Se trata de un dispositivo que utiliza tecnología de radiación ultravioleta, con longitud de onda tipo C para el tratamiento de materiales, productos, herramientas y demás elementos en las industrias.
Este trabajo fue desarrollado en cooperación entre los profesionales del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de la Provincia de Córdoba, con los técnicos del Instituto Arteaga que pertenece a la Cámara de Industriales Metalurgicos y de Componentes de Córdoba y fue gestionado por la Fundación para la Investigación y Desarrollo Industrial Argentino – (FIDEIAR).
El dispositivo tiene las características de un túnel, que puede ser ubicado sobre una cinta transportadora donde los productos son esterilizados por la acción de radiación UVC, que logra disminuir la carga viral de su superficie de diversos elementos y de variados tamaños.
La iniciativa surgió de un programa del Ministercio de Ciencia de Córdoba, denominada CovidLab, que durante el año 2020 se orientó a promover un laboratorio de ideas para ofrecer soluciones en el marco de la pandemia del Covid 19.
De esta manera, se alcanza un resultado específico y efectivo, a partir de la interacción del sistema científico provincial, actores del sector privado y la activa participación del Estado como articulador de soluciones a demandas puntuales de la sociedad.
?? PRESENTAN UN DISPOSITIVO CON RADIACIÓN UVC QUE DISMINUYE LA CARGA VIRAL ?
Se trata de un dispositivo que utiliza tecnología de radiación ultravioleta, con longitud de onda tipo C para el tratamiento de materiales, productos, herramientas y demás elementos en las industrias. pic.twitter.com/TYWQpUdKMM
Marca ese crecimiento la última encuesta de Investigación y Desarrollo del Sector Empresario Argentino (ESID). El informe mostró además el impacto económico de la realización de ensayos clínicos en el país.
Hasta la irrupción del COVID-19, poco se conocía sobre los estudios clínicos, que son los procedimientos científicos que evalúan la eficacia y seguridad de nuevos medicamentos para determinar si pueden ser aprobados y administrados en personas.
Aunque esta disciplina ya venía en franco crecimiento en nuestro país en los cinco años previos a la pandemia, en los últimos meses se incrementó, según se lee en la reciente Encuesta de Investigación y Desarrollo del Sector Empresario Argentino, coordinada por la Dirección Nacional de Información Científica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.
Este relevamiento precisó que la investigación clínica tenía una participación del 27,1% en la inversión total en investigación y desarrollo en Argentina en 2018, y aumentó en 2019 hasta el 32,5% (con una inversión que ascendió a 11.708 millones de pesos), lo que marca un incremento de más de 5 puntos porcentuales, con el impacto contundente que eso representa para la economía.
Si bien unas 1.000 empresas en Argentina hacen investigación y desarrollo, el sector farmacéutico posee un enorme peso específico, ya que alrededor de 50 laboratorios que hacen investigación clínica (el 5% del total de empresas con I+D) concentran un tercio del total de la inversión.
“Estas cifras son todas previas a la pandemia, durante la cual no se frenaron los estudios clínicos que estaban encaminados para otras enfermedades y se sumaron muchos que evaluaron en Argentina (y en el mundo) tanto posibles vacunas para prevenir el COVID-19, como medicamentos para tratar infecciones por este virus en distintos estadios, con el objetivo de reducir el riesgo de desarrollar cuadros graves con riesgo de vida”, sostuvo la Dra. Susana Baldini, directora médica de CAEME.
En 2018 la investigación clínica tenía una participación del 27,1% en la inversión total en I&D en Argentina. Pero en 2019 aumentó hasta el 32,5%
“Investigar medicamentos y vacunas en el país, para COVID-19 o para cualquier otra enfermedad, trae múltiples beneficios, tanto para los pacientes, como para la formación de los profesionales de la salud involucrados y para la economía en su conjunto: además de la generación de empleo directo e indirecto, la encuesta mostró que los estudios clínicos se solventan en un 63% con recursos que provienen directamente de las casas matrices de las compañías farmacéuticas, lo que se traduce en un ingreso genuino de divisas al país, producto de la exportación de servicios”, explicó la Dra. Baldini.
