* La productividad del sistema alcanza los 9.000 paquetes por hora, lo que permite triplicar los volúmenes que hoy se procesan en todo el país.
* Está diseñado para paquetes pequeños y medianos de hasta 5 kilos, que representan la mayor parte del flujo del comercio electrónico, nacional e internacional.
* La automatización incorpora lectura inteligente de etiquetas, sensores, algoritmos de direccionamiento y comunicación entre robots, optimizando cada movimiento.
* Los robots se cargan de manera automática: el sistema monitorea en tiempo real el nivel de batería y decide cuándo deben dirigirse a las estaciones de carga.
* Este proyecto forma parte de un plan más amplio: en los próximos meses se incorporará un segundo sorter para paquetes voluminosos de hasta 30 kilos, avanzando hacia una clasificación 100% automatizada en Monte Grande.
* Además, próximamentela planta sumará nueva tecnología: una aforadora industrial, un sistema de alimentación a granel, la conexión por cintas con la Planta Internacional y vehículos AGV para mover, apilar y despachar contenedores de manera autónoma.
* En total, el proyecto se integra dentro de una superficie operativa de más de 6.000 metros cuadrados, donde conviven las áreas de inducción, clasificación, control y despacho.
* Todo esto no solo permite ganar velocidad y precisión: también reducir esfuerzos físicos repetitivos, mejorar la trazabilidad, acelerar los tiempos de despacho y elevar, de manera concreta, los estándares de calidad operativa en todo el país.
La patronal de la industria siderúrgica de Brasil lanzó una advertencia sobre un posible colapso del sector debido al aumento sin precedentes de importaciones de acero procedentes de China.
La entidad expuso sus datos y preocupaciones en una conferencia de prensa, donde detalló que el ingreso de acero extranjero alcanzó su nivel más alto en quince años, pese a la reciente aplicación de una tasa de importación del 25% por parte del gobierno nacional.
De acuerdo con las cifras presentadas por el Instituto Acero Brasil, la producción nacional descenderá 2,2% en 2025, llegando a 33,1 millones de toneladas.
La organización explicó que, aunque la tarifa proteccionista está vigente desde principios de año, su impacto se reduce por la existencia de acuerdos comerciales como Mercosur-Egipto y por beneficios fiscales locales. Así, la protección efectiva para el acero brasileño se limita a apenas 7,2%.
La mayor parte del acero importado proviene del gigante asiático, que representa 64% de las compras externas, favorecido por incentivos estatales y subsidios industriales que permiten ofrecer productos en Brasil a precios inferiores al costo de fabricación.
En este contexto, la patronal remarcó que las prácticas consideradas como competencia desleal ya provocaron la eliminación de 5.000 puestos de trabajo en la industria siderúrgica brasileña y el freno de inversiones por más de 2.500 millones de reales (más de 450 millones de dólares).
Las proyecciones del instituto anticipan que las importaciones continuarán en ascenso durante 2026 y que la producción local sufrirá otra caída, acumulando una baja del 2,2%. También se prevé una disminución en las ventas internas del 1,7%, según el reporte de EFE.
Frente a estos datos, la entidad empresarial reclamó al gobierno federal la activación de nuevas defensas comerciales.
El presidente del Consejo Directivo de la patronal, André B. Gerdau Johannpeter, sostuvo que “los empleos e inversiones recortados en la industria siderúrgica brasileña son el precio que Brasil paga por no poder reaccionar contra las importaciones predatorias a la misma velocidad que se observa en países como Estados Unidos, la Unión Europea y México“.
La patronal advirtió que la prolongación de este escenario pone en riesgo la estabilidad y operatividad de las plantas siderúrgicas locales, lo que agravaría la caída del empleo y la inversión en toda la cadena industrial. Por ello, desde el sector exigieron al gobierno mayor rapidez en la adopción de mecanismos eficaces para proteger a los trabajadores del acero y asegurar la competitividad de la producción brasileña.
Durante la conferencia de prensa, los representantes del instituto destacaron que el desafío es igualar la capacidad de reacción demostrada por mercados como Estados Unidos, México y la Unión Europea.
