Radiografía argentina: calidad de vida en pueblos y ciudades

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La “Medición sobre Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades” es un estudio en gran escala que la Fundación COLSECOR realiza en Argentina. Se hizo en julio de 2021 con 1.567 casos efectivos. La muestra de localidades se diseñó en cuatro estratos no proporcionales, según tamaño de ciudad, con un mínimo de 363 casos y un máximo de 391 por estrato. Posteriormente se calibró la muestra según parámetros censales de sexo, edad y tamaño de ciudad.  La conclusiones son, también, grandes. 1 – Hay un deterioro de la calidad de vida comparada con 2020. En esto se achicaron o aplanaron las diferencias entre localidades con diferentes tamaños. ¿Qué refleja lo dicho? Indica que las percepciones sobre la calidad de vida, indiferentemente de la localidad, han sufrido un deterioro se viva donde se viva, sea en pueblos o ciudades. Ante la pregunta: “¿Qué tan satisfecha/o se siente con la calidad de vida en su localidad?”, los datos arrojados en el 2021, enfocándonos en el promedio nacional, daba cuenta que el 67% reflejó satisfacción total o parcial con respecto a la calidad de vida en su localidad, frente a un 79% en el 2020. 2 – Aunque esperable, resulta igualmente impactante: las mujeres tienen menos felicidad, menos optimismo, más tristeza, más preocupación, más stress, más intranquilidad, comparando los resultados de 2020 y 2021. Comparemos: un 60% de mujeres manifestó felicidad total o parcial frente a un 68% manifestado por los hombres; un 58% de las mujeres percibió optimismo total o parcial frente a un 71%  percibido por los hombres; un 31% de las mujeres expresó tristeza total o parcial frente a un 19% por parte de los hombres; un 59% de las mujeres presentó preocupación total o parcial frente a un 47% por parte de los hombres; un 52% de las mujeres declaró stress total o parcial frente a un 43% por parte de los hombres; dejando por último a la intranquilidad, donde un 51% de las mujeres reveló que sintieron intranquilidad total o parcial frente a un 43% por parte de los hombres. Las diferencias son elocuentes. 3 – Hay más tristeza en las ciudades grandes. Tomando como referencia la pregunta: “Pensando en el último mes, ¿Con qué frecuencia diría que se sintió triste?” en ciudades grandes, un 29% de tristeza; mientras que esta cifra se reduce, a medida que decrece el tamaño poblacional. En aquellas que comprenden entre 10.000 y 35.000 habitantes, por ejemplo, sólo un 16% han manifestado tristeza. En las grandes ciudades se registra mayor insatisfacción laboral y más inconformidad con ingresos. No hay diferencias en la satisfacción con la oferta educativa obligatoria en las diferentes localidades, aunque sí hay un deterioro con la mayor satisfacción corroborada en el 2020 respecto a la educación en todas las ciudades. Las ofertas comerciales y culturales arrojan mayor satisfacción si se comparan ciudades con pueblos y muchísimo más la conformidad con la oferta de especialidades médicas. No obstante, la satisfacción promedio sobre el funcionamiento de servicios públicos es bastante menor en grandes ciudades, así como la insatisfacción con el medio ambiente, la preocupación por las manifestaciones públicas y la preocupación por el tráfico. Ni hablar si se considera a la inseguridad donde hay enormes diferencias sobre su percepción. La inseguridad se percibe mayor que en el 2020 y además mucho más alta en grandes ciudades, bajando considerablemente en pequeños pueblos. La insatisfacción con respecto a la inseguridad en localidades pequeñas con menos de 10.000 residentes alcanza el 32% versus localidades con más de 100.000 habitantes que alcanzan el 71%. 4 –  Aumentó la potencialidad migratoria del país comparada a 2020 y ya no sólo es significativa sólo en jóvenes sino en adultos jóvenes también. El panorama migratorio ha sufrido un aumento con respecto al relevamiento realizado en el 2020. Ante la pregunta: “Si tuviera la posibilidad de irse del país ¿cuán probable sería que usted se vaya?”. Observando los datos arrojados en el 2021, el 52% afirmó que se iría o probablemente se iría, frente a un 46% en el 2020. Entre los jóvenes de 15 y 24 años de edad, quienes que se irían o probablemente se irían alcanza el 60% y en aquellos comprendidos en el rango etario de 25 a 39 años esta cifra se reduce al 59%. Entre aquellos comprendidos entre 40 y más de 59 años de edad, la chance migratoria desciende al 46%, dejando por último aquellos con más de 60 años de edad con el 48%, igualmente considerable. Otro dato es que se mantiene estable (y alto) es la potencialidad migratoria de ciudades grandes hacia las pequeñas. De acuerdo a los datos arrojados en el 2021, se reafirma que crece la tendencia potencial de los ciudadanos a vivir en lugares que no sean grandes urbes. Tras la pregunta: “Si pudiera mudarse a una localidad pequeña ¿cuán probable sería que se mude?”, el 54% de quienes viven en grandes ciudades afirmó que se iría o probablemente se iría, frente a un 53% en el 2020. 5- Bajó la participación en instituciones: clubes, cooperadoras, asociaciones, grupos sociales o religiosos (salvo en pueblos pequeños). Sin embargo, ha crecido algo la participación política. El involucramiento de ciudadanos en instituciones, clubes, grupos sociales o religiosos es trascendental en términos de participación ciudadana. Sin embargo, un hallazgo significativo en el último relevamiento realizado en el 2021 es que se ha visto reducido la intervención en ellos. Tomando en cuenta los promedios nacionales, un 19% ha participado en clubes en el 2021, frente a un 33% en el 2020, un 16% ha participado en asociaciones escolares o de padres frente a un 28% del 2020, un 6% ha participado en cooperativas frente a un 10% en el 2020, un 21% ha participado en grupos religiosos este año, frente a un 27% del 2020. Sin embargo, ha crecido la participación en organizaciones políticas con un 19% frente a un 17% del 2020. Y cerca de un 15% ha participado de algún acto de protesta. Se registra más actividad a medida que crece el tamaño poblacional. Protestar es un componente esencial de toda democracia que involucra derechos fundamentales como peticionar a las autoridades y expresarse en libertad. Frente a la consulta, “En los últimos meses ¿algún miembro de su hogar ha participado en actos de protesta, marchas o manifestaciones por desacuerdo con la acción de gobierno?”, el promedio nacional arrojo un 15% de positividad. Sin embargo, si desagregamos el dato por tamaño poblacional, se registra más actividad a medida que asciende la cantidad de habitantes. Dentro de las acciones políticas, la firma de alguna petición involucra a un tercio de la población. Lo mismo la queja en redes sociales. Dentro de la esfera política, la acción política por parte de la ciudadanía es un derecho fundamental. Frente a la consulta, “En los últimos meses ¿algún miembro de su hogar ha firmado una petición en alguna plataforma digital?” el 32% respondió de manera afirmativa. El mismo caso, frente a la pregunta “En los últimos meses ¿algún miembro de su hogar ha participado o se ha quejado activamente en redes sociales?” el 36% respondió de manera afirmativa. Un dato: la mayor actividad en ambas preguntas se da con personas con mayor nivel educativo. 6 – La solidaridad es más valorada que la libertad y que el “sálvese quien pueda”. También es mayor que la autoridad. La solidaridad es un sentimiento basado en intereses comunes o la incesante búsqueda de la sociedad de actuar como un todo. En el relevamiento realizado en el 2021, cuando se consultó “En el día a día de la pandemia, priorizo la solidaridad y el bienestar general”, el promedio nacional arrojo una cifra de conformidad del 77%. Contrariamente, se consultó, “La pandemia impone a todos, una situación de “sálvese quien pueda”, arrojando un promedio nacional de conformidad del 36% y “En el día a día de la pandemia, priorizo la autonomía y la libertad personal” con un promedio nacional de conformidad del 46%. ¿Qué nos indican los datos arrojados? A pesar de estar viviendo un contexto pandémico, el sentimiento de cooperativismo, solidaridad y bienestar colectivo se destacó por sobre la autonomía y las libertades personales. Incluso cuando se mide a estos conceptos en una escala del 1 al 10, la solidaridad promedia 9 puntos, la libertad 8 y la autoridad 7. Estos valores cobran más sentido si se considera que también bajó la confianza tanto en el estado como en el mercado. Bajó la colaboración social para resolver algún problema comunitario en las ciudades, pero sigue siendo muy alto a medida que desciende el tamaño poblacional.

«Perseverance» examina las primeras muestras de suelo marciano

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El explorador robótico Perseverance logró recolectar dos muestras de suelo marciano. Tras el análisis inicial, Nasa informó que provienen de rocas, probablemente de origen volcánico, y que contienen toques o pizcas de sales que pueden retener burbujas de agua antigua y que darían pistas de cómo se formó esa área, su historia de agua y si alguna vez hubo vida allí.

“Este es un gran lugar para explorar hábitats antiguos, es un gran lugar para buscar vida. Como una ventaja adicional, justo fuera del borde del cráter Jezero se encuentran algunas de las rocas más antiguas y mejor expuestas en Marte de un período de tiempo incluso mil millones de años antes», destacó Bethany Ehlmann, investigadora del Laboratorio de Propulsión Jet de la Nasa. Se prevé que el Perseverance continúe recolectando muestras de roca y del suelo, y las deposite en tubos del tamaño de lápices. Posteriormente, si todo sale según lo planeado, en 2028, un rover de la Agencia Espacial Europea amartizará en Marte, recogerá las muestras y las traerá de vuelta a nuestro planeta sobre el año 2031. El doctor Scott Hubbard, profesor de la Universidad de Stanford, destacó que “este es un gran paso en lo que la comunidad científica ha querido durante más de 50 años, que es traer muestras del planeta rojo. El primer intento fue una decepción, pero Marte siempre te sorprende”.

El gobierno nacional levanta y flexibiliza restricciones sanitarias

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El Gobierno nacional dictó el DNU N° 678/2021 para «disponer medidas preventivas generales y regular la realización de las actividades de mayor riesgo epidemiológico …, en el marco de la pandemia». Entre las medidas figura que no será necesario el uso de tapabocas, siempre que sea al aire libre y cuando se circule a más de dos metros de distancia de otras personas. La nueva flexibilización será tendrá vigencia desde el 1° de octubre hasta el 31 de diciembre de 2021. También se regularizan los viajes de egresados o similares, siempre que cuenten con autorización de las jurisdicciones provinciales. Las actividades en discotecas, locales bailables o similares que se realicen en espacios cerrados, podrán utilizar, como máximo, el 50 por ciento de la capacidad autorizada.

Los detalles del nuevo DNU

?Sigue vigente la necesidad de mantener distancia social (de al menos dos metros entre las personas) y el uso de tapabocas en espacios compartidos cerrados y abiertos, pero ya no será necesario cuando se circule al aire libre a más de dos metros de distancia de otras personas. ?Para reducir la circulación del coronavirus continúa siendo necesario ventilar los ambientes en forma adecuada y constante e higienizarse las manos frecuentemente. ?Todas las actividades deberán realizarse según los protocolos y las recomendaciones e instrucciones de las autoridades sanitarias nacional, provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ?En ningún caso podrán circular las personas que revistan la condición de “caso confirmado”, “caso sospechoso” o “contacto estrecho” de COVID-19. ?Se autorizará la realización de actividades de mayor riesgo epidemiológico y sanitario que deberán cumplir, además de los protocolos de las autoridades sanitarias, con ciertas condiciones. -Los viajes grupales de egresados y egresadas, de estudiantes o similares, deberán contar con autorización de las jurisdicciones provinciales de destino y permanencia; todas las personas integrantes del contingente deberán contar con un test de antígeno negativo al embarcar; al regreso deberán realizar un test de antígeno previo al abordaje del transporte de regreso. En caso de resultar positivo alguno de los tests se coordinará con las autoridades locales para el aislamiento de los casos y sus contactos estrechos. Además, aquellas personas que no cuenten con esquema completo de vacunación 14 días previos al inicio del viaje, deberán realizar un aislamiento de siete días y, por su cuenta, un nuevo testeo que deberá ser informado al Sistema Nacional de Vigilancia por el laboratorio. El control de la realización del testeo estará a cargo de la empresa de viajes. -En los viajes grupales de jubilados y jubiladas todo el contingente deberá presentar esquema de vacunación completo ocurrido por lo menos 14 días previos al inicio del viaje. -Las actividades en discotecas, locales bailables o similares que se realicen en espacios cerrados, podrán utilizar, como máximo, el 50 por ciento de la capacidad autorizada. Además, deberán requerir a quienes concurran esquema completo de vacunación ocurrido al menos 14 días antes. -En el caso de los salones de fiestas, alternativamente al esquema de vacunación, podrán solicitar un test diagnóstico negativo realizado con una antelación no mayor a 48 horas. -Los eventos masivos de más de mil personas en espacios cerrados podrán utilizar, como máximo, el 50 por ciento de la capacidad autorizada y deberán requerir el esquema de vacunación completo o al menos una dosis de vacuna más test diagnóstico negativo. Si el evento se realiza al aire libre podrán deberán requerir a las personas concurrentes mayores 18 años que cuenten con al menos una dosis de vacuna aplicada. ?Los gobiernos provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podrán establecer medidas sanitarias temporarias y focalizadas adicionales con la finalidad de contener los contagios por COVID-19. ?Las actividades económicas, industriales, comerciales, de servicios, turísticas, religiosas, culturales, deportivas, recreativas y sociales deberán realizarse cumpliendo un protocolo de funcionamiento aprobado por la autoridad sanitaria nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ?Los empleadores y las empleadoras deberán garantizar las condiciones de higiene y seguridad establecidas por la autoridad sanitaria para preservar la salud de los trabajadores y las trabajadoras. ?Solo estarán dispensados del deber de asistencia al lugar de tareas, con carácter excepcional, los trabajadores y las trabajadoras a los que comprende el artículo 3°, incisos V y VI, de la Resolución 627/20 del Ministerio de Salud, es decir, personas con inmunodeficiencias: congénita, asplenia funcional o anatómica (incluida anemia drepanocítica) y desnutrición grave, VIH dependiendo del status y personas con medicación inmunosupresora o corticoides en altas dosis; pacientes oncológicos y trasplantados: con enfermedad oncohematológica hasta seis meses posteriores a la remisión completa, con tumor de órgano sólido en tratamiento y trasplantados de órganos sólidos o de precursores hematopoyéticos. ?Se establece la presencialidad en el trabajo para las y los agentes de todas las jurisdicciones, organismos y entidades de la Administración Pública Nacional. ?Las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires deberán realizar, en forma conjunta con el Ministerio de Salud de la Nación, el monitoreo de la evolución epidemiológica y de las condiciones sanitarias. ?Se prorroga hasta el día 31 de octubre de 2021 inclusive, la vigencia del Decreto N° 274/20, y sus sucesivas prórrogas. Quedan exceptuadas de la prohibición de ingreso establecida en el artículo 1° del decreto precedentemente citado, las personas nacionales o residentes de países limítrofes, siempre que cumplan con las indicaciones, recomendaciones y requisitos sanitarios y migratorios para el ingreso y permanencia en el país establecidos o que se establezcan en el futuro. ?Sin perjuicio del citado decreto se podrán establecer excepciones a las restricciones de ingreso al país con el objeto de implementar actividades que se encuentren autorizadas o para las que requieran autorización los Gobernadores o las Gobernadoras o el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para ello, las autoridades locales deberán presentar un protocolo de abordaje integral aprobado por la autoridad sanitaria provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que cumplir las recomendaciones e instrucciones de la autoridad sanitaria nacional, la que deberá intervenir y expedirse. ?A partir del 1° de noviembre de 2021, se restablece el ingreso al territorio nacional de extranjeros no residentes, siempre que cumplan con los requisitos migratorios y sanitarios vigentes o que se establezcan en el futuro. El mismo se realizará por los corredores seguros establecidos en los términos del artículo 16 del Decreto N° 260/20 ?El Jefe de Gabinete de Ministros puede suspender o modificar las normas previstas, de acuerdo a la evaluación del riesgo epidemiológico y sanitario y del avance de la vacunación contra la COVID-19, previa intervención de la autoridad sanitaria nacional.   ?El Ministerio de Salud definirá los corredores seguros aéreos, marítimos, fluviales y terrestres, determinando los puntos de entrada al país, trayectos o lugares que reúnen las mejores capacidades para responder a las necesidades sanitarias y epidemiológicas, los cuales serán notificados a las autoridades competentes para su implementación. Mientras esté vigente la prohibición de ingreso al territorio nacional de personas extranjeras no residentes en el país, la Dirección Nacional de Migraciones podrá autorizar el tránsito vecinal fronterizo cuando se verifiquen las condiciones epidemiológicas y los requisitos que la autoridad sanitaria nacional considere necesarios.

«Abran paso a una vacuna argentina» – 3° parte

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(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí) 4. ¿Aún vale la pena una vacuna enteramente nacional? Llevamos gastados en importaciones inseguras más de 1661 millones de dólares. Licenciar una fórmula propia en fase 2/3 saldría aproximadamente 24 millones de dólares. En la fase 2/3 del prototipo de “la Cecilia” se testeará como vacuna de refuerzo y de resguardo ante cambios del virus. Y mostrará –o no- su eficacia. Con pocos argentinos no vacunados como se espera tener en otoño de 2022 y una circulación viral difícil de predecir, no tendría sentido realizar las inmensas pruebas de fase 3 de 2020. Es más, será imposible. Aquellas fases 3 se hicieron con estudios de entre 30.000 y 60.000 voluntarios sanos “a doble ciego”. Esto ya se explicó mil veces, pero ahí va de nuevo: se dividía al grupo total en dos cohortes, la “vacuna” y la “control” y se asignaban sus miembros al azar. Ningún voluntario sabía en cuál subgrupo había caído hasta terminada la prueba. Todos eran inyectados, los de la “cohorte vacuna”, con la fórmula, los del grupo control, con solución salina. Pero nadie (ni los profesionales en contacto con los voluntarios) sabían qué le toco a quién. Y de eso se trata: de eliminar el efecto protector de la esperanza en el medicamento. Existe, y logra torcer mucho las cifras. Luego se esperó a que se enfermaran una cifra cercana al centenar, lo que supone que, con una letalidad de alrededor de entre el 2 y el 4% como la del Covid-19 en 2020, murieron unos cuantos. Ciencia despiadada, pero en 2020 no había nada mejor. Al llegar al número de enfermos y muertos considerado matemáticamente “de corte”, se levantaba el secreto para ver si los enfermos se habían agrupado mayormente en “el grupo control”, el que había recibido placebo y no vacuna. El grupo vacunado, en cambio, debía estar estadísticamente más libre de enfermedad sintomática, de casos graves y de muertes. La comparación numérica entre ambos grupos daba porcentajes de eficacia bastante indiscutibles, máxime si los estudios eran de decenas de miles e incluían población especialmente vulnerable, como mayores de 50. En junio o julio del año pasado, la circulación viral era tan bestial que una fase 3 se terminaba en dos meses: en el mundo no había casi nadie vacunado, sólo algunos curados con algo de resistencia a reinfección. Una prueba de éstas con 30.000 argentinos en 2020 habría salido unos U$ 180 millones. Aquí suena a muy caro, pero para las “Big Pharma”, era un regalo. De modo que acudieron a hacer parte de sus fases 3 Pfizer, Sinopharm, Sinovac y Johnson & Johnson: el costo argentino era bajo y la circulación viral, alta. Alguien negoció MUY mal por la Argentina, porque a cambio del favor no recibió compensación alguna en forma de certezas de provisión, o buenos precios de entrega. No faltan quienes celebran el respeto internacional que inspiramos como cobayos “con onda”. Aún así, en 2022 casi no habrá compatriotas sin su doble pinchazo. En cuanto a la circulación del virus, para estimar cuánto durarán las fases 3 de nuevas vacunas argentinas, es bastante impredecible: depende de futuras mutaciones del virus, que no ha dado sus planes a publicidad. Incluso sin estar acorralado en absoluto (hay 4800 millones de humanos a espera de su primera vacuna), el SARS CoV2 viene dando pruebas de reinventarse rápido. Es un Houdini, como el virus gripal: va camino de volverse un gran escapista. Por ello, la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica) podría aprobar fórmulas argentinas que simplemente susciten una respuesta potente de anticuerpos en 4000 personas, todas ellas ya portadoras de otras vacunas. En el nuevo panorama, una medición de eficacia se vuelve muy económica. La UNSAM recibió $ 60 millones (pesos, no dólares) de la Agencia I+D+i (un ente autárquico de promoción tecnológica en el área del Ministerio de Ciencia, MinCyt). “La Agencia”, como se la llama en el ambiente, otorgó partidas equivalentes para las vacunas ArgenVac de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y a la de la Fundación Instituto Leloir. Esta plata a lo sumo permite completar los estudios preclínicos y entrar a la fase 1, o “de seguridad”, sobre 100 voluntarios sanos. De ahí en más, los costos se disparan. A U$ 6000 (dólares, no pesos) por voluntario, pero con el valor del peso en picada, el subsidio de La Agencia a fecha de hoy cubre la mitad de una fase 1. Para una fase 2/3 completa y licenciar “la Cecilia” se estima una factura de U$ 24 millones. Dólares, quede claro. Hace casi un año que hay un industrial farmacológico calentando motores y listo a producir “la Cecilia”: el laboratorio Pablo Cassará. 4. Competidores nacionales, segundo y tercer pelotón   La CoroVacx G.3 de la Fundación Instituto Leloir (FIL) terminó sus ensayos de pre-fase y está lista para estudios de seguridad. Los frasquitos sugieren que el fabricante podría ser Inmunova, una empresa incubada en la UNSAM con mayoría accionaria del grupo INSUD. El MinCyt repartió, imparcial, otros dos óbolos equivalentes, de 60 millones de pesos, a dos vacunas argentas que vienen remando detrás de “la Cecilia”. Son las fórmulas de la FIL (Fundación Instituto Leloir) y la de la UNLP (Universidad Nacional de la Plata). Pero hay un tercer pelotón: con las propuestas de la Universidad Católica de Córdoba, la Universidad Nacional del Litoral y el INTA Bariloche, la lista de aspirantes podría llegar a 6. La de la FIL es una vacuna a vector viral recombinante, es decir de 2da generación: es la más compleja entre las nacionales. Se parece a la AstraZeneca, pero intenta ser suficientemente eficaz con una única dosis, como trataron la yanqui Johnson & Johnson y la china CanSino (y alcanzaron un 66,3 y un 65,7%). Superar –y mucho- el 70% a monodosis no es imposible. Lo logró la Sputnik-V: un estudio sobre 186.581 mayores entre los 60 y los 79 años del MinSal de la Provincia de Buenos Aires indicó una efectividad del 78,6% para evitar casos de COVID-19, del 84,7% para evitar las muertes y del 87,6% para reducir hospitalizaciones. Impresiona bastante, pero con una sola dosis de Sputnik-V estás mejor que con dos de AstraZeneca… (ver aquí). Nihil obstat, conseguir la 2da dosis de la Sputnik-V sigue siendo un problemazo: los rusos no entregan. Y como posible sustituto, la CoroVaxG.3 podría encontrar un nicho inicial: usa el mismo adenovirus vector. La vacuna de la FIL tendría un fabricante (?) externo, Vaxinz, cuya página de internet muestra un “start-up” organizado para la ocasión en Los Angeles, EEUU, con una filial en San Pablo, Brasil, 4 empleados y al parecer sin instalaciones industriales propias. Lo que desconcierta no poco, porque al dar la noticia de terminación de sus estudios preclínicos, la FIL publicó una foto de dosis con el marbete de Inmunova, una empresa de Insud incubada en la UNSAM, la misma que el año pasado logró la aprobación del suero equino hiperinmune como terapia de Covid-19 sintomático entre leve y agudo. Este suero ya se usó con efectividad en al menos 20.000 pacientes desde su aprobación por la ANMAT, lo que certifica una empresa chica pero real. Esas diferencias importan. En AgendAR llamamos “argentinas” a las vacunas diseñadas, aprobadas y fabricadas íntegramente en el país y por empresas nacionales. Y no lo hacemos por patrioteros sino por cautelosos. Porque ni la AstraZeneca “made in Garín” pero terminada en México se consigue fácil, ni tampoco llega en cantidades que muevan el amperímetro la Sputnik-V fabricada en Rusia, pero terminada en Pilar. No es argentino todo lo que dice serlo. El que se quemó con leche, ya se sabe… Un posible lugar de fabricación de la fórmula de la FIL sería la propia mAbxience, cuando haya terminado su contrato con la fundación Slim y AstraZeneca, cuya fecha de expiración ignoramos. No sería de asombro. El grupo Insud viene copando todos los wings de la pandemia de Covid-19 en Argentina: así como “in illo tempore” todos los caminos conducían a Roma, hoy todo debe pasar por Garín. Para lo cual Insud ha mostrado no poco lobby en el MinSal. En días menos tranquilos para el Dr. Ginés González García, cuando todavía encabezaba el MinSal, salía en fotos con el Dr. Hugo Sigman, dueño de Insud. Eso es raro: Sigman se resigna a la fama como Ud. o yo al dentista. Nunca quiso ser un Steve Jobs, un Jeff Bezos o un Elon Musk de la biotecnología. Es un zar de bajísimo perfil, que emplea a más de 8000 personas en 40 países y sabe desplegar sus generales, y estos sus espadas.   La Mgra. Sonia Tarragona, jefa de gabinete del MinSal Sonia Tarragona es economista con una maestría en salud pública, docente de la UNLP en lo mismo, ex subsecretaria de medicamentos del MinSal y hoy su Jefa de Gabinete (es decir, es la número 2 de ese ministerio). Es una experta del riñón de la Fundación Isalud, de Ginés González García, pero dirigió también la Fundación Mundo Sano, de la Dra. Silvia Gold, esposa de Hugo Sigman. Y con Vizzotti apagando incendios, Tarragona decide si una vacuna nacional entra en estudios de fase o muere archivada. Es temida. Bagó, por su parte, como ya se explicó, es socia de Insud en Biogénesis, la mayor productora de vacunas antiaftosa del mundo. Y Biogénesis Bagó, mAbxience y Sinergium Biotech distan una de otra un minuto a tranco de garinense a pata. Razón por la que tampoco asombra que otra vacuna argentina en gateras, la del médico, veterinario y virólogo Sebastián Pappalardo, responsable del Laboratorio de Nanomedicina Veterinaria de INTA Bariloche, ya venga de la mano de Bagó. Los virólogos criollos con vacunas propias ven luz en Planeta Garín, tocan timbre y se asocian, buscando el único padrinazgo local tan robusto como para capear un proceso de licenciamiento en la ANMAT, la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica. La ANMAT fue creada durante la primera presidencia del difunto Carlos Menem con el mandato legal de aprobar automáticamente (sic) todo medicamento que haya alcanzado el licenciamiento de la Food and Drug Administration (FDA) de los EEUU. Extrañamente, la FDA no aprueba automáticamente todo aquello que la ANMAT licencia. Por MUY distintas razones, ni la FDA ni Menem nos explicaron por qué. Es fama que en nuestra agencia reguladora, por timidez de los funcionarios a poner el gancho en novedades demasiado nativas, las carpetas correspondientes se cubren de polvo. Salvo que te ayude alguien con mucho plumero. Y en “Planeta Garín” sobra. El panorama en la competencia argentina por licenciar es éste: los $ 60 millones del MinCyt son un empujón, pero el único ministerio con bolsillos y autoridad para hacerte entrar en pruebas de fase es el de Salud, que hasta hoy no puso un centavo en ninguna fórmula nacional ni dio luz verde a nadie para iniciar ensayos de fase en la ANMAT. Razón por la cual lo disponible hoy es todo importado, razón por la cual sigue siendo bastante indisponible. El segundo pelotón de aspirantes a fabricar vacunas argentinas contra el SARS CoV2 se cierra con la ArVac de la UNLP. Es una fórmula de primera generación, como “la Cecilia”. Funciona a fracciones llamadas RBD del antígeno Spike. RBD significa “receptor binding domain”, y designa a secuencias de aminoácidos muy resistentes a deriva genética del SARS CoV2. En cortito: no cambian. Es entendible que cambien poco, porque son los puntos con que el antígeno Spike reconoce la proteína ACE 2, su garfio de abordaje en las células humanas a infectar. Y como garfio, está muy optimizado por la evolución. Se encastra en la ACE2 con un encaje llave-cerradura. La ACE2 a los humanos nos sirve para otras cosas, pero el virus SARS CoV2 ha logrado explotarla como puerta trasera.   Otra imagen del antígeno viral Spike. La gente curada de covid suele tener anticuerpos contra 3 regiones de esa proteína: anti-RBD, anti-NTD y anti-S2. Las vacunas como las de la UNSAM o la UNLP pueden usar estos 3 antígenos, el S2, el NTD y el RBD, pero el último es el más invariable y por ende el más factible de atajar futuras mutaciones virales. Las RBD son garfios moleculares poco mejorables. Tanto así que, por la continua deriva genética del virus SARS CoV2 y el tamaño global de la pandemia, el RBD desarrolla millones de variaciones nuevas. Pero en su inmensa mayoría funcionan peor y quedan descartadas por el triunfo reproductivo de las variedades más competitivas. Darwin puro. “La Cecilia” de la UNSAM y la ArVac de la UNLP te inyectan fracciones RBD, es decir partes de una parte casi invariable del virus. Son fragmentos de proteína elegidos por su capacidad irritante. No son genes: no contienen ni transportan información. Son vacunas no codificantes. Pero acompañadas por un coadyuvante “polenta”, esas fracciones RBD levantan una respuesta enérgica de anticuerpos segregados por los linfocitos B del sistema inmune. También activan, al parecer, los linfocitos T “asesinos” (que matan a las células infectadas) y las “de memoria”, que facilitan una respuesta rápida de toda la orquesta inmune en caso de re-infección. En el caso de la vacuna platense, las fracciones RBD están combinadas con nanopartículas producidas por el equipo del Dr. Omar Azzaroni del INIFTA (Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas, de la UNLP y el CONICET). El resultado permitiría una administración doble: o por inyección, o por aspiración, a través de las mucosas nasales. La idea del elenco de la UNLP se parece un poco al de una vacuna yanqui aún no licenciada, la Novavax. La administración nasal abarataría mucho cualquier campaña vacunatoria. Habrá que fabricar las decenas de miles de litros de la fórmula, en una u otra presentación, pero no sabemos qué laboratorio lo hará. De todos modos el Dr. Guillermo Docena, del IIF (Instituto de Investigaciones Inmunológicas y Fisiopatológicas) estima que terminar la fase preclínica e iniciar estudios de fase con humanos le insumirá al menos 18 meses (ver aquí). Seguramente Docena y Azzaroni están pensando en algún fabricante, pero no indicaron cuál ni apuntan a un precio, por ahora. Lo seguro es que vivir de importaciones resulta más caro. Basta mirar los contratos que firmó el MinSal (disponibles aquí). Los proveedores son AstraZeneca, el RDIF (Fondo Ruso de Inversión Directa), el Serum Institute de la India, Sinopharm, Moderna, CanSino (una vacuna china poco mentada en estos pagos) y Pfizer. Suman hasta ahora U$ 1.661.022.520,00 sin los fletes. Repetido en letras para disipar dudas: algo más de mil seiscientos sesenta y un palos verdes. Ahora Ud., lector/a, acaba de comprender que gastar 24 palos verdes en tener al menos UNA vacuna propia no es tan caro. Algunos dólares de la parva que estamos exportando al Reino Unido, Suecia, Rusia, la India, China, Estados Unidos y Alemania podrían quedar aquí.

(concluirá mañana)

Daniel E. Arias

Salud en deuda: los controles cardiológicos todavía no alcanzan los niveles previos a la pandemia

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Las consultas por emergencias, internaciones, operaciones y controles de enfermedades cardiovasculares disminuyeron durante 2020 y principios de 2021 como consecuencia de la pandemia de coronavirus. Si bien se están recuperando, aún no alcanzan los niveles pre pandémicos, por lo que especialistas convocan a «retomar los cuidados del corazón».

«La cuarentena y el confinamiento impuestos por la pandemia de Covid-19 más el temor de la gente al contagio se tradujeron no sólo en un abandono de las consultas programadas al médico, sino que también contribuyeron al empeoramiento de algunos factores de riesgo», señaló a Oscar Mendiz, director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Fundación Favaloro, y jefe del Departamento de Cardiología Intervencionista. Según un relevamiento realizado por la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina y la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento (Adecra+Cedim), durante abril y mayo de 2020 disminuyeron 74% las consultas por emergencias, 73% por cirugías generales y 62% por anginas de pecho o síndromes coronarios agudos. También se redujo 46% la cantidad de personas que ingresaron por accidentes cerebrovasculares (ACV) y 16% las prestaciones de quimioterapia y radioterapia.
«Todavía hay algunas actividades que están por debajo si se compara con 2019: por ejemplo, en las internaciones generales»
«Estas estadísticas se fueron recuperando pero todavía hay algunas actividades que están por debajo si se compara con 2019; por ejemplo, en las internaciones generales», describió Mendiz, uno de los profesionales que asesoró en la página de consulta gratuita cuidandotucorazon.com El especialista señaló que «esta disminución de consultas y llamadas al servicio de emergencia han aumentado en todo el mundo la mortalidad cardiovascular y, más aún, los pacientes que llegaron al hospital tuvieron una mortalidad mayor que los que se habían internado en igual periodo del año previo, lo que significa que llegaron tarde». «Pero más allá de los que ya fallecieron por llegar tarde, la falta de controles de las patologías crónicas –sobre todo de las que tiene gran mortalidad como la estenosis valvular aórtica severa– seguramente van a tener impacto a largo plazo», agregó. Mendiz advirtió que mucho más de lo que suceda con el control de los factores de riesgo, como los pacientes que aumentaron su peso, que no controlaron su hipertensión, colesterol o diabetes, «van a tener una afectación en sus órganos que no podemos todavía cuantificar, pero que sabemos que tendrá un impacto en cantidad y calidad de vida por muchos años». En el mismo sentido, el cardiólogo Mario Boskis, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), señaló que «no hay duda que la pandemia generó un trastorno importante en nuestro estilo de vida alterando nuestras rutinas, lo que llevó en muchos casos a descuidar nuestra salud cardiovascular». «La enfermedad cardiovascular en Argentina (y en el mundo) es la primera causa de muerte y produce cerca de cien mil fallecimientos anuales», agregó este experto. «No sólo concurrimos menos a las consultas médicas preventivas, ya sea por el aislamiento obligatorio o por el temor a contagiarse, sino también dejamos de hacer actividad física y descuidamos hábitos alimentarios», coincidió el especialista, quien advirtió que «si bien no hay datos unificados a nivel nacional, desde la SAC se estimó una caída cercana al 50% en la internación en Unidad Coronaria en hospitales públicos y privados entre el inicio de la pandemia y junio de 2020». «No concurrir a una guardia ante la presencia de síntomas lleva a la posibilidad de que estos pacientes puedan fallecer fuera del ámbito hospitalario, lo que genera un exceso de muertes que se podrían haber evitado con la consulta», añadió. Consultas pre pandemia Juan Furmento, jefe de Emergencias del Instituto Cardiovascular (ICBA), detalló que en relación al período prepandemia actualmente están atendiendo 10% menos de consultas en guardia. «Sin embargo, el porcentaje de pacientes que se internan pasó del 9 al 20%, lo que indica una mayor gravedad de las consultas«, precisó. Juan Pablo Costabel, jefe de Unidad Coronaria de la misma institución, alertó que «si bien esta situación (el descenso de consultas y controles) se ha ido recomponiendo en los últimos meses, todavía no llegamos a los niveles prepandemia, lo que nos impulsa a insistir con la concientización sobre el cuidado del corazón». Según la Federación Argentina de Cardiología (FAC), entre 2000 y 2010 se había logrado reducir un 22% la mortalidad cardiovascular en Argentina «gracias a la implementación de programas de prevención, diagnóstico con avanzadas técnicas de imagen cardíaca y un óptimo y renovado intervencionismo cardiovascular». «Estos avances se vieron afectados por la pandemia de Covid», indicó Eduardo Perna, presidente de la FAC, y enfatizó que «los servicios de emergencia de los centros de salud están preparados para atender pacientes con la protección necesaria» y alentó a la población a no dejar de realizar una consulta por pensar que se va a contagiar. En este sentido, Boskis también alentó a retomar controles: «Con la disminución de casos de Covid-19 en Argentina y el relajamiento de las restricciones, se vislumbra la posibilidad de entrar, con mucha cautela, a una nueva normalidad; mientras tanto, actuemos responsablemente, manteniendo las medidas de cuidado e incluyendo a nuestro corazón en ellas». Pero más allá de volver a las consultas y controles, muchas personas también se encuentran retomando la actividad física, para lo cual Analía Aquieri, cardióloga del Departamento de Cardiología del Hospital de Clínicas, recomendó «realizar controles clínicos cardiológicos». Entre las situaciones que se presentan hoy en los consultas, Aquieri describió que «es frecuente que nuestros pacientes nos refieran palpitaciones; muchas veces este síntoma no se traduce en un problema grave de salud, pero debemos tener en cuenta que puede estar asociado a una secuela post Covid-19, e investigar mediante estudios específicos».

Embraer presentó su nuevo turbohélice. La oportunidad que perdió Argentina

Embraer, el fabricante aeronáutico brasileño, presentó a las compañías estadounidenses su nuevo turbohélice en el mercado con menos asientos de los que fueron anunciados al público.

La inédita aeronave aún sin nombre que llevará el fuselaje de los populares E-Jets, con configuración de alas y motores similares al del CBA-123, representa un movimiento muy importante deEmbraer, que busca reemplazar con este modelo a los primeros ERJ, precisamente al E135 y al E145. El ERJ representa uno de los hitos históricos de Embraer, ya que gracias a ese modelo, el fabricante había logrado ingresar de lleno en el mercado norteamericano, el más grande de la aviación global regional. En aquel momento, la aeronave fue fabricada para ese tipo de mercado, con un máximo de 50 asientos, ya que había un tope de peso que le impedía superar ese número y que existía un acuerdo definido por los sindicatos de pilotos, en el cual estaba dictaminada esa cantidad como límite. En rutas menos densas y sin un reemplazo muy claro, todos los ERJ-135/145 y sus competidores canadienses CRJ-100/200 siguen operando al día de hoy. Se trata de aeronaves de los años 90, con proyectos compartidos de jets ejecutivos y que ya demuestran a flor de piel el paso de los años. Por consiguiente, Embraer busca que su nuevo turbohélice sea la perfecta elección natural para la renovación de cualquier flota. La presentación formal en Estados Unidos se dio este lunes 27, en la reunión anual de la Asociación Regional de Aerolíneas de EE.UU.: La idea principal es la de seguir gran parte de la estrategia del competidor: tomar una aeronave de 70 asientos y reconfigurarla a 50, cumpliendo de igual forma con las clausulas del gremio de pilotos que limitan a las unidades por categoría de capacidad.

Nota de AgendAR:

Este avión es la versión actual del Embraer/FMA CBA 123 Vector. Un avión turbohélice diseñado en los ’80 para servicios regionales, que podía llevar hasta 19 pasajeros. Fue desarrollado por un consorcio entre Embraer y la entonces Fábrica Militar de Aviones, FAdeA. Por eso lleva «CBA» en su nombre, las siglas de «Cooperación Brasil-Argentina». El avión fue uno de los turbohélice más modernos de su tiempo, que incluía novedades tecnológicas en cuanto a aviónica, aerodinámica y propulsión. La única diferencia estructural entre estos aviones separados por tres décadas son las turbohélices en posición «puller», en lugar de «pusher». Si ahorran suficiente combustible, este diseño va a andar muy bien en cabotaje entre aeropuertos de ciudades chicas y medianas. Conceptualmente es algo muy nuevo: bajarse del motor turbofan al turboprop, del alto consumo de combustible al ahorro, de los 900 km/h a los 600 de velocidad crucero, y del esquema «hub & spoke», con grandes aeopuertos de transbordo, a los viajes punto a punto entre aeropuertos chicos. Lo que enfurece a quienes quieren una industria aeronáutica argentina es que el CBA 123 se hizo en sociedad entre el Área de Materiales de la FAA y Embraer. Había dos prototipos recorriendo ferias aeronáuticas, y centenares de pedidos de informes por parte de aerolíneas chicas. Era revolucionario entonces por el precio del combustible, y vuelve a serlo hoy por el impacto de emisiones de gases invernadero y la saturación de los trasbordos, y sus esperas. Bastó que coincidieran Fernando Collor de Melo en Brasil y Carlos Menem en Argentina para archivar el proyecto. Ahora Embraer lo reflota sola: ya no nos necesita.

«El mundo desperdicia 17% de los alimentos que produce, mientras 811 millones de personas sufren hambre»

La falta de alimentos, el hambre y la desnutrición afectan a todos los países del mundo, alerta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), haciendo un llamado urgente a reducir la cantidad de alimentos que se desperdician.

De acuerdo con datos de la FAO, 931 millones de toneladas o el 17% de los alimentos que se produjeron en 2019 acabaron en la basura de las familias, los comercios minoristas, los restaurantes y otros actores del rubro de la alimentación. En tanto, hoy 811 millones de personas padecen hambre y 132 millones enfrentan inseguridad alimentaria y nutricional, debido a la pandemia de COVID-19. En términos de dinero, la pérdida de alimentos anual se estima en 400.000 millones de dólares. Asimismo, la FAO recalcó que los alimentos que no se consumen suponen un desperdicio de recursos como la tierra, el agua, la energía, el suelo, las semillas y otros insumos utilizados para su producción.
El 17% de los alimentos que se produjeron en 2019 acabaron en la basura
La directora adjunta de Desarrollo Económico y Social de la FAO, Nancy Aburto, explicó en una conferencia de prensa en Ginebra que el problema del desperdicio de alimentos es mundial y que no se limita a las naciones ricas. “La inseguridad alimentaria, el hambre y la desnutrición afectan a todos los países del mundo, ninguno está exento. Unos 811 millones de personas sufren hambre; 2000 millones tienen deficiencias de micronutrientes, es decir, deficiencias de vitaminas y minerales; y millones de niños padecen retraso del crecimiento y emaciación, formas mortales de desnutrición”, detalló. La funcionaria advirtió que, debido a su alto costo, las dietas saludables están fuera del alcance de la gran mayoría de las personas de todas las regiones del mundo, incluida Europa. Asimismo, afirmó que los países necesitan adoptar herramientas innovadoras para reducir el desperdicio, y citó como ejemplo los nuevos empaquetados que pueden prolongar la vida útil de muchos alimentos o las aplicaciones para teléfonos inteligentes que acercan a los consumidores y a los productores, acortando el tiempo entre la cosecha y el consumo del alimento. “La inseguridad alimentaria, el hambre y la desnutrición afectan a todos los países del mundo, ninguno está exento. Unos 811 millones de personas sufren hambre; 2000 millones tienen deficiencias de micronutrientes, es decir, deficiencias de vitaminas y minerales; y millones de niños padecen retraso del crecimiento y emaciación, formas mortales de desnutrición”, advirtió la directora Aburto.

Entidades empresarias bonaerenses plantean el rescate de las pymes que tuvieron que cerrar

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Las entidades empresarias de la provincia de Buenos Aires, que agrupan sobre todo a las pymes, quieren impulsar la radicación de la producción donde está la materia prima o su mercado, con la meta de “abrir el Conurbano”, generando productividad en las economías regionales.

“La creación de parques industriales es una de las políticas a incentivar”, subrayó Guillermo Siro, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires – CEPBA. El dirigente empresario pidió, además, promover el Puerto y la zona franca de La Plata, como así también la unión de empresas por sector y región, para promover la especialización en un trabajo conjunto con universidades y formar profesionales. “Pero el problema principal y más urgente son las empresas que cerraron por la pandemia y están en condiciones de reabrir, pero están fuera de los programas de los gobiernos. Esos programas consisten principalmente en subsidios de tasas pero siempre en el marco de créditos blandos bajo el régimen de la normativa del Banco Central y la Ley de entidades Financieras, que es de la epoca de la dictadura”. “Hay que generar un amplio programa de reapertura y recuperación de pymes y puestos de trabajo que por la pandemia y las medidas de macroeconomía cerraron sus puertas y están con cheques rechazados, juicios laborales e impositivos y demás problemas propios de un cierre no voluntario y que los excluyen del «scoring» para acceder a créditos y programas del Gobierno». Tampoco los ANR (aportes no reembolsables) se direccionan para estas pymes. Y las entidades empresarias saben cuáles valen la pena recuperar ya que son parte de las cadenas devalor”, agregó el titular de CEPBA.

«Abran paso a una vacuna argentina» – 2° parte

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(La primera parte de este artículo está aquí) Tres sobrios sombrerazos para Vizzotti Previendo quizás lo de AstraZeneca, el Ministerio de Salud de la Nación (MinSal) negoció rápido un plan B con Rusia y China, mérito absoluto de la Dra. Carla Vizzotti y del equipo de salud de la Provincia de Buenos Aires. Esto sucedió durante la administración de Ginés González García y cuando Vizzotti aún no era ministra. Mayormente con la Sputnik-V rusa y más aún con la Sinopharm china como “muletti”, en agosto 2021 Argentina ya se había vacunado a doble dosis al 61% de los mayores de 50, y con 1 dosis al 70% de la población. No son números bonitos pero podrían haber sido más feos. Y siempre hay tiempo de empeorarlos: aún es posible que la cepa delta (un 160% más contagiosa que las prevalentes hasta hoy) desate una escalada de casos sintomáticos y colapse las guardias de hospital. Porque sólo tenemos un 45% por ciento de los argentinos con doble vacuna. Estamos por encima de la media mundial (29,74%) pero retrasados respecto de Uruguay y Chile, con porcentajes de inmunización completa del 85,5% y del 70,7% respectivamente. No los cito por simple rivalidad vecinal: pese a tener recursos sanitarios menores que la Argentina, son los países más vacunados de la región y allí el Covid mata menos. Uruguay ya reparte terceras dosis entre los mayores de 60. Los números de vacunación de ambos vecinos de mapa son el resultado de historias un poco parecidas a la nuestra y sin embargo diferentes: su plan A jamás fue la producción bajo licencia sino la importación. Lógico, no tienen industria. La decisión de los vecinos tuvo otra lógica adicional: mayor eficacia de la Pfizer en primer lugar (95% contra 63% de la AstraZeneca), aunque en otoño de 2020 eso no se sabía. Pero la decisión Argentina también tuvo su lógica: un precio inicial por dosis 10 veces menor que el de Pfizer, y la ingenuidad de creer que lo que se fabricaba aquí no faltaría. Lo cierto es que todos esos planes A, tanto los argentinos como los de Chile y Uruguay, se vinieron abajo por un incumplimiento de entregas mundial, que afectó incluso a casi toda Europa y otros países ricos. En despavorido plan B, los presidentes Sebastián Piñera y Luis Lacalle Pou salieron a comprar lo que hubiera en anaqueles. Lacalle Pou es un caso rarísimo. Confiado en que Uruguay seguiría todo 2021 con muy pocos contagios por arte de magia, beneficio todavía inexplicado que lo acompañó durante todo 2020, y sin tener campaña alguna de vacunación prevista, se pegó el palo de su vida cuando los muertos en “el paisito” saltaron de golpe a 6000. Lo cierto es que ambos mandatarios, el chileno y el uruguayo, salvaron la ropa con la poco efectiva pero abundante Sinovac (51% de eficacia). A la Sinovac –también llamada Coronavac- China la vendió como salvavidas entre los náufragos de Pfizer, Moderna y AstraZeneca en casi toda Sudamérica, y por lo mismo, al precio que se les dio la gana. Este subcontinente podría tener como lema “me clavaron los gringos pero me pincharon los chinos”.   La china Sinovac o Coronavac, 51% de eficacia, pero la vacuna más vendida del planeta Nuestro plan B resultó mejor que el de Chile y Uruguay sólo en eficacia vacunal (79% Sinopharm, 91% Sputnik-V), pero no en certeza de provisión: la Sinovac en julio de este año seguía siendo la vacuna anticovid más vendida en el planeta, con más de 1000 millones de dosis aplicadas. En cambio los atrasos de llegada de la Sinopharm y la Sputnik-V fueron desastrosos. Corolario: la mejor vacuna es la que existe. Sin embargo, salimos no tan mal de esta segunda rodada. La estrategia argentina se reconvirtió a vacunar a una sola dosis al máximo posible de ciudadanos con vacunas buenas, y esperar meses la llegada de la 2da dosis. Eso también fue puro plan C de Vizzotti. No lo puede patentar, sin embargo. Lo tuvo que improvisar también el Reino Unido por similares causas, visto que la segunda dosis de su propia vacuna (AstraZeneca) no llegaba nunca a Gran Bretaña desde su lugar de fabricación (Bélgica). El club de rábulas mediáticos que en AgendAR denominamos “las viudas de Pfizer” le cayó con furia a Vizzotti, y también lo hicieron algunos caciques de su palo que rompen fácil el boludómetro. En general, las mismas personas que meses antes en 2020 habían chillado contra la vacuna rusa “por floja de papeles”. En boca de gente insospechada de leer revistas de medicina clínica, especialmente la británica The Lancet, la Sputnik-V no les disgustaba tanto por errores de documentación como por denominación de origen. The Lancet es uno de los 3 “journals” médicos más prestigiosos del mundo, y a 198 años de fundado, el más viejo. Con la Organización Mundial de la Salud (OMS) paralizada por una cinchada de lobbies diplomáticos y corporativos, The Lancet asumió por default el rol de puntuar con objetividad la eficacia de las vacunas. Desde esa autoridad informal pero hoy más acatada que la de la OMS, echó la primera rociada de agua bendita sobre los números presentados por los rusos. Con el diario del lunes, publicación que las citadas viudas de Pfizer leen con menos dificultad, la opción de Vizzotti por la Sputnik-V y luego la postergación de segundas dosis fueron decisiones científicas, inevitables y oportunas. ¿Pero entonces era mejor plan B tener una vacuna relativamente mala pero más abundante como la Sinovac? Es la pregunta del millón, y hoy la respuesta –según los muertos por millón en Uruguay y Chile- es el “sí” dubitativo de quien ve el fotograma, pero ignora cómo sigue la película. Habrá que repreguntarse eso dentro de tres meses. Y es que con la cepa delta, nacida del desastre de la India, hay una fuerza nueva que vino disparando los contagios en todo el planeta. Quizás la soporten mejor quienes hayan recibido vacunas de blindaje más grueso. No se sabe. Al comparar la situación argentina actual con la de 2020, como predice un estudio estadístico de los hermanos Olszcevicki accesible aquí, debería haber menos ingresados a terapia intensiva, menos gente en respirador, y menos muertes. Esa predicción empieza a verificarse. En EEUU a los contagios con delta de los vacunados los llaman “breakthrough cases”. El Science Times del 7 de septiembre los cuantifica como raros: de 1 chance en 5.000 por día a una en 10.000 por día, según cada región. Pero añade que en los estados menos vacunados las chances de “breakthrough” son cuatro veces mayores que en los más vacunados. Curvas de muerte por Covid-19 en EEUU, con los condados más antivacunas cuadruplicando la casuística de los condados bien vacunados Y como en “la tierra de los libres y hogar de los valientes” sigue sin vacunar sólo ese tercio de habitantes que hurta el hombro a la jeringa, el editorialista David Leonhardt resume: “Si todo el país hubiera sido inmunizado a la misma velocidad que el Noroeste o que California, la actual ola delta mediría una pequeña fracción de su tamano actual. La delta es un problema. Pero la renuencia a vacunarse es un problema mayor”. Lo es al punto de que en los condados donde Donald Trump tuvo al menos un 70% de votos, desde fines de junio a la fecha el SARS CoV2 mató a unos 470 ciudadanos por millón, pero donde cosechó 32% o menos, las muertes por millón andan en los 100. ¿Casi 5 veces menos…? En EEUU este fenómeno político-epidemiológico se llama “la grieta de las vacunas”. Y tiene hasta contraparte religiosa: el pastor Daniel Darling escribió un editorial en USA Today explicando las razones por las cuales se había vacunado. La alianza evangélica que controla el diario lo echó. Hay un 32% de estadounidenses remisos al pinchazo. Surgen de sumar un 7% de indecisos a un 25% de “antivaxxers” irreductibles. Aquí en Argentina falta aún navegar mucho pinchazo para toparse con ese escollo, todavía sumergido, y cuyo tamaño real se ignora. Lo que da esperanzas de que no sea grande es que la ministra Vizzotti haya logrado vacunar el 93% de la población de Tierra del Fuego. Esto le confirió a la isla el discutido criterio de “inmunidad de rebaño”. Es definible como el punto en que un no vacunado queda bastante protegido del contagio: lo rodea una muralla humana de vacunados, poco permeable para la circulación viral. Ante un virus hiper-contagioso como el SARS CoV2, esa borrosa frontera se empezaría a cruzar con más de un 80% de población vacunada. Y un tercer sombrerazo a Vizzotti por ello: esa Argentina insular vive en gran medida del turismo de cruceros rumbo a la Antártida. Esos barcos atestados en 2020 se transformaron en “feedlots” flotantes, con miles de humanos fungiendo de alimento balanceado para este virus. Ningún puerto quería recibir cruceros. Pero si alguna autoridad regulatoria se atreve a autorizar el regreso bajo protocolos de este tipo de turismo y algún humano muy vacunado a embarcar, entonces quizás Ushuaia se atreva a darle desembarco. Más vale blindarse para el futuro, si se quiere tener alguno. Pese a que aquí no existe una “grieta de las vacunas”, en Argentina ya se murió uno de cada 395 habitantes, y en EEUU, “sólo” uno de cada 500. El problema nuestro sigue siendo la falta de autoprovisión de fórmulas propias, no la imbecilidad anticientífica de un sector político. Por ahora, la Argentina pisa a descenso la cifra diaria de muertes cabalgando como mejor puede sobre fórmulas importadas. Pintó por fin la de AstraZeneca (en México deben haber encontrado los frasquitos), toca timbre una marca china con un módico 65,7% de eficacia (CanSino) pero de una sola dosis, y se vienen (y quizás en cantidad) hasta Pfizer y Moderna. Lo dijimos desde comienzos de la crisis: lo que hizo y hace falta son vacunas nacionales. ENTERAMENTE NACIONALES. Vamos “la Cecilia”, todavía.

(continuará mañana)

Daniel E. Arias

El gobierno presenta un proyecto para fomentar la agroindustria

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El proyecto está planteado como un plan de largo alcance, con medidas hasta el 2030. Surgió en el sector privado, del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), que  mantuvo en el año pasado reuniones con el Presidente y la Vicepresidenta, el presidente de la Cámara de Diputados y varios gobernadores provinciales.

El CAA agrupa a los grandes exportadores de cereales de CIARA-CEC, a las Bolsas de granos de todo el país, a parte de la Unión Industrial, a tres de las patas de la Mesa de Enlace, más de 60 cámaras agrupadas, y representantes de todas las economías regionales. Finalmente el Gobierno la tomó como propia para elaborar un proyecto que enviará hoy jueves al Congreso. Este lunes el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió a su par de Agricultura, Julián Domínguez, para precisar los últimos detalles este plan de fomento a la agroindustria. La iniciativa se llama «Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador» (la inclinación del gobierno actual por los títulos largos…), y favorece las nuevas inversiones «en todo tipo de producción agropecuaria y agroindustrial» para 24 cadenas de actividad productiva. Pone parte de su foco en las pymes, y plantea medidas con vigencia hasta 2030, y otras retroactivas a enero de 2021. En el texto, se prevén distintos beneficios impositivos. Se fija una «amortización acelerada» en 3 años para las inversiones, en lugar de 10 años o más, según el sector del agro. La forma de ingreso para los beneficios será de manera simple, mediante una Ventanilla Única Digital donde deberán inscribirse los interesados que pretendan acceder a los beneficios. Se plantea un beneficio para inversiones en infraestructura, y se impulsa la «devolución de IVA en tres cuota». Habrá beneficios específicos para la actividad ganadera: dejarán de pagar Ganancias durante los años de engorde y lo harán cuando vendan los novillos. También habrá un estímulo a compras de insumos, como en las semillas fiscalizadas que venden las empresas. El Consejo Agroindustrial Argentino había planteado en su constitución como objetivo promover una ley que permita pasar de exportaciones totales del país por u$s 65.000 millones a u$s 100.000 millones, y la creación de 700.000 nuevos empleos, 210.000 de ellos directos con el agro. La realidad hoy es que el sector agroindustrial representa el 17 por ciento del PBI en todo el país y el 65 por ciento de las exportaciones argentinas. El gobierno nacional ha decidido tomar nota de esto, y apostar a refundar sus vínculos, en diálogo con una institución joven, con ánimo negociador, y que a la vez reúne a algunos de los actores más poderosos de nuestra economía, las multinacionales comercializadoras de cereales y oleaginosas.