El proyecto cuenta con un presupuesto de $2.400 millones de pesos y es financiado a partir del «Agregado Tarifario», un componente de la tarifa eléctrica que abonan los usuarios y usuarias de la Provincia de Buenos Aires. Los fondos de este agregado se utilizan para obras en la red eléctrica y una proporción para generación renovable.
La obra consiste en la construcción de un edificio bioclimático con autogeneración renovable y sistema de bombeo de agua mediante la utilización de paneles solares, que funcionará como Centro de Investigación y Desarrollo.
El objetivo es que el Centro no sea sólo un espacio formativo, sino también un lugar de pruebas y proyectos vinculados a las tecnologías de generación renovable, eficiencia energética y electro movilidad en el que la sustentabilidad es una definición transversal a todos los proyectos. Durante el evento, el presidente de la CIC, Roberto Salvarezza sostuvo: «Tenemos un gobierno nacional que está atacando a la ciencia y desfinancia nuestras universidades. Donde niegan el cambio climático, nosotros respondemos con esta obra ponderando la actividad de la ciencia y la tecnología”.
“Esta es la primera obra que se realiza en el Campus Tecnológico de la CIC en décadas y está relacionada con la ciencia, la innovación y con un tema que es central en nuestra vida contemporánea como lo es la energía”, destacó Alejandro Villar, actual Director Ejecutivo del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico y ex Presidente de la CIC. Por su lado, el subsecretario de Ciencia e Innovación Tecnológica, Federico Agüero afirmó que “el gobierno de la Provincia sigue apostando por la Ciencia y la Tecnología como un motor de desarrollo y como un área clave que hay que fomentar, desarrollar, acompañar y ayudar para que llegue a todos los sectores sociales y de la producción”.
“Lo que estamos pensando con este centro de investigación está en las antípodas de lo que piensan desde el gobierno nacional en términos de hacía dónde va a llevar la ciencia y cuál es el rol del Estado”, concluyó Gastón Ghioni, subsecretario de Energía de la Provincia.
En este predio se instalará además un sistema de bombeo solar y un sistema fotovoltaico para autoconsumo con conexión a la red de distribución local para la eventual inyección de los excedentes, conforme el Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública establecido por la Ley 15.325. Ambos sistemas estarán destinados a proveer agua y energía eléctrica mediante el uso de fuentes renovables para abastecer la demanda del edificio.
Se realizó el acto de inicio de obra del primer Centro de Energías Renovables ubicado en el Campus Tecnológico de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), en Gonnet. El evento contó con la presencia del presidente de la CIC, Roberto Salvarezza; el director ejecutivo del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico, Alejandro Villar; el subsecretario de Ciencia e Innovación Tecnológica de la cartera productiva bonaerense, Federico Agüero y el subsecretario de Energía, Gastón Ghioni.
Los 13 insumos de la construcción que mide el Indec tuvieron caídas en enero. El promedio de todos da un desplome generalizado que carece de precedentes en al menos los últimos 12 meses y que, encabezado por el asfalto, casi duplica el de diciembre: -21,7% en relación con enero de 2023. A la industria manufacturera también le fue mal: bajaron 14 de los 16 sectores que releva el organismo, lo que representa una disminución anual de 12,4% en enero, la octava consecutiva desde mayo.
Es la magnitud de la recesión en que ha entrado la Argentina, algo que a los industriales les preocupa incluso más que el comportamiento de los precios, y que en gran parte de los casos se explica en el ajuste del Gobierno y en un proceso que empezó en la última parte del gobierno de Alberto Fernández: muchas empresas venían acumulando stock para sacarse los pesos de encima y ahora, ante la caída en el consumo, directamente dejan de producir.
En la construcción influye principalmente la paralización de la obra pública que dispuso el presidente, Javier Milei. “El que tiene stock lo convierte ahora en plata; lo liquida como puede, porque nadie compra”, explica Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar, fabricante de aluminio que produjo en enero un 50% menos que durante el mismo mes del año pasado. Fate, su otra compañía, tuvo una baja del 35 por ciento.
La crisis ocupa gran parte de las conversaciones del mundo de la producción, que conviven a su vez con el optimismo que se detecta en el ámbito de las finanzas: la brecha cae, el Banco Central recupera reservas y baja el riesgo país. Hace una semana, en la reunión semanal de la Unión Industrial Argentina, casi no se habló de otra cosa que de la parálisis en las plantas. Ayer, la entidad fabril publicó su encuesta mensual y expone el estado de ánimo. Por primera vez desde enero de 2022, por ejemplo, más de la mitad de los consultados (53%) dice tener retrasos en al menos uno de los pagos: salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. Y hay un 7% que no pudo hacer frente a ninguno de ellos; es el doble que la media habitual.
Las proyecciones tampoco mejoran para febrero, sino todo lo contrario: el índice de expectativas industriales que hace la UADE, un trabajo que suele anticipar el comportamiento de la actividad porque expresa muchas veces las decisiones de los gerentes de compras, dio ese mes 38,2, bastante por debajo del 42,8 que había registrado en enero. “Si está por debajo de 50 anticipa una caída; si lo supera, viene una expansión”, explica Fausto Spotorno, coordinador del Instituto de Economía de la universidad.
Por orden de incidencia en el nivel general, los 14 sectores fabriles que bajaron son “Alimentos y bebidas” (6,4%), “Sustancias y productos químicos” (12,1%), “Maquinaria y equipo” (33,5%), “Industrias metálicas básicas” (19,3%), “Otros equipos, aparatos e instrumentos” (32,5%), “Productos minerales no metálicos” (15,6%), “Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras” (24,6%), “Productos de metal” (15,2%), “Madera, papel, edición e impresión” (7,9%), “Productos de caucho y plástico” (12,1%), “Prendas de vestir, cuero y calzado” (13,9%), “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes” (12,4%), “Productos textiles” (9,5%) y “Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear” (1,3%). Sólo subieron “Productos de tabaco” (14,1%), probablemente por la exportación y la producción informal, y “otro equipo de transporte” (7,8%).
Dante Sica, economista de la consultora Abeceb, que trabaja hace años con el sector industrial, anticipa para la Argentina un primer semestre complicado y, dice, una recuperación desde entonces y sólo para los sectores más dinámicos y de mayor inversión: energía, minería, agro. “Esperamos una recesión corta y profunda”, define, y agrega que a los de electrónica, línea blanca, prendas de vestir o calzado les va llevar más tiempo porque el consumo y los salarios van a seguir cayendo.
Lo anticipa un informe de Abeceb que proyecta menos ingresos disponibles para compras: los gastos para transporte, combustibles, servicios públicos y alquiler, que se llevaban 40% del salario en 2023, subieron ahora al 60%. “Hay muchas actividades sobreestoqueadas -agrega Sica-. Las empresas compraban mercadería para sacarse los pesos de encima y ahora tienen menos demanda. Es lo que pasó a Acindar: paró las plantas porque el tipo del corralón tiene acero hasta en los ojos”.
Parte del comportamiento que explica el ex ministro de la Producción se da también en la construcción. Pero ahí lo más relevante fue el ajuste que viene aplicando el Gobierno: la fabricación de asfalto, el insumo por excelencia de la obra pública, descendió 62%, más que ningún otro, y la encuesta que hace el Indec entre empresarios tampoco promete mejores perspectivas. Entre las contrastistas del Estado, el 76% piensa que la obra pública va a disminuir entre febrero y abril de este año.
En los otros insumos también hubo caídas: yeso (40,6%), hierro redondo y aceros para la construcción (38,6%), hormigón elaborado (28,6%), cemento portland (19,9%), mosaicos graníticos y calcáreos (18,5%), ladrillos huecos (18,1%), cales (12,6%), pisos y revestimientos cerámicos (,10,7%), pinturas para construcción (10,4%), grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción (9,1%), placas de yeso (7,3%) y artículos sanitarios de cerámica (3,7%).
Spotorno cree que lo que viene será duro porque los consumidores tampoco están dispuestos a gastar. “La gente sobreconsumió: como el año pasado era caro comprar dólares, ahorraron menos y destinaron recursos a otros consumos, como restaurantes”, dice, y anticipa que la recuperación no vendrá por un incentivo en la demanda sino, en todo caso, por una normalización macroeconómica.
Esa es, en realidad, una coincidencia de todo el establishment económico, y acaso el único dato alentador de la encuesta de la UIA. Mientras en 2022 la mayor parte de los consultados veía mejor que hoy a su empresa, algo menos al sector y muy mal al país, ahora la ecuación parece haberse invertido: una de cada dos espera que tanto la situación propia como la del sector y del país mejoren en el transcurso de un año.
Luego de su llegada desde Bariloche a Ezeiza, el tanque reflector del RA-10 fue izado hasta el nivel de la pileta del reactor. En el acto estuvieron presentes autoridades nacionales y de la CNEA. También representantes de las empresas que participan en la construcción.
