Un fallo judicial respaldo la exploración offshore en el Mar Argentino
Una mision de la NASA trajo a la Tierra 250 gramos de la roca del Asteroide Bennu
Ayer domingo, la cápsula OSIRIS-REx de la NASA atravesó la atmósfera de la Tierra a unas 15 veces la velocidad de la bala de un rifle.
A esas velocidades, se convirtió en una bola de fuego en el cielo, pero un escudo contra el calor y un paracaídas frenaron el descenso, convirtiéndolo en un suave aterrizaje en el desierto de Utah, en EE.UU.
La cápsula trae un cargamento precioso: un puñado de polvo recolectado del asteroide Bennu, una roca espacial del tamaño de una montaña que puede darnos información clave para responder a una de las preguntas más profundas para los humanos: ¿de dónde venimos?
“Cuando tengamos los 250 g del asteroide Bennu, estaremos viendo material que existía antes que existiera nuestro planeta, incluso algunos granos podrían ser más viejos que nuestro sistema solar”, dice el profesor Dante Lauretta, investigador principal de la misión.
“Estamos tratando de rastrear nuestros inicios. ¿Cómo se formó la Tierra y por qué es un lugar habitable? ¿De dónde viene toda el agua de nuestros océanos? ¿de dónde viene todo el aire que existe en nuestra atmósfera? Y de manera más importante, ¿cuál es la fuente de todas las moléculas orgánicas que componen la vida en la Tierra?”.

La creencia que prevalece es que muchos de los componentes clave para la vida llegaron a nuestro planeta durante una época muy temprana de la historia de la Tierra en una lluvia de meteoritos, muchos de ellos a lo mejor parecidos a Bennu.

La travesía para conseguir los fragmentos de Bennu comenzó en 2016, cuando la Nasa lanzó la nave Osiris-Rex hacia el objeto de 500 metros de diámetro.
Le tomaría dos años en llegar al cuerpo rocoso y otros dos años más se dedicaron a cartografiarlo, antes de que el equipo de la misión pudiera identificar con confianza un lugar en la superficie de la piedra espacial en el que recoger una muestra de “tierra”.
El papel de Brian May

Alguien clave a la hora de tomar esa decisión fue la leyenda británica del rock y astrofísico Brian May. El guitarrista de Queen es un experto en mapeo de imágenes estéreo.
Tiene la habilidad de alinear dos imágenes con diferentes ángulos de un mismo objeto para dar un sentido de perspectiva, formando una escena 3D. Él y su colaboradora Claudia Manzoni hicieron esto para elaborar la lista final de lugares en Bennu en los que recoger muestras. Ellos definieron los lugares más seguros para el acercamiento.
El momento de la captura de la muestra, el 20 de octubre de 2020, fue increíble.

Osiris-Rex descendió hasta el asteroide, sosteniendo su mecanismo de agarre al final de un palo de 3 metros de longitud.
La idea era darle un golpe a la superficie de la roca y, al mismo tiempo, soltar un soplido de gas de nitrógeno para levantar polvo. Pero lo que ocurrió después fue un shock.
Cuando el mecanismo hizo contacto, la superficie se partió como un fluido. Para cuando el gas se disparó, el disco ya estaba 10 cm por debajo. La presión del nitrógeno abrió un agujero de 8 mts de diámetro. El material voló por todos lados, pero lo importante es que parte cayó en la cámara de recolección.

Así que aquí estamos. Osiris-Rex entregó la muestra de Bennu al final de lo que ha sido un viaje de ida y vuelta de siete años y de 7.000 millones de kilómetros.
La cámara será llevada al Centro Espacial Johnson, en Texas, donde se ha construido un cuarto especial dedicado al análisis de las muestras.
El doctor Ashley King del Museo de Historia Natural (NHM) de Londres, será uno de los primeros en poner sus guantes sobre el material. Forma parte del equipo “mirada rápida”, que será el que haga el análisis inicial.
“Traer muestras de un asteroide no es algo que hagamos muy a menudo. Así que quieres hacer esas mediciones iniciales y quieres hacerlas muy bien”, dice. “Es muy emocionante”.

La Nasa ve a Bennu como la roca más peligrosa del sistema solar. Su trayectoria en el espacio hace que sea el asteroide con mayores probabilidades de impactar a la Tierra del que se tenga conocimiento. Pero no hay que asustarse, las probabilidades son muy bajas, parecidas a que lances una moneda al aire y te salga cara once veces seguidas. Y un impacto no ocurriría el próximo siglo.
Bennu seguramente tenga agua, y bastante: al menos el 10% de su peso, y toda en sus minerales. Los científicos intentarán ver si las proporciones de los distintos tipos de átomos de hidrógeno en esta agua es parecida a la de los océanos de la Tierra.
Si, como creen algunos expertos, la Tierra temprana estaba tan caliente que perdió gran parte de su agua, el encontrar una coincidencia de H2O en Bennu podría impulsar la idea de que un bombardeo posterior de asteroides tuvo gran relevancia en darles volumen a nuestros océanos.

También es posible que Bennu contenga entre 5% y 10% de su peso en carbono. Aquí radica gran parte del interés. Como sabemos, nuestro planeta se basa en la química orgánica. Al igual que el agua, ¿habrán llegado las moléculas desde el espacio para que empezara la biología en la joven Tierra?
“Uno de los primeros análisis que se les harán a las muestras incluirá hacer un inventario de todas las moléculas basadas en carbono que contenga”, dice la profesora Sara Russell.
“Sabemos, a través de estudiar meteoritos, que los asteroides probablemente contienen distintas moléculas orgánicas. Pero en los meteoritos, muchas veces están bastante contaminadas, así que estas muestras nos dan una oportunidad de descubrir realmente cuáles son los componentes orgánicos prístinos de Bennu”.
El profesor Lauretta agrega: “De hecho, nunca hemos buscado en los meteoritos los aminoácidos de las proteínas por este problema de la contaminación. Así que creemos que realmente vamos a avanzar en nuestro entendimiento de lo que llamamos la ‘hipótesis de entrega exógena’, la idea que estos asteroides fueron la fuente de los bloques fundacionales de la vida”.
Lanzan una planta de hidrogeno en Pico Truncado, Santa Cruz
ARSAT instalará una sede de investigación y desarrollo en Bariloche
«Los nuevos territorios argentinos»
Estos tres artículos forman una de las primeras trilogías que publicamos sobre un mismo tema, en el 2018.
LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 1° parte
LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 2° parte
LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 3° y última parte (por ahora)
Argentina exportó tecnología nuclear a Canadá. Y es sólo el comienzo
Daniel E. Arias
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DEL COMUNICADO OFICIAL: “Con esto, una vez más, se demuestra que el sector nuclear no sólo es un sector que Argentina lideró como un proveedor confiable para el mundo, sino que también es un sector que industrializa nuestro país”, como bien dijo la secretaria de Energía. Los tipo CANDU hacen que los tubos de presión trabajen en condiciones de alta exigencia durante toda su vida útil, ya que en su interior se encuentran los canales combustibles en los que se produce el proceso de fisión. Así, durante 30 años deben operar a temperaturas de entre 250 y 300 grados centígrados, soportar 100 atmósferas de presión interna y estar constantemente sometidos al flujo neutrónico producto de la fisión del uranio.“Cualquier reactor del mundo, sea canadiense u otro, tiene que hacer la transferencia del calor del circuito de agua primario, derivado de la fisión del uranio, a un circuito secundario que es el agua que mueve la turbina. Ese vapor está a más de 200 grados y, por lo tanto, los tubos necesitan estar bajo una presión muy importante causada por el calor”, explica el presidente de Conuar, Pablo Vizcaíno.
Esto requiere tubos especializados, realizados en base de níquel y tecnología de zirconio, resistentes a la corrosión y las altas temperaturas. “Son caros y de los mejores del mundo. Se usan también porque no se pueden cambiar cada cinco o seis años porque requeriría paralizar y gastar mucho dinero. En Embalse, por ejemplo, duraron 30 años” indicó. Precisamente, Embalse y el desarrollo de centrales nacionales le brindó la experiencia a Conuar para exportar sus productos al resto del mundo. “La extensión de la vida útil de Embalse implicó un retorno, después de mucho tiempo, de la importancia de la producción de combustibles y componentes nucleares. Conuar fabricó prácticamente todos los componentes internos de la central de Embalse”, recordó el titular de CONUAR.
En el caso de Canadá, Conuar resulto ganadora de la licitación para fabricar los tubos, los cuales serán producidos hasta noviembre del año que viene y dirigidos a la extensión de vida útil de cuatro reactores del Complejo Nuclear Bruce, localizado a orillas del lago Huron, en la ciudad de Ontario.
Conuar también exportó recientemente tapones de blindaje (shield plugs) a China, siendo la primera vez que el país exportó productos nucleares al país asiático. Del mismo modo, fue proveedor de componentes de los reactores Westinghouse en Estados Unidos, una de las principales firmas productoras del área en el mundo, y exportó anillos de sello de cavidad (cavity seal rings), aros de acero inoxidable de compleja construcción que se sueldan a los reactores. Por otra parte, la empresa argentina, de propiedad mixta, tiene planeada para este año y el próximo una exportación “muy importante” a India de tubos similares a los enviados a Canadá, con otras medidas específicas. Este pedido –señalaron desde la firma- está cifrado en más de US$ 20 millones y equivaldrá a 340 kilómetros de tubos, con posibilidades de ser ampliado. Conuar se creó en 1982 a partir de la unión entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), dueña del 32,7%, y el Grupo Pérez Companc, dueño del 67,3%. Con una trayectoria de 41 años en la producción de reactores, tubos y componentes nucleares (como pastillas de uranio) y la concreción de exportaciones a 32 países, sus productos tienen aplicación en los sectores nuclear, aeroespacial, industria química y petroquímica. Dentro de Conuar se encuentra Fabricación de Aleaciones Especiales (FAE), una fábrica de tubos sin costura realizados con los más altos requerimientos de calidad en su tratamiento, realizados específicamente con materiales resistentes a la corrosión y para procesos críticos.La CNEA y el Hospital Garrahan construirán un servicio avanzado de radioterapia infantil
Un salto de calidad en las aplicaciones nucleares a la salud pediátrica
En la actualidad, el Hospital Garrahan cuenta con un servicio de diagnóstico por imágenes y un servicio de radioterapia que realiza tratamientos para alrededor de 300 pacientes por año. En el nuevo edificio ambos servicios compartirán una superficie de 3500 metros cuadrados y contará con equipos de última generación, como el acelerador que está instalado en el Centro Argentino de Protonterapia. Las nuevas instalaciones incluirán equipos de tomografía por emisión de positrones tipo PET-CT, tomografía por emisión de fotón único SPECT-CT, un área de radiofarmacia y, para los tratamientos de radioterapia, dos aceleradores lineales modelo Versa HD de la firma Elekta, de origen sueco. “Esta ampliación para los servicios de diagnóstico por imágenes y radioterapia del Hospital Garrahan es como estuviéramos construyendo un nuevo centro de medicina nuclear y radioterapia”, expresó el gerente de Área de Aplicaciones Nucleares a la Salud de la CNEA, Gustavo Santa Cruz. Y anticipó que “a este convenio se sumará otro que en los próximos días suscribiremos con INVAP para que puedan comenzar ya mismo con las obras, porque están listos los planos del proyecto de ampliación, ya se hicieron estudios de suelo y contamos con la definición completa de equipos y sistemas accesorios”. La financiación del proyecto será afrontada por el Plan Nacional de Medicina Nuclear, que se orienta a garantizar el acceso universal y de máxima calidad a las aplicaciones de la medicina nuclear para la prevención, el control y el tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles. El acto se realizó en la Sede Central de la CNEA, donde también estuvieron el gerente de Área Aplicaciones Nucleares a la Salud del Organismo Gustavo Santa Cruz y, por el Hospital Garrahan, el director asociado de Servicios Técnicos Darío Fillipo, la jefa del servicio de Radioterapia Natalia Pinto y la responsable del área de física médica del servicio Silvia Adamo. Tras la firma, la presidenta Adriana Serquis expresó que “estamos dando los primeros pasos para que avance este proyecto que será un gran aporte desde el sector de tecnología nuclear para todos los niños y niñas del país, nos llena mucho orgullo y de muchas ganas que pueda funcionar pronto, por el trabajo en conjunto con INVAP”. “Creo que es una contribución enorme para el país”, sintetizó. Por su parte, la integrante del Consejo de Administración del Hospital Garrahan Patricia Elmeaudy compartió su alegría porque “siempre que venimos a la CNEA nos vamos con buenas noticias y con lindos proyectos”. “Sabemos que en el sector tecnológico existen continuas mejoras, con posibilidad de realizar tratamientos más efectivos y con menos efectos colaterales y a eso apuntamos, sobre cuando hablamos de niños cuya potencialidad de crecimiento debe ser respetada”, completó.Para 2024 las empresas del rubro «Economía del Conocimiento» exportará servicios por más de 10.000 millones de dólares
Argentina fue el país de América del Sur que tuvo el mayor incremento (41%) en nuevos programadoresFilmus destacó que “las leyes de Economía del Conocimiento y de Bio y Nanotecnología, que logramos sancionar en el Congreso por unanimidad, van a permitir que estas áreas sigan creciendo. Actualmente, en nuestro país tenemos cerca de 200 empresas de base tecnológica de las cuales más de 60 exportan aportando divisas para el desarrollo soberano y federal del país. Tenemos profesionales de excelente calidad pero necesitamos continuar ampliando la formación en estos campos de conocimiento que son muy demandados en la actualidad y tienen que ver con el mundo del presente y del futuro. Para los países más desarrollados del mundo la inversión en ciencia y tecnología es prioritaria”. Un informe de la plataforma GitHub, que goza del reconocimiento de los especialistas del sector, afirmó que Argentina fue el país de América del Sur que tuvo el mayor incremento (41%) en el número de nuevos programadores en 2022, en comparación con el año anterior.
“Argentina puede volver a ser potencia regional en la construcción de buques”
«La Argentina a pesar de la crisis sigue brindando una cobertura médica y educativa»
“Éramos diez hermanos y vinimos a buscar oportunidades a la Argentina. Todas las escuelas públicas y las universidades nos abrieron la puerta. La Argentina a pesar de la crisis sigue brindando a la población una cobertura médica, educativa. Tiene hospitales, tiene escuelas. Y eso el paraguayo que esta acá lo recibe. Ir a la universidad es una forma de crecimiento social”, dice Salomón Ramírez Santacruz, vicepresidente del Club Deportivo Paraguayo.
Él llegó con 17 años, venía de un pueblo llamado Aba-i, en Paraguay, donde solo había una escuela primaria. “Como casi todos los migrantes, aterrizamos en una villa”, relata el hombre de 68 años que hoy tiene una zapatería en Lomás del Mirador, La Matanza. Y agrega: “En Paraguay los ricos son los que estudian en las universidades públicas y los pobres tienen muy pocos accesos. Mis hijos no tuvieron que hacer lo que hizo su papá, salieron de otra plataforma, pudieron ir a la universidad, a los 18 estaban preparados para enfrentar la vida y esa oportunidad se la dio este país”.

Hace años que los paraguayos son una de las nacionalidades mayoritarias a la hora de elegir la Argentina como destino para radicarse. Sin embargo, desde 2015, mientras la economía argentina se deterioraba y los indicadores macroeconómicos paraguayos mejoraban, su llegada disminuyó en un 66%. Pese a esto, se mantienen en el podio junto con los venezolanos, según se observa en los últimos registros públicos de inmigrantes, que van desde el 2015 hasta el 2023.
En el 2015 fueron 103.739 los paraguayos que eligieron a la Argentina para radicarse de forma permanente o transitoria, en promedio 8645 por mes. Sumaron casi un 40% de las 259.505 radicaciones pedidas ese año. Siete años después, en 2022, fueron apenas 35.088, no alcanzan los 3000 al mes y representaron casi el 25% de quienes pidieron la residencia en el país.
La merma se enmarca en una tendencia que se extiende a los demás países latinoamericanos exceptuando a Brasil y Ecuador, donde la cantidad de migrantes viene en ascenso. El total de migrantes en 2015 llegaba a 238.495 mientras que el año pasado sumaron 150.821.
“En nuestro país si no tenés dinero te morís”, sintetiza Blanca Valenzuela y enfatiza la importancia de la atención a la salud. “La realidad es que yo desde que llegué nunca más dejé de trabajar, siempre tuve trabajo. Eso es lo que más valoro de acá, en mi país no pasa, no hay fuentes de trabajo. Yo vine de vacaciones, llegué un sábado y al lunes siguiente estaba trabajando”, sigue.
Llegó a sus 19 años y “como todas las migrantes” empezó trabajando como empleada doméstica. Terminó la secundaria, estudió computación, también empezó la carrera de abogacía, pero después la tuvo que dejar. Hace diez años que trabaja en la municipalidad de Quilmes, actualmente en la dirección de migrantes. Es también la presidenta de la Federación Paraguaya en la Argentina (Fepara).
Ranking
Paraguay encabezó el ranking de nacionalidades que migraron a la Argentina hasta 2018, cuando fue desplazada por Venezuela. El país gobernado por Nicolás Maduro tiene una lógica propia: registra un pico de radicaciones a partir de 2018, en coincidencia con la crisis política y humanitaria de ese país. En los primeros seis meses de 2023, Paraguay volvió a pasar al frente. Si bien pareciera haber un repunte de migraciones, el número aún se encuentra lejos de los valores registrados en el pasado.
“La evidencia histórica nos muestra que la migración paraguaya es inelástica ante momentos de crisis o estancamiento de Argentina. Para las personas migrantes, el país está percibido como un lugar donde llegan y tienen trabajo, de oportunidades para hacer una diferencia económica; además de la alta valoración que tiene de los servicios como la salud y la educación. Esto quedó patente con la crisis del 2001. La población migrante entre 1998 y 2002 no creció en magnitud, pero no hubo retorno a los países de origen”, describe Sebastián Bruno, doctor en Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires) e Investigador de CONACYT Paraguay.
El autor del libro Migración paraguaya hacia Argentina agrega: “Sí fue elástica -es decir, que los migrantes llegaron más- en los momentos en que la economía estaba mejor. Se observan dos momentos expansivos recientes: en los primeros años de la época de la convertibilidad y entre fin del 2002 hasta el 2010/2011″.
Según el censo del 2010, medio millón de paraguayos habitaban la Argentina, es decir que había más paraguayos que en Asunción. El fenómeno histórico quedó evidenciado también en las estadísticas paraguayas. Las conclusiones preliminares del censo realizado el último año mostraron que el país gobernado por Santiago Peña tiene una población de 6.109.644 personas, un total por debajo de las estimaciones de crecimiento poblacional –esperaban que el número alcance los siete millones- e incluso menor a la población del 2012. Algunos especialistas señalan que la emigración de los últimos 20 años podría ser una de las razones para explicar esta disminución. Los países más elegidos para emigrar fueron España y la Argentina.

Bruno describe que en un comienzo la migración era fronteriza, sobre todo en Formosa y Misiones, pero luego se fue moviendo hacia la ciudad de Buenos Aires. Hoy, la Ciudad de Buenos Aires alcanza el 17% del total de la población migrante, según datos de la administración porteña.
En base a los datos del censo del 2010, uno de cada cuatro paraguayos trabajaba en una obra en construcción, mientras que cuatro de cada diez mujeres lo hacía en trabajos domésticos de casas de familia. Los datos del censo 2022, que todavía no se presentaron, permitirán conocer si esa tendencia se modificó.
“Sucede que para el migrante recién llegado es más fácil acceder a estos trabajos. A partir de las vinculaciones por la red migratoria se insertan en determinados sectores de la economía”, señala Bruno que en su tesis doctoral llamó a este fenómeno “plusvalía étnica”.
“Yo me hice acá, viví más tiempo acá que allá. Tengo mi casa y no me falta trabajo. Decido quedarme porque nos gusta, estoy instalado”, dice Julio Serafín Ayala. Tiene 50 años y llego a los 17. No fue el primero de su familia, uno de sus hermanos ya estaba acá. Hoy, son cinco los que viven en Buenos Aires. Los cinco restantes están en Paraguay, donde también vive su madre de 88 años.
Ayala está dándole los últimos retoques a la cocina de uno de los cuatro departamentos del edificio en el que está trabajando. Tiene a cargo seis personas, dos de ellos también son paraguayos. Al igual que todos los albañiles, el colocador de pisos y el electricista.
Está en el rubro de la construcción desde que llegó. “Empecé a hacer changuitas, siempre en construcción. Me quedaba a dormir ahí en la obra. Mi mujer trabajaba en departamentos, cama adentro. Y con eso pudimos llegar a tener nuestra casa. En esa época era más fácil, más barato. Ahora ya no”, cuenta.
“En ese momento preferían más el peso argentino que el dólar, te lo sacaban de las manos. Valía más. Ahora ganás una montaña de pesos pero no sirve”, recuerda Julio sobre su primer viaje de visita a Paraguay, en 1998, luego de haberse mudado a la Argentina.
Estancamiento
Mientras la Argentina quedo atrapada en una década de estancamiento e inflación creciente, las variables macroeconómicas paraguayas mejoraron. Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con un 4,2% lidera el crecimiento económico este año para la región. Acompañado por Panamá (5,1%) y las islas del Caribe (4,2%).
Se agrega una libertad para la transferencia de divisas, una inflación que se ralentiza, una estructura impositiva de bajo costo y simple que se basa en la fórmula del “triple 10″ -10% del impuesto a las ganancias empresariales, 10% de IVA y 10% de rentas personales- y leyes favorables a la inversión.
El panorama, sin embargo, también incluye niveles de pobrezas del 24,7%, servicios básicos ineficientes y costosos y uno de los peores sistemas de educación del mundo, según el ranking de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.
“Hasta el 2015 el paraguayo venía mucho a trabajar acá. El asalariado podía ganar entre US$800 y US$1000 en la construcción y podían transferir dinero a sus familiares. Había mucha más demanda, había changarines golondrinas que venían por temporada. Hoy no alcanza para subsistir acá. Igual hablan de que Paraguay está mejor, está lleno de dólares, eso es lo que vende al mundo, pero es para unos pocos”, señala Ramírez Santa Cruz.

