lunes, 27 julio, 2026 - 6:09 am

La Secretaría de Energía instruyó a ENARSA a tomar posesión de las represas del Comahue

Como autoridad de aplicación de la ley, la secretaria de Energía asignó a la firma Enarsa la tarea de manejar y garantizar la continuidad de los servicios de Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila una vez que concluyan los contratos de concesión de esos activos hidroeléctricos, en agosto próximo.

La Secretaria de Energía de la Nación instruyó formalmente a la empresa estatal Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa) a tomar el control de las represas hidroeléctricas del Comahue. La secretaria Flavia Royón encomendó a Agustín Gerez, gerente general de Enarsa, tomar el control de los complejos hidroeléctricos Alicurá, El Chocón y Planicie Banderita una vez que expiren sus concesiones, algo que sucederá el 11 de agosto de este año. La instrucción también contempla la toma de posesión de Piedra del Águila, cuyo contrato vence oportunamente el 29 de diciembre de 2023; es decir, en el arranque del mandato de las próximas autoridades nacionales. Hasta esa fecha Alicurá se mantendrá en manos de la firma norteamericana AES, mientras que El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila seguirán en poder de Enel, Orazul Energy y Central Puerto, respectivamente. En concreto, Royon le pidió al titular de Enarsa que «adopte las medidas necesarias para encontrarse en condiciones de asumir transitoriamente la actividad de generación de energía eléctrica ante la proximidad del vencimiento de las concesiones y a partir de la fecha del mismo, incluyendo, sin limitación, la eventual transferencia del personal y los contratos relacionados con dichas centrales». La secretaria de Energía puso el foco en la importancia estratégica que tiene para el país la generación hidráulica, sobre todo en el marco de la transición energética, concibiendo a esta fuente renovable como una de las más confiables y flexibles para dar rápida respuesta a las fluctuaciones de la demanda, aparte de resaltar sus bajos costos operativos. Según la nota, el Estado se encuentra obligado a implementar «las tareas necesarias para concretar la devolución de las concesiones hidroeléctricas», hecho que comprende una serie de aspectos políticos, jurídicos, económicos y técnicos.

Instrumento idóneo

Gracias a su fusión con Emprendimiento Energéticos Binacionales Sociedad Anónima (EBISA), prosiguió el documento, Enarsa absorbió las competencias requeridas para la realización y operación de proyectos vinculados con la generación hidroeléctrica. En ese sentido, la nota de Energía señala que hoy la firma se erige como el instrumento más idóneo para «garantizar la efectiva reversión y la adecuada restitución al Estado nacional de todos los bienes afectados a las referidas concesiones». Una vez vencidos los plazos previstos, Enarsa deberá «asegurar la continuidad de los servicios, el correcto funcionamiento de las instalaciones y la plena operatividad de las centrales«. La idea del Gobierno es que Enarsa cree una subsidiaria para cumplimentar estas labores en Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila. El capital accionario de la eventual nueva compañía, que en un principio le pertenecería en un 100% a la empresa que conduce Gerez, podría admitir luego la participación de provincias y capitales privados. De todos modos, la discusión entre Nación y las gobernaciones de Neuquén y Río Negro no pasa tanto por quién se quedará con la propiedad de los activos, sino por cuál será la renta futura del negocio hidroeléctrico. En efecto, las provincias quieren mejorar el precio de venta de la electricidad, algo inconveniente para el Estado nacional.

El humo de los incendios forestales cubre casi todo el norte de los Estados Unidos

El humo y la bruma siguieron llenando los cielos del noreste el miércoles, mientras los incendios forestales que ardían a cientos de kilómetros en Canadá hacían que el aire fuera insalubre en Nueva York, Washington y otros lugares. El modelo informático de previsión que aparece en el mapa de arriba muestra dónde es probable que se concentre el humo más denso cerca de la superficie terrestre en las próximas horas. Según AirNow, una fuente de datos sobre la calidad del aire, el nivel de partículas de humo en el aire el miércoles se consideró insalubre desde Detroit hasta Filadelfia. Sólo en Quebec había unos 150 incendios activos, según el Centro Interinstitucional Canadiense de Incendios Forestales. Muchos de estos incendios comenzaron hace días, si no semanas. Pero un sistema de tormentas que se arremolinaba frente a la costa de Nueva Escocia en los últimos días forzó el humo de estos incendios hacia el sur de los Estados Unidos, y luego hacia el este – hacia algunas de las zonas más densamente pobladas del país. Se espera que el patrón meteorológico persista durante los próximos días, y que la bruma continúe en toda la región. Muchos de los incendios de Quebec fueron provocados por rayos a principios de este mes, pero las temperaturas superiores a las normales y las condiciones secas han contribuido a alimentar los focos en todo el país desde mayo. La temporada de incendios en Quebec y Canadá suele comenzar en mayo, un poco antes que en Estados Unidos. Hasta el martes, había más de 400 incendios activos en todo Canadá, según el centro interinstitucional de lucha contra incendios del país, 240 de ellos fuera de control. Hasta la fecha, se han producido pocos incendios de importancia en Estados Unidos. Pero como en los últimos años los incendios han sido más frecuentes, la temporada de incendios ha durado más y ha sido más destructiva.

Comentario de AgendAR:

Hay 140 focos de incendio forestal en Quebeq y una tormenta con foco sobre Nova Scotia que está enviando el humo hacia el Sur y el Este. Con ello, la costa atlántica de los EEUU está respirando humo en cantidades tóxicas, incluidas los estados desde Nueva York hasta tan el Sur como Delaware y Virginia.
Hoy hay más de 400 incendios en Canadá desde Saskatchewan hasta el Este, de los cuales 240 están totalmente fuera de control.
A los norteamericanos les está pasando exactamente lo mismo que nos sucedió a nosotros cuando, en medio de la primera y peor seguidilla «back-to-back» de años de Niña y de sequía de los últimos 120 años, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro tuvo autorización política interna para prenderle fuego como jamás antes al Amazonas, y desde el 23 al 27 de agosto de 2019, el humo llegó no sólo hasta Sao Paulo, sino que cubrió el NEA y llegó hasta Buenos Aires.

