Desde hoy, lunes 2 de mayo, el home banking del Banco Galicia ofrece la opción a sus clientes de comprar bitcoin (BTC) y otras criptomonedas.
Y en su sección «Inversiones», la página del banco agregó «Criptos», a las otras opciones ya existentes «Plazo fijo», «Fondos FIMA», «Bonos acciones CEDEAR», «Licitaciones primarias» y «ETF».
Además de bitcoin, las otras criptomonedas que pueden adquirirse son ether (ETH), USD Coin (USDC) y XRP de Ripple. Todas estas monedas digitales puede comprarse con pesos argentinos.
Las criptomonedas no pueden retirarse de la plataforma; solo vendérselas nuevamente al banco.
El banco informa que las monedas están «custodiadas en el exterior» por la empresa Lirium.
Más detalles:
La inversión mínima es de ARS 100. La misma entidad bancaria ofrece la opción de recomprarlas, cuando el inversionista lo desee.
La cotización de compra de BTC es, al momento de esta publicación, de ARS 8.138.706 y la de venta de ARS 7.975.411. Este precio es cerca de un 3% superior al que puede encontrarse en exchanges argentinos de criptomonedas.
De acuerdo con lo detallado en los términos y condiciones que deben aceptarse antes de adquirir criptomonedas en Banco Galicia, la entidad bancaria ha establecido una alianza con la empresa Lirium, que es la proveedora del servicio.
(La primera parte de este artículo está aquí)A las 4 de la madrugada se desarmaba la ITB, se subía todo a los carretones y el conjunto se arrastraba al Unimog hasta el galpón: otras dos horas de trabajo brutal. Ningún kelper debía ver aquello, y tampoco los satélites espía en banda óptica de la OTAN. Los que corrían mayor riesgo, supongo, eran los operadores del RASIT cedido por los artilleros del Ejército. Además de los nombrados estaban el sargento Raúl A. Orcasitas y los soldados Héctor G. Soto, Roberto O. Velázquez y Héctor G. Radaelli, que la hagiografía malvinera rara vez menta. El equipo tenía bocha de problemas. La noche del 1ro de Junio alguna fragata inglesa se puso a tiro, pero la orden de disparo no logró encender el motor impulsor del misil: se había quemado un diodo conector de unos pocos centavos de dólar. Pérez recuerda que era la única pieza de fabricación británica. Quedaba el otro misil, pero salió disparado en cualquier dirección ajena a la del barco y se perdió en el mar. ¿Lo habrían visto los Brits? Si era así, la ITB se había delatado. Pérez apostó a que no. Sin sus laderos técnicos Shugt y Torelli, tuvo que peinar los números hasta detectar un error por apresuramiento en la carga de datos. En cuanto diagnosticó el problema, por esa lógica perversa de las cosas, en las noches de Hooker’s Point desaparecieron los buques ingleses. Navegaban lejos, bombardeando las montañas del Oeste, cuyas cumbres ya empezaban a disputarse. Se obtuvo de prepo y chapeando otro diodo similar de los indignados miembros de una batería antiaérea cercana de la Infantería de Marina, y se volvió al acecho bajo la lluvia. Hacían falta también más Exocets, y llegó otro par desmontados del Seguí, recién el 5 de Junio. En total hubo 12 noches de acecho en las que ningún barco de los que venían a cañonear el aeropuerto se puso en rango. No era fácil que presentaran buenos blancos: la señal del RASIT, portátil y de antena fija, era tan escuálida que sólo lograba “pintar” objetivos dentro de un ángulo de 3º de arco, y los rebotes de las microondas emitidas eran indetectables si el blanco estaba a más de 30 km. Esto significa que el RASIT obligado a fungir de radar de puntería sacrificaba 12 de los 42 kilómetros del alcance efectivo del Exocet MM38. Y lanzar este misil con la ITB era como tirar desde el interior de una casa contra un automóvil que pasa por la ruta, pero apuntando a través del ojo de una cerradura y con un ojo muy miope. La noche del 11 de Junio el Glamorgan anduvo desde las 19:00 cañoneando a lo grande a la infantería argentina atrincherada en las alturas del Oeste. Luego navegó hacia el Este para atormentar a la soldadesca acampada alrededor de la pista de la BAM Malvinas, orondo e impune “as usual”. A las 05.30 de la madrugada del 12 de Junio el vetusto crucero ya había descargado 4 toneladas de ojivas desde el cañón de proa de 114 mm. Incluso, a modo de experimento a ver qué pasaba, había soltado un misil antiaéreo Sea Slug aunque en la BAM no había nada volando, al menos argentino. Eso, quizás, lo ayudó no poco. Entonces el único radar de control aéreo argentino, el Westinghouse AN-TPS43 de largo alcance del aeropuerto (en cortito, la BAM), detectó que el barco, ya terminada su tarea y en alejamiento, pasaría muy marginalmente dentro del rango de tiro de la ITB. Por si las moscas, el radarista le pasó las coordenadas por radio a los operadores del RASIT. El suboficial Orcasitas prendió ese radarcito de juguete, buscó al crucero y lo enganchó inmediatamente. Estaba, efectivamente, en el borde externo de su alcance, a 29.960 metros, y a punto de salirse del mismo. Con histérica calma, Pérez calculó, tradujo y cargó los datos del RASIT en el navegador inercial de los Exocet. El fogonazo del motor de arranque no se vio desde el puente del Glamorgan, oculto como estaba por los médanos. Pero probablemente sí se detectó la lucecita zigzagueante de un misil que iba buscando su rumbo por la noche, con grandes barquinazos de chofer borracho (ver en este video). Lo que primero que alertó al teniente de fragata Ian Inskip, primer oficial del Glamorgan, no fue el Radar Warning System. Tan débil era la señal del RASIT que esta antena de alerta, normalmente a cargo de avisarte que alguien te enganchó con algún radar, no llegaba a captar la señal de microondas en banda I que iluminaba, tenue, el barco desde la negrura unánime de la costa.El teniente de fragata Ian Inskip, el hombre que salvó al Glamorgan de visitar el fondo del Mar Argentino. El postrauma de la madrugada del 12/06/82 todavía le dura. Pero en aquella noche tan absoluta esa súbita luz puntiforme, intensa y zigzagueante, reflejada por el agua, era algo inequívoco. Inskip buscó confirmación en el monitor de su radar antiaéreo, donde acababa de formarse un puntito verdoso fluorescente: el Exocet en vuelo. Supo que su barco estaba bajo ataque, hizo sonar las alarmas y ordenó proa mar adentro, a toda máquina. Derrapando y alejándose a 30 desesperados nudos, el Glamorgan corría un riesgo: la popa suele ser la parte más robusta de la estructura de casi todo barco. Pero en la cubierta de los viejos cruceros clase County, como el Glamorgan, replegada sobre la cubierta más baja estaba la aparatosa estructura reticular que oficiaba de lanzador de los Sea Slug, presumiblemente vacía.Estos son misiles cincuentosos, supersónicos, multietapas, de 6 metros de largo y 2,5 toneladas, con 837 kg. de sólidos explosivos, si sumamos combustibles y cabeza de fragmentación. Diseñados en la posguerra para derribar bombarderos nucleares soviéticos a alturas de hasta 25.000 metros, en el ambiente de Malvinas, con pequeños cazas argentinos atacando a ras del agua, los Seaslug eran de una inutilidad perfecta, pero muy peligrosos para el propietario. Si el Exocet agarraba uno en la rampa de lanzamiento de popa, ese sector de la nave volaba como un petardo.Y el Exocet, efectivamente, llegó viboreando apenas a 9 segundos de disparado, pasó a un metro y medio por encima de la cohetera Sea Slug, resbaló rechinando de chanfle sobre la cubierta de despegue del helicóptero Wessex, irrumpió en su hangar y e hizo estallar esa aeronave, que lista para el despegue pesa unas 6 toneladas. El Wessex estaba atiborrado de combustible y de munición antisubmarina. Hubo llamas de 300 metros de altura, y el querosén de las turbinas se derramó y sopleteó de fuego el comedor y los corredores en la cubierta inferior a la del hangar. El incendio se vio, iluminando el horizonte desde abajo, en lugares tan lejanos como Puerto Argentino y Darwin.Un muy exacto modelo en acrílico de Peter Hall, de Atlantic Models, muestra el estado del sector popa del Glamorgan el 