El OIEA ayuda a transportar uranio muy enriquecido de Venezuela a EE.UU.

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El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha desempeñado un papel clave en el envío eficaz de uranio muy enriquecido (UME) desde Venezuela hasta los Estados Unidos, en una misión conjunta minuciosamente planificada y llevada a cabo en condiciones de estricta seguridad, ya que este material nuclear puede plantear un riesgo de proliferación o una amenaza para la seguridad si cae en las manos equivocadas.

Mediante una operación compleja y de carácter estratégico, los tres países involucrados —los Estados Unidos, el Reino Unido y Venezuela— y el OIEA colaboraron estrechamente para garantizar que la carga de 13 kilogramos de UME se transportara de forma tecnológica y físicamente segura por tierra y mar desde América del Sur hasta América del Norte. 

«Esto ha sido un ejemplo de firme voluntad, coordinación eficaz y dedicación y profesionalidad de todas las partes implicadas», dijo el Director General del OIEA, Rafael Grossi.

«Al trabajar junto a nuestras contrapartes de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía, el Reino Unido, el OIEA y Venezuela, hemos demostrado cómo las alianzas eficaces pueden eliminar los riesgos de proliferación nuclear y mejorar la seguridad nuclear mundial», dijo Christopher T. Yeaw, Subsecretario de la Oficina de Control de Armamento y No Proliferación del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

El uranio —en forma de combustible nuclear enriquecido poco más del 20 % en el isótopo fisible uranio 235— fue transferido desde un reactor de investigación en régimen de parada situado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a 15 km al suroeste de la capital (Caracas), hasta el emplazamiento de Savannah River del Departamento de Energía de los Estados Unidos, en Carolina del Sur.

En su condición de centro internacional de cooperación en el ámbito nuclear, el OIEA contribuyó al transporte del combustible desde el reactor RV-1 —que operó durante tres decenios, hasta 1991— proporcionando orientación en materia de seguridad nuclear tecnológica y física, capacitación y conocimientos técnicos especializados. En el marco de su mandato de verificación a escala mundial, el OIEA siguió aplicando salvaguardias al material nuclear durante todo el proceso. 

En los últimos decenios el OIEA ha respaldado los esfuerzos internacionales encaminados a eliminar el UME de los emplazamientos de reactores de investigación en todo el mundo, con el fin de reducir los riesgos de proliferación asociados al uranio enriquecido a altos niveles. 

Durante su vida útil, el reactor venezolano utilizó combustible nuclear que contenía uranio procedente tanto de los Estados Unidos como del Reino Unido. Tras esta misión, ya no queda combustible en el reactor.

El Gobierno de Venezuela solicitó la ayuda del OIEA para transportar este combustible desde el país, y el Gobierno de los Estados Unidos decidió aceptar el material y suministrar un contenedor especial para su envío al emplazamiento de Savannah River, lo que allanó el camino para que la misión de alta seguridad pudiera proceder.

A finales de abril, un convoy nocturno protegido por el ejército venezolano partió del IVIC hacia la ciudad portuaria de Puerto Cabello, donde el contenedor de combustible fue cargado en un barco de bandera británica, que inmediatamente se dirigió hacia los Estados Unidos, donde a principios de mayo llegó a salvo al emplazamiento de Savannah River.

La mayoría de los reactores de investigación se construyeron en los años sesenta y setenta con tecnología que necesitaba UME para realizar experimentos destinados a la investigación científica, pero hoy muchas de estas investigaciones pueden llevarse a cabo con uranio poco enriquecido (UPE), cuya concentración en uranio 235 es inferior al 20 %.

Hasta la fecha, 111 reactores de investigación e instalaciones de producción de isótopos de uso médico han pasado de utilizar UME a utilizar UPE o se ha confirmado que están en régimen de parada, y más de 6930 kilogramos de UME se han repatriado desde decenas de países a su país de origen o han sido objeto de disposición de otro tipo. Los reactores nucleares de potencia, que se utilizan para generar electricidad, funcionan con UPE.

China inauguró el primer data center submarino alimentado con energía eólica marina

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China puso en funcionamiento frente a las costas de Shanghai el primer centro de datos submarino alimentado con energía eólica marina, una infraestructura diseñada para reducir el enorme consumo energético asociado al crecimiento de la inteligencia artificial.

El proyecto fue desarrollado en el Área Especial de Lingang y demandó inversiones cercanas a los u$s226 millones, en medio de la carrera global por construir centros de procesamiento de datos cada vez más eficientes y sustentables.

La iniciativa combina energía renovable, refrigeración natural con agua oceánica y procesamiento intensivo para sistemas de inteligencia artificial y telecomunicaciones.

El centro de datos opera bajo el mar

La instalación fue desplegada directamente dentro de un parque eólico marino frente a Shanghái.

En su interior funcionan módulos submarinos que albergan cerca de 2.000 servidores destinados principalmente al procesamiento de redes 5G y al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

El proyecto fue impulsado por Shanghai Hailanyun Technology junto con empresas del sector tecnológico y de telecomunicaciones.

China viene acelerando sus desarrollos de inteligencia artificial de código abierto con plataformas como Qwen y DeepSeek, lo que incrementó fuertemente la demanda de infraestructura informática y consumo eléctrico.

Cómo funciona el sistema de refrigeración natural

Uno de los principales objetivos del proyecto es reducir el consumo energético que generan los centros de datos tradicionales.

Para lograrlo, la infraestructura utiliza el agua fría del océano como sistema de refrigeración natural mediante un circuito pasivo que prácticamente no requiere gasto adicional de energía.

Eso permite disminuir significativamente el consumo eléctrico necesario para enfriar los servidores, uno de los principales costos operativos de la industria tecnológica.

Según los desarrolladores, el centro de datos alcanza un índice de eficiencia energética cercano a 1,15, muy por debajo de muchos centros de datos terrestres.

Ahorro energético y menor uso de agua

La compañía aseguró que el diseño permite un ahorro eléctrico estimado del 22,8%.

Además, elimina completamente la necesidad de utilizar agua dulce para refrigeración, uno de los principales cuestionamientos ambientales que enfrentan actualmente los grandes centros de procesamiento vinculados a inteligencia artificial.

La combinación entre energía eólica marina y refrigeración oceánica busca reducir tanto costos operativos como emisiones asociadas al funcionamiento de la infraestructura.

Los desafíos de operar bajo el océano

El despliegue de infraestructura tecnológica submarina también presenta desafíos técnicos importantes.

Entre ellos aparecen la corrosión provocada por el agua salada, las dificultades de mantenimiento y la complejidad de eventuales reparaciones.

Para minimizar esos riesgos, los módulos fueron diseñados para soportar condiciones extremas y cuentan con monitoreo remoto permanente y sistemas frecuentes de respaldo de información.

Tras completar las pruebas iniciales realizadas a comienzos de año, el centro de datos ya opera a plena capacidad.

La carrera energética detrás de la inteligencia artificial

El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial comenzó a generar preocupación global por el fuerte aumento del consumo eléctrico de centros de datos.

Empresas tecnológicas y gobiernos vienen explorando alternativas para reducir costos energéticos y limitar el impacto ambiental de estas infraestructuras.

China aparece como uno de los países que más aceleró inversiones en centros de procesamiento vinculados a IA, telecomunicaciones y computación avanzada.

El nuevo proyecto submarino refleja cómo la industria tecnológica empieza a combinar energías renovables, sistemas de refrigeración alternativos y nuevas arquitecturas de infraestructura para sostener la expansión global de la inteligencia artificial.

El programa nuclear argentino celebra su cumpleaños 76, pero no lo invitaron

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No es costumbre de los verdugos celebrar el cumpleaños del condenado. Tampoco brindar con su familia. 

Por ello, este domingo las autoridades nucleares hacen un escueto acto por los 76 años de existencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, en el salón de actos de la Sede Central y a puertas cerradas. 

El sanedrín que está desmontando la casa, adentro, y los profesionales, técnicos y laburantes nucleares históricos afuera, en la esquina de Libertador y Ramallo.

No han sido invitados, para su bien. Roma soporta a los saqueadores, pero es Roma. Hasta hoy, los ha sobrevivido. 

Desde el 10 de diciembre de 2023, pronóstico reservado. Apestando a honestidad, intercurrieron las sucesivas cúpulas del “Nuevo Programa Nuclear”, con personajes pintorescos como el mesadinerista Demián Reidel o el picapleitos Federico Ramos Napoli.

Con gente así, la CNEA perdió entre 300 y 474 puestos de trabajo sobre 3647 a la fecha mencionada, dependiendo de las fuentes: el INDEC y los registros sindicales.

El éxodo sobrevino por la pérdida de un 40% del poder de compra del salario nuclear, que sumergió al 92% de sus integrantes bajo la línea de pobreza. 

Pero el mayor disruptor fue la paralización de proyectos estratégicos. Doy sólo dos, pero hay más. 