El Centro Atómico Ezeiza este martes fue el escenario de un nuevo hito del desarrollo nuclear argentino. Con una enorme grúa fue izado el tanque reflector al nivel correspondiente a la pileta del reactor RA-10, para que próximamente comience su instalación.
Este momento histórico fue presenciado por el secretario de Hacienda del Ministerio de Economía de la Nación, Carlos Guberman; el subsecretario de Evaluación Presupuestaria, Enrique Pinedo; la directora nacional de Inversión Pública, Marina Barbeito; junto a la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis; personal del organismo que trabaja en el proyecto y representantes de las empresas nacionales que participan en la construcción del reactor. También estuvieron presentes representantes de la Secretaría de Energía de la Nación y los vicepresidentes de CONICET Claudia Capurro y Alberto Baruj.
El Ing. Nuclear Herman Blaumann, gerente del proyecto del RA-10, recibió a los visitantes con una explicación en la que señaló que «el tanque reflector es un componente crítico por su ingeniería de construcción. Allí se distribuyen los neutrones para todas las aplicaciones del reactor y después de su instalación se inicia la etapa de montaje de internos de piletas. Todo empieza a converger, no solo la obra en sí, sino también la fabricación de los elementos combustibles; el informe de seguridad para tener la licencia de para comenzar a funcionar, y el plantel de operación del reactor. De manera que nos vamos acercando a la puesta en marcha, que esperamos que pueda comenzar el año que viene”.
Blaumann mencionó también a cada empresa que contribuyó a hacer realidad este reactor, desde la que se ocupó de la obra civil hasta la que construyó una nueva subestación eléctrica para dotar al Centro Atómico Ezeiza de la potencia extra que va a necesitar no solo para el RA-10, sino para todos sus otros proyectos.
El tanque reflector del RA-10 fue fabricado por INVAP en el Centro Atómico Bariloche, desde donde fue traído por tierra hasta Ezeiza. Es el corazón del reactor junto con su núcleo y su componente más complejo. Su función será contener el agua pesada que reflejará los neutrones producidos en la reacción en cadena, así como albergar los dispositivos para aprovechar esos neutrones en las diferentes aplicaciones previstas en la instalación.
Este tanque pesa 2.540 kilogramos, tiene 2 metros de diámetro y 1,4 metro de alto. Su construcción, un proceso que demandó 32 meses de trabajo, implicó un gran desafío tecnológico que lo convierte en una pieza de ingeniería única en su tipo. Está hecho de aleación de zirconio (Zircaloy), un material que soporta la emisión de neutrones sin deteriorarse. Su diseño se definió en función de los requerimientos de los futuros usuarios del reactor y sus implicancias en cuanto a volúmenes, flujo neutrónico y condiciones de operación.
“Hay muy pocos países en el mundo que puedan generar un producto como este tanque y que fue hecho en los talleres de INVAP en el Centro Atómico Bariloche”, destacó Adriana Serquis. Antes había explicado que esto se logró gracias a un ecosistema nuclear que nació en 1950 con la CNEA “que tuvo la visión de que esta tecnología podía llegar a tener usos inimaginables, como ser aplicada para tratamientos médicos o para la detección de enfermedades complejas, como el cáncer, fines para los que hoy se utilizan los radioisótopos”, puso como ejemplo. “Todo esto requiere conocimiento, calificaciones y una experiencia que se fue conformando a lo largo de muchísimos años y de muchas generaciones. Esa capacidad que tenemos como país es única y no hay que perderla”, enfatizó.
La instalación del tanque reflector es una tarea de gran precisión y permitirá el inicio del montaje de los internos de la pileta del reactor. Una vez completado este último trabajo, se llenará la pileta y, en enero de 2025, comenzarán los ensayos preoperacionales para después continuar con la puesta en marcha.
Se espera que el RA-10 estará operativo en 2026. Para entonces, producirá radioisótopos de uso médico para el país y el mundo, así como también silicio dopado para la industria electrónica. Además, tendrá como instalación asociada el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), donde se podrán desarrollar avanzadas técnicas de investigación útiles en los campos de las ciencias básicas, la salud y la industria. También contará con un Laboratorio para Estudio de Materiales Irradiados (LEMI), que permitirá que la CNEA amplíe sus capacidades para producir y calificar nuevos combustibles y componentes para futuros reactores nucleares experimentales y de potencia.
El exministro de Ciencia y Tecnología Daniel Filmus compartió este miércoles una carta firmada por 68 ganadores del Premio Nobel en el que manifiestan al presidente Javier Milei preocupación por la eliminación de la cartera de Ciencia y Tecnología, posibles recortes dentro de área y el despido de empleados administrativos del CONICET.“Vemos como el sistema argentino de ciencia y tecnología se acerca a un peligroso precipicio, y nos desesperan las consecuencias que esta situación podría tener tanto para el pueblo argentino como para el mundo”, señalan el escrito de menos de dos páginas, que agrupa a referentes de la medicina, química y física.
En el documento, que está dirigido además al jefe de Gabinete Nicolás Posse y el presidente del CONICET Daniel Salamone, se expresa “temor” porque “Argentina haga a un lado a los científicos y sus estudiantes”. “Nos preocupa que la dramática devaluación de los presupuestos para el CONICET y las universidades nacionales no solo refleje una dramática devaluación de la ciencia argentina sino también la devaluación de los argentinos y el futuro de la Argentina”, se advierte.
En calidad de científicos internacionales, insisten en “haber presenciado las contribuciones transformativas de la Argentina en materia científica”.
En esa línea, enumeran: “Si no fue por la ciencia argentina, las causas del cáncer de pulmón y diabetes seguirían siendo un misterio por décadas. Si no fuera por la ciencia argentina, careceríamos del conocimiento y tecnología que permita a un país con pluviosidad modesta alimentar a su población y el mundo. Si no fuera por la ciencia argentina, no contaríamos con elementos clave para nuestro entendimiento del universo, desde el desarrollo de un simple virus hasta sus átomos”.
Justificándose en avances fruto del trabajo de la comunidad científica argentina, los 68 premios Nobel afirman que “devaluar o cancelar la ciencia argentina sería un grave error”. “Cualquier economía moderna como la Argentina debe poder generar nuevas tecnologías enfocadas y aplicar otras ajenas en contextos locales”, insisten.
“Seríamos ingenuos si no comprendiéramos que cualquier país que dependa solo de este espíritu perdería su independencia económica. Pero sin una infraestructura para la ciencia, un país desciende a la indefensión y la vulnerabilidad. Sin desarrollar su propia tecnología para avanzar ni capacitar a las personas o desarrollar la infraestructura necesaria para el conocimiento científico y tecnológico de problemas nacionales y regionales, ¿en qué situación quedaría Argentina?”, se preguntan.
Y vuelven a resaltar: “Argentina es el único país de la región que ha desarrollado su propia vacuna Covid-19, construido y lanzado satélites de comunicaciones, y diseñado y construido reactores nucleares de última generación. Ocupa el puesto 10 del mundo en número de empresas de biotecnología, un logro sorprendente que promete grandes avances en medicina y agricultura. Los científicos argentinos destacan en muchas áreas, como la geología, la paleontología, la bioquímica, la biología molecular, la inmunología, la ecología, la física, la arqueología y los estudios medioambientales, atmosféricos y sociales”.
La carta concluye con un pedido al jefe de Estado. “Le instamos respetuosamente a que restablezca los presupuestos de las restricciones impuestas recientemente al importantísimo sector de la ciencia y la tecnología de su país. La congelación de los programas de investigación y la disminución del número de becarios de postgrado y de jóvenes investigadores provocarán la destrucción de un sistema que costó muchos años construir”.
Uno por uno, los premios Nobel que firmaron el documento
El escrito lleva la rúbrica de los ganadores del Nobel de Química Thomas R. Cech, Martin Chalfie, Aaron Ciechanover, Walter Gilbert, Richard Henderson, Avram Hershko, Roald Hoffmann, Brian K. Kobilka, Roger D. Kornberg, Yuan T. Lee, Robert J. Lefkowitz, Jean-Marie Lehn, Tomas Lindahl, Roderick MacKinnon, Paul L. Modrich, Jean-Pierre Sauvage, Richard R. Schrock, Sir John E. Walker, Arieh Warshel, Sir Gregory P. Winter y Kurt Wuthrich.
También firmó el ganador del Nobel de Economía Finn E. Kydland y los también laureados en el área de Medicina Harvey J. Alter, Werner Arber, Francoise Barre-Sino, Elizabeth H. Blackburn, Andrew Z. Fire, Jules A. Hoffmann, Tasuku Honjo, H. Robert Horvitz, Sir Michael Houghton, Tim Hunt, Louis J. Ignarro, William G. Kaelin Jr., Barry J. Marshall, Craig C. Mello, Edvard Moser, May-Britt Moser, Sir Paul M. Nurse, Stanley B. Prusiner, Sir Peter J. Ratcliffe, Charles M. Rice, Sir Richard J. Roberts, Michael Rosbash, Phillip A. Sharp, Susumu Tonegawa, Harold E. Varmus y Torsten N. Wiesel.
Por último, adhirieron a la moción los ganadores del Nobel de Física Barry Clark Barish, Steven Chu, Albert Fert, Andre Geim, Sheldon Glashow, David J. Gross, John L. Hall, Serge Haroche, Takaaki Kajita, Ferenc Krausz, Anthony J. Leggett, Michel Mayor, Konstantin Novoselov, Giorgio Parisi, Roger Penrose, William D. Phillips, H. David Politzer, Donna Stricland, Kip Stephen Thorne y David J. Wineland.
68 PREMIOS NOBEL ESCRIBEN A MILEI EN DEFENSA DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA ARGENTINA
Recientemente, Redimec desarrolló las pruebas de flotabilidad de un Vehículo de Superficie No Tripulado (VSNT) que se encuentra en una etapa inicial de construcción y que la empresa está desarrollando en colaboración con el astillero Tandanor.
Desarrolladas las pruebas de flotación y equilibrio, así como de estabilidad con carga, la próxima etapa es equipar el vehículo con la electrónica desarrollada en laboratorio, a efectos de prepararlo para las pruebas de controlabilidad y autonomía, con el objetivo de tener un vehículo finalizado, con ensayos realizados, a mediados del mes de abril de 2024.
Este proyecto responde al desafío de innovar para ampliar la capacidad de relevamiento en distintos cuerpos de agua, tanto interiores como abiertos. Hoy en día muchas de estas actividades de relevamiento y control están supeditadas a la contratación de empresas de servicio con embarcaciones operativamente costosas y algunas veces inadecuadas para ciertas operaciones de batimetría.
En respuesta a esta limitación, la empresa se planteó el objetivo de desarrollar una plataforma multipropósito, de relativo bajo costo de adquisición, bajo costo de operación, flexibilidad operativa y amigable con el ambiente.
Para ello la fuerza de Ingeniería de Redimec seleccionó todo el equipamiento de control, comunicación y sensado, desarrolló la ingeniería para la integración de los mismos, diseñó el sistema eléctrico y actualmente trabaja en la prueba e implementación a bordo de todos los sistemas junto con el desarrollo de un software dedicado. Este proyecto recibió apoyo del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación a través del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR)
El perfil de la embarcación en desarrollo está definido por las siguientes características:
– Modularidad y flexibilidad en la carga útil. – Seguimiento autónomo de ruta de trabajo y puntos de ruta. – Información y control remoto y en tiempo real. – Propulsión eléctrica. – Costo operativo mínimo. – Amigable con el medioambiente.
Modularidad
Si bien inicialmente este prototipo fue concebido para relevamiento hidrográfico, estudios hidrodinámicos con ADCP (Acoustic Doppler Current Profiler) y geotécnicos SBP (Sub Bottom Profiler), también pueden instalarse sensores medioambientales para convertir la plataforma en una estación dinámica, que compruebe a su paso calidad de aire, calidad de agua, presencia de hidrocarburos en agua y otras variables.
Más allá de esto, su flexibilidad y concepto modular permite embarcar equipamiento para las más diferentes misiones, incluso de defensa y seguridad, por ejemplo: AIS, cámaras de inspección remota (rango visible y térmico), radar o sonar lateral para inspección de embarcaciones y estructuras (apto para operaciones contra tráfico de drogas).
Para la implementación del equipamiento de a bordo, la plataforma cuenta con un puente y una capacidad de carga de 350 kg. La flexibilidad de carga útil y el soporte a nivel local permite pensar en un uso escalable de acuerdo con las misiones que se pretendan cubrir.
Autonomía y control
Desde la genética del proyecto se contempló la implementación a bordo de un piloto automático y el seguimiento autónomo de rutas y/o patrones de navegación, a través de la programación de puntos de ruta en un software de cartografía electrónica embebido en una computadora de misión (MC) abordo.
Esta MC envía información al piloto automático para las correcciones en ruta. Además, recibe parámetros de estado de salud de los diferentes sistemas (baterías, consumo de motores, consumo de equipamiento de misión, entre otros), que permiten la supervisión en tierra de estatus de misión.
Como medio alternativo de control se previó un sistema de gobierno manual que según especificaciones podría alcanzar un rango de control hasta 10 Km, lo que estará supeditado a las pruebas de campo (propagación, absorción, rebotes y altura de antenas). En pos de facilitar el seguimiento se planeó la instalación de una cámara de video para visualización frontal remota. La embarcación brindará información y podrá ser controlada en tiempo real a través de un enlace de radio. Para optimizar operaciones, latencia y ancho de banda, la computadora con el software de captura estará a bordo. Esta computadora se podrá controlar remotamente en tiempo real a través del enlace de radio mediante VNC (Virtual Network Computing).
Es en este campo que el equipo de I+D de Redimec se encuentra desarrollando un software dedicado que permite el intercambio de información y comandos desde el puesto de supervisión en tierra al equipamiento de a bordo.
Complementariedad y cobertura
Con tan solo cuatro metros y medio de eslora, dos metros treinta de manga total y un puntal de 50 centímetros, la plataforma diseñada por Redimec y Tandanor, resulta fácilmente desplegable desde tierra o desde un buque madre y puede complementar embarcaciones o flotas existentes, desarrollando operaciones en zonas de acceso difícil o denegado para plataformas tradicionales.
Por otro lado, en la primera etapa de planificación, Redimec pensó este vehículo de superficie para relevamientos en rías de la Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde. Para que fuese apto para operar en este tipo de áreas protegidas se incluyeron motores eléctricos, lo que evita la emisión de gases o vertido de fluidos indeseables a la vez que no genera contaminación auditiva. Esto le da la condición de ?amigable con el medio ambiente?, y en este sentido, además admite la posibilidad de incorporar paneles solares para aumentar autonomía y sustentabilidad del vehículo.
Jugar de local
Si bien esta solución está basada en integración de equipamiento de otros fabricantes, se trata de componentes ampliamente probados en el mercado internacional, desarrollados por firmas a las que Redimec representa localmente.
Esto garantiza integración bajo los estándares de dichos fabricantes, pero con ingeniería y mano de obra nacional, lo que es sinónimo de mantenimiento y soporte local durante todo el ciclo de vida con la posibilidad de entrenamiento para su uso a cargo del desarrollador.
Desde la presidencia de la empresa expresan: Con el rápido desarrollo de la ciencia y la tecnología, el VSNT es un medio indispensable para realizar tareas en el mar. Además, la principal ventaja de los VSNT es que son inteligentes. Los VSNT individuales pueden realizar tareas de adquisición de inteligencia, búsqueda y rescate en superficie y exploración de recursos marinos, mientras que los VSNT agrupados pueden realizar tareas de detección y formación cooperativa, escolta inteligente y otras tareas operativas. Esto nos plantea un desafío actual y futuro, que estamos dispuestos a enfrentar.
La implementación de este desarrollo permitiría la transferencia de conocimiento de fabricantes, el despliegue y afianzamiento de capacidades locales y sirve de base para futuros desarrollos. Se trata sin dudas de un proyecto que más allá de su funcionalidad concreta, aporta a la soberanía científico-industrial y territorial de la Argentina.
El Secretario deCiencia y Tecnología de la provincia de Còrdoba, Gabriel Raya Tonetti, acompañó al Ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica provinciall, Pedro Dellarossa, a las instalaciones del Centro Espacial Teófilo Tabanera perteneciente a CONAE y la empresa VENG.
VENG es una empresa con activos tecnológicos de gran importancia y alto valor agregado, que se desarrolló exponencialmente a partir de la participación en proyectos espaciales impulsados por la CONAE. “Esta asociación no sólo posiciona estratégicamente a Argentina, sino que también brinda herramientas para mejorar la calidad de vida de los cordobeses”, sostuvo el secretario de Ciencia y Tecnología.
Con 460 empleados en el país, siendo el 60% mano de obra calificada cordobesa, VENG es la encargada designada por CONAE para la comercialización y distribución de las imágenes de los satélites de la constelación SAOCOM. Además, es la contratista principal del proyecto de lanzador satelital Tronador II y opera los satélites y laboratorios de la CONAE entre otras actividades y proyectos que lleva adelante.
Desde el ministerio se pusieron a disposición los programas y herramientas disponibles para seguir acompañando el desarrollo del sector aeroespacial en Córdoba y sosteniendo el posicionamiento alcanzado.
Tanto en la visita como en la posterior jornada de trabajo, se detectaron oportunidades para profundizar la expansión de la industria, teniendo en cuenta a la empresa VENG como posible aceleradora de startups y pymes cordobesas. Por otro lado, se buscará promover la vinculación de este tipo de organizaciones con industrias estratégicas para la Provincia, que puedan beneficiarse de los conocimientos y desarrollos tecnológicos.