12 de junio a las 10:00, cuando se logró extinguir el fuego en el hangar del helicóptero Wessex, el comedor subyacente y la sala con la caja reductora de la turbina de vapor. En el modelo no se ve la cohetera Sea Slug, replegada en la baja cubierta de popa.Si el Exocet hubiera impactado en la cohetera Seaslugl, el Glamorgan quizás habría sido el sexto naufragio británico en las Malvinas. El tiro pasó ligeramente por encima. La Royal Navy aprendió control de daños en la mejor academia del mundo: entre 1940 y 1945 en el Pacífico, y con los kamikazes de la Armada Imperial de Japón como maestros. Como resultado, para ser tripulante de cualquier nivel, en un barco de la Royal Navy hay que pasar por la DRIU, Damage Repair Instructional Unit, un simulador de naufragio donde se enseña al personal embarcado a taponar rumbos de inundación con cuñas, soportes y tablas de madera. Vean el video: La DRIU tiene opciones para empeorar la situación de los estudiantes avanzados: agregado de humo, ruido y hasta 15º de escora. Vale para un ayudante de cocina o un vicealmirante: el que no aprueba en la DRIU no embarca. El stock de misiles Seaslug en los clase County está alojado muy lejos de su lanzador, en una santabárbara en medio del barco. Fue inundada deliberadamente, porque el fuego se iba acercando desde popa. En su furia por aislar y apagar el incendio, el capitán Michael Barrow inundó varios compartimientos de su barco, con la única precaución de no afectar gravemente la flotación o el equilibrio. En cuanto se pudo, aquellos misiles, ahora aún más inútiles, fueron descartados por borda. A las 10 de la mañana, apagado el incendio, el exhausto Glamorgan sumaba 14 muertos y 22 heridos y quemados, en general en el comedor de popa y el hangar. Pero –gracias a Inskip y Barrow- aquella nave no terminó en el fondo. Para aprender de ellos, la pericia de control de daños de los gringos. Sobre todo, la de Jeremy Black, capitán del HMS Invincible el 30 de junio, cuando su nave fue alcanzada por el último Exocet AM39 aire-mar. El portaaviones estaba en operaciones, es decir con aviones, combustible y munición en cubierta, y al minuto del Exocet, traídas por 2 Skyhawk A4-C, se ligó hasta 6 bombas bobas BRP de 225 kg. frenadas por paracaídas, de las cuales inevitablemente una o dos habrán pegado. Pero ese barco también sobrevivió.
Ahora, un salto de 40 años hacia el presente, y de 13.700 km. hacia el Mar Negro.
4. Los límites militares y éticos de la automatizaciónCasi irrelevantes frente a la potencia del resto del armamento de a bordo, los dos cañones automáticos de 130 mm. de proa del Varyag, uno de los 3 clases Slava terminados. En su propia emboscada misilística el mes pasado, Ucrania se valió de medios más sofisticados que nosotros, los argentinos. Ante todo, distrajo la atención de los 3 sistemas de radar antiaéreo a bordo del Moskvá con uno o varios drones turcos Bayraktar, de los que se ha vuelto cliente mayorista. Como vehículos de observación y plataformas de tiro de misiles, estos robots aéreos vienen haciendo desastres en la guerra actual. Llegaron precedidos de mucha fama ganada en Libia y en Azerbaiján. Los Bayraktar son vehículos de materiales y formas elusivas, lo que tal vez explica que los sistemas antiaéreos del Moskvá no los eliminaran de inmediato. Según hipótesis de algunos analistas, deben haber sido distractores poderosos de los operadores, porque los Bayraktar pueden disparar misiles. Pero en este caso los Bayraktar parecen haber actuado fundamentalmente como observadores adelantados, y marcar con sus radares la ubicación del blanco y la transmitirla en tiempo real, vía data link, a las baterías misilísticas móviles. Éstas estaban en algún lugar cualquiera del conurbano de Odessa, al menos 110 kilómetros al Norte. Eso tal vez explica que los considerables Neptuno volaran indetectados casi 100 km desde Odessa. Probablemente lo hicieron con sus radares de a bordo apagados, confiando la navegación a su programación inicial. Pero ante los 2 radares de control aéreo de larga distancia del Moskvá no podían ser invisibles: volaron al menos 6 minutos apenas a 20 metros del agua, y como las microondas de radar de frecuencia relativamente alta se propagan en línea recta, como la luz, la redondez de la Tierra los ocultaba bajo el horizonte. Aún así, en los últimos 2 minutos de su vuelo debieron emerger del horizonte y ser detectados. Tanto Rusia como Ucrania afirman que aquella fue una noche tormentosa y con olas de 6 metros, las cuales podrían haber causado “clutter”, o saturación de ecos, en ambos radares. No se entiende por qué, pero ambos países mienten a lo perro.Las fuentes de inteligencia de fuente abierta, OSINT como dicen “los del palo”, coinciden en que había viento de 14 nudos, fuerte pero no borrascoso. Y olas: ¿cuándo no las hay en el áspero y sombrío Mar Negro? Pero aquella noche, de sólo un metro. Los dos radares de control aéreo del Moskvá tienen un alcance de alrededor de 400 km. en 360º, y una frecuencia de al menos 10 barridos en redondo por minuto cada uno. A alturas de mástil, el horizonte les queda más o menos a 20 km. A una distancia del Moskvá que ignoramos, ambos misiles deben haber abandonado la navegación inercial y prendido sus propios radares de nariz para el autoguiado terminal. No importa qué cosa los volvía invisibles hasta aquel momento en la sala de operaciones del crucero, cuando encendieron sus radares literalmente empezaron a delatar su posición a gritos electromagnéticos. Si los Neptuno hacen lo mismo que otros misiles antibuque de su tipo, seguramente entonces bajaron a 5 o menos metros de altura y zigzaguearon un poco para hurtarle el cuerpo a los eventuales tiros. Pero faltaban pocos segundos para el impacto y al barco se le terminaban las soluciones de plan A y plan B. De haber estado el Moskvá en alerta de ataque, esto habría hecho reaccionar automáticamente al menos los 3 radares específicos de los 3 sistemas antiaéreos y antimisil. Los sistemas antiaéreos y antimisil de los clase Slava envuelven a estos cruceros dentro de tres semiesferas concéntricas de protección. La exterior la da el sistema S-300F Fort, una versión embarcada del envejecido pero todavía letal S-300 soviético de largo alcance. Desplegado en tierra por ambos ejércitos, el ucraniano y el ruso, desde que empezó la guerra los S-300 impiden el vuelo de los cazas de ambos bandos, salvo a alturas rasantes. Los S-300 han vuelto la guerra aérea ucraniana en un remedo de la capoeira estilo Angola: al que se levanta demasiado del piso, le vuelan la cabeza. Por ello, Ucrania no está produciendo grandes duelos aéreos ni Barones Rojos. El “Fantasma de Kiev”, el ucraniano que se cargó 6 cazas rusos, algunos bastante mejores que su MiG29, y eso el primer día de la guerra, es una huevada propagandística, y de las realmente malas. Notablemente, sólo escapan a la detección de los S-300 los drones Bayraktar de Ucrania y algunos drones rusos más chicos. Zafan de la destrucción únicamente a fuerza de volar pegados a los techos, a los árboles o a la tierra, amén de que sus materiales plásticos y sus formas elusivas generan poco rebote de las microondas de radar. El misil del S-300F Fort alcanza entre 5 y 150 km de distancia y alturas de hasta 25 km., según modelo. Es hipersónico: alcanza entre Mach 6,5 e incluso 8,5 en fase terminal. Pero además trae una carga explosiva descomunal (143 kg). Andá a escapar de eso. En los Slava hay 64 de estos cohetes, montados en 8 enormes silos verticales “tipo revolver”. Cada silo carga a su vez 8 proyectiles, y puede disparar en vertical uno cada 3 segundos. Pero tienen un defecto grave: no te dañan si no te los disparan, y el Moskva parece haberse ido a pico sin haberse defendido con ésta, su mejor arma antiaérea. Eso da indicios de que este sistema estaba desautomatizado y en operación semiautomática, o incluso totalmente manual. La pregunta del millón es ¿por qué? Y la respuesta podría ser mitad tecnológica y mitad ética.
