El gigante automotriz Stellantis desembarca en el negocio de energías renovables en Argentina
«La crisis del cambio climático no se puede pensar sin analizar la inequidad»
El Sol todavía no había salido en Argentina cuando la Organización Meteorológica Mundial publicó el anuncio en sus redes sociales: “Prof. Celeste Saulo es elegida nueva Secretaria General de la OMM”. La votación acababa de terminar en un auditorio en Ginebra, Suiza. Y fue histórica. Los representantes de 193 países acababan de elegir, por primera vez en la historia, a una mujer para ocupar el mayor cargo en la OMM.
Pocos minutos después, «Celeste Saulo», «secretaria general» y «OMM» se convirtieron en tendencia. Y luego aparecieron los videos desde el interior del recinto, donde ella misma celebra, aplaude y arenga cuan gol mundialista. Y no es para menos. Su logro es un logro nacional, latinoamericano, pero más de que nada, de género. Saulo es doctora en ciencias de la atmósfera, egresada de la Universidad de Buenos Aires, “hija de la educación pública, que le dio las oportunidades”, como ella ha destacado tantas veces. Hoy tiene 59 años, está casada y tiene 2 hijos. Luego de encabezar el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, de ser profesora titular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y de investigar en el CONICET, en 2014 hizo historia al convertirse en la primera directora mujer del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismo que aún preside. Allí, en la sede central del SMN, en el barrio porteño de Palermo, Saulo tiene su oficina, equipada como cualquier otra: escritorio, mesa de reuniones, reconocimientos a su trayectoria profesional. Pero un detalle llama la atención en las paredes. Dos mapas. Uno, es Argentina “invertida”, con Ushuaia y Antártida en el «norte» y Chaco al «sur». El otro, un planisferio centrado en nuestro país. Ambas piezas bien pueden ser indicios de su forma de pensar el mundo, y reivindicar la mirada del sur global.
– Sí, efectivamente ese planisferio habla de cómo pienso el mundo y cómo pienso las crisis que atraviesa. Para mí la crisis del cambio climático no se puede pensar sin analizar la inequidad, que también sigue aumentando de manera exponencial. Viniendo de un país en desarrollo, el trabajo tiene que ver con la inclusión, con la diversidad, con trabajar con los servicios meteorológicos e hidrológicos de los países en desarrollo, de los pequeños estados insulares, los países menos desarrollados, entendiendo que no solo es necesario ayudarlos a fortalecerse sino que también es importante empoderarlos, construir y codiseñar las soluciones.
– En la agenda global hay un tema fundamental que es la alerta temprana para todas las personas. El Congreso (de la OMM) decidió que es un tema prioritario. Yo coincido con esa prioridad, pero luego de la experiencia en el Servicio Meteorológico Nacional, sabemos que una iniciativa así requiere el trabajo codo a codo a nivel de territorio. Que no es simplemente una aplicación o un modelo basado en inteligencia artificial lo que nos va llevar a resolver el problema del alerta temprana, sino entender que es un problema mucho más complejo, que tiene que ver con la percepción del riesgo, con el conocimiento del riesgo, con cómo las culturas y las comunidades reaccionan frente a los alertas. En fin, hay un trabajo enorme y ahí es donde vamos a tratar de hacer fuerza en esta gestión.
– Es un llamado a preguntarse qué pasó hasta este momento. La OMM tiene 150 años, con un dominio centrado en Europa, de donde provinieron la mayoría de los secretarios generales, excepto uno. Mi llegada va a traer una mirada más diversa, del sur global, que es una mirada que estaba faltando. No me planteo solo una agenda de género, sino una agenda de inclusión, donde se tengan en cuenta distintas miradas. Por ejemplo, hoy en nuestra disciplina se habla de los saberes ancestrales. Es decir, del valor que hay en esos saberes, que, a mi juicio, hoy están subvalorados. Es mi objetivo ponerlas en valor junto con la mirada de género.
Creo que un desafío grande fue ordenarlo en el sentido administrativo y procedimental. También, empoderar a trabajadores y trabajadoras para que realmente se apropiaran de un proyecto común, de un horizonte compartido. De la importancia que tiene el organismo y del rol de cada uno en ese proyecto. Jerarquizar al SMN fue muy importante también. Y armar equipos más transversales para trabajar en torno a un plan estratégico del que todos se sintieran parte, para saber hacia dónde ir y qué esperar.
