La Fuerza Aérea Argentina amplia el contrato con FAdeA

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La Fuerza Aérea Argentina ha tomado la decisión de ampliar el contrato con la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” que tiene como objeto la recuperación de capacidades operativas de diversos sistemas de la Fuerza.

La Jefatura de Gabinetes de Ministro dio la luz verde para que se amplíen las Órdenes de Compra Nros. 40/39-0400-OCA22 y 40/39-0401-OCA22 emitidas en el marco de la Contratación Directa Interadministrativa realizada a fines de junio de 2022. El incremento previsto asciende a la suma de $113.626.226,35 de pesos y USD 2.124.376,80 de dólares, respectivamente.

El contrato interadministrativo inicial rubricado entre FAdeA y la Fuerza Aérea, con fecha de finalización para el 31 de diciembre de 2023, tenía previsto los siguientes hitos:

  • Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Transporte de FAA y sus componentes
  • Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves Pampa de la FAA y sus componentes
  • Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Combate/Entrenamiento y enlace de la FAA y sus componentes
  • Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Ala Rotativa de la FAA y sus componentes

Para estos trabajos a ejecutarse por FAdeA se dispuso de USD 6.069.648 millones de dólares en concepto de materiales y $ 324.646.361 millones de pesos en mano de obra.

La reciente ampliación, la misma se basó en los requerimientos de la Fuerza Aérea Argentina para “…optimizar la cantidad de aeronaves de la flota en servicio, cumplimentar requerimientos operativos, contar con el equipamiento que permita solucionar novedades sin demoras y completar aeronaves que han sido afectadas debido a la escasez de equipamiento…”. La decisión forma parte de las iniciativas que mantiene la FAA a los fines de recuperar las líneas logísticas de sus distintos sistemas de armas, los cuales han sufrido la falta de inversiones suficientes para garantizar su sostén y operación.

Con esta ampliación, FAdeA y la Fuerza Aérea renuevan los lazos de colaboración y trabajos conjuntos, a los cuales se les deben sumar los distintos proyectos en curso, tales como el mantenimiento de los C-130 Hérculesensamblado de IA-63 Pampa IIIla remotorización y estandarización de Pampa IIla modernización de los Pucará, así como otros servicios.

El IGN publico un nuevo mapa de la Argentina bicontinental. El polo Sur esta arriba

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El Instituto Geográfico Nacional (IGN), Organismo responsable de la elaboración y actualización de la cartografía básica del territorio argentino, presentó una nueva versión del mapa de Argentina ubicando el punto cardinal Sur en la parte superior. En opinion de este editor nos ayuda a visibilizar mejor el tamaño de la Argentina continental, su reclamo Antartico y su condicion de pais maritimo.

ABF

La industria del litio en la tensión geopolitica entre EE.UU y China. El posible lugar de Argentina

El director de finanza de Livent, uno de los gigantes mundiales del litio, Gilberto Antoniazzi dio una entrevista en la que brinda extensa información sobre lo que como una industria química más que una explotación minera, el lugar dominante que hoy tiene China y la intención de EE.UU de equilibrarlo. También hablo de las realidades y perspectivas argentinas en este campo. Es obvio que el director Antoniazzi habla desde la mirada e intereses de una multinacional estadounidense. Es necesario que el gobierno argentino encare el tema desde nuestros intereses. La fusión de Livent Corporation y Allkem en una nueva compañía es, tal vez, el principal acontecimiento del año en la industria global del litio. La operación tendrá un impacto especial en la Argentina, dado que los dos players involucrados lideran los únicos proyectos productivos del mineral en el país. Gilberto Antoniazzi, CFO de Livent, es uno de los grandes artífices de la creación del nuevo gigante en el negocio del litio. El ejecutivo fue uno de los hacedores del posicionamiento de la compañía estadounidense como una de las referentes mundiales en tecnologías de procesamiento de litio. Lo hizo primero en FMC Corporation, firma de productos químicos en la que trabajó durante 18 años, y luego en Livent Corporation, compañía independiente creada a partir de la separación del negocio de litio de FMC en 2018. Antoniazzi será una figura central en la nueva compañía que Livent conformará con la australiana Allkem, dado que continuará desempeñando el rol de CFO del nuevo gigante. Antoniazzi brindó una entrevista exclusiva. A través de una videoconferencia desde Filadelfia, donde Livent tiene sus oficinas centrales, el directivo reflexionó sobre el reacomodamiento geopolítico entre EE.UU. y China que encuentra al litio en el centro de esa agenda, y analizó qué rol puede jugar la Argentina en la carrera para asegurar el suministro a futuro del mineral tanto para la industria automotriz (movilidad eléctrica) como para la electrónica. Su visión incorpora categorías poco frecuentes en el análisis local del incipiente sector de litio y edifica una arquitectura de lectura que se centra en el mediano y largo plazo. Antoniazzi adelantó que Livent y Allkem seguirán invirtiendo fuerte en el país. La primera tiene en marcha el proyecto Fénix en Catamarca, donde está desembolsando US$ 1100 millones para aumentar la capacidad de producción de carbonato hasta las 60.000 toneladas anuales.

Una industria química

–¿Considera a la producción de litio una actividad minera tradicional o la vincula más con el sector químico? -Lo veo mucho más como un sector químico. La explotación de la salmuera por sí sola no significa nada, no se puede utilizar por sí sola. Hay una conversión, un proceso de manufactura que torna la salmuera en un producto de calidades específicas. El litio, entonces, no es un commodity, como lo es la soja, sino que es un producto industrial con ciertas características que son muy específicas. Definitivamente lo veo como una actividad química. –En la producción de petróleo y gas, más allá de que siempre hay diversidad en cuánto al diseño de los pozos y las técnicas que se utilizan, existe cierta estandarización. En el caso de la producción de carbonato de litio, ¿cuán amplio puede ser el espectro de métodos o tecnologías para producir carbonato?La Argentina hoy es el país que más proyectos de litio tiene en el mundo. Pero si uno analiza esos emprendimientos, no creo que ninguna empresa haga exactamente lo mismo. Por cuestión de tecnología empleada y porque las salmueras no son todas iguales. Podríamos decir, a modo explicativo, que en el Salar del Hombre Muerto (donde Livent posee su planta de producción desde hace más de 20 años) la salmuera es de tipo A, pero en Olaroz-Cauchari (donde opera Allkem) la salmuera tiene otras características. Esto tiene implicancias en la tecnología a utilizar para extraer y convertir a carbonato o cloruro. En Livent utilizamos una tecnología de extracción directa o «DLE» (Direct Lithium Extraction). Somos la única empresa que usa esa técnica de manera comercial en el mundo. Nos conviene por la salmuera que tenemos en el Salar del Hombre Muerto. En otros sitios esta tecnología tal vez no encaje perfectamente, por cuestiones de impurezas de la salmuera. –Tomando el ejemplo y vinculándolo con la fusión anunciada con Allkem, ¿podrían transpolar el método de extracción de Livent en el Salar del Hombre Muerto a Olaroz? -Creo que podríamos hacerlo, pero ajustando ciertas cosas. Nuestro proceso está muy identificado con el grado de pureza del Salar del Hombre Muerto. Es una cuestión que está en estudio porque todavía somos dos empresas completamente separadas y está en proceso la aprobación de esta transacción por parte de nuestros accionistas. Somos competidores en este momento, pero cuando termine este proceso vamos a mirar esa posibilidad. Incluso Allkem en Sales de Jujuy tiene una tecnología de evaporación que funciona muy bien. Nosotros podríamos utilizarla también en el Salar del Hombre Muerto. La gestión de tecnología a veces está identificada con la salmuera, pero también hay cuestiones de disponibilidad de agua, de energía. Son cuestiones a considerar.

Fusión y mercado global del litio

–¿Cuánto carbonato de litio cree que la nueva empresa va a estar produciendo en 2025 y 2030? -Al 2027, basado en los programas que tenemos en las dos empresas por separado, podríamos llegar a 250.000 toneladas anuales. Eso representaría un 10% del mercado global para ese año. Es mucho crecimiento. –¿Cómo analiza el mercado mundial del litio en esta coyuntura? ¿Y a largo plazo? -A nivel mundial, creo que la fusión fue extremadamente bien recibida por los clientes finales, los fabricantes de autos y baterías. Las automotrices tienen una gran preocupación acerca de si habrá suficiente litio para la industria. Con la fusión de dos empresas fuertes como las nuestras se obtiene mucha escala, capacidad de inversión, tecnología y flexibilidad de producción. Esto genera confianza para los clientes finales. La industria enfrenta un crecimiento de la demanda increíble. Se espera que para el 2030 un 50% de los coches sean eléctricos. Más a corto plazo, en 2025, la demanda de litio será de 1,5 millones de toneladas. En 2023 se comercializará unas 500.000. Es decir, se espera que el mercado se triplique. Es un crecimiento brutal, por lo que la gran preocupación es la seguridad de suministro. –¿Cuáles son los puntos centrales en la relación comercial con esas terminales automotrices? -Nosotros tenemos contratos con Tesla, BMW y General Motors (GM) de largo plazo. Son contratos que tienen una duración de al menos cinco años en los que los volúmenes van creciendo año a año. Lo fundamental es que nuestros clientes vean que tenemos la capacidad de crecer junto a ellos. –¿Cuánto de esta fusión se explica en términos de preparación para un mercado que será mucho más grande y agresivo, con jugadores asiáticos que tienen mucho capital? -Respecto de las inversiones asiáticas, hoy hay cuestiones geopolíticas en la industria automotriz que son muy fuertes. En EE.UU. la administración Biden impulsó la Inflation Reduction Act, una ley que incluye elementos muy importantes para acelerar la reconversión de la industria automotriz eléctrica desde el punto de vista de producción de vehículos, pero principalmente desde la fabricación de baterías. Hoy ese mercado está dominado por China. Por ejemplo, el 80% de la producción mundial de cátodos, un elemento central en la producción de baterías, está en China. Al mismo tiempo, un 80% de la capacidad de conversión de litio en carbonato o hidróxido, las dos formas en que el mineral se utiliza en las baterías, también está en manos de China. Es decir, Asia tiene hoy un control muy importante del mercado, algo que no parece competitivo para las automotrices estadounidenses y europeas. Nosotros tenemos una base importante en América, en la Argentina y en EE.UU. y Canadá. Vemos que el crecimiento de los vehículos eléctricos en Norteamérica y Europa será más fuerte incluso que en China a largo plazo. Por eso, creemos que estamos muy bien ubicados en ese sentido. En ese sentido, estamos colaborando con los gobiernos norteamericano y argentino para facilitar las exportaciones directas de litio desde la Argentina. De ahí que sea tan importante que Argentina consiga un acuerdo comercial con EE.UU. Desde Livent apoyamos al gobierno argentino en este tema. El ministro Sergio Massa mantuvo conversaciones con nosotros y también hablamos con representantes del gobierno norteamericano. Apuntamos a exportar carbonato de litio hacia EE.UU. y convertirlo en hidróxido, algo que está aceptado por la ley (norteamericana). Lo importante para nosotros es que la Argentina pueda beneficiarse de este esquema.

