El gobierno transfirió el control de un yacimiento de oro a la provincia de Catamarca

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El gobierno nacional formalizó la salida del Estado del control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD) y transfirió su conducción y administración a Catamarca, en respuesta a un pedido del gobernador peronista Raúl Jalil, que fue clave en el Congreso para definir la distribución de fuerzas internas de las Cámaras y para aprobar el Presupuesto y la Ley de Inocencia Fiscal en las sesiones extraordinarias.

YMAD explota principalmente oro y plata en el complejo Farallón Negro.

La medida se oficializó este lunes mediante un Decreto publicado en el Boletín Oficial, que reformó la ley constitutiva de YMAD y modificó su estructura societaria: la provincia pasó a contar con 60% de participación, mientras que la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) quedó con el 40% restante, eliminando la intervención directa del Estado nacional.

El decreto, firmado por el presidente Javier Milei y el Gabinete, sustituyó los artículos principales de la Ley 14.771, estableciendo que el directorio y la presidencia de la empresa ya no serán designados por el Poder Ejecutivo, sino por Catamarca, que asumirá la representación mayoritaria en la gestión operativa y estratégica del ente minero. Fuentes del sector indicaron que la producción de oro allí por ahora es reducida.

Este traspaso se concretó luego de un acuerdo conciliatorio celebrado el 15 de diciembre de 2025 entre la Nación, Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán, que puso fin a décadas de disputas por la titularidad y la conducción de la empresa, fundada en 1959 para la exploración de los yacimientos de Agua de Dionisio, en Belén, un área estratégica para la minería metálica en Argentina.

En el plano político, la decisión refuerza la posición de Jalil como interlocutor de la Casa Rosada en la aprobación de leyes clave, como el Presupuesto 2025 y la Ley de Inocencia Fiscal, en las que la bancada provincial aportó votos decisivos en ambas cámaras. La relación de cooperación con la gestión nacional se tradujo en un avance concreto sobre un recurso estratégico para Catamarca.

YMAD. Mineros en el yacimiento

Jalil también tuvo un rol decisivo para que el Gobierno consiga en la Cámara baja la primera minoría. Más allá de que la Casa Rosada consiguió la incorporación de aliados y ex PRO a la bancada de La Libertad Avanza, el retiro de tres diputados catamarqueños del bloque peronista relegó a Unión por la Patria a ser la segunda minoría.

Durante meses, Jalil insistió ante la Casa Rosada en la necesidad de acelerar la transferencia total de YMAD, con el fin de que la provincia logre mayor autonomía sobre sus recursos y pueda impulsar proyectos de inversión y desarrollo productivo sin las restricciones que, según su gobierno, imponía la participación estatal nacional en la dirección del organismo.

La medida se enmarca en la estrategia oficial de reducción del Estado y racionalización del gasto, argumentos empleados por el Ejecutivo para justificar la desvinculación de empresas públicas o mixtas que, según su análisis, ya no requieren intervención nacional directa.

En Catamarca, el traspaso fue recibido por actores políticos y económicos locales como “un hito histórico” que restituye a la provincia la gestión de un activo considerado estratégico para el desarrollo regional.

La resolución ya está vigente desde su publicación en el Boletín Oficial y marca el inicio de una nueva etapa para YMAD. Se espera que Catamarca, con el control mayoritario, articule de forma más directa su participación en proyectos de exploración, explotación y comercialización de minerales, en un escenario donde la minería mantiene su centralidad en las políticas públicas provinciales y nacionales.

Si bien en el yacimiento hay una pequeña explotación de oro, el valor de ese activo también es estratégico para la provincia por la titularidad de las tierras en la zona.

Facundo Chaves

La «Guerra de Fondos (marinos)» hoy, y una batalla naval de Malvinas en 1914 – 1ª parte

Un choque ruso inglés que sucedió hace semanas en el Mar del Norte nos toca de cerca, argentos, aunque no parezca. Remite a dos batallas navales: la de Malvinas en 1914, y la del Río de la Plata, en 1939. La primera, sucedida al norte de Port Stanley, decidió el resultado del resto de la Pimera Guerra Mundial.La última fue tan brutal y cercana que los cañonazos se escuchaban en la Costanera Sur de la Capital Federal.

Indirectamente, ambas batallas decidieron la historia actual. En 1914 y en 1939 el Reino Unido era la primera potencia naval del planeta. Hoy, en cambio, es un rejunte rajado de tres países que se odian y que pretende ser un solo país. Y en términos cientificos, tecnológicos, industriales, económicos, culturales, diplomáticos y y militares, se ha vuelto irrelevante: no es ni la sombra de su sombra.

Y sin embargo sigue aferrado a nuestras islas Malvinas con uñas y dientes. Si en la década de los ’70 estudiaba discretamente cómo hacer retrocesión del archipiélago a la Argentina, hoy no tiene maldita la intención de irse. Es más, más que nunca, tiene razones excelentes para no irse.

La noticia que dispara estas reflexiones y recuerdos argentinos la acaba de provocar el Yantar. El mismo buque ruso que buscó durante un mes al submarino ARA San Juan en 2017, y sin cobrar un mango. Volvió a ser noticia en noviembre pasado en los medios ingleses en noviembre. Y en la perruna prensa argentina, ya no se lo menciona como barco heroico, sino como buque espía.

Chocolate por la noticia. Es ambas cosas. Y además es un buque de sabotaje de infraestructura submarina, es decir especializado en «guerra de fondos», algo muy ajeno a la cultura y las tradiciones navales argentas, pero que decide la historia del mundo y de sus guerras.

La Marina Real Británica detectó su presencia en las aguas del norte de Escocia este noviembre, por segunda vez en el año. En esta ocasión, la amenaza fue más seria: el buque apuntó con rayos láser a los pilotos de los aviones de la Fuerza Aérea británica que lo vigilaban.

El láser en banda visible hoy es un apuntador. Sigue y designa un blanco y el reflejo, muy intenso sirve de guía para cualquier misil antiaéreo de guiado óptico. Como mensaje para el piloto, significa «te tengo en la mira, bro, tomátelas». Pero ya hace 40 años servía para causar ceguera temporaria en los pilotos. Mensaje: «Seguí aquí, y vas a aterrizar con perro y bastón».

El ministro de Defensa británico, John Healey se puso cabrero, no se imaginen lo cabrero que se puso. «Mi mensaje para Rusia y para Putin es que los vemosSabemos lo que están haciendo. Y si el Yantar se dirige hacia el sur esta semana, estamos preparados«, declaró en una conferencia de prensa.

Aparentemente los rusos también están preparados.

Una fragata de la Marina Real y varios aviones P-8 de la RAF (Fuerza Aérea Real) persiguen al Yantar, calificado por las inteligentes autoridades militares británicas como un barco de inteligencia. Lo dicho, es más que eso.

El Yantar es un cortaplumas suizo y como tal, un arma

El buque Yantar («Ámbar», en ruso) está registrado en el catálogo de Lloyd’s como barco de investigación oceanográfica en aguas profundas. Cuenta con dos pequeños submarinos autónomos, llamados Rus y Konsul En 2017 se usaron para buscar al ARA San Juan a entre 200 y 6000 metros de profundidad, en el talud de la plataforma continental argentina y el fondo abisal. Su minuciosa peinada no tuvo éxito.

Pero ahora, con su geolocalización desactivada, es inubicable y, con pleno derecho considerado un arma de guerra, de sabojotaje o de espionaje. Chocolate de nuevo. Según el gobierno británico, se usa para mapear el fondo del mar, y podría cortar o espiar cables submarinos de fibra óptica. Más y más chocolate.

«Forma parte de una flota rusa diseñada para poner en peligro y comprometer nuestras infraestructuras submarinas y las de nuestros aliados», aseguró el ministro de Defensa británico. Según Healey, se trata de «un programa ruso destinado a desarrollar capacidades que permitan asegurar la vigilancia en tiempo de paz y el sabotaje en tiempo de conflicto«.

De esto último, allá en Londres «la saben lunga». Como se verá enseguida.

UN CASO RECIENTE DE GUERRA DE FONDOS

En 2022 dos barcos noruegos especializados en esta vieja disciplina levaron buzos tácticos de la US Navy. A 90 metros de profundidad estos volaron los gasoductos Nord Stream-1 Nord Stream-2. Eran dos haces de dos tubos cada. Corrían por el fondo del Mar Báltico, y habían sido construidos con plata rusa. La idea de Gazprom, rusa y la mayor empresa mundial en gas natural, era facturar gas a Alemania, y vía Alemania, a casi todo el norte de Europa.

Sin los Nord Stream la industria más amenazada de una recesión energética era la germana, y por falta de potencia electromotriz. Alemania acababa de cerrar la última de sus 18 plantas nucleares, algunas con 20 años de servicio por delante, y las había reemplazado a la que te criaste reabriendo viejas plantas térmicas a carbón en el valle del Ruhr y en Silesia. Y con gas ruso, como todo el resto de la UE, pero mucho más que el resto de la UE:

Los resultados fueron horribles. La electricidad domiciliaria germana postnuclear se volvió hasta 10 veces más cara, y la quema de carbón desde principios de siglo fue llenando de humo humo campos y ciudades a sotavento. Produce lluvia ácida (un problema que había casi desaparecido en toda Europa media y orienta.

La lluvia ácida ahora sigue cayendo en la República Checa, norte de Italia, Francia, Polonia, Holanda, Hungría, Bulgaria, Bélgica, Eslovaquia y e incluso España. Mata los bosques, esteriliza las tierras cultivadas, corroe la infraestructura urbana metálica y de piedra… en suma, es una porquería.

El cierre de Brokdorf, Grohnde, Gundremmingen C, Isar 2, Emsland y Neckarwestheim no fueron las primeras malas decisiones tomadas por Alemania (a consultar con un tal Adof H.) que terminaron jodiendo a casi toda Europa. Pero esta movida arrancó por perjudicar a la propia Alemania.

En 2018 se medió la pérdida de expectativa de vida causada en la población urbana de Alemania por la emision de chimeneas y de escapes: Ya estaba en 18 meses. Alegría, amigos: Greenpeace y el Partido Verde les acaban de acortar la vida en un año y medio. Y recién empiezan.

Francia, la más nuclear de las economías europeas, pudo rellenar al menos parcialmente el bache de consumo eléctrico, pero por el exceso de demanda causado por la desnuclearización total de Alemania, el precio francés al consumidor final de megavatios hora saltó de 27, 76 euros a 49 y al toque, a 68 euros en el caso de los contratos interrumpibles. Amigos, Greenpeace les está saliendo un poco cara.

Los europeos se colgaron del gas natural ruso como chancho de la teta. Sin embargo, no había ni hay suficientes ductos y el precio de última milla del gas natural seguía yéndose al requinto. La última esperanza de Alemania, Bélgica y Holanda fue la inaguración del segundo Nord Stream. Era claro que habría un tercero y un cuarto Pero la explosión de los dos primeros liberó a la atmósfera 480.000 toneladas de metano y ocurrió en zonas económicas exclusivas de Suecia y Dinamarca. Ergo, vigiladas por esos dos países.

Los que el 26 de septiembre de 2022 reventaron ambos ductos sabían lo que hacían. Ésa es guerra de fondo, oh, lectores míos y mis únicos amigos verdaderos. La guerra de fondos no sale en los noticieros, al menos con ese título. En general logra no salir. Y tiene extraños efectos no sólo bélicos sino sociales y diplomáticos.

En unidades de masa, el gas natural, o GN, es hasta un 10% más eficiente que el licuado (GNL) en su capacidad de producir calor. El gas natural es casi todo metano, el hidrocarburo más liviano y volátil de todos. A diferencia del GNL, formado más bien por propano y butano, el GN no requiere de instalaciones portuarias de regasificación caras. Tampoco necesita de una distribución tipo «hub and spoke», en la que hay que arremangarse y construir ductos nuevos desde los puertos al interior, o resignarse a un abastecimiento discontinuo y muy salado en camiones metaneros, zepalines y garrafas.