“Pero lo más interesante es que el protocolo que se sigue en el estudio clínico que se realiza en nuestro país es exactamente el mismo que el que se hace en Estados Unidos, Alemania o Australia, poniendo a los científicos argentinos a la par de la vanguardia de la investigación internacional”, agregó Leandro Linarello, director de Investigación y Desarrollo Cluster Sur en Novartis y miembro del Comité de Investigación Clínica de CAEME.
En los últimos años, se tomaron medidas para que Argentina pudiera ser más competitiva y ser seleccionada para participar en más protocolos, sobre todo mejorando los tiempos que tomaba a la autoridad regulatoria otorgar la autorización para realizar un ensayo en el país, lo que muchas veces era un obstáculo que hacía que otros países se anticiparan. Se logró pasar de un promedio de 137 días en 2017 a 78 días en 2020 (una reducción del 43%).
Esto se tradujo en la realización de 173 estudios clínicos en 2020 contra 118 en 2017 (un crecimiento del 45%)
En términos de cómo se implementa un estudio clínico, seguramente los aprendizajes de esta carrera contrarreloj, que está ganando la ciencia, abran un horizonte de nuevos procedimientos, eficiencia, digitalización y automatización de tareas, inteligencia artificial, trabajo a distancia y el desarrollo en paralelo y en simultáneo de tareas que antes se encadenaban una detrás de la otra.
Dos enfermedades asociadas a la inflamación del corazón pueden ocurrir muy rara vez después de recibir las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer Inc. y Moderna Inc., señaló el regulador de medicamentos de la Unión Europea. Como en nuestro país es inminente la firma del contrato con Moderna y, probablemente, con Pfizer, debe tenerse en cuenta, aunque el riesgo sea muy menor.
La actualización de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) se produce tras preocupaciones sobre un posible vínculo entre las vacunas de ARN mensajero y las dos afecciones, miocarditis y pericarditis, que han surgido en Estados Unidos, Israel y otros lugares. Algunos de los posibles síntomas son dificultad respiratoria, arritmia cardíaca y dolor torácico.
La EMA recomendó incluir la miocarditis y la pericarditis como efectos secundarios en la información del producto para las vacunas de ARNm (las vacunas que utilizan el ARN mensajero), junto con una advertencia para crear conciencia entre profesionales de la salud y personas que reciben las vacunas.
Las personas que han sufrido síndrome de extravasación capilar sistémica no deben ser inoculadas con la vacuna de Johnson y Johnson, indicó la EMA. El comité de seguridad revisó tres casos de la condición que ocurrieron hasta dos días después de la vacunación. Uno de los tres pacientes padecía previamente el trastorno y dos fallecieron posteriormente.
El comité de seguridad de la EMA también dijo que una condición que causa inflamación nerviosa puede ocurrir muy rara vez después de la administración de la vacuna de AstraZeneca Plc. El síndrome de Guillain-Barré puede provocar dolor, entumecimiento, debilidad muscular y dificultad para caminar, pero el balance riesgo-beneficio de la vacuna se mantiene sin modificaciones, indicó el regulador.
Los reguladores en los Estados Unidos han intentado tranquilizar a los estadounidenses asegurándoles que las vacunas de ARNm contra el COVID-19 son seguras después de informes de que un número relativamente pequeño de hombres jóvenes, en su mayoría, había sufrido problemas cardíacos tras vacunarse. El uso de las vacunas de Moderna y de Pfizer, que trabajó junto con BioNTech SE, ha sido muy amplio en Estados Unidos y gran parte de la Unión Europea.
Para dejar claro que el riesgo es real pero muy menor, tengamos en cuenta que, a partir del éxito de las vacunas de ARNm contra el Covid, ahora planean vacunas con esa tecnología contra muchas otras enfermedades ?como el cáncer, el VIH, la hepatitis C, la malaria, la tuberculosis.
Para acceder al artículo (en inglés) de la revista Nature donde se informa sobre lo que están buscando los investigadores con vacunas ARNm para otras enfermedades, cliquear aquí.
La Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el uso del fármaco experimental aducanumab para las fases tempranas de la enfermedad de Alzheimer, a pesar de que un comité consultivo de la FDA había evaluado el año pasado que no hay pruebas suficientes que respalden la eficacia del tratamiento.
La empresa farmacéutica Biogen y su socio japonés Eisai desarrollaron el aducanumab, que se administra por vía intravenosa, para tratar la enfermedad de Alzheimer en sus primeras fases. El medicamento se desarrolló pensando en los pacientes con deterioro cognitivo leve, no para aquellos con demencia severa.
«La promesa del aducanumab es desacelerar la progresión de la enfermedad y no mejorar la cognición», dijo el Dr. Babak Tousi, que dirigió los ensayos clínicos con aducanumab en la Clínica Cleveland de Ohio.
«Este tratamiento es muy distinto a lo que teníamos antes», dijo. «Los medicamentos disponibles actualmente como el donepezil o la memantina ayudan modestamente con los síntomas, pero no desaceleran la progresión de la enfermedad».
La FDA no ha aprobado un nuevo fármaco contra el alzhéimer en casi 20 años.
El año pasado, un comité asesor de la FDA llegó a la conclusión de que no hay suficientes pruebas que respalden la eficacia del tratamiento. En noviembre, el Comité Asesor sobre Medicamentos del Sistema Nervioso Central y Periférico de la FDA tuvo que votar sobre varias cuestiones relativas a las pruebas de la eficacia del medicamento.
En respuesta a una pregunta sobre si era razonable considerar los datos de un estudio positivo como prueba principal de la eficacia del aducanumab para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en fase inicial, ninguno de los miembros del comité votó a favor, 10 votaron en contra y uno se mostró indeciso.
Las opiniones del comité se elevaron a la FDA para su consideración mientras decidía si aprobar el fármaco o detenerlo.
En general, no hay consenso sobre el fármaco. Algunos grupos, como la organización sin ánimo de lucro Public Citizen’s Health Research Group, sostienen que la FDA no debería aprobar el aducanumab para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer por falta de pruebas de su eficacia. También se ha expresado la preocupación por el costo del tratamiento. Otros grupos, como la Asociación de Alzheimer, han apoyado la aprobación del tratamiento.
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Para acceder al artículo original (en inglés) en Nature, cliquear aquí.
Hace un mes publicamos en AgendAR El impuesto mínimo global a las multinacionales ¿qué significa? cuando respaldó la idea el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña). Luego fue la OCDE. Ahora, el G20. La evasión a través de «paraísos fiscales» se hará difícil.
El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, anunció ayer que el G20 ha llegado a un acuerdo para respaldar el mecanismo de fiscalidad para multinacionales consensuado el 1 de julio por la mayoría de países que forman parte del llamado marco inclusivo de la OCDE.
«Los países del G20 aquí se han puesto de acuerdo en que quieren abordar un nuevo orden tributario internacional», dijo Scholz en declaraciones a los medios acreditados en Venecia, donde se desarrolla la reunión. Este calificó de «gran momento histórico» el acuerdo en el marco del G20 y dijo que cuando se alcanzó el consenso «se rompió en un aplauso» en la sala, porque «todo el mundo entendía que algo grande estaba pasando».
Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G20 se han reunido durante dos días en Venecia y han llegado a un acuerdo político para secundar este sistema, que tratará de evitar que las multinacionales evadan impuestos o desvíen sus beneficios a paraísos fiscales.
Este sistema se basa en dos pilares, el modo de asignar un porcentaje de los beneficios de las empresas, en particular de las digitales, a ciertas jurisdicciones para que paguen impuestos donde operan aunque no tengan presencia física; y en la aplicación de un tipo mínimo del impuesto de sociedades de, al menos, el 15% a las empresas con una facturación como poco de 750 millones de euros.
Los ministros, según afirmaron fuentes de la negociación, acordaron también lanzar un llamamiento a los países recalcitrantes, debido a que la declaración ha sido firmada hasta el momento por 131 de los 139 miembros del grupo de trabajo de la OCDE que agrupa a países avanzados y emergentes. «Estoy absolutamente seguro de que habrá un acuerdo en octubre», afirmó el ministro alemán al ser preguntado por estos países recalcitrantes, convencido del poder de arrastre que tiene el G20, que representa «el 90% del (producto interior bruto) PIB global».
