Adriana Serquis: “Apoyar la ciencia y la tecnología es mirar al futuro”

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La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis, se refirió este viernes a la importancia del sector científico y tecnológico en el país en medio de una campaña electoral que puso en esto en duda con promesas de feroces recortes presupuestarios y cierre de organismos. La reconocida física explicó que el tema de si la inversión “es un lujo o una necesidad” es una “discusión” que se da incluso “adentro del sistema científico”. En tanto, sobre las aproximaciones a la respuesta, señaló: “Pasa por ahí la idea de que cuanto peor podemos llegar a estar, más necesario es invertir en algo superador, que pueda pensar en un futuro posible, diferente, y basado en otro tipo de recursos”. Y puso un ejemplo histórico: “Creo que Néstor Kirchner lo hizo al principio de su gobierno. A pesar de la situación de crisis, se dio cuenta de que esa mirada estratégica de poder apostar hacia otro tipo de modelo era necesario”. En la vereda opuesta, la científica explicó los riesgos que tiene frenar la inversión en este sector: “Tenemos en desarrollo un centro de protónterapia único en el hemisferio sur, que va a poder dar respuestas a tratamientos de cáncer particulares”. “Ese centro está muy avanzado y con el Gobierno de Macri se desfinanció y quedó a medias y todavía tenemos que estar dando respuestas de por qué no se ejecutó más rápido. Todo eso nos genera pérdidas de capacidades”, añadió sobre el ejemplo. Y finalizó sobre este punto: “Cuando se detienen estos grandes proyectos, parte de esa masa crítica se va a otros lugares, a otros sectores. Y volver a formar la inversión que hizo el país en esas capacidades, es tremendo volver a recuperar. Destruir es muy fácil, reconstruir es mucho más lento y difícil”. Más adelante, Sequis aseguró que “uno no puede quedarse en el ‘no me están dando la respuesta que hoy quiero ya’” porque “la ciencia y la tecnología es mirar al futuro con grandes posibilidades”. “Eso es lo que tratamos de discutir, poner en valor”, apuntó. Y agregó: “Desde diferentes disciplinas ayer se ponía en debate esto, qué capacidad tenemos, cómo es la ciencia a demanda. Creo que toda ciencia es necesaria”. Además, en un tono reflexivo, sumó: “Quizás tenemos que comunicar mejor lo que hacemos. Y esa es una de las tareas que tenemos pendientes y donde estamos tratando de apostar. Cuando uno cuenta, la gente se entusiasma”.

Economía del conocimiento: Argentina ya exporta más de USD 7.000 millones anuales

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En Argentina las exportaciones asociadas a la industria del conocimiento alcanzaron en 2022 los USD 7.300 millones, un aumento de 20% en relación al año previo.

Se le llama “economía basada en el conocimiento”, “tecnologías de la información” (IT) y de muchas otras maneras, pero el nombre es lo de menos. Lo que realmente importa es que la tecnología sigue creciendo y parece no tener techo. Miles de empresas alrededor del globo se vieron impulsadas durante la pandemia de Covid-19, cuando la economía mundial se resentía y cientos de firmas se están afianzando hoy en la Argentina. Al mismo tiempo, el sector genera empleos a un ritmo que la oferta de personal calificado para cubrirlos no puede seguir. Se proyecta que el déficit laboral se profundizará en los próximos años. Ese contexto de alta productividad y poca mano de obra, conduce además a un escenario de salarios superiores al promedio y un nivel de rotación de recursos humanos particularmente alto. Todo apunta a que la tecnología seguirá avanzando a ritmo acelerado, incluso desplazando a otros sectores. Algunos analistas incluso advierten que las potencias económicas del futuro serán las economías que más desarrollen la economía del conocimiento. ¿Podrá la Argentina formar parte de ese grupo? A la hora de analizar al sector tecnológico local, hay datos estadísticos que dimensionan el potencial de crecimiento del sector. Sólo la industria del software logró una facturación por la venta de servicios al exterior de unos USD 2.500 millones, de acuerdo a un relevamiento de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi). Lo positivo, además de la tendencia de crecimiento, es que a nivel mundial las exportaciones de productos digitales superaron USD 800.000 millones en 2022; el margen para crecer es aún muy alto. En lo que respecta al mercado laboral los números también son claros. Según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, en los últimos cinco años se crearon más de 37.700 empleos en el país solamente en actividades de informática (sin contar al resto del sector TIC), lo que generó una expansión del 38,3 por ciento. Además, según datos de la Secretaría de Economía del Conocimiento, el sector tecnológico en su conjunto tiene un déficit constante de personal calificado estimado en 10.000 búsquedas anuales dentro del país, lo que da cuenta de la rápida salida laboral que tienen los