La Unión Europea se tuvo que pasar con el mismo entusiasmo que suscita ir al dentista al gas licuado estadounidense. Éste llega a la UE en cantidades mucho menores, a precios mucho mayores, y de yapa te obliga a afiliarte, con paciencia de monaguillo, y hasta los sobacos, en las directivas de política exterior del State Department.

Esta fagocitosis de la UE por los EEUU se hizo más fácil, porque en febrero de 2022 ya había que barrer de las calles las nieves de invierno.

Tras dos años de investigaciones, Dinamarca y Suecia llegaron a la conclusión de que no sabían quiénes habían sido los de la voladura del Nordstream. Ellos mismos no, líbrelos Dios. ¿Cómo los investigadores podrían investigar a los investigados? Es un contrasentido lógico.

Nadie se preguntó el clásico «cui bono» de los jueces romanos. La prensa europea acusó a Rusia. Lógico, si algo le gusta a los ivanes es invertir U$ 18.500 millones en caños submarinos, no recuperar jamás ese desembolso, y soltarle los tientos económicos, diplomáticos y militares a esa vaca atada y a espera de cuchillo que es la UE.

Nadie se inculpa de la insuficiencia eléctrica de la UE, ni de los apagones españoles. Son los malditos rusos, sin los cuales los europeos no podrían vivir. Y no pueden.

Por ejemplo, el presidente Manual Macron en 2017 decidió, en un rapto de ecologismo y clarividencia casi alemán, que no alcanzaba con haber dejado en cierre por abandono la mitad de las 56 centrales nucleares de su país. No señor, dejaría decaer a la mitad no cerrada, y luego mandaría a todas a decomisión. ¿Para qué gastar en uranio proveniente del Sahel, cuando entre eólica, solar y sobre todo, gas ruso barato, se podría abastecer toda la demanda francesa?

Como Francia importa todo lo que quema, el mercado de combustibles de Francia en 2017 pensó que las cosas podían ser menos rosadas, y los usuarios intensos de transporte público, otro tanto. Por eso, en octubre de 2017 el gas natural doméstico pegó un salto del 20%, el de la nafta un 16% y el del gasoil, más recargado de impuestos, un 27%.

Francia tiene inviernos fríos, la clase media y los ricos viven en los cascos céntricos, los pobres urbanos en «la banlieue», los cinturones externos. Y los allí residentes viven viajando al y desde el centro.

Pero hasta el tren, totalmente eléctrico en todos los ramales franceses, depende desproporcionadamente del gas visto que el parque nuclear movía hasta los ferrocarriles. La flota nuclear de Francia en 2000 suplía el 80% de la demanda interna, cifra record jamás alcanzada por ningún otro país del planeta, pero en 2017 había caído 30 puntos.

La diseñadora-operadora y constructora de las centrales atómicas es Électricité de France, EDF. La derecha liberal la odia por demasiado estatal, hoy nuevamente 100% estatal. En cambio el extraño casorio de izquierda histórica con ecologistas boutique odiaba a EDF por demasiado nuclear.

Como sea, entre todos lograron que a partir de 2012, y por ley nacional, Francia detuviera su plan nuclear. Basta de centrales. Ni una más. No fuera que ocurriera un Chernobyl o un Fukushima galo. El tren de la electricidad nuclear francesa fue frenando de a poco desde los ’90 por un consenso de cúpulas.

¿Franceses inocentes de ello? No hay. Boludos sí, pero los argentinos no estamos en condiciones de señalar a nadie con el dedo.

En 2004, culpando a la dirección de EDF de mala administración de sus centrales, visto que por decisión de la centroderecha ya no se construían nuevas unidades, el gobierno de centroderecha de Jacques Chirac decidió privatizar la empresa. Sus sucesor, Nicolas Sarcozy, decidió transformarla en el equivalente francés de una SRL, y vendió el 15% de las acciones a tenedores que, no por nada, siguen bastante anónimos. No son pequeños accionistas.

La izquierda francesa, si existe, se comió todo el sapo y pidió más. Los ecologistas también, con menos asquitos porque jamás fueron estatistas y son íntimamente pro-mercado.

Francia logró vivir sin grandes apagones, y no por su considerable inversión en eólica o solar, sino porque toda la Senta Madre UE funciona inmersa en un único y enorme cableado de distribución eléctrica, y esa red ya en 2004 mamaba gas natural de la teta de la otra Santa Madre, la Santa Madre Rusia. Los precios de consumidor final de los europeos fueron subiendo, como que mal o bien, los decidía Rosatom. Pero a fuerza de subsidios del caso, la calle todavía no sentía el pinchazo.

Pero los paraísos artificiales son cartón pintado. No bien entraron los privados a dar las órdenes, EDF, hasta entonces la mayor vaca lechera del estado francés, y proveedora de energía nuclear incluso de Alemania, Francia, Bélgica y Polonia, dejó de invertir no sólo en nuevas unidades nucleoeléctricas. De yapa, dejó de mantener las existentes. Las crema y la frutilla de una torta de facturación como no la tuvo jamás una empresa núcleoeléctrica del mundo, se la empezaron a ranfañar los nuevos accionistas privados, primero con el dedo, y luego en balde.

Si la Argentina no entiende que aquí con NA-SA va a pasar lo mismo y peor, no es sólo porque no entienda una goma de política internacional. Es porque no entiende su propia historia nacional reciente, y además eso le resbala. El primer beneficio de ser un bruto es que nunca de enterás de que sos un bruto. En ese sentido, los argentinos somos privilegiados.

Salto nuevamente a 2017. Émmanuel Macron, el nuevo genio a cargo del Élysée, equivalente francés de nuestra Casa Rosada, decide eliminar subsidios y aplicar nuevos impuestos, fundamentalmente dirigidos a los consumidores pobres de gas y de transporte público. Los precios de todo se dispararan, todos. Y los franceses no están tan acostumbrados a que les toquen el culo.

La CGT francesa decidió, apa, no estábamos muertos, resucitar de la hibernación. Huelga general, cabrones. Los camiones de dos acoplados de los choferes ruteros bloqueron las entradas y salidas de fábricas y supermercados.

La Francia de los obreros, los estudiantes universitarios, los de secundaria, la Francia de los buenos servicios públicos, la Francia de los «Cheminots» (los ferroviarios), esa Francia proletaria casi evaporada, salió a la calle tocando tambores y bombos, trajeada de chalecos amarillo-flúo. Eso en francés se dice «gillets verts». Fueron un ejército.

Incontenibles para la policía y la gendarmería, los manifestantes alzaron guillotinas delante de la residencia presidencial del ‘Elysée.

Macron, que a veces lee los diarios, se lo tomó como algo personal. No deja de tener razón. Bajo cortina de lluvia de balas de goma y granizada de latas de gas urticante, autoconvocados a la rabiosa fiesta popular, los bomberos se pusieron sus cascos con máscaras filtrantes, sus gruesos trajes antillamamas, se rociaron de nafta, se prendieron fuego y caminaron lentamente, en formación, para abrazarse a los aterrados policías.

Francia es así. Pasa de monárquica a revolucionaria en horas.

Macron decidió posponer elegantemente las subas de la enegía. Es más, en 2023 reestatizó EDF y hoy dice que quiere construir 16 centrales nuevecitas, pero eso sí, inmensas, de 1600 megavatios. Hoy se ha vuelto «El hombre nuclear». Descubrió que amaba, con pasión de converso, las 28 máquinas de entre 900 y 1000 megavatios, las que le dieron a Francia el mejor precio a consumidor de Europa, y además, SER el enchufe de Europa.

Y NO ME PERDÍ, LECTOR: VUELVO A LA GUERRA DE FONDOS

Como pueden ver, lectores míos y mi mayor premio en la vida, la OTAN tiene el más justificado miedo de la guerra de fondos para la que nació el Yantar. La guerra de fondos te deja sin gas, sin electricidad, y que te ayude Dios. Sólo que la piedra que desató la furibunda carestía eléctrica de la UE fue la desnuclearización terminal de Alemania, y la privatización y decadencia de EDF.

Éstas dos causas coincidieron con elo alud de sobrecostos eléctricos causado por un buque que dinamitó los ductos Nordstream 1 y 2.

Y esa nave no fue el Yantar sino de bandera de oportunidad, armador anónimo y con una fuerza de buzos estadounidenses del US Navy Diving and Salvage Center de Panamá City, en Florida. A estas conclusiones llegó en 2023 Seymour Hersh, decano del periodismo de investigacion de los EEUU desde tiempos de Vietnam. Su página es substack.com/@seymourhersh, y vale la pena leerla.

Hersh explicó que se prefirió contratar a civiles que NO pertenecen a la US Navy, aunque la opción lógica habrían sido los SEALS. Es que en 2022, semejante operación contra los intereses de otros gobiernos (en este caso, no sólo Rusia) clasificaban como acto de guerra, y como tal deberían haber pasado por cierto escrutinio de las comisiones de inteligencia del Congreso. Que estaba menos pintado en la pared, aquel año. Hersh dice que la operación se ejecutó desde un yate privado con papeles truchos.

Cuando sucedió el hecho, las armadas de Suecia y Dinamarca estaban enérgicamente distraídas en los ejercicios de guerra BALTOPS, conducidos no muy lejos del sitio de la explosión, y con participación de todos los estados fundacionales de la OTAN, incluidos los de Alemania y obviamente. El gobierno de los EEUU rechazó totalmente el destape de Hersh, que ha vivido acumulando rechazos de casi todos los gobiernos de su país desde tiempos de Richard Nixon.

Los servicios de inteligencia de Alemania llevan años investigando el hecho.

Han atribuído el asunto a Serhii Kuznietsov) y Volodymyr Zhuravlov, el primero exoficial de buzos tácticos de la Armada de Ucrania, y el segundo, un instructor de buceo técnico (avanzado, sólo para profesionales, con uso de mezclas de oxígeno puro con gases nobles) en una academia privada de Kiev. Alemania pidió formalmente la detención de ambos, y la Interpol pescó a Zhuravlov en Italia, donde el Poder Judicial lo absolvió al toque porque consideró que su accionar había sido parte de una guerra justa.

Si Hersh no macanea, suponemos que el navío recreativo trucho usado por la US Navy era lo suficientemente grande y potente como para tener una cámara de descompresión. Sin ese recipiente presurizado para personas, tras pasar un rato a 90 metros en la superficie te morís por burbujeo de nitrógeno en la sangre. La cámara es lo primero que debe tener un buque de guerra de fondo, incluso improvisado. Lo segundo, al menos hoy, son ROVS, robots semiautónomos teleguiados y con gran capacidad de manipulación para cortar, soldar o interferir caños y cables.

No conozco ningún otro caso en la historia humana de que un conflicto que hoy pone al mundo al borde de una guerra nuclear se haya podido montar desde una plácido yate de ricachones que la pasaban bomba (en todos los sentidos.).

Con la UE inmersa en algo que jamás probó, una miseria energética que te la cuento, sólo la salvan sus aliados. Por suerte o más bien desgracia de la UE, los EEUU tienen enormes cantidades de gas de fracking para verderle. Podría decirse, si uno es malísimo, que la voladora de los ductos Nord Stream fue la captura de un mercado por parte de Cheniere, Venture Global y Sempra, con puertos de licuefacción en la costa del Golfo de México.

Pero sería reduccionismo. Éstas son simples start-ups atraídas por un mercado infinito, moscas caídas en la miel. El casus belli del fondo del Báltico es cosa de gente más seria, «The Company», como la llaman en Langley, Virginia.Y allí trabajan para las principales petroleras de la Cuenca Pérmica yanquis: Exxon Mobil, Chevron y Conoco Phillips.