El otro gran desafío ha sido articular mejor con la academia, que era un mandato imprescindible. Había buena predisposición para hacerlo pero no estaban los canales adecuados y pienso que lo hemos logrado. Crear una estructura (orgánica) que superara una estructura básica, que en sí misma todavía hoy resulta insuficiente pero que, sin embargo, nos permitió organizar más y mejor al Organismo; que las expectativas estuvieran acordes a algunos cargos directivos que hoy existen.
– Mejorar toda la cadena de valor. Como pendiente todavía queda fortalecer la red de observación, pero pudimos ordenar las estaciones meteorológicas, atender las necesidades y las prioridades. Fortalecimos mucho la generación de información, la producción de pronósticos, la coordinación y puesta en marcha de nuevos modelos de pronóstico y del sistema que hay detrás el nuevo Sistema de Alerta Temprana.
También trabajamos muchísimo la comunicación, tanto con el público en general como con distintos sectores usuarios. Todos estos fueron enormes desafíos porque no estaban en la carpeta del SMN que yo encontré, y que sin embargo hoy se han hecho parte de nuestro sentimiento en cuanto a qué SMN queremos.
– Creo que lo importante es llevar la pasión y el convencimiento en lo que uno hace a todos los niveles en los que uno trabaja. Toda mi vida trabajé de esa manera y tengo que agradecer tener una familia que bancó ese modo de pensar mi carrera profesional, basada en las convicciones, en las cosas que me gustaban y las cosas en que creía. Eso me dio una fuerza muy grande. Y esa fuerza se nota en la reciprocidad que encontrás cuando la gente ve que trabajas con pasión y con autenticidad, y que realmente querés lo mejor para el conjunto.
– Creo que el mensaje es que los principios son muy importantes; que las pasiones son enormes motores; que tenemos que tener proyectos y aferrarnos a ellos. Y trabajar en red, porque es la red la que en definitiva termina dándote la posibilidad de dar los grandes saltos. Saber que todos tenemos tropiezos, pero eso no es un impedimento, sino que implica simplemente un aprendizaje, un reintentar y un nunca darse por vencida. Ese es el mensaje que me gustaría transmitir, que se suma al del compromiso con las pasiones que uno tiene.
Saulo asumirá su cargo el 1 de enero de 2024, y su mandato se extenderá por cuatro años. Encabezará la definición de la estrategia de los próximos años para enfrentar los desafíos del cambio climático a nivel global.El Vision Pro de Apple es una maravilla técnica. Pero inutil
“Ciertos productos… cambian nuestra forma de ver la tecnología”, dijo Tim Cook, el jefe de Apple, al presentar el 5 de junio el último gadget del gigante tecnológico. El Vision Pro, un auricular para realidad virtual y aumentada (VR y AR en la jerga), cuyo desarrollo se rumorea desde hace años, estará disponible a principios del año que viene. Con más de 5.000 patentes, Apple ha calificado estas elegantes gafas de cristal como “el producto más ambicioso que jamás hayamos creado”.
También es posible que sea uno de los menos vendidos. La empresa esperaba vender unos 3 millones de unidades en el primer año. Pero las expectativas se han reducido; algunos analistas esperan ahora que Apple distribuya menos de 200.000 unidades en 12 meses, un orden de magnitud inferior al de cualquier otro gran lanzamiento de producto. La primera iteración del Vision Pro puede ser un fracaso comercial. Sin embargo, también es el primer paso en el camino hacia algo que Apple espera que sea mucho más grande.
La tecnología, que Apple aún no ha puesto a disposición del público, tiene un aspecto impresionante. A diferencia de otros auriculares, que suelen requerir mandos manuales, el Vision Pro se controla con gestos de la mano, comandos de voz y movimientos oculares. Hace un seguimiento de los ojos como un ratón y reconoce el iris en lugar de una contraseña. Es un dispositivo “de paso”, que utiliza cámaras frontales para mostrar al usuario una vista en vídeo del mundo que le rodea. Y para que parezca más normal a los ojos de los demás, proyecta una imagen de vídeo de sus ojos en la parte frontal del cristal. (Un anuncio de Apple muestra a un hombre preparando el desayuno a sus hijos mientras lo lleva puesto, algo que le costaría hacer con la mayoría de los auriculares).
