- En potencia de cálculo está en el puesto 82 del Ranking mundial de supercomputadoras.
- Es la más potente de Sudamérica para uso científico. Será usada para pronósticos climáticos y modelado de temas de geología, ingeniería y astrofísica.
¿Quiénes podrán sacarle provecho a esta super máquina? Según explicó Celeste Saulo, directora del Servicio Meteorológico Nacional y Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial, en una conferencia de prensa «hay muchos usuarios interesados en aprovechar un equipo cuarenta veces más potente que la computadora más poderosa hasta hoy instalada. Pero hay grupos dedicados a estudios de genómica, pruebas de nuevos fármacos, nuevos materiales, diseño industrial, modelado de cuencas petroleras y gasíferas, desarrollos de Inteligencia Artificial y ciencia de datos y modelados de sistemas complejos, aparte de la confección de pronósticos meteorológicos».Se dedicará a estudios climatológicos, geológicos, nuevos fármacos y ciencia de materiales, entre otros temas.
El super-fierro
La capacidad de cálculo de Clementina XXI es de 15.3 Petaflops y eso lo logra tras integrar 296 GPUs Intel Ponte Vecchio y 5120 CPUs Sapphire Rapids. Y la arquitectura y los fierros del equipo lo proveyó la empresa Lenovo. Como es una máquina que al trabajar genera mucho calor, su sistema es de refrigeración por agua, en forma directa. Esta tecnología es más efectiva que los ventiladores tradicionales de las PCs y permite concentrar una mayor cantidad de procesadores en menos espacio físico. Los responsables de llevar a cabo este megaproyecto fueron varios, entre los que se destacan el Ministerio de Ciencia, el de Defensa, el SMN y el Conicet. Y la financiación de Clementina XXI se hizo con fondos provenientes de un crédito de la CAF. Y por eso de la inauguración participaron los ministros y el staff de Daniel Filmus y Jorge Taiana. Uno de los detalles que comentó el Secretario de Articulación Científico Tecnológica del MinCyT –el reconocido físico Juan Pablo Paz– es que la Clementina original, que funcionó en la Facultad de Ciencia Exactas de la UBA entre 1961 y 1971, costó 4,5 millones de libras de aquella época. Una cifra «parecida» a la Clementina XXI, qué costó US$ 5 millones. Y, además, ambas fueron consideradas «las más potente de la región sudamericana»; al menos por un tiempo en esta carrera permanente por desarrollar computadoras más y más potentes.
La Clementina original funcionó entre 1961 y 1971, en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
La forma de trabajo del super-equipo será así: periódicamente sus responsables lanzarán llamados y concursos abiertos anuales, o semestrales, de los que podrán participar grupos de científicos de todo el país. El interesado deberá presentar su proyecto explicando qué es lo que quiere hacer y cuál es el tiempo de trabajo que necesita. Una vez evaluado por pares, se les asignará una determinada cantidad de horas de labor de los cerebros digitales de Clementina XXI.
A muchos integrantes del sistema científico argentino, la flamante máquina les facilitará su tarea diaria ya que, mucha veces, completar un trabajo de simulación depende de alguna colaboración internacional para usar superordenadores de Estados Unidos o de Europa. La posibilidad de hacerlo en Argentina les permitirá idear nuevas líneas de investigación y llevarlas a cabo localmente.
Enrique Garabetyan