Y aunque todo esto es cierto, más cierto aún es que el State Department, una burocracia permanente, profunda y experta, que ve distraídamente pasar demócratas y republicanos por la Casa Blanca. No de otro modo las vacas ven pasar los trenes de pasajeros para un lado y para el otro lado, y se cagan, unánimes en ambos: están desde antes y tienen sus propios negocios de vaca.

Los puertos regasificadores, y el ir y venir de zepelines y garrafas con GNL irán creciendo. Esos puertos suelen estar separados de los de cargas líquidas comunes, son unidades de muchos millones de dólares, y sólo vale la pena construirlas donde los caños para conectarlas a una red nacional están cerca.

Daniel E. Arias

(Continuará)

La inversión estatal en investigación y ciencia cayó al 0,16 % del PIB

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Desde hace 24 meses, uno de los sectores más golpeados por la motosierra fue el de la investigación en ciencia y tecnología. El Grupo EPC-CIICTI -especializado en estos análisis- publicó una investigación que resume los cuatro principales ejes de corte que caracterizaron esta gestión en el sector.

El financiamiento público de la ciencia llegó a un mínimo histórico argentino: pasó del 0,30% del PBI en 2023 hasta el 0,164% en 2025. Se trata de una reducción del 43,8% en dos años. De esta manera, hoy se encuentra por debajo incluso del anterior mínimo en el año 2002.

El ajuste es transversal y afecta a todos los organismos e instituciones de ciencia del país. En dos años, el CONICET perdió el 31,4% de su presupuesto, el INTA el 36,2%, CNEA el 44%, el INTI el 47,1%, el ex MINCyT, ahora degradado a Secretaría, cayó un 79,6% y la Agencia IDI perdió un 82,2%.

Sueldos en caída

Otro rubro golpeado fueron los sueldos del sector científico, que cayeron hasta un 38%: investigadores, personal técnico y personal de apoyo de CONICET, de organismos dependientes del Sistema Nacional de Empleo Público y de universidades nacionales padecieron mes a mes un deterioro programado de sus ingresos.

No solo cayó la inversión en salarios científicos. El monto total en becas y servicios cayó un 20,3% en dos años en términos reales; el gasto en insumos lo hizo un 51,2%, la inversión en bienes de uso y equipamiento lo hizo un 64,7% y las transferencias lo hicieron un 81,7% respecto del 2023.

Se destruyeron empleos en todos los organismos y empresas de ciencia: se perdieron 4.481 puestos en organismos de CyT y 711 en empresas del sector público. La destrucción de empleos en el sector alcanzó la cifra de 5.192 puestos entre diciembre 2023 y septiembre 2025, con fuertes caídas en el CONICET (-1.912); el INTI (781) y el INTA (654). La Agencia IDI y la Secretaría de ICT perdieron el 40% de su planta de personal.

Enrique Garabetyan

Telefónica-Telecom. Se define la puja entre Milei, y el Grupo Clarín

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Las partes van a una colisión. Fuerte. Entre poderosos. Por un lado, Javier Milei y su gobierno, no tienen ninguna intención de avalar la compra de Telefónica por parte de Telecom. La visión que tiene el Presidente sobre la operación está hoy en la peor de las consideraciones; tanto en el aspecto económico como político. Y, si por él fuera, no aceptaría la adquisición. Por el lado del grupo Clarin y los vendedores españoles se trata de Cosa Juzgada y sin vuelta atrás. Y sólo restaría que el Gobierno tome esta realidad como algo definitivo y lo acepte.

En el medio, hoy es la fecha límite en la que el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) debe tomar una decisión final sobre si autoriza o no, la compra de Telefónica Móviles Argentina (Movistar) por parte de Telecom Argentina, ya que vence la prórroga del decreto 448/2025 y el Ente queda así obligado a cerrar sus diagnósticos y tomar una determinación sobre la compra. Para bien o para mal. Y, por lo que se cree (y lo que ordenó Javier Milei), la tendencia del organismo es a rechazar la operación por problemas de defensa de la competencia y peligros de monopolios.

El problema es que para los españoles de Telefónica no hay marcha atrás. Los europeos ya recibieron el pago de unos US$ 1.245 millones, y ese dinero figura desde febrero del año pasado (cuando se consumó la compra, y consecuentemente el pago) dentro de los balances de activos de la empresa. Y no habrá marcha atrás con lo liquidado. Hacia delante, en todo caso, es responsabilidad de los compradores atender los requerimientos del gobierno argentino. Igualmente, Telefónica, para los libertarios, ya es parte del pasado. Todos los muchos, enormes, problemas que trajo la operación habrá que tratarlos de manera directa con Telecom. La empresa compradora que, para aclarar el panorama, tiene al Grupo Clarín como uno de los principales propietarios del paquete accionario con un 40%, pero no la mayoría, ya que se comparte cartel por porcentaje con la compañía Fintech, del mexicano David Martínez. Uno de los personajes más interesantes de la historia empresarial reciente de la Argentina, y que aparece en el escenario local desde el inicio del “juicio del siglo” entre el país y los fondos buitre que no aceptaron la reestructuración de la deuda planteada por Roberto Lavagna entre 2005 y 2006. Y que luego de reconvertirse en “buitre amigo” terminó como socio del Grupo Clarín en la compra de Telecom, y la autorización de operatoria en la telefonía celular. El otro 20% de las acciones es de cotización abierta. Sin embargo, el Gobierno no cree en atomizaciones y considera que todo es Clarín. Y que la batalla es con ellos. La ingeniería financiera fue realizada al mejor estilo primer mundo. Como hace muchos años no se veía en el mercado local. Fue una combinación de movimiento de miles de millones de dólares, armado de estructura de crédito, intervención de actores del primer mundo financiero mundial y un secretismo envidiable. Para comenzar, los agentes bancarios fueron el BBVA, Santander, ICBC y el Deutsche Bank. Entre todos, y bajo la garantía de la presencia de David Martínez y la gestión del vendedor español, de los 1.245 millones de dólares de la operación, casi el 90% proviene de apalancamiento financiero, un porcentaje poco habitual en este tipo de movimientos; donde en general, hay un importante aporte de capital propio. Más si el pago viene desde el mundo en desarrollo, como la Argentina. Sin embargo, el buen Veraz internacional del socio mexicano, la presencia del Grupo Clarín y su aceptable currículum y, fundamentalmente, las ganas de Telefónica de acelerar su salida del muy complicado mercado argentino, hicieron que las negociaciones se destrabaran rápido. Las conversaciones entre Telefónica y Telecom se dieron de manera directa desde mediados del año pasado, cuando desde Buenos Aires el Grupo Clarín y Fintech decidieron encarar la aventura. Se estima que los contactos directos comenzaron en junio 2024, y se aceleraron en el último trimestre de ese año, para cerrar sorpresivamente en febrero de ese año, la compra de la empresa. En este paso hay que tener una cuestión siempre sobre la mesa: Telefónica quería irse de América Latina en general y Argentina en particular, lo antes posible.

¿Por qué no hubo negociación con otros grupos para potenciar una competencia al mejor postor? Fue una condicionalidad de los compradores finales. La operación sería a todo o nada, poniéndose de acuerdo en un precio y cerrando la liquidación final con un giro de los millones de dólares correspondientes. Punto. Si desde Madrid se hubiera querido una negociación abierta, probablemente Telecom no hubiera participado. Y ante la comparación de los carteles del grupo comprador y el resto de los potenciales interesados (y la potencial billetera financiera de estos), se decidió avanzar con el principal competidor de Telefónica de Argentina. Con un detalle importante. Impuesto por el Grupo Clarín y el mexicano Martínez. Toda la negociación debería ser secreta. Blindada. No debería haber filtraciones de ningún tipo. Incluyendo la intervención del gobierno nacional.

La visión que tiene hoy el presidente Javier Milei está en la peor de las consideraciones

La protesta oficial sobre la compra fue pública, notoria y desde la emisión de un comunicado firmado por la Oficina del Presidente. En las oficinas de la Casa Rosada había otros empresarios y grupos en mente para que se hicieran cargo de Telefónica de Argentina. Concretamente los elegidos por los libertarios eran tres: el grupo Werthein, Eduardo Elsztain y el grupo Mindlin. De hecho, en uno de los casos, el nombre era más impulsado desde el Gobierno que desde el verdadero interés del privado. Sin embargo, al correr las horas la ansiedad oficial por el anuncio del cierre de las negociaciones entre Telefónica y Telecom comenzó a ceder y se tomaron una serie de decisiones cruzadas. La primera, dar por cerrada y confirmada la operación. Telefónica había vendido a Telecom su participación en la Argentina, y ya nada había para hacer. Caso cerrado. La segunda: plantearles a los compradores que se abre una etapa de negociación en la que, ahora sí, el Estado nacional estará presente. Y será la llave para que el desembarque llegue a buen puerto.

El oficialismo siempre puso sobre la mesa de análisis (y aprobación) la letra de la Ley de Defensa de la Competencia donde se establecen las “regulaciones para evitar la formación de monopolios y garantizar una competencia justa en los mercados”. Allí figura que “cualquier operación que implique una participación igual o superior al 25% del mercado relevante debe ser revisada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), el organismo encargado de evaluar y dictaminar sobre la legalidad de la transacción”. Siguiendo la lógica presidencial, Telecom detentaría el 70% del mercado de las telecomunicaciones y el servicio de contenidos de cable, se estaría perforando la frontera del 25%. No es como ven las cosas desde Telecom desde el principio de la operación. Los compradores de Telefónica consideraron siempre que la competencia real no debe medirse dentro del mercado de telecomunicaciones estándar, sino tomar en cuenta el gran escenario que implica la apertura inevitable del espectro al servicio de internet satelital. Dicho de manera más directa, la irrupción en el mercado de Starlink, la empresa de Elon Musk, que hoy detenta el 100% de ese mercado. Pero también, como Telecom participa del mercado de market place digital y las billeteras digitales a través de Personal Pay, la apertura comparativa sería aún más amplia, ya que debería sumarse a la división porcentual a los bancos que operan la billetera de MODO y, obviamente, aMercado Libre-Mercado Pago, de Marcos Galeperin. Este sería para el tándem Clarín-Martínez (nunca hay que dejarlo afuera en estas acciones) el inmenso mercado donde debería considerarse la operación de compra de Telefónica, donde, obviamente ese 70% del que habla el Gobierno se diluiría en un nivel inferior al 25%.

Para la mirada oficial, esto no es así. Y quizá solo habría que tener en cuenta si es o no competencia la telefonía satelital con la que la empresa de Elon Musk quiere inundar el territorio argentino, con una inversión que permitiría llegar no solo a las ciudades, sino también, directamente, a los celulares.

En definitiva, nada que no se pudiera negociar. Y así lo entendieron desde el principio desde el lado de los compradores. Sin embargo, desde el oficialismo, siempre se consideró a la operación como “semiclandestina”, sin intervención oficial, algo que debería haber ocurrido ya que se trata de un servicio concesionado, y una demostración de abuso de poder y posición dominante del Grupo Clarin. Lo que abrió hacia delante una situación de conflicto en la relación entre el Ejecutivo y el grupo periodístico.

El 23 de marzo, el Gobierno habló desde la institucionalidad. “El gobierno nacional, a través de la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía, tomó la decisión de dictar la suspensión de la operación, como “medida preventiva” basada en “la recomendación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, atento a que la fusión de ambas compañías incrementaría en forma significativa su participación en el mercado”.

Una curiosidad por cierto que esa oficina prácticamente desmantelada por los libertarios, en menos de un mes haya emitido dictamen. Sigue la comunicación rezando que “la participación resultante de la operación implicaría una concentración del 61% para el mercado de telefonía móvil, 69% para la telefonía fija; y, respecto al servicio de internet residencial, en algunas zonas del país, la concentración podría llegar al 80%”.