El reactor RA-10, en construcción en Ezeiza desde hace 12 años, y parado una vez más “porque no hay plata”. 

Uno de los proyectos estratégicos parados es la central de potencia compacta modular CAREM-25, en el predio de las Atuchas, liquidada con un 75% de avance multiaxial. 

Otro es el reactor RA-10 multipropósito de Ezeiza, desfinanciado de muerte con un 85% de avance. Pese a que puede, literalmente, levantarla con la pala. 

Ambas plantas inconclusas están ligadas a autoabastecimiento y exportación. 

El RA-10 puede facturar U$ 90 millones/año en radioisótopos medicinales y silicio irradiado, eso, de movida y contando. Faltan buenos reactores, el RA-10 puede ser el mejor durante al menos durante dos décadas, y la demanda internacional de productos explota. 

La de radioisótopos cerró 2024 en U$ 8900 millones, y va a finalizar 2026 en U$ 10.410 millones. Viene creciendo entre un 8% y un 10,2% anual.

El RA-10 de Ezeiza -muy potente- podría zamparse  del 20 al 30% de ese mercado sin romperse ningún diente. Mal momento para bajarle el 40% del presupuesto a la CNEA. 

Mal momento para frenar la puesta en marcha de una obra casi completa. En sólo dos años, la actual caterva de menguados ya nos costó U$ 1510 millones en lucro cesante. Y de la tuya, lector. 

¿Pero acaso no nos prometió el presidente Javier Milei barrer con “la casta” de científicos y tecnólogos? Prometió de sobra, y cumplió de más. Aunque la barrida, ejercida por personajes con más prontuario que antecedentes, nos viene saliendo cara. 

Es que el CAREM muy exportable como planta nucleoeléctrica. Pero claro, a condición de que se termine y se lo ponga en marcha de una puta vez. 

Aquí se ha hecho un arte el sabotearlo. Por ahora es sólo un modelo de demostración tecnológica inconcluso, apuntando a unos flacos 32 MWe de potencia instalada. 

Atención, chichipíos: el CAREM 32 nunca trató de ser un producto final sino una unidad de testeo, y una vidriera para inversores. 

Como en 1976 lo fue el RA-6 de Bariloche: costó U$ 8 millones, con 0,5 MWt de potencia. Pero esa movida nos hizo vender 7 reactores más en 7 países, como corazón de 9 complejos nucleares. Y cada vez más salados. El PALLAS de Holanda tendrá 55 MWt y a la Argentina le dejan U$ 440 millones. 

El CAREM es un showroom, y desde el vamos. En 1988 Turquía la quiso comprar y sobre planos, a sabiendas de que era chico para el enorme consumo eléctrico turco. 

Ánkara quería ese fierro para algo MUY turco desde hace unos 9500 años, cuando surgió la ciudad-estado de Çatalhöyük, en la meseta de Anatolia. En esas tierras desfilaron 5 grandes imperios: dedicados mayormente a comprar y revender. Y el estado-nación actual continúa. 

La operación fue urdida por el embajador Adolfo “Chinchí” Saracho, nació en los 2 años finales del presidente Raúl Alfonsín. Pero murió saboteada por el presidente Carlos Menem y su Ministro de Relaciones Carnales.

Degollada mil y una veces en la cuna, el CAREM luchó 3 décadas por salir de planos y existir. Pero desde 2024 la obra hoy vegeta, vacía una vez más, mirando el Paraná de las Palmas junto a las Atuchas 1 y 2. By the way, producen la electricidad más barata y confiable del país.

Un CAREM comercial, con 4 módulos y 500 MWe sumando todos, puede venderse por U$ 2000 millones, probablemente más porque la demanda mundial de potencia nuclear está en rampa. Es barato porque la inversión inicial es chica y el recupero es rápido: puede construirse en 4 etapas financiadas “en cascada”: la anterior paga la construcción y puesta en marcha de la siguiente con electricidad. 

La idea nació aquí en 1984. Hoy es una moda mundial. Pero las ideas no se cobran. Los fierros y la tecnología, sí.

Según la Agencia de Energía Nuclear de ese club de ricos, la OCDE, el CAREM viene a ser el cuarto mejor proyecto del mundillo de los SMRs (Small Modular Reactors), medido contra otros 127. 

Sólo está, (bueno, estuvo) precedido por 3 otras plantas de potencia, dos chinas y una rusa. La mayor ventaja de estas sobre el CAREM desde 2023, cuando la OCDE inició sus comparaciones, viene siendo la existencia: ya están funcionando. 

Les faltaron 40 años de sucesivos y reincidentes cretinos, turros, burros, colaboracionistas, vendidos y saboteadores. En tales regímenes como los mentados van en cana, en el mejor de los casos. Aquí se les niega reja o bala, y flotan cual plácidos escíbalos, y tenemos para exportar.

Al CAREM, expertos de la talla del mesadinerista Demián Reidel y el abogado Ramos Napoli lo llamaron invendible, y en nombre de “la honestidad intelectual”. Miralos a los honestos. 

Hay más víctimas del “Nuevo Plan Nuclear Argentino”, que en realidad es yanqui y consiste básicamente en que no tengamos ninguno. 

El lugar donde nos quieren poner es en el de un país que exporte uranio a los EEUU. Un estúpido vendedor de naturaleza cruda. 

Eso, y dejar las rupias, los fierros y la exportación de tecnología jugosa “a los que saben”. Que tanto no saben, porque en cada licitación internacional por reactores los pulverizamos.

Por eso hoy celebramos los 76 años de energía nuclear argentina. Sus verdugos, festejan encerrados en el salón de actos de la CNEA, recién pintado para recibir a la hermana del presidente y sus chupamedias. 

Los laburantes históricos, chupando no medias pero sí frío en la vereda, Libertador esquina Ramallo. Ya veremos quiénes ven pasar la caravana fúnebre de quiénes.

Por ahora, es Milei cumple, Karina dignifica.

Daniel E. Arias

Argentina: desguace nuclear

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En los comienzos fue la CNEA. Creada por el presidente Perón el 30 de mayo de 1950, todo lo que hoy existe en la Argentina relacionado con la industria y la tecnología nuclear emergió como desprendimiento de la Comisión Nacional de Energía Atómica, por su iniciativa e impulso. Los efectos multiplicadores –geopolíticos, productivos, tecnológicos, científicos, culturales– son inabarcables.

En febrero de 2014, la CNEA inició la construcción de una de las apuestas tecnológicas más importantes en la historia argentina. En el predio de la empresa Nucleoeléctrica, en Atucha, se realizó el primer hormigonado del CAREM-25 –prototipo de pequeño reactor nuclear de baja potencia para producir electricidad 100% nacional–, amparado por la Ley 26.566/2009, que lo declara de interés nacional. Este proyecto se propone competir en la carrera de los llamados pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés). El mercado de los SMR aún no existe, está en proceso acelerado de conformación. Se proyecta una alta demanda de esta familia de reactores en la década siguiente.

De hecho, es probable que se esté incubando una burbuja financiera alrededor del proceso de irrupción de esta nueva tecnología, a juzgar por los más de 120 proyectos declarados alrededor del mundo, de los cuales solo dos están en operación –en China y Rusia–, menos de diez en construcción –entre ellos el CAREM-25–, y alrededor de 110 están en el papel En este escenario, Estados Unidos aspira a transformar su patio trasero en consumidor de los futuros reactores SMR “made in USA”. Trump ordena, Milei y lacayos cumplen.

Vale la pena revisar, a continuación, el proceso fraudulento de paralización del CAREM y el estatus del reactor ACR-300, el SMR patentado por INVAP en Estados Unidos, que se encuentra hoy en el populoso grupo de los reactores de papel –que podrían estar bombeando una burbuja especulativa–, y que Demián Reidel y Milei utilizaron como pantalla para complacer a su verdadero y único Jefe de Mar-a-Lago.

Paralización de facto

Desarrollar reactores nucleares para producir electricidad es el premio mayor que no logra alcanzar el sector nuclear argentino. Es poco conocida la historia de los tenaces, permanentes y eficaces palos en la rueda del Departamento de Estado de Estados Unidos, desde la década de 1970, para evitar que la Argentina pueda fabricar reactores de potencia. En los últimos años, los esfuerzos del hegemón decadente se concentran con éxito en paralizar el desarrollo del CAREM-25.

Los detractores locales sostienen que el proyecto viene de cinco décadas atrás. Es falso. La genealogía del proyecto –no el proyecto CAREM– se remonta a fines de la década de 1970. Pero el proyecto CAREM, con trayectoria semejante al SMR estadounidense NuScale, se inicia a fines de los años ‘90. En la memoria anual de CNEA de 2000 se lee que “la CNEA ha avanzado, en el último período, en el diseño y la ingeniería conceptual del reactor de potencia innovador CAREM”. También se agrega:

“Durante 2000 se comenzó la ingeniería básica temprana en las áreas temáticas críticas y se hicieron ensayos de caracterización de componentes críticos. El próximo paso es la construcción de un prototipo para verificar el diseño integral y la obtención de datos para optimizar el diseño de reactores CAREM comerciales, de mayor potencia”.