estudiantes de tecnología. En base a esto, tanto el Gobierno nacional como las administraciones nacionales y municipales están incentivando a los jóvenes desde hace años para que se anoten en carreras de tecnología. Sin ir más lejos, el ministro de Economía, Sergio Massa, recordó el último jueves en una entrevista televisiva que en los últimos meses se entregaron 70.000 becas para nuevos programadores. “El objetivo es llegar a 300.000 jóvenes para que se preparen en esa carrera. El futuro está en la economía asociada a la tecnología”, aseguró. En los últimos cinco años se crearon más de 37.700 empleos en el país solamente en actividades de informática (Trabajo) Esa relación de mucha demanda laboral, con poca oferta, repercute por supuesto en los ingresos. De hecho, un estudio de la Cessi demostró, a través del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (Opssi), que los salarios del rubro IT duplican a los del sector privado en general y superan ampliamente al valor de una Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires. La mediana salarial (esto es, el punto medio del rango de distribución, aquel que deja al 50% por debajo y al 50% por arriba) de quiénes trabajan en sectores de base tecnológica fue de $347.000 brutos en enero de este año, mientras que la CBT llegó en ese momento a 172.000 pesos. Las diferencias se han seguido manteniendo a lo largo de los últimos meses y según un relevamiento de Manpower, los nuevos aspirantes a puestos en el sector IT son los que mejores sueldos iniciales piden. En julio, los empleados junios de tecnología y sistemas (quienes recién se están incorporando al mercado), pidieron ganar $242.651, un valor 21% por encima del resto de los sectores. Resta mucho por hacer y por ahora, Argentina está lejos de ser un referente tecnológico a nivel mundial. ¿Es imposible? no para los especialistas, pero sí hay mucho trabajo que hacer en el camino.
Existe un déficit de 10.000 personas en puestos con formación especializada en tecnología
Qué estudiar para subir a la ola Se habla constantemente de que faltan talentos para satisfacer la demanda de la industria tecnológica. Ahora bien, ¿qué se necesita exactamente? Desde Intel aseguraron que la industria tecnológica demanda una diversidad de talentos con habilidades bien marcadas, que son las que impulsarán el cambio. “Las profesiones que encabezan la lista de demandas son los ingenieros y desarrolladores de software. Conforme la digitalización se instaura como la norma en cada sector, la capacidad de crear y mantener aplicaciones y sistemas tecnológicos adquiere una importancia fundamental”, explicó la Gerente de Desarrollo de Negocios de la multinacional. Para los expertos del área tecnológica, las mejores oportunidades a futuro estarán en la inteligencia artificial Para los expertos del área tecnológica, las mejores oportunidades a futuro estarán en la inteligencia artificial Por otro lado, Huarte contó que también están tomando protagonismo los talentos especializados en inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático, y con ellos, la demanda de profesionales con habilidades en ciencia de datos y análisis. “Los científicos de datos y los expertos en IA son los arquitectos de las decisiones basadas en estadísticas, creando modelos predictivos que desafían lo convencional y abren nuevas posibilidades”, detalló. “Se proyecta que para 2025 habrá una demanda de aproximadamente 97 millones de especialistas en la industria de Inteligencia Artificial en el mundo. En Intel, vislumbramos un futuro en el que la tecnología desempeñará un rol cada vez más significativo. La sinergia tecnología y seres humanos, potenciará nuestras capacidades y nos ayudará a tomar decisiones aún más acertadas”, agregó la especialista. Huarte mencionó además que la presencia de la Inteligencia Artificial está expandiéndose no solo en los negocios, sino en todas las áreas de la actividad humana. “Con el boom de la inteligencia artificial y la nube, se van a necesitar cada vez más especialistas en ciberseguridad. La constante digitalización requiere de talentos que garantizan la confianza en la economía digital para salvaguardar información crítica y proteger la privacidad de los datos de la complejidad de las amenazas cibernéticas en constante evolución”, aportó. Por su parte, Pablo Pereira sumó que la industria que esta en permanente evolución y se reinventa a mucha velocidad. “Hoy todo lo relacionado con plataformas de datos, con desarrollo de inteligencia artificial es lo más candente, pero una de las grandes características de esta industria es que es permite permanentemente aprender sobre lo aprendido, desarrollar capacidad sobre lo ya construido”, opinó. “Esa es la clave, la agilidad para entender para donde se está dirigiendo la necesidad. Y esta necesidad está siempre relacionada con la capacidad de poner en marcha nuevos y mejores procesos y casos de uso para compañías y usuarios finales”, concluyó el CEO de NTT DATA argentina. (Mariano Zalazar).

