-La ciudadanía puede tener miedo a fugas de radiaciones que resulten perjudiciales para la población, ¿tiene razón? ¿Podemos decir que estamos libres de radiaciones ionizantes?
-Las centrales nucleares españolas funcionan de manera segura, fiable y eficiente. Están diseñadas, mantenidas y operadas de manera robusta y segura siguiendo los más exigentes estándares de seguridad establecidos por el Consejo de Seguridad Nuclear, la Unión Europea y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero sí estamos rodeados de radiación ionizante de origen natural a la que contribuyen los elementos radiactivos naturales que contiene la corteza terrestre y, en menor medida, la radiación cósmica.
-¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a una emisión accidental o una emergencia en este sentido?
-En cualquier caso, seguir las indicaciones que recibirían, en nuestro caso de Protección Civil, que sería quien indicaría a la población si fuese necesario tomar, como ante cualquier otra situación de crisis, medidas de protección. Creo que en estos tiempos más que nunca es necesario no generar alarmas o miedos que se añadan a lo difícil que es ya la situación. España, como todos los países europeos tiene protocolos y personas preparadas para atender las emergencias y recibiríamos las instrucciones e indicaciones que correspondiese a cada situación. Los ciudadanos, entre los que me incluyo, debemos estar tranquilos.
-En la situación internacional que estamos viviendo con el conflicto en Ucrania, ¿estamos en riesgo de guerra nuclear?, ¿qué valoración hace?
-Desde WIN (SNE) abogamos y trabajamos en el uso civil de la energía y la tecnología nuclear en todos sus campos y esa es nuestra apuesta de futuro. En relación al conflicto de Ucrania, lo primero en lo que debemos pensar es en el desastre humanitario y las miles de personas que se han visto obligados a dejar atrás su vida por este conflicto armado. Como persona, no puedo estar a favor de ninguna guerra.» Desde WIN España: “La energía nuclear más las renovables, el mix energético del futuro”
-La ciudadanía puede tener miedo a fugas de radiaciones que resulten perjudiciales para la población, ¿tiene razón? ¿Podemos decir que estamos libres de radiaciones ionizantes?
-Las centrales nucleares españolas funcionan de manera segura, fiable y eficiente. Están diseñadas, mantenidas y operadas de manera robusta y segura siguiendo los más exigentes estándares de seguridad establecidos por el Consejo de Seguridad Nuclear, la Unión Europea y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero sí estamos rodeados de radiación ionizante de origen natural a la que contribuyen los elementos radiactivos naturales que contiene la corteza terrestre y, en menor medida, la radiación cósmica.
-¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a una emisión accidental o una emergencia en este sentido?
-En cualquier caso, seguir las indicaciones que recibirían, en nuestro caso de Protección Civil, que sería quien indicaría a la población si fuese necesario tomar, como ante cualquier otra situación de crisis, medidas de protección. Creo que en estos tiempos más que nunca es necesario no generar alarmas o miedos que se añadan a lo difícil que es ya la situación. España, como todos los países europeos tiene protocolos y personas preparadas para atender las emergencias y recibiríamos las instrucciones e indicaciones que correspondiese a cada situación. Los ciudadanos, entre los que me incluyo, debemos estar tranquilos.
-En la situación internacional que estamos viviendo con el conflicto en Ucrania, ¿estamos en riesgo de guerra nuclear?, ¿qué valoración hace?
-Desde WIN (SNE) abogamos y trabajamos en el uso civil de la energía y la tecnología nuclear en todos sus campos y esa es nuestra apuesta de futuro. En relación al conflicto de Ucrania, lo primero en lo que debemos pensar es en el desastre humanitario y las miles de personas que se han visto obligados a dejar atrás su vida por este conflicto armado. Como persona, no puedo estar a favor de ninguna guerra.» Uruguay pidió información a la Argentina por la futura planta nuclear Atucha III
El canciller de Uruguay Francisco Bustillo le envió una carta a su par argentino, Santiago Cafiero, para solicitar información sobre la central nuclear Atucha III que Argentina construirá en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.
El pedido en la carta se basa en la Convención sobre Seguridad Nuclear del año 1994, realizada en Viena, y aprobada por Argentina y Uruguay –este último a través de la ley 17.588 de 2002. Específicamente, Bustillo le pidió información a Cafiero basándose en el artículo 17 de la Convención, que sostiene que un país que instale una central nuclear debe «consultar a las Partes Contratantes que se hallen en las cercanías» y puedan verse afectadas por la construcción, y también «proporcionar la información necesaria» a las partes para «evaluar y formarse su propio juicio» sobre las «probables consecuencias» para la seguridad del país. En la misiva se menciona al artículo 16.2 del documento, que exhorta al país que construya una planta a que «suministre información pertinente sobre los planes de emergencia y respuesta» a los «Estados que se hallen en las cercanías de una instalación nuclear», cuando sea «probable» que se vean afectados por «una emergencia radiológica» en la instalación. Hasta ahora, Argentina no ha enviado una respuesta al pedido. En Cancillería aseguran que la situación se encuentra dentro de sus plazos, debido a que el comienzo de la construcción de la central está previsto para finales de 2022 o principios de 2023. Además, las fuentes dijeron que hay una «buena relación para estos asuntos» entre Bustillo y Cafiero, que también conversaron sobre esta situación en la asunción del presidente de Chile, Gabriel Boric, el 11 de marzo. La nueva planta será la tercera de Atucha en la localidad de Lima, que tiene 10.000 habitantes y está a 133 kilómetros de Colonia del Sacramento, y a alrededor de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Hoy está previsto que el Directorio del FMI apruebe el acuerdo con Argentina. Y trate el caso de Rusia
El gobierno argentino espera que esa aprobado por una amplia mayoría. Hay expectativa por votos de países renuentes, como Japón. El directorio trata hoy además el caso de Rusia.
Un año y un mes después del inicio de las negociaciones, concluirá hoy una etapa. El «board» (directorio) del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará, se supone con una mayoría superior al 80% (al menos eso se espera en Buenos Aires), el Facilidades Extendidas negociado entre febrero de 2021 y marzo del 2022. Hacia delante, le esperarán al país y al organismo que maneja Kristalina Georgieva, en el mejor de los casos, 12 años de relación directa. Durante una primera etapa de 2 años y medio el país deberá rendir exámenes cada tres meses. El directorio del Fondo se reunirá por primera vez en este mes para tratar dos temas: el acuerdo con Argentina y el caso ruso, por lejos el más complicado de la agenda del organismo. Por esto se espera que el debate sobre la aprobación del Facilidades Extendidas demanda mucho menos tiempo de discusión que la suspensión o mantenimiento de Rusia como miembro pleno; uno de los capítulos políticamente más complejos de resolver en años dentro del FMI. Para dejar este tema en el centro de los tratamientos, lo que se supone en Washington es que la cuestión argentina sería tratada primero, rápido y con pocos oradores. Si se cumple esta previsión, sería una buena alternativa para Argentina. Especialmente porque se recortaría el listado de representantes de países miembros del board que hacen cola para criticar la política económica del país. Aún votando a favor.El acuerdo con el FMI y los mitos argentinos sobre el Estado, los impuestos y la emisión
«Nuestra economía anda mal desde hace demasiado tiempo y eso, en alguna medida, se vincula con la falta de comprensión de los problemas económicos. El país es terreno fértil para relatos que confunden y que contribuyen a tolerar políticas económicas que se concentran en el corto plazo, y que a largo plazo resultan nefastas.
En materia de relatos que confunden, hoy me enfoco en algunos mitos fiscales: cosas que no son ciertas, pero se dicen repetidamente, hasta que muchos las terminan creyendo.
El mito fiscal seguramente más dañino es el que afirma que el déficit fiscal no es un problema. Que la escasez de dólares puede ser un problema, pero no que el Estado tenga más gastos que ingresos, porque puede emitir pesos para pagar la diferencia. Que el déficit del gobierno es superávit del sector privado y que, en la medida en que haya recursos desempleados, su efecto es generar la demanda que pueda emplear esos recursos.
Claro, si emitir dinero para financiar el gasto público fuera gratis y hasta creara valor, la economía como ciencia perdería razón de ser, porque los recursos dejarían de ser escasos.
Lo real es que, cuando el déficit fiscal excede los límites dentro de los cuales el sector privado lo puede financiar sin mayor riesgo, lo que crea es inestabilidad, con sus consecuencias de alta inflación y falta de crecimiento económico.
Lo venimos experimentando; el único período de los últimos 28 años en que hubo al menos 12 trimestres seguidos de crecimiento fue desde el 4° trimestre de 2002 hasta el 3° de 2008 (24 trimestres seguidos de crecimiento). No por casualidad, fue también el de mayor solvencia fiscal.
El resto del tiempo hemos sufrido, a la corta o a la larga, las consecuencias de la falta de responsabilidad fiscal: acumulación de deuda que termina siendo impagable y/o alta inflación.
Se suele vincular la idea de que tener déficit fiscal no es costoso y reactiva la economía siempre que haya recursos desempleados, con el pensamiento keynesiano. Para los que sostienen esa idea, es una forma de buscar apoyo en una corriente de pensamiento respetada- Para otros, es una forma de denostar a Keynes, el economista más importante del siglo XX, quien defendió la intervención del gobierno en la economía y por eso se ganó el odio de los conservadores, que preferirían que el Estado se limite a proteger sus derechos de propiedad.
Un corolario de este mito del “déficit fiscal inofensivo” es pensar que reducir los subsidios a las tarifas de gas y electricidad va contra “la gente”, que solo se hace porque lo piden los malos, o sea, el FMI y sus socios.
La verdad es que un nivel de subsidios indiscriminados como tenemos actualmente es negativo desde el punto de la equidad, porque es un mal criterio de equidad subsidiar en función de cuánto se gasta de electricidad y gas. Es malo desde el punto de la eficiencia, porque lleva a sobreconsumo y, sobre todo, es malo desde el punto de vista macroeconómico, porque consolida o amplía el déficit fiscal en un momento como este, en el que necesitamos estabilidad y crecimiento, que no vamos a lograr si seguimos con la fragilidad fiscal que tenemos.
Otro mito, de importancia menor, pero que logró bastante éxito, es el de que el gobierno de Macri fue el campeón de la disciplina fiscal, que logró reducir el déficit hasta lograr el equilibrio hacia el fin de su mandato.
¿Qué dice la cuenta de inversión que prepara anualmente la Contaduría General de la Nación? Que la gestión de Macri tuvo mayor déficit fiscal que cualquiera de las tres que la precedieron.
Como porcentaje del PBI, el déficit de la Administración Pública Nacional, incluyendo la emisión monetaria para financiarlo, fue 2,2% en 2012; 3,5% en 2013; 5,9% en 2014; 5,0% en 2015; 7,1% en 2016; 6,3% en 2017; 5,5% en 2018, y 4,9% en 2019. Tomando promedios de gestión, entre 2012 y 2015 fue poco más de 4% del PBI, mientras en la gestión Macri fue de 6%. Si se restan los intereses devengados en años previos, reconocidos en 2016, la diferencia se reduce, pero está lejos de revertirse. En la gestión Macri inicialmente el déficit subió, luego bajó, pero concluyó con un registro similar al del último año de gestión de Cristina Kirchner.
¿En qué se basa el mito de la prolijidad fiscal de Macri? Por un lado, en algunos cálculos extraños, que llevan a inflar el déficit del período previo y a subestimar el déficit de la gestión Macri. Y, por otro lado, en hablar del déficit “primario”, es decir, excluyendo los gastos de intereses pagados a terceros (privados y organismos). Ese déficit sí se redujo: de 3,9% del PBI en 2015, a 1,5% en 2019. Pero ¿qué motivo hay para excluir el gasto en intereses? A veces se dice que no es consecuencia de la gestión, pero al menos en este caso lo es: los pagos de intereses crecieron junto con la deuda, que aumentó fuertemente en la gestión de Macri.
Por lo demás, el pago de intereses afecta la solvencia del Estado de la misma forma que el pago de obra pública, de jubilaciones, de subsidios tarifarios y de remuneraciones. No hay un motivo técnico, y menos un motivo social, para considerar que es mejor gastar en intereses de la deuda que en “gasto primario”.
¿Cómo se sostiene ese mito? Quienes defienden la gestión Macri, destacan como logro la reducción del déficit. Y algunos de quienes la atacan, lo ponen como ejemplo de que bajar el déficit fiscal no trae ningún beneficio al país, teniendo en cuenta que esa gestión terminó con más inflación, más recesión y más desigualdad que cuando empezó. Pero no es cierto que haya habido una política deliberada de disminución del déficit fiscal: a partir de un nivel muy alto en 2015, creció en 2016 y 2017, para reducirse en los dos años siguientes a un nivel similar al de 2015, no porque el gobierno quisiera, sino por los problemas que surgieron para financiarlo.
Tercer mito: que la recesión de 2018-2019 fue consecuencia del programa con el FMI. Para empezar, las dos terceras partes de esa caída del nivel de actividad se produjo en el primer semestre de 2018, cuando el programa del FMI todavía no estaba en vigencia. La recesión se originó en la interrupción del esquema de financiamiento con deuda pública externa vigente hasta enero de 2018; el programa del FMI lo que intentó es contener el daño, para que impacte lo menos posible en las elecciones de 2019, tratando de preservar las chances de reelección del Presidente.
Los fondos del préstamo del FMI, sumados a una parte de las reservas acumuladas, se usaron para pagar servicios de deuda en moneda extranjera y para contener el alza del dólar, al entregarle divisas a quien quisiera llevárselas. Favorecieron, entonces, a quienes tenían títulos de la deuda pública argentina y querían sacárselos de encima, y a quienes tenían pesos y querían sacárselos de encima.
¿Qué hubiera ocurrido sin ese préstamo? Los fondos, de todos modos, iban a querer salir del país; se hubiera anticipado el default y la suba del dólar hubiera sido mucho mayor de la que fue, ya que el Banco Central no iba a tener con qué contenerla. Estaríamos en el escenario de fines de 2001-principios de 2002, cuando el gobierno se quedó sin financiamiento y no tuvo más remedio que ir a un equilibrio fiscal en cuestión de pocos meses; la recesión hubiera sido bastante más profunda de lo que terminó siendo.
El problema con el préstamo del FMI no fue que haya forzado un ajuste: en realidad, lo moderó, al hacer que se alargue en el tiempo. El problema es que sustituyó deuda con privados –que debería haber corrido la misma suerte que la que se reestructuró en 2020– por deuda privilegiada con el FMI, que no admite quitas, se pactó para ser pagada con muy pocos años de plazo, y devenga una tasa de interés mayor que la de la deuda reestructurada con privados. El FMI le tiró un salvavidas a Macri para ayudarlo en las elecciones, condicionando a la siguiente gestión. No se llegó a la reelección de Macri, pero obtuvo más votos que si hubiera habido, antes de las elecciones, una mayor devaluación, inflación y recesión, resultado que podía esperarse si el FMI no hubiera puesto a su disposición los 44 mil millones de dólares del préstamo.
Y para cerrar, por ahora, con los mitos, hay quienes parecen pensar que solo haremos ajuste fiscal si se aprueba el acuerdo con el FMI; en caso contrario, no será necesario.
Como si el ajuste fuera solo el que surge de medidas del gobierno, como el aumento de tarifas de gas y electricidad, y no el que se impone a través de la inflación, que quita capacidad de compra a la población y afecta especialmente a quienes menos capacidad tienen de defenderse de ella, que también son los más perjudicados con esa quita, porque tienen menos margen de ahorros o de reducción de gastos prescindibles.
Si no se llegara a un acuerdo con el FMI se incumpliría con ese préstamo, también con el Club de París, y probablemente también con otros organismos de crédito internacionales, como el Banco Mundial, el BID y la CAF, porque a partir del incumplimiento con el FMI congelarían sus desembolsos, pero van a seguir solicitando que se paguen los servicios de sus préstamos, que sólo en 2022 son más de 2.200 millones de dólares.
El sector público se quedaría sin financiamiento externo y el crédito comercial al sector privado se vería reducido fuertemente, lo que complicará las importaciones, presionando más sobre los precios y el tipo de cambio. El sector público no podría tener más déficit que el que pueda financiar en pesos sin caer en una peligrosa aceleración de la inflación, con lo que va a haber más recesión y, por lo tanto, menor recaudación fiscal. ¿Cuáles fueron los períodos de la historia reciente en el que hubo más ajuste de gastos? Entre 1987 y 1989 el gasto público –sin incluir los servicios de la deuda– se redujo 3% del PBI. Entre 2001 y 2002, casi 4% del PBI. ¿A qué se debieron esos ajustes? Básicamente, a inflación y recesión, no a una suba de tarifas de servicios públicos.
El aumento de las tarifas impulsará transitoriamente la inflación, pero, en la medida en que el déficit se reduzca, se irán dando las condiciones para una baja sostenida de la inflación. Ahora bien: si se reduce la inflación, el gasto en Seguridad Social aumentará, por el mecanismo de indexación con retraso que tiene. La única forma de dar lugar a que suba ese gasto, sin aumentar el déficit fiscal ni reducir fuertemente la inversión pública, es bajar los subsidios tarifarios. Para ello, es inevitable que aumenten las tarifas, lo que debería hacerse de la forma más equitativa posible. Parece muy cómodo dejar que el ajuste lo haga la inflación, y entonces decir “no es culpa nuestra, es de los empresarios que aumentan los precios”; pero, con seguridad, será un ajuste inequitativo, como lo viene siendo. Sería más equitativo que sea el Estado el que establezca quién paga los costos. Eso implicará que el gobierno pague costos políticos. Pero, a la larga, es lo mejor.»
Francisco Eggers
Argentina ingresa a la Agencia Internacional de la Energía. La credencial es Vaca Muerta
Vizzotti: «Con el inicio del invierno se espera que aumente el número de casos de Covid 19»
La ministra de Salud afirmó que el inicio de clases, la presencialidad plena y el frío invernal, hacen esperable la suba de casos. Recomendó que los grupos de riesgo acudan por un refuerzo porque «el objetivo de la vacunación es que ese aumento no se traduzca en internaciones y muertes».
«Teniendo en cuenta el inicio de clases, la presencialidad plena, el comienzo del invierno y el frío, e independientemente de la variante Ómicron o de la subvariante BA2, es esperable que aumenten los casos», dijo Vizzotti al hablar el miércoles durante una reunión con la Red Argentina de Periodismo Científico (RAdPC).. «Si bien sabíamos que con las vacunas no íbamos a dejar de tener casos, el objetivo de la vacunación es que ese aumento no se traduzca en internaciones y muertes», agregó. «Por eso es muy importante avanzar con la vacunación de todas las enfermedades respiratorias, avanzar con los refuerzos de Sars cov 2 y de Covid-19 porque con la percepción de riesgo bajando, las personas pierden los turnos y no se acercan a vacunar», dijo. En tanto, señaló que «se está trabajando con los ministros de todas las jurisdicciones para cambiar el parámetro de vigilancia epidemiológica que consiste en dejar de contar el número de casos para pasar a evaluar el índice, la razón de las internaciones en terapia intensiva por Sars cov 2 y la tensión del sistema de salud».En lo que respecta a la cuarta dosis de refuerzo contra Covid-19, la ministra informó que, «las personas que cumplieron cuatro meses desde su segunda dosis o tercera, si tuvieron dosis adicional, se acerquen a recibir su refuerzo ya que están disponibles en los vacunatorios». «Entre dosis adicionales y refuerzos estamos con un poco más de 18 millones de dosis aplicadas. La población de mayor riesgo tiene esa protección, así como las personas que requieren viajar al exterior. Lo que estamos buscando es avanzar con el resto de la población que falta», agregó. «Los adolescentes, al haber iniciado más tarde el esquema de vacunación, recién ahora van cumpliendo los cuatro meses». «Y para los niños y las niñas de entre tres y once años, aún no hay recomendación de vacunación de refuerzo en el mundo», concluyó.«Es importante vigilar de forma integrada las enfermedades respiratorias»
Arnaldo Medina es el nuevo presidente de la Asociación Argentina de Salud Pública
Cómo ve el gobierno de EE.UU. la guerra en Ucrania. Y cómo podría estar muy equivocado – Conclusión
Un breve comentario de AgendAR:
Este artículo de Niall Ferguson nos parece muy lúcido. Su evaluación puede estar equivocada, por supuesto, pero mira a los hechos de frente, y con buena información. Pero esa evaluación NO es el punto de interés fundamental para nosotros, aquí en el Lejano Sur. Porque cualquiera sea el resultado de esa guerra, como resulta claro de lo que Ferguson señala, EE.UU. seguirá aplicando una política de «contención hostil» hacia China. La aplicó consistentemente en esa larga Guerra Fría I. Tuvo altibajos, pero finalizó exitosamente: la Unión Soviética se disolvió. Claro que China no es la URSS. La diferencia fundamental, en términos de poder, es que su economía es competitiva. En algunos campos, más que la de su adversario. En cualquier caso, es evidente que este enfrentamiento será largo. Posiblemente, la mayor parte de este siglo. Tomemos nota.A. B. F.
Nueve empresas argentinas participan en la feria satelital más importante de los EE.UU.
Las empresas que participan son ARSAT, Ascentio Technologies, Centro Tecnológico Aeroespacial, DTA, Innova Space, INVAP, Solar 54, Tlon Space y VENG.
Nueve empresas argentinas, coordinadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, están participando en Satellite 2022, el mayor evento de la industria y la tecnología satelital que se realiza en Estados Unidos desde 1981. «Esta feria internacional reúne a la comunidad satelital global para discutir las tendencias actuales del mercado y la industria y explorar el próximo paso para las comunicaciones». La delegación nacional cuenta con un pabellón propio por primera vez en esta feria internacional, donde las empresas se exhiben de cara al público especializado a partir de el lunes hasta hoy, jueves 24. En un comunicado, la Cancillería destacó la consolidación de “la presencia del país en un sector donde las empresas nacionales han logrado posicionarse como referentes participando de diferentes proyectos de cooperación internacional, públicos y privados”.“Argentina es el primer país de la región con presencia en el espacio y el onceavo país con mayor número de satélites en el espacio a nivel mundial”.La coordinación de la delegación local está a cargo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. En estos días, también se inicia en Estados Unidos una misión comercial organizada por la Dirección Nacional de Promoción del Turismo, Deportes, Industrias Culturales y Servicios Basados en el Conocimiento, de la que forman parte empresas como Imer Antennas, Servicio Satelital y LatamSat. Por su parte, la Embajada argentina en Estados Unidos realizará una serie de actividades que incluyen la celebración del Día Nacional de la Tecnología y reuniones de trabajo con empresas pertenecientes a la Asociación de la industria de Tecnología de la Computación (CompTIA, según su sigla en inglés).
A finales de 2021 bajó la desocupación a un 7%, en el sector formal de la economía
Una buena noticia que merece ser destacada. Aunque no debemos olvidar que gran parte de nuestros compatriotas están fuera del mercado de trabajo regular. Sobreviven en la llamada «economía informal».#DatoINDEC
— INDEC Argentina (@INDECArgentina) March 23, 2022
Las tasas de actividad, empleo y desocupación se ubicaron en 46,9%, 43,6% y 7% en el 4° trimestre de 2021, respectivamente t.co/8zO6tzSp2n pic.twitter.com/pqju6NrOxq

