Nos parece apropiado empezar el nuevo año con esta columna de Nora Bär. Porque da los nombres de compatriotas de los que podemos sentirnos orgullosos, porque muestra las virtudes de la sociedad -la nuestra- que los forma. Pero, sobre todo, porque nos señala un futuro al que podemos aspirar.
«Una vez, en una reunión informal, el director de un instituto de la sociedad Max Planck, de Alemania (un conglomerado de 80 centros en los que investigan 4.300 científicos y 11.000 becarios), observó: «Los doctorandos argentinos son todo lo que uno puede desear: llegás temprano al laboratorio y ya están allí; te vas a la noche y todavía siguen allí; ¡tienen hambre de hacer cosas! No como otros, que vienen con una pila de mapas pensando adónde se van a ir el fin de semana…».
Hace unos días, un ejecutivo argentino que gestiona proyectos de colaboración de una compañía internacional con grupos de investigación en América Latina comentó al pasar que, aunque le habían indicado que tenía que otorgar el 66% de su presupuesto a Brasil y el 33% a la Argentina, finalmente está distribuyendo 50 y 50. Y no por favoritismo, sino por la notable competitividad de los científicos argentinos.
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Son apenas dos notas de color, pero que podrían sumarse a decenas que sugieren lo mismo: por alguna razón difícil de desentrañar, ya que la mayor parte de su historia tuvo viento en contra, este país produce buenos científicos. Se distinguen en todo el mundo. Siete de ellos (el inmunólogo del Ibyme Gabriel Rabinovich; el bioquímico del Instituto Leloir Armando Parodi; Francisco de la Cruz, del Centro Atómico Bariloche; Alberto Frasch, biólogo de la Universidad de San Martín; Sandra Díaz, de la Universidad Nacional de Córdoba; el geólogo Víctor Ramos, de la UBA y el biólogo molecular Alberto Kornblihtt, de la UBA) integran la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, uno de los más altos honores a los que pueden aspirar. De los seis profesores de la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, donde trabajó Einstein, dos son argentinos: Juan Martín Maldacena y Matías Zaldarriaga. El ranking SCImago, una evaluación que mide parámetros como la cantidad de investigaciones, la colaboración internacional y la tasa de publicación de 5000 organizaciones, considera al Conicet como el organismo gubernamental de ciencia más importante de la región.
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Teniendo en cuenta los presupuestos inexistentes en términos internacionales y la burocracia kafkiana con la que deben lidiar, que algunos puedan encarar desde aquí proyectos experimentales en robótica e inteligencia artificial (dos de las áreas de punta que más interés despiertan en este momento entre las grandes potencias del mundo por su utilidad práctica, su potencialidad económica, su impacto social y la ventaja estratégica que otorgarán a los que dominen esas tecnologías), es verdaderamente un misterio insondable.
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Esas neuronas «Fórmula 1», capaces tanto de diseñar una máquina que puede tomar decisiones autónomas, como de dilucidar los procesos que dan lugar a enfermedades, dominar la tecnología nuclear, desarrollar fármacos de última generación y otros productos patentables, de estudiar los impactos del cambio climático para que podamos prevenirlos o mitigarlos, de aprovechar las energías alternativas y crear nuevos puestos de trabajo son sin duda una de las más fantásticas riquezas con que contamos.
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Ya lo dijo Einstein en los años 40: «Los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento, y solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos; cómo buscar a los jóvenes que tengan la capacidad para hacerlo y asegurarse que se queden en el país. Los otros países se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas, con una historia fantástica; pero probablemente no se queden ni con las mismas banderas, ni con las mismas fronteras, ni mucho menos con un éxito económico».
Para arrancar el 2019, el Fondo Monetario Internacional difundió el último dato de la deuda global: alcanzó un máximo histórico de u$s 184 billones -millones de millones, en la notación que usamos nosotros, los latinos. Según cuentan los «anglos», serían 184 trillones de dólares.
Es el equivalente al 225% del PBI mundial. Y la estimación de F.M.I. es prudente. Otras fuentes la ponen bastante más alta.
El Fondo aclara que aproximadamente dos tercios del total de la deuda mundial es privada no financiera y el resto deuda pública. También señala que, en promedio, la deuda mundial es superior a u$s 86.000 por habitante.
No extraña entonces que el excesivo endeudamiento global sea visto por algunos expertos como uno de los principales problemas económicos, sobre todo si la economía mundial entra en recesión y comienzan a surgir problemas con la enorme deuda contraída por algunos países, en especial en los últimos años. Otro aspecto que inquieta a los mercados es que surjan serias turbulencias con la deuda corporativa de baja calidad (alto riesgo), debido a que en un entorno de bajo crecimiento su deterioro es más rápido. Por ejemplo, en EE.UU., uno de los principales problemas del que han advertido los reguladores es la proliferación de los préstamos apalancados (emitidos por debajo del grado de inversión) en el sector corporativo.