La principal razón de las bajas ventas previstas es el precio. A 3.499 dólares, el dispositivo es más de tres veces más caro que los auriculares de realidad virtual y realidad aumentada rivales de Meta, el Quest Pro, y más de diez veces más caro que el Quest 2, el dispositivo de realidad virtual de la empresa de medios sociales ampliamente utilizado. Incluso a este precio, el gadget de Apple ha tenido que hacer algunas concesiones técnicas. Tiene una batería externa, conectada a los auriculares mediante un cable, que sólo dura dos horas. Y aunque los diseñadores de Apple han hecho todo lo posible para que sea lo más elegante posible, sigue siendo incómodo ponérselo en la cara.
Estas dificultades han obligado a muchos competidores a replantearse su participación en las realidades virtual y aumentada. Meta parece estar reduciendo su entusiasmo, tras las quejas de los inversores sobre sus gastos y, al parecer, las débiles ventas de la Quest Pro a pesar de una fuerte rebaja de precio desde su lanzamiento en octubre. Microsoft, un gigante del software, ha aparcado la idea de fabricar otras HoloLens, un dispositivo ar que utilizan principalmente clientes corporativos. Snap, otra empresa de redes sociales, no parece tener prisa por sacar una nueva versión de sus ar Spectacles. Tencent, un titán digital chino, abandonó sus planes de hardware de realidad virtual en febrero.
No es raro que los nuevos productos tarden en despegar. La mayoría de los éxitos anteriores de Apple tardaron varios años en calar. Las ventas del Apple Watch fueron bajas hasta que la gente decidió que su uso clave era para controlar su salud. El iPhone no despegó realmente hasta su cuarta generación, en 2010, momento en el que la App Store se llenó de miles de aplicaciones que hicieron que la gente se diera cuenta de lo que el teléfono podía hacer. Descubrir más usos para el iPhone también ayudó a justificar su precio. El dispositivo se consideraba ridículamente caro cuando se lanzó, con un precio de hasta 599 dólares; hoy en día, el modelo superior cuesta 1.599 dólares, un precio que la gente está dispuesta a pagar porque puede hacer muchas cosas. Quizá Apple pueda normalizar de la misma manera el pago de miles de dólares por unas gafas.
Aun así, Vision Pro se lanza en una fase especialmente temprana. Más que un verdadero producto de consumo, se trata de un “costoso kit para desarrolladores”, afirma un fabricante de componentes de ar. Lanzar un producto orientado a los desarrolladores en esta fase es una “nueva frontera” para Apple, afirma George Jijiashvili, de la firma de analistas Omdia.
Hay dos razones por las que Apple quiere sacar el producto antes de tiempo. Una es la presión competitiva, sobre todo de Meta, que a pesar de haberse reducido un poco, se ha lanzado a la contratación y adquisición de personal con el objetivo de hacer realidad el “metaverso”. Además de captar talentos, Meta ha estado reclutando usuarios. Según la empresa de datos Insider Intelligence, cerca del 10% de los estadounidenses utilizan auriculares de realidad virtual al menos una vez al mes. La mayoría de estos equipos los fabrica Meta, que ha estado vendiendo su Quest 2 con pérdidas para conseguir una masa crítica de usuarios. Este otoño lanzará el Quest 3, un dispositivo que será mucho menos capaz que el de Apple pero, a 499 dólares, una perspectiva más realista para la mayoría de los consumidores.
La segunda razón por la que Apple quiere sacar su producto es porque ya tiene la vista puesta en lo que vendrá después. Los expertos en tecnología llevan mucho tiempo especulando con la posibilidad de tener unas gafas de ar tan finas y discretas como unas gafas de sol, momento en el que los auriculares dejarán de ser algo aparatoso para empollones y se convertirán en algo que la gente normal pueda llevar todo el día. Estos dispositivos podrían incluso sustituir al smartphone como próxima gran plataforma tecnológica. “No creo que nadie dude de que el AR es el futuro”, afirma Jitesh Ubrani, de IDC, otra empresa de datos. En su presentación, Apple calificó el Vision Pro como “el comienzo de una plataforma completamente nueva”.
Gafas medio llenas
La estrategia no está exenta de riesgos. Apple tiene fama de lanzar productos perfectos y pulidos. Lanzar un dispositivo de 3.499 dólares con una batería de dos horas de duración podría equivaler a lo que Steve Jobs, el difunto predecesor de Cook, solía caracterizar como una “retirada de marca”.
