El 10 de julio pasado Argentina llegó a obtener el 24,11% de su generación eléctrica de fuentes renovables
El CAREM y el RA-10 tienen fecha de terminación. Pero China nos gana de mano.
- el RA-10, una planta multipropósito no eléctrica, de fabricación de radioisótopos, formación de personal nuclear e investigación en materiales. Está al 65% de avance en Ezeiza, con puesta en marcha para 2024
- y una centralita modular de potencia, el CAREM prototipo, de 32 MWe, propuesta por primera vez en 1984, y hoy con un avance de obra del 93% en ingeniería, un 60% en suministros y un 70% en construcción. Serquis estima que el CAREM se pondría crítico a fines de 2024 o principios de 2025.
Una disciplinada coreografía de grúas hormigonadoras va vertiendo las primeras coladas de la obra civil de la central nuclear compacta china Linglong One.
Una revisión diagonal de la ingeniería básica muestra que el Linglong One es enormemente parecido al CAREM en filosofía de diseño: circulación convectiva, seguridad inherente contra recalentamiento del núcleo, generadores de vapor libres de caños factibles de pérdidas… Es el CAREM comercial, sin dudas, pero sin sus idas, venidas, contramarchas y vacilaciones. Lo único que no ha adoptado China, y muy para su bien, es nuestra velocidad. La CNNC fue de movida a un módulo comercial de 125 MWe, mientras que el CAREM de 32 MWe nuestro no es la propuesta comercial definitiva. Iba a serlo cuando el CAREM -y hablamos del siglo XX- se pensaba más bien como un reactor aislado, “off-grid”, destinado a iluminar islas, o enclaves mineros aislados dentro de vastos desiertos geográficos. El 25 o 32, como quiera llamárselo, ahora es más bien un modelo de demostración tecnológico de un reactor mayor e integrable a una red, y está destinado a pulir detalles y a convocar a posibles accionistas y/o socios y/o clientes. En China todo eso ya está y sólo hacen falta los clientes. Podría aún haber cambios notables de ingeniería entre el prototipo del CAREM en Lima, provincia de Buenos Aires, en el predio de las Atuchas I y II, y la obra definitiva, a hacerse quizás en Formosa. Por los planos que pudo ver AgendAR, el CAREM plenamente comercial estaría hecho de 4 módulos de 120 MW. Todavía no estamos construyendo ninguno de esos. Los chinos nos adelantaron.El RA-10, o cómo irse en anuncios
Instalación de la pileta del RA-10 en 2019, Centro Atómico Ezeiza, rev. U238
Propuesto en 2010, el RA-10, de 30 MW térmicos, podría haber estado operativo en 2018 si se copiaba a ojos cerrados la ingeniería del OPAL de 20 MW, vendido por Argentina a Australia en 2000, activo desde 2006. A fecha de hoy, sin discusión, el OPAL es el mejor reactor de radioisótopos e investigación del mundo, y la causa por la que INVAP pudo vender 2 reactores más: el de Arabia Saudita y el de Holanda. Al no copiar el OPAL, la CNEA quiso innovar en tecnología y diseño (y es legítimo). Pero la obra estuvo siempre bajo dirección de la CNEA, cuyo personal cobra la misma miseria tanto si la obra se termina como si se atrasa. La CNEA no es una empresa atada a cronogramas: es una repartición muy golpeada, que hasta 1983 se consideró estratégica, luego no. Entre 2016 y fecha de hoy perdió a 600 personas, en general expertas, sobre una planta de 3600. En 2010, cuando las presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff anunciaron dos reactores de radioisótopos gemelos, el RA-10 de Ezeiza y el RBM de Sao Paulo, ambos países estaban en condiciones de dominar con ellos el 40% del mercado mundial del principal nucleído médico, el molibdeno 99 metaestable, entonces en desabastecimiento en todo el Hemisferio Norte. Al precio de aquellos años y terminado a tiempo, el reactor argentino, de 50 años de vida útil estimada, pagaba su precio de construcción (U$ 300 M) vendiendo molibdeno 99m en 7 meses de operación. Quien firma esta nota en 2010 hizo el cálculo, creyó que era un error y lo chequeó varias veces con expertos del área. Una y otra vez. No era un error. Si sirve de consuelo de tontos, el reactor de Brasil, cuya ingeniería INVAP vendió a Brasil hace años, no está siquiera en obra. Sin embargo, si se quiere medir nuestro retroceso, Brasil sigue siendo un mercado gigante y hoy 2/3 del consumo brasileño de radioisótopos médicos los provee Rusia. Nuestro viejo RA-3, destinado a reemplazo cuando el RA-10 entre en línea, abastece el 5% del mercado mundial. Pero no da para abastecer a TODO el Cono Sur. Nos están corriendo de la región. Entre tanto, la ventana de oportunidad para dominar el mercado mundial de este radioisótopo, que constituye el 80% del mercado total de radioisótopos (son decenas), se ha ido cerrando a medida que entraban en línea otras plantas proveedoras en el mundo. Para más datos, una de las más productivas y la más confiable es el propio OPAL, obra maestra argentina, pero terminada en tiempo y forma, y empleado por vendedores agresivos. Chiquito como es, tiene el 40% del mercado mundial, que hoy vale U$ 15.000 millones. El CAREM y su historia siempre inconclusa