El futuro de las energías “limpias” se juega en una meseta desértica a cuatro horas en auto hacia el noreste de la ciudad de Las Vegas. Esparcidos en las espectaculares arenas cercanas a la localidad de Milford, en el estado de Utah, hay unas dos docenas de pozos que se hunden hasta las profundidades de la Tierra, donde las rocas están permanentemente calientes.
Parado sobre una de las torres de perforación de esos pozos y azotado por fuertes vientos, Jack Norbeck tiene que gritar para hacerse oír: “Con diez torres idénticas a la que ven acá se puede generar un gigavatio de nueva energía por año”.
Es el equivalente al rendimiento de un reactor nuclear típico y suficiente para abastecer a un millón de hogares. Norbeck asegura que su empresa, Fervo, “adquirió más de 200.000 hectáreas de derechos minerales geotérmicos en todo Estados Unidos, donde nosotros vemos la oportunidad de generar más de 50 gigavatios”.
Respaldada por Google y otros inversores tecnológicos de alto nivel, Fervo es una muy activa startup de tecnología geotérmica que busca convertir una fuente de energía antes desdeñada en una verdadera usina energética. La empresa está valuada en unos US$1400 millones y comenzará a producir energía el próximo año, en la primera fase de un acuerdo de venta de 320 megavatios a una empresa de servicios públicos de California. Se trata del mayor contrato comercial de electricidad geotérmica firmado en los 60 años de historia de esa industria en Estados Unidos.
Y también es el primer paso de una inminente revolución geotérmica. Hoy en día, menos del 1% de la energía que se genera en el mundo (y en Estados Unidos) proviene de la geotermia. Pero los investigadores de la Universidad de Princeton predicen que gracias a las innovaciones técnicas y a la abundancia y disponibilidad de la energía geotérmica, para 2050 con ese método se podría generar casi el triple de lo generado actualmente por todas las plantas nucleares de Estados Unidos, que hoy suministran aproximadamente el 20% de la electricidad que consumen los norteamericanos. Y la Agencia Internacional de la Energía prevé que para 2035 el auge de la inversión global en ese sector superará el billón de dólares.
Potencial técnico de la geotermia
Tanto optimismo responde a la sumatoria de dos fuerzas, “el marcado que tira y la tecnología que empuja”, señala Milo McBride, del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, un centro de estudios con sede en Washington D.C. Como la energía geotérmica puede brindar energía limpia las 24 horas del día, es la solución perfecta para el consumo incesante de los megacentros de datos. Por eso, Google, Meta y otros proveedores de inteligencia artificial (IA) están tan interesados en una energía libre de carbono pero “constante” y están invirtiendo fuertemente en innovaciones geotérmicas.
Las credenciales ambientales de la geotermia son irreprochables. Al igual que la energía eólica y solar, prácticamente no emite gases de efecto invernadero durante su generación. Y dado que las rocas de la profundidad de la Tierra se mantienen calientes constantemente, la energía geotérmica puede proporcionar electricidad fiable las 24 horas del día, a diferencia de otras fuentes de energía renovables que son intermitentes. También puede proporcionar calor limpio y servir como almacenamiento de energía a gran escala para la red eléctrica.
La geotermia tradicional solo funciona en lugares donde hay fracturas permeables y a menos de 4 km de la superficie se registran temperaturas de entre 150°C y 200°C. Las empresas perforan casi verticalmente con equipos convencionales y utilizan el fluido caliente que asciende para hacer girar las turbinas y generar energía.
Hoy existen tres nuevos enfoques. Los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) utilizan técnicas tomadas de la industria petrolera, como el fracking y la perforación multilateral, para fracturar la roca y extraer energía.
Los sistemas de circuito cerrado (CLS) no utilizan el fracking o la fracturación hidráulica, sino que hacen circular un fluido a través de un circuito de tuberías que se calientan con el calor de la Tierra. Los EGS y los CLS no dependen de fracturas permeables: solo necesitan roca caliente a una distancia de entre 4 y 5 km de la superficie.
Pero el futuro podría quedar en manos de los equipos “supercalientes”, cuyo objetivo es penetrar mucho más profundo en la Tierra, entre 8 y 20 km bajo la superficie, donde las temperaturas son cercanas a los 400°C. La presión hace que el agua entre en estado “supercrítico” —ni líquido ni gaseoso—, lo que le permite transportar mucha más energía a la superficie. (La relación entre la temperatura y la profundidad varía según la ubicación.)