Desde los tiempos de la Doctrina Monroe, 2 siglos atrás, Estados Unidos miró con actitudes que variaban de la reserva a la hostilidad, la presencia de otras Potencias en el Hemisferio Occidental.Resulta lógico que el crecimiento de China como cliente, proveedor e inversor en la Argentina despierte su interés. Hoy su inquietud se muestra con actitudes más amables que en el pasado. Expresa voluntad de cooperación en algunos temas importantes para nosotros, y hasta incluye políticas de género. Pero el juego de poder entre las Potencias no ha cambiado mucho. Reproducimos este artículo que Marian de Vedia, columnista habitual de La Nación, que debe ser leído en el contexto de la Guerra Fría II:
«La modernización del equipamiento militar, el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas y el control de los espacios marítimos en el Atlántico Sur, como una forma de controlar la pesca ilegal y neutralizar la presencia de China en la región, figuraron al tope de la agenda de la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, la general Laura Jane Richardson, en su reciente visita de dos días a la Argentina.
Además de sus reuniones con la vicepresidenta Cristina Kirchner y con el ministro de Defensa, Jorge Taiana, la comandante Richardson mantuvo un encuentro de trabajo con el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Juan Martín Paleo, y altos mandos militares. Además, compartió ideas y experiencias con oficiales argentinas que cumplen distintas funciones en el Ejército, en la Armada y en la Fuerza Aérea, con el fin de resaltar la misión de la mujer en el escenario castrense.
Fuentes castrenses revelaron que los materiales que podría ofrecer Washington no quedarían afectados por el embargo que dispuso Gran Bretaña después de la guerra de Malvinas, para frenar cualquier operación que comprendiera “componentes británicos”, ya que se trataría de “materiales enteramente norteamericanos”.
Para contrarrestar, tal vez, la sintonía que el gobierno de Alberto Fernández mostró en los últimos dos años con China y con Rusia, especialmente en el área de Defensa, la jefa de uno de los principales comandos militares de EE. UU. llegó con un ofrecimiento: invitó a las Fuerzas Armadas argentinas a viajar a su país para visitar las fábricas donde se construyen vehículos blindados, aviones, helicópteros, drones y otros medios y materiales de combate.
Ese eventual acercamiento facilitaría posibles compras y ayudaría a modernizar un equipamiento que tiene más de 40 años y que, en la mayoría de los casos, son anteriores a la Guerra de Malvinas. Hubo coincidencias en transitar el camino de la actualización tecnológica.
La jefa del Comando Sur, la general Laura J. Richardson, compartió un encuentro con oficiales y suboficiales de ambos géneros de las Fuerzas Armadas
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China y la pesca ilegal
Una de las preocupaciones de la jefa del Comando Sur fue el control y la vigilancia de los espacios aéreos, terrestres y marítimos, principalmente en el Atlántico Sur, donde las embarcaciones chinas tienen una fuerte presencia más allá de las 200 millas.
Se estima que el 80% de los pesqueros extranjeros son chinos y contribuirían a la depredación de recursos y especies marinas. Dentro de las 200 millas, el control se reforzó a comienzos de este año con la creación del Comando Conjunto Marítimo. A través de sus voces militares, la Argentina pidió a Estados Unidos “apoyo para incrementar las capacidades mediante la recepción de equipamiento específico”.
Los secretos de la estación espacial china en Las Lajas, provincia de Neuquén, y el probable interés que despierta en el país asiático la construcción del Polo Logístico Antártico en Ushuaia, en la ruta al continente blanco, alimentan las inquietudes del gobierno norteamericano y la comandante Richardson habría actualizado la inquietud (o el reclamo).
Frente al posicionamiento internacional, las autoridades del Estado Mayor Conjunto dejaron trascender que en el diálogo con Richardson transmitieron que su estrategia militar se basa en el “equilibrio en la relación con las grandes potencias” y que destacaron la “fuerte integración con los países vecinos”, especialmente Brasil y Chile.
La cuestión Malvinas se coló en las conversaciones y se requirió “una participación más activa a través de un rol de neutralidad constructiva”, confiaron fuentes castrenses.
La jefa del Comando Sur, la general Laura J. Richardson, se reunió con el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Juan Martín Paleo
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El teniente general Paleo le presentó a “la generala de cuatro estrellas” –como la llamó Cristina Kirchner-, una síntesis de “la estrategia militar nacional argentina que se encuentra en pleno proceso de implementación en el ciclo de planeamiento de la defensa”. De allí surgirá, afirmaron, el “diseño de un instrumento militar acorde a esa nueva exigencia”.
Los militares confían en que el Fondo Nacional de la Defensa (Fondef) facilitará la adquisición de los medios necesarios para ese instrumento militar. Al graficar la disposición de la titular del Comando Sur, se indicó que “los Estados Unidos se mostraron interesados en exhibir el material americano disponible en sus fábricas, en función de esas necesidades”.
Las Fuerzas Armadas esperan que se puedan adquirir medios en el corto plazo para el desarrollo de una fuerza de intervención rápida, de carácter conjunto entre las tres armas, que pueda garantizar una “primer respuesta” ante una agresión militar externa. Pero dejaron en claro la separación de aguas entre las funciones que corresponden a la jurisdicción militar y a las fuerzas de seguridad.
La disposición para contribuir a la modernización del equipamiento militar derivó en la coincidencia de fortalecer el intercambio de oficiales y suboficiales para tareas de capacitación, un programa similar al que ya rige entre ambos países, en la misma línea que el acuerdo firmado por el Gobierno en diciembre pasado con Rusia y hoy demorado por el avance de la guerra en Ucrania.
