Llega desde Francia un patrullero oceánico para sumarse al control y vigilancia de la pesca ilegal

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Ampliar la capacidad de vigilancia y control de los recursos marítimos y frenar una pérdida que en el Atlántico Sur llegaría a los $ 2.600 millones al año por la pesca ilegal. Con esa finalidad, el ministro de Defensa, Jorge Taiana, dio la bienvenida al nuevo Patrullero Oceánico Multipropósito ARA Storni (OPV), la tercera de las cuatro embarcaciones adquiridas a Francia y destinadas a la Armada Argentina.

Más allá de la custodia dentro de la franja de las 200 millas y los derechos que la Argentina deja de percibir por la captura ilegal de especies, el cálculo de $2600 millones surge de la creciente depredación y pesca en alta mar sobre recursos migratorios que son originarios de la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

Datos oficiales no hay, pero las estimaciones más firmes que manejan fuentes del sector pesquero indican que en el área de Malvinas se capturan por año unas 250.000 toneladas, lo que implica unas US$ 600 millones, principalmente por la acción de barcos británicos, españoles, coreanos y taiwaneses. El volumen de pesca llega a las 750.000 toneladas en alta mar (US$ 1.900 millones), con presencia sostenida de embarcaciones chinas, revelaron las mismas fuentes. Las principales variedades que se buscan son calamar, merluza común, merluza negra y abadejo, entre otras.

“Estamos muy contentos de recibir hoy la tercera OPV que tiene como objetivo seguir dotando a nuestro país, a través de estos medios navales, de capacidad para realizar adecuado patrullado de la Zona Económica Exclusiva y zonas marítimas para el cumplimiento de distintas misiones impuestas por las normas vigentes”, dijo el ministro Taiana en el Apostadero Naval Buenos Aires. Lo acompañaban el titular del Estado Mayor Conjunto de la Fuerzas Armadas, teniente general Juan Martín Paleo; los jefes de la Armada, almirante Julio Horacio Guardia, y de la Fuerza Aérea, brigadier general Xavier Julián Isaac, y el secretario general del Ejército, general de brigada Enrique Pando, entre otras autoridades.

Aunque no dio cifras, Taiana destacó que la adquisición se concretó con aportes del Fondo Nacional de la Defensa (Fondef), al que definió como “una estrategia de financiamiento de la recuperación, de la modernización y de la adquisición de material” para las Fuerzas Armadas.

Y aseguró que la incorporación del nuevo patrullero oceánico apunta a fortalecer “una tarea que defiende nuestra soberanía, que defiende nuestros recursos renovables y no renovables, y que defiende nuestro posicionamiento en el Atlántico Sur”.

El patrullaje de los buques de la Armada en el mar, a los que se suman unidades de la Prefectura Naval, se extiende sobre la Zona Económica Exclusiva. Según advierten los especialistas del área, la Argentina carece de sistemas satelitales efectivos y de medios de acción rápida, que garanticen el seguimiento de los buques infractores fuera de las 200 millas. Algunas estimaciones indican que unos 500 barcos están involucrados en las actividades de pesca en la Zona Económica Exclusiva.

“El control se realiza en la ZEE y no en alta mar, fuera del área de la influencia británica por Malvinas. Con agregar más patrullas no alcanza. La Argentina debe empezar a discutir, junto a los demás Estados ribereños, la titularidad de los recursos migratorios originados en la Zona Económica Exclusiva”, observó el doctor César Augusto Lerena, investigador y experto en temas de pesca y del Atlántico Sur, autor del libro “Malvinas 1982-2022. Una gesta heroica y 30 años de entrega: pesca, la moneda de cambio”.

Lerena advirtió que los controles ineficientes facilitan las infracciones y la depredación en el mar. Por ejemplo, cuando “no hay control de las capturas y desembarcos, porque se realizan sin observadores e inspectores imparciales” o los transbordos se efectúan en el mar.

También, cuando se utilizan redes con mallas inferiores a las aprobadas para la especie, se admite el uso de banderas de conveniencia para evadir controles y penalidades, y no se combate el trabajo esclavo y otras irregularidades ambientales, ecológicas, sociales y económicas”.

El patrullero oceánico ARA Storni es el tercero de los cuatro buques de la Armada comprados a Francia
El patrullero oceánico ARA Storni

Los patrulleros oceánicos

En febrero de 2020 se incorporó a la flota de la Armada el ARA Bouchard, el primero de los patrulleros OPV que llegaron de Francia, y en junio de este año lo hizo el ARA Piedrabuena, ambos ya en funcionamiento. Para 2022 está programada la llegada del cuarto OPV el ARA Contraalmirante Cordero.

Taiana explicó que la misión de estos patrulleros oceánicos es reforzar las capacidades operativas de la Armada para mayor patrullado marítimo de la ZEE y del área de intereses marítimos, además de mejorar el apoyo a las bases antárticas y cuidar los recursos renovables y no renovables del mar.

El patrullero ARA Storni zarpó el 10 de noviembre del Astillero Kership, en Concarneau, al sur de Francia, al mando del capitán de fragata Oscar Luis Latorre, con una dotación de 42 marinos, que realizaron un programa de adiestramiento y operación de los equipos de la unidad, en la Universidad Naval Group. En su viaje a la Argentina realizó ya su primera misión naval, al participar durante unas horas de un operativo de búsqueda y rescate de una embarcación que se encontraba perdida.

Comentario de AgendAR:

No podemos evitar alguna ambivalencia frente a esta noticia. Está claro que nuestro país debe reforzar sus instrumentos de control y vigilancia del Mar Argentino. Y la depredación que realizan impunemente los pesqueros extranjeros lo hace urgente. Pero es lamentable que no ĺo esté haciendo una industria naval argentina.

Argentina instala una estación de la CONAE en la Antártida

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Dos antenas parabólicas de seis metros de diámetro serán montadas sobre estructuras metálicas de dos metros de altura en la base Belgrano II, el más austral de los emplazamientos argentinos en la Antártida. Desde allí duplicarán la capacidad de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) para operar los satélites argentinos de observación de la tierra y acceder a los datos que producen.

La futura estación terrena de Belgrano II será una de las instalaciones Seguimiento, Telemetría y Telecomandos (TT&C, por su sigla en inglés) y de descarga de datos científicos de misiones satelitales más cercanas a los polos terrestres. Además de multiplicar la capacidad de acceso a los satélites argentinos también creará nuevas oportunidades de cooperación con otras agencias espaciales. La Base Belgrano II está ubicada en el «nunatak» Bertrab, un pico montañoso en la bahía de Vahsel sobre la costa Confín, a unos 1.300 kilómetros del Polo Sur y a cerca de 5.000 de la ciudad de Buenos Aires. La región se caracteriza por tener cuatro meses de noche polar y cuatro meses de día, en la que las temperaturas pueden alcanzar decenas de grados bajo cero con vientos de hasta 200 kilómetros por hora.
Foto Conae
Foto: Conae.
Con apenas una ventana meteorológica de algunas semanas durante el verano, la Conae deberá coordinar con el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) del Ministerio de Defensa y con la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (Semas) las operaciones logísticas para completar el emplazamiento de ambas antenas en las campañas antárticas del verano 2023 y el verano 2024. Gustavo Rébola, Jefe de Unidad de Estaciones Terrenas de la Conae, afirmó que «cuanto más cerca del Polo Sur ubiquemos las antenas, más veces podemos observar por día a nuestros satélites. Por ejemplo, los SAOCOM 1A y 1B dan unas 15 vueltas al planeta por día, de las cuales desde la Estación Terrena de Córdoba los podemos ver 4 veces, en Tierra del Fuego, en cambio, los podemos ver siete veces y, en Belgrano II, los veríamos las 15 veces». «En cada vuelta que da un satélite en órbita polar como los SAOCOM tenemos 12 minutos de contacto con el satélite, que son los que tenemos que aprovechar para enviarle instrucciones y descargar los datos que producen sus instrumentos. Mientras más veces lo vemos por día más oportunidades tenemos de controlarlo y de obtener los datos que produce». Rébola sostuvo que «las antenas que se van a llevar a Belgrano II tienen la misma tecnología para transmitir en banda S y en banda X que las antenas de las estaciones terrenas de Córdoba y Tierra del Fuego, pero en este caso ante la particularidad del ambiente en el que deberán ser instaladas el diseño de su ingeniería fue adaptado a las posibilidades logísticas y operativas disponibles».
Foto Conae
Foto: Conae.
Explicó que «el rompehielos Almirante Irízar no puede llegar directamente hasta Belgrano II por las condiciones del mar congelado, por lo que hubo que pensar en antenas que puedan transportarse en módulos de no más de 2 toneladas de peso que deberán ser trasladados en helicópteros desde el buque hasta la base y que van a estar montados sobre patines y ruedas para que puedan moverlos en tierra«. Añadió que «tampoco se pueden llevar allí las grandes grúas que usaríamos en Córdoba o Tierra del Fuego para montar una antena de 6 metros de alto, así que todo debió ser concebido para que pueda ser montado por un equipo de pocas personas por sus propios medios». «Además, estamos comenzando la licitación para la construcción de las bases metálicas de 2 metros de altura sobre las que se instalarán las antenas, que además deberán incluir un rampa que facilite el ascenso de los componentes, y que también deberán poder ser trasladadas en piezas de no más de 2 toneladas de peso», detalló. El funcionario a cargo de las Estaciones Terrenas indicó que «a pesar del clima hostil que reina en Belgrano II, especialmente en invierno, ambas antenas van a estar protegidas por los mismos radomos que se utilizan para proteger a las de de la estación de Tierra del Fuego».
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«Ambas antenas ya fueron adquiridas. Esperamos que lleguen a la Argentina en junio próximo. Las montaremos y probaremos en la estación terrena de Córdoba, en una operación que vamos a realizar junto a la dotación que va a operar en la Base Belgrano II durante el invierno 2023, con la idea que ellos, que van a ser responsables del armado en el sitio, puedan incorporar todos los conocimientos necesarios». Rébola remarcó que «no tenemos referencia de alguna otra estación terrena de estas características en la Antártida a una latitud tan cercana al Polo Sur. Noruega dispone de una un poco más al norte y de otra muy cercana al Polo Norte en una latitud similar a Belgrano II y que forman parte de los acuerdos de cooperación de Conae». «Nuestra estación en Tierra del Fuego es muy demandada por su ubicación, por lo que entendemos que la estación de Belgrano II va a ser muy apetecible para muchos programas espaciales y también va a multiplicar nuestras capacidades de cooperación internacional».

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La estación terrena de Conae en Belgrano II es uno de los hitos más importantes en la Antártida
El comandante conjunto antártico, general de brigada, Edgar Calandín, resaltó hoy que la próxima instalación de una estación terrena en la base antártica Belgrano II implica «un posicionamiento estratégico de los más importantes» que se desarrollan en los últimos años en el continente austral. «Desde el punto de vista geopolítico, poder tener esta base terrena en la Antártida profunda, que no es algo al alcance de todo el mundo, es un posicionamiento estratégico interesantísimo y de los más importantes que se vienen desarrollando en los últimos años en la Antártida Argentina, junto a la reactivación de la Base Petrel”, indicó el comandante. Calandín, con experiencia de tres invernadas y siete campañas de verano en distintas bases antárticas, señaló que “todo es difícil en la Antártida y cuando se trata de una tarea de esta envergadura con grandes cargas en cuanto a volúmenes y pesos, no estamos sólo ante un trabajo complejo por el trabajo físico en bruto que imponen las dimensiones de las dos antenas sino también en el trabajo fino que requiere la instalación de equipos de estas características y la colocación de las bases que las van a portar, que requieren de mucha precisión desde la colocación de sus basamentos hasta la calibración para que puedan cumplir su misión de manera óptima”. “Estas son tareas que requieren de mucho tiempo y todos sabemos que ir a la ubicación de la base Belgrano II al sur del Mar de Weddell en la Antártida profunda hace que el tiempo se vuelva un factor limitante y determinante para cualquier actividad y más en una tan compleja”, señaló. “Estamos pensando alternativas para ver cómo hacemos para que el Rompehielos Almirante Irízar (RHAI) pueda esperar ahí mientras se desarrolla esta tarea; eso trae aparejado un incremento en la capacitación del personal, que va a tener que ser adiestrado para una tarea que no forma parte de sus funciones más cotidianas, por eso los técnicos ya están instruyendo al personal que va a estar en el lugar y va a tener que montar las antenas, para que cuando los técnicos lleguen puedan dedicarse al trabajo fino de enlace final”, completó.

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En AgendAR queremos felicitar a la CONAE y a los compatriotas que llevan adelante esta tarea. El continente antártico – internacionalizado ahora y que debería mantenerse así en el futuro previsible – tiene que ser para nuestro país lo que la Luna es hoy para EE.UU. y China: un territorio para desarrollar nuestras capacidades y establecer nuestra presencia.

En el INTA elaboraron el primer mapa de los suelos afectados por la salinización en nuestro país

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La salinización y sodificación son procesos de degradación que amenazan los ecosistemas y la producción agrícola. Por ello, el INTA junto con la Facultad de Agronomía de la UBA hicieron el primer inventario que determinó el porcentaje de los suelos afectados por sales en la Argentina.

Los suelos afectados por sales (SAS, salinos y sódicos), se encuentran en todos los continentes y bajo casi todas las condiciones climáticas, pero su distribución es relativamente más extensa en las regiones áridas y semiáridas, en comparación con las regiones húmedas. Ambos son procesos importantes de degradación del suelo que amenazan el ecosistema y se reconocen como uno de los problemas más importantes a escala mundial para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en esas regiones áridas y semiáridas. Existen extensas áreas de suelos afectados por sales en todo el planeta, pero su extensión y distribución aún no había sido estudiada en detalle. Por esto, la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) de la FAO inició un proyecto para estimar el área de suelos afectados por sales a escala global, en el que se utiliza un enfoque de abajo hacia arriba, donde cada país miembro contribuye con sus mapas. En ese contexto, cada país produjo sus mapas siguiendo las especificaciones técnicas sugeridas. En el caso de la Argentina, el INTA junto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), elaboró el Mapa Nacional de Suelos Salinos, como contribución al mapa global. “El Mapeo Digital de Suelos (DSM) es una disciplina relativamente reciente de la Ciencia del Suelo que promueve FAO para la elaboración de mapas globales de variables de suelos”, indicó Darío Rodríguez, investigador del Instituto de Suelos del INTA. La Argentina es un país extenso que tiene una gran superficie con SAS, distribuidos en ambientes muy distintos. “El origen de estos suelos es en parte natural y también en parte inducido por diferentes actividades, como la producción agrícola y ganadera, el riego, el manejo forestal, etc.”, indicó Rodríguez y agregó: “Los SAS se encuentran preferentemente en ambientes áridos y semiáridos, ubicados hacia el oeste del territorio argentino. En las zonas de secano existen suelos salinos que muestran con frecuencia eflorescencias salinas y costras y suelos con horizontes B nátricos (una saturación con sodio de cambio mayor del 15 % en los 40 cm superiores del horizonte)”. En las zonas dedicadas a la agricultura intensiva de regadío completo (viñedos, frutas, hortalizas), la salinización secundaria afecta en diferente grado, alrededor del 25 % de la superficie total. La mayor parte de la salinización del suelo es causada por el ascenso capilar de sales desde el agua subterránea. El mapa indica que de 0-30 centímetros de profundidad hay 770.403 kilómetros cuadrados de suelos salinos, sódicos o salinos-sódicos, lo que representa el 27,6 % de la superficie del país, y de 30-100 centímetros de profundidad hay 1.066.389 kilómetros cuadrados, lo que representa el 38,2 %. Por otro lado, existen millones de hectáreas de suelos naturales en ambientes húmedos, subhúmedos y semiáridos, la mayoría de ellos con horizontes B nátricos de diferente espesor y también con reacción alcalina en todo el perfil. Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos señaló que se ubican en el sector oriental del país y tres grandes áreas concentran esos suelos: la “Pampa Inundable” en la provincia de Buenos Aires, la “Pampa Interior” ubicada principalmente en las provincias de Buenos Aires y Córdoba y los “Bajos Submeridionales” en el sur del Chaco y Centro-Norte de Santa Fe. Además, existen suelos agrícolas que sufrieron recientes procesos de salinización/alcalinización debido a alteraciones en el régimen hídrico. “Un proceso atribuido a acciones antrópicas de aumento de las precipitaciones que se ha producido a nivel local en los últimos 30 años elevó el nivel del agua subterránea y contribuye al problema en las áreas de descarga”, comentó Taboada. ¿Cómo se realizó? El Mapa Global de Suelos Afectados por la Sal (GSASmap) es un producto que contiene contribuciones de más de 118 países con 257. 419 ubicaciones que contienen datos de suelos medidos. Más de 350 expertos nacionales participaron en la armonización de sus datos de entrada y métodos para el mapeo de suelos afectados por sal (SAS) y fueron capacitados en los métodos más avanzados para el mapeo digital de suelos. En la Argentina, los datos del suelo consistieron en muestras de 4645 ubicaciones. La mayoría de los datos se encuentran almacenados en el Sistema de Información de Suelos de INTA (SISINTA) como datos de libre acceso, y 637 ubicaciones muestreadas fueron aportadas por el proyecto MARAS, el proyecto de datos abiertos de Córdoba y otros contribuyentes. Los perfiles de suelo se analizaron hasta 100 centímetros de profundidad (o hasta una capa restrictiva, como capa freática o roca). El período de recopilación de datos es entre 1958 y 2019, pero predominantemente durante los años sesenta y setenta. Las propiedades del suelo analizadas fueron: profundidad de capa (cm), pH del agua 1: 2.5, conductividad eléctrica en muestras saturadas (dS m-1), capacidad de intercambio catiónico (cmolc kg-1, acetato de amonio 1N a pH 7), catión sodio ( cmolc kg-1) y porcentaje de sodio intercambiable. “Las covariables ambientales se seleccionaron de acuerdo con el conocimiento de los expertos con respecto a su relevancia para mostrar la distribución espacial de los suelos afectados por la sal”, explicó el especialista. La topografía también es un gran impulsor de la acumulación de sal, y la Argentina tiene vastas llanuras con pendiente muy baja donde el ciclo del agua está dado principalmente por evaporación y evapotranspiración. Se incluyó el clima que también es un gran impulsor de la salinización del suelo, a través del atlas climático argentino que tiene datos de temperatura media anual, precipitación, evapotranspiración e índice de aridez. Finalmente, también se incluyeron mapas de arcilla, limo y arena como covariables. “El mapa SAS de Argentina muestra que los problemas de salinidad están muy extendidos a lo largo del país”, aseguró Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos. “En áreas con riego completo ubicadas en zonas áridas, a nivel regional o local, los problemas de salinidad se manejan (o debieran manejarse) a través de la extensión de la red de drenaje”, subrayó. Y agregó que “a nivel de finca, para reducir o evitar la salinidad, se mejora la eficiencia en la gestión del agua de riego, cambiando o mejorando los sistemas de riego por tecnologías más modernas y eficientes. En menor medida se utilizan enmiendas como el yeso”. En las regiones húmedas son frecuentes los anegamientos e inundaciones y, a nivel regional, los excesos de agua superficial se canalizan hacia lagunas o arroyos. El drenaje es muy inusual porque existen limitaciones técnicas causadas por la falta de pendiente suficiente para mover el agua subterránea por gravedad, y también restricciones económicas. En línea con Taboada, “las tecnologías para enfrentar los procesos de salinización a nivel de finca o campo son diversas, diferenciándose en sus objetivos, grado de complejidad, efectividad y persistencia”. En ese sentido, “la mayoría de las tecnologías solo aumentan la producción ganadera aumentando la productividad de la biomasa de los pastos: incluyen siembra de pastos, manejo de pastoreo, revegetación de suelos, etc. En esos casos se establece un nuevo equilibrio hídrico y salino inestable, con el suelo más productivo, pero que debe mantenerse pues las propiedades intrínsecas del suelo no se modifican marcadamente”. Impactos en las funciones del suelo Los suelos afectados por sales tienen graves impactos sobre sus funciones, lo cual conduce a una serie de consecuencias, que incluyen disminuciones significativas en la productividad agrícola, la calidad del agua, la biodiversidad del suelo y pérdidas por erosión. Además, tienen su capacidad disminuida para actuar como amortiguador y filtrar contra los contaminantes. “La degradación de la estructura del suelo y las funciones de los sistemas ecológicos globales, como los ciclos hidrológicos, de nutrientes y biogeoquímico, perjudican la provisión de servicios de los ecosistemas, que son fundamentales para sustentar la vida humana y la biodiversidad”, indicó Taboada. Asimismo, afirmó que “los suelos afectados por sales reducen tanto la capacidad de los cultivos para absorber agua, como la disponibilidad de micronutrientes y concentran iones que son tóxicos para las plantas y pueden degradar la estructura del suelo”. Por parte del INTA, participaron en la elaboración del mapa Darío Rodríguez, Guillermo Schulz, Leonardo Tenti y Marcos Angelini del Instituto de Suelos, Raúl Lavado de la FAUBA y Guillermo Olmedo de Bioforest SA, Chile. “El mapa es una fotografía de precisión, que refleja principalmente la salinización natural de los suelos”, aseguró Lavado. En ese sentido, expresó que “existe la salinización causada en la agricultura bajo riego y otras actividades productivas en secano”. De acuerdo con Lavado, “esta forma de salinización se focaliza en particular en las áreas productivas y allí causa el mayor daño a la producción de alimentos y afecta básicamente a las poblaciones más vulnerables”. Siguiendo al profesor de la FAUBA, “la velocidad que desarrollo de este problema excede usualmente la velocidad con que se efectúan los reconocimientos”. Por ello, “debe ser un tema de continuo alerta. El mapa es el mejor punto de partida para continuar enfrentando el problema”, puntualizó.

Argentina salió séptima en un Mundial de informática donde participaron 180 países

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Cinco estudiantes de una secundaria riojana que representaron al país en el Mundial de Robótica First Global Challenge y salieron séptimos en la clasificación general entre 180 países.

En junio de este año informamos en AgendAR que este grupo de estudiantes de la provincia de La Rioja se llevó el primer puesto en la Copa Robótica 2021 e iba a representar a nuestro país en el Mundial de Robótica. Así lo hicieron, brillantemente. Ellos aseguran que fue suerte de principiantes pero los números y los videos no los dejan mentir. Un equipo de cinco estudiantes secundarios de La Rioja se clasificó para representar a la Argentina en el Mundial de Robótica y logró el séptimo puesto en la clasificación general de ese certamen, en el que partiiciparon 180 países de todos los continentes. “No nos teníamos mucha fe”, repiten Manuel Alzamora, Ignacio Searles, Lucía Chorro Mateu, Joaquín Marcos Vergara y Hugo Castro Bottiglieri, junto al mentor Axel Cerkvenih. Todos tienen entre 17 y 18 años y son alumnos del último año de la secundaria de de la Escuela Instituto Superior Albert Einstein de la ciudad de La Rioja, un colegio que tiene una orientación en informática. “Recibimos la invitación del gobierno de La Rioja para representar a la provincia en la Copa Robótica y nos pareció divertido participar”, cuenta Manuel. El desafío para el cual los adolescentes resignaron muchas tardes de descanso y fines de semana es un certamen nacional que se realiza desde 2017 para elegir representantes para el Mundial que organiza la organización First Global Challenge, una entidad que promueve la educación en informática entre los adolescentes. En sus primeras ediciones las competencias fueron presenciales pero en 2020 y 2021 la modalidad fue virtual tanto a nivel nacional como internacional. En lugar de botines y tiros al arco, los estudiantes se clasificaron realizando actividades relacionadas con la programación. “Algunas fueron virtuales, teníamos que mandar unas líneas de código y los organizadores probaban si funcionaba, pero en otros casos teníamos que armar una maqueta”, cuenta Joaquín. Pero los estudiantes no estuvieron solos. Tuvieron el aliento de sus compañeros de curso y la comprensión de los “profes” que les dieron horas de clase para programar o armar robots que cumplan tareas específicas, como seguidores de línea, lanzadores y elevadores. También creó prototipos de nanosatélites a partir de CubeSats basados en Arduino, con microcontrolador, cámara y sensores ambientales. En otro de los desafíos trabajó en alianza con el equipo de Vietnam para compartir y potenciar ideas. El equipo argentino también participó con el apoyo de la empresa de tecnología educativa Educabot que brinda cursos y asesoramiento en escuelas privadas pero también llega a las escuelas públicas a partir de su alianza con gobiernos provinciales, municipales o el Gobierno Nacional para realizar eventos, seminarios o programas en los que la robótica sirva de excusa para que chicos y adolescentes aprendan a programar. ”Estamos muy orgullosos de la performance del equipo y del lugar que logra la Argentina por su talento en innovación. Somos uno de los pocos países donde se incluyen la programación y la robótica dentro de los contenidos obligatorios de las escuelas y eso genera que los chicos y chicas aprendan estos lenguajes que, además de lo técnico, potencian su mirada curiosa y su creatividad”, comenta Matías Scovotti, CEO y Cofundador de Educabot, que sueña con que en los próximos años cada provincia organice sus propios certámenes para elegir a sus representantes. Aunque el certamen terminó los chicos riojanos siguen entusiasmados por la robótica. Los cinco avisan que van a estudiar Ingeniería en Sistemas y recuerdan con emoción el nanosatélite que lograron armar y probar en una escuela rural de su provincia, un sistema de desinfección de agua y una sistema que pensaron para que las escuelas de la provincia puedan dar clases incluso en pandemia y sin conexión a Internet, a partir de una plataforma en la que están cargados todos los contenidos. Ahora se propusieron difundirlo y presentárselo al gobierno provincial para que pueda ser utilizado. “Además de promover actividades para que los chicos se acerquen a la robótica y la programación, estos certámenes apuntan al desarrollo de habilidades que son fundamentales para el futuro profesional y laboral de los chicos, como el trabajo en equipo, la creatividad, la visión estratégica y la toma de decisiones. También son grandes experiencias colaborativas donde pueden ampliar su mirada al intercambiar conocimientos con equipos de otros lugares”, agrega Scovotti.

Ya existen «robots» biológicos capaces de replicarse a sí mismos espontáneamente. Videos

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Mitad animal, mitad robot. «Xenobots», creados gracias a la reutilización de células vivas obtenidas de embriones de rana de uñas africanas (Xenopus laevis), fueron diseñados en una supercomputadora a partir de bloques de construcción biológicos específicos basados en un algoritmo evolutivo.

Estos biobots, creados por un grupo de jóvenes investigadores estadounidenses, fueron dados a conocer en 2020. En ese momento, medían un milímetro de largo, eran capaces de moverse hacia un objetivo marcado, levantar carga útil o autocurarse tras un corte. Ahora, en un nuevo estudio publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) los cuatro científicos presentan los primeros robots vivos autorreplicantes de la historia, gracias al hallazgo de una nueva forma de reproducción biológica. Los autores extrajeron células cutáneas no modificadas genéticamente de renacuajos de Xenopus y las incubaron para producir organismos móviles y multicelulares cubiertos de cilios (estructuras celulares con aspecto de pestaña).
«Esta investigación es prometedora para los avances hacia la medicina regenerativa»
Estos biobots, diseñados por computadora y ensamblados a mano, pueden nadar en una placa Petri, encontrar células individuales y reunir cientos de ellas y juntar ‘bebés’ xenobot en el interior de su boca en forma de Pac-Man. Unos cinco días más tarde, estos se convierten en nuevas máquinas vivas, que pueden observarse y moverse de la misma manera. A su vez, encuentran células y construyen copias de sí mismos, una y otra vez. “Con el diseño adecuado, se autorreplican espontáneamente”, afirma Joshua Bongard, informático y experto en robótica de la Universidad de Vermont (UVM), que ha codirigido el trabajo. Un nuevo modo de reproducción biológica Las células embrionarias de rana empleadas para crear los xenobots estaban así destinadas para convertirse en piel. Situadas en el exterior del renacuajo, su función sería la de mantener a los patógenos alejados y redistribuir la mucosidad. En el estudio, los investigadores las colocaron en otro contexto completamente novedoso. “Les dimos la oportunidad de reimaginar su multicelularidad”, señala Michael Levin, profesor de biología y director del Allen Discovery Center de la Universidad de Tufts y colíder del trabajo. Y lo que imaginan es algo muy diferente a la piel. “Estas células tienen el genoma de una rana, pero, liberadas de convertirse en renacuajos, utilizan su inteligencia colectiva, una plasticidad, para hacer algo asombroso”, añade Levin. Nunca antes se había observado una manera de reproducción así en un animal o una planta. Según Sam Kriegman, autor principal, y ahora investigador postdoctoral en el Centro Allen de Tufts y el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, se trata de células de rana que se replican de una forma muy diferente a como lo hacen estos anfibios. Por sí solo, el progenitor xenobot, compuesto por unas 3000 células, forma una esfera. “Estas pueden hacer hijos, pero después el sistema normalmente se extingue. En realidad, es muy difícil conseguir que el sistema siga reproduciéndose”, dice Kriegman. Pero gracias a un programa de inteligencia artificial (IA) del clúster de supercomputación Deep Green del Vermont Advanced Computing Core de la UVM, un algoritmo evolutivo probó miles de millones de formas corporales en simulación (triángulos, cuadrados, pirámides, estrellas de mar, etc.) para encontrar las que permitían a las células ser más efectivas en la replicación “cinemática” basada en el movimiento, que nunca antes se había observado a escala de células u organismos enteros. “Pedimos a la supercomputadora de la UVM que averiguara cómo ajustar la forma de los progenitores iniciales, y la IA dio con algunos diseños extraños tras meses de trabajo, incluido uno que se parecía a Pac-Man”, cuenta Kriegman. Aunque los investigadores se extrañaron de la forma de la boca –poco intuitiva, pequeña y única–, enviaron los resultados a Douglas Blackiston, el científico principal de la Universidad de Tufts que reunió a los ‘padres’ Xenobot con forma de Pac-Man y desarrolló la parte biológica del nuevo estudio. A partir de ahí, los biobots crearon hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, ampliando el número de generaciones. Usos de la biotecnología autorreplicante Según los autores, la creación de estas máquinas vivientes supone trabajar con más profundidad en la comprensión de la replicación: “El mundo y las tecnologías están cambiando rápidamente. Es importante, para la sociedad en su conjunto, que estudiemos y entendamos cómo funciona”, informa Bongard. Estas máquinas vivientes de tamaño milimétrico, creadas por completo en laboratorio, fácilmente extinguibles y examinadas por expertos, se convierten en el sistema ideal para estudiar los sistemas autorreplicantes. “Tenemos el imperativo moral de comprender las condiciones en las que podemos controlarlo, dirigirlo, apagarlo o exagerarlo”, recalcan. Para los científicos, esta investigación es prometedora para los avances hacia la medicina regenerativa.Si supiéramos cómo decirle a los grupos de células que hagan lo que queremos que hagan, sería la solución a las lesiones traumáticas, los defectos de nacimiento, el cáncer y el envejecimiento”, apunta Levin, para quien estos problemas existen porque no sabemos cómo predecir y controlar qué grupos de células van a construir. “Los xenobots son una nueva plataforma para enseñarnos”, concluye. (Para acceder al artículo original (en inglés) cliquear aquí)
Con un dispositivo de microcauterio y un par de pinzas quirúrgicas afiladas, el tejido se puede esculpir para crear diseños específicos, como la forma de «C» en este video.

Se pudo fechar con precisión la presencia de vikingos en América: fue hace mil años

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Un grupo de científicos fechó con precisión, concretamente en el año 1021, la presencia de vikingos en América del Norte, gracias a una radiación cósmica que dejó rastros en fragmentos de madera de esa época.

Los historiadores saben desde hace décadas que los legendarios marinos escandinavos fueron los primeros europeos que llegaron al continente americano, en torno al año 1000, casi 500 años antes que Cristóbal Colón.

Hasta ahora el único sitio conocido con rastros de su presencia es L’Anse aux Meadows, en el extremo norte de la isla de Terranova (Canadá), una pequeña bahía en la que subsisten los yacimientos de ocho edificios.
Reconstrucción del asentamiento vikingo de L'Anse aux Meadows, en el nordeste de Canadá; el sitio es Patrimonio de la Humanidad
Ubicación del asentamiento vikingo de L’Anse aux Meadows, en el nordeste de Canadá. .

La datación con carbono 14 que se hizo de esos restos en el siglo XX era muy imprecisa, en un lapso de unos 250 años, explica un estudio publicado en la revista Nature.

Todo indica que la ocupación de ese emplazamiento fue breve y esporádica, gracias a la exploración arqueológica y al testimonio de las “Sagas”, los textos semilegendarios que narran las epopeyas de los vikingos.

El viaje vikingo representa múltiples hitos para la humanidad. El asentamiento ofrece la evidencia más antigua conocida de un cruce transatlántico. También marca el lugar donde los humanos finalmente recorrieron el total de la circunferencia del mundo, miles de años después de que entraron a América del Norte a través de un puente terrestre que una vez unió a Siberia con Alaska.

”Muchos elogios deberían ir a estos europeos del norte por ser la primera sociedad humana en atravesar el Atlántico”, dijo el geocientífico Michael Dee, de la Universidad de Groninga en los Países Bajos, quien codirigió el estudio publicado en Nature.

Una imagen microscópica de un fragmento de una de las maderas examinadas por los investigadores en Canadá (Petra Doeve via The New York Times)
Una imagen microscópica de un fragmento de una de las maderas examinadas por los investigadores en Canadá .

El equipo dirigido por Michael Dee y Margot Kuitems, del Centro de Investigaciones Isotópicas de la universidad holandesa de Groningen, halló un método original para sortear ese problema. La Tierra sufre constantemente la llegada de radiaciones cósmicas, que en su mayoría son rechazadas por su campo magnético.

Esos fenómenos a veces son tan importantes que provocan un aumento de la presencia del isótopo carbono 14 en la atmósfera.

Un estudio japonés detectó dos esos fenómenos de origen cósmico, uno en el año 775 y otro en 993. Ahora bien, esa brusca elevación del carbono 14 deja huella en los árboles, conocidos por su capacidad de absorber carbono.

Los científicos buscaron, con la ayuda de un espectómetro de masa, rastros de rayos cósmicos en tres fragmentos de árboles que fueron localizados en el campamento vikingo en Terranova.

Reconstrucción del asentamiento vikingo de L'Anse aux Meadows, en el nordeste de Canadá
Reconstrucción del asentamiento vikingo de L’Anse aux Meadows, en el nordeste de Canadá .

Esos fragmentos habían estado en contacto con herramientas de hierro, según los estudios previos. La datación tradicional con carbono 14 dictaminó que su antigüedad oscilaba entre los años 1019 y 1024.

Posteriormente se examinó los anillos de esos fragmentos, y detectaron qué anillo mostraba un exceso de carbono 14. El conteo de anillos permite determinar con gran exactitud la edad del árbol.

La técnica reveló que el anillo con más “carga” de carbono 14 correspondía al año 993. Y contando los anillos restantes hasta la corteza, se pudo determinar en qué año el árbol fue talado, explicó a la AFP la científica. Resultado: 1021.

El método de rastreo de rayos cósmicos es una técnica con gran potencial, cree Kuitems, que considera que puede servir “para solventar interrogantes históricos”.

El Centro de Investigaciones Isotópicas ya pudo establecer en 2020 la edad de una estructura arqueológica en el sur de Siberia gracias a esta técnica, que detectó los rastros de la radiación cósmica que afectó a la Tierra en 775.

Los vikingos eran marineros de regiones escandinavas, actualmente Noruega, Suecia y Dinamarca. Se aventuraron por Europa, a veces colonizando y otras veces comerciando o saqueando. Poseían extraordinarias habilidades para la construcción de barcos y la navegación y establecieron asentamientos en Islandia y Groenlandia.

Reconstrucción del asentamiento vikingo de L'Anse aux Meadows, donde se llevó a cabo el estudio publicado en Nature
Otra imagen de la reconstrucción del asentamiento vikingo de L’Anse aux Meadows .

”Creo que es justo describir el viaje como un viaje de descubrimiento y una búsqueda de nuevas fuentes de materias primas”, dijo Dee. “Muchos arqueólogos creen que la principal motivación para buscar estos nuevos territorios fue descubrir nuevas fuentes de madera, en particular. En general, se cree que partieron de Groenlandia, donde la madera adecuada para la construcción es extremadamente rara”, añadió.

La era vikinga se define tradicionalmente como del 793 al 1066 después de Cristo, presentando un amplio rango para el momento del cruce transatlántico.

La generación eléctrica de Argentina se volvió más sucia por la sequía. Y por errores viejos

Ni el buen año del segmento del gas ni el del récord renovable fueron suficientes para compensar la caída de las hidroeléctricas. En su lugar las usinas tuvieron que incrementar la quema de combustibles con mayor huella de carbono.

La sequía que azotó a toda América del Sur y que disminuyó fuertemente la disponibilidad de agua en las represas se reflejó en los registros oficiales que indicaron que, hasta octubre, la generación hidroeléctrica cayó casi un 20% respecto al año pasado. Un escenario que fue compensado por otras tecnologías, pero principalmente por un mayor aporte de las centrales térmicas. Los últimos datos oficiales de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) dan cuenta que la generación hidroeléctrica entre enero y octubre de este año fue de 18.844 GWh. Comparado con la producción de las mismas centrales en 2020 (23.522 GWh) y 2019 (27.761 GWh) se ve una caída del 19,88 y del 32,12%, respectivamente. El éxito del Plan Gas Ar, que logró recuperar el segmento rápidamente y permitió alcanzar la máxima capacidad de los gasoductos en el invierno, sumado al año récord en la generación renovable y al buen desempeño de las centrales nucleares, no fueron suficientes para compensar tremenda caída. Ante este escenario el gobierno nacional tuvo que incrementar la importación de combustibles con mayor huella de carbono y más caros para compensar el impacto de la sequía.

En síntesis:

18.844 GWh
fue lo generado por las centrales hidroeléctricas en 2021. Un 32% menos que en 2019 y un 19% menos que el año pasado.
Repasemos cómo fluctuó la generación en cada segmento de la matriz energética durante los primeros 10 meses del año respecto a los dos anteriores.

Generación térmica

La generación térmica total entre enero y octubre de este año fue de 75.029 GWh, mientras que en 2020 fue de 66,137 GWH y en 2019 de 67.023 GWh. Esto equivale a un incremento del 13,44% y del 11,94% respectivamente.   El uso de gas en las usinas en el período analizado fue de 13.474 millones de metros cúbicos. Lo que significa un salto del 2% respecto al 2020 y una caída 5,95% del respecto al 2019.
Paralelo a esto, el uso del fueloil acumulado de los 10 meses fue de 646.000 toneladas, un incremento del 91% respecto al año pasado y del 251% al 2019. La quema de carbón fue de 701.000 toneladas, y registró otro aumento del 106% sobre 2020 y del 307% sobre 2019.

En síntesis:

42,4%
es lo que aumento la producción renovable durante los primeros 10 meses del año, respecto a 2020.
El gasoil para la generación es el que mayor salto registró en el período: fue de 1,7 millones de metros cúbicos, un 141% más alto que el año pasado y otro 390% sobre 2019. Vale aclarar que, pese al sustancial salto en el uso de combustibles sucios, el uso del gas natural en las centrales térmicas de octubre representó el 87,4% del total, mientras que el gasoil el 8,3%; el fueloil un 2,3%; y el carbón mineral el 2,1% restante.

Generación Renovable

Las buenas noticias para la matriz energética nacional sin dudas llegaron del segmento renovable que entre enero y octubre alcanzó la generación total de 14.279 GWh. Este aporte de las energías limpias superó a la producción del mismo período de 2020 y 2019 por un 42,4% y un 136,4% respectivamente.

Generación Nuclear

El año pasado las centrales nucleares batieron el récord histórico de generación y acorde a los registros oficiales, hasta octubre, su aporte había sido de 8.639 GWh. Este año en el mismo período generaron unos 8.080 GWh mientras que en 2019 unos 6.436 GWh. Los datos oficiales dejan en claro que ni el año de la recuperación del segmento del gas, del récord histórico de las energías renovables y de altísimo nivel de aporte de las centrales nucleares fue suficiente para compensar la estrepitosa caída en las hidroeléctricas. De representar el 26% de la generación total del país en octubre de 2019 pasó cubrir el 21% en el mismo mes de este año.

Observaciones de AgendAR:

¿Cómo 2021 no iba a ser un año de electricidad sucia, si el país viene haciendo todo lo posible para depender de recursos fósiles y de la climatología? En los ’80, el presidente Raúl Alfonsín detuvo bruscamente el crecimiento del Programa Nuclear y apostó a que la energía hidroeléctrica sería, en adelante, la fuente «de base». La última vez que miré un mapa teníamos únicamente 4 ríos grandes, el Paraná con 12.000 m3/segundo de caudal promedio, el Uruguay con 4.000 m3/seg., el Negro con casi 1000 y el Santa Cruz con 790, pero del Paraná y el Uruguay sólo tenemos las cuencas media y baja, de poca pendiente, y a la altura de Corrientes al primero hay que inventarle toda una larga orilla Oeste artificial para no inundar Paraguay, si se lo represa. Es el caso de Yacyretá. El resto se reparte en ríos cordilleranos de alta pendiente pero bajo caudal y mucha estacionalidad, como el Atuel. En 1987 y 1988 el plan de Alfonsín «todo a la hidro» lo puso a contrapié una sequía en las altas cuencas del Limay, del Uruguay y de los ríos mendocinos, cada una un sistema climático separado y bien alejado de los otros dos. Era ese tipo de simultaneidades que los climatólogos todavía decían que no podían suceder, como sacarse 3 veces La Grande de Navidad, pero para mal. Con Salto Grande y el Chocón turbinando poca agua, los ríos mendocinos casi caminables y el parque térmico de la zona central envejecido y falto de mantenimiento, el país entró en apagones a repetición, programados y «de los otros». En ese trance se habría lucido Atucha II, que en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) bastante chico de los ’80, era una unidad comparativamente grande. Según planes anteriores, Atucha II habría tenido que entrar en servicio en 1987 y podría haber sido una «game changer» para el presidente. Pero cuando se desató la seca estaba más o menos como en 1983, cuando Alfonsín dejó a la CNEA sin plata en inicios de obra. Peor aún, en 1988 se rompió su vecina y antecesora, la pequeña Atucha I, porque venía -junto con la nuclear cordobesa Embalse- salteándose paradas de mantenimiento para apuntalar el SIN y evitar su colapso. Embalse se bancó mejor la paliza porque no era un prototipo: ya había bastantes unidades parecidas en el mundo, un linaje llamado CANDU-6 con los problemas de dentición ya resueltos e incorporados al diseño. Ser el primero en usar un sistema complejo tiene sus riesgos. Con ambas Atuchas fuera de juego, una por rota y la otra por inconclusa, los veranos del 87-88 y el 89 en el AMBA fueron el infierno: grandes torres sin agua, cuyos habitantes bajaban para llenar baldes en alguna canilla de planta baja, y subirlos a pulso diez o veinte pisos. Cines cerrados, comida pudriéndose en los supermercados y mercaditos, fábricas y talleres parados, vidrieras apagadas, hospitales precariamente colgados de grupitos electrógenos, calles oscuras, semáforos desconectados, choques, asaltos. La sensación social era: «¿Dónde está el piloto?». Al economista o politólogo que digan que aquellos apagones caóticos y masivos no arrimaron leña a la fogata de las hiperinflaciones, que les saquen el título. Las «híper», como se las llama aquí, podrán haber sido maniobras cocinadas por los bancos acreedores y las mesas de dinero de la City, pero operaron en un clima de desbarajuste social por apagones como no se había visto jamás. Estos buenos muchachos huelen la debilidad política y atacan la moneda propia cuando se saben impunes, porque todo el mundo presiente que el estado está a punto de desaparecer. Fue toda una suma de factores lo que tiró a Alfonsín. Eso fue un «first timer» sudamericano. El caudillo radical fue el primer presidente posterior al ciclo de las dictaduras militares en caer por efectos de algo que ignoraba pero existía igual: el cambio climático. En su caída colaboró su no mejor informado zar en la Secretaría de Energía, Jorge Lapeña, hombre del petróleo y hoy tal vez el único del lobby llamado los «Exsecretarios de Energía» que contribuyó distraídamente a romper una central nuclear (Atucha I), estudiadamente a que no se terminara otra (Atucha II) y a impedir maquiavélicamente a que se construyera una tercera (el CAREM). El Barón Rojo no tuvo tantos derribos. No es climatología-ficción: el cambio climático, apagones mediante, es una fuerza política. Entre 2000 y 2002, el presidente Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, pagó las consecuencias de la apuesta desaforada de su país a la hidroelectricidad. Los ríos entonces generaban el 90% de la electricidad en red. ¿Quién se iba a imaginar 3 años de apagones, «brown-outs» a escala nacional, fábricas semicerradas, obreros suspendidos y recesión por falta de lluvias en Brasil? ¿Ese cuadro en el país más lluvioso y fluvial de la Tierra? Bienvenido al cambio climático, seu Fernando Henrique. Luiz Lula da Silva barrió fácilmente a Cardoso en las elecciones de 2003 y se prometió una matriz eléctrica más diversificada. Por un lado, puso a Petrobrás a buscar petróleo en serio, y lo encontró en grandes cantidades aunque a enorme profundidad en el mar, frente a Santa Catarina y Rio de Janeiro, en el Presal. Desde entonces, Brasil ganó en térmica, eólica y solar y de biomasa, y logró reducir su hidrodependencia a un 60%. Por otra parte, Lula reactivó el Programa Nuclear, trató de terminar Angra III y lanzar un programa de 8 grandes centrales. En esto no le fue tan bien: la oposición combinada de los partidos de centro y derecha, una obvia embajada opuesta al desarrollo nuclear de América Latina, así como la «gente linda» urbana dentro de su propio partido (blancos, ricos, educados, progres y ecologistas) frenaron las cosas. Los Kirchner llegaron a sus presidencias tras foguearse en el gobierno de una provincia petrolera fracasada cuyas cuentas ordenaron bien: Santa Cruz. No eran gente pronuclear, pero sí pragmática. Como fueron causa y parte del tremendo despegue del PBI argentino entre 2003 y 2010, se tuvieron que comer las consecuencias de lo hecho, lo no hecho y lo deshecho por los presidentes previos (básicamente, Carlos Menem y Fernando de la Rúa). Estos dos se habían fumado el yacimiento de gas convencional de Loma de la Lata. Es casi milagroso: para un país poco poblado, Loma era enorme. En 1986 tenía 60 años garantizados de fluído aún si la economía crecía un 6% promedio anual. Menem y De la Rúa despresurizaron ese tesoro dejando que los nuevos dueños privados de la generación eléctrica le pusieran «cero» al costo del combustible (sic), instalaran turbinas de ciclos combinados a pie de pozo, y de yapa exportaran gas a Chile, donde se llegaba a precio vil y se revendía a precio de fantasía. Éramos apenas un país con gas, pero con una política de reviente como la de Qatar, un estado pintado sobre una garrafa geológica. Ya sin gas pero con una matriz de generación gas-dependiente hasta el absurdo, los santacruceños se comieron apagones épicos, porque cada punto de crecimiento del PBI viene con 1,5 puntos de crecimiento obligado del consumo eléctrico. Y como no tenían maldita la gana de ser destituidos o barridos en las urnas, acordaron compras de gas boliviano por ducto, y emiratí por barco. Ese paracaídas llegó a costarle al país U$ 5000 millones/año, asunto por el cual los multimedios los crucificaron, aunque no habían sido los causantes. A los Kirchner les resultó inevitable redescubrir el átomo, y lo hicieron tarde pero a fondo, desde 2006. En 2009, y pese al lechuceo de la oposición, se estableció el Plan Nuclear por ley 26.566, y se empezó a cumplir sobre el pucho: NA-SA terminó Atucha II en 2014- Eso añadió 694 MW nuevos al sistema, con un factor de disponibilidad que podía andar arriba del 80%, como todas las centrales alemanas de los ’70. Atucha I, reparada entre 1989 y 1990, a fuerza de rediseños y repotenciaciones pasó de 320 MWe a 364, y con nuevos combustibles, a un aumento del quemado que, si se aplica en las demás centrales de uranio natural de la Argentina, estirarían un 50% la duración de nuestras reservas de este metal. No volvió a dar problemas de disponibilidad. En 2014 se inició también el retubamiento de Embalse, que 4 años después garantizó que la máquina siga hoy apuntalando la zona central con 635 MWe y una disponibilidad superior al 91%. Por ahora, nuestras centrales nucleares no se enteran de si llueve o no llueve, o de si la Argentina vuelve a quedarse sin gas. Los Kirchner se blindaron en serio contra los apagones. Durante sus gobiernos, se anilló la red de distribución de alto voltaje, que era muy lineal y frágil, con 5000 km. nuevos de líneas, para evitar la propagación regional de apagones provinciales. Pero además se desempolvaron viejos planes de represamiento del último río gigante de la Argentina que carecía de centrales hidroeléctricas: el Santa Cruz. Y qué lujo de río: hoy, con el Limay casi seco, con el Paraná y el Uruguay caminables por el fondo, el Santa Cruz está regulado por dos tremendos lagos glaciarios (el Argentino y el Viedma) e ignora la sequía de las cuencas fluviales de más al Norte. Los Andes en la latitud santacruceña son relativamente bajos, y dejan pasar a la Argentina el viento húmedo del Pacífico Sur: llueve 2000 mm. en la franja boscosa, y baja a 500 mm. al pie de la cordillera: no es poco. Pero además allí las montañas cargan a lomos dos reservorios permanentes de agua que por ahora resisten el calor: los Hielos Continentales. El Santa Cruz es nuestro cuarto río por módulo, medido en metros cúbicos por segundo, pero es por lejos el más resistente a las oscilaciones Niño-Niña, que descalabran en direcciones opuestas los parámetros de precipitación habituales en las altas cuencas del Plata o del Negro. Por eso, mientras escribo estas líneas, me informan desde el Campamento Represas, obrador de construcción de las futuras centrales Kirchner y Cepernic, que el módulo del río anda en 700 m3/segundo (suelen ser 790 m3/segundo). Ese bruto de río apenas si se enteró de la peor sequía sudamericana en 91 años. Todos esos líos le quedan lejos y al Norte. Si se pudieron empezar esas dos represas fue porque con 5000 km de nuevas líneas de alta tensión se había podido integrar la Patagonia Austral a la Sistema Argentino de Interconexión (SADI). La potencia planificada total en ambas represas era de 1700 MW. Es bastante, pero lo que cuenta es que en septiembre, el mes de mayor estiaje, el río no baja de 280 m3/seg. Además de estas dos centrales, se negoció también con China la financiación de nucleares más: Atucha III CANDÚ, también llamada «Proyecto Nacional» porque sería básicamente argentina por diseño, construcción y suministros, a iniciar obras en 2016 y terminar este año. Eran 700 MW nuevos y confiables. La segunda debía ser una central Hualong-1 de la CNNC de 1140 MW, a poner en la primera provincia que la aceptara, obra a iniciar en 2018 y terminar en 2024. Sumando las represas y las dos centrales, la Argentina llegaba a 2025 con 3540 nuevos MW instalados. Y todos de base, hechos para rendir potencia máxima todos los días todo el año, salvo durante los mantenimientos. Mucho ahorro de gas, mucho ahorro de «fracking». Es interesante lo que hizo el mejor ministro de Energía de la Shell, el ingeniero Juan Carlos Aranguren, no bien entró al cargo: paró toda nueva construcción nuclear «para reevaluar». En 2018 dió de baja la «Proyecto Nacional», porque el país estaba demasiado endeudado. Sus sucesores, Javier Iguacel y Gustavo Lopetegui, se encargaron de que la Hualong-1 tampoco se construyera, sin darla de baja (¿para qué pelearse con China?). En 2016, Aranguren ordenó también una reevaluación ambiental de las centrales sobre el Santa Cruz. Descubrió que estaban sobredimensionadas respecto del módulo del río (???), de modo que empezó a volarle turbinas a uno y otro represamiento, hasta reducir el conjunto a 1310 MW instalados. Aranguren dijo estar defendiendo ambientes como los humedales en el estuario del río. Otros funcionarios añadieron la necesidad de no perturbar el hábitat del macá overo. Compartimos esa preocupación, aunque el macá overo está repartido en unas 450 lagunas en la Meseta Central, bien lejos del río, que como observó Darwin en 1833, es curiosamente estéril, agua pura corriendo sobre lecho de piedra, casi sin vida acuática ni volátiles. Pero según contamina la Shell desde los años ’50 a los vecinos de Villa Inflamable, allá en el Polo Petroquímico de Avellaneda, los desvelos ecologistas del ingeniero Aranguren son una adquisición reciente. Las represas estuvieron detenidas hasta hace poco, acaso el objetivo principal. Y es que 1000 MW hidroeléctricos o nucleares muy firmes evitan la combustión de 1600 millones de metros cúbicos/año de gas natural. La Shell no es muy fanática de esas sustituciones. Si el gobierno de Mauricio Macri no soportó grandes apagones no fue, como se cree, porque «sinceró» (es decir, aumentó) las tarifas eléctricas hasta un 1640%. Pese a que se bancó la super-sequía de 2017/2018, el Sistema Argentino de Interconexión no entró en apagones ni en brown-out por la más despiadada de las causas: el consumo cesante de las 43 empresas que quebraron diariamente en las grandes ciudades del país porque, entre otras razones, no podían pagar la electricidad. Hoy, con tarifas más normalitas y el consumo eléctrico en lenta recuperación, pese a la pandemia, en agosto de 2020 sólo se emplearon 24.000 MW sobre una potencia instalada total de 41.000 MW. Se requiere ser muy estúpido para ocasionar un apagón a escala de todo el Cono Sur, como el del Día del Padre de 2019, con semejante capacidad ociosa de generación como ya había aquel año. Macri lo hizo. Pero la parte dura, es decir la generación de base que permitía esa capacidad ociosa se logró con el gobierno anterior. Y las claves fueron la entrada en línea de Atucha II, la vuelta al ruedo de Embalse, la repotenciación de Atucha, el «mallado» del Sistema Argentino de Interconexión I y la terminación a cota y potencia completa de la enorme hidroeléctrica de Yacyretá. Ojo al piojo, lectores, nuestras nucleares son tres maquinitas de morondanga, comparadas con el estándar internacional de hoy, 1000 a 1600 MWe. Pero grandes, medianas o chicas, las atómicas se ríen de que llueva o no y salvo que un criminal las ponga en zona inundable por tsunamis (como en Fukushima), son de una robustez superlativa. Por algo hay algunas que ya se relicencian para operar 80 años. En la práctica, muchas durarán en línea tanto como las hidroeléctricas, más de un siglo. Son la inversa de las renovables clásicas, que impresionan visualmente por su tamaño y por la superficie que ocupan, y suman mucha capacidad instalada pero tienen bajos factores de disponibilidad inevitables: el sol no brilla de noche ni da mayor potencia en los crepúsculos, o cuando se nubla. En cuanto al viento, sopla cuando sopla, que puede ser o no cuando se lo necesita porque la red pide potencia. ¿Quiere una medida criolla de confiabilidad nuclear? En 1990, las atómicas argentas tenían el 7% de la potencia instalada nacional pero fabricaron el 16% de la energía. En 2000, tras 18 años de parate de todos los planes nucleoeléctricos argentinos, Atucha I y Embalse retenían apenas el 4% de la capacidad instalada, pero generaban el 8% del consumo eléctrico. En 2010 y por el mucho crecimiento de la capacidad instalada hidroeléctrica (Yacyretá es enorme), las atómicas eran el 3% de la capacidad instalada y generaban el 6% de la electricidad. En 2016 ya había entrado en línea Atucha II, todavía sin alcanzar plena potencia y con 27 años de atraso, pero la nuclear ya era el 6% de la torta en instalación, y el 12% en producción. En revancha, la disponibilidad de lo que Argentina se patinó en renovables con el plan RenovAR (el verbo «invertir» no describe el asunto) tiene los límites técnicos de cada caso. Los vientos argentinos en la costa bonaerense y en toda la Patagonia son superlativos, cuando se los mide contra los de otros países, pero no dejan de ser un recurso no sólo intermitente sino además impredecible, lo que genera desórdenes de red, básicamente alteraciones de frecuencia, pero también valles y picos de voltaje. Hasta ahora RenovAR ha sido puro endeudamiento público y mínima generación de trabajo local, porque los equipos son 100% importados, salvo -en algunos casos eólicos- la torre. Generaron mucho empleo bien pago en España, China, Alemania, EEUU y Dinamarca, lo que nos enorgullece. «La dolorosa», eso sí, la tiene que pagar todo nuestro ispa a las empresas de esos países proveedores, y lo está haciendo con tarifas altas, dolarizadas y garantizadas por un fondo público llamado adecuadamente FODER. No la notamos con la factura de luz porque esos costos están disueltos en los de otras fuentes más bajas. NA-SA cobraba, la última vez que me fijé, U$ 31 por megavatio/hora, y vende megavatios predecibles y genera mucho trabajo: cuando la dejan, vive contratando metalúrgicas y metalmecánicas nacionales para hacer obras. Los parques eólicos, donde lo único argentino que trabaja son los operadores, el personal de mantenimiento, el portero y el viento, ese megavatio hora lo cobran alrededor de U$ 70 el MW/h, y esa tarifa según pauta prefijada subirá hasta el año 20 de arranque de los molinos, cuando habrá que desmontarlos y tirarlos. Subsidio de ricos por los pobres, pero con ecologismo chic, que le dicen. Esto debería poner un límite al «factor de penetración» de intermitentes dentro del SADI, no mayor del 15 al 20% de su capacidad instalada total, que hoy anda en los 41.000 MW. En la rugosa realidad, el límite se puso solo porque en 2018 el endeudamiento del país se había disparado hasta niveles de défault: nadie quiso poner un dólar más. Sobre 4400 MW intermitentes planeados para las 3 rondas de RenovAR, quedaron 1820 instalados. La Argentina debería tomar una posición clara al respecto: ni un megavatio intermitente más que no tenga un 100% de fabricación nacional, como se hace en Brasil. Y aún con ella, hay que evitar acercarse al 20% de penetración, porque contamina al cuete debido al «respaldo caliente». La sobreinstalación en intermitentes obliga a gastar gas: hay que dejar centrales de ciclos combinados en «parada caliente», quemando y contaminando pero sin dar electricidad, listas para entrar en línea si se cae el viento. O como la fotovoltaica es más predecible, arrancar e ir calentando turbinas porque en en el NOA, donde están los parques solares, se va poniendo el sol. Pero para la red nacional, a esa hora está empezando el pico de demanda. El problema es que el gas sigue siendo la principal fuente de potencia eléctrica de la Argentina. Está obligado a serlo: en 2012 y con gran bambolla, se empezó la explotación por «fracking» de los campos de gas de esquistos, o «shale gas», en Vaca Muerta, una formación profunda algo más grande que la provincia de Neuquén, descubierta por YPF durante El Proceso. Todavía no existía la tecnología de perforación horizontal para explotarla, y con Loma de la Lata intacta, ni falta que hacía. A medida que Vaca Muerta fue sustituyendo importaciones de gas boliviano y/o emiratí, se destinó la nueva producción propia a abastecer las centrales térmicas, y luego -esa película ya la habíamos visto- a exportar a Chile. Sabemos cómo se termina en particular ESA película, aunque los actores parezcan otros. Es difícil que Vaca Muerta pague el endeudamiento argentino. Máxime, cuando funciona únicamente con propulsión a estado nacional. La plata de exploración la pone mayormente YPF, es decir el Tesoro Nacional, y si el pozo no sirve -lo típico en 19 de cada 20 perforaciones-, el dinero se pierde. Vamos a perforar de nuevo. Cuando muchos pozos al hilo salen buenos, se le dan esos campos explorados con recurso gasífero firme a las petroleras multinacionales, y se anuncia la cosa como si se tratara de concesiones de riesgo. No importa de qué signo sea el gobierno nacional o el neuquino, para el caso, la Argentina petrolera eterna funcionó siempre así, desde tiempos de Uriburu, y continúa. Si Vaca Muerta está pagando deuda o generándola, lo dirán los contadores dentro de 10 o 20 años. Sucede que aún los buenos pozos de fracking tienen vidas más cortas e impredecibles que los viejos y queridos pozos verticales convencionales. Razón por la cual desde que entró en línea el Bovino Réquiem, nuestro parque termoeléctrico vive siempre con el gas justo. Y cuando por causas climáticas como la «Superniña» de 2020/1 fracasan nuestros ríos represados, las demasiadas turbinas de ciclos combinados que seguimos teniendo entran a devorar lo que sea, lo que se consiga. Y normalmente lo que se consigue son combustibles líquidos densos, como el gas-oil, o muy pesados y sucios de azufre, como el fuel-oil. Por corrosión sulfúrica, esas turbinas pierden vida útil. Pero los vecinos de las termoeléctricas que respiran sus humos, densos de hollines PM 2,5 y azufre, pierden vida a secas, nomás. Entre 2015 y 2019 cambiamos 3700 MW de alta disponibilidad, libres de impacto atmosférico y larga vida útil por 1820 MW de baja disponibilidad, presuntamente limpios pero no tanto, y vida útil muy corta. El factor de disponibilidad de los parques eólicos y solares en Argentina es propio de cada tecnología y de cada lugar. En estos años deberían ser altos, dado que los equipos aún están casi nuevos. Pero no hay modo de conseguir una cifra promedio creíble, aunque más no sea discriminada por tipo de fierro. Hasta que no entren en línea más megavatios nucleares, seguiremos quemando fuel-oil en turbinas de gas cada invierno, quitándole ese fluído a nuestra petroquímica, a nuestra fabricación de fertilizantes y a nuestra industria del GNC (la mayor del mundo). Atravesaremos años muy sucios para que no se apague la luz. La Secretaría de Energía por ahora dice no tener planes de inaugurar nada atómico, salvo el CAREM. Pero no el comercial de 480 MW sino un minúsculo prototipo de 32 MW, en construcción desde… ¿2011?  

Daniel E. Arias

Brasil considera «prioridad absoluta acceder al gas de Vaca Muerta»

El proyectado gasoducto Vaca Muerta-Brasil es «la obra geopolítica estratégica más grande a ser realizada por los dos países».

En la reunión que mantuvieron este miércoles con el ministro de Minas y Energía brasileño, Bento Albuquerque, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el embajador Daniel Scioli, en Brasilia, se afirmó que para Brasil es una «prioridad absoluta» el proyecto de construcción de un gasoducto que pueda proveer energía desde el yacimiento neuquino de Vaca Muerta. Beliz y Scioli, acompañados por el vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, también mantuvieron un encuentro con el Secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil, almirante Flavio Rocha, en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia. Scioli luego informó en las redes sociales que en la reunión se trataron los detalles «de la obra geopolítica estratégica más grande a ser realizada por los dos países: un gasoducto que generará un gran avance en las exportaciones energéticas hacia Brasil». El proyecto del gasoducto desde Neuquén hasta la frontera con Brasil puede ser visto también como una oportunidad para la diversificación brasileña, que en la actualidad compra a Bolivia el gas y que debe redefinir en 2023 con Paraguay el contrato de energía eléctrica de Itaipú.

30 de noviembre, Día de la Amistad Argentino-Brasileña

Estas visitas oficiales a Brasilia se producen en el marco de los festejos de Día de la Amistad Argentino-Brasileña, consagrado en 2004 y que evoca el encuentro el 30 de noviembre de 1985 entre los entonces presidentes José Sarney y Raúl Alfonsín en Foz de Iguazú. La embajada argentina preparó un evento con testimonios de los presidentes Alberto Fernández y Jair Bolsonaro, además de homenajes en Brasilia para los ex presidentes brasileños Sarney y Fernando Collor, actual senador, quien firmó en 1991 el tratado fundacional del Mercosur. Los dos países tienen el 63% de la superficie total de América del Sur, el 60% de su población y el 61% de su PBI. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, mientras que para los brasileños Argentina es el tercero, detrás de China y Estados Unidos.

Tucumán es la primera provincia en exigir el pase sanitario en eventos, gimnasios y recitales

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También la provincia de Salta lo implementará para actividades masivas y en espacios cerrados. En otro continente, Alemania prohibirá a los no vacunados acceso a comercios no esenciales, restaurantes y lugares de culto y de ocio.

El gobernador interino de Tucumán, Osvaldo Jaldo, dictó el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 13/1, en el que establece las pautas de la puesta en vigencia de un «pase sanitario» en la provincia, para sus residentes y los visitantes. Este pase acreditará la aplicación de al menos dos dosis de la vacuna contra el coronavirus, y servirá para ingresar a eventos culturales y religiosos, así como gimnasios, recitales y fiestas. La medida se ha tomado ante el aumento de casos en la provincia. «Es una medida netamente sanitaria destinada a prevenir y además tiene como objetivo que la mayor cantidad de tucumanos estén vacunados», sostuvo Jaldo. La medida que establece la implementación del pase sanitario para actividades que representen «riesgo sanitario» fue anunciada por el gobernador en el Salón Blanco de Casa de Gobierno provincial, junto al equipo del Ministerio de Salud Pública, encabezado por Rossana Chahla, y a representantes gremiales y del sector privado. El pase sanitario se puede obtener presentando el carnet oficial de vacunación o la credencial digital disponible en la aplicación Mi Argentina. Ambos -carnet o credencial- sirven para acreditar si las personas mayores de 13 años cuentan con el esquema completo de vacunación contra el coronavirus y con al menos 14 días de anticipación de la segunda dosis al momento en que se desarrolle la actividad a la que desean asistir. Las actividades comprendidas por la medida son: eventos masivos y actividades en lugares abiertos o cerrados como centros culturales, gimnasios, cines y atracciones turísticas; Eventos deportivos que signifiquen aglomeración de personas; Recitales, salones de fiestas y boliches, fiestas, casamientos y otras celebraciones. Además, alcanza a eventos religiosos, actos y reuniones con gran participación de personas; bares y restaurantes; espacios de trámites presenciales ante organismos como bancos, administración pública y a trabajadores en contacto con población de riesgo, como los residentes de hogares de larga estadía, hogares de niños, adolescentes y de espacios de personas en contexto de encierro. «No hay dudas que la vacuna es la solución en este momento. Tucumán tiene un 82% de población con la primera dosis colocada, un 62% con la segunda dosis y todavía tenemos dando vuelta casi 200.000 tucumanos que no se colocaron la segunda dosis», indicó el mandatario tucumano.

«Es probable que en el segundo semestre de 2022 tengamos varias vacunas argentinas disponibles»

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El próximo año comenzarán los ensayos clínicos de varias vacunas argentinas contra el coronavirus y «es muy probable que en el segundo semestre» de 2022 haya «una o más disponibles para ser utilizadas» en el país, afirmó el inmunólogo y líder de uno de los proyectos de producción de una vacuna argentina contra el covid, Guillermo Docena. Docena es investigador del CONICET, profesor de Inmunología en la Universidad Nacional de La Plata, vicedirector del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (UNLP – CONICET), director del Centro de Excelencia FOCIS (Federation of Clinical Immunology Societies) e integra el Comité Asesor para temas sobre COVID-19 de la Provincia de Buenos Aires. Estas afirmaciones de Docena las hizo tras la reunión que ayer mantuvo el presidente Alberto Fernández con las universidades y centros de investigación privados y públicos que desarrollan vacunas nacionales contra la Covid-19. El especialista destacó que la más avanzada es la «ARVAC-Cecilia Grierson» de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y explicó que en ese caso «el 2 de enero empiezan a hacer los ensayos clínicos«. También comentó que tres de los cuatro proyectos de vacunas son desarrollados por entidades públicas y privadas, mientras que una de ellas es desarrollada en su totalidad por actores públicos. La que lidera Docena es la Argenvac221, desarrollada por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Conicet, con la colaboración de de las facultades de Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) y de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la UBA; el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI); el ANLIS-Malbrán, la empresa GHON y los Laboratorios Químicos S.R.L., ANLAP y Sinergium. «Lo importante es que quedan plataformas o consorcios conformados que no solo van a servir para esta vacuna, sino para otras», indicó. En cuanto a la aparición de nuevas variantes de coronavirus, sostuvo que «es posible» que haya que actualizar los inmunizantes, pero afirmó que, por el momento, no es necesario «porque las que están apareciendo son controladas por las vacunas» desarrolladas hasta ahora. Acerca de la posibilidad de un rebrote de casos durante el verano en la Argentina, el inmunólogo consideró que «hay que estar atentos» y destacó la importancia de continuar con el avance de la vacunación. «La temporada de verano es la temporada alta de contagios, con lo cual hay que estar alertas. No sabemos lo que va a pasar y va a depender de cómo siga el proceso de vacunación que es lo que ha detenido el avance de la (variante) Delta en Argentina», aseguró en diálogo con radio AM 750. Docena también dijo que «es fundamental avanzar en la vacunación de menores de edad» y remarcó que «es lo que va a definir si vamos a tener una tercera ola o no, además de la tercera dosis de refuerzo».