De todos modos el FMI destaca que “las economías más endeudadas del mundo son también las más ricas”. Los tres grandes prestamistas del mundo, EE.UU., China y Japón, son también los que más deben, ya que representan más de la mitad de la deuda global, lo que supera su participación de mercado en la producción mundial de bienes y servicios. (Atención: un altísimo porcentaje de la deuda china -cerca de un 95%- es doméstica, lo que significa que no incrementa la inestabilidad global).
Por otro lado, las cifras del Fondo muestran que la deuda del sector privado “se ha triplicado desde 1950” y sigue siendo el motor del crecimiento de la deuda global. En este sentido, uno de los cambios más significativos desde la crisis financiera de 2008 ha sido “el aumento de la deuda privada en los mercados emergentes, liderada por China, que ha superado a las economías desarrolladas”. En el caso de China los datos son: la deuda total representa el 245% del PBI, siendo la privada el 81,5% del PBI, con un PBI nominal de más de u$s 12 billones.
En lo que respecta a la deuda pública global, disminuyó de manera constante hasta mediados de la década de 1970, y desde entonces no ha parado de aumentar, sobre todo en las economías desarrolladas. Con respecto a 2009, la deuda mundial aumentó en 11 puntos porcentuales respecto al PBI. De esta manera, el FMI concluye que el “endurecimiento de las condiciones financieras en muchos países”, debido a las subas de tasas de interés en EE.UU. y al final de los estímulos del Banco Central Europeo, junto a los altos niveles de deuda privada y pública tras varios años de “dinero barato”, es un riesgo a tener muy en cuenta a lo largo de 2019 y 2020. Tan sólo unas semanas atrás, la ex presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, manifestó su temor a que se produzca otra gran crisis financiera porque, en su opinión, “hay enormes agujeros en el sistema”.
En una de las áreas donde observó riesgos fue en el mercado de préstamos apalancados que ha crecido de manera muy importante en la última década. Vale recordar que los préstamos apalancados se conceden a empresas con historiales de crédito deficientes, por lo que tienen un mayor riesgo de default y conllevan intereses más altos para esas compañías. Los inversores temen que la enorme montaña de deuda corporativa en EE.UU. se desmorone si las empresas empiezan a tener problemas para refinanciar sus deudas. Sobre todo si las condiciones de los préstamos se endurecen debido al aumento de los intereses en EE.UU. De ahí la preocupación por estos préstamos porque pueden ser el primer eslabón de la cadena que puede quebrarse, como lo fueron las hipotecas “subprime” en 2008. Ocurre que en 2017 ya hubo problemas con los préstamos apalancados lo que afectó directamente a los denominados inversores en CLO (Collateralized Loan Obligation), la mayor fuente de demanda para estos activos.
Los inversores que apuestan por las obligaciones de crédito colateralizadas (CLO) compran un activo respaldado por uno de estos préstamos apalancados con baja calificación crediticia, a cambio de asumir el riesgo de default de la empresa reciben una mayor rentabilidad.
Hay que tener en cuenta que el Fondo está hablando de 2017, porque los números del 2018 tardarán meses en estar disponibles. Sobre el desempeño en ese año, señala que en el caso de las economías desarrolladas, hubo una reducción en la acumulación de deuda. La deuda privada, aunque ligeramente en aumento, está muy por debajo de su nivel máximo. Además, la deuda pública en las economías avanzadas experimentó una disminución saludable cercana al 2,5% del PBI en 2017. Para encontrar una reducción similar en la deuda pública, debemos retroceder una década, cuando el crecimiento global fue aproximadamente 1 punto porcentual más alto que en la actualidad.
En el caso de las economías de mercados emergentes, estos países continuaron tomando préstamos en 2017, aunque a un ritmo mucho más lento. Un cambio importante se produjo en China, donde el ritmo de la acumulación de deuda privada, aunque todavía alta, se desaceleró significativamente.
Mientras que en los países en desarrollo de bajos ingresos, la deuda pública continuó creciendo en 2017 y, en algunos casos, alcanzó niveles cercanos a los observados cuando esos países tuvieron que renegociarla.
El FMI advierte que “con el endurecimiento de las condiciones financieras en muchos países (incluye el aumento de las tasas de interés) las perspectivas de reducir la deuda siguen siendo inciertas. Los altos niveles de deuda corporativa y pública acumulados a lo largo de años de condiciones financieras globales fáciles, constituyen una posible falla.Por lo tanto, al cerrar la primera década después de la crisis financiera mundial, el legado de deuda excesiva sigue cobrando importancia”.