Exportan tecnología argentina para el cuidado del corazon

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Especialistas del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI desarrollaron una nueva versión de un equipo de monitoreo cardíaco de la empresa argentina Eccosur, que responde a requerimientos del sistema de salud actual y mantiene la competitividad del producto en el mercado. Se trata del holter modelo HT-103, que permite hacer estudios médicos de más duración y ya se exporta a nueve países de América Latina. El nuevo dispositivo tiene un menor consumo de energía para poder realizar estudios mayores a 48 horas, capacidad para detección de pulsos de marcapasos, conectores estándar de electrodos, mayor frecuencia de muestreo y mejor resolución en amplitud, comunicación bluetooth y soporte para memorias SD de mayor capacidad. El secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, resaltó: “Este es un Estado que pone el acervo científico y tecnológico del país al servicio del crecimiento de empresas que invierten e innovan como Eccosur, y que llevan sus productos a la frontera tecnológica para ganar mercados y aumentar las exportaciones. Por delante tenemos el deber de fortalecer esta tarea para que Argentina salte al desarrollo”. “El holter representa un salto tecnológico y de calidad, que es reconocido por nuestros clientes, y que seguramente nos ayudará a incursionar en nuevos mercados y afianzarnos en los actuales”, subrayó José Bibiloni, director de Eccosur.
El holter es una de las tecnologías médicas más utilizadas para la detección temprana de este tipo de afecciones
Eccosur es una empresa con 20 años de trayectoria que ha comercializado más de 10 mil holters en latinoamérica. El reciente dispositivo se utiliza en más del 60% de los estudios del país; se está exportando a Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay. Además, tienen previsto que ingrese al mercado mexicano. Por su parte, Alex Lozano, director del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI, agregó que “El instituto cuenta en su staff con diseñadores certificados por el Institute of Printed Circuits (IPC), como es el caso de Diego Brengi, que trabajó en el diseño del holter siguiendo normas y estándares internacionales en la temática ― que le agregaron valor a la tarea”. “Actualmente, continuamos trabajando de manera conjunta con Eccosur para sumarle al holter y al resto de los equipos que comercializa, conectividad a IoT (internet de las cosas), que permitirá no sólo compartir estudios de pacientes en la nube, sino también gestionar el uso del equipamiento médico en forma remota”, finalizó Lozano. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, con cifras que superan las 17 millones de defunciones anuales.  
 

Comenzó la reunión de los BRICS

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Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) buscarán a partir del martes en una cumbre en Sudáfrica mayor proyección política y económica para este bloque de grandes potencias emergentes que representan el 23% del PIB mundial,

La evolución del PIB del grupo BRICS
La evolución del PIB del grupo BRICS © Janis LATVELS / AFP

Otro orden mundial

El bloque, creado en 2009, se reúne una vez al año en una cumbre organizada por uno de sus cinco países miembros geográficamente distantes. El objetivo de estas citas es reafirmar el peso de estas economías con crecimiento desigual frente a Estados Unidos o la Unión Europea. El club promueve además el reconocimiento de un equilibrio económico y político mundial multipolar, que rompe con las organizaciones surgidas tras la Segunda Guerra Mundial, como el Banco Mundial o el FMI.

