La industria petroquímica nacional crece, estimulada por el aumento global de precios

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El sector petroquímico creció en nuestro país en febrero de este año, en relación al mismo mes de 2021, un 36% en producción, 34% en ventas locales y 156% en exportaciones, por aumentos en precios y en volúmenes. A pesar que las tres variables fueron menores que en enero 2022.

El informe mensual del panorama del sector, elaborado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), muestra que durante febrero de este año la producción creció un 36% respecto a febrero de 2021 en todos los subsectores, a excepción de los productos básicos inorgánicos e intermedios. La petroquímica registra una caída del 10% respecto a enero de 2022, “producto de paradas de planta programadas y condiciones de mercado”, según la CIQyP. No obstante, la producción acumulada del primer bimestre creció un 21% respecto al mismo período del año anterior. La cámara petroquímica agrupa a más de 150 compañías que representan el 80% del valor agregado industrial del sector, conformado por grandes, medianas y pequeñas empresas de capital internacional y nacional.

Ventas Locales

Las ventas locales se incrementaron un 34% en comparación con febrero de 2021, producto del aumento de volumen y precios de los productos a nivel global, considerando, además, la depreciación del dólar, con los productos finales termoplásticos y finales agroquímicos como los subsectores más influyentes al comparar con las ventas de enero, las ventas en el mercado local caen por la influencia de menores ventas en los productos finales agroquímicos. La variación entre enero y febrero de 2022 presentó una baja del 11%, mientras que el acumulado del año alcanzó un aumento del 39% respecto al mismo período del año anterior.

Exportaciones

Los datos de la muestra de la CIQyP presentan que las exportaciones desarrollaron un importante incremento del 156% interanual producto de aumentos en precios y volúmenes vendidos, destacando a los productos finales termoplásticos como el subsector predominante. Por los mismos motivos, el acumulado del año creció un 98%. No obstante, al comparar con enero de 2022, se observa una caída del 6% debido a que hubo una baja en la demanda. Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la CIQyP, destacó que “el primer bimestre del año muestra que tanto las ventas locales como la producción siguen sin recuperarse a los niveles deseados debido a que la demanda de las cadenas que provee el sector muestra variaciones. El incremento de demanda de la cadena de valor aguas abajo será el motor que permita seguir creciendo a nuestro sector. La industria química y petroquímica sigue siendo un sector clave para apoyar el desarrollo y el crecimiento de la Argentina”.

Otros indicadores

El informe señala también que la capacidad instalada del sector durante febrero tuvo un uso promedio del 55% para los productos básicos e intermedios y del 85% para los productos petroquímicos. Durante febrero de 2022 la balanza comercial de los productos del sector fue a la baja en un 14% con respecto al mismo mes del 2021, con variaciones positivas del 33% en las importaciones y del 66% en las exportaciones. El reporte indica que las PyMIQ (Pequeña y Mediana Industria Química) tuvieron un aumento en su producción respecto al mismo mes del año anterior. Las ventas en el mercado local y externo también crecieron. Respecto a enero de 2022, se observa una caída del 1% en producción y del 6% en las ventas locales. Algunas empresas manifestaron que tuvieron exportaciones puntuales durante febrero 2022. En conclusión, las ventas totales (mercado local más exportaciones) de los productos informados por las empresas participantes del informe alcanzaron los US$ 384 millones durante febrero de 2022, acumulando un total de US$ 813 millones en el primer bimestre del año.

Heladas tempranas a fin de marzo reducen la producción de soja en la Pampa Húmeda en 500 mil toneladas

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Las heladas tempranas, como las que se registraron a fin del mes pasado, reducirían la producción de soja en la zona agrícola núcleo, que incluye el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el norte bonaerense, en unas 500.000 toneladas. A valores actuales, una pérdida de unos US$ 200 millones.

Según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “en sojas de segunda hay daños del 10% al 20% en rinde y cuadros con desecación total”. En este contexto, precisó que el rinde promedio total pasará de 31 a 30 quintales por hectárea.

“Hace 15 días atrás había buenas noticias: por mejores resultados de cosecha, en soja de primera subía 2 quintales el promedio y 800.000 toneladas la producción de la región. Esta vez, el ajuste llegó por dónde menos se lo esperaba, las heladas tempranas”, apuntó la entidad.

Según su proyección, la cosecha en la región núcleo caerá de 13,2 a 12,7 millones de toneladas, un 12% menos que el volumen del ciclo pasado.

Las heladas tempranas en la zona son inusuales. “Las primeras heladas se dan más adelante en el calendario, cuando los cultivos están cosechados o por cosecharse. Además, en esta campaña se sembraron lotes más tarde de lo normal debido a cuestiones climáticas, luego del 15 de diciembre y en casos extremos en enero.  Ahí la helada pegó de lleno”, explicaron ingenieros agrónomos citados por el reporte.

La BCR precisó en su reporte: “En Laborde esperan mermas de rinde del 10 al 20% en sojas de segunda y del 20 al 30% en maíces tardíos y de segunda. Hacia el oeste, en Cañada de Gómez dicen que los mayores daños fueron en soja de segunda y menores en maíces tardíos: en las sojas sembradas hasta el 5 de diciembre el daño puede llegar al 5% pero en las que se sembraron después superaría el 12%. En Venado Tuerto esperan mermas similares en sojas tardías que se encontraban en pleno llenado de granos (R6). En San Pedro y Baradero el efecto del frío fue leve en sojas tardías y no afectó a los maíces de segunda y tardíos. Están espectaculares, pueden rendir 80 qq/ha. El efecto de las heladas fue mayor hacia Arrecifes”.

La campaña de soja vino marcada en los últimos meses por la sequía que hizo perder producción. En rigor, contra 45 millones de toneladas del año pasado, la BCR aguarda 40 millones, dato que no obstante podría ser menor.

En tanto, en los últimos días circularon versiones de que la próxima semana podrían registrarse fuertes precipitaciones que dañarían los cultivos. Sin embargo, el experto José Luis Aiello, citado por la entidad, señaló que el ingresó de una masa de aire frío y seco asegura el buen tiempo en todo el país y en particular en la región.

“Los modelos de pronóstico indican la continuidad del tiempo estable y libre de precipitaciones durante los próximos siete días y posteriormente el ingreso de un frente frío que podría generar nuevas lluvias de cara a la última semana del mes”.

Aerolineas Argentinas suma una nueva ruta: San Pablo-Ushuaia

Aerolíneas Argentinas comenzará a unir a partir de julio, San Pablo con Ushuaia con dos frecuencias semanales.

Desde el 11 de julio y todos los lunes y viernes, la empresa contará con vuelos entre la ciudad brasilera y la capital fueguina. Los regresos, Ushuaia a San Pablo, se encuentran programados para los días domingo y jueves de cada semana. Con horario nocturno, partiendo a la 1.10 desde San Pablo, los vuelos arribaran a las 8.00 al aeropuerto de Ushuaia, de manera tal que los pasajeros puedan aprovechar el día de llegada. Los vuelos serán operados con aeronaves Boeing 737-800 con capacidad para 170 asientos y en las próximas horas ya estarán abiertos para la compra en la web de la compañía. “Estamos haciendo una apuesta muy grande para desarrollar el turismo receptivo sobre todo desde Brasil. Ya anunciamos los vuelos desde San Pablo a Salta y Bariloche y ahora estamos incluyendo a Ushuaia dentro de este esquema de rutas que tienen por objetivo potenciar la oferta de cara a la alta temporada de invierno”, explicó Pablo Ceriani, presidente de Aerolíneas Argentinas. Ceriani, además agregó que “estos vuelos son posibles gracias al trabajo en conjunto y al buen entendimiento que hemos tenido con el intendente, Walter Vuoto y el senador nacional, Martin Rodríguez. Estamos seguros que van a servir para que la temporada de invierno sea tan exitosa como fue la de verano.” Semana atrás la empresa confirmó que volará desde San Pablo a Bariloche y Salta de manera directa a partir de julio. De igual forma, fueron anunciados los vuelos desde y hacia Brasilia, Curitiba y Porto Alegre que ya se encuentran operativos.