En AgendAR nos parece que puede ser conveniente recordar algo obvio: no se conocen inversores marcianos. Por lo tanto, la deuda global alcanza el mismo monto, exacto, de la acreencia global. Quienes son los deudores y quienes los acreedores -cuando no son las mismas entidades- depende de relaciones jurídicas, políticas y de poder. Que, es cierto, se han mantenido bastante estables -pero no inmóviles- a lo largo de las décadas.
Este diciembre que recién termina fue un mes especialmente negativo, y hasta cierto punto atípico, en lo que hace a la producción nacional de vehículos. Las terminales automotrices produjeron 20.475 unidades (autos y utilitarios), lo que representa un 44,4% menos respecto de noviembre y un 38,5% por debajo de diciembre de 2017, cuando se fabricaron 33.280 unidades, según informó la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).
Distintos factores contribuyen a esta caída: un promedio de nueve días hábiles de actividad -frente a 15 en diciembre 2017- como consecuencia del adelanto del receso estival y el acondicionamiento de plantas, según explicaron desde ADEFA en un comunicado. Todo esto está vinculado con la recesión económica y la caída en los patentamientos de vehículos, que ya informamos en AgendAR.
Sin embargo, en todo 2018 la producción alcanzó las 466.649 unidades, es decir solo un 1,4 % menos respecto de los 473.408 vehículos que se fabricaron en 2017. Esto se debió, al menos en parte, al alza en las exportaciones: en diciembre último se vendieron al exterior 22.947 vehículos, un crecimiento de 26,1% respecto al volumen de diciembre de 2017, cuando salieron por la aduana 18.202 unidades. Igual, es un 11,9% menos respecto del mes anterior, noviembre 2018.
Parece claro que la recesión empezó a golpear muy fuerte en la última parte del año, según se refleja en un consumo clave para los argentinos de clase media y media alta: el auto 0 kilómetro. Las ventas mayoristas -a los concesionarios- entre enero y diciembre de 2018 totalizaron los 681.816 vehículos, es decir que tuvo una baja interanual de 22,9%.
La primera semana financiera del año mostró un sensible cambio de clima. Lo que en diciembre parecía un recorrido rumbo a un nuevo default, con el riesgo país en 829 puntos, parece ahora revertirse. Ayer el riesgo país bajó a 729 puntos, reflejando el renovado interés de los inversores por los bonos argentinos, papeles que -es cierto- están en estos días 30% más baratos que un año atrás.
La suba de precios fue generalizada tanto en los bonos de la deuda externa, que subieron más del 4% en la semana, como de las acciones. El MerVal se anotó para la primera semana del año una suba del 6,2%. Y el dólar sigue cerca del «piso» de la zona de no intervención por parte del Central.
Hay un motivo clave: el mundo financiero parece convencerse de que la Reserva Federal de los EEUU. tal vez no vuelva a subir las tasas de interés de política monetaria. Es un dato clave: apenas unos meses atrás, el mercado debatía si la FED se vería obligada a subir tres o cuatro veces las tasas durante 2019. Ahora, las apuestas van de cero a una vez.
Un dato significativo para los analistas: las encuestas electorales -que no han cambiado en la tendencia que muestran desde las últimas semanas de 2018- no serían entonces la causa de esta quietud de los mercados. Así, tampoco habrían provocado las malas noticias financieras que tuvimos.
Argelia rechazó ayer un barco proveniente de Argentina que llevaba trigo. La noticia puede generar un mal precedente para el agro, que espera una cosecha de 19 millones de toneladas.
El dueño del trigo es la empresa Cofco, cuyo embarque salió en diciembre pasado. La carga al llegar a destino fue sometido a los procesos de control en donde se detectó una baja calidad del cereal necesario para su elaboración de harina. El contrato normal de trigo pan es de 280 de FN (falling number). Este tiene que ver con la capacidad fermentativa de las masas necesarias en la panificación.
La explicación previsible es que se haya enviado trigo al límite de la calidad que terminó brotándose en el transcurso del viaje. Hay que recordar que gran parte del cereal sufrió entre octubre y noviembre de abundantes lluvias lo que ocasionó enfermedades en el cultivo.
El tema es saber si éste rechazo puede generar un problema en las futuras cargas. Habrá que ver si el mismo no se repiten en los siguientes barcos. Están en juego ingresos por u$s2.800 millones.
La multinacional Cofco es una empresa controlada por el estado chino que se convirtió en los últimos dos años en uno de los grandes jugadores en el comercio mundial de agroalimentos, con las adquisiciones de Nidera y Noble.