En este sentido, se inició el camino para establecer acciones conjuntas, teniendo en cuenta las políticas que lleva adelante la Secretaría de Ciencia y Tecnología en materia de Economía del Conocimiento y las posibilidades que ofrece VENG en cuanto a desarrollo de software y electrónica, aplicados a la industria aeroespacial y otros sectores de la producción.
“La presencia de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de la empresa VENG en Córdoba fortalece la posición de la Provincia como referente en la industria aeroespacial”, sostuvieron.
Y añadieron: “Las organizaciones aportan significativamente al sector, que representa una de las economías más destacadas en Córdoba, en tanto sus desarrollos tecnológicos se basan en conocimientos de punta, con alta potencialidad de transferencia a diversos campos y otras aplicaciones, por lo que apoyar este tipo de actividades resulta central para mantener y acrecentar la posición que Córdoba ya ha alcanzado, no sólo a nivel regional sino también internacional”.
El interventor designado por el Gobierno en la Agencia Télam dispuso la suspensión de tareas de los trabajadores de la misma, así como la baja del sitio web de este medio periodístico y el vallado de sus oficinas principales, localizadas en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Se trató de un movimiento conjunto ejecutado con la Policía Federal en la medianoche.
El vallado de la redacción ubicada en la calle Bolívar al 531 ocurrió mientras algunos de sus trabajadores realizaban tareas nocturnas, por lo que permanecen dentro de sus oficinas en rechazo al cierre de la agencia de noticias, creada en 1945 y cuyo funcionamiento está garantizado por ley. Para el mediodía del lunes se convocó a un abrazo simbólico en el edificio, en protesta por la decisión oficial de discontinuar su funcionamiento.
En paralelo, los otros casi 700 empleados de Télam en todo el país comenzaron a recibir un mail que los insta a no realizar sus tareas por siete días. Esta comunicación oficial lleva la firma del interventor, Diego Chaher. En la agencia trabajan alrededor de 700 personas, entre periodistas, fotógrafos y administrativos. Además, en todo el país hay unas 27 corresponsalías con cerca de 50 cronistas y fotoreporteros.
Tanto la página web de la Agencia como la cablera de noticias, la plataforma de acceso a los despachos informativos, se encuentran actualmente suspendidos. En el sitio oficial de Télam, donde también se encontraba disponible su archivo periodístico y fotográfico con casi 80 años de historia, aparece el escudo nacional y la leyenda “´página en reconstrucción”.
La falta de una resolución en el Boletín Oficial sobre la agencia, cuyo funcionamiento está garantizado por ley bajo la órbita de la Secretaría de Medios Públicos, abren interrogantes sobre el futuro de este medio público: “No hay desvinculación de hecho aún. Tengo esperanzas porque el escenario está todavía abierto”, contó un cronista de la agencia. En el mismo sentido, en declaraciones a Radio con Vos, habló Carla Gaudensi, secretaria adjunta de SiPreBa (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) y trabajadora de Télam, quien calificó el cierre de hecho de la agencia como una “ilegalidad, porque no puede cerrarse si no es por ley”.
El movimiento sobre la Agencia Télam va en línea con lo prometido por el presidente Javier Milei en su discurso de apertura de sesiones ordinarias el pasado 1 de marzo, donde dijo: “Vamos a cerrar Télam, que ha sido utilizada durante las últimas décadas como agencia de propaganda kirchnerista”. La noticia fue confirmada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien el mismo día escribió en su cuenta oficial de X: “Saluden a Télam que se va…”.
Horas después del anuncio de Milei, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) rechazó las declaraciones del mandatario contra la agencia de noticias pública. Desde la comunidad que agrupa a docentes de las carreras de Periodismo y Comunicación de la Argentina aseguraron que los dichos del líder del Presidente “solo exacerban la hostilidad y la intolerancia contra el periodismo”: “En un contexto de creciente desinformación, los medios públicos pueden y deben cumplir un rol determinante en la construcción de audiencias más críticas y mejor formadas, con inclusión y equilibrio de voces”, consideraron, antes de que se produjera el cierre de hecho de Télam.
Qué es la Agencia Télam
La historia de Télam (Telenoticiosa Americana), la mayor agencia de noticias de Latinoamérica y la segunda más grande en castellano, comenzó hace casi ochenta años, el 14 de abril de 1945, cuando fue fundada por orden del entonces secretario de Trabajo y Previsión, Juan Domingo Perón. Su primer director fue el periodista Jerónimo Jutronich, y tres años después el novedoso medio estatal ya empleaba periodistas del interior del país que enviaban a la redacción notas escritas a través de telegramas, teléfonos o teletipo.
En sus comienzos, la agencia fue una compañía mixta, formada por capitales privados y estatales, con el objetivo de “romper el duopolio existente en materia informativa de las dos agencias estadounidenses que acaparaban el mercado: United Press International y Associated Press”, como recuerda la Secretaría de Cultura.
Tantas décadas después de su fundación, Télam es la única agencia del país con una red de corresponsales en todas las provincias argentinas, y también está interconectada con el mundo a través de sus múltiples convenios de cooperación con agencias internacionales.
Además de sus departamentos de video, radio, un portal de noticias o redes sociales, la agencia también cuenta con un importante archivo fotográfico que abarca casi ochenta años de historia argentina.
Hasta el momento de la suspensión de sus tareas, el sitio emitía más de 500 cables por día con información de todo el país y al menos 200 fotografías. Además de los lectores, también está contratada como proveedora de información periodística por unos 2800 abonados, entre los que se incluyen medios de prensa nacionales e internacionales y oficinas gubernamentales nacionales, provinciales y municipales.
A partir de hoy los periodistas de Télam empezarán a transmitir desde el portal SomosTelam.com.ar
En medio de la epidemia de dengue que atraviesa el país, la discusión técnica sobre la incorporación al calendario nacional de una vacuna está en pausa desde noviembre del año pasado. A mediados de este año, una comisión técnica que asesora a las autoridades sanitarias volverá a analizar su utilidad con mayor información tras las experiencias piloto en Misiones y Salta. El debate “importante”, como anticipó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, se va a dar una vez superada la actual emergencia.
Este lunes, en conferencia de prensa en Casa Rosada, el vocero presidencial dijo que la vacunación por calendario contra el dengue “aún no está validada como estrategia para evitar la propagación de la enfermedad”. Manuel Adorni se refería, sin nombrarlo, al producto del laboratorio japonés Takeda que, en abril del año pasado, la Anmat aprobó para su comercialización local y se está comercializando desde noviembre.
El uso por prospecto de Qdenga, como es su nombre, está indicado a partir de los cuatro años, sin mencionar límite de edad. El productor advierte que “no existen datos sobre el uso en mayores de 60 y los datos son limitados en pacientes con afecciones médicas crónicas”, una de las dudas que deberá despejar la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain) cuando vuelva a tratar a mediados de año. También está contraindicada en las embarazadas o durante la lactancia y en las personas que están inmunosuprimidas porque es una vacuna a virus vivos atenuados del dengue. De ahí la recomendación de consultar al médico de cabecera previamente.
La vacuna del laboratorio japonés Takeda, que fue aprobada por la Anmat
Se aplican dos dosis, con tres meses de intervalo, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó, a partir de XI Reunión ad hoc de su Grupo Técnico Asesor (GTA) sobre Enfermedades Prevenibles por Vacunación, que “cualquier introducción de la vacuna en [un] país se considere una prueba piloto y vaya acompañada de un estudio sólido de fase 4 posterior a la comercialización”. En el país, los gobiernos de Salta y Misiones son los únicos que adquirieron dosis, según confirmó el laboratorio. Son dos entre las provincias del noreste y noroeste argentino que estaban concentrando la mayor cantidad de casos en esta epidemia hasta que los casos empezaron a crecer también en el centro del país, de acuerdo con las notificaciones nacionales.
“El Ministerio de Salud continúa coordinando acciones con las provincias para enfrentar el brote”, continuó Adorni, y mencionó que “la herramienta más importante” sigue siendo descacharrar.
Desde la cartera sanitaria a cargo de Mario Russo ampliaron que “tanto la OPS como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaron a los estados miembros que consideren el uso de la vacuna para los niños de entre seis y 16 años que viven en entornos con alta carga de enfermedad por dengue y alta intensidad de transmisión. En nuestro país, la mayor carga de enfermedad es en la población adulta joven y no existen datos suficientes sobre la eficacia de la vacuna en este grupo poblacional”.
Áreas específicas del país
Infectólogos mencionan que se podría incorporar al calendario nacional de vacunación para áreas específicas del país, como sucede con la vacuna de la fiebre amarilla o la fiebre hemorrágica argentina. En el Ministerio de Salud aguardan reunir “información y evidencia científica en el desarrollo del brote [por la epidemia en curso]” para definir, por ejemplo, su seguridad, su efectividad y en qué edades daría mejor resultado su uso poblacional. “Estamos relevando la información en los departamentos más afectados, en diálogo permanente con las autoridades sanitarias provinciales y los organismos sanitarios internacionales”, sumaron.