Tampoco está claro qué hará la gente con sus dispositivos. Hasta ahora, los cascos de realidad virtual se han utilizado sobre todo para jugar: casi el 90% del gasto en contenidos de realidad virtual del año pasado se destinó a juegos, según estimaciones de Omdia. El Quest Pro de Meta no ha logrado entusiasmar a los profesionales con su promesa de videoconferencias en persona y cosas por el estilo. La presentación de Vision Pro de Apple, aunque característicamente hábil, no tenía nada parecido a una “aplicación asesina”. Hay algunas funciones interesantes, como la posibilidad de hacer fotos y vídeos en 3D, lo que convertiría al dispositivo en un “generador de nostalgia”, según Ubrani. Pero la mayoría de los usos sugeridos por Apple para el Vision Pro parecen implicar tratarlo como una especie de escritorio virtual gigante, utilizando ventanas flotantes de chats de Zoom u hojas de cálculo de Excel, o viendo una película en una pantalla virtual gigante. Nada de esto es tan innovador como la propia tecnología.
El CEO de Apple, Tim Cook, habla bajo una imagen de Apple Vision Pro en el Apple Park de Cupertino, California, Estados Unidos, este 5 de junio de 2023 (Reuters)Aun así, Apple disfruta de grandes ventajas sobre sus rivales. Cuenta con una enorme base de usuarios, con 2.000 millones de dispositivos en circulación. En la presentación de Vision Pro se mostró cómo se sincronizan los auriculares con los demás aparatos de Apple: los usuarios pueden hacer videollamadas FaceTime con sus amigos desde sus iPhones o proyectar la pantalla de un portátil MacBook en los auriculares con sólo mirarlos. Las aplicaciones para el iPhone y el iPad serán compatibles con Vision Pro, lo que significa que habrá cientos de miles de aplicaciones disponibles en el momento del lanzamiento, aunque no estén optimizadas para el dispositivo.
La estrategia de Apple también es sencilla: fabricar los mejores auriculares y cobrar a los consumidores mucho dinero por ellos y, presumiblemente, cobrar también a los desarrolladores una parte de los beneficios de sus aplicaciones, como ocurre en la App Store. Aunque la empresa parece centrada en el objetivo final de ar, eso es muy distinto del metaverso centrado en la realidad virtual del que tanto ha hablado Mark Zuckerberg, su jefe.
Apple también cuenta con una marca de confianza entre los consumidores. En una encuesta realizada en 2021, tres veces más personas afirmaron que comprarían unos auriculares de Apple que de la empresa que ocupaba el segundo lugar, Google. Meta quedó sexta. También tiene influencia entre los desarrolladores. Tendrá aplicaciones de Microsoft, Zoom y Webex, y una asociación con Unity. Bob Iger, consejero delegado de Disney y antiguo amigo de Jobs, hizo un cameo sorpresa en la presentación para elogiar la “revolucionaria plataforma” de Apple y mostrar cómo los auriculares podrían permitir al público ver una película de “La guerra de las galaxias” antes de ser transportado en realidad virtual al planeta Tatooine, o ver repeticiones en 3D de un partido de baloncesto en realidad virtual en la cadena deportiva ESPN de Disney. Que Mickey Mouse, o incluso el castillo de Disneyland, aparezcan en el salón. “Acercar Disney a nuestros fans de formas que antes eran imposibles”, como dijo el Sr. Iger, es el tipo de cosa que podría entusiasmar a la gente más que las conferencias virtuales.
Es probable que poca gente pague por el Vision Pro, al menos al principio. Pero Cook, que lo comparó con el lanzamiento del Mac y el iPhone, dijo que era el “comienzo de un viaje”. Es posible que el viaje lleve a algún lugar rentable. Como dice el Sr. Ubrani: “Cuando Apple entra en un mercado, cambia por completo la trayectoria del mismo”.
Atucha III está parada, pero Argentina exportara tecnología nuclear a China
Entre lo que dejó la gira de Sergio Massa a China pasó inadvertido un hito relevante para el desarrollo científico nacional. Argentina va a exportar tecnología de medicina nuclear al gigante asiático. Se trata del diseño del reactor de isótopos radioactivos.