Reiteramos un comentario de AgendAR: Desde el punto de vista geopolítico, se ha dicho que el gran ganador de la aplicación de un impuesto mínimo global serían los EE.UU. La mayoría de las grandes empresas tienen su origen ahí, y una norma como esa les quitaría el incentivo para trasladar sus sedes… y sus ganancias.Pero desde un punto de vista más estratégico, es necesario tener claro que ningún Estado nacional termina triunfando en una competencia por cobrar impuestos más bajos. Es como ganar un concurso de apnea y ser enterrado con el premio.
La foto de presentación de esta nota es la de la corbeta ARA Robinson, una Meko 140 construída bajo licencia alemana en los entonces astilleros AFNE de la Armada (hoy Río Santiago), y reparada a nuevo hace pocos días en otro astillero oficial, TANDANOR. Sigue siendo una de las mejores naves de combate de la Argentina.
A propósito de este tipo de hechos, el portal especializado Zona Militar publicó ayer, 9 de julio -en una fecha apropiada-, esta propuesta de José Javier Díaz. Su formación de Oficial de Estado Mayor se nota en el lenguaje formal y en la abundancia de siglas. Podrá ser lectura difícil pero traza una hoja de ruta para la necesaria reconstrucción de las industrias de defensa, que -como insistimos en AgendAR- pueden y deben ser una de las vías principales para la incorporación de tecnología en la producción nacional. La industria argentina de defensa fue una de las mejores defensas de la industria. Puede volver a serlo.
Invitamos a leer la nota con atención y debatirla. No es -y no creemos que debería ser- un plan definitivo. El objetivo es más ambicioso: instala el debate, forma conciencia.
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Tras la sanción en 2020 de la Ley N° 27.565 que creó el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) es necesario hacer lo propio con otra norma, tan o más relevante, a través de la cual el Estado establezca medidas para fomentar el entramado científico-tecnológico e industrial, público y privado, dedicado Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa Nacional.
Introducción
No caben dudas que el desarrollo de la industria bélica de las principales potencias cumplió un gran rol en materia de descubrimientos científicos y tecnológicos, inicialmente con el fin de obtener una ventaja en el campo de batalla.
La evolución de la aeronáutica, la actividad espacial y nuclear son algunos de los ejemplos más evidentes de lo expresado precedentemente.
Asimismo, la gran mayoría de los avances tecnológicos e industriales alcanzados primero con fines militares luego derivaron en adaptaciones y/o aplicaciones civiles, como ocurrió con los radares (para seguridad en vuelo, navegación marítima, etc.), los sonares (ecografías, búsqueda de naufragios, exploración del subsuelo marino, etc.), el desarrollo nuclear (energía eléctrica, desalinización de agua, tratamientos médicos, etc.), entre otros.
Debido a que estas tecnologías requerían altas inversiones durante plazos prolongados; personal muy calificado; infraestructura, instrumentos y maquinaria especial; etc.; la Industria de Defensa fue inicialmente desarrollada, en la mayoría de los países, a través de la iniciativa gubernamental y, una vez que se habían alcanzado las bases mínimas para el surgimiento y sustentabilidad de empresas privadas, el Estado comenzaba a ceder su protagonismo.
Países tan distintos en términos históricos, socioeconómicos y culturales, como Estados Unidos, Rusia, China, Francia, España, Israel, Sudáfrica, Brasil, etc., entendieron hace muchas décadas atrás que el Estado nacional debía ejercer un rol estratégico en el desarrollo de sus respectivas Industrias y Tecnologías para la Defensa, ya sea a través de empresas y organismos públicos; a través de proveedores locales de capital privado; o una combinación de empresas públicas/privadas en la medida que cada país invertía en el desarrollo de nuevos y más modernos medios para sus respectivas Fuerzas Armadas y de Seguridad.
En una dinámica global donde las relaciones internacionales de un Estado, cada país influye en forma directamente proporcional a su capacidad económica, industrial y militar, sea por sí solo o asociado con otros, la Industria de Defensa es un factor más que contribuye a la autodeterminación y constituye una herramienta fundamental de la política exterior.