Comercio, el gremio más numeroso de Argentina, cerró hoy su paritaria. Un 59,5% hasta marzo 2023

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La federación de mercantiles que lidera Armando Cavalieri acordó con la CAC, Came y Udeca elevar el salario básico a $139.000.

La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), junto a la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) y la Unión de Entidades Comerciales (Udeca), cerraron hoy jueves 21 la paritaria anual que va de abril 2022 a marzo 2023, con un incremento del 59,5%. Según indicaron fuentes gremiales y empresarias, con este acuerdo el salario básico de convenio pasará de $ 90.000 a $ 139.000. El incremento salarial para los empleados de comercio se distribuirá de la siguiente manera: 6% en abril; 6% en mayo; 6% en junio; 10% en agosto; 10% en septiembre; 11% en noviembre; 10,5% en enero de 2023. El acuerdo establece una cláusula de revisión específica, en función de la evolución y la aceleración de los precios, que afectan las escalas salariales. “Hemos logrado este acuerdo que contempla el impacto de la aceleración de los precios de los primeros meses, y contamos con el compromiso de las cámaras de abrir nuevas revisiones para que el salario de los trabajadores no pierda poder adquisitivo frente al incremento de la inflación”, dijo Cavalieri, tras la firma del convenio en el Ministerio de Trabajo de la Nación. “Quiero destacar diálogo que tuvimos con los directivos de las cámaras durante esta negociación, en este contexto tan complejo para todos y de tanta incertidumbre, donde es prioritario tener un entendimiento permanente para seguir de cerca las distintas variantes económicas y que impactan en los precios”, agregó.

El desarrollo de la vacuna argentina contra el Covid-19 ARVAC «Cecilia Grierson»

  • Una vacuna argentina contra el covid es una meta sobre la que hemos publicado -y combatido por- mucho en AgendAR.

  • Aquí la periodista Vanina Lombardi resume su gestación, fruto de una articulación público-privada entre la UNSAM, el CONICET y el Laboratorio Cassará.

  • Ahora, tras haberse aprobado el inicio de las pruebas de seguridad en humanos está más cerca de convertirse en una plataforma local para la fabricación de vacunas frente al COVID-19. ¿Cuáles son los aprendizajes y desafíos de este proyecto para el sistema científico y tecnológico argentino?