Un fallido ChatBot que funciona con IA mostró los límites que todavía tiene esta tecnología

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En el Reino Unido, la Asociación Nacional para Trastornos Alimenticios ha cerrado su línea de atención telefónica y abrió un programa de body positivity liderado por un bot de IA llamado Tessa.Sin embargo, no dio los mejores consejos y la organización quedó en el medio de una polémica.»Tessa, el chabot de IA que aconsejó a las personas con TCA contar calorías y pesarse semanalmente»Pregunta. Respuesta. Un formato tan simple puede tener una influencia muy compleja en la vida de muchas personas. Cada día los chatbots conversacionales programados por inteligencia artificial están tomando más protagonismo y, sin saber, estamos en contacto con ellos diariamente.
Sin embargo, no siempre estas respuestas son correctas y constructivas. Este fue el caso de La Asociación Nacional para Trastornos Alimenticios (NEDA por sus siglas en inglés) que tuvo que dar de baja su chatbot Tessa debido a que estaba dando consejos perjudiciales para la salud, tanto mental como física, según reportó un artículo.
Muchas empresas han puesto asistentes “virtuales” para brindar ayuda automatizada y rápida
  1. Contar las calorías
  2. Realizar un déficit calórico de 500 a 1000 calorías diarias
  3. Pesarse y medirse semanalmente
  4. Tener como objetivo perder 400 a 800 gramos por semana
Ante las críticas, NEDA sacó un comunicado oficial en sus redes sociales y respondió a la polémica. “Anoche nos llamó la atención que la versión actual del chatbot Tessa, que ejecuta el programa Body Positive, podría haber dado información perjudicial y no relacionada con el programa». Junto a esta declaración, la organización se comprometió a investigar inmediatamente la causa y confirmaron que dieron de baja a su bot. Sin embargo, ese comunicado no alcanzó. “Es tiempo de que NEDA dé un paso al costado”, afirmó Maxwell. “Si yo hubiese tenido acceso a este chatbot cuando tenía mi trastorno de conducta alimentaria, no hubiese sido de gran ayuda”, profundizó. La influencer concluyó su posteo con un alarmante pedido a su comunidad de dejar atrás a NEDA y de apoyar a las comunidades que realmente están ayudando a las personas con TCA.
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Además, Conason hizo hincapié en otra polémica que convoca al caso. “NEDA cerró recientemente su línea de atención telefónica después de que los trabajadores se sindicaran, despidieron a su personal y lanzaron este bot de IA. ¿Qué podría salir mal?”, preguntó retórica e irónicamente la psicóloga.
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En detalle, NEDA echó a cuatro de sus empleados en marzo luego de que estos se unieran al sindicato de Communications Workers (CWA). Abbie Harper, una empleada de atención al cliente telefónica, declaró en una nota para Labour Notes que ellos ni siquiera querían más dinero, sino más capacitación para satisfacer las demandas de las personas que necesitan ayuda.
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La CEO de NEDA, Liz Thompson, declaró que este chatbot nunca estuvo pensado para “reemplazar” humanos, sino más bien estuvo formulado como un programa aparte. Además, afirmó que las razones por las cuales cerraron la línea telefónica fueron por cuestiones “de la empresa” y que esta decisión había estado en evaluación hace tres años. . Este caso es una mera demostración de nuestro presente y trae sobre la mesa la pregunta que recorre todos los titulares: ¿se podrá, verdaderamente, reemplazar al humano? Los intentos, hasta hoy, han traído varios problemas y polémicas, más cuando se trata de cuestiones tan sensibles y que requieren de una inteligencia emocional en acción. Si bien hay ciertas tareas reemplazables, hay una que nunca se podrá imitar: la capacidad de sentir.

Diseño argentino de vehiculos no tripulados: Aire, tierra y agua

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Por tierra, agua y aire, los vehículos autónomos con inteligencia artificial o guiados en forma remota se abren camino en donde es difícil y peligroso llegar, y constituyen una tecnología de desarrollo creciente en el país tanto por el sector privado como por el sector público de la mano universidades y del Ministerio de Defensa que cuenta con un programa para impulsarla con objetivos específicos como investigación y rescate. Muy lejos del territorio verde típico de su Entre Ríos natal, el vehículo de exploración Skua se desplaza en suelo antártico donde el paisaje tiene pocas diferencias y la orientación es compleja. Con cámaras térmicas y ópticas de largo alcance y de cercanía de 360° para la navegación, sensores de calidad del aire, temperatura y derrames, el sistema no tripulado puede transmitir toda la información a antenas a más de 30 kilómetros, dar apoyo científico y de búsqueda y rescate. “Tiene múltiples usos como facilitar el conteo de colonias de pingüinos, los investigadores podrán operar el vehículo a distancia a través de las cámaras y dejar todo grabado. A través de inteligencia artificial le estamos enseñando cuáles son las siete especies de pingüinos que tenemos”, indica a Télam Confiar Sebastián Mirich, CEO de American Robotics, la empresa argentina encargada del desarrollo del equipo. “Hoy el conteo de las colonias se hace a mano y de lejos, en circunstancias climáticas difíciles y con especies de pingüinos agresivos, como el emperador, al que los científicos mucho no se pueden acercar”, agrega.
Ahora el Skua está en la sede entrerriana de la empresa en donde le realizan nuevas pruebas y actualizaciones de software en base a la experiencia que ya tuvo en la Antártida, para luego regresar en el último trimestre de 2023. Una de sus adquisiciones nuevas es la incorporación de un georradar destinado a detectar grietas en el suelo para poder convertirse en vehículo guía de otros tripulados, y evitar así incidentes con peligro de muerte; la empresa desarrolla el trabajo junto con la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) del Ejército Argentino y el Comando Conjunto Antártico (CoCoAntar).

Usos y funciones

En efecto, Skua surgió como un producto con fines industriales y luego fue rediseñado ante la necesidad de CoCoAntar de un sistema terrestre no tripulado con un sistema electrónico capaz de resistir las condiciones climáticas del continente blanco. Además, los ingenieros y diseñadores industriales de la empresa están desarrollando un segundo vehículo llamado Mula, de mayor tamaño y con otras funciones, en especial de carga. La capacidad de esta tecnología de adaptarse a distintas funciones y necesidades llevó a la cartera que dirige Jorge Taiana a crear el Programa de Desarrollo de Sistemas No Tripulados para la Defensa. “El uso de estos sistemas ha ido acrecentándose en todo el mundo, tanto en la órbita civil como en la órbita militar”, asegura la secretaria de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Castro. Según la funcionaria, “como todo sistema, utiliza una serie de tecnologías por lo que hay una cantidad de disciplinas involucradas en estos desarrollos en los que Argentina tiene capacidades que puede incrementar a partir de los proyectos con los que contamos”.

