Kersul enfatizó que «a través del Fondef se pueden desarrollar muchos proveedores locales, por ejemplo, los camiones troperos que estamos presentando hoy fueron carrozados por una firma del partido bonaerense de San Andrés de Giles que los dotó de barras antivuelco, asientos acolchados e individuales, y también de cinturones de seguridad de tres puntos».
Los equipos entregados
Se presentaron 17 camiones carga Volkswagen Robus 17230 de origen brasileño, 10 camiones tractor de campaña Volkswagen Costellation 19420 de origen brasileño, 10 camiones Mercedes Benz Atego 1726 de origen nacional, 3 colectivos de transporte personal Iveco de origen brasileño, 40 utilitarios Peugeot Partner de origen nacional, 7 ambulancias Toyota Hilux de mediana complejidad de origen nacional y 1 camión cisterna Volkswagen útil para el abastecimiento logístico a campo traviesa a los diferentes Vehículos a Rueda, Mecanizado y blindado desplegados en el terreno. Empresas argentinas proveerán de uniformes, calzado y vehículos a las Fuerzas Armadas
Kersul enfatizó que «a través del Fondef se pueden desarrollar muchos proveedores locales, por ejemplo, los camiones troperos que estamos presentando hoy fueron carrozados por una firma del partido bonaerense de San Andrés de Giles que los dotó de barras antivuelco, asientos acolchados e individuales, y también de cinturones de seguridad de tres puntos».
Los equipos entregados
Se presentaron 17 camiones carga Volkswagen Robus 17230 de origen brasileño, 10 camiones tractor de campaña Volkswagen Costellation 19420 de origen brasileño, 10 camiones Mercedes Benz Atego 1726 de origen nacional, 3 colectivos de transporte personal Iveco de origen brasileño, 40 utilitarios Peugeot Partner de origen nacional, 7 ambulancias Toyota Hilux de mediana complejidad de origen nacional y 1 camión cisterna Volkswagen útil para el abastecimiento logístico a campo traviesa a los diferentes Vehículos a Rueda, Mecanizado y blindado desplegados en el terreno. Investigan los cambios que la Ley de etiquetado frontal provocaría en el consumo
¿Cómo reaccionan las empresas? Sergún Kantar, en muchos casos se embarcan en procesos de reformulación de productos, reduciendo la proporción de ciertos ingredientes para evitar el octágono negro. Aun cuando eso implica el riesgo de ser percibidos como “menos sabrosos” y va en contra del paladar de los consumidores que, según dicen fuentes del sector, “piden que les devuelvan el azúcar”.
Luego del momento más álgido de la discusión en el Congreso, que culminó con la sanción de la ley, las grandes firmas alimenticias comenzaron a delinear su estrategia frente al nuevo escenario. Muchas de las multinacionales, que habían pasado por el mismo proceso en otros países de la región, ya estaban algunos pasos adelantados. De todos modos, en una ronda de consultas que hizo este diario sobre el cierre del 2021, distintas empresas señalaron que el tema del etiquetado no es una prioridad por estos días. “Hoy la agenda es precios y covid”, señaló un ejecutivo.
“Los consumidores tienen acceso a más información que nunca, son más conscientes de lo que eligen y responsables de sus acciones, y esperan que las empresas están a la altura de las circunstancias” –señalan en Kantar–. “Van a demandar claridad y transparencia en la información y van a priorizar alternativas alineadas a un nuevo concepto de bienestar”. Adiós a Oscar Canabal @CanabalOsky
La empresa estatal VENG comercializa en EE.UU. las imágenes de los satélites SAOCOM
Puntos clave del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional
El FMI dio a conocer el Informe de sus equipos técnicos. A través de 178 páginas analiza la situación macroeconómica argentina en el marco de la revisión del artículo IV.
«Aún no hay fecha para la visita de la misión» afirma una fuente del FMI, aunque se conoce que se adelantó para mayo la primera revisión del Fondo. Respecto del primer desembolso de 9.656 millones de dólares, la fuente señalo que “los fondos ya están autorizados y serán girados (al BCRA) lo más rápido posible”. En general, los funcionarios del Fondo reconocen que del impacto global de la crisis desatada por la guerra en Ucrania no escapa Argentina. Por esta razón se insiste en que ahora “es el tiempo de la implementación del acuerdo” dando a entender que habrá que efectuar ajustes al programa en el marco de este nuevo escenario. En el documento se destacan los siguientes conceptos:- Abordar las rigideces presupuestarias es esencial para mejorar la resiliencia de Argentina ante los shocks, mientras se reorienta el gasto público hacia la inversión y la innovación que es fundamental para apoyar la productividad y reducir la inequidad intergeneracional.
- El consenso político y social sostenido es necesario para la previsibilidad de las políticas y para equilibrar las demandas de financiamiento del amplio sistema de bienestar social de Argentina al tiempo de ir fomentando la inversión privada y el empleo formal.
- Mientras tanto, las condiciones sociales, aunque mejoran gradualmente, siguen siendo extremadamente frágiles: más del 40 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la proporción de informalidad laboral es alta, especialmente para mujeres y jóvenes poco calificados.
- Una base exportadora estrecha y poco diversificada, dolarización significativa, un mercado de capitales interno reducido y las barreras a la inversión continúan frenando el potencial de crecimiento.
- El panorama político sigue fragmentado y todavía tiene que emerger un amplio consenso en apoyo del programa económico de las autoridades.
- Lo importante es que persisten los riesgos de implementación, en medio de un panorama social y político complejo y una hostilidad abierta de algunos sectores hacia el Fondo debido a su larga participación en Argentina.
- Finalmente, el programa puede fallar en generar confianza y fortalecer la estabilidad.
- Estos riesgos no pueden ser totalmente mitigados a través del diseño del programa y la planificación de contingencia, y serán necesarios juicios finamente equilibrados al evaluar las compensaciones difíciles que es probable que surjan durante la vida del programa.
Contexto
En el capítulo Antecedentes y Contexto se señalan:- Argentina experimentó otra década de desempeño macroeconómico decepcionante, que terminó en una crisis de balanza de pagos en toda regla en 2019, a pesar de un apoyo sin precedentes del FMI.
- Por lo tanto, Argentina se encontraba en una posición económica y social extremadamente débil cuando la pandemia de COVID-19.
- La pandemia acentuó las fragilidades de Argentina, aunque se están dando pasos para comenzar a abordar los desequilibrios macroeconómicos.
- Las autoridades argentinas están solicitando un programa respaldado por el Fondo para cumplir con las grandes necesidades de balanza de pagos del país, incluidas las relacionadas con las obligaciones derivadas del crédito del Fondo de 2018.
- Los riesgos del programa son excepcionalmente altos.
- El riesgo empresarial también es extremadamente alto.
Desde WIN España: “La energía nuclear más las renovables, el mix energético del futuro”
-La ciudadanía puede tener miedo a fugas de radiaciones que resulten perjudiciales para la población, ¿tiene razón? ¿Podemos decir que estamos libres de radiaciones ionizantes?
-Las centrales nucleares españolas funcionan de manera segura, fiable y eficiente. Están diseñadas, mantenidas y operadas de manera robusta y segura siguiendo los más exigentes estándares de seguridad establecidos por el Consejo de Seguridad Nuclear, la Unión Europea y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero sí estamos rodeados de radiación ionizante de origen natural a la que contribuyen los elementos radiactivos naturales que contiene la corteza terrestre y, en menor medida, la radiación cósmica.
-¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a una emisión accidental o una emergencia en este sentido?
-En cualquier caso, seguir las indicaciones que recibirían, en nuestro caso de Protección Civil, que sería quien indicaría a la población si fuese necesario tomar, como ante cualquier otra situación de crisis, medidas de protección. Creo que en estos tiempos más que nunca es necesario no generar alarmas o miedos que se añadan a lo difícil que es ya la situación. España, como todos los países europeos tiene protocolos y personas preparadas para atender las emergencias y recibiríamos las instrucciones e indicaciones que correspondiese a cada situación. Los ciudadanos, entre los que me incluyo, debemos estar tranquilos.
-En la situación internacional que estamos viviendo con el conflicto en Ucrania, ¿estamos en riesgo de guerra nuclear?, ¿qué valoración hace?
-Desde WIN (SNE) abogamos y trabajamos en el uso civil de la energía y la tecnología nuclear en todos sus campos y esa es nuestra apuesta de futuro. En relación al conflicto de Ucrania, lo primero en lo que debemos pensar es en el desastre humanitario y las miles de personas que se han visto obligados a dejar atrás su vida por este conflicto armado. Como persona, no puedo estar a favor de ninguna guerra.» Uruguay pidió información a la Argentina por la futura planta nuclear Atucha III
El canciller de Uruguay Francisco Bustillo le envió una carta a su par argentino, Santiago Cafiero, para solicitar información sobre la central nuclear Atucha III que Argentina construirá en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.
El pedido en la carta se basa en la Convención sobre Seguridad Nuclear del año 1994, realizada en Viena, y aprobada por Argentina y Uruguay –este último a través de la ley 17.588 de 2002. Específicamente, Bustillo le pidió información a Cafiero basándose en el artículo 17 de la Convención, que sostiene que un país que instale una central nuclear debe «consultar a las Partes Contratantes que se hallen en las cercanías» y puedan verse afectadas por la construcción, y también «proporcionar la información necesaria» a las partes para «evaluar y formarse su propio juicio» sobre las «probables consecuencias» para la seguridad del país. En la misiva se menciona al artículo 16.2 del documento, que exhorta al país que construya una planta a que «suministre información pertinente sobre los planes de emergencia y respuesta» a los «Estados que se hallen en las cercanías de una instalación nuclear», cuando sea «probable» que se vean afectados por «una emergencia radiológica» en la instalación. Hasta ahora, Argentina no ha enviado una respuesta al pedido. En Cancillería aseguran que la situación se encuentra dentro de sus plazos, debido a que el comienzo de la construcción de la central está previsto para finales de 2022 o principios de 2023. Además, las fuentes dijeron que hay una «buena relación para estos asuntos» entre Bustillo y Cafiero, que también conversaron sobre esta situación en la asunción del presidente de Chile, Gabriel Boric, el 11 de marzo. La nueva planta será la tercera de Atucha en la localidad de Lima, que tiene 10.000 habitantes y está a 133 kilómetros de Colonia del Sacramento, y a alrededor de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Hoy está previsto que el Directorio del FMI apruebe el acuerdo con Argentina. Y trate el caso de Rusia
El gobierno argentino espera que esa aprobado por una amplia mayoría. Hay expectativa por votos de países renuentes, como Japón. El directorio trata hoy además el caso de Rusia.
Un año y un mes después del inicio de las negociaciones, concluirá hoy una etapa. El «board» (directorio) del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará, se supone con una mayoría superior al 80% (al menos eso se espera en Buenos Aires), el Facilidades Extendidas negociado entre febrero de 2021 y marzo del 2022. Hacia delante, le esperarán al país y al organismo que maneja Kristalina Georgieva, en el mejor de los casos, 12 años de relación directa. Durante una primera etapa de 2 años y medio el país deberá rendir exámenes cada tres meses. El directorio del Fondo se reunirá por primera vez en este mes para tratar dos temas: el acuerdo con Argentina y el caso ruso, por lejos el más complicado de la agenda del organismo. Por esto se espera que el debate sobre la aprobación del Facilidades Extendidas demanda mucho menos tiempo de discusión que la suspensión o mantenimiento de Rusia como miembro pleno; uno de los capítulos políticamente más complejos de resolver en años dentro del FMI. Para dejar este tema en el centro de los tratamientos, lo que se supone en Washington es que la cuestión argentina sería tratada primero, rápido y con pocos oradores. Si se cumple esta previsión, sería una buena alternativa para Argentina. Especialmente porque se recortaría el listado de representantes de países miembros del board que hacen cola para criticar la política económica del país. Aún votando a favor.El acuerdo con el FMI y los mitos argentinos sobre el Estado, los impuestos y la emisión
«Nuestra economía anda mal desde hace demasiado tiempo y eso, en alguna medida, se vincula con la falta de comprensión de los problemas económicos. El país es terreno fértil para relatos que confunden y que contribuyen a tolerar políticas económicas que se concentran en el corto plazo, y que a largo plazo resultan nefastas.
En materia de relatos que confunden, hoy me enfoco en algunos mitos fiscales: cosas que no son ciertas, pero se dicen repetidamente, hasta que muchos las terminan creyendo.
El mito fiscal seguramente más dañino es el que afirma que el déficit fiscal no es un problema. Que la escasez de dólares puede ser un problema, pero no que el Estado tenga más gastos que ingresos, porque puede emitir pesos para pagar la diferencia. Que el déficit del gobierno es superávit del sector privado y que, en la medida en que haya recursos desempleados, su efecto es generar la demanda que pueda emplear esos recursos.
Claro, si emitir dinero para financiar el gasto público fuera gratis y hasta creara valor, la economía como ciencia perdería razón de ser, porque los recursos dejarían de ser escasos.
Lo real es que, cuando el déficit fiscal excede los límites dentro de los cuales el sector privado lo puede financiar sin mayor riesgo, lo que crea es inestabilidad, con sus consecuencias de alta inflación y falta de crecimiento económico.
Lo venimos experimentando; el único período de los últimos 28 años en que hubo al menos 12 trimestres seguidos de crecimiento fue desde el 4° trimestre de 2002 hasta el 3° de 2008 (24 trimestres seguidos de crecimiento). No por casualidad, fue también el de mayor solvencia fiscal.
El resto del tiempo hemos sufrido, a la corta o a la larga, las consecuencias de la falta de responsabilidad fiscal: acumulación de deuda que termina siendo impagable y/o alta inflación.
Se suele vincular la idea de que tener déficit fiscal no es costoso y reactiva la economía siempre que haya recursos desempleados, con el pensamiento keynesiano. Para los que sostienen esa idea, es una forma de buscar apoyo en una corriente de pensamiento respetada- Para otros, es una forma de denostar a Keynes, el economista más importante del siglo XX, quien defendió la intervención del gobierno en la economía y por eso se ganó el odio de los conservadores, que preferirían que el Estado se limite a proteger sus derechos de propiedad.
Un corolario de este mito del “déficit fiscal inofensivo” es pensar que reducir los subsidios a las tarifas de gas y electricidad va contra “la gente”, que solo se hace porque lo piden los malos, o sea, el FMI y sus socios.
La verdad es que un nivel de subsidios indiscriminados como tenemos actualmente es negativo desde el punto de la equidad, porque es un mal criterio de equidad subsidiar en función de cuánto se gasta de electricidad y gas. Es malo desde el punto de la eficiencia, porque lleva a sobreconsumo y, sobre todo, es malo desde el punto de vista macroeconómico, porque consolida o amplía el déficit fiscal en un momento como este, en el que necesitamos estabilidad y crecimiento, que no vamos a lograr si seguimos con la fragilidad fiscal que tenemos.
Otro mito, de importancia menor, pero que logró bastante éxito, es el de que el gobierno de Macri fue el campeón de la disciplina fiscal, que logró reducir el déficit hasta lograr el equilibrio hacia el fin de su mandato.
¿Qué dice la cuenta de inversión que prepara anualmente la Contaduría General de la Nación? Que la gestión de Macri tuvo mayor déficit fiscal que cualquiera de las tres que la precedieron.
Como porcentaje del PBI, el déficit de la Administración Pública Nacional, incluyendo la emisión monetaria para financiarlo, fue 2,2% en 2012; 3,5% en 2013; 5,9% en 2014; 5,0% en 2015; 7,1% en 2016; 6,3% en 2017; 5,5% en 2018, y 4,9% en 2019. Tomando promedios de gestión, entre 2012 y 2015 fue poco más de 4% del PBI, mientras en la gestión Macri fue de 6%. Si se restan los intereses devengados en años previos, reconocidos en 2016, la diferencia se reduce, pero está lejos de revertirse. En la gestión Macri inicialmente el déficit subió, luego bajó, pero concluyó con un registro similar al del último año de gestión de Cristina Kirchner.
¿En qué se basa el mito de la prolijidad fiscal de Macri? Por un lado, en algunos cálculos extraños, que llevan a inflar el déficit del período previo y a subestimar el déficit de la gestión Macri. Y, por otro lado, en hablar del déficit “primario”, es decir, excluyendo los gastos de intereses pagados a terceros (privados y organismos). Ese déficit sí se redujo: de 3,9% del PBI en 2015, a 1,5% en 2019. Pero ¿qué motivo hay para excluir el gasto en intereses? A veces se dice que no es consecuencia de la gestión, pero al menos en este caso lo es: los pagos de intereses crecieron junto con la deuda, que aumentó fuertemente en la gestión de Macri.
Por lo demás, el pago de intereses afecta la solvencia del Estado de la misma forma que el pago de obra pública, de jubilaciones, de subsidios tarifarios y de remuneraciones. No hay un motivo técnico, y menos un motivo social, para considerar que es mejor gastar en intereses de la deuda que en “gasto primario”.
¿Cómo se sostiene ese mito? Quienes defienden la gestión Macri, destacan como logro la reducción del déficit. Y algunos de quienes la atacan, lo ponen como ejemplo de que bajar el déficit fiscal no trae ningún beneficio al país, teniendo en cuenta que esa gestión terminó con más inflación, más recesión y más desigualdad que cuando empezó. Pero no es cierto que haya habido una política deliberada de disminución del déficit fiscal: a partir de un nivel muy alto en 2015, creció en 2016 y 2017, para reducirse en los dos años siguientes a un nivel similar al de 2015, no porque el gobierno quisiera, sino por los problemas que surgieron para financiarlo.
Tercer mito: que la recesión de 2018-2019 fue consecuencia del programa con el FMI. Para empezar, las dos terceras partes de esa caída del nivel de actividad se produjo en el primer semestre de 2018, cuando el programa del FMI todavía no estaba en vigencia. La recesión se originó en la interrupción del esquema de financiamiento con deuda pública externa vigente hasta enero de 2018; el programa del FMI lo que intentó es contener el daño, para que impacte lo menos posible en las elecciones de 2019, tratando de preservar las chances de reelección del Presidente.
Los fondos del préstamo del FMI, sumados a una parte de las reservas acumuladas, se usaron para pagar servicios de deuda en moneda extranjera y para contener el alza del dólar, al entregarle divisas a quien quisiera llevárselas. Favorecieron, entonces, a quienes tenían títulos de la deuda pública argentina y querían sacárselos de encima, y a quienes tenían pesos y querían sacárselos de encima.
¿Qué hubiera ocurrido sin ese préstamo? Los fondos, de todos modos, iban a querer salir del país; se hubiera anticipado el default y la suba del dólar hubiera sido mucho mayor de la que fue, ya que el Banco Central no iba a tener con qué contenerla. Estaríamos en el escenario de fines de 2001-principios de 2002, cuando el gobierno se quedó sin financiamiento y no tuvo más remedio que ir a un equilibrio fiscal en cuestión de pocos meses; la recesión hubiera sido bastante más profunda de lo que terminó siendo.
El problema con el préstamo del FMI no fue que haya forzado un ajuste: en realidad, lo moderó, al hacer que se alargue en el tiempo. El problema es que sustituyó deuda con privados –que debería haber corrido la misma suerte que la que se reestructuró en 2020– por deuda privilegiada con el FMI, que no admite quitas, se pactó para ser pagada con muy pocos años de plazo, y devenga una tasa de interés mayor que la de la deuda reestructurada con privados. El FMI le tiró un salvavidas a Macri para ayudarlo en las elecciones, condicionando a la siguiente gestión. No se llegó a la reelección de Macri, pero obtuvo más votos que si hubiera habido, antes de las elecciones, una mayor devaluación, inflación y recesión, resultado que podía esperarse si el FMI no hubiera puesto a su disposición los 44 mil millones de dólares del préstamo.
Y para cerrar, por ahora, con los mitos, hay quienes parecen pensar que solo haremos ajuste fiscal si se aprueba el acuerdo con el FMI; en caso contrario, no será necesario.
Como si el ajuste fuera solo el que surge de medidas del gobierno, como el aumento de tarifas de gas y electricidad, y no el que se impone a través de la inflación, que quita capacidad de compra a la población y afecta especialmente a quienes menos capacidad tienen de defenderse de ella, que también son los más perjudicados con esa quita, porque tienen menos margen de ahorros o de reducción de gastos prescindibles.
Si no se llegara a un acuerdo con el FMI se incumpliría con ese préstamo, también con el Club de París, y probablemente también con otros organismos de crédito internacionales, como el Banco Mundial, el BID y la CAF, porque a partir del incumplimiento con el FMI congelarían sus desembolsos, pero van a seguir solicitando que se paguen los servicios de sus préstamos, que sólo en 2022 son más de 2.200 millones de dólares.
El sector público se quedaría sin financiamiento externo y el crédito comercial al sector privado se vería reducido fuertemente, lo que complicará las importaciones, presionando más sobre los precios y el tipo de cambio. El sector público no podría tener más déficit que el que pueda financiar en pesos sin caer en una peligrosa aceleración de la inflación, con lo que va a haber más recesión y, por lo tanto, menor recaudación fiscal. ¿Cuáles fueron los períodos de la historia reciente en el que hubo más ajuste de gastos? Entre 1987 y 1989 el gasto público –sin incluir los servicios de la deuda– se redujo 3% del PBI. Entre 2001 y 2002, casi 4% del PBI. ¿A qué se debieron esos ajustes? Básicamente, a inflación y recesión, no a una suba de tarifas de servicios públicos.
El aumento de las tarifas impulsará transitoriamente la inflación, pero, en la medida en que el déficit se reduzca, se irán dando las condiciones para una baja sostenida de la inflación. Ahora bien: si se reduce la inflación, el gasto en Seguridad Social aumentará, por el mecanismo de indexación con retraso que tiene. La única forma de dar lugar a que suba ese gasto, sin aumentar el déficit fiscal ni reducir fuertemente la inversión pública, es bajar los subsidios tarifarios. Para ello, es inevitable que aumenten las tarifas, lo que debería hacerse de la forma más equitativa posible. Parece muy cómodo dejar que el ajuste lo haga la inflación, y entonces decir “no es culpa nuestra, es de los empresarios que aumentan los precios”; pero, con seguridad, será un ajuste inequitativo, como lo viene siendo. Sería más equitativo que sea el Estado el que establezca quién paga los costos. Eso implicará que el gobierno pague costos políticos. Pero, a la larga, es lo mejor.»
Francisco Eggers