El litio en Argentina

– ¿La fusión con Allkem puede derivar en que concentren el foco en algún proyecto específico en Argentina o en el mundo? -Una gran ventaja de esta combinación es que nuestros activos en Fénix, de Livent, y Sal de Vida, de Allkem, están a 10 kilómetros de distancia en el Salar del Hombre Muerto. Nuestra visión es que podríamos acelerar ambos proyectos y disminuir el riesgo de la inversión. Todo proyecto tiene riesgo, pero si estamos cerca y contamos con la capacidad técnica de las dos empresas, va a ser menor. Estamos sumamente comprometidos con la inversión en Argentina, son activos de muy buena calidad y a costo competitivo. –Un tema que se suele discutir en la Argentina es cómo se debe determinar el precio del litio que se exporta en función del grado de calidad. ¿Cómo debería ordenarse la cuestión del precio de exportación? -A nivel de gobiernos e incluso entre analistas de mercado se toma como referencia de precio el mercado chino y el mercado spot. Pero hay que tener en cuenta que este último es un mercado muy chico y poco representativo de la industria, por lo que es complejo tomarlo como precio de referencia. Para los chinos ese precio está bien, pero para la industria global del litio no tanto. Partimos de esta base: cuando firmamos un contrato con una automotriz por cinco años está claro que ninguna de las partes querrá que el precio flote permanentemente. Ninguna empresa determina su renta realmente en función del precio spot del litio en China. Por eso, se debe tener mucho cuidado con el precio de referencia que se toma. Nosotros tuvimos charlas muy importantes con el gobierno argentino para explicar ese punto. El precio spot no es un precio de referencia de nuestras ventas, que se apoyan en acuerdos comerciales con empresas enormes. Son acuerdos confidenciales, lo que complica un poco más el tema, pero casi todas esas empresas publican sus informes financieros a la bolsa, por lo que uno puede tener una idea de los valores a los que estamos vendiendo. El gran punto acá es que el precio de referencia que mucha gente toma de China es un precio equivocado y no representativo de la realidad de la industria. –¿Hay algún país o mecanismo que se pueda tomar como ejemplo? -Hay varios instrumentos: el mercado chino es una referencia como así también los valores de exportación desde la Argentina y Chile y los precios de importación en Corea del Sur y Japón. Si uno analiza esas variables, habrá valores distintos y también de calidad del litio que se está comprando. El litio carbonato técnico que no posee un “grado batería”, da un valor más bajo que uno que sí lo tiene. El hidróxido se paga todavía más, porque es un producto industrial más específico. Hay sólo tres empresas que producen hidróxido comercial en grandes volúmenes a nivel mundial. Es decir, no es tan simple determinar cuáles son los precios de referencia. –¿Cómo cree que hay que encauzar la discusión en cuanto al government take o la participación impositiva que grava la producción de cloruro o carbonato de litio? ¿Cómo incide el caso chileno? -Primero, la Argentina es muy distinta de Chile y para mejor. Basta con mirar cuántos proyectos nuevos hay hoy en Chile. La Argentina es el país con más emprendimientos de litio en el mundo. Tiene un marco legal que genera cierto confort para la inversión; cuando hablo con un inversor o con un analista de mercado, siempre surge la cuestión acerca de lo que implica invertir en la Argentina, pero siempre se pregunta desde el punto de vista económico y no desde la óptica del marco legal, que es mucho más importante. La economía argentina se puede navegar, pero si hubiera modificaciones del marco legal generaría mucha preocupación. Basta mirar lo que pasó en Chile. El día que se reglamentó la nueva ley (que nacionaliza la minería), la acción de SQM cayó 25%. Y la acción de nuestra compañía, que no está en Chile, descendió un 10%. Tengo mucha confianza en que en la Argentina no tendremos problemas. –Otro tema del que se habla mucho es sobre la posibilidad de industrializar el litio pese a que es complejo que grandes fabricantes globales como Samsumg o Panasonic se radiquen en el país por una cuestión de escala y de proximidad de la demanda. ¿Cómo analiza esa cuestión? -Una industria de baterías es como la industria automotriz. Tiene elementos satélites para la producción final de la batería. Para tener una fábrica las inversiones son de miles de millones de dólares. Se estima que para instalar una planta de escala mundial de fabricación de baterías se requeriría de una inversión de unos US$ 4000 millones. Y además hay que tener en cuenta los incentivos a la inversión que EE.UU. y Europa están dando para que las plantas se instalen en esos países. Es difícil competir contra eso, porque las empresas además de necesitar invertir en esos mercados, encuentran mejores condiciones.-

 Nicolás Deza y Nicolás Gandini

«La inteligencia artificial traerá grandes cambios, en el lapso de 6 a 12 meses»

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Es la una y media de la madrugada en San Francisco, Estados Unidos. Pero Rebeca Hwang no tiene problema con los husos horarios. Nació en Seúl, ciudad capital de Corea del Sur, vivió y creció en la Argentina. Estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y luego se fue a estudiar al Massachusetts Institute of Technology (MIT) y a Stanford. Desde 2003 lidera proyectos en Silicon Valley y fue reconocida como una de las Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial, y como una de las 35 Innovadores Globales menores de 35 años por el MIT Tech Review.

Se especializa en innovación, tecnología, emprendedurismo y, desde hace pocos meses, tiene una nueva cátedra con foco en el futuro en la escuela de negocios global Thunderbird, que tiene sede en California. El mundo cambió. Y ella explica cómo diferenciar la creatividad que se origina en un ser humano de las ideas que ahora disparan las máquinas con inteligencia artificial. Parece una agenda lejana en un país con 40% de pobreza, 128% de inflación estimada para 2023 y elecciones a la vuelta de la esquina. Pero no lo es. Para la argentina más reconocida en Silicon Valley, el mundo de la inteligencia artificial es hoy una revolución presente que amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos de la humanidad y, según dice, “nuestro país tiene que tomar nota rápidamente de lo que pasa”.

–Vivís en una economía del futuro, como es Silicon Valley. ¿Qué es lo nuevo que hay que conocer?

–Es la primera vez, en casi 20 años que estoy en Estados Unidos, que siento que hay una transición realmente revolucionaria desde el punto de vista tecnológico. Estamos claramente ante una revolución. Y estoy en Silicon Valley, donde tenemos muchas tendencias de nuevas plataformas, tecnologías, innovaciones, invenciones que cambian un poco algunas modalidades de interacción que tienen los seres humanos, o la manera en que transaccionamos en negocios. Pero esta vez, con la tendencia de inteligencia artificial veo un cambio realmente rotundo.

–¿En qué sentido?

–Muchos de nosotros aquí tenemos sentimientos encontrados, un poquito de emoción, un poquito de miedo, un poquito de sentir que esto está pasando demasiado rápido. Tenemos conversaciones filosóficas, que no he experimentado antes, sobre la moralidad del futuro de la humanidad. Yo diría que es un período único en la historia de la tecnología de las últimas tres o cuatro décadas en Silicon Valley. Hace un tiempo, prepandemia, hablábamos de todo lo referido a la movilidad, de los cambios que se habían producido ya con los autos autónomos, que era algo que se planteaba desde Sudamérica como una tendencia de futuro y que aquí ya era una realidad.

Rebeca Hwang: “La tecnología deja de ser un medio para ser un fin en sí mismo. Mi interlocutor será una máquina y eso es un cambio de un paradigma social”
Rebeca Hwang: “La tecnología deja de ser un medio para ser un fin en sí mismo. Mi interlocutor será una máquina y eso es un cambio de un paradigma social”Hernan Zenteno – Hernan Zenteno
 

–¿Cuán tangible es todo eso hoy en el mundo real de los negocios?

–Muy tangible, por lo vertiginoso del cambio. Hace seis meses, por ejemplo, había aplicaciones que las personas estaban probando casi por entretenimiento, por curiosidad, y ahora vemos API (interfaces de programación de aplicaciones) en las que se puede usar una tecnología y habilitar a una red de creadores para que puedan basarse en esa infraestructura y generar aplicaciones. Hay una adopción increíble y eso va a repercutir en casi todas las industrias, no es solo algo que va a pasar en ámbitos de tecnologías más avanzadas o solo en Silicon Valley; va a afectar la salud, la educación y la manufactura. Es una revolución casi incontenible.

–¿Qué hay que dejar y qué hay que tomar en esta nueva era?

–Creo que hay mucha amplificación, mucho aumento de productividad y de eficiencia en muchas industrias. Y donde vamos a ver probablemente las primeras aplicaciones interesantes [de la inteligencia artificial] va a ser en salud, porque tenemos bastante acceso a la información y a bases de datos, y regulación. Esa base de datos utilizada a través de la inteligencia artificial sofisticada nos permite imaginar un mundo realmente interesante, en el cual la personalización de la medicina ya es una realidad. No hay debate sobre la inversión en aplicaciones de la salud por el impacto potencial.

–¿Dónde está el verdadero debate?

–Por ejemplo, uno puede imaginar un bot que hable con nuestros hijos, que los conozca durante tres horas al día; después de tres meses de ver todos sus secretos íntimos, tendremos una máquina que va a aprovechar vulnerabilidades en su seguridad, en su confianza personal, en su autoestima, para venderles cosas. Eso es un riesgo latente que debe tener límites. Hay temas éticos, morales, legales, que se deben tener en cuenta. Hay otra pregunta interesante y es cómo todo esto va a condicionar la conectividad humana.

–¿Y cómo va a hacerlo, concretamente?

