Hay un secreto a voces que sobrevuela en los últimos meses: un viejo jugador del sistema financiero volvió a la cancha cuando parecía haberse jubilado. Pero no: aprovechó el retiro temprano de una de las estrellas del momento y se volvió a meter en la cancha. El plazo fijo, que en una época ya era considerado hasta anticuado, con tasas que perdían por goleada contra la inflación, está de vuelta en el sistema bancario.
Los informes monetarios mensuales más recientes del Banco Central indicaron una suba de 9,9% tanto en octubre como en noviembre, siempre respecto del mes anterior. Es decir, en los últimos dos meses la cantidad de pesos en plazos fijos creció un 20 por ciento. Y este fenómeno se da tanto en los depósitos a tasa fija como en los que se ajustan por inflación.
En el caso de los plazos que ajustan por UVA, las subas fueron en el nivel del 25% cada mes.
Los tasas fijas que se ofrecen dependen del plazo -por supuesto-, del monto y también del banco. Pero puede hablarse de un 48% promedio.
El regreso llegó por dos carriles. En primer lugar, el último desarme de Lebacs generó un «vacío» en las oportunidades de inversión en el espacio que había estado ocupado por las letras del Banco Central. En segundo, la implementación del «apretón monetario» desde fines de septiembre, como se le llama a la política monetaria del BCRA puesto en marcha por la administración de Guido Sandleris.
Es un caso típico de la aplicación de un principio tradicional de la especulación financiera: el equilibrio entre la codicia y el temor.
Hoy, las tasas nominales son muy altas. No sólo rinden mucho más que cualquier actividad legítima; también, en estas semanas, superan la inflación. El problema es, claro, cuándo «salir», convertir esos fondos en dólares, antes de la devaluación siempre temida.
La semana comenzó con malas noticias financieras. En un marco de expectativa global por la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos de esta semana en la que deberá definir si vuelve a subir la tasa de interés, el riesgo país argentino subía 1,7% a 775 puntos básicos, apenas por debajo del pico alcanzado durante la corrida de agosto.
Arrastrado por los papeles financieros, el índice Merval de la Bolsa porteña perdía 1,6% a media rueda, un retroceso mayor que el de los principales mercados de referencia, que también operaban en baja ante la preocupación imperante por las proyecciones de desaceleración del crecimiento económico mundial.
Así, los principales índices de Wall Street retrocedían entre 1,2% y 1,4%. Allí, los ADR argentinos se hundían hasta 6,5%.
En la plaza local, las principales bajas eran para Grupo Galicia (6%), Banco Macro (5,9%), y Cresud (4,5%). Mientras que la única suba en el panel líder era para Aluar (2,9%).
Por otra parte, en el segmento de renta fija, los bonos en dólares que cotizan en pesos operaban con disparidad y en los títulos en moneda dura predominaban las bajas.
En ese marco, el riesgo país argentino que mide el JP Morgan, uno de los principales indicadores de la desconfianza que prima en los mercados globales sobre la marcha de la economía nacional, subía 1,7% a 775 puntos básicos.
Hace pocos días explicamos en AgendAR Porqué sube el riesgo país argentino. Aquí sólo cabe decir que expresa la desconfianza hacia el pago de los vencimientos de la deuda externa, aún ahora, aún a pesar del apoyo del F.M.I.
Incluso medios de buen nivel hablan de la «incertidumbre electoral». Como si después de estos 3 años, diera alguna tranquilidad que siga gobernando Macri.
El Ministerio de Transporte está cerrando el año con autorizaciones de vuelo para varias de las empresas que se presentaron a audiencia pública de octubre. Ya lo hizo esta semana con Avianca-Avian, a la que otorgó la autorización de vuelo en seis circuitos que cubren 66 destinos (la mitad de ellos a ciudades del exterior) y Flybondi, que consiguió autorización para volar 284 rutas de cabotaje e internacionales, incluido un vuelo entre Buenos Aires y las Islas Malvinas, sujeto a autorización de la Cancillería.
Antes de fin de año, según fuentes oficiales, saldrán las autorizaciones que en la misma audiencia del 5 de octubre solicitaron otras dos aerolíneas, Latam (pidio tres rutas) y JetSmart (pi dió 276 rutas).
Del pelotón de pedidos de rutas (casi 800) que pidieron las empresas que se presentaron a la audiencia pública de octubre, quedarían pendientes de autorización por parte de Transporte las que efectuaron Baires Fly (pidió 5 rutas), LASA (19 rutas) y Andes (199 rutas), además de dos aerolíneas que pidieron autorización para vuelos no regulares: Dangus y Cielos Mediterráneos.
La venta del 51% de las acciones de Prisma, la empresa que maneja el negocio de las tarjetas Visa en la Argentina, ya está cerrada. El fondo de inversión Advent pagaría cerca de 725 millones de dólares que se repartirán entre los bancos dueños de la firma.
El anuncio formal se concretará en los próximos días. No muchos, dado que el plazo que fijó la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para que los bancos realicen esta “desinversión” vence el 23 de enero de 2019.
Además de ceder el control de Prisma, los bancos tienen a partir de ahora tres años para desprenderse del 49% de las acciones restantes. Apuestan a que con Advent como socio, la empresa se valorice bien por encima de los US$ 1.420 millones en que fue valuada Prisma para esta transacción.
No tienen una carrera en el ámbito científico y por lo general sus nombres permanecen en el anonimato. Sin embargo, destinan parte de su tiempo, conocimientos, bienes y hasta su cuerpo para que la ciencia avance.
Son aficionados que por su número y aporte a investigaciones constituyen el fenómeno llamado “ciencia ciudadana”. Una práctica que, de la mano de la tecnología, crece en Argentina.
“En el siglo XX los proyectos más grandes eran los de avistaje de aves, ahora hay de distintos tipos y lo que cambió es que se puede participar con el celular”, señala el sociólogo Mariano Fressoli, del Centro de Investigaciones para la Transformación.
Las claves para que un proyecto de ciencia ciudadana tenga apoyo son “una pregunta que a la gente le interese o le genere curiosidad y un método sencillo para participar”, afirma la bióloga Lucía Mentesana, investigadora a cargo del proyecto Hornero, junto con su par Nicolás Andreani.
La propuesta de estos investigadores consiste en bajarse la app Hornero, tomar fotos de los nidos, establecer su ubicación, orientación y responder algunas preguntas sobre altura y ambiente. El objetivo es saber por qué el hornero construye el nido en forma asimétrica.
“Podríamos hacerlo los dos solos –agrega–, pero tendríamos muy poquititos puntos, entonces decidimos realizarlo con la gente para ser muchos ojos en muchos lados”. En dos meses ya tienen 3 mil nidos registrados no solo en Argentina sino también en Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. En septiembre, con lo que estiman será una buena base de datos, comenzarán a analizar la información que estará disponible para todos.
El investigador del Conicet Joaquín Cochero desarrolló las aplicaciones GeoVin y Caza Mosquitos, que registran insectos como la vinchuca y el Aedes aegypti. Ambas generan datos que usan los científicos y, como contrapartida, los expertos se comunican con el usuario para confirmar si se trata de una vinchuca capaz de transmitir Chagas, por ejemplo, y dan recomendaciones.
Como investigador en ecología de aguas Cochero creó también en 2017 AppEAR: “cuando vas a un río, laguna o el mar, la app te va haciendo contestar preguntas, tomar fotos y te da un índice de la calidad ecológica del lugar”.
Factores económicos y tecnológicos que se entrecruzan, tales como investigación de vehículos autónomos mayor eficiencia de las baterías, la inteligencia artificial y una mejor comunicación vía satélite, pueden ser la incubadora adecuada para potenciar el desarrollo de los autos voladores, según aseguran gente tan poco dada al fantasía como los analistas de Morgan Stanley.
«Si es optimista con los automóviles autónomos, es hora de comenzar a mirar los aviones autónomos», afirmaron los analistas, entre los que se incluyen Adam Jonas, Ravi Shanker y Rajeev Lalwani, en una nota de investigación. En muchos sentidos, un avión es «un problema de software más fácil de resolver que un automóvil autónomo», escribieron, y señalaron que los drones se han utilizado en el ejército durante años y ahora se están probando para la entrega de paquetes.
Los titanes de la industria de la tecnología llevan años incursionando en el campo. El cofundador de Google, Larry Page, respalda a Zephyr Airworks, un emprendimiento de autos voladores; mientras que Uber Technologies Inc., Boeing Co. y Airbus SE, se han unido a un grupo dirigido por el gobierno japonés para llevar vehículos aéreos al país en la próxima década.
Los analistas señalaron que Lockheed Martin Corp. está invirtiendo en vehículos de despegue y aterrizaje verticales (VTOL) eléctricos y autónomos. Es probable que Northrop Grumman Corp. también esté involucrada, mientras Raytheon Co. y Harris Corp. están impulsando la tecnología de control del tráfico aéreo.
El efectivo también ha estado fluyendo a los emprendimientos. Page ha financiado a varios aspirantes a autos voladores, mientras que Sebastian Thrun –el fundador de Google X y el equipo de auto-conducción de Google– ha apoyado a Kitty Hawk y sus compañías subsidiarias Cora y Flyer.
La empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) informó que el martes finalizó la carga de los elementos combustibles en el reactor de la Central Nuclear Embalse. «A las 14.21, finalizó la carga de los 4.560 elementos combustibles en el núcleo del reactor», se indicó en un comunicado oficial. Esa tarea era la última del largo y complejo proceso que involucró la extensión de vida útil de la usina cordobesa.
En los últimos días de diciembre se pondrá en marcha la planta, que salió de servicio por estas obras de recambio de equipos e instalaciones en diciembre de 2015. La Central generó energía durante 31 años. A principios de 1984 empezó a aportar al sistema interconectado nacional. Su performance, entre 1984 y 2015, la mostró como la planta de generación eléctrica más confiable del país, con un «factor de disponibilidad» del 90%, inigualable para el resto del parque térmico, hidro y renovable del SADI (Sistema Argentino de Interconexión), e incluso para las otras dos centrales nucleares (las Atuchas I y II).
En su «segunda vida», que está por empezar y durará 30 años más, las mejoras hechas por NA-SA respecto del diseño original canadiense podrían llevar la disponibilidad a un 93% anual, así como lograron un aumento de potencia del 6%. Son cifras extrapoladas de otras centrales CANDU-6 como Embalse en Canadá y Corea que atravesaron el mismo proceso de extensión de vida útil. Y al igual que las demás 47 CANDU en el mundo, Embalse no tuvo ningún problema de seguridad. (Los dos incidentes mayores fueron pérdidas de agua pesada en 2 CANDU canadienses, contenida y remediadas sin afectación radiológica del personal o del medio ambiente).
Según señaló NA-SA, «Este hito constituye un paso fundamental para el retorno al servicio de la instalación. El Proyecto de Extensión de Vida de la Central Nuclear Embalse alcanza el retubado del reactor, el cambio de los generadores de vapor, el aumento de potencia y la actualización de la instalación, con el objetivo de reacondicionar la planta para operar por 30 años más».
En la última semana de diciembre se procederá a lo que llaman la «primera criticidad», es decir, la puesta en marcha inicial de la usina. Primero habrá un proceso de 24 horas de «vigilia» del procedimiento y luego, paulatinamente, se sumarán los sectores que harán que algunas semanas después ya esté aportando energía nuevamente al sistema nacional, luego de tres años de parada.
Embalse iluminará a 4 millones de habitantes de la Región Centro, donde fue siempre el pilar de un sistema eléctrico diversificado, formado por centrales hidroeléctricas y plantas de gas de ciclos combinados con potencias factores de disponibilidad considerablemente menores. Su ausencia durante el «retubado» se hizo sentir, especialmente en los veranos tórridos y de alta demanda eléctrica de «La Docta».
La carga del combustible nuclear se realizó en forma robótica
Cuando este miércoles 19 el Banco Central cancele el saldo de $ 68.618 millones que quedan de las LEBACs será el adiós definitivo para un instrumento que marcó un hito en la historia económica de la era Macri. Entre los mejores recuerdos que dejarán las letras internas del BCRA en los inversores serán la posibilidad de haber obtenido tasas de hasta dos dígitos en dólares en sus buenas épocas, a través del famoso carry trade, y sus altos retornos en pesos, que permitieron ganarle a la inflación.
En 2016, el carry trade con Lebac arrojó una tasa del 12,4%, mientras que en 2017 el retorno llegó a 8,7%, según un informe de GMA Capital. La crisis cambiaria cortó la fiesta y en 2018 se revirtió la tendencia, con una pérdida en dólares para los inversores este año del 28,9%.
Si hablamos de inversiones en pesos, no hay dudas de que las Lebac fueron imbatibles. «No solamente posibilitaron mantener el poder de compra a lo largo de estos años, sino que permitieron que el capital invertido creciera por encima de la inflación. Desde fines de 2015, el encarecimiento del costo de vida fue 140,7% (considerando el índice CER) mientras que la inversión en la Lebac más corta rindió 154,6%», indicaron desde GMA.
En esa gran novela «Moby Dick», Herman Melville le hace decir a su protagonista «Todos mis medios son cuerdos, mi motivo y mi final son locos«. Es la diferencia entra la racionalidad de los operadores financieros y la locura de un modelo.
El jueves pasado se realizó el montaje del Radar Meteorológico Argentino (RMA), en instalaciones de la Armada Argentina ubicadas en Río Grande, Tierra del Fuego. Fue desarrollado por INVAP en el marco del Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME). Y es el radar meteorológico más cercano al Polo Sur en todo el planeta.
Funcionará en la órbita de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica.
El SINARAME se creó después de la tormenta más desastrosa que jamás azotó Buenos Aires y su conurbano Oeste, en 2011. Incluyó cuatro tornados, y mató decenas de personas por ahogamiento, derrumbes de viviendas, caída de árboles y accidentes eléctricos. Según planes originales, hoy el sistema debía tener 20 radares RMA de INVAP desplegados en todo el país, cosa que no ha sucedido. Estos aparatos de INVAP pueden detectar una tormenta grave a 480 km. de distancia, y a 200 determinar el tamaño y densidad de las gotas de lluvia, si tiene o no granizo, calcular la velocidad del viento, y verificar si contiene tornados o «células» capaces de originarlos. Tienen cuatro ventajas más: son más baratos que la media decena de importados que teníamos antes, al usar la misma banda de radiofrecuencia «ven» los mismos fenómenos del mismo modo, y «last but not least», los repuestos y el service son locales.
El despliegue de los RMA mejoró enormemente los alertas tempranos de lluvia y granizo del Servicio Meteorológico Nacional, pero la instalación se detuvo en 2016. Varios radares ya fabricados (y no pagados por el gobierno) quedaron archivados en galpones. Hoy se están instalando los últimos de los 10 primeros aparatos fabricados por INVAP. De llegar a 20 aparatos en el país, ni noticias.
La Legislatura porteña aprobó este jueves la legalización del juego online. Se podrán hacer apuestas por internet desde el año que viene sobre un resultado de fútbol, el ganador de una pelea de box o un partido de tenis, y se podrá jugar al poker online, entre otros.
La norma fue sancionada con los 34 votos del oficialismo y el rechazo de todo el arco opositor.
A partir de ahora, Lotería de la Ciudad quedó habilitada para llamar a una licitación y otorgar permisos para que empresas privadas puedan explotar el juego online. La cantidad de licencias se irá determinando de acuerdo a los interesados que se postulen. Se estima que los principales protagonistas del mercado en otros países, como Bwin o Pokerstars, podrán participar, al igual que firmas locales.
La carga impositiva será alta, aunque seguramente no tanto como los beneficios. Un 6% de Ingresos Brutos, y luego otro impuesto hasta un máximo del 25% de la facturación total.
En el Gobierno porteño estiman que la recaudación por esas cargas estaría entre los 350 y los 500 millones de pesos anuales. En revancha, no estiman cuánta plata dejará el país cuando esta explotación online de la ludopatía, un problema de salud pública, vaya siendo copada por multinacionales.
La ley aprobada es similar a la que la semana anterior sancionó la Legislatura bonaerense. Esa decisión le valió al Gobierno de María Eugenia Vidal una crítica de la Iglesia, que señaló que con el juego online «cada casa podría convertirse en un casino». La respuesta de la Lotería bonaerense fue que el mercado de las apuestas por internet ya existe pero en negro y sin controles.
Ahora que los gobiernos nacional y bonaerense se asociaron al casino en cada casa, ¿cuál es la gran preocupación?