La suba de la tasa golpea a la financiación con tarjetas: puede llegar al 120%

Un mecanismo de endeudamiento de los particulares, informal, extendido y muy, muy caro es a través de sus tarjetas de crédito. Cuando reciben la liquidación mensual, abonan solamente el «pago mínimo», que puede ser tan sólo el 5% del monto total. Ahora, por el aumento de la tasa de referencia dispuesta por el Banco Central, que en medio de la escalada del dólar trepó al 60 %, el Costo Financiero Total (CFT) por la financiación de los saldos impagos en las  tarjetas podría incrementarse hasta el 120%. Ese saldo impago termina compuesto en mayor parte por los intereses, más comisiones e impuestos. Y se acumula mes a mes. En realidad, esta forma de financiación constituye el negocio más lucrativo de las tarjetas, porque los intereses son mayores incluso a los de los prestamos personales.

Siguen los aumentos en los servicios: otra vez las prepagas

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A través de la Resolución 1780/2018, publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Salud autorizó a las empresas de medicina prepaga a aumentar a partir del 1° de octubre un 8% las cuotas de sus afiliados.. Es el cuarto aumento en el año. Los anteriores fueron del 4% en febrero, 7,5% desde junio y otro 7,5% desde agosto. Como el aumento del 8% es “general, complementario y acumulativo”, según la resolución, en lo que va del año arroja un incremento del 29,8%. Se descuenta que habrá otro aumento a partir de diciembre acompañando los mayores costos médicos, la disparada del dólar, los acuerdos salariales y la inflación creciente. Como ya era norma anteriormente, “las Entidades de Medicina Prepaga deberán informar a los usuarios los incrementos autorizados en el monto de las cuotas. Asimismo, se entenderá cumplimentado dicho deber de información, cuando la notificación sea incorporada en la factura del mes anterior y/o a través de carta informativa”, dice la resolución.

Encuesta: ¿cuáles son las preocupaciones empresarias?

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Según una encuesta realizada entre 300 CEOs, el 96% considera que la situación fiscal del país «es muy poco competitiva». Este fue uno de los datos que surgieron a partir de un trabajo realizado por Oxford Business Group (OBG), una consultora internacional especializada en mercado emergentes. En mayo del año pasado, el OBG estableció una oficina en Argentina para contar con información de primera mano sobre los datos macroeconómicos. Y presentaron en Buenos Aires el primer reporte que generaron sobre Argentina, tras un año de investigación. Para complementarlo encuestaron a 300 ejecutivos de compañías radicadas en el país. Una de las conclusiones de ese estudio es que para el 60% de los entrevistados Argentina es «muy poco competitiva» y para el 36% es «poco competitiva». Así, el 96% tiene una visión negativa. Además, el 59% considera que el acceso al crédito es «difícil o muy difícil». Y el 90% consideró que es muy importante consolidar e impulsar la integración de los mercados regionales para poder crecer. Si bien es la encuesta de una consultora extranjera entre los ejecutivos de firmas ídem, sus conclusiones no son muy distintas a las que se escuchan en el empresariado local. Pero eso también es un dato a tomar en cuenta. El español Jaime Pérez-Seoane, editor jefe del Oxford Business Group para las Américas, prefiere ver el vaso medio lleno. «Argentina es hoy, a pesar de los numerosos desafíos que enfrenta, una de las economías más atractivas de la región. Es uno de los mercados que más interés suscita entre nuestros clientes», aseguró hace dos días, poco antes que el dólar superara los $ 34. Según la visión del OBG una de los mecanismos para bajar la volatilidad es «desarrollar sectores que generen valor agregado para no depender tanto de los comodities». Un ejemplo de esto son las exportaciones de servicios, que vienen creciendo al 10% anual. «Este tipo de servicios siguió en alza aun en los peores momentos de la Argentina». Pérez-Seoane resalta que «la fragilidad ante la coyuntura externa es la principal debilidad que tiene la economía argentina. Los argentinos desconfían de la banca local y entonces ahorran en otras plazas, eso afecta las reservas, reduce la confianza y vuelve a la moneda local frágil y volátil».

Un respiro para el finde: el dólar quedó en $ 38

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El precio del dólar «cortó la racha» después de ocho subas consecutivas y finalizó la jornada con los bancos vendiéndole al público a un promedio de $ 37,98. El BCRA vendió en subasta U$S 250 millones, lo que alcanzó para cambiar la tendencia inicial, alcista, en una plaza muy reducida. Los que ven con buenos ojos la política del Central -o no ven una alternativa a ella- agregan como motivos para pensar que se terminó la corrida, la «actitud favorable del FMI» y las promesas oficiales de presentar un plan económico más duro en lo fiscal. En AgendAR no damos demasiado peso a esos factores. El FMI sólo anunció que analizaría «rápidamente» los números argentinos. Y los ajustes fiscales se vienen prometiendo, y en sectores sensibles aplicando, desde hace dos años y medio. Sin coherencia ni coordinación hasta ahora, es cierto. Tomamos en cuenta un dato concreto: en este duro agosto, el dólar acumuló una suba del 35,5 %. Una devaluación importante del peso argentino, en cualquier contexto. Es posible que este precio del dólar sea «alto» en las expectativas de los compradores y de la relación de precios interna. Las próximas semanas, y la marcha de la inflación, lo dirán.