No es una vista del CAREM comercial sino del Linglong One, bastante parecido
Respecto del CAREM, nuestro proyecto de central de potencia modular y compacta. ¿qué decir? La propuesta la hizo un grupo de reactoristas de la CNEA en un congreso en Perú en 1984. Hasta los ’90, la idea fue invendible dentro de la CNEA, adscripta –como todo el mundo nuclear de entonces- al gigantismo tayloriano: para que el costo nivelado del megavatio sea bajo, se pensaba, el reactor debía ser enorme, 1000 a 1600 MWe. Pero los reactores gigantescos sólo se construyen con presupuestos igualmente gigantescos y sirven para dar potencia de base en redes eléctricas nacionales o regionales. El CAREM, en cambio, era minúsculo, modular e inherentemente seguro. Por su rareza, pasó sus años iniciales como el patito feo nuclear argentino: salvo por INVAP nadie lo quería, y menos aún en casa. Pero cuando la industria nuclear occidental se paró, más debido a sus costos iniciales altísimos que a los accidentes de Chernobyl y Fukushima, y sus empresas puntales como Westinghouse y General Electric empezaron a quebrar, la idea de un reactor inherentemente seguro pero barato ganó puntaje. Tal vez los Argies no eran tan idiotas. El CAREM es inherentemente seguro porque la refrigeración del núcleo está asegurada por la Física, que es irrompible, y no por bombas que se pueden romper o quedar sin electricidad. El núcleo se refrigera por la convección de los líquidos calentados desde abajo, que ascienden. Como sabe todo dueño de una olla, la convección es un fenómeno natural. Se interrumpe sólo si ya no hay más calor. Las bombas sí se rompen, y por eso necesitan otras bombas de “back-up”, las cuales probablemente necesiten a su vez más “back-up”. En Atucha II hay 4 back-ups de cada bomba. Lo mismo para los generadores que activan esas bombas, por si se quedan en apagón por caída de la red. Ésas son defensas en profundidad, redundantes, basadas en el principio gauchesco de “a mí no me agarran sin perro”. Tales redundancias de seguridad activa explican los altos costos de las centrales nucleares. Después de las bombas rotas o paradas, la segunda causa de accidente importante en una central nuclear pueden ser las fugas de agua de los grandes caños del circuito primario de refrigeración, aunque en 70 años de electricidad nuclear estas roturas jamás causaron un accidente grave, con derretimiento del núcleo. El CAREM, por si las moscas, no tiene caños: todo el primario está embutido adentro de la gruesa carcaza de acero del recipiente de presión, generadores de vapor y todo. La paradoja del CAREM es que es más seguro justamente porque la refrigeración del núcleo es más sencilla y barata. Chau a las redundancias de diseño. Y chau a las ONG vendedoras de nucleofobia. Un reactor enano producirá siempre electricidad cara, pero una planta colectiva formada por varios reactores enanos que comparten una o varias turbinas puede lograr la reducción de costos de cualquier instalación. Los chinos pescaron fácilmente la idea. Es fácilmente vendible. Al no existir una demanda inicial gigante de dinero, con un CAREM (o con un Linglong One) la recuperación del capital se logra vendiendo electricidad desde que entra en línea el primer módulo, no a los 15 o 20 años del inicio de obra. Chau a eso que en Occidente pasa por un problema financiero irresoluble. Una central modular está hecha de componentes que se fabrican en serie, se pre-ensamblan en fábrica y se transportan a obra en barco, vagón de tren o en camión, para un montaje rápido “in situ”. Chau a la fabricación artesanal de componentes, chau a las obras sin fecha de término, chau al encarecimiento por “stop and go” del flujo de fondos, a los costos adicionales por demoras, cesantías de personal y renegociación de contratos. Chau a los recargos improductivos. En China dominan a la perfección la construcción de plantas gigantes. Pero el atractivo de las plantas modulares chicas para países con presupuestos exiguos parecen haberlo entendido bien. CNNC se va a cansar de vender Linglongs. El Linglong One en pocos minutos
La construcción del ACP100, nombre oficial del Linglong One, empezó ayer en el complejo nuclear de Changxiang (vista aérea).