Es verdad que Telecom detentaría más del 70% del mercado de las telecomunicaciones y el servicio de contenidos de cable, se estaría perforando la frontera del 25%. Telecom opina diferente. Entra así un nuevo actor en escena. Según los compradores de Telefónica, la irrupción en el mercado de Starlink, la empresa de Elon Musk, que hoy detenta casi el 100% de ese mercado de las telecomunicaciones satelitales (en el país y, salvo China, Rusia y ahora Canadá, del mundo), cambia la ecuación de las comunicaciones en el país. Y que es imposible pensar en el mercado de internet y la telefonía por celular, sin este nuevo y poderosísimo actor que cuenta con varios satélites personales. Además de una amistad manifiesta con el propio Javier Milei. Telecom le suma más argumentos a la defensa de su operación de compra de Telefónica. Habla de un futuro donde participa del mercado del market place digital y las billeteras digitales a través de Personal Pay, con la intención de hacer una gran inversión en este frente. Pero el Gobierno de Javier Milei no quiere dar por terminada la operación: habla de una suspensión temporal, hasta alcanzar un nuevo nivel de negociaciones.

Aquí Milei tuvo su idea. Algunas de las actividades que hoy ejecuta Telecom deberían ser vendidas. Las principales actividades de esa compañía son la telefonía fija, la celular, la televisión por cable, el servicio de internet, el contenido periodístico y los medios de comunicación. En la mira oficial están todas estas unidades de negocios. Algo que, obviamente, Telecom ni considera siquiera pensar.

Se trata de una historia con final abierto. Y que quizá exceda el actual mandato presidencial. Pero que a partir de hoy haya obligatoriamente novedades.

Carlos Burgueño

Venezuela: las demandas de petroleras de EE.UU. por las nacionalizaciones del chavismo

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Donald Trump fue directo al grano al momento de justificar la conveniencia de la operación militar ejecutada en Venezuela para capturar y extraer al presidente venezolano Nicolás Maduro. En conferencia de prensa, el presidente de los Estados Unidos habló de recuperar el petróleo «robado», en referencia a la ola de nacionalizaciones de activos de petroleras estadounidenses en Venezuela durante el chavismo.

Sin mencionarlas, Trump apuntaba a los casos de las petroleras ConocoPhillips y ExxonMobil, que tienen sentencias favorables contra el Estado venezolano por la «nacionalización» de proyectos petroleros. El monto conjunto de los reclamos a favor de estas compañías asciende a unos US$ 10.000 millones.

El presidente estadounidense celebró en conferencia de prensa la captura de Maduro, a quien calificó como “el capo de una vasta red criminal responsable del tráfico de cantidades colosales de drogas letales e ilícitas a Estados Unidos”.

En ese sentido, el Departamento de Justicia informó la existencia de una causa abierta en Nueva York contra Maduro, su esposa e hijo por tráfico de drogas y otros delitos. Maduro también fue acusado por el delito de conspiración narcoterrorista.

Sin embargo, Trump enfatizó que la principal ganancia con la captura del líder chavista es la oportunidad de recuperar los recursos energéticos estatizados por Venezuela. «Nos robaron enormes infraestructuras petroleras como si fuéramos bebés, y no hicimos nada al respecto», dijo el presidente, quien prometió inversiones de las petroleras norteamericanas en territorio venezolano.

Las sentencias por activos petroleros estatizados en Venezuela

En efecto, el gobierno de Hugo Chávez procedió en 2007 con la denominada nacionalización de activos de ExxonMobilConocoPhillips y demás petroleras. Las petroleras iniciaron juicios en tribunales internacionales y finalmente obtuvieron sentencias favorables que suman unos US$ 10.000 millones.

El gobierno de Chávez obligó a las petroleras extranjeras a renegociar los términos de los contratos de explotación que mantenían con la petrolera estatal PDVSA a través de empresas mixtas. Bajo los nuevos acuerdos, PDVSA tendría al menos el 60% de participación en todos los proyectos.

Petroleras como TotalEnergies y Chevron aceptaron los nuevos términos. No fue el caso de ConocoPhillips y ExxonMobil, que calificaron la medida como una expropiación sin compensación económica, optando por retirarse de sus operaciones en Venezuela e iniciando demandas en tribunales internacionales.

ExxonMobil dejó el proyecto Cerro Negro, sobre el cual obtuvo en 2014 un fallo favorable en un tribunal del CIADI por 1600 millones de dólares. ConocoPhillips abandonó sus participaciones en Petrozuata, Hamaca y el Golfo de Paria y logró en 2019 un fallo favorable también del CIADI por US$ 8370 millones. Las sentencias fueron ratificadas en cortes estadounidenses.

Trump: «Las petroleras de EE.UU. van a invertir en Venezuela»

«Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura petrolera», prometió Trump en el marco de la conferencia de prensa que dio para confirmar la acción sobre Venezuela. Más aún: aseguró que está empujando a las petroleras estadounidenses a volver a invertir en ese país.

Venezuela actualmente produce cerca de un millón de barriles diarios de petróleo, muy por debajo del pico de más de tres millones de bpd alcanzado hace más de una década.

Las exportaciones de crudo y combustibles superan los 700.000 barriles por día. China fue el principal mercado de colocación, representando en 2025 entre el 55 y el 90% de las exportaciones petroleras mensuales de Venezuela.

Nicolás Deza

Atucha II: Nucleoeléctrica recibió una grúa pórtico fabricada por IMPSA para un proyecto clave

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Nucleoeléctrica Argentina alcanzó un nuevo hito en el Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II) con la llegada de una grúa pórtico de última generación fabricada en IMPSA. El proyecto ASECG II es indispensable para garantizar la continuidad de operación de la central nuclear Atucha II luego del 2027.

El equipamiento fue desarrollado por IMPSA en base a una especificación técnica elaborada íntegramente por la Gerencia de Proyectos de Nucleoeléctrica.

La grúa cuenta con un diseño innovador que permitirá mover y posicionar con precisión los canastos que contienen los elementos combustibles gastados durante las tareas de almacenamiento en seco.

La instalación y puesta en marcha del equipo está prevista para principios de 2026 y se estima que tomará cuatro meses.

ASECG II, un proyecto clave para Atucha II

La empresa generadora estatal informó un avance general de 38% en la ejecución del proyecto ASECG II, que será necesario para poder seguir operando el reactor de Atucha II luego de 2027.

El proyecto ASECG II registra un avance de 38%.

Durante su vida útil, las centrales almacenan los elementos combustibles gastados en piletas de decaimiento con capacidad limitada. Por ello, el estándar internacional actual es el almacenamiento en seco, una solución segura, eficiente y sostenible que utilizan los países con industria nuclear desarrollada.

En Atucha II se estima que la capacidad de las piletas se alcanzará hacia diciembre de 2027, lo que refuerza la importancia de avanzar en tiempo y forma con este proyecto. Ya se completaron obras civiles claves como la base de hormigón de alta resistencia donde se ubicarán los silos y se avanza en la construcción de los componentes del sistema.

El diseño del sistema incorpora ventilación pasiva, que mantiene la temperatura dentro de rangos seguros sin necesidad de energía eléctrica ni intervención humana, aumentando la confiabilidad a largo plazo.

En el caso de Atucha I, Nucleoeléctrica inauguró en 2022 un centro de almacenamiento en seco para alojar los combustibles gastados, pensando también en la operación futura de esta central nuclear, sobre la cual se estan ejecutando los trabajos del proyecto de extensión de vida. La inversión conjunta en este proyecto y el ASECG II esta valuada en US$ 700 millones.

Nicolás Deza

«La transformación argentina a partir de su agrobioindustria»

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“Existe una oportunidad histórica para que Argentina se transforme a partir de su agrobioindustria”, sostiene Federico Mayer, fundador del Club AgTech, durante la presentación de su libro “AGRO 10X: La plataforma para potenciar Argentina”, en un encuentro realizado en la Sociedad Rural Argentina con la prensa y referentes del agro argentino.

El autor sostiene que estamos frente a un cambio de época, impulsado por la convergencia entre la digitalización, la inteligencia artificial y la biotecnología, un proceso que redefine la manera en que se produce, comparte información y crean valor; y la agroindustria está en el centro de esas transformaciones. 

“Esta nueva revolución —basada en sensores, algoritmos, redes y almacenamiento masivo— reconfigura la manera en que observamos, procesamos y compartimos datos, habilitando organizaciones más eficientes y colaborativas”, sostiene.

“En paralelo, el mundo enfrenta la presión de los límites planetarios. Esto abre una enorme oportunidad para el agro, el único sector capaz de secuestrar carbono de manera masiva y a partir de esto generar biomasa transformable en alimentos, energía y biomateriales”, insistió Mayer.

Además, nuevas corrientes financieras reconocen que el 60% del PBI global depende directamente de la naturaleza, por lo que cuidarla ya no es solo un tema ambiental, sino un tema de negocios. En ese contexto, Mayer propone superar la lógica de adaptación y asumir un rol activo como “hombres y mujeres transformadores”, capaces de diseñar nuevas realidades en un contexto cada vez más volátil y complejo.

Fue ahí que sostuvo que Argentina cuenta con activos clave para aprovechar este contexto:

● Un sector agro-bioindustrial competitivo, profesional y con prácticas sustentables.

● Ahorros argentinos en el exterior estimados en hasta USD 400.000 millones, cuyo 1% podría impulsar nuevas empresas.

● Una diáspora global con talento y vínculos, capaz de motorizar innovación como hizo Israel.

● Un ecosistema emprendedor en crecimiento.

“Uno de los ejes centrales de AGRO 10X es la bioeconomía, presentada como un nuevo paradigma para generar desarrollo económico, ambiental y social en Argentina. A partir del uso inteligente y sostenible de los recursos biológicos, potenciados por las herramientas digitales y biotecnológicas, el autor muestra cómo el país puede multiplicar por diez el valor del sistema, impulsando bioproductos, bioenergía, economías circulares y modelos colaborativos que integran ciencia, tecnología y territorio”, resaltó Mayer.

La obra destaca ejemplos concretos de cómo la agrobioindustria argentina ya está transitando este camino, y ofrece herramientas para que productores, emprendedores, empresas e instituciones puedan acelerar su transición hacia esta nueva matriz productiva.

Además, el libro subraya el rol clave de las ciudades del interior como espacios donde la innovación, el talento y la actividad económica se articulan de manera natural con las cadenas de valor bioindustriales, generando oportunidades genuinas en todo el país.

“La transformación de Argentina depende de nuestra capacidad para innovar, colaborar y pensar en grande. Debemos dejar de esperar soluciones mesiánicas y asumir la responsabilidad de crear redes, empresas y capacidades que permitan a la Argentina procesar la complejidad del mundo actual”, señaló Mayer durante el lanzamiento.

En el evento de presentación del libro también participaron con unas palabras Ricky Negri —productor, profesor, ingeniero en Producción Agropecuaria y MBA— quien escribió el prólogo del libro, y Ernesto van Peborgh, autor de la contratapa. Ernesto es ingeniero, MBA por Harvard y un referente regional en sostenibilidad e innovación regenerativa. Co-creó Regen Designers junto a John Fullerton y es cofundador de SEVA Institute, es una organización dedicada a impulsar el diseño regenerativo como una forma consciente de servir a la vida, integrando finanzas, tecnología y propósito.

«Agro 10X se presenta así como un llamado a la acción y una guía para todos aquellos que buscan contribuir a un futuro más próspero, sostenible y basado en el conocimiento. Con mentalidad moderna, cooperación y nuevas plataformas de sueños colectivos, es posible construir una Argentina pujante, atractiva y protagonista de la nueva era”, concluyó Mayer.

¿Vaca Muerta nos va a salvar? No, pero puede ser una palanca para el desarrollo

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Uno de los dilemas centrales para el futuro de la matriz productiva argentina pasa por desentrañar si Vaca Muerta podrá servir como palanca de un plan de desarrollo integral del país, o si -en cambio- se limitará a ser un proyecto de enclave energético que aporte divisas sin generar un derrame significativo sobre la industria y el empleo.

