“Si no hay Estados que dirijan las compras de bienes estratégicos para desarrollar sus empresas, éstas van a parar a la competencia extranjera y eso implica perder la oportunidad de desarrollar capacidad productiva.”
El estimulante portal Misión Productiva ha conseguido que uno de los hombres claves de INVAP -una empresa que se destaca por huirle a la publicidad- se extienda sobre temas delicados y «preñados de futuro». Lo reproducimos:
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Tulio Calderón es ingeniero nuclear y Gerente de Proyectos Nucleares en INVAP, la empresa estatal de alta tecnología dedicada al diseño, integración y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico.
Desde Países Bajos, Calderón se tomó el tiempo para responder sobre diversos temas, y, desde su experiencia en una de las compañías más dinámicas de nuestro país, sobre la estrategia que debe tomar Argentina en el marco de la transición energética y el potencial que tiene Argentina para agregar valor agregado a su producción y posicionarse como un jugador importante a nivel mundial en distintos sectores.
Misión Productiva: En pocas palabras, contanos, ¿Qué es INVAP?
Tulio Calderón: INVAP esencialmente es una empresa que trabaja en varios campos de la tecnología. En un intento de buscar un punto en común entre las cosas que hacemos en defensa, como sistema de radares o reactores nucleares, y las vinculadas con satélites o centros médicos, podríamos decir que la empresa se especializa en la fabricación de bienes de capital asociados a infraestructura en series cortas para abastecer a varios gobiernos en el mundo a través de agencias especializadas en distintas áreas.
MP: ¿Cómo influye la geopolítica en los negocios de la empresa? ¿Cómo es venderle a otros gobiernos?
TC: Buena pregunta, antes dejame decir que en Argentina tenemos muchas razones para estar muy orgullosos de las cosas que se han hecho en el país. En primera instancia pudimos desarrollar capacidades propias, como ocurrió en el caso de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Argentina se metió en el concierto de temas nucleares mucho antes que otros países. El primer reactor que hizo INVAP fue el RA-6, en Bariloche, que se fabricó justamente cuando se abrió la carrera de ingeniería nuclear en el Balseiro, y para ese entonces la CNEA ya tenía en sus espaldas cuatro reactores propios.
A partir de allí pudimos exportar el primer reactor a Perú, por cercanía geográfica y política, y luego a Argelia, por la afinidad en el marco de los Países No Alineados con ninguno de los dos bandos que se enfrentaban en la Guerra Fría. No es extraño que un país que tiene capacidades propias le venda primero a países que tengan cercanía geográfica o política, para finalmente participar en licitaciones internacionales, como hizo Argentina a partir de finales de los ´80. Los mercados muy grandes suelen ser atractivos desde el punto de vista de la competencia, pero los mercados de nicho tienen muchas ventajas ya que hay menos participantes en el mercado y tardás menos tiempo en entrar.
En el tema espacial, el uso de la tecnología como herramienta geopolítica quedó evidenciado cuando, a partir de 1989, Estados Unidos nos dijo que no hagamos más esfuerzos para hacer lanzadores de satélites, sino que hagamos satélites que ellos nos los lanzaban desde su territorio para que Argentina se alinee con Occidente.
Después, ya habiendo atravesado estos casos, en el 2000 trabajamos con el gobierno para llevar adelante una propuesta de hacer radares a nivel local, porque ya teníamos la convicción de que no era un problema técnico sino un problema de definir necesidades propias incorporando una visión de largo plazo. La situación técnica es el menor de los problemas; teniendo el mercado interno y empresas con capacidad, es un tema de tener un tamaño suficiente de unidades para producir que te permitan amortizar el costo del desarrollo de la primera vez , es decir, los gastos no recurrentes los amortizas sobre series más largas y ahí es donde viene el compre estratégico del Estado, algo que ocurre en todos los países. Si no hay Estados que dirijan las compras de bienes estratégicos para desarrollar sus empresas, estas van a parar a la competencia extranjera y eso implica perder la oportunidad de desarrollar capacidad productiva.
MP: En los últimos años INVAP fue noticia por su dificultad para pagar los sueldos y el achicamiento de su personal. ¿Cómo está hoy la empresa? ¿Logró revertir ese proceso?
TC: En este momento te diría que no estamos en un proceso de achique; por el contrario, estamos en una época de crecimiento pero con limitaciones a la hora de conseguir la cantidad de recursos que precisamos. Hasta hace 20 años, encontrar gente que hiciera desarrollos en software, electrónica, sistemas, comunicaciones era difícil. Hoy Argentina tiene entre 5.000 y 10.000 personas que se gradúan por año en carreras vinculadas con la informática, la ingeniería y cuestiones industriales. Todas esas personas tienen trabajo, ya que la demanda interna es grande y también hay demanda de empresas extranjeras que buscan talentos en distintas partes del mundo porque muchos de sus productos son virtuales.
Con los mercados de la tecnología de la información creciendo un 10% anual a nivel global, muchísima gente sale a buscar talentos por estos lares. La compleja situación cambiaria en Argentina genera dificultades para retener recursos para trabajos locales, al menos que tengas la posibilidad de pagarlos. Hay una suerte de bendición y maldición a la vez, es decir, hay muchísimo trabajo para cualquiera que quiera entrar en el sector, pero es difícil no competir globalmente.
Tulio CalderónMP: ¿Cuál es tu opinión sobre el debate en torno a la transición energética? ¿Cuál creés que debería ser la estrategia argentina contemplando tanto la dimensión ambiental como la tecnológica productiva?
TC: Argentina tiene una diversificación bastante razonable respecto de otros países, pero se enfrenta a limitaciones en torno al costo del capital y a la posibilidad de afrontar inversiones de riesgo, de largo plazo. Es por eso que el crecimiento probablemente siga estando apoyado principalmente en energía térmica, en segundo lugar en renovables, en tercera instancia en hidroeléctrica y finalmente en nuclear. La desventaja del capital se puede compensar con nuestras capacidades industriales.
En el caso de los hidrocarburos, la inversión es capital intensiva, pero en módulos más pequeños en comparación con otras fuentes como la nuclear. Las reservas que tenemos son moderadas, excepto en el caso de Vaca Muerta, donde existen recursos notables, con un excedente interesante de energía en invierno, codiciada en la región, lo cual nos permite tener un gradualismo en las inversiones durante los próximos años.
En el segmento de renovables, como la inversión también es más modular genera cierto atractivo y es probable que a futuro ocupen un cuarto o un tercio de la generación total de energía. Sin embargo, hay que aclarar que para eso deben contar con el respaldo de una producción de base asociada.
En cuanto a los recursos hídricos, el país los viene explotando en buen grado; sólo le quedan dos o tres represas por explotar nomás. Esto te cubre una porción de la generación de energía baja en relación al total aunque renovable.
La parte nuclear cubre menos de un 10% de la matriz energética y depende mucho de la capacidad que tengas de realizar inversiones intensivas en capital. De cara al futuro hay oportunidades para seguir desarrollando este segmento. Argentina tiene la ventaja de que la infraestructura humana e industrial está disponible pero requiere una inversión sostenida durante muchos años para fabricar una unidad de producción de energía nuclear. Cabe remarcar que la energía nuclear tiene el valor de que va a ser parte de la solución occidental (ya lo es en China) en la lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía en general ya que es neutro en emisiones de carbono. No obstante, es una opción compleja de impulsar en Argentina.
MP: Antes mencionaste cómo está inserta Argentina a nivel global en la carrera tecnológica en el sector nuclear para el desarrollo de reactores modulares pequeños. En ese sentido, el país viene avanzando con el CAREM, con los sobresaltos característicos de nuestra economía. ¿Cómo evalúas esa apuesta y qué pasos creés que deben darse para que Argentina pueda tenerlo tanto como un producto para el desarrollo de la energía a nivel local como para exportar?
TC: Probablemente lo primero que hay que tener es un plan energético a nivel nacional y ver qué parte de esa matriz energética va a ser nuclear. Tenemos una central muy vieja como Atucha 1, que tiene una esperanza de vida relativamente corta y con poca potencia. Si la matriz energética nuclear decide ampliar la potencia, lo segundo es decidir qué comprar. Desde ya podes comprar “llave en mano”, donde uno compra y se queda con la producción de energía como único retorno de la inversión. Pero en Argentina nos formamos para primero producir nosotros y luego exportar. Si decidís hacer un proyecto propio tenés dos retornos interesantes: por un lado la capacidad de extensión de vida y realizar continuas mejoras, y por otro la capacidad de exportación industrial. Este es el caso del CAREM, donde si hacemos un reactor propio y lo usamos, llenando con 3, 4 ó 5 reactores una capacidad de 1.000 MW, después te queda la oportunidad de exportar eso. Además, la energía nuclear genera externalidades positivas en varias cadenas de valor. Creo que el CAREM es claramente una de las mejores opciones que tenemos para avanzar en nucleoelectricidad frente al modelo de compra “llave en mano” o la fabricación de reactores que se diseñaron en los años 60 y hoy en día están esencialmente ya llegando al fin de su vida útil.
MP: Entonces, en el debate sobre el Hualong y el CANDU, interpretando lo que planteabas, ¿tu preferencia sería avanzar con fuerza por el CAREM en términos de cómo aportar nueva potencia nuclear?
TC: Sí, correcto, creo que es una apuesta que tiene muchísimo mayor retorno, tanto económico, como de valor. Un reactor por vez los países no lo hacen; los países planean en meter cuatro o cinco rectores juntos. Crear una central nuclear implica desarrollar una base de infraestructura de cierta complejidad que necesita una base humana y de servicios local. Te permite tener un sitio nuclear, que son escasos en el mundo ya que necesitás localizarlo cerca de una fuente de agua, cerca de algún centro fuerte en formación de técnicos y con un nivel de vida de calidad, entre otros factores a considerar previamente. Son polos de desarrollo tecnológico. Es una inversión estratégica y muy diferente a la de un parque eólico o una central térmica que pueden funcionar en módulos aislados con menos base de infraestructura. Tenemos la infraestructura para desarrollar la opción nuclear, que genera muchísima energía eléctrica de base, lo cual te hace crecer el sistema y al mismo tiempo te lo estabiliza.
MP: Mencionaste el tema eólico. Si bien no es la principal unidad de negocio de INVAP, la empresa ha participado, por ejemplo, en el Plan Renovar desarrollando turbinas. Con la reciente capitalización de IMPSA, que también tuvo sus desarrollos en el sector construyendo parques eólicos importantes principalmente en Brasil, ¿creés que surge una posibilidad de trabajo conjunto y de desarrollo de aerogenerador nacional?
TC: A priori yo te diría que no, porque es un negocio que se está tornando grande, con plazos de inversión relativamente largos y donde el costo de capital, nuevamente, es el principal factor limitante. El Plan Renovar creo que pidió 40% de contenido doméstico, al cual se llega rápidamente con las bases, las torres, más algunos componentes estáticos de metalmecánica. La segunda cosa interesante que tiene un desarrollo como eI de IMPSA es la de los generadores propios más las palas, por lo cual podes llegar de repente a un 70/80% de contenido local. El tema es que la mínima escala económica que necesitan las empresas para decidir invertir en energía eólica está pasando a ser bastante más grande que la que era hace unos 10 o 15 años.
Por otra parte, al tratarse de inversiones intensivas en capital, se requiere una capacidad financiera sólida. Además, hay un nivel elevado de competitividad y globalización y, si competimos por precio, lo que vamos a localizar acá son esencialmente las cosas pesadas; la parte civil, la parte de metalmecánica y quizás las palas que es una parte interesante en la cual IMPSA tiene una base e INVAP estuvo haciendo desarrollos. Pero en la integración, en el diseño hay un gasto no recurrente que es grande para amortizar.
Habiendo dicho todo esto, el recurso eólico en Argentina, particularmente en la Patagonia, es excelente; tiene un factor de utilización de arriba del 40%, mientras que en Europa es del 23%. Como el 70% de las máquinas las podemos hacer en moneda local, si logramos realizar las inversiones necesarias, podemos recuperar en pesos pagando la energía. Ahí se abre la oportunidad no solamente para INVAP o IMPSA, sino para todos los integradores que permiten tener alguna cadena de suministros locales y alguna de afuera.
MP: Pasando al tema satelital, ¿Cuál crees que debe ser la estrategia del país? ¿apostar a avanzar en el desarrollo de proveedores? ¿vender servicios satelitales? ¿mayor exportación de satélites a países de la región?
TC: Es interesante la pregunta porque los satélites y todo lo que es espacial atravesó una revolución en los últimos 30 años y está teniendo cada vez más impacto en nuestras vidas. Nuestra principal fortaleza hoy es que tenemos un sistema de comunicaciones cada vez más avanzado. En Argentina somos un jugador de nicho por las inversiones que se hicieron en los 2000 a través de ARSAT. Es más, ahora estamos haciendo un satélite en conjunto con Turquía para brindar comunicaciones geoestacionarias. Se trata de mercados de nicho, donde podemos hacer un diferencial competitivo bastante interesante.
Después tenés los temas de posicionamiento global, el GPS, que lo damos por descartado porque lo hacen los países más grandes. Necesitas infraestructura de largo plazo y la mayor parte del crecimiento viene por el lado de las aplicaciones y los datos, por lo cual cuando uno se mete en tema espacial no solamente está haciendo el segmento espacial en sí, sino un montón de segmentos de aplicaciones terrestres que son relevantes.
Después, un tema importante es la observación de la tierra, que históricamente era para clima y recursos a nivel nacional, pero hoy en día se está microsegmentando. Se están encontrando nichos de aplicación mucho más amplios. Ahí es donde pasan cosas más notables, porque hay muchos jugadores sobre todo en Occidente que están apostando a tener constelaciones y satélites chicos, tratando de encontrar productos que les sirvan a muchos usuarios. A la larga van a quedar pocas constelaciones que funcionen por un tema de mantenimiento. Es caro mantener las cosas en órbita. Las aplicaciones suelen ser de nicho: en defensa, seguimiento agropecuario, seguimiento de tráfico, etc.
En Argentina contamos con una parte interesante que es el desarrollo técnico para el soporte del programa nacional. Está surgiendo una estructura de capacidades interesantes en el país. Ya existen emprendedores que están armando empresas, argentinos en otros países y que tienen alguna rama acá y están empezando a jugar en nichos con alguna observación de la tierra, óptica entre satélites y esto se está globalizando rápidamente. Así que creo que Argentina tiene la posibilidad de seguir haciendo satélites de punta, a través de aplicaciones como los radares para detección de humedad, bancadas por las inversiones del Estado, con jugadores de nicho haciendo satélites de comunicación estacionaria, con la industria local de buena intensidad tecnológica y con algunas aplicaciones de observación de la tierra. Es un mercado interesante porque enseguida se acopla; vos podes sumar los datos que capturás en el espacio con los datos que capturás desde el segmento aéreo por aviones no tripulados, por ejemplo, y con lo que tomás en estaciones terrestres. Entre estas tres fuentes de conocimiento, podes tener sistemas nacionales de información con mapas de cobertura de un país completo que te permiten rastrear tanto procesos lentos como los de agricultura, como procesos rápidos, por ejemplo emergencias climáticas, tráfico o eventos meteorológicos puntuales, como inundaciones. Esto generalmente solo lo hacen los Estados.
MP: INVAP es un caso exitoso, en términos mazzucatianos, de Estado emprendedor que logró, junto a otras instituciones, impulsar complejos productivos y proveedores en sectores que usan tecnología de punta como el nuclear y el satelital ¿Cuál creés que es el principal motivo de su éxito y por qué tantas otras experiencias de empresas estatales con proyectos de este tipo no lo tuvieron?
TC: A grandes rasgos, creo que el factor más importante es que en INVAP no tenemos subsidios del Estado y no tenemos aportes de capital ni continuos ni eventuales. Entonces tenemos que mantenernos como una empresa privada, vivimos de lo que vendemos. Eso hace que tengamos que adaptarnos a ciclos de crecimiento y ciclos de achique. En los ´90 pasamos de ser 1.500 a 300 personas en la empresa, pero conservamos el corazón tecnológico y con algo de diversificación salimos de lo que era el mercado nuclear doméstico para desarrollar un trabajo con quizás tres patas: un poco más de juego nuclear local, una exportación a Egipto y el inicio del programa espacial argentino. Así mantuvimos un lento crecimiento durante mucho tiempo. Fue un crecimiento relativamente sano en el sentido de que crecimos solamente cuando era necesario y tratamos de mantener el crecimiento de nuestra cadena de valor de proveedores. Como INVAP le vende a gobiernos, nuestro mercado está atado a los ciclos presupuestarios de nuestros clientes, entonces como los proyectos de inversión en un satélite, en un sistema de radar o en un reactor suelen ser de entre 5 y 10 años, tenés que tener la capacidad de gestionar recursos internos y en tu cadena de proveedores, que son variables. Entonces, es importante la idea de mantenerse chico, muy proactivo y con capacidad de adaptación a nuestros clientes.
Paralelamente, hemos pegado saltos de diversificación, no muy largos, pero basados en capacidades propias sin tener que entrar en fusiones, adquisiciones o licencias. Incorporando algunas cosas típicas de espacial, como guías de control térmico o comunicaciones, pudimos pasar de hacer reactores a hacer satélites, lo que nos permitió entrar en otra vertical de bienes estratégicos para gobierno.
Adicionalmente, después pasamos de hacer radares para satélites a radares para uso terrestre, que es un mercado más bien de defensa y seguridad, donde el salto fue todavía más chico porque tuvimos que incorporar algunas otras tecnologías y eso mismo nos permitió pasar también a mercados industriales.
Esta diversificación que requería tener un montón de tecnologías adentro y en la cadena de proveedores a través del sistema científico y tecnológico, nos permitió ir haciendo proyectos en un país mediano como Argentina, donde podes hacer 1, 2 ó 3 satélites pero después tenés que esperar 10 años para construir otro, por lo cual necesariamente tenés que salir a exportar. En ese sentido, aprendimos que al exportar no vende solamente INVAP sino que exporta el país, entonces hay un círculo virtuoso en el cual cuando exportas y un país confió en vos, otro país también comienza a confiar en vos.
En resumen, creo que son tres los factores que hicieron fuerte a INVAP: su dinámica esencialmente de industria privada, su capacidad tecnológica para migrar a nichos verticales adyacentes y su capacidad de exportación.
MP: ¿Pensás que el “modelo INVAP” puede ser replicable en algún otro sector? ¿Argentina tiene capacidad de crear empresas de alta tecnología en otro sector?
TC: Sin dudas, ya lo hizo. El Estado fue un actor relevante en el crecimiento de IMPSA durante una buena parte de su vida y sobre todo en el sector nuclear donde hubo mucho de metalmecánica. IMPSA logró salir a exportar muchos productos, como grúas, sistemas para energía hidráulica y turbinas, que contaron con un importante desarrollo tecnológico y diseño de origen nacional. También tenés el caso de Techint, que es un jugador relevante con capacidad de exportación, con el aporte de Siderca como proveedor especializado en un bien diferenciado como tubos sin costura.
Por otra parte, en el campo de tecnología de información, la inversión estatal en formación de centenares de miles de personas en informática en las últimas dos o tres décadas es lo que nos permite hoy en día tener las empresas grandes del rubro, como los unicornios que facturan miles de millones y exportan servicios en la región. Después, Argentina es un importante jugador en la industria farmacéutica o en lo que son equipamiento y servicios para el agro.
INVAP es uno de los casos con más visibilidad por el tipo de cosas que hacemos pero la expansión de la base exportadora de alto valor agregado tiene un muy buen potencial en el país.
(La primera parte de este reportaje está aquí)—Pasemos a la segunda tanda de preguntas. ¿Qué vas a hacer para frenar la inflación? ¿Es viable una economía con el nivel actual de inflación?
—La economía hoy crece, aún con más de 20% de inflación. Crece fuerte y genera empleo. En lo que va del año, creció el empleo. El empleo privado registrado creció en más de 100.000 puestos de trabajo. No quita que la inflación sea algo que afecta negativamente al funcionamiento del sistema económico y es una de las dos grandes prioridades de la política económica: generar empleo y reducir la inflación. La inflación tiene múltiples causas. No se pueden atacar en forma de shock. Las exportaciones tienen que crecer para que haya más divisas y menos presión sobre el tipo de cambio. No puede saltar de un día a otro de 75.000 millones de dólares anuales a 100.000. Llevará tiempo ir reduciendo la inflación a los niveles adecuados para el funcionamiento del sistema económico.
—¿Estamos en un crecimiento o es un rebote?
—Es de recuperación, porque hay formación de capital en Argentina. La inversión este año crecerá alrededor de 30%. No hubo destrucción de capacidades productivas a causa de políticas como el ATP o el REPRO. No es que rebota sola la economía. Es el resultado de políticas públicas. Son la causa de que crezca la capacidad productiva de la economía.
“Es importante darle continuidad al crecimiento que se da en la Economía.”
—Las leliqs superan la base monetaria y provocan un déficit cuasi fiscal del 3%, un número, que en la medida que siga, el déficit fiscal continuará creciendo. ¿Cuál será la estrategia respecto de las leliqs?
—El tema de las leliqs más los pases debe abordarse. Durante 2020 hubo que recurrir fuertemente a la emisión monetaria. El Banco Central tuvo que esterilizar una parte de la emisión para evitar que ponga presiones sobre los tipos del cambio y la brecha cambiaria por encima de las que naturalmente ya existían. Para dar vuelta esta situación, es importante que la liquidez se vaya canalizando a donde más sirva al desarrollo del país, que el ahorro se canalice en inversión, que la estructura financiera se vaya adaptando a que esto ocurra. También la reducción de la emisión monetaria contribuirá al respecto. Hoy está reduciéndose el déficit al mismo tiempo que el Estado juega un rol contracíclico. Es el camino por el que continuaremos.
—Y también pregunta si los controles pueden justificarse para un corto período de tiempo a la espera del resultado de un plan integral macroeconómico, ¿Cuándo se levantarán? Se refiere al mercado cambiario, las importaciones y ahora de bienes.
—Hay un plan integral macroeconómico. Siempre los proyectos de ley de presupuesto constituyen el corazón de la programación macroeconómica. También se pensó en términos plurianuales, orientado con lo que llamo tranquilizar la economía, construir una estructura económica productiva inclusiva sobre la base de generación de trabajo. Hoy ocurre y hay que continuar. También ocurre que debe seguir. Hoy hay agregación de valor en la economía. Es importante que sea estable, porque generará más divisas, lo que también está sucediendo. Hay un camino que se recorre.
2017 Y HOY. “Cuando asume el gobierno anterior, toma crédito externo y usa esos dólares para impulsar sobre todo en 2017. 2016 fue un año de recesión. Pero en 2017 impulsó el crecimiento económico, pero terminó colapsando porque sostener el crecimiento requiere generación genuina de divisas. Es lo que hoy está ocurriendo”.
—¿Cuándo se levantarán?
—Hoy Argentina tiene regulaciones cambiarias y de capital de naturaleza defensiva. No constituyen el horizonte hacia el cual se busca converger. Se adoptaron en el contexto de una crisis cambiaria muy fuerte. Las adoptó el gobierno que nos precedió, luego de más de dos años de carry trade. Habían entrado dólares en la Argentina que se cambiaron por pesos para invertir en activos que daban un rendimiento superior a la tasa de devaluación. Lo que se llama la bicicleta financiera. Fue persistiendo en el tiempo hasta que pasó el cambio de expectativas y la consecuente devaluación abrupta del tipo de cambio. Una parte muy importante de esos fondos se fueron limpiando en estos últimos dos años. Pero todavía queda una parte importante atrapada en la Argentina. Estructuralmente no les interesa estar en la economía real del país. Vinieron a aprovechar oportunidades financieras en un corto plazo. Llevará tiempo resolver ese problema y construir un nivel de resiliencia externa. Que el país tenga suficientes reservas internacionales para transitar al esquema más adecuado en cuanto a los movimientos de flujo de capitales. El esquema se llama de regulaciones macroprudenciales, que alienta, facilita la inversión en la economía real, hace que salir del país sea fácil y por lo tanto que haya más incentivos a entrar. Desalienta el ingreso de capitales especulativos, de corto plazo de portafolio. Hay medidas que se tomaron en esa dirección. Una es el decreto de las grandes inversiones. En la transición, seguirá habiendo administración de comercio exterior y regulaciones cambiarias que evolucionarán.
—¿Cuáles son las diferencias con el Fondo que impiden un acuerdo?
—Es una gran pregunta, para hablar un rato de esto. No voy a comenzar por el marco conceptual de las negociaciones. Podemos hablar luego. Lo que más nos ayudaría es cerrar un acuerdo en que podamos llevar adelante nuestra visión para tranquilizar la economía argentina. Que la Argentina actúe como un Estado nación. Nos ayudaría que los factores de poder de nuestra sociedad en una negociación, que es geopolítica, nos apoyen para poder resolver este problema de una forma virtuosa. Es un camino que debemos recorrer. En muchas ocasiones se observan comportamientos que van en contra de los intereses de nuestro Estado nación. Sería muy importante un cambio.
“Aun con 20% de inflación la economía crece fuerte y genera empleo.”
—Otra de las preguntas ahora de predecesores de otro partido. Cuando vos reestructuraste la deuda pública, solicitaste un trabajo de asistencia técnica al Fondo Monetario para que indique bajo qué parámetros llevar adelante la reestructuración y el organismo podía calificar la deuda de la Argentina como sostenible o sustentable, con alta probabilidad en un futuro programa. Según este trabajo, la deuda pública de Argentina se situaría en 70% del Producto Bruto en 2022. Sin embargo, con el mayor déficit fiscal de 2020, de 2021, la misma se situó en 101% del Producto, según los últimos datos oficiales. ¿Implicaría que en un futuro el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional calificaría la deuda como sostenible, pero no ya con alta probabilidad o quizás incluso no sostenible?
—El análisis de la sostenibilidad de la deuda pública de Argentina del FMI fue realizado antes de la pandemia. Luego se actualizó. Cambió cuando vino la pandemia y el déficit fiscal fue mucho mayor. Imaginémonos si hubiéramos tenido un déficit fiscal primario de alrededor de 1% del Producto como anticipábamos antes de la pandemia para el año 2020. Hubiera implicado una masiva destrucción de empresas y empleo, un sufrimiento social en los sectores más vulnerables. La realidad cambió fuertemente por la pandemia. El dato de 2021 no es ese. La deuda pública bruta terminará alrededor del 89/90% para el año 2021, justamente porque creció la economía y porque buena parte del endeudamiento que se tomó en pesos fue a tasas de interés reales por debajo de la tasa de crecimiento real de la economía.
—¿La pandemia la hizo menos sustentable a la deuda?
—Emporó la situación, sin ninguna duda. Pero trabajamos para tener un acuerdo sustentable. Por eso actuamos con tanta firmeza.
—¿Los parámetros de sustentabilidad de hoy deberían ser distintos de los de hace un año y medio?
—Cerramos el acuerdo en el contexto de pandemia. El acuerdo final se anunció el día 3 de septiembre, cuando la pandemia golpeaba muy fuerte.
—Me estoy refiriendo a la sustentabilidad del acuerdo, porque también parte de la deuda es del Fondo Monetario Internacional.
—La sustentabilidad es un concepto probabilístico y con márgenes importantes. A la pregunta de si la situación de la pandemia afecta la sustentabilidad de la deuda, la respuesta es por supuesto. Tiene consecuencias para el crecimiento de la economía, como pasó en 2020, pero hoy se vive una recuperación muy fuerte. Recuperaremos gran parte de lo que se perdió en 2020.
—¿Se cayó 9 y pico y se va a crecer 9 y pico?
—Crecerá 9 y pico. No va a llegar posiblemente al 100%, pero casi. Hicimos el acuerdo con la deuda en el contexto de pandemia. Tomamos una posición que fue evolucionando, entendiendo que había una pandemia. Debíamos tener una posición muy firme. Hacia adelante se presenta el tema del Fondo Monetario Internacional, que se resolverá en pasos, justamente por el tamaño de lo adeudado.
—El Banco Central realiza todos los días políticas cambiarias de mercado, de contado con liquidación, mediante compra y venta de títulos públicos. Vos reconociste que esa actividad por parte del Banco Central era política cambiaria, en una serie de tweets publicados en marzo de este año. ¿Es razonable que el Banco Central efectúe estas operaciones en un mercado poco transparente?
—No es poco transparente. Es un mercado de títulos públicos. El Banco Central busca mantener condiciones de estabilidad financiera y cambiaria que contribuyan a la estabilidad macroeconómica. Percibe esas condiciones para poder ir bajando la inflación. La estabilidad cambiaria es importante y hoy, con controles de capital. La estabilidad de la brecha también es importante. Se da una situación en la cual una compra de títulos públicos en moneda extranjera a los precios que hoy exhiben, implica netamente un desendeudamiento del sector público consolidado para la deuda de moneda extranjera.
“Me consta que en la oposición hay gente que quiere que a la Argentina le vaya bien.”
—¿Por qué no se informa todos los días acerca de ganancias o pérdidas de reservas de estas operaciones y se las oculta junto a otras operaciones, como la reevaluación de activos?
—El Banco Central informa sus balances. Es cuestión de leerlos. Se elige la periodicidad de los anuncios.
—Lo hace a posteriori.
—Pero es el funcionamiento institucional del Banco Central que lleva años. Cualquiera puede ver la evolución del balance del Banco Central y a partir de allí decidir. El armado institucional está hecho al servicio de la Argentina, no de quien quiera especular.
—Por lo que veo, en el tipo de preguntas que hacen los predecesores tuyos, dependiendo de la coalición que integran, hay miradas parecidas. Voy con otra. En el proyecto de ley de presupuesto de 2022, casi la mitad de las necesidades de financiamiento aparecen cubiertas por organismos internacionales. La pregunta es, si no solicitás dinero fresco al Fondo Monetario Internacional, estarías computando unos 12.000 millones de dólares de financiamiento neto del BID y del Banco Mundial, lo cual sería imposible. ¿De qué organismos planteás obtener el financiamiento?
—Esos datos no son correctos. Proyectamos un déficit primario del 3,3% del producto. Es una hipótesis prudente con el Estado jugando un rol que apuntale la recuperación. A eso hay que sumarle los intereses por la deuda. Eso suma, para el sector público nacional consolidado, 4,8% del producto. Hay que conseguir 4,8% del Producto del financiamiento. Si asumimos que entre 2 y 2,2 puntos del producto se financia vía mercado interno, y 1,8 del producto se financia vía asistencia del Banco Central al Tesoro, que son los adelantos transitorios. Ahí ya tenemos casi cuatro puntos, llegamos a 3,8 puntos del producto. Es mucho más que la mitad.
—¿Y si lo convertís en dólares hay un financiamiento externo previsto de cuánto?
—El financiamiento externo previsto está entre el 1,1% y el 1,3% del producto. Dependerá de la situación que se dé con el Fondo Monetario Internacional, de si el país puede refinanciar los 45 mil millones de dólares que se tomaron o no. Buscamos llegar a un acuerdo que nos permita refinanciar la deuda con el Fondo Monetario Internacional, y del crédito neto que se dé con los otros organismos multilaterales.
Refirmando lo que hacía prever lo publicado por AgendAR hace una semana: «Las empresas agroexportadoras liquidaron en octubre u$s 2.416,61 millones, la cifra mayor en este siglo», la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la cosecha de granos 2021/22 podría alcanzar el valor histórico de u$s 36.527 millones, gracias al récord productivo de 141,7 millones de toneladas previsto para esta campaña y a la mejora en los precios internacionales.
De esta manera, el valor de la producción de las principales granos a nivel nacional, descontando los derechos de exportación y los gastos de fobbing (costos de exportación), se ubicaría u$s 2.470 millones por encima de lo registrado el año pasado.
En lo productivo, el salto sería de 13 millones de toneladas respecto al ciclo anterior y se ubicaría 400.000 por encima del registro histórico de 141,3 millones de toneladas obtenidas en 2018/19.
«Dados los elevados precios internacionales de los principales granos y subproductos del sector agroindustrial proyectados, la 2021/22 dejaría como saldo un ingreso de divisas récord para el país por exportaciones de granos y subproductos», indicó BCR.
«Estas previsiones dependen de que el fenómeno climático La Niña «no golpee con fuerza los rindes».
El 85% del valor total de la cosecha la aportará la soja, el maíz y el trigo. En el primer caso, la oleaginosa alcanzará los u$s 14.760 millones, casi u$s 400 millones por debajo de lo obtenido en la previa, una señal que el trigo y el maíz pueden disputar la hegemonía de la soja.
El martes 16 de noviembre, la Fundación Excelencia, desde la Universidad Nacional de Avellaneda, con la participación de científicos con una distinguida trayectoria y con responsabilidades actuales en el desarrollo nuclear argentino, y de entidades gremiales que reúnen a los profesionales y técnicos de la actividad nuclear y las empresas de energía, proponen un curso de acción hacia el futuro.
El tema central de AgendAR es la producción argentina, no la política internacional. Pero la política internacional influye decisivamente sobre todos los temas. Así que nos pareció adecuado marcar el final de los 16 años de la gestión de Frau Merkel como canciller de Alemania con esta entrevista -doblada a nuestro idioma- que subió a Youtube la Deutsche Welle.
El factor más importante para el destino a corto plazo de cualquier país que no esté en guerra -civil o internacional- y para el bienestar de su gente, es el acierto o error de sus políticas económicas.Por eso nos parece valioso reproducir este larguísimo reportaje que Jorge Fontevecchia, de Editorial Perfil, le hace al ministro de Economía, Martín Guzmán, a una semana de las elecciones.Para que sea más manejable, especialmente para quienes lo leen en sus celulares (la mayoría), lo hemos dividido. Aquí está la primera parte, en la que, como dice J. F., «les pedimos a 9 ex colegas que ocuparon en el pasado responsabilidades similares a las de Guzmán que aportaran, en estricto off the record, las preguntas que le harían si tuvieran la posibilidad de entrevistarlo.
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El Banco Central emitió 350.000 millones en octubre, alrededor del 10% de la base monetaria. ¿Qué nivel de inflación generará para 2022?
—Cuando golpeó la pandemia, el Estado estaba en una situación muy limitada en cuanto a sus instrumentos. Fue muy dañado. Argentina venía de una crisis macroeconómica profunda que comenzó en 2018. No había crédito y la moneda estaba débil, luego de las sucesivas corridas cambiarias. En ese contexto tan duro, el Estado debía jugar un rol de protección de las capacidades de la economía para evitar que la pandemia tuviese efectos negativos permanentes en la posibilidad de crecer, y también en la protección de los sectores más vulnerables. En este contexto de limitaciones, hubo que recurrir a la asistencia monetaria. La asistencia del Banco Central al Tesoro. El año pasado la emisión monetaria como ratio de producto fue superior a 7%. Este año bajó fuertemente. Terminará el año posiblemente por debajo del 3% del producto. Si uno quisiera reducirla más rápido, implicaría una contracción del gasto que supone detener la recuperación económica tan fuerte. Yendo hacia adelante, está claro que la emisión debe continuar bajando. Planteamos converger hacia una situación en la que la política monetaria recupera su capacidad de actuar con propósitos de estabilización macroeconómica. Que la oferta monetaria se mueva de forma consistente con la evolución de la demanda de nuestra moneda y así quite presión al tipo de cambio. Es un camino que pretendemos recorrer.
“Sería lo peor para la Argentina un mal acuerdo con el FMI.”
—¿Cuánto se emitiría en 2022?
—El proyecto de ley de presupuesto como escenario de base que planteamos es de un 1,8% del producto. Si dispusiésemos de más crédito, podríamos bajar más la emisión. Queremos ser prudentes. No partir de hipótesis optimistas sobre una disponibilidad de crédito. El crédito en nuestra moneda se está reconstruyendo. Fue una de las grandes tareas de nuestro gobierno: reconstruir el mercado de deuda pública en pesos. En la medida en que esa recuperación sea mayor y que haya mayor crédito por parte de organismos de bancos multilaterales de desarrollo, nos permitirá bajarla más rápido.
—En Perú, Pedro Castillo colocó deuda al 4%, aún con el covid-19. ¿Te produce envidia que lo consiga?
—Un Estado con crédito y una moneda fuerte es más capaz. Argentina se debe a sí misma recorrer ese camino. Ayudará a que podamos vivir en una economía más tranquila, con un Estado con mayor capacidad para cumplir su rol.
—¿ Cuando evaluás la necesidad de plantear una reforma, incluso en el caso de un canje de deuda, no tomás en cuenta que el aumento del riesgo país conlleva un costo en términos de capital del sector privado que se devalúa. Si la reestructuración de la deuda llevó el riesgo país a 1.700, diezmó el valor de los activos privados. ¿El daño superó al beneficio?
—No fue la reestructuración de la deuda lo que elevó el riesgo país. Por el contrario, permitió que Argentina tenga un alivio sustancial en la carga de pagos de deuda, que es de aproximadamente 35.000 millones de dólares toda la primera década, a partir del momento en que se reestructuró la deuda.
—Pero el planteo alude a que no se terminó el acuerdo con el Fondo Monetario.
—La economía argentina estaba muy herida. Una economía en la que se tomaron grandes compromisos en divisas y que no genera mayor capacidad productiva de lo que le vende al mundo, tiene graves problemas para crecer, y reducir la inflación. Es muy importante resolver lo que históricamente fue la principal restricción para el crecimiento, la externa, la falta de dinamismo en generar divisas. Eso lleva tiempo. Por supuesto que entre otros es un tema que falta resolver. Hoy la Argentina tiene la deuda con los acreedores privados reestructurada y experimenta un sendero de crecimiento fuerte. Tanto en valor como en cantidad. En valor creció 60% en el último año, y en cantidad el 23%.
—¿Respecto de cuándo?
—De hace un año.
—¿Notás cierto estancamiento en la cantidad respecto del valor histórico de hace una década?
—Argentina tuvo un problema de dinamismo en las exportaciones, que impidió sostener el crecimiento de la demanda en términos reales. Cuando asume el gobierno anterior, toma crédito externo y usa esos dólares para impulsar sobre todo en 2017. 2016 fue un año de recesión. Pero en 2017 impulsó el crecimiento económico, sin embargo terminó colapsando porque sostener el crecimiento requiere de generación genuina de divisas. Es lo que hoy está ocurriendo. Hoy no hay un estancamiento. Es lo que pasó antes. Hoy, las exportaciones crecen y también en cantidades. No es casualidad, porque no es solo valor, no es solo un efecto de precios. Es el resultado de políticas públicas.
—Habrás escuchado a algún exportador de servicios que decía que de los 100 dólares que él exportaba, le quedaba el equivalente a 20…
—Pero cuando debe importar, lo hace al dólar oficial. Hay un mismo dólar para las importaciones y para las exportaciones. No me parece una cuenta sustentable.
“El crecimiento del producto este año será de alrededor de 9%.”
—¿Es un síntoma que el impuesto a la riqueza haya generado el retiro de industrias del software del país? ¿Los daños que produjo respecto de empresarios que se mudaron a Uruguay u otros domicilios fiscales, no terminan siendo más costosos?
—No hay éxodo de la economía del conocimiento. Al contrario, es un sector en crecimiento. Es el segundo complejo exportador en términos de importancia. Las empresas siguen estando. En Argentina hay más de diez unicornios hoy. Es la nueva economía generada en un país que tiene un sistema de universidades públicas fuerte que contribuye a la generación de talento, de recursos humanos que dan sustento al crecimiento. Apostamos mucho por el sector. Recientemente, se eliminaron las retenciones a la exportación de servicios.
—El dueño de un unicornio dijo que se debía exiliar porque tenía que pagar casi el 7% o 6,5% de su patrimonio en la suma de impuestos a la riqueza, los bienes personales, y que tenía que vender sus acciones. Lo mismo haría Bill Gates en un contexto así.
—Habría que ver ahí cuál es la posición de liquidez.
—6,5%, es algo que ni Elon Musk debe tener.
—Debemos tener en cuenta la situación de Argentina en 2020. Para el país era más dura que para el resto, por cómo llegó. Fue una situación absolutamente excepcional. El aporte solidario contribuyó a financiar políticas públicas que permitieron que no se destruyan empresas. Hizo que empresas en situación crítica no hayan ido a la quiebra, que no se destruya empleo ni capacidad organizacional clave. Ese grupo de empresas de que hablamos se benefician fuertemente del rol que el Estado juega en la generación de conocimiento en ciencia y en educación universitaria. En una situación tan delicada había que tomar decisiones y definir prioridades. El aporte solidario estaba alineado con lo que la Argentina necesitaba. Para nosotros también es importante que los empresarios se queden en la Argentina. Nos parece fundamental ese arraigo y estar pensando en construir una nación más fuerte. Viví casi 12 años en Estados Unidos. Ni un minuto dejé de pensar en mi Argentina, pero estuve rodeado también de gente que venía de otros países o que estaba en Estados Unidos. Ahí uno se encuentra con gente que vive en otros países y sabe que se extraña. Pero también muchos empiezan a tener familia en el lugar y dirigir sus motivaciones hacia otras cosas. Es muy importante que las motivaciones de los empresarios estén puestas en la Argentina. También hay momentos en los que se precisa tomar decisiones.
—La última pregunta de un predecesor que no es de tu gobierno, es si te consultaron por las políticas durante la pandemia de lucha contra el covid-19.
—Sí en la cuestión económica y las implicancias de las restricciones de circulación. Siempre fui parte de esa mesa de discusión y de análisis. Se tomaron decisiones sobre la base de distintos principios. El primero era que había que cuidar la salud de todos.
—¿Cuál es tu balance de costo y beneficio de las medidas tomadas?
—Siempre es contrafáctico. No hubo un colapso del sistema de salud, como ocurrió en otros países. Es algo muy positivo. Por supuesto que también las restricciones de circulación afectan al funcionamiento del sistema económico que está preparado para funcionar con circulación de bienes y de personas. Las políticas que llevamos a cabo para proteger las capacidades de la economía permiten que hoy la Argentina esté creciendo. El crecimiento del producto este año será de alrededor de 9%. Es importante darle continuidad a esa recuperación.
YPF y Shell construirán una planta de procesamiento de 15.000 barriles diarios de petróleo y 2 millones de metros cúbicos de gas diarios y avanzarán en la perforación de 16 nuevos pozos en el área.
Shell Argentina e YPF anunciaron que pasarán a desarrollo masivo el bloque de Bajada de Añelo en la ventana de transición entre petróleo y gas de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina. Esta determinación se da luego de completar satisfactoriamente una primera etapa piloto que consistió en la perforación de 12 pozos exploratorios y que permitió lograr un mayor conocimiento del área.
Esta segunda etapa consistirá en la perforación de 16 nuevos pozos y la construcción de un EPS (Early Production System) con capacidad de procesar hasta 15.000 barriles diarios de petróleo y 2 millones de metros cúbicos de gas diarios, informaron las compañías en un comunicado. Del anuncio participaron el gobernador de la provincia del Neuquén, Omar Gutiérrez, su ministro de Energía, Alejandro Monteiro, el presidente de Shell Argentina, Sean Rooney, y el VP de Upstream No Convencionales de YPF, Pablo Iuliano.
“Es el primer paso exponencial en nuestro proyecto para el área y una nueva decisión de inversión impulsada por el compromiso que tenemos con el desarrollo de Vaca Muerta”, señaló Sean Rooney.
“La primera etapa de piloto nos sirvió para llegar al momento de esta decisión con mayor conocimiento, eficiencia y competitividad. Queremos agradecer el apoyo de nuestra socia YPF y de la provincia del Neuquén a lo largo de este camino”, concluyó el presidente de Shell Argentina.
“Desde YFP vamos a sumar nuestra experiencia y conocimiento en este nuevo desarrollo que lanzamos en conjunto con Shell. Vamos a continuar trabajando en Vaca Muerta para el desarrollo de nuestro país, cubriendo la demanda interna y exportando volúmenes crecientes de petróleo y gas”, señaló Pablo Iuliano. “Desde YPF generamos valor con base en el crecimiento eficiente y la sustentabilidad ambiental y social, con una oferta de energía de baja huella de carbono”, agregó el VP de Upstream No Convencional de YPF.
Esta inversión se suma a las que Shell ya viene haciendo en los bloques de Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste, en etapa de desarrollo desde fines de 2018. En estas áreas, ubicadas en la ventana de petróleo de Vaca Muerta, la compañía triplicó su capacidad de producción instalada con la reciente puesta en marcha de una segunda planta de procesamiento de petróleo y gas de 30.000 barriles de petróleo diarios, que se agregan a los 12.000 bpd ya existentes.
Shell Argentina cuenta con una producción de 31.000 barriles diarios promedio en sus activos en el país y lleva más de 100 pozos perforados en Vaca Muerta. En los próximos años, la compañía informó que realizará más de 35 pozos anuales para continuar con los planes de desarrollo en las áreas que opera.
GLASGOW.- La joven activista sueca Greta Thunberg declaró, en el medio de una numerosa marcha del movimiento que ella lanzó «Fridays for Future» (Viernes para el Futuro) que la conferencia sobre el cambio climático, COP 26, es “un fracaso”, a una semana del cierre de las negociaciones.
“No es un secreto que la COP 26 es un fracaso” dijo Thunberg ante miles de jóvenes en la ciudad escocesa. “Es una celebración de dos semanas del «aquí no pasa nada» y bla bla bla”, acusó.
“Esto ya no es una conferencia del clima. Es un festival de lavado de imagen”, añadió.
Delegados de casi 200 países están reunidos desde el domingo para aumentar el recorte de gases de efecto invernadero y la transición energética, con el objetivo de mantener el calentamiento en un máximo de 1,5ºC.
A lo largo de esta primera semana los países anunciaron grandes coaliciones para reducir el consumo de combustibles fósiles, eliminar la financiación de fuentes de energía tradicionales y acelerar la transición, pero sin calendarios precisos.
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“Nuestros líderes no están liderando. Esto es liderazgo”, arengó Greta, señalando a la multitud de miles de jóvenes que desfilaron por las calles de la ciudad para pedir más acción y menos palabras a los gobiernos.
El desfile fue una exhibición de ingenio: “¡No vamos a la escuela, queremos mantener frío el planeta!”, coreaban en inglés los chicos, muchos de los cuales se saltaron las clases acompañados de sus padres.
“El cambio climático es peor que los deberes”, proclamaba otro chico con un cartel. Había bebés sosteniendo carteles en sus cochecitos, y padres que contemplaban con orgullo la seriedad de sus hijos activistas.
La Argentina tuvo sus representantes en la protesta encabezada por Thunberg, entre ellos, Máximo Mazzocco, fundador de la ONG Eco House Global y Youth Leader de la ONU. “La movilización monumental que se dio en esta cumbre mundial demuestra que la búsqueda de la sostenibilidad es el horizonte de millones de seres humanos.
El modelo de desarrollo global actual es insostenible, y queremos ver políticas, decisiones y acciones concretas y constantes que lo transformen en pos del bien común y estén en línea con el presente y futuro que deseamos. Cada año crecemos en número exponencialmente”, dijo el joven de 30 añosdesde la marcha.
Los “Viernes para el Futuro” fue una semilla plantada hace más de tres años por Thunberg. Una pequeña protesta simbólica ante el Parlamento sueco se convirtió en un movimiento mundial que atrae a miles de seguidores, y que tiene como gran punto de encuentro las conferencias del clima de la ONU.
“Manifestaciones como esta meten presión a la gente que tiene el poder”, comentó la activista ugandesa Vanessa Nakate, una de las estrellas de esta generación de activistas, que también habló en George Square.
“Para nosotros esta lucha es una necesidad, no una elección”, gritó a su vez Sofía Gutiérrez, una joven activista colombiana.
En el cierre de su discurso, Thunberg criticó a quienes califican a los activistas del clima como «radicales».
«Algunos dicen que estamos siendo demasiado radicales. Pero la verdad es que son ellos los que son radicales. Luchar por salvar nuestros sistemas de soporte vital no es radical en absoluto. En cambio, creer que toda la civilización, tal y como la conocemos, puede sobrevivir a un mundo con 2,7 o 3 grados más de calor no solo es extremadamente radical, sino que es una pura locura».
Thunberg terminó su discurso dando las gracias a sus seguidores y diciéndoles que los vería en la próxima marcha.
Observación de AgendAR:
En el pasado criticamos una tendencia de Creta Thunberg a hacer cuestionamientos efectistas a las actividades productivas de países que no conoce en profundidad. Ni las actividades ni los países.
En general, vemos que el movimiento ambientalista -necesario como es- señala los problemas, pero no se considera obligado a proponer soluciones realistas.
Pero… sus críticas son verdaderas y filosas. Por ejemplo, a las conferencias internacionales. Este comentario en las redes sociales que ponemos abajo expresa bien la reacción de los ciudadanos de a pie.
El tiempo pasado solo durante la pandemia tuvo efectos positivos en el bienestar en todas las edades, según ha encontrado una nueva investigación.
La solitud, el estado de estar solo y no físicamente con otra persona, puede ser gratificante. La presente investigación, publicada en IntraMed exploró los beneficios potenciales de la solitud desde un enfoque pragmático.
El reclutamiento de participantes se estratificó por edad y sexo, y la muestra incluyó a 2.035 personas, incluidos adolescentes (13-16 años), adultos (35-55 años) o adultos mayores (65+ años). Los datos se analizaron con un enfoque de métodos mixtos. Se extrajeron temas codificados de breves narraciones sobre la solitud y se compararon sus frecuencias (es decir, su relevancia para los participantes) a lo largo de la vida. Luego, los temas se correlacionaron con dos indicadores de bienestar en la solitud: la motivación autodeterminada para la solitud y el estado de ánimo pacífico.
Varios temas destacados surgieron al hablar del tiempo pasado en solitud. Con la excepción de sentirse competente en la solitud, que se describió con frecuencia pero sin relación constante con el bienestar autoinformado independientemente de la edad, los beneficios de la solitud tendieron a cambiar a lo largo de la vida. Algunas cualidades, como el sentido de autonomía (conexión con uno mismo y confianza; ausencia de presión), fueron sobresalientes y trascendentes para todos, pero cada vez más desde la adolescencia hasta la edad adulta.
Los adultos mayores también informaron sentirse más pacíficos en la solitud y describieron su conexión social y alienación con menos frecuencia, lo que sugiere que ven la solitud y el tiempo social como estados más distintos. Los hallazgos se discuten a la luz del trabajo existente sobre la soledad a lo largo de la vida y los marcos teóricos que hablaban bien de los datos (por ejemplo, la teoría de la autodeterminación).
Comentarios
El estudio de más de 2000 adolescentes y adultos, publicado en Frontiers in Psychology, encontró que la mayoría de las personas experimentaron los beneficios de la solitud durante los primeros días de la pandemia global de Covid-19.
Todos los grupos de edad experimentaron efectos tanto positivos como negativos de estar solos. Sin embargo, los investigadores encontraron que las descripciones de la soledad incluían más efectos positivos que negativos. En promedio, las puntuaciones de bienestar cuando los participantes estaban solos fueron 5 de 7 en todas las edades, incluidos los adolescentes de 13 a 16 años.
Algunos participantes del estudio hablaron sobre el empeoramiento del estado de ánimo o el bienestar, pero la mayoría describió sus experiencias de solitud en términos de sentimiento, competencia y sensación de autonomía. El 43% de todos los encuestados mencionó que la soledad implicaba actividades y experiencias de competencia, es decir, tiempo dedicado al desarrollo de habilidades y actividades, y eso fue constante en todas las edades. Mientras tanto, la autonomía, la conexión con uno mismo y la confianza en uno mismo, fue una característica importante, especialmente para los adultos, que la mencionaron el doble de veces que los adolescentes.
Las experiencias de alienación, o el costo de no interactuar con amigos, fueron dos veces más frecuentes entre los adolescentes (alrededor de uno de cada siete, o 14,8%) en comparación con los adultos (7%) y los adultos mayores lo mencionaron con menos frecuencia (2,3%).
La Dra. Netta Weinstein, profesora asociada de psicología en la Universidad de Reading y autora principal del artículo, dijo:
“Nuestro artículo muestra que los aspectos de la solitud, una forma positiva de describir el estar solo, son reconocidos en todas las edades como beneficiosos para nuestro bienestar.
Conclusión
Este estudio destacó los beneficios potenciales, así como los costos, de la solitud y cómo varían en tres grupos de edad.
Los adolescentes (de 13 a 16 años) tenían poco interés en la autonomía que ofrece la soledad, pero estaban interesados en sus oportunidades para sentirse competentes y experimentar el crecimiento personal. También eran menos propensos a sentir un bienestar interrumpido en la solitud y más propensos a experimentar un sentimiento de conexiones interpersonales durante ese tiempo.
Los adultos (de 25 a 51 años) se dedicaron a la soledad principalmente como un lugar de crecimiento personal y competencia donde podían concentrarse en el desarrollo de habilidades y sentirse efectivos y comprometidos. A diferencia de los adolescentes, pero al igual que sus mayores, los adultos estaban particularmente interesados en cosechar los beneficios de la autonomía en solitud. Muchos se sintieron conectados con otros, pero también son los más propensos de los tres grupos a experimentar un bienestar interrumpido en solitud.
Por último, los adultos mayores (59 a 85 años) estaban un poco menos interesados en la competencia y mucho menos en el posible crecimiento personal en la solitud. Pero estaban invertidos en autonomía, un espacio en el que podían sentirse autosuficientes y conectarse con ellos mismos, libres de la presión de los demás.
Hace unos 3.700 millones de años, el cráter Jezero de Marte era un tranquilo lago alimentado por un pequeño río que, tras un repentino cambio del clima, empezó a sufrir inundaciones súbitas y enérgicas que arrastraron grandes rocas desde decenas de kilómetros río arriba hasta el lecho del lago, donde aún permanecen.
Incorporada en el mástil del robot de la NASA, Perseverance, la cámara permitió observar en el suelo del planeta rojo el entorno del cráter Jezero y transmitir por satélite una base de imágenes. Estas primeras fotografías en alta resolución confirmaron lo observado desde la órbita.
En el cráter, de unos 35 kilómetros de diámetro, hubo un lago cerrado.
El escarpe al que el equipo científico se refiere como «Scarp a» se ve en esta imagen capturada por el instrumento Mastcam-Z del roverance el 17 de abril de 2021.
Lugar de aterrizaje del Perseverance
El cráter, que fue escogido como lugar de aterrizaje del rover después de que las imágenes de satélite mostrasen que este lugar era parecido a los deltas de los ríos en la Tierra, acaba de ser estudiado y las conclusiones se publican en la revista Science.
El estudio ha sido liderado por científicos de la NASA y del CNRS francés, y ha contado con la participación del investigador del Instituto de Geociencias (IGEO) Jesús Martinez-Frias.
Pruebas de un pasado muy diferente
«Estos estudios geológicos de las rocas y afloramientos en Marte realizados por Perseverance confirman su importancia para determinar los ambientes marcianos antiguos (paleoambientes) y para establecer sus relaciones con el agua y condiciones de habitabilidad», explica Martínez-Frías.
Para Benjamin Weiss, investigador del MIT y coautor del estudio «cuando miras las imágenes, «básicamente estás viendo este épico paisaje desértico. El lugar más desolado que se pueda visitar. No hay ni una gota de agua en ninguna parte y, sin embargo, están las pruebas de un pasado muy diferente. Algo muy profundo ocurrió en la historia del planeta».
Sedimentos depositados por el flujo de agua en un lago
El rover aterrizó en el suelo del cráter Jezero el pasado febrero, a poco menos de dos kilómetros de la parte occidental, pero mientras los ingenieros de la NASA comprobaban en remoto el funcionamiento de los instrumentos del rover, dos de sus cámaras, la Mastcam-Z y la SuperCam Remote Micro-Imager (RMI), capturaban imágenes de gran resolución del cráter y de un pequeño montículo conocido como Kodiak butte.
Cuando el rover las envió a la Tierra, el equipo científico del Perseverance de la NASA las procesó y combinó, y pudo observar distintos lechos de sedimentos.
La ubicación del vehículo Perseverance de la NASA (abajo a la derecha), así como el monte «Kodiak» (abajo a la izquierda) y varios bancos escarpados prominentes conocidos como escarpas, o escarpas, a lo largo del delta del cráter Jezero.
Los investigadores midieron el grosor, la pendiente y la extensión lateral de cada capa, y descubrieron que los sedimentos no habían sido depositados por el viento, sino por el flujo de agua en un lago, por inundaciones u otros procesos geológicos.
«Sin llegar a ningún sitio, el rover pudo resolver una de las grandes incógnitas, que era que este cráter fue una vez un lago. Hasta que realmente aterrizamos allí y confirmamos que era un lago, siempre fue una incógnita», reconoce Weiss.
Grandes rocas y cantos rodados
Cuando los investigadores observaron las imágenes del afloramiento principal, vieron grandes rocas y cantos rodados incrustados en las capas más jóvenes y superiores del delta; algunas medían hasta un metro de ancho y pesaban varias toneladas.
El equipo llegó a la conclusión de que estas enormes rocas debían proceder del exterior del cráter o de varios kilómetros río arriba y que fueron arrastradas hasta el lecho del lago por una inundación repentina que fluyó hasta 9 metros por segundo y movió hasta 3.000 metros cúbicos de agua por segundo.
Estas enormes rocas situadas en las capas superiores del delta son el material depositado más reciente, mientras que los cantos rodados reposan sobre capas de sedimentos más antiguos y mucho más finos, un indicador de que, durante gran parte de su existencia, el antiguo lago fue alimentado por un río que fluía suavemente.
Cambio climático secó el lago
Con el tiempo, el cráter sufrió repentinas inundaciones que depositaron grandes rocas en el delta y, después, un cambio climático –que no se sabe por qué fue originado–, hizo que el lago se secara. Durante los miles de millones de años siguientes, el viento erosionó el paisaje y creó el cráter que vemos hoy.
A medida que el rover explore el cráter, los científicos esperan descubrir más pistas sobre la evolución climática e hidrológica del planeta rojo porque, si Jezero fue un entorno lacustre, sus sedimentos podrían contener rastros de antigua vida acuática.
En su próxima misión, Perseverance buscará lugares para recoger sedimentos y muestras que enviará a la Tierra para que los científicos busquen biofirmas marcianas.