El Linglong comparte las instalaciones de otras cuatro plantas más potentes, en Changxiang, centro nuclear de la provincia insular de Hainan. Es el primer reactor compacto a agua presurizada de la CNNC, y el primero en el mundo con un “siting” terrestre (Rusia tiene reactores nucleares flotantes para vender electricidad a ciudades costeras en el barco Akademik Lomosov, pero de un diseño tipo PWR convencional). La CNNC es la misma empresa nuclear estatal que nos está vendiendo la central Hualong-1. El complejo de Changjiang está lleno de novedades: para 2026, ahí está prevista la inauguración de 2 centrales Hualong-1, de inicios de construcción recientes. El Linglong dará los mismos servicios previstos para nuestro CAREM: electricidad, calor para procesos industriales, y (fundamental en estos tiempos) desalinización de agua. El Linglong es un proyecto oficial desde 2010. Su revisión preliminar de seguridad terminó en abril de 2020, y fue refrendada por la Comisión Nacional China de Desarrollo y Reforma en junio de 2021. Es un avance «a velocidad warp». En este emprendimiento se juntan tres compañías estatales: CNNC como propietaria y operadora, el Instituto Chino de Energía Nuclear (NPIC) como arquitecto nuclear, y una firma con la que aquí no tenemos relación aún, China Nuclear Power Engineering Group, como constructura. El Linglong y la Hualong fueron de los pocos proyectos que calificaron como “claves” en el duodécimo plan quinquenal del Partido Comunista. Están destinados a borrar totalmente la imagen industrial desprolija que arrastra ese país desde tiempos de Mao Zedong y Deng Xiaoping. La pequeña central compacta tiene 57 elementos combustibles, generadores de vapor integrados al recipiente de presión (en el más puro estilo CAREM) y casi todos los rasgos de seguridad pasiva de la propuesta argentina, aunque la supera en uno: la mayor parte del reactor es subterránea. La historia de nuestro CAREM no podría ser más distinta: es mucho más larga, pero mucho más accidentada y menos previsible. No tiene asegurado el éxito. En 1984, cuando la CNEA no le daba bola, el CAREM era una propuesta única en el mundo. En 1988 el proyecto estaba refugiado en INVAP, donde se iba desarrollando lento pero tenaz, cuando, entusiasmada por el embajador Adolfo Saracho, Turquía quiso hacer un par de prototipos junto con Argentina para vender en todo Medio y Lejano Oriente. Esto cambiaba todo. Había una lista estimada de 20 clientes más que probables. El canciller Guido Di Tella, el «Terminator» oficial de las exportaciones nucleares argentinas, liquidó el negocio por asuntos de relaciones carnales con EEUU. Y lo hizo a través del presidente de la CNEA, Dr. Manuel Mondino, que enloqueció a los turcos con demoras, y les exigió –pese a que los turcos han sido casi los inventores históricos del comercio entre naciones- condiciones que juzgaron inaceptables. Los turcos tardaron en entender que los estábamos echando. No volvieron jamás. Pero a esa altura del siglo XX, como las únicas industrias nucleares que crecían en el mundo era las de China, Corea, la India y Japón, empezaron a aparecer propuestas “CAREM-like” en Occidente, reactores compactos, convectivos, con los generadores de vapor situados dentro del recipiente de presión, el más destacado de los cuales (o al menos el más ruidoso) viene siendo el NuScale, de EE.UU. También la KAERI coreana presentó el SMART 100, tras haber intentado comprar el CAREM por chirolas. Hitachi, de Japón, hizo también algún intento. Entonces el Parlamento, movido tras mucho pasillo por Aldo Ferrer, aprobó una partida de presupuesto en pesos para ganarles de mano a los imitadores, y construir el prototipo en Argentina. Pero entre 2000 y 2002 la CNEA fue presidida por el Dr. Jorge Lapeña, hombre del ámbito Oil & Gas, que paró el proyecto pidiendo sucesivos estudios económicos de factibilidad a prestigiosas consultoras. A medida que las prestigiosas producían informes favorables al reactor criollo, el Dr. Lapeña pedía otros estudios de factibilidad. Cuando Lapeña se fue de su cargo por implosión del gobierno del gobierno del Dr. Fernando de la Rúa, el fondo parlamentario (en pesos) ya no valía nada. Atajar el CAREM costó 3 informes, todos favorables. En 2006 el CAREM se le quitó a INVAP y se volvió, oficialmente, “proyecto de bandera” de la CNEA, destinada a reunir sus raleados y desmoralizados elencos de investigación y también las empresas privadas y públicas del Programa Nuclear. Se creó una importante gerencia dedicada exclusivamente al proyecto. Que en lugar de hacer entrar en obra el proyecto tal como venía de INVAP, prefirió someterlo a revisión y mejora. Bueno, a revisiones y mejoras. Sin cronograma, todo es mejorable. Nueva termohidráulica, robots de recarga de combustibles y una larga lista de etcéteras. 