Reconocer el fin de una etapa

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El 11 de mayo de este año -algo menos de 4 meses, pero parece más- en AgendAR publicamos una nota de opinión El fin de una etapa, donde dijimos (vale la pena repetirlo, para ver lo que cambió y lo que no): «Con el fin de una etapa nos estamos refiriendo a lo que se puede llamar el esquema macroeconómico -preferimos el viejo término “economía política”, pero hoy no está de moda- del gobierno de Mauricio Macri. Ante todo, es necesario tener claro que la realidad económica de un país no cambia de un día para el otro. Hay entonces una dosis de continuidad inevitable, no importa las intenciones del que gobierne en uno u otro momento. La administración que comenzó en diciembre 2015 encontró algunas ventajas: un país desendeudado -en comparación con su P.B.I.- y un “colchón social”: un porcentaje muy importante de la población que goza de un buen nivel de consumo. Esto también era un problema, como se verá enseguida, pero le permitió al nuevo gobierno un “período de gracia”, y hacer algunos ajustes recesivos sin que el malestar económico causara un malestar muy extendido en sus votantes. También se encontró con una dificultad muy tradicional en Argentina, que su economía había vuelto a experimentar desde -las fechas varían según qué índices se tomen- 2006 a 2008: la restricción externa. Lo que sucede cuando las exportaciones ya no producen las divisas para comprar lo que nuestra industria, y los hábitos de consumo de buena parte de nuestra población, exigen importar. El gobierno anterior había manejado este problema, que se fue agravando, básicamente con restricciones para importar y para remitir dividendos al exterior. Además de los impuestos a la exportación: las retenciones. Desde el primer momento, la administración Macri tomó el camino opuesto. Liberó las transferencias al exterior y disminuyó las retenciones. Esto produjo una monumental transferencia de ingresos entre sectores de la sociedad. Un dato que, necesariamente, exacerbó la puja política. Pero eso hizo pasar por alto un hecho evidente, que sólo algunos economistas empezaron a señalar. Esas dos medidas, o conjuntos de medidas para ser más preciso, agravan la restricción externa. Disminuyen los ingresos de divisas al Estado, y aumentan las divisas que las empresas requieren para transferir sus utilidades al exterior. Las empresas extranjeras y una parte de las nacionales, por el viejo hábito de fugar capitales. Esto no provocó dificultades en lo inmediato. La liquidez internacional, esto es, la abundancia de capitales en busca de beneficios causó en estos años un “boom” en la colocación de fondos en los mercados emergentes. Además, como dijimos, el país estaba relativamente desendeudado. El aumento del déficit comercial no obligó a reponer las restricciones del gobierno anterior a la importación y al flujo de divisas. Pero los créditos deben pagarse. O al menos, si se renuevan, hay que pagar los intereses. Además, esa liquidez internacional produjo otro fenómeno del que también había antecedentes en Argentina, más recientemente en la década de 1990. Los capitales especulativos -fondos de riesgo, y también otros- empezaron a invertir aquí, atraídos por las altas tasas que se pagaban y las facilidades de repatriación que se otorgaban. Ese fue uno de los brazos de la tenaza que hoy estrangula a la gestión Macri. El otro fue la ausencia de una política de desarrollo viable, que hasta por razones ideológicas este gobierno se negó implementar. Se suponía que el libre juego del “mercado” iba a asignar, por sí solo, las inversiones productivas. ¿Pero qué inversión productiva puede competir con una tasa de interés que garantiza un retorno del 25% anual? Las tasas que, según los libros de economía escritos para otra realidad, iban a dominar la inflación. Ahora bien, esas tasas -que en los últimos días han subido a niveles absurdos- garantizan ese retorno, en tanto el dólar se mantenga razonablemente quieto. Porque esos beneficios los dan valores en pesos. Entonces el inversor, operador de un banco o gerente de un fondo de inversión -no son los inversores privados los que mueven los miles de millones de dólares que todos los martes, por ejemplo, se renuevan en las LEBACs- que consigue para su firma un beneficio del 25% anual, puede esperar un jugoso bono a fin de año. Pero si la caída del peso frente al dólar licua ese beneficio o lo transforma en pérdida… puede verse transferido a la sucursal en Kabul. Por eso es que los créditos del F.M.I., o el respaldo de Trump, son irrelevantes a la hora de la decisión inmediata. Frente a la posible corrida cambiaria que causarían los fondos que están en LEBACs si se volcaran a la compra de dólares. El Banco Central, todo el gobierno, está tratando de evitar ese escenario. … Lo que nos parece evidente, y de ahí el título de esta nota, es que este esquema económico no va a continuar. Esto es más claro aún, si se toma en cuenta la preferencia de los técnicos del Fondo Monetario por aconsejar devaluaciones drásticas. Es la única forma factible, en realidad, de disminuir el gasto público, el “costo laboral” y las jubilaciones. Disminuirlas en relación al valor de las divisas, que eso es lo que toman en cuenta. Por eso, hay algo que consideramos inevitable: la etapa que se inicia no va a tener -un dólar “barato”. La industria manufacturera probablemente estará en mejor posición desde ahora en adelante, en muchos rubros. Sus insumos importados también serán más caros, pero tendrá menos competencia china. El resto, depende de lo que hagamos los argentinos«. Seguimos pensando que este diagnóstico es, en líneas generales, correcto. Pero hay un factor político que lo agrava. Seriamente. Que  Mauricio Macri y su equipo, que habían demostrado imaginación y audacia política para ganar las elecciones que los llevaron a la presidencia, parecen haberse inmovilizado frente a la adversidad. La anterior corrida cambiaria, que dio motivo a la nota de opinión citada, no dejó lecciones, parece. Insisten en repetir las medidas y las políticas que los llevaron a esta situación. El ministro de Hacienda, Dujovne, volverá a viajar a Estados Unidos, y anuncia que el lunes hará anuncios… Las herramientas para enfrentar los problemas de la economía argentina no están en préstamos del exterior. Porque ya los hubo, y gigantescos. Y llevaron a la situación actual. La promesa -si se consigue- de nuevas remesas de fondos, no hará que inversores y especuladores mantengan o traigan de vuelta sus fondos para Argentina. Porque ¿de que les sirven los intereses que puedan asegurarles, si el peso argentino se desploma frente al dólar? Las soluciones están en la Argentina, y las tendrán que encontrar los argentinos. Desde AgendAR aportaremos nuestras ideas y nuestro patriotismo. Como pusimos ahora en nuestra Portada «AgendAR seguirá informando sobre la crisis financiera y cambiaria, pero también sobre la producción y la innovación argentina. Nuestro futuro está ahí«.

Abel B. Fernández

Reclamo por la universidad pública, bajo la tormenta

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Una impresionante multitud, en su mayoría jóvenes, marchó ayer en favor de la educación, exigiendo mayor presupuesto para las universidades y salarios dignos para los profesores. También, era evidente, se manifestaban contra el gobierno. Marchas como la que ilustra esta nota se hicieron en todo el país -son 57 universidades nacionales que se unen en el reclamo; no sucede más de una vez por siglo- pero la que se hizo en la Capital merece marcarse, porque se hizo bajo una tormenta, que no alcanzó para disminuir la presencia y el compromiso. AgendAR está dedicado a la producción argentina. Pero consideramos que debíamos dedicar espacio a este reclamo. Porque la educación de nuestros hombres y mujeres es uno de los elementos, en realidad, el principal, con los que Argentina puede edificar su lugar en el siglo que transcurre.

¡Hasta Moody´s dice que subir la tasa al 60% es un error!

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La agencia crediticia Moody´s advirtió que elevar la tasa de referencia a niveles récord sólo prolongará la recesión. «Es una clara señal de que los planteamientos de política  económica hechos hasta la fecha no han sido suficiente para contener las presiones financieras que enfrenta Argentina» , dijo uno de sus directores. Creemos que no es necesario aclarar que el plantel de esa consultora no se destaca por albergar economistas keynesianos. Moody´s, que hace pocos días corrigió sus proyecciones de crecimiento de la economía argentina y predijo que el año va a terminar con una caída de 1% del PBI, criticó la medida adoptada por Luis Caputo, en un contexto de incertidumbre inversora. «Un nuevo aumento en las tasas de interés, en combinación con un ajuste más severo en las cuentas fiscales, acentuará y prolongará la recesión que ya se ha iniciado. Debido a ello, la contracción económica muy probablemente se extienda al próximo año», según dijo al periodismo Mauro Leos, Director Asociado. Este diagnóstico -bastante obvio, por otro lado- ha sido hecho una y otra vez por economistas críticos de la teoría del «ajuste como solución», que impone el «sentido común» elaborado por los bancos y los grandes medios. Pero Moody´s no es un economista crítico. Como calificadora de riesgo, sus clientes son inversores y especuladores, no los países. Si lanza esta advertencia, es evidente que quienes tenías inversiones financieras importantes en Argentina ya se han ido. Y que los analistas en el Hemisferio Norte ya le bajaron el pulgar a la gestión económica que Macri ha llevado adelante.

PyMEs industriales: En julio volvió a caer su actividad 7,3 %

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De acuerdo con un relevamiento publicado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en julio, la producción de las pymes industriales cayó 7,3%. Según la encuesta mensual que la CAME realiza entre 300 industrias pymes de todo el país, las once ramas relevadas tuvieron un retroceso en su nivel de actividad. Las bajas más acentuadas se dieron en fabricación de productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas (-13,5%); papel, cartón, edición e impresión (-10,6%); productos de madera y muebles (-10,2%); productos de metal, maquinaria y equipo (-7,9%); calzado y marroquinería (-7,4%); material de transporte (-6,6%); productos textiles y prendas de vestir (-6,3%); alimentos y bebidas (-6%); productos de caucho y plástico (-5,6%), y productos químicos (-4,3%).

El empleo registrado tuvo su mayor caída en dos años y medio

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Ayer se conocieron los datos de empleo de junio difundidos por el Ministerio de Trabajo, que mostraron una reducción en 21.000 puestos de la cantidad de asalariados registrados en relación a mayo. Se trata de una cifra que en términos desestacionalizados no se veía desde enero de 2016. En la comparación anual, en cambio, el trabajo formal sigue reflejando cierta estabilidad, ya que en junio registró un crecimiento del 1,1%. Eso representa un incremento de 133.000 empleados respecto del mismo mes del año pasado. Pero los datos anuales también muestran un cambio en los últimos 9 meses, en los que se desaceleró sin pausa el volumen de trabajadores inscriptos en la seguridad social, desde los 272.000 que había en octubre del 2017. Los números elaborados a partir del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de AFIP fueron presentados por el Director General de Estadística de la cartera laboral. En una jornada en la que la CGT anunció un paro general para el 25 de septiembre en rechazo a las medidas de ajuste y en la que se conocieron 200 despidos por el cierre de Walmart en el Shopping DOT y la venta de 12 sucursales al supermercado DIA. En ese contexto, el funcionario vinculó las dificultades en el mercado laboral con el impacto en el primer semestre de la sequía en el campo, el freno de la obra pública y las tasas de interés, luego de que la semana pasada se conociera un retroceso del 6,7% de la economía. “Hay un amesetamiento desde noviembre en la generación de asalariados privados, pero el empleo resiste a las turbulencias económicas”. El deterioro del empleo, sin embargo, se notó en todas las modalidades de ocupación registrada. Así de un total de 12,2 millones de trabajadores, el sector privado se redujo en relación a mayo en 6.000, el sector público en 5.000 y los beneficiarios de planes sociales en 9.000. En el rubro privado, la peor baja mensual se dio en las empresas, donde los asalariados disminuyeron en 13.000, mientras las empleadas de casas particulares crecieron en 3.000.

Google presentó una herramienta para facilitarle a las compañías poder exportar

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Un nuevo lanzamiento de Google busca ayudar a las PyMEs y empresas a expandirse a nuevos mercados y exportar sus productos a nivel global. La expansión internacional es un desarrollo atractivo para cualquier empresa. Pero la falta de estadísticas e información necesarias para encontrar los mejores mercados, o la necesidad de una gran logística y contrataciones son algunos de los obstáculos que les imposibilitan a los emprendedores y empresarios la exportación. En este escenario, Google presenta MarketFinder, una nueva herramienta gratuita -por ahora, sólo en inglés- que puede facilitar a las empresas argentinas  la apertura a mercados internacionales. Esta iniciativa ofrece aprovechar los algoritmos de búsqueda de Google y la experiencia de sus socios para ofrecer una plataforma que guía a las empresas por cada una de las etapas del proceso de exportación. Con una experiencia interactiva, Market Finder ayuda a los usuarios a identificar una lista reducida de nuevos mercados y aprovechar las estadísticas detalladas y específicas de cada país, desde las búsquedas de productos mensuales hasta las tendencias populares del mercado. Así, por ejemplo, una PyME que produce artículos para el hogar podrá saber en qué mercados sus productos son más requeridos y dónde tendrá más éxito su negocio. Después de acceder a esta lista de mercados, los usuarios pueden obtener asistencia para las operaciones empresariales, desde atención al cliente y pagos, hasta cuestiones legales de la comercialización, entre otras. Finalmente, Market Finder ayuda a las empresas a comenzar a desarrollar su estrategia de marketing internacional. Más información en g.co/marketfinder