La mayoría de este tipo de isótopos se producen artificialmente en reactores atómicos. La Comisión Nacional de Energía Atómica es pionera en la producción y distribución de radioisótopos utilizados en aplicaciones para la salud, que son producidos en las instalaciones del Centro Atómico Ezeiza desde hace más de 50 años. En diciembre de 1967, el reactor RA-3 fue inaugurado con una potencia de 0,5 MW con el objetivo de cubrir la demanda nacional de radioisótopos de uso médico. A lo largo de los años fue incorporando innovaciones tecnológicas y llegó a operar regularmente con una potencia de 5 MW. En 2003, la Autoridad Regulatoria Nuclear otorgó la licencia a la CNEA para duplicar la potencia, escalando hasta los 10 MW, lo cual permitió aumentar al doble la producción de radioisótopos hasta cubrir toda la demanda nacional de Molibdeno-99 y proveer a Brasil del mismo elemento. Ante la escasez de países proveedores, la posibilidad de convertirnos en un importante exportador brindan una oportunidad única para asumir una posición de liderazgo en la provisión de este insumo básico para la medicina nuclear. En paralelo, el gobierno de China presentó en 2020 un plan para identificar las capacidades y necesidades de radioisótopos para la década entrante. En este plan se fijó la necesidad de construcción de un reactor de investigación, ciclotrones y facilidades de producción de radioisótopos.
En las negociaciones iniciales se determinó que la Argentina, mediante la CNEA y el INVAP, ofertarán las facilidades y sistemas específicos para la producción de radioisótopos y generadores de tecnecio. El embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, destacó que «este acuerdo es un hito importante para nuestra relación, ya que en este caso es Argentina la que transfiere tecnología a China» y agregó «empresas argentinas como Nucleoeléctrica, Invap, Arsat, YPF, Inti, Nuclearis, SpaceSur están cooperando en materia científico tecnológico con contrapartes Chinas».
Luciana Glezer
Yuanes, fletes, plazos y aranceles: los cambios que plantea Massa para las importaciones
La Secretaría de Energía instruyó a ENARSA a tomar posesión de las represas del Comahue
Como autoridad de aplicación de la ley, la secretaria de Energía asignó a la firma Enarsa la tarea de manejar y garantizar la continuidad de los servicios de Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila una vez que concluyan los contratos de concesión de esos activos hidroeléctricos, en agosto próximo.
La Secretaria de Energía de la Nación instruyó formalmente a la empresa estatal Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa) a tomar el control de las represas hidroeléctricas del Comahue. La secretaria Flavia Royón encomendó a Agustín Gerez, gerente general de Enarsa, tomar el control de los complejos hidroeléctricos Alicurá, El Chocón y Planicie Banderita una vez que expiren sus concesiones, algo que sucederá el 11 de agosto de este año. La instrucción también contempla la toma de posesión de Piedra del Águila, cuyo contrato vence oportunamente el 29 de diciembre de 2023; es decir, en el arranque del mandato de las próximas autoridades nacionales. Hasta esa fecha Alicurá se mantendrá en manos de la firma norteamericana AES, mientras que El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila seguirán en poder de Enel, Orazul Energy y Central Puerto, respectivamente. En concreto, Royon le pidió al titular de Enarsa que «adopte las medidas necesarias para encontrarse en condiciones de asumir transitoriamente la actividad de generación de energía eléctrica ante la proximidad del vencimiento de las concesiones y a partir de la fecha del mismo, incluyendo, sin limitación, la eventual transferencia del personal y los contratos relacionados con dichas centrales». La secretaria de Energía puso el foco en la importancia estratégica que tiene para el país la generación hidráulica, sobre todo en el marco de la transición energética, concibiendo a esta fuente renovable como una de las más confiables y flexibles para dar rápida respuesta a las fluctuaciones de la demanda, aparte de resaltar sus bajos costos operativos. Según la nota, el Estado se encuentra obligado a implementar «las tareas necesarias para concretar la devolución de las concesiones hidroeléctricas», hecho que comprende una serie de aspectos políticos, jurídicos, económicos y técnicos.Instrumento idóneo