Defensa

Castro añadió que los sistemas no tripulados están considerados dentro de la directiva de política de defensa actual, y que al momento hay 13 proyectos en análisis y desarrollo para tierra, aire y agua que cuentan con el financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa (FoNDef). Además de brindar funciones específicas de vigilancia y control de espacios de jurisdicción nacional, reconocimiento y transporte de carga útiles, otro de los propósitos “es permitir el desarrollo y dominio nacional de ciertas tecnologías transversales y contribuir de esta manera a incrementar la soberanía nacional”, expresa el director de Normalización, Certificación y Nuevos Productos del Ministerio de Defensa, Federico Di Venanzio. Para ello “empezamos a elaborar un mapa de más de 4.000 proveedores de la Defensa, de los cuales 1.000 son de base industrial. Un número interesante del cual partir y poder programar un crecimiento de un sector a ser considerado dentro de la matriz productiva”, adelanta Castro.
Algunas de las empresas e instituciones que trabajan en los proyectos en marcha del programa de Defensa son INVAP, Aerodyca, Cicaré, Marinelli Technology, Seroelectric, Faniot, la Facultad de Ingeniería del Ejército, la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA)y la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Argentina.

Remotamente operados

Por su parte, el director del Instituto de Desarrollo Costero (IDC) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Javier Tolosano, explica que decidieron utilizar un Vehículo Remotamente Operado (ROV) de la empresa Pancora Robótica Submarina ante la necesidad de elaborar mapas de sensibilidad ambiental de áreas subacuáticas que requieren un mayor cuidado de conservación y medidas de mitigación rápida en caso de un derrame. Con el ROV, los investigadores pueden relevar profundidades a las que los buzos no pueden llegar o permanecer por mucho tiempo a causa de los efectos de la presión en el organismo. El relevamiento que realiza el IDC incluye además el análisis de recursos marinos, costeros, sitios arqueológicos y turísticos y forma parte de un convenio con la empresa Terminales Marítimas Patagónicas, Termap, encargada del transporte de hidrocarburos. “Cuando empezamos a hacer los mapas de sensibilidad ambiental, parte del financiamiento que obtuvimos para desarrollar esta actividad la destinamos a la compra de un ROV para complementar la actividad de los buzos”, comenta Tolosano.

Submarinos

Por otro lado, el equipo también se usará para realizar el monitoreo y la línea de bases ambientales para un futuro proyecto de dragado a partir de un convenio con la Administración Portuaria de Comodoro Rivadavia: el ROV relevará los organismos bentónicos presentes en una zona de más de 50 metros de profundidad. “A futuro también tenemos planificadas otras tareas relacionadas con la prospección de zonas de congregación de centollas en épocas reproductivas y podríamos utilizarlo en algunos proyectos de acuicultura que están desarrollando investigadores del IDC”, amplia Tolosano.
El ingeniero nuclear Pedro Mariano Nowakowski es uno de los creadores de Pancora Robótica Submarina, la empresa con sede en Bariloche que nació en forma oficial a inicios de 2021, aunque desde 2016 estaba presente la idea de desarrollar vehículos autónomos subacuáticos (AUV).

ROV

El ingeniero detalla que dentro de esta familia se encuentran los ROV que son operados en forma remota por medio de un cable, como el que utiliza el IDC, y aquellos que cuentan con inteligencia artificial y sensores para tomar decisiones con lógica. “Estamos trabajando una línea que va hasta 100 metros de profundidad y otra hasta los 300”, menciona Nowakowski y añade que, a mayor profundidad, el desafío tecnológico para mantener la comunicación es más grande. Entre las distintas funciones que pueden tener estos vehículos subacuáticos, el ingeniero agrega el uso en la industria acuícola para el control de las jaulas y estudios de impacto ambiental del alimento que queda como resto en el lecho marino o lacustre que puede generar desequilibrios en el medio, al igual que el uso de antibióticos. “Los robots con sistemas aplicados a la industria son capaces de limitar y prevenir ese impacto ambiental”, señala Nowakowski. Finalmente, también se pueden utilizar para inspección de cascos de barcos y otras estructuras, e incluso con la tecnología adecuada, el control de la pesca ilegal.

Con producción hidropónica cultivan vegetales frescos en la Antártida Argentina

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  • El agrónomo Jorge Birgi cosecha verduras en una base argentina para abastecer al personal.
  • Hoy hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica

Corría el año 2015 cuando el ingeniero agrónomo e investigador argentino Jorge Birgi recibió un correo electrónico con una pregunta que avivó su curiosidad: ¿es posible producir verduras en la Antártida? Tras ocho años de investigación y desarrollo, cuatro viajes al continente blanco y adversidades de todo tipo, dos de las trece bases que administra la Argentina cosecharon en 2022 la primera tanda de verduras de hoja, con el objetivo de abastecer al personal civil y militar. Hoy ya hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica y ya proyectan incorporar nuevas especies.

Ni bien recibió el correo electrónico, Birgi (41 años, Santa Cruz) se puso a trabajar en el diseño de un módulo de producción, sin conocer al detalle las condiciones climáticas de la Antártida. Allí, en las bases más próximas al continente, los inviernos pueden azotar con temperaturas de 35 grados bajo cero.

Experto en desarrollos productivos en zonas áridas y semiáridas, el investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Universidad de la Patagonia Austral se volcó de lleno al proyecto. Primero, a través de pruebas en 3D. Luego, con viajes al territorio.

Jorge Birgi trabaja en uno de los módulos de producción hidropónica en una imagen de su archivo personal sin fechar.

Ni bien publicó los primeros estudios de un módulo en 3D en Internet se despertó el interés del Comando Conjunto Antártico. “Me pidieron que viaje a la Antártida para ver cómo se vivía, cómo era el terreno y cuáles eran las condiciones”, recuerda Birgi. El investigador acaba de regresar al continente luego de una recorrida por las Bases Marambio – la más conocida y una de las más pobladas – y la Base Esperanza. En esos dos lugares fue donde se instalaron los módulos de producción hidropónica. Cada una de ellas tenía 240 plantas monitoreadas en tiempo real a distancia y administradas por el mismo personal que integra las campañas antárticas, que se renueva todos los años. Eso supone un desafío a la hora de capacitar y preparar a quienes gestionarán los cultivos a diario.

Tienes un e-mail, tienes una planta

El correo electrónico que dio origen al interés científico fue enviado por integrantes del equipo médico de la Base Carlini. “Querían saber si existía posibilidad de mejorar la dieta del personal, porque no tienen disponibilidad de verduras frescas todo el año, comen muchos enlatados, que tienen alto contenido de sodio”, explica Birgi, quien trabajó durante el desarrollo junto al vicecomodoro Federico Vasallo, del Comando Conjunto Antártico; y el suboficial César Ismael Araujo Prado, a cargo de la división de Prevención de Accidentes, Seguridad e Higiene y Ambiental.