Como había anticipado AgendAR, el reactor de la Central Nuclear Embalse, de la provincia de Córdoba entró nuevamente en funcionamiento tras completarse las obras de extensión de vida útil. Con una inversión de unos u$s 2.140 millones la central podrá seguir operando por los próximos 30 años. Y permitirá despachar energía eléctrica a la red para unas 3 millones de personas desde febrero.
La vida útil de Embalse había terminado el 31 de diciembre de 2015, por lo que la extensión de su operatividad implicó un trabajo de tres años. La obra consistió en la modernización de sus componentes como la renovación del reactor, el recambio de los generadores de vapor y la actualización de los sistemas de seguridad.
La usina comenzó a operar en enero de 1984, y es la segunda construida en Argentina, tiene un reactor CANDU (Canadian Deuterium Uranium) y pertenece al tipo de instalaciones de tubos de presión, cuyo combustible es el uranio natural, con refrigerante y moderador de agua pesada, detallan las especificaciones técnicas.
Las etapas del proceso para suministrar nuevamente energía a la red eléctrica seguirán ahora con las pruebas a distintos niveles de potencia y verificación del comportamiento de los sistemas, hasta alcanzar la operación comercial.
Asimismo, se realizará el retubado del reactor, el cambio de los generadores de vapor, el aumento de potencia y la actualización de la instalación, para su refuncionalización para los próximos 30 años.
El reciente caso de Bre Payton, una joven -26 años- periodista estadounidense de tendencia conservadora que había declarado públicamente su rechazo a las vacunas y murió el 28 de diciembre a causa de gripe H1N1, complicada por un cuadro de meningitis dio gran repercusión a este tema. Pero no es en EE.UU. donde el problema es más agudo.
En parte de Europa -en especial en Italia- los movimientos antivacuna fueron protagonistas de uno de los grandes debates del año. También sus consecuencias. Ese fenómeno creciente, impulsado por redes sociales, está poniendo en peligro cada vez más vidas y puede ser el culpable de los brotes de sarampión que aumentaron a su máximo nivel en 20 años, advierten los expertos en salud.
El diario The Guardian acaba de hacer un análisis de los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud: los casos de sarampión en Europa superarán los 60.000 este año, más del doble que en 2017 y el más alto en este siglo. Ha habido 72 muertes, el doble que en 2017.
Los expertos en salud advierten que los escépticos de las vacunas están reduciendo las tasas de inmunización contra el sarampión, el cáncer de cuello uterino, la gripe y otras enfermedades, y que sus opiniones están siendo cada vez más amplificadas por las redes sociales y por grupos que se muestran igualmente escépticos ante las autoridades médicas.
El comisionado de salud de la Unión Europea, Vytenis Andriukaitis, acusó a los políticos populistas de derecha de irresponsabilidad y de vender «noticias falsas» sobre la seguridad de las vacunas. Andriukaitis, un ex cirujano cardíaco, dijo que estaba muy preocupado y agregó: «No solo me preocupa a mí, sino a toda la sociedad científica, a los epidemiólogos, a los pediatras, a los expertos en enfermedades infecciosas y a muchos ministros de salud».
Una fuerte caída en las tasas de vacunación en Francia en 2010 fue seguida por un aumento en los casos de sarampión el año siguiente. En Italia, cuando las tasas de inmunización retrocedieron en 2014, los casos aumentaron de unas pocas docenas al mes a cientos. En Rumania, la cobertura de vacunación cayó por debajo del 90% en 2014. Para 2017, estaba experimentando más de 1,000 casos al mes, en comparación con solo uno o dos años atrás. Europa, y el mundo, están en alerta.
El problema, y su alcance entre nosotros, fue tratado en AgendAR en agosto, aquí.
Bre Payton, la periodista «antivacunas» de Fox que murió por gripe
En sus primeras horas como Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro tomó una serie de medidas de organización del gobierno que indican a los observadores una orientación clara:
1. La Fundación Nacional del Indio (FUNAI), que era una dependencia del Ministerio de Justicia, pasó a estar vinculada al nuevo Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos. Pero la identificación, delimitación, demarcación y registro de tierras ocupadas por indígenas y las tradicionales comunidades de antiguos esclavos negros (quilombolas) será responsabilidad del Ministerio de Agricultura, que normalmente tiene intereses contrarios a estos grupos y favorece al agronegocio.
2. Excluyó a la población de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) como beneficiaria de las políticas y programas destinados a la promoción de los derechos humanos que impulsa el Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos.
3. Estableció que la Secretaría de Gobierno tendrá entre sus competencias «supervisar, coordinar, vigilar y seguir las actividades y las acciones» de los organismos internacionales y de las organizaciones no gubernamentales que tienen presencia en Brasil. Para los miembros y simpatizantes de esas entidades, es una forma de restricción y control de la actuación de la sociedad civil.