En igual sentido, quedó agendado el mutuo interés en preservar la realización de ejercicios militares combinados, como el Unitas y el Panamax, operaciones multinacionales promovidas por el Comando Sur para afianzar la seguridad en la región.
El papel de la mujer
Richardson se mostró muy interesada por el rol de la mujer en las Fuerzas Armadas. Encabezó una reunión con oficiales y suboficiales varones y mujeres, algunas de las cuales ocupan funciones de conducción en la estructura militar, como la teniente coronel Ivone Luz Perdomo, jefa del Departamento de Género del Ejército.
Participó, también, la directora de Políticas de Género del Ministerio de Defensa, Laura Masson, quien aseguró frente a Richardson que la Argentina mantiene “políticas de género sólidas, incorporadas a la cultura institucional de las Fuerzas Armadas”. La general norteamericana destacó la necesidad de “líderes fuertes”; esto es, mujeres que lleguen a puestos de conducción en las fuerzas.»
El Gobierno nacional avanza en la ejecución de obras programadas en el Plan Director de los Bajos Submeridionales con una inversión de 366 millones de dólares destinados a 33 proyectos. El plan tiene por objetivo convertir entre 800 mil y 1,2 millones de hectáreas en tierras productivas.
La Región Hídrica de los Bajos Submeridionales -que ocupa la parte norte de la provincia de Santa Fe, el sur de Chaco y el sudeste de la provincia de Santiago del Estero- es una gran planicie de 54.278 kilómetros cuadrados y aproximadamente 5 millones de hectáreas. Constituye uno de los humedales de mayor importancia de la Argentina
Tiene una marcada pendiente que va del noroeste al sudeste, signada por períodos de inundaciones y sequías con consecuencias negativas sobre la producción, el medioambiente y las condiciones sociales de los habitantes de la zona.
Esto provoca que las tres provincias involucradas atraviesen periódicamente situaciones de emergencia que requieren de rápidas respuestas para hacer frente a los problemas en el corto plazo, pero también para llevar adelante una planificación que brinde alternativas para revertir el escenario a largo plazo.
La concreción de las obras permitirá dar un salto cualitativo a la región en lo referente a su capacidad productiva, así como a las condiciones de vida de sus habitantes y la sustentabilidad de la región hídrica.
Silvina Batakis, secretaria de Provincias del Ministerio del Interior, afirma: “Básicamente, lo que a priori analizamos es que se trata de una zona ideal para la actividad ganadera, aunque también agrícola, y con las obras finalizadas conferiremos un gran valor agregado a esta explotación primaria. Y esto no sólo es impulsar la obra pública para evitar inundaciones o sequías, sino también para perfilar la dirección de la región en un sentido productivo”.
La funcionaria añadió que “el Plan Director tiene un plazo de finalización estimado en aproximadamente un año, ya que se trata de obras sencillas, pero que sin dudas contribuirán a mejorar el perfil productivo de la región y la calidad de vida de sus habitantes”. El mismo es supervisado por las tres provincias integrantes, junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) y los ministerios de Interior y Obras Públicas.
Este plan contempla la ejecución de obras y proyectos para la gestión integrada y sustentable de los recursos hídricos, pero también la construcción de desagües pluviales, control de inundaciones y defensas; agua y saneamiento; pavimentación, cordones cuneta y veredas.
Las obras en ejecución en cada provincia son las siguientes:
–Santiago del Estero: primera etapa del Canal Interprovincial 35, además de 12 puentes con sus alcantarillas. También está contemplada la ejecución de cuatro proyectos para la mejora de canales, y la colocación de un puente alcantarilla ferroviario en Mojón de Fierro. Inversión total: 40 millones de dólares.
–Santa Fe: construcción del Canal Hidrovial Interprovincial sobre la ruta 35 (obra completa), compartida por Santiago del Estero y Santa Fe. Alteo de rutas, defensas para 10 localidades, mejoras en el azud del río Tostado, reacondicionamiento de la Línea Paraná y construcción de un acueducto en el tramo Tostado-Villa Mineti. Inversión total: 170 millones de dólares. Asimismo, el Ministerio del Interior avanza con la ejecución de la pavimentación de la ruta provincial N° 3 de Santa Fe (tramo Cañada Ombú – Los Amores), lo que implica una inversión de $1.127.300.682.
–Chaco: ampliación de las líneas Paraná y Tapenagá. Además, defensas para 17 localidades, y colocación de una alcantarilla sobre la Ruta Nacional 89. Inversión total: 156 millones de dólares.
Desde que el 1 de mayo de 1886, en Chicago, Estados Unidos, se iniciaron las huelgas en reclamo por una jornada laboral de 8 horas, esa fecha -designada como Día del Trabajador- ha tenido una rica y a veces violenta historia en la mayor parte del mundo (Curiosamente, EE.UU. es uno de los países donde no se celebra ese día). Y, necesariamente, ha ido mostrando los cambios en la sociedad.
Entre nosotros, en la Argentina, es significativo que ayer el acto más numeroso no fue convocado por una fuerza política, ni tampoco por las organizaciones de trabajadores en relación de dependencia, mayoritariamente vinculadas al peronismo. Fueron los movimientos sociales, que agrupan a los trabajadores informales, quienes, nucleados en la UTEP, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, realizaron ayer una masiva movilización por el día del trabajador.
Fue en la Capital Federal y tuvo su punto central en la intersección de la 9 de Julio y la Avenida de Mayo. Ante unas 300 mil personas, hablaron el secretario general de la UTEP, Esteban “Gringo” Castro; Gildo Onorato, del Movimiento Evita; Dina Sánchez, del Frente Popular Darío Santillán; Norma Morales, de Barrios de Pie-Somos; y Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista Combativa.
Pidieron por una Ley General de Tierra, Techo y Trabajo, que propone concretar 375.000 soluciones habitacionales con un presupuesto inicial de 420 mil millones de pesos para atender la emergencia y generar tres millones de puestos de trabajo.
UN MISIL INESPERADO -PERO ESPERABLE- MOSTRÓ QUE EL MAR NEGRO NO ES UN LAGO RUSO. ALGO PARECIDO SUCEDIÓ EN MALVINAS.
Daniel E. Arias
Foto de la agencia turca Anadolu: una fragata de la flota rusa del Mar Negro al auxilio del crucero Moskvá, que arde al fondo tras el impacto de al menos dos misiles ucranianos Neptuno. Hace exactamente 40 años, el 1ro de Mayo de 1982, el crucero británico HMSGlamorgan fue averiado en hélices y timón ser horquillado por dos bombas de 1000 libras que le surtieron los IAI Dagger de la Fuerza Aérea. Pero lo más importante le estaba por llegar. Reparado en altamar y regresado al rol de cañoneo nocturno, el Glamorgan fue la pesadilla periódica e impune de nuestros colimbas durante dos meses, hasta que el 12 de junio, a sólo dos días de la rendición argentina, la Armada y el Ejército le armaron una emboscada misilística. Se salvó por muy poco de irse al fondo, en buena medida por la baquía de los Brits en el control de daños. Según el Reino Unido, el Glamorgan fue la única nave de la Task Force en “comerse” un Exocet argentino y seguir a flote. Según la Argentina (la polémica sigue en pie), hubo otra que también zafó del naufragio: el portaaviones HMS Invincible. En Ucrania, el mes pasado hubo otra emboscada parecida pero a mayor escala y con mayores consecuencias geopolíticas. El 14 de abril a la mañana ocurrió el hundimiento del crucero misilístico Moskvá, núcleo de la flota rusa en el Mar Negro. Alrededor de las 20:00 de la noche anterior había sido misileado por una batería móvil del Ejército Ucraniano desde algún lugar tierra adentro de la costa de Odessa. Ucrania usó entre 2 y 4 exponentes de una “remake” local del viejo misil naval soviético KH-35. La OTAN lo llamaba en joda “Tomahawksky”, por ser copia fiel del vetusto y eficaz Tomahawk estadounidense. A su copia de esa copia Ucrania la renombró “Neptuno”, un misil crucero del quehasta el 19/04 casi nadie sabía casi nada pero este mes se hizo súbitamente famoso.Neptuno con aletas recién desplegadas y la unidad de lanzamiento todavía pegada. Cuando se desprenda, toma la posta un motor turbofan atmosférico que le da su alcance de casi 300 km. Mide 5,05 metros y se propulsa con un jet turbofan que le da unos 1000 km/h. A diferencia del Exocet MM38 con el que en 1982 sacudimos al Glamorgan, el turbofan respira oxígeno atmosférico en lugar de cargar algún agente oxidante en el combustible. Eso le da mayor alcance: es subsónico, pero llega a unos 280 km, contra los 42 km de alcance del Exocet viejo. El Neptuno pesa 870 kilos (de los cuales 145 kg. se los lleva la cabeza explosiva de fragmentación), tiene varios perfiles de vuelo posibles y radar semiactivo para apuntamiento terminal. Nada tan nuevo ni tan sofisticado para estos tiempos, pero funciona bien. La ingeniería inversa tiene tradición y futuro en esa parte del mundo. En el mundo, en general.
Ucrania dice que antes del hundimiento del Moskvá, el 3 de abril un primer Neptuno había dañado a la fragata rusa Admiral Essen. Eso Rusia lo niega. Para el caso, tampoco admite el ataque al Moskvá. Según Moscú, el crucero habría tenido la delicadeza de incendiarse y hundirse espontáneamente, sin ayuda alguna del enemigo. Rusia no podía ignorar la existencia de este misil: Ucrania lo exhibe en salones de armas desde 2015, e Indonesia firmó un MOU (Memorandum of Understanding) por su compra. Hoy ese cliente debe estar felicitándose por los efectos destructivos del Neptuno incluso si no pega, y aún más, si no se lo dispara. A fecha de su empleo contra el Moskvá, dos países más que no dan sus nombres estaban haciendo pedidos. Pero las entregas se atrasarán: a dos días del ataque, la Marina Rusa le surtió 5 vengativos misilazos a Vizar, la planta de producción del Neptuno en Vyshneve, inmediaciones de uno de los aeropuertos de Kiev. 2. Emboscadas navales desde Malvinas al Mar NegroUn Unimog enganchado para llevar en marcha atrás el carretón 1 con las dos canastas de Exocet de la ITB rumbo a la playa de Hooker’s Point. Atrás, el carretón 2 con el grupo electrógeno alemán. Con algunas reservas, la emboscada misilística del Moskvá recuerda a la del 12 de Junio de 1982, cuando la Armada Argentina le embocó un inesperado Exocet MM38 mar-mar al crucero británico HMS Glamorgan. Lo hizo desde Hooker’s Point, un escondrijo costero, con la hasta entonces secreta ITB (Instalación de Tiro Berreta), cuya construcción ha ganado tanta admiración y elogios acrítico-patrióticos hacia la Argentina, sobre todo en Argentina (ver este video).Compartimos los elogios, con reservas. Las reservas: el Glamorgan sobrevivió, no era un activo capital, la guerra ya estaba perdida y nuestra rendición sobrevino 48 horas después, pero lo realmente malo es que la ITB, aquella indescriptible batería costera fuera una pieza única, improvisada e irrepetible. La ITB es consecuencia de una cadena previa de decisiones de las 3 fuerzas de NO tener un misil crucero propio e interfuerzas, para así poder llenar el carrito de compras de cada fuerza en el supermercado de la OTAN. Si ésta quiere.En cambio el Neptuno es un tozudo desarrollo tecnológico que, poco sofisticado o no, copiado o no, le tomó 5 años de trabajo a 5 empresas de defensa ucranianas. La ITB surgió del cancelamiento de desarrollos tecnológicos locales viables, como el misil Martín Pescador. De toda acusación de autonomía tecnológica e industrialismo, la Armada Argentina se declara inocente fundacional y vocacional. Por eso mismo, como artillería de costas, la ITB fue –como admite su nombre- demasiado berreta y tardía como para cambiar el juego malvinero. El contexto del Mar Negro es bien diferente. Heredera del sistema educativo y las plantas aeronáuticas y astilleros soviéticos, Ucrania no rifó ese patrimonio ni decidió volverse un edén extractivo-financiero y un desierto industrial. Sorprendentemente, tiene el puesto décimosegundo entre los estados exportadores de armas. A ese escalón bajó desde el noveno, que detentaba en 2015. Y bajó únicamente por el furioso autoconsumo actual de su propio armamento en su propia guerra. Al igual que Israel pero en un grado menor, Ucrania no podía depender de hoy amigables, mañana andá a saber, proveedores occidentales de sistemas de armas. Eso la vuelve un exportador. Esa república, sin pergaminos ni antecedentes para ello, hoy la OTAN la nombró campeona de la democracia representativa contra la autocracia rusa. Con ese aval precario está comprando tecnología bélica avanzada y pesada a la OTAN, sin límite de crédito y sin preguntar los precios. Lo que no se entiende es que Rusia, que debería conocer tan bien a ese país como cualquier metrópolis a una provincia secesionista o excolonia, según quien mire, se haya dormido en los laureles de su superioridad tecnológica. Sea por los Neptunos de cosecha propia ya entregados a la Marina Ucraniana, o por cualquier otro misil de crucero importado y de mayor alcance, el Mar Negro ya no es un lago ruso. La inteligencia naval rusa no deslumbra. El Moskvá (ver después) no estaba en aparentemente ningún grado de alerta. Vladimir Putin, hombre de la vieja KGB soviética y del FSB, su organización sucesora, no es el primer espía que llega a presidente de una superpotencia: George Bush padre tuvo similar recorrido desde la CIA. Pero sus excolegas le mentían menos. Este hundimiento deja 1 muerto declarado, 27 desaparecidos, 396 evacuados a salvo, y en el fondo del mar, apenas a 55 metros de profundidad, a una de las cuatro naves capitales de Rusia. Como todo gran incendio con mucho cable eléctrico ardiendo, el del Moskvá podría dar lugar a bastantes muertes ulteriores por neumonitis química, secundaria a la aspiración de humo tóxico. Sobre esto, cero noticias. El catamarán de salvamento submarino ruso Kommuna, un enorme barco construído en tiempos del zar Nicolás II, zarpó de Sebastopol y ya está operando en el sitio del naufragio, probablemente para recuperar armas, radares, sistemas de encriptación y quizás cadáveres. No debe ser muy grande el stock de Neptunos en Ucrania o se reserva para presas de mayor puntaje, porque este fósil flotante está muy expuesto a más ataques y por ahora, no los recibe. 3. Historias de la Argentina pre-radáricaA izquierda, Luis Torelli y Antonio Shugt, en 1982 dos veinteañeros de ingeniería electrónica de la Universidad Nacional de la Plata. A derecha, muchos años, ascensos y condecoraciones más tarde, su jefe, el entonces capitán Julio Pérez. Una comparación reveladora entre ambas emboscadas (la del Glamorgan y la del Moskvá) muestra el diferente uso del radar por parte del atacante: en 1982 la Argentina fue a la guerra con la 3ra potencia aeronaval del planeta sin haber fabricado jamás un radar. Lo dicho: Dios libre a nuestros almirantes de fabricar nada. Pero para programar desde tierra la navegación de los Exocet MM38 desmontados del destructor ARA Seguí hizo falta que se juntaran tres cabezas fierreras en un galpón. La más conocida es la del entonces capitán de navío Julio Pérez, una de esas rarezas intelectuales que la línea de mando más cuartelera y cuadrada de nuestra tres armas solía sepultar en CITEFA (Centro de Investigaciones Tecnológicas de las Fuerzas Armadas), donde los dejaban jugar a desarrollar sistemas de armas que luego jamás se construían. Lógico: no fueran a estorbar negocios de importación, o enojar a la OTAN. Pérez, antes de volverse un “Exocetólogo” en el 37 del Boulevard Montmorency, sede parisina de Aérospatiale, había sido uno de los creadores del misil antibuque argentino filoguiado Martín Pescador. Este fue un raro proyecto interfuerzas con la Fuerza Aérea y el Ejército al que la Armada le puso unos desganados morlacos en los ’60 y ’70 del que se bajó no bien lo hizo la Aviación. Y ésta se fue con la excusa de que los barcos no serían jamás “su business” específico. La profecía, parece, tampoco. Más información, aquí. Las otras dos cabezas en la conversión a misil terrestre del Exocet marino MM38 fueron dos laderos civiles de Pérez, los ingenieros electrónicos Luis Torelli y Antonio Shugt, veinteañeros egresados de la Universidad Nacional de La Plata. Ya eran baquianos en misilística gracias al programa Martín Pescador, pero se iniciaron en los misterios del misil francés en el mismo curso de capacitación en París que atravesó su jefe, Pérez. Con la Flota de Mar refugiada de los submarinos ingleses en Puerto Belgrano, la Marina era el arma políticamente más cuestionada por su inacción. Debía hacer algo inesperado y espectacular sin arriesgar barcos. Recibida esa orden, Pérez, Shugt y Torelli se encerraron 3 días con 2 Exocet MM38 en un hangar de puerto Belgrano. Allí con cables, cinta aisladora, soldadura y circuitos impresos de anaquel comercial, improvisaron la primera computadora de tiro misilístico diseñada en el país. 40 años después, sigue siendo también la única. Este desprolijo sistema de apuntamiento tomaba datos de posición de blanco de un minúsculo radar francés RASIT del Ejército, con apenas 2 kW de potencia y 30 km. de alcance. La ITB tenía al menos tres “procesadores húmedos”. Me explico: se necesitaban tres humanos (Pérez, Torelli y Shugt) que tradujeran, calculadora en mano, los datos cartográficos cartesianos del radar a un pseudolenguaje analógico que iban inventando, hecho de ajustes de reóstatos y potenciómetros, algo digerible y almacenable por el navegador inercial del misil francés. Estamos hablando de programación en un mundo pre-digital. La batería tenía que ser móvil y desplegable en cualquier costa desierta. Por ello incluía un grupo generador eléctrico alemán de los años ’30: había pertenecido a los reflectores de una batería antiaérea de Puerto Belgrano. Por el peso del motor, debían ser unos reflectores tremendos. Interminables pruebas y errores después empezaron a arrimar algunos resultados tabulables, hasta que se consideró que aquel rejunte podía funcionar. Entonces se subió todo a un par de carretones capaces de cargar 5 toneladas cada uno. Cada misil pesaba casi 800 kg., sin su canasta. De modo que con 2 canastas y una rampa de despegue armada con caños soldados, se llenó el primer carretón. Lo más masivo eran los equipos periféricos, que iban en el dos. Ambos carretones se subieron a dos Hércules en la Base Aeronaval Espora, y tras esquivar los radares de la Task Force bajaron 4 horas más tarde en la BAM Malvinas, la Base Aérea Militar vecina de Puerto Argentino. Tras ser remolcados por el único camino isleño libre de turba y barro (el que conecta la BAM con la ciudad) los carretones terminaron en un galpón de una estancia costera sobre Hooker’s Point, una saliente vecina del istmo que conecta la pista aérea con la capital isleña. Era el 31 de Mayo.La ubicación secreta de una batería misilística costera igualmente secreta, precaria y de corto alcance. Pérez viajó con los equipos, pero Shugt y Torrelli no fueron de la partida: eran personal civil, defecto irremediable. Prefiriendo galones a pergaminos, la Armada los reemplazó por los tenientes de fragata Edgardo Rodríguez y Mario Abadal. El Tte. de Corbeta (RE) Carlos Ries Centeno, un ex infante de Marina, operaba el RASIT. De noche se sacaban los carretones y se ensamblaba el conjunto, escondido del mar tras una línea de médanos, a unos 300 metros de las rompientes. La maniobra requería mucha musculosa y joven soldadesca de Ejército y al menos una grúa. Pérez prefería que cada componente (generador, radar, computadora de tiro, canastas lanzamisiles, radio para comunicarse con el radarista de la BAM Puerto Argentino) estuviera alejado de los otros. Eso le complicaba la vida al operador de la grúa y a los técnicos tirando y empalmando cables coaxiles bajo la lluvia o la nevisca para interconectarlos. El trabajo se parecía un poco al de “los plomos” en los recitales de rock de los ’70, los forzudos que lidiaban antes y después del evento con aquellos parlantes y amplificadores gigantescos. Pero la idea era exactamente no sonar, es decir no morir todos debido al impacto de un misil antirradar Shrike. La Skyguard, buen ejemplo de mala ingeniería que mata a su dueño, aunque se haya comprado a Suiza. Arriba la antena del radar, y metro y medio debajo, el alojamiento de los operadores. Exactamente eso sucedió el 3 de Junio con el módulo director de tiro Skyguard de una batería antiaérea de cañones Oerlikon de la Fuerza Aérea en la BAM Malvinas. Si mira críticamente la foto, Ud. se pregunta quién firmó aquella compra: el habitáculo móvil de comando tiene la antena de radar montada en el techo. Esa antena está literalmente pidiendo un misil antirradar, y los operadores trabajaban un metro y medio debajo. En ese habitáculo las esquirlas de un Shrike acribillaron como un enorme escopetazo al teniente Alejandro Dachary, el sargento Pascual Blanco y los soldados clase 62 Oscar Daniel Diarte y Jorge Alberto Llamas.Si Ud. cree que en AgendAR rompemos demasiado los hipocondrios con nuestra obsesión por reconstruir la industria argentina de defensa, piense que esa improvisación criolla, la ITB, era menos suiza pero también menos suicida. Los errores de diseño son inevitables.Lo evitable es comprar los ajenos.
La empresa Innova Space diseña y construye pequeños satélites que pueden brindar conectividad para industrias en zonas alejadas. El proyecto, que surgió en una escuela técnica de Mar del Plata, ya tiene un prototipo en órbita y recibió financiamiento del Ministerio de Ciencia. Planean realizar alrededor de 100 lanzamientos para el año 2024.
Cada vez son más las industrias que automatizan sus procesos mediante el uso de sensores que permiten enviar señales para avisar de desperfectos o cuando, por ejemplo, hay que reponer materia prima. Pero esa conectividad que ya es algo común en las grandes ciudades no está disponible de igual manera en áreas productivas como el agro, la minería o la actividad marítima.
La proliferación de satélites de bajo costo está haciendo que estas industrias ya no estén tan lejos de poder acceder a esa conectividad a costos hasta hace poco muy altos, quizás no con la misma velocidad que en una ciudad pero lo suficientemente confiable como para poder recabar la información de sensores críticos que puedan ayudar a hacer más eficiente la producción.
La pyme argentina Innova Space apunta a estos sectores mediante el desarrollo y el lanzamiento de picosatélites, que tienen 10 centímetros de altura y pensan alrededor de medio kilo.
El proyecto surgió en las aulas de la Escuela Técnica Número 5 de Mar del Plata, donde su actual director, Alejandro Cordero, se desempeña como docente de electrónica. Los picosatélites de Innova Space orbitan la Tierra a 500 kilómetros y podrían brindar conectividad en distintas partes del mundo.
Una constelación de estos satélites podría brindar una conexión de un mega por segundo, bastante bajo en comparación a los estándares de una ciudad pero suficiente para recabar información de sensores, con una latencia de cinco minutos. La mayoría de sus potenciales clientes dijeron que con tener un dato por día ya era suficiente pero hay algunos pocos, como los sensores de seguridad de silobolsas, que requieren datos cada algunos minutos. Para hacerlo deberán lanzar entre 75 y 100 de estos mini satélites, lo cual proyectan para el año 2024.
Sobre el tiempo que estará en órbita cada uno de estos picosatélites, Ignacio Pintos, jefe de Ingeniería de Innova Space, dijo: “Los primeros satélites estamos previendo que se mantengan en órbita entre dos y tres años, y podríamos tener la posibilidad de extender el plazo si mejoramos la plataforma. Eso dependerá de lo que requiera el mercado y cuán rápida sea la renovación de las plataformas que necesitemos. Hoy en día, con la renovación tecnológica que estamos viviendo, dos o tres años ya es mucho”.
Los componentes con los que se hace el satélite están disponibles comercialmente, es decir, se trata de sensores, memorias y antenas que pueden conseguirse en el mercado y ya tienen certificación satelital. Esto ahorra pasos y costos a la hora de armarlos. Ciertas plaquetas y el software son diseñados y construidos por Innova Space.
“Hoy en día hay una crisis global de componentes en general, sobre todo en semiconductores, y eso nos obliga a trabajar con los componentes que están disponibles y tienen una provisión acorde con los tiempos con los que nos estamos manejando. Por suerte, hasta ahora no hemos tenido que modificar demasiado la plataforma por estas cuestiones».
«Trabajamos con componentes de este tipo porque si nos ponemos a hacer componentes de grado espacial ultra certificados posiblemente los costos se eleven demasiado y por la expectativa que tenemos del uso de cada satélite no está justificado. Está previsto que la crisis de semiconductores se extienda y muchas empresas están construyendo plantas para producirlos en otros continentes debido a los problemas de abastecimiento”, explicó Pintos.
A principios de año, Innova Space lanzó en un cohete de la empresa Space X el satélite MDQubesat-1 San Martín, que ya está enviando información para probar su rendimiento. Y, en octubre, se lanzará el MDQSAT-1A Juana Azurduy. La información que transmite es recibida en la estación terrena que Innova Space tiene en Mar del Plata y, en pocos días, también en la estación terrena de la UNSAM, en el Campus Miguelete.
“Tenemos previsto empezar a abrir otros lugares para bajada y subida de datos a medida que tengamos las autorizaciones de la Unión Internacional de las Comunicaciones (UIT). Igualmente, hay varios servicios que nos permitirían hacerlo mediante contratos”, dijo Pintos.
El proyecto contó con financiación inicial de la aceleradora de empresas marplatense Neutrón y en el año 2020 recibió un ANR (aporte no reembolsable) del Ministerio de Ciencia por 14,5 millones de pesos, además de diversos reconocimeintos.
Innova Space es parte de un conglomerado de empresas que se están desarrollando tecnologías en el país con aplicación en el espacio.
Un ejemplo es la empresa Satellogic, que ya lanzó 22 satélites que proveen imágenes de la Tierra para aplicaciones en áreas como agro y seguridad. También hay numerosas empresas que hacen análisis de imágenes satelitales, especialmente para la industria agropecuaria.
“La fortaleza de la Argentina es el capital humano, la formación científica y tecnológica de muchos especialistas que están por todo el mundo generando valor agregado y después trayéndolo de nuevo al país. También es importante la cooperación internacional, que el país ha sabido mantener para que esos lazos se mantengan”, destacó Pintos.
Congresistas estadounidenses -el Republicano Mark Green y el Demócrata Albio Sires- presentaron un proyecto de ley para estimular el desplazamiento de la actividad comercial o de manufactura de algunas empresas desde China a América Latina.
El proyecto de ley, presentado el jueves, «aumenta el nivel de vida en América Latina a través de inversiones extranjeras» y crea un programa de préstamos a bajo interés para que las empresas trasladen sus fábricas de China a Latinoamérica, afirmaron los promotores en un comunicado.
Está planteado como «Nearshoring» (acercar la producción a los mercados finales), y «tiene tres beneficios distintos», afirma Green.
«Primero, hace que Estados Unidos sea menos dependiente de la manufactura china.
En segundo lugar es una victoria para América Latina porque generará más empleos y crecimiento económico sin costar un centavo de dólar a nuestros contribuyentes: se financiará con los aranceles a los productos chinos.
En tercer lugar, a medida que aumentan las oportunidades, el Nearshoring «disminuirá la migración» en la frontera con México, afirma este congresista republicano.
El otro impulsor del proyecto de ley, el demócrata Albio Sires, estima en un comunicado que «es una parte fundamental de nuestra estrategia para competir con China».
«Al incentivar a los productores a mudarse a América Latina y el Caribe, podemos contener la influencia de China mientras creamos oportunidades económicas, abordando las causas fundamentales» de la migración a Estados Unidos, procedente sobre todo de Centroamérica, añadió.
Ambos congresistas pertenecen al Subcomité del Hemisferio Occidental, Seguridad Civil, Migración y Política Económica Internacional de la Cámara de Representantes. Manifiestan estar convencidos de que esto frenaría la influencia del país asiático en la región.
China, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, es el primer o segundo socio comercial de muchos países de América Latina y el Caribe.
En febrero, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley para relocalizar en Estados Unidos la manufactura de los chips electrónicos, esenciales para la producción de teléfonos inteligentes y automóviles.
Paleontólogos argentinos identificaron huesos fósiles de una especie de dinosaurio no clasificada hasta ahora: un megarraptor carnívoro. Vivió en la Patagonia Sur hace unos 70 millones de años.
Esta semana un grupo de paleontólogos argentinos publicó en una prestigiosa revista científica Nature el hallazgo de los restos de un nuevo dinosaurio: se trata del mayor ejemplar identificado hasta el momento perteneciente a la familia de los megarraptóridos
Sus descubridores lo bautizaron Maip macrothorax y era un carnívoro que vivía en las tierras que hoy conforman la Patagonia; las recorría cazando sus presas hace alrededor de 70 millones de años.
Los huesos encontrados en una zona de la estepa ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad de El Calafate fueron identificados por un grupo de investigadores del Conicet que trabajan en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, coordinados por el doctor Fernando Novas. Se trata de un equipo de expertos argentinos que tiene una larga trayectoria en materia de descubrimientos paleontológicos relevantes.
Mauro Aranciaga Rolando, responsable del hallazgo de los primeros fósiles del Maip mientras caminaba por el yacimiento fosilífero es tan joven que aún está completando su doctorado. Según dijo, “apenas levantamos del suelo los primeros huesos fosilizados nos dimos cuenta que se trataba de algo nuevo y que podría llegar a ser muy relevante en nuestro campo”. Esto ocurrió durante la campaña que realizaban en el año 2019. Pero la excitación y entusiasmo del equipo por el inminente trabajo de desenterramiento y recuperación de nuevos fósiles quedó trunco debido a la llegada de la pandemia que suspendió todos los trabajos de campo.
el maip MEDÍA CASI DIEZ METROS DE LARGO Y PESABA UNAS CINCO TONELADAS
Cuando pudieron regresar y completar el levantamiento y estudio de los huesos fosilizados dedujeron que los restos se correspondían con un flamante ejemplar de la familia de los megarraptóridos, que en vida medía casi diez metros de largo y pesaba unas cinco toneladas, lo que marca un nuevo récord: es el más grande de su tipo de los hallados hasta el momento.
Para soportar esos 5 mil kilos de peso, su columna vertebral estaba constituida por grandes vértebras interconectadas por un complejo sistema de músculos, tendones y ligamentos, que el equipo pudo reconstruir en parte a partir de la observación de una serie de rugosidades y estrías en sus regiones articulares, particularidades que son muy poco usuales de observar en restos fósiles tan antiguos. Pero, según la deducción de los expertos, su sistema corporal le permitía mantenerse erguido sobre sus patas traseras mientras caminaba o corría detrás de sus presas.
Se muestra el tamaño del nuevo ejemplar comparado con una persona parada.
No es lo único que saben del Maip. También dedujeron que estos ejemplares tenían cola y patas largas, lo que corrobora que eran animales relativamente ágiles. Lo más característico de estos dinosaurios, explicó Aranciaga Rolando, era que “también sus brazos eran excepcionalmente largos y estaban rematados por unas garras de hasta 35 centímetros de extensión, con las que inferimos que agarraban y despedazaban a sus víctimas. Eran su arma principal, ya que sus dientes eran afilados, pero pequeños”.
Algo llamativo es el nombre con que fueron bautizados estos restos fósiles. Según explicó Novas durante la presentación oficial del hallazgo que se hizo el miércoles pasado en el Museo Bernardino Rivadavia. “Maip es una palabra originada en la mitología tehuelche y se trataba de un ser maligno que mata usando el frío. El término macrothorax, por otra parte, hace obvia referencia a la gran cavidad torácica que desarrollaron estos dinosaurios”.
El experto finalizó destacando que la zona donde se recuperó el Maip es muy prolífica en todo tipo de restos de la biota de la época. Y si bien los huesos recuperados brindan mucha información, todavía quedan muchas preguntas sin respuesta. “Aún desconocemos varias partes del esqueleto de estos dinosaurios, como el cráneo y los brazos, por eso mismo estamos planificando volver, a principios de 2023, para buscar nuevos fósiles”.
Antecedentes:
No es el primer dinosaurio de gran tamaño que se encuentra en la Patagonia. De hecho, toda la zona al sur del río Colorado ha sido prolífica en los últimos años en hallazgos de estos restos fósiles de millones de cuando la región tenía temperaturas medias altas, mucha mayor precipitación y una fauna y flora abundante y rica.
Llegó a las góndolas y kioscos la Coca Cola Byte, que la empresa ya había lanzado hace un mes dentro del juego Fortnite. Busca conquistar el universo gamer.
Si hay algo que Coca Cola sabe hacer muy bien es reinventarse. Además, por supuesto, de haber creado y recreado la bebida más exitosa de la historia. Así, parece lógico que haya sido la primera en presentar una nueva variedad de su gaseosa en el Metaverso antes que en el mundo real..Hace un mes lanzó Coca-Cola Byte en un espacio dentro del popular juego en línea Fortnite. Y recién ahora está llegando a los comercios físicos en la Argentina. Se destaca por su lata colorida, de medio litro, que invita también a ser coleccionada dado que se trata de una edición limitada hasta agotar una serie equivalente a dos meses de producción local..Coca-Cola Byte es una nueva versión (bajo este concepto Byte habrá tres o cuatro novedades al año), en este caso sin azúcar y con sabor frutado, pensada para las nuevas generaciones vinculadas al fenómeno del metaverso, ese mundo virtual paralelo al real donde los gamers pasaron a ser los nuevos influencers, para aquellos que encuentran que las redes sociales tradicionales ya son una antigüedad..La flamante Byte irrumpe en el reino digital con Pixel Point, una isla creada en Fortnite. Así, al entrar en el portal, los jugadores descubrirán Byte en el metaverso y podrán interactuar con sus compañeros mediante cuatro minijuegos. Además, la campaña incluye una experiencia de juego de realidad aumentada, a la que se puede acceder escaneando una lata de la gaseosa..La idea surgió en medio de la pandemia, como parte de una búsqueda por generar nuevas oportunidades de expansión del mercado. “En crisis como las de la pandemia es imposible salir neutros. O ganas o pierdes. Y nosotros trabajamos para salir ganando. Y lo hemos logrado”, aseguró el ecuatoriano Javier Meza, vicepresidente de Marketing para América Latina, que visitó Buenos Aires especialmente para esta presentación..Coca Cola decidió optimizar recursos dando de baja algunas de las 400 marcas que tienen a nivel global. “Nos dimos cuenta que el 98% de nuestras ventas provenía de la mitad de esas marcas. Iniciamos un proceso de depuración gradual, en dos o tres años, de productos en todo el mundo”, destacó Meza. En Estados Unidos, por ejemplo, se dejó de producir Tab, la primera gaseosa sin azúcar de la compañía, anterior incluso a Diet Coke..«Cuando trabajamos en el diseño empezamos por preguntarnos qué sabor tendría un píxel, la unidad más pequeña en el universo de la gráfica digital. Y a partir de ahí avanzamos con este nuevo producto de Coca Cola Creations», explicó Meza..En Argentina el consumo de Coca Cola sin azúcar ya llega al 30% y está por encima de la media de América Latina. En Estados Unidos ese ratio es de 50%. Pero en términos globales, el consumo de Coca Cola en América Latina es mayor que en Estados Unidos y el resto del mundo..-¿Eso tiene que ver con una tendencia al consumo saludable?- se preguntó a Meza durante un encuentro con periodistas.–No. El consumo saludable es una tendencia que ya llegó a todo el mundo. Lo que pasa es porque allá se concretó la segmentación de la oferta de productos mucho antes que acá. Entonces los consumidores tienen más opciones que nosotros mismos les ofrecemos, desde aguas a leches y jugos- respondió.El metaverso es la nueva gran “oportunidad” a la que apuesta la estrategia global de Coca Cola. Esto incluye también los e-sports, eventos artísticos y musicales y todo lo que cuente con poder de convocatoria en ese universo digital..