Gracias a su fusión con Emprendimiento Energéticos Binacionales Sociedad Anónima (EBISA), prosiguió el documento, Enarsa absorbió las competencias requeridas para la realización y operación de proyectos vinculados con la generación hidroeléctrica. En ese sentido, la nota de Energía señala que hoy la firma se erige como el instrumento más idóneo para «garantizar la efectiva reversión y la adecuada restitución al Estado nacional de todos los bienes afectados a las referidas concesiones». Una vez vencidos los plazos previstos, Enarsa deberá «asegurar la continuidad de los servicios, el correcto funcionamiento de las instalaciones y la plena operatividad de las centrales«. La idea del Gobierno es que Enarsa cree una subsidiaria para cumplimentar estas labores en Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila. El capital accionario de la eventual nueva compañía, que en un principio le pertenecería en un 100% a la empresa que conduce Gerez, podría admitir luego la participación de provincias y capitales privados. De todos modos, la discusión entre Nación y las gobernaciones de Neuquén y Río Negro no pasa tanto por quién se quedará con la propiedad de los activos, sino por cuál será la renta futura del negocio hidroeléctrico. En efecto, las provincias quieren mejorar el precio de venta de la electricidad, algo inconveniente para el Estado nacional.El humo de los incendios forestales cubre casi todo el norte de los Estados Unidos
Comentario de AgendAR:
Un fallido ChatBot que funciona con IA mostró los límites que todavía tiene esta tecnología
Muchas empresas han puesto asistentes “virtuales” para brindar ayuda automatizada y rápida
- Contar las calorías
- Realizar un déficit calórico de 500 a 1000 calorías diarias
- Pesarse y medirse semanalmente
- Tener como objetivo perder 400 a 800 gramos por semana
Diseño argentino de vehiculos no tripulados: Aire, tierra y agua

Usos y funciones
En efecto, Skua surgió como un producto con fines industriales y luego fue rediseñado ante la necesidad de CoCoAntar de un sistema terrestre no tripulado con un sistema electrónico capaz de resistir las condiciones climáticas del continente blanco. Además, los ingenieros y diseñadores industriales de la empresa están desarrollando un segundo vehículo llamado Mula, de mayor tamaño y con otras funciones, en especial de carga. La capacidad de esta tecnología de adaptarse a distintas funciones y necesidades llevó a la cartera que dirige Jorge Taiana a crear el Programa de Desarrollo de Sistemas No Tripulados para la Defensa. “El uso de estos sistemas ha ido acrecentándose en todo el mundo, tanto en la órbita civil como en la órbita militar”, asegura la secretaria de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Castro. Según la funcionaria, “como todo sistema, utiliza una serie de tecnologías por lo que hay una cantidad de disciplinas involucradas en estos desarrollos en los que Argentina tiene capacidades que puede incrementar a partir de los proyectos con los que contamos”.Defensa
Castro añadió que los sistemas no tripulados están considerados dentro de la directiva de política de defensa actual, y que al momento hay 13 proyectos en análisis y desarrollo para tierra, aire y agua que cuentan con el financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa (FoNDef). Además de brindar funciones específicas de vigilancia y control de espacios de jurisdicción nacional, reconocimiento y transporte de carga útiles, otro de los propósitos “es permitir el desarrollo y dominio nacional de ciertas tecnologías transversales y contribuir de esta manera a incrementar la soberanía nacional”, expresa el director de Normalización, Certificación y Nuevos Productos del Ministerio de Defensa, Federico Di Venanzio. Para ello “empezamos a elaborar un mapa de más de 4.000 proveedores de la Defensa, de los cuales 1.000 son de base industrial. Un número interesante del cual partir y poder programar un crecimiento de un sector a ser considerado dentro de la matriz productiva”, adelanta Castro.
Remotamente operados
Por su parte, el director del Instituto de Desarrollo Costero (IDC) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Javier Tolosano, explica que decidieron utilizar un Vehículo Remotamente Operado (ROV) de la empresa Pancora Robótica Submarina ante la necesidad de elaborar mapas de sensibilidad ambiental de áreas subacuáticas que requieren un mayor cuidado de conservación y medidas de mitigación rápida en caso de un derrame. Con el ROV, los investigadores pueden relevar profundidades a las que los buzos no pueden llegar o permanecer por mucho tiempo a causa de los efectos de la presión en el organismo. El relevamiento que realiza el IDC incluye además el análisis de recursos marinos, costeros, sitios arqueológicos y turísticos y forma parte de un convenio con la empresa Terminales Marítimas Patagónicas, Termap, encargada del transporte de hidrocarburos. “Cuando empezamos a hacer los mapas de sensibilidad ambiental, parte del financiamiento que obtuvimos para desarrollar esta actividad la destinamos a la compra de un ROV para complementar la actividad de los buzos”, comenta Tolosano.Submarinos
Por otro lado, el equipo también se usará para realizar el monitoreo y la línea de bases ambientales para un futuro proyecto de dragado a partir de un convenio con la Administración Portuaria de Comodoro Rivadavia: el ROV relevará los organismos bentónicos presentes en una zona de más de 50 metros de profundidad. “A futuro también tenemos planificadas otras tareas relacionadas con la prospección de zonas de congregación de centollas en épocas reproductivas y podríamos utilizarlo en algunos proyectos de acuicultura que están desarrollando investigadores del IDC”, amplia Tolosano.