Para analizar el desafío de transformar el boom de los hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina en verdadero desarrollo a escala nacional, Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo Sostenible y curador de Argendata en Fundar; Juan Manuel Telechea, economista y columnista en Cenital; y Patricia Charvay, economista y socia de la consultora Economía y Energía, conversaron en la última emisión de Dínamo – Charlas de Energía, ciclo conducido por Nicolás Gandini.

Schteingart abrió el debate señalando que el rol de los recursos naturales es crucial, pero la historia demuestra que en muchos países han sido más un problema para el desarrollo que una solución concreta para sus habitantes. La clave, a su entender, radica en qué se hace con la renta de su explotación. Ejemplos de gestión exitosa, como Noruega o Australia, particularizó, contrastan con los fracasos de naciones como Venezuela o Angola.

“Noruega, por caso, utiliza su renta petrolera invirtiéndola en activos globales y no en gastos corrientes, logrando que cada noruego posea 250.000 dólares per cápita a partir de eso, además de haber desarrollado una fenomenal política de proveedores en torno a su industria energética”, ejemplificó.

En definitiva, opinó, para que Vaca Muerta sea una palanca de desarrollo la renta generada debería invertirse en educación, infraestructura, ciencia y fortalecimiento de cadenas de valor aguas arriba y aguas abajo. “Esto incluye fomentar la actividad petroquímica, el gas natural licuado (GNL) y el entramado metal-mecánico, que hoy está muy golpeado”, puntualizó.

Sin embargo, advirtió, esta agenda no resulta especialmente interesante para la gestión de Javier Milei. “El Gobierno nacional, bajo una visión ideológica liberal, parte de la idea de que la estructura productiva es neutral en términos de crecimiento, lo que significa que da lo mismo producir bananas que satélites. Esta postura no prioriza el desarrollo de actividades que involucren conocimientos más complejos, perdiendo la oportunidad de multiplicar el empleo indirecto”, se lamentó.

Dependencia mutua

En octubre, tal como remarcó Charvay, la Argentina batió su mejor marca de producción de petróleo desde 1998, alcanzando los 865.000 barriles diarios. El panorama, acotó, es bastante similar en el plano de la oferta gasífera, que esta temporada logró su mejor rendimiento desde 2003. “Más allá de todo, podría decirse que recién estamos retomando los niveles productivos de fines de los ’90 y principios de los 2000. Estamos volviendo, pero nos llevó 25 años”, consideró.

Gracias a esta tendencia alcista, explicó, se dio un drástico cambio en la balanza comercial: el sector pasó de generar una salida continua de divisas durante 15 años a verificar un superávit auspicioso. “En solo dos años (2022 y 2023), Vaca Muerta aportó US$10.000 millones más a la balanza comercial. Se proyecta, en un escenario optimista, que en una década la Argentina podría producir 1,5 millones de barriles de petróleo, con 1 millón destinado a la exportación”, vaticinó la especialista, quien acotó que esa expansión suena perfectamente viable, aunque podría ralentizarse si la cotización internacional del recurso se mantiene baja; es decir, cercana a los US$60 por barril.

En estos momentos, intervino Telechea, la discusión macroeconómica lo consume todo. “Todavía hay que seguir remachando acerca de lo importante que es el crecimiento económico para el bienestar de la población argentina”, aseguró. Existe una sinergia y una dependencia mutua en relación con el desempeño del sector hidrocarburífero, a su criterio, ya que para poder desarrollar Vaca Muerta hace falta contar con “una macro estable”. “Asimismo, para que haya una macroeconomía estable se necesita a Vaca Muerta«, señaló el analista, remarcando que la incertidumbre reduce el margen de negociación con las multinacionales.

“El Gobierno nacional, bajo una visión ideológica liberal, parte de la idea de que la estructura productiva es neutral en términos de crecimiento, lo que significa que da lo mismo producir bananas que satélites», planteó Schteingart.

Encrucijada socioeconómica

Después de casi 15 años sin crecimiento económico en la Argentina, aseguró Telechea, es hora de “apelar a todo lo que tengamos”, ejerciendo controles ambientales y sociales, pero sin prohibir ninguna actividad productiva per se. “Retomar el crecimiento es la condición necesaria, aunque no suficiente, para salir de la encrucijada socioeconómica del país”, enfatizó.

Schteingart, por su parte, matizó esta visión, advirtiendo que importa mucho “cómo se crece”. En ese sentido, expuso que la minería y el petróleo generan en total unos 100.000 empleos formales, lo que representa el 0,5% de la ocupación total en la Argentina. “El riesgo de un modelo apalancado casi exclusivamente en actividades muy capital-intensivas es que el derrame social sea bajo, llevando a la paradoja de una economía que crece sin crear empleo”, cuestionó.

Es sumamente problemático, desde su mirada, que el sector estrella de la economía nacional no esté creando tanto trabajo como se esperaba ni deteniendo la pérdida de empresas, habilitando así la aparición de discursos de rechazo hacia la industria extractiva. “La caída en términos laborales y empresariales en cuencas maduras como la del Golfo San Jorge no se ve compensada por el crecimiento de Vaca Muerta o el litio. De hecho, se han perdido 18.000 empresas en los primeros 20 meses de la gestión de Milei, con 150.000 empleos formales menos que al inicio”, especificó.

El concepto de «destrucción creativa», comentó Telechea, puede funcionar en entornos como Silicon Valley, pero en la Argentina la pérdida de una empresa metalmecánica equivale a una «desertificación del entrampado productivo». La estrategia gubernamental de “abrir sin paracaídas” significa que las compañías deben arreglárselas solas ante el «tsunami productivo». “Esto genera una ‘tormenta perfecta’ para los sectores que deben reconvertirse, ya que el Gobierno subestima la enorme dificultad de reconstruir las capacidades productivas perdidas”, acotó Schteingart.

Daniel Schteingart, Juan Manuel Telechea y Patricia Charvay analizaron el desafío de transformar el boom de los hidrocarburos no convencionales de la Cuenca Neuquina en verdadero desarrollo a escala nacional.

Oportunidad latente

A decir de Charay, la estacionalidad de la demanda de gas en la Argentina (que es alta en invierno y baja en verano) dificulta sobremanera la productividad continua. La instalación de plantas licuefacción, planteó, resultará clave para acotar esa limitación estacional al permitir un bloque de producción más continuo y estable durante todo el año. “Si bien el ingreso de divisas por la vía del GNL parece que viene mucho más lento de lo que se anuncia, existe un proyecto concreto como el de Southern Energy, que ya cuenta con decisión final de inversión y contratos firmados. La posibilidad está, pero para su concreción faltan unos años”, reconoció.

Por lo pronto, afirmó Schteingart, el desarrollo de Vaca Muerta está reconfigurando el mapa productivo territorial. “Neuquén ya es la quinta provincia en materia de Producto Bruto Interno (PBI), sólo por detrás de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Córdoba y Santa Fe. Si las proyecciones se cumplen, los neuquinos podrían duplicar su participación en la economía nacional, acercándose al 7% u 8% del PBI argentino en la próxima década”, anticipó.

Este crecimiento, admitió, trae consigo una deuda de infraestructura urbana. “La falta de servicios y viviendas hace que la infraestructura esté corriendo siempre por detrás, tal como se ve en Añelo”, ilustró.

Al ser un segmento que no deja de crecer, argumentó Charvay, muchos ‘cuellos de botella’ emergen y se van resolviendo sobre la marcha. “Los retos seguirán apareciendo y es deseable que así sea. Entre las mayores prioridades a atender figura el transporte de energía eléctrica, un segmento cuyas obras fundamentales vienen siendo postergadas desde hace muchísimos años”, criticó.

No menos relevante, agregó, será continuar con la ampliación de la red de gasoductos y oleoductos. “Más allá de los últimos avances registrados, el abastecimiento del norte del país es un punto especialmente crítico porque tiene que ver con el sistema energético argentino en su totalidad”, reflexionó.

Objetivo realista

Telechea identificó un problema grave en el peronismo: la falta de conducción política, que genera miradas divergentes sobre temas trascendentales. “El desgaste macroeconómico hace que estas discusiones de desarrollo pasen a un segundo plano”, reclamó.

Es cierto, concedió, que el boom hidrocarburífero podría significar un reverdecer del PBI. “No obstante, incluso con las proyecciones más optimistas, el sector no solucionará por sí solo los problemas estructurales de la economía argentina”, manifestó.

En la misma sintonía se expresó Charvay, quien reivindicó la importancia del desarrollo de los hidrocarburos a la hora de captar dólares y gestar dinámicas internas positivas. “Pero con eso sólo no alcanzará”, recalcó.

El gran riesgo, para Schteingart, es caer en la narrativa “Eldoradista”, incurriendo en el sobredimensionamiento del potencial de la Cuenca Neuquina. “Yo no me imagino que con Vaca Muerta tengas algo que automáticamente te transforme en Noruega o en España”, comparó.

El objetivo realista, expresó, pasa por volver a acercarse a los países vecinos que han sacado «varias cabezas de ventaja». “Sin gestión estratégica, podríamos encaminarnos a la frustración, como ya ocurrió con el hidrógeno verde o con los anuncios de inversión que demoran en materializarse”, sostuvo.

Detrás del ataque a Nucleoeléctrica

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La politóloga Cecilia Degl´ Innoccenti, incisiva y escarbardora, investigó las reacciones de la nomenklatura vieja y nueva ante la inminente privatización de la más redituable de las empresas nacionales, Nucleoeléctrica Sociedad Anónima. Publicado en el diario Perfil, conocido por imparcial, su artículo es como meter la mano en una bolsa de ratas.

Sin más preámbulos, vamos a las ratas.

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La privatización parcial de Nucleoeléctrica (Na-SA), operadora de las centrales Atucha I,II y Embalse, agregó un nuevo capítulo a la frenética política nuclear argentina. La medida forma parte de un conjunto, con la adhesión formal al programa FIRST de Estados Unidos y al congelamiento de otros proyectos, incluidos Atucha III y IV que habían sido negociados con financiamiento chino. En ese movimiento se lee no solo un ajuste económico o una impronta «comercial», sino una respuesta al cambio geopolítico que imprimió el gobierno de La Libertad Avanza en el corazón del estratégico sector atómico.

El giro impulsado por Javier Milei —con el asesoramiento directo de Damián Reidel, su asesor estrella en materia tecnológica y nuclear— fue interpretado por especialistas, exfuncionarios y legisladores como una «entrega de soberanía tecnológica». Críticos del oficialismo señalan que tanto la venta de Na-Sa como la parálisis del CAREM, reactor modular insignia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), no son hechos aislados. Sino que tienen una lectura geopolítica: implica abandonar años de desarrollo local para subordinarse al «club de compradores» de tecnologías norteamericanas.

La decisión también reavivó tensiones diplomáticas de ambos lados de la grieta: tras años de negociaciones con Beijing, que ofrecía financiamiento para la central Hualong y el swap como respaldo, diez años después la Casa Rosada teñida de violeta puso en práctica su alineamiento total con Washington, que, bajo gestión de Donald Trump, relanzó su programa nuclear para usos civiles y así disputar el liderazgo ruso y chino en la materia en la región.

En esa línea, la visita de la embajadora interina estadounidense, Heidi Gómez Rapalo, al sur del país y a la sede de INVAP funcionó como gesto de respaldo de al nuevo rumbo el pasado 19 de septiembre. El broche, sin embargo, ocurrió tres días después, cuando Estados Unidos anunció que Argentina se convirtió en un «socio contribuyente», el primero de América Latina, en firmar el FIRST, una idea de Joe Biden que Trump siguió para garantizar el liderazgo norteamericano en el incipiente mercado de reactores modulares pequeños (SMR).

«Con el programa FIRST, entramos al rebaño, a una fila para comprar tecnología estadounidense que veníamos desarrollando nosotros y luego paralizamos. Es un escándalo», sostuvo Diego Hurtado, exsecretario de Planeamiento en Ciencia y Tecnología. «Se trata de sumarse a un club de futuros compradores».