En Salta, según explicaron desde esa provincia, están vacunando a la población de entre 25 y 39 años en los departamentos del norte con la primera dosis. Se había previsto vacunar a 150.000 personas con el esquema completo.
El debate “importante”, según había anticipado la semana pasada el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, se va a dar a mitad de año cuando se cumpla el plazo de seis meses sugerido por la Conain tras la presentación en noviembre pasado del Grupo de Trabajo en Vacuna contra el Dengue. Esa discusión, según continuó Quirós ante medios, será relevante para definir “una estrategia de vacunación para la próxima campaña” por la primavera-verano de 2024-2025.
“Ese va a ser el gran debate de este año sostuvo el funcionario. La vacuna que hoy está disponible en el mercado tiene un esquema de dos dosis que se aplican con un intervalo de 90 días, con un efecto biológico documentado a 30 días después de la segunda dosis. Por esto, la discusión de la vacuna en este momento no conduce porque para cuando esté el efecto en la población vacunada vamos a estar en invierno.”
De aquella reunión en noviembre pasado habían participado funcionarios de la cartera nacional durante la gestión de Carla Vizzotti y cinco especialistas convocados del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, la Sociedad Argentina de Infectología, el Instituto Nacional de Medicina Tropical y la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero.
“Se analizaron todas las vacunas autorizadas y en investigación. Los representantes del Instituto Butantan de Brasil [con un producto por presentar] y de los laboratorios Takeda y Sanofi-Pasteur [que comercializa la vacuna Dengvaxia, aprobada en 2017] presentaron una actualización de los estudios de fase III de las vacunas para dengue –se detalló en el informe oficial–. Luego de escuchar las presentaciones y realizar diversas consultas, el grupo de expertos y las autoridades sanitarias consideraron que, en base a los datos presentados, ninguna de las vacunas cumple una función de bloqueo frente a un brote de dengue, que es lo que ocurre en nuestro país.” (Fabiola Czubaj)
Comentario de AgendAR:
En medio de la peor epidemia regional, el Ministerio de Salud acuerda en no hacer nada, salvo estudiar los datos de vacunas, hasta que la emergencia pase. Lo cual es una mentira impiadosa: una infección con este mosquito doméstico como vector no es un asunto de estación. Onda que la emergencia no va a pasar, gente. El frío ya no joroba al mosquito vector del virus.
El Aedes aegyptii llegó aquí desde África Occidental en barco, cuando Santa María de los Buenos Aires era el principal puerto negrero del Virreinato, centro de venta de esclavos hacia las plantaciones y minas de Cuyo, el actual NOA argentino y el Alto Perú.
«Ab origine», el Aedes aegyptii solía ser tropical y subtropical, pero desde los años ’70 ese tipo de clima se ha venido corriendo a trancos hacia el sur por el recalentamiento global. Hace más de medio siglo, los huevos del Aedes, puestos sobre el pelo de agua de millones de charcos, macetas, jarrones, latitas y neumáticos descartados, mayormente no lograban pasar el entonces crudo invierno. En tiempos de Arturo Illia se lo logró desalojar aplicando órganoclorados hasta en los jarrones florales de los cementerios. En su regreso desde entonces, la especie se adaptó a la Pampa Húmeda y hay nacimientos 365×365, aunque siempre más con la fase cálida del año. Pero además la isla de edificación del AMBA está 5o Celsius más caliente en promedio que su entorno rural, y de yapa el mismísimo campo bonaerense está a temperaturas que hace 40 años eran más bien exclusivas de la provincia de Corrientes.
Mientras tanto, nos dice el Ministerio de Salud, que se dé la primera dosis quien pueda pagarla. Hay que tener los $ 56.794,32 que acaba de oblar al contado mi amigo Carlitos, sí, el ingeniero morocho, cuya prepaga (Médicus) no da descuento ni reembolso. La vacuna Takeda se garpa taca taca, como sugiere su nombre.
Otras prepagas sí hacen descuento del 40%, e ignoro que harán las obras sociales sindicales, ahora que saben oficialmente «que no hay plata». Y que al Aedes, como a los franceses y luego a los alemanes en Rusia, sólo los detendrá el General Invierno. Militar que aparentemente aquí en Baires está de retiro efectivo desde hace décadas. Pero el General Invierno, aun en versión actual, tan exámine y cortito, es la única esperanza que le da el estado nacional -también en retiro efectivo- a los que trabajan 14 o 15 horas diarias en changas o en negro, tomándose 4 o 6 colectivos, trenes o subtes diarios. No hay cobertura para esos congéneres que la pelean contra la indigencia, y que la pequebusía no ilustrada (y ahora pobre entre gallos y medianoche), cree ociosos y llama «planeros».
En el país actual, con más cuentapropistas que trabajadores registrados, para ponerse a cubierto del Flavivirus del dengue, se requieren dos dosis separadas 90 días entre sí, nada baratas. En actual cuadro de híper-estanflación, el precio e incluso la existencia de la segunda dosis es conjetural. Es que el laboratorio japonés Takeda, el desarrollador y fabricante de esta vacuna con un interesante 73% de efectividad, no tiene suficiente capacidad de producción para enfrentar la crisis que estalló sobre Brasil y la Argentina.
La verdad es que otros inmunizantes contra el dengue están en una situación parecida. El Instituto Butantán de Brasil, un faro de la biotecnología del Mercosur, tiene una vacuna aún mejor: 81% de efectividad confirmada por el National Institute of Health (NIH) de los EEUU. Y de yapa, una sola dosis, lo que simplifica muchísimo su suministro masivo.
El problema es que Merck, Sharpe y Dohme, el dueño de la propiedad intelectual de la vacuna, tiene un contrato durísimo con los brasucas: el Butantán puede fabricar y vender sólo dentro de Brasil. Del resto del mundo se ocupa Merck, capisce? Manos arriba, compatriotas, esto es un asalto. En suma, los primos no pueden tirarnos un salvavidas oficial y barato: les está prohibido.
Por ahora, la capacidad de fabricar los al menos tres salvavidas vacunales contra el dengue es limitada por compleja. En contraposición, dos de las cuatro cepas de este virus avanzan por Sudamérica, arreadas desde los trópicos hacia las zonas templadas y lluviosas por el recalentamiento global. Este año en Argentina tenemos casos en sitios insólitos por lo fríos, como Bahía Blanca. Y no son importados de Salta, de Misiones ni del AMBA. Son autóctonos. Los bahienses y el género Aedes han sido presentados oficialmente.
Pero esto pasa en todo el mundo. Por causas corporativas pero también infectológicas, sobran enfermos y faltan vacunas. En números crudos, en este mundo recalentado y superpoblado 400 millones de humanos al año se pegan un dengue, algunos de estreno, otras por enémisma vez, 100 millones hacen fiebres altas y dolorosas, y 40.000 casos hacen reacción inmunogénica cruzada por superposición de cepas DENGV-1, 2, 3 o 4, y se mueren de enfermedad hemorrágica masiva. Eso sucede sólo cuando se reinfectan con cepas distintas a la del dengue anterior y sucede en pocos casos, 1 de cada 10.000. Pero la ampliación del área geográfica del vector y del virus potencia el número de casos, y con él, el de casos hemorrágicos severos. Mal momento para que desaparezcan los estados nacionales y sus sistemas de salud.
Las multinacionales no quieren sobreequiparse para producir vacunas. Como les ha dado por hacerlas muy modernas, muy recombinantes, muy caras y muy guau, resultan efectivas a baja dosis. Y a veces, demasiado efectivas. Pero la ingeniería genética y el usar virus vivos como «carriers» de antígenos 1, 2, 3 y 4 las hace fundamentalmente patentables y difíciles de copiar tanto técnica como legalmente. Pueden atravesar sin problemas una fase 3 a doble ciego ante agencias regulatorias amigables, sin mostrar mayores efectos adversos en miles de casos medidos a doble ciego. Pero puede ser que estos casos aparezcan de pronto en «fármacovigilancia», o fase cuatro, cuando a fuerza de distribución masiva las agujas escondidas en el pajar estadístico aparecen con crudeza. Y en el caso del dengue las agujas son una parva en sí mismas.
Pasó en Filipinas entre 2015 y 2016, cuando una campaña vacunatoria masiva con la Dengvaxia de Pasteur Sanofi, 830.000 dosis fueron repartidas en las escuelas de las ciudades de Luzón, Calabarzón y el Gran Manila. El seguimiento estadístico no tardó en mostrar que la Dengvaxia de Pasteur Sanofi mataba más pibes que los que ponía a salvo. Era demasiado inmunogénica: causó dengue hemorrágico en muchos chicos infectológicamente «vírgenes», que no habían tenido la enfermedad. Luego de X tiempo de vacunados fueron inevitablemente picados por Aedes infectados, y algunos murieron perdiendo sangre en forma difusa y masiva en corazón, pulmones y cerebro. Es decir, la Dengvaxia dio la base para que una posterior infección real disparara el dengue hemorrágico, por reacción cruzada. Eso lo temían algunos y no lo esperaba realmente nadie.
En 2017, el gobierno filipino le puso fin al intento. La falta de números disponibles sugeriría que las partes acordaron no contar mucho los muertos. Peor aún, el combo de encubrimiento y acusaciones generó titulares y cobertura en horario central, y un considerable movimiento antivacunas en todo ese vasto país-archipiélago, con casi 111 millones de habitantes y la tercera economía asiática.
Y el efecto inmediato de los antivacunas fue una resurgencia feroz de casos de sarampión, una enfermedad que mata pibes a pasto, deja cantidad de discapacitados sensoriales y cognitivos, es hipercontagiosa, y tiene una vacuna taxativamente segura desde comienzos de los ’80. En 2010 la Organización Mundial para la Salud de las Naciones Unidas estimó que llevaba salvados a 17.000 millones de pibes.
El experimento de la Dengvaxia no fue gratis: el gobierno filipino pagó 5 mil millones de pesos locales a la empresa por fungir de fase 4 o de fármacovigilancia a beneficio de Europa Occidental, donde ya hay olas de calor y población autóctona inicial de Aedes. El valor en dólares pagado por el gobierno filipino, a cambio de hoy, andaría por los 89.000 millones. Las consecuencias legales del fracaso de la vacuna se dirimieron muy al estilo argentino: acusaciones cruzadas de corrupción entre gobierno y opositores, pero a la larga, sin víctimas judiciales puestas en cana. En 2018 la EMA (European Medicines Agency) licenció la Dengvaxia en la Unión Europea… pero únicamente para su uso en personas que ya habían tenido dengue. «Vírgenes, afuera». El caso de todas las vacunas existentes y de las picaduras es uno en el cual el orden de ambos factores altera el producto. El orden correcto es primero el mosquito infectado, luego la vacuna. Gracias, hermanos filipinos por demostrarlo. Sonrían, Europa los ama.
Como la circulación viral de dengue en Sudamérica cabalga sobre las cepas 1 y 2, lo que se necesita es una vacuna capaz de suministro universal, de fabricación barata, sin reactividad cruzada al menos entre esas dos subespecies que ya están aquí. De la 3 y la 4 ya habrá tiempo de ocuparse. Deben ser vacunas de licenciamiento rápido. La lógica, que en biología sirve sólo a veces, indicaría usar una receta anticuada, segura y eficaz, y testearla inicialmente sólo con quienes ya pasaron por un dengue silvestre. Luego, ir testeando otros grupos poblacionales de a poquito. Ésas cosas que hacen los estados nacionales que no cometen harakiri libertario, como el de Argentina.
La lógica económica y la biológica coinciden en que no habría que probar nada con virus vivos recombinantes. Deberíamos tener un inmunizante con fracciones moleculares activas de los antígenos de los virus DENGV 1 y 2 ante todo, y un «polenteador» tradicional del sistema inmune, como el hidróxido de aluminio. Nada high-tech, lo que se requiere es eficacia y seguridad, pero en mi poco experto punto de vista, sacrifico puntos de eficacia por puntos de seguridad, con la esperanza de ir llegando, despacito y por las piedras, a un producto de uso universal, incluso multicepa. Es el caso de dos vacunas pefectas, efectivas para toda la vida: la antisarampión y la antipapiloma.
Fabricar sencillo, licenciar rápido y vacunar masivo es clave. Es lo que hicieron Chile y Uruguay cuando la Pfizer les aceptó pedidos de vacuna anticovid y luego los dejó esperando las dosis en el aeropuerto un par de años. Para no fumar tanto en la espera, tuvieron que agarrar viaje con el único inmunizante anticovid ampliamente disponible en el mundo, la Sinovac china. Sobraba por inefectiva: un 51% a doble dosis. Pero suministrada masivamente, algo favorecido en Chile porque lo que dice Santiago se hace, y en Uruguay porque seguía más o menos intacto el sistema de salud pública, y también porque la población en 2020 no llegaba a 3,5 millones. Y eso cortó el ciclo de transmisión. El virus SARS COv2 fue dejando de circular. Masividad mata efectividad.
El problema específicamente argentino es que después de las trabas que sufrió a manos del gobierno anterior la vacuna anticovid de la UNSAM, (Universidad de San Martín), nadie querría arriesgar tiempo o plata en una nueva vacuna simple, a fracciones de antígeno, olvidate de virus recombinantes. Aunque ya hemos desarrollado una, la referida ARVAC Cecilia Grierson, y es 100% nacional, y de yapa resultó excelente. No tanto así la suerte de quienes la hicieron posible. Sigue en gateras, es decir fuera de carrera, desde hace años.
De modo que sin una vacuna argentina antidengue siquiera en proyecto, deberemos depender de Big Pharma, y de su proverbial generosidad hacia el Tercer Mundo, Sur Global o como quieran llamar los países platudos a sus esclavos deudores. Bondad que demostraron Pfizer, Moderna y AstraZéneca durante la pandemia de Covid. Nos encajaron vacunas entre cuatro y diez más veces más caras que las que no pudo distribuir nunca la UNSAM, y las entregaron cuando se les cantó.
La de la UNSAM habría costado U$ 4 la dosis. Y es que a La Cecilia la ANMAT sólo le permitió entrar en fase 2/3 cuando ya casi todo argento estaba vacunado con marcas importadas. Y no todas fueron iguales. Las que hicieron la diferencia y pusieron a salvo a médicos, enfermeros y ancianos, aunque tarde y tras un tendal de fallecimientos, fueron la Sputnik-V rusa y la Sinopharm, con un 96 y un 73% de efectividad. Resultaron muy seguras, aunque las llamó «ese veneno comunista» alguna diputada con frecuentes episodios de delirio místico-psiquiátrico. Rusia y China se deben haber enterado con alguna extrañeza de que siguen comunistas. Lo dice Dios.
Para más datos, durante los meses terribles de 2020 y 2021 en que llegaron a morir arriba de 700 argentinos por día, el laboratorio farmacológico argentino Pablo Cassará se estaba reequipando a fondo para fabricar masivamente este producto argentino, llamado ARVAC Cecilia Grierson, que por razones de cortedad, aquí llamamos «La Cecilia». Podría hacerlo entre gallos y medianoche, pero todavía no logra entrar en producción a gran escala porque ya no hay gran escala de demanda.
Cassará debe haber perdido una millonada en equipamiento de punta ocioso: «La Cecilia» todavía hoy carece de autorización para llegar a farmacias, para que la gente la compre siquiera en forma particular como dosis de refuerzo. Y es que no parece que el actual gobierno vaya a suministrar La Cecilia gratis para impedir rebrotes, aunque el covid no desapareció. Sólo se ha vuelto endémico y de transmisión lenta, y eso por la inmunidad de manada generada a pinchazo limpio entre 2021 y 2022.
Parte de los casi 130.000 argentinos muertos por el virus SARS CoV 2 se los debemos a eso: desde el comienzo de la crisis, y salvo por la corajuda decisión de la Dra. Carla Vizzotti de comprar la Sputnik-V y la Sinopharm, el Poder Ejecutivo no quiso ofender con un inmunizante Nac & Pop al trío AstraZéneca, Pfizer y Moderna. A ver si todavía no terminábamos exportando a la región, para sumar pecado capital al venial.
Y mientras tanto hoy, en las postrimerías del verano de 2024 y como para pretender que se hace algo respecto de los casi 60.000 casos de dengue reportados en tres meses, los clarines del MinSal tocan a descacharrar hasta que pase la emergencia. Que no va a pasar sola, porque el dengue criollo no piensa irse a ningún lado, y menos que menos con un invierno que pinta venir no muy frío ni muy largo, pero sí muy lluvioso. AgendAR no puede sino comunicar a los lectores su emoción patriótica. A descacharrar, a descacharrar, con música de Daniel Viglietti. Los viejos de mi generación saben tararearla.
Descacharrar queda mayormente en manos de la libre iniciativa de los 16 millones de vecinos que habitan los 3883 km2 de los 40 municipios del AMBA. Atentos al espíritu político de la época, deben desarrollar una pasión por el emprendedurismo gratarola, ahora que el trabajo pago está desapareciendo y empieza a sobrar el tiempo libre. Entre tanto, ducharse en repelentes y vestirse a cuerpo más cubierto que mujer afghana o buzo táctico, así sea durante esas olas de calor de 40o Celsius tan frecuentes en el AMBA estival. Aunque terminemos con más muertos por golpe de calor que por dengue hemorrágico.
¿Quién descacharrará? Buena pregunta. En los 30 años en que el dengue se ha venido acriollando y aporteñando, las 40 municipalidades del AMBA jamás han intentado un esfuerzo coordinado al respecto, salvo pegatinas en las paredes expresando buenos deseos distritales, y si había un mango, campañas televisivas igualmente angelicales e inocuas. En la práctica no se descacharra jamás porque el control de qué hace cada vecino con los charcos de su patio o los de sus sumideros domiciliarios excede la capacidad de vigilancia de la CIA.
