lunes, 29 junio, 2026 - 8:19 am

Se aprobo un aumento de sueldo para los investigadores del CONICET

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Luego de que el presidente Alberto Fernández se reuniera en la Casa Rosada con investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), se oficializó por decreto, a partir del 1° de octubre, un aumento en el salario de los investigadores.
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«El Gobierno reconoce el papel protagónico de la ciencia y la tecnología como agentes impulsores del desarrollo nacional, razón por la cual considera estratégico fortalecer la investigación y el desarrollo«, establece la medida publicada en el Boletín Oficial.
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El incremento en el organismo, que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, será para los miembros de las carreras del Investigador Científico y Tecnológico y del Personal de Apoyo a la Investigación y Desarrollo, en concepto de “Suplemento Especial Remunerativo No Bonificable”.
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Con la firma de Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Agustín Rossi y el ministro de la cartera nacional, Daniel Filmus, el decreto establece que este aumento se da en el marco del “Programa de Jerarquización de la Actividad Científica y Tecnológica”, que busca jerarquizar el sector científico tecnológico a través de la reasignación de recursos en la carreras del CONICET.

Corresponde a la sexta jerarquización salarial

El incremento toma como base las retribuciones del personal científico y tecnológico vigentes al 30 de septiembre de 2023. Y corresponde a la sexta jerarquización salarial del 10% que se efectivizó de manera complementaria a los aumentos previstos por el acuerdo paritario. Los demás fueron en noviembre de 2020, abril y noviembre de 2021, agosto de 2022 y junio de 2023. Según establece la medida, «el gasto que demande la aplicación de lo dispuesto por el presente decreto será atendido con los créditos correspondientes a la jurisdicción respectiva del Presupuesto General de la Administración Pública Nacional». La jerarquización salarial apunta a recuperar el poder adquisitivo de los ingresos del sector, luego de que entre 2015 y 2019 el monto real de las becas y los salarios registrara una caída del 28,5%. La medida impacta a 15.000 integrantes de las carreras de Investigador Científico y Tecnológico y de Profesional y Técnico de Apoyo y en más de 12.000 becarios doctorales y postdoctorales del Consejo, agrega el comunicado.

Entrevista a Raquel Chan. Argentina a la vanguardia en agrobiotecnologia

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El premio Fundación Bunge y Born 2023 será entregado hoy a Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), del Conicet y de la Universidad Nacional del Litoral, con sede en Santa Fe, en una ceremonia que se realizará en el CCK . También se entregará el Premio Estímulo 2023 a los doctores en Ciencias Biológicas Gabriela Soto y Federico Ariel.

Uno de los premios científicos más importantes del país, el que otorga todos los años la Fundación Bunge y Born a una disciplina diferente, puso los ojos sobre el agro. En concreto, lo hizo sobre la agrobiotecnología. La Argentina está a la vanguardia de esta rama de la ciencia que es relativamente nueva, si se la compara con otras como la matemática o la física.

¿Y en qué consiste la agrobiotecnología? En permitir “la manipulación racional y específica de los recursos genéticos para fines definidos: la calidad nutricional, la tolerancia a condiciones ambientales adversas, la resistencia a plagas y la protección ambiental, el incremento del rendimiento, entre otros objetivos”, según explicó el presidente del jurado de la distinción, el doctor Néstor Carrillo.

Como se sabe, Chan lidera un equipo que desarrolló la tecnología HB4 que les permite al trigo y a la soja una mejor tolerancia al estrés hídrico mediante la transgénesis de un gen del girasol. Ese avance científico se concretó en una alianza con socios de Aapresid que hace más de 20 años crearon una empresa de biotecnología agrícola, Bioceres.

Chan explicó que desde el IAL, donde trabajan unos cien científicos, están avanzando en un conjunto de investigaciones y desarrollos que van desde un arroz tolerante a la salinidad, con edición génica, hasta un maíz con el gen HB11 para lograr mayor productividad y tolerancia a inundaciones y defoliación (y que podría usarse en soja y arroz). Además, llevaron adelante un proyecto de transferencia tecnológica para la agricultura familiar que permite aumentar la producción de hortalizas.

Chan defendió tambén la necesidad de sostener la inversión del Estado en la ciencia. “Ningún país prescinde del sistema público de ciencia y para eso basta mirar los países que son preponderantes en el mundo”, expresó.

-En los últimos 30 años hubo avances notables en la agrobiotecnología como la soja transgénica, ¿hacia dónde va ahora, qué se viene para el futuro?

-Es difícil saber qué se viene para el futuro, no tengo la bola de cristal. Se van descubriendo cosas nuevas todos los días. En este momento, lo que está más en boga es la edición génica en agricultura y aún en ganadería, que es la modificación genética del mismo organismo. Si bien se utiliza la metodología de transgénesis, lo que se hace es modificar lo que tiene la propia especie. Eso lo diferencia de la trasngénesis convencional como la soja RR o el HB4 que conozco mejor, donde hay un salto interespecie. En el caso del HB4 uno toma un gen de girasol y lo pone en una especie que no lo tiene.

La edición génica, que tiene más chance de ser aprobada, no implica un salto interespecie. El tema es que la naturaleza ya hizo su trabajo en la evolución. Entonces las especies evolucionaron lo mejor que pudieron para ellas. Lo que han hecho a lo largo de la evolución es un montón de mecanismos para poder perpetuarse.

Lo que hay es un nicho entre eso que quiere la especie y lo que quieren las personas. Las plantas tienen como un mandato religioso: crecer y multiplicarse. Cuando tienen una condición que le es muy desfavorable, las plantas florecen más rápido y dan semillas muy rápido, dan muy pocas, pero aseguran su descendencia: ese es el nicho en el cual el ser humano puede trabajar. Nosotros no queremos que den pocas plantas, queremos que duren más y que den más semillas.

Hay otro nicho que es el nutricional. Por ejemplo, los alergénos (metabolitos de los productos que producen alergias). Plantas como el maní tienen alergénos para algunas personas; otras, en cambio, los comen felices con la cerveza. Uno podría modificar en la propia planta ciertas vías metabólicas, cambiando algunos genes para que tengan menos alergénos. Eso no incrementaría la producción, pero aumentaría el valor nutricional o de salubridad para una parte de la población. Eso es lo que permite hoy la edición génica, que es lo que está más en boga para ser desarrollos, aunque la transgénesis sigue en su camino porque la transgénsis abre otras puertas que no puede abrir la edición génica.

– ¿En qué casos? ¿cuál es la diferencia?

-Mi caso, por ejemplo. El HB4 es un gen de girasol que no está en el trigo. Se lo presta o lo copia para que sobreviva más tiempo a la falta de agua. Y eso no se puede hacer con edición génica porque el gen no existe en el trigo. Hay muchos genes que son iguales y otros que son distintos.

-¿En el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral están trabajando con edición génica?

-Sí, tenemos algunas líneas de arroz, que queríamos que fueran tolerantes a salinidad. Pero todo esto lleva muchos años. Ya tenemos las plantas, se analizaron una vez a campo, ahora hay que hacer ensayos. El arroz crece en verano, podés hacer un ensayo por año. Están las cámaras de cultivo con las condiciones de luz, pero son exactamente iguales a lo que ves en el campo. Allí hay una mezcla de estreses que tiene que ver con la calidad del suelo, la calidad de iluminación, las temperaturas extremas que se dan a veces, con heladas y calor. En la cámara es todo muy cuidadito, se pueden hacer algunos estudios en cámara, pero no siempre se validan a campo. En el campo pasan muchas cosas porque es la vida real. Estamos avanzando con edición génica en eso. Y no solo nosotros, también hay un grupo en Mar del Plata que lo está haciendo con tomates, para que toleren mejor una de las enfermedades que lo atacan.

La edición génica está más en boga, no porque sea más potente, sino porque va a ser más aceptada por la percepción pública. Uno tiene tantos problemas con la cuestión de los transgénicos, porque tiene una parte de la población que es contraria. En mi opinión personal no es que va a ser mejor, pero el hecho de que va a ser aceptado, nos va a ahorrar mucho trabajo. El trabajo regulatorio nos ha consumido años. El cultivo editado, si el cambio es muy chico y podría haber ocurrido en la naturaleza, no se va a considerar OGM y se va a cultivar sin ningún problema.

La investigadora Raquel Chan
La investigadora Raquel Chan

¿En qué otras líneas de investigación trabajan?

-Se trabaja mucho en lo que es expresiones de genes de plantas, en los distintos niveles donde esa expresión se regula. Hay grupos que trabajan en ARN pequeños y en la tecnología del ARN. Hay otro grupo que trabaja en enzimología, en cómo se regulan las enzimas de las plantas. grupos. En mi grupo estamos con varios proyectos a la vez. Por un lado, tenemos proyectos que son bien básicos, nos hacemos preguntas de la biología y tratamos de contestarlas con experimentos. Por ejemplo, estudiamos mucho la estructura de las raíces de las plantas y cómo impacta la estructura de la raíz en la producción aérea, qué moléculas están involucradas.

Estamos estudiando con una investigadora joven que está trabajando con maíz, con otro gen que se llama HB11, que genera mayor productividad y tolerancia a inundaciones y defoliación. Eso está muy avanzado. También se hizo arroz y soja con ese gen.

Estudiamos en la memoria del estrés, un tema bastante nuevo que iniciamos recién el año pasado. La pregunta es si una planta que sufrió un estrés, por ejemplo, por falta de agua cuando viene un segundo estrés, llueve de nuevo y viene un segundo estrés, si responde peor o mejor que una planta que nunca recibió el primer estrés. Se está estudiando mucho en el mundo con estrés por calor y por otros efectos ambientales. Falta mucho por estudiar, pero sería como una vacunación de la planta frente al estrés.

En temas más aplicados estamos desarrollando nuevas tecnologías de mejoramiento cultivos, construcciones genéticas más modernas que tengan un impacto positivo en la producción y la tolerancia al estrés sobre todo por sequía que es el más dañino.

Después tenemos otro proyecto que iniciamos con el programa “Argentina contra el hambre”, que es muy interesante, pero es más para agricultura familiar, para pequeños productores de hortalizas. El conocimiento está basado en lo que aprendimos con los transgénicos, que era que las plantas que producían más, tenían los tallos más anchos, tenían más tubos, que son los haces vasculares. Son tubos de conducción como los caños del tallo de la planta.

Desarrollamos una técnica en la cual poniéndole un peso al tallo durante 48 horas en un estadío determinado de la planta, que para cada cultivo es distinto, se genera un aumento en la producción que llegaba al 50%, que es enorme claro. Eso lo hicimos con tomates, chía, pimientos, pepinos, berenjenas y un montón de cultivos. En cada uno es un poco distinto el peso que se aplica y el estadío, pero nosotros logramos hacer unos videos explicativos para que la gente lo pueda reproducir y hemos ido asociaciones de Agricultura Familiar y asociaciones barriales a explicar cómo se hace. Son proyectos sociales.

Es muy simple, le ponemos como un brochecito y a las 48 horas se lo tenemos que sacar. La planta hace fuerza para enderezarse y ver el sol. Parece como si nosotros hiciéramos gimnasia. Y en ese ejercicio que hace la planta para enderezarse gimnasia, ensancha el tallo. Es como cuando hacés gimnasita y tenés más bíceps. Es bastante asimilable a eso. Y al tener un tallo más ancho, conduce más y genera más producción. Conduce más agua y nutrientes.

Lo de los tomates, que es lo más estudiado, es un cambio notable. Desarrollamos un manual y videos. Lo he llevado a otras partes del mundo, me lo han pedido, lo debe estar aplicando mucha gente, no tengo un registro.

Tiene un origen ancestral, después de iniciar este proyecto nos enteramos que esta técnica se hacía con los árboles sin saber por qué, los doblaban y los ataban al piso por un tiempo con una especie de ancla, después lo sacaban y el árbol después crecía más fuerte. Y es un poco el principio este que estamos viendo nosotros, que ya lo tenemos absolutamente corroborado con una repetición de ensayos enormes y en un montón de cultivos diferentes. Es muy interesante, lo que pasa es que tenemos una forma de aplicarlo a gran escala. Funciona en soja, girasol, en el nivel de laboratorio con pocas plantas, pero no hay una forma fácil de ponerle el gancho a la planta abajo del primer par de hojas durante 48 horas sin romper el tallo. Entonces el broche de la ropa hay que poner el tallo en el agujerito. Es muy manual. Cuando uno agarra cancha, hace 100 plantas en un ratito, por eso sí sirve para agricultura familiar. No hemos solucionado el tema de cómo masificar esto.

El trigo HB4 es un desarrollo entre científicos del Conicet, la Universidad del Litoral y la empresa Bioceres, entre otros
El trigo HB4 es un desarrollo entre científicos del Conicet, la Universidad del Litoral y la empresa Bioceres, entre otrosManuel Cascallar

Inversión en ciencia

-Recientemente hubo un debate público, a raíz de declaraciones de un candidato presidencial (Javier Milei), sobre el financiamiento estatal para la ciencia. En el caso de ustedes, que lograron un resultado concreto. ¿Cuál es su opinión sobre el tema?

Ningún país prescinde del sistema público de ciencia y para eso basta mirar a los países que son preponderantes en el mundo. Todos los países europeos tienen Ministerio o Secretaría y tienen financiamiento público de la ciencia. El sector privado no arriesga en etapas muy tempranas. La ciencia básica requiere de dinero, aunque la verdad yo creo que al final de todo somos bastante baratos nosotros, pero no importa; el privado no pone hasta que no vea algo que no sea muy prometedor. Por eso los países todos los países ponen mucho dinero.

Cada uno tiene sus organismos o universidades. Tanto Francia, España o Alemania. Ni hablar de los países como Israel, Noruega o Corea. Todos tienen una inversión enorme del Estado en ciencias, con una inversión en porcentaje del PBI infinitamente mayor que el nuestro. En toda la ciencia argentina estamos en 0,31% de inversión del PBI, mientras que Corea o Israel tienen entre el 4% y el 5%, diez veces más. Además, ellos tienen el PBI más alto, es decir que la inversión neta es muchísimo más alta.

Yo no sé si esta persona es ignorante sobre eso, pero yo creo que hay que hacer un poco de autocrítica, tal vez fallamos en la comunicación de lo que hacemos. Cuando hay tantas personas seguidoras de alguien que dice que nosotros no nos ganamos el pan con el sudor de la frente hay que preguntarse por qué toda esa gente piensa eso, a ver si hay algo que nosotros tengamos que corregir. Es posible que hayamos fallado en la comunicación, tal vez en alguna otra cosa y hay que rever eso, no porque esta persona tenga razón y que creo que no la tiene.

No quiero que otra vez dependamos de que cada gobierno que sube estemos rezando a ver si apoya o no apoya la ciencia. Así, cada vez que retrocedemos diez casilleros después, para remontarlos, se convierten en 50: se pierden generaciones de investigadores que se van al exterior, se pierde know how y gente formada. La ciencia en otros países es una política de Estado que no tiene que ver con el partidismo político, tiene que ver con la soberanía nacional. Eso no quiere decir que los científicos no tengamos ideología, todos la tenemos. Más allá de la ideología, lo que tiene que primar es el bien de nuestro país soberanos.

El ejemplo del HB4, que permitió a la empresa Bioceres cotizar en Nueva York, no es algo menor porque empezó con 20 personas en mi oficina o se usaban las instalaciones de Aapresid para juntarse y llegó a ser una empresa que cotiza en la Bolsa de New York. Hubo un camino recorrido y lo fue por esta tecnología que fue desarrollada en el sistema estatal. Después ellos aportaron un montón, en el momento en que se hizo la asociación público-privada, con los ensayos a campo y el mantenimiento de la patente. Está todo dentro de la legalidad y en blanco, como debe ser.

Y no es el único caso, está Gabriel Rabinovich que está haciendo avances contra el cáncer. Se vio también en la pandemia, con muchísima gente formada en el Conicet que ayudó a desarrollar un kit de diagnóstico y también a desarrollar una vacuna. En este caso el problema no fue la ciencia, no teníamos una empresa que hiciera el escalado. Hubo todo el conocimiento para hacer las vacunas y no hubo empresas que hicieran el escalado. El Conicet tenía gente para eso y también para hacer estadísticas, respiradores o equipos de esterilización.

Cien años antes, la gripe española se comió un porcentaje mucho mayor de población que la última pandemia. Hay un porcentaje gigante de diferencia entre no saber y saber que había que lavarse las manos, ponerse un barbijo o aislarse. Ni hablar de las vacunas. Esta pandemia fue tristísima, para la gente que se le murió alguien fue terrible, pero el daño fue muy inferior a la gripe española.

-A partir del desarrollo del HB4, ¿cómo es la relación con los productores agropecuarios?

-Aunque no tengo todo el tiempo disponible para viajar, trato de ir a hablar para explicar lo que hacemos. El año pasado fui con gente de Aapresid al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Me dio la impresión de que estaban enamorados del HB4, sabían lo que hacían. Les había dado un resultado bárbaro. Lamentaban que no hubiera más semillas. Como tardó tanto la aprobación, la multiplicación de semillas requiere de varios años. Fíjese la sequía. Si esto se hubiese aprobado cinco años antes, hubiese tenido otro impacto económico. El problema es que no hubo semilla suficiente. Hay un grupo grande de productores que sabe de qué se trata esto.

Ceremonia

El acto de entrega, en el que se celebrará la edición número 60 del premio, de los Premios Científicos 2023 de la Fundación Bunge y Born será en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el lunes 2 de octubre, a las 18.30 horas. La transmisión se podrá seguir en la web www.fundacionbyb.org/premios-cientificos-2023 y en el canal de YouTube de la Fundación Bunge y Born.

Argentina ratificó su liderazgo regional en temas nucleares en la Conferencia General del OIEA

Este viernes concluyó la 67° Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena, Austria, con intensa participación de la Argentina en sesiones científicas, reuniones bilaterales y presentaciones de proyectos nacionales y regionales de cooperación técnica. La delegación estuvo integrada por el embajador argentino ante Austria y el OIEA, Holger Federico Martinsen; la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Dra. Adriana Serquis y un equipo técnico, además de representantes de la Autoridad Regulatoria Nuclear, de Nucleoléctrica Argentina S.A. y de la empresa INVAP. “Tuvimos una reunión con el área de cooperación técnica del OIEA, en la que se destacaron los numerosos proyectos financiados por el Organismo Internacional que se desarrollan en nuestro país, así como los programas regionales que nos permiten fortalecer las redes con otros países de América Latina y el Caribe”, dijo Serquis. “En la Argentina hay proyectos específicos aptos para realizar intercambios y formar más personal, como el laboratorio de haces de neutrones (LAHN)”, contó. En la reunión con el director general del Organismo, Rafael Grossi, se pasó revista a la agenda de cooperación técnica con el OIEA, destacándose los proyectos financiados por la entidad internacional y las tres grandes obras de ingeniería que se llevan a cabo en Argentina: el Proyecto CAREM, un reactor modular pequeño de diseño nacional, el RA-10, el reactor multipropósito que se construye en el Centro Atómico Ezeiza, y el Centro de Protonterapia, en la ciudad de Buenos Aires. Argentina también tuvo visibilidad con un stand compartido entre la CNEA e INVAP, en el que se exhibieron maquetas y se brindó información sobre el CAREM y el RA-10. A su vez, la delegación de CNEA también participó en el Foro Científico destacándose la presentación “Nuevos reactores nucleares para la producción de energía”, donde se informó sobre el CAREM y su rol como parte de la solución a la crisis climática. En el marco de un evento sobre la red Global Water Analysis Laboratory (GloWAL) del OIEA, Serquis expuso los resultados de un proyecto de cooperación técnica con el Organismo que fue implementado entre 2016 y 2021. “Ese proyecto permitió realizar la evaluación de la calidad y la disponibilidad de las fuentes de agua en ciertas regiones de nuestro país usando las técnicas de hidrología isotópica”, dijo. “En este encuentro se destacó la importancia que tiene el uso de las técnicas analíticas nucleares, como el estudio de los diferentes isótopos del agua que permite clasificar la edad del agua subterránea. Esta información se utiliza para estrategias del manejo de este recurso que es vital”, explicó la presidenta de la CNEA. Argentina mantuvo reuniones con contrapartes técnicas de diferentes países, entre ellos Francia, Brasil, Hungría, China, Sudáfrica, Arabia Saudita e Indonesia. También con instituciones como ANSTO (Australian Nuclear Science and Technology Organization), que tiene a su cargo el reactor OPAL, desarrollado por INVAP. “Vamos a continuar ampliando las cooperaciones relacionadas con instalaciones similares, como el RA-10 y el OPAL”, anticipó Serquis. Esta semana, además, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y su par de Francia, la CEA, firmaron un acuerdo de cooperación en los ámbitos de los usos pacíficos de la energía nuclear, así como de las nuevas tecnologías energéticas. Por otra parte, se mantuvieron reuniones con los directores generales adjuntos de las diferentes áreas del OIEA, entre ellos el jefe del Departamento de Energía Nuclear, Mikhail Chudakov, y la jefa del Departamento de Seguridad Nuclear Tecnológica y Física, Lydie Evrard. “En todas estas reuniones se destacó la importancia que tienen en nuestra región las actividades que lleva a cabo la Argentina relacionadas con el desarrollo de la tecnología nuclear y sus aplicaciones”, sostuvo Serquis. En el marco de la Conferencia, además, la presidenta de la CNEA fue invitada a participar en una reunión de la Red Regional de Reactores de Investigación e Instituciones Relacionadas de América Latina y el Caribe (RIALC).
Women in Nuclear
En colaboración con Women in Nuclear Global (WiN Global), la organización internacional sin fines de lucro que promueve el involucramiento activo de las mujeres en el sector nuclear desde hace más de 30 años, Argentina organizó un evento en el que se destacó la importancia de la educación e innovación en el ámbito nuclear. En el mismo participaron Serquis y la titular de WiN Global, Dominique Mouillot, así como representantes del OIEA y de la Agencia de Energía Nuclear (NEA, por sus siglas en inglés). Serquis se refirió al rol histórico que tiene y tuvo la educación en el desarrollo del sector nuclear nacional, mientras que Mouillot resaltó las contribuciones de las mujeres a la ciencia y tecnología, la relevancia de su participación en todas las instancias de toma de decisiones, así como la importancia de la energía nuclear para la transición energética.
El rol del OIEA
El OIEA integra el sistema de las Naciones Unidas y tiene como misión trabajar en pos de los usos pacíficos de la energía nuclear, en torno a tres pilares: seguridad tecnológica y física, ciencia y tecnología y salvaguardias. Cuenta con dos órganos rectores: la Junta de Gobernadores, que tiene 35 integrantes, incluyendo uno por parte de la Argentina, y la Conferencia General, que se realiza una vez al año. La asamblea de este año se realizó a 70 años de “Átomos para la paz”, el discurso que ofreció el presidente estadounidense Dwight Eisenhower ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y que inspiró la creación del OIEA. Durante la Conferencia, se analizó y aprobó el presupuesto del OIEA y prestó juramento su director general, el argentino Rafael Grossi, quien renovó su mandato.

Avanza la obra del reversal del Gasoducto Norte. Gas a Bolivia

La empresa Energía Argentina recibió tres ofertas en la apertura de sobres de la licitación internacional, para la realización de las obras de reversión del Gasoducto del Norte con un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe -CAF-.
En el acto, que comenzó a las 11 en la sede de la empresa en la ciudad de Buenos Aires encabezado por su titular, Agustín Gerez, se presentaron las propuestas de las empresas BTU, Pumpco y Techint-Sacde.
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En la apertura de ofertas se dieron a conocer los montos de las garantías de mantenimiento de los tres oferentes: BTU presentó una póliza por $ 713.882.957,73, Pumpco una por $ 713.882.957,79 y Techint-Sacde por $ 713.882.960.
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Gerez destacó que la obra, una vez finalizada (mayo de 2024), permitirá «completar el abastecimiento con propia energía a todas las regiones del país, y entre los innumerables beneficios permitirá la sustitución completa del gas que año a año se importa desde Bolivia».
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También indicó que la reversión «posibilitará un ahorro fiscal de u$s 1.960 millones de importación, y acompaña una política que se ha iniciado con el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner en Etapa 1 que nos permitirá en 2024 un ahorro de u$s 4.400 millones».

De qué se trata la obra de reversión

La obra consiste en la reversión del flujo de gas que actualmente es de Norte a Sur con gas desde Bolivia, y la construcción de un tramo entre las plantas La Carlota y Tío Pujio. Puntualmente, se instalará un nuevo ducto de 122 kilómetros (km) de extensión con caños de 36 pulgadas de diámetro entre esas localidades cordobesas; además de 2 ampliaciones de 62 kilómetros junto a la traza del Gasoducto Norte, con caños de 30 pulgadas de diámetro. La iniciativa demandará una inversión de 710 millones de dólares, de los cuales 540 millones serán aportados por un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe -CAF-. La reversión del Gasoducto Norte permitirá llevar el gas de Vaca Muerta a las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, así como la conexión de hogares a las redes de gas natural. Además bajará el costo de generación eléctrica y del gas natural para las industrias del norte argentino y generará 3.000 puestos de trabajo directos y 12.000 indirectos. También otorgará al país la posibilidad de realizar exportaciones hacia el norte de Chile, al centro de Brasil y a Bolivia, y su habilitación está prevista para antes del invierno 2024.

Investigadores argentinos en un estudio que logró crear líquidos con alta compresibilidad

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A diferencia de los gases, los líquidos no se pueden comprimir o pueden comprimirse muy poco. Al menos esto es lo que se afirma en los libros de física o química. Sin embargo, un equipo internacional de investigación, en el que participaron científicos del CONICET, logró, mediante la utilización de nanopartículas “porosas”, producir líquidos con alta compresibilidad. El estudio fue publicado en Advanced Materials y destacado en la revista Nature. “Normalmente los líquidos no son compresibles, no se les puede cambiar el volumen y eso es porque las moléculas que los componen están muy cerca unas de otras”, afirma Mario Del Pópolo, investigador del CONICET en el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, CONICET-UNCUYO) y docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Cuyo. “Nuestra idea era aumentar la compresibilidad de los líquidos introduciéndoles partículas con ´huecos´, que por su naturaleza química son hidrofóbicas”, agrega el científico sobre el trabajo que fue realizado con agua y logró reducir el volumen del líquido hasta veinte veces, en determinados rangos de presión. Las nanopartículas porosas utilizadas en el experimento poseen cavidades internas en su estructura que les permiten actuar como contenedoras de otras moléculas. Al aplicar una gran presión, la hidrofobicidad de las cavidades de las partículas se vence y permite el ingreso de agua en esos “poros”. “Al tener las partículas huecas en el líquido hay una cierta cantidad de espacio vacío disponible y luego de ser sometido a presión, los huecos que antes estaban vacíos pasan a estar ocupados por agua, produciendo un cambio en el volumen del líquido. La compresión de la sustancia dependerá de la cantidad de partículas presentes”, detalla el investigador. El proceso ocurre en lo que en física y química se denomina “coloide” y, en este caso, se trata de una suspensión donde se mezcla el agua con las partículas porosas, que luego son dispersadas de manera homogénea por ultrasonido. Los científicos señalan que los líquidos por sí mismos son prácticamente incompresibles y que solo es posible desviarse de ese comportamiento añadiendo este tipo de partículas. En este sentido, otra de las novedades que aporta la investigación es que demuestra que el rango de presión y de compresión son ajustables, dependiendo de qué otros elementos se agreguen a la sustancia: “En este trabajo describimos, además, cómo hacer para modificar la presión a la cual entra el líquido, porque si fuese agua pura la presión es muy alta, pero si, además de las partículas, al agua se le agrega metanol se reduce la presión necesaria, pero si se agrega sal, aumenta. Lo novedoso del trabajo es que uno puede controlar la concentración de aditivos como sal, alcohol, entre otros, en el líquido para modificar la presión a la que entra el agua, y saber cuáles son los mecanismos que provocan ese cambio”, explica el científico. También, el estudio describe que el proceso puede ser reversible o irreversible y eso depende de la naturaleza química de las partículas. “Lo interesante que tienen este tipo de sistemas es que el líquido se puede recuperar. Si se quita la presión, y se espera un tiempo razonable, el agua sale de las cavidades y el líquido vuelve a su volumen original. El proceso es netamente físico y no produce modificaciones químicas apreciables en las partículas”, dice Sergio Fonrouge, becario doctoral del CONICET en el ICB y otro de los científicos argentinos involucrados en el experimento. El estudio cambia el paradigma sobre la incompresibilidad de los líquidos y aporta datos sobre potenciales aplicaciones industriales que podrían estar relacionadas con la amortiguación o la absorción de impactos. Por lo pronto, los investigadores continúan trabajando para entender cómo funciona el proceso a nivel molecular. “Nuestro trabajo es simular el proceso y el comportamiento de las moléculas adentro de este material. Seguimos trabajando en eso. Todavía quedan muchas preguntas por responder”, concluye Del Pópolo.

Rusia advierte que no levantará pronto la prohibición de exportar gasoil

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Rusia advirtió que no piensa levantar la suspensión de las exportaciones de gasoil hasta normalizar los precios y el abastecimiento en su mercado interno. La advertencia rusa impacta particularmente al Brasil, que se transformó en un gran importador del combustible ruso por los precios con descuento. El ministro de Energía de Rusia, Nikolai Shulginov, informó este jueves que la prohibición de las exportaciones de combustibles no será levantada pronto y permanecerá vigente hasta que se estabilice el mercado interno. «Diré una cosa: las expectativas de un rápido levantamiento de la prohibición de exportar combustible son inútiles; la medida durará el tiempo necesario para estabilizar el suministro y los precios del combustible», dijo Shulginov citado por la agencia rusa TASS. Rusia introdujo la semana pasada una completa suspensión de las exportaciones de combustibles como naftas y gasoil por tiempo indefinido, una medida tendiente a incrementar los stocks y disminuir los precios del combustible en el inicio de la temporada de cosecha. El presidente Vladimir Putin ordenó el miércoles a su gobierno estabilizar los precios minoristas del combustible e instó a medidas adicionales para equilibrar el mercado interno.

Golpe a las expectativas en Brasil

El gobierno ruso había dado el lunes una pequeña señal de flexibilización al permitir la exportación de gasoil de baja calidad (alto en azufre) y combustible para barcos. Sin embargo, la advertencia del ministro de Energía ruso genera en el Brasil un golpe a las expectativas de un levantamiento rápido de la prohibición. Analistas de S&P Global habían señalado que la medida rusa debería ser de muy corta duración para no impactar en el mercado brasileño. «(Creemos) que la prohibición durará poco, tal vez una semana o dos. Es una prohibición total con excepciones insignificantes, por lo que creemos que será difícil aplicarla por mucho tiempo. Rusia tiene una capacidad de almacenamiento limitada para aumentar los suministros y no querrá perder fuertes márgenes globales», habían marcado los analistas de mercado de petróleo de S&P Global en una nota. Rusia se transformó este año en el principal proveedor de gasoil para el Brasil. Solo en agosto el 70% del gasoil importado provino de Rusia. Entre el 20 y el 30% del gasoil que se consume en el mercado brasileño es importado. La medida también afecta a los mercados globales. Los inventarios de destilados medios se encuentran en niveles bajos en algunas de las principales plazas del mundo. Frente al promedio de inventarios de fuel oil registrado en los meses de agosto de la última década, Estados Unidos registró un 16% menos de inventarios (23 millones de barriles menos), Europa un 8% menos (35 millones de barriles menos) y Singapur un 31% menos (3 millones de barriles menos), según la agencia Reuters.

El radar de capacidad dual en Tierra del Fuego ¿fin de la historia?

AgendAR tomó posición en este tema, apenas se hizo público, el 30 de junio. Agregamos lo que se escribió entonces a final de esta nota de la agencia estatal Télam, que parecería poner un punto final. Porque, más allá del debate sobre las responsabilidades, hay un elemento que nos parece central: Tierra del Fuego tiene una posición estratégica en el extremo austral del continente sudamericano, la puerta de entrada a la Antártida. Argentina no debe permitir que artefactos con tecnología estratégica y capacidad dual, civil y militar, estén en esa zona en manos privadas, sin control estatal.

A. B. F.

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TÉLAM – El gobierno de Tierra del Fuego anunció que la empresa LeoLabs Argentina SRL notificó el “inicio del proceso de desarme del sistema electrónico y otras medidas tendientes a garantizar la inoperatividad” del radar instalado en Tolhuin. El Ministerio de Defensa definió a este radar una «vulneración de la seguridad nacional«. Si bien la Subsecretaría de Telecomunicaciones y Conectividad, dependiente de la Jefatura de Gabinete, había cancelado definitivamente en agosto el permiso de funcionamiento del dispositivo, la compañía conformada en el país con socios de origen británico no había dado indicios del retiro de las instalaciones. Esta semana el gobierno fueguino dio cuenta de una carta dirigida al gobernador Gustavo Melella en la que la empresa confirma que retirará “ciertas partes electrónicas”, además de solicitar la suspensión del servicio de suministro eléctrico en la zona de la estancia El Relincho, donde está emplazado el radar en el centro geográfico de Tierra del Fuego. El secretario de Malvinas y Asuntos Internacionales de la provincia, Andrés Dachary, explicó que Leolabs adoptará estas medidas para “disipar cualquier duda instalada en la comunidad y prevenir daños a las instalaciones por parte de terceros”, según sostiene la carta firmada por el representante de la firma en la Argentina, el abogado residente en Ushuaia Pablo Bilbao. A través de un comunicad, Dachary mencionó que en la nota la empresa insiste en que el radar se encuentra “inoperante desde el 26 de junio” y que ello ha sido constatado por funcionarios nacionales que viajaron a Tierra del Fuego. A su vez, adelantó que “una vez finalizado el retiro de la electrónica del radar, entre otros puntos, solicitará a la Dirección Provincial de Energía el corte total del suministro eléctrico, modificará la estructura societaria y solicitará al Ministerio de Producción y Medio Ambiente la suspensión de plazos procesales hasta tanto se resuelva de manera definitiva el planteo que ha realizado a nivel nacional, relacionado con la cancelación de su autorización para funcionar”.
Para la cartera que conduce Jorge Taiana los sensores radar instalados pueden ofrecer informacin de uso militar Foto Archivo
Para la cartera que conduce Jorge Taiana los sensores radar instalados pueden ofrecer información de uso militar / Foto: Archivo.
En agosto pasado, el Ministerio de Defensa consideró a la instalación del radar como una «vulneración de la seguridad nacional», y pidió la «cancelación y suspensión definitiva» de esa iniciativa.
La cartera castrense presentó un informe con datos técnicos en los que fundamentó que, a raíz de las características de los sensores de la Estación Radar AGRS LeoLabs, «es posible asegurar» que esa tecnología puede «ofrecer información analizada para uso militar». «No es posible dejar de considerar las connotaciones geopolíticas que conlleva la instalación y puesta en funcionamiento previamente mencionada, por parte de una empresa como LeoLabs Argentina S.R.L. con domicilio legal en Gran Bretaña, dado el carácter dual de los datos obtenidos en sus instalaciones«, consignó el informe y recordó la «ocupación ilegal» de las Islas Malvinas que mantiene el Reino Unido. También mencionó que pese a que el «objeto de la instalación de la Estación AGSR que LeoLabs declara tener es del tipo comercial, dada las características de los sensores radar instalados es posible asegurar que también puede ofrecer información analizada para uso militar». «Es altamente probable que los servicios que ofrece la empresa tengan un rol clave dentro del sistema de alerta temprana y monitoreo de actividades espaciales de otros países como el Reino Unido, ya que la Estación AGSR es capaz de obtener detectar y seguir objetos en órbita baja, cuyos datos se convierten en materia prima para la información que la empresa comercializa», amplió el documento. Por su parte, se mencionó que el AGRS «tiene el potencial de ser utilizado para escucha e inteligencia de señales, incluso, cuando el radar se encuentra sin operar». Además, se analizó que la empresa británica podría haber instalado esa tecnología «en el sur chileno o en las Islas Malvinas» pero «decidió hacerlo en la localidad fueguina de Tolhuin», que se encuentra en una «ubicación estratégica para la política de defensa nacional». «Esta ubicación geográfica le otorga a la empresa un acceso privilegiado para la obtención de datos espaciales a nivel global, que son la materia prima para la elaboración de información espacial de uso comercial, pero también de inteligencia, con la posibilidad de ser utilizada por el sistema de inteligencia de los Estados Unidos y, eventualmente, ser diseminada al Reino Unido», remarcó el informe. Y también llamó la atención de que «solamente en nuestro país se haya constituido una empresa a partir de LeoLabs Ltd. con dirección en Reino Unido y capitales británicos».

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La posición de AgendAR:

El equipo en banda S de Leolabs tiene la finalidad de distinguir, entre la mucha chatarra orbital y los más de 5400 satélites activos a fecha de hoy, algunas armas conceptualmente nuevas: misiles suborbitales de re-entrada hipersónica, sinuosa e impredecible, tipo «glider», y otros medios de ataque aún más novedosos: los fracto-orbitales (todavía no hay una palabra en castellano que sirva para denominarlos). En la jerga se los llamó FOBS (Fractional Orbit Bombing System), y la idea perdió tracción en los ’70 porque los sistemas de guiado entonces eran muy imprecisos, y no se conocían diseños o materiales que resistieran maniobras intra-atmosféricas a velocidad hipersónica. Evidentemente, las cosas han cambiado. ¿Cómo funcionan los FOBS? Son muy imaginativos. Un enemigo frente a vos te puede disparar uno, pero extrañamente lo hace en dirección divergente e incluso opuesta a la tuya. Algunas decenas de minutos después ese corchazo te va a llegar desde atrás o desde los costados, sin haber llegado a completar una órbita terrestre. Además de ser impredecibles por azimut, es decir el ángulo de llegada desde la ubicación del blanco, estos proyectiles fracto-orbitales o FOBS también son hipersónicos y con capacidad de maniobra en fase terminal. Ninguno de estos vehículos, gliders o FOBS, puede interceptarse fácilmente, porque no siguen una trayectoria balística matemáticamente predeterminada, de modo que no hay modo de dispararles un misil «adelantado al paso», que anticipe un punto forzoso de pasada del objeto. Según «The Economist», que citó hace poco a Leolabs como firma de defensa, los rusos han tomado cierta ventaja tecnológica en ambos tipos de arma, los «gliders» y los FOBS. Lo que puede ser cierto, o no. Lo innegable es que el radar de Leolabs nos coloca como vigías avanzados de la OTAN, y vuelve a Tierra del Fuego un blanco legítimo, o al menos sumamente conveniente, en caso de guerra misilística entre terceros. ¿Qué tal, embajador Argüello? ¿Bien? Nos encanta el regalito que nos dejaron Ud. y el otro embajador de los EEUU, Marc Stanley. Sí, como el termo. Nótese que hasta ahora la Argentina, pese a que está haciendo grandes avances en materia radarística civil y militar, se abstiene enérgicamente de instalar radares de detección de aviones, satélites o misiles en territorios de la OTAN, o que la OTAN considera suyos. Nos encantaría recibir esa misma cortesía por parte de la OTAN. Nuestro mensaje a Jens Stoltemberg, su secretario general: cuando nos devuelvan las Malvinas y las islas del Atlántico Sur, volvemos a hablar. Siempre les queda instalar el radar de Leolabs en Mount Pleasant, no se amargue, don Jens. De entre las mil y pico de bases de la OTAN en el planeta, es la que tienen en la isla Soledad. No, no la busque en Google, mire: es una grandota, en el Atlántico Sur, que Uds. la llaman East Falkland. Nosotros, no. Ése es un problema. Entre tanto, un sombrerazo argentino de AgendAR para el ministro Jorge Taiana.

Daniel E. Arias

PD: Cuando me enteré del radar de Leolabs, propuse desmantelarlo y llevarlo a Bariloche para que lo estudie INVAP, que también empezó a hacer radares AESA. Y después devolverlo a Leolabs en una bolsita. Podríamos haber aprendido un montón. Queda para la próxima.

A 40 años del único accidente nuclear de la Argentina

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El 25 de Septiembre de 1983 murió un argentino en un accidente nuclear, el técnico en reactores atómicos Osvaldo Regulich, un tipo experimentado y conocedor de su oficio.
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Quince años antes del la muerte de Osvaldo Rogulich hubo un accidente radiológico (pero no nuclear) con una fuente de gamma usada como sistema de control de flujos líquidos en la refinería de YPF en Ensenada.
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Un accidente nuclear se produce en una reactor de investigación o en una central de potencia, y por suerte son bastante raros. En cambio, un accidente radiológico lo suele producir la pérdida de control de inventarios de pequeñas unidades blindadas de emisión de rayos gamma, de uso médico o industrial, o incluso de partículas alfa, con fines de calefacción o potencia en sitios remotos, como faros, o algunas unidades militares.
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Los accidentes radiológicos son más comunes porque hay centenares de miles de fuentes en el mundo, y no todas bajo control de ubicación y estado en tiempo real. Por ello, tampoco necesariamente en manos responsables.
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La mayor parte de los accidentes radiológicos suceden porque algún cretino cerró una clínica, y se fue del edificio sin extraer y devolver a las autoridades nucleares de su país la unidad sellada del aparato de terapia radiante. Termina apareciendo en un patio de chatarra, y te enterás porque mata o quema severamente a alguien.
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En la Argentina de los ’70 las empresas usuarias de fuentes de rayos gamma las debían operar bajo doble supervisión de la Gerencia de Radioprotección y el Comité de Licenciamiento de la CNEA, manejar con protocolos de seguridad técnica, inspecciones sorpresa y partes regulares de seguimiento contable, y a la hora del descarte, se debían entregar a la CNEA para su disposición final.
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Pero la unidad que generó esta historia apareció un día de 1968 inexplicablemente tirada en un playón de la planta de YPF en Ensenada. Muy probablemente se le haya caído a algún inspector por gammagrafía de soldaduras de alguna de las muchas cañerías o torres metálicas de esa enorme instalación. Pero nadie levantó la mano para decir «fui yo».
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A un soldador de la refinería la unidad sellada le pareció un objeto curioso y bonito. De hecho, lo es, al menos para quien le gusta el acero perfectamente pulido y terminado. El hombre anduvo con él en ambos bolsillos del pantalón todo el día. Incurrió en una dosis de entre 0,5 y 17 Gray. Le tuvieron que amputar ambas piernas.
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Dos accidentes. En 73 años ésa es toda la foja a lamentar del uso científico, industrial y médico de la energía atómica en Argentina: uno nuclear, fatal pero sin impacto ambiental, el que da origen al artículo de Infobae del 25 de este mes, que recuerda a Osvaldo Rogulich. El otro accidente fue radiológico y discapacitante.
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Curiosamente, éste último pudo ser mucho peor, si la fuente de rayos gamma quedaba sin detectar en la casa del afectado. Otros operarios de la planta recibieron una dosis promedio de 0,4 Gray, sin consecuencias clínicas ulteriores.
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No ha sido el peor en la región. ¿Recuerdan, lectores, el accidente radiológico de Goiania con una fuente abandonada en un patio de chatarra por una clínica médica quebrada? Fue en 1987 y terminó con 5 muertos, 249 contaminados y varias cuadras del barrio que tuvieron que ser demolidas por aspersión del polvillo de cloruro de cesio-137. Eso sucedió cuando la familia del chatarrero abrió la fuente a martillazos. La nena de la familia lo usó como brillantina, en la cara. Algunos ingierieron ese material vagamente luminoso con la comida, suponiendo que era un condimento.
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Cuando los trataron, eran enfermos que irradiaban gamma, porque habían incorporado cesio-137 en sus tejidos y órganos vitales. Literalmente, se estaban cocinando a fuego lento desde adentro y emitiendo en bajas dosis. Fueron agonías largas y laboriosas. Caso muy distinto del de Rogulich, que se irradió el 23 después de las 17:00, y el 25, antes de esa hora, ya había muerto.
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El personal del hospital donde se lo atendió a Osvaldo mostró mucha ignorancia al aislarlo como a un objeto peligroso para su familia, que no pudo despedirse de él: los irradiados no irradian. Se supone que los médicos saben eso. Tuvieron Biofísica como materia de la carrera. O deberían haberla tenido. El que escribió el libreto de la miniserie «Chernobyl», de HBO, tampoco está disculpado de ser un imbécil, al menos en asuntos tan absolutamente básicos de la biología de la radiación.
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Si vas a producir una serie sobre un tema complejo que después van a ver millones de personas, tratá de enterarte un poco de la ciencia. Y de la historia real, porque en el Sredmash 6, el hospital especializado de Moscú que atendió a los irradiados de Chernobyl, sólo se aislaba de su familia a los enfermos porque estaban inmunosuprimidos por la radiación, y podía matarlos cualquier resfrío. Dicho de nuevo: los irradiados no irradian. La idea era proteger al paciente de sus visitantes, no la inversa.
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Los 20 Gray de rayos gamma y los 1700 Gray de neutrones que atravesaron a Osvaldo Rogulich como la luz al vidrio y a casi la misma velocidad de la luz no se quedaron en su cuerpo, simplemente destruyeron en el camino parte del ADN de algunos de sus tejidos y órganos vitales. A las células, eso le hace lo mismo que borrarle el sistema operativo a una computadora.
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Pero después de ello, Rogulich, aunque condenado, no emitía más radiación que Ud. o yo, que somos débilmente radioactivos, como todo habitante de la corteza terrestre, porque ésta también es débilmente radioactiva.
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El accidente nuclear que mató a ese fogueado técnico de la CNEA tuvo dos causas de fondo: la primera fue de procedimiento. Osvaldo no debía de ningún modo estar solo cuando reconfiguró el núcleo del RA-2, sino con su supervisor. Estaba prohibido por manual de procedimiento.
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Pero la costumbre se había naturalizado entre la gente ya muy canchera, que jamás metía la pata. A Rogulich le bastó con la primera, como le sucede a veces a los grandes nadadores con el mar, en la costa bonaerense. Pero los reactores no son el mar; tienen manual y está para seguirlo a rajatabla. Y no se lo puede señalar con el dedo a Rogulich sino a su ambiente de trabajo, y la cadena de mando en radioprotección.
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Era viernes a última hora, el Centro Atómico Constituyentes ya estaba medio vacío, y Rogulich quería -de puro cumplidor que era, nomás- tomarse el bondi de regreso a su Avellaneda natal, es decir cruzar toda la Capital a la hora pico, pero sólo cuando el reactor quedara con el núcleo reconfigurado para un experimento de irradiación por pulsos.
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Rogulich quería que los físicos y radioquímicos pudieran empezar a trabajar con él el lunes siguiente a la mañana, al toque de llegar. Apuró las cosas, porque la pileta del RA-2 habría tardado horas en vaciarse totalmente. Y la falla de la institución fue grave: el técnico no debería haber sido autorizado a hacer maniobras de núcleo estando solo en la grúa puente desde la que se hacen maniobras en el núcleo, y sin supervisión visual y presencial directa de un superior. Y no había sido  autorizado por nadie, pero tampoco nadie le prohibió entrar solo a hacer su trabajo al recinto de la pileta del reactor. Las normas en el RA-2 se habían relajado.
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El otro causal de la muerte de Rogulich es de diseño: pese a su muy baja potencia (una décima de vatio, en términos térmicos) el reactor RA-2 debería haber tenido un sistema de seguridad que impidiera reconfigurar el núcleo si antes no se vaciaba el reactor enteramente de agua.
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El agua «termaliza» la emisión de neutrones por fisión de uranio 235. Eso significa que les baja la velocidad con que estos escapan del núcleo fisionado, de casi lumínica a casi supersónica. Suena contraintuitivo, pero los neutrones lentos son centenares de veces más factibles de fisionar otros átomos de uranio-235 que los rápidos.
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Si Ud. cambiara mágicamente el agua pesada (u óxido de deuterio) por agua común en nuestras tres centrales nucleares, éstas se apagarían instantáneamente por falta de neutrones térmicos: el agua común los desacelera de un modo bastante brutal y en cortísimo espacio. Nuestras centrales queman uranio natural, con apenas un 0,71% de uranio 235. Un combustible tan insulso necesita un moderador más permisivo y que deje hacer a los neutrones un recorrido más largo, como el agua pesada, aunque ésta cueste U$ 1 millón la tonelada.
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El asunto es que el núcleo del RA-2 estaba hecho, según la costumbre hasta fines de los ’80, de uranio enriquecido al 90%, es decir con 127 veces más uranio-235 que el natural, que es casi todo uranio-238, nada fisionable.
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Por eso ese núcleo era tan compacto, de más o menos 30 x 35 x 65 centímetros, no mucho mayor que una caja de zapatos XXXXL. Pero con que ese núcleo tuviera nomás un poco de agua, aún sin quedar cubierto, y ningún elemento que absorbiera neutrones, como el cadmio, entraba en criticidad, es decir en reacción en cadena.
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Ojo, debe hacer reacción en cadena para funcionar. Un reactor es una fuente de neutrones para hacer experimentos o genera radioisótopos. Para eso sirve un reactor de investigación. Pero ésta era una maniobra a efectuar con el núcleo apagado, totalmente en seco, y manejando la extracción y recolocamiento de las placas de combustible en un orden pautado, preciso y con las 4 barras de absorción de neutrones insertadas a fondo dentro de «la caja de zapatos».
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De este modo el uranio enriquecido hace las fisiones espontáneas lógicas del uranio-235, pero no en cadena, cuando una fisión provoca tres, y éstas provocan nueve, y en milésimas de segundos nomás son millones y está todo el núcleo en reacción nuclear, y emitiendo gamma y neutrones.
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Las barras de control deben quedar instaladas hasta finalizar la reconfiguración, y no retirarse sin volver a llenar la pileta abierta hasta el nivel de diseño. ¿Por qué? Porque el agua de un aparato tan simple como el RA-2 cumple tres funciones. La primera es que termaliza los neutrones, lo que hace que el núcleo todo entre en reacción nuclear.
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La segunda es que lo refrigera, para que no se sobrecaliente y derrita, ya que está hecho de polvo de uranio-235 casi puro pero disuelto en aleación de aluminio, que se ablanda por encima de los 660 grados Celsius, y luego pasa a estado líquido.
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Pero la tercera era la más importante para Osvaldo Rogulich: el agua común, o liviana, es un termalizador fortísimo, termina deteniendo y absorbiendo todos los neutrones emitidos. Y tan grande es su eficacia como «stopper», que alcanza con unos metros de agua en la pileta para que en la superficie no se puedan medir rayos gamma viniendo desde abajo. De hecho, un cortejante del peligro, no sin matar antes al personal de operaciones y de seguridad, podría nadar en la superficie de los reactores de pileta abierta más poderosos en el mundo. Pero si se pone a bucear, se muere.
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Rogulich no drenó totalmente el reactor porque estaba apurado. Y en aquella época las cámaras de televisión en instalaciones como ésta casi no existían, y el personal en la sala de control no tenía control visual directo y en tiempo real de lo que hacía o dejaba de hacer el técnico subido a la grúa puente que cruzaba la boca de la pileta, a unos 12 metros verticales sobre el núcleo. Controlaba el reactor a través «de relojes», como se llamaba a los sensores de aquella época poco digital.
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Alcanzó con un poco de agua en el fondo de la pileta para que el núcleo hiciera una «rampa crítica» y emitiera un fogonazo de luz azul de entre 50 y 70 milésimas de segundo, y un poderoso haz de neutrones y de rayos gamma que brotó por la boca de la pileta como un escopetazo invisible y silencioso.
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A Rogulich el haz lo atravesó en vertical desde los pies a la cabeza, y como estaba ligeramente inclinado para ver mejor el núcleo, la absorción de energía ionizante fue mayor en su cabeza y en la parte derecha de su torso. Tenía 14 años de experiencia y era un técnico formado: al ver aquel fogonazo, supo que el suyo era un accidente «de manual», y que ya estaba muerto.
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Eso dicen que dijo, absolutamente pálido, tras salir del recinto blindado de la pileta, cuando los operadores, muy alarmados, le preguntaron qué había pasado.
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A los 25 minutos, ya en la ambulancia que se lo llevó hacia el Policlínico Bancario, con el que la CNEA tenía convenio, estaba con un terrible dolor de cabeza. 46 horas y media más tarde estaba muerto. No hubo nada que se pudiera hacer.
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Si el incidente radiológico en YPF pudo ser peor que el accidente nuclear en el RA-2 es por dos cosas: era físicamente imposible -y en eso Infobae se equivoca, para variar- que el núcleo hiciera explosión nuclear: la masa de uranio 235 nunca alcanzó la densidad supercrítica necesaria, por diseño.
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Por algo estaba desagregado en placas, 19 reactivas y 15 de control, es decir absorbentes. Y al registrar la criticidad en seco, las barras de control, las hundidas a medias y las no empleadas, 4 en total, cayeron todas a fondo, por gravedad, y extinguieron la reacción nuclear en un segundo y monedas.
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Para generar una explosión nuclear se necesita hacer colisionar a velocidad supersónica dos masas subcríticas de uranio 235 en estado casi puro disparando una contra otro dentro del tubo de un cañón, de modo que alcancen brevemente una densidad imposible en condiciones de presión normales en la superficie terrestre. Así estaba hecha Little Boy, la bomba de Hiroshima. Pero usaba una bala y un blanco que sumaban 66 kilos de uranio al 80%, y obviamente ningún sistema de control.
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Lo que sucedió en el RA-2 no fue una explosión de ningún modo, ni pudo serla jamás. No hubo onda de choque ni efectos mecánicos. Lo que sucedió es el tipo de accidente que en la jerga se llama «rampa crítica».
La otra cosa que en el RA-2 limitó las muertes a la de Osvaldo, fue que el haz de rayos gamma y neutrones que lo atravesó en la grúa puente salió muy colimado, es decir agrupado direccionalmente y con poca dispersión lateral, desde el fondo de un túnel bastante profundo de hormigón ultradenso. 17 personas en recintos anexos al piletón del reactor fueron irradiados. Ninguno desarrolló síntomas de enfermedad aguda de radiación en los tres meses críticos posteriores a un accidente nuclear, o a lo largo de los años. Tampoco mostraron eventos posteriores como leucemias o tumores sólidos asociables al accidente. Y su seguimiento médico ha sido constante.
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El barrio que rodea al Centro Atómico Constituyentes nunca estuvo en peligro. Lo de Osvaldo fue un haz en abanico, no una emisión multidireccional, y en un recinto blindado. Lo poco que logró atravesar el edificio de seguridad se dispersó en el espacio, perdiendo potencia radiante según el cuadrado de la distancia del foco emisor. Un detector Geyger puesto en un jet que pasara sobre la vertical del RA-2 alejándose o acercándose a Aeroparque en el segundo preciso en que sucedió esto no se habría enterado del accidente.
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Jamás hubo una transformación del uranio en plasma a millones de grados. Jamás esa bola de plasma se expandió a velocidad supersónica, jamás generó una emisión de fotones y partículas, o una onda de choque de efectos brutales. Y eso porque jamás hubo un artefacto diseñado para demoler e incendiar estructuras a distancia por efectos termomecánicos.
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Los reactores no son bombas aunque usen uranio, del mismo modo que las bombas incendiarias de napalm no son automóviles, aunque ambos artilugios funcionen quemando nafta.
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Dicho esto, hay reactores más seguros que otros, los criterios de seguridad se han ido volviendo más severos, y el RA-2 era de 1965, y no se consideró que necesitara grandes actualizaciones de ingeniería por su muy baja potencia térmica. De hecho, calificaba (dicho en jerga) como «facilidad crítica de potencia cero». El vocabulario nuclear está lleno de inglés traducido a la que te criaste.
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Cuando se irradió Osvaldo Rogulich, el Calte. Carlos Castro Madero ya estaba «de salida» de la presidencia de la CNEA, así como los militares ya se iban retirando de la presidencia del país. El presidente ilegítimo saliente, Reynaldo Bignone, y el gobierno que representaba, tenía una foja de crímenes contra civiles como para no empeorarla divulgando un accidente nuclear. De modo que el país no se enteró de nada, sino años más tarde.
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El vicealmirante Carlos Castro Madero, que estaba al frente de la Comisión Nacional de Energía Atómica cuando se produjo el accidente
El vicealmirante Carlos Castro Madero, que estaba al frente de la Comisión Nacional de Energía Atómica cuando se produjo el accidente
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Pero la reacción del histórico gerente de Radioprotección, el Dr. Dan Beninson, fue tremenda.
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Ignoro si el error de ingeniería del RA-2 podría haber subsanado con nuevos mecanismos de control electrónico que impidiera recambios de un núcleo de muy alto enriquecimiento con agua en la pileta. O varios sistemas redundantes y de distinta base tecnológica.
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Entonces ese rasgo era común en muchos del más de centenar de reactores académicos en universidades y hospitales de todo el mundo. Durante décadas, había alcanzado con aplicar rígidamente el manual de procedimientos para que no hubiera problemas.
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Pero la difusión por canales especializados de aquel accidente alcanzó para que el OIEA pidiera informes, distribuyera nuevas guías y se empezaran a producir decenas de cambios de diseño (y del tipo de combustibles) en los reactores de investigación de muchos países. Hoy casi todos los reactores multipropósito del mundo usan uranio de un enriquecimiento más bajo, 19,7, y los sistemas de control y de mitigación se han multiplicado.
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En el ´84 hubo incluso una auditoría externa de la NRC (la National Regulatory Commission) de los EEUU, que hizo el siguiente informe:
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  • El líquido moderador no fue vaciado completamente del tanque antes de que la configuración del núcleo fuese modificada.
  • Dos elementos combustibles que deberían haber sido retirados completamente, se dejaron dentro del reactor en contacto con el reflector de grafito.
  • La secuencia en que fueron realizados los cambios de posición en los elementos combustibles redujo la subcriticalidad del sistema.
  • Dos elementos combustibles de 15 placas fueron insertados sin las correspondientes placas de control de cadmio. El segundo de esos elementos fue encontrado parcialmente insertado, lo que hace suponer que el accidente se produjo en dicho instante.
  • Todas estas operaciones fueron realizadas sin la presencia de un oficial de seguridad o supervisor de operaciones.
Lo trágico es que si la placa de control hubiera terminado de calzarse finalmente dentro del núcleo, no hubiera habido rampa crítica, ni accidente, y Osvaldo Rogulich aquella tarde de viernes 25 de Septiembre de 1983 hubiera llegado a su casa en Avellaneda, seguramente cansado, como tantos viernes. Eso estuvo a un segundo de suceder.
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Dan Beninson, el prestigioso científico argentino que hizo el informe sobre el accidente nuclear
Dan Beninson, el prestigioso científico argentino que hizo el informe sobre el accidente nuclear
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Beninson, ya en tiempos de Raúl Alfonsín como presidente del país y con las investigaciones propias y las del Organismo Internacional de Energía Atómica ya cerradas, directamente prefirió decomisionar el RA.2: desmontó bajo control radiológico sus estructuras metálicas y e hizo demoler sus blindajes y contenciones de hormigón ultradenso. Finalmente, le dio gestión definitiva a todos los elementos radioactivados.
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Si lo conocí algo a Beninson (muy poca gente lo conoció a fondo a aquel hombre enigmático, enciclopédico, y terriblemente perfeccionista), eso debe haber sido su «mea culpa». El RA-2 estrictamente se había vuelto un poco innecesario en 1967, porque se lo había construido como modelo «de potencia cero» para testear el núcleo del RA-3 de Ezeiza, que desde el 20 de Diciembre de aquel año se volvió la fábrica de radiofármacos de medicina nuclear de todo el Cono Sur, y ha salvado probablemente decenas de miles de vidas.
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Pero un reactor hecho para construir otro reactor como el RA-3, que de arranque nomás era 30.000 veces más potente y nos puso de exportadores nucleares, agotada su primera utilidad de todos modos podía ser absolutamente útil como aparato docente. Si tu intención es formar operadores, ingenieros, físicos y químicos nucleares, se aprende más en una semana de experimentos controlados que en un año de clases, de pizarrones y de libros.
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Sin embargo, quizás Dan Beninson tuvo razón en liquidar el reactor y su edificio. No creo que nos enteremos jamás: murió en 2003. Ignoro los niveles de activación persistente que puede haber causado ese brevísimo fogonazo en los materiales con que se construyó la instalación, en la que no se economizó hormigón del denso. A mucha gente del palo atómico aquella decisión de Beninson le cayó absolutamente atravesada. Y la presidencia de la CNEA en aquel momento estaba ocupada por el ing. Alberto Costantini, famoso por su rol en el intento de cierre de miles de kilómetros de tendido ferroviario en tiempos de Frondizi, a quien lo nuclear lo tenía sin cuidado.
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La Argentina tiene 4 reactores activos y uno en construcción. Exportó 6 a Perú, Argelia, Egipto, Australia y Arabia Saudita y está construyendo otro en Holanda. Son máquinas que producen básicamente neutrones para fines insólitamente diferentes entre sí, y la lista de aplicaciones no está cerrada. Son verdaderos cortaplumas suizos.
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Por la seguridad y multiplicidad de usos de lo que ofrece, la Argentina gana casi todas las licitaciones y es considerada el mejor vendedor mundial de este tipo de sistemas, y siempre por calidad y seguridad, jamás por precio. Por ello, también es el país de la región con el mayor desarrollo de medicina nuclear.
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Dicho de nuevo: 2 accidentes, uno nuclear y fatal, y otro radiológico que pudo haber sido peor en 73 años de energía nuclear en Argentina. Las manchas en el historial de seguridad atómico criollo son esas dos.
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Para ponerlo en contexto: cada año mueren 4000 argentinos en accidentes de tránsito, y la mala calidad de aire de la Reina del Plata mata a 15.000 porteños. En el conurbano directamente no se cuentan.
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No es un consuelo. Pero no veo a la multinacional del ecologismo antinuclear oponiéndose al transporte automotor.
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Daniel E. Arias
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El informe que se hizo en los Estados Unidos sobre el accidente nuclear en Argentina
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(Fotos de la nota de Hugo Martín en Infobae)

Entrevista a Diego Hurtado: “Acordemos que la ciencia y la tecnología no se tocan”

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  • En diálogo con Soberanía Científica, Diego Hurtado se refirió a las principales agendas del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología y a la despolitización de los investigadores argentinos de cara a las próximas elecciones.
trada puCon el espejo de las elecciones del 2015 en las que se hicieron “promesas falsas de campaña” y a dos meses de las PASO, el especialista advierte sobre la ausencia de las políticas de ciencia y tecnología en el discurso de las y los candidatos a presidente de los partidos de la oposición. “¿Por qué tuvieron que mentir? Porque en la sociedad argentina hay una percepción positiva de la CyT. Si no hablan bien de la ciencia y la tecnología o dicen que le van a hacer daño, pierden votos”, afirma. 
  Diego Hurtado es el actual secretario de Planeamiento y Política de Ciencia, Tecnología e Innovación del MINCyT. También es docente en la Universidad Nacional de San Martín e investigador del CONICET, espacio en el que investiga sobre la historia política e institucional de la CyT en América Latina. Es físico, y fue presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear hasta su regreso a la academia en 2015. La investigación y la academia fueron lugares que siempre convergieron en la vida de Hurtado hasta llegar a ser un funcionario público, lugar desde el cual, ahora, impulsa el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología 2030 que tiene como objetivo convertirse en Ley para “darle un status superior” a la ciencia.  En diálogo con Soberanía Científica, Diego Hurtado se refirió a las principales agendas del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología que se trabajó de manera plural y federal durante dos años y medio. ¿Qué busca el Plan? Acordar que “no se tocan” las políticas científicas a mediano y largo plazo porque es uno de los sectores “que más padecen la inestabilidad política, económica e institucional”, señala. Además, el experto reflexiona sobre la despolitización de los investigadores, niega toda oposición real entre militancia y ciencia, y afirma: “pareciera ser que estar comprometido políticamente supone perder calidad científica”. -¿Cuáles son los lineamientos principales del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología 2030? -Lo primero que hay que tener en claro es que Argentina tiene que tener un Plan Nacional para el sector de Ciencia y Tecnología. Así lo establece la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación del año 2001. Nuestro país tuvo el Plan Bicentenario cuando había una Secretaría de CyT. Cristina Fernández crea el MINCyT en noviembre del 2008 y en el periodo 2011-2012 se presenta el Plan Argentina Innovadora 2020, pero el gobierno de Macri lo discontinúa en el año 2017-2018. Cuando se vuelve a crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a partir del gobierno de Alberto Fernandez, lo que nos propusimos desde el minuto uno fue realizar e impulsar el proceso de planificación a escala nacional. -¿En qué instancia está hoy el Plan? -Fue presentado al Congreso porque tenemos la esperanza de que pueda ser aprobado como Ley. Hoy tiene media sanción del Senado por 59 votos contra uno y tuvimos un contratiempo. Pensamos que iba a estar aprobado a fines del 2022 y, sin embargo, el Congreso dejó de sesionar. Cuando volvió a hacerlo, logramos que la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados hiciera una primera reunión para discutir el Plan. Fue una discusión muy positiva porque hubo 10 oradores de la oposición y nueve oradores del oficialismo, de los cuales 17 incluyendo 8 de la oposición tuvieron una mirada positiva del Plan. Y sin embargo, lo que vemos son maniobras de obstrucción para que no llegue a la Cámara de Diputados. Nosotros queremos que sea Ley porque supondría darle a un Plan Nacional un status superior. Entendemos que esto nos acercaría al ideal de que la CyT alcance o se aproxime a política de estado; porque si hay un plan aprobado con el consenso de la oposición y del oficialismo no importa quién gobierne en el 2024, el plan va a ser asumido como parte de las políticas públicas. Al día de hoy está en la mitad del río.  Si no lograra llegar a Ley, de todas maneras es un Plan que está siendo aplicado como política pública para nuestro país. -¿Cuáles son los puntos fuertes del Plan? -El Plan está estructurado en función de cuatro agendas, pero tiene dos dominantes: una es la que define las agendas estratégicas para la Ciencia y la Tecnología que deben acompañar un proyecto de país democratico, que genere mayor equidad, ampliación de derechos, que esté preocupado por la generación de empleo, mayor valor agregado a la producción, que acompaña el proceso de transformación de nuestra matriz productiva, nuestras políticas exteriores, entre otras. La primera agenda son estos sectores estratégicos que definimos a través un trabajo de planificación concertada con sectores institucionales de la sociedad civil, de la producción, del mundo del trabajo, como la CGT, las dos CTA, asociaciones empresariales como la UIA, como ADIMRA o la Central de Entidades Empresariales Nacionales, con foros de Ciencia y Tecnología, y los ministerios. Fue un trabajo de dos años y medio. La segunda agenda, que llamamos agendas territoriales, para nosotros es crucial. Esta incluye una agenda de CyT para cada una de las 23 provincias y CABA, y entendemos que es un aporte original que hoy tiene una recepción muy positiva por parte de las provincias, quienes ayudaron a definir qué necesita cada una para acompañar los planes de desarrollo que hacia el futuro se tienen que desplegar. -¿Qué rol cumple la provincia de Buenos Aires dentro de este Plan entendiendo que es la que tiene más investigadoras e investigadores, universidades, centros de investigación, etc?  -La provincia de Buenos Aires es un núcleo importantísimo, primero porque concentra el mayor porcentaje de recursos humanos, infraestructura y equipamiento. No importan los índices que se miren, queda posicionada en primer lugar. Por otro lado, es la provincia que aporta el mayor porcentaje al PBI de nuestro país, eso supone también las capacidades industriales. Si yo tomara como botón de muestra el sector nuclear que forma parte de uno de los 10 lineamientos estratégicos nacionales en transición energética, sólo en la provincia de Buenos Aires está el Centro Atómico de Ezeiza, el Centro Atómico Constituyentes y el Centro Tecnológico Atucha donde están Atucha I y Atucha II y donde se está construyendo el Reactor CAREM. Probablemente sea uno de los principales emprendimientos tecnológicos de nuestro país: sería el primer reactor de potencia 100% nacional. Si tomara otro botón de muestra como las universidades públicas, tenemos el mismo escenario: un despliegue de universidades con perfiles muy complementarios, un despliegue enorme de capacidad y potencialidades vinculadas al territorio, algo complejo en la Provincia por la extensión territorial, la diversidad de sus cadenas de valor y el componente industrial que es lo que necesita nuestro país. Me parece que la provincia de Buenos Aires tiene una agenda propia para desplegar hacia adentro en subniveles que van más hacia cómo la CyT tiene que potenciar las políticas sociales y las políticas productivas provinciales. Hay algo que me interesa mucho de la Provincia, y lo miramos como un caso testigo de aprendizaje, donde el Ministerio de Producción incluye Ciencia y Tecnología. -¿Por qué la ciencia y la tecnología deben ser parte de una política de estado? -Pensar en esto es importantísimo sobre todo si tenemos en cuenta, primero, la inestabilidad política, económica e institucional, ya no de la Argentina sino de la región, porque acá el componente regional es muy importante. Necesitamos una política exterior que sea capaz de proteger aquello que nuestro país define como sus sectores estratégicos, en particular los procesos de generación de capacidades tecnológicas, productivas, autónomas, crecientes e incrementales. Esto nunca es algo que se gana de un día para otro, son trayectorias de evolución donde la Argentina puede mostrar algunos poquitos casos exitosos y otros casos dramáticos de desarrollo en capacidades para vacunas o en ingenierías aeroespaciales. Argentina se propone desarrollar estas capacidades desde hace más de 50 años y, sin embargo, hoy no exportamos vacunas, no exportamos aviones, ¿qué pasó ahí? Falló. Ahí tenemos casos que deberíamos volver a reformular y es lo que estamos haciendo hoy. -¿Por qué víncular la capacidad de nuestro país de producir de forma incremental, autónomas y con una política exterior que proteja esos procesos de evolución de aprendizaje, con la posibilidad de ubicar a las políticas de CyT como política de Estado? -Se correlaciona con la inestabilidad política institucional que, puesto de manera muy esquemática, se puede pensar como la colisión de dos proyectos de país que se autoexcluyen. Uno de estos proyectos necesita producir mayores capacidades productivas, valor agregado en sus exportaciones, generar puestos de trabajo para procesos de mayor equidad e inclusión y ampliación de derechos. Además  necesita CyT con mirada de mediano y largo plazo y ser sostenido con políticas públicas incrementales. El  otro es un proyecto de país de corte -si quieren- neoliberal, pero un tipo de neoliberalismo que podríamos calificar de periférico, casi lumpen, que condena a Argentina a la financiarización y extranjerización de su economía, al endeudamiento, a culturas empresariales de aversión al riesgo, que no invierten en investigación y desarrollo y que cuando hay excedentes en lugar de invertirlo en capacidades, fugan esos capitales. Esa historia disruptiva que algún economista llamó el “Péndulo Argentino”. Lo decía de manera impaciente en el año 82 Marcelo Diamant. Decía el Péndulo Argentino ¿hasta cuándo? Bueno, hoy habría que decirle a Marcelo Damant: “mirá, tené paciencia que nos quedan por lo menos 40 años de Péndulo Argentino”. Ahí lo que nosotros entendemos es que posicionar las políticas de CyT como políticas de estado pueden ayudar a darle estabilidad para pensar en el mediano y largo plazo e incluso en esta colisión de dos proyectos de país viendo que la oposición se sienta en el Senado y acuerda un Plan: por qué no la CyT ayudando a acercar estas dos visiones a una mirada un poco menos radical, desde lo neoliberal y en algún sentido más negociadora desde la fuerza política nuestra, y tratar de encontrar algún sendero por el cual acordemos que la ciencia y la tecnología no se tocan. La ciencia y la tecnología es uno de los sectores que más padecen la inestabilidad política, económica e institucional. Por ejemplo: cuando se desarman políticas para el desarrollo satelital el país desaprende a hacer satélites; el país desaprende a hacer vacunas cuando se desfinancian a las ciencias biomédicas. Eso no se recompone cuando viene un gobierno como el nuestro, porque perdimos los recursos humanos, porque migraron aquellos científicos y científicas que sabían. Hay que volver, como en el Juego de la Oca, 20 casilleros hacia atrás. -Estamos a un paso de las elecciones, ¿qué crees que va a pasar en lo discursivo con respecto a la CyT?  -Es muy interesante analizar lo que pasó en la campaña electoral en el año 2015 donde aparece una derecha, como la derecha macrista, que es antikirchnerista fervorosa y casi radical, demonizadora o estigmatizadora de lo que fue el ciclo de gobiernos kirchneristas y que, sin embargo, el propio Macri dice en campaña “vamos a conservar aquello que se hizo bien” de lo que parecía que era una calamidad que le había ocurrido a nuestro país. De esa calamidad algo que había ocurrido bien, según el propio Macri, eran las políticas de CyT. Bueno, fue una promesa falsa de campaña. Cuando llegaron se desentendieron de todo aquello que habían prometido y desde el minuto uno degradaron las instituciones de CyT, desfinanciaron al sector y empezaron a desmantelar los proyectos estratégicos tecnológicos. ¿Por qué tuvieron que mentir? Porque en la sociedad argentina hay una percepción positiva de la CyT. Si no hablan bien de la ciencia y la tecnología o dicen que le van a hacer daño, pierden votos. Ahora ¿nos podemos quedar con esto? No, nos van a volver a mentir en campaña. Los candidatos a presidentes de la oposición no hablan de CyT con lo cual tenemos todo el derecho de pensar que si no está en el discurso de campaña, entonces obviamente lo están relegando a un segundo o tercer plano y podemos esperar lo peor, porque además tenemos el ejemplo de lo que pasó entre 2016-2019. Creo que nosotros -desde el oficialismo o quienes entienden que nuestro país necesita Ciencia y Tecnología- deberíamos lograr garantías formales e informales y compromiso de aquello que un político o una política promete en campaña electoral. Un candidato o una candidata no puede decir cualquier cosa y después no cumplirlo o no puede ignorar en su discurso el componente científico tecnológico de lo que puede ser un programa de gobierno para los próximos cuatro años. -Tu campo de estudio es la historia de la ciencia Argentina. ¿Cuál fue el mejor momento que atravesó la CyT en el país?  -Permítanme contarles la experiencia del 2007. Néstor Kirchner había hecho muchísimo para recuperar las políticas de CyT de lo que había heredado: un estado devastado. Cristina pudo darle una mirada un poco más estratégica y tomó iniciativas sistémicas: crea Tecnópolis, Canal Encuentro, puesta en órbita de los satélites, además de crear un Ministerio de Ciencia y la creación de un Plan. Yo les aseguro que fue a pasos agigantados cómo la Argentina logró posicionar a la CyT en la primera línea de las políticas públicas y en llegar a la sociedad para generar conciencia social de su importancia para un proyecto de país. Ahí tenemos un ejemplo muy positivo que me parece que en estos cuatro años no logramos reproducir por la pandemia y por otras deficiencias. Sí, se avanzó en el campo científico tecnológico y mucho. Les aseguro que lo que encontramos en diciembre del 2019 fue un desastre. Entonces, tomando como punto de partida esto y también lo que quedó del 2015, la respuesta a la pandemia no se puede explicar de otra manera. Piensen que el sector de Ciencia y Tecnología es parte del estado porque las inversiones privadas son ínfimas y esa es una de las tareas que tenemos por delante, traccionar inversión privada. -¿Qué pasa cuando desde dentro del ámbito científico los investigadores se muestran despolitizados?  -Si uno piensa en cierto grado de despolitización del sector de Ciencia y Tecnología la reacción más fácil es decir “tenemos un sector desinteresado por el país” y ubicar ahí un pecado original en la comunidad científico tecnológica Argentina. Creo que es más complejo. No hay un pecado original. No me quedo del todo conforme con el concepto de “despolitización”. Esto que llamamos “despolitización” se puede pensar como autoprotección o una actitud cauta respecto de las políticas públicas que prometen algo, pero después, cuando cambia el gobierno o cuando hay algún problema económico, nos dejan en la mitad del río. Permítanme sacar cuatro fotografías: volvemos a la democracia en diciembre de 1983 con el gobierno de Raúl Alfonsín. Heredó un sector devastado por la dictadura, por políticas de terrorismo de Estado y de autoritarismo al interior de las dinámicas institucionales de CyT. Hizo lo que pudo el gobierno de Alfonsín. Tuvo metas ambiciosas, pero tenía un país endeudado, al FMI tratando de intervenir o condicionando su política económica y una capacidad de financiamiento escasìsima. ¿Qué pudo hacer para las políticas de CyT? Si tuviera que sintetizar diría que recuperó las instituciones de CyT para las dinámicas de una democracia incipiente. Estableció algunos sectores estratégicos como las telecomunicaciones. Creó la Escuela Latinoamericana de Informática que fue un caso exitosísimo, pero que clausuró el menemismo en sus primeros años. La economía se siguió desindustrializando. ¿Qué hizo el INTI que fue creado para colaborar en la industrialización de un país, pero el país se desindustrializaba? Fue un barco fantasma, a la deriva. En los 90 hubo algunas excepciones, pero fue por iniciativa propia de la comunidad científica. En términos sistémicos las políticas de CyT fueron también desfinanciadoras y privatizadoras. Un documento del FMI proponía privatizar el CONICET. Lo leí hace 15 años y aún hoy estoy tratando de pensar qué sería un CONICET privatizado. Durante los 90 se llegaron a decir esos disparates de la ciencia y la tecnología. La crisis del 2001 termina y los gobiernos de Néstor y Cristina comienzan un proceso inédito de recuperación. Creo que para la CyT fue lo mejor que le pasó desde 1810, pero viene el gobierno de Macri. Ahí uno se pregunta qué podemos esperar en términos de acompañamiento de las políticas de CyT: ¿una actitud militante de la comunidad científico tecnológica? La comunidad científico tecnológica de la Argentina, igual que la de cualquier país latinoamericano, no sólo debe preocuparse por su actividad profesional en el laboratorio, en la rutina cotidiana de producción de conocimiento científico tecnológico que necesita el país, sino que además debe reservarse parte para concientizarse de lo que este país necesita y de cómo debe defender al sector porque lamentablemente hay fuerzas políticas que cuando asumen e inician una gestión de gobierno atentan contra él. Y la respuesta es: “pero yo me dedico a la ciencia y la tecnología, mi vocación está en la ciencia y la tecnología, no quiero ser un militante político”. Ahí hay todo un trabajo que me parece que tiene que ver con un nivel de batalla cultural en el cual la comunicación pública de la ciencia, la ciencia en las escuelas primarias y secundarias, la propia actividad que generamos dentro de las universidades y los institutos de CyT se tiene que trabajar esta dimensión. Cómo protegemos, cómo blindamos el sector de CyT de gobiernos de derecha que vienen a degradar las instituciones científicas. Estoy sintetizando mucho algo que es muy complejo y muy controvertido. Esto lo trabajo desde hace muchos años desde mi rol de docente, de mi rol de militante, de mi rol de funcionario y las respuestas son muy diversas. Hay gente que entiende, milita y que a la vez tiene una actitud proactiva y a veces son científicas, científicos, tecnólogas, tecnólogos de primera línea que ganan premios internacionales. Hay que desnaturalizar el prejuicio de que si es un militante político seguramente no es un buen científico o científica. Pareciera ser que estar comprometido políticamente supone perder calidad científica. Error. Horror pensar esto. Yo creo que es al revés. Hay evidencias de que incluso gran parte de los muy buenos científicos y científicas que entienden la coyuntura Argentina tienen la actitud militante que tienen -y cuando digo militante no me refiero a adherir a una fuerza política, sino a la defensa política del sector o a la defensa de las políticas científicas con miradas de mediano y largo plazo para un proyecto de país- que coinciden muchas veces con el Frente de Todos, pero también coinciden con la izquierda. Es un tema muy complejo y controvertido que hay que seguir trabajando. -¿Por qué te parece que es controvertido? -Es controvertido por los prejuicios que supone pensar que la militancia atenta contra la calidad de producción de conocimiento científico tecnológico y por no entender el contexto de un país en desarrollo, sobre todo en la coyuntura de América Latina y en la coyuntura del capitalismo global actual donde hoy tenemos procesos de devastación de las políticas. En Brasil con Temer y Bolsonaro o el gobierno de Macri en la Argentina realmente hicieron estragos y ahí me parece que estos gobiernos generan una actitud más comprensiva a un llamado a la defensa política de los sectores de CyT. Durante el gobierno de Macri hubo actividades de resistencia y fueron creciendo en adhesiones dentro de la propia comunidad científica. Para poner un caso paradigmático: recuerdo que en 2016-2017 se firmó un documento para defender al sector de las políticas devastadora del macrismo por parte de directores y directoras de centros del CONICET, y fueron menos de cien el primer documento de adhesiones; y cuando hubo un segundo documento, en 2018-2019, se duplicaron los directores de centros de CyT que adhirieron a un posicionamiento político de defensa del sector. Esta charla también demuestra que desde las ciencias sociales hay muchísimo material para trabajar sobre el impacto de las políticas de gobierno de derecha, conservadora o neoliberal, en este sentido de neoliberalismo periférico como el gobierno de Macri o el propio impacto de las políticas de CyT del ciclo de gobiernos kirchneristas respecto de las políticas públicas, la matriz productiva y la actitud de las propias comunidades de ciencias y tecnología o de investigadoras e investigadores. Hay mucho para trabajar.

Mariana Hidalgo/ Alejandro Armentia

Elecciones en Argentina y las TICs (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones)

Reproducimos la mirada -interesada- de DPL News, una agencia informativa enfocada en las industrias del mundo TIC, sobre las posiciones de los candidatos presidenciales que competirán dentro de 24 días. Y «linkeamos» al final una antigua opinión de AgendAR, cuando comenzaba el gobierno actual. «Las que transcurren son semanas acaloradas en el sector de las telecomunicaciones de Argentina. El esperado pliego 5G salió, pero con detalles que no convencieron a la industria, que expresó su descontento con un regulador dividido entre oficialismo y oposición. Y especuló, a partir de los antecedentes, sobre el probable curso de accion de un gobierno de Unión por la Patria.

Juntos por el Cambio

“Saber si el gobierno licitó o no 5G nos va a dar el punto de partida en ese tema”, señaló Héctor Huici, exsecretario de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Argentina, en conversación exclusiva con este medio. El también referente sectorial de la candidata por el Pro, Bullrich, consideró que lo óptimo sería “apalancarse en estas licitaciones para desarrollar una nueva tecnología y mejorar la cobertura. Yo creo que hoy mejorar la cobertura no significa estar con lo último en todos lados, sino tener cobertura 4G razonable en todo el país”. En un juego de previsiones, el ejecutivo habló de la necesidad de profesionalizar el regulador, además de mejorar y simplificar reglas y eliminar trabas para los despliegues, mientras que descartó la posibilidad de que un eventual gobierno de Juntos por el Cambio otorgue al sector rango de ministerio. De esa posición se despliegan distintas opciones, como que el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) absorba la política pública o se modifiquen reglas para cambiar el esquema de autoridades de aplicación sobre las telecomunicaciones. Sobre las prioridades, dijo que “hay consenso en revisar el destino de los Fondos de Servicio Universal (FSU), darle más transparencia y aprovecharlo mejor, incluso en algunos lugares se empieza a hablar del universo de aportantes”, en sintonía con lo propuesto a los presidenciables por Infraestructura Digital Argentina (IDA). La simplificación regulatoria inicia, expuso, con el fin del DNU 690, y también “debe revisarse el rol de Arsat”. Sobre este punto, agregó que “hay opciones, lo inmediato es dejar de hacer mal lo que se está haciendo mal”. ¿Y para llegar a los no conectados? El subsidio a la demanda es un plan dentro de la plataforma de Juntos por el Cambio. “Está en agenda algo parecido a lo que es el Lifeline en Estados Unidos”, comparó Huici, aunque aseguró que habrá que revisar el detalle al considerar la alta inflación y la inestabilidad macroeconómica local. El proyecto oficial de Bullrich suma a lo expuesto “un plan especial para darle cobertura a zonas alejadas mediante la banda de 450 MHz y satélites” bajo el marco de la propuesta de “ordenar y modernizar el sector”.

La Libertad Avanza

El plan del outsider Javier Milei, representante de La Libertad Avanza, se enfoca en una profunda reforma del Estado, la eliminación del Banco Central y la dolarización. El economista prometió libre competencia, señaló que estará alineado con Estados Unidos e Israel, que dejará que el sector privado mantenga relaciones con China y Brasil, y que avanzará “en el cierre o la privatización de todas las empresas públicas”, entre ellas Télam y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). También dijo que cerrará el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). El libertario no tiene programa ni equipos conocidos para el sector, aunque sus propuestas podrían traducirse en cambios clave, como la eliminación de controles tarifarios y reducción de trabas para el despliegue y las importaciones. Su percepción sobre la utilidad de las empresas públicas seguramente genere la reducción a cero de inversiones por parte de Arsat, empresa para la que incluso podría plantearse la venta de sus activos a considerar lo expuesto en la plataforma del candidato. El candidato a Jefe de la Ciudad Buenos Aires del partido violeta y actual legislador porteño por el mismo espacio, Ramiro Marra, se quejó públicamente de las decisiones del gobierno actual sobre 5G: “Preocupación por lo que puede hacer este gobierno con este tema que implica cuestiones de geopolítica de alto nivel y de largo plazo faltando menos de cuatro meses para que se les termine el mandato”, disparó. Algo más: su compañero de fórmula es Eduardo Martino, que se presenta como consultor en Tecnologías Aplicadas a Ciudades Inteligentes y ex gerente de Operaciones de Arsat. El candidato a presidente por la Libertad Avanza emitió en las últimas horas una denuncia pública en la que pidió al presidente de Argentina, Alberto Fernández, que frene y revoque nombramientos, contrataciones y concursos en el Estado por “ser de nulidad absoluta e insanable”. En la lista se encuentra la Resolución 1285/2023 del Enacom, que le dio vida a la subasta 5G. El economista indicó que “el gobierno ha decidido avanzar a último momento con una licitación mal diseñada que afecta el desarrollo de las comunicaciones en Argentina y en la que se pretende beneficiar a las empresas estatales en perjuicio del sector privado”. “El despliegue de la tecnología 5G es un paso de suma importancia que la Argentina debe dar, pero debe darlo bien”, concluye el documento que antes considera una “intromisión del Estado al desarrollo de actividades privadas” los detalles del pliego vinculados al espectro asignado a Arsat, la posibilidad de que la estatal se quede con bloques no asignados y la tarifa social. También critica que el proceso persigue un “enfoque claramente recaudatorio, lo cual ya valió fuertes críticas de las empresas del sector y torna poco atractivas las inversiones de ese mercado”, a lo que se suma que “los precios (de los bloques) son muy elevados”. Por último, considera un error no poner a disposición de interesados “el espectro 4G que se encuentra disponible”. Se barajan extraoficialmente algunos nombres que podrían ser parte del gabinete de Milei si gana las elecciones el 22 de octubre. Si el economista es presidente, Argentina pasará a tener ocho ministerios y todo apunta a que telecomunicaciones quedará dentro de la esfera de Infraestructura. Entre los candidatos a liderar esa cartera figura Alejandro Cosentino, exvicepresidente de la Cámara Argentina Fintech.

Unión por la Patria

Un nuevo gobierno peronista a cargo de Sergio Massa mantendrá probablemente como propuesta la idea de soberanía digital con inversiones en ARSAT, planes de conectividad y el uso de los FSU con aportes no reembolsables para el cierre de la brecha en latitudes con baja o nula cobertura, aún con la diferencia de criterios que actualmente existe sobre estos puntos entre el sector público y privado. También es esperable la continuidad del DNU 690, que a la fecha sigue vigente aunque con impacto limitado por los fallos a favor de los operadores que pidieron libertad tarifaria en la Justicia. Massa impulsó el llamado dólar techpara que emprendedores relacionados con las TIC puedan recibir ingresos del exterior sin obligación de pesificar ese dinero, y tuvo una intensa actividad en la promoción de la industria tecnológica de la mano de la Secretaría de Economía del Conocimiento, hoy dentro de la esfera del Ministerio de Economía que él lidera. Deberá encontrar soluciones al enredo cambiario y problemas con la importación de equipos, al tiempo que se espera de su eventual gobierno mayor acompañamiento a cooperativas TIC, con las que ya mantuvo reuniones. Con el culebrón 5G con definiciones que se esperan para las próximas semanas, la fórmula oficialista también tiene sobre la mesa avanzar en una revisión de la Ley de Medios con obligaciones para las plataformas, en sintonía con lo que se discute en Europa. Así lo reveló el propio candidato a Vicepresidente por este espacio, Agustín Rossi, quien hoy cumple funciones como Jefe de Gabinete de Ministros. Además, Massa propuso avanzar en un proyecto de Ley Federal para la Producción y la Industria Audiovisual, en pos de obtener recursos de grandes plataformas para la industria creativa local.

Frente de Izquierda

Desde la izquierda, en tanto, se quejaron de la realidad actual de las telecomunicaciones en el país. “Es inconcebible que en pleno siglo XXI, con todo el desarrollo tecnológico existente, haya regiones del país sin conectividad o con servicio muy deficiente”, señalaron ante la consulta de DPL News. Agregaron que “la inversión de Arsat debe ser para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares”, e hicieron énfasis sobre la importancia de la tecnología para mejoras en distintos servicios públicos, como la salud.

Expectativas empresarias:

Aún a la espera de los tradicionales documentos de asociaciones del sector para los presidenciables, en el que habitualmente figuran aspectos como la necesidad de bajar el precio del espectro, reducir cargas impositivas y eliminar trabas para el despliegue, la distancia entre los candidatos en las PASO deja el camino abierto a apuestas para octubre. Tres partidos sumaron más del 85 por ciento de los votos válidos con diferencia mínima entre los participantes del podio: el futuro del país, y del sector, está en juego

Una opinión de AgendAR:

Esta nota de opinión se publicó el 21 de diciembre de 2019. Creemos que no ha perdido actualidad

¿Qué hacer con ARSAT?