4. La Comisión de Amnistía, responsable por las políticas de reparación y memoria de las víctimas de la última dictadura militar brasileña, dejó de estar bajo la gerencia del Ministerio de Justicia y pasó también al Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos.
5. El Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF), órgano que compone el sistema de combate a ilícitos financieros y al lavado de dinero, pasó de ser administrado por el Ministerio de Economía al fusionado Ministerio de Justicia y Seguridad Pública.
6. Como parte de la reorganización del gabinete, que pasó de 29 a 22 carteras, fueron cancelados los ministerios de Trabajo; Cultura; Deportes; Ciudades; Seguridad Pública; Industria, Comercio Exterior y Servicios; y Transportes, Puertos y Aviación Civil, ahora fusionados como secretarías a otras dependencias.
7. El salario mínimo para este año fue aumentado de 954 para 998 reales, un valor menor a los 1006 reales que había previsto antes de salir el gobierno de Michel Temer. Según se explicó, la reducción en la cifra final se debió a que la tasa de inflación -que es utilizada para realizar el ajuste- fue menor a la esperada.
8. El Ministerio de Relaciones Exteriores alteró su régimen administrativo para poder incorporar en cargos de jefatura a profesionales que no necesariamente pertenezcan al cuerpo diplomático. La medida suscitó gran malestar entre los diplomáticos de Itamaraty.
9. La Jefatura de Gabinete despidió a cerca de 320 empleados públicos vinculados a la cartera, que luego pasarán por un proceso de entrevista y análisis para ser recontratados solamente aquellos que no fueron indicados durante las administraciones de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT).
10. Según anunció el Financial Times, propone un incremento gradual en la edad para jubilarse.
Estas medidas han provocado una reacción muy negativa en la oposición brasileña y en los círculos intelectuales. Por otro lado, Wall Street respalda a Bolsonaro y elogia las previstas medidas de gobierno en el área de la economía.
Para no romper la continuidad con el 2018, el 2019 llega con aumentos en las tarifas de los servicios públicos. Transporte, agua, electricidad, gas, ABL, subte, prepagas, peajes. En AgendAR ya informamos de la mayoría de ellos. Pero puede ser útil publicar este resumen. Entre otras cosas, muestra que -a pesar de las «expectativas»- los factores que alimentan la escalada inflacionaria siguen operando.
Transporte El transporte público es uno de los factores que tendrá modificaciones de consideración. Este jueves el Gobierno anunció el nuevo cuadro tarifario para el área metropolitana que incluirá subas que rondan el 40%.
El precio mínimo del boleto de colectivo se incrementará $2 en enero, $1,50 más en febrero y $1,50 durante marzo. Actualmente, ese rango tiene un costo de $13 y, para el tercer mes del 2018 alcanzará los $18. Aquellos usuarios que dispongan de tarifa social pasarán de pagar $5,85 a $8,10. Durante 2018 la tarifa sufrió una inflación del 116%.
En cuanto a los trenes, habrá subas diferenciadas según las líneas. Los ferrocarriles Mitre, Sarmiento y San Martín aumentarán $1.25 en enero, $1.25 en febrero y $1 en marzo llevando el pasaje mínimo de $8,75 y a $12,25.
En cambio, el Roca, el Belgrano Sur y el Urquiza, tendrán aumentos de $0,75 durante los primeros hasta el tercer mes del año. El Belgrano Norte subirá $1 en enero y $0,50 en febrero y marzo.
Agua El agua va a ser uno de los primeros servicios en aumentar. A partir de enero su valor subirá un 17%, precio que será complementado con un segundo aumento del 27% pautado para mayo. Tal incremento hará que la tarifa promedio en barrios residenciales pase de costar $951 a $1.193 en el inicio del año, y $1.413 a partir del quinto mes.
De este modo, la tarifa tendrá un aumento acumulado del 48,5% para el primer semestre del 2019, continuando con el alza de un 2018 que culmina con una suba cercana al 70%.
Luz La tarifa eléctrica sufrirá aumentos en cuatro tramos. El primero de ellos será del 26% y se computará a partir de febrero. El segundo, del 14%, llegará en marzo, y los restantes dos serán ambos del 4% en mayo y agosto, consumando una escalada acumulada promedio del 55% en 2019.
Tales valores aplicarán para aquellas áreas metropolitanas donde prestan servicios las distribuidoras Edenor y Edesur que, durante el 2018, tuvieron alzas de entre 20% y 28%, marcando un promedio de 24,4%, aunque factores como el uso intensivo llevaron a que los usuarios paguen facturas más infladas.