Durante todo el año pasado, cada vez que a Juliana Cassataro le preguntaban si había alguna novedad sobre el desarrollo de la vacuna contra COVID-19, casi siempre respondía lo mismo: “Estamos trabajando en poner a punto la tecnología para empezar los ensayos clínicos”. Es que ese puente que va desde un ensayo de laboratorio con frasquitos y ratones hasta un prototipo escalable industrialmente que pueda utilizarse en humanos se siente más bien como dar un salto al vacío. Pero la irrupción de la pandemia vino a revolucionar las formas de hacer ciencia. Como cuando en 2020 científicos de todo el país dejaron de lado sus líneas de investigación para dedicarse a producir herramientas que permitieran enfrentar y reducir los efectos de la COVID en la sociedad. Por eso, para dar el salto a la fase clínica, el equipo de investigadores de la UNSAM dirigido por Cassataro trabajó con una empresa de capitales nacionales con trayectoria en producción pero también en investigación: el Laboratorio Cassará. Así fue como, el 30 de marzo, finalmente, llegó el anuncio esperado. Luego de evaluar todas las partes del proceso de producción, la ANMAT, organismo regulatorio nacional, autorizó que la vacuna desarrollada entre la UNSAM, el CONICET y el Laboratorio Cassará comenzara la Fase I de la etapa clínica de investigación. Es la primera vez que una vacuna preventiva diseñada en una universidad argentina llegó a la etapa de pruebas en humanos. “Desde el principio, apuntamos a desarrollar una tecnología que se pudiera hacer en la Argentina, con la capacidad que tenemos. Fue un desarrollo conjunto con el laboratorio porque a partir de que empezamos a trabajar juntos todo se aceleró y se comenzó a pensar en función de la capacidad de desarrollo y de producción que ellos tienen”, cuenta Cassataro, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET en la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la UNSAM, y responsable del proyecto. La tecnología elegida para desarrollar la vacuna, bautizada como ARVAC Cecilia Grierson en honor a la primera médica argentina, es la de proteínas recombinantes. Consiste en producir y purificar una proteína que forma parte del virus SARS-CoV-2 a partir de su cultivo en células. Una vez introducida en el organismo, esa proteína actuará como antígeno contra el cual el sistema inmunológico de las personas desarrollará anticuerpos. Se trata de una tecnología considerada segura y robusta que se usa, por ejemplo, en las vacunas para Hepatitis B (aplicada en recién nacidos) y HPV (en adolescentes). La pregunta inevitable, que surgió en el equipo de Cassataro desde el primer momento, fue: ¿Vale la pena desarrollar una vacuna en el país cuando hay potencias que podían hacerlo más rápido? Lorena Coria, doctora en Ciencias Biológicas e integrante del equipo de la UNSAM, cuenta: “Es algo que nos lo preguntábamos a cada paso que íbamos dando y la respuesta siempre fue ‘sí’. Es un hito haber transitado este camino en tan poco tiempo y poder comenzar hoy los ensayos clínicos de una vacuna 100% argentina. Empezamos a hacerlo convencidas de que queríamos que llegue a ser algo que no quede solo en un paper, sino algo que pueda resolver una necesidad concreta de la sociedad”. Carrera contrarreloj La idea de hacer una vacuna contra COVID-19 surgió apenas empezó la pandemia. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT), el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) conformaron la Unidad Coronavirus y abrieron la convocatoria a proyectos de investigación vinculados a la temática. El equipo de Juliana Cassataro venía trabajando desde hace años en el desarrollo de vacunas, más específicamente en uno de sus componentes: los adyuvantes, que tienen la función de potenciar la respuesta inmune en el organismo. Al principio, tratar de hacer una vacuna desde cero en poco tiempo les pareció un horizonte muy lejano, así que plantearon algo un poco menos ambicioso: desarrollar métodos para estudiar la respuesta inmune y probar diferentes fórmulas en el laboratorio. Ganaron un subsidio y comenzaron con los ensayos, al mismo tiempo que otras universidades e institutos de la Argentina hacían lo propio, como la Universidad Nacional de la Plata y el Instituto Leloir. “A los pocos meses, cuando empezamos a tener resultados más prometedores, empezó a estar más clara la posibilidad de la vacuna y así que comenzamos a buscar una empresa”, cuenta la doctora Karina Pasquevich, también integrante del equipo de la UNSAM.
Cassataro es doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET en la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la UNSAM y responsable del proyecto.
Pasquevich trabaja con Cassataro desde 2003, cuando comenzó a hacer su tesis doctoral sobre vacunas contra la brucelosis bajo su dirección. Lorena Coria, por su parte, ingresó al equipo en 2007, para realizar su tesis de grado. En ese momento, Cassataro trabajaba en el Hospital de Clínicas. A fines del 2013, todo el equipo se mudó a la UNSAM. Para Cassataro, la formación de recursos humanos es algo que realiza con orgullo. “Cuando veo trabajar a Karina y a Lorena lo siento como un logro. Es mérito de ellas igual, tienen una formación y una capacidad que me superan ampliamente”, señala. El equipo de la vacuna fue fluctuando en cantidad de integrantes pero, en general, siempre fueron entre 8 y 12. Aparte del conocimiento de las inmunólogas, fue crucial el aporte de Diego Álvarez, director del Laboratorio de Virología Molecular del IIB-UNSAM, quien puso a disposición años de investigación en diversos tipos de virus, como los causantes de dengue y chikungunya. Los primeros días de trabajo en el proyecto de vacuna no fueron fáciles porque eran meses aislamiento estricto. Intentaron resolver cosas por zoom pero enseguida se dieron cuenta que la mejor solución para avanzar rápido era que todos los integrantes fueran a trabajar de forma presencial. Varias de ellas tenían hijos en edad escolar, lo cual complicó la logística. Pero pudieron acomodarse y, en pocos meses, obtuvieron los resultados preclínicos necesarios para empezar a pensar en las pruebas en humanos. “Para mí, la presión de tener que hacer algo a contrarreloj fue una gran motivación. Creo que al principio muchos no confiaban en que era viable hacer esta vacuna. Nosotras quizás tuvimos dudas en cuanto al tiempo que nos podía llevar pero siempre creímos en nuestras capacidades. Y el pasaje del laboratorio a producir en una planta fue un gran aprendizaje. Formamos un buen equipo con Cassará”, dice Coria. La unión hace la vacuna Tras reunirse con varios laboratorios con capacidad para producir proteínas recombinantes  –encuentros en los que la Agencia I+D+i ofrecía su acompañamiento–, a finales de 2020 las conversaciones con el Laboratorio Cassará ya estaban avanzadas para trabajar en conjunto. “Que la empresa tuviese un área de I+D fue fundamental, tenían investigadores como nosotros. A partir de eso aceleramos mucho porque hablábamos el mismo idioma”, dice Cassataro.
El pasado 30 de marzo se anunció en el MINCYT la autorización para que la vacuna desarrollada entre la UNSAM, el CONICET y el Laboratorio Cassará comenzara la Fase I de la etapa clínica de investigación.
Cassará es una empresa familiar con más de 50 años de historia nacida en el ámbito farmacéutico  y que hace un par de décadas ingresó en el campo de la biotecnología con una fuerte inversión en investigación y desarrollo, al punto que actualmente tiene más de 20 investigadores abocados al proyecto de la vacuna. El laboratorio le sumaba al proyecto capacidades que el grupo de Cassataro no tenía en el ámbito de investigación universitario, como las buenas prácticas de manufactura (GMP, por su siglas en inglés), un estándar indispensable en el desarrollo farmacéutico para poder obtener la aprobación regulatoria que permita realizar pruebas clínicas. “Hay ensayos que te pide ANMAT que vos tenés que presentar con la fórmula producida ya en la planta, con GMP, con lotes controlados, análisis toxicológicos, todo validado, cosas que nosotros no podíamos hacer”, explica la responsable del desarrollo de la ARVAC Cecilia Grierson. El desarrollo de una vacuna en medio de una pandemia exigía decisiones sobre qué caminos tomar, en algunos casos por la necesidad de avanzar lo más rápido posible; en otros por las restricciones propias del sistema científico-tecnológico local y hasta por posibles trabas que podían surgir en aspectos de propiedad intelectual. En la elección de uno de los tres prototipos de vacuna que tenían también influyeron las tecnologías disponibles y la evolución de la situación epidemiológica local. Así fue como definieron ir con el de respuesta intermedia para la vacuna de refuerzo y cambio de variante, dado el alto porcentaje de población ya vacunada en la Argentina, y dejar para más adelante uno con un nuevo adyuvante –el componente de la vacuna que activa el sistema inmune–, que daba una respuesta más potente pero que podía retrasar el desarrollo de una vacuna de refuerzo. Otro, que utiliza un baculovirus, fue descartado por la falta de capacidades locales en desarrollo a escala industrial para este tipo de compuestos. Cassará tenía experiencia en la producción de proteínas recombinantes, la estrategia elegida por el equipo de Cassataro. “Nosotros teníamos una plataforma para generar un sustrato celular que es un clon, una célula CHO (siglas de ovario de hámster chino, cuyo uso está ampliamente extendido en el campo de la biotecnología), en la que venimos trabajando desde el año 2009 y con la que hemos logrado una buena productividad, conocemos bien el medio de cultivo y la forma de introducir el material genético en la célula”, explica Juan Manuel Rodríguez, coordinador del Laboratorio de I+D y Biofármacos del Laboratorio y la Fundación Cassará. Según Rodríguez, cada decisión que tomaban en conjunto con el grupo de investigación de la UNSAM era un riesgo, pero en general estaban orientadas a que el camino fuera lo más simple posible. “Decidimos usar muchas herramientas que ya teníamos, como las resinas para purificar proteínas que veníamos usando. Para la formulación definitiva de la vacuna decidimos combinar el antígeno con un adyuvante conocido como el hidróxido de aluminio, y dejar relegado el que tenía la UNSAM y otro nuestro, que podían tener más trabas para su aprobación. Ambos grupos  relegamos el ego personal para que todo saliera más rápido”, dice. Con esa fórmula se hizo el primer lote, en agosto de 2021, y un mes después se produjo el lote preclínico –la versión que se aplicó en animales– que ya no se volvió a modificar. Según los resultados de esa instancia, finalizada en diciembre de 2021 y cuyos resultados fueron presentados a la ANMAT, la ARVAC Cecilia Grierson induce anticuerpos neutralizantes contra las variantes del virus SARS-CoV-2 que circulan en la Argentina, así como respuesta celular T (la otra reacción inmunológica frente al virus).
“Hay ensayos que te pide ANMAT que vos tenés que presentar con la fórmula producida ya en la planta, con GMP, con lotes controlados, análisis toxicológicos, todo validado, cosas que nosotros no podíamos hacer”, dice Cassataro.
Cambio de fase En los estudios de Fase 1, que comenzaron tras su aprobación el 23 de marzo pasado y que se realizan sobre una población de 80 voluntarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se pone a prueba la inmunogenicidad de la vacuna, es decir, la capacidad que tiene la vacuna para activar el sistema inmunitario e inducir una respuesta del organismo. “Como están vacunados casi no se puede medir eficacia, entonces la mayoría de los estudios está buscando medir anticuerpos neutralizantes contra las variantes del virus que están circulando. Lo que vamos a ver es cuánto aumenta la respuesta inmune luego de la dosis de refuerzo”, explica Cassataro. Si bien los plazos previstos para la Fase 1 son de alrededor de tres meses para disponer de los primeros resultados, en total se hará un seguimiento de los voluntarios durante 12 meses. Esta fase está financiada por el Laboratorio Cassará, con una inversión de alrededor de 450.000 dólares. Hasta entonces, el proyecto había tenido una inversión inicial por parte del Estado de 7.200.000 pesos, que después tuvo un refuerzo de 60 millones. Hacia mitad de la Fase 1 se espera poder generar un reporte interno que ya permita ir avanzando en la preparación de las Fases 2 y 3, que presentan mayores desafíos desde la logística, al implicar varios centros y alrededor de 4000 voluntarios, que permiten tener un relevamiento estadístico más sólido sobre las condiciones de seguridad e inmunogenicidad. La inversión también es de otra escala: a precios internacionales que oscilan entre los 6000 y los 7000 dólares por persona, la inversión necesaria no bajaría de los 24 millones de dólares. “Para el financiamiento de la Fase 2/3 –que también demandaría  alrededor de tres meses y un seguimiento por un año– estamos explorando distintas alternativas. Una es un financiamiento del Ministerio de Desarrollo Productivo, que se mostró interesado. Como es una plataforma conocida y segura no esperamos que haya problemas de seguridad. Es, más que nada, ver la eficacia en levantar anticuerpos como vacuna de refuerzo”, dice Jorge Cassará, presidente del Laboratorio Cassará. De atravesar con éxito estas fases, la ARVAC Cecilia Grierson, que es un desarrollo conjunto entre el CONICET, la UNSAM y la Fundación Pablo Cassará, podría comenzar a ser fabricada para su comercialización. “Podría haber alguna sub-licencia a otras empresas pero nosotros tenemos una capacidad de producción para hacer 40 millones de dosis por año. Si la demanda fuera mayor, ya tenemos identificadas algunas empresas donde se puede ampliar la capacidad sin necesidad de hacer una planta nueva”, dice Cassará con respecto a las eventuales capacidades de producción de una vacuna. El valor de la vacuna propia Si la ARVAC Cecilia Grierson atraviesa de manera exitosa todas las fases de investigación y es finalmente aprobada por la ANMAT, podría empezar a fabricarse a finales de este año. En el Laboratorio Cassará aseguran que también podría exportarse y que han conversado con algunos países que están interesados. “Que la Argentina cuente con un proyecto como el de ARVAC no es solo una cuestión estratégica, sino que permite encauzar ciertas inversiones del Estado en el sector de I+D y las pone en diálogo y asociación con el sector productivo local, como es el caso de la industria farmacéutica local, que siempre fue muy buena pero sobre todo como envasadora y distribuidora de principios activos desarrollados en otras partes. En cambio, en este proyecto se puede cerrar todo el circuito, desde lo que es la I+D hasta el escalado productivo con normas GMP, y todo eso traccionado con la compra de vacunas por parte del Estado”, dice Diego Comerci, doctor en biología molecular y biotecnología, investigador del CONICET y subsecretario de Desarrollo e Innovación de la UNSAM. Según Comerci, “venimos viendo al Estado como promotor, financiando proyectos e infraestructura en I+D, dando créditos y potenciando el sector empresarial local. También en su función reguladora, con la ANMAT, pero también necesitamos el rol del Estado generando demanda, sobre todo de los proyectos en los que invirtió. De lo contrario, se dejaría esto librado a la suerte en un mercado farmacéutico hiperconcentrado a nivel global, con cinco grandes jugadores”. Una de las ventajas de la tecnología de proteína recombinante es su flexibilidad, ya que permitiría adecuar la vacuna contra nuevas variantes que circulen en el futuro. “La idea es que esta plataforma sea el inicio, que se pueda usar para otras vacunas y que no tengamos que estar gastando divisas para importarlas”, dice Coria, quien junto con Pasquevich son las investigadoras más cercanas a Cassataro. “Me gustaría llegar al final, tener una vacuna y después seguir trabajando en adyuvantes para vacunas orales –una de las principales líneas de investigación del grupo–, eso sería como un sueño cumplido”, agrega Pasquevich. Rodríguez, desde el Laboratorio Cassará, destaca la necesidad de que haya más grupos de investigación en las empresas y que la vinculación del sector privado con los grupos que hacen ciencia en universidades no sea algo mal visto. “Más allá del camino que recorrimos, lo más importante es que este proyecto de vacuna llegue a la sociedad, eso es lo que le va a terminar de dar sentido”, dice. Cassataro rescata también los aprendizajes que acumularon en un ritmo de trabajo que fue más vertiginoso que lo habitual. “Si bien siempre trabajamos sobre cosas que tenían una aplicación, nuestra cabeza cambió con este proyecto, en el sentido de que aprendimos mucho sobre cuestiones regulatorias, sobre cómo pensar lo que hacemos en términos de producción, de cómo hacer las cosas más rápido, reutilizar procesos y no partir de cero cada vez”. También tuvieron que lidiar con la incertidumbre que desató la COVID en todos los ámbitos, en el que la ciencia no fue la excepción. “Pensábamos si tenía sentido lo que estábamos haciendo porque todo cambiaba muy rápido. Con los recursos que teníamos era imposible que llegáramos al mismo tiempo que grupos que vienen trabajando desde hace 30 años, que tenían sus plataformas ya probadas en humanos y que disponían de miles de millones de dólares para trabajar. Pero si nos quedábamos en eso, no hacíamos nada”.