Para 2019, Birgi ya había desarrollado diseños en 3D que habían sido validados en el terreno: era posible plantar verduras en la Antártida. Pero cuando todo parecía concretarse, la pandemia de coronavirus alteró los planes y los dilató dos años, debido a que las restricciones sanitarias impedían el acceso al continente blanco. En 2022, con la campaña de verano que abastece a todas las bases, se enviaron parte de los materiales. “Había que solicitar permisos, no está permitido hacer cualquier cosa, hay que respetar protocolos y nosotros elevamos los niveles de seguridad”, dice Birgi.

Un grupo de investigadores e integrantes del Comando Conjunto Antártico esperan a subir al avión Hércules que los trasladará desde la Antártida al territorio continental en la Base Marambio.

Antes de viajar, las semillas son sometidas a análisis en el laboratorio de fitopatología para determinar sus características y calidad. El traslado tampoco es sencillo: se deben embalar en frascos de doble fondo que viajan en cajones de alto impacto. “El desafío era darle forma a la mecánica de trabajo, los materiales voluminosos deben viajar en el rompehielos Almirante Irizar, que sale en diciembre y regresa en marzo y hasta el año siguiente no vuelve a partir. Si tenés que llevar algo grande, hay que esperar a la próxima campaña”, explica. “Cualquier demora nos obligaba a esperar un año más”.

El modelo de producción es posible debido a que no se utiliza tierra, sino que se realiza en un medio líquido, lo que permite acceder a cultivos en sitios donde hay suelo de mala calidad, disponibilidad escasa de agua o condiciones climáticas adversas. En el caso de la Antártida, se cumplen las tres condiciones. “A pesar de que está la mayor reserva de agua dulce, tener agua es difícil porque está todo congelado”, remarca el ingeniero.

Los tiempos de cultivo, además, son mucho menores. Durante la investigación, Birgi y su equipo proyectaban que habría cosechas cada 45 días, debido a que en las pruebas en el laboratorio en Santa Cruz el proceso duraba 64 días. “En las bases, un cultivo de lechuga demora 30 días”, ejemplifica, y aclara que es debido a que las plantas reciben luz y calor las 24 horas. “Las plantas hacen la fotosíntesis las 24 horas y, por ende, producen más”.

Pizza con rúcula y el desafío de la espinaca

El objetivo del proyecto es mejorar la alimentación del personal civil y militar de las bases mediante la producción de las especies de hoja, con métodos hidropónicos de interior. Hay países que tienen cultivos con una tecnología similar, aunque sólo destinados a investigación, como el proyecto Eden-ISS que se desarrolla en la base alemana Neumayer III.

Según Birgi, los módulos argentinos abastecen a entre 140 y 150 personas, que cada dos semanas pueden comer de forma escalonada ensaladas. “Por ahora tenemos acelga, perejil, rúcula – que es la estrella -, una variedad de lechuga verde y otra morada”, explica. En el corto plazo, se incorporarán albahaca morada, albahaca verde, espinaca y rabanitos. El ingeniero aclara que se podría producir, además, todo tipo de frutas y verduras. “Podríamos tener frutillas [fresas], tomates, pero antes se debe evaluar e investigar los cultivos”, remarca.

Birgi, que monitorea desde el continente día a día los cultivos, explica que las verduras plantadas allí tienen una mejor textura. “No tienen ningún elemento agresivo que las haga crecer de forma diferenciada, son plantas muy blandas, crocantes”, grafica, y cuenta que, desde la primera cosecha, todos los sábados en las bases argentinas se cena pizza casera con rúcula.

De izquierda a derecha, el suboficial auxiliar César Araujo Prado, del Comando Conjunto Antártico, Jorge Birgi y el ingeniero especialista en agua Boris Díaz posan con la primera cosecha del Módulo Antártida Producción Hidropónica 2, en la Base Esperanza, en marzo de 2022.

¿Un modelo para producir alimentos?

En medio de la crisis por efecto de la sequía que azota a la Argentina, sumado a las dificultades del país en el acceso al agua, la tierra y la energía eléctrica en las zonas más alejadas, Birgi cree que el cultivo hidropónico podría extenderse y ayudar no sólo a mejorar la calidad de los alimentos que se consumen, sino a ahorrar agua, reducir la contaminación y garantizar productos frescos en aquellas zonas que, por cuestiones climáticas, no se pueden cultivar de forma convencional.

Pero, además, el investigador apunta a que trascienda a las necesidades de la Antártida. “Se puede utilizar en cualquier lugar del país, desde escuelas rurales a comunidades muy alejadas”, se entusiasma, y dice que se puede cultivar cualquier fruta o verdura, con modificaciones según la variedad.

A Birgi le cuesta encontrar palabras para describir a la Antártida. “Hay glaciares, mares congelados y nieve, es un lugar hermoso donde se hace un trabajo muy sacrificado. Retrocede ocho años y recuerda el correo electrónico que lo llevó a plantar verduras en el lugar más extremo del planeta. “No sé cuál será el balance final, pero aplicando tecnología que permita producir localmente, podríamos ahorrar mucho. Es un sistema que no tiene límites, se puede hacer cualquier cosa”, concluye.

Ensayo clinico con un nuevo farmaco para el cancer que reemplazaria a terapias agresivas

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En 2017, después de sufrir una crisis epiléptica, Alberto (nombre ficticio) recibió una noticia terrible. Ese año, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, le diagnosticaron un tumor cerebral extraño al que sus médicos no sabían bien cómo enfrentarse. Indecisos, “decidieron no darme quimio ni radio y ver qué pasaba”, comenta. “Después –recuerda–, empecé a tener crisis convulsivas cada vez más frecuentes y decidieron operarme de nuevo”. Esa operación la realizó otro cirujano, que le ofreció extirparle el tumor completo. Tras la operación, perdió la movilidad del lado derecho de su cuerpo y debió comenzar una dura rehabilitación.

“Recuerdo sentirme perdido al ver que los médicos no sabían qué camino seguir. Eso me hizo buscarme por mi cuenta otro cirujano y acabé encontrando al doctor Sepúlveda”, dice. Juan Manuel Sepúlveda, coordinador de la Unidad de Neurooncología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, se sorprendió al escuchar que no había recibido ni radioterapia ni quimioterapia, pero le contó que, en esta ocasión, la suerte había estado de su lado. Sepúlveda se encontraba en ese momento reclutando a pacientes para el ensayo Indigo, diseñado para probar un nuevo fármaco en pacientes que no habían recibido más tratamiento que la cirugía.

Los tumores como el de Alberto son los conocidos como gliomas de grado bajo, y fue un glioma de este tipo el que sufrió el conocido golfista Severiano Ballesteros, fallecido en 2011. Esos tumores se caracterizan por tener una mutación en los genes IDH 1 y 2. Esta alteración genética, hallada gracias a los proyectos de secuenciación masiva de los genomas de decenas de tipos de cáncer lanzada en 2008, cambia la actividad de dos enzimas esenciales en el funcionamiento del organismo, que siguen haciendo su tarea, pero empiezan a generar un metabolito tóxico que daña el ADN. Con el paso del tiempo, el daño se acumula y proliferan las mutaciones que azuzan el crecimiento del cáncer.

Cirugía y deterioro

Desde hace décadas, las personas con esta dolencia se someten a una cirugía para extirpar el mal y después reciben quimioterapia y radioterapia para controlarlo. Estos tumores no se curan con cirugía y suelen volver, aunque el regreso se puede retrasar hasta cinco años. Con la quimioterapia y la radioterapia era posible prolongar la vida entre 10 y 20 años, con buenas condiciones. Después, los daños de la radioterapia se empiezan a manifestar y aparecen problemas de memoria, desciende el rendimiento intelectual o resulta difícil caminar rápido. Normalmente, en 12 o 14 años los pacientes no pueden hacer una vida normal e independiente.

El descubrimiento de las mutaciones de IDH permitió desarrollar medicamentos dirigidos a inhibir la acción de esa enzima alterada que intoxica el cerebro. Según cuenta Sepúlveda, el vorasidenib, un medicamento con una especial capacidad para alcanzar el cerebro, se empezó a utilizar –como casi siempre sucede al principio con los medicamentos experimentales– en personas con enfermedad avanzada, “gliomas difusos que ya se habían tratado con quimioterapia y radioterapia, en algunos casos en varias ocasiones”. “Pero solo respondía entre el 30% y el 40% de los pacientes”, advierte.

Aquellas cifras hicieron pensar que el fármaco no servía, pero después se plantearon que quizá lo habían utilizado demasiado tarde, cuando la modificación en la expresión de los genes y la evolución de los clones del tumor habían descontrolado la situación y la inhibición de una enzima ya era inútil. “Entonces decidimos ir al principio”, explica Sepúlveda. “Hicimos un estudio para pacientes con glioma de grado 2 que habían sido operados, pero no habían recibido quimio ni radio”, apunta. Los resultados de aquel trabajo se acaban de presentar en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica, en Chicago, y se publicaron en la revista New England Journal of Medicine.

El estudio Indigo, que incluyó 331 pacientes de todo el mundo, mostró que el fármaco, desarrollado por la farmacéutica Servier, incrementaba el tiempo en el que la enfermedad no progresaba tras la cirugía, desde los 11,1 meses cuando se recibía placebo hasta los 27,7 meses con vorasidenib. Dos años y medio después del comienzo del estudio, la enfermedad había progresado en un 28% de los participantes, frente al 54% de los que recibieron placebo. El principal autor del estudio, Ingo Mellinghoff, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, contó en una presentación ante los medios de comunicación, que “los resultados ofrecen una oportunidad de cambiar los tratamientos de este tipo de gliomas con una nueva terapia dirigida”.

“De momento, podemos decir que retrasamos el contador 27 meses hasta el momento en que estas personas tienen que recibir tratamientos más agresivos con más secuelas a largo plazo”, relata Sepúlveda, que cree que “va a haber un grupo de muy largos sobrevivientes, porque es gente muy sensible a estos fármacos”. “Hay un paciente que empezó a tomarlo hace tres años, el tumor se redujo y no se ve, y no sabemos cuánto puede permanecer así”, ejemplifica.

“Esto abre la puerta a la medicina personalizada para estos pacientes. Esta enfermedad es rara, es un tipo de tumores muy poco frecuentes, y estos resultados dan esperanza para una enfermedad en la que había poca investigación”, opina Cristóbal Belda, ahora director del Instituto de Salud Carlos III y antes oncólogo especialista en tumores cerebrales. En su momento, trató a Ballesteros. “Es un avance excepcional”, afirma.

Seis años después de su diagnóstico y tras períodos horribles, en los que necesitaba una gran cantidad de medicación contra la epilepsia y ni siquiera podía salir a la calle o acudir a rehabilitación, Alberto vive con esperanza. “Ahora estamos bajando la medicación y sigo notando mejoría porque había perdido mucha capacidad física. No podía ni ponerme delante de la computadora, porque me daba un ataque epiléptico”, detalla Alberto, que antes trabajaba como ingeniero informático. “Ahora puedo salir de casa y caminar, que te parecerá una tontería, pero para mí es increíble, y he vuelto a una rehabilitación intensiva. Estoy muy contento”, resume.

Comentario de AgendAR:

Es un avance minúsculo y enorme a la vez, por lo que implica como posible cambio de paradigma clínico para gliomas de bajo grado. Si se logra convencer al mundo oncológico, el tratamiento debería empezar por este «mib» (un anticuerpo monoclonal murino), y seguir la vía normal de radioterapia, quimio y cirugía después de que el foco inicial vuelve a ponerse agresivo, y sólo si lo hace. Abre caminos en medicina personalizada: si detectás los dos genes defectuosos activos en un portador sano, silenciarlos antes de que logren generar cancerización. Imposible no preguntarse si algo de este nuevo paradigma podrá aplicarse a neuroblastoma multiforme, otro cáncer cerebral más común y letal.

Daniel E. Arias

Trigo: nueva genética con potencial de rendimiento y tolerancia a la sequía

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Una nueva tecnología llamada HB4 está siendo incorporada por los productores para cultivos de trigo. En la campaña pasada, se sembraron 50,000 hectáreas con estas variedades y se estima que para esta temporada se duplicará la superficie.

Este gran avance genético es un logro 100% argentino llevado a cabo por Bioceres y CONICET, liderado por la doctora Raquel Chan, docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Se trata de la única tecnología en el mundo que brinda tolerancia a la sequía para los cultivos de soja y trigo. Esto significa que permite aumentar la producción en situaciones de limitaciones hídricas, al mismo tiempo que se promueve un cuidado más riguroso del medio ambiente y los recursos naturales.

La novedad llega a los productores a través del programa de identidad preservada “Generación HB4″ con el que estos pueden acceder a la tecnología con dos beneficios comerciales: los insumos financiados a cosecha a tasa 0% y como los productores actúan como proveedores de servicios para la empresa, pueden facturar con IVA 21%.

Pero además en esta campaña 23/24, Bioceres sumará un nuevo canal de comercialización; un acuerdo para que los productores puedan adquirir la bolsa de semilla de primera multiplicación con el evento tecnológico HB4. El nuevo modelo permite diversificar y ampliar la propuesta de valor que la compañía ofrece para acceder a la tecnología.

Otra novedad para esta campaña es el lanzamiento de dos variedades de ciclo intermedio-largo con alto potencial de rendimiento. Un atributo que venía siendo especialmente solicitado por los productores en las últimas campañas. Iruya HB4 está recomendado para las regiones de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y norte de Buenos Aires, mientras que Traful HB4 ha demostrado un excelente rendimiento en el sur de la provincia de Buenos Aires. Con estos nuevos materiales, Bioceres complementa su portafolio actual ofreciendo variedades adaptadas a diversos ambientes.

El rendimiento de esta nueva tecnología está comprobado por las pruebas realizadas durante 2022 y 2023. En los ensayos HB4 vs. no-HB4, se observó una diferencia promedio de rendimiento del 22% a favor de la tecnología desarrollada por Bioceres y CONICET en todos los ambientes evaluados.

En ambientes con rendimientos menores a 2,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 50% con una tasa de éxito del 100% a favor de HB4. En ambientes con rendimientos entre 2,000 kg/ha y 4,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 15% con una tasa de éxito del 80% a favor de HB4. Mientras que en ambientes con rendimientos superiores a 4,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 2% a favor de HB4.

Flavia Royón: «El año próximo se termina el déficit de la balanza energética»

En el marco del Seminario de Infraestructura Regional “¿Qué Argentina queremos ser?”, funcionarios del sector de energía destacaron «la oportunidad que tiene la Argentina de convertirse en un jugador internacional clave».
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En ese ámbito, la Secretaria de Energía Flavia Royón subrayó que «el año próximo se terminará el déficit energético en el país».
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Royon aseguró que la Argentina “tiene todos los recursos en materia energética para salir adelante, y la infraestructura es clave para llegar a donde queremos.
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«Queremos un modelo propio de transición energética. En materia de diversificación de la matriz energética a través del gas, con el gasoducto Néstor Kirchner, estamos haciendo una obra en tiempo récord y con recursos del Tesoro, y es la primera parte de una red de gasoductos”.
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Explicó, también, que Vaca Muerta “permitirá dar un salto productivo, ahorrar unos U$S 2.000 millones este año y lograr autoabastecimiento del 95% para 2024/25. El gas de Vaca Muerta va a llegar al norte del país, que hoy depende de Bolivia. En agosto se licita la segunda etapa del gasoducto Néstor Kirchner y por eso este año se hace la última compra grande de GNL. El año próximo la balanza energética dejará de ser deficitaria”.
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La funcionaria agregó que “con esta red de gasoductos se van a sustituir importaciones con producción argentina, además de generar puestos de trabajo, el desarrollo de varias industrias; y permitirá garantizar el abastecimiento del mercado doméstico hasta 2028 y hacer exportaciones de gas al mundo. Argentina tiene que aprovechar estos recursos que tiene y garantizar la transición energética”.
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  “El gasoducto del Norte costará unos 700 millones de dólares, que se van a financiar con 540 millones de la CAF, fondos propios y de otros actores; tiene un plazo de obra de entre 12 y 18 meses, aunque estos plazos se pueden acortar. La transición energética es una gran ventana de oportunidad para Argentina, entre otras cosas por los minerales que demanda, como el litio, y porque tenemos los mejores lugares del mundo para energía solar”, destacó. Royon también se refirió a otros aspectos de la matriz energética argentina, al explicar que “en infraestructura de crudo hay inversiones privadas por más de 1.000 millones de dólares, para pasar de una balanza energética negativa de 4.500 millones de dólares a una de equilibrio en 2024 y positiva para 2026 de 12.000 millones de dólares”. “También tenemos obras en transporte eléctrico de alta tensión, con financiamiento internacional. Argentina tiene todos los recursos en materia energética para salir adelante, potenciando al gas, desarrollando el transporte de alta tensión incorporando casi 12.000 kilómetros de líneas y aumentando la capacidad un 40%”, señaló. Organizado por el Ministerio de Obras Públicas que encabeza Gabriel Katopodis, se debatieron las claves para desarrollar una infraestructura federal, sostenible e inclusiva, cómo alcanzar una matriz energética soberana y sostenible, de qué manera potenciar el desarrollo de infraestructuras que permitan un aprovechamiento sostenible de los recursos, y cómo diversificar la matriz energética nacional y las exportaciones. En el panel expusieron también Mercedes Marcó del Pont, secretaria de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación; Daniel Perczyk, gerente General del Complejo Hidroeléctrico Salto Grande; y Fernando Zárate, subsecretario de Planificación y Gestión Operativa de Proyectos Hídricos del Ministerio de Obras Públicas.

Comentario de AgendAR:

No podemos dejar de señalar algo que nos llama la atención: que la Secretaria de Energía no haya mencionado -o los medios no hayan registrado- a la energía nuclear, que provee una parte no insignificante de la provisión eléctrica de nuestor país. Ni a la hidroelectricidad, a pesar que Economía ha anunciado que se ha obtenido que se obtendrá financiación para terminar dos grandes represas en Santa Cruz.

Reparando Atucha II

Un día de octubre del año pasado, durante la verificación de rutina que se realiza cada vez que se cambia el combustible en uno de los 451 canales por los que circula el refrigerante del núcleo de Atucha II, el personal de Nucleoeléctrica Argentina S.A (NA-SA, empresa a cargo de las tres centrales nucleares que funcionan en el país) detectó una pequeña irregularidad que sugería que algo lo estaba obturando; el caudal era menor de lo que correspondía. La sospecha surgió porque una zona del núcleo estaba algo más caliente de lo esperado. Fue necesario bajar una cámara en el enorme recipiente de 14 metros de alto para ver qué pasaba: un “separador” (uno de cuatro cilindros de acero de alrededor de 15 kilos ubicados debajo del tanque del reactor) se había soltado y bloqueaba parcialmente uno de los conductos. Se sostenía entre el techo del recinto y la boca del canal por la fuerza del agua circulante.
Por precaución se decidió sacarla de servicio. En cuanto se detuvieron las bombas principales, el chorro perdió potencia y el separador, de 160 mm de diámetro (un tamaño similar al de un plato de postre) y 90 mm de alto (como nueve platos apilados) cayó al fondo del recinto. “Fue un desperfecto mecánico casi trivial. Algo que si uno lo tuviera al alcance de la mano, lo repara en dos semanas, incluidos los papeles regulatorios necesarios –dice José Luis Antúnez, ingeniero electrónico por la Universidad de Buenos Aires, miembro fundador del Grupo de Viena del Organismo Internacional de Energía Atómica y actual presidente del directorio de NA-SA–. El drama es dónde está. Este separador que se soltó de su soporte se encuentra en el fondo del tanque del moderador y del reactor, el lugar más inaccesible que uno pueda imaginar. En 1988, en Atucha I hubo una rotura dentro del reactor (parece premonitorio, pero justo hace unos días se presentó el libro sobre su reparación [Crónica de una reparación (im)posible, firmado por nuestros colegas, Jorge Sidelnik, Roberto Perazzo y el fallecido ingeniero Juan Carlos Almagro]). Se parece bastante a ésta, pero estaba dentro del tanque del moderador, un lugar que no digo que sea tan cómodo como abrir la puerta de la oficina, pero sí un poco más accesible. Igual que en el caso de Atucha I, la ‘receta’ que vino junto con la máquina dice que para acceder a este sitio hay que desarmar el reactor. Atucha II es la central más grande del sistema argentino, nos llevó más de tres años montarlo, y su recipiente fue [durante mucho tiempo] el más grande del mundo, incluidos los EPR (European Pressurized Reactors) franceses de 1600 MW. El nuestro tiene más diámetro y más altura. Tal como pasó con Atucha I, la fabricante planteó que se necesitarían alrededor de cuatro años para repararla. Así que la CNEA dijo ‘De ningún modo vamos a hacer esto. Muchas gracias, lo reparamos nosotros’. Y así fue. Sabemos lo que es montar este reactor. ¡Y lo hicimos sin radiactividad! Imagínese desarmarlo, sacar el núcleo, mandarlo a piletas, guardar la tapa del reactor y todos los mecanismos con radiactividad abajo agua… ¡Es un calvario interminable y además, costoso! Estimamos que tendríamos que invertir, aparte de los cuatro o cinco años, 400 o 500 millones de dólares”.  
  Dicho y hecho. Los científicos decidieron poner en juego el proverbial ingenio criollo sobre la base de lo que se había hecho en 1988. Para hacerse una idea de lo que entraña, en palabras de Antúnez, el método que diseñaron es algo que en términos médicos podría compararse con una laparoscopía, y en términos mecánicos, su especialidad, con reparar el motor del auto a través del orificio de la bujía. “Vamos entrar al fondo del reactor por los canales de combustible sabiendo que nos vamos a encontrar con un ‘pequeño’ inconveniente: hay que cortar la pieza, porque mide 160 mm de diámetro y el orificio del canal, 108 mm–destaca–. De estos últimos cinco meses, empleamos el primero en rascarnos la cabeza para ver qué era lo que había pasado, después lo averiguamos y luego nos pusimos a pensar cómo sacábamos esta pieza de allí. Decidimos no soldar nada al piso, que podría haber sido una solución, para no introducir un elemento en un lugar donde no tiene que estar. Además, tampoco es un trabajo sencillo”. En efecto, para retirar la pieza hay que cortar… ¡pero a 14 metros de distancia, bajo 11 metros de agua y en un entorno radioactivo! Eligieron dos métodos y los desarrollaron ambos. El primero, más simple, consistía en bajar una fresa con accionamiento hidráulico por el orificio de entrada para el canal de combustible, prensar el separador con auxiliares mecánicos ingresados por otros canales y fresarlo reiteradamente hasta poder cortarlo en tramos que pudieran extraerse.  
  “Lo ensayamos, anda perfectamente bien y lo tenemos como plan B, porque deja mucha viruta y no nos causa gracia dejarla en el fondo del reactor –explica Antúnez–, ya que va a ir a parar a los mecanismos de filtrado del agua y puede causar algún problema. De modo que optamos por la ‘electroerosión’. Es un método muy usado por los matriceros que permite realizar cortes de asombrosa precisión y limpieza; es decir, la viruta que produce el metal, como se hace en el marco de un campo eléctrico muy grande, queda reducida a unas bolitas cristalizadas de apenas 50 a 200 micrones (milésimas de milímetro)”, más o menos el grosor de un cabello. En el mundo no había una herramienta adecuada disponible. Decidieron convocar a una pyme local, que asumió el desafío de fabricarla y se comprometió a hacer una especial para este caso. Loading video Después viene la segunda tarea, sacar los trozos del separador. Para esto, bajarán por otro canal una herramienta “canasto” (que afectuosamente llaman “el camión de la basura”). Pasa por el orificio de 100 mm de diámetro y se despliega en el fondo. Una tercera herramienta, también diseñada ad hoc, toma los trozos cortados, y en varios viajes los deposita dentro del canasto. Por último, hubo que desarrollar una mesa de trabajo. “Al cortar con electroerosión, se hace chispear un electrodo contra la pieza que uno quiere cortar –detalla Antúnez–. El electrodo es de un elemento muy conductor, para este caso hemos optado por el grafito. Entre el cuerpo a cortar y el electrodo se establece un campo oscilatorio de frecuencia relativamente baja. Como eso se acerca automáticamente, la gracia está en disponer de la electrónica necesaria para que cuando se percibe que la chispa está cortando, se mantenga subiendo y bajando el electrodo, bajándolo hasta que chispee y subiendo lo necesario para que no se corte el arco. La mesa de trabajo es para hacer eso. Entra plegada y se arma abajo, es una pieza de relojería también diseñada por nosotros”. Por supuesto, además habrá que bajar cámaras que puedan funcionar adentro del reactor para visualizar toda la operación. A diferencia de las que se utilizaron durante la reparación de 1988, que duraban tres días y las lamparitas, que no resistían la radiación, las actuales soportan más de un mes.  
  Otro dato que hubo que tener en cuenta es que para subir el separador a la mesa de corte no se puede usar un electroimán, porque es de acero inoxidable (que no es magnético). “Recurrimos a la antigua ventosa –describe Antúnez–: lo vamos a mover mediante un instrumento de succión, como lo que uno usa para destapar la cañería en casa, pero de alta tecnología, porque es de un material resistente a la radiación y funciona con alto vacío. Tenemos que girarlo 90 grados y ponerlo arriba de la mesa trabajo. Y después una ventosa más chica retira las piezas junto con una pinza, las carga en el ‘camión de la basura’ y se la lleva”. Los ingenieros y técnicos que diseñaron toda la operación prevén que producirá muy poca viruta, pero por si quedara algún resto problemático, también diseñaron una aspiradora con una manguera móvil que “provocaría la envidia de cualquiera que limpie su casa. Claro, lástima el costo –bromea Antúnez–. La apodamos ‘trompa de elefante’, porque puede ir para cualquier lado, incluso hacia atrás. El cabezal de electroerosión, la fabricó nuestro proveedor, J1PUMPS S.R.L, una pyme que es un producto más del desarrollo nuclear argentino que, como tantas otras, aprendió trabajando para el sector nuclear. Y el resto se hizo o en NA-SA o en Combustibles Nucleares Argentinos S.A (Conuar), que produce los elementos combustibles para las centrales y aleaciones especiales”.  
  Las centrales nucleares producen el 7% de la electricidad que brinda el Sistema Argentino de Interconexión; Atucha II, el 4%. Cada día que la central no funciona se pierden por lucro cesante alrededor de 800.000 dólares. Los fabricantes originales habían estimado que la reparación costaría alrededor de 400 millones de dólares. En cambio, aún contando los costos internos de NA-SA, la operación totalmente made in Argentina va a estar entre los 15 y los 20 millones de dólares. Dadas las complejidades de esta misión, armaron un modelo a escala 1:1 para practicar cada paso. “Ya cortamos el primer separador con todo éxito –se entusiasma Antúnez–. Ahora vamos a ensayar el procedimiento de extracción y ya después nos vamos para el reactor a hacer el trabajo real. Todo el talento de NA-SA está aplicado a esto. Nuestras dos ramas de ingeniería (la de operación, y la de construcción y desarrollo) están íntegramente abocadas a esta reparación. Pero además, participa personal de operación y de mantenimiento. No falta nadie. Yo estimo que de las 3300 personas de la empresa, no menos de 400 participan en este proyecto”. Antúnez no es partidario de adelantarse a los acontecimientos, pero si todo sigue como hasta ahora, en algunas semanas la central estará nuevamente en operaciones. 

NORA BÄR

Ya circula en La Plata el primer ómnibus propulsado por una baterías de litio del país

Este 5 de junio Día Mundial del Ambiente se puso en circulación del primer ómnibus a propulsión eléctrica con baterías de litio, desarrollado por Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Empresa Nueve de Julio.

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El Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, participó del acto y remarco que el proyecto se financio a partir de un Aporte no Reembolsable Asociativo “Movilidad Eléctrica” de 49 millones de pesos otorgado por la Agencia I+D+i, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

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En ese marco Filmus felicitó a los trabajadores de la empresa y a los profesionales de la UNLP y destacó que es “sustantivo y fundamental que trabajemos en cuidar un mundo que, si no tomamos medidas drásticas, vamos a sufrir consecuencias aún más dramáticas que las que ya padecemos, como la sequía. Este Día del Ambiente tiene el sentido de fijar este tema como un tema permanente y tomar conciencia que solo es posible resolver las problemáticas actuales por medio de la ciencia y la tecnología. La humanidad ya no puede volver a épocas primitivas”.
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El Ministro de Ciencia resaltó que uno de los desafíos “es evitar abordar este tema desde una perspectiva colonial. Basta ver cómo las regulaciones de la Unión Europea y los países centrales, bajo el argumento del cambio climático, también funcionan como una barrera aduanera para-arancelaria que impide a nuestros países, que no tienen las mismas condiciones para desarrollar ciencia y tecnología, colocar nuestros productos en el mercado global. Los efectos del cambio climático los sufrimos todos los países pero los producen fundamentalmente los países del hemisferio norte”.
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Filmus hizo hincapié en la importancia de la articulación público-privada: “Este proyecto significó una multiplicidad de articulaciones que nos muestra el camino para nuestro desarrollo. Si no articulamos no tenemos destino. Tenemos que tener una responsabilidad enorme respecto del futuro y defender las conquistas imprescindibles que la ciencia y la tecnología colocan al servicio de nuestra gente. En este caso, la electromovilidad tiene un impacto enorme en la calidad de vida de nuestra sociedad y estamos en deuda: hace falta que el Estado genere mecanismos de incentivo fiscal para que esta transformación sea motorizada por un Estado que permita que haya inversiones serias de empresarios y del Estado nacional y las provincias. Es urgente una ley de electromovilidad. Tenemos que tener una perspectiva de desarrollo tecnológico propio, incentivando inversiones, articulando entre los diferentes niveles del sector público, las universidades y el sector privado, potenciando las capacidades de nuestras y nuestros profesionales”.
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Cabe recordar que la Facultad de Ingeniería y la empresa realizaron un primer prototipo de micro eléctrico en diciembre del 2020, que llegaba a recorrer hasta 60 kilómetros. El modelo actual, con la experiencia acumulada, logró perfeccionarse. Los trabajos se llevaron adelante en las instalaciones del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA-UNLP).
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Participaron del proyecto los ingenieros Alejandro Patanella (aeronáutico), Guillermo Garaventta (electrónico) y Bautista Nebbia (electromecánico), además de los estudiantes de Ingeniería Electromecánica Javier Eguren, Juan Pablo Ane, Juan Ignacio Cuenca y Francisco Tiberi. También el técnico electro-mecánico y estudiante de Ingeniería Electrónica Alejandro Epifanio.
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El ómnibus, que originalmente tenía un motor convencional, es el primero en su tipo en la Argentina y tiene una autonomía de 200 km. En cuanto al tiempo de carga de la batería, con un cargador de 40 kW se puede realizar entre 4 y 6 horas. Silencioso, sin vibraciones ni emisiones contaminantes. Para la reconversión del micro se sacó todo el sistema de propulsión a combustión, motor, tanque de combustible y sistemas de refrigeración. Se dejó la instalación eléctrica original y la instalación del sistema neumático, encargada de los frenos y la suspensión. Se le colocó la batería, el motor y un nuevo compresor que se adaptó para el sistema de neumáticos. Se acomodó la instalación eléctrica para compatibilizar los dos sistemas (el nuevo y el de fábrica) y que puedan coexistir en el coche.
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Este proyecto de reconversión de un colectivo convencional a movilidad eléctrica propulsado con baterías de litio, supone contribuir a la generación de valor agregado en el país, promueve la creación de mano de obra local con un alto expertise, la utilización de materiales nacionales y el desarrollo de las bases de la ingeniería para la innovación tecnológica.