El proyecto arrancó y tomó impulso con Cristina Kirchner en la presidencia, el macrismo lo continuó en el período 2016-2017 y el mega-endeudamiento de Macri lo hizo colapsar. Con sus tiempos, Alberto Fernández lo retomó. En abril de 2022, una delegación de Estados Unidos visitó la Argentina. La jefa de la delegación, Ann Ganzer, funcionaria del Departamento de Estado, le dedicó varias alusiones públicas al desarrollo del CAREM-25. En una entrevista del diario La Nación (11/04/22), dijo Ganzer: “Queremos asociarnos con la Argentina para proveer estos reactores al resto de la región. Tal vez el que está diseñando la Argentina o alguno nuestro o de algún otro país”. Por supuesto que la única opción real era “alguno nuestro”, como se avisó desde El Cohete a la Luna en mayo de 2022.

A comienzos de marzo de 2023, la Nuclear Energy Agency (NEA) de la OCDE realizó una evaluación de los principales proyectos de SMR que se estaban desarrollando en el planeta. Analizó seis dimensiones: estadio del proceso de licencias, sitio de emplazamiento, financiamiento, cadena de suministro, compromisos para futuros desarrollos y elementos combustibles. Se seleccionaron para el análisis 56 proyectos por su grado de viabilidad. El CAREM figuraba en ese momento entre los cinco primeros.

El proyecto se encontraba en diciembre de 2023 en el 64% de avance general. En términos más específicos, estaba en un 84% de avance la ingeniería de detalle, y en un 78% los componentes electromecánicos, listos para la compra. A casi cuatro meses de asumir Milei, el 27 de marzo de 2024, un comunicado firmado por 13 gerentes/as de la CNEA advertía sobre la sequía presupuestaria y sobre la ralentización del avance en la construcción del CAREM-25. El mismo día, Infogremiales contaba: “La UOCRA confirma también un centenar de despidos en la construcción del reactor nuclear CAREM-25”.

A fines de mayo de 2024, el nuevo presidente libertario de CNEA, Germán Guido Lavalle, sostuvo en una entrevista que iba a someter al CAREM-25 a un proceso de “revisión crítica de diseño”. El 6 de junio, a través de la Resolución 262, formalizó el “Comité de revisión de pares”. En la lista de miembros figuraba un doctor en ingeniería mecánica que, a las pocas semanas, publicó en el diario Los Andes un artículo que comienza así: “Para comprender las razones del fracaso del proyecto CAREM debemos retrotraernos al origen y objetivo del mismo”. Es decir, un miembro del Comité conformado para evaluar cómo había que seguir avanzando con el CAREM-25, antes de evaluar nada, publicó que el proyecto era un fracaso. Tratándose de un desarrollo con futuro comercial, estas declaraciones deberían haberse desmentido de forma enfática. En silencio, se desplazó al illuminati.

Mientras se usaba de pantalla la supuesta “revisión crítica de diseño” –retrospectivamente, una farsa apurada, sin mínimo rigor–, en septiembre se puso fin a 140 contratos con empresas. Hasta esa fecha habían sido despedidos alrededor de 230 trabajadores de la obra civil, que superaba el 90% de avance. Los gremios UOCRA y UECARA realizaron medidas de fuerza.

El presidente de la CNEA respondió el 10 de septiembre a los reclamos con un comunicado donde afirmaba que “la obra del Reactor Nuclear Modular CAREM continúa y no se ha detenido”. Agregaba que “la baja registrada en diversos contratos se debe al avance y finalización de la obra civil”. Y continuaba: “La obra civil está esencialmente terminada. Faltan detalles que se van a ir completando en los próximos años, a medida que avancen los temas de ingeniería y el montaje electromecánico”. Ahora bien, la obra civil no estaba terminada y los contratos no estaban finalizados. De todas formas, la obra se paralizó y quedó en régimen de mantenimiento, desde entonces en franca degradación.

Comunicado de CNEA, no encontrado en ninguna red de difusión de la CNEA.

Anunciomanía

El 10 de diciembre de 2024, por cadena nacional, Milei sostuvo que iba a dar a conocer pronto un supuesto “Plan Nuclear Argentino”. Ese mismo día comenzó a circular que la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos había aprobado una patente de un SMR desarrollado por miembros de la empresa INVAP, llamado ACR-300, que se encontraba en etapa de ingeniería conceptual, es decir, en el papel.

Con escenografía solemne, el 20 de diciembre por la noche, Milei y Demián Reidel, en ese momento jefe de Asesores del Presidente, anunciaron el “Plan Nuclear Argentino”. El primer paso de este plan, sostuvo Reidel, era la construcción de un reactor SMR en el predio de Nucleoeléctrica, en Atucha. La palabra “CAREM” no fue pronunciada. Al margen de los muchos desatinos de la intervención de Reidel –como ciudades nucleares en la Patagonia, o que se terminaría con los cortes de luz–, era paradójico que se anunciara que se iba a invertir en un SMR que apenas arrancaba y que se instalaría en las vecindades del mismo predio donde habitaba el CAREM-25. Este y otros rascacielos verbales ocurrían en paralelo al 30,67% de pérdida de poder adquisitivo de los salarios del personal de la CNEA –a lo largo de 2024– y un recorte de 27,5% de su presupuesto.

Anuncio del “Plan Nuclear Argentino”: Reidel, Milei y Rafael Grossi, de la OIEA.

En enero de 2025, cuando ya era evidente que la paralización del CAREM-25 era un mandato quirúrgico, Reidel anunciaba que se construirían cuatro ACR-300 en Atucha. ¿Quién los construiría? La patente de este SMR había motivado la creación de la empresa Meitner Energy, con 40% de participación accionaria de Black River –filial de INVAP en Estados Unidos– y el otro 60% en manos del grupo estadounidense Ansari, que aportaba 50 millones de dólares para desarrollar el ACR-300. En paralelo, en febrero, se concreta la extranjerización de IMPSA, que pasa a manos de la empresa estadounidense ARC Energy, que con esta compra pasaba a tener a su cargo el desarrollo del recipiente de presión del CAREM-25 y, especialmente, la capacidad de fabricación de recipientes de presión para futuros SMR.

Mientras Meitner Energy, aprovechando los salarios de pobreza de la CNEA, comenzaba a succionar profesionales y técnicos, el presidente de la CNEA, Guido Lavalle, se dirigía al personal en el discurso de fin de año. “Seamos honestos intelectualmente –dijo–, no vamos a vender 50 CAREM, sabemos que no es así, que no es económicamente competitivo ese reactor”. Y finalmente concluyó: “El CAREM es donde estamos aprendiendo a hacer reactores”. ¿En qué se fundamentaba este anuncio? La única justificación era la llamada “revisión crítica de diseño”, una teatralización que, ahora quedaba claro, había sido diseñada para dar algún respaldo a la decisión ex ante de paralizar el CAREM-25.

Apremiado por sus propias improvisaciones, mientras que en septiembre del año anterior Guido Lavalle había sostenido que “la obra del Reactor Nuclear Modular CAREM continúa y no se ha detenido”, ahora explicaba que había encargado a un grupo de CNEA un documento de requerimientos para evaluar nuevos diseños conceptuales. “Recibí el primer borrador del documento –explicó–, un brillante documento analizando las distintas tecnologías, si en la Argentina vamos a hacer un reactor de sales fundidas o de sodio líquido”. Por supuesto que nunca más se supo nada de la maravilla lingüística.

Pasemos en limpio. Reidel habla del SMR de papel de INVAP. Guido Lavalle de reactores que habitan en “un brillante documento”. Horas antes del fin de 2024, también nos enteramos que la empresa argentina Nuclearis presentó al gobierno el diseño de otro SMR que busca inversores. No sería un problema que debajo de cada baldosa pareciera haber un proyecto de SMR argentino, si no fuera que el único proyecto real, que lleva 690 millones de dólares invertidos por el Estado nacional, fue paralizado por presiones geopolíticas.

Todos los caminos conducen a Washington

La fuga hacia adelante siguió con el anuncio de la “fase 1” del Plan Nuclear Argentino, a comienzos de marzo de 2025, que consistía en la construcción de cuatro reactores ACR-300 en el predio de Nucleoeléctrica, en Atucha. La fase 1 se concretaría en cinco años, un plazo irrealizable. En una entrevista en Infobae, Reidel cuenta que la “fase 2” consistía en “aprovechar la comercialización de estos reactores modulares para venderlos con un compromiso de compra de uranio argentino”. Al margen de que confunde “uranio” con “elementos combustibles”, agregaba que “si nosotros desarrollamos este reactor a tiempo y tenemos poder monopólico u oligopólico en su comercialización, podemos aprovechar la enorme demanda que va a haber sobre esto para imponer ciertas condiciones de venta”. A la pregunta del periodista sobre si había “fase 3”, Reidel responde: “Sí, es la más visionaria para el futuro. Es mi sueño, la llamo ‘Nuclear City’”.