El diagnóstico de Kulfas «Hay una economía que está vigorosa en términos de crecimiento” – 2da. parte

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dio la semana pasada un extenso reportaje a Jorge Fontevecchia, de Perfil. Reproducimos las evaluaciones y expectativas de uno de los dos hombres claves de la gestión de Alberto Fernández. La primera parte está aquí.

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«—Vengo al presente con la inflación. Macri entrega la inflación de 53%, baja en 2020, aumenta nuevamente en 2021 y hoy hay riesgos de que supere la del año pasado, incluso que supere la más alta de Macri. Al mismo tiempo hubo contracción del circulante en este último trimestre que hoy es equivalente a la de enero de 2020, no hay devaluación inflacionaria porque la corrección monetaria está retrasada respecto de la inflación, los salarios tampoco han sido un elemento que hayan generado más inflación, el déficit fiscal del primer trimestre es casi cero: 0,3 prácticamente sin déficit fiscal. ¿Por qué hay más inflación, que el agregado que debería adicionarse por el aumento del precio de las commodities por la guerra? —Claramente, para hacer un racconto, empezamos con 53% de inflación, en 2020 iniciamos un camino de desinflación, nos fue bien, bajamos a 36%, solo que sobre fines de ese año, a raíz de la pandemia se inicia un verdadero shock de precios internacionales. Hay una primera suba muy fuerte de todas las commodities, tanto alimentarias como metalíferas, incluso industriales. Muchos insumos industriales se encarecieron, los semiconductores, en todo el mundo hubo una crisis de insumos y una suba del precio de las commodities.

«Argentina tiene que salir de esta lógica de estar siempre a los tumbos, tapando agujeros»

—¿Cuánto le asignás del efecto Ucrania a la inflación anual de este año?  —De este año no menos de 10, 12 puntos. Tiene que ver con eso y con que se agrava este año con la guerra en Ucrania. Recuerdo que estábamos en enero con un precio del trigo por debajo de los 300 dólares la tonelada en el mercado internacional y pasó a 425 en muy pocas semanas. Realmente ha sido un efecto muy fuerte. —Cuando decís de 12%, las metas con el Fondo Monetario tenían un rango de 38%, 48%; si 48% está dentro del cumplimiento, y se le agrega el 12% de efecto Ucrania, te vas a 60%. ¿Esa sería la inflación de este año a tu juicio? —Esperemos justamente estar por debajo. Estamos implementando el fideicomiso del trigo, y junto con otros mecanismos, evitar que muchos de esos precios internacionales que afectan la cadena se trasladen a la góndola. Estamos en ese trabajo y otras políticas de contención de este fenómeno. A nivel macroeconómico estamos con mejores condiciones para la estabilización. Nuestra ambición para este año es poder recibir este impacto, internalizarlo con el menor efecto posible sobre la tasa de inflación. —¿Ves una inflación decreciente a lo largo de los meses de este año?  —Lo peor es el mes de marzo, ahí viene el impacto más fuerte, y desde abril debería comenzar una tendencia a la baja. Ahora, no sabemos qué va a pasar en el mundo. Esperemos que no haya otro nuevo shock internacional que nos vuelva a afectar. —¿Un 60% permitirá cumplir lo acordado con el Fondo Monetario Internacional si es que aceptaran 12% de inflación agregada por el efecto Ucrania? —No tengo ninguna duda, el FMI conoce perfectamente lo que pasa en el mundo, esto no es un fenómeno argentino. La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno totalmente inédito e inesperado. Tenemos un componente propio que lo vamos a tener que ir corrigiendo, y otro es el internacional, que veremos cómo se desenvuelve.
«La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno inédito e inesperado»
—Igual nuestra inflación creció más que lo atribuible al efecto Ucrania, ¿en este último trimestre hubo expectativas, cuestiones psicológicas y puja distributiva que potenciaron la inflación? —Pudo haber habido en algún momento algún sector que, previendo esta situación, se quiso anticipar, generar un proceso especulativo, pero es centralmente el problema de inflación internacional, no tengo ninguna duda de eso. —¿Once empresas tienen el control de las exportaciones de la producción de los productores agrarios y serían las que concentran una ganancia extraordinaria por el aumento de precios de las commodities alimentarias?  —No creo que sea correcto eso, es una parte. Esas empresas exportadoras lo que hacen en general es comprar a los productores de la soja, el trigo, el maíz, con lo cual lo que hacen es pagarles el precio internacional, menos las retenciones.