Candidatos

Además de los cinco miembros oficiales del Brics, cerca de 50 países asistirán a la cumbre. Casi todos han solicitado la adhesión al bloque, y 23 de ellos que ya presentaron formalmente su solicitud de adhesión. Irán, Argentina, Bangladés, Egipto, Bolivia y Arabia Saudita figuran en la lista. Uno de los factores de atracción reside en el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) creado en 2015 por el bloque, con la ambición de ofrecer una alternativa al Banco Mundial y al FMI. La estructura, con sede en la ciudad china de Shanghái, ya ha invertido 30.000 millones de dólares en proyectos de infraestructura y de desarrollo sostenible en los Estados miembros y otros países en desarrollo.

El dilema Putin

La organización de la 15ª cumbre de los BRICS generó una oleada de tensiones en los últimos meses por la posible presencia del presidente ruso Vladimir Putin. Tras meses de especulaciones, Pretoria anunció en julio que Rusia estaría representada por su ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov. Putin está bajo mandato de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por crimen de guerra en Ucrania. Como miembro de la CPI, Sudáfrica se habría visto obligada a detenerlo en cuanto entrara a su territorio. Sudáfrica, cercana a Moscú desde la época en que la Unión Soviética aportaba su apoyo a la lucha contra el apartheid, rechazó condenar la invasión rusa de Ucrania de febrero de 2022.

Sin dólares

Los cinco países, que representan el 18% del comercio internacional, critican la hegemonía del dólar en el comercio internacional. A principios de este año, Brasil y China firmaron un acuerdo bilateral para realizar intercambios comerciales en sus monedas locales.

Clasificación propia de Universidades

Los BRICS anunciaron en julio su voluntad de crear su propia clasificación internacional de universidades durante una cumbre de ministros de Educación en Sudáfrica. Rusia considera en particular que se impide la inclusión de sus universidades por motivos políticos.

Alberto Kornblihtt: El Conicet y el programa de Milei

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Reproducimos esta columna del biólogo Alberto Kornblihtt,  profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, investigador Superior del Conicet, miembro de las academias de ciencias de Argentina, EEUU, Francia, así como de otros países de América Latina. El candidato más votado en las recientes PASO afirmó en una entrevista televisiva que, de asumir como Presidente de la Nación, no sólo cerraría el Ministerio de Ciencia y Técnica, sino que privatizaría el Conicet para que sus miembros, que él supone que no sirven de nada para el país, ganen «su pan con el sudor de su frente». Antes de enumerar por qué nuestro país necesita de ciencia y tecnología, del Conicet y de otros organismos estatales como la CNEA el INTA, el INTI, etc., me resulta importante decir que voy a argumentar frente a los dichos de un candidato de ultraderecha, cuyo triunfo el pasado domingo fue festejado con entusiasmo por José Antonio Kast de Chile, Eduardo Bolsonaro de Brasil y el líder de Vox de España, Santiago Abascal. En este contexto, aunque descorazonador, no resulta sorprendente que Javier Milei, en consistencia con su demonización del Estado y entronización del mercado, considere al financiamiento estatal de ciencia y tecnología un gasto inútil que debe ser suprimido. Empecemos por el sudor de la frente. La derecha argentina, a veces festejada por chistes poco felices en tiras cómicas, ha hecho el trabajo hormiga de hacer creer a la población que los miembros del Conicet no trabajamos. Y es exactamente lo opuesto. El Conicet, fundado por el premio Nobel Bernardo Houssay, es una repartición virtuosa del Estado Argentino. Sus investigadores y becarios son admitidos después de rigurosos concursos donde, obviamente, no entran todos los que se postulan. Las evaluaciones de su trabajo y sus logros son realizadas cada dos años por decenas de comisiones de especialistas de alto nivel y muchas veces por evaluadores del extranjero. Los becarios y becarias, trabajan denodadamente, sin límites de horarios, y con estipendios modestos, en las investigaciones de sus tesis doctorales que rinden en todas las universidades de nuestro país. El personal de apoyo y administrativo trabaja con mucha dedicación, y magros sueldos, para facilitar las tareas de investigación y desarrollo. Los miembros del Directorio del Conicet trabajan ad honorem. El Conicet no es un edificio administrativo sito en Buenos Aires, sino una red de 310 institutos de investigación, federalmente distribuidos desde Tierra del Fuego a Jujuy y desde Mendoza hasta Misiones, a la que se suman grupos de trabajo en universidades públicas, instituciones estatales y privadas. Somos 12000 investigadores, 9000 becarios doctorales, 3000 becarios postdoctorales, 3000 técnicos y 1500 administrativos que constituimos un gran capital humano (término que parece gustarle al candidato) que enorgullece a nuestro país y que además le aporta un gran prestigio internacional. Sobre esto último, cerrar o privatizar el Conicet sería un escándalo internacional de desmedidas proporciones, ya que es la institución de ciencia pública más grande y productiva de América Latina. Algunos de sus miembros han recibido premios internacionales que pocos en el mundo obtuvieron y forman parte de las academias más prestigiosas del planeta. Espero haber esbozado la idea de que trabajamos y que ganamos menos que lo que el sudor de nuestra frente justifica. Ahora bien, ¿para qué trabajamos? Empezaré diciendo que ningún país, algunos de los cuales suelen ser mencionados como modelo por el candidato Milei como EEUU, Israel o Corea del Sur, puede darse el lujo de prescindir de la inversión estatal de Ciencia y Tecnología. Los tres países mencionados invierten el 5, el 5,9 y el 2,6 % de sus productos brutos internos respectivamente en investigación. Lo logros argentinos que mencionaré más abajo se obtuvieron con un mero 0,35 % del PBI. Arriba de esta cifra, en proporciones 5 a 15 veces mayores, están también Taiwán, Suecia, Bélgica, Japón, Alemania, Austria, Suiza, Dinamarca, China (sí, China), Turquía (sí, Turquía), los Países Bajos, Noruega y Brasil. ¿Y por qué invierten? Porque su desarrollo económico está íntimamente ligado a su progreso científico autónomo. Porque sin ciencia y tecnología, no hay país económicamente viable y muchos menos soberanía. Ya no se trata de sobrevivir con los productos de la actividad agropecuaria y extractiva solamente, es necesario generar conocimiento original que aporte valor agregado a nuestros productos de la tierra y nuestra industria. Obviar esto es malinformar y confundir a los votantes. Ocultarles que, sin el Conicet, la pandemia de covid hubiera sido más devastadora, es faltar a la verdad. Nuestros grupos de investigación han generado vacunas, kits de diagnóstico, barbijos inteligentes, respiradores. Han validado la efectividad de las vacunas que llegaban al país a través de ensayos sofisticados que sólo pudieron hacerse por la experiencia previa en investigación básica en temas diferentes del COVID. Gracias al Conicet se han creado, en los últimos años, 55 empresas de base tecnológica, cosa que quizás el candidato tampoco sepa. El Conicet ha sido clave en el desarrollo de satélites, radares y reactores nucleares, alimentos fortificados con probióticos, fármacos para la cura de cánceres, enfermedades hereditarias y metabólicas. Investigadores formados en el Conicet generaron el desarrollo, ejemplar en el mundo, de la determinación de lazos biológicos a través del ADN que, entre otras cosas, permitió identificar a los nietos de las abuelas de Plaza de Mayo. Una de las disciplinas estrella de nuestra ciencia es la paleontología, y nuestro país es líder en el mundo en el descubrimiento y caracterización de nuevas especies de dinosaurios, que, aunque parezca poco útil, es esencial para entender el presente y, por qué no, promover la actividad rentable del turismo. La biología vegetal también es estrella y se han producido nuevos cultivos de plantas cerealeras, que por resistir la sequía genéticamente, permiten extender el área de cobertura a zonas más áridas y están siendo aplicadas en otros países. El Conicet es socio, junto a YPF, de una empresa poderosa, llamada YTEC, cuyos desarrollos son imprescindibles para la moderna y eficiente explotación de Vaca Muerta y para convertir el litio en pilas. Nuestros estudios sociales permiten comprender la influencia de los cambios políticos, económicos, ambientales y tecnológicos en los distintos sectores de nuestra población. También elaborar lineamientos para leyes que condenen la discriminación y amplíen los derechos de los ciudadanos. Nuestros científicos aparecen frecuentemente en los medios aclarando sobre la importancia de hallazgos producidos fuera del país, sobre las ventajas y peligros, por ejemplo, de la inteligencia artificial. Muchos desarrollos del Conicet son patentados y las patentes son licenciadas con beneficio para el país y sus inventores. En fin, podría seguir, pero no quiero pecar ni de corporativo ni mendigar una comprensión, limitada por el modelo económico que pretende imponer el candidato. Sólo quiero agregar que todas estas actividades son cuantificables en dinero, en progreso palpable y en desarrollo humano y social. Claro está que no van a solucionar inmediatamente los graves problemas de la mayor parte de nuestra población que hoy no llega a fin de mes y que sufre la perversidad de un sistema que, por pagar la deuda ilegal al FMI, ajusta el cinturón de los más pobres. Pero eso no se soluciona cerrando el Conicet, ni votando a la ultraderecha.