La narrativa oficial habla de «eficiencia», «modernización» y «apertura al capital privado», pero en el ecosistema nuclear el diagnóstico es otro: vaciamiento institucional, pérdida de autonomía estratégica, fuga de cerebros y un guiño explícito a Washington, que busca revitalizar su presencia en la industria nuclear regional.

Mientras tanto, dentro del sistema nuclear local se multiplican las renuncias y la fuga de profesionales, en un clima de incertidumbre sobre el futuro del sector. En esa línea, el CAREM —único reactor modular en construcción en América Latina y con patente argentina— fue directamente paralizado, según explicaron fuentes de la central. Mientras tanto, el Estado planea instalar cuatro reactores ACR-300, patentados por INVAP en Estados Unidos, pero que aún estánen etapa de diseño, con inversión extranjera y sin plazos claros de ejecución.

Damián Reidel, Javier Milei.

El mapa nuclear argentino

El mapa nuclear argentino siempre fue una rareza en América Latina. Una articulación entre Estado, ciencia, industria y geopolítica que logró hitos como ser el primer país del hemisferio sur en operar un reactor de investigación (1958), exportar reactores a países como Argelia o Australia a través de INVAP, y proyectar la construcción del CAREM, el primer reactor modular pequeño (SMR) de diseño nacional. Ese ecosistema se sostenía en cuatro pilares: la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), Nucleoeléctrica, INVAP y el proyecto CAREM. Hoy, tres están en pausa o desfinanciados, y el cuarto —Nucleoeléctrica— se encamina a la privatización.

El CAREM, en particular, representa un símbolo: una central de potencia con tecnología 100% argentina, evaluada en 2023 entre las cinco más avanzadas del mundo por la Agencia Internacional de Energía. Su construcción en Lima (provincia de Buenos Aires) estaba en un 85% de obra civil, con más de 400 millones de dólares ya invertidos. Y su proyección creció en paralelo al avance de la IA, del mundo cripto que creó un mercado «interminable» de electricidad segura y limpia.

Sin embargo, hoy está paralizado. Según testimonios internos, en la empresa estatal se prohibió incluso mencionarlo. «El albertismo empezó con la expulsión de personal del sistema científico y tecnológico, con Milei se potenció dio un salto de calidad enorme. Nunca se vio el parate que hay hoy. El proyecto está completamente parado», indicaron a este medio.

Pero el corazón del conflicto del devenir nuclear argentino no es solo económico o comercial, sino estratégico. El CAREM, desarrollado por la CNEA desde 2010, es uno de los proyectos más avanzados a nivel global en SMR . «Estábamos entre los cinco reactores mejor posicionados en el mundo según la Agencia Internacional de Energía Atómica», aseguró Adriana Serquis, presidenta de la CNEA hasta diciembre de 2023. «No es inviable», dijo, en alusión a la frase de Reidel. «Tenía el 85% de la obra civil finalizada y fecha proyectada de finalización para 2028, antes que el resto de los competidores internacionales», agregó.

«En Nucleoeléctrica hasta se prohibió usar la palabra CAREM.”, sumó Hurtado en la misma línea, aludiendo a los bozales con lo s que cuentan los funcionarios que quieren llevarse bien con Casa Rosada.

De la visita de Heidi Gómez Rapalo a Bariloche a la firma de FIRST

La adhesión de Argentina al programa FIRST, el pasado 22 de septiembre, se anunció con entusiasmo desde la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires y fue acompañada por visitas estratégicas, como la de Heidi Gómez Rápalo a Bariloche. La representante estadounidense, que oficia de embajadora interina hasta que llegue Peter Lamelas, recorrió el Instituto Balseiro, el INVAP y se reunió con el embajador rionegrino, Alberto Weretilneck, días antes

Heidi y Weretilneck 01102025
Heidi Gomez Rapalo y el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck

Según el comunicado oficial, el país «se suma a un distinguido grupo de socios contribuyentes como Japón, Corea del Sur y Canadá», con la meta de acelerar el despliegue global de SMRs bajo estándares de seguridad y no proliferación. Sin embargo, fuentes señalan que esta participación implica el congelamiento de proyectos propios para ceder prioridad al desarrollo estadounidense.

El llamado «Plan Nuclear Argentino» lanzado por Milei y Reidel el 20 de diciembre de 2024 —acompañados por Rafael Grossi, titular del OIEA— es, para algunos exfuncionarios, una puesta en escena. «Prefiero llamarlo el Plan Reidel más que ‘argentino’. Está basado en un reactor que aún es una patente, el ACR-300 de INVAP», agregó Hurtado, destacando el tiempo que llevará para que estén operativos (unos 5 años). La idea es que estos cuatro reactores, explica, reemplacen a la cuarta central, de capitales chinos, que está actualmente congelada por orden de Casa Rosada. Para él, lo grave es que, además del desmantelamiento, el CAREM «dejó de mencionarse en reuniones técnicas» y usar su nombre en la CNEA se volvió tabú.

En off, voces cercanas a la gestión de Reidel afirman que el CAREM fue frenado por su «falta de viabilidad comercial» y reconocen que el objetivo es «vender conocimiento» más que construir reactores. Pero desde adentro del proyecto, una fuente describe otra realidad: «Es un elefante gris, mal gestionado por todos los gobiernos«, declaró, destacando que la debacle comenzó con Alberto Fernández mientras que con el gobierno libertario se produjo un verdadero «salto de calidad» en el desmantelamiento.

El factor China: del prestigio perdido al socio descartado

El otro gran actor del drama es silencioso pero no menor: China. En 2014, durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, Argentina tenía firmado un acuerdo para construir dos centrales: una con tecnología con patente nacional (tipo CANDU, uranio natural, agua pesada) y otra con tecnología china (Hualong, uranio enriquecido). Atucha III y Atucha IIV respectivamente. Según la lectura de ese momento, el pacto se interpretó como una jugada audaz: obtener infraestructura y fondos, pero también preservar capacidad de diseño e industria local.

Ese equilibrio se perdió con la llegada de Cambiemos al poder en 2015 y se desdibujó definitivamente con la gestión de Milei. Para Federico Basualdo, exsubsecretario de Energía Eléctrica durante la presidencia de Cristina Kirchner, el viraje no es técnico, sino ideológico. «La asociación con China no era política, era comercial», sostuvo a AM530, advirtiendo la débil posición argentina ante la escasez para financiar el sector nuclear (y la necesidad de buscar fondos afuera)..

En ese punto también coincidió Hurtado, quien describió la maniobra realizada para terminar el proyecto en ese momento: China financiaría a cambio de la venta de la central Hualong, la primera de esas características a ser instalada en la «prestigiosa» potencia nuclear latinoamericana. «Argentina no tenía para poner el 15% acordado mientras que China quedó a la espera. Gustavo Béliz no lo pidió. Fue una paralización. Tras la salida de Béliz, no se destrabo tampoco. Yo creo que el gobierno de Fernández fue sensible a las presiones de EEUU. Tuvo una política exterior débil, invirtió pero no hubo una política nuclear convergente».

Argentina figuraba hasta 2023 en el mercado global de reactores modulares pequeños por el proyecto CAREM.

La privatización de Nucleoeléctrica Argentina SA, eje del «Plan Reidel»

La disconformidad con el decreto 695/2025 que habilita la privatización del 49% de NA-SA —44% vía licitación internacional y 5% al personal— saltó la grieta y despertó alertas incluso en sectores tradicionalmente favorables a la participación privada. Julián Gadano, exfuncionario del área durante la presidencia de Mauricio Macri, advirtió en un hilo de X que «la forma y el momento son inadecuados». Aunque relativiza el concepto de «soberanía» en una empresa que «no diseña ni exporta tecnología», considera que la operación, tal como está planteada, podría terminar en un «precio ridículo» por la falta de incentivos reales para inversores sin control accionario.

Sin embargo, el punto de contacto vuelve a ser la paradoja que representa CAREM, un punto en el que el kirchnerismo y el macrismo confluyen. «La idea es generar las condiciones para atraer capitales y vender el conocimiento, el diseño. Por lo que es necesario terminar de construirlo», indicaron una fuente cercana al expresidente que siguió el tema y aseguró que durante esa gestión hubo una inversión de 400 millones de dólares por parte del estado nacional.

Reidel, por su parte, dejó en claro que no habrá inversión pública en función de la motosierra libertaria. «El financiamiento (de las centrales) vendrá de un equity extranjero», afirmó. Pero, a casi un año del anuncio del «Plan Reidel», que incluyó la paralización del CAREM y el congelamiento de la cuarta central nuclear, no hay señales de esos inversores que le prometió la figura que encandiló a Milei con sus contactos en Silicon Valley, previendo la posibilidad de que la Patagonia se transformara en un polo de IA.

En tanto, relanzamiento de la agenda nuclear argentina bajo el paraguas de Estados Unidos no solo marca un reordenamiento geopolítico, sino una redefinición profunda del rol del Estado en sectores estratégicos. En nombre del déficit fiscal, algunos denuncian que se frena una tecnología nacional en pleno desarrollo, mientras que el Gobierno, como «socio contribuyente» del programa nuclear de EEUU, destinará recursos que apuntan a posicionar a EE.UU. como proveedor global. Con un sector privado todavía renuente a invertir, sin garantías de rentabilidad ni infraestructura concreta, el plan nuclear, por ahora, más a promesa de marketing que a política de estado.

Cecilia Degl’Innocenti

Comentario de AgendAR:

El Plan Nuclear de Reidel es de salvataje de la industria nuclear. De la industria nuclear estadounidense, que está bastante más muerta que la nuestra, aunque venga tan llena, llenísima de proyectos.

Está muerta porque son proyectos de proyectos de proyectos, puru vulevú con soda, poco fierro y cero hormigón, mucho power points, canapés y cartas de intención absolutamente vacías, acciones de empresas inexistentes que sólo compra un gil a espera de encajárselas a algún otro aún más gil, y todas esas alegrías de la timba financiera.

Desde que la construcción de centrales nucleares se detuvo en EEUU, en tiempos de Jimmy Carter, las proveedoras de suministros quebraron, y los recursos humanos en diseño, fabricación de componentes, montaje y puesta en marcha se jubilaron y/o murieron. Inevitable, fueron 45 años de nada continua. EEUU cerró 18 centrales y construyó 2, pero Westinghouse tardó el triple de lo acordado en ponerlas en línea, y salieron 4 veces la mosca pactada. Un chiche, el panorama nuclear yanqui.

Por eso, al «Súbanse al FIRST», la propuesta para Argentina de los gauleiters del State Department, doña Heidi Rapalo, y el Pete Lamelas (nombres sugerentes), hay que entenderla como un «Súbanse al Titanic». Barco famoso, a su modo. Pero hay que garpar el pasaje (sólo la ida).

A esos exultantes infelices empresarios nucleares yanquis, unánimente «traders» (en Avellaneda, mesadineristas y/o chorros), los venimos a salvar como la caballería nosotros, los argentos. Perdón, no quise insultarnos, compatriota. Los están salvando Reidel y Milei. Reidel, es directamente del palo, en su prontuario brillan JP Morgan, Goldman Sachs, y otras trituradoras de republiquetas endeudadas. Milei… bueno, es Milei. No sabe mucho de finanzas ni de nada, pero al menos pergeñó una criptoestafa argentina.

Esto no los descalifica moral o políticamente, porque desde tiempos de Mauricio Macri el nivel de la nomenklatura es ése. Sin entrar en consideraciones penales, son gente muy adversa y ajena a fierros, laboratorios, investigación, industria, empleo o construcción. Tilingos light, pero con escolta diplomática heavy.

Y al Titanic que es la industria nuclear yanqui, los van a salvar… con la nuestra (gracias, presidente. Buena tuya).

COMO LA GELATINA DE PESCADO

Frente a las narices de una oposición parlamentaria firme como la gelatina de pescado (perdón, pescados), estos dos… ¿vendepatrias? (la palabra queda chica y está gastada, se entró a una etapa superior en la breve historia de la infamia argenta).