«Argentina no puede estar cada tres o cuatro años cambiando de idea, no sirve más hacer alimentos»

—¿Puede ser haberles pagado el precio antes de que aumente y hoy tengan la producción ellos? —Sí, efectivamente. Si lo compraron antes de la suba, toda la ganancia es apropiada por los exportadores. Si no, seguramente esa ganancia queda en los productores o los acopiadores. —¿Cuál es tu opinión respecto de los proyectos de gravar la renta extraordinaria?  —Podría opinar en teoría, pero no me gusta teorizar siendo funcionario, porque uno tiene que dar señales concretas y tomar acciones. La realidad es que hoy tenemos un Parlamento donde nuestra fuerza política no tiene mayoría, y la fuerza política que tiene un peso importante, que es Juntos por el Cambio, ya ha dicho reiteradamente y de una manera dogmática para mi gusto, que no piensa convalidar ningun aumento tributario, en ninguna circunstancia. Una cosa es querer ser cuidadosos con el tema, que no está mal, y otra es que en ninguna circunstancia, ni siquiera frente a un escenario de grandes modificaciones, van a convalidar una suba de los impuestos de cualquier tipo. Después, en otros sectores, como el Frente de Izquierda, sabemos que habla mucho, pero cuando le tocó, por ejemplo, votar el impuesto a las  grandes fortunas, prefirió no votarlo. Es una discusión abstracta, si viniera como economista, académico o consultor, te respondería, pero lo otro no tiene demasiado sentido porque no hay ninguna chance de que el Congreso convalide esa suba de impuestos. —La tasa de desempleo ha bajado a niveles récord en la Argentina, 7%. Sin embargo, la pobreza es alta porque los salarios son bajos. ¿Hay alguna correlación entre la reducción del desempleo y la reducción de los salarios?  —Los salarios tuvieron la siguiente evolución durante el gobierno de Macri, cayeron al ruedo un 20%, en el gobierno de Alberto Fernández recuperaron alrededor de 4 o 5 puntos de esos 20 que se habían perdido. Hoy los salarios de Argentina están en los niveles de comienzos de 2011, o sea, de la última etapa del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta es la situación objetiva. No son ni salarios de los más bajos de la historia reciente, ni son los de 2001 ni los de 2002, ni tampoco los más altos que se dieron en 2015 y 2017, esos fueron los salarios más altos de lo que va del siglo XXI, solo para poner en contexto. —Los salarios registrados aumentaron el 7 y no el 4, pero los no registrados bajaron.  —Claro, tenemos una heterogeneidad. —Y la mitad de los empleados no están registrados.  —Ese es el punto central. La pobreza bajó, hoy hay dos millones menos de pobres en Argentina que hace un año. Con esta expansión de la economía y del empleo, debería haber habido una baja mayor de la pobreza. No la hubo justamente porque el precio de los alimentos es el precio internacional de las commodities, se incrementó de manera totalmente desproporcionada e inesperada. Si se mira objetivamente la situación, los salarios mínimos de Argentina, dentro de América Latina, no están en los más bajos. Están más bien de la mitad de la tabla para arriba, sin embargo, éste es el fenómeno que estamos viviendo. A lo mejor este salario en otro contexto internacional o de no tanta tendencia inflacionaria nos daría un nivel de pobreza bastante más bajo. Claramente tienen que subir los salarios, por eso estimulamos que se cerraran las paritarias, a los empresarios les decimos que no tengan temor en subir los salarios, que lo van a recuperar con mayor consumo interno, en todo caso reducirán un poco los márgenes. Hay un escenario para que el salario real se recupere de manera más acelerada.
Matías Kulfas 20220416
LA ECONOMÍA Y EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN. «Hay un mundo que es diferente, se está reacomodando y si tenemos la habilidad, la inteligencia, toda la Argentina, no solamente el Gobierno, tiene una oportunidad enorme».
. —Así como yo te comparaba la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, con la guerra contra el covid-19 más la guerra en Ucrania, ¿se podría decir, sumando el covid-19 a las devaluaciones de 2018 y 2019, que produjeron un efecto de empobrecimiento equivalente a la crisis del 2001-2002?  —No ha sido tan profundo. Esa fue una crisis muy devastadora porque fue muy larga. Recordemos que en realidad la crisis había arrancado a mediados del 98. Fueron cuatro años de caída consecutiva y después la debacle financiera de fines de 2001. La pandemia fue muy fuerte, pero no tuvo tanta profundidad y salimos rápido. Ha sido muy efectivo el paquete de políticas que pusimos en marcha, recuperamos política industrial. Además en el medio hubo un cambio de modelo, veníamos de una política antiindustrial o de falta de política industrial en el período Macri. Para ser bien claros, de 48 meses de gobierno de Macri en 46 hubo caída del empleo industrial, incluso en 2017, que fue un año de crecimiento, también durante varios meses hubo caída del empleo industrial, se perdieron 169 mil puestos de trabajo. Esto cambió por completo con las 150 medidas que implementamos en materia de política industrial y productiva y ha hecho que se revirtiera completamente, que se hayan creado 56 mil puestos de trabajo, que la industria argentina hoy esté produciendo 7% por arriba de 2019, obviamente muy por encima de 2020 y también ya por encima de 2018 y 2017, realmente superó las dos crisis la industria argentina. —Los trabajadores que no tienen una relación de dependencia ¿no están peor que hace dos años también?  —No, ese sector está mucho mejor, tiene más previsibilidad, más oportunidades laborales, más horas extras, lo veo cotidianamente. Estuve hace poco en Las Parejas, en Santa Fe, una ciudad muy centrada en la maquinaria agrícola, están al 100% de la capacidad productiva, es un sector que tuvo el año pasado el mayor nivel de producción del siglo XXI. O sea, nunca en este siglo se han producido tantos tractores, sembradoras, cosechadoras, trilladoras. —En el Conurbano, por ejemplo, ¿vos creés que está mejor de lo que estaba antes de la pandemia?  —Sí, porque hay mucha más actividad y eso al sector informal también le llega. Nuestra apuesta es a formalizar, pero en el medio la situación es mucho mejor, la construcción está mucho mejor. —La conflictividad social, que se manifiesta de manera repetida, ¿a qué la atribuís? —Si te referís al episodio de la 9 de Julio, por ejemplo, tiene que ver más con conflictividad política que con conflictividad social. Hay organizaciones que tienen intereses políticos. Hace poco decía Mayra Arenas que esas organizaciones en muchos casos también son un sindicato de pobres, terminan acumulando más cuanto más pobreza hay, y es un contexto distinto, donde lo que queremos es que acumulen los sindicatos laborales, porque si le va bien a Smata, le va bien a la UOM, por decir dos ejemplos, es un síntoma de que el país está creciendo, que está generando empleo, más producción industrial. El peronismo no es una fuerza política de planes sociales, eso es para la emergencia. No tiene ningún problema, ningún prurito en decir que hay emergencia. Hay que actuar con todo el peso del Estado para ayudar a los más pobres. Pero nuestra aspiración, nuestra ambición, es que esa gente tenga trabajo y lo estamos viendo, un montón de planes sociales se convierten en empleo registrado. Estuve hace poquito en una fábrica en Villa Lugano, donde una mujer de 52 años llorando decía: “Yo pensé que nunca iba a conseguir un trabajo, nunca más en mi vida” y está en una fábrica cobrando en blanco con todos sus derechos laborales. —Si la mayoría está mejor que al final de Macri, ¿cómo explicás la derrota electoral de noviembre pasado? —En noviembre todavía no estaban todos mejor, porque muchos sectores que estaban recién recuperándose de la pandemia, turismo, gastronomía, el comercio minorista, hoy está muy bien porque tuvo una temporada turística… —¿Decís que si las elecciones fueran hoy el resultado sería distinto? —Está muy bien analizar las elecciones en clave económica, pero tampoco… —Que sea el único elemento. —Primero, nuestra fuerza política desde 2005 no ganó la elección de medio término. No es que siempre el Frente de Todos, o los antecesores ganaban siempre, sino que siempre hubo en medio término resultados más ambiguos. Son elecciones donde el electorado se vuelca a otras opciones, o mira otras cosas, mira fenómenos distintos. Eso por un lado, por otro, la pandemia tuvo un efecto muy significativo en la gente, golpeó mucho desde el aislamiento, de las pérdidas humanas. El tema laboral hay que analizarlo también en ese marco, donde en casi todo el mundo los oficialismos en ese momento perdieron las elecciones. —¿Sos optimista, entonces, respecto de las posibilidades del Frente de Todos de ganar las elecciones del año próximo?  —Soy optimista, efectivamente. —¿Se va a llegar con una economía mucho mejor? —Vamos a hacer una economía muchísimo mejor y confío en el liderazgo de nuestro presidente para tener una fuerza bien cohesionada para ganar. —¿A qué atribuís una mirada tan negativa de una parte del Frente de Todos respecto del escenario del futuro?  —Hay varios fenómenos, en algunos casos tiene que ver con alguna mirada sobre la inflación. Algunos sectores piensan que hay más cosas para hacer, que no se hicieron. Hay un sector de la sociedad, no solamente del Frente de Todos, que piensa que la inflación es un fenómeno oligopólico monopólico, entonces se combate enfrentándose a esos sectores. La inflación es un problema macroeconómico, con lo cual no quiere decir que no haya oligopolios y que eso no le traiga problemas en muchos casos a la economía. Pero si fuera un problema oligopólico, no explica por qué Chile, Uruguay y Brasil, que también tienen oligopolios, sin embargo son países que hace rato tienen inflación baja, a pesar de que ahora se ha acelerado por el fenómeno de la pandemia y de la guerra en Ucrania. Hay varios fenómenos en cuestión. Hoy es bueno el debate interno y no es bueno, como decía el otro día Juanchi Zabaleta, que a veces tenga un tono agresivo, estuvo bien cuando decía “basta de lastimarnos los argentinos”. Discutamos, debatamos las diferencias, que está muy bien, valoro muchísimo eso, pero hagámoslo en un marco más armónico.