Pero además el problema de los basurales a cielo abierto, de los neumáticos y latitas llenos de lluvia, así como el de las calles de tierra jaspeadas de charcos, se acelera con la ruina de las economías regionales y con el imparable goteo demográfico desde las provincias a los cinturones más externos y villeros de la zona metropolitana. El problema progresa mucho más rápido que la, en fin, «¿solución'».
La mucha riqueza distrital unida a la incoherencia tampoco ayuda: el exgobernador de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, en su afán de disminuir el tránsito automotor privado y volver a Buenos Aires una Nueva Barcelona transitable a pata y bici, barricó las calzadas esquineras de las zonas tilingas con enormes macetas muy «cool».
Traen votos, y otras cosas. Con un año «de Niño» como éste, acumulan lluvia. El Aedes aegyptii, cuyos huevos eclosionaban únicamente en agua limpia hace 30 años, pero hace rato se adaptaron al agua sucia, zumba de agradecido. El Aedes albopictus, un recién llegado, también transmisor de dengue, uno que pone sus huevos en tierra desnuda y éstos eclosionan cuando está mojada, añade su gratitud ante tan inesperado encacharramiento municipal.
«La transformación no para», como decía uno.
Un modo bastante racional de disminuir la población de mosquitos Aedes la tiene la Comisión Nacional de Energía Atómica en el Centro Atómico Ezeiza, y se llama «técnica del macho estéril». No es nada revolucionaria y funciona bien. Aquí sólo se aplicó para controlar la mosca mediterránea que contaminaba las plantaciones de frutales en los oasis de Mendoza. El problema de este bicho ahora está bien contenido, y esto ha logrado que la fruta mendocina sea exportable a la UE, paradójicamente el sitio del cual antes hemos importado la maldita mosca. Es para conservar la Patagonia libre de esta plaga que cuando ingresás a Río Negro por aire o por auto te decomisan la fruta que quieras ingresar desde el norte, así sean impenetrables cocos.
La técnica del macho estéril es bastante simple. Los machos de mosquito de cualquier especie se alimentan sólo de polen. No hay bicho más amigable, hippie y vegano que un mosquito macho, del género y especie que se te ocurra. Le falta cantar canciones de Arco Iris (los viejos me entienden). A fuerza de hippies, se les da por el amor libre con hembras de su propia especie, y las hembras nos pican y recontra pican: necesitan sangre de mamífero o de ave llena de globulinas y hemoglobina, para tener proteína y multiplicar hasta 100 veces sus puestas de huevos. Y las del género Aedes son especialistas en mamíferos humanos. Hay más Aedes que personas en tu casa, lector.
Ésta técnica es sencilla, pero el diablo -suele suceder- está en los detalles. Se irradia brevemente una ponchada de machos enjaulados, que atraviesa un túnel donde se los expone brevemente a lápices de cobalto 60, radioisótopo que se produce en la Central Nuclear de Embalse, y que emite rayos gamma. A condición de que los mosquitos Aedes aegyptii machos reciban la dosis justa y exacta, no se mueren ni se deterioran de salud general, pero en materia reproductiva, se vuelven más estériles que el agua hervida.
En las posteriores lides amorosas, una vez en libertad, los machos irradiados compiten en igualdad de condiciones, medidas por «sex appeal», con los mosquitos fértiles, salvajes y lujuriosos. Y el resultado es que las hembras que eligen los estériles ponen huevos infértiles e inviables, de los que no hace larva alguna. La tasa de reproducción de la especie en el área de aplicación baja sí o sí, y las especies del género Aedes no logran generar resistencia evolutiva a la situación. Probado y reprobado con la mosquita del Mediterráneo al aire libre, y con los Aedes en los laboratorios atómicos de Ezeiza.
Pero problema urbano argentino con el Aedes irradiado es la difícil instrumentación, como pasa con las fumigaciones inespecíficas en calles y plazas, o con el descacharramiento. Liberar en cualquier lado grandes nubarrones de millones de mosquitos machos Aedes infértiles sólo sirve para dar alimento balanceado a sus predadores, desde las libélulas a las arañas, y de los abejorros a las golondrinas. Los Aedes aegyptii, nuestro problema principal, son mosquitos intradomésticos. Las hembras viven en el harem de nuestras casas y derpas. Raramente salen de los lares en que eclosionaron cuando eran un simple huevo fértil en agua limpia o sucia. Hembras y machos fértiles suelen vivir pocas semanas, y morir a no más de 50 metros del sitio donde nacieron. Más caseros que gato de viuda, como decía Inodoro Pereyra.
Para que la solución nuclear sirva de algo, hay que convencer a 40 intendentes, dos gobernadores y probablemente a los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Nación para que ellos a su vez convenzan a los desconfiados porteños y bonaerenses a abrirles la puerta a una brigada municipal que les viene a llenar la casa de mosquitos. Bajo promesa de que no son radioactivos, de que se trata únicamente machos, y de que tales machos son puro «flower power» y rock, de que no pican ni un poquito, pero de que van a estropearle la fertilidad a los huevos de esas hembras «pateras» que vuelan bajito. Sí, doña, ésas que se ceban con los dedos de los pies cuando uno, muerto de sueño, está en la cocina preparando el mate en patas. Y por supuesto, los vecinos deben estar convencidos por las redes sociales, la radio y la tele de que no les están abriendo la puerta a una gavilla de chorros creativos.
Aunque en términos de biología aplicada la solución nuclear probablemente funcionaría de maravillas, en términos de sociología y politología parece difícil. Salvo que se tenga la decisión política, pero aquí el estado nacional hoy se dedica más bien a amputarse los pies con motosierra, mal momento para ser Ministro de Salud. Y todo esto, desde la creación de mejores vacunas, el uso del mosquito macho estéril o el mismísimo descacharramiento, sólo lo puede solucionar el estado o, en su defecto, el estado. No le pidamos a Big Pharma algo tan ajeno a su ADN como liquidar epidemias. De yapa, muchos de nuestros libertarios se proclamaron antivacunas.
Los laboratorios multinacionales, luego de los problemas de Pasteur Sanofi en Filipinas, se han vuelto muy cautelosos con sus propias vacunas de dengue, todas tan futuristas, aunque hayan pasado por fase 3 y parezcan buenas, pero de pié de plomo: sólo aplicables en cohortes muy limitadas de la sociedad, garantía suficiente de que jamás lograrán generar inmunidad de rebaño.
La pregunta del millón, mientras aquí los casos se multiplican en rampa como nunca antes, es que el Ministerio de Salud sólo hablará de vacunas cuando la emergencia pase, pero no pasará. O cuando alguna multinacional como Merck se atreva a vender la Butantán con otro nombre y fuera de Brasil. País que no rebosa de dosis disponibles: tiene 6 millones de enfermos, y el estado federal sólo logra vacunar en 21 municipios, menos del 10% de los existentes en tierras brasucas, y sólo a personas con dengue previo curado. Están en el horno, los primos. Nosotros también.
Ésas son las cosas de las que no habla el artículo de La Nación, ese templo de la información, para no incordiar a nadie. Pero el dengue, sobre todo en los países pobres, y vamos a los bifes, sólo se para con vacunas, el resto de las medidas son las papas fritas. Las vacunas deben ser sencillas, baratas y universales, factibles de uso masivo y con potencial de generar inmunidad de rebaño.
No hay peligro de que Big Pharma le dé por esas recetas porque son más fáciles de copiar: el futuro son los vectores transgénicos, aunque los costos de fabricación y de cadena de frío logística sean infernales. Con vacunas más simples seguíríamos teniendo mosquitos Aedes durante siglos, pero menos transmisores, y con menos o ninguna circulación viral de dengue. Con vacunas simples, y no veo capitales privados que vayan en esa dirección, te canjeo puntos de efectividad por puntos de seguridad cuando quieras.
Ponele la firma, lector. Y aquí aprovecho y pongo la mía.
La Fuerza Aérea Argentina iniciará un proceso de contratación directa interadministrativa con Aerolíneas Argentinas a los fines de que la línea de bandera realice la inspección C Check del Boeing 737-700 T-99 “Islas Malvinas”. Los trabajos se realizarán en las instalaciones de la aerolínea en Ezeiza, con un plazo de entrega de 50 días hábiles a partir del perfeccionamiento del contrato.
Vale recordar que la línea de bandera dispone de Aerolíneas Argentinas Técnica, centro de mantenimiento con más de 70 años de experiencia que ofrece diversos servicios, entre ellos mantenimiento de base (C y D Ckecks), reparaciones estructurales de fuselaje y de compuestos, entre otros.