–No sabemos si en el futuro hablaremos humanos con humanos a través de la tecnología. El cambio en la conectividad puede incluso afectar muchísimos elementos en la supervivencia de la especie. Y no quiero sonar muy dramática, pero, definitivamente, dejar de usar la tecnología como un medio, como un canal de interacción con otros seres humanos para convertirla en un fin en sí mismo de interacción, llegando a que mi interlocutor sea una máquina, esto realmente va a cambiar la forma en que nosotros entendemos la sociedad hoy en día.

–¿A qué velocidad van los capitales destinados a los desarrollos?

–El capital ya existente está haciendo un shift, está moviéndose a este tipo de aplicaciones, porque vemos que el cambio es tan profundo y tan rápido que habrá ganadores en este espacio; va a haber muchos perdedores también, pero habrá “multibillonarios”, y capaz que incluso se crearán un par de compañías que tendrán una valuación de más de un trillón de dólares. Vemos que cada 10 a 20 años se generan estas oportunidades, en las que las compañías gigantes se crean sin tener registro, en sus inicios, de lo grandes que pueden llegar a ser. En este momento sentimos que es uno de los puntos de inflexión históricos.

Rebeca Hwang: “Vamos hacia la personalización de los servicios de salud, con un impacto imparable, pero también habrá un debate ético y moral creciente sobre el rol de las máquinas”
Rebeca Hwang: “Vamos hacia la personalización de los servicios de salud, con un impacto imparable, pero también habrá un debate ético y moral creciente sobre el rol de las máquinas”
 

–¿Silicon Valley recuperó el brillo que tenía antes de la pandemia?

–Más o menos. Hay dos cosas que están pasando ahora. Vimos un éxodo. La gente se fue a Austin, a Miami, a Nueva York, a Los Ángeles. Entonces, perdimos un poquito de brillo, en gran parte por los costos de vida y porque, últimamente, aquí hubo más crimen y más problemas sociales. Ahora, aún teniendo esa situación macro de San Francisco, las grandes empresas que están creando estas nuevas tecnologías están acá. Está Open IA, que creó Chat GPT, y también están Google, Apple y Meta, entre otras grandes. Son las empresas que están creando toda la base de la inteligencia artificial. Las conversaciones sobre qué está pasando en los salones secretos del mundo de la tecnología siguen estando aquí, en Silicon Valley. Aun con el brillo un poquito apagado, la generación de estas nuevas tecnologías sucede aquí en Silicon Valley.

–¿Por qué los grandes intelectuales del mundo ya plantean sus reparos?

–Esto no tiene precedentes. Prácticamente yo llegué a Estados Unidos cuando empezó Internet, con la onda de todas las compañías que creaban websites en 2000, 2001. Yo organizé un par de reuniones, justamente, porque había mucha confusión sobre lo que estaba pasando con la tecnología; reunimos hace poco a los que crearon Internet, a los creadores del primer metaverso, a los que están creando las nuevas aplicaciones de inteligencia artificial en las grandes compañías, y tuvimos una conversación muy honesta respecto de por qué tenemos inquietudes sobre esta nueva tendencia. La razón es que nosotros tenemos este conocimiento de cómo funciona el cerebro humano, y sabemos cómo funcionan estas nuevas máquinas con la inteligencia artificial, y hay desventajas que tenemos como seres humanos.

–¿Cuál es la mayor complejidad?

–Pasa por entender cuáles son las capacidades de ambas partes, sabemos que en algún momento podemos estar amenazados por esta nueva inteligencia. De hecho, Geoffrey Hinton, que es el padrino de la inteligencia artificial y que trabajaba para Google, acaba de renunciar, justamente por estos temas éticos, por realmente saber cuál es el potencial. Hinton habla sobre cómo las máquinas computan, él dice: ‘Cuando yo creé la inteligencia artificial con el grupo de académicos y científicos de la época, pensábamos que nosotros íbamos a crear una forma de computación, de cómputo, bastante similar al ser humano’. La diferencia con las máquinas es que nosotros, como seres humanos, podemos hacer muchas conexiones al mismo tiempo. Yo absorbo información y esa información establece ligas, conexiones que me permiten hacer un proceso, interpretaciones y llegar a un razonamiento lógico. Las máquinas todavía no son muy buenas para eso, pero pueden absorber mucha más información en mucho menos tiempo. Imaginemos las cosas al estilo Matrix, en donde realmente uno puede tener toda la información a través de una base de datos y aprender muy rápido; la inteligencia artifical no solo puede hacer eso, sino que puede comunicarse casi al mismo tiempo con otras máquinas, que están también absorbiendo información.

–Y al aprender muy rápido…

–Pueden adquirir atributos que son cuasi humanos. Ya sabemos que, por ejemplo, la generación de ideas, la creación de poemas, canciones, arte; en eso ya no hay una diferencia en términos de la calidad técnica de las creaciones entre las máquinas y los humanos. Podemos debatir si hay emoción, si conectan con la audiencia o no, y ese es otro tema. Pero hoy en día sabemos que la calidad del producto es igual. Entonces, hay que imaginar todas las repercusiones que pueden surgir de estar lidiando con esta capacidad de cómputo que, en algún sentido, ya está superando la velocidad con la cual los seres humanos pueden aprender y usar información. Si pensamos, por ejemplo, en términos de privacidad, en la aplicación en guerras, en la manipulación de la máquina de seres humanos para convencerlos y persuadirlos de ciertas acciones, es realmente algo amenazante. No se trata de una agenda lejana. Todo lo contrario. Esto ya está pasando a nivel global y la Argentina debe tomar nota de ello.

Rebeca Hwang: “No hay que entender este cambio como un show al estilo Netflix, utópico o catastrófico, pero sí hay que prestarle mucha atención”
Rebeca Hwang: “No hay que entender este cambio como un show al estilo Netflix, utópico o catastrófico, pero sí hay que prestarle mucha atención”Jasmina Tomic – TED Conferences, LLC
 

–Liderás dos fondos, Kalei Ventures y Rivet Ventures, uno para Estados Unidos y otro para la Argentina y Sudamérica ¿Qué cambios ves en el último tiempo?

–Con la nueva tendencia de inteligencia artificial, vamos a tener que revisar constantemente cuáles son algunos de los módulos de tecnología con un potencial significativo. Más que enfocarnos en aplicaciones específicas, se trata de ver cuáles son las herramientas y la infraestructura tecnológica que va a facilitar la creación de las aplicaciones. Entonces, es ahí donde queremos invertir, en las palas que habilitan la búsqueda del oro; no solo en el oro, que serían las aplicaciones.

Salud y educación, entre los sectores más impactados por la IA

–¿Qué pasará en el sector de los medios y el entretenimiento?

–Será uno de los afectados más rápidamente por la inteligencia artificial (IA). La comunidad de creativos, productoras, estudios, distribuidores de contenidos va a ser disrumpida. En Estados Unidos hubo una huelga de escritores y eso dio la excusa para usar escritores no humanos para algunos programas. Eso ya es posible; se puede escribir con inteligencia artificial un guión, una obra de teatro, una canción, un show sin problema. Y puedo hacer 1000 por hora. Todo va a cambiar muchísimo en el lapso de 6 a 12 meses.

–¿Qué ocurrirá con la industria de la movilidad?

–Con estudios y estadísticas anteriores, sabíamos que se esperaba que entre 800 millones y 1000 millones de personas perderían en el mundo sus trabajos a raíz de la automatización. Hoy creo que las estadísticas van a ser mucho más dramáticas, ahora que sabemos la capacidad y la pronta aplicación que habrá en muchas de estas tecnologías en el futuro inmediato.

–¿Cuál será el impacto de la personalización en el área de salud?

–Sabemos que, por ejemplo, en el caso del cáncer se habla de inmunoterapias muy personalizadas; se podrá conocer exactamente cómo es mi composición genética y cuáles son los tratamientos terapéuticos que serán más eficientes para mí. Este tipo de personalización se tiene que basar no solo en la terapia en sí, en las soluciones, sino también en tener muy buen acceso a información sobre cada persona, en el monitoreo constante de todas las acciones, de todas las reacciones.

–¿Qué pasará con la educación?

–Voy a contestar con una anécdota. El otro día, mi hijo de 8 años me dijo que no quería estudiar porque va a ser jugador de fútbol profesional y que, entonces, para qué ir al colegio. Hace un año yo le hubiera dicho: ‘No, vas a estudiar, vas a ir al colegio y no me importa que seas Messi’. Hoy, la verdad es que no estoy segura. Creo que le conviene ser jugador de fútbol, porque no sé si estudiar para ser abogado o programador de computación le va a dar trabajo; no lo sé. Pero, seguramente, va a haber todavía fútbol en 10 años o en 11 años, porque el ser humano va a querer ver un entretenimiento y sentirlo en el estadio. Esto no lo va a poder reemplazar una máquina. En cierto sentido creo que es el mejor futuro para mi hijo que sea jugador de fútbol, o artista. Esto es un poco en broma; la parte seria es que los atributos y las herramientas, los skills sets que yo enseñaría a los chicos hoy son muy diferentes. Como profesora, ya casi no valoro ni doy crédito por el conocimiento, pero sí por la narrativa, por cómo se toman las decisiones, por cómo se razona. De recopilar datos se encargan las máquinas.

–¿Los humanos tenemos control?

–Podemos hablar de esto como el desplazamiento de la humanidad con máquinas, hablarlo muy al estilo de un show de Netflix, como algo utópico o catastrófico. O puede ser representado como algo tecnológico de la forma en que, por ejemplo, tenemos la calculadora que nos ayuda a hacer matemáticas más rápido y a mejorar la productividad y la capacidad del ser humano. La reacción social va a ser muy diferente según cómo todos, cada uno desde su lugar, describamos el fenómeno. La inestabilidad social que se puede generar dependerá mucho de quiénes se benefician y quiénes no con esta tecnología.

Comentario de AgendAR:

Creemos que el escenario que describe Rebeca Hwang es imaginativo e informado, pero algo tremendista. No porque lo que predice no vaya a suceder, sino porque ya está ocurriendo, sin el empleo de la inteligencia artificial. Las grandes empresas de entretenimiento, como Disney y Meta, ya han estado despidiendo decenas de miles de trabajadores al haber hecho apuestas demasiado optimistas. En cuanto al robot que espiara a nuestros hijos, y a nosotros ya lo está haciendo: Se llaman Google, Facebook, Tiktok,… y la información se la estamos dando nosotros para que la comercialicen entre los anunciantes. Nuestra intención no es minimizar los cambios que trae la inteligencia artificial -«Modelos Grandes de Lenguaje». Creemos que deben ser examinados con serenidad y prudencia, y nos proponemos publicar más notas sobre el tema en el futuro cercano.