«Es necesario reducir la inflación y eso de ninguna manera va a implicar que el desempleo aumente»

—Para concluir con el tema de desempleo en la ley de Okur planteaba que la economía debe crecer el doble del porcentaje de desempleo que quiere reducir, paralelamente contabas el modelo chino o asiático, que se basó primero en salarios bajos para aumentar la productividad de las empresas. ¿Qué relación hay entre salarios más bajos, reducción de desempleo, crecimiento de la economía, acumulación de capital y reinversión? ¿Hay allí parte de la explicación de la recuperación actual de la Argentina como las que tuvo en 2002, 2003, después de la explosión, o la que tuvo después de la hiperinflación de Alfonsín en algún momento Menem?  —No son cosas comparables, el fenómeno asiático chino, para decir un ejemplo, tiene que ver con algo que en teoría económica se conoce como la teoría de Lewis, que planteaba que en esos países, que tienen un sector rural muy grande que empiezan a generar migraciones del campo a la ciudad generando una oferta casi ilimitada de mano de obra barata, es un factor de acumulación industrial muy fuerte. En el caso de China se ve. En Brasil, entre la década de los 50 y 80 del siglo pasado, se trasladó del campo a la ciudad un tercio de la población. Esos países grandes de mucha población tienen esos fenómenos. Algo de esto se ha visto. —¿Tienen un bonus poblacional que termina siendo una plusvalía en determinado momento? —Sobre todo esto, tienen una oferta no diría ilimitada, va llegando más gente y eso mantiene el salario relativamente estable, en esos países donde, insisto, hay mucha población rural. —Se pudo crecer sin que crezcan los salarios durante un tiempo prolongado. —Hay décadas en las que crece la producción industrial con salarios estables y después ya la productividad va trasladándose al aumento salarial. Son casos que no tienen nada que ver, en Argentina nunca fue esa la situación, nunca tuvo mucha población rural. Recuerdo los textos de Alejandro Bunge de principios del siglo pasado, que hablaban de la paradoja de un país agroexportador donde la mayoría de la gente vivía en las ciudades. Es un fenómeno atípico en ese sentido de la historia argentina. En el caso de nuestro país las recuperaciones han tenido que ver con una combinación o de estabilización macroeconómica con escenario internacional favorable, y en muchos casos influyó mucho, de incentivos en materia de producción industrial. Hoy hay un escenario industrial positivo por las políticas implementadas y un aumento muy fuerte de la inversión. —No estoy diciendo que sea condición suficiente, pregunto si no es una forma de viento de cola.  —No, el salario actual no es el salario de 2001, cualquiera que mire una serie estadística… —Pero no es el de 2017. —No es el de 2017. Pero no es el de 2001, 2002. Después de la segunda mitad del gobierno de Macri es el del desplome. Los salarios caen 20 puntos en 18 meses. Fue realmente muy significativa la caída del poder adquisitivo, lo estamos recuperando, más lento de lo que nos gustaría, si no hubiera inflación, hubiera sido más fácil.
Matías Kulfas 20220416
LA SOCIEDAD CIVIL. “Los sectores productivos debemos dejar de pelear por cualquier cosa y tirar para el mismo lado, hay una oportunidad enorme y tenemos una década para crecer en serio”.
. —Es políticamente incorrecto pero ¿cuánto de la caída del 20% que sufrió el sector  asalariado formal es parte del motor inicial de volver a crecer?  —No creo que pase por ahí. Francamente, hay un montón de factores que hoy están impulsando la inversión y ningún empresario dice que Argentina es un país de salarios bajos o que con estos salarios le conviene invertir. Lo que está viendo es una ecuación que claramente le está cerrando y ve un rumbo que lo beneficia. —Que haya mayor retribución del capital ¿no es un elemento también que promueve la inversión y empuja al crecimiento? —Ese es el trasfondo del asunto. He leído infinidad de papers sobre por qué crece la inversión, cómo deciden los inversores, primero miran cuánto ganan, si ven que hay un negocio rentable, muy probablemente lo van a realizar. Incluso, aunque las condiciones políticas o macroeconómicas no sean las que más les gustan. Ya le pasó a Macri, donde había un gobierno amigable con el mercado y eso genera inversiones espurias, quedó demostrado. —Cristina deja en la distribución entre capital y trabajo el 52% para el trabajo y 48% para el capital. Actualmente el trabajo está en 33%. —Un poco más alto para el trabajo. Pero primero está este desplome que se produjo en esos dos años de Macri, y alguno se va a molestar, pero es la pura verdad, la suba de precios internacionales lo que hace es transferir un montón de ingresos al sector agropecuario, ahí están los grandes ganadores de esta suba internacional, vamos a decirlo con total claridad.»