En cuanto a los trabajos previstos para el T-99, la C Check contempla la inspección en profundidad de la mayoría de las piezas de la aeronave. Suele requerir que la aeronave permanezca en una instalación de mantenimiento especializada atento que requiere herramienta, materiales y espacio necesarios. “…Normalmente se necesitan hasta 6.000 horas de mantenimiento para las comprobaciones C…”.
Algunos de los aspectos incluidos en la C Check son la revisión estructural para detectar corrosión y daños, lubricación en profundidad de accesorios y cables, entre otros. Conforme a lo detallado en el pliego de bases y condiciones, el T-99 recibirá las inspecciones 1C+2C+5C.
Durante el período que se extiendan los trabajos en el T-99 “Islas Malvinas”, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) se quedará sin la capacidad que ofrece el Boeing 737, aeronave que es utilizada para atender la demanda de transporte de pasaje, tanto de las Fuerzas Armadas como de civiles (a través de LADE).
Pese a que los trabajos de la C Check no se extenderán por mucho tiempo (de 15 a 20 días según la aeronave, el proveedor del servicio, etc), la ausencia temporaria del T-99 deja expuesta una de las razones por la cual la Fuerza Aérea intentó adquirir un segundo Boeing 737, proceso de adquisición que fue declarado fracasado hace unos meses. Vale recordar que la FAA había preadjuducado la compra a la compañía GECI Española Aerospace Solutions, iniciativa que quedaría en la nada.
El proceso para la adquisición de un segundo Beoing 737 tuvo como objeto la incorporación de una aeronave equipada con motores CFM56-7B, la contratación de la conversión a carguero flexible y la prestación de servicios adicionales. El documento aclaraba que serían altamente valoradas aeronaves en configuración Cambio Rápido o Combi, con el fin de incorporar una plataforma más flexible para transporte de carga, pasaje o mixto.
GECI Española Aerospace Solutions presentó la opción de un Boeing 737 NG MSN 35378 configurado para 128 pasajeros (siendo 160 lo requerido por la FAA) y el servicio de pintura. La compañía valenciana dejaría en blanco la conversión a carguero flexible.
Pese a que la Fuerza Aérea Argentina contempló la incorporación de dos Boeing 737 para el período 2023-2025, de momento la iniciativa no se ha retomado luego de que la última licitación fuera declarada fracasada. Sin embargo, en paralelo avanza la intención de la Fuerza Aérea de incorporar al menos seis ERJ-140LR, habiendo incorporado a la fecha dos unidades.
A dos semanas de que el termómetro marcara el final de la primera ola de calor de la temporada, con temperaturas consideradas “muy peligrosas” para la salud, se desconoce qué impacto tuvieron esos 23 días de enero y febrero en la población valores térmicos agobiantes. Y lo fue hasta el punto de no poder responder en distritos consultados sobre la demanda de asistencia o consultas por golpe de calor o siquiera considerar, como ocurrió en una de las provincias, que el calor extremo sea un problema de salud pública.
“En la Argentina, hay cero enfermos o muertos por el calor”, señala Carlos Ferreyra, médico especializado en epidemiología ambiental y exconsultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en clima, salud y ambiente. Sostiene que “ningún sanitarista serio diría que el calor extremo no es un problema de salud pública” tras el Acuerdo de París de 2015 contra el cambio climático y la adaptación a sus efectos, lo que incluye la salud humana, animal y vegetal.
Con experiencia en la gestión pública, ya que trabajó en los ministerios de Salud de la Nación y de Córdoba, de donde es oriundo, asegura que el país carece de una estrategia frente a lo que anticipa que será “un problema gravísimo” en la próxima década. “Pasaron los años y no hay ninguna provincia, excepto la ciudad de Buenos Aires [por la red de refugios climáticos], con una estrategia y un plan ante el calor extremo”. Al diferenciar por localidades, también menciona a Rosario, en Santa Fe, donde hay unos 20 puntos para buscar alivio del calor.
En el Consejo de Médicos de Córdoba, la Alianza Clima, Vida y Salud Argentina –Ferreyra preside la alianza internacional/España– organiza anualmente un curso internacional no arancelado sobre prevención y reducción de daños y pérdidas asociadas con las temperaturas altas extremas, incluida la formación en cuidados para grupos vulnerables (adultos mayores, embarazadas de alto riesgo, pacientes oncológicos o personas con enfermedades crónicas, entre otros) y, también, en información estratégica. La próxima edición es el mes que viene (Informes: [email protected]).
“No tener un sistema de información epidemiológica robusto hace que el país gaste una enorme cantidad de dinero en atender pacientes que llegan tarde a la consulta. Hace que los argentinos seamos totalmente ineficientes en la actuación ante el calor extremo –dice–. Por esto es que tenemos que aplicar el principio precautorio: aun no habiendo datos sobre los diferentes impactos del calor en la población y para no dejar desamparados a los mayores, las embarazadas o las personas que utilizan terapias que pueden generar alguna vulnerabilidad con calor extremo, hay que actuar a pesar de no tener la información necesaria para gestionar.”
Otro tema que no escapa a ese programa de formación, que se extenderá hasta 2027, es la relación entre las epidemias de dengue y otras enfermedades vectoriales y la emergencia climática. “Cada vez que hay calor, se presenta con mucha eficacia porque el mosquito se reproduce más eficientemente y la población no está bien informada por lo que no puede dar una respuesta adecuada y hay incapacidad de actuar”, opina el médico, que en 2009 fue coautor del Plan Director de Prevención del Dengue de Córdoba (Ley N° 9666).
De acuerdo con un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la primera ola de calor de la temporada 2023/2024 fue “extraordinaria” en duración y extensión geográfica. Se prolongó por 23 días (comenzó el 21 de enero y finalizó el 12 de febrero) y alcanzó a todas las provincias. Avanzó lentamente de sur a norte y, luego, al noreste del país, con valores extremos tanto para las temperaturas máximas como las mínimas diarias. El SMN cuenta con una app que emite alertas por temperaturas extremas (frío o calor).
“Este evento se caracterizó por su gran extensión territorial y duración, ya que afectó a un total de 80 localidades que cuentan con estación meteorológica oficial –detalla el texto del SMN–. Tuvo dos momentos en los que se intensificó y extendió afectando a la mayor cantidad de territorio: el primero fue entre el 31 de enero y el 3 de febrero, y el segundo entre el 5 y el 7 de febrero. En ambas situaciones, la ola de calor estaba presente en más de 55 estaciones meteorológicas.”
Consecuencias económicas
Dado que se prevé que pueda repetirse, para la Argentina eso implica, además, consecuencias económicas. “Al calor en la Argentina siempre se lo tomó como una cuestión individual, de percepción personal. Sin embargo, hoy, es el problema de salud pública más importante en términos de sus daños a la sociedad y la salud. Más en los países del hemisferio sur, donde es generador de otros muchos problemas, como incendios, sequías, disminución de la producción de alimentos e impacto directo en la capacidad productiva”, menciona Ferreyra.
Lo define, además, como un problema territorial porque afecta más donde hay condiciones que favorecen valores más altos: lugares con concentración de cemento, metal, vidrio y hormigón, sin árboles y vegetación, ríos, lagos o agua en fuentes como elementos de enfriamiento natural. “Hay argentinos que van a sufrir más el calor que otros donde se dan esas condiciones”, señala el epidemiólogo. “De los 800 municipios más afectados por el efecto de isla de calor urbano, solo dos cuentan con un plan de actuación ante el calor. Son la ciudad de Buenos Aires y Rosario. Esto genera una gran desigualdad en la Argentina”, agrega.
La preparación local que describe también alcanza a la información oportuna a la sociedad, no solo con recomendaciones de cómo prevenir un golpe de calor, sino también de cómo está afectando a la población, junto con la formación del personal en los centros de atención y los cuidados a adoptar en más de 20 profesiones con alto riesgo de sufrir estrés térmico.
“La mayor parte de los hospitales que reciben los casos complicados no tienen un plan con las guías clínicas necesarias para que los distintos servicios enfrenten los efectos del calor, a diferencia de lo que pasa con los efectos del frío –detalla Ferreyra–. Tampoco la salud ocupacional cuenta con protocolos sobre cómo el calor extremo afecta a los trabajadores, ni en los sindicatos se discuten las medidas de cuidado y protección personal que deberían promover.”
Cita que, en Europa, donde trabaja a través de la alianza, hay protocolos que indican que, al superar los 32°C, los trabajadores expuestos al calor se van rotando en el descanso en un centro de enfriamiento, donde se hidratan y personal de enfermería les controla parámetros básicos para seguir con las tareas.
“Si no existen esas precauciones, el estrés térmico altera la capacidad de trabajo y los países sin estas protecciones empiezan a tener graves problemas de producción –agrega–. Todo esto demuestra que la Argentina tiene que actualizar su respuesta al calor extremo. Solo en lo laboral, tiene impacto en más de 20 profesiones u ocupaciones, como la policía, el transporte, la construcción, el trabajo en el campo o los trabajadores informales en la calle, entre otros más.”