Analizando el intercambio internacional con China

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El Gobierno nacional negoció renovar y ampliar el swap con China por 19 mil millones de dólares, lo que le permite acceso a divisas – pagando una tasa correspondiente – para financiar importaciones. En criollo, el swap funciona como deuda, que China le concede a la Argentina para financiar compras que el país le hace al gigante chino. Según datos oficiales, el déficit comercial con ese país está en su pico máximo. En 2022, fue de 9500 millones de dólares. Este año sería de un monto similar. Así las cosas, China se consolida como uno de los principales socios comerciales de Argentina, solo superado por el bloque Mercosur. En 2022, Argentina le vendió productos y servicios a China por 8 mil millones dólares – máximo histórico – y compró por 17 mil millones. Representa casi el 20% del comercio total argentino y no para de crecer desde mediados de los años 90 (en 1995, China le vendía a Argentina productos por 500 millones de dólares). Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), los dos principales productos que China le vendió a la Argentina (en 2021) fueron ordenadores y equipos de transmisión. En el caso argentino, sus principales rubros fueron soja y carne vacuna. La relación con China no se reduce al comercio internacional ni a mecanismos tipo swap. El gigante asiático mantiene inversiones directas en varias áreas y abrió líneas de financiamiento para obras de infraestructuras claves en el país, como las represas hidroeléctricas ubicadas en la Patagonia o una nueva central nuclear. En general, en ese tipo de inversiones participan empresas constructoras chinas, que articulan con socios y proveedores locales (la empresa nacional Electroingeniería, en el caso de las represas). Esos proyectos estaban aprobados en 2015 pero luego fueron frenados por el gobierno de Mauricio Macri y la situación no se termina de revertir con la gestión de Alberto Fernández.

Una conversación entre el ministro Taiana y el embajador chino sobre equipamiento militar

Reproducimos esta nota de Martín Dinatale sobre una reunión del ministro de Defensa, Jorge Taiana y el embajador Chino. Aunque nos inclinamos a pensar que no se producirá ninguna compra de armamentos en los que resta del año, vale la pena repasar las alternativas que ofrece el gigante asiático en esta campo. El ministro de Defensa, Jorge Taiana se reunió hoy al mediodía con el embajador de China en Buenos Aires, Xiao Li Zou, con quien dialogó detenidamente sobre la premura de la Argentina de adquirir equipamiento militar con financiamiento y tecnología chinos. 
El embajador Xiao y el ministro de Defensa, Jorge Taiana en la reunión en el Edificio Libertador
«Fue una reunión con agenda abierta donde se ampliaron detalles de temas que el ministro Massa está trabajando en paralelo en su visita China en estos momentos y nada está aun cerrado pero hubo avances importantes», explicó a El Cronista una calificada fuente del Ministerio de Defensa. Si bien no hubo definiciones concretas Taiana y Xiao hablaron detenidamente de la eventual compra de los aviones supersónicos JF-17 Thunder. Estas aeronaves las fabrica China con apoyo de Pakistán y si se concreta la compra serán usados por la Fuerza Aérea para tareas de patrullaje en el Atlántico Sur. Hace menos de dos meses el ministro de Defensa recibió en el edificio Libertador a una comitiva de la Administración Estatal para la Ciencia, la Tecnología y la Industria de la Defensa Nacional de China (SASTIND), encabezada por su viceadministrador, Zhan Bin Xu. El encuentro tuvo como objetivo «profundizar la cooperación internacional entre ambos países en el campo de la industria de la Defensa», según dijeron oficialmente en el Gobierno. Según se supo de ese encuentro calificado de «alto nivel de jerarquía diplomática» donde también estuvo presente el embajador de China en la Argentina, Xiao Li Zou las autoridades de la SASTIND habrían avanzado en el último tramo para concretar el acuerdo con la Argentina por la compra de material militar.
En la reunión de este mediodía de Taiana y Xiao se habló también de la cooperación en sistemas satelitales, extender la cooperación en soluciones informáticas y digitales en provincias argentinas y la adquisición de vehículos blindados 8×8 fabricados por la firma china North Industries Corporation (Norinco). Además, el Gobierno destacó se habló de la compra eventual de municiones para el Ejército y la cooperación en materia científica y militar entre ambos países en la Antártida.

Tema sensible

El tema de la eventual compra de los aviones JF-17 Thunder para su posible adopción está bastante avanzado. Ya hubo pruebas de vuelo que se realizaron en la Corporación estatal CATIC. El embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, estuvo a cargo de la gestión política y diplomática en la capital china, apoyado por el Agregado de las Fuerzas Armadas, General Norberto Zarate. Se trata de una operación muy sensible ya que genera un fuerte jugada geopolítica. Es que Estados Unidos ya ofreció la venta de los aviones  supersónicos  F16 AM/BM que están hoy en poder de Dinamarca. El problema que presentarían estos aviones es que tienen componentes de repuestos británicos. Y Gran Bretaña tiene vetada la vcenta de material militar a la Argentina desde la guerra de Malvinas. Por otra parte, la Argentina evalúa en paralelo la eventual compra de los aviones Hal Tejas de la India. De hecho, la semana que viene llega a Buenos Aires una delegación india para analizar en el Ministerio de Defensa este tema.
Wendy Sherman del Departamento de Estado hizo objeciones a la compra de equipamiento de China
Las gestiones de Argentina con China por la compra de aviones ya generaron un malestar de Washington. Tanto la número dos del Departamento de Estado, Wendy Sherman como la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, visitaron este año el país y dejaron planteada las objeciones ante el Gobierno por esas negociaciones. Luego de las reuniones que Sherman mantuvo con Cafiero y en base a la información que hay sobre la eventual compra de aviones supersónicos del Ministerio de Defensa de la Argentina a Estados Unidos Sherman dijo que «hay conversaciones en curso por los aviones en un rumbo positivo». No dio más detalles. Tampoco habló sobre las negociaciones que lleva adelante el gobierno con China en este campo. Cuando Sherman habló de la eventual construcción de una planta nuclear con tecnología de China en Argentina la funcionaria norteamericana fue muy tajante: «China puede invertir donde quiera aunque nosotros tenemos productos superiores. Pero (el gobierno argentino) debe ser cautos en lo que compran», dijo. Fue un llamado de alerta bien preciso y directo sobre el vínculo que podría gestar la Argentina con China en este campo sensible.

Martín Dinatale

El hidrógeno verde tiene ya su índice de precios: Ocho veces el del gas natural

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Quizás sea una pieza clave en el tablero energético del futuro, como recalcan algunas voces del sector, pero si quiere expandirse el hidrógeno verde necesita afrontar un desafío importante: reducir costes. Y para muestra un botón. Hace poco la multinacional siderúrgica ArcelorMittal, que encara la descarbonización de parte de sus instalaciones en Gijón con un ambicioso plan que incluye el uso de hidrógeno verde, reconocía que mientras este no resulte «comercialmente sostenible» se verá obligada a recurrir a gases de origen fósil. La decisión, como recoge La Nueva España, responde a una cuestión de «competitividad».

Ahora ya podemos tener una idea más exacta de su precio.

Todo gracias al nuevo índice Hydrix.

¿Qué es Hydrix? El primer índice de hidrógeno basado en el mercado. O así lo reivindica al menos su impulsor, la bolsa de referencia European Energy Echange (EEX), que asegura que proporcionará información sobre los precios negociados del hidrógeno verde atendiendo a la oferta y la demanda y socios del sector.

«Con un índice de mercado basado en los precios reales del hidrógeno aportamos una referencia que puede usarse para tomar decisiones de inversión», señala Peter Reitz, director ejecutivo de EEX: «Allanamos el camino para un futuro sin carbono en la industria energética».

¿Cómo funciona? Los datos se actualizan cada miércoles y se publican en euros por megavatio hora (€/MWh). Sus responsables defienden que, a diferencia del resto de índices, considera tanto los precios ofrecidos por el proveedor como los del consumidor.  «Todos los demás reflejan solo los posibles costos del lado del proveedor», explican desde EXX, y subrayan: «Hydrix revelará información sobre los precios realmente comercializados del hidrógeno verde».

¿Y qué muestran sus datos? El índice ha publicado ya valores para el período comprendido entre la semana 18 y 22 de 2023, lo que abarca todo el mes de mayo. A lo largo de esa franja ha oscilado entre los 231,63 €/MWh y los 217,72 €/MWh. Los datos resultan interesantes ya de por sí, pero lo son aún más si se comparan con los del gas natural. Durante ese período, el TTF (Title Transfer Facility), referencia para el precio de gas en Europa, osciló entre los 38,83 y 26,85 euros. La diferencia entre ambos es así abultada, con una cotización del hidrógeno, como recalcaba estos días El Periódico de España, unas ocho veces superior.

¿Siempre ha habido tanta diferencia? No. A lo largo de 2022 la evolución del precio de los hidrocarburos, incluido el gas, se vio condicionada por la guerra de Ucrania, lo que hizo que alcanzase valores muy superiores a los actuales. A finales de agosto del año pasado el TTF holandés llegó a encaramarse de hecho a los 340 euros por MWh. Poco antes, en plena escalada de precios del combustible fósil, The Wall Street Journal ya había advertido que en ocho países europeos, incluida España, el hidrógeno generado con renovables resultaba más barato que el GNL.

¿Y cuáles son las previsiones? A la hora de trazar su estrategia a corto plazo para sus instalaciones de Gijón ArcelorMittal plantea recurrir a gases de origen fósil hasta que el hidrógeno sea «comercialmente sostenible». Cuándo se alcanzará exactamente ese nivel no es fácil precisarlo, pero hay informes que sí coinciden en una previsión: el coste del hidrógeno verde no siempre será tan elevado.

En esa dirección apunta un estudio Rethink Energy, que recientemente calculaba que su mercado alcanzará una valoración de 850.000 millones en 2050; Aurora Energy Research o Wood Mackenzie, que ha llegado ha estima que los costes del hidrógeno elaborado con renovables caerán hasta un 64% para 2040. En 2021 incluso la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, veía «alcanzable» que hidrógeno verde se situase en menos de 1,8 euros por kilo en 2030.