ROV
El ingeniero detalla que dentro de esta familia se encuentran los ROV que son operados en forma remota por medio de un cable, como el que utiliza el IDC, y aquellos que cuentan con inteligencia artificial y sensores para tomar decisiones con lógica. “Estamos trabajando una línea que va hasta 100 metros de profundidad y otra hasta los 300”, menciona Nowakowski y añade que, a mayor profundidad, el desafío tecnológico para mantener la comunicación es más grande. Entre las distintas funciones que pueden tener estos vehículos subacuáticos, el ingeniero agrega el uso en la industria acuícola para el control de las jaulas y estudios de impacto ambiental del alimento que queda como resto en el lecho marino o lacustre que puede generar desequilibrios en el medio, al igual que el uso de antibióticos. “Los robots con sistemas aplicados a la industria son capaces de limitar y prevenir ese impacto ambiental”, señala Nowakowski. Finalmente, también se pueden utilizar para inspección de cascos de barcos y otras estructuras, e incluso con la tecnología adecuada, el control de la pesca ilegal.Con producción hidropónica cultivan vegetales frescos en la Antártida Argentina
- El agrónomo Jorge Birgi cosecha verduras en una base argentina para abastecer al personal.
- Hoy hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica
Corría el año 2015 cuando el ingeniero agrónomo e investigador argentino Jorge Birgi recibió un correo electrónico con una pregunta que avivó su curiosidad: ¿es posible producir verduras en la Antártida? Tras ocho años de investigación y desarrollo, cuatro viajes al continente blanco y adversidades de todo tipo, dos de las trece bases que administra la Argentina cosecharon en 2022 la primera tanda de verduras de hoja, con el objetivo de abastecer al personal civil y militar. Hoy ya hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica y ya proyectan incorporar nuevas especies.
Ni bien recibió el correo electrónico, Birgi (41 años, Santa Cruz) se puso a trabajar en el diseño de un módulo de producción, sin conocer al detalle las condiciones climáticas de la Antártida. Allí, en las bases más próximas al continente, los inviernos pueden azotar con temperaturas de 35 grados bajo cero.
Experto en desarrollos productivos en zonas áridas y semiáridas, el investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Universidad de la Patagonia Austral se volcó de lleno al proyecto. Primero, a través de pruebas en 3D. Luego, con viajes al territorio.
Ni bien publicó los primeros estudios de un módulo en 3D en Internet se despertó el interés del Comando Conjunto Antártico. “Me pidieron que viaje a la Antártida para ver cómo se vivía, cómo era el terreno y cuáles eran las condiciones”, recuerda Birgi. El investigador acaba de regresar al continente luego de una recorrida por las Bases Marambio – la más conocida y una de las más pobladas – y la Base Esperanza. En esos dos lugares fue donde se instalaron los módulos de producción hidropónica. Cada una de ellas tenía 240 plantas monitoreadas en tiempo real a distancia y administradas por el mismo personal que integra las campañas antárticas, que se renueva todos los años. Eso supone un desafío a la hora de capacitar y preparar a quienes gestionarán los cultivos a diario.
Tienes un e-mail, tienes una planta
El correo electrónico que dio origen al interés científico fue enviado por integrantes del equipo médico de la Base Carlini. “Querían saber si existía posibilidad de mejorar la dieta del personal, porque no tienen disponibilidad de verduras frescas todo el año, comen muchos enlatados, que tienen alto contenido de sodio”, explica Birgi, quien trabajó durante el desarrollo junto al vicecomodoro Federico Vasallo, del Comando Conjunto Antártico; y el suboficial César Ismael Araujo Prado, a cargo de la división de Prevención de Accidentes, Seguridad e Higiene y Ambiental.
Para 2019, Birgi ya había desarrollado diseños en 3D que habían sido validados en el terreno: era posible plantar verduras en la Antártida. Pero cuando todo parecía concretarse, la pandemia de coronavirus alteró los planes y los dilató dos años, debido a que las restricciones sanitarias impedían el acceso al continente blanco. En 2022, con la campaña de verano que abastece a todas las bases, se enviaron parte de los materiales. “Había que solicitar permisos, no está permitido hacer cualquier cosa, hay que respetar protocolos y nosotros elevamos los niveles de seguridad”, dice Birgi.
Antes de viajar, las semillas son sometidas a análisis en el laboratorio de fitopatología para determinar sus características y calidad. El traslado tampoco es sencillo: se deben embalar en frascos de doble fondo que viajan en cajones de alto impacto. “El desafío era darle forma a la mecánica de trabajo, los materiales voluminosos deben viajar en el rompehielos Almirante Irizar, que sale en diciembre y regresa en marzo y hasta el año siguiente no vuelve a partir. Si tenés que llevar algo grande, hay que esperar a la próxima campaña”, explica. “Cualquier demora nos obligaba a esperar un año más”.
El modelo de producción es posible debido a que no se utiliza tierra, sino que se realiza en un medio líquido, lo que permite acceder a cultivos en sitios donde hay suelo de mala calidad, disponibilidad escasa de agua o condiciones climáticas adversas. En el caso de la Antártida, se cumplen las tres condiciones. “A pesar de que está la mayor reserva de agua dulce, tener agua es difícil porque está todo congelado”, remarca el ingeniero.
Los tiempos de cultivo, además, son mucho menores. Durante la investigación, Birgi y su equipo proyectaban que habría cosechas cada 45 días, debido a que en las pruebas en el laboratorio en Santa Cruz el proceso duraba 64 días. “En las bases, un cultivo de lechuga demora 30 días”, ejemplifica, y aclara que es debido a que las plantas reciben luz y calor las 24 horas. “Las plantas hacen la fotosíntesis las 24 horas y, por ende, producen más”.
Pizza con rúcula y el desafío de la espinaca
El objetivo del proyecto es mejorar la alimentación del personal civil y militar de las bases mediante la producción de las especies de hoja, con métodos hidropónicos de interior. Hay países que tienen cultivos con una tecnología similar, aunque sólo destinados a investigación, como el proyecto Eden-ISS que se desarrolla en la base alemana Neumayer III.
Según Birgi, los módulos argentinos abastecen a entre 140 y 150 personas, que cada dos semanas pueden comer de forma escalonada ensaladas. “Por ahora tenemos acelga, perejil, rúcula – que es la estrella -, una variedad de lechuga verde y otra morada”, explica. En el corto plazo, se incorporarán albahaca morada, albahaca verde, espinaca y rabanitos. El ingeniero aclara que se podría producir, además, todo tipo de frutas y verduras. “Podríamos tener frutillas [fresas], tomates, pero antes se debe evaluar e investigar los cultivos”, remarca.
Birgi, que monitorea desde el continente día a día los cultivos, explica que las verduras plantadas allí tienen una mejor textura. “No tienen ningún elemento agresivo que las haga crecer de forma diferenciada, son plantas muy blandas, crocantes”, grafica, y cuenta que, desde la primera cosecha, todos los sábados en las bases argentinas se cena pizza casera con rúcula.
¿Un modelo para producir alimentos?
En medio de la crisis por efecto de la sequía que azota a la Argentina, sumado a las dificultades del país en el acceso al agua, la tierra y la energía eléctrica en las zonas más alejadas, Birgi cree que el cultivo hidropónico podría extenderse y ayudar no sólo a mejorar la calidad de los alimentos que se consumen, sino a ahorrar agua, reducir la contaminación y garantizar productos frescos en aquellas zonas que, por cuestiones climáticas, no se pueden cultivar de forma convencional.
Pero, además, el investigador apunta a que trascienda a las necesidades de la Antártida. “Se puede utilizar en cualquier lugar del país, desde escuelas rurales a comunidades muy alejadas”, se entusiasma, y dice que se puede cultivar cualquier fruta o verdura, con modificaciones según la variedad.
A Birgi le cuesta encontrar palabras para describir a la Antártida. “Hay glaciares, mares congelados y nieve, es un lugar hermoso donde se hace un trabajo muy sacrificado. Retrocede ocho años y recuerda el correo electrónico que lo llevó a plantar verduras en el lugar más extremo del planeta. “No sé cuál será el balance final, pero aplicando tecnología que permita producir localmente, podríamos ahorrar mucho. Es un sistema que no tiene límites, se puede hacer cualquier cosa”, concluye.