Gas Según trascendió desde la Secretaría de Energía que ahora dirige Gustavo Lopetegui, el incremento del gas rondará el 35% y se aplicará a partir de abril.
Para el año venidero estaba pautada una suba en el servicio desde el 1 de enero en 24 cuotas mensuales para “compensar por la devaluación” a las empresas distribuidoras, aunque tal resolución quedó sin efecto debido a la polémica que generó en la opinión pública.
Subte Además de la suba generalizada en los transportes públicos, cabe considerar aparte al subterráneo, medio que se utiliza únicamente en la ciudad de Buenos Aires y cuyo precio depende del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
Actualmente el pase a la red tiene un precio de $14,50, que subirá progresivamente hasta alcanzar los $21 en abril próximo. Así, el boleto subirá $2,5 en marzo y otros $2 en el cuarto mes del 2019.
En 2018 el precio del subte comenzó siendo de $6. Su incremento cerrará el año con un incremento acumulado del 120%.
Alumbrado, barrido y limpieza Los porteños también sufrirán el aumento del ABL. Según estipula el Presupuesto 2019 que aprobó la Legislatura de la Ciudad, tales incrementos serán, en promedio, del 34%, con un tope del 38%.
Sin embargo, aquellas personas que sean “contribuyentes cumplidores” y no se atrasen en ninguna cuota serán beneficiadas con un descuento del 10%. También serán recompensados quienes abonen a través de débito automático, que quedaran desligados de pagar la última cuota.
Prepagas El Gobierno autorizó también un aumento del 5% en las cuotas de las prepagas a partir del primero de febrero próximo, y así acumularán una suba del 42,2% en un año.
A través de una resolución del Ministerio de salud y Desarrollo Social, el Poder Ejecutivo indicó que las empresas de medicina prepaga «deberán extremar los recaudos necesarios para notificar de manera fehaciente a los usuarios, a fin de que aquellos tengan cabal información de dichos aumentos».
Peajes Ayer jueves se conoció también que las tarifas de los peajes de los accesos norte y oeste a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires subirán un 33% promedio a partir del sábado próximo, según decidió el Gobierno nacional.
Los automóviles particulares que ingresen a la Capital Federal desde el sábado por el acceso oeste en hora pico pasarán a pagar de 50 a 65 pesos. A su vez, quienes ingresen a la Ciudad desde la provincia de Buenos Aires por el acceso norte, dependiendo de los ramales, también tendrán un incremento de entre $15 y $ 20 por peaje, según la medida oficial.
Por ello, el Gobierno precisó que los automovilistas que ingresen por Debenedetti Márquez pasarán de pagar 45 pesos a 60 pesos; el ramal Tigre se irá de 50 a 65 pesos; y el Pilar-Campana pasará de 55 a 75 pesos.
Con el nuevo esquema tarifario, también se modificó el actual esquema de banda horaria en las franjas promoción y valle para las categorías 1, 2 y 3 de vehículos. Habrá menos horas en las que se cobre la tarifa de promoción: hasta ahora, los autos particulares la abonan de 0 a 5 y de 22 a 24, en ambos sentidos
Pero con el nuevo cuadro de tarifas, el peaje promocional (de 45 pesos, con el aumento) se cobrará de 1 a 5; mientras que de 0 a 1 y de 22 a 24 se pasará a pagar la hora valle, que es más cara que la anterior (60 pesos).
El nuevo cuadro tarifario también contempla descuentos de hasta el 50% para los usuarios adheridos al sistema de cobro automático TelePASE.
Vuelve a sonar, como en 2016, la posibilidad que nuestro compatriota Rafael Grossi sea propuesto para dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica. Al menos, eso es lo que se señala en el artículo que resumimos ayer.
¿Para qué queremos a un argentino sentado en ese trono? Que se hizo incómodo, por ejemplo, en 2003, cuando quien lo ocupaba como director general, el egipcio Mohammed ElBaradei, afirmó que el organismo que dirigía, y que representa a las Naciones Unidas en el campo nuclear, no tenía absolutamente ninguna prueba científica que el gobierno de Saddam Hussein tuviera un programa de armamento nuclear. Y esto ElBaradei lo afirmó tras años de inspección exhaustiva del país con la considerable fuerza de expertos del organismo.
El gobierno del presidente estadounidense George W. Bush igual decidió invadir Irak «para eliminar su programa de armas de destrucción masiva», para lo cual recibió el respaldo del premier inglés, Tony Blair. Esto provocó la declaración inmediata del Secretario General de la ONU que ese ataque militar era ilegal, asunto que no pareció despeinar a nadie.