(Concluirá mañana)

El infectólogo Pedro Cahn fue distinguido en Francia con la “Legión de Honor”

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El reconocido infectólogo argentino Pedro Cahn, consultor del Gobierno nacional en la pandemia del coronavirus, recibirá una de las distinciones más importantes que otorga Francia. Se trata de la “Legión de Honor” por su aporte en la lucha contra el SIDA.

La Fundación Huésped confirmó la noticia. La distinción fue anunciada ayer martes y será entregada el 29 de abril. La distinción fue establecida por el emperador Napoleón I de Francia en 1804 para reconocer a quienes se destaquen por sus méritos extraordinarios, ya sean franceses o extranjeros, dentro del ámbito civil o militar.

Quién es Pedro Cahn:

El Dr. Cahn es director científico de la Fundación Huésped desde 1989. También estuvo al frente de la Sociedad Internacional de Sida (IAS), fue jefe del Hospital Fernández y mantiene su cargo como profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. También integró grupos de trabajo internacionales como la 1º Conferencia de Patogénesis y Tratamiento de la IAS en Argentina y la XVII Conferencia Internacional de Sida en México. Fue asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONUSIDA. Es Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y recibió la mención de honor “Senador Domingo F. Sarmiento” por parte del Senado de la Nación (2014.

Netflix perdió suscriptores en un trimestre por primera vez desde 2011. Y sus acciones se desploman

Tras una década de crecimiento meteórico que sacudió la industria del cine, Netflix parece que ha chocado con una pared. El servicio de streaming perdió 200.000 clientes en el primer trimestre, hasta 221,6 millones, según ha dado a conocer la compañía este martes, y es la primera vez que pierde suscriptores desde 2011.

La fuga de clientes no se queda ahí: Netflix también prevé que seguirá perdiendo clientes en este segundo trimestre, lo que supone su peor año como empresa cotizada. Los inversores, los analistas y los ejecutivos de Hollywood se habían preparado para que la compañía informara de un flojo comienzo de año, pero Wall Street aún esperaba que Netflix sumara 2,5 millones de clientes. Las acciones, que ya han caído más de un 40% este año, se desplomaron este martes un 24%, hasta U$S 265,11 cada una, en las operaciones posteriores al cierre. Las pérdidas superan con creces el descenso de aproximadamente el 13% en el índice Nasdaq 100. Entre los componentes del índice tecnológico, Netflix es el tercero con peor rendimiento este año. Gran parte de su caída en 2022 se debe a su anterior informe trimestral, publicado en enero, en el que, pese a informar de haber logrado un beneficio de 4.500 millones en 2021, también constató un fuerte frenazo en el ritmo de crecimiento del número de suscriptores al compás del levantamiento de las restricciones tras la pandemia. Entre las causas de la caída de usuarios de este primer trimestre, la dirección de Netflix señaló la prevalencia del uso compartido de contraseñas y la creciente competencia de otras plataformas. La empresa aseguró que, además de sus 221,6 millones de suscriptores, hay 100 millones de hogares que utilizan su servicio y no pagan por él, y buscan la fórmula para convertir a esos espectadores en nuevos suscriptores. “Nuestra penetración relativamente alta en los hogares, incluyendo el gran número de hogares que comparten cuentas, combinada con la competencia, está creando vientos en contra de los ingresos”, anunció la dirección en una carta a los accionistas. Los problemas de Netflix derivarán en que los inversores en Bolsa se pregunten si las empresas que llegaron más tarde conseguirán suficientes clientes para justificar todo el dinero que están gastando en producir programación nueva. Como efecto rebote de los malos datos de Netflix, Disney cayó hasta un 5,2%, mientras que Warner Bros. Discovery Inc., propietaria de HBO Max, lo hizo hasta un 2,8%. A pesar de este bache, Netflix sigue estando muy por delante de la mayoría de sus competidores fuera de Estados Unidos, y es el mayor servicio de streaming del mundo. La empresa cree que puede revertir la tendencia actual atrayendo a nuevos clientes con mejores programas y encontrando más formas de cobrar a su base de usuarios actual. Para el segundo trimestre, Netflix predice que las ventas crecerán 9,7%, hasta 8.050 millones de dólares, con un beneficio de tres dólares por acción. Ambos están por debajo de las previsiones de Wall Street de 8.230 millones de dólares y 3,02 dólares por acción. Comentario de AgendAR: En este caso, como usuarios. Creemos que el streaming llegó para quedarse, y ya ha cambiado nuestra sociedad. El cine seguirá existiendo, por supuesto, como el teatreo, pero la ida semanal al cine como hábito de mayorías… fue. Netflix superará este bache, o se fusionará con otras plataformas. Pero podemos tener esperanzas esta crisis hará que mejoren esos algoritmos ridículos que hoy nos sugieren bodrios, y que rescaten películas maravillosas de décadas pasadas, en lugar de las «clase c a z» que son la mayoría de las que ofrecen hoy. Sería un final feliz al viejo estilo Hollywood.

Los proyectos de NA-SA: Atucha III, 20 años más para Atucha I; y su repercusión en la comunidad

Jorge Sidelnik, el vicepresidente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), dio una entrevista hace pocos días a un medio local de Zárate, la localidad donde está el predio de las Atuchas. La reproducimos íntegra, porque muestra que la industria nuclear, además de brindar energía sin emisión de carbono, de desarrollar las capacidades técnicas argentinas y nuestro prestigio en el mundo, tiene un papel decisivo en la creación de empleo calificado y bienestar en la comunidad. Aparte de una primicia: la Corporación Andina de Fomento podría financiar parte de los proyectos de NA-SA.