Cualquier nación que se precie de contar con una verdadera Política de Defensa necesita disponer de una Base Industrial y Tecnológica (BIT) que le otorgue cierto nivel de autonomía en la obtención y sostenimiento de los sistemas de armas más críticos de sus Fuerzas Armadas.
Una Política de Estado en materia de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción (I+D+i y P) que permita desarrollar y fabricar en serie de los sistemas de armas y otros equipos críticos para la Defensa y la Seguridad permite ganar autonomía y reducir/evitar la dependencia de otros países, aspecto sumamente importante en lo que hace a armamentos y que la Argentina sufrió en carne propia en 1982 durante la guerra de Malvinas con el embargo impuesto por los ingleses y sus aliados y que volvió a ponerse en evidencia recientemente con el veto británico para la compra de un escuadrón de cazas FA-50 a Corea del Sur para reequipar a la Fuerza Aérea Argentina.
Argentina y su industria militar
En los años posteriores a la l Guerra Mundial, en octubre de 1927, el Estado nacional fundó la Fábrica Militar de Aviones (FMA), la primera en su tipo de toda Latinoamérica. Luego, en 1941, creó la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM); en 1953 fundó Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE).
La creación de estas tres empresas, cada una pensada para fabricar en nuestro país la mayoría de los insumos y materiales de guerra críticos para la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada -fuerzas de las cuales dependían estos polos productivos respectivamente- permitió sustituir importaciones; reducir la fuga de divisas; minimizar la dependencia de otras naciones en cuanto al autoabastecimiento de armamentos; generar miles de puestos de empleo calificados; desarrollar cientos de proveedores locales de capital privado que fueron apalancados en su crecimiento al participar de los grandes proyectos industriales que llevaban a cabo la FMA, la DGFM y AFNE; generar ingresos a partir de exportaciones de productos, insumos y sistemas de armas complejos (cohetes, aeronaves, etc.); entre otros beneficios que trajo aparejado hacer un uso estratégico del Poder de Compra del Estado, fomentando el desarrollo tecnológico e industrial argentino.
A mediados del siglo pasado, las plantas productivas de la FMA, DGFM y AFNE agrupaban más de 60.000 trabajadores en forma directa y casi el doble de empleos indirectos a través de sus respectivas redes de proveedores locales.
Lamentablemente, desde aquella época, en la cual el Estado nacional contaba con funcionarios que administraban con idoneidad profesional, visión de largo plazo y honestidad, se fueron sucediendo gobiernos con políticas pendulares entre un extremo donde el todo debía ser estatizado a otro donde todo debía quedar en manos de capitales privados, ya fueran locales o extranjeros, sumado a las cíclicas crisis económico-financieras, variables que confluyeron en una virtual desarticulación y pérdida de capacidades científico-tecnológicas e industriales.
Así, de los más de diez mil empleados que trabajaban en la FMA en la década de 1950 se pasó a los casi 900 de la actualidad; la DGFM tenía 14 plantas en todo el país y hoy tiene sólo 5 y con apenas un 10% de los trabajadores que supo tener; mientras que AFNE fue transferido a la Provincia de Buenos Aires y ahora se denomina “Astillero Río Santiago” (ARS).
Al presente, del Ministerio de Defensa dependen la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), el Astillero TANDANOR y el Almirante Storni (integrados en el Complejo Industrial Naval Argentino – CINAR) y Fabricaciones Militares (FM), los cuales en su conjunto representan unos 3.500 empleos en forma directa.
En el sector privado, de las cientos de Pequeñas y Medianas Empresas (PYMEs) que integraron la Industria de Defensa y surgieron a partir de los proyectos estratégicos que desarrollaban la FMA, AFNE y DGFM así como también de otras áreas del Estado que impulsaron con visión estratégica el desarrollo de la Aviación Civil y Comercial, de la flota y la marina mercante, etc., gran parte de ellas debió cerrar sus plantas de producción. A modo de ejemplo podemos citar los casos de RACA, CHINCUL y AERO BOERO, que fabricaban en serie helicópteros y aviones tanto para las Fuerzas Armadas como para clientes civiles, públicos o privados, locales o extranjeros.