7 megavatios más de potencia para el prototipo (que pasó de 25 MWe a 32). Y bastante más de 7 años de rediseños de los rediseños. Los cimientos se cavaron recién en 2011, pero debía haber más cosas a rediseñar porque la obra no se terminó en 2017. Recién en 2014 se vertió el primer hormigón, pero habrá tardado mucho en fraguar porque la obra tampoco estuvo lista en 2020. Llegó diciembre de 2015 y, en la grieta política criolla, el CAREM era un bebé atravesado en la vía del tren. Llegó el gobierno del Ing. Mauricio Macri, que fue como si hubiera regresado Carlos Menem, caremicida probado. Anticientífico, antieducativo y antinuclear, Macri bajó a la CNEA a la categoría municipal de dependencia dependiente de una subsecretaría de estado inventada ad hoc, redujo su presupuesto a la mitad y ahí lo dejó clavado (y en pesos). Luego de ello, el mejor Ministro de Energía de la Shell, Ing. Juan J. Aranguren, privatizó la construcción de la obra, que lejos de acelerarse, se fue parando por falta de “cash” hasta detenerse enteramente en 2018. Ahora hay nuevas autoridades en la CNEA y en NA-SA. Serquis en CNEA da fechas de terminación para el RA-10 y el CAREM, con lo cual esta física nuclear se juega un prestigio hasta ahora impecable. El ing. José Luis Antúnez, el hombre que entre 2006 y 2014 logró la misión imposible de terminar Atucha II, está rearmando a NA-SA, empresa devastada por la gestión anterior, que echó a sus diseñadores y constructores nucleares. Y como peludo de regalo, le cae ahora la tarea de apurar la obra civil del prototipo del CAREM. Antúnez todavía tiene que negociar con la CNNC asuntos críticos de la instalación de una central gigante (la Hualong-1), como los combustibles y la participación de la industria metalmecánica nuclear argentina, que el oferente tratará de limitar como pueda. Poner su central junto a las Atuchas I y II entusiasma no poco a China: somos el único país de la región con una historia nuclear relevante y exportadora, y por ende una vidriera sudamericana y mundial para un producto de exportación considerado “de bandera” en su patria. Hualong, para el caso, significa “Dragón Chino”. Pero Antúnez –y con él buena parte de NA-SA- tiene el proyecto irrenunciable de hacer una central argentina de uranio natural y tubos de presión, un derivado CANDÚ actualizado y algo más potente que la planta cordobesa de Embalse. Según cantan, intransigentes, los números de disponibilidad, Embalse es nuestra mejor central. Y una de las mejores del mundo también. Serquis y Antúnez entran al ruedo tras un año y cuatro meses de pura babia por parte de la dirigencia nuclear macrista, que el gobierno del presidente Alberto Fernández dejó inexplicablemente en funciones, tras asumir.Daniel E. Arias
Las muertes del Covid «Vamos a tener que hacer un duelo colectivo»
“El último terremoto grande en el que estuve… dejame pensar… México, sí, México 2017”. Silvia Bentolila es médica psiquiatra y sanitarista, y en ese repaso mental asoma su trayectoria. Especializada en la reducción de riesgos en desastres, trabajó en programas de prevención de suicidios para veteranos de Malvinas, y con los sobrevivientes y las familias de las víctimas de Once, de las inundaciones de La Plata, del edificio rosarino que explotó tras una fuga de gas en 2013, en el alud de Tartagal y en el terremoto de Chile en el que murieron más de 800 personas.
Estuvo el día que el desastre ferroviario fue en Castelar y cuando las inundaciones fueron en Brasil o en Bolivia. Estuvo, otra vez junto a familiares y sobrevivientes, en los meses que siguieron al incendio fatal de Cromañón.
“Hay que definir la pandemia bajo el concepto de lo que llamamos desastre. Lo gestionable en un contexto de desastre es el riesgo, que es la resultante de la interacción entre una amenaza y una población vulnerable ”, explica Bentolila, y aclara: “Saquemos la palabra tragedia de todo esto. Todos los que trabajamos en salud mental en emergencias y desastres aprendimos que no hay que poner rótulos que condicionen la elaboración de esos hechos. Los llamamos ‘emergencia humanitaria’. Para hacer el duelo y elaborarlo es mejor no poner títulos condicionantes”.
– En términos de salud mental, ¿cuál es la diferencia entre un desastre que ocurre en un momento determinado y otro que se prolonga en el tiempo?
– El impacto del que se prolonga es mucho mayor porque en principio se mantiene el nivel de incertidumbre de la comunidad. Todos tenemos activada la respuesta neurofisiológica del estrés casi permanentemente. Estamos irritados, cansados, nos percibimos en peligro y tenemos la sensación de que el control de la situación está completamente fuera nuestro: depende de las normas que se dicten, de qué vacunas compren, de qué aperturas y cierres haya. Sin embargo hay cosas que dependen de nosotros: entender eso ayuda a recuperar el comando de la propia vida y reduce ese estado de híper-alerta.
– Argentina acaba de superar la dolorosa marca de 100.000 muertes por Covid-19, ¿qué impacto tiene esto para la sociedad?
– Para ninguna comunidad es gratis tener 100.000 muertos. En la memoria colectiva nos va a pegar a todos y a todas, y van a quedar heridas de ese duelo para elaborar y sanar. Vamos a tener que hacer un duelo colectivo como tuvimos que hacer con otros desastres como la guerra de Malvinas y los atentados a la AMIA o a la Embajada de Israel.
«Para ninguna comunidad es gratis tener 100.000 muertos. En la memoria colectiva van a quedar heridas para elaborar y sanar. Vamos a tener que hacer un duelo colectivo como tuvimos que hacer como la guerra de Malvinas»
Aún así, hay una tendencia a no conectar la herida social con el escenario individual, es algo que cuesta en general, no sólo a los argentinos. Se han hecho encuestas que demuestran que la amplia mayoría piensa que el Covid-19 es grave, que esa misma mayoría piensa que alguien cercano puede morir por el virus, pero cuando la pregunta que se le hace a esa persona es si cree que puede contagiarse y morirse, las respuestas positivas se reducen al 50%. Opera la negación a nivel comunitario. La negación de la muerte es un fenómeno humano: no se puede vivir todo el día con la idea de que me puedo morir.
– ¿Y qué consecuencias tiene esa negación?
– En principio, lo que ocurre es que nos pensamos individualmente más que como parte de un colectivo. Así es que cuesta pensar que la propia conducta influya en el saldo final que la pandemia deje en la Argentina, como si esos 100.000 muertos actuales o los que vaya a haber en total no tuvieran nada que ver con lo que cada uno hizo o dejó de hacer a nivel individual. La vacuna, que es por supuesto es importantísima, a la vez pone la solución fuera de uno, y hay quienes se relajan tanto que se descuidan. Todo el tiempo hay que llevar el pensamiento a “¿qué tengo que ver yo con esto que está pasando?”, y recordar que el resultado de este escenario no depende sólo de los gestores políticos que toman medidas. Uno tiene que tomar conciencia solo, porque la vida no puede ser igual a como era en otras circunstancias.
– Dijiste que van a quedar heridas colectivas por sanar, ¿cómo imaginás ese trabajo colectivo?
– Hay un duelo que recién podrá empezar a hacerse una vez que pase la pandemia: el duelo comunitario, que surgirá cuando podamos ver qué perdimos como sociedad. Por eso será importante también ver qué ganamos. Si sólo vemos pérdida, no habrá aprendizaje posible.
¿Podremos aprender algo de todo esto? Lo cierto es que estamos muy complicados. Es difícil aprender para el que pone todo el problema afuera, para el que no se hace cargo de qué lugar ocupó con sus conductas. Para hacer un duelo necesariamente tenés que aceptar que una parte de todo lo que pasó tiene que ver con vos, y no estoy segura de si vamos a poder aceptar eso. En la Argentina está todo tan metido en la grieta que es difícil que salgamos resilientes de la pandemia. Siempre hay uno echándole la culpa al otro, pero el duelo de esto es indefectiblemente colectivo. Creo que el gran trabajo va a ser darse un abrazo colectivo, llorar juntos, y ver cómo seguir adelante después de esto.
Silvia Kochen, una neurocientífica argentina, es incorporada a un comité editorial de The Lancet
Una investigadora del CONICET se incorpora al comité editorial de una prestigiosa revista científica internacional. Se trata de la doctora Silvia Kochen.
La experta fue convocada por The Lancet Regional Health-Americas, para incorporarse a su comité editorial. Se trata de una publicación de acceso abierto sobre temas médicos y política sanitaria, forma parte de la iniciativa de The Lancet para promover la calidad y el acceso a la atención médica a nivel global. La científica es la vicedirectora de la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS, CONICET-UNAJ-HEC). Además de ser investigadora del CONICET, Kochen es médica y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). También es fundadora de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCYT)), desde donde divulga aportes de la neurociencia al conocimiento sobre cerebro y mujer.Gollán: «Es inminente la aprobación de las vacunas Moderna y Sinopharm para jóvenes de 12 a 18 años»
El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, dijo que es «inminente» la aprobación en el país de las vacunas Moderna y Sinopharm para inmunizar contra el coronavirus a menores de 18 años.
«La FDA -el organismo que autoriza alimentos y medicinas en EE.UU.- en estos días estaría aprobando (el uso de Moderna en niños y adolescentes) y después la aprobación de la ANMAT casi es automática», dijo Gollan. En tanto, Rusia anunció que en agosto comenzará a inocular a chicos entre 12 y 17 años con la Sputnik V, fármaco que se utiliza y produce en la Argentina. También afirmó que «es muy, muy inminente la aprobación de Sinopharm (para niños y adolescentes) de 3 a 18 años, con lo cual va a haber disponibilidad» de vacunas para este grupo poblacional tras la autorización de la ANMAT. «Vacunas para los chicos con comorbilidades va a haber muchas», aseguró Gollan, y precisó que estima que podrán utilizarse en el país las de Sputnik, Sinopharm, Moderna y Pfizer para ser aplicadas en menores cuando la ANMAT haya dado su autorización y en la medida que avancen las negociaciones con esos laboratorios. El 11 de junio pasado China aprobó el uso de emergencia de las vacunas contra la Covid-19 de Sinopharm y de Sinovac Biotech (ambas utilizan la plataforma de virus inactivado) en personas de 3 a 17 años. En tanto, en la Unión Europea (UE), en Estados Unidos y Canadá ya fue autorizado el uso de Pfizer en menores. El ministro aseguró que se calcula que en la provincia de Buenos Aires hay entre «300 y 400 mil chicos» con comorbilidades y que, una vez que las vacunas estén aprobadas, su aplicación podría comenzar en «uno o dos días». Escenario global: El director del Centro Nacional Gamaleya, Alexander Gintsburg, anunció que el mes que viene Rusia comenzará a vacunar contra el coronavirus a chicos de entre 12 y 17 años con la Sputnik V. En declaraciones a la agencia de noticias rusa Ria Novosti, explicó que la vacunación empezará cuando terminen las pruebas que ya se realizan sobre voluntarios de ese rango etario. Los voluntarios se sometieron a pruebas de PCR para confirmar que no estuvieran cursando la enfermedad y luego se les aplicó una dosis menor a la Sputnik V que se utiliza para adultos. La vacunación contra el coronavirus en niñas y adolescentes avanza a nivel mundial como estrategia para mejorar la inmunidad de rebaño o para proteger a aquellos menores de 18 años con comorbilidades, pero actualmente sólo se encuentra aprobado el inmunizador de Pfizer para adolescentes y los de Sinovac y Sinopharm a partir de los 3 años, aunque sólo en China. «La mayoría de los niños desarrolla cuadros leves de Covid-19, pero hay una muy baja proporción de población pediátrica que puede complicarse (un 1 o 2%), y en su mayoría se trata de niñas, niños o adolescentes que tienen alguna comorbilidad», dijo la infectóloga pediátrica Analía De Cristófano. Sin embargo, el médico pediatra e infectólogo y coordinador de la Comisión de Vacunas de la SADI, Ricardo Rüttimann, advirtió que las vacunas pueden tener diferentes efectos adversos en los niños, por lo que «no podemos traspolar la información de la seguridad en adultos a la población pediátrica».La OMS rechaza las dosis de refuerzo hasta que la vacunación llegue a todos los países
La Organización Mundial de la Salud considera que no son necesarias dosis de refuerzo para la población vacunada del COVID-19 y pide a las farmacéuticas y los gobiernos que prioricen inmunizar a las personas en riesgo en todo el mundo.
Otra mirada sobre el litio. Ésta, desde las provincias del NOA: Salta, Jujuy y Catamarca
ooooo
«El litio es un componente esencial para alimentar baterías de vehículos eléctricos, aparatos electrónicos o almacenar redes de energía renovable; se usa también en fabricación de medicamentos, polímeros, lubricantes, cerámicas y vidrios. Expertos calculan que, a mediados de esta década, se duplicará la demanda mundial. A fines de 2020 Bolivia contaba con la mayor reserva mundial (21 millones de toneladas), seguida de Argentina (17), Chile (9), Estados Unidos (6.8), Australia (6.3) y China (4.5). A noviembre de ese mismo año, Australia era la primera productora de litio, extraído de roca espodumena, con 42.000 toneladas; luego Chile con 18.000, China 7.500, Argentina 6.400, Zimbabue 1.600 y Portugal 1.200. Las mayores concentraciones del litio argentino se ubican en áreas puneñas de Catamarca, Jujuy y Salta. Nosotros, por caso, exportamos a China a fines del año anterior, 122 toneladas de cloruro de litio en solución al 35%, extraído del Salar de Diablillos. Ese proyecto generó empleos, insumió bienes y servicios locales, pagó regalías y tributó impuestos. La cabecera de la mesa El litio más el cobre, aluminio, cobalto y níquel conforman el selecto grupo de minerales para la «transición energética» de la economía planetaria, imprescindibles en tiempos de inmanejables cambios climáticos. Es por cierto mineral estratégico, tanto como los cuatro mencionados y muchos más. Tal calificación siempre dependió de la época y necesidades de los Estados: un mineral será «crítico» cuando resulta esencial para la defensa y las industrias de un país, lo tenga o no en disponibilidad. En la actualidad, están considerados de esa manera la bauxita, berilio, cobalto, cobre, cromita, germanio, litio, manganeso, platinos, tierras raras y uranio. Cada país y según sus circunstancias habilitará otros, pero incuestionablemente son recursos tangibles de poder, que cabe acumular y resguardar en este complicado mundo. Y enterado de la movida «nacionalizadora», uno de los gobernadores convocó a sus pares para armar una «Mesa del Litio» a mediados de marzo pasado, a fin de afianzar emprendimientos en distintos niveles de evolución … y tranquilizar inversores. ( Además se involucrarán Salta y Catamarca, dato que cobra especial relevancia, dado el añejo contencioso entre ambas por el Salar del Hombre Muerto). La Casa Rosada retrucó proponiendo una «Mesa Nacional del Litio», el 7 de abril pasado, «con el beneplácito» de las provincias involucradas. En seguida, los diputados Carlos Heller y Marcelo Koenig trascendieron su proyecto nacionalizador, al parecer aún no concretado en un expediente. Los senadores Sergio Leavy y Guillermo Snopek propiciaron una «Empresa Federal del Litio»; en tanto el diputado Lucas Godoy y su par jujeña María Carolina Moisés, promovían un «Instituto Nacional para el Aprovechamiento Integral del Litio». Nuestros legisladores consultaron e involucraron a los sectores interesados, luego de lanzar sus proyectos. La falta de información nos pone en desventaja a la hora de analizar y sacar conclusiones. Hoy pareciera pender de un hilo la contundencia del artículo 124 de la Constitución Nacional, el cual – por si hiciera falta recordarlo – dispone expresamente que los recursos naturales pertenecen a las provincias. La «escala», para variar Históricamente la escala económica condenó a nuestro federalismo a ser formal e incompleto. De pronto, el ministro Kulfas bajó línea anunciando -a fines de junio- la creación de YPF Litio. Justificó la nueva sociedad estatal resaltando la necesidad de contar con una «empresa nacional», que trabaje con las privadas en el desarrollo del litio, agregándole valor y trabajo genuino para entrar en la carrera tecnológica por la renovación energética mundial. La nacionalización del litio habilitará estructuras burocráticas que, tarde o temprano, se harán cargo del ciclo completo del mineral. A continuación YPF Litio tendrá que armar su presupuesto, definir sede, conformar un directorio, designar gerentes, subgerentes, directores, asesores varios. Apostemos sobre quiénes, cuándo y dónde: ¿cómo competir con el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA), embudo aspirador de inversiones y emprendimientos necesarios para sostener la clientela electoral que controla la política nacional? Vimos tantas veces esta película…! ¿Prevención de nuestra parte?, y cómo no!: el mentado Koenig, diputado bonaerense, señaló en un reportaje radial, que si la propuesta nacionalizadora se frustra, Salta, Jujuy y Catamarca «dilapidarán el litio», alegremente entregado ya a las multinacionales. Esa visión mitrista de izquierda (tanto como la mitrista de derecha), es nuestro karma, un efecto mariposa brutalmente develado por la pandemia. (Difícil olvidar que, en marzo del año pasado, el gobernador Axel Kicillof había reclamado la incorporación de su provincia a la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos), justificando la membresía con los polos petroquímicos y refinerías ubicados en su territorio. ¿No es eso refregarnos la escala?). ¿Cómo sigue esta vaina? Por si algo faltara, Adriana Serquis, presidenta de la CNEA, afirmó en una entrevista que la Ley Nacional de la Actividad Nuclear -N° 24.804/97- habilita a la Comisión para ejercer un «control nacional» del litio, en tanto material fusionable utilizado en actividades nucleares. No es casual que se sumen comensales: todo tiene que ver con todo. ¿Otro garrón para comernos? Depende de cómo se mire y qué hagamos en adelante. Y-TEC -rama tecnológica de YPF, creada en diciembre de 2012 por una conjunción YPF-Conicet- es la patrocinante de YPF Litio, y tiene un convenio de investigación y desarrollo con la CNEA para la fabricación de baterías de litio y uso del hidrógeno. Cuenta con laboratorios y técnicos instalados en Berisso (ay, la escala, Kiciloff!). La mejor manera de recuperar la “soberanía mineral” es extraer e industrializar el litio y todos los minerales debajo de nuestros pies. Salta, Catamarca y Jujuy no pueden mantenerse al margen e impasibles. Las tres provincias unidas deben allanar obstáculos para favorecer la instalación de laboratorios, formación de recursos humanos e instalar las fábricas en esta parte del país. (El Centro de Investigación y Desarrollo de Materiales Avanzados y Almacenamiento de Energía, instalado en Palpalá con participación del gobierno provincia, UNJu y Conicet, puede ser modelo a seguir). Salta cuenta con su Plan Estratégico 2030 y un Consejo Económico y Social que entiende y atiende la importancia de pensar, no que nos piensen, de armar agenda propia para ensamblar proyectos de abajo hacia arriba. Asimismo, la provincia es sede regional de la CNEA, que cuenta con instalaciones aprovechables para impulsar investigación y desarrollo relacionados a la electromovilidad. Es solo cuestión de decidirnos a invertir y trabajar por este salto cualitativo. Hay muy buena relación con ese importante organismo nacional, con el cual estamos avanzando en la instalación de un Centro de Medicina Nuclear en nuestra ciudad. Y tenemos dos Universidades dispuestas a colaborar en todas las líneas. Para Salta, Jujuy y Catamarca, la actividad minera es estratégica, una política de Estado construida con esfuerzo en un contexto antiminero sobreideologizado. Por eso esta situación va más allá de lo jurídico, lo cual no significa restarle importancia, razón por la que adhiero al lúcido análisis de Gonzalo Castañeda Nordmann en su nota del 3 de julio (“El litio, dominio de las provincias”). ¿Cómo articular este menjunje de iniciativas? Mesa del Litio, Mesa Nacional del Litio, YPF Litio, Empresa Federal del Lirio, Instituto Integral del Litio, más Conicet y CNEA. ¿Qué saldrá de todo esto?; ¿podremos revertir la escala? Las tres provincias del NOA y las del Norte Grande van trazando una hoja de ruta por donde canalizar propuestas superadoras que beneficien al conjunto y con el máximo aprovechamiento de nuestros recursos naturales. Miopes y aprendices de brujos, abstenerse.» Dr. Gustavo Barbarán, padre.Kulfas lanzó el Plan para el Desarrollo Productivo Verde
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, presentó ayer un programa con cuatro ejes para promover la producción con cuidados del ambiente. Anunció una inversión proyectada en algo más de 10.000 millones de pesos para estimular la reconversión de empresas -en especial, pymes- a través de herramientas de apoyo técnico y financiero.
Agregó que el plan incluirá leyes, programas, nuevas líneas de financiamiento, capacitaciones y asistencia técnica, basado sobre cuatro ejes:- Industria nacional para la economía verde. Se incentivará la movilidad, las energías renovables, la industria del conocimiento, y la renovación de los sectores industriales hacia actividades verdes.
- Transición hacia una economía circular. Se promoverá una mirada circular de la producción desde el diseño hasta el reciclaje de los productos, pasando por su consumo.
- Producción sostenible para más competitividad. Se impulsará la adecuación de la producción, y así volver más competitivos a nuestros productos.
- Industrialización sostenible de los recursos naturales. Se integrarán a los actores locales, las economías regionales y la industria nacional para el desarrollo verde de la economía argentina.
Queremos transformar la crisis ambiental en una oportunidad para promover una transición ecológica hacia sectores productivos basados en la economía verde. Este plan propone la articulación entre el Estado, el sector privado y la sociedad.Matias Kulfas, junto con Jorge Ferraresi, ministro de Desarrollo Territorial; Cecilia Todesca, vicejefa de Gabinete; Paula Español, secretaria de Comercio Interior, y Guillermo Merediz, secretario Pyme, presentaron el plan de desarrollo productivo en Reciclar S.A. -una pyme de reciclaje de plásticos ubicada en Avellaneda- en el marco de la “agenda de economía verde».
PLAN DE DESARROLLO PRODUCTIVO VERDE
— Matías Kulfas (@KulfasM) July 13, 2021
Queremos transformar la crisis ambiental en una oportunidad para promover una transición ecológica hacia sectores productivos basados en la economía verde.
Este plan propone la articulación entre el Estado, el sector privado y la sociedad. pic.twitter.com/uRs23U08kS