Decía: frente a las narices de radicales Green Beret (Boinas Verdes, hablan castellano pero operan para los gringos), frante a las narices de peronistas de los de poncho reversible (puzó por fuera, celeste por dentro), estos cosos van a :

  • Vender Nucleoeléctrica a precio vil,
  • Ya suspendieron el CAREM «sine die»,
  • Y pisaron la terminación del RA-10, de cuya producción futura de radoisótopos se va a apropiar alguna multinacional como GE HealthCare o NorthStar Medical Radioisotopes a costo cero.
  • Si la CNEA tuviera mostrador a la calle para vender la producción del RA-10 con marca propia, levanta a este tipo de revendedores con la pala y los tira a la basura. El mercado de radioisótopos médicos este año facturó U$ 13.760 millones. El RA-10 puede acorralar, solito con su alma, el 20% de esa torta. ¿No se alegran, Heidi y Lamelas? Tenemos tanto para darle a yanquilandia…

En resumen, el crapulaje libercriollo está mandando a desguace el Programa Nuclear Argentino de 2014. Que no que tiene un corno que ver con el de Reidel y Milei. Malo o bueno, el Programa de 2014 al menos era argentino.

El Programa Nuclear de Reidel y Milei consiste en que nos volvamos clientes forzosos de la dicharachera y devastada aunque artrítica industria nuclear yanqui. Desde los años ’70 somos exportadores nucleares y hemos fajado MAL a los EEUU en varias licitaciones de reactores. Pero ahora el FIRST nos poner a ser el salvavidas sudaca de esta manga de caídos de la palmera.

Jauretche definía la independencia económica como asunto no de cambiar de collar, sino dejar de ser perro. Reidel, Milei y su gavilla lo que quieren es volvernos el perro del perro.

Pero no hay collares con garantía, e incluso el perro del perro puede morder al amo.

Un ejemplo de ello. Muy podrida tiene que ser la cosa para que incluso el sociólogo Julián Gadano, «El Hombre Nuclear» de Macri (y de quien venga), evite salpicarse de reidelismo explícito.

Este muchacho siempre está siempre listo, como diligente boy scout de embajada, para volver a dirigir la Subsecretaría de Energía Nuclear. Posiblemente lo haga cuando la dirección actual de ese templo atómico se estrelle, junto con el actual gobierno. Puede hacerlo incluso antes, si a la nueva conducción nuclear le destapan las cloacas, y a Dios por fin le dan arcadas y decide volverse nuevamente argentino.

Pero dejemos al ansioso y ganoso don Julián, que no importa, y vamos a los bifes. La hago cortita porque entre la expresidenta de la CNEA, Adriana Serquis, y mi compañero Diego Hurtado dijeron todo lo esencial, pero lo hicieron -es su estilo- sin desparramar mierda. Son respectivamente una dama y un caballero.

Yo no lo soy.

MI REINO POR UN AXEL

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acaba de juntar a la mesnada nuclear histórica y legítima en el Salón Dorado de la casa de gobierno, en La Plata. Y ahí se mandó y dijo que está en contra de la privatización de NA-SA. Se entiende: las Atuchas I y II están en territorio bonaerense.

Para el Kichi todos los escenarios de privatización de NA-SA son malos, y alguno es directamente horroroso.

Si los nuevos dueños de NA-SA previsiblemente pijotean en inversión, entonces no se construyen nuevas centrales y la provincia, que en 2014 tenía planes para dos centrales nuevas por 700 y 1120 MW instalados, pierde plata.

Si pijotean bastante, las centrales se quedan sin mantenimiento y a la larga pierden la licencia para operar, y… bueno, dejan de operar. Las Atuchas generan el 51% de la electricidad nuclear. Si se caen, Buenos Aires, provincia sin gas ni petróleo, debe gastar de U$ 400 a U$ 600 millones en gas, para tapar el bache eléctrico. Más plata pierde, entonces, la provincia. Y también la Nación, de la que Kicillof podría volverse presidente, quién te dice.

Pero si las nuevos dueños de NA-SA se ponen las pilas en serio y afanan muy a mansalva, tanto como lo han hecho los propietarios de TODAS las empresas públicas privatizadas por Carlos Menem, alguna de las Atuchas por ahí termina teniendo un quilombo técnico que ya no va a ser de disponibilidad, sino de seguridad. Y del resto, se encarga la fuerza de las cosas, o el contador Magnetto, que ES la fuerza de las cosas.

Por ejemplo, ponele que se produce un incidente de grado 2 en la escala INES, que tiene 7 grados. El grado 7 es Chernobyl, ¿se entiende? 41 muertos por enfermedad aguda de radiación, 18.000 casos de cáncer de tiroides (el 90% curados), 2 ciudades y 279 caseríos evacuados en Belarús, Ucrania y Rusia, que llegaron a sumar 350.000 personas que debieron reinventarse la vida. A añadir, 784.320 hectáreas de praderas y bosques sacadas de producción y transformadas en parque nacional.

En fin, el grado 7 INES es un megombo histórico perdurable tres o cuatro generaciones. ¿Se entiende?

Pero un incidente de grado 2 en la escala INES es banal. Sumamente banal y habitual. Sucede generalmente por la rotura de un caño y supone alguna liberación de radiación, pero sin consecuencias significativas fuera del emplazamiento. Se limpia el área contaminada y nadie muere ni dentro ni afuera de la central. Nadie queda jodido por irradiación. Ni adentro ni afuera. Eso es un INES 2.

Atucha 1 tuvo al menos uno de estos, «el taponazo» de 1987. Sin consecuencias, salvo que hubo que parar la central 14 días para limpieza, y reponer alrededor de un metro cúbico de agua pesada derramada (es muy cara). Nadie se irradió.

Pero un INES 2 como estos hoy cae en manos del Gran Diario Argentino y te lo vuelven un Chernobyl multimediático, te inventan muertos, te entrevistan a las acongojadas viudas, te fabrican huérfanos irradiados, los dejan morir ante tus ojos en la tele, te obligan a vaciar al pedo ciudades como Lima o como Zárate, y luego entierran contentísimos a NA-SA en juicios por daños. Greenpeace puede y debe sumarse a estas nobles iniciativas.

Y entonces viene el fin definitivo del Programa Nuclear Argentino, al menos del verdadero. Cierren todo. Chau, Jorge Sabato, has trabajado en vano, y tanto, y tan bien. Chau 75 años de lucha, decepciones y triunfos. Algunos miles de técnicos y profesionales nucleares se rajan del país o se quedan para manejar para Uber. De un desastre de RRPP y RRHH como ése no se regresa.

Bueno, la privatización de NA-SA no es estrictamente un negocio chorro menemista del montón, onda el Estado Nacional puso la guita, los dueños de la privatizada la levantan con la pala sin poner un mango, o un mengo, y menos un Mingo. Y in embargo milagrosamente la empresa anda fetén, no tiene ningún desbole de seguridad, y en el caso concreto de NA-SA en 2023 ganó U$ 350 millones.

El estado ineficiente. Fumate eso, Bro.

No señor, privatizar NA-SA es un negocio más estratégico. Es buscar despacio y sin apuro el incidente o accidente, magnificarlo, cerrar para siempre el Programa Nuclear Argentino y poner a este país, hasta hoy exportador nuclear, y el que más palizas y en más licitaciones internacionales le dio a los EEUU, en comprador bobo y «per saecula saeculorum» de la chatarra nuclear estadounidense. Que además viene siendo invendible en todo el planeta desde fines de los ’70. Y eso por cara y por complicada.

Por eso voy a gritarle en la cara hasta despeinarlo, amigo lector, que el de Reidel es un plan de salvataje de la industria nuclear, pero hablo de la industria nuclear yanqui.

Y sobre todo, le digo esto al gobernador bonaerense don Axel Kicillof. Es el único que sabe hacer cuentas, y está del lado de los buenos.

QUIEN TIENE MÁS QUE PERDER SI SUCEDE LO PIOR (O PEOR)

FIRST es un plan típicamente MAGA: Make America Great Again. Sólo que EEUU no son América (ya quisieran) porque la forman 24 estados-nación, y fue tanta la caída y es tan baja la credibilidad del átomo yanqui, que no alcanzaría con degollar 24 programas nucleares como el argentino de 2014 para hacerlos Great Again.

Lo difícil no es rescatar a General Electric, a Westinghouse, que ostentan una potente y luenga historia fierrera pero ignoro cuántas quiebras tienen en el debe. Lo francamente imposible son hacer grandes a las varias decenas de «start ups» nucleares yanquis, que son sólo humo financiero para giles y lo van a ser siempre.

Por supuesto, no hay apuro para llegar a ese resultado estratégico. Mientras no llega, la hipótesis de mínima para los futuros nuevos propietarios de NA-SA es ganar U$ 350 millones/año, como lo hizo el Estado Argentino en 2023. Probablemente mucho más que eso, porque los «inversores» (haceme reir) en cuatro añitos van a aumentar el precio al consumidor de la electricidad entre un 3000 y un 3700% –

¿Por qué hago muy tranquilo esta afirmación? Porque es lo que sucedió en los cuatro interminables añitos de Mauricio Macri. ¿Al menos la murga de don Mauricio estuvo causando cortes de luz y quiebras a cambio de nuevas centrales eléctricas, fueran nucleares, hidroeléctricas o térmicas?

Un carajo. Las multinacionales del rubro Central Puerto, Pampa Energía, AES CorporationTotal EnergiesENEL Green Power, el Grupo Albanesi, Edesur, Edenor, Edelap y siguen las firmas. Esa runfla simplemente facturó horrores más por lo mismo, y se llevó una magna torta de guita afuera, porque aquí no reinvirtió ni un vintén.

La Hermandad de la Costa declinó participar: los piratas de la Isla Tortuga tienen códigos.

La nueva jefatura de NA-SA podría ir mucho más lejos, sencillamente porque Macri enfrentaba una parlamento que fingia oponerse, y mucha oposición de la calle, intensa y brutalmente real. Esta vez las cosas podrían ser distintas. Los nuevos datos son que la oposición (haceme reir) está aún más vendida, la calle aún más débil y dispersa, y la represión de los descontentos, sean discas o abuelitos, se fue poniendo salvaje. Ahora va con muertos.

Macri, volvé, te perdonamos (era un chiste).

En fin, cierro con dos datos. El gobernador que más guita y prestigio puede perder si se pone de culo contra esta privatización es el cordobés Martín Llaryora. ¿Por qué? Porque tiene a Embalse en su territorio. No sé si le gusta, pero es la central más segura, resistente y gananciosa de las tres que tiene NA-SA. Embalse asegura casi 30 años de vida operativa por delante, muestra una seguridad operativa impecable desde 1986 y tiene un factor de disponibilidad (agarrate, Catalina) del 97,99%.

En plata, eso significa que trabaja a potencia máxima 358 días por año. Está cerrada por mantenimiento 7 días por año, promedio. Es una fábrica de dólares como sólo la tiene el Departamento del Tesoro de los EEUU, pero no vende dólares inflados ni papelitos pintados. Vende electricidad real. Si se deja de mantener Embalse y hay que cerrarla, Córdoba pierde el 86% de su abastecimiento eléctrico.

SIC. Que en latín, significa SIC.

Yo no entiendo por qué Llaryora no junta su gente para impedir la privatización de NA-SA. Si cierra Embalse, cierra la provincia. En realidad sí entiendo. Llaryora quiere ser presidente de la nación, y desde Macri a esta parte, ése es un cargo que requiere de no irritar a la Embajada, y de practicar un derechismo sumamente perruno, con perdón de los perros. Le sale bárbaro.

Mientras la recesión industrial mitigue los apagones en la provincia, por ahora don Martín zafa de la guillotina.