Comentario de AgendAR:

Por ahora, incluso en esta nueva unidad de medida que le inventó la UE, el euro/megavatio, el H2 verde resulta incomparablemente más caro que el gas natural. Y sus problemas técnicos de producción, almacenamiento y transporte, siguen intactos.

Daniel E. Arias

A partir de agosto Argentina accederá al banco de los BRICS

La misión de Massa en China tiene múltiples aristas con un objetivo urgente de fondo: conseguir tanto financiamiento para suplir mediante la cuenta financiera tanto como sea posible de los USD 20.000 millones que la sequía le costó a la cuenta corriente y, sin los cuales, la actividad se resentirá el resto del año. En este sentido, la ampliación del swap con el Banco Central de China es otra fuente adicional de divisas. Por eso, el ministro a fin de la tarde se dirigió a Beijing donde mañana tendrá la reunión clave para extender el intercambio de monedas por tres años más y, a su vez, negociar más yuanes. La protegida de Lula, que desde abril preside el NBD, recibió a Massa con una solución para puentear las dificultades técnicas para acceder al fondeo del banco financiado por Brasil, Rusia, Irlanda, China y Sudáfrica (BRICS): Argentina podrá pasar a ser socio -con Brasil como su padrino- si integra capital por unos USD250 millones y se compromete a las metas de fondeo futuro. El directorio del banco ya lo aceptó y Argentina entraría junto con Arabia Saudita, Egipto y Zimbabue, los cuatro bajo los mismos términos. Argentina, a priori, podrá integrar esos fondos con bonos soberanos, es decir, sin sacrificar reservas y, una vez asociado, podrá presentar proyectos a ser financiados con parte de los USD50.000 millones del NDB. De esta forma, Massa conseguirá diversificar las fuentes de fondeo de organismos multilaterales de crédito, los únicos que le prestan divisas a Argentina mientras sigue aislada de los mercados voluntarios de deuda privada internacionales. En los últimos meses el FMI, el Banco Mundial, el BID, la CAF y el BCIE fueron los principales prestamistas. En efecto, de acuerdo a cálculos de la consultora PxQ, la sequía le significó al país pasar de USD70.000 millones a USD 60.000 millones de exportaciones en 2023, pero como Argentina a falta de reservas internacionales ya acumulaba desde el 2022 una deuda comercial por USD10.000 millones, este año las necesidades para la cuenta financiera se ampliaron a USD 20.000 millones. Sin ellos, las importaciones necesariamente caerán en la segunda mitad del año. Según explicó su director, el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, al auditorio virtual de la administradora de fondos MegaQM, en los primeros tres meses del año, el Banco Central y el Ministerio administraron la escasez de reservas con los permisos de importación del SIRA, pero en abril –de la mano del dólar agro– permitieron su expansión al punto que dejaron en negativo las reservas netas, pero garantizaron que durante el primer cuatrimestre el nivel de actividad se mantuviera en crecimiento pese a la falta de divisas. Esa laxitud, por contrapartida, incrementó aún más las necesidades de financiamiento alternativo para el país. Y aunque Álvarez Agis calificó como “un chino” el procedimiento para usar el swap para financiar importaciones del gigante asiático, lo cierto es que el país necesita generar ese espacio de oportunidad para las empresas que tengan proveedores chinos que les acepten cobrar en yuanes, que no lo son todos; y también para poder darle más usos al swap vigente. Por eso, Massa se dirigió a Beijing a reunirse con el ministerio de Comercio de China, Wang Wentao; con funcionarios de la Cancillería de China para la apertura del mercado chino a nuevos productos argentinos, y por último con representantes del Eximbank. “Allí avanzaron en el comercio bilateral, en proyectos de infraestructura y en la ampliación del uso del swap de monedas entre ambos países”, detallaron fuentes oficiales. Todo en la previa a la reunión clave que mantendrán este viernes Massa y  Miguel Pesce, el presidente del BCRA, con su par del Banco de la República Popular de China (PBC), Yi Gang, para firmar la renovación del swap de monedas de 2020 por otros tres años, en linea con la colaboracion bilateral que sostienen desde el primer acuerdo en 2009. Fuentes oficales  aclaroron que el convenio es por el intercambio de monedas como refuerzo de reservas internacionales por 130.000 millones de yuanes-renminbi y una activación especial por 35.000 millones de yuanes-renminbi para compensar operaciones del mercado cambiario.

Los experimentos en estimulación cerebral de DARPA entrenaron a una francotiradora

DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, es la cara científica, casi amigable y casi presentable, del Pentágono: después de todo, inventó la Internet.

¿Tiene DARPA tecnología electro-neurológica para transformar a una inocente crítica de obras de ciencia ficción en una tiradora letal? ¿Fabrican ninjas?

En un caso lo han hecho según Sally Adee, editora del semanario científico británico New Scientist: en el suyo propio. Sin embargo, una golondrina no hace un verano, y la ciencia necesita estudios grandes y de doble ciego para medir y validar la eficacia de una droga, vacuna, intervención, aparato o procedimiento. Ese trabajo lo hacen las agencias regulatorias, y no siempre bien. Pero es lo que hay.

La intervención de marras es la tDCS, o estimulación eléctrica tanscreanal por corriente continua. Nada nuevo bajo el sol, y algo que suscita cansancio a fuerza de promesas incumplidas. Algunas las viene cumpliendo, sin embargo, aunque sin mayor ruido. Por ejemplo, ha logrado eficacia demostrable en la mitigación de síntomas de la enfermedad de Parkinson, en depresiones intratables con enfoques habituales, en acelerar la recuperación de capacidades cognitivas y motrices luego de accidentes cerebrovasculares, y también en el aprendizaje acelerado de matemática o de idiomas. No es poco.

Sin embargo, la tDCS todavía no accede a plena respetabilidad en ninguno de estos campos, en parte por sobreabundancia de estudios chicos y observacionales, lo que equivale a admitir la falta de tests controlados, o «de doble ciego», con muchos voluntarios en la rama activa, y un grupo numeroso de control. Son terriblemente caros, y a las farmacológicas no se les cae un centavo en licenciar procedimientos. ¿Cómo los patentás y cobrás? Pero además está la cantidad de objeciones legítimas que despierta la tDCS como «dopaje cognitivo» por parte de un arco de usuarios de seriedad e intenciones muy distintas: bobos New Age, equipos deportivos olímpicos, y jefes de personal con vocación de negreros.

Todos estos ángulos están bien cubiertos en el artículo que sigue. Si la tDCS no consigue validarse del todo, en su actual rol de «solución en busca de demasiados problemas» está en el horno, quedará en el enanismo del macaneo, atrapada inútilmente décadas en un bache cultural, legal y regulatorio.

Es lo que pasó con el oxígeno hiperbárico de la medicina soviética, de uso obligatorio en la terapias intensivas postquirúrgicas porque aceleraba la cicatrización y evitaba complicaciones infecciosas. Pero en la medicina capitalista, ¿podés patentar el oxígeno? ¿O las cámaras de alta presión?

Pasó lo mismo con las sustancias enteógenas, desacreditadas y prohibidas por su uso recreativo y contracultural en los ’60, y que hoy van rengueando de regreso, con vacilaciones de licenciamiento, a las cajas de herramientas respetables de la psiquiatría y de las psicoterapias.

Sin un marco regulatorio para estas moléculas: ¿quién va a pagar un doble ciego sobre la eficacia de la psilocibina en, por ejemplo, depresión? No es que no la tenga, pero la psilocibina está presente en más de 200 especies de hongos, y es tan patentable como el estornudo, o el carnaval.

Éste es, en buena medida, un portal de noticias científicas pero orientadas a la producción nacional. Y este artículo del Bulletin of the Nuclear Scientists está muy fuera de nuestra dieta habitual. Sin embargo, dado que éste es el único país de la región con una industria farmacológica nacional, y uno que ha primerado a otros en procedimientos quirúrgicos como el by-pass o en desarrollos tecnológicos como el «stent», merece lectura en nuestro idioma. Si mi trabajo fuera la rehabilitación, o el entrenamiento en simulador de pilotos de combate, lo leería con cuidado.

La traducción al dialecto rioplatense es de AgendAR, así como algunas inevitables aclaraciones insertas (no todo médico entiende qué es la «velocidad de escape»).

Daniel E. Arias

ooooo

En 2007, la escritora y editora científica Sally Adee asistió a una conferencia tecnológica de DARPA -la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa– cuando se enteró de un método de estimulación eléctrica de la superficie cerebral que supuestamente reducía a la mitad el tiempo que tarda una persona en pasar de tirador novato a francotirador experto. Conocida como estimulación transcraneal por corriente continua (tDCS), esta técnica de repotenciación cerebral también se presentó como una forma posible de acelerar los aprendizajes de idiomas y de matemática.

A Adee le llamó la atención la idea de la estimulación cerebral superficial y durante varios años trabajó para convencer a la DARPA, que pertenece al Departamento de Defensa (de los EEUU), de que le concediera permiso para probarla por sí misma. En 2011, voló de Londres a California para participar en un simulacro de entrenamiento del Ejército. Con un dispositivo en la cabeza que le suministraba corrientes eléctricas, Adee pasó de ser una tiradora frustrada a una francotiradora experta.

En aquel momento, la idea de la estimulación transcraneal por corriente continua llevaba alrededor de una década en uso, y los científicos querían saber si la activación sincronizada de neuronas, al reforzar su conexión recíproca, afectaría a la capacidad de aprendizaje de una persona. Resultó que sí, al menos para Adee. ¿Pero funcionó en otras personas? ¿Y cuánto duraron los efectos?

Para comprender mejor la experiencia, Adee se propuso aprender más sobre las corrientes eléctricas que recorren todos los organismos vivos -el bioma eléctrico o electrobioma- y detalla los hallazgos en su libro We Are Electric. Sara Goudarzi habló con Adee sobre su encuentro con la estimulación transcraneal por corriente continua y sobre el uso y posible abuso de esta técnica. La conversación se ha editado para mayor extensión y claridad.

Goudarzi: ¿Puede hablarnos de la experiencia de probar la estimulación transcraneal por corriente continua en las instalaciones de DARPA?

Adee: La investigación que me interesaba mejoraba ostensiblemente la concentración para que la gente entrara en una especie de estado de flujo, que amplifica la capacidad de aprendizaje. Mirá, lo que hice fue sólo una locura. Básicamente,  «veamos qué me pasa con esto», y resultó que me salió muy bien.

Estaba muy frustrada y había tomado muchas decisiones equivocadas en el período previo a la simulación. Después de correr detrás de la autorización durante cuatro años, hice la mayor estupidez imaginable: me reservé un vuelo de 11 horas de Londres a California y no me di ni un día para recuperarme, lo cual fue muy idiota. Luego intenté ahorrarle a New Scientist [revista en la que Adee era redactora] 100 dólares por la habitación del hotel. Así que me quedé con un amigo que vivía en las montañas y me apuné (es decir, tuvo una relativa y transitoria inflamación cerebral por baja presión de oxígeno, que puede causar mareos, náuseas, pérdida de orientación y a veces, alucinaciones). No había dormido nada, tenía jetlag (desfasaje entre los relojes biologicos internos del cerebro y la hora real en el lugar de arribo, tras un vuelo intercontinental largo) y estaba atiborrada de café. Cuando me presenté al simulacro, pensé: ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo voy a hacer un reportaje en este estado? Estaba tan asustada que la gente de DARPA me dijo: «Che, empecemos la simulación ya». Totalmente borracha por el café, agotada y con el ritmo circadiano alterado, hice muy mal mi trabajo. Nunca anduve bien en esos videojuegos en los que hay que dispararle a algo, pero de alguna manera me salió todo aún peor.

Me sometían a ejercicios de entrenamiento y yo fracasaba y me sentía abrumada. Todo sucedía a la vez: las simulaciones de soldados enemigos corrían hacia mí, y yo no sabía en qué orden liquidarlas. Era increíblemente frustrante, y yo tenía todo un guión de autorrecriminación sonando en la cabeza todo el tiempo. Era despiadado. Empecé a tener ideas muy negativas. Pensaba: «Todo esto era una mierda, todo mi trabajo es una mierda». En fin, una catástrofe.

Entonces vino el técnico y encendió la corriente, y fue como si alguien me hubiera puesto unos auriculares con cancelación de ruido. Ya no podía oír nada de eso [pensamientos negativos]. Volví a hacer el entrenamiento y pensé: «Esto anda joya, sé exactamente lo que hago, ¿a qué venía tanto bardo?». Realmente lo venía disfrutando. Al cabo de 3 minutos, llegó el técnico (normalmente, cada tanda de práctica duraba 20 minutos), y yo ya había despachado a todos los malos y estaba esperando la siguiente tanda, y la tipa me dice: «Ya está». Me quedé muy sorprendida -en realidad, muy enojada- porque pensé: «Así que ahora que por primera vez me sale todo bien, venís vos y lo parás antes de tiempo». Le dije: «Pero sólo estuve aquí un par de minutos». Ella dijo «No», y yo miré el reloj y me sorprendí al ver que habían pasado 20 minutos. El investigador [a cargo] comentó que era una respuesta habitual eso de que el tiempo pasara como volando.

Muchos años después, estaba hablando con otra investigadora en este campo que estudia diferentes fenotipos de depresión y los efectos de la tDCS en ellos. Me dijo que para las personas que tienen esas vocecitas de rabia en la cabeza, la colocación particular del electrodo que a mí me habían puesto sobre esa parte de la corteza gris venía teniendo gran éxito. Dijo que hay gente con este tipo de corteza enojada seteada en hiperactividad. Y cuando se aplica el campo eléctrico, eso se apaga y esa gente descubre que sus síntomas depresivos se alivian.

Estaba pensando en conceptualizar esta vocecita enojada como ese tipo de la película de Disney «Inside Out» (animación de 2015 con un premio Óscar), cuya cabeza explota como un volcán. Esa vocecita enojada la escucho con frecuencia muy de fondo, como música de ascensor. Nunca pensé que eso estuviera relacionado con la depresión, pero lo cierto es que a veces la paso muy mal con el asunto. La experiencia de tener esa vocecita apagada fue realmente interesante. Me hizo pensar en cuál es el paisaje sonoro diario de mi mente, y después empecé a investigar cómo gestionarlo de forma más deliberada.

Goudarzi: ¿Las voces negativas internas desaparecieron inmediatamente o después de que la electricidad se activara un tiempo?

Adee: Al principio no noté que desaparecieran. No fue dramático. Lo noto hoy, y sólo cuando lo recuerdo. Después seguí con mi día a día, pero conservaba una profunda sensación de calma. Y no fue sólo durante el tratamiento, sino que me tranquilicé lentamente durante los tres días siguientes. Ya no era una persona ansiosa y nerviosa, y eso fue realmente lo dramático.

Goudarzi: ¿Puede hablarnos de la ciencia que hay detrás de su experiencia? ¿Qué ocurría cuando le pasaban esa corriente por la cabeza y qué era lo que le llevaba a concentrarse?

Adee: Se trata de una cuestión sobre la que se sigue investigando y especulando. Durante el aprendizaje, existe el axioma de que «las neuronas que se disparan juntas, siguen conectadas como juntas», y por eso, si se practica una y otra vez el mismo movimiento, por ejemplo, en tenis o tiro con arco, esos circuitos cerebrales aprenden a funcionar en concierto. Al principio tenés que hacerlo conscientemente, y es realmente engorroso y se siente incómodo. Pero cuanto más se practica, más se activan esas neuronas en simultáneo, y la habilidad se vuelve algo automático. Esa es la automaticidad de la pericia. Eso es lo que la caracteriza. En su momento, los investigadores pensaron que aplicar el campo eléctrico durante un aprendizaje lo aceleraría, y todavía hay gente que piensa que es cierto, sobre todo en la recuperación de las secuelas motrices de un stroke o accidente neurovascular isquémico (cuando por causas diversas, una obstrucción arterial deja sin irrigación sanguínea algún sector del cerebro). Dicen que cuando alguien en recuperación de un stroke recibe estimulación eléctrica mientras está reaprendiendo una tarea, se instruye a las neuronas (sobrevivientes) para que trabajen mejor juntas. Si a alguien que está en recuperación de un stroke le das tDCS unas cuantas veces al día al azar, no funciona. La idea es que se necesita estimulación eléctrica en el momento real del re-aprendizaje, ya sea para caminar o mover una mano.

Goudarzi: Por lo tanto, usted estaba recibiendo tDCS durante el rodaje (Goudarzi parecería referirse a una producción documental en video, que no hemos encontrado).

Adee: Creo que mientras estaba filmando. Pero todavía hay mucho que no sabemos. Alrededor de 2014, otra persona había hecho un meta-análisis (estudio estadístico sobre muchos otros estudios) y dijo que resulta que todo esto es basura, nada de esto funciona; si promediás todos los efectos, no sacás absolutamente nada en limpio. Otras personas trataron de darle tDCS a un cadáver y dijeron que no había suficiente electricidad que penetrara en el cráneo para hacer alguna diferencia en términos de potenciales de acción (activación de neuronas). Pero el siguiente meta-análisis encontró cierta eficacia para la depresión y la ansiedad. Ese estudio, publicado en 2017, fue uno de los mejores que existen.

Me interesé por este tema porque creo que muchos de los que piensan que esto es puro macaneo se basan en dos cosas. La primera es que hay una larga historia de charlatanería eléctrica, gente que utiliza dispositivos eléctricos realmente dudosos. En mi libro, ése fue uno de los capítulos más divertidos de investigar, porque se llega a hablar de gente que dice que la electricidad curará la histeria y otras enfermedades victorianas que sabemos que no existen. En segundo lugar, no sabemos realmente cómo funciona el cerebro.

Podemos intervenir de formas realmente selectivas, como la estimulación cerebral profunda para la enfermedad de Parkinson, y pueden ser buenas; nadie se atreve a decir que esto es macaneo porque funciona asombrosamente bien. Pero la cuestión es que la gente cree que sabe cómo funciona el cerebro dado que lo interpretamos como una computadora, y en ese modelo todo gira en torno a las neuronas con sus potenciales de acción. Pero la bioelectricidad es mucho más complicada que eso. Todavía están intentando averiguar qué variables hay que tener en cuenta cuando se hace estimulación transcraneal por corriente directa. Por ejemplo, hay que tener en cuenta el grosor del cráneo de una persona. Dado que el hueso vivo es un material conductor, hay que tener en cuenta la colocación sobre la zona precisa del córtex que se intenta estimular para saber exactamente cómo se quiere que fluya la corriente. Creo que durante bastante tiempo no dispondremos de tratamientos clínicos verificados para la estimulación superficial. Pero eso no significa que eso no vaya a ocurrir jamás. Sólo significa que tenemos que hacer mucha ciencia básica y conseguir normas.

Goudarzi: ¿Por qué DARPA divulgó esta investigación?

Adee: Siempre han tenido una relación interesante con el público porque, obviamente, los militares no pueden intimar mucho con los periodistas. Pero creo que hay algo en la investigación básica y no dirigida hacia la aplicación que entusiasma a los periodistas tecnológicos, sobre todo cuando no está directamente relacionada con las armas. Puedo levantar la mano y decir que yo también fui un poco culpable de eso. No quiero decir nada que sea irreflexivo, pero si el ejército tuviera un sector de relaciones públicas, ése sería DARPA. Es la agencia que desarrolló el GPS, por ejemplo, y muchas otras tecnologías en las que ahora confía la sociedad. DARPA está muy bien financiada, algo que no sucede en general con la ciencia básica; la gente no invierte tanta plata en temas sin beneficios inmediatos y obvios. Por ejemplo, en el ensayo clínico de la metformina, un fármaco para la diabetes, había un grupo de control de personas que no eran diabéticas y ostensiblemente más sanas que los diabéticos Tipo 2 a los que se les estaba administrando el fármaco. Supuestamente, el grupo de control (que no tenía diabetes 2 y no tomaba metformina) era la medida de la eficacia del fármaco (el que sí tenía diabetes 2 y lo tomaba). Sólo que después de tomar metformina, todas las personas que tomaban este fármaco acabaron estando mucho más sanas que el grupo de control. Así que los investigadores se preguntaron si (superando su propósito manifiesto de regulador de la diabetes) la metformina no era tal vez un superfármaco contra el envejecimiento en general. Todo el mundo se entusiasmó con la metformina, y se podría pensar que la gente haría cola para invertir dinero en un ensayo clínico adecuado. Pero eso no sucedió jamás. La FDA (la agencia federal de licenciamiento de fármacos de los EEUU) aprobó el protocolo de un ensayo clínico adecuado en 2015, pero fue imposible financiarlo porque los grandes ensayos clínicos son salvajemente caros. Creo que este año, un oligarca saudí dio el dinero para finalmente poner esto en marcha, pero éste es el tipo de lotería del que tenés que depender. Así que, cuando el ejército da mucho dinero para algo como las prótesis neurales, o algo que podría aliviar los síntomas de la depresión, o las interfases cerebro-máquina, la gente se emociona, porque ¿de dónde más va a salir plata para ciencia básica? Creo que DARPA sabe que eso da una visión optimista (de cierta investigación militar), y por eso informa libremente.

Goudarzi: Ha hablado de algunas de las ventajas de manipular el electrobioma, al menos en algunos casos, como el tratamiento de ciertos tipos de depresión. ¿Podría explicarnos primero qué es el electrobioma y luego las desventajas de manipularlo?

Adee: El electrobioma es un término bastante nuevo: apareció en artículo por primera vez en 2016, y no todo el mundo comparte la misma definición. Intenté pedirle a muchos investigadores su opinión sobre la definición. En lo que más o menos logramos converger es en las propiedades eléctricas de las células, de sus organelas (compartimientos intracelulares) y de los órganos y los organismos, y como esas propiedades eléctricas interactúan con otros sistemas orgánicos, como las hormonas endócrinas y la expresión de los genes. Parece complicado, pero cuando lo desglosás hasta lo más básico, acabás descubriendo, por ejemplo, que el voltaje celular es algo útil que todas las células utilizan para comunicarse entre sí, no sólo las del sistema nervioso. Eso es básicamente el electrobioma. Me gustaría que la palabra «electrobioma» termine haciendo por la investigación de la bioelectricidad lo que la palabra «genoma» hizo por la biología molecular.

Manipularlo tiene muchas ventajas, pero también muchos inconvenientes, y yo los veo en tres grandes áreas. Una son los problemas a corto plazo que hay que tener en cuenta. Una especialista en bioética de la Universidad de Duke, Nita A. Farahany, ha escrito un libro titulado The Battle for your Brain: Defending the Right to Think Freely in the Age of Neurotechnology (La batalla por tu cerebro: la defensa del derecho a pensar libremente en la era de la neurotecnología), que expone muy bien algo que acabo de esbozar también en mi libro: la idea de que la gente ve esas ondas cerebrales y concluye que dicen algo definitivo sobre la mente interior de la persona. En los casos en los que ha habido años de investigación rigurosa, eso puede ser cierto. Así, por ejemplo, los científicos del sueño utilizan las ondas cerebrales, como el ritmo delta, para determinar en qué momento del ciclo del sueño se encuentra una persona, como el sueño REM y el sueño no REM. Este tipo de investigación puede utilizarse para diagnosticar trastornos del sueño. En 1924, cuando Hans Berger inventó el electroencefalograma, fue capaz de ver las diferencias entre las ondas de una persona que estaba alerta y las de una persona cuya mente iba a la deriva y no prestaba toda su atención. Ahora estamos llegando a un punto en el que la gente confía mucho en la tecnología para que le informe sobre su estado interno de un modo que quizá se extralimite. Y yo diría que es demasiada fe porque tenemos esta visión bidimensional del cerebro en términos de sus ritmos eléctricos, pero la confundimos con una imagen realmente precisa de lo que está ocurriendo.

La Dra. Farahany profundiza en ello en su libro, pero el peligro es que las empresas esto van a querer medirlo y vigilarlo. Ya lo están haciendo para los camioneros de larga distancia. Intentan asegurarse de que están (cerebralmente) despiertos. Es muy difícil oponerse a ese tipo de vigilancia. Pero cuando se introducen otros tipos de vigilancia, surgen los problemas. Por ejemplo, digamos que tu jefe quiere que lleves unos auriculares, y quizá sean muy bonitos, muy de estilo, y medirán si estás prestando atención en el trabajo o si estás haciendo fiaca. Los gurús de la gestión siempre andan tratando de inventar una nueva; siempre tratan de encontrar algún área en la que su experiencia pueda darles una ventaja exclusiva de ventas, y este tema les viene a la medida. De pronto todo el mundo va a tener que llevar estos auriculares. ¿Importa si eso te da una imagen real de lo que está pasando en el cerebro? ¿O se va a convertir en un mecanismo de control? ¿Y vas a tener que averiguar cómo poner tus ondas cerebrales en el estado correcto para que tu jefe no se enoje con vos y no te descuente del sueldo? Así que creo que la Dra. Farahany tiene razón, ése es el peligro más inminente, porque esos auriculares ni siquiera tienen que funcionar bien para que se los use como herramienta de control.

Es algo parecido a la historia de la policía algorítmica, en la que medían ciertas cosas y así decidían dónde debían desplegar más efectivos. Pero resultó que estaban midiendo todas las cosas equivocadas y empeorando casi por completo la situación. Creo que ese es el tipo de problema posible en esto.

El segundo problema potencial es el culto a la personalidad en torno a los implantes neuronales, el neurohacking, que puede estar surgiendo. (Nota del traductor: la estimulación a la que se refiere la nota es extracraneal, trata de generar corrientes eléctricas intra e intercelulares en la corteza gris por pura inducción, sin contacto físico directo entre neuronas y electrodos). Los electrodos que penetran profundamente en el cerebro son probablemente una idea muy idiota para su uso en cualquiera que no padezca un trastorno realmente profundo que le impida hablar, o lo encierre completamente dentro de su cuerpo (sin posibilidades de contacto sensorial, motriz o verbal con el exterior), o que le cause alguna parálisis total o parcial.

Con un «Utah array» (un chip implantado intracraneal, que se aloja entre el hueso de la calota craneal y en contacto con las membranas meníngeas que envuelven el cerebro) se ha conseguido decodificar el habla a partir de las señales eléctricas del cerebro. Pero éste un implante penetrante que requiere cirugía cerebral. Utilizado con aprendizaje automático y procesamiento predictivo de señales, puede decodificar hasta 65 palabras por minuto, lo que es asombroso. Pero creo que ahora hay demasiado entusiasmo con otras nuevas generaciones de implantes neuronales. Y me preocupa que la gente quiera probar estas cosas, y ni siquiera estoy seguro de si sería ilegal que una empresa privada empezara a hacer ensayos por la propia. No era ilegal tener «ensayos» privados en las «clínicas de sangre joven» a mediados de 2010. Afirmaban que estaban haciendo ensayos de transfusiones de sangre joven, de jóvenes a ancianos. Pero se trataba de ensayos «pay to play» (en que si querés participar como voluntario en un estudio, tenés que pagar). Eso no estaba licenciado por la FDA, y sin embargo no catalogaba como delito. Creo que si tuvieras mucha plata, podrías tener tus propios voluntarios. Quizá la cirugía cerebral sea diferente, pero me preocupa que la gente se trague las afirmaciones de algunos multimillonarios mediáticos y haga cola para participar en este tipo de experimentos.

La tercera preocupación se centra en el futuro y los aspectos militares. Se están estudiando las diferencias bioeléctricas entre los animales que pueden regenerar sus extremidades cuando se las cortan -como las estrellas de mar y algunos lagartos- y los que no. Intentan averiguar si un cambio en el patrón eléctrico podría, de forma muy específica, hacer que la programación inicial del cuerpo (en fase embrionaria) para la formación de extremidades vuelva a ponerse en marcha. Todavía esto es muy prematuro. Se han obtenido resultados muy prometedores en ranas y algunos resultados interesantes en ratones. Pero si funciona en humanos (y aún no lo sabemos, queda mucho camino por recorrer), ¿cuáles son sus efectos psicológicos? Uno de mis trabajos paralelos es como crítica de ciencia ficción para New Scientist (semanario británico de divulgación científica), y acabo de leer un libro llamado «Rubicón«, de J. S. Dewes. Trata de gente en el campo de batalla cuyos cuerpos son masticados y pueden ser perfectamente regenerados después de haber muerto en combate, y el cuerpo está en condiciones completamente prístinas después de estos tratamientos, pero la mente se va desgastando cada vez más. Tenemos esta tradición de intentar averiguar cómo hacer que los soldados vuelvan al campo de batalla. Después de la Primera Guerra Mundial, hubo algo llamado «torpillage» (torpedeo, literalmente, en francés), una especie de terapia de electroshock brutal que se aplicaba a algunos soldados (franceses) para librarlos de la neurosis de guerra y poder llevarlos de vuelta al campo de batalla (fue muy resistido por los soldados por lo doloroso, y generó protestas y mala prensa). Ése es el tipo de cosas que me preocupan: cómo se pueden utilizar capacidades como ésa para tratar a las personas más como robots y menos como seres humanos.

Goudarzi: ¿Está el ejército de los Estados Unidos o cualquier otro gobierno llevando a cabo actualmente esta investigación?

Adee: Esto es muy preliminar. No para regeneración (de miembros), pero sí para curación de heridas. Hay un programa llamado DARPA BETR (Bioelectrónica para la Regeneración de Tejidos), y están estudiando si las heridas del campo de batalla pueden curarse más rápidamente, entre otras cosas, amplificando o manipulando de otro modo el campo eléctrico natural que sustenta gran parte de la curación. Es muy preliminar. Pero creo que han hecho un trabajo muy interesante. Está muy bien financiado: le dieron una subvención de 16 millones de dólares a la Universidad de Tufts, la Universidad de California en Santa Cruz y la Universidad de California en Davis.

Goudarzi: ¿Qué me dice de la estimulación transcraneal por corriente directa para mejorar la puntería; la utiliza el ejército estadounidense en el campo de batalla?

Adee: Si es así, no he oído hablar de ello. O bien no funcionaba de una forma fácil de replicar, que creo es lo más probable; o si funcionaba, no lo andan diciendo. Creo que la gente se enojó mucho con la idea de que se puede llevar a la gente a eliminar esas voces interiores, porque las voces interiores no están ahí sólo para torturarte. En muchos casos las voces interiores pueden actuar como una conciencia o una especie de freno de mano en las cosas que no están bien.

Goudarzi: ¿Qué pasa si esto funciona de forma reproducible y los gobiernos empiezan a utilizar esta tecnología? ¿Cómo funcionaría, por ejemplo, en manos incorrectas, como un gobierno autoritario?

Adee: Bueno, son cuestiones de libre albedrío, y ahora mismo no estoy seguro de que ésa sea la mayor preocupación. Lo que más me preocupa son los extraordinarios niveles de propaganda con los que cualquier gobierno somete a sus soldados para el combate. No estoy seguro de que sea necesaria la estimulación eléctrica para empeorar las cosas. Y también está el tema de las armas controladas por inteligencia artificial. Eso podría dejar a los soldados sin trabajo en algún momento, así que no estoy seguro de que el tDCS sea la preocupación en la cual centrarse cuando se trata de cómo funciona (el tema)  en el Ejército.

Goudarzi: Parece que la gente puede construir sistemas para administrarse a sí misma estimulación transcraneal por corriente directa: hay vídeos de instrucciones en YouTube, y los materiales se pueden comprar fácilmente por poca plata. También hay empresas que venden kits en línea. ¿Cómo funcionaría esta terapia o experimento en manos de una persona normal? ¿Cómo podría perjudicar a las personas, si no se utiliza de forma estudiada y controlada?

Adee: Bueno, es una cuestión de democratización. Si tenés una red que permite que la gente se baje los planos, siempre habrá quienes quieran probar el asunto. Sobre el material que se vende, no estoy segura. Como ya he dicho, todavía están resolviendo los problemas de hacer que la tDCS funcione realmente de una manera reproducible, incluyendo la densidad ósea (del cráneo) y la ubicación precisa y el tiempo de estimulación… son tantas variables… Y eso en el laboratorio, con gente que lleva 20 años trabajando en esto. Parece una muy buena idea construir tu propio kit, excepto que eso es autoexperimentación. En 2016, un grupo de neurocientíficos escribió una carta abierta, básicamente rogando a las personas que estaban construyendo estas cosas que dejaran de experimentar consigo mismos porque podés quedarte temporalmente ciego. He visto algunas fotos de quemaduras realmente malas que algunos se hicieron porque creyeron ser mejores electricistas de lo que eran en realidad. Pero éste es un país libre, y si querés descargarte el plano y fabricar uno de estos, no va a ser posible detener a nadie. Creo que la gente se ha desilusionado un poco más al ver que esto no es como «Matrix», ni como una bala de plata que te convierte en un asesino eficaz. Esto anduvo muy sometido al ciclo del bombo publicitario y ahora el tema llegó al punto más bajo de la desilusión, y probablemente la gente ya no haga mucho estas cosas.

Goudarzi: Eso es interesante porque me preguntaba si la gente con tendencias destructivas, como un tirador de esos que perpetran asesinatos masivos, usará esto como una ayuda (la entrevistadora se refiere a las cada vez más frecuentes masacres causadas en los EEUU en escuelas, colegios y shoppings por locos con armas automáticas).

Adee: Lamentablemente, no creo que la gente necesite un kit de tDCS para estas masacres masivas.

Goudarzi: Ha mencionado a los empresarios que podrían querer más productividad de sus trabajadores. ¿Es una preocupación seria?

Adee: Tan pronto como puedan demostrar algo que realmente funciona, entonces creo que se vuelve un peligro. Si realmente se puede demostrar que algo hace que la gente -no sé cómo se mide- sea vuelva más productiva, como que nadie esté charlando, y que el trabajador esté hiperconcentrado en hacer su trabajo durante el día, entonces, por supuesto, las empresas van a empezar a decir: «¿Estás dispuesto a llevar uno de estos?». Y después eso se va a convertir en: «Más te vale estar dispuesto a llevar uno de estos», y finalmente se va a volver: «Si no lo usás, estás despedido». Así que sí, ésa es una pendiente muy familiar. Pero primero habría que demostrar que esto funciona en serio. Llegado a ese punto, es un problema.

Hay un periodista llamado Alex Hutchinson, que escribió sobre el uso de la tDCS en el deporte porque, durante un tiempo, muchos atletas de élite –como el equipo olímpico de esquí de Estados Unidos, los Golden State Warriors y los ciclistas– utilizaron kits de tDCS. Hutchinson habló con expertos en ética sobre la psicología de este tema y le dijeron que no se engañara: una vez que una persona lo utiliza y obtiene resultados, ya no es opcional. Ya no es una opción de libre albedrío decir que no vas a usarlo. Ahora, el uso obligatorio es la nueva línea de base.

Creo que si usás estas cosas una vez está bien, pero si funciona, entonces estás haciendo algo al metabolismo del cerebro. Si lo usás durante ocho horas al día, te ve a agotar o va a tener efectos a largo plazo. Así que, de nuevo, necesitamos mucha ciencia básica en torno a esto. Estudiar el electrobioma sería muy útil porque en el cerebro ocurren cosas eléctricas que no tienen nada que ver con los potenciales de activación neuronal, y todavía no las entendemos.

Goudarzi: En lo que respecta a los atletas que utilizan la estimulación transcraneal por corriente continua, ¿cuáles son las principales preocupaciones éticas?

Adee: Había un artículo en Nature sobre esto, pero básicamente la gente del equipo olímpico de esquí que lo utilizaba planteaba dudas sobre el dopaje cerebral. Hubo una pequeña controversia, y duró un tiempo, en la que la pregunta era en qué se diferenciaba esto del uso de otros tipos de potenciadores (químicos) y cómo se definía la estimulación eléctrica del cerebro. Creo que todo eso parece haber desaparecido porque, de nuevo, hay demasiadas variables. Los kits que utilizaban estos chicos eran de empresas de Silicon Valley que habían surgido impulsadas por ruido mediático y que decían: «Podemos fabricar uno de estos auriculares nosotros mismos, y sirve en todos los casos». Y la tDCS afecta el cerebro, que viene a ser el órgano que menos se ajusta a solución única para todos los casos. Por lo tanto, no es que la tDCS esté condenada a no funcionar, es sólo que aún no entendemos las condiciones en las que lo hace. Definitivamente funciona para algunas personas, al igual que la estimulación cerebral profunda. (Están intentando probarlo para la depresión ahora mismo, y ha sido realmente bueno para el Parkinson). Pero con la depresión, es una de esas cosas que para algunas personas no sirve en absoluto; pero otras, se despiertan, miran (extrañadas) al médico y dicen: «¿Qué hiciste?». Es una sensación parecida a la que experimenté yo, pero mucho mayor, del estilo de: ¿Qué pasó con todas las voces enfadadas de mi cabeza? Esta estimulación cerebral profunda es tan dramática como que para algunas personas de repente estén mejor. Y las personas que responden permanecen mejor; el efecto no se desvanece, no desaparece. Pero, ¿cómo averiguar qué circuito concreto se ha activado y cómo activar ese circuito en otra persona cuando se está jugando con el órgano más complejo del universo? Entonces, si el tDCS funcionara perfectamente, sería dopaje cerebral. Eso, sin duda alguna. Y sería algo que debería estar prohibido porque o bien obligarías a todo el mundo a adoptarlo, lo que no es ético, o bien algunas personas tendrían ventaja sobre otras, lo que tampoco es ético.

Goudarzi: ¿Algo más que quieras añadir, especialmente en el contexto de la tecnología disruptiva?

Adee: Quería hablar -es un poco el objetivo- del miedo a un miedo. Uno de los proyectos interesantes en la investigación de la bioelectricidad es la creación de estos robots que no son realmente robots, pero tampoco están realmente vivos. Se los llama xenobots, son células tomadas de la piel de rana y extraídas del control bioeléctrico que ejercería sobre ellas una rana como animal individual. Cuando se toman estas células y se ponen en una plaquita de Petri, comienzan a pegarse y forman pequeñas manchas que se mueven por ahí. Hubo tres grandes artículos sobre esto. Uno de ellos detalla que aprendieron a reproducirse. No por reproducción sexual. Simplemente, corrían con sus pequeñas bocas de PAC-MAN engullendo más células de rana y convirtiéndolas en nuevas pequeñas manchas que también podían correr de forma autónoma. Leí algunos reportajes realmente alarmados en los que se hablaba de cómo esto podría ser el precursor de la amenaza de la sustancia viscosa gris que podría matarnos a todos y convertiría todo en xenobots de rana y entonces se acabaría el mundo, o al menos sucedería una catástrofe medioambiental. Pero forzar esta narrativa de desastre preexistente a nuevas investigaciones puede ser realmente perjudicial. Porque este xenobot demuestra que se pueden crear organismos robóticos a partir de materiales vivos, lo que es un avance increíblemente positivo. Son células de la piel. No comen, y no se reproducen sin control porque mueren, como todos los seres vivos. Así que no van a ser esas monstruosidades de silicio que se descontrolan. Cosas como ésta podrían ser la base de los tipos de organismos que necesitamos para limpiar parte de la catástrofe ambiental que hemos creado. Y creo que, cuando se trata de una nueva disciplina, las nuevas investigaciones hacen que la gente se asuste y vale la pena recordar que todo debe ser analizado en sus propios términos. La narrativa de la sustancia viscosa gris encajaba muy bien porque eran entidades pequeñas y autónomas, pero cuando se mira más de cerca, eso no lo está construyendo nadie. Pero era demasiado tentador encajar esta investigación en la línea de los xenobots que van a apoderarse del mundo, y que las consecuencias van a ser inevitables y malas. Creo que con muchas investigaciones sobre bioelectricidad, la gente debería mirarlas con claridad, no a través de esos marcos viejos.

Goudarzi: Y por bioelectricidad, ¿te referís también a la investigación de la estimulación transcraneal por corriente directa?

Sí. Porque algunas de las cosas sobre cómo se crean los xenobots tienen que ver con la manipulación de sus canales iónicos (de las membranas celulares). Así que la bioelectricidad sustenta parte de su creación. Creo que este campo se ha visto demasiado afectado por la gente que piensa que esto encaja en una narrativa preexistente y sesgada. Así es como lo van a ver, y es realmente difícil alcanzar una velocidad de escape (11 kilómetros por segundo, la velocidad de un cohete en ascenso para no quedar atrapado en órbita terrestre) que te libere de esas fábulas preexistentes y tratar de mirar las cosas de frente. Siempre hay que entender si algo va a suponer una amenaza o un problema, eso importa. Pero creo que a veces la gente se recuesta en viejas ideas e intenta meter con calzador cosas nuevas dentro del molde de lo viejo para que parezcan lo mismo. Es sólo una advertencia contra eso, porque puede haber un costo de oportunidad.