Una Ley de Producción
Contar con una “Ley de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa” permitiría establecer un horizonte de previsibilidad, a largo plazo, sobre lo que el Estado nacional considera que serán sus prioridades en cuanto a fomentar el desarrollo tecnológico y productivo para fortalecer la Defensa, entendiendo a ésta como no sólo el aspecto militar/bélico sino también aquellos otros contribuyentes al Potencial Nacional y la Movilización en caso de conflicto.
Entre los sectores contribuyentes a la Defensa Nacional podemos citar a las Fuerzas de Seguridad federales (Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional Argentina, Policía Federal Argentina, Policía de Seguridad Aeroportuaria); la aviación civil y comercial; los ferrocarriles; puertos y vías navegables; combustibles; energía; ciencia y tecnología; industria; etc.
La Ley propuesta permitiría consolidar una Base Industrial de la Defensa Argentina (BIDA) que permita no sólo satisfacer los requerimientos operativos de nuestras Fuerzas Armadas sino también de otros países.
En las siguientes líneas se exponen los principales aspectos que deberían ser contemplados en la futura Ley, a saber:
Quién te ha visto y quién te ve: un Puca capturado y reconstruído, con numeración y escarapelas de la RAF, evaluado en 1983 por los británicos
El actual Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) debería transformarse en “Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo para la Defensa” (ANIDEF) y absorber el personal, instalaciones, maquinarias, etc., de las Direcciones Generales de Investigación y Desarrollo (DGID) de las tres FFAA. Esta integración potenciaría la sinergia técnica, fomentaría la consolidación de requerimientos operativos conjuntos, reduciría la carga administrativa y mejoraría la eficiencia presupuestaria. La conducción de la ANIDEF debería estar a cargo de un Oficial en actividad con jerarquía de General de Brigada o equivalente y ser rotativa cada dos años por su segundo de otra Fuerza Armada en virtud de la necesaria idoneidad y continuidad.
2. La Subsecretaría del Servicio Logístico de la Defensa debería transformarse en “Agencia Logística de la Defensa Argentina” (ALDA) a fin de tener mayor agilidad y eficiencia en la ejecución presupuestaria del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y del presupuesto anual que reciben, en forma ordinaria y/o extraordinaria, el MINDEF y las FFAA para adquirir, desarrollar, mantener, modernizar y/o producir sistemas de armas y demás equipamientos.
3. El 67% de los recursos anuales disponibles a partir del FONDEF deberían asignarse a Proyectos de I+D+i, Mantenimiento, Modernización y Producción que tengan impacto directo en empresas e instituciones argentinas.
4. Debería duplicarse la cantidad de vacantes y mejorarse las condiciones laborales (salario, horas extras, etc.) de los profesionales del Régimen del Personal de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas (RPIDFA).
5. Tendrían que preverse más facilidades para contratar y abonar honorarios a personal civil y militar (retirado o en actividad), argentino y extranjero, en el sector público y privado, para ejecutar Proyectos de I+D+i y Producción.
6. Anualmente, en marzo, el MINDEF debería presentar públicamente en el Congreso Nacional los principales lineamientos del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL); los Proyectos de Adquisición, I+D+i, Mantenimiento, Modernización y Producción de las FFAA; el estado de avance de los que se encuentren en ejecución; el presupuesto asignado, imputado y ejecutado; etc.
7. El MINDEF y EMCO deberían definir los “Proyectos Estratégicos de Defensa” (PRODEF) con más impacto en la Ciencia, Industria y Capacidades Militares.
8. El MINDEF, a partir del asesoramiento del EMCO, determinaría los Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF), su priorización y asignación presupuestaria plurianual.
9. Entre los PRODEF debería priorizarse el desarrollo y producción nacional de Sensores (ópticos, radar, sonar); Aviones; Helicópteros; Drones; Vectores (cohetes y misiles); Satélites, Armamento de Infantería y Artillería; Vehículos de Combate a Ruedas; Submarinos; Buques; Uniformes; Municiones; etc.
10. Entre los PIDDEF se fomentaría dominar tecnologías sensitivas como la nuclear; aeroespacial; inteligencia artificial; telecomunicaciones; ciberdefensa; simulación; robótica; vectores; satélites; nano y biotecnologías; etc.
11. En el mes de marzo y octubre de cada año, el MINDEF y EMCO deberían realizar una exposición ante directivos de empresas, instituciones técnicas (INTI, ANAC, CNEA, CONAE, etc.), universidades, cámaras empresarias, nacionales y extranjeras, a fin de informar los aspectos más destacados de los PRODEF y PIDDEF, evaluar los mejores socios/proveedores en cada proyecto, presupuesto, plazos, requerimientos operativos generales, etc. La información técnica específica o con carácter reservado sólo será compartida cuando mediaran cláusulas de confidencialidad o se suscribiera la contratación.
12. Debería crearse una “Comisión Interministerial de Tecnología e Industria Argentina” (CITIA) en el ámbito de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Sería presidida por el Secretario de Asuntos Estratégicos de la JGM e integrada por los viceministros de Ciencia y Tecnología, Producción, Defensa, Seguridad, Economía, Energía, Transporte, Interior y Relaciones Exteriores, que tuviera a cargo la coordinación y fomento de medidas que consoliden el entramado de empresas y organismos tecnológicos y productivos -estatales y privados- que integren la BIDA, maximizando el uso estratégico del Poder de Compra del Estado a partir de la homogeneización logística, economías de escala, lobby internacional para fomentar exportaciones, etc.
13. Debería conformarse una Antena de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva para la Defensa (AVIDEF), integrada por personal de ALDA y del CONICET, para analizar nuevas tecnologías, aplicaciones bélicas y duales.
14. Anualmente, en el mes de marzo, el MINDEF -en coordinación con el Ministerio de Producción- debería publicar en su web oficial el “Registro de la Base Industrial de Defensa Argentina” (RBIDA), consignando datos de las empresas e instituciones -públicas y privadas- que integran la BIDA; sus productos y servicios; capacidades instaladas; empleados; facturación; clientes; etc.
Deberían incorporarse las figuras de “Empresa Nacional Estratégica para la Defensa” (ENED) y “Servicios/Insumos/Productos Estratégicos” (SIPE), por las cuales serían declaradas de Interés Nacional las ENED y SIPE para asegurar su sustentabilidad y el autoabastecimiento, en tiempos de paz y guerra. Se considerarían ENED a las empresas -públicas, privadas o mixtas- de capitales argentinos y/o extranjeros con instalaciones productivas en Argentina que provean Servicios, Insumos y/o Productos resulten Estratégicos para la Defensa Nacional en base al análisis de expertos del MINDEF, EMCO y CITIA.
15. Aquellas empresas que no fueran consideradas ENED pero sí produjeran SIPE, podrían recibir los beneficios previstos en esta Ley en forma proporcional al porcentaje de su producción efectivamente orientado a la Defensa Nacional.
16. Las ENED y proveedores de SIPE no tributarían IVA ni cargas patronales los primeros diez años desde su alta en el RBIDA.
Las ENED y proveedores de SIPE tendrían facilidades para pedir créditos de entidades financieras públicas y privadas, argentinas y extranjeras; para la asignación de presupuestos plurianuales (hasta 20 años) en I+D+i, Mantenimiento, Modernización y Producción; garantías de exportación; etc.
17. El Banco de la Nación Argentina y el Banco de Inversión y Comercio Exterior brindarían créditos y garantías para inversiones en bienes de capital, facilitar exportaciones, etc., a las ENED y proveedoras de SIPE.
Las ENED y proveedores de SIPE tendrían un canal específico para trámites aduaneros y comercio exterior, ágil en plazos y reducida carga administrativa.
18. Las importaciones (temporales o permanentes) realizadas por ENED o proveedores de SIPE para mantenimiento, modernización y/o agregado de valor para una ulterior exportación no tendrían costos impositivos ni aduaneros.
19. Las exportaciones (temporales o permanentes) de SIPE no tributarían impuestos ni retenciones de ningún tipo los primeros diez años.
20. Las ENED y proveedores de SIPE podrían exportar su producción a cualquier cