«La bajante del Paraná continúa. El río está muy por debajo del nivel de aguas bajas

Juan Borús, Subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituo Nqacional del Agua, informa sobre la situación:

La fuerte variabilidad climática regional, presente en la cuenca del Plata en los últimos quince años, se manifestó desde la segunda mitad del año 2019, comenzando por la cuenca del río Paraguay. Desde entonces prevalecieron las tendencias descendentes en todos los grandes ríos de la cuenca, con una sensible disminución de los aportes de los afluentes menores. Esta disminución del caudal tiene un impacto directo en el abastecimiento de agua para consumo humano, la generación de energía y la navegación, entre otros. Manteniéndose el período de sequía se dificulta la reproducción y alimentación de la fauna y se condiciona fuertemente toda la logística relacionada con el mantenimiento de la vía fluvial y la logística de la navegación, además de los procesos de potabilización del agua urbana.

Llevamos 296 días con niveles inferiores al límite de aguas bajas

En todos los meses transcurridos desde entonces se observó con frecuencia que una sequía predominaba en casi toda la cuenca del Plata. Como resultado, el déficit hídrico se fue agudizando, reduciendo la disponibilidad del recurso en todos los países de la región. A la sensible disminución en el aporte a los numerosos cursos fluviales de la alta cuenca se sumó una disminución gradual de las reservas en los embalses emplazados en la mitad norte de la alta cuenca del río Paraná en Brasil, situación que no  ha mejorado durante este mes de diciembre, en plena temporada de lluvias estacionales. Los caudales entrantes al tramo compartido del río Paraná con Paraguay sufrieron una fuerte reducción al comienzo del mes de marzo de 2020, motivando al sistema de alerta del Instituto Nacional del Agua (INA) a realizar un seguimiento especial ante un escenario muy poco frecuente que pronto se constituyó en extraordinario. A partir de ese momento se distinguen los siguientes hitos:
  • Comienzo de las reuniones bilaterales con Brasil y con Paraguay para hacer frente a la problemática común y acordar acciones para su mitigación.
  • Por parte de Argentina se definió que el descenso de niveles fluviales frente a las tomas de agua urbanas sería el impacto principal a ser considerado en la atención de la bajante, así como las oscilaciones de nivele en aguas extremadamente bajas.
Desde mayo de 2020, el INA, avanzó en la modelación para pronóstico de tales niveles, al tiempo que se ajustó la modelación hidrodinámica en los cursos del Delta del Paraná para atender los requerimientos de corto y mediano plazo. Este avance apuntó en especial a las tomas de agua para refrigeración de procesos industriales, en especial los de generación eléctrica. Para atender los requerimientos de información de las actividades que demandan una antelación importante, superando el horizonte confiable de pronóstico, se trazaron “escenarios alternativos” de la evolución fluvial a partir del mes de fines de julio del presente año. Se trata de trazas posibles de evolución fluvial en los sitios de interés desde la sección Corrientes – Barranqueras y hasta el Paraná de las Palmas. Esta modalidad se mantiene, considerando que el escenario de sequía y su bajante asociada no tienen visos de terminar en los próximos meses.

La provincia de Río Negro apuesta al proyecto del hidrógeno verde

El Gobierno de Río Negro y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) acordaron mejorar las condiciones territoriales y de infraestructura necesarias para el desarrollo del proyecto de Hidrógeno Verde en esta provincia patagónica.

Por un lado, el gobierno provincial realizará aportes de acuerdo con los recursos humanos y materiales que disponga, mientras que el CFI aportará recursos técnicos y financieros hasta un total de $ 25.000.000. La gobernadora Arabela Carreras rubricó  este jueves el convenio para el desarrollo de la infraestructura junto con el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe.
El acuerdo se enmarca en las polticas pblicas implementadas por la provincia para promover el desarrollo de energas verdes como forma de mitigacin de los efectos del cambio climticoFoto Marcelo Ochoa
En esta foto, el ministro Matías Kulfas, la gobernadora Arabela Carreras y la CEO de Fortescue Future Industries, la empresa que planteó el proyecto, Julie Shuttleworth
El acuerdo establece el avance de «un plan base para el desarrollo urbano y territorial del área de Punta Colorada, y un proyecto de análisis y diseño de una red de conectividad en telecomunicaciones para la zona Sur y Este de la provincia». «Es por ello que estamos contratando a 18 urbanistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la provincia de Río Negro para planificar la intervención e inversión del hidrógeno verde en la provincia; sabemos que estas grandes inversiones afectan a las localidades y queremos que esto sea virtuoso», apuntó Lamothe. El acuerdo se enmarca en las políticas públicas implementadas por la provincia para promover el desarrollo de energías verdes como forma de mitigación de los efectos del cambio climático, especialmente en lo referido a la producción de hidrógeno verde.
la gobernadora Arabela Carreras rubric hoy el convenio para el desarrollo de la infraestructura junto con el secretario general del CFI Ignacio Lamothe Foto Marcelo Ochoa
Esta acción estimulará la creación de entornos innovadores para potenciar el futuro desarrollo de la provincia, proyectándola hacia el exterior de la mano de la generación energética alternativa y sustentable. Al mismo tiempo que se irá motorizando la actividad productiva, turística y empresaria local, lo que redundará en generación de empleo y mejora de la calidad de vida de todos los habitantes.

Ola de calor extremo: el anuncio del Servicio Meteorológico Nacional

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La semana que viene la región central de la Argentina estará envuelta en una ola de calor extremo, según las previsiones del SMN. El aumento de temperaturas sería generalizado y abarcaría desde el norte del país hasta Viedma. En algunas regiones, especialmente en Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y la Provincia de Buenos Aires, la temperatura podría rebasar los 40°C.

Según esas previsiones, los lugares del país más afectados podrían convertirse por unos días en las zonas más cálidas del planeta, especialmente durante el pico térmico del martes 11. Pero la ola de calor no finalizaría ahí, sino que se extendería por lo menos hasta el jueves.

El Servicio Meteorológico Nacional brinda estos pronósticos para las diferentes ciudades afectadas por el fenómeno:

  • En la ciudad santafesina de Rosario, el organismo estatal prevé máximas de 38°C y 39°C para el martes 11 y los miércoles 12 y jueves 13, respectivamente. Números similares pasaría la capital provincial, Santa Fe.
  • La provincia de Córdoba también será afectada y su capital sufrirá temperaturas máximas de 39°C que comenzarán el martes y seguirían hasta el jueves.
  • La temperatura en Paraná, capital de Entre Ríos, se estabilizará en 39°C de máxima desde el martes hasta el jueves
  • La capital de La Pampa, Santa Rosa, tendrá máximas de 38°C desde este domingo hasta el jueves, cuando habría tormenta. La única excepción sería el miércoles, cuando la temperatura vespertina rondará los 36°C.
  • En la Provincia de Buenos Aires, la ciudad de Pergamino, por ejemplo, se mantendrá por encima de los 39°C desde el martes hasta el jueves.
  • La temperatura en Capital Federal oscilará entre los 36 y los 39 grados centígrados y durará por lo menos hasta el viernes, con el ingreso de un frente frío.

Características de la ola de calor y recomendaciones

Según publicó el SMN en su cuenta oficial de Twitter, “hacia comienzos de la próxima semana, las altas temperaturas irán extendiéndose hacia el este, a las provincias de Bs As, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes y Misiones. Además, habrá pocas lluvias, lo que intensificará las condiciones de sequía”.

“Los valores de temperatura desde el norte de Patagonia hasta el norte argentino se mantendrán entre los 35 y 40°C, pero es posible que se superen los 40°C en zonas en las que no es muy frecuente que eso ocurra, como por ejemplo la provincia de Buenos Aires”, agregó el organismo.

“En general predominarán altas presiones en el país, que favorecerán el ingreso de aire muy caluroso y seco, con días soleados y de poca nubosidad. Pero es posible que algunos frentes fríos traigan alivios temporales, especialmente en zonas cercanas a la costa atlántica”, concluyó sobre las razones que alimentan el fenómeno.

En este contexto, el SMN sugirió seguir las recomendaciones brindadas por el Ministerio de Salud para estos casos, que incluyen: aumentar el consumo de agua, no exponerse al sol, evitar las bebidas con cafeína, alcohol o azúcares, y usar ropa ligera.

Por qué Gran Bretaña trajo armas nucleares a las Malvinas en 1982 – 2° parte

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(La primera parte de esta nota está aquí) 2. Lo que no sabían los Admirals sobre nuestros almirantes Los subs nucleares tienen esa capacidad superlativa de estar en cualquier lado del planeta sin que te enteres, porque son muy veloces y no necesitan salir a la superficie salvo para repostar comida. Pero en proximidad no son silenciosos, debido al murmullo de las bombas que refrigeran los núcleos de sus reactores. En cambio algunos diésel-eléctricos, sí lo son. Y si son suecos o alemanes, ni te cuento. En 1982, la inteligencia naval británica leía a sus anchas las comunicaciones navales cifradas argentinas. Por eso, la alegre muchachada de la Task Force tenía una idea aproximada del paradero del S-32 ARA San Luis. Además, como el archipiélago forma parte de la Plataforma Continental Argentina, las profundidades en torno a las islas son modestas: raramente hay más de 120 metros. Así las cosas, los Brits creyeron ver al San Luis en sus sonares en varias ocasiones. Y en sucesivos lances durante semanas, le surtieron más de 200 cargas de profundidad y 50 torpedos MK 46 autoguiados por sonar, de un total de 200 que les suministró, magnánima, la US Navy para aquella emergencia sudaca que fuimos durante 10 largas semanas. Los súbditos de su Gloriosa protagonizaron un total de 2253 despegues de helicópteros antisubmarinos en misión de búsqueda y destrucción del “bloody old San Luis”. Es más, perdieron 2 helicópteros pesados Sea King en el mar por desperfectos de motores en tales misiones, y jamás encontraron el “fucking Argie sub”, aunque a veces lo tuvieron a no más de 150 metros verticales bajo la nariz, iluminándolo con sonoboyas.

La imponente proa del S-32 AEA San Luis, con sus 8 tubos lanzatorpedos, en medio de una reparación que se interrumpió definitivamente en 1997.

Debajo de ellos, el capitán interino Fernando Azcueta practicaba el viejo truco de los submarinistas alemanes en el Mediterráneo o donde hubiera poca profundidad: pegate al fondo, apagá todo salvo el suministro de aire, quien no esté de guardia se va a la cama para no hacer ruido. Y confiá en disimularte bajo la termoclina donde el mar se pone a 3 grados de temperatura. Esa interfase del mar refleja parcialmente el sonar, y debajo de ese espejo sónico y apoyado en el fondo, a lo sumo te traslucís, con suerte, como otra rugosidad de un lecho geológicamente rugoso. Trompicado, además, por los muchos pecios de barcos balleneros y loberos hundidos. Y tan hábil fue Azcueta en esto de parecerse al fondo marino que los británicos no lo encontraron nunca. El pequeño San Luis sí los encontró a ellos. Este Tipo 209 costero, mal mantenido, con capitán y tripulación sustitutos y apenas 1200 toneladas de porte, todavía se dio el lujo de intentar dos ataques, el 1ro de Mayo y el 10 de Mayo. Los 3 torpedos empleados, los Telefunken SS4 alemanes, fallaron, quizás de 2 modos distintos. Y es que el San Luis entró en guerra por falta de otra cosa. En total la Armada tenía 3 submarinos activos, pero eran 2 los que no servían: uno era el viejo S-21 Santa Fe, un clase Guppy construido en 1945, comprado de 2da mano a EEUU y que ya no podía siquiera sumergirse. El Santa Fe fue cruelmente sacrificado como transporte y soporte logístico de la pequeña fuerza de comandos mandada a las Georgias. En ese rol imposible, fue detectado, misileado y ametrallado sin escape por helicópteros Lynx y Wessex de las fragatas Brilliant, Plymouth y el crucero Antrim en Caleta Vago, un amarradero en la isla de San Pedro, la mayor del archipiélago. El capitán Horacio Bicaín tuvo pésimas cartas en la jugada. La precaria defensa antiaérea se hizo con una ametralladora y armas portátiles desde la vela, donde cabían apenas 4 personas sin tropezar. Un misil AS-12 perforó la torreta de lado a lado sin explotar, pero se llevó la pierna de un suboficial que, subido a la escalerilla, reabastecía de munición a los tiradores. Ya inutilizado, sostenido por el fondo, arrumbado contra el muelle y evacuado, al Santa Fe lo capturaron los marines británicos sin más resistencia. Al día siguiente, decidieron liberar el muelle remolcando al submarino mar adentro, y en la maniobra, los Brits mataron a otro suboficial argentino porque creyeron que intentaba inundar la nave. El otro submarino argento inservible tampoco debió estar como estaba. Me refiero al Tipo 209 S-31 Salta, mellizo del San Luis, ambos comprados de primera mano a Howaldswerke Deutsche Werft. Para la época, eran dos joyas, barcos de apenas 1200 toneladas de desplazamiento y 51 escasos metros de eslora, pero que sin embargo daban una autonomía de 20.000 km. a 10 nudos, y podían hacer misiones de hasta 50 días de duración, cargando 22 torpedos. Aquí, una pequeña defensa del torpedo, tan aparentemente superado por el misil antibuque. Lector, lectora, es simple física: un torpedo moderno en general explota no en el casco, sino debajo. El agua es 833 veces más densa que el aire, y no es elástica: pega como un ariete. La onda de choque levanta al barco por el medio y la quilla generalmente se parte en dos. A diferencia de un misil antibuque, que discapacita o incendia pero raramente hunde, un torpedo bien puesto manda al fondo a barcos bastante grandes. Los torpedos de los Type 209 argentinos eran los STT-4 filoguiados (es decir, teledirigidos desde la nave). Eran armas 55,3 cm. de diámetro (bastante pesadas) tenían un alcance máximo de casi 60 km. y portaban 220 kg. de explosivos. El mejor torpedo del mundo, según Telefunken, el fabricante alemán. La Armada Argentina le cree mucho a Telefunken, porque nomás llegar sus obras maestras al país, se hicieron 19 lanzamientos de prueba (15 desde subs, 4 desde lanchas) y sólo funcionaron 8, un 42%. En ningún caso se usó cabeza de combate. El dictamen: arma homologada. En cristiano común, dada por buena y aceptada. Nada de reclamos a Telefunken. Si uno aprecia su carrera naval, da menos problemas creerle al inteligente proveedor externo que a la estúpida evidencia interna. Entre diciembre de 1975 y mayo de 1980, no hubo lanzamientos, salvo tres de prueba en 1977 y a muy corta distancia. Ignoro cómo salieron. Desde 1975, el Comando de la Fuerza de Submarinos le pedía a la DIAN (Dirección de Armas Navales) que se hiciera un ensayo de tiro de combate, pedido reiterado en 1977, denegado en ambas ocasiones. En la DIAN, de pelearse con el almirante Emilio Massera, cero ganas. Ignoro si fue por eso que Massera pasó a la historia como “El Comandante Cero”. Tuvo otros nombres menos publicables.

Carga de torpedos STT4 Telefunken en un submarino Type 209 argentino

Entre mayo de 1980 y marzo de 1982 se realizaron 8 lanzamientos de SST-4, y funcionó uno solo: 12,5% de eficacia. Un torpedo se perdió y en otras 6 instancias, el SST-4 cortó cable y dejó de obedecer. La DIAN no dijo “esta boca es mía”. En suma, James Bond no lo sabía y tal vez el Almirante Armando Lambruschini, su sucesor, tampoco, y el siguiente a Lambruschini, Jorge Anaya tampoco, pero fuimos a la guerra sin torpedos. O con, pero no andaban, da lo mismo. Lo que sedujo a decenas de clientes del Tipo 209 en todo el mundo era que se llevaban a casa un submarino costero, es decir defensivo, pero con las prestaciones de un oceánico, capaz de atacar al enemigo en sus propias costas, o al menos en sus líneas logísticas. Con torpedos decentes, al menos, o en estado decente. Los tipo 209 son capaces de disparar en ráfagas, para lo cual tienen 8 tubos en una proa insólitamente alta y cuadradota. Los SST-4 no se disparan con aire comprimido, por no delatar el ataque ni la posición del submarino. Se inundan los tubos, los motores arrancan y los torpedos salen navegando casi silenciosamente, en «swim off». La puntería está atendida por un combo de sonar pasivo y computadora de tiro que los guía por cable hasta 3 blancos diferentes en forma simultánea. Se entiende que Su Graciosa Majestad, aunque dueña entonces de la 3ra flota de guerra del mundo, estuviera preocupada por estas 2 naves argentinas. “44 torpedos casi inaudibles en naves muy silenciosas y chicas, y un índice de aciertos bajito, digamos del 20%, da 9 barcos de los nuestros que no vuelven”, pensaron acaso los Admirals. Ignoraban que si un 58% de torpedos nuevos habían fallado en 1975, en 1982 el 87,5% estaba knock-out: se los había conservado en ambientes de temperatura y humedad no controlados, y no se había hecho prácticamente ninguna de las recorridas, mantenimientos y reemplazos indicados por el proveedor. Nuestros almirantes en aquella época estaban demasiado absortos en sus funciones naturales de dirigir el país y matar civiles en desacuerdo. Los Admirals gringos no sabían que tenían semejantes aliados, y como saben su física, le temían más a estos dos Type 209 que a la Fuerza Aérea Argentina. De su temor por nuestras naves de superficie nunca sabremos: los Brits no manifestaron ninguno: “We’ll blow their tin-pot Navy out of the water”, trompeteó el Almirante Sandy Woodward, jefe de la Task Force y ex submarinista, antes de embarcar para las islas. “Volaremos del agua su Armada de latitas”, para los no shakeaspeareanos. Fue difícil probarles lo equivocados que estaban, porque la Flota de Mar se refugió en Puerto Belgrano al toque de que el HMS Conqueror hundiera al crucero ARA Belgrano. Que se había vuelto una nave lenta: de su velocidad inicial de 32,5 nudos ya no daba ni la mitad, por el estado de sus máquinas. ¿Suena familiar? En cuanto al S-31 ARA Salta, no pudo siquiera entrar al ruedo: tenía un chirrido de eje que lo volvía totalmente detectable para naves y helicópteros antisubmarinos. Se quedó testeando los horribles STT-4 en inmediaciones de Puerto Belgrano y estuvo a punto de ser volada por dos de tales torpedos, trancados inexplicablemenhte en sus tubos pero con el motor funcionando, es decir activados y con las baterías recalentándose al rojo. Minga de «swim off». La situación se subsanó por la sangre fría del capitán Roberto Salinas, pero su nave jamás pudo combatir. En cuanto al único submarino argentino que servía para algo, el S-32 ARA San Luis, nave nuevecita y asignada en 1974, su estado técnico habla pestes del mantenimiento de la Flota de Mar durante el Proceso, cuando el Almirantazgo literalmente cagaba dólares. Fuimos a la guerra contra la 3ra potencia naval mundial con 5 de 8 aviones de ataque A4 Skyhawk embarcados con fisuras en la raíz alar, con el único portaaviones, el 25 de Mayo, fundido de máquinas, con el único crucero en estado de motorización similar, con sólo 5 misiles AM39 Exocet entregados del total de 15 que venían en camino y sobre todo, antes de haber recibido un par de revolucionarios submarinos oceánicos alemanes TR-1700. Y habría 4 más, porque ya teníamos casi equipado al astillero Domecq García para construir los TR-1700 “en casa”. Nada de todo esto habla maravillas del Almirante Anaya, la fuerza motriz que empujó la Junta del general Leopoldo Galtieri a la Guerra de Malvinas. Al San Luis, antes de mandarlo a guerra en solitaria representación del resto de la Flota de Mar, ausente sin aviso, hubo que rasquetearlo una semana entera de moluscos adheridos al casco y a la hélice. Estas incrustaciones lo hacían no sólo lento sino más ruidoso que una murga acuática. Estaba, como casi todo en aquella Armada, hecho percha por falta de mantenimiento, esa palabra mágica. El snórkel tenía fugas, las bombas de sentina no funcionaban, y uno de los cuatro motores diésel estaba kaput. Y obviamente los torpedos SST-4 alemanes que disparó el San Luis no explotaron y además cortaron cable… salvo uno. Sobre ése, más datos a continuación. Cuando por fin el San Luis volvió a puerto en Marpla, 40 días más tarde, lo hizo sin un arañazo. Señoras y señores, me saco el sombrero ante el capitán Azcueta: un submarino al que le habían tirado con 200 cargas convencionales, mayormente de morteros de tipo “Hedgehog”, amén de medio centenar de torpedos antisubmarinos lanzados desde helicópteros. Eso sí, con tanto sonarista inglés buscando grandes bultos bajo el agua, mal año fue, aquel 1982, para ser ballena. No es imposible que el propio Azcueta, harto de ser bombardeado, torpedeado y no devolver atenciones, se haya cargado un cetáceo, el 2 de mayo, al confundirlo con un submarino nuclear inglés. Como sea, ése fue el torpedo que sí estalló. Ley de Murphy, la más vigente de las leyes de guerra. Había al menos 4 subs nucleares de Su Graciosa Majestad, el Conqueror, el Spartan, el Splendid y el Valiant, todos en buen estado, tratando de encontrar al San Luis. A la cacería se añadió también el Ónix, un diésel-eléctrico. Esto, para mostrar hasta qué punto Su Graciosa estaba preocupada por el solitario y disfuncional pero emperrado San Luis. Con los torpedos STT-4 bien cableados y mantenidos, otra habría sido la historia de esta nave, así como de las fragatas antisubmarinas HMS Brilliant, Yarmouth, Arrow y Alacrity: el San Luis les tiró a todas ellas, y lo único que oyeron los hidrofonistas británicos fue el suave susurro de hélices de los 3 torpedos. Al submarino en sí no lo detectaron. Su Graciosa sea mi testigo: ese enano, el San Luis, ERA silencioso. Por algo hay todavía hay 58 submarinos Type 209 como el San Luis operativos en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Grecia, India, Indonesia, Perú, Sudáfrica, Corea, Turquía y Venezuela, todos en armadas que le dan más bola al mantenimiento. El único Tipo 209 en el mundo que entró en guerra es nuestro San Luis. Dicho esto, la seguimos mañana. Si mientras tanto quiere una historia con más detalles, está aquí.

(Concluirá mañana)

Daniel E. Arias

Informe del consorcio científico PAIS: en Argentina circulan todas las variantes; ómicrón aún no se impuso

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El equipo de científicos argentinos nucleados en el grupo PAIS(PROYECTO ARGENTINO INTERINSTITUCIONAL DE GENÓMICA DE SARS-COV-2), dedicado a la vigilancia genética del coronavirus, acaba de publicar su último informe: «REPORTE N°29: Vigilancia activa de variantes de SARS-CoV-2 en la CABA, provincias de Buenos Aires, Chaco, Neuquén, Santa Fe y Tierra del Fuego.

El resumen ejecutivo explica lo siguiente: Primer análisis evolutivo de la variante Omicron de Argentina (en conjunto con el Laboratorio Nacional de Referencia de Enfermedades Respiratorias Virales y el Centro Nacional de Genómica del ANLIS Malbrán). Con el objetivo de estudiar las variantes circulantes del virus SARS-CoV-2 en el período comprendido entre el 01/10/21 y el 31/12/21, se analizaron un total de 1534 muestras, de las cuales 1082 fueron seleccionadas al azar y corresponden a individuos sin antecedente de viaje al exterior o contacto estrecho con viajeros: 431 correspondieron a casos de la CABA, Gran Buenos Aires y alrededores y Gran La Plata, 123 a la provincia de Buenos Aires (no AMBA), 41 a la provincia de Chaco, 92 a la provincia de Tierra del Fuego, 127 a la provincia de Neuquén y 268 a la provincia de Santa Fe. Las 452 muestras restantes correspondieron a casos especiales (nexo con  viajero y confirmación de casos detectados por la técnica de RT-qPCR específica para variantes o estudios especiales). En 745 casos se realizó la secuenciación completa del genoma del SARS-CoV-2. En total, se identificó la variante Alpha en 17 casos, Gamma en 64 casos, Lambda en 107 casos y Delta en 1140 casos. Por último, la variante Omicron se detectó en 203 casos, la mayoría de estos corresponden a infecciones adquiridas en la comunidad. A la fecha, sobre un total de 6790 muestras analizadas a través de la vigilancia activa por secuenciación de Spike o de genoma completo, las variantes más frecuentemente detectadas en nuestro país fueron: Gamma en 2379 casos, seguida de Delta en 1392 casos, Lambda en 1200 casos, Alpha en 344 casos, Mu en nueve casos y Omicron en 203 casos. En este reporte, se detectó la variante Omicron en casos de infecciones adquiridas en la comunidad y seleccionadas al azar en la SE 50 en la CABA (7,7%) y en la provincia de Santa Fe (12,1%), alcanzando el 50% de los casos secuenciados en la SE 51 en ambas jurisdicciones. En la provincia de Tierra del Fuego en la SE51 se detectó en el 61,9%, alcanzando el 87,3% en la última SE del 2021. Asimismo, en el periodo analizado en este reporte, la variante Delta ha sido la única variante detectada en circulación comunitaria en la región GBA (hasta las SE 49-50) y en las provincias de Neuquén (hasta las SE 47 48) y Chaco (hasta la SE 51). En estas últimas jurisdicciones hasta las SE analizadas, la variante Omicron fue detectada en casos esporádicos, muchos de los cuales tienen antecedente de viaje al exterior o a alguna provincia argentina con circulación comunitaria de esta variante. El análisis evolutivo de la variante Omicron mostró que todas las secuencias de Argentina correspondieron al linaje derivado BA.1, que es el más extendido a nivel mundial. A su vez, se observaron múltiples introducciones al país, aunque aún con limitados eventos de diversificación. El análisis evolutivo de la variante Delta mostró que los linajes derivados AY.20, AY.25, AY.75, AY.100 y AY.103 constituyeron el 85% de los linajes detectados en nuestro país en el periodo desde el 4 de julio a 8 de noviembre del 2021. Estos linajes derivados se encuentran asociados principalmente con muestras de los Estados Unidos, México, Brasil y Perú, entre otros. Los resultados aquí presentados están en consonancia con la situación epidemiológica observada en varios países del mundo, caracterizada hasta el momento por un incremento abrupto de la frecuencia de detección de la variante Omicron, en simultáneo con el reporte de un número muy elevado de casos de detección de SARS-CoV-2 asociados a nuevas olas de infecciones a nivel mundial.

(Para descargar el Reporte 29 completo, cliquear aquí)

«Finanzas sustentables»: Uruguay lanza un bono con interés ajustable según el nivel de emisiones de carbono

Uruguay será el primer país de de la región y el segundo del mundo en endeudarse con una una tasa de interés mayor o menor de acuerdo al cumplimiento de sus compromisos de emisiones de gases de efecto invernadero. Informamos también de otros proyectos financieros «verdes» impulsados en otros países de América del Sur.

En el caso uruguayo se trata de uno de los nuevos instrumentos que impulsan expertos en finanzas sustentables y, entre otros beneficios, apunta a impactar positivamente en las inversiones privadas para los sectores verdes. Los países «en vías de desarrollo» son especialmente vulnerables a la crisis climática y de biodiversidad, y necesitan de apoyo financiero para cumplir con sus compromisos ambientales o climáticos. Es allí donde aparecen las finanzas sostenibles como un instrumento para apoyar la transición de sus economías Los fondos de inversión «sustentables» se expanden en el mundo y en América Latina, aprovechando el creciente interés de los inversores en estos instrumentos para obtener beneficios y a la vez mejorar su imagen pública protegiendo la biodiversidad y respondiendo a la crisis climática. En 2020 se emitieron más de 16.000 millones de dólares de bonos verdes, sociales y sustentables en la región. Estos bonos comparten las mismas características: una empresa o gobierno se endeuda y los fondos deben ser destinados exclusivamente para cumplir con una determinada meta ambiental o social, como desarrollar infraestructura de transporte limpio, expandir las energías renovables o cumplir con Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y ahora han surgido nuevos tipos de instrumentos de deuda todavía más innovadores, tal como el ahora propuesto por Uruguay. El Gobierno de Luis Lacalle Pou está trabajando en un bono cuyos fondos no tendrán un destino específico -como los que emitió Chile- pero que pagará una tasa de interés variable. La tasa dependerá de si Uruguay cumple con un objetivo ambiental previamente establecido, como su contribución climática (conocida como NDC en inglés). Es decir, si el país reduce sus emisiones tal como se comprometió tendrá un premio con una tasa más baja. Y si no cumple tendrá una penalización con una tasa más alta. Hasta ahora, el único país en haber desarrollado un instrumento de este tipo ha sido Luxemburgo, emitiendo deuda por 1.500 millones de dólares en 2020. En el caso de Uruguay, el bono sería por un monto entre 800 y 1.000 millones de dólares, todavía sin fecha exacta para la emisión, sostuvo el ministro de Ambiente de Uruguay Adrián Peña.

«Finanzas sustentables» en América Latina

Argentina y Colombia han pedido recientemente una expansión de los canjes de deuda por naturaleza, una herramienta ya utilizada que les permitiría reducir sus deudas y también cumplir con metas ambientales. En cambio, expertos en finanzas han impulsado la creación de nuevos instrumentos, como el ahora propuesto por Uruguay. “Los canjes de deuda fueron muy populares hace décadas. Pero ahora el panorama ha cambiado mucho. Es más complicado en términos de quién tiene la deuda y cómo se negocia”, dijo Jochen Krimphoff, líder del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) sobre bonos soberanos verdes. «A largo plazo, cuanto más sostenible sea la gestión de tus recursos naturales como gobierno, más podrá prosperar tu economía de forma sostenible”. Un bono soberano verde indica el compromiso del país con sus estrategias de crecimiento sostenible y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, lo que tendrá un impacto positivo en las inversiones del sector privado para los sectores verdes. Además, permitirá una colaboración entre diferentes áreas del gobierno, tal como señaló Peña. “Nos parecía que teníamos mucho conocimiento que aportar al ministerio de Economía, que no sabía tanto de nuestros temas. A partir de ahí surge la idea del bono”, sostuvo Peña. “Es una deuda común pero la tasa está atada al cumplimiento de un objetivo ambiental. Exploramos varias opciones y seguramente sea la NDC”. Chile ha sido el primer y único país en América Latina en emitir un bono verde en 2019 y hasta ahora ha obtenido 7.440 millones de dólares luego de sucesivas emisiones. El país también ha emitido bonos sociales y sostenibles, al igual que lo han hecho Ecuador, México, Guatemala, de acuerdo a la organización Climate Bonds Initiative. Los sectores de energía y transporte han sido los más beneficiados del financiamiento, al igual que el sector del uso del suelo. En el caso de Chile, los fondos de su bono verde fueron destinados a impulsar el transporte limpio, como los buses eléctricos de Santiago y la construcción de nuevas líneas del subterráneo. “Hay muchos inversores que quieren invertir en estos instrumentos”, destaca Pablo Cortinez, consultor en finanzas sostenibles. “El deber fiduciario y perfil de los inversores está cambiando y cada vez más se autodenominan verdes. Las economías más grandes de la región como Brasil y Argentina deberían apostar a bonos soberanos verdes”. Para que el bono sea exitoso, los gobiernos deberán poder justificar ante sus inversores la elección de la meta específica por sobre otras posibilidades, la NDC en el caso de Uruguay. Además, la meta debe ser alcanzable durante la vida del bono y se deberá definir una tercera persona a cargo de monitorear el real cumplimento de la misma. “Con el bono que estamos diseñando, Uruguay tendrá un mandato fiduciario de cuidar el ambiente y reducir las emisiones de dióxido de carbono,” sostuvo la ministra de Economía de Uruguay Azucena Arbeleche en una entrevista. “Los incentivos del inversor y emisor estarán alineados para el cumplimiento de un determinado indicador”. Es probable que se confirmen más detalles sobre el bono verde soberano de Uruguay, incluida una fecha para la primera emisión, a principios de 2022. Si tiene éxito, puede ser un catalizador para su crecimiento y aceptación en América Latina, y proporcionar un impulso a las transiciones sostenibles en toda la región.

Inversores, y especuladores, no parecen asustados por el triunfo electoral de Gabriel Boric en Chile

Este gráfico corresponde a un índice de base amplia compuesto por valores de renta variable de Chile (Chile’s index tracking ETF (ECH), desde el 20 de diciembre hasta ayer. El balotaje, en el que Boric obtuvo un claro triunfo, fue el domingo 19.

(agradecemos el gráfico a IKN News)

En opinión de AgendAR, esto no se debe a las «señales» del presidente electo (hasta ahora ha dado pocas. Ha sido prudente y discreto. Lo que en sí es una buena señal, cierto). Creemos que se debe a los «fundamentals» de Chile: una gran riqueza minera, y técnicos y trabajadores con experiencia. Los «fundamentals» de Argentina también son muy buenos, quizás aún mejores. Pero por algún motivo no se reflejan en los mercados financieros.

Argentina donará un millón de vacunas AstraZeneca a Egipto

El Gobierno nacional oficializó la donación de un millón de dosis de vacunas contra el coronavirus producidas por la firma Astrazeneca a la República Árabe de Egipto, a través del Decreto 1/2022 publicado en el Boletín Oficial.

Se trata del fármaco ChAdOx1 nCov-19, también designado como AZD 1222 que serán entregadas a Egipto mediante un contrato de donación que tendrá al Ministerio de Salud que encabeza Carla Vizzotti como organismo ejecutor, según se consignó en los fundamentos de la norma. Además, se especifica que la donación se efectúa «en virtud de que «el 81,9 % de la población (argentina) cuenta con al menos una dosis de la vacuna contra la Covid-19 y el 67,9 % con el esquema completo de vacunación». Además recuerda que «la pandemia constituye un desafío global que exige una estrategia de solidaridad orientada al acceso equitativo de las vacunas destinadas a generar inmunidad contra la Covid-19″. En los considerados se remarca también que de acuerdo a lo informado por la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, «el Ministerio de Salud cuenta con stock suficiente para efectuar la donación de un millón de dosis sin afectar los objetivos delineados en el «Plan Estratégico para la Vacunación». Asimismo se encomienda a la Cancillería «la ejecución de todas las acciones conducentes a la donación» y se exime «al Ministerio de Salud del pago de los derechos de exportación que gravan la exportación para consumo de la mercadería».

Por qué Gran Bretaña trajo armas nucleares a las Malvinas en 1982 – 1° parte

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Chocolate por la noticia: se destapó por enésima vez que el Reino Unido mandó a la Task Force a la Guerra de Malvinas con bombas nucleares. Se sabe desde 1983, y desde entonces que los ministros de Su Graciosa Majestad explican al mundo –con toda intención de no ser creídos- que fue demasiado el apuro en juntar la flota en Ascensión y zarpar hacia las islas. No hubo tiempo de sacar esas molestas bombas de los fragatas antisubmarinas. Pero no pensaban usarlas, qué va. Sólo atinaron a mudarlas de las fragatas antisubmarinas a los dos portaaviones. Como núcleo de flota, las tendrían mejor defendidas contra los ataques de la aviación argentina. Era preferible a dejarlas en los más sacrificables barcos de escolta. No querían que una bomba expusiera al aire, dentro de un barco incendiado, su “primer” o espoleta de fisión de plutonio 239, o que algunas de estas armas quedaran regadas en el fondo del Atlántico Sur. Re-ecologistas, los Brits. Las bombas del caso eran termonucleares antisubmarinas tipo WE-177A, bastante viejas pero temibles. Con 272 kg, eran demasiado aparatosas como para volar bajo el ala de un caza liviano de ataque Harrier, pero se adaptaban joya para lanzarse con paracaídas desde los helicópteros navales Westland Wasp, Lynx y Wessex. La utilidad principal o secundaria, según el caso, de tales helicópteros era cazar submarinos. Como cazadores, tales helicópteros en realidad operan mejor en la cubierta amplia y relativamente estable de portaaviones de entre 18.000 y 20.000 toneladas, como los HMS Invincible y Hermes. Si hay que despegar de apuro para un ataque nuclear antisubmarino, mejor hacerlo desde el Invincible que desde la ínfima plataforma de popa de una fragata Type 21 de 3600 toneladas, cuantimás sacudida por los oleajes y ventoleras despiadadas de nuestro Atlántico Sur. Los Brits no estaban cuidando el ecosistema marino. Más bien, cuidaban sus portaaviones. Y se cuidaban de nuestros submarinos. La WE-177A era una bomba “sesentosa”, algo anticuada en 1982 por grandota. Tenía un punto a favor: la potencia se podía regular antes del lanzamiento, entre un mínimo de 0,5 kilotones y un máximo de 10 kilotones. Como referencia, la bomba de Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, rindió 16 o 17 kilotones. En una explosión submarina, y máxime con poco fondo, los efectos mecánicos son enormes: la onda de choque la transmite el agua, que es 830 veces más densa que el aire, y además es inelástica o “incompresible”: un ariete. Incluso a potencia mínima, una vieja WE-177A aplasta instantáneamente cualquier estructura hueca de acero –como un sub- a centenares de metros del centro de la explosión.  

Una WE177A antisubmarina, modelo que muestra pedagógicamente sus interioridades en el Museo de Aviación de Boscombe Down.

La pregunta es qué tenía en la cabeza a Maggie Thatcher cuando se trajo esas armas hacia aquí. En sus planillas, las Malvinas eran improductivas, un gasto inútil: le interesaban menos aún que las unidades de superficie de la Royal Navy. Tan improductivas, en la visión de Thatcher, que según el historiador Federico Lorenz, dos años antes de la guerra, en 1980, había ofrecido secretamente el archipiélago entero con sus más de 200 islas, islotes y rocas al dictador argentino de turno, general Roberto Viola, con una fórmula de retrocesión medio rara: “Mire, quedan argentinas a sola firma, don Bob… pero (ejem) Ud. adquiere la soberanía plena tras garpar 99 años. Joya nunca taxi”. Viola no contestó. Doña Maggie sabía que con lo de las WE-177A estaba violando frontalmente un tratado redactado entre EEUU, Gran Bretaña, Francia y China con algo de ayuda soviética –probablemente en la traducción al castellano- para uso de aborígenes sud y centroamericanos, el de Tlatelolco, de 1967. Este declaraba nuestras tierras como libres de armas nucleares. Incluidas las de ellos, je. Como todo violador, Maggie tenía una excusa: los argentinos habíamos firmado Tlatelololco (puteando), pero sin ratificarlo. Si Lady Britannia, la que reina sobre los mares, nos tenía que soltar un cuetazo nuclear, lo teníamos bien merecido. Maggie se cuido de aclarar que le había insistido a sus almirantes de no entrar con esas armas a menos de 3 millas de las costas “de las Falklands”. Debían de abstenerse de llevarlas a aguas territoriales para ella inglesas, pero geográficamente sudamericanas (todavía no tenían vigencia las 200 millas). Y eso los Admirals lo hicieron de mil amores. Odiaban ponerse a tiro de las islas. Sólo una vez –el 25 de Mayo- arriesgaron los portaaviones muy dentro del radio de acción nuestros aviones, y les salió mal. El Hermes casi se come un par de misiles Exocet aquella tarde. Tras gran gasto de chaff y otras contramedidas, los misiles franceses reengancharon un blanco secundario y terminaron impactando en el igualmente grande pero más inofensivo STUFT Atlantic Conveyor. Era una pacífica conteinera, pero llena de carpas, equipos de purificación de agua, munición de todo tipo, combustible ídem y muchos helicópteros pesados. Se encendió como un fósforo. Esa hoguera naval, y la consiguiente la falta de helicópteros pesados, atrasaron entre 2 y 3 semanas el triunfo de la infantería británica. No todas las 31 bombas antisubmarinas que admite la “desclasificación” del Ministry of Defence (MoD) estaban en los portaaviones. 21 días antes del incendio del Atlantic Conveyor, otros 2 Exocet habían sido lanzados contra el destructor clase 42 HMS Sheffield, uno de los cuales pegó y lo incendió sin recuperación posible.

4 de mayo de 1982, evacuación del HMS Sheffield, que se fue al fondo 5 días más tarde y probablemente con armás nucleares a bordo

Es raro que el Sheffield siguiera a flote, 5 días después, cuando se hundió de pronto. Pero más raro aún es que los ingleses lo estuvieran arrastrando todo ese tiempo a la sirga. ¿Para llevarlo adónde y hacerle qué? Estaba irreversiblemente rostizado. Algo debía tener a bordo que no convenía dejar “in situ” en el fondo. Me resultaron cómicas las declaraciones del exvicecanciller británico, Sir Antony Acland, cuando se entera con alivio, ufff, de que en el Sheffield no había siquiera un simulador de una WE-177A. No fuera que lo usáramos para hacer bombas en serio por ingeniería inversa. Pero las bombas nucleares son artículos que nosotros, los argentinos atrasados, teníamos y tenemos la física y el know-how para haberlos desarrollado a principios de los ’60, de haber querido. Nos detuvo la decisión de evitarnos una carrera armamentista con Brasil, no el temor a Su Graciosa Majestad, Sir Tony. Iba a añadir: «Duerma sin frazada», pero viendo que Ud. se murió en 2021, mi jefe, Abel Fernández, prefirió un sobrio «Descanse en paz». Parte de aquella guerra se explica por la genial obstinación de Maggie Thatcher en no caerse de la palmera: no estaba en mínimos históricos de aprobación. Más bien en máximos de desaprobación: Liverpool y Londres se habían llenado de cosas tan poco británicas como piquetes y barricadas de nuevos desocupados pidiendo su cabeza. Y hablando de cabezas, los “Bobbies” se dedicaban a reventar a palos todas las que pudieran, de un modo absolutamente poco elegante. La Dama de Hierro no podía perder aquella guerra sin destruir no sólo su carrera, sino la primera chance seria del Partido Conservador, en la posguerra, de transformar a Inglaterra, antes país industrial en problemas, en lo que es hoy, un paraíso fiscal con vista a los pozos de gas del Mar del Norte. La Royal Navy tenía a la dama ferruginosa atravesada en el garguero, porque ésta, con sus cuentas de almacenero, quería vender las unidades de superficie y reducir la fuerza a sus submarinos de ataque y misilísticos. A esta chica la tendríamos que haber contratado nosotros. Pero los del Admiralty no son de arrearlos con la vaina: si hubieran objetado lo de las armas nucleares, habrían filtrado la cosa a los medios y se publicaba seguro. Si se callaron no fue sólo por patriotismo: suponían que tras triunfar en esta guerra la Royal Navy quedaría fuera de todo ajuste y sería reconstruida a estándares casi imperiales. Y en eso acertaron bastante. Pero temían a los submarinos argentinos. Sabían que teníamos sólo 3, ninguno nuclear, y que al menos uno no servía para nada de puro viejo. Los otros dos eran dos joyitas infernales alemanas y nuevas, y los Admirals a estas máquinas type 209 les tenían un razonable julepe. Sobre todo, por lo silenciosas y por su capacidad de disparar salvas de hasta 8 torpedos filoguiados, es decir teledirigidos, contra 3 blancos a la vez. El suficiente miedo como para que la Royal Navy se bancara el odio eterno de casi toda América Latina contra Inglaterra, y Whitehall, la cancillería, una crisis en su relación con los EEUU. Y EEUU se habría tenido que bancar la denuncia del Pacto de Tlatelolco de muchos de sus firmantes. Todo eso era casi seguro si la Task Force se veía obligada a eliminar sí o sí estos 3 submarinos usando alguna de sus bombas WE-177A. Los Admirals no contaban con el Almirantazgo argentino. Que los eliminó con una eficacia mucho mayor. Vamos a eso.

(Continuará mañana)

Daniel E. Arias

«La energía nuclear emite menos durante todo su ciclo de vida que cualquier tecnología renovable»