En la provincia de Buenos Aires la guillotina es mayor se zafa menos. El bonaerense es el 49% del producto bruto industrial de la Argentina, y Córdoba sólo el 8%. Frente a un apagón de Embalse, la provincia de Llaryora probablemente reinventaría el Cordobazo, del que todavía tiene la patente. Pero ante un apagón de ambas Atuchas el panorama político provincial y nacional sería bastante más… ¿la palabra es «complicado»? Solitas las dos, son el 5% de un Mercado Eléctrico con un déficit de potencia instalada firme que, en mis cuentas de almacenero, da casi 14.000 MW desde 2014.

Cuando venís tan débil, ese 5% te manda a la Chacarita.

Creo que el Kichi es un tanto más realista, y bastante menos pelotudo. Personalmente, de pelotudo no le veo nada, ni un pelo. Su único defecto, visto cómo viene la política nacional, es no hacerse el macho rompeportones. Que como dice la politóloga Elena Pérez, viene a ser su máxima virtud. Con eso discrepamos, Elena y yo. Tal vez tenemos razón los dos.

Al lado de Elena, yo tengo menos política que la revista «Para Tí». Tal vez por eso no entiendo por qué el Kichi no va a fondo con la milonga, y no dice -porque hay que decirlo ahora- que si Milei privatiza NA-SA, él (el Kichi) la renacionaliza -y sin indemnización- en cuanto salga presidente. Si sale. Pero lo hace.

A mi leal y limitado saber y entender, es lo que hay que decir y el momento de decirlo. La causa es que hoy por hoy Kichi The Great es el único que puede atarle la boca a los empresaurios que Milei convoca para almorzarse el Programa Nuclear Argentino.

Como se sabe, los saurios, incluídos los cocodriloformes y los varánidos como el dragón de Komodo, tienen músculos de poca fuerza para abrir la boca, En revancha, ostentan unos maseteros espectacularmente fuertes cerrarla y morder. El negocio, sobre todo de los cocodrilos, no es dejarte escapar.

Tratemos, oh Axel, de que estos tipos se asusten y no quieran ni abrir la boca. Lo hagas o no, no vas a tener una vida más fácil en ningún caso. Y perdido por perdido, mejor que sea en tu ley.

Como mandril bien nacido, le agradezco al presidente Javier Milei por su neologismo «empresaurios». Él lo supo inventar en viejos tiempos de ínfimo lobbista de (dicen) incluso la CGT, que no me acuerdo qué era.

Daniel E. Arias

Los Marinelli, una empresa de Venado Tuerto que desarrolla máquinas agrícolas inteligentes

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En el horizonte agrícola se vislumbran máquinas inteligentes que trabajen sin conductores y que sean capaces de modificar la labor programada de manera autónoma, ante el cambio de condiciones. Se agregan tractores y cosechadoras híbridos o solo con motores eléctricos y drones con 300 kilos de capacidad para aplicar fitosanitarios de manera localizada, según prescripción. La agricultura automatizada se abre paso vertiginosamente en el mundo, para aumentar los rendimientos, reducir los riesgos de los operarios y facilitar las labores de implantación, protección y cosecha.

Una familia emprendedora

Nicolás Marinelli, de 32 años, soltero, es el actual responsable de un campo familiar cercano a Venado Tuerto en el que se desarrollan actividades agrícolas, al que se suma una empresa prestadora de servicios de cosecha, siembra y pulverización.

La vinculación de la familia Marinelli con el sector agropecuario se inicia hace 60 años, cuando el abuelo de Nicolás, José Marinelli, trabajaba en la fábrica de cosechadoras Giubergia. A partir del conocimiento allí adquirido, compró una trilladora y comenzó a brindar servicios de cosecha para sentar las bases de una actividad que se consolidaría con el paso del tiempo.

Durante muchos años, la empresa fue desarrollándose hasta que se incorporó Sergio Marinelli, padre de Nicolás. Sergio Marinelli fue pionero en el desarrollo de la agricultura de precisión y confeccionó el primer mapa de rendimiento del país utilizando una cosechadora John Deere.

Con el tiempo, amplió el abanico de servicios y sumó las tareas de siembra y pulverización, además de promover diversas innovaciones técnicas. En la época que se incorporó Sergio, el grano cosechado se embolsaba en la máquina y las bolsas se iban descargando en el campo.

El empresario desarrolló una tolva para almacenar el grano en la propia cosechadora, innovación que luego fue incorporada por la fábrica Giubergia a partir de tolvas fabricadas por él mismo.

Posteriormente, adquirió nuevas cosechadoras, a las que incorporó este sistema, que consolidó una mejora significativa en la eficiencia operativa. Con el tiempo, también se animó a producir en campos de terceros, además de continuar prestando servicios de labranza, siembra y cosecha.

Con un espíritu innovador, junto a Nicolás, también desarrolló un servicio de fotografía aérea. Ambos realizaban vuelos en avioneta desde la cual Nicolás tomaba imágenes de los campos, sostenido con cinturón de seguridad, mientras la puerta del avión permanecía abierta con una traba, Estas fotografías aportaban información clave para la toma de decisiones productivas en los campos relevados.

Gracias a este proceso de crecimiento, la familia pudo adquirir una fracción del campo donde hoy desarrollan una rotación agrícola tradicional que incluye trigo, soja y maíz, al 33%, bajo un sistema de siembra directa sostenido durante muchos años. Por otro lado, en la actualidad, la empresa contratista realiza labores sobre más de 6000 hectáreas por año.

Nuevas tecnologías

Además de atender el campo familiar, Nicolás Marinelli es un entusiasta de la tecnología aplicada al agro. Recientemente participó de Agritechnica y dirige Marinelli Technology, una empresa dedicada al asesoramiento y desarrollo de soluciones tecnológicas para el sector agropecuario. Marinelli fue ganador de una Medalla de Oro en el Premio Ternium Expoagro a la Innovación Agroindustrial y la Sociedad Alemana de Agricultura (DLG), que organiza Agritechnica, lo llevó a la exposición. Hizo un desarrollo que facilita la automatización y robotización de cualquier maquinaria en la agricultura y otras actividades.

Según Nicolás, “existe actualmente una amplia disponibilidad de tecnología agrícola para aplicar en las empresas”, aunque advierte que “su adopción requiere capacitación, adaptación a cada caso particular y comprensión profunda de las herramientas”. No se trata de tecnologías estandarizadas que puedan aplicarse de igual manera en todos los establecimientos.

Marinelli observa que la actividad agropecuaria se está volcando rápidamente hacia la agricultura digital, impulsada en gran medida por un recambio generacional que demanda nuevas tecnologías para resolver ineficiencias y reducir errores humanos en la ejecución de las labores.

Desarrollaron una cortadora de pasto para grandes parques
Desarrollaron una cortadora de pasto para grandes parques

En este contexto, considera que el futuro del sector estará marcado por una creciente automatización, con la robótica como protagonista central. “Las nuevas herramientas permiten optimizar el uso de la maquinaria, disminuir situaciones de riesgo y reducir el cansancio de los operarios, y mejorar la calidad de las labores de implantación, protección y cosecha de los cultivos, con impacto positivo en los rendimientos frente a la agricultura tradicional”, destaca.

Inteligencia artificial

Al “aterrizar” estos conceptos al trabajo cotidiano, señala que el piloto automático ya es una tecnología ampliamente difundida y que hoy viene de serie en tractores, pulverizadoras y cosechadoras. No reemplaza al hombre en la cabina, pero le facilita el trabajo, una vez que se configura cómo se debe hacer el labor y de cargar la información para que funcione correctamente.

De cara al futuro, Marinelli estima que en poco tiempo dejará de ser necesario que la persona permanezca todo el día dentro de la cabina de un tractor o de una cosechadora. “Las pulverizadoras podrán detectar obstáculos, como un tanque, reconocerlos y tomar decisiones para eludirlos de manera autónoma”, proyecta.

En un mundo en el que el futuro se transforma vertiginosamente en presente, la incorporación de inteligencia artificial en pulverizadoras está permitiendo que decidan de manera autónoma sobre cuestiones productivas. Por ejemplo, si continúan o no una aplicación ante cambios en la dirección o en la velocidad del viento.

Todos estos sistemas generan datos que pueden consultarse en tiempo real de forma remota, para funcionar como una verdadera “caja negra” de la operación. Incluso, en aplicaciones periurbanas, esta información puede servir como respaldo para demostrar que el trabajo se realizó cumpliendo con los recaudos exigidos, y ser verificada en caso de conflictos.

En los tractores, la inteligencia artificial también ha permitido avanzar en sistemas de automatización que posibiliten programar una labor específica. “Una vez iniciada la tarea, el operario podría descender del equipo y monitorear el trabajo a distancia mediante una tablet”, se esperanza.

En las cosechadoras, la incorporación de tecnología ha sido particularmente intensa. Hoy todas las máquinas tienen monitores que permiten generar mapas de rendimiento. Además, mediante sistemas automáticos, las cosechadoras grandes calibran la trilla en función de la información captada por sensores que analizan el material que ingresa.

Nicolás y Sergio  Marinelli en Agritechnica
Nicolás y Sergio Marinelli en Agritechnica

“Si detectan materias extrañas en exceso, el sistema ajusta automáticamente la limpieza; si detectan pérdidas excesivas, ajustan los órganos de trilla”, explica Marinelli.

De este modo, tareas que antes requerían la experiencia del maquinista hoy se realizan de manera automática, incluso adaptándolas a los cambios de lote o a las diferentes condiciones de trabajo a lo largo del día.

Además, hay máquinas que regulan la velocidad de avance y del molinete según el estado del cultivo. Por ejemplo, ante la detección anticipada de un manchón verde en un lote de trigo mediante cámaras, reducen automáticamente la velocidad para evitar atoraduras.

En síntesis, la ingeniería mecánica tradicional da paso y se combina con la ingeniería electrónica, con la integración de las piezas tradicionales con sensores, softwares y sistemas inteligentes. Marinelli también observa un fuerte crecimiento en el uso de drones en la agricultura, que hoy cuentan con mayor capacidad de carga —en algunos casos de hasta 300 kilogramos— y autonomías de vuelo de 30 minutos, gracias a la evolución de las baterías.

Estos equipos están automatizados y permiten realizar vuelos de reconocimiento para detectar focos de malezas. A partir de esa información, se pueden prescribir aplicaciones selectivas sobre los manchones, que evitan pulverizaciones en cobertura total y logran mayor eficiencia. Estos drones de última generación permiten aplicar herbicidas, insecticidas y fungicidas, y más recientemente también fertilizantes sólidos.

Con una mirada hacia adelante, destaca la aparición de maquinarias híbridas. En la última Agritechnica se presentó una cosechadora con motores eléctricos para las transmisiones y los sistemas hidráulicos. También aparecieron los tractores híbridos e, incluso, 100% eléctricos, impulsados por la simplicidad de mantenimiento y el uso de energía limpia en comparación con los motores de combustión interna.

En ese sentido, se está desarrollando un proceso vertiginoso de cambio en la maquinaria y en el trabajo que requiere la agricultura. El progreso no pide permiso y ya está transformando la forma de operar, con un horizonte cercano donde surge la posibilidad de que se desdibuje la figura del tractorista/cosechero esforzándose todo el día en una cabina. Probablemente desarrollará otras funciones, y en sus manos dejará de estar la llave francesa para ser suplantada, con ventajas, por un tester electrónico.

Carlos Marin Moreno

Comentario de AgendAR:

Creo que mencionamos por primera vez a los Marinelli en marzo de 2020, a comienzos de la pandemias: El helidrón de INVAP, Cicaré y Marinelli. Era una herramienta ideal para el agro, y también para las Fuerzas Armadas. Y despertó poco interés en ambos mercados…

Desde entonces, habremos informado sobre sus logros, y algunas frustraciones, más de una docena de veces. Pongan su nombre en el Buscador de nuestra página de Inicio y verán. Es una de las empresas argentinas que despiertan nuestro orgullo.

A. B. F.