A diferencia de la geotermia convencional, los EGS pueden extraer energía incluso sin fracturas en el suelo, gracias al fracking y a la tecnología de perforación multilateral desarrollada a principios de la década de 2000 por la industria del shale-oil, o petróleo de esquisto. Los ingenieros de Fervo primero perforan verticalmente un pozo profundo y luego lo rotan y lo desplazan horizontalmente. A cierta distancia, se perfora un segundo pozo, paralelo al original.
Lo crucial es que esos dos pozos no se toquen, sino que se fracturen las rocas que los separan para crear un yacimiento artificial. Luego, se bombea agua desde la superficie hasta el primer pozo, que viaja a través de las fracturas y se calienta en el proceso. El agua caliente regresa a la superficie a través del pozo especular y calienta otro fluido, que finalmente hace girar una turbina para generar electricidad.
Un artículo publicado en enero en la revista Nature Reviews Clean Technology por Roland Horne, de la Universidad de Stanford, examinó el rápido progreso técnico de la industria geotérmica de nueva generación. Fervo ha demostrado una reducción interanual del 70% en los tiempos de perforación, lo que se traduce directamente en costos mucho más bajos. El profesor Horne estima que para 2027 los costos energéticos de la geotermia serán competitivos con los de sus combustibles rivales.
El profesor Horne estima que para 2027 los costos energéticos de la geotermia serán competitivos con los de sus combustibles rivales.
¡A perforar, cariño, a perforar!
En los sistemas CLS, los ingenieros suelen hacer circular un fluido por tuberías dentro de un circuito semicircular cerrado. El fluido fluye por un lado, se calienta al llegar a profundidad y regresa por el otro lado. La ventaja de este sistema es que funciona en regiones áridas. Sin embargo, como requieren de más tuberías y perforaciones, los CLS son más complejos y caros.
A pesar de los desafíos, algunas empresas están avanzando con el CLS en regiones donde los sistemas EGS no son viables, ya sea porque el fracking está prohibido o por escasez de agua. En Alemania, la empresa canadiense Eavor perforó dos pozos verticales de entre 4,5 y 5 km de profundidad y los interconectó con una docena de pozos horizontales, cada uno de 3 km de longitud, para crear un “radiador” subterráneo. En octubre, la empresa publicó los datos de dos años de ensayos y pruebas. Para perforar los primeros ocho de sus 12 pozos laterales tardaron más de 100 días y millones de dólares, pero en los cuatro restantes los tiempos de perforación se redujeron a la mitad. Eavor planea generar su primera energía “comercial” a finales de este año y en pocos años más espera producir más de 8 megavatios de electricidad y 64 megavatios de calefacción urbana para las localidades cercanas.
Las tecnologías EGS y CLS ampliarán la utilidad de la energía geotérmica a medio plazo, pero el sector tiene ambiciones aún mayores. A mucha más profundidad de la que estas tecnologías pueden llegar, la roca terrestre se calienta aún más y los ingenieros ya están trabajando para aprovechar todo ese potencial.
“La energía geotérmica de roca supercaliente podría generar teravatios de energía limpia y estable a nivel mundial, y con una huella de carbono mucho menor que la de otras fuentes de energía”, afirma Terra Rogers, del Clean Air Task Force (CATF), un grupo ambientalista norteamericano. Más allá de los 8 km de profundidad, donde la presión es más de 200 veces superior a la que se registra en la superficie, si la temperatura también supera los 374 °C, el agua pasa a estado supercrítico, ni líquido ni gaseoso.
Una planta geotérmica en Geretsried, Alemania
El agua supercrítica penetra fácilmente en las fracturas y produce entre cinco y diez veces más energía por pozo que los que utilizan agua caliente convencional. Los modelos de simulación de CATF sugieren que el 13% del territorio de América del Norte tiene potencial “supercrítico” por debajo de los 12,5 km y que aprovechar tan solo el 1% podría suministrar la alucinante cantidad de 7,5 teravatios de capacidad energética.
Lamentablemente, los intentos previos de aprovechar la roca supercaliente en Islandia, donde los fluidos supercríticos acechan a tan solo 2 o 3 km bajo tierra, tropezaron con dificultades. La elevadísima temperatura y presión, así como las corrosivas sustancias químicas, dañan los revestimientos de los pozos y las herramientas de perforación, y el propio taladro se atasca frecuentemente en las profundidades. A pesar de esos problemas, los gobiernos de Islandia y Nueva Zelanda siguen interesados en explorar la tecnología del supercalor.
Y las empresas emergentes están inventando novedosos equipos para facilitar esta tarea. En una zona árida de las afueras de Austin, la empresa texana Quaise ha desarrollado un rayo de energía de ondas milimétricas —similar a un láser— capaz de penetrar la roca más dura. Recientemente, con ese haz de energía perforaron un agujero de 118 m de profundidad en el granito, convirtiendo la roca en ceniza a medida que avanzaba y a una velocidad de hasta cinco metros por hora, mucho más rápido que los 0,1 metros por hora que alcanzan los equipos de la industria petrolera en roca dura. Para el próximo año Quaise se propuso perforar un pozo de un kilómetro de profundidad y desarrollar plataformas completas que demuestren que la idea puede funcionar a gran escala.
Y en octubre, la startup texana Mazama anunció la finalización de un proyecto piloto en su yacimiento de Oregón: sus ingenieros perforaron pozos y realizaron fracturas en rocas duras a una temperatura récord de 331°C y a 3 km de profundidad, todo sin roturas de equipos ni desperfectos de motores o sensores en el fondo del pozo. Mazama estima que a partir del próximo año esa locación puede generar 15 megavatios, hasta eventualmente alcanzar los 200 megavatios.
El profesor Horne señala que 330°C está un poco por debajo de la temperatura supercrítica, pero que de todos modos es una temperatura muy elevada, muy prometedora. Dados los recientes avances, Horne estima que Mazama podría tardar apenas un par de años más en alcanzar la tecnología geotérmica supercaliente que Fervo alcanzó con EGS en 2023: “En los últimos dos años cambió todo”, dice el experto. “Las cosas están avanzando muy rápidamente”.
El Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad registró un suicidio cada dos horas en la Argentina. La cifra alcanzó su máximo histórico de fallecimientos autoprovocados anuales y supera la media mundial.
De acuerdo al último informe de SNIC, durante el año 2024 se registraron 4.249 suicidios en el país, arrojando una tasa de 9,8 suicidios cada100.000 habitantes mayores a 5 años. Debido al persistente aumento en los casos durante los últimos 4 años, desde 2023 es la principal causa de muerte violenta en el país, representando el 41,7% de los casos en 2024.
Los motivos por los cuales aumentaron los casos de suicidio en la Argentina
El fenómeno ocurre por distintos motivos: económicos y sociales, sumados a la falta de acceso a tratamientos profesionales en distintas regiones del territorio nacional. En ese sentido, un informe oficial aseguró que el suicidio se convirtió en una de las principales causas de muerte violenta, solo por detrás de los accidentes viales y los homicidios dolosos, especialmente entre los jóvenes.
En ese contexto, un relevamiento del Ministerio de Salud, a través del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), reveló que se registran en promedio 22 internaciones diarias de personas que intentaron quitarse la vida.
De acuerdo al informe, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo se suicidan cerca de 700.000 personas por año y que esta modalidad se encuentra entre las principales causas de muerte en todo el mundo, con más muertes por suicidio que por malaria, VIH/SIDA, cáncer de mama, guerras u homicidios.
Según el informe, el suicidio afecta especialmente a jóvenes y adultos en edad productiva e implica costos a los servicios de salud para el tratamiento del daño físico, psíquico y social.
“Ningún factor es suficiente para explicar por qué se suicida una persona; el comportamiento suicida es un fenómeno complejo que se ve afectado por varios factores interrelacionados: personales, sociales, ambientales”, indicó la OMS en el informe.
Por lo tanto, el suicidio es un serio problema de salud pública, que requiere de políticas públicas que atiendan su abordaje de manera intersectorial, integral y comunitaria.
Por otro lado, los días con mayor cantidad de suicidios fueron los domingos y los lunes, patrón que se mantiene en todos los años analizados. Dichos días acumulan el 32,3% de los suicidios en los últimos 5 años. En particular, en el año 2024 los días de mayor frecuencia fueron el día domingo (16,5%) y lunes (16,1%).
