miércoles, 15 julio, 2026 - 4:27 am

Empresas argentinas proveerán de uniformes, calzado y vehículos a las Fuerzas Armadas

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Una decena de empresas de distintas provincias argentinas ganaron las licitaciones para proveer a las Fuerzas Armadas de al menos 75.000 uniformes y más de cien mil pares de calzado; mientras que una carrocera bonaerense se adjudicó el contrato para el equipamiento de la nueva flota de camiones de traslado de tropa del Ejército Argentino. El ministro de Defensa, Jorge Taiana, presentó en el Batallón de Arsenales 602 de la localidad bonaerense de Boulogne parte del material, lo que incluyó camiones, camionetas, colectivos y ambulancias de fabricación nacional o dentro de Mercosur, y un lote de 3.500 uniformes y calzado de producción nacional. Estas licitaciones son uno de los frutos de la puesta en marcha del Fondo Nacional para la Defensa (Fondef), una iniciativa que asigna un presupuesto plurianual destinado al equipamiento de las fuerzas armadas, asignándole prioridad al desarrollo de proveedores locales. «Esta es una muestra de lo que se puede hacer cuando se alinea la voluntad política, el esfuerzo y la confianza en nuestras propias capacidades. Todo este nuevo equipamiento es el resultado del Fondef», reseñó Taiana. Taiana destacó que «el Fondef es una herramienta que nos permite reparar, modernizar, o adquirir el equipamiento que las Fuerzas Armadas necesiten para atender a su misión principal y sus tareas subsidiarias. La prioridad es buscar o promover proveedores locales y sólo en los casos que no se pueda buscarlos en el exterior». «Esta compra de uniformes que estamos presentando hoy cumple con dos características muy importantes; en primer lugar se hizo a través de un proceso de licitaciones con la participación de 16 empresas de distintas provincias. Se unificaron los requerimientos de las tres Fuerzas Armadas, lo que nos permitió hacer un ahorro y garantizar criterios de calidad, y en segundo lugar se fortaleció un ecosistema de empresas textiles que a partir de un programa plurianual van a poder hacer las inversiones necesarias sabiendo que la amortización de esas nuevas maquinarias es previsible». En ese sentido señaló que «se llegó al lanzamiento en septiembre pasado de licitaciones para unos 75.000 uniformes y casi 120.000 pares de calzado de los cuales la mitad son de combate, se presentaron 16 empresas de distintos puntos del país y hubo 9 que resultaron ganadoras y ya comenzaron a producir y entregar la indumentaria«. En el proceso hubo varios desafíos, empresas que tuvieron que ampliar su capacidad de producción y algunas limitaciones con los insumos como la insuficiente producción de velcro en Argentina como para abastecer el pedido y «había que importarlo; una cosa muy valiosa de este proyecto es que las empresas participantes salen fortalecidas y con la capacidad de responder a nuevas propuestas», agregó. Los uniformes presentados este martes fueron producidos por la firma Confecat de la provincia de Catamarca, mientras que las botas de combate fueron confeccionadas por la empresa Borcal de la ciudad de Buenos Aires; ambas empresas forman parte del proyecto «Vestuario para las Fuerzas Armadas para el Fortalecimiento de la Industria Textil y Calzado Nacional», desarrollado en el marco del Fondef. Kersul enfatizó que «a través del Fondef se pueden desarrollar muchos proveedores locales, por ejemplo, los camiones troperos que estamos presentando hoy fueron carrozados por una firma del partido bonaerense de San Andrés de Giles que los dotó de barras antivuelco, asientos acolchados e individuales, y también de cinturones de seguridad de tres puntos». Los equipos entregados Se presentaron 17 camiones carga Volkswagen Robus 17230 de origen brasileño, 10 camiones tractor de campaña Volkswagen Costellation 19420 de origen brasileño, 10 camiones Mercedes Benz Atego 1726 de origen nacional, 3 colectivos de transporte personal Iveco de origen brasileño, 40 utilitarios Peugeot Partner de origen nacional, 7 ambulancias Toyota Hilux de mediana complejidad de origen nacional y 1 camión cisterna Volkswagen útil para el abastecimiento logístico a campo traviesa a los diferentes Vehículos a Rueda, Mecanizado y blindado desplegados en el terreno.

Investigan los cambios que la Ley de etiquetado frontal provocaría en el consumo

La experiencia de otros países y encuestas a consumidores anticipan que las advertencias muy visibles en los envases provocarán cambios en los hábitos de consumo. Las empresas, una vez implementada la ley, se verán forzadas a adaptarse para no perder ventas. El 26 de octubre pasado el Congreso aprobó la ley de Promoción de la Alimentación Saludable, que en su punto central obliga a las empresas productoras a incluir sellos octogonales que adviertan sobre los excesos de azúcar, grasas y sodio en sus productos, con el fin de ayudar a combatir la obesidad, la hipertensión y los riesgos cardíacos. Si bien los sellos todavía no comenzaron a verse en las góndolas –las empresas tienen un plazo de al menos seis meses para adaptarse–, la experiencia de otros países que implementaron normas similares antes y distintas encuestas a consumidores anticipan que, una vez en marcha, habrá cambios en los hábitos de compras. También se abren oportunidades para las marcas que reaccionen más rápido y, por ejemplo, reformulen productos o lancen opciones más saludables al mercado. De acuerdo con una encuesta hecha por ShopApp a 800 consumidores argentinos entre el 1 y el 10 de diciembre, el 65% cambiaría su decisión de compra por la presencia de sellos en el envase. La mitad (49%) incluso la suspendería si el producto tuviera sellos (el 7,9% si tuviera uno, el 17,6% si tuviera dos y el 23% si tuviera tres). Sin embargo, el 35% respondió que ningún sello le haría dejar de consumir un producto. Entre las mujeres el rechazo al cambio se reduce a un 25% y, entre las que cambiarían sus hábitos, el 73% anticipa que abandonaría el consumo ante la aparición de entre uno y tres sellos. Entre los varones, en cambio, se observa una situación más polarizada: el 43% no cambiaría sus hábitos por la existencia de sellos, pero entre los que sí lo harían, el 77% abandonaría directamente la compra. Si se mira por edad, se advierte que los jóvenes son más sensibles a la variable del precio por sobre las decisiones respecto de los sellos. De acuerdo con el informe, el 25% seguiría comprando el producto si fuera más barato que opciones más saludables o si estuviera en oferta. Los adultos de 50 años en adelante son los que muestran mayor sensibilidad a las advertencias en los envases: el 94% pensaría en abandonar la compra de un producto con sellos y se muestran abiertos a reemplazar un alimento por otro. Esto evidencia que las personas mayores son menos fieles a las marcas y a la categoría, la salud emerge como prioridad en este grupo. Si se introduce la variable de los menores a cargo, algunas conductas se modifican. Las mujeres son menos fieles a las marcas cuando se trata del cuidado de los hijos: el 49% cambiaría por una marca con menos sellos. Entre los varones, se destaca un mayor porcentaje que responde que seguiría comprando un producto con sellos ante la “insistencia” de sus hijos (11%). Los jóvenes de entre 18 y 29 años también presentan baja fidelidad a la marca cuando se trata de los hijos, y además presentan menos sensibilidad a la baja de precios (25% sin hijos versus 15% con hijos). Según un estudio de la consultora Kantar en base a los resultados observados en México, donde recientemente se puso en práctica la nueva legislación, los nuevos “sellos” en los productos no pasaron inadvertidos, y generaron variadas reacciones en los consumidores: culpa, confusión y sorpresa. “Culpa por reconocer que estaban comiendo muy mal; confusión porque la góndola se ‘contamina’ visualmente y se complejiza la elección de productos; y sorpresa porque vieron advertencias en productos que se consideraban saludables, cómo jugos o yogures”, detalla. En efecto, una investigación que analizó las compras de alimentos en todos los supermercados Walmart de Chile entre mayo de 2015 y marzo de 2018 mostró que hubo una importante baja en la compra de productos con sellos, especialmente de aquellos que el consumidor creía “saludables” y resultaron tener sellos. ¿Cómo reaccionan las empresas? Sergún Kantar, en muchos casos se embarcan en procesos de reformulación de productos, reduciendo la proporción de ciertos ingredientes para evitar el octágono negro. Aun cuando eso implica el riesgo de ser percibidos como “menos sabrosos” y va en contra del paladar de los consumidores que, según dicen fuentes del sector, “piden que les devuelvan el azúcar”. Luego del momento más álgido de la discusión en el Congreso, que culminó con la sanción de la ley, las grandes firmas alimenticias comenzaron a delinear su estrategia frente al nuevo escenario. Muchas de las multinacionales, que habían pasado por el mismo proceso en otros países de la región, ya estaban algunos pasos adelantados. De todos modos, en una ronda de consultas que hizo este diario sobre el cierre del 2021, distintas empresas señalaron que el tema del etiquetado no es una prioridad por estos días. “Hoy la agenda es precios y covid”, señaló un ejecutivo. “Los consumidores tienen acceso a más información que nunca, son más conscientes de lo que eligen y responsables de sus acciones, y esperan que las empresas están a la altura de las circunstancias” –señalan en Kantar–. “Van a demandar claridad y transparencia en la información y van a priorizar alternativas alineadas a un nuevo concepto de bienestar”.

Adiós a Oscar Canabal @CanabalOsky

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Me enteré de su muerte a través de twitter. Él habría sonreído y dicho que era natural, porque la mayor parte de nuestra amistad se expresó a través de tuits y retuits. Fue publicitario. Creativo. Diseñador y constructor de marcas. Uno de los más talentosos entre los nuestros, pero, más importante, fue un gran tipo. Uno que disfrutaba de la vida y de la amistad. Aquí queremos recordarlo no con uno de los avisos que diseñó, aunque eran brillantes. Con una clase abierta que dio sobre tipografía. Una materia muy precisa, limitada, pensarán algunos, y Osky muestra como es una herramienta para transmitir emociones.

La empresa estatal VENG comercializa en EE.UU. las imágenes de los satélites SAOCOM

En el marco de la feria Satellite 2022, de la que informamos aquí en AgendAR, la empresa nacional VENG y la firma estadounidense Ursa Space Systems, acordaron que las imágenes que obtiene los satélites argentinos SAOCOM sean comercializadas desde la plataforma de distribución de URSA. El acuerdo con VENG, una sociedad de la que es dueña la CONAE, potencia la constelación virtual de Ursa Space Systems, la ventanilla única más grande del mundo para imágenes satelitales comerciales, que comprende múltiples proveedores con satélites con sensores SAR (radar de apertura sintética), de radiofrecuencia (RF) y cámaras ópticas y de infrarrojo. Ahora, los clientes de URSA podrán buscar y solicitar un artículo enteramente distinto: imágenes satelitales SAOCOM, cuya exclusividad es que provienen de dos satélites argentinos con sensores SAR, pero en banda L. La banda L todavía es algo muy incipiente en la industria satelital, porque exige antenas de gran tamaño y un gran uso de potencia eléctrica. Es una gama de frecuencias de microondas con capacidad de detectar y medir agua de napa bajo superficies secas, lo que origina decenas de aplicaciones diferentes, desde la predicción de sequías, inundaciones y rendimientos agrícolas a erupciones volcánicas, deslaves de terreno, a la medición de derrames de petróleo en el mar, e incluso al seguimiento de barcos y flotas a partir de sus estelas. Como ha pasado históricamente con algunas herramientas nuevas, la banda L se ha vuelto una solución en busca de problemas. Hay otro satélite con iguales capacidades, el Alos-Daiichi 2 de la JAXA, la Agencia Espacial Japonesa, pero con ese y nuestros dos SAOCOM, por ahora, se acaba de oferta mundial. De modo que URSA gana porque puede vender todos los modos comercializables de observación de la Tierra dentro de una  una única plataforma centralizada. Y VENG gana porque vender a través de URSA es como tener un local en el único «shopping» online de la industria de la observación terrestre. Los satélites SAOCOM 1A y 1B, cuyas siglas significan “Satélites argentinos de Observación con Microondas” de la CONAE, fueron lanzados al espacio en los años 2018 y 2020, respectivamente, y viajaron a bordo de un cohete Falcon 9 de la empresa Space X que los inyectó en órbita. Ambos satélites poseen una antena SAR (Radar de Apertura Sintética por sus siglas en inglés) que recibe información en Banda L. Esta es la primera vez que las imágenes SAR de banda L estarán disponibles en la constelación virtual de Ursa Space. Como todo radar SAR, los de los SAOCOM no son cámaras que usan la luz del sol reflejada por la Tierra. En realidad, la iluminan desde 600 km. de altura con su propia emisión de microondas de 23 cm. de longitud (lo que explica el enorme gasto de energía), y recogen los rebotes. Como las microondas perforan sin problemas las nubes más tormentosas, los SAOCOM obtienen imágenes sea de día o de noche y en cualquier condición meteorológica. El único tope de los SAOCOM son las baterías, de níquel cadmio, bastante más pesadas y con menor capacidad y velocidad de recarga que las contemporáneas, de iones de litio. Esto limita la cantidad de imágenes generadas en cada vuelta al planeta, que por la altura y tipo de órbita de los SAOCOM es una cada 90 minutos, pasando con algunos grados de desviación sobre ambos polos terrestres. Y es que los satélites se diseñaron a fines de los ’90, y su construcción fue muy lenta por falta de presupuesto. Cualquiera hubiera esperado que las entidades que agrupan a los productores agrícolas argentinos pusieran plata en esta herramienta, (la CONAE tuvo esa expectativa), pero no sucedió. Como dice un agrometeorólogo de fuste, «El campo argentino es LANDSAT-dependiente, y no se imagina que la CONAE, a fuerza de audacia, le haya sacado diez años de ventaja a EEUU o a la UE en este nicho de las imágenes SAR, la banda L». Los LANDSAT fueron los primeros satélites ópticos de uso civil de la historia. Es la historia de la birome: la desarrolló aquí el ingeniero Laszlo Biró tras años de prueba y error. Pero tuvo que aparecer la francesa BIC, comprarle la patente y empezar a producirla masivamente. Los productores agrícolas argentinos son una luz para incorporar innovaciones, pero sólo creen en las que vienen desde afuera. ¿Seguirán así las cosas cuando la CONAE produzca la próxima generación de satélites SAOCOM? La banda L, a diferencia de otras frecuencias más altas dentro del espectro de las microondas, logra penetrar la vegetación y la superficie del suelo. Esto permite generar mapas de humedad vitales para la agricultura, y éste viene siendo su uso principal. Pueden estar cayendo lluvias históricas sobre nuestra llanura chaqueña, pero si un SAOCOM indica que la napa está baja, lo más probable es que no se encharque ni se inunde. La banda L multiplica la capacidad de predicción. Pueden faltar lluvias en tal o cual lugar de los bosques andinopatagónicos, pero si un SAOCOM detecta mucha humedad en el suelo, el riesgo de incendios allí baja, y los bomberos pueden quedar en alerta en otros sitios. En un momento de la historia en que los incendios forestales se han vuelto apocalípticos (los de Siberia y Australia en 2020, los de Oregon y California en 2021), estos satélites se valorizan. Dos ejemplos extremos de otras capacidades: un SAOCOM puede detectar y medir una inundación cubierta por un bosque, como las que suceden en época de lluvias en esa parte de la selva amazónica llamada «el Igapó». Y el Alos-Daiichi 1, ya desorbitado, pudo prevenir el enterramiento de una aldea japonesa de montaña al detectar un exceso de agua subterránea en las laderas. La localidad fue desalojada, y un par de semanas después bajó el aluvión por las pendientes y quedó enterrada en barro. VENG es la empresa designada por la CONAE que, desde el 2020, agrega valor y vende las imágenes de los dos SAOCOM. “Incorporar las escenas SAOCOM, especialmente con la frecuencia de Banda L, le da a nuestra Constelación Virtual un nivel de diversidad que es particularmente notable para la industria agrícola”, dijo Adam Maher, CEO y cofundador de Ursa Space. “Con más oportunidades para aplicaciones del mundo real, esta asociación acelerará la posición de ambas empresas en muchos mercados verticales”. Adrián Unger, subgerente de Información Satelital de VENG, explicó: “Consideramos que este acuerdo es muy importante para nuestro país, para la CONAE y para VENG porque implica la firma con una empresa estadounidense líder en el mercado de la información satelital. La tecnología de distribución de URSA Space es sumamente avanzada dado que permite consultar, sobre una misma zona geográfica, distintos tipos de información en simultáneo”. “Formar parte de su plataforma de distribución va a permitir que la información generada por SAOCOM llegue a clientes y nichos de una manera mucho más rápida y efectiva”, agregó Unger. Acuerdos previos VENG firmó en diciembre de 2020 un acuerdo con la empresa italiana e-GEOS, propiedad de la Agencia Espacial Italiana (20%) y la empresa Telespazio (80%). A partir de ese acuerdo, E-GEOS potenció su oferta de productos satelitales en todo el mundo, dado que previamente ya comercializaba los productos generados por los cuatro satélites italianos Cosmo-SkyMed cuya tecnología radar es en Banda X. Así, desde la firma de ese acuerdo, puede combinar ambas tecnologías para responder a las necesidades de sus clientes. Estos cuatro satélites junto a los dos satélites SAOCOM conforman el Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), creado por la CONAE y la Agencia Espacial Italiana (ASI). La banda X permite la captación de objetos más chicos, pero su ventaja mayor no es una definición casi fotográfica, sino que un radar X no necesita antenas gigantes ni potencias eléctricas descomunales. De modo que el encanto principal de tener imágenes X es la cantidad: se obtienen más. No hay que cuidar tanto que el satélite quede bajo de baterías, y los tiempos de recarga son menores. Una imagen X+L es una herramienta potente y novedosa. Terminará generando nuevas aplicaciones. Durante la segunda mitad del 2021, VENG firmó acuerdos con las empresas Restec (Remote Sensing Technology Center of Japan), de Japón; MDA, de Canadá; y Bsed (Beijing Smart Earth Digital), de China. Sobre Ursa Space Systems Ursa Space es una empresa global de infraestructura de inteligencia satelital que brinda a los tomadores de decisiones empresariales y gubernamentales acceso a soluciones analíticas bajo demanda. A través de su red de satélites de radar y experiencia en fusión de datos, Ursa Space detecta cambios en tiempo real en el mundo físico para expandir la transparencia. Sus servicios de suscripción personalizados le permiten acceder a imágenes satelitales y resultados analíticos sin limitaciones geográficas, políticas o climáticas. Ursa Space posee la constelación virtual de imágenes satelitales más grande del mundo de los proveedores de datos SAR, ópticos y de RF. Dentro de la Plataforma Ursa, los usuarios pueden acceder a todas las imágenes en los archivos de cada proveedor y pagar solo por las imágenes que desean usar.

Puntos clave del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional

El FMI dio a conocer el Informe de sus equipos técnicos. A través de 178 páginas analiza la situación macroeconómica argentina en el marco de la revisión del artículo IV.

«Aún no hay fecha para la visita de la misión» afirma una fuente del FMI, aunque se conoce que se adelantó para mayo la primera revisión del Fondo. Respecto del primer desembolso de 9.656 millones de dólares, la fuente señalo que “los fondos ya están autorizados y serán girados (al BCRA) lo más rápido posible”. En general, los funcionarios del Fondo reconocen que del impacto global de la crisis desatada por la guerra en Ucrania no escapa Argentina. Por esta razón se insiste en que ahora “es el tiempo de la implementación del acuerdo” dando a entender que habrá que efectuar ajustes al programa en el marco de este nuevo escenario. En el documento se destacan los siguientes conceptos:
  • Abordar las rigideces presupuestarias es esencial para mejorar la resiliencia de Argentina ante los shocks, mientras se reorienta el gasto público hacia la inversión y la innovación que es fundamental para apoyar la productividad y reducir la inequidad intergeneracional.
  • El consenso político y social sostenido es necesario para la previsibilidad de las políticas y para equilibrar las demandas de financiamiento del amplio sistema de bienestar social de Argentina al tiempo de ir fomentando la inversión privada y el empleo formal.
  • Mientras tanto, las condiciones sociales, aunque mejoran gradualmente, siguen siendo extremadamente frágiles: más del 40 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la proporción de informalidad laboral es alta, especialmente para mujeres y jóvenes poco calificados.
  • Una base exportadora estrecha y poco diversificada, dolarización significativa, un mercado de capitales interno reducido y las barreras a la inversión continúan frenando el potencial de crecimiento.
  • El panorama político sigue fragmentado y todavía tiene que emerger un amplio consenso en apoyo del programa económico de las autoridades.
  • Lo importante es que persisten los riesgos de implementación, en medio de un panorama social y político complejo y una hostilidad abierta de algunos sectores hacia el Fondo debido a su larga participación en Argentina.
  • Finalmente, el programa puede fallar en generar confianza y fortalecer la estabilidad.
  • Estos riesgos no pueden ser totalmente mitigados a través del diseño del programa y la planificación de contingencia, y serán necesarios juicios finamente equilibrados al evaluar las compensaciones difíciles que es probable que surjan durante la vida del programa.

Contexto

En el capítulo Antecedentes y Contexto se señalan:
  • Argentina experimentó otra década de desempeño macroeconómico decepcionante, que terminó en una crisis de balanza de pagos en toda regla en 2019, a pesar de un apoyo sin precedentes del FMI.
  • Por lo tanto, Argentina se encontraba en una posición económica y social extremadamente débil cuando la pandemia de COVID-19.
  • La pandemia acentuó las fragilidades de Argentina, aunque se están dando pasos para comenzar a abordar los desequilibrios macroeconómicos.
  • Las autoridades argentinas están solicitando un programa respaldado por el Fondo para cumplir con las grandes necesidades de balanza de pagos del país, incluidas las relacionadas con las obligaciones derivadas del crédito del Fondo de 2018.
  • Los riesgos del programa son excepcionalmente altos.
  • El riesgo empresarial también es extremadamente alto.
 

Desde WIN España: “La energía nuclear más las renovables, el mix energético del futuro”

WiN (Women In Nuclear) Global es una asociación que procura reunir a todas las mujeres que trabajan profesionalmente en todos los campos de la energía nuclear y sus aplicaciones. Cuenta con más de 35.000 miembros en más de cien países. WIN Argentina organiza webinars, laboratorios virtuales, y entregó recientemente el Nuclear Future Award 2022. WiN España es presidida por Susana Falcón. En este reportahe habla de su trayectoria y sus dificultades, no muy distintas de las de sus colegas argentinas. «Siempre le gustaron las Ciencias: “saber cómo funcionan las cosas y cómo se producía la energía, y la nuclear me parecía la más interesante”, por lo que estudió la carrera de Ciencias Físicas y se especializó con un Master en Energía Nuclear. Enseguida entró en el centro de investigación CIEMAT, en particular a la Unidad de Formación en protección radiológica y tecnología nuclear Asegura que he tenido la suerte de dedicarse a lo que le gusta: “a la transferencia de conocimiento, formación y capacitación en estos temas que me apasionan”. A lo largo de su trayectoria fue creciendo profesionalmente, ampliando temas, participando en grupos nacionales e internacionales, y en sociedades profesionales hasta llegar a presidir Women in Nuclear España. -¿Qué le atrajo de este sector? – Los distintos usos tan variados de las radiaciones ionizantes siempre me han fascinado. Tanto en medicina y en procesos industriales, como en la producción de energía. Vivimos en un mundo cada vez más tecnológico, más dependiente de energía, y a la vez con más conciencia medioambiental, donde este sector tiene un papel importante, y quería formar parte de él. -¿Ha tenido que superar obstáculos por su condición de mujer? Si es así, ¿cómo lo ha gestionado? – Sólo al principio de mi carrera. Hace treinta años entraban pocas mujeres jóvenes al sector nuclear; una vez entré en CIEMAT, que es un centro público, nunca he encontrado obstáculos por ser mujer, aunque la verdad es que sin conciliaciones laborales se hacía complicada la gestión del tiempo, los niños pequeños, los viajes y el trabajo…, pero nada que no hiciéramos muchas. Ahora todo es más fácil. -¿Nuestro país cuenta con mujeres en el ámbito de la energía nuclear de forma similar al resto de países europeos? –Pues sí, y si me apuras, incluso más. Women in Nuclear España realizó un estudio sobre la presencia de la mujer en el sector nuclear español hace un par de años y estamos en un 29 %, cuando en Europa es del 25%. Aunque son números todavía bajos, estamos intentando visibilizar el trabajo de nuestras profesionales para alentar a las nuevas generaciones a adentrarse en este mundo tan bonito de las radiaciones. -La asociación que preside, WiN, tiene entre otros objetivos, dar a conocer la energía nuclear, ¿se ha convertido este objetivo en misión imposible tras décadas de la oposición de diversos grupos? -Al contrario, los tiempos están cambiando y la gente demanda información. Es un reto apasionante, tenemos un equipo más que motivado y con el trabajo hecho hasta ahora podemos afirmar que el conocimiento rompe muchos mitos, muchas barreras dogmáticas y que vamos a seguir trabajando para aportar, junto a muchas otras instituciones y personas que también lo hacen, nuestro granito de arena para que la ciencia y la tecnología nuclear sean mucho más conocidas. Y a partir de ahí, con información y datos, no supuestos ni prejuicios, que cada uno pueda formarse su propia opinión. -¿Hoy en día se está valorando de una nueva forma la energía nuclear? ¿Tiene una fuerte competencia en el sector de las renovables? -Yo defiendo la complementariedad de ambos recursos. Hasta la fecha, a nivel mundial, el parque nuclear ha evitado la emisión de 67.000 millones de toneladas de CO2 y sigue evitando emisiones a un ritmo de 2.000 millones de toneladas de CO2 al año. En 2021 el 32% de la electricidad sin emisiones contaminantes generadas en España fue de origen nuclear, convirtiéndose nuevamente en la fuente que más ha contribuido a reducir emisiones. Por todo ello, si el objetivo es la descarbonización, renovables y nuclear no deben entenderse, y nosotros no lo hacemos, como competencia, sino como los fundamentos del mix energético del futuro. -La ciudadanía puede tener miedo a fugas de radiaciones que resulten perjudiciales para la población, ¿tiene razón? ¿Podemos decir que estamos libres de radiaciones ionizantes? -Las centrales nucleares españolas funcionan de manera segura, fiable y eficiente. Están diseñadas, mantenidas y operadas de manera robusta y segura siguiendo los más exigentes estándares de seguridad establecidos por el Consejo de Seguridad Nuclear, la Unión Europea y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero sí estamos rodeados de radiación ionizante de origen natural a la que contribuyen los elementos radiactivos naturales que contiene la corteza terrestre y, en menor medida, la radiación cósmica. -¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a una emisión accidental o una emergencia en este sentido? -En cualquier caso, seguir las indicaciones que recibirían, en nuestro caso de Protección Civil, que sería quien indicaría a la población si fuese necesario tomar, como ante cualquier otra situación de crisis, medidas de protección. Creo que en estos tiempos más que nunca es necesario no generar alarmas o miedos que se añadan a lo difícil que es ya la situación. España, como todos los países europeos tiene protocolos y personas preparadas para atender las emergencias y recibiríamos las instrucciones e indicaciones que correspondiese a cada situación. Los ciudadanos, entre los que me incluyo, debemos estar tranquilos. -En la situación internacional que estamos viviendo con el conflicto en Ucrania, ¿estamos en riesgo de guerra nuclear?, ¿qué valoración hace? -Desde WIN (SNE) abogamos y trabajamos en el uso civil de la energía y la tecnología nuclear en todos sus campos y esa es nuestra apuesta de futuro. En relación al conflicto de Ucrania, lo primero en lo que debemos pensar es en el desastre humanitario y las miles de personas que se han visto obligados a dejar atrás su vida por este conflicto armado. Como persona, no puedo estar a favor de ninguna guerra.»

Uruguay pidió información a la Argentina por la futura planta nuclear Atucha III

El canciller de Uruguay Francisco Bustillo le envió una carta a su par argentino, Santiago Cafiero, para solicitar información sobre la central nuclear Atucha III que Argentina construirá en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.

El pedido en la carta se basa en la Convención sobre Seguridad Nuclear del año 1994, realizada en Viena, y aprobada por Argentina y Uruguay –este último a través de la ley 17.588 de 2002. Específicamente, Bustillo le pidió información a Cafiero basándose en el artículo 17 de la Convención, que sostiene que un país que instale una central nuclear debe «consultar a las Partes Contratantes que se hallen en las cercanías» y puedan verse afectadas por la construcción, y también «proporcionar la información necesaria» a las partes para «evaluar y formarse su propio juicio» sobre las «probables consecuencias» para la seguridad del país. En la misiva se menciona al artículo 16.2 del documento, que exhorta al país que construya una planta a que «suministre información pertinente sobre los planes de emergencia y respuesta» a los «Estados que se hallen en las cercanías de una instalación nuclear», cuando sea «probable» que se vean afectados por «una emergencia radiológica» en la instalación. Hasta ahora, Argentina no ha enviado una respuesta al pedido. En Cancillería aseguran que la situación se encuentra dentro de sus plazos, debido a que el comienzo de la construcción de la central está previsto para finales de 2022 o principios de 2023. Además, las fuentes dijeron que hay una «buena relación para estos asuntos» entre Bustillo y Cafiero, que también conversaron sobre esta situación en la asunción del presidente de Chile, Gabriel Boric, el 11 de marzo. La nueva planta será la tercera de Atucha en la localidad de Lima, que tiene 10.000 habitantes y está a 133 kilómetros de Colonia del Sacramento, y a alrededor de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hoy está previsto que el Directorio del FMI apruebe el acuerdo con Argentina. Y trate el caso de Rusia

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El gobierno argentino espera que esa aprobado por una amplia mayoría. Hay expectativa por votos de países renuentes, como Japón. El directorio trata hoy además el caso de Rusia.

Un año y un mes después del inicio de las negociaciones, concluirá hoy una etapa. El «board» (directorio) del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará, se supone con una mayoría superior al 80% (al menos eso se espera en Buenos Aires), el Facilidades Extendidas negociado entre febrero de 2021 y marzo del 2022. Hacia delante, le esperarán al país y al organismo que maneja Kristalina Georgieva, en el mejor de los casos, 12 años de relación directa. Durante una primera etapa de 2 años y medio el país deberá rendir exámenes cada tres meses. El directorio del Fondo se reunirá por primera vez en este mes para tratar dos temas: el acuerdo con Argentina y el caso ruso, por lejos el más complicado de la agenda del organismo. Por esto se espera que el debate sobre la aprobación del Facilidades Extendidas demanda mucho menos tiempo de discusión que la suspensión o mantenimiento de Rusia como miembro pleno; uno de los capítulos políticamente más complejos de resolver en años dentro del FMI. Para dejar este tema en el centro de los tratamientos, lo que se supone en Washington es que la cuestión argentina sería tratada primero, rápido y con pocos oradores. Si se cumple esta previsión, sería una buena alternativa para Argentina. Especialmente porque se recortaría el listado de representantes de países miembros del board que hacen cola para criticar la política económica del país. Aún votando a favor.

El acuerdo con el FMI y los mitos argentinos sobre el Estado, los impuestos y la emisión

Francisco Eggers es el economista -profesor de finanzas de la Universidad de La Plata- que en noviembre de 2016 advirtió públicamente: “El sector público se está endeudándose a un ritmo peligroso…». No fue el único, por supuesto, ni tampoco eso lo hace infalible. Nadie lo es. Pero nos parece que esta columna ayuda a encarar un debate económico. Que no se reemplaza repitiendo, o gritando, slogans:

«Nuestra economía anda mal desde hace demasiado tiempo y eso, en alguna medida, se vincula con la falta de comprensión de los problemas económicos. El país es terreno fértil para relatos que confunden y que contribuyen a tolerar políticas económicas que se concentran en el corto plazo, y que a largo plazo resultan nefastas.

En materia de relatos que confunden, hoy me enfoco en algunos mitos fiscales: cosas que no son ciertas, pero se dicen repetidamente, hasta que muchos las terminan creyendo. 

El mito fiscal seguramente más dañino es el que afirma que el déficit fiscal no es un problema. Que la escasez de dólares puede ser un problema, pero no que el Estado tenga más gastos que ingresos, porque puede emitir pesos para pagar la diferencia. Que el déficit del gobierno es superávit del sector privado y que, en la medida en que haya recursos desempleados, su efecto es generar la demanda que pueda emplear esos recursos.

Claro, si emitir dinero para financiar el gasto público fuera gratis y hasta creara valor, la economía como ciencia perdería razón de ser, porque los recursos dejarían de ser escasos.

Lo real es que, cuando el déficit fiscal excede los límites dentro de los cuales el sector privado lo puede financiar sin mayor riesgo, lo que crea es inestabilidad, con sus consecuencias de alta inflación y falta de crecimiento económico.

Lo venimos experimentando; el único período de los últimos 28 años en que hubo al menos 12 trimestres seguidos de crecimiento fue desde el 4° trimestre de 2002 hasta el 3° de 2008 (24 trimestres seguidos de crecimiento). No por casualidad, fue también el de mayor solvencia fiscal.

El resto del tiempo hemos sufrido, a la corta o a la larga, las consecuencias de la falta de responsabilidad fiscal: acumulación de deuda que termina siendo impagable y/o alta inflación.

Se suele vincular la idea de que tener déficit fiscal no es costoso y reactiva la economía siempre que haya recursos desempleados, con el pensamiento keynesiano. Para los que sostienen esa idea, es una forma de buscar apoyo en una corriente de pensamiento respetada- Para otros, es una forma de denostar a Keynes, el economista más importante del siglo XX, quien defendió la intervención del gobierno en la economía y por eso se ganó el odio de los conservadores, que preferirían que el Estado se limite a proteger sus derechos de propiedad.

Un corolario de este mito del “déficit fiscal inofensivo” es pensar que reducir los subsidios a las tarifas de gas y electricidad va contra “la gente”, que solo se hace porque lo piden los malos, o sea, el FMI y sus socios.

La verdad es que un nivel de subsidios indiscriminados como tenemos actualmente es negativo desde el punto de la equidad, porque es un mal criterio de equidad subsidiar en función de cuánto se gasta de electricidad y gas. Es malo desde el punto de la eficiencia, porque lleva a sobreconsumo y, sobre todo, es malo desde el punto de vista macroeconómico, porque consolida o amplía el déficit fiscal en un momento como este, en el que necesitamos estabilidad y crecimiento, que no vamos a lograr si seguimos con la fragilidad fiscal que tenemos.

Otro mito, de importancia menor, pero que logró bastante éxito, es el de que el gobierno de Macri fue el campeón de la disciplina fiscal, que logró reducir el déficit hasta lograr el equilibrio hacia el fin de su mandato.

¿Qué dice la cuenta de inversión que prepara anualmente la Contaduría General de la Nación? Que la gestión de Macri tuvo mayor déficit fiscal que cualquiera de las tres que la precedieron.

Como porcentaje del PBI, el déficit de la Administración Pública Nacional, incluyendo la emisión monetaria para financiarlo, fue 2,2% en 2012; 3,5% en 2013; 5,9% en 2014; 5,0% en 2015; 7,1% en 2016; 6,3% en 2017; 5,5% en 2018, y 4,9% en 2019. Tomando promedios de gestión, entre 2012 y 2015 fue poco más de 4% del PBI, mientras en la gestión Macri fue de 6%. Si se restan los intereses devengados en años previos, reconocidos en 2016, la diferencia se reduce, pero está lejos de revertirse. En la gestión Macri inicialmente el déficit subió, luego bajó, pero concluyó con un registro similar al del último año de gestión de Cristina Kirchner.

¿En qué se basa el mito de la prolijidad fiscal de Macri? Por un lado, en algunos cálculos extraños, que llevan a inflar el déficit del período previo y a subestimar el déficit de la gestión Macri. Y, por otro lado, en hablar del déficit “primario”, es decir, excluyendo los gastos de intereses pagados a terceros (privados y organismos). Ese déficit sí se redujo: de 3,9% del PBI en 2015, a 1,5% en 2019. Pero ¿qué motivo hay para excluir el gasto en intereses? A veces se dice que no es consecuencia de la gestión, pero al menos en este caso lo es: los pagos de intereses crecieron junto con la deuda, que aumentó fuertemente en la gestión de Macri.

Por lo demás, el pago de intereses afecta la solvencia del Estado de la misma forma que el pago de obra pública, de jubilaciones, de subsidios tarifarios y de remuneraciones. No hay un motivo técnico, y menos un motivo social, para considerar que es mejor gastar en intereses de la deuda que en “gasto primario”.

¿Cómo se sostiene ese mito? Quienes defienden la gestión Macri, destacan como logro la reducción del déficit. Y algunos de quienes la atacan, lo ponen como ejemplo de que bajar el déficit fiscal no trae ningún beneficio al país, teniendo en cuenta que esa gestión terminó con más inflación, más recesión y más desigualdad que cuando empezó. Pero no es cierto que haya habido una política deliberada de disminución del déficit fiscal: a partir de un nivel muy alto en 2015, creció en 2016 y 2017, para reducirse en los dos años siguientes a un nivel similar al de 2015, no porque el gobierno quisiera, sino por los problemas que surgieron para financiarlo.

Tercer mito: que la recesión de 2018-2019 fue consecuencia del programa con el FMI. Para empezar, las dos terceras partes de esa caída del nivel de actividad se produjo en el primer semestre de 2018, cuando el programa del FMI todavía no estaba en vigencia. La recesión se originó en la interrupción del esquema de financiamiento con deuda pública externa vigente hasta enero de 2018; el programa del FMI lo que intentó es contener el daño, para que impacte lo menos posible en las elecciones de 2019, tratando de preservar las chances de reelección del Presidente.

Los fondos del préstamo del FMI, sumados a una parte de las reservas acumuladas, se usaron para pagar servicios de deuda en moneda extranjera y para contener el alza del dólar, al entregarle divisas a quien quisiera llevárselas. Favorecieron, entonces, a quienes tenían títulos de la deuda pública argentina y querían sacárselos de encima, y a quienes tenían pesos y querían sacárselos de encima.

¿Qué hubiera ocurrido sin ese préstamo? Los fondos, de todos modos, iban a querer salir del país; se hubiera anticipado el default y la suba del dólar hubiera sido mucho mayor de la que fue, ya que el Banco Central no iba a tener con qué contenerla. Estaríamos en el escenario de fines de 2001-principios de 2002, cuando el gobierno se quedó sin financiamiento y no tuvo más remedio que ir a un equilibrio fiscal en cuestión de pocos meses; la recesión hubiera sido bastante más profunda de lo que terminó siendo.

El problema con el préstamo del FMI no fue que haya forzado un ajuste: en realidad, lo moderó, al hacer que se alargue en el tiempo. El problema es que sustituyó deuda con privados –que debería haber corrido la misma suerte que la que se reestructuró en 2020– por deuda privilegiada con el FMI, que no admite quitas, se pactó para ser pagada con muy pocos años de plazo, y devenga una tasa de interés mayor que la de la deuda reestructurada con privados. El FMI le tiró un salvavidas a Macri para ayudarlo en las elecciones, condicionando a la siguiente gestión. No se llegó a la reelección de Macri, pero obtuvo más votos que si hubiera habido, antes de las elecciones, una mayor devaluación, inflación y recesión, resultado que podía esperarse si el FMI no hubiera puesto a su disposición los 44 mil millones de dólares del préstamo.

Y para cerrar, por ahora, con los mitos, hay quienes parecen pensar que solo haremos ajuste fiscal si se aprueba el acuerdo con el FMI; en caso contrario, no será necesario.

Como si el ajuste fuera solo el que surge de medidas del gobierno, como el aumento de tarifas de gas y electricidad, y no el que se impone a través de la inflación, que quita capacidad de compra a la población y afecta especialmente a quienes menos capacidad tienen de defenderse de ella, que también son los más perjudicados con esa quita, porque tienen menos margen de ahorros o de reducción de gastos prescindibles.

Si no se llegara a un acuerdo con el FMI se incumpliría con ese préstamo, también con el Club de París, y probablemente también con otros organismos de crédito internacionales, como el Banco Mundial, el BID y la CAF, porque a partir del incumplimiento con el FMI congelarían sus desembolsos, pero van a seguir solicitando que se paguen los servicios de sus préstamos, que sólo en 2022 son más de 2.200 millones de dólares.

El sector público se quedaría sin financiamiento externo y el crédito comercial al sector privado se vería reducido fuertemente, lo que complicará las importaciones, presionando más sobre los precios y el tipo de cambio. El sector público no podría tener más déficit que el que pueda financiar en pesos sin caer en una peligrosa aceleración de la inflación, con lo que va a haber más recesión y, por lo tanto, menor recaudación fiscal. ¿Cuáles fueron los períodos de la historia reciente en el que hubo más ajuste de gastos? Entre 1987 y 1989 el gasto público –sin incluir los servicios de la deuda– se redujo 3% del PBI. Entre 2001 y 2002, casi 4% del PBI. ¿A qué se debieron esos ajustes? Básicamente, a inflación y recesión, no a una suba de tarifas de servicios públicos.

El aumento de las tarifas impulsará transitoriamente la inflación, pero, en la medida en que el déficit se reduzca, se irán dando las condiciones para una baja sostenida de la inflación. Ahora bien: si se reduce la inflación, el gasto en Seguridad Social aumentará, por el mecanismo de indexación con retraso que tiene. La única forma de dar lugar a que suba ese gasto, sin aumentar el déficit fiscal ni reducir fuertemente la inversión pública, es bajar los subsidios tarifarios. Para ello, es inevitable que aumenten las tarifas, lo que debería hacerse de la forma más equitativa posible. Parece muy cómodo dejar que el ajuste lo haga la inflación, y entonces decir “no es culpa nuestra, es de los empresarios que aumentan los precios”; pero, con seguridad, será un ajuste inequitativo, como lo viene siendo. Sería más equitativo que sea el Estado el que establezca quién paga los costos. Eso implicará que el gobierno pague costos políticos. Pero, a la larga, es lo mejor.»

Francisco Eggers

Argentina ingresa a la Agencia Internacional de la Energía. La credencial es Vaca Muerta

La Argentina ingresa como miembro a la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Esta organización, que depende de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), reúne a las máximas autoridades en la materia de los países líderes para discutir acciones en el contexto de la crisis energética mundial. El ministro de Economía, Martín Guzmán, que está en Francia en el marco de la renegociación con el Club de París, firmó ayer la adhesión de Argentina.
«Nos complace unirnos a la IEA como miembro asociado, esperamos trabajar de manera conjunto y articulado», dijo Guzmán.
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El ministro de Economía consideró que «es un buen momento para que la Argentina ingrese como miembro asociado de la IEA, porque la aceleración del desarrollo del sector energético es una prioridad para el país, tanto por razones productivas como macroeconómicas».
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«En el mundo, Argentina puede hacer un aporte importante a la transición energética. Primero, a través de la producción de energía renovable», sostuvo y argumentó que «la región del noroeste y Cuyo presenta la mayor irradiación fotovoltaica del mundo» y que el país tiene «potencial ventaja comparativa para la energía eólica en la Patagonia».
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«El gas también es una energía de transición y tenemos la segunda mayor reserva de gas shale del mundo, Vaca Muerta. La producción de gas natural está aumentando y nuestro objetivo es poder producir GNL dentro de unos años. También estamos ampliando la producción de minerales de transición», sostuvo Guzmán.
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«La transición energética también es una cuestión de balanza de pagos. En un mundo con fijación de precios del carbono, la adaptación de los sectores energéticos será fundamental para la estabilidad macroeconómica y financiera en las próximas décadas».Guzmán mantuvo más temprano un encuentro con el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, en la que, según publicó el ministro en sus redes sociales “se analizó el contexto económico global y la respuesta multilateral a los desafíos impositivos derivados de la digitalización de la economía”.La IEA tiene entre sus objetivos la coordinación de políticas energéticas (de sus países miembros) con la finalidad de asegurar la provisión de la energía a sus habitantes.