En abril, Reidel fue nombrado presidente de la empresa pública Nucleoeléctrica. En el camino, a mediados de junio, también se mostró con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, y el presidente de YPF, Horacio Marín, para anunciar la creación de YPF Nuclear para impulsar la minería de uranio que reclamaba Trump, como explicitó Scott Bessent en Fox News en octubre: “la Argentina es rica en tierras raras y en Uranio. Están comprometidos con la entrada de empresas privadas estadounidenses”.

Esta película tuvo un final abrupto: el Lobo de Wall Street que soñaba una “Nuclear City” tuvo que escapar por los sótanos de Nucleoeléctrica por sobreprecios en un contrato de limpieza, según versiones internas a la empresa. ¿Y la ristra de anuncios?

El 9 de diciembre, el Ministerio de Economía nos cuenta en un “Comunicado Oficial” que la Argentina se convertirá en la “Arabia Saudita del uranio”. Diez días más tarde, la Embajada de Estados Unidos comunicaba la decisión de la Argentina de convertirse en el primer país de América Latina en sumarse como socio contribuyente al programa de Infraestructura Fundamental para el Uso Responsable de la Tecnología de Reactores Modulares Pequeños, o programa FIRST, que se propone aportar “soluciones de energía nuclear civil, incluyendo el uso de pequeños reactores modulares (SMR)”. Es decir, el gobierno de Milei se sumaba al rebaño de compradores de los futuros SMR estadounidenses.

Si restaba alguna ironía por ejecutar, el CEO de la IMPSA extranjerizada, Omar Salcedo, la materializó en una entrevista para Forbes, a mediados de marzo de 2026. Salcedo sostuvo que el recipiente de presión del CAREM-25 se utilizará “como una carta de presentación para vender este tipo de materiales a los desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR) en Estados Unidos”. Salcedo explicaba que “los desarrolladores de reactores modulares en Estados Unidos están proyectando construir entre 15 y 30 unidades cada uno. IMPSA tiene actualmente la capacidad de fabricar entre tres y cuatro vasijas al año, con posibilidad de expandirnos”.

Así llegamos al presente, con el CAREM-25 sepultado y la Argentina alineada para comprar reactores SMR “made in USA” y entregar el uranio a la industria nuclear de Estados Unidos, mientras el grupo ARC Energy utiliza los aprendizajes logrados por IMPSA con inversión pública argentina para fabricar los recipientes de presión de los SMR “made in USA”.

¿Especulación financiera con reactores?

En esta tragicomedia tecnológica libertaria, aún nos queda una pieza suelta: ¿cuál es la proyección del ACR-300 en manos de la empresa Meitner Energy?

Como dijimos, una posibilidad es que los SMR estén generando una burbuja financiera montada en la expectativa de alimentar la demanda masiva de electricidad de los centros de datos de IA. En este contexto, el grupo estadounidense Ansari, dueño del 60% de la empresa Meitner Energy, invirtió 50 millones de dólares para pagar salarios a profesionales y técnicos succionados en su mayoría de CNEA. El objetivo es mostrar una vidriera que genere credibilidad en el proyecto ACR-300, en etapa de validación de diseño –donde estaba, como vimos, el CAREM en 2000–, para buscar inversores privados o, eventualmente, sacar a la bolsa a Meitner Energy cuando se comience a agotar la inversión inicial.

En esta segunda opción, se podrían recaudan alrededor de 200 millones de dólares en venta de acciones. Recuperados los 50 millones invertidos más 150 de ganancia, Ansari se podría retirar dejando un cráter en la CNEA y a los profesionales y técnicos a la buena de Dios. Hace unos días, un ex presidente de Shell en la Argentina, Teófilo Lacroze, asumió como CEO de Meitner Energy, que también habilitó hace un par de semanas una página web. Si se avanzara por el camino legítimo –conseguir inversores para desarrollar el ACR-300–, no queda claro que una empresa de mayoría estadounidense pueda emplazar su tecnología en terreno público, en este caso de la empresa Nucleoeléctrica. De hecho, a más de un año de que Reidel anunciara la “fase 1”, los avances sobre este punto son nulos.

Mientras el caleidoscopio libertario-trumpista sigue girando, la farsa que se utilizó para paralizar el CAREM-25 mantiene crepitando la indignación de muchos cuadros de CNEA, que no se resignan a su clausura y que trabajan para mantener latente su reactivación.

Diego Hurtado

El «reloj genético» que indica la edad biológica, y la expectativa de vida

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Un potente reloj molecular, calibrado mediante datos sobre la actividad génica de miles de individuos, puede predecir el envejecimiento biológico en roedores, monos y seres humanos, así como el tiempo restante hasta la muerte en las personas.

El reloj, descrito en *Nature*, se basa en un análisis de la actividad génica en más de 25 tejidos de cuatro especies: ratones, ratas, los monos conocidos como macacos cangrejeros (*Macaca fascicularis*) y seres humanos. Aunque todavía no está listo para aplicaciones médicas, este reloj podría llegar a ser de gran utilidad para los biólogos interesados en descubrir qué fármacos o cambios en el estilo de vida podrían mitigar los múltiples efectos del envejecimiento en el organismo.

«Incluso si se quiere realizar un experimento con ratones, evaluar su esperanza de vida lleva mucho tiempo», afirma João Pedro de Magalhães, biólogo de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) que estudia la genética del envejecimiento y no participó en el trabajo. Si dispusieras de algo que te ofreciera una indicación más rápida de si tu tratamiento va a funcionar o no, eso sería muy ventajoso.

Tic-tac

Por lo general, la edad se mide por el transcurso constante de los años, pero el tic-tac del reloj en las células de una persona puede entrecortarse, detenerse y reiniciarse en función de la salud y el entorno del individuo. En los últimos años, los investigadores han desarrollado una variedad de relojes moleculares que evalúan el envejecimiento biológico: el deterioro del organismo con el paso del tiempo. Estos relojes se basan en diversas mediciones: la composición de metabolitos o proteínas presentes en la sangre, las exploraciones cerebrales o la presencia de grupos químicos en el ADN (metilación) que pueden afectar a la actividad génica. Este último tipo, denominado reloj epigenético, es por lo general el más preciso y el más utilizado.

Sin embargo, los relojes epigenéticos son difíciles de interpretar, afirma Magalhães, ya que se sabe poco sobre los cambios biológicos que conducen a modificaciones en la metilación. «Sabemos que se correlaciona con la edad cronológica; sabemos que se correlaciona con la mortalidad», afirma Magalhães. Pero no entendemos del todo qué es lo que mide el reloj.

Para desarrollar un reloj más revelador, Vadim Gladyshev —investigador que estudia el envejecimiento en la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston (Massachusetts)— y sus colegas decidieron examinar la actividad génica en lugar de las marcas químicas en el ADN. Los genes que aumentan o disminuyen su actividad a medida que las personas envejecen podrían aportar información sobre las vías y los procesos biológicos que podrían desempeñar un papel en el envejecimiento.

Así, Gladyshev y sus colegas desarrollaron nuevos relojes basados en la actividad génica de 11.000 individuos e incorporaron datos de roedores sometidos a decenas de intervenciones genéticas, dietéticas y farmacológicas, algunas de las cuales se sabe que influyen en el envejecimiento y la longevidad.

Patrones compartidos

El equipo descubrió que muchas firmas del envejecimiento eran compartidas, tanto entre diferentes tejidos de una misma especie como entre distintas especies. «Compartimos cambios fundamentales y conservados relacionados con el envejecimiento», afirma el coautor del estudio Alexander Tyshkovskiy, biólogo computacional del Brigham and Women’s Hospital, también en Boston. En los seres humanos, los relojes también predijeron el momento de la muerte por cualquier causa entre los participantes de un gran estudio sobre salud cardiovascular.

Cabe destacar que los relojes se aceleraban o desaceleraban en respuesta a factores que se sabe afectan al envejecimiento y a la esperanza de vida, como la exposición a radiación gamma, las enfermedades crónicas y la conexión del sistema circulatorio de un animal viejo con el de uno más joven. Esto significa que los nuevos relojes podrían ser más sensibles que los relojes epigenéticos, los cuales tardan más en responder y podrían no captar los efectos de los cambios ambientales, afirma Tyshkovskiy.

Sin embargo, al igual que ocurre con otros relojes del envejecimiento, los investigadores aún no saben si los cambios que detectan son la causa del envejecimiento o una respuesta a este. Esa sigue siendo una de las grandes incógnitas de estos estudios: ¿son estos factores impulsores del envejecimiento o son meros pasajeros? Dice Magalhães.

Tampoco está claro si estos relojes captan información específica sobre el envejecimiento o si revelan cambios más amplios en la salud general del individuo. «Reflejan el nivel general y acumulado de daño biológico», afirma Tyshkovskiy.

Antes de que los relojes pudieran utilizarse en la clínica, sería necesario probarlos en diversas poblaciones y contextos. Estos relojes están diseñados para su uso en poblaciones y no pueden predecir el resultado para un individuo.

Pero es probable que los investigadores adopten el nuevo enfoque, dice Magalhães. «Esta será una herramienta valiosa», dice. Hasta ahora, es bastante impresionante.

Heidi Ledford

A cuántos asalariados y a cuántos jubilados se les descuenta el impuesto a las ganancias

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883.969 asalariados y 171.462 jubilados de los diferentes regímenes previsionales del país tuvieron descuentos en concepto del impuesto a las ganancias Por los ingresos que percibieron en marzo de este año,. Los datos fueron aportados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en respuesta a una solicitud hecha a través del procedimiento de acceso a la información pública.

De esa manera, fueron 1.055.431 las personas con retenciones del tributo, ya sea de sus remuneraciones por el trabajo realizado o de sus haberes previsionales. Ese número representa un aumento de 1,7% respecto del correspondiente a los ingresos percibidos en el tercer mes de 2025. Subió, en concreto, un 0,34% la cantidad de asalariados y un 21,6% la de jubilados, por razones que tienen que ver principalmente con la variación de los ingresos y de la composición del universo de personas alcanzadas (ya que no hubo modificaciones normativas y el esquema vigente del tributo se va ajustando por inflación).

Si la comparación se hace respecto de marzo de 2024, la cifra de empleados con retenciones se multiplicó por 3,5 y la de jubilados, por 25,6. En aquel mes estaba vigente la reforma de la ley que, en plena campaña electoral, había promovido el entonces ministro de Economía y candidato a presidente Sergio Massa, para hacer que muchas personas dejaran de tributar. Fueron, en aquel entonces, 260.402 los alcanzados: 253.712 asalariados y 6690 jubilados.

El aumento del número en los últimos años se debe a la instrumentación de otra reforma legal, la aprobada en 2024 a propuesta del actual Gobierno, que provocó que muchos empleados volvieran a tributar. En el último año, la cantidad de “retenidos” se mantuvo relativamente estable. Y la cuestión vuelve a estar ahora en agenda, a propósito de la inclusión de una recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último staff report sobre la Argentina.

Según los técnicos del Fondo, más allá de la reforma legal de 2024, que disminuyó muy significativamente los ingresos mínimos para empezar a tributar, lo aconsejable sería “reducir el umbral para que al menos el 20% de los trabajadores paguen Ganancias (como en 2019)”. El organismo sostiene que eso permitiría recaudar alrededor del 0,4% del PBI. Claro que, por el otro lado, haría caer el ingreso de muchos hogares -los de alrededor de un millón de personas-, nada menos que en medio de un escenario de caída general del poder adquisitivo.

La cantidad de asalariados que tributaron en marzo de este año equivale a alrededor del 9% de los empleados en relación de dependencia, si se considera a los del sector público y a los de empresas privadas, de acuerdo con la estadística publicada por la Secretaría de Trabajo, sobre la base de datos del sistema previsional.

La agencia de recaudación ARCA aplica dos reajustes por inflación cada año al esquema de Ganancias, en línea con lo establecido por ley
La agencia de recaudación ARCA aplica dos reajustes por inflación cada año al esquema de Ganancias, en línea con lo establecido por leyDaniel Basualdo

En rigor, marzo de 2024 no fue el mes en el cual, por efecto de la ley aprobada en el año previo, menos personas fueron alcanzadas por Ganancias. En enero de 2024, el tributo había afectado solo a 187.054 personas (182.836 dependientes y 4218 jubilados), en tanto que en los meses siguientes la suba nominal de ingresos fue provocando que más contribuyentes quedaran alcanzados, siempre según datos oficiales de la agencia ARCA.

A mediados de aquel 2024 dejó de regir la ley 27.725 que, con un esquema bastante cuestionado por especialistas tributarios, había liberado del impuesto a cientos de miles de personas, en el marco del llamado “plan platita”, que buscaba votos para el peronismo.

En enero de 2025, ya con varios meses de aplicación de una nueva reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei, el número de personas con retenciones superó el millón, algo que no había ocurrido desde agosto de 2023. Si se observa la estadística desde enero de 2020, la cantidad récord de “retenidos” se dio en diciembre de ese año caracterizado por la pandemia de Covid-19, con 2.425.880 personas alcanzadas por el tributo, de las cuales 2.036.077 estaban bajo relación de dependencia.

Esta última cifra equivalía al 22% del total de asalariados, un índice en línea con lo pedido ahora por el FMI. Y un índice al cual en aquel momento se fue llegando por la desactualización del esquema impositivo frente a la inflación.

El esquema actual

La cifra de personas alcanzadas en marzo último (mes al que corresponde el dato oficial más reciente) es algo superior a la de febrero y, a la vez, resulta similar a la del promedio mensual del segundo semestre de 2025, de 1.054.682 personas.

El esquema actual, regido por la ley 27.743 aprobada en 2024, prevé que cada año se apliquen dos actualizaciones por inflación, tanto de los salarios más bajos alcanzados por Ganancias (por la suba de la llamada ganancia no imponible y de una deducción general), como de todas las variables incluidas en el cálculo.

La ley que rige hoy para el impuesto a las ganancias fue aprobada en 2024 por el Congreso de la Nación
La ley que rige hoy para el impuesto a las ganancias fue aprobada en 2024 por el Congreso de la Naciónricardo-pristupluk-11511

Esos reajustes se implementan semestralmente y con un rezago, por cuestiones técnicas vinculadas a la letra de la ley votada por el Congreso y de sus reglamentaciones. Ese rezago en la actualización explica por qué, por ejemplo, con los salarios percibidos en enero de este año hubo 1.062.085 asalariados con descuentos del impuesto, un número que cayó en febrero a 831.973, al implementarse el reajuste por inflación del período con un efecto retroactivo a lo percibido en enero.

Según la información proporcionada por ARCA, el total retenido por los ingresos cobrados en marzo pasado fue de $604.851 millones. Por los salarios de empleados, la recaudación total del organismo fue de $579.594 millones y por los haberes de jubilados, de $25.257 millones.

La ley 27.743, de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes (propuesta por el actual Gobierno), provocó en 2024 un aumento de la cantidad de personas retenidas, aunque no en la magnitud de la cual se hablaba durante el debate en el Congreso. Con el cambio, volvieron a permitirse las deducciones por cónyuge y por hijos, algo que no se permitía en el esquema de la reforma hecha en el gobierno de Alberto Fernández. También volvieron a habilitarse -con límites predefinidos- las deducciones por varios gastos, como los de atención médica o los de la educación de los hijos. Eso puede haber provocado una amortiguación del efecto de la baja del piso de ingresos para tributar.

Quiénes tributan ahora

Durante el actual primer semestre de 2026, el impuesto a las ganancias alcanza a los empleados con un salario neto superior a $2.490.038, que equivale a una remuneración bruta de $3.000.045, si no tienen familiares a cargo, ni aplican deducciones por gastos. Si se declaran deducciones por dos hijos menores de 18 años, el piso salarial para tributar es de $2.897.848 (neto) o $3.491.384 (bruto). Y, por citar otro ejemplo, si además de dos hijos se deduce a la persona cónyuge (prácticamente no debe tener ingresos propios), el salario neto más bajo para el descuento de Ganancias es de $3.302.179.

En el caso de los jubilados, rige un ingreso mínimo especial para quedar alcanzado por Ganancias, siempre que se cumpla con ciertas condiciones, como la de no tener un patrimonio alcanzado por el impuesto a los Bienes Personales. Según la ley, ese mínimo equivale al haber mínimo de la Anses multiplicado por ocho. En el actual mayo, la cifra es de $3.145.393. Ese es el ingreso neto piso para tributar, si no se declaran deducciones. Se trata de un importe que se actualiza mes a mes.

Silvia Stang

La automotriz china Omoda abrirá una fábrica en Argentina

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La automotriz china Omoda & Jaecoo confirmó el sabado último oficialmente que su llegada a la Argentina se concretará en el próximo semestre y que será con una filial directa de la casa matriz y no mediante un importador. Y no solo eso, sino que también comunicó que comenzará a fabricar sus vehículos en nuestro país.

Omoda & Jaecoo (O&J) es una firma que pertenece al conglomerado Chery Group. Si bien son dos marcas distintas, en la práctica funcionan como una sola. Ambas comercializan SUV y crossover, pero con carteras complementadas entre sí. Su presentación oficial se dio en el Salón de Shanghái en 2023 y en tres años lanzaron seis modelos, todos con mecánicas híbridas, eléctricas e híbridas enchufables: los Omoda 4, 5 y 7 y los Jaecoo J5, J7 y J8. Todos están orientados a la tecnología, con entornos digitales y herramientas de inteligencia artificial.

La llegada de O&J cobra importancia a nivel industria por dos razones: por un lado, porque es la segunda firma de ese origen en desembarcar en nuestro país con una representación local (la anterior fue BYD).

“A diferencia de las marcas automotrices tradicionales que dependen de importadores externos y que a menudo se ven afectadas por las fluctuaciones arancelarias, los cambios regulatorios y los ciclos de distribución a corto plazo, O&J establecerá en Argentina una filial de gestión directa totalmente controlada por la empresa matriz. Esta estructura garantiza: estabilidad operativa y financiera a largo plazo en el mercado argentino; inversión directa y control estratégico total por parte de la empresa matriz; estándares globales consistentes en productos, marca y servicio, y una mayor rendición de cuentas y protección al consumidor», señalaron en un comunicado.

El Omoda 4 es uno de los modelos más vendidos de la marca

Pero, sin dudas, lo más importante tiene que ver con la radicación de una planta de ensamblado en el país, algo que sin duda también impacta a nivel económico local.

“Como parte de su estrategia de planificación industrial en América Latina, Chery Group planea establecer una planta de ensamblaje KD (Knock-Down) en Argentina, junto con un almacén regional de repuestos para América Latina, con el objetivo de mejorar la eficiencia del servicio posventa, así como la velocidad de suministro de repuestos y accesorios”, agregaron. No es algo nuevo para el mercado local, ya que este sistema ya es aplicado por varias marcas y grupos para montar vehículos de dos y cuatro ruedas.

El texto no hace referencia a dónde se instalará la fábrica ni si se tratará de una planta construida desde cero o si usará alguna de las estructuras ya existentes en el país. De hecho, O&J acaba de comprar la planta de Land Rover en Brasil, donde la firma inglesa producía dos modelos para el mercado regional, y que debido a las escasas ventas estaba prácticamente en desuso.

El Jaecoo 5, un SUV con tecnología súper híbrida

Según remarca el comunicado, esta decisión “marca una transición estratégica desde las operaciones tradicionales basadas en la exportación, hacia una de desarrollo industrial y comercial localizado a largo plazo”.

Además, explica que “refleja la firme confianza del Grupo en el potencial a largo plazo del mercado automotriz latinoamericano y su compromiso con la inversión sostenible, la presencia industrial y el crecimiento centrado en el cliente en Argentina”.

Respecto de la cartera de productos con la que arribarán, desde O&J adelantaron que están evaluando cuáles serán y en qué plazos lo harán: “La marca planea establecer una gama integral que abarque múltiples segmentos de vehículos, soluciones de propulsión y escenarios de estilo de vida, con el fin de satisfacer las necesidades cambiantes de los consumidores locales”.

Sí está claro que la cartera incluirá una combinación diversificada de SUV inteligentes y soluciones de movilidad de próxima generación, entre las que destacan los vehículos de nuevas energías con la tecnología SHS (Super Hybrid System) desarrollado por la marca.

Respecto de la comercialización, explicaron que están armando una red de concesionarios comenzando en Buenos Aires, a la que seguirá una expansión a nivel nacional.

Diego Cúneo

La encíclica que Milei no puede concebir, Thiel no pudo evitar y Trump no puede bombardear

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Con Magnifica humanitas, León XIV convirtió a la inteligencia artificial en la nueva cuestión social de la Iglesia. La encíclica actualiza a Rerum novarum: ya no mira solo la fábrica industrial, sino el algoritmo, los datos, las plataformas, la guerra automatizada y la concentración privada del poder digital.

El viernes 22 de mayo, el licenciado en Matemáticas por la Universidad de Pensilvania León XIV terminó publicando una encíclica que, para Javier Milei, podría rozar la instigación al delito. Así sería por la definición presidencial según la cual la justicia social no solo “no es justa”. Además, es “una idea intrínsecamente injusta porque es violenta”. 

El problema es que, para el Papa, la justicia social no es un delito ni una desviación colectivista: es uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y una condición para pensar el mundo de la inteligencia artificial.

Símbolos y genealogías

La encíclica se titula Magnifica humanitas y lleva por subtítulo “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Fue firmada el 15 de mayo de 2026 y publicada el 25.

El gesto de la fecha no es decorativo. El 15 de mayo de 1891, León XIII firmó Rerum novarum, la encíclica que fundó la doctrina social moderna de la Iglesia frente al capitalismo industrial, la cuestión obrera y las luchas socialistas. León XIV eligió su nombre en continuidad con León XIII y firmó su primera encíclica el mismo día en que aquel Papa había firmado la suya. La Iglesia ama los símbolos, pero no solo los símbolos: también ama las genealogías doctrinales. 

Rerum novarum fue una respuesta al mundo de la fábrica. Magnifica humanitas es una respuesta al mundo del algoritmo. La primera discutía capital, trabajo, salario, sindicatos, propiedad privada y protección de los débiles. La segunda discute inteligencia artificial, datos, plataformas, automatización, desempleo tecnológico, armas autónomas, monopolios digitales y nuevas formas de colonialismo. Además, claro, de protección de los débiles. La continuidad es explícita: León XIV recuerda que la doctrina social no nació de improviso, sino que fue tomando forma ante las “res novae”, las novedades de cada época. 

Nada es neutral

En 1891, León XIII dijo que “oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos” no lo permiten “ni las leyes divinas ni las humanas”. Y agregó una frase de una dureza difícil de domesticar: “defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen”. También escribió que el salario no puede quedar librado solo a la voluntad de las partes, porque existe una “justicia natural superior y anterior” al contrato. 

León XIV retoma esa línea y la lleva al siglo XXI. La encíclica afirma que el desarrollo tecnológico no puede medirse solo por eficiencia, cálculo, velocidad o rentabilidad. “Las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales”, dice el Papa. Pueden aumentar la justicia o ampliar “las desigualdades, el control y la exclusión”. La tecnología, por lo tanto, no queda fuera de la moral ni de la política. 

La nueva cuestión social

En la primera parte del documento, León XIV hace algo más que hablar de IA. Recupera y relee toda la doctrina social de la Iglesia para iluminar el cambio de época. Vuelve sobre el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. No lo hace como un inventario doctrinal, sino como un criterio de lectura del presente. “Para custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA”, escribe, “debemos volver a reflexionar” sobre esos principios. 

La justicia social, el delito perseguido por Milei, ocupa un lugar central en el texto. León XIV la define como “una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio”. Agrega que no se reduce al comportamiento individual, porque también se refiere al modo en que están organizadas “las estructuras de la convivencia”. Y remata: un orden social, económico y político justo es aquel que permite a todos, “en particular a los más frágiles”, vivir “de manera realmente humana”. 

La frase es una respuesta indirecta, pero frontal, al clima ideológico de época, con enorme peso de las ideas de ultraderecha y de un sistema de poder que amalgama riqueza concentrada, sistemas de vigilancia y ataque de poblaciones enteras y libertad para los fondos financieros. 

Para el Papa, la injusticia no nace solo de malas decisiones individuales. También surge de “estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente”. Esa idea contradice el corazón del discurso libertario, que suele reducir los problemas sociales a responsabilidad individual, interferencia estatal o fracaso personal. 

En su primer discurso en el foro de Davos, en 2024, Milei había dicho que el mercado es un “proceso de descubrimiento” y que, si se castiga al capitalista exitoso, se destruyen los incentivos y se achica la torta. También afirmó que un empresario exitoso es “un héroe” y que “el Estado no es la solución. El Estado es el problema mismo”. 

Magnifica humanitas no niega la iniciativa privada. Por cierto, tampoco la negaba la Rerum Novarum. León XIV incluso dice que la iniciativa empresarial puede ser “una verdadera vocación” cuando genera riqueza y mejora la vida de todos. Pero introduce una condición que en el mileísmo no existe: la creación de empleo digno no puede ser una variable dependiente del beneficio. “La libertad económica no es absoluta”, afirma, y debe medirse por el bien común y la dignidad de cada persona. En el mismo tono hablaron en los Tedeum del 25 de mayo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y el de La Plata, Gustavo Carrara. Los dos, discípulos de Francisco y nombrados en esas diócesis por indicación suya.

El contraste se vuelve todavía más nítido cuando el Papa se refiere al mercado. “En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la ‘mano invisible’ del mercado”, dice. La política, agrega, debe orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación. 

Ahí está el punto. Milei interpreta a la justicia social como coacción. León XIV la convierte en condición de humanidad. Milei sospecha del Estado como enemigo de la libertad. León XIV dice que una sociedad justa requiere “un Estado presente” e instituciones capaces de superar la mera lógica de la eficiencia. Milei desconfía de las correcciones públicas al mercado. León XIV reclama “leyes justas” e instrumentos de redistribución que alivien la carga sobre los débiles y exijan más a quienes tienen más. 

Thiel y la fuga de la democracia

La segunda contradicción fuerte es con Peter Thiel. El empresario de Silicon Valley ahora instalado en Barrio Parque y Punta del Este, fundador de PayPal y Palantir, escribió en 2009 en su libro La educación de un libertario una frase que se volvió programa: “I no longer believe that freedom and democracy are compatible”. Ya no creía, dijo, que libertad y democracia fueran compatibles. Su concepto de libertad no se refería a los derechos individuales sino a la libertad de mercado absoluta, sin regulación alguna.

León XIV se para en el lugar opuesto. No plantea una huida de la política, sino una recuperación de la política frente a poderes digitales que tienden a quedar fuera del control público. La encíclica advierte que, en el mundo digital, plataformas, datos, infraestructura y capacidad de cálculo ya no son necesariamente prerrogativa de los Estados, sino de “grandes actores económicos y tecnológicos”. Cuando ese poder se concentra en pocas manos, dice el Papa, se vuelve opaco, elude controles y produce dependencias, manipulaciones y desigualdades. 

La contradicción con Thiel no es solo filosófica. Es institucional. Thiel desconfía de la democracia porque la ve como límite a la libertad de los más poderosos. León XIV desconfía de la concentración tecnoprivada porque puede vaciar de contenido la participación democrática. En la encíclica, el Papa advierte que “pequeños grupos muy influyentes” pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en la economía en beneficio propio. 

Por eso reclama reglas, vigilancia independiente y responsabilidad. “No basta invocar genéricamente la ética”, dice. Se necesitan “marcos jurídicos adecuados”, controles, educación de los usuarios y “una política que no renuncie a su tarea”. Si no, el cambio será gobernado por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo. Es decir, por los poderosos de Thiel. Entre ellos, el mismo Thiel con sus 23 mil millones de dólares de patrimonio y su Palantir con la Agencia Central de Inteligencia como primer inversor, según dijo aquí el estudioso Jonathan Taplin.

La palabra central de la encíclica es “desarmar”. Sin embargo, no hay ni rastros de un romanticismo antitecnológico. León XIV explica que desarmar la IA no significa rechazar la tecnología, sino sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, económica y cognitiva. “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar”, escribe. En la presentación del documento, el Papa fue todavía más directo: “La inteligencia artificial debe ser desarmada”.

Esa frase golpea el corazón del imaginario tecnolibertario. Para Thiel y sus alrededores ideológicos, la tecnología aparece muchas veces como salida de la política, aceleración del poder privado y superación de los límites democráticos, drones bélicos incluidos. Para León XIV, en cambio, la IA debe hacerse discutible, refutable y habitable. No es salvación privada. Es un nuevo ambiente común que debe ser custodiado.

La encíclica incluso nombra el trasfondo transhumanista y poshumanista de los libertarios. León XIV describe corrientes que sueñan con superar la condición humana mediante biomedicina, dispositivos, algoritmos e hibridación con la máquina. El problema, dice, no es usar técnica, sino aceptar una visión en la que algunos seres humanos puedan ser considerados menos útiles, menos deseables o menos dignos. 

Trump y la religión de la fuerza

La tercera contradicción es con Donald Trump. No porque la encíclica lo mencione, sino porque el texto papal choca con la doctrina trumpista de dominio tecnológico, rearme y “paz a través del ejercicio de la fuerza”.

La Casa Blanca de Trump dice que Estados Unidos está en una carrera por el “dominio global” en inteligencia artificial. El sitio oficial de su política de IA afirma que quien tenga el ecosistema de IA más grande fijará los estándares globales y obtendrá beneficios económicos y de seguridad. Una orden ejecutiva de diciembre de 2025, algo así como un DNU argentino, sostiene que la política de Estados Unidos es sostener y ampliar su “dominio global de la IA” mediante un marco nacional “lo menos oneroso posible”. 

León XIV habla otro lenguaje. No habla de dominio, sino de custodia. No habla de ganar una carrera, sino de impedir que la carrera destruya lo humano. La tecnología, dice, puede terminar sometiendo a la humanidad si se separa de la ética y de la responsabilidad. La IA no puede quedar en manos de una competencia geopolítica donde cada potencia corre para acumular más datos, más cálculo, más control y más capacidad de vigilancia.

El choque con Trump se vuelve más agudo en el capítulo sobre la guerra. León XIV ya recibió insultos de Trump por su oposición a la perpetuación de la masacre en Gaza y los bombardeos a Irán. Ahora, en la encíclica, conceptualiza doctrinariamente esa actitud que ya tomó en la práctica. El Papa dice que la revolución digital está modificando “la gramática de los conflictos”. A la guerra visible se suman ciberataques, manipulación informativa, campañas de influencia y automatización de decisiones estratégicas. La IA acelera esos procesos y vuelve borrosa la frontera entre protección y agresión. 

Trump, por su parte, firmó en enero de 2025 otra orden ejecutiva. Proyecta construir un escudo antimisiles de nueva generación, bajo la lógica de “paz mediante la fuerza”. El decreto dice que Estados Unidos desplegará y mantendrá un sistema defensivo capaz de disuadir y defender al país de ataques aéreos y estratégicos. 

La encíclica no niega la legítima defensa, pero advierte contra la normalización de la guerra como herramienta ordinaria. León XIV denuncia una “preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional” y dice que las narrativas mediáticas polarizadas, amplificadas por algoritmos, acostumbran a la opinión pública al enfrentamiento. También en este punto sintonizaron García Cuerva y Carrara.

El Papa también cuestiona el negocio bélico en sí mismo. “No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra”, escribe. Las industrias armamentísticas y los países que venden armas, afirma, se benefician de un mercado que prospera gracias a los conflictos. 

Ese punto aparece ligado al mensaje papal para la Jornada Mundial de la Paz, brindado este mismo año: la IA militar agravó la tragedia del conflicto armado y tiende a delegar decisiones de vida y muerte en máquinas. También el Papa venía alertando sobre la concentración de intereses económicos y financieros privados detrás de la militarización tecnológica. 

El litigio con Trump no es abstracto. En abril, la revista Time informó que el presidente estadounidense acusó a León XIV de ser “débil ante el delito” y “terrible en política internacional” por sus críticas a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Trump escribió que el Papa debía dejar de complacer a la “izquierda radical” y concentrarse en ser “un gran Papa, no un político”. Nacido en Chicago, León XIV le respondió en un inglés de tono duro que seguiría hablando contra la guerra y promoviendo la paz, el diálogo y las relaciones multilaterales. “Multilateral” es mala palabra para Thiel, Milei y Trump.

Magnifica humanitas dice que la crisis del multilateralismo sustituye la fuerza del derecho internacional por el supuesto “derecho del más fuerte”. Y advierte que la simplificación “yo primero”, “amigo-enemigo” y “nosotros-ustedes” facilita decisiones irresponsables que destruyen la confianza entre naciones. 

Trump llama a eso realismo. León XIV lo llama falso realismo. El Papa sostiene que lo verdaderamente irresponsable es una Realpolitik que acostumbra a las conciencias a la guerra inevitable y presenta la paz como ingenuidad. Para la encíclica, la paz no es una pausa entre guerras: es fruto de justicia y caridad. 

El 7 de mayo, Marco Rubio se reunió con León XIV en el Vaticano. La publicación especializada Vatican News informó que la conversación incluyó países marcados por la guerra, tensiones políticas y situaciones humanitarias difíciles, y reiteró la necesidad de “trabajar incansablemente” por la paz. También se abordaron Irán y Cuba. 

Una lectura desde la región

Aunque buena parte de la trayectoria pastoral de Robert Prevost transcurrió en Chiclayo, al norte de Perú, la encíclica no es un documento latinoamericanista. Pero leída desde América Latina adquiere otra densidad. 

Esa historia no es un decorado en la región más desigual del mundo. La doctrina social católica, desde Populorum progressio de Pablo VI en 1967 hasta Fratelli tutti de Francisco en 2020, plena pandemia, se ocupó del desarrollo, la paz, la pobreza, la exclusión y el vínculo entre poder global y pueblos subordinados. En Magnifica humanitas, León XIV vuelve sobre esa tradición: recuerda que Pablo VI describió el desarrollo como el paso de condiciones “menos humanas” a condiciones “más humanas” y que el desarrollo integral atañe a “todos los hombres y a todo el hombre”. 

El vínculo con América Latina puede desprenderse también de la advertencia contra las nuevas formas de colonialismo digital. León XIV escribe que los datos sanitarios, sociales y vitales de poblaciones enteras pueden convertirse en “las nuevas tierras raras del poder”. Quien posee esos datos puede moldear necesidades, mercados y decisiones. Si el conocimiento compartido no se transforma en bien común, advierte, “la era digital no será postcolonial, sino colonial bajo otra forma”. 

Tres contradicciones y una misma pregunta

Thiel, Milei y Trump no son lo mismo. Uno encarna el poder tecnológico privado que sospecha de la democracia, o directamente quiere horadarla. Otro sostiene el dogma libertario que convierte la justicia social en violencia y el Estado en enemigo. El alicaído Trump, cada vez más impopular dentro de su país cuando se le vienen elecciones de medio término en noviembre, es el apellido de la potencia que busca dominio tecnológico y militar bajo la idea de fuerza como garantía de paz.

Magnifica humanitas tiene otra lógica. Es como si fuera Thiel el destinatario (¿no lo es?) cuando el Papa dice que los datos no pueden entregarse solo al sector privado y que la IA debe ser gobernada por  un ensamble que contenga a la comunidad, se rija por el Derecho, esté sujeta a controles públicos y admita la participación ciudadana. 

En una interlocución imaginaria con Milei, que será real en noviembre cuando visite la Argentina, Uruguay y Perú, sostiene León XIV que la justicia social debe estar en el diseño inicial y esencial de la economía y de la tecnología, no como una limosna posterior. 

La interpelación implícita a Trump dice que la paz no se construye con dominio global, rearme permanente y algoritmos de instrumentación bélica, sino mediante el Derecho Internacional, el ejercicio constante de la diplomacia, el recuerdo de la memoria histórica y una dimensión moral del ejercicio del poder.

Bien lejos de una melancolía antitecnológica, León XIV reconoce que la IA puede aliviar sufrimientos, mejorar servicios públicos y ayudar en el trabajo. Pero insiste en que “más poderoso no significa necesariamente mejor”. Y esa frase vale para la IA, para el mercado y para la política exterior. 

Magnifica humanitas es una encíclica contra la absolutización de tres cosas: el algoritmo, el mercado y la fuerza. Por supuesto, no es un panfleto contra Silicon Valley, contra Milei o contra Trump. Va más allá: es un documento doctrinal que busca devolverle límite moral, es decir político, a poderes que se presentan como inevitables.

En medio de la cuarta revolución industrial, la Santa Sede parece haber decidido que era necesario hablar otra vez acerca de las novedades. Rerum novarum. Aquella encíclica de 1891 tenía como subtítulo “Sobre la situación de los obreros”. Ésta, “Sobre la custodia de la persona humana en tiempo de inteligencia artificial”. 

El jesuita Antonio Spadaro, una figura muy importante en el papado de Francisco, recibió la Magnifica Humanitas justamente con una reflexión sobre el momento exacto en que vivimos. 

“El proyecto ya está en marcha, nos guste o no”, escribió en el portal Grand Continent. “La inteligencia artificial no llama a la puerta: ya está dentro de casa. Ya no es un simple conjunto de herramientas, sino un entorno mental, cultural y espiritual: el aire que respiramos, el código que estructura nuestra forma de pensar y de creer.”

Según Spadaro, la encíclica de León XIV nace de un análisis y una postura papal: “no se puede esperar a que los procesos se hayan completado para pronunciarse sobre ellos”.

El jesuita no lo dice, y vaya uno a saber si lo piensa, pero lo cierto es que León XIII habló de la condición de los obreros cuando la primera gran revolución industrial ya había terminado y León XIV lo está haciendo en medio de la tormenta.

Martín Granovsky

La Justicia Federal frena el cierre de más de 600 servicios del INTI

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A poco más de un mes de que el Gobierno nacional dispusiera el cierre de más de 600 servicios ofrecidos por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Juzgado Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín resolvió suspender parcialmente la aplicación plasmada en la Resolución N° 42/2026.

El freno judicial fue producto de que el juez subrogante Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto fallara a favor de la medida cautelar presentada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) para evitar que se ejecutaran las órdenes plasmadas en el Boletín Oficial.

Según consta en el fallo, el magistrado ordenó al INTI abstenerse de ejecutar cualquier acto administrativo, incluyendo la cesación, transferencia o modificación sistematizada de funciones y la prohibición de movimientos de inventario con fines de reubicación, transferencia o disposición del equipamiento técnico.

Uno de los puntos claves de la resolución judicial sostuvo que los empleados del instituto no podrán ser desvinculados de sus puestos. De esta manera, el Gobierno se vio obligado a garantizar la “ocupación efectiva de todos los agentes cuyas funciones resultan afectadas, con mantenimiento pleno de sus categorías, remuneraciones y condiciones vigentes al 14 de abril de 2026″.

En línea con esto, el juez subrogante del Juzgado Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín dispuso la continuidad de los programas de asistencia técnica, ensayos, certificaciones y transferencia tecnológica bajo la órbita estatal del organismo.

El giro en la causa fue confirmado por el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, quien celebró la decisión a través de la red social X. “La Justicia falla a favor de ATE y frena los despidos masivos en el INTI. También impide el desmantelamiento del organismo: un histórico triunfo para los estatales”, destacó en un comunicado.

“La Justicia ordenó a las autoridades del INTI a dar marcha atrás con la Resolución 42/26, impidiendo cualquier tipo de cesación, transferencia o modificación de funciones y exigiendo la garantía de ocupación efectiva de todos los trabajadores con mantenimiento pleno de sus categorías y remuneraciones”, explicó el dirigente sindical.

En este sentido, el representante de ATE consideró que “la cautelar firmada por el juez Tezanos Pinto del Juzgado Federal en lo Civil y Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín es un avance significativo en la lucha contra los despidos ilegales y el desguace estatal”. Y concluyó: “Lo dijimos mil veces: no se puede gobernar al margen de la ley y contra la Constitución Nacional”.

La Resolución 42/2026, publicada el 16 de abril de este año, ordenaba el cierre de más de 600 servicios brindados por el INTI. Según el argumento ofrecido por las autoridades, la decisión había sido tomada con el objetivo de asegurar la eficiencia estatal y, sobre todo, la asignación de fondos públicos.

Qué implicaba la aplicación de la resolución

El documento publicado por el Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) establecía un proceso de transición ordenada para la supresión inmediata de ciertos servicios sistematizados, tras determinar que su prestación estatal carece de demanda efectiva o se superpone con ofertas del sector privado en condiciones regulares de mercado.

De esta forma, todos los convenios, órdenes de trabajo y compromisos contractuales vigentes serán respetados y finalizados conforme a lo estipulado previamente. Así, se garantizaba la continuidad para los usuarios actuales y la protección de sus derechos.

Fue así que se designó a la Dirección Operativa para diseñar un plan de transición integral, que pretendía incluir la finalización organizada de los servicios discontinuados, el resguardo y organización de la documentación y registros técnicos, la notificación formal a usuarios y organismos vinculados, y la preservación de capacidades consideradas críticas.

Según los fundamentos expuestos por el Consejo Directivo del INTI en la resolución oficial, la medida no implica una reducción del rol institucional de la entidad, sino una redistribución hacia áreas en las que la intervención estatal resulta indispensable.

En línea con esto, remarcaron que la decisión formaba parte de una política de simplificación y mejora regulatoria que acompaña los lineamientos nacionales en materia de transparencia, competencia leal y estímulo al crecimiento económico y la inversión en el sector productivo local.

En el proceso participaron áreas técnicas como la Gerencia Operativa de Asuntos Legales y la Dirección Administrativa, que validaron la medida al no encontrar objeciones jurídicas ni operativas a la adecuación propuesta. Asimismo, aclararon que estos actos no representaban ninguna erogación presupuestaria adicional derivada de la reorganización, reflejando una orientación de austeridad y responsabilidad fiscal.

CIENCIA BREVE: «La IA nos hace replantearnos las matemáticas»

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La inteligencia artificial “no es una tecnología más”, afirma Terence Tao, matemático ganador de la medalla Fields. “Nos obliga a replantearnos cuestiones fundamentales: ¿qué es una demostración matemática? ¿Qué es un artículo científico? ¿Cuál es el propósito de nuestra profesión?”. Dado que las matemáticas son generalmente inmunes al mayor defecto de la IA —los errores no verificables—, este campo se encuentra en una posición privilegiada para servir de banco de pruebas para la tecnología, explica Tao.

Tao señala el problema n.º 1196 de Erdős como un ejemplo de éxito sin tablas : fue resuelto por Liam Price, un joven de 23 años sin formación matemática avanzada, quien encontró la solución con una sola indicación a ChatGPT Pro. “A diferencia de la mayoría de los demás problemas de Erdős resueltos por IA hasta ahora, este fue estudiado intensamente por varios matemáticos, pero al final resultó tener una demostración bastante breve que todos los humanos pasaron por alto”, concluye Tao.