miércoles, 15 julio, 2026 - 5:49 am

Desde WIN España: “La energía nuclear más las renovables, el mix energético del futuro”

WiN (Women In Nuclear) Global es una asociación que procura reunir a todas las mujeres que trabajan profesionalmente en todos los campos de la energía nuclear y sus aplicaciones. Cuenta con más de 35.000 miembros en más de cien países. WIN Argentina organiza webinars, laboratorios virtuales, y entregó recientemente el Nuclear Future Award 2022. WiN España es presidida por Susana Falcón. En este reportahe habla de su trayectoria y sus dificultades, no muy distintas de las de sus colegas argentinas. «Siempre le gustaron las Ciencias: “saber cómo funcionan las cosas y cómo se producía la energía, y la nuclear me parecía la más interesante”, por lo que estudió la carrera de Ciencias Físicas y se especializó con un Master en Energía Nuclear. Enseguida entró en el centro de investigación CIEMAT, en particular a la Unidad de Formación en protección radiológica y tecnología nuclear Asegura que he tenido la suerte de dedicarse a lo que le gusta: “a la transferencia de conocimiento, formación y capacitación en estos temas que me apasionan”. A lo largo de su trayectoria fue creciendo profesionalmente, ampliando temas, participando en grupos nacionales e internacionales, y en sociedades profesionales hasta llegar a presidir Women in Nuclear España. -¿Qué le atrajo de este sector? – Los distintos usos tan variados de las radiaciones ionizantes siempre me han fascinado. Tanto en medicina y en procesos industriales, como en la producción de energía. Vivimos en un mundo cada vez más tecnológico, más dependiente de energía, y a la vez con más conciencia medioambiental, donde este sector tiene un papel importante, y quería formar parte de él. -¿Ha tenido que superar obstáculos por su condición de mujer? Si es así, ¿cómo lo ha gestionado? – Sólo al principio de mi carrera. Hace treinta años entraban pocas mujeres jóvenes al sector nuclear; una vez entré en CIEMAT, que es un centro público, nunca he encontrado obstáculos por ser mujer, aunque la verdad es que sin conciliaciones laborales se hacía complicada la gestión del tiempo, los niños pequeños, los viajes y el trabajo…, pero nada que no hiciéramos muchas. Ahora todo es más fácil. -¿Nuestro país cuenta con mujeres en el ámbito de la energía nuclear de forma similar al resto de países europeos? –Pues sí, y si me apuras, incluso más. Women in Nuclear España realizó un estudio sobre la presencia de la mujer en el sector nuclear español hace un par de años y estamos en un 29 %, cuando en Europa es del 25%. Aunque son números todavía bajos, estamos intentando visibilizar el trabajo de nuestras profesionales para alentar a las nuevas generaciones a adentrarse en este mundo tan bonito de las radiaciones. -La asociación que preside, WiN, tiene entre otros objetivos, dar a conocer la energía nuclear, ¿se ha convertido este objetivo en misión imposible tras décadas de la oposición de diversos grupos? -Al contrario, los tiempos están cambiando y la gente demanda información. Es un reto apasionante, tenemos un equipo más que motivado y con el trabajo hecho hasta ahora podemos afirmar que el conocimiento rompe muchos mitos, muchas barreras dogmáticas y que vamos a seguir trabajando para aportar, junto a muchas otras instituciones y personas que también lo hacen, nuestro granito de arena para que la ciencia y la tecnología nuclear sean mucho más conocidas. Y a partir de ahí, con información y datos, no supuestos ni prejuicios, que cada uno pueda formarse su propia opinión. -¿Hoy en día se está valorando de una nueva forma la energía nuclear? ¿Tiene una fuerte competencia en el sector de las renovables? -Yo defiendo la complementariedad de ambos recursos. Hasta la fecha, a nivel mundial, el parque nuclear ha evitado la emisión de 67.000 millones de toneladas de CO2 y sigue evitando emisiones a un ritmo de 2.000 millones de toneladas de CO2 al año. En 2021 el 32% de la electricidad sin emisiones contaminantes generadas en España fue de origen nuclear, convirtiéndose nuevamente en la fuente que más ha contribuido a reducir emisiones. Por todo ello, si el objetivo es la descarbonización, renovables y nuclear no deben entenderse, y nosotros no lo hacemos, como competencia, sino como los fundamentos del mix energético del futuro. -La ciudadanía puede tener miedo a fugas de radiaciones que resulten perjudiciales para la población, ¿tiene razón? ¿Podemos decir que estamos libres de radiaciones ionizantes? -Las centrales nucleares españolas funcionan de manera segura, fiable y eficiente. Están diseñadas, mantenidas y operadas de manera robusta y segura siguiendo los más exigentes estándares de seguridad establecidos por el Consejo de Seguridad Nuclear, la Unión Europea y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero sí estamos rodeados de radiación ionizante de origen natural a la que contribuyen los elementos radiactivos naturales que contiene la corteza terrestre y, en menor medida, la radiación cósmica. -¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a una emisión accidental o una emergencia en este sentido? -En cualquier caso, seguir las indicaciones que recibirían, en nuestro caso de Protección Civil, que sería quien indicaría a la población si fuese necesario tomar, como ante cualquier otra situación de crisis, medidas de protección. Creo que en estos tiempos más que nunca es necesario no generar alarmas o miedos que se añadan a lo difícil que es ya la situación. España, como todos los países europeos tiene protocolos y personas preparadas para atender las emergencias y recibiríamos las instrucciones e indicaciones que correspondiese a cada situación. Los ciudadanos, entre los que me incluyo, debemos estar tranquilos. -En la situación internacional que estamos viviendo con el conflicto en Ucrania, ¿estamos en riesgo de guerra nuclear?, ¿qué valoración hace? -Desde WIN (SNE) abogamos y trabajamos en el uso civil de la energía y la tecnología nuclear en todos sus campos y esa es nuestra apuesta de futuro. En relación al conflicto de Ucrania, lo primero en lo que debemos pensar es en el desastre humanitario y las miles de personas que se han visto obligados a dejar atrás su vida por este conflicto armado. Como persona, no puedo estar a favor de ninguna guerra.»

Uruguay pidió información a la Argentina por la futura planta nuclear Atucha III

El canciller de Uruguay Francisco Bustillo le envió una carta a su par argentino, Santiago Cafiero, para solicitar información sobre la central nuclear Atucha III que Argentina construirá en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.

El pedido en la carta se basa en la Convención sobre Seguridad Nuclear del año 1994, realizada en Viena, y aprobada por Argentina y Uruguay –este último a través de la ley 17.588 de 2002. Específicamente, Bustillo le pidió información a Cafiero basándose en el artículo 17 de la Convención, que sostiene que un país que instale una central nuclear debe «consultar a las Partes Contratantes que se hallen en las cercanías» y puedan verse afectadas por la construcción, y también «proporcionar la información necesaria» a las partes para «evaluar y formarse su propio juicio» sobre las «probables consecuencias» para la seguridad del país. En la misiva se menciona al artículo 16.2 del documento, que exhorta al país que construya una planta a que «suministre información pertinente sobre los planes de emergencia y respuesta» a los «Estados que se hallen en las cercanías de una instalación nuclear», cuando sea «probable» que se vean afectados por «una emergencia radiológica» en la instalación. Hasta ahora, Argentina no ha enviado una respuesta al pedido. En Cancillería aseguran que la situación se encuentra dentro de sus plazos, debido a que el comienzo de la construcción de la central está previsto para finales de 2022 o principios de 2023. Además, las fuentes dijeron que hay una «buena relación para estos asuntos» entre Bustillo y Cafiero, que también conversaron sobre esta situación en la asunción del presidente de Chile, Gabriel Boric, el 11 de marzo. La nueva planta será la tercera de Atucha en la localidad de Lima, que tiene 10.000 habitantes y está a 133 kilómetros de Colonia del Sacramento, y a alrededor de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hoy está previsto que el Directorio del FMI apruebe el acuerdo con Argentina. Y trate el caso de Rusia

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El gobierno argentino espera que esa aprobado por una amplia mayoría. Hay expectativa por votos de países renuentes, como Japón. El directorio trata hoy además el caso de Rusia.

Un año y un mes después del inicio de las negociaciones, concluirá hoy una etapa. El «board» (directorio) del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará, se supone con una mayoría superior al 80% (al menos eso se espera en Buenos Aires), el Facilidades Extendidas negociado entre febrero de 2021 y marzo del 2022. Hacia delante, le esperarán al país y al organismo que maneja Kristalina Georgieva, en el mejor de los casos, 12 años de relación directa. Durante una primera etapa de 2 años y medio el país deberá rendir exámenes cada tres meses. El directorio del Fondo se reunirá por primera vez en este mes para tratar dos temas: el acuerdo con Argentina y el caso ruso, por lejos el más complicado de la agenda del organismo. Por esto se espera que el debate sobre la aprobación del Facilidades Extendidas demanda mucho menos tiempo de discusión que la suspensión o mantenimiento de Rusia como miembro pleno; uno de los capítulos políticamente más complejos de resolver en años dentro del FMI. Para dejar este tema en el centro de los tratamientos, lo que se supone en Washington es que la cuestión argentina sería tratada primero, rápido y con pocos oradores. Si se cumple esta previsión, sería una buena alternativa para Argentina. Especialmente porque se recortaría el listado de representantes de países miembros del board que hacen cola para criticar la política económica del país. Aún votando a favor.

El acuerdo con el FMI y los mitos argentinos sobre el Estado, los impuestos y la emisión

Francisco Eggers es el economista -profesor de finanzas de la Universidad de La Plata- que en noviembre de 2016 advirtió públicamente: “El sector público se está endeudándose a un ritmo peligroso…». No fue el único, por supuesto, ni tampoco eso lo hace infalible. Nadie lo es. Pero nos parece que esta columna ayuda a encarar un debate económico. Que no se reemplaza repitiendo, o gritando, slogans:

«Nuestra economía anda mal desde hace demasiado tiempo y eso, en alguna medida, se vincula con la falta de comprensión de los problemas económicos. El país es terreno fértil para relatos que confunden y que contribuyen a tolerar políticas económicas que se concentran en el corto plazo, y que a largo plazo resultan nefastas.

En materia de relatos que confunden, hoy me enfoco en algunos mitos fiscales: cosas que no son ciertas, pero se dicen repetidamente, hasta que muchos las terminan creyendo. 

El mito fiscal seguramente más dañino es el que afirma que el déficit fiscal no es un problema. Que la escasez de dólares puede ser un problema, pero no que el Estado tenga más gastos que ingresos, porque puede emitir pesos para pagar la diferencia. Que el déficit del gobierno es superávit del sector privado y que, en la medida en que haya recursos desempleados, su efecto es generar la demanda que pueda emplear esos recursos.

Claro, si emitir dinero para financiar el gasto público fuera gratis y hasta creara valor, la economía como ciencia perdería razón de ser, porque los recursos dejarían de ser escasos.

Lo real es que, cuando el déficit fiscal excede los límites dentro de los cuales el sector privado lo puede financiar sin mayor riesgo, lo que crea es inestabilidad, con sus consecuencias de alta inflación y falta de crecimiento económico.

Lo venimos experimentando; el único período de los últimos 28 años en que hubo al menos 12 trimestres seguidos de crecimiento fue desde el 4° trimestre de 2002 hasta el 3° de 2008 (24 trimestres seguidos de crecimiento). No por casualidad, fue también el de mayor solvencia fiscal.

El resto del tiempo hemos sufrido, a la corta o a la larga, las consecuencias de la falta de responsabilidad fiscal: acumulación de deuda que termina siendo impagable y/o alta inflación.

Se suele vincular la idea de que tener déficit fiscal no es costoso y reactiva la economía siempre que haya recursos desempleados, con el pensamiento keynesiano. Para los que sostienen esa idea, es una forma de buscar apoyo en una corriente de pensamiento respetada- Para otros, es una forma de denostar a Keynes, el economista más importante del siglo XX, quien defendió la intervención del gobierno en la economía y por eso se ganó el odio de los conservadores, que preferirían que el Estado se limite a proteger sus derechos de propiedad.

Un corolario de este mito del “déficit fiscal inofensivo” es pensar que reducir los subsidios a las tarifas de gas y electricidad va contra “la gente”, que solo se hace porque lo piden los malos, o sea, el FMI y sus socios.

La verdad es que un nivel de subsidios indiscriminados como tenemos actualmente es negativo desde el punto de la equidad, porque es un mal criterio de equidad subsidiar en función de cuánto se gasta de electricidad y gas. Es malo desde el punto de la eficiencia, porque lleva a sobreconsumo y, sobre todo, es malo desde el punto de vista macroeconómico, porque consolida o amplía el déficit fiscal en un momento como este, en el que necesitamos estabilidad y crecimiento, que no vamos a lograr si seguimos con la fragilidad fiscal que tenemos.

Otro mito, de importancia menor, pero que logró bastante éxito, es el de que el gobierno de Macri fue el campeón de la disciplina fiscal, que logró reducir el déficit hasta lograr el equilibrio hacia el fin de su mandato.

¿Qué dice la cuenta de inversión que prepara anualmente la Contaduría General de la Nación? Que la gestión de Macri tuvo mayor déficit fiscal que cualquiera de las tres que la precedieron.

Como porcentaje del PBI, el déficit de la Administración Pública Nacional, incluyendo la emisión monetaria para financiarlo, fue 2,2% en 2012; 3,5% en 2013; 5,9% en 2014; 5,0% en 2015; 7,1% en 2016; 6,3% en 2017; 5,5% en 2018, y 4,9% en 2019. Tomando promedios de gestión, entre 2012 y 2015 fue poco más de 4% del PBI, mientras en la gestión Macri fue de 6%. Si se restan los intereses devengados en años previos, reconocidos en 2016, la diferencia se reduce, pero está lejos de revertirse. En la gestión Macri inicialmente el déficit subió, luego bajó, pero concluyó con un registro similar al del último año de gestión de Cristina Kirchner.

¿En qué se basa el mito de la prolijidad fiscal de Macri? Por un lado, en algunos cálculos extraños, que llevan a inflar el déficit del período previo y a subestimar el déficit de la gestión Macri. Y, por otro lado, en hablar del déficit “primario”, es decir, excluyendo los gastos de intereses pagados a terceros (privados y organismos). Ese déficit sí se redujo: de 3,9% del PBI en 2015, a 1,5% en 2019. Pero ¿qué motivo hay para excluir el gasto en intereses? A veces se dice que no es consecuencia de la gestión, pero al menos en este caso lo es: los pagos de intereses crecieron junto con la deuda, que aumentó fuertemente en la gestión de Macri.

Por lo demás, el pago de intereses afecta la solvencia del Estado de la misma forma que el pago de obra pública, de jubilaciones, de subsidios tarifarios y de remuneraciones. No hay un motivo técnico, y menos un motivo social, para considerar que es mejor gastar en intereses de la deuda que en “gasto primario”.

¿Cómo se sostiene ese mito? Quienes defienden la gestión Macri, destacan como logro la reducción del déficit. Y algunos de quienes la atacan, lo ponen como ejemplo de que bajar el déficit fiscal no trae ningún beneficio al país, teniendo en cuenta que esa gestión terminó con más inflación, más recesión y más desigualdad que cuando empezó. Pero no es cierto que haya habido una política deliberada de disminución del déficit fiscal: a partir de un nivel muy alto en 2015, creció en 2016 y 2017, para reducirse en los dos años siguientes a un nivel similar al de 2015, no porque el gobierno quisiera, sino por los problemas que surgieron para financiarlo.

Tercer mito: que la recesión de 2018-2019 fue consecuencia del programa con el FMI. Para empezar, las dos terceras partes de esa caída del nivel de actividad se produjo en el primer semestre de 2018, cuando el programa del FMI todavía no estaba en vigencia. La recesión se originó en la interrupción del esquema de financiamiento con deuda pública externa vigente hasta enero de 2018; el programa del FMI lo que intentó es contener el daño, para que impacte lo menos posible en las elecciones de 2019, tratando de preservar las chances de reelección del Presidente.

Los fondos del préstamo del FMI, sumados a una parte de las reservas acumuladas, se usaron para pagar servicios de deuda en moneda extranjera y para contener el alza del dólar, al entregarle divisas a quien quisiera llevárselas. Favorecieron, entonces, a quienes tenían títulos de la deuda pública argentina y querían sacárselos de encima, y a quienes tenían pesos y querían sacárselos de encima.

¿Qué hubiera ocurrido sin ese préstamo? Los fondos, de todos modos, iban a querer salir del país; se hubiera anticipado el default y la suba del dólar hubiera sido mucho mayor de la que fue, ya que el Banco Central no iba a tener con qué contenerla. Estaríamos en el escenario de fines de 2001-principios de 2002, cuando el gobierno se quedó sin financiamiento y no tuvo más remedio que ir a un equilibrio fiscal en cuestión de pocos meses; la recesión hubiera sido bastante más profunda de lo que terminó siendo.

El problema con el préstamo del FMI no fue que haya forzado un ajuste: en realidad, lo moderó, al hacer que se alargue en el tiempo. El problema es que sustituyó deuda con privados –que debería haber corrido la misma suerte que la que se reestructuró en 2020– por deuda privilegiada con el FMI, que no admite quitas, se pactó para ser pagada con muy pocos años de plazo, y devenga una tasa de interés mayor que la de la deuda reestructurada con privados. El FMI le tiró un salvavidas a Macri para ayudarlo en las elecciones, condicionando a la siguiente gestión. No se llegó a la reelección de Macri, pero obtuvo más votos que si hubiera habido, antes de las elecciones, una mayor devaluación, inflación y recesión, resultado que podía esperarse si el FMI no hubiera puesto a su disposición los 44 mil millones de dólares del préstamo.

Y para cerrar, por ahora, con los mitos, hay quienes parecen pensar que solo haremos ajuste fiscal si se aprueba el acuerdo con el FMI; en caso contrario, no será necesario.

Como si el ajuste fuera solo el que surge de medidas del gobierno, como el aumento de tarifas de gas y electricidad, y no el que se impone a través de la inflación, que quita capacidad de compra a la población y afecta especialmente a quienes menos capacidad tienen de defenderse de ella, que también son los más perjudicados con esa quita, porque tienen menos margen de ahorros o de reducción de gastos prescindibles.

Si no se llegara a un acuerdo con el FMI se incumpliría con ese préstamo, también con el Club de París, y probablemente también con otros organismos de crédito internacionales, como el Banco Mundial, el BID y la CAF, porque a partir del incumplimiento con el FMI congelarían sus desembolsos, pero van a seguir solicitando que se paguen los servicios de sus préstamos, que sólo en 2022 son más de 2.200 millones de dólares.

El sector público se quedaría sin financiamiento externo y el crédito comercial al sector privado se vería reducido fuertemente, lo que complicará las importaciones, presionando más sobre los precios y el tipo de cambio. El sector público no podría tener más déficit que el que pueda financiar en pesos sin caer en una peligrosa aceleración de la inflación, con lo que va a haber más recesión y, por lo tanto, menor recaudación fiscal. ¿Cuáles fueron los períodos de la historia reciente en el que hubo más ajuste de gastos? Entre 1987 y 1989 el gasto público –sin incluir los servicios de la deuda– se redujo 3% del PBI. Entre 2001 y 2002, casi 4% del PBI. ¿A qué se debieron esos ajustes? Básicamente, a inflación y recesión, no a una suba de tarifas de servicios públicos.

El aumento de las tarifas impulsará transitoriamente la inflación, pero, en la medida en que el déficit se reduzca, se irán dando las condiciones para una baja sostenida de la inflación. Ahora bien: si se reduce la inflación, el gasto en Seguridad Social aumentará, por el mecanismo de indexación con retraso que tiene. La única forma de dar lugar a que suba ese gasto, sin aumentar el déficit fiscal ni reducir fuertemente la inversión pública, es bajar los subsidios tarifarios. Para ello, es inevitable que aumenten las tarifas, lo que debería hacerse de la forma más equitativa posible. Parece muy cómodo dejar que el ajuste lo haga la inflación, y entonces decir “no es culpa nuestra, es de los empresarios que aumentan los precios”; pero, con seguridad, será un ajuste inequitativo, como lo viene siendo. Sería más equitativo que sea el Estado el que establezca quién paga los costos. Eso implicará que el gobierno pague costos políticos. Pero, a la larga, es lo mejor.»

Francisco Eggers

Argentina ingresa a la Agencia Internacional de la Energía. La credencial es Vaca Muerta

La Argentina ingresa como miembro a la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Esta organización, que depende de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), reúne a las máximas autoridades en la materia de los países líderes para discutir acciones en el contexto de la crisis energética mundial. El ministro de Economía, Martín Guzmán, que está en Francia en el marco de la renegociación con el Club de París, firmó ayer la adhesión de Argentina.
«Nos complace unirnos a la IEA como miembro asociado, esperamos trabajar de manera conjunto y articulado», dijo Guzmán.
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El ministro de Economía consideró que «es un buen momento para que la Argentina ingrese como miembro asociado de la IEA, porque la aceleración del desarrollo del sector energético es una prioridad para el país, tanto por razones productivas como macroeconómicas».
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«En el mundo, Argentina puede hacer un aporte importante a la transición energética. Primero, a través de la producción de energía renovable», sostuvo y argumentó que «la región del noroeste y Cuyo presenta la mayor irradiación fotovoltaica del mundo» y que el país tiene «potencial ventaja comparativa para la energía eólica en la Patagonia».
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«El gas también es una energía de transición y tenemos la segunda mayor reserva de gas shale del mundo, Vaca Muerta. La producción de gas natural está aumentando y nuestro objetivo es poder producir GNL dentro de unos años. También estamos ampliando la producción de minerales de transición», sostuvo Guzmán.
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«La transición energética también es una cuestión de balanza de pagos. En un mundo con fijación de precios del carbono, la adaptación de los sectores energéticos será fundamental para la estabilidad macroeconómica y financiera en las próximas décadas».Guzmán mantuvo más temprano un encuentro con el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, en la que, según publicó el ministro en sus redes sociales “se analizó el contexto económico global y la respuesta multilateral a los desafíos impositivos derivados de la digitalización de la economía”.La IEA tiene entre sus objetivos la coordinación de políticas energéticas (de sus países miembros) con la finalidad de asegurar la provisión de la energía a sus habitantes.

Vizzotti: «Con el inicio del invierno se espera que aumente el número de casos de Covid 19»

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La ministra de Salud afirmó que el inicio de clases, la presencialidad plena y el frío invernal, hacen esperable la suba de casos. Recomendó que los grupos de riesgo acudan por un refuerzo porque «el objetivo de la vacunación es que ese aumento no se traduzca en internaciones y muertes».

«Teniendo en cuenta el inicio de clases, la presencialidad plena, el comienzo del invierno y el frío, e independientemente de la variante Ómicron o de la subvariante BA2, es esperable que aumenten los casos», dijo Vizzotti al hablar el miércoles durante una reunión con la Red Argentina de Periodismo Científico (RAdPC).. «Si bien sabíamos que con las vacunas no íbamos a dejar de tener casos, el objetivo de la vacunación es que ese aumento no se traduzca en internaciones y muertes», agregó. «Por eso es muy importante avanzar con la vacunación de todas las enfermedades respiratorias, avanzar con los refuerzos de Sars cov 2 y de Covid-19 porque con la percepción de riesgo bajando, las personas pierden los turnos y no se acercan a vacunar», dijo. En tanto, señaló que «se está trabajando con los ministros de todas las jurisdicciones para cambiar el parámetro de vigilancia epidemiológica que consiste en dejar de contar el número de casos para pasar a evaluar el índice, la razón de las internaciones en terapia intensiva por Sars cov 2 y la tensión del sistema de salud».

«Es importante vigilar de forma integrada las enfermedades respiratorias»

En lo que respecta a la cuarta dosis de refuerzo contra Covid-19, la ministra informó que, «las personas que cumplieron cuatro meses desde su segunda dosis o tercera, si tuvieron dosis adicional, se acerquen a recibir su refuerzo ya que están disponibles en los vacunatorios». «Entre dosis adicionales y refuerzos estamos con un poco más de 18 millones de dosis aplicadas. La población de mayor riesgo tiene esa protección, así como las personas que requieren viajar al exterior. Lo que estamos buscando es avanzar con el resto de la población que falta», agregó. «Los adolescentes, al haber iniciado más tarde el esquema de vacunación, recién ahora van cumpliendo los cuatro meses». «Y para los niños y las niñas de entre tres y once años, aún no hay recomendación de vacunación de refuerzo en el mundo», concluyó.

Arnaldo Medina es el nuevo presidente de la Asociación Argentina de Salud Pública

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El rector de la Universidad Nacional “Arturo Jauretche”, Arnaldo Medina, fue elegido anoche como nuevo presidente de la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP), una institución conformada por referentes del sanitarismo argentino que se propone contribuir a la elaboración, ejecución y evaluación de políticas públicas destinadas a mejorar el nivel de salud de la población. Tras una asamblea llevada a cabo en la Facultad de Odontología de la UBA en la que se presentaron las candidaturas de Medina –por la lista “Salud Colectiva”– y la de Rubén Torres en representación de la lista “Federal y Plural”, el ex viceministro de Salud de la Nación resultó electo al imponerse con el 88% de los votos emitidos. En la cabeza de la lista liderada por Medina, un reconocido médico sanitarista entre cuyos antecedentes se cuentan haber sido el creador y primer director del Hospital “El Cruce-Néstor Kirchner, de Florencio Varela, lo secundó Alejandra Sánchez Cabezas, quien es médica, máster en epidemiología, gestión y políticas de salud, doctora en ciencias políticas y que cuenta con una amplia experiencia en diseño, dirección e implementación de programas sociales con poblaciones vulnerables. “La conformación de nuestra lista respondió a las inquietudes de un grupo de profesionales que trabajan en y por la salud pública en todo el país, convencidos de que la salud es un valor capaz de unir a los argentinos”, señaló Medina tras conocerse el resultado de la elección. Medina dijo que la agenda de trabajo de la nueva conducción de la AASAP incluye “la seguridad y soberanía alimentaria; salud y cambio climático, además de hacer aportes para detener las enfermedades infecciosas emergentes, lo que incluye pensar en la preparación para actuar en situaciones de futuras pandemias”. La lista fue integrada también por el licenciado Hugo Mercer como secretario; el licenciado Ariel Goldman como tesorero: la licenciada Lidia Blanco como primera vocal; la licenciada María Marcela Botinelli como segunda vocal e Ignacio Maglio como tercer vocal. Medina explicó que desde la AASAP se pondrá el foco “en el financiamiento y cuidado de las trabajadoras y los trabajadores de la salud, pensando también en capacitaciones sobre el uso adecuado de las nuevas tecnologías”, y agregó que «también tenemos entre nuestras prioridades el acceso a los medicamentos, el empoderamiento de la población en el proceso de determinación de la salud y la agenda inconclusa de salud mental, además de la protección materno infantil y adolescente”. Fundada en 2017, entre los objetivos de la AASAP se encuentra el de funcionar como un espacio interdisciplinario que contribuya a la elaboración, ejecución y evaluación de políticas públicas en el campo de la salud, bajo una mirada amplia que contemple los determinantes sociales, la calidad y acceso a los servicios que la población recibe y las políticas sanitarias que los crean y regulan.

Cómo ve el gobierno de EE.UU. la guerra en Ucrania. Y cómo podría estar muy equivocado – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí.) En cualquier caso, Putin tiene otras opciones menos incendiarias si decide escalar. La guerra cibernética hasta ahora ha sido el perro de Sherlock Holmes que no ladró. El lunes, la administración de Biden advirtió oficialmente al sector privado: “Cuidado con el perro”. También son concebibles los ataques físicos directos a la infraestructura (por ejemplo, los cables submarinos que transportan la mayor parte del tráfico digital global). No veo en las estrategias occidentales actuales ningún reconocimiento real de lo mal que podría ir esta guerra para Ucrania en las próximas semanas. El incentivo para Putin es obviamente crear para sí mismo una posición de negociación más fuerte que la que tiene actualmente antes de entrar en negociaciones serias. Los ucranianos han mostrado sus cartas. Están dispuestos a abandonar la idea de la pertenencia a la OTAN; aceptar la neutralidad; buscar garantías de seguridad de terceros; aceptar límites a su propia capacidad militar. Lo que está menos claro es cuál es su posición sobre el futuro estatus de Crimea y las repúblicas supuestamente independientes de Donetsk y Luhansk. Parece obvio que Putin necesita algo más que esto para poder afirmar con credibilidad que ha ganado su guerra. Parece igualmente obvio que, si creen que están ganando, los ucranianos no cederán ni un kilómetro cuadrado de territorio. El control de la costa del Mar Negro le daría a Putin la base para exigir más concesiones, en particular un “puente terrestre” de Crimea a Rusia. Mientras tanto, las sanciones principalmente financieras impuestas a Rusia están haciendo el trabajo previsto, provocando algo así como una corrida bancaria a nivel nacional y escasez de bienes de consumo. Las estimaciones varían en cuanto a la escala de la contracción económica, tal vez hasta un tercio, recordando las condiciones de depresión que siguieron al colapso soviético en 1991. Sin embargo, mientras los países de la Unión Europea se nieguen a imponer un embargo energético a Rusia, el régimen de Putin seguirá recibiendo alrededor de 1.100 millones de dólares al día de la UE en ingresos por petróleo y gas. Sigo siendo escéptico de que las sanciones, tal como están constituidas actualmente, puedan detener la maquinaria de guerra rusa o derrocar a Putin. ¿Por qué el rublo no cayó más e incluso repuntó frente al euro la semana pasada? Recuerde, ambas partes pueden aplicar la historia. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy es un maestro en el arte, adaptando cuidadosamente sus discursos a cada parlamento nacional al que se dirige, diciéndole efectivamente a un país tras otro: “Nuestra historia es su historia. Nosotros somos tú.» Dio a los británicos Churchill, a los alemanes el Muro de Berlín, a los yanquis Martin Luther King Jr. y a los israelíes el Holocausto. Putin aplica la historia de una manera diametralmente opuesta. “El presidente ha perdido por completo el interés por el presente”, argumentó el periodista ruso Mikhail Zygar en un artículo reciente del New York Times. “La economía, los problemas sociales, la pandemia del coronavirus, todo eso le molesta. En cambio, él y [su asesor Yuri] Kovalchuk están obsesionados con el pasado”. Puedo ver eso. Los recientes escritos pseudoacadémicos de Putin —sobre los orígenes de la Segunda Guerra Mundial y “Sobre la unidad histórica de los rusos y los ucranianos”— confirman el giro histórico de su pensamiento. No estoy de acuerdo con el ex ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Andrey Kozyrev, quien le dijo al Financial Times que, para Putin y sus compinches, “la guerra fría nunca se detuvo”. Esa no es la historia que le interesa a Putin. Como dijo el politólogo búlgaro Ivan Krastev a Der Spiegel, Putin “expresó hace pocos días su indignación porque la anexión de Crimea se había comparado con la anexión de los Sudetes por parte de Hitler en 1938. Putin vive en analogías y metáforas históricas. Aquellos que son enemigos de la Rusia eterna deben ser nazis”. Es más: La hipocresía de Occidente se ha convertido en una obsesión suya, y se refleja en todo lo que hace el gobierno ruso. ¿Sabías que en partes de su declaración sobre la anexión de Crimea, tomó pasajes casi textuales de la declaración de independencia de Kosovo, que fue apoyada por Occidente? ¿O que el ataque a Kiev comenzó con la destrucción de la torre de televisión justo como la OTAN atacó la torre de televisión en Belgrado en 1999? Sin embargo, esa historia reciente es menos significativa para Putin que la historia mucho más antigua del pasado imperial de Rusia. He hecho este argumento aquí antes. Su discurso en el mitin cuasifascista celebrado el viernes en el principal estadio de fútbol de Moscú proporcionó nuevas pruebas de que el proyecto de Putin no es la resurrección de la Unión Soviética, sino una mirada retrospectiva al imperio zarista y la ortodoxia. Su alusión final al almirante zarista Fyodor Ushakov, quien se ganó su reputación ganando victorias en el Mar Negro, me pareció siniestra para Odesa. Los chinos también saben cómo aplicar la historia a los problemas contemporáneos, pero lo hacen también de una manera diferente. Mientras que Putin quiere transportar a la Rusia postsoviética de regreso a un pasado zarista mitificado, Xi sigue siendo el heredero de Mao Zedong y aspira a un lugar junto a él en el panteón del Partido Comunista Chino. En su llamada de dos horas del viernes, según la lectura del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Biden le dijo a Xi: «Hace 50 años, EE. UU. y China tomaron la importante decisión de emitir el Comunicado de Shanghái. Cincuenta años después, la relación entre Estados Unidos y China ha llegado una vez más a un momento crítico. El desarrollo de esta relación dará forma al mundo en el siglo XXI». Biden reiteró que EE.UU. no busca una nueva Guerra Fría con China; no pretende cambiar el sistema de China; la revitalización de sus alianzas no está dirigida a China; Estados Unidos no apoya la “independencia de Taiwán”; y no tiene intención de buscar un conflicto con China. A juzgar por la respuesta de Xi, no cree ni una palabra de las garantías de Biden. Respondió: «La relación entre China y Estados Unidos, en lugar de salir del aprieto creado por la anterior administración estadounidense, se ha enfrentado a un número creciente de desafíos … En particular… algunas personas en los EE. UU. han enviado una señal equivocada a las fuerzas de «independencia de Taiwán». Esto es muy peligroso. El mal manejo de la cuestión de Taiwán tendrá un impacto disruptivo en los lazos bilaterales… La causa directa de la situación actual en la relación entre China y los EE. UU. es que algunas personas del lado de los EE. UU. no han cumplido con el importante entendimiento común alcanzado por los dos presidentes. … Xi concluyó con un dicho chino: “El que ató la campana al tigre debe quitársela”. Hagan de eso lo que quieran, pero no me pareció muy alentador para aquellos en el Equipo Biden que han estado impulsando una línea agresiva hacia China. A los halcones de China en la administración, en particular Kurt Campbell y Rush Doshi en el Consejo de Seguridad Nacional, no les gusta el término «Segunda Guerra Fría». Pero el libro reciente de Doshi «The Long Game» es esencialmente un manual para la contención de China, lo más cercano que probablemente lleguemos al artículo fundacional, el «Long Telegram» y «X» de George Kennan en 1946. Y el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, no se hizo popular en la reunión maratónica del lunes pasado con su homólogo chino, Yang Jiechi, al amenazar con sanciones secundarias contra una lista de empresas chinas que Estados Unidos observará en busca de señales de que están comerciando con Rusia. Si Benn Steill y Benjamin Della Rocca del Consejo de Relaciones Exteriores tienen razón, los chinos ya ayudaron a Rusia a ocultar parte de sus reservas de divisas de las sanciones financieras. A juzgar por su entrevista de fin de semana en el Wall Street Journal, un miembro del Consejo de Seguridad Nacional del expresidente Donald Trump, Matthew Pottinger, ahora está más que contento de llamar a la guerra fría por su nombre real. Estoy de acuerdo: la invasión de Ucrania en muchos aspectos se parece a la invasión de Corea del Sur por parte de Corea del Norte en 1950. Lo diría así: la Segunda Guerra Fría es como una extraña imagen especular de la Primera Guerra Fría. En la Primera Guerra Fría, el socio principal era Rusia, el socio menor era China; ahora los roles se invierten. En la Primera Guerra Fría, la primera guerra caliente fue en Asia (Corea), ahora está en Europa (Ucrania). En la Primera Guerra Fría, Corea fue solo la primera de muchas confrontaciones con agresivos representantes respaldados por los soviéticos; hoy, la crisis en Ucrania probablemente será seguida por crisis en el Medio Oriente (Irán) y el Lejano Oriente (Taiwán). Pero hay un contraste muy llamativo. En la Primera Guerra Fría, la administración del presidente Harry Truman pudo liderar una coalición internacional con un mandato de las Naciones Unidas para defender Corea del Sur; ahora Ucrania tiene que arreglárselas solo con suministros de armas. Y la razón de eso, como hemos visto, es el intenso temor de la administración Biden de que Putin pueda escalar a una guerra nuclear si el apoyo de Estados Unidos a Ucrania va demasiado lejos. Eso no era una preocupación en 1950. Aunque los soviéticos realizaron su primera prueba atómica el 29 de agosto de 1949, menos de un año antes del estallido de la Guerra de Corea, de ninguna manera estaban listos para tomar represalias si (como recomendó el general Douglas MacArthur) Estados Unidos hubiera usado bombas atómicas para ganar la guerra de Corea. La historia habla en los pasillos del poder. Pero habla con distintas voces, según donde se encuentren los corredores. En mi opinión, y realmente me encantaría estar equivocado al respecto, la administración Biden está cometiendo un error colosal al pensar que puede prolongar la guerra en Ucrania, desangrar a Rusia, derrocar a Putin y señalar a China que mantenga sus manos fuera de Taiwán.»

Un breve comentario de AgendAR:

Este artículo de Niall Ferguson nos parece muy lúcido. Su evaluación puede estar equivocada, por supuesto, pero mira a los hechos de frente, y con buena información. Pero esa evaluación NO es el punto de interés fundamental para nosotros, aquí en el Lejano Sur. Porque cualquiera sea el resultado de esa guerra, como resulta claro de lo que Ferguson señala, EE.UU. seguirá aplicando una política de «contención hostil» hacia China. La aplicó consistentemente en esa larga Guerra Fría I. Tuvo altibajos, pero finalizó exitosamente: la Unión Soviética se disolvió. Claro que China no es la URSS. La diferencia fundamental, en términos de poder, es que su economía es competitiva. En algunos campos, más que la de su adversario. En cualquier caso, es evidente que este enfrentamiento será largo. Posiblemente, la mayor parte de este siglo. Tomemos nota.

A. B. F.

Nueve empresas argentinas participan en la feria satelital más importante de los EE.UU.

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Las empresas que participan son ARSAT, Ascentio Technologies, Centro Tecnológico Aeroespacial, DTA, Innova Space, INVAP, Solar 54, Tlon Space y VENG.

Nueve empresas argentinas, coordinadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, están participando en Satellite 2022, el mayor evento de la industria y la tecnología satelital que se realiza en Estados Unidos desde 1981. «Esta feria internacional reúne a la comunidad satelital global para discutir las tendencias actuales del mercado y la industria y explorar el próximo paso para las comunicaciones». La delegación nacional cuenta con un pabellón propio por primera vez en esta feria internacional, donde las empresas se exhiben de cara al público especializado a partir de el lunes hasta hoy, jueves 24. En un comunicado, la Cancillería destacó la consolidación de “la presencia del país en un sector donde las empresas nacionales han logrado posicionarse como referentes participando de diferentes proyectos de cooperación internacional, públicos y privados”.
“Argentina es el primer país de la región con presencia en el espacio y el onceavo país con mayor número de satélites en el espacio a nivel mundial”.
La coordinación de la delegación local está a cargo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. En estos días, también se inicia en Estados Unidos una misión comercial organizada por la Dirección Nacional de Promoción del Turismo, Deportes, Industrias Culturales y Servicios Basados en el Conocimiento, de la que forman parte empresas como Imer Antennas, Servicio Satelital y LatamSat. Por su parte, la Embajada argentina en Estados Unidos realizará una serie de actividades que incluyen la celebración del Día Nacional de la Tecnología y reuniones de trabajo con empresas pertenecientes a la Asociación de la industria de Tecnología de la Computación (CompTIA, según su sigla en inglés).

A finales de 2021 bajó la desocupación a un 7%, en el sector formal de la economía

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Una buena noticia que merece ser destacada. Aunque no debemos olvidar que gran parte de nuestros compatriotas están fuera del mercado de trabajo regular. Sobreviven en la llamada «economía informal».