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El vicepresidente de NA-SA anticipa los trazos gruesos de la planificación por ejecutar, sus lineamientos de desarrollo internacional, su vinculación con una futura red de empresas y proveedores que impacten en el tejido productivo de la región. Y remarca el histórico vínculo de la empresa con el Desarrollo Humano y la Promoción Social de todos sus enclaves territoriales. «El Sitio Atucha ha crecido mucho con Atucha 2. Esperamos que el proyecto CAREM 25 megavatios sea una realidad concreta, en la que nosotros aportamos, y que si bien es un proyecto originado en la Comisión Nacional de Energia Atómica, representa al sector y da trabajo a la gente. Nosotros, como Nucleoeléctrica, tenemos tres grandes proyectos para la zona». • ¿Cuáles son esas iniciativas? Primero queremos lograr 20 años más de operación en Atucha I. Es un proyecto que comenzará durante 2024, que demandará un pico de fuerza laboral de unos 2000 trabajadores zonales, quienes nos quieren sobremanera y como siempre, con quienes mantenemos una excelente relación de esfuerzo productivista. Posteriormente concretaremos Atucha III -la tercera unidad del complejo nuclear, que intensificará la autonomía energética del país – que esperamos iniciarlo a principios del año venidero, el que traerá trabajo de alta calidad y notorios beneficios para Zárate, Lima y toda su zona natural de influencia, con una representación demográfica de 7000 operarios, que podrán explicarse como «otra ciudad» de rasgos industriales y derrame económico -obra civil-. Estamos en camino de ejecutarlo -tres pautas- y pensamos que a la zona le daremos un impulso importantísimo. El accionista mayoritario potencia ese rol estratégico de la concepción energética nacional. Cuando asumimos en abril de 2021, el plan de acción aprobado por el accionista mayoritario incluía todos estas pautas que describí anteriormente. No expresamos ideas fantasiosas, sino que divulgamos el ordenamiento y las determinaciones del accionista principal. Además Nucleoeléctrica siempre materializa sus acciones concretas de Responsabilidad Social Empresaria con el Ambiente, la Comunidad y sus Actores conexos, que calificamos como de estrecha, perdurable y fortalecida relación territorial, que no suplanta políticas públicas, pero que sostiene y estimula, capacitación, educación y relación con la Tercera Edad… Eso también es Nucleoeléctrica. Con su presencia, los actores regionales -gobiernos locales, academia, fuerzas del trabajo, organizaciones sindicales- también avalan la expansión del sector y del complejo nuclear. Por supuesto. Sin ellos no hay sector nuclear que valga.
«A medida que nos conozcamos con nuestra contraparte china deberemos constituir una red de desarrollo de proveedores pymes e industriales que cerrará el circuito de fomento e impulso económico que queremos consolidar»
Lo interpreta, entonces, como un proceso sinergizado que amalgama expectativas territoriales de crecimiento y desarrollo? Sin que la Comunidad estuviese de acuerdo, nada de esto podría llevarse a la práctica. Por ello consideramos que durante estos 48 años en los que se construyó, forjó y consolidó Atucha I, logramos ese Consenso Social. ¿Qué etapas lineales prosiguen de forma inmediata? Realizar la extensión vida de Atucha I para 2024. También debemos cumplir nueve condiciones precedentes para poner en marcha el contrato que firmanos el 1º de febrero con nuestra contraparte china, que dará inicio al proyecto. A medida que nos conozcamos con nuestra contraparte china deberemos constituir una red de desarrollo de proveedores pymes e industriales que cerrará el circuito de fomento e impulso económico que queremos consolidar. ¿Habrá otro agente financiero internacional? Está en estudio la participación de la Corporación Andina de Fomento, que financió el proyecto de extensión de vida de Atucha I. Tuvimos una muy buena relación y experiencia juntos a ellos.

«RAÍCES»: reconocen a científicos argentinos en el exterior y a extranjeros que aportan a la ciencia argentina

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Cuatro científicas y científicos argentinos que residen en el exterior recibieron ayer martes 19 de abril el premio Raíces 2021, y tres extranjeros el premio Leloir 2021, por sus aportes al desarrollo de la ciencia argentina, en la 10° entrega de estos galardones que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. «Estos premios se inscriben dentro del Programa Raíces que nació con el objetivo de repatriar a investigadoras e investigadores que se fueron en los años 90, cuando nos mandaron a lavar los platos», dijo durante la ceremonia el ministro Daniel Filmus. Y continuó: «Hoy el programa tiene dos objetivos; por un lado financiar el retorno de quienes están haciendo sus doctorados o posdoctorados afuera; y por el otro generar redes con quienes deciden quedarse en esos países, para que puedan aportar al sistema científico nacional«. El programa Raíces ha formado redes en 17 países. Las primeras tienen varios años de antigüedad, como la de Alemania. Las últimas en crearse son de 2021, con sedes en Brasil, España, Nueva Zelanda y República Checa. Cada Red tiene una estructura propia, autoridades elegidas por sus integrantes y reconocidas por el Ministerio, e impulsan actividades de interés para sus miembros y trabajan en acciones colectivas junto al Programa. Otorgados desde 2008, los premios Raíces están destinados a argentinas y argentinos dedicados a la ciencia, investigación y tecnología que residen en el exterior y colaboran activamente con el fortalecimiento de la ciencia nacional, mientras que los premios Leloir son a personas extranjeras que trabajan en el fortalecimiento de las capacidades científicas y tecnológicas de Argentina.
El premio se interrumpió entre 2017 y 2019 y se relanzó en diciembre de 2020.
«Los premios muchas veces sirven para visibilizar un trabajo que estaba invisible. Este premio es un reconocimiento a esa tarea de cooperación que venimos realizando entre investigadoras e investigadores de Alemania y Argentina y una manera de comprometernos hacia el futuro», declaró la antropóloga social alemana Bárbara Göbel, quien recibió el Leloir en la categoría Ciencias Sociales y Humanidades. Su aporte al sistema de ciencia, tecnología e innovación argentino se centra en dos niveles: por un lado, la contribución como antropóloga mediante la investigación, la docencia y la publicación de trabajos en el país acerca de las desigualdades socio-ambientales y las asimetrías de conocimientos. Por otro lado, es gestora del Instituto Iberoamericano, una institución puente para las relaciones científicas entre Alemania y Argentina. En estas ciencias el premio Raíces fue para la filósofa Nora Delia Rabotnikof Maskivker, quien se doctoró en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y brindó cursos y seminarios en instituciones académicas de distintos países de Latinoamérica. También promovió proyectos de investigación conjuntos Conacyt-Conicet, dirigió tesis de posgrado en Argentina, México y Chile y supervisó estancias de investigación y pasantías de numerosos estudiantes de posgrado en México. En el área de Ciencias Agrarias, Ingeniería y Materiales, el premio Raíces fue para Víctor Sadras, ingeniero agrónomo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) con un doctorado en la Universidad de Melbourne. En la actualidad Sadras lidera el programa de ciencia de cultivos en el South Australian R&D Institute; y entre sus logros, desarrolló un modelo teórico avanzado del rendimiento de cultivos de grano. Desde 2001 publicó 201 artículos de los cuales 96 tienen coautoras argentinas. En esta área, el premio Leloir fue para Germán Carlos Spangenberg, ingeniero agrónomo de la Universidad de la República del Uruguay, quien cuenta con un amplio reconocimiento internacional en genética, genómica y biotecnología en forrajeras. A su vez, fomentó el desarrollo de recursos humanos al dirigir a más de cuarenta tesistas de postgrado en Alemania, Suiza y Australia, e impulsó significativamente el fortalecimiento del sistema de ciencia, tecnología e innovación, así como la colaboración Sur-Sur. En Ciencias Biológicas y de la Salud, el premio Raíces fue para Enrique Mesri, doctor en Química FCEyN-UBA y presidente de la Asociación Argentino-Norteamericana para el avance de la Ciencia la Técnica y la Cultura (Anacitec). Actualmente es profesor de Microbiología e Inmunología en la Universidad de Miami y Sylvester Cancer Center, Florida (Estados Unidos) y codirige con los doctores Omar Coso (IFIByNE), Pedro Cahn (Fundación Huésped), Gabriel Rabinovich (Ibyme) y Martin Abba (UNLP) el consorcio internacional U54 financiado por el NIH para entrenar a la próxima generación de científicos argentinos en Cáncer y SIDA. En la categoría de Ciencias Exactas y Naturales, obtuvo el premio Raíces Marcela Carena, quien tiene su título de grado en física del Instituto Balseiro y se doctoró en la Universidad de Hamburgo. Carena es Jefa de la División de Física Teórica del Fermi National Accelerator Laboratory, donde creó un programa de perfeccionamiento para estudiantes de grado en Argentina y Latinoamérica. En esta categoría, el premio Leloir fue para la checa Michaela Kraus, Doctora en Ciencias Naturales del Departamento Estelar del Instituto Astronómico. Kraus estudia la evolución de las estrellas masivas, desde su nacimiento hasta su culminación en una espectacular explosión de supernova. Durante su trayectoria realizó intercambios continuos con investigadores argentinos, muchos trabajos en colaboración y formación de estudiantes, gracias a las cuales en está última década se lograron desarrollar nuevas ramas de investigación en la astronomía argentina. El ministro Filmus, el canciller Cafiero y la doctora Gobel nos hablan en este video del significado del acto: