28 de enero de 2022
Washington, DC: Un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezado por Julie Kozack, directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, jefe de misión para Argentina, emitió hoy la siguiente declaración: “El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas han llegado a entendimientos sobre políticas clave como parte de sus discusiones en curso sobre un programa respaldado por el FMI. Las principales áreas del acuerdo incluyen lo siguiente: “El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas acordaron el sendero de consolidación fiscal que formará un ancla de política clave del programa. El sendero fiscal acordado mejoraría de manera gradual y sostenible las finanzas públicas y reduciría el financiamiento monetario. Es importante destacar que también permitiría aumentar el gasto en infraestructura y ciencia y tecnología y protegería programas sociales focalizados. Acordamos que una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva será fundamental para mejorar la composición del gasto público. “Hemos llegado a un entendimiento sobre el marco para la implementación de la política monetaria como parte de un enfoque múltiple para enfrentar la alta y persistente inflación. Este marco tiene como objetivo asegurar tasas de interés reales positivas para respaldar el financiamiento interno y fortalecer la estabilidad. “También hemos acordado que el apoyo financiero adicional de los socios Internacionales de Argentina ayudaría a reforzar la resiliencia externa del país y sus esfuerzos para asegurar un crecimiento más inclusivo y sostenible. “El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas continuaran su trabajo en las próximas semanas para llegar a un acuerdo a nivel del personal técnico. Como siempre es el caso, el acuerdo final sobre un acuerdo de programa estaría sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI.”Declaración del equipo del FMI sobre Argentina
Reproducimos este comunicado que fue subido esta tarde a la página oficial del Fondo Monetario Internacional (En el 2° párrafo hemos marcado en negrita 3 frases que nos parecen significativas, al menos como declaración de intención. La traducción es la oficial del Fondo):
El gobierno espera cerrar hoy el acuerdo con el F.M.I. En ese caso, pagará el vencimiento de u$s 731 millones
De acuerdo a lo que informan, «off the record», funcionarios en la Casa Rosada y el Ministerio de Economía -que anoche permanecían en sus despachos- el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional han alcanzado un principio de acuerdo. El presidente Fernández confía en hacer el anuncio al mediodía.
Por su parte, el directorio del F.M.I. convocó para hoy viernes a la mañana una reunión de último momento, de manera virtual, para informar sobre el estado actual de las negociaciones con Argentina.
En este marco, el Gobierno decidió que se efectivizaría el pago de los cerca de u$s 731 millones que expiran hoy en función de la inminencia o no de un entendimiento.
Trascendidos
Según afirmaron algunos funcionarios al periodista Julián Guarino, de Ámbito, el número clave era 2026. Es el año en el que el Gobierno aceptaría comprometerse a llegar al déficit cero. Los últimos detalles de lo propuesto por la Casa Rosada eran: un déficit de 2,5% del PBI para 2022 y, a partir de allí, una secuencia del 2% para 2023, 1% para 2024, 0,5% para 2025 y recién un déficit cero en 2026. La divergencia no era sobre al año y plazo en el cual el FMI está pidiendo llegar al déficit cero al país. Lo más relevante era -¿es?- el tamaño del ajuste gradual que pide el Fondo. El tándem Luis Cubeddu–Julie Kozack parecía diferir bastante de la propuesta de Guzmán. Por ejemplo, le reclamaba un recorte más importante para este año, para llegar a los 2 puntos de déficit: es decir, le pedía 0,5 puntos porcentuales adicionales de recorte, lo que obligaría a mayores sacrificios. Para 2023, el FMI solicitaba que el déficit sea el equivalente a 1,4% del PBI. A partir de 2024, exigía un recorte de 0,7 puntos y mantenía esta misma exigencia hasta llegar a 0% en 2025. Como se dijo, el Gobierno argentino quería un recorte de 0,5 puntos porcentuales entre el 2022 y 2023 que afecte lo menos posible a la disponibilidad de recursos para lo que resta del mandato; ofrecía, en cambio, un déficit de 1 punto porcentual del producto en 2024 y luego adoptaba la misma secuencia previa de un recorte anual de medio punto porcentual. Está claro que Alberto Fernández quiere despejar de exigencias fiscales por parte del FMI lo que queda de su mandato. De todas formas, eso implicaría un recorte gradual, más suave que lo abrupto del FMI. Por otro lado, se “aprovecharía” el impulso del resultado electoral para que, en 2024, el gobierno electo pueda avanzar con los recortes en su primer año. Mientras tanto, el pago que debe realizarse hoy por u$s 731 millones debería ser confirmado por el Gobierno durante la mañana. Según había trascendido -deliberadamente- sólo se iba a realizar ese desembolso si el Gobierno lograba que el FMI se acercase lo más posible a la propuesta de Guzmán o, en todo caso, si el Gobierno lograba avanzar lo suficiente como para abrir una nueva fase de la negociación con algunas garantías en el haber. En otros términos, el pago y la continuidad de las negociaciones técnicas dependen de la percepción que tenga el gobierno sobre la situación. Está previsto que el presidente lo anuncie al mediodía, antes del plazo límite para el pago.Argentina vende ingeniería nuclear a China
A los periodistas se nos enseñaba, desde los tiempos de la Olivetti Léxikon 80, en aquellas redacciones turbias de humo de cigarrillo, que sólo hay noticia cuando sucede algo muy a contramano de lo habitual, como que un hombre muerda a un perro.
Que Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) le haya vendido un importante paquete de ingeniería a CNNC, su contraparte empresaria en el país más nuclear del planeta, China, es “Habemus noticiam” de aquí… a la China (literalmente). ¿Pero califica para evento “hombre muerde perro”?
Para casi todo argentino, sin duda. Pocos saben que somos país de punta en un par de frentes tecnológicos potentes, y uno es el nuclear. Y es que Argentina construyó su primer reactor nuclear científico en 1958, y está en el negocio de las centrales nucleares desde 1967. China empezó su primera nucleoeléctrica en 1991.
MUY a diferencia de nosotros, los chinos se nuclearizan a velocidad warp. En el campo núcleoeléctrico compraron y absorbieron las tecnologías de Francia, Canadá, Rusia y EEUU (vía Japón): ya dominan todas las nacidas en Occidente mejor que Occidente, y están desarrollando varias nuevas y propias.
Es cierto que nuestro despliegue nuclear estuvo largamente intercurrido por gobiernos pro-petróleo o pro-embajada. Y es cierto que de un modo típicamente chino, el de ellos fue un arranque de Fórmula Uno. A 31 años de conectada su primera centralita de 288 MW, hoy tienen 53 operativas (mayormente, grandes), 18 en construcción, 35 en planificación avanzada, y 90 más bajo consideración regulatoria. Ah, y acaban de avisar que de aquí a 2050 van a construir 200 centrales más.
Pero no hay que ofuscarse con estos detalles. De centrales de uranio natural y agua pesada con tubos de presión, diseño canadiense llamado CANDÚ, China sabe un poco menos que nosotros, aunque tiene una más. Y de retubarlas, saben bastante menos, porque todavía no metieron mano a ello.
¿Podrían hacerlo solos? Por supuesto. Pero son pragmáticos: cuando compran un activo físico o un servicio aprenden rápido todos los cómos y por qués, y después se las arreglan solos.
Lo que NA-SA le está facturando a CNNC (China National Nuclear Corporation) es asesoramiento técnico para el retubado de su central Qinshan 1, no el retubado en sí. Ojalá lo fuera: entonces hablando de entre U$ 1.500 y U$ 2.500 millones.
“La participación de NA-SA en el retubado de Qinshan va a ser insignificante como porcentaje del total. Lo nuestro son servicios de ingeniería”, aclara los tantos José Luis Antúnez, titular de la constructora y operadora nuclear argentina y estatal.
¿Qué hay de especial en esta venta de servicios?, pregunto.
“Se venden a una tarifa unitaria excelente a nivel internacional. Es 100% talento, conocimiento y experiencia lo que vendemos. La cantidad de horas es la que realmente se insume y todos los gastos están a cargo del cliente”.
¿Es decir que no hay fierros involucrados?, pregunto.
“No, no hay”.
Pucha. Pero ojo, se vienen más cosas. Y hablo de fierros. Promesa.
Sobre la complejidad china de retubar una CANDÚ
La parte específicamente CANDÚ del complejo nuclear de Qinshan, con las unidades 1 y 2. NA-SA está vendiendo asesoría técnica para retubar la 1.
La máquina a la que vendemos este servicio está en un bonito paisaje costero de la provincia de Zhejiang, dentro del mismo complejo nuclear llamado genéricamente Qinshan. En China ya va para sitio histórico porque allí en 1991 se inauguró la primera máquina nucleoeléctrica local, un reactor de uranio enriquecido, potencia muy baja (288 MWe) y diseño totalmente autóctono.
Ese primer ensayo no tiene nada que ver con la planta que nos ocupa, que es de uranio natural, agua pesada, tubos de presión, diseño 100% canadiense, 700 MW eléctricos, se inició en 1998 y está en línea desde 2003. Esa central básicamente canadiense tiene agendado retubamiento para 2033, o tal vez uno o dos años más tarde. Esa fecha todavía es flotante: se suman años de operación efectiva, no años de calendario, y hay que deducir las paradas de mantenimiento.
Los años activos y los cronológicos coinciden bastante debido a la muy buena disponibilidad de las CANDU 6: arañan o superan el 90%. Como sea, 2033 parece lejos, pero en esta industria se planifica a largo plazo.
La primera orden de trabajo de CNNC enlista lo siguiente: ingeniería operativa para drenado y secado del sistema de moderador, impacto radiológico de cada una de las fases del retubado, diseño del cronograma de actividades, lecciones aprendidas en la puesta en marcha y operación del herramental para el retubado de Embalse, análisis de recursos humanos antes y después del proyecto.
Los argentinos que irán a China son de la Gerencia de Servicios para Centrales de NA-SA, con notable mayoría de cordobeses y de quienes retubaron Embalse entre 2010 y 2019. Hubo que recontratar a muchos, porque cuando desembarcaron en NA-SA las autoridades macristas y pararon el Programa Nuclear Argentino en seco, casi toda la Unidad de Gestión fue echada. No todos quieren volver, o se atreven a ello.
De “retubadores” sacamos chapa desde 2018, cuando la central volvió al ruedo y se pudo ver que andaba joya. Embalse es otra CANDÚ 6 pero más vieja que Qinshan, aunque muy parecida. Hay 3 países que saben retubar centrales de uranio natural de tubos de presión y diseño canadiense. Son obviamente Canadá, pero también Corea del Sur y la India. Los últimos 2 no están en armonía diplomática con China. Canadá tampoco, y aunque «business are business» en todas partes, probablemente los canucks son caros y ajenos (todavía) a grandes alianzas comerciales con el Reino del Medio.
Retubar una CANDÚ es tomarla a los 30 años de operación, cuando los tubos de presión empiezan a pandearse, es decir a doblarse por el medio por acción sumada de la gravedad y el daño térmico y neutrónico. Basta un pandeo submilimétrico para que la reacción nuclear empiece a perder potencia. Esta reacción en las centrales de uranio natural se fogonea trabajosamente sólo gracias a la acción del agua pesada sobre los neutrones liberados por la fisión del uranio 235: los frena bastante, lo que paradójicamente los vuelve más físiles. Una de las cosas que hacen tan a prueba de accidentes graves a las CANDÚ es que ante cualquier salida de parámetros de diseño tienden a apagarse solas.
Como una CANDÚ está hecha básicamente de distintos tipos de tubos de muy diferentes aleaciones especiales, y parte de la tarea se realiza en sectores de la instalación activados radiológicamente por 3 décadas de irradiación, el retubamiento es un trabajo endemoniadamente meticuloso en materia de radioprotección del personal. Se necesita rotar muy rápido un contingente muy grande de gente muy experta.
Aquí cuesta décadas conseguir esa enorme base de recursos humanos en Argentina. Toda vez que la teníamos y llega un antinuclearista al gobierno nacional, la desbanda con facilidad.
En cuanto al retubamiento, es algo que garpa para cualquier país propietario de estas máquinas. Una CANDÚ de 700 MW hoy debería salir U$ 6000 o 7000 millones, y dura algo más 30 años, como casi cualquier otra central del siglo XX. Las cosas cambiaron, y ahora el último diseño CANDU llamado ACR, que las autoridades regulatorias chinas aprobaron en 2016, está pensado para durar 60 años.
Con el retubado a los 30 años de una CANDÚ 6, de acuerdo al estado de la central, se la sube al menos un 7% en materia de potencia, se la actualiza en seguridad (algo que cambia todo el tiempo tanto en tecnología como en legislación), y la instalación vuelve a la palestra para 30 años más de trabajo al 100% de potencia.
De yapa, se liga siempre una mejora de disponibilidad, que en las CANDÚ de suyo suele ser notable en su primera vida útil. La expectativa es sobrepasar el 91% o más. Y ese trabajo, de acuerdo a lo que haya que reemplazar, anda entre U$ 1500 y U$ 3000 millones. Es como comprarse una central nueva, aunque por entre la mitad y una cuarta parte de su precio.
Lástima tener una sola CANDÚ.
Pero ojo, ya estamos yendo por la segunda. Fue una de las cosas que prometió hacer Antúnez, cuando fue nombrado. Pero incluso entre canduceros viejos, que siguen siendo legión en la CNEA, NA-SA y desde ya en empresas como CONUAR (Pérez Companc) e IMPSA, muchos son escépticos por post-trauma.
Pero Antúnez se parece un poco a otro prócer nuclear, Franco Varotto, el fundador de INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): cumplen. Lo que habría que recordar es que cuando nombraron por primera vez a Antúnez en NA-SA, Atucha 2 era una obra abandonada oficialmente desde hacía 23 años, pero el tipo prometió que la iba a terminar porque era una mancha en el honor nacional.
Terminar cosas es negocio, y además está el honor
2014, los titulares de NA-SA y CNNC firman la financiación de 2 centrales, una de uranio natural y construida por Argentina, y otra de uranio enriquecido y construida por China. Argentina incumplió.
Antúnez, como la mayoría de la vieja guardia nuclear formada por Jorge Sabato, era y es “canducero”, y no logra distinguir entre el honor nacional y el propio. Las centrales alemanas le parecían demasiado complejas y caras. Pero las cosas se hacen por honor. En 37 años de periodismo científico no usé jamás esa palabra, y sólo en este artículo ya van 3 veces…
Atucha 2 en 2006 constaba de unos 80.000 componentes desarticulados, muchos de ellos almacenados en carpas llenas de nitrógeno, con humedad y temperatura controladas, para escaparle a la oxidación. Aplausos para la gente de fe (y de honor, van 4) que garantizó su conservación, contra toda esperanza y sin mayor recompensa. Pero ya había un 5% de piezas faltantes.
La central estaba al 90% de avance en lo fácil, obra civil (básicamente, hormigón armado), aunque no en lo metalúrgico, difícil y nuclear: en tuberías, estaba el 60%, y en montaje electromecánico, debajo del 20%. El proveedor alemán original, KWU-Siemens, no existía más. En un ataque germánico de ecologismo finolis, Siemens había vendido KWU a la francesa AREVA.
“Contar con nosotros no pueden, hein?”, le dijeron a Antúnez. AREVA tuvo una actitud totalmente distinta: “¿Mais pour quoi no tiran toda cette merde de vieille ferraille allemande, fierros viejos, quoi, y nos compran una merveilleuse y reluciente central EPR de 1600 MW, mes chers amis? Se ofendían mucho cuando se les contestaba que pasaban los años sin que ellos hubieran podido completar esa octava maravilla, la EPR 1600 reluciente.
Sin padrinos internacionales, el 90% de los argentinos tecnológicos se declara huérfano, agita la bandera blanca y depone las armas. Los que se emperran en la trinchera, los realmente sabatianos, son poquísimos y de yapa, medio viejos, pero andá a pararlos.
Tras 6 años de gobierno antinuclear por Alfonsín, 10 por Menem, 3 por De la Rúa, 1 y medio por Duhalde, y los 3 años de indefiniciones que les tomó a los Kirchner (por petroleros adoptivos) el redescubrimiento del átomo, no había recursos humanos para terminar Atucha 2. Desbandados, y tratá de juntarlos.
Faltan soldadores “de alta”. Los que tenemos no sirven. ¿Por qué no se jubila y se va a casa, Antúnez? Entonces Antúnez va y pone una escuela de soldadores de alta dentro del predio de Atucha 2. Y al par de años tiene cientos. Los tiene el país, en realidad.
Y así como se calificaban soldadores en la obra, se calificaban ingenieros. Sumando los recibidos en el Instituto Balseiro, con la tinta del título todavía fresca, más los que se terminaron formando en las empresas proveedoras, Atucha 2 le dio al país 400 ingenieros nucleares nuevos, todos en actividad, y -esto es lo maravilloso- una tenue cadena de abastecimiento «Industria Argentina».
Antúnez, no tenemos agua pesada. Necesitamos 600 toneladas y Ud. sabe, sin agua pesada, la central ni arranca. ¿Y la Planta Industrial de Neuquén, la PIAP, qué pasa con ella? Abandonada, jefe. Entre jubilados y despedidos casi no le queda gente, y técnicamente está hecha percha. Y casi no hay proveedores internacionales de agua pesada. Cada país fabrica la suya, y cobran un ojo. Bueno, che, que la CNEA y Neuquén arreglen la PIAP, es de ellos. Pero jefe, Neuquén avisó que no va a poner un mango…
Antúnez tardó 8 años en terminar Atucha 2. Costó un huevo, pero cada año, con apenas 120 toneladas de uranio natural, Atucha 2 produce 5,7 millones de MW/hora, más o menos el consumo eléctrico de toda Mendoza, y con eso evita el quemado de 1000 millones de metros cúbicos de gas natural. ¿Por qué piensa Ud., lector, que el sector Oil & Gas siente tan poco afecto por lo nuclear? El retubado de Embalse, ahora que la máquina está más potente y con más disponibilidad, viene logrando un ahorro comparable.
Póngale precio al ahorro de 1000 millones de m3/año de gas, lector o lectora, y extiéndalo a 60 años. Este fluído está definitivamente caro en este momento de la historia humana. Alemania rehúye una guerra con Rusia y se pelea con toda la OTAN sólo por no quedarse sin gas en medio del invierno, y rogando que no se lo aumenten.
Pero además aquí los muchachos de ese sector (ver artículo de ayer) quieren que paguemos el precio internacional, no el local. Ayer, cuando el barril mundial estaba desinflado, por el piso, había que pagárselos más caro, el famoso «barril criollo», porque decían que estaban perdiendo plata, je. Ahora inflan otra vez el globo de la globalización, pero generalmente esa gente se sale con la suya siempre. A la luz de ello, ¿se justifica lo que se patinó el kirchnerismo en terminar Atucha 2?
En 2006 se estimó que con U$ 700 millones más, Atucha 2 se terminaba. Pero hizo falta bastante más e ignoro la cifra final, y no sé si la voy a conseguir. Es decir, conseguí varias, demasiadas. ¿Cuánto cuesta poner una escuela de soldadores de alta en un país que cerró las ENET, las Escuelas Nacionales de Educación Técnica? ¿Y fabricar 400 ingenieros nucleares nuevos, porque tantas empresas de ingeniería dejaron los fierros y vivieron décadas cobrando peaje en las rutas? Y si lográs saber cuánto cuesta, ¿cuánto vale?
En 2006, cuando se pensó en la resucitacion cardiopulmonar de Atucha 2, ya se llevaban gastados U$ 3250 millones (según MIS falibles números) y la mayor parte en gastos improductivos por obra parada: renegociación de contratos, indemnizaciones por despido, ese tipo de cosas. Plata gastada en destruir país.
¿Y qué costo le ponemos a los recursos humanos destruidos, los ingenieros, físicos, químicos, metalurgistas y “combustibleros” nucleares que se fueron del país o de la profesión entre 1983 y 2006? ¿Y a las empresas nucleares que en lugar de trabajar a 3 turnos trabajaban a uno? ¿Y las que cerraban?
Pero Atucha II se terminó y pueden verla. Creo -me puedo equivocar- que nunca va a ser tan buena como Embalse en materia de disponibilidad por compleja, pero es MUY robusta, impecable por seguridad, no emite gases invernadero, y trabaja aunque no llueva, no haya viento y no brille el sol. Grave diferencia con las máquinas catalogadas como renovables.
Cuando asumió por 2da vez en NASA, en 2021, José Luis Antúnez juró dos cosas: que no iba a hablar de otra CANDÚ hasta que no terminara con la Hualong-1 china, porque hemos incumplido unilateralmente con el documento firmado entre gobiernos en 2014, y eso es una herida en el honor (5ta mención de la palabra) nacional.
El gobierno macrista efectivamente paró AMBAS centrales, es decir detuvo el despliegue de 1870 MWe disponibles 24×7. Además de que la falta de potencia de base nos está costando apagones a rolete, para sustituir esos megavatios faltantes habrá que quemar casi 3000 millones de metros cúbicos anuales de gas de Vaca Muerta, en lugar de exportarlos. Economistas, es no pagar jamás la maldita deuda. Ecologistas, es mucho más fracking.
Terminación de Atucha 2 en 2014, aquella tarea aparentemente imposible. Y el fracking que lleva evitado…
Antúnez no habla, por ende, de la CANDÚ. Además, se niega a llamarla por ese nombre. Para él, esa central se llama “Proyecto Nacional”. Se concentra en negociar los términos de la Hualong-1 con los chinos, que no son tipos fáciles, incluso cuando no están ofendidos (y en este caso lo están). Sin embargo, como se ve, nos compran cosas que no tienen. Son pragmáticos.
Yo por mi parte sé que NA-SA está diseñando y haciendo el análisis de costos de los componentes más críticos de una CAN… perdón, una Proyecto Nacional. Esos ítemos se van a fabricar en el país y pagar con las magras ganancias de NA-SA, que cobra la electricidad a un poco menos de la mitad del precio subsidiado del que gozan los 5100 MW de renovables ya instalados.
En 2023, se chamuya por los pasillos nucleares, esos artículos se van a estar fabricando, todos «Industria Argentina». Sin financiación china. Sudor local, nomás. IMPSA y CONUAR contienen el aliento, y de las 100 PyMES que estuvieron en el retubamiento de Embalse, o de las 140 que terminaron Atucha II y logran seguir vivas, ni hablar.
Hablamos de algunas piezas gigantescas, como la calandria, o las bombas de refrigeración del primario. Y de innumerables ítems de tamaño menos dramático, pero de calidad nuclear: aleaciones raras, tolerancias mínimas, controles de calidad paranoicos, etc. Prometí hablar de fierros, y lo hice.
Está todo muy complicado, pero, estimados/as… en 2006 no estaba mejor.
La parte específicamente CANDÚ del complejo nuclear de Qinshan, con las unidades 1 y 2. NA-SA está vendiendo asesoría técnica para retubar la 1.
La máquina a la que vendemos este servicio está en un bonito paisaje costero de la provincia de Zhejiang, dentro del mismo complejo nuclear llamado genéricamente Qinshan. En China ya va para sitio histórico porque allí en 1991 se inauguró la primera máquina nucleoeléctrica local, un reactor de uranio enriquecido, potencia muy baja (288 MWe) y diseño totalmente autóctono.
Ese primer ensayo no tiene nada que ver con la planta que nos ocupa, que es de uranio natural, agua pesada, tubos de presión, diseño 100% canadiense, 700 MW eléctricos, se inició en 1998 y está en línea desde 2003. Esa central básicamente canadiense tiene agendado retubamiento para 2033, o tal vez uno o dos años más tarde. Esa fecha todavía es flotante: se suman años de operación efectiva, no años de calendario, y hay que deducir las paradas de mantenimiento.
Los años activos y los cronológicos coinciden bastante debido a la muy buena disponibilidad de las CANDU 6: arañan o superan el 90%. Como sea, 2033 parece lejos, pero en esta industria se planifica a largo plazo.
La primera orden de trabajo de CNNC enlista lo siguiente: ingeniería operativa para drenado y secado del sistema de moderador, impacto radiológico de cada una de las fases del retubado, diseño del cronograma de actividades, lecciones aprendidas en la puesta en marcha y operación del herramental para el retubado de Embalse, análisis de recursos humanos antes y después del proyecto.
Los argentinos que irán a China son de la Gerencia de Servicios para Centrales de NA-SA, con notable mayoría de cordobeses y de quienes retubaron Embalse entre 2010 y 2019. Hubo que recontratar a muchos, porque cuando desembarcaron en NA-SA las autoridades macristas y pararon el Programa Nuclear Argentino en seco, casi toda la Unidad de Gestión fue echada. No todos quieren volver, o se atreven a ello.
De “retubadores” sacamos chapa desde 2018, cuando la central volvió al ruedo y se pudo ver que andaba joya. Embalse es otra CANDÚ 6 pero más vieja que Qinshan, aunque muy parecida. Hay 3 países que saben retubar centrales de uranio natural de tubos de presión y diseño canadiense. Son obviamente Canadá, pero también Corea del Sur y la India. Los últimos 2 no están en armonía diplomática con China. Canadá tampoco, y aunque «business are business» en todas partes, probablemente los canucks son caros y ajenos (todavía) a grandes alianzas comerciales con el Reino del Medio.
Retubar una CANDÚ es tomarla a los 30 años de operación, cuando los tubos de presión empiezan a pandearse, es decir a doblarse por el medio por acción sumada de la gravedad y el daño térmico y neutrónico. Basta un pandeo submilimétrico para que la reacción nuclear empiece a perder potencia. Esta reacción en las centrales de uranio natural se fogonea trabajosamente sólo gracias a la acción del agua pesada sobre los neutrones liberados por la fisión del uranio 235: los frena bastante, lo que paradójicamente los vuelve más físiles. Una de las cosas que hacen tan a prueba de accidentes graves a las CANDÚ es que ante cualquier salida de parámetros de diseño tienden a apagarse solas.
Como una CANDÚ está hecha básicamente de distintos tipos de tubos de muy diferentes aleaciones especiales, y parte de la tarea se realiza en sectores de la instalación activados radiológicamente por 3 décadas de irradiación, el retubamiento es un trabajo endemoniadamente meticuloso en materia de radioprotección del personal. Se necesita rotar muy rápido un contingente muy grande de gente muy experta.
Aquí cuesta décadas conseguir esa enorme base de recursos humanos en Argentina. Toda vez que la teníamos y llega un antinuclearista al gobierno nacional, la desbanda con facilidad.
En cuanto al retubamiento, es algo que garpa para cualquier país propietario de estas máquinas. Una CANDÚ de 700 MW hoy debería salir U$ 6000 o 7000 millones, y dura algo más 30 años, como casi cualquier otra central del siglo XX. Las cosas cambiaron, y ahora el último diseño CANDU llamado ACR, que las autoridades regulatorias chinas aprobaron en 2016, está pensado para durar 60 años.
Con el retubado a los 30 años de una CANDÚ 6, de acuerdo al estado de la central, se la sube al menos un 7% en materia de potencia, se la actualiza en seguridad (algo que cambia todo el tiempo tanto en tecnología como en legislación), y la instalación vuelve a la palestra para 30 años más de trabajo al 100% de potencia.
De yapa, se liga siempre una mejora de disponibilidad, que en las CANDÚ de suyo suele ser notable en su primera vida útil. La expectativa es sobrepasar el 91% o más. Y ese trabajo, de acuerdo a lo que haya que reemplazar, anda entre U$ 1500 y U$ 3000 millones. Es como comprarse una central nueva, aunque por entre la mitad y una cuarta parte de su precio.
Lástima tener una sola CANDÚ.
Pero ojo, ya estamos yendo por la segunda. Fue una de las cosas que prometió hacer Antúnez, cuando fue nombrado. Pero incluso entre canduceros viejos, que siguen siendo legión en la CNEA, NA-SA y desde ya en empresas como CONUAR (Pérez Companc) e IMPSA, muchos son escépticos por post-trauma.
Pero Antúnez se parece un poco a otro prócer nuclear, Franco Varotto, el fundador de INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): cumplen. Lo que habría que recordar es que cuando nombraron por primera vez a Antúnez en NA-SA, Atucha 2 era una obra abandonada oficialmente desde hacía 23 años, pero el tipo prometió que la iba a terminar porque era una mancha en el honor nacional.
Terminar cosas es negocio, y además está el honor
2014, los titulares de NA-SA y CNNC firman la financiación de 2 centrales, una de uranio natural y construida por Argentina, y otra de uranio enriquecido y construida por China. Argentina incumplió.
Antúnez, como la mayoría de la vieja guardia nuclear formada por Jorge Sabato, era y es “canducero”, y no logra distinguir entre el honor nacional y el propio. Las centrales alemanas le parecían demasiado complejas y caras. Pero las cosas se hacen por honor. En 37 años de periodismo científico no usé jamás esa palabra, y sólo en este artículo ya van 3 veces…
Atucha 2 en 2006 constaba de unos 80.000 componentes desarticulados, muchos de ellos almacenados en carpas llenas de nitrógeno, con humedad y temperatura controladas, para escaparle a la oxidación. Aplausos para la gente de fe (y de honor, van 4) que garantizó su conservación, contra toda esperanza y sin mayor recompensa. Pero ya había un 5% de piezas faltantes.
La central estaba al 90% de avance en lo fácil, obra civil (básicamente, hormigón armado), aunque no en lo metalúrgico, difícil y nuclear: en tuberías, estaba el 60%, y en montaje electromecánico, debajo del 20%. El proveedor alemán original, KWU-Siemens, no existía más. En un ataque germánico de ecologismo finolis, Siemens había vendido KWU a la francesa AREVA.
“Contar con nosotros no pueden, hein?”, le dijeron a Antúnez. AREVA tuvo una actitud totalmente distinta: “¿Mais pour quoi no tiran toda cette merde de vieille ferraille allemande, fierros viejos, quoi, y nos compran una merveilleuse y reluciente central EPR de 1600 MW, mes chers amis? Se ofendían mucho cuando se les contestaba que pasaban los años sin que ellos hubieran podido completar esa octava maravilla, la EPR 1600 reluciente.
Sin padrinos internacionales, el 90% de los argentinos tecnológicos se declara huérfano, agita la bandera blanca y depone las armas. Los que se emperran en la trinchera, los realmente sabatianos, son poquísimos y de yapa, medio viejos, pero andá a pararlos.
Tras 6 años de gobierno antinuclear por Alfonsín, 10 por Menem, 3 por De la Rúa, 1 y medio por Duhalde, y los 3 años de indefiniciones que les tomó a los Kirchner (por petroleros adoptivos) el redescubrimiento del átomo, no había recursos humanos para terminar Atucha 2. Desbandados, y tratá de juntarlos.
Faltan soldadores “de alta”. Los que tenemos no sirven. ¿Por qué no se jubila y se va a casa, Antúnez? Entonces Antúnez va y pone una escuela de soldadores de alta dentro del predio de Atucha 2. Y al par de años tiene cientos. Los tiene el país, en realidad.
Y así como se calificaban soldadores en la obra, se calificaban ingenieros. Sumando los recibidos en el Instituto Balseiro, con la tinta del título todavía fresca, más los que se terminaron formando en las empresas proveedoras, Atucha 2 le dio al país 400 ingenieros nucleares nuevos, todos en actividad, y -esto es lo maravilloso- una tenue cadena de abastecimiento «Industria Argentina».
Antúnez, no tenemos agua pesada. Necesitamos 600 toneladas y Ud. sabe, sin agua pesada, la central ni arranca. ¿Y la Planta Industrial de Neuquén, la PIAP, qué pasa con ella? Abandonada, jefe. Entre jubilados y despedidos casi no le queda gente, y técnicamente está hecha percha. Y casi no hay proveedores internacionales de agua pesada. Cada país fabrica la suya, y cobran un ojo. Bueno, che, que la CNEA y Neuquén arreglen la PIAP, es de ellos. Pero jefe, Neuquén avisó que no va a poner un mango…
Antúnez tardó 8 años en terminar Atucha 2. Costó un huevo, pero cada año, con apenas 120 toneladas de uranio natural, Atucha 2 produce 5,7 millones de MW/hora, más o menos el consumo eléctrico de toda Mendoza, y con eso evita el quemado de 1000 millones de metros cúbicos de gas natural. ¿Por qué piensa Ud., lector, que el sector Oil & Gas siente tan poco afecto por lo nuclear? El retubado de Embalse, ahora que la máquina está más potente y con más disponibilidad, viene logrando un ahorro comparable.
Póngale precio al ahorro de 1000 millones de m3/año de gas, lector o lectora, y extiéndalo a 60 años. Este fluído está definitivamente caro en este momento de la historia humana. Alemania rehúye una guerra con Rusia y se pelea con toda la OTAN sólo por no quedarse sin gas en medio del invierno, y rogando que no se lo aumenten.
Pero además aquí los muchachos de ese sector (ver artículo de ayer) quieren que paguemos el precio internacional, no el local. Ayer, cuando el barril mundial estaba desinflado, por el piso, había que pagárselos más caro, el famoso «barril criollo», porque decían que estaban perdiendo plata, je. Ahora inflan otra vez el globo de la globalización, pero generalmente esa gente se sale con la suya siempre. A la luz de ello, ¿se justifica lo que se patinó el kirchnerismo en terminar Atucha 2?
En 2006 se estimó que con U$ 700 millones más, Atucha 2 se terminaba. Pero hizo falta bastante más e ignoro la cifra final, y no sé si la voy a conseguir. Es decir, conseguí varias, demasiadas. ¿Cuánto cuesta poner una escuela de soldadores de alta en un país que cerró las ENET, las Escuelas Nacionales de Educación Técnica? ¿Y fabricar 400 ingenieros nucleares nuevos, porque tantas empresas de ingeniería dejaron los fierros y vivieron décadas cobrando peaje en las rutas? Y si lográs saber cuánto cuesta, ¿cuánto vale?
En 2006, cuando se pensó en la resucitacion cardiopulmonar de Atucha 2, ya se llevaban gastados U$ 3250 millones (según MIS falibles números) y la mayor parte en gastos improductivos por obra parada: renegociación de contratos, indemnizaciones por despido, ese tipo de cosas. Plata gastada en destruir país.
¿Y qué costo le ponemos a los recursos humanos destruidos, los ingenieros, físicos, químicos, metalurgistas y “combustibleros” nucleares que se fueron del país o de la profesión entre 1983 y 2006? ¿Y a las empresas nucleares que en lugar de trabajar a 3 turnos trabajaban a uno? ¿Y las que cerraban?
Pero Atucha II se terminó y pueden verla. Creo -me puedo equivocar- que nunca va a ser tan buena como Embalse en materia de disponibilidad por compleja, pero es MUY robusta, impecable por seguridad, no emite gases invernadero, y trabaja aunque no llueva, no haya viento y no brille el sol. Grave diferencia con las máquinas catalogadas como renovables.
Cuando asumió por 2da vez en NASA, en 2021, José Luis Antúnez juró dos cosas: que no iba a hablar de otra CANDÚ hasta que no terminara con la Hualong-1 china, porque hemos incumplido unilateralmente con el documento firmado entre gobiernos en 2014, y eso es una herida en el honor (5ta mención de la palabra) nacional.
El gobierno macrista efectivamente paró AMBAS centrales, es decir detuvo el despliegue de 1870 MWe disponibles 24×7. Además de que la falta de potencia de base nos está costando apagones a rolete, para sustituir esos megavatios faltantes habrá que quemar casi 3000 millones de metros cúbicos anuales de gas de Vaca Muerta, en lugar de exportarlos. Economistas, es no pagar jamás la maldita deuda. Ecologistas, es mucho más fracking.
Terminación de Atucha 2 en 2014, aquella tarea aparentemente imposible. Y el fracking que lleva evitado…
Antúnez no habla, por ende, de la CANDÚ. Además, se niega a llamarla por ese nombre. Para él, esa central se llama “Proyecto Nacional”. Se concentra en negociar los términos de la Hualong-1 con los chinos, que no son tipos fáciles, incluso cuando no están ofendidos (y en este caso lo están). Sin embargo, como se ve, nos compran cosas que no tienen. Son pragmáticos.
Yo por mi parte sé que NA-SA está diseñando y haciendo el análisis de costos de los componentes más críticos de una CAN… perdón, una Proyecto Nacional. Esos ítemos se van a fabricar en el país y pagar con las magras ganancias de NA-SA, que cobra la electricidad a un poco menos de la mitad del precio subsidiado del que gozan los 5100 MW de renovables ya instalados.
En 2023, se chamuya por los pasillos nucleares, esos artículos se van a estar fabricando, todos «Industria Argentina». Sin financiación china. Sudor local, nomás. IMPSA y CONUAR contienen el aliento, y de las 100 PyMES que estuvieron en el retubamiento de Embalse, o de las 140 que terminaron Atucha II y logran seguir vivas, ni hablar.
Hablamos de algunas piezas gigantescas, como la calandria, o las bombas de refrigeración del primario. Y de innumerables ítems de tamaño menos dramático, pero de calidad nuclear: aleaciones raras, tolerancias mínimas, controles de calidad paranoicos, etc. Prometí hablar de fierros, y lo hice.
Está todo muy complicado, pero, estimados/as… en 2006 no estaba mejor.
Daniel E. Arias
Argentina desarrolla estrategias de cooperación con los fabricantes de la vacuna rusa Sputnik
Un comunicado del gobierno argentino informa que la ministra de Salud, Carla Vizzotti, viajó esta semana a la Federación Rusa a trabajar en estrategias de cooperación para hacer frente a la pandemia por COVID-19.
Vizzotti mantuvo reuniones con el director del Centro Gamaleya, Alexander Gintsburg, y con representantes del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF). En su primer día, la ministra se reunió con el director Gintsburg y su equipo para analizar los avances y las estrategias del Instituto en relación a la situación actual de la pandemia. En el encuentro, los científicos rusos compartieron sus líneas de investigación, tanto en relación al desarrollo de una vacuna específica contra la variante Ómicron como a la estrategia de combinar la vacuna intramuscular con una vacuna intranasal que sería, según explicó Vizzotti, “una estrategia para complementar en la nasofaringe la inmunidad que da la vacuna inyectable, con el objetivo de disminuir la posibilidad de infección por Ómicron”. Otro eje del encuentro estuvo relacionado con la posibilidad de compartir los estudios realizados por Argentina sobre el impacto de la efectividad de la campaña de vacunación y de la combinación de vacunas contra la COVID-19. “Es importante relacionar la investigación básica en relación a las pruebas y los ensayos clínicos que están haciendo ellos con lo que pasa con la vacunación de Argentina y la combinación de diferentes vacunas en la vida real”, indicó Vizzotti. También destacaron la importancia de la reunión entre el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y su par ruso, Vladimir Putin, y el vínculo establecido entre ambos países a partir de la vacuna Sputnik V. Ambos funcionarios valoraron el rol que tuvo la Sputnik V para iniciar la campaña de vacunación en Argentina, que permitió proteger a los mayores de 60 años y al personal de salud desde el 29 de diciembre del 2020. Asimismo se puso en valor el rol de Argentina como primer país fuera de la Federación Rusa y de Bielorrusia en aprobar la vacuna Sputnik V, y su trabajo como puente para que otros países pudieran acceder a la información y contar con una vacuna segura y eficaz, destacando que su uso de emergencia ya está autorizado en 70 países. En ese sentido, reafirmó el compromiso de seguir colaborando para proveer a la Organización Mundial de la Salud (OMS) los datos de efectividad y seguridad con los que cuenta Argentina con el objetivo de ampliar la información para el proceso de evaluación de la vacuna Sputnik V para la incorporación en la lista para la autorización de uso de emergencia con toda la información. Se estima que la Federación Rusa completará el envío de la información a fin de este mes y se programaría la visita final por parte de la OMS durante el mes de febrero. Luego, Vizzotti se reunió con representantes del Fondo Ruso de Inversión Directa (RIDF) para definir cuestiones vinculadas a la provisión de vacunas, el contrato vigente, coordinar el cronograma de entrega de las vacunas pendientes y evaluar un contrato para fines de 2022 y 2023. También se habló en la reunión sobre el rol del laboratorio Richmond en la producción de vacunas, no solo para Argentina sino también para la exportación, y del avance en el proceso de incorporación en la lista de autorización de uso de emergencia de la vacuna Sputnik V por parte de la OMS. La ministra se reunió con equipos técnicos del RIDF y de Gamaleya para analizar los datos de efectividad de las vacunas utilizadas en Argentina y los resultados finales del estudio de esquemas heterólogos, que se desprenden del trabajo que ha realizado la Argentina en colaboración con el RIDF.
El gobierno avanza en varios frentes tratando de bajar la inflación
Además del programa Precios Cuidados, que regula el precio de alimentos, renovará el Ahora 12, lanzará precios de referencia de artículos escolares e intentará bajar el costo del pan.
El índice de inflación previsto para este año, sumado al 50,9% de 2021, pusieron en alerta al Gobierno, que durante los próximos días volverá a poner en marcha una serie de medidas tendientes a aflojar la presión de los precios sobre los bolsillos, con programas como el Ahora 12 y la canasta escolar. En el arranque del año cerró finalmente un acuerdo con las alimenticias para controlar los precios de más de 1000 productos, y ahora avanza sobre otras herramientas que permitan, al menos, bajar las expectativas inflacionarias. Siempre con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, a la cabeza, lo que se viene es la continuidad del programa Ahora 12, que permite la compra de diferentes productos en cuotas subsidiadas. La vigencia de este mecanismo estaría asegurada después del 31 de enero próximo -cuando vence la etapa actual-, y solo resta saber cuáles serán las tasas que se cobrarán por la financiación. Hoy esos intereses van de un 3,2% de tasa efectiva anual para planes de tres pagos hasta un 40,18% para los planes de 30 cuotas. El eje de discusión está puesto ahora en la negociación con los bancos, que pretenden elevar las tasas, ya que afirman que con las ventas que se realizan a través de Ahora 12 «vamos a pérdida». Las conversaciones entre bancos y Gobierno continúan, pero el oficialismo no atará su decisión a las necesidades de las entidades financieras, ya que su prioridad es que se trate de un programa que resulte no solo accesible para la gente, sino que también sirva para motorizar las ventas. Así, el Gobierno dispondrá de los detalles del programa y los volcará en la resolución correspondiente, a lo que luego se deberán plegar la banca -que aunque no está obligada a hacerlo, termina por sumarse al plan oficial-. El relanzamiento del programa Ahora 12 es uno de los ejes centrales del programa del Gobierno para intentar mejorar la posibilidad de compra de algunos productos. En el listado de los que estarán incluidos no se esperan grandes modificaciones, por lo que se podrían encontrar rubros como línea blanca, televisores, monitores, pequeños electrodomésticos, computadoras, indumentaria, calzado, juguetes y marroquinería, entre otros. Volverían a quedar afuera los teléfonos celulares, que ya hace varios meses intentan volver a formar parte del Ahora 12, aunque sin éxito. De hecho, en esta oportunidad ni siquiera fueron convocados al diálogo. En tanto, se espera que se mantengan los plazos de pago vigentes actualmente, es decir 3, 6, 12, 18, 24 y 30 cuotas.El precio de los alimentos:
Otro de los focos de estos días está puesto en el control de los precios de la cadena del pollo y el pan. Feletti y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, avanzan sobre el varias veces anunciado fideicomiso que permitiría bajar los valores finales. Esta iniciativa pretende regular el precio de la bolsa de harina industrial, de 25 kilos, que se usa para la elaboración del pan, y de este modo bajar la incidencia de este costo en el precio del kilo de pan que se vende al público en las panaderías. Los útiles escolares también entran dentro del paquete con el que se intenta controlar los precios y dar una imagen de que se trabaja para que la inflación este año no arroje cifras tan elevadas. Se prevé el lanzamiento de una canasta de productos escolares, que en los hechos funcionará como un listado de precios de referencia que los dueños de los locales dedicados a la venta de esta mercadería podrán tener o no. Serán 15 productos, entre los que se encuentran, entre otros, carpetas, cuadernos, repuestos de hojas, lápices, gomas y tijeras, entre otros. Del lado del Gobierno, no está previsto realizar ningún tipo de control, ya que se trata de precios de referencia, y un programa optativo para los comerciantes.Récord de exportaciones de vinos argentinos en 2021
Las exportaciones argentinas de vinos fraccionados alcanzaron en 2021 un récord histórico por valor de 817 millones de dólares, informó la cancillería.
La mayor marca anterior fue de 786 millones de dólares en ventas externas de vinos alcanzada en 2012. Los principales destinos de exportación fueron Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Canadá y Países Bajos, según el informe de la diplomacia, basado en un estudio del Laboratorio Estadístico del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). En la comparación de este año con las ventas externas de 2020, se registraron también aumentos en los despachos a los mercados de México, China, Francia, Suiza y Paraguay. El intercambio comercial global argentino arrojó en 2021 uno de los mayores superávits de la última década con casi 15.000 millones de dólares. «Argentina consiguió mejoras importantes en las exportaciones de vinos en botella, creciendo en volumen y precio», dijo la cancillería. Entre los principales varietales exportados se mencionaron los Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay.Un adelanto de AgendAR: Argentina está asesorando en tecnología nuclear a China
Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) está trabajando como asesora externa de China National Nuclear Corporation (CNNC) en el retubamiento de Qinshan-1, una central nuclear de tecnología CANDÚ en la costa de la provincia de Zhejiang.
La historia está completa aquí.
Argentina pedirá a China ampliar el swap en u$s 3000 millones para reforzar las reservas
Las autoridades económicas argentinas le solicitaron a sus pares chinos una ampliación en el swap bilateral de divisas en yuanes, según informó la agencia Bloomberg.
El objetivo es fortalecer las reservas del Banco Central, que seguramente queden muy diezmadas si en los próximos días se hacen efectivos los pagos previstos al Fondo Monetario Internacional. El Gobierno busca que China amplíe el canje de 130.000 millones de yuanes (unos u$s 20.600 millones) en otros 20.000 millones de yuanes (unos u$s 3000 millones) adicionales, según lo que atribuye la agencia a fuentes cercanas al gobierno argentino. Según la información de Bloomberg, la Argentina ya hizo el pedido y el tema será tratado la semana que viene en Pekín, cuando el presidente Alberto Fernández viaje allí para las celebraciones por los Juegos Olímpicos y los 50 años de relaciones comerciales entre ambos países Expandir el swap, que fue acordado originalmente en 2009, permitiría a la Argentina fortalecer sus reservas en medio de negociaciones con el FMI para refinanciar más de u$s 40.000 millones de un préstamo récord.Vaca Muerta y la crisis energética global: una ventana de oportunidad
La coyuntura de altos precios de la energía invita a pensar una vez más en Vaca Muerta como un polo de producción y exportación de referencia mundial. Por cuánto tiempo se presentará esta chance y qué debería hacer Argentina para intentar aprovecharla.
La fuerte suba de los precios de la energía se mostró este año en sintonía con la reactivación de la economía, reflejando el desajuste entre la demanda y la producción de hidrocarburos durante la pandemia. No obstante, atribuirle a la crisis sanitaria lo que está ocurriendo con los precios sería un error. El coronavirus exacerbó tendencias preexistentes, bien conocidas en la industria petrolera: recorte global en el capex (inversión en infraestructura) en petróleo y gas luego del derrumbe de los precios internacionales en 2014, políticas de transición energética que limitan o impiden el desarrollo de nuevos recursos y presiones crecientes de los inversores para que las petroleras repartan ganancias y redefinan su modelo de negocios, alejándose de los hidrocarburos. La coyuntura de altos precios de la energía invita a pensar en la ventana de oportunidad que Argentina tiene para transformar a Vaca Muerta en un polo de producción y exportación de referencia mundial. Para analizar esa oportunidad que se abre, se convocó a Daniel Gerold, presidente de G&G Energy Consultants; Luciano Caratori, consultor y ex subsecretario de Planeamiento Energético; y Carlos Gilardone, presidente de la consultora Field Development Consultants, para analizar esa oportunidad que se abre, ver cuánto tiempo podría estar disponible y, sobre todo, qué tendría que hacer Argentina para aprovecharla.
Ventana de oportunidad
La suba en los precios de la energía evidencia un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda de gas y petróleo. La ventana de oportunidad está fuertemente influenciada por ese desequilibrio, pero la dificultad radica en identificar los elementos estructurales que explican por qué faltarán hidrocarburos y cómo interpretarlos. La desinversión en producción de hidrocarburos por parte de algunas de las grandes petroleras de Europa y Estados Unidos es un elemento central muy presente en la discusión. Daniel Gerold considera que los mayores productores de petróleo están invirtiendo menos a pedido de sus accionistas y las entidades que financiaban la actividad petrolera se están reduciendo. «Hay un entorno de época que considera que invertir en petróleo y gas es negativo. Eso va a reducir la oferta y no creo que la demanda pueda ser reemplazada por otra fuente de energía en el corto plazo», señala Gerold. El desfasaje refleja una mayor cautela del sector financiero a invertir en hidrocarburos en un contexto de gran incertidumbre. Así lo entiende Luciano Caratori. «Estamos ante una época de muchísima incertidumbre, en la que todavía no se definió exactamente si superamos la crisis del coronavirus. A su vez, tenemos la cuestión de que pareciera que el ritmo de la transición en la oferta energética se descalzó del ritmo de la demanda. Eso fue lo que hizo que falten combustibles y disparó los precios», advierte Caratori. Carlos Gilardone, enfatiza que la fuerte disminución reciente en la inversión petrolera fundamenta la ventana de oportunidad. «Durante dos años, las principales compañías privadas y estatales recortaron su presupuesto de perforación en 4 trillones de dólares y ese petróleo hoy no está. Por la pandemia y el precio del petróleo no se perforó. Cuando no se perfora se puede mantener la producción durante un tiempo, pero luego empieza a declinar», dice Gilardone. La subinversión está reforzando la perspectiva de una oferta futura de crudo inferior a la demanda y, por lo tanto, de precios altos. Gerold entiende que incluso pueden ser mayores. «El petróleo no esta tan alto, u$s 80 para el Brent es muy inferior a los u$s 147 de 2008 o los años que estuvo arriba de u$s 100. Existe esta sensación de que son precios muy altos, yo no concuerdo. Creo que vamos a ver precios incluso un poco más altos», analiza el presidente de G&G. Para Gilardone, la brecha entre la oferta y la demanda no podrá ser cubierta por la producción de Estados Unidos y de los países de la OPEP, al menos en el corto plazo, por lo que ve un entorno de precios medios, de entre u$s 70 y u$s 80. Pero advierte que la pandemia aún no terminó y puede generar disrupciones. «Con el temor a una nueva cepa, el barril Brent cayó. Eso puede afectar la ventana, pero en lo estructural se da una situación de mayor demanda y menor producción», matiza. Caratori también ve una ventana de oportunidad para exportar hidrocarburos, pero señala que las decisiones de largo plazo no deben estar guiadas por la coyuntura de precios. «Las decisiones de largo plazo se tienen que tomar con un horizonte de largo plazo y con el sector privado asumiendo los riesgos aceptables sobre la base de la mejor información que tiene disponible. Esa mejor información está vinculada hoy con que pareciera que la transición energética se viene en serio, que eventualmente la demanda de petróleo va a comenzar a retirarse de una forma un poco más pronunciada», advierte. Pero la transición energética también perfila una nueva oportunidad para el gas natural a través de la producción de hidrógeno, un mercado que promete crecer mucho en las próximas décadas. Caratori ve potencial para la exportación de productos en base a hidrógeno «azul», como combustibles sintéticos, amoníaco o acero bajo en emisiones, entre otros. Entiende que algunos de los principales mercados demandarán hidrógeno que sea netamente nulo o lo más bajo posible en términos de emisiones. «Los clientes van a querer un hidrógeno o derivado del hidrógeno que sea nulo o bajo en emisiones y que sea lo más barato posible, y estarán dispuestos a pagar un diferencial si es «verde». En ese sentido, el hidrógeno azul cumple con esos tres atributos: es hidrógeno, con captura de carbono y es más barato», explica el ex subsecretario.