Alberto Kornblihtt, biólogo molecular

 

En Argentina se desarrollan fármacos contra el cáncer y la esclerosis múltiple

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En lo que constituye un hito de la ciencia Argentina, se anunció la creación de una compañía que trasladará del laboratorio “a la cama del paciente” el conocimiento adquirido a lo largo de tres décadas sobre una molécula descubierta y estudiada íntegramente por Gabriel Rabinovich, investigador del Conicet y director del Laboratorio de Glicomedicina del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme). Esta molecula es vista en el mundo como una de las más prometedoras en inmunoterapia contra el cáncer y las enfermedades autoinmunes. Rabinovich se graduó de químico en Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y comenzó su tesis de doctorado bajo la dirección de Clelia Riera en 1993, hace justo 30 años. El 1° de septiembre se incorporó a la cátedra de Inmunología y aproximadamente a fines de ese año identificó y purificó la Galectina-1 (Gal-1), una proteína que, según descubriría más tarde, es una especie de “Piedra Rosetta” de la encrucijada que plantean el cáncer, y las enfermedades autoinmunes e inflamatorias: por un lado, facilita el “escape” tumoral silenciando linfocitos T activados, células del sistema inmune responsables de atacar tanto a patógenos como a células tumorales (las células cancerosas expresan cientos de veces más galectina que las sanas), y por otro, puede detener el ataque inmune cuando éste se vuelve contra el propio organismo. Galtec es una empresa de base tecnológica que tiene entre sus objetivos principales desarrollar productos terapéuticos que modulen la actividad de Gal-1; es decir, que aumenten o bloqueen su expresión (la “enciendan” o la “apaguen”) para así manipular el funcionamiento del sistema inmune frente a distintas patologías. Como dice el propio investigador, es una especie de Dr Jekyll y Mr Hyde, el personaje de Robert Louis Stevenson, “a veces juega el rol de villana, cuando ayuda a los tumores a eludir la respuesta del sistema inmune, y otras el de heroína, al evitar la aparición de enfermedades autoinmunesDesde hace mucho, quería traducir los descubrimientos que hicimos y las tecnologías que generamos en un programa que permita llegar a los pacientes –cuenta, emocionado, el científico–. Pero siempre cuidando los productos, permitiéndoles madurar, generar valor. Nos llevó mucho tiempo poner al día todo el proceso de propiedad intelectual, las patentes, cubiertas por el Conicet y por la Fundación Sales. Mientras tanto, fuimos desarrollando dos productos específicos: uno es una inmunoterapia contra el cáncer colorrectal, y el otro, un fármaco contra la esclerosis múltiple. Hicimos ensayos de seguridad y preclínicos, ya las probamos en modelos de laboratorio, y estamos listos para avanzar en el desarrollo de las ‘buenas prácticas de manufactura’, necesarias para presentarlas a las autoridades regulatorias, y luego hacia ensayos clínicos de Fase I y II”. Desde que empezó a publicar sus trabajos, muchos pacientes se acercaron a preguntar por la utilidad terapéutica de sus descubrimientos, publicados en las mejores revistas internacionales. “En un primer momento –cuenta–, pensé que lo mejor era licenciar [este conocimiento] a una compañía multinacional, pero numerosos investigadores extranjeros, y especialmente amigos y colegas me sugirieron la idea de fundar Galtec como una plataforma que permita acompañar los productos para que fueran madurando hasta que estén sólidos”.
Gabriel Rabinovich, en los laboratorios de Galtec
Sabía que sería un trabajo arduo, que en el país había importantes limitaciones, y que recorrería un camino desconocido, ya que no había otras empresas locales que hubieran completado el ciclo desde la investigación básica de algo que no se había hecho en ninguna parte del mundo hasta el producto terapéutico. “La gestación de esto llevó muchos años. Fue mucha adrenalina –confiesa–, pero pudimos hacerlo gracias a la gente que me acompañó desde el primer momento. Y, además, me tocó vivir en carne propia los estragos del cáncer en mi propia familia. Me pregunté cuál es el significado que uno tiene sobre esta Tierra si no hace una diferencia. Así, aunque muchos nos habían dicho que no íbamos a poder desde lo científico y lo hicimos, me dije que en esta empresa también lo iba a lograr. Voy a poner las mismas energías que para hacer la ciencia de la que nos enorgullecemos para que la transferencia sea muy rigurosa, muy exhaustiva”. Galtec está concebida como un triángulo, con tres aristas. Una, la más importante, es la de desarrollo, para solicitar la aprobación de la Anmat, la FDA y la EMA (autoridades regulatorias de la Argentina, Estados Unidos y Europa, respectivamente). Si todo sale bien, ese proceso comenzará hacia fin de este año. La segunda tiene que ver con la investigación de otros productos aún no maduros relacionados con la fisiopatología intestinal y enfermedades de la piel. Y la última arista es el compromiso social. “Queremos ser una empresa pequeña, pero que pueda orientar a los pacientes en momentos difíciles en una íntima colaboración con periodistas científicos, que ofrezca una comunicación certera sobre cuáles son los tratamientos más avanzados disponibles, servir de nexo con los especialistas”, subraya. En esta primera etapa, Galtec se concentrará en dos productos. Uno es el anticuerpo neutralizante antigalectina-1, que surgió de la hipótesis de que bloquear Gal-1 tiene  dos ventajas. Por un lado, aumenta la respuesta inmunológica que elimina el tumor. Por otro, inhibe la vascularización, vasos sanguíneos que alimentan las células tumorales y las metástasis que ella misma promueve. “Es decir –explica–, conjuga efectos de dos tipos de terapias que se utilizan normalmente: la inmunoterapia y la antiangiogénica. Tenemos un solo producto con dos efectos, lo que lo hace menos tóxico. Lo probamos en ratones, en muchísimos modelos, en melanoma y en cáncer de páncreas, de colon, de mama, el páncreas, de pulmón y en linfomas. Elegimos como primera patología para tratar el cáncer colorrectal por varios motivos. El primero es que se ubica entre la segunda y tercera causas de muerte en el mundo y está creciendo en jóvenes. Además, tiene precisamente las dos características que podemos bloquear: es muy vascularizado y también es inmunosupresor”. También avanzarán sobre una variante de Gal-1 que planean probar para el tratamiento de la esclerosis múltiple, patología autoinmune que se caracteriza por el ataque de linfocitos muy activados a la mielina [la vaina que cubre y protege los axones de ciertas células nerviosas] y causa neurodegeneración. “Lo que vimos en diferentes trabajos es que la galectina silencia la microglia [células de soporte neuronal cuya función principal es actuar como células inmunes] –destaca Rabinovich–; o sea, a diferencia de otras terapias que van hacia una sola célula, estas silencian todo el microambiente que daña”.
En laboratorios de Galtec (Foto: Verónica Tello)
Estos productos ya están protegidos por dos familias de patentes, 10 en total con una más en trámite, que los cubren en Estados Unidos, Reino Unido, Europa, Japón, Brasil, Canadá y la Argentina. Por un convenio, esto les otorgará importantes regalías al Conicet, a la Fundación Sales y a los inventores ante cada hito que se vaya alcanzando. Si bien tuvo varias posibilidades de realizar estudios posdoctorales en el exterior, Rabinovich decidió seguir trabajando en Argentina. En 1999, defendió su tesis y se trasladó a Buenos Aires donde comenzó a trabajar en el Hospital de Clínicas. Durante una pasantía con su profesor Carlos Landa, había  generado los anticuerpos que le permitieron “ver” esa proteína y en 2004 publicó un trabajo pionero y después vinieron un sinnúmero de hitos científicos. Dirigió 29 tesis doctorales. En total, lleva publicados con su firma 320 trabajos que recibieron 40.000 citaciones. En 2019, fue reconocido por la revista Immunity como una de las «25 voces líderes» para delinear el futuro de la Inmunología. “Lo que quiero es que no disminuya mi compromiso con la ciencia, poder seguir escribiendo, publicando, formando gente. Y en virtud de mi cargo como líder científico de Galtec, dedicarle el 50% de mi tiempo –comenta–. Es todo un desafío, pero también un gran aprendizaje. Siento que en estos años aprendí muchísimo y que es necesario si uno quiere llegar a los pacientes. Si hubiéramos licenciado estas patentes a una  compañía multinacional, no podíamos controlar el desarrollo. Así, si necesitamos hacer un cambio de anticuerpo, tenemos todo en nuestras manos y eso es fantástico. Se viene una época en la que hay que ponerle muchísima, muchísima energía a todo esto; en especial, para dar más oportunidades a los pacientes. En un momento fue un sueño y ahora es una formidable responsabilidad. Hay mucha gente que está aportando desde lo público, desde lo privado, desde lo personal. Y mi compromiso es que todo esto sea lo más riguroso posible”. Y concluye: “En un momento pensé que no servía para hacer ciencia, porque nada de lo que tenía entre manos me daba resultado y me frustraba mucho, perdía concursos, becas…. Pero me di cuenta de que lo importante es trabajar honestamente”.

NORA BÄR

Varios millones de personas en Argentina expuestas a aguas con arsénico. Nanopartículas para detectarlo

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Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Santiago del Estero desarrolló un detector portátil que logra determinar la presencia de arsénico en agua, mediante un sensor electroquímico con nanopartículas de oro. Ahora, trabajan en el diseño y la elaboración de otros componentes necesarios para poder transferir esta tecnología. Se estima que entre dos y cuatro millones de personas en la Argentina están expuestas a aguas con arsénico, un contaminante natural cuya ingesta prolongada puede ocasionar distintos problemas de salud, como el hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), una enfermedad que en su etapa más avanzada puede producir cáncer de piel u otros órganos. Este problema afecta a gran parte del territorio argentino, principalmente la llanura chaco-pampeana, que incluye las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires, y se profundiza en aquellos pueblos y parajes en los que no hay acceso a la red de agua potable ni a métodos de medición confiables que permitan saber si el agua es apta para el consumo humano. Frente a eso, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) desarrolló un dispositivo portátil para la detección de arsénico en agua que utiliza la corriente eléctrica como señal analítica. “Hemos estudiado, calibrado y validado el método de detección; para eso hemos llevado a cabo las determinaciones en dos parajes de Santiago, en Buey Muerto y La Aurora, donde validamos los datos con métodos de referencia y encontramos que coincide en un 95% con los valores, o sea, que se puede utilizar”, afirma la investigadora del CONICET Verónica Paz Zanini, que lidera este proyecto. La investigadora advierte que, para poder transferir este dispositivo a la industria, están trabajando en una segunda etapa de fabricación de los electrodos, que por el momento deben ser importados de Estados Unidos, algo que resulta “cada vez más difícil”. Para desarrollar este dispositivo, los y las investigadoras modificaron electrodos de cinta de grafito mediante el uso de plataformas nanoestructuradas, constituidas principalmente con nanopartículas de oro (AuNP). “El electrodo de cinta de grafito es una tirita similar a las que se utilizan en las pruebas de glucosa, a las que le ponemos un polímero, que es como una goma, y sobre ese polímero depositamos nanopartículas de oro capaces de absorber el arsénico”, detalla Zanini, que también es docente de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (FAyA/UNSE).
“El electrodo de cinta de grafito es una tirita similar a las que se utilizan en las pruebas de glucosa, a las que le ponemos un polímero, que es como una goma, y sobre ese polímero depositamos nanopartículas de oro capaces de absorber el arsénico”, detalla Zanini.
Este desarrollo permitiría hacer controles permanentes en los pozos de agua, por ejemplo, de una manera sencilla, transportable y con resultados más precisos que los que se obtienen, por ejemplo, con otros métodos que utilizan las conocidas tiras reactivas. “El potenciómetro es transportable, son como dos o tres discos duros apilados, y al método lo hemos calibrado para determinar las partes por millón de arsénico en agua, de 10 en 10, y no de 50 en 50”, dice Zanini. Para esa tarea hoy utilizan una computadora pero, para una próxima etapa, están tratando de conseguir algún  financiamiento para poder conectar este mecanismo a un teléfono celular. El Código Alimentario Argentino (CAA) establecía, hasta el año 2007, 50 µg.L-1 (microgramos de arsénico por litro de agua) como concentración máxima de arsénico para consumo humano. A partir de ese año, se modificó el valor límite máximo al propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 10 µg.L-1. Aun así, se extendió un plazo de 10 años para que las jurisdicciones puedan cumplir con el nuevo límite, haciendo la salvedad para aquellos distritos del país con suelos de alto contenido de arsénico, donde se podrán admitir como límite máximo los 50 µg.L-1 hasta contar con los resultados del estudio de “Hidroarsenicismo y Saneamiento Básico en la República Argentina”. “En general, se dice que el 60% de la población en Santiago tiene agua potable, pero es porque se considera la población que está en la Capital y en los departamentos de La Banda y Robles, adonde hay agua de red, pero el otro 40%, que está distribuido en la provincia, no tienen ese servicio; y ese es el problema: hay parajes que a veces son de unas pocas casas pero que no deberían quedar desatendidos”, afirma Zanini, y advierte que la mayoría de las personas que viven en zonas rurales en Santiago del Estero toman el agua de pozos que construyen en sus casas, en lugares donde muchas veces hay cantidades elevadas de arsénico. “En esos parajes, los pobladores son muy celosos de dejarte entrar a sus casas a medir el agua, porque temen que si encontramos algo les prohíbas sacar el agua o les cierres el pozo. En algunos casos, les explicábamos que había sospechas de arsénico y que no usaran el agua. Pero en muchos casos si se cierra o se clausura el pozo, se mueren de sed. Quizás tienen algún lugar cerca para comprar agua, pero no tienen el dinero para hacerlo”, lamenta Zanini, y reconoce que lo más complejo y desafiante de este proyecto fue enfrentarse a las problemáticas sociales y territoriales, que exceden lo límites del laboratorio.
“El potenciómetro es transportable, son como dos o tres discos duros apilados, y al método lo hemos calibrado para determinar las partes por millón de arsénico en agua, de 10 en 10, y no de 50 en 50”, dice Zanini. Para esa tarea hoy utilizan una computadora pero, para una próxima etapa, están tratando de conseguir algún financiamiento para poder conectar este mecanismo a un teléfono celular.
“El desafío mayor ha sido la parte humana y atender las demandas del territorio, porque hasta hace cinco años sólo hacíamos ciencia básica, pero luego nos dimos cuenta de que eso solo nos servía a nosotros”, afirma Zanini. Inicialmente, este proyecto, denominado “Dispositivo electroquímico portable aplicado en la detección y la cuantificación in situ de arsénico en agua destinada al consumo humano”, fue uno de los seleccionados en la convocatoria Argentina contra el Hambre, que realizaron en forma conjunta el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Ministerio de Desarrollo Social y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, poco antes de la pandemia. “Debido a las medidas de aislamiento, recién pudimos comenzar en 2021, cuando nos permitieron volver a trabajar de manera presencial”, aclara Zanini, que trabaja con un equipo de cinco especialistas, entre investigadores y becarios. Para poder avanzar, además, contaron con el aval de los comisionados de diferentes parajes de la provincia y de la Dirección de Obras Sanitarias de Santiago del Estero (Di.O.S.S.E.) , como instituciones adoptantes. Esta última hizo un aporte muy importante a la hora de comprar los primeros insumos, cuando todavía no tenían el primer desembolso de la convocatoria”, recuerda Zanini. Posteriormente, firmaron un convenio marco con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Allí están trabajando con dos especialistas del Laboratorio de Electrónica de Impresión. “Nosotros diseñamos la química que se va a usar, si vamos a poner nanopartículas de oro, grafeno y qué polímero, mientras que el diseño de cómo y qué imprimir, y en qué tamaño, lo hacen nuestros colegas del INTI”, explica Zanini. El año pasado, obtuvieron financiamiento de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), por 1,5 millón de dolares. Con esos fondos están comprando insumos, como la materia prima, el grafito para hacer las tintas en óxido de grafeno y algunos solventes para tratar de fabricar las tintas, y esperan comenzar a trabajar en el diseño de los materiales. “Con este tipo de convocatorias, hay que salir afuera del laboratorio y encontrarse con la problemática social, tratar con la gente y entenderla. En este caso, no era solamente la parte de investigación sobre qué nanomaterial o qué método electroquímico utilizar, sino también cómo explicarles las ventajas de lo que les proponíamos”, reconoce Zanini, y destaca que, a raíz de esta experiencia y gracias a este tipo de convocatoria, se han replanteado el rumbo de la investigación, lo que en el caso de su laboratorio ha generado dos nuevas líneas de investigación: por un lado, están trabajando en el desarrollo de un biosensor para detectar vinaza, que es un residuo contaminante de la industria azucarera y, por otro lado, están buscando un  método electroquímico que les permita encontrar glifosato en frutas y verduras.

La vía Argentina al hidrógeno verde pasa por el etanol. Se desarrolló aquí para este submarino español

El S-80 Isaac Peral haciendo sus primeras pruebas de mar, con un retraso en construcción de casi dos décadas, por errores de cálculo y rediseños costosos con la nave ya casi construida. Dotado de una propulsión diésel-eléctrica como casi todos los submarinos no nucleares, debía llevar además una silenciosa planta de potencia auxiliar que quemaría hidrógeno molecular (H2) en una celda combustible.
Esta unidad, llamada AIP, le daría casi una semana más de inmersión total sin usar snórkel. El H2 se obtendría de alcohol vegetal, etanol, sujeto a un proceso de «reforming» a bordo en una planta diseñada por el equipo de químicos de Miguel Laborde, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.
Navantia nunca pudo instalar esta unidad de potencia, porque las pilas combustibles que empleó, de tipo PEM, requerían de H2 de una pureza casi total en monóxido y dióxido de carbono. Hoy podría montar perfectamente una pila de tipo SOFC, más potente y tolerante, pero había que cerrar el casco de apuro y botar el submarino de una vez porque, tras tantas demoras y rediseños, estaba en juego el prestigio del astillero Navantia.
La venta de esta tecnología a España se hizo a través de la Fundación Innova-T, que ahora empieza a presidir el propio Laborde. No es imposible que surja algún proyecto serio para mover camiones, trenes o barcos con H2 hecho por reforming de etanol, obtenible de la fermentación de desechos de cosecha.
Para la Argentina, que produce millones de toneladas anuales de rastrojos, sería una fuente de hidrógeno verde mucho más sensata y manejable que la electrólisis del agua. Y además, genera el H2 a demanda de la pila, sin tener que almacenarlo: este gas literalmente destruye los metales.
La Dra. Adriana Serquis, presidenta de la CNEA, es una autoridad nacional en pilas combustibles.
Daniel E. Arias

Qué es el Conicet, a qué se dedica y cuántas personas trabajan

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El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), un ente autárquico que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, es el principal organismo dedicado a la Ciencia y la Tecnología en la Argentina.

Su misión es la promoción y ejecución de actividades científicas y tecnológicas en todo el territorio nacional y en las distintas áreas del conocimiento. Fue creado por Decreto Ley N° 1291 el 5 de febrero de 1958, su primer presidente fue Bernardo A. Houssay -Premio Nobel de Medicina en 1947-, quien dirigió el ente por más de una década.

Instituido como organismo autárquico bajo dependencia de la Presidencia de la Nación, se dedica a brindar instrumentos para el conocimiento científico que van desde la Carreras del Investigador Científico y Tecnológico y del Personal de Apoyo a la Investigación, el otorgamiento de becas para estudios doctorales y postdoctorales, el financiamiento de proyectos y de Unidades Ejecutoras de investigación y hasta el establecimiento de vínculos con organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales de similares características.

Cuántas personas trabajan en el Conicet

En el biobanco del Instituto INBIRS del Conicet y la UBA se recibieron donaciones de sangre de pacientes con COVID-19 que contribuyeron a diferentes estudios. El conocimiento posibilitó el desarrollos de tests serológico para monitorear la propagación de la pandemia en el país, entre otras aplicaciones (Conicet)En el biobanco del Instituto INBIRS del Conicet y la UBA se recibieron donaciones de sangre de pacientes con COVID-19 que contribuyeron a diferentes estudios. El conocimiento posibilitó el desarrollos de tests serológico para monitorear la propagación de la pandemia en el país, entre otras aplicaciones (Conicet)

Actualmente, se desempeñan en el organismo más de 11.800 investigadores, más de 11.800 becarios de doctorado y postdoctorado, más de 2.900 técnicos y profesionales de apoyo a la investigación y aproximadamente 1.500 administrativos. En total, suman 28.000 personas.

Trabajan distribuidos a lo largo del país -desde la Antártida hasta la Puna y desde la Cordillera de los Andes hasta el Mar Argentino- en sus 16 Centros Científicos Tecnológicos (CCT), 10 Centros de Investigaciones y Transferencia (CIT), un Centro de Investigación Multidisciplinario y más de 300 Institutos y Centros exclusivos del Conicet y de doble y triple dependencia con universidades nacionales y otras instituciones.

-Becarios: son egresados de la universidad que desean seguir estudiando. Su próxima meta será el doctorado para generar mayor transferencia de conocimiento y mejorar la calidad de sus investigaciones. Al finalizar su doctorado los becarios pueden ingresar a la Carrera de Investigador Científico del Conicet y trabajar en Institutos.

-Investigadores: los miembros de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CIC) tiene formación universitaria y se dedican en forma exclusiva a la investigación original y creadora. Además, les enseñan a futuros investigadores.

-Profesionales y técnicos: los miembros de la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) brindan y realizan asesoramiento técnico a grupos de investigación y colaboran con la puesta en marcha de los programas de investigación y desarrollo. Trabajan bajo la supervisión de investigadores del Conicet

-Personal administrativo: está dedicado a tareas de conducción, coordinación y apoyo administrativo a las actividades de ciencia y tecnología en todos sus niveles; tales como gerentes, directores y coordinadores, jefes de departamento, profesionales y expertos en temas de gestión, administrativos y de servicios generales.

La actividad del Conicet desarrolla en cuatro grandes áreas del conocimiento:

-Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales

-Ciencias Biológicas y de la Salud

-Ciencias Exactas y Naturales

-Ciencias Sociales y Humanidades

También tiene una dependencia transversal de Tecnología que comprende cualquiera de las disciplinas mencionadas aplicadas al Desarrollo Tecnológico y Social y Proyectos Complejos.

La ciencia argentina está ampliamente representada con sus investigadores (Conicet)

Después de 65 años de existencia, el Conicet constituye uno de los núcleos nacionales en materia científica y tecnológica:

-Integra investigadores de todas las áreas disciplinarias, quienes desarrollan sus tareas mayoritariamente en Universidades Nacionales, en organismos de investigación en ciencia y tecnología y en Unidades Ejecutoras propias o en asociación con otras instituciones.

-Promueve la investigación y el desarrollo científico-tecnológico en todo el país.

-Cuenta con un sistema de evaluación actualizado según la experiencia propia e internacional acumulada. Este sistema de evaluación participativo y riguroso, contempla y pondera la calidad de los proyectos de investigación presentados, la productividad derivada de ellos, así como la trayectoria de individuos y grupos de investigación.

-Representa una fuente de información y asesoramiento tanto para los distintos estamentos del Estado Nacional como para la actividad privada.

La sede del Conicet en Tecnópolis, para que las personas vivan la ciencia que se hace en el país, de cerca (Conicet)
La sede del Conicet en Tecnópolis, para que las personas vivan la ciencia que se hace en el país, de cerca (Conicet)

Entre sus objetivos se encuentra:

-Fomentar y financiar la investigación científica y tecnológica y las actividades de apoyo que apunten al avance científico y tecnológico.

-El intercambio y la cooperación científico-tecnológica, otorgar subsidios a proyectos de investigación y pasantías y becas para la realización de investigaciones.

-Organizar y financiar institutos, laboratorios y centros de investigación.

-Brindar asesoramiento a entidades públicas y privadas en el ámbito de su competencia.

Reacción en el área de la salud pública ante los resultados de las PASO

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Reproducimos esta columna del Dr. Arnaldo Medina, Rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche y Presidente de la Asociación Argentina de Salud Pública. «Tanto los voceros en materia sanitaria de Javier Milei como su plataforma electoral vienen planteando una idea de Salud Pública que pretende poner al sistema en un estado de competencia salvaje entre hospitales públicos, una aberración que ya fracasó en los años ´90 en diferentes partes del mundo, pero fundamentalmente en el gobierno de Margareth Thatcher en el Reino Unido de Gran Bretaña, donde el sistema de salud es históricamente sostenido por el Estado. Allí hicieron competir entre sí a los hospitales creando un pseudo mercado, y a algunos los terminaron quebrando. Además, los problemas de acceso y de calidad de atención se agravaron, aumentando las muertes infantiles por infecciones intrahospitalarias y dejando a miles de discapacitados sin acceso a la Salud Pública. Tan es así que a comienzos de este siglo el premier Tony Blair debió cambiar el paradigma de la competencia salvaje por la idea de la cooperación. Frente a esas experiencias –sobre las que la bibliografía y los estudios técnicos abundan– no cabe duda que la propuesta efectuada por los libertarios locales no sólo atrasa 30 años, sino que nos conduce hacia un abismo sanitario de ineficiencia e inequidad, que desorganiza un sistema que funciona bien y dio una respuesta altamente positiva ante la crisis y tensión que el sistema sanitario argentino tuvo que enfrentar en la pandemia de Covid-19. Por si todo esto fuera poco, en el ADN de los equipos de salud de nuestra Argentina está presente la solidaridad y la construcción del bien común, pero nunca la competencia salvaje del sálvese quien pueda. Ellas y ellos quieren salvar vidas. Para eso se prepararon, para eso se capacitan y para eso se levantan todos los días. No para competir descarnadamente con sus pares.
Nadie niega que es imprescindible mejorar la calidad y el acceso a los servicios en nuestro país, pero claramente la forma de hacerlo no es la competencia salvaje entre servicios públicos, o entre servicios públicos y privados, que ya fracasó en todo el mundo. En nuestro país resulta indispensable pensar de manera colaborativa y transversal para la mejora de las organizaciones, y mucho más en el campo de la salud por la complejidad de los problemas que lo atraviesan. Para cerrar brechas en el acceso a los servicios y mejorar su calidad, hoy existen muchas otras herramientas con las cuales trabajar, como son los programas nacionales de calidad, las ventajas de la salud digital, ubicar la opinión de los usuarios por encima de todo. En definitiva, trabajar en la cultura de las instituciones de salud. Los planteos volcados en la plataforma de Milei abundan en evidentes contradicciones. Postulan el credo “del recorte del gasto público” al tiempo que prometen “mejorar los servicios públicos”, claro que apelando al arancelamiento de las prestaciones.
Las recetas libertarias no alarman por antiguas ni desconocidas sino por lo nefasto de sus resultados. La experiencia nacional e internacional indica que han funcionado como garantía para deteriorar las herramientas con que cuenta la ciudadanía para acceder a servicios de salud equitativos y de calidad. La verborragia mediática del triunfador en las PASO aturde con planteos irreales como plebiscitar la ley de interrupción voluntaria del embarazo, votada por amplia mayoría del Congreso Nacional, buscando amplificar la confusión en una sociedad ya de por sí impactada por otras complicaciones y urgencias de su vida cotidiana. En el mismo sentido del absurdo se inscribe la decisión de eliminar la obligatoriedad de educación sexual integral (ESI) en todos los niveles de enseñanza, lo que irremediablemente vendrá acompañado del incremento de los embarazos no deseados y de las infecciones de transmisión sexual. Resulta difícil establecer un ránking en el compendio de disparates libertarios, pero en ese podio se ubica la pretensión de cerrar el CONICET, una institución desde la cual la ciencia y la tecnología aportan al desarrollo soberano de la Nación, y que en los últimos años en materia de Salud dio sobradas muestras del hallazgo de nuevas alternativas para hacer frente a enfermedades emergentes.
Retirar el presupuesto de los hospitales, hacer que los ciudadanos paguen por las prestaciones que reciben en ellos y volver a desjerarquizar el rol del ministerio de Salud nada menos que después de la pandemia –en el que quedó claro el rol cumplido por el Estado con la enorme inversión volcada en el sistema público de salud– es una medida inviable, inaceptable y que sólo traerá más enfermedad y dolor a los argentinos. Como en tantas otras oportunidades, la salud pública en su conjunto –trabajadores, profesionales, promotores sanitarios, investigadores, docentes, estudiantes avanzados, decisores políticos, etc– estamos en guardia para detener este despropósito.«