El gobierno de Biden notificó al Congreso de EE.UU dos ofertas de aviones de combate a la Argentina
El gobierno de Joe Biden envió dos notificaciones al Congreso de Estados Unidos sobre dos propuestas de transferencia de equipo de defensa a la Argentina, una operación de venta de hasta 38 aviones de combate F-16 en poder de Dinamarca, y otra de cuatro aviones de patrulla marítima P-3 de Noruega, uno de ellos con capacidad para combatir submarinos.
Las notificaciones fueron enviadas por el Departamento de Estado y detallan dos operaciones de compra de armamento propuestas a la Argentina. Una operación contempla la transferencia de aviones de combate F-16 de Dinamarca y tiene un valor de venta aproximado de US$338.695.634. Se trata de los modelos más antiguos del avión caza norteamericano, de las que se prevé dos transferencias de hasta seis F-16 de la versión “Block 10″ y hasta 32 aviones “Block 15″. La transacción propuesta con Noruega involucra el traspaso de tres aviones turbohélice de patrulla marítima P3-C y un avión P3-C Orion para patrulla marítima, reconocimiento y combate antisubmarino, por un valor total de US$108.448.910.
Ambas notificaciones indican que Estados Unidos “está preparado para autorizar esta transferencia teniendo en cuenta consideraciones políticas, militares, económicas, de derechos humanos y de control de armas”, y que la transferencia “es consistente con los objetivos de asistencia de seguridad de Estados Unidos”. La aprobación por parte de ambas cámaras del Congreso es un paso previo para la autorización definitiva de la venta. Las notificaciones indican que la fecha propuesta para la transferencia es “inmediatamente después de que el período de notificación esté terminado”. Una vez aprobada la transferencia, la Argentina quedaría en condiciones de adquirir los aviones.
Las operaciones, indican los documentos, son parte de los planes de adquisición en curso de la Fuerza Aérea Argentina y la Armada para reemplazar la flota de aviones Mirage III y V, A-4 y aviones de patrulla P3-B.
La notificación fue enviada por el Departamento de Estado a los Comités de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Representantes, y al presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy. Ambas notificaciones llevan la firma de Naz Durakoğlu, secretaria Asistente de la Oficina de Asuntos Legislativos, y fueron enviadas con apenas una semana de diferencia, el 7 de julio, en el caso de la operación con Dinamarca, y el 13 de julio, en el caso de la transacción con Noruega.
Las notificaciones del Departamento de Estado al Congreso ofrecen la señal más nítida del interés de la Casa Blanca por la transferencia de armamento a la Argentina, a la vez que brindan detalles desconocidos hasta el momento sobre las opciones que baraja el gobierno nacional para renovar los aviones de patrullaje y combate de las Fuerzas Armadas.
La compra de aviones para modernizar la flota de la Fuerza Aérea y de la Armada se ha convertido en un tema de enorme interés geopolítico para Estados Unidos. Además de estas operaciones con Dinamarca y Noruega –en las que aparece involucrado Estados Unidos porque se trata de aviones de diseño norteamericano–, la Argentina evalúa ofertas de India, y de China y Pakistán.
En Washington se sigue con enorme inquietud el avance de China en América latina, y la compra de aviones y de armamento en general tiene profundas consecuencias en las relaciones bilaterales de los países porque implica un salto en la cooperación militar y tecnológica, y, por ende, un vínculo mucho más amplio y estrecho. De hecho, las notificaciones enviadas por el Departamento de Estado dejan en claro que “la transferencia permanente” de las aeronaves involucra también equipo de soporte, y cooperación técnica y de mantenimiento.
Y al aceptar una oferta en detrimento de otras, las transferencias de equipamiento militar también suelen dejar trazos profundos en los vínculos globales.
A principios de mayo, el embajador norteamericano en Buenos Aires, Marc Stanley, había dejado varias advertencias sobre el avance de China en un evento en Washington junto con el embajador argentino, Jorge Argüello.
Una de las principales: Stanley dijo que China “quiere tener más presencia militar” en América latina. Y también dijo que están preocupados por la licitación de la red 5G, que podría quedar en manos del gigante Huawei, un destino que Washington cree que dejaría información sensible que circula por la red en manos del gobierno chino.
“El hemisferio occidental es un hemisferio desmilitarizado. A China le gustaría cambiar eso y tener más presencia militar y control. Y si ponen aviones chinos allí, estamos creando un problema que no está ahí ahora”, dijo Stanley.
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Además de la oferta de aviones F-16 de Dinamarca, el gobierno de Alberto Fernández tiene en carpeta desde hace tiempo la posibilidad de adquirir aviones JF-17 producidos por China y Pakistán. La propuesta de los JF-17, que tendría mejores condiciones financieras, comprende 15 unidades, con la posibilidad de negociar un segundo lote y, eventualmente, un tercero.
“Son aviones nuevos y China ofrece un paquete de armamento y sensores muy completo y con pocas restricciones. Los condicionamientos serían, más bien, políticos por el giro que implicaría una operación con China”, confiaron fuentes militares. Las aeronaves de origen chino-paquistaní estarían equipadas con motores chinos, a diferencia de las versiones que operan Myanmar y Nigeria con motores rusos.
Las Fuerzas Armadas argentinas han estado históricamente alineadas con Estados Unidos y con los aliados europeos en el último siglo, que además han dado un fuerte respaldo a la Argentina para encarrilar las múltiples negociaciones que ha tenido el país en el Fondo Monetario Internacional (FMI). China, a la vez, ha comenzado a tener un rol mucho más activo en el desarrollo de la infraestructura y es uno de los mayores socios comerciales y se está convirtiendo en uno de los principales acreedores del mundo emergente y en desarrollo.
Otra consideración geopolítica es el llamado veto británico. Después de la Guerra de Malvinas, el gobierno del Reino Unido mantiene la presión sobre la industria militar para evitar que se autorice la venta de material militar a la Argentina, lo que frena la adquisición de materiales con componentes británicos o de aliados de Londres. Pero los observadores de las Fuerzas Armadas han dejado entrever que el veto es un obstáculo que puede ser sorteado.
Rafael Mathus Ruiz
Comentario de AgendAR:
La posición de AgendAR ha sido desde el comienzo desaconsejar la compra de aviones de combate. Somos conscientes que la Fuerza Aerea Argentina esta desguarnecida y que necesita imperiosAmente renovar su material. Pero nuestro pais no esta en condiciones de hacerlo ahora. Deberia ser en todo caso una decision del proximo gobierno. Hay un factor mas que debe tomarse en cuenta para esa decisión: «Argentina deberia comprar aviones a quien los venga a fabricar aca. Y que aproveche que venimos produciendo aviones desde 1927, con algunos modelos propios notables, y que podemos dar servicio técnico de cercanía en la región. Sobre todo, seria conveniente comprarle a quien nos dé la transferencia de tecnología para fabricar la turbina aquí. ¿Por qué? Porque la vamos a necesitar mañana para fabricar otra cosa: drones argentinos.» Estas consideraciones no estan, obviamente contempladas en la oferta estadounidense pero no se trata de un prejuicio ideologico. Recientemente deciamos:«Estimados pakistaníes, la Argentina necesita volver a diseñar y construir drones. Respecto de cazas de superioridad aérea, tan caros en todos lados, por el momento recomendamos a nuestros compatriotas esperar y ver si algo se nos pone a tiro en prestaciones, precio y fabricación nacional.»
AgendAR
El gigante suizo Glencore se hace dueño de un proyecto minero clave para el NOA

Qué es el proyecto MARA
Según los estudios preliminares, el proyecto MARA tiene unas reservas de, al menos, 5,4 millones de toneladas de cobre y 7,4 millones de onzas de oro contenidas en 1105 millones de toneladas de mineral, que se calcula que son suficientes para explotar los yacimientos por al menos 27 años con 86 kilómetros de perforaciones. Contempla un capital de u$s 2700 millones para la etapa de construcción y u$s 1500 millones durante su vida útil. Ya se encuentra en exploración avanzada y en esta fase se generaron 900 puestos de empleo directos e indirectos. Así como la Argentina se posiciona como un destino atractivo para la explotación de litio -el país integra el llamado ‘Triángulo del Litio’ con Chile y Bolivia- el cobre también tiene una oportunidad. Se trata de una actividad clave para atraer inversiones y generar divisas en un contexto en el que escasean dólares. Actualmente, la Argentina no cuenta con producción de cobre, Por eso, MARA representa una oportunidad para el sector, por su «alta calidad, larga duración y bajo riesgo». Se espera que cuando entre en operación, se convierta en uno de los 25 mayores productores del mundo de este mineral, con una producción media prevista en 200 kt anuales (con créditos adicionales por subproductos significativos) para los 10 primeros años. En ese sentido, el 84% de las exportaciones de Catamarca provendrían de MARA, que aportaría el 35% de las exportaciones del Noroeste Argentino (NOA). El proyecto tiene potencial para exportar u$s 2080 millones a partir de 2026 y u$s 2495 millones al año siguiente, según adelantó su gerente general, Nicolás Bareta. Según Glencore, MARA es uno de los proyectos de cobre con menor intensidad de capital a nivel global debido al «buen mantenimiento de la planta de Alumbrera y su infraestructura asociada». Por eso, se utilizará parte de los activos reciclados que quedaron de la Alumbrera, que tiempo atrás le dio trabajo a 1953 personas. La apuesta pretende alcanzar hasta un 30% más de las ganancias que antiguamente dio el lugar, con la generación de 3500 puestos de trabajos locales. La unión no requiere la construcción de una planta: el mineral triturado se trasladará en una cinta transportadora terrestre que conectará a lo largo de 35 kilómetros los dos puntos para el posterior procesamiento del recurso. La mayor parte de la inversión se destinará a la máquina trituradora y la cinta trasportadora. Así, se busca disminuir el impacto ambiental con un modelo sustentable.«Nature»: se destaca la seguridad de la vacuna argentina contra covid-19 «ARVAC Cecilia Grierson»
ooooo
AgendAR agrega:
Me acaban de dar esta vacuna, «La Cecilia», en el CEMIC de Saavedra, CABA, como voluntario integrante de la fase 3 del estudio de licenciamiento. Todavía ignoro si lo que me inyectaron fue placebo (solución salina) o vacuna real. Pero me dijeron que no me enteraría de ello hasta dentro de tres meses, cuando se abra el «doble ciego», se sepa qué me ligué hoy y me vacunen de veras si era placebo. En noviembre de 2020 estuve en la fase 3 internacional de la vacuna de Jenssen, y aunque el doble ciego se abrió recién a fines de 2022, me di cuenta «sobre el pucho» de que no había sido placebo. Los efectos adversos leves fueron inmediatos: mucho cansancio y síntomas pseudogripales. En 2022 recibí Moderna, la primera vacuna recombinante contra el COVID aprobada por la FDA, como parte de la campaña vacunatoria nacional, que ya venía de repliegue. Literalmente me planchó dos días en la cama. Pero ésta, La Cecilia, me dijo hoy el infectólogo Pablo Bonhevi, parece estar bastante libre de esos efectos y sin embargo los números de eficacia están dando muy bien, aunque todavía no están cerrados. Como balance del COVID-19, el gobierno de Alberto Fernández hizo tres cosas: permitió que aquí se fabricaran decenas de millones de dosis de la vacuna de Astra Zeneca, y que se fueran en tambores hacia México, sin fraccionar, y sin que retornara ninguna. El gobierno inventó una excusa ridícula: no había filtros ni frasquitos para el «filtering-filling», es decir la formulación de las dosis individuales. Sí los había: a 450 metros de la puerta de la planta mAbxience, en Garín, provincia de Buenos Aires, donde se fabricaba la vacuna a granel la vacuna de AstraZeneca, está Biogénesis Bagó, otra planta de vacunas en copropiedad del mismo dueño, el grupo ELEA, que abastece de vacunas contra la aftosa a casi todo el subcontinente. Todas con su filtrado y su frasquito. «No entiendo cómo no hay un circuito de fraccionamiento para uso local», se frustró cuando lo entrevisté Jorge Geffner. Virólogo e inmunólogo, Geffner dirige el INBIRS, Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, que pertenece a la Universidad de Buenos Aires y al CONICET. Expresaba el asombro de muchos de sus pares. Entre las vacunas PAGADAS por la Argentina que viajaron a México «one way trip» estaban los 12 millones de dosis que necesitaban los grupos de mayor riesgo, entre ellos médicos, enfermeros y todo el personal de salud. Entre la primavera de 2020 y el otoño de 2021 se enfermaron muchísimos. Muchos de ellos se murieron en cumplimiento de su trabajo. «Porque no había frasquitos». Luego siguió la fase de importación. La nueva ministra de Salud, Carla Vizzotti, se jugó el prestigio y el cargo en la compra de la Sputnik-V rusa, que resultó tremendamente efectiva, y de la Sinopharm china, que también salió buena, pero inevitablemente llegó con cuantagotas y bastante tarde, porque la lista internacional de espera era larga. Después, durante 2021 vino la libre importación de vacunas buenas pero caras de Moderna y Pfizer, cuando el médico Juan Mansur estaba de Jefe de Gabinete. Durante todo ese tiempo, las autoridades sanitarias a la vacuna Cecilia Grierson, de la UNSAM, no la habilitaban a iniciar una fase 1, de bioseguridad. Olvidate de financiar una fase 2 y una fase 3. Eso con el laboratorio Pablo Cassará ya plenamente equipado para entrar en producción. Ahora parece que ya no va a haber más remedio que licenciarla. Debería haber hecho los estudios de fase «a velocidad warp» y estaba en la calle en el momento más siniestro y trágico del COVID criollo, el pico de contagios y muertes entre la primavera de 2020 y el otoño de 2021. Hay veces en que tener una política de salud fijada por las multinacionales mata a tanta gente como El Proceso. Alguien debería hacer las cuentas. Bueno, aquí está «La Cecilia», me la dieron hoy (tal vez), no siento efectos secundarios. Esta vez había frasquitos.Daniel E. Arias
PS: Abel Fernández, mi jefe, me sugiere que firme como Daniel «Hamster» Arias, por tanta participación en «trials» de fase 3.Primeras pruebas de los paneles solares para el satelite SABIA-Mar



Un nuevo puerto exportara el petróleo de Vaca Muerta
Otro nuevo puerto en marcha
Desde YPF también se avanza en el proyecto para crear un nuevo puerto petrolero de aguas profundas en la zona de Punta Colorada, al sur de Río Negro. Una vez en marcha, se proyecta concretar una exportación por semana, de unos 2,4 millones de barriles o 390.000 metros cúbicos. Este proyecto superará ampliamente la capacidad del actual sistema de acopio que hoy tiene Ebytem OiltankingCAME: «Estas vacaciones de invierno fueron las mejores desde 2017»
Creció la compra de dólar ahorro en junio. Y sigue siendo una cifra insignificante: u$s161 millones
Los Acuerdos Artemis. Argentina, EE.UU., China y la Luna
Abel B. Fernández
Tras una reunión del director de la NASA con el presidente, Argentina se sumó a los acuerdos Artemis
El Gobierno nacional oficializó junto al titular de la NASA la adhesión a los Acuerdos Artemis de cooperación espacial internacional
El senador y ex astronauta Bill Nelson –actual Administrador y máximo responsable de la NASA–está de visita en la Argentina. Su viaje incluye visitas y reuniones con el presidente Alberto Fernández, directivos de la empresa estatal de tecnología Invap y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) de nuestro país y con Daniel Filmus, ministro de Ciencia. El objetivo central de esta movida fue la firma de acuerdos de cooperación tecnológica entre los expertos del reconocido organismo espacial de los Estados Unidos y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) de nuestro país. En una conferencia de prensa Nelson refirió que las «áreas de cooperación entre ambas instituciones se enfocarán en diversas temáticas que los científicos de ambos países irán definiendo». En ese sentido el Gobierno dará este jueves un paso estratégico ante Estados Unidos ya que Nelson adelantó que «espero firmar hoy mismo con el presidente Fernández la adhesión argentina al «Programa Artemis«, en el que ya están involucrados 27 países. Creo que Argentina será el país 28». Artemis consiste en una serie de misiones automáticas y tripuladas cada vez más complejas y cuyo objetivo final es volver a enviar a la superficie lunar a un equipo de astronautas e investigadores. Además, dicho programa busca sentar las bases de una nueva «Era» de exploración espacial que incluya el establecimiento de una base lunar permanente; hacer prospecciones para la extracción de recursos lunares y –en el mediano plazo– servir de trampolín para futuras misiones tripuladas al planeta Marte, explotando especialmente el oxígeno y el hidrógeno lunar que se encuentra -en forma de agua- en el polo sur de nuestro satélite. Según explicó el ministro Filmus, «para nosotros la colaboración con la NASA es algo estratégico para avanzar en el diseño y envío de satélites al espacio”. Y recordó que “ya estuvimos reunidos con Nelson varias veces: en marzo del año pasado y en abril de este año, en Estados Unidos. Esta vuelta es un gusto recibirlo en Argentina para profundizar la cooperación internacional en el rubro espacial». El tour completo de contactos del titular de la Nasa, incluye –aparte de la actual visita argentina– sendas reuniones en Colombia, que mantendrá la semana próxima, y en Brasil, donde ya se vio con el presidente Lula.Agenda local
En nuestro país, la agenda del visitante prevista para los próximos días incluye un evento con estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UBA, varios encuentros con los máximos directivos de la Conae y el mano a mano con el presidente Alberto Fernández en la Casa Rosada para la firma del convenio «Artemis». Luego viajará a Rio Negro para visitar las instalaciones de Invap, la principal firma de tecnología involucrada en diversos aspectos de nuestras misiones espaciales y en el desarrollo de tecnología satelital. Y antes de partir de regreso a EE.UU, el próximo lunes Nelson hará una visita al Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Conae, unidad que funciona en la provincia de Córdoba. ¿Que tipo de tecnologías y misiones podría aportar la Argentina a un organismo como la NASA? Según respondió Nelson a la pregunta, «esos detalles los propondran luego los científicos de cada uno de los países. A modo de ejemplo, recuerdo una colaboración ya hecha entre ambos países donde se aprovechó para analizar la salinidad de los océanos. Y los resultados fueron muy exitosos«. Por otra parte, cuando le recordaron que Argentina está desarrollando su propio programa de lanzadores, afirmó que «en los próximos años deberemos acceder cada vez más al espacio con diversas cargas útiles. Y la NASA tiene muchos proveedores para esto, incluyendo empresas privadas como Space X. Pero si Argentina desarrolla su propio lanzador, no veo por que no podríamos aprovechar juntos dicha capacidad en el futuro».Cuerpos extraterrestres
Como en estos días en Estados Unidos se volvió a afirmar que las autoridades tienen evidencias «ocultas» de extraterrestres, la pregunta sobre la veracidad d esta información caía de maduro. Con una sonrisa en la cara, escuchó atentamente y luego explicó: «En la NASA nos tomamos todo muy seria y científicamente. Por eso ya armamos una comisión de doce expertos que se encargará de elaborar un informe sobre esta temática que espero tener dispoible en las próximas semanas». Pero, pícaro, más allá de la respuesta oficial, agregó: «si me preguntan por mi opinión personal, creo que el Universo es realmente muy vasto en distancias, en galaxias, en sistemas, en estrellas y en planetas. Y los astrónomos me han dicho que han hecho sus cálculos y hay más de un trillón de probabilidades matemáticas de que, en alguna de las incontables galaxias, exista un planeta similar al nuestro donde se haya desarrollado la vida. De hecho, sería rarísimo que no hubiera otras formas de vida en el Universo». Además, recordó que la NASA ya se encarga de buscar vida fuera de la Tierra. «Es uno de nuestros mandatos centrales: por ejemplo, vamos a traer una serie de muestras de polvo de Marte a nuestros laboratorios locales para poder hacer análisis detallados y verificar si no hay evidencias de vida actual, o pasada, en nuestro vecino planeta rojo».Político y astronauta
Clarence William Nelson fue la apuesta para este puesto del presidente Joe Biden y es el 14° administrador general de la Nasa desde su fundación. Tiene una larga carrera como legislador por el partido demócrata y la particular característica de saber bien de que se trata el organismo que hoy dirige. De hecho, Nelson fue astronauta y voló en la misión del transbordador espacial STS-61C, en 1986. En ese año, a bordo del Space Shuttle «Columbia» orbitó la Tierra 98 veces a lo largo de una misión de 6 días, en la que se encargó de realizar diferentes experimentos. Entre sus cargos políticos estuvo la presidencia del Subcomité de Ciencia y Espacio que funciona en la Cámara de Representantes de EE.UU y en su equivalente del Senado. Tiene una postura muy clara en materia de cambio climático y es coautor de una variada legislación dedicada a investigar y contrarestar este tema, además de ser un firme defensor de las misiones de la NASA dedicadas a modelar e investigar en detalle esta amenza global.Enrique Garabetyan