En referencia al lugar, los acontecimientos ocurrieron en el domicilio particular en todo el periodo analizado, mientras que la categoría Vía pública ocupó el segundo lugar.
En ese sentido, el informe confirmó que durante el año 2024 se suicidaron 3.425 personas de sexo masculino (80,6%), 807 personas de sexo femenino (19,0%) y hubo 17 casos en los que no se dispone de información sobre el sexo (0,4%). En cuanto a la franja etarias con mayor frecuencia fueron de 20 a 24 años, de 25 a 29 años y de 30 a 34 años.
Cómo ayudar a una persona en una situación de suicidio
Los profesionales de la salud coinciden en la importancia de hablar sin prejuicios. Indagar sobre ideas suicidas no incrementa el riesgo, sino que puede funcionar como una instancia de desahogo y contención.
Asimismo, recomiendan evitar consejos simplistas. Ante cualquier sospecha o situación de crisis, es fundamental recurrir a las guardias de salud mental o comunicarse con las líneas de asistencia telefónica disponibles las 24 horas en todo el país.
Si vos o algún familiar, amigo o conocido atraviesa una crisis, siente que nada tiene sentido o atrapado en una situación a la que no le encuentra salida, podés contactarte con la línea de ayuda 135 o 011 5275-1135 (línea gratuita desde Capital y Gran Buenos Aires) y desde todo el país al Dispositivo de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental, el 0800-999-0091. La atención está a cargo de profesionales de este campo y que funciona las 24 horas de los 365 días. El llamado es personal, confidencial y anónimo. Si hay una emergencia o peligro inminente, llamá al 911.
1- Desfinanciamiento de la Educación Técnica Profesional
El Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional (FoNETP) sufrirá en 2026 un recorte histórico: el presupuesto proyectado implica una caída acumulada del 93% respecto a lo ejecutado en 2023, de 62% contra el ejecutado 2024 y de 67% contra el ejecutado 2025.
Además, el propio proyecto de presupuesto 2026 (artículo 30), que obtuvo medio sanción en la Cámara de Diputados, busca directamente eliminar el Fondo, creado por la Ley N° 26.058 de Educación Técnico Profesional (art. 52) para garantizar el financiamiento y el fortalecimiento de las instituciones de Educación Técnico Profesional. La norma establece que este fondo debe recibir, como mínimo, el 0,2% de los Ingresos Corrientes del Presupuesto Anual Consolidado del Sector Público Nacional.
Lejos de cumplir con la ley, la asignación viene desplomándose desde que asumió Milei. En 2023 se ejecutó el 50,5% de lo que correspondía, en 2024 apenas 9,4%, en 2025 10,8% y, para 2026, el proyecto reduce la cifra a un ínfimo 3,5%.
En los hechos, incluso si no logra derogarlo por ley, el gobierno está vaciando el Fondo y desfinanciando a las escuelas técnicas, con el objetivo de suprimirlo en la práctica.
Vale detenerse en el artículo 30 del proyecto de Presupuesto 2026. Este elimina pilares estratégicos para el desarrollo nacional. Deroga la garantía del 6% del PBI para educación establecida en la Ley de Educación Nacional, anula la senda de inversión progresiva en ciencia y tecnología que debía alcanzar el 1% del PBI y como fue mencionado, suprime el Fondo Nacional para Escuelas Técnicas. Además, desmantela la programación de inversiones en defensa nacional al eliminar el FONDEF, que fijaba su financiamiento en el 0,8% de los ingresos corrientes previstos para 2026.
2- Desfinanciamiento de la Educación y la Ciencia y la Tecnología
El ajuste en la educación técnico-profesional se inscribe en un recorte presupuestario mucho más amplio. La Función Educación y Cultura presenta una caída real del 47,3% en el Presupuesto 2026 respecto de lo efectivamente ejecutado en 2023.
La misma suerte corren las universidades nacionales, cuyo presupuesto muestra una caída real del 33,8% contra el ejecutado 2023, profundizando el ajuste en todo el sistema educativo.
A esa situación se suma un hecho de enorme gravedad institucional. El 20 de octubre se dictó el Decreto 759/2025, que promulgó la insistida Ley 27.795 sobre financiamiento universitario. El decreto —firmado también por la ministra Pettovello— sostiene en sus fundamentos que, “por imperio de lo previsto en el artículo 5°de la Ley 24.629, se suspende su ejecución hasta tanto se incluyan las partidas correspondientes en el presupuesto nacional.”
En los hechos, el Poder Ejecutivo fijó por decreto la suspensión de una ley, un acto abiertamente inconstitucional y contrario al esquema básico de división de funciones en una república. Más aún, no existe argumento válido para proceder de ese modo. La propia ley promulgada, en su artículo 9, habilita al Poder Ejecutivo a disponer los créditos presupuestarios necesarios para ejecutar sus disposiciones.
El impacto no se limita a las instituciones universitarias. Los programas de transferencias directas a estudiantes —como las Becas Estudiantiles— acumulan una caída real del 76,6% respecto de 2023.
El ajuste también alcanzó a la función de Ciencia, Tecnología e Innovación, que sufrió un recorte del 48,8% en términos reales frente al presupuesto ejecutado en 2023.
En colaboración con la fundación Schmidt Ocean, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) llevan adelante otra expedición en el fondo del mar. En esta oportunidad, la exploración tiene lugar en la Cuenca del Salado y la Cuenca de Malvinas desde el 14 de diciembre en aguas frente a Puerto Madryn.
Como la vez anterior, la transmisión en vivo causó furor en las redes por las especies que quedaron registradas en las profundidades del mar argentino. La nueva campaña esta integrada por un grupo de científicos del Conicet y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y del exterior, que se encuentran a bordo del buque RV Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute, con el objetivo de estudiar los ecosistemas más extremos y menos explorados del fondo marítimo.
Los investigadores atraviesan las profundidades hasta los 4500 metros. El viaje es encabezado por la bióloga María Emilia Bravo y participan en total 25 especialistas, de los cuales 17 son argentinos.
Uno de los mejores momentos captados fue el de un pequeño pulpo a 1071 metros de profundidad. “Qué bonito. Se queda tranquilito. Estos pulpos tienen ojos muy complejos. No tiene ningún problema de que lo estemos mirando”, dijo una científica, enternecida por el hallazgo.
Además, tal como había ocurrido en la primera transmisión del Conicet que se volvió viral, encontraron a 996 metros otra estrella de mar “culona” -como ellos mismos la apodaron- que tiene los glúteos marcados. “Señoras y señores, es una estrella culona, chiquita. Es otra Hippasteria. Espectacular. Momento histórico, todavía no hizo mucho ejercicio”, acotó otro de los científicos mientras la cámara enfocaba el ejemplar.
Algunas imágenes tomadas durante la transmisión
Otra «batata» hallada en la expedición del Conicet
La misión cuenta con apoyo del Consejo y financiamiento internacional, y representa un salto tecnológico y científico sin precedentes
Cómo ver el streaming del Conicet en vivo
Las transmisiones desde el fondo del mar se realizan en directo, pero no es una emisión continua.
Para poder ver las imágenes que envía el robot sumergido es preciso ir a al canal en Youtube de la empresa Schmidt Ocean Institute. Allí aparecen las distintas especies en el suelo marino y su comportamiento, así como las maniobras operativas del equipo que las transmite.
Las transmisiones tienen una duración determinada y el público puede seguir todos los detalles de la misión en tiempo real.
Cómo se captan las imágenes
El trabajo conjunto se realiza a través de un vehículo que se opera de forma remota. Este dispositivo es capaz de capturar imágenes submarinas y tomar material sin alterar el entorno.
Este robot submarino captura imágenes en ultra alta definición, y recolecta muestras biológicas y geológicas con un impacto mínimo sobre el ecosistema. Es la primera vez que este tipo de tecnología se emplea en aguas argentinas del Atlántico Sudoccidental.
El ROV SuBastianMisha Vallejo Prut
La investigación se lleva a cabo con financiamiento internacional y mediante el ROV SuBastian, que captura imágenes de una biodiversidad única, ya que en la zona confluyen la corriente cálida de Brasil y la corriente fría de Malvinas.
De acuerdo a la información del sitio oficial del Conicet, la travesía se desarrolla a bordo del buque de investigación Falkor, provisto con equipamiento oceanográfico de última generación.