Como para reivindicar la necesidad de que existan leyes internacionales, el Comité del Premio Nobel de la Paz le otorgó ese galardón a ElBaradei y al OIEA en 2005, con la invasión ya consumada.
De modo que cuando uno juzga la importancia real del OIEA en el funcionamiento del mundo, está juzgando también el de ese organismo llamado Naciones Unidas. La ONU, para las superpotencias, es un semáforo de acatamiento voluntario: pueden pasar todas las luces rojas que se les dé la gana.
Sin embargo, para los países medianos y chicos, medidos por PBI, población y poder militar, una luz amarilla de la ONU es una advertencia no desdeñable. Y lo mismo es extensivo al OIEA, dado que fue fundada en 1953 justamente para que EEUU, la Unión Soviética, Francia e Inglaterra, los únicos países con armamento atómico en aquel entonces, pudieran vender centrales y reactores nucleares a los países de desarrollo intermedio, pero sin que estos pudieran desarrollar armas.
¿Quién es el argentino que puede liderar el control de la energía atómica? Para una presentación rápida, Rafael Grossi pertenece a «los diganistas», una fugaz generación de egresados del Instituto de Relaciones Internacionales de la Cancillería que tras el grado cursó, por voluntad propia, dos años de especialización en energía nuclear en INVAP y en el Centro Atómico Bariloche. Cumplida esa ordalía, Grossi pasó otra: trabajó años en la entonces llamada DIGAN (Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme), creada en 1984 por el difunto embajador Adolfo Saracho con la venia del presidente Raúl Alfonsín y su vicecanciller, Jorge Sábato. Saracho, un idealista trabajólico, fue la segunda ordalía.
Los «diganistas» originales, los formados por Saracho, son gente de pensamiento político bastante diverso. Pero han sido un ariete para las ventas de tecnología nuclear argentina en el exterior. Dieron ayuda y soporte de embajadas a INVAP en los países en los cuales primero la Comisión Nacional de Energía Atómica y luego la mencionada empresa intentaron ventas de reactores nucleares «made in Bariloche», objetivo que se logró en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Arabia Saudita y Holanda, así como la ingeniería del RBM a construirse en Brasil.
Si la Argentina fue invitada a partir de 2007 a formar parte del G-20 (inicialmente, el G-22), no fue por sus exportaciones sojeras o su poder militar. Fue porque su reactor RA-3, más los que exportó, más su RA-10 en construcción, son piezas claves para abastecer a parte del mundo de molibdeno-99. Éste es el radioisótopo usado en el 90% de los diagnósticos por imagen nuclear de enfermedades generalmente graves. Desde 2007, este insumo está en desabastecimiento fluctuante en casi todos los países del G-20 por el envejecimiento terminal de la flota mundial de producción (concentrada monopólicamente en 5 plantas en 5 países).
Éste no es un asunto menor, sino una de las mayores y mejor silenciadas tragedias médicas de este siglo. Al menos, es totalmente ignorada por los pacientes oncológicos, cardíacos, neurológicos e autoinmunes del Hemisferio Norte, derivados «sotto voce» a diagnósticos de menor potencia. Argentina, en cambio, su autoabastece de molibdeno-99 y sus excedentes en éste y otros radioisótopos posibilitan la medicina nuclear en parte del Cono Sur.
Argentina hoy está en el G-20 (por lo que ello valga) porque desde que se puso en línea el OPAL australiano en Sydney, en 2006, quedó claro que, hoy por hoy desplazó a oferentes líderes en reactores (Francia, EEUU, el Reino Unido, Japón, Corea, Rusia y Canadá). INVAP tiene los mejores reactores multipropósito. Son plantas complejas y hechas a medida del cliente, de producción de radiosótopos por una parte, de formación de expertos por otra, y finalmente de investigación en materiales. Y ganan las licitaciones por calidad, raramente por precio y menos aún por financiación.
La otra carta fuerte de la Argentina en el NSG es la central nucleoelèctrica compacta CAREM. Es una de las tres propuestas màs viables en plantas de potencia de poca potencia (entre 10 y 300 MW), y la ùnica actualmente en construcciòn.
Rafael Grossi fue parte de esta movida de exportación tanto desde adentro como desde afuera del OIEA. A este organismo con sede en Viena adhieren todas los países integrantes de las Naciones Unidas (ONU), pero también los de otro club más reservado: el «Nuclear Suppliers Group» (NSG). Allí una veintena de estados negocian tensamente los límites de lo que, en materia de tecnología nuclear, se puede y no se puede exportar, y a quién y en qué condiciones de vigilancia e inspecciones forzosas por el OIEA, o «salvaguardias», en la jerga.
Largamente presidido por Grossi, el NSG no es una entidad oficial de la ONU, ni se limita a aceptar las bajadas de línea del viejo «Club de la Bomba» de los años ’60 (EEUU, el Reino Unido, la entonces llamada Unión Soviética, Francia y China). Esos 5 países hoy integran el Consejo de Seguridad de la ONU, organismo «que atrasa». El NSG nació por necesidad, porque el mundo hoy es más complejo, más multipolar y menos obediente.
Por una parte, desde 1974 la India, Pakistán, Corea del Norte e Israel obtuvieron armas atómicas sin permiso o con la vista gorda selectiva de tales o cuales miembros del club de los países armados. En el mundo actual también hay países de gran desarrollo tecnológico nuclear que deciden unilateral o bilateralmente abstenerse de desarrollar armas atómicas. Son los que dicen: «No tenemos bombas porque no queremos, no porque no podamos», y eso, como mensaje impone un doble respeto.
Fue el caso de Sudáfrica, que detruyó sus bombas de fisión en 1990, bajo la presidencia de Nelson Mandela. Pero también ha sido el de dos países que podrían construir una bomba con toda facilidad, y se juraron uno a otro no hacerlo: Argentina y Brasil. Desde 1987 fueron instrumentando (gracias a los diganistas, entre ellos Grossi) el actual ABBAC, la Agencia Bilateral Brasileña Argentina de Control, organismo legal de salvaguardias que desde épocas de los presidentes Alfonsín y Sarney viene preservando a la región de una escalada armamentista. El OIEA acepta los controles del ABBAC, haciendo un «monitoreo del monitoreo». El ABBAC cumple más de 100 inspecciones sorpresa por año.
De modo que el lector hasta ahora sabe que Rafael Grossi es argentino y un sobreviviente de la DIGAN, aquella breve aristocracia intelectual y política de nuestra diplomacia que el presidente Carlos Menem y su Ministro «de Relaciones Carnales», el Canciller Guido Di Tella, intervinieron y desvirtuaron. Sabe tambièn que Grossi formó parte desde muy joven de la buena vecindad nuclear con Brasil. También intuye que debe haberle mantenido despejado el camino a INVAP desde el NSG para que nuestra empresa barilochense pudiera vender su tecnología nuclear a algunos países.
Añado otra nota sobre Grossi: fue el hombre clave de la negociación entre el OIEA e Irán, y que culminó en 2015 con el desmantelamiento del reactor plutonígeno de Arak donde esa república islámica se aprestaba a obtener plutonio 239 para un programa de armas. Fue tal vez el último episodio en que el OIEA, organismo crecientemente ignorado por el unilateralismo de los EEUU, logró matar en el huevo un «hotspot» de posible guerra nuclear misilística entre estados que se detestan: Israel e Irán.
El año pasado, el presidente Donald Trump dio por muerto ese tratado, cuyo monitoreo por parte de los expertos del OIEA era escrupuloso, y reinstituyó las sanciones económicas contra las exportaciones petroleras de Irán. La economía persa difícilmente aguante ese castigo,y lo más probable es que este destrato le dé manija al sector màs duro de la dirigencia iraní a desarrollar «la bomba». Porque nuevamente, en materia de ley internacional, EEUU borra con el codo lo que firmó con la mano.
Nadie dice que Grossi en la OIEA pueda remediar con Poxipol los destrozos diplomáticos de la administración Trump en la frágil trama de acuerdos y salvaguardias que, desde los ’50, vienen impidiendo una nueva guerra mundial. Lo que está en juego es serio: cualquier «guerrita nuclear», aunque lograra limitarse a Pakistán vs. la India, o Israel vs. Irán, harìa arder centenares de ciudades en «tormentas de fuego», fenòmenos meteorològicos producidos por incendios muy masivos. Eso podría inyectar suficientes residuos de hollín en la estratósfera de todo el planeta como para oscurecerla, impedir la fotosíntesis terrestre y marina y desatar hambrunas planetarias.
Por antecedentes y origen, un argentino en la OIEA no soluciona la precariedad del cuadro, pero si la hay, puede ser más parte de la solución que del problema. Y ciertamente, no lo veo a Grossi bloqueándole exportaciones a INVAP.
Es hora de que el país lo proponga para dirigir el OIEA. Por ahora, tiene votos como para ganar. Los tenìa tambièn en 2016, cuando el presidente Mauricio Macri prefirió ignorarlo y nominar al japonés Yukiya Amano, quien ya cursa (contra los reglamentos del OIEA) su tercer directorio. Para conseguir el voto de Macri, el premier japonés Shinzo Abe viajó a la Argentina y prometió inversiones en ferrocarriles e infraestructura de U$ 7500 millones de dólares. ¿Alguien las vio?
¿Tendrá esta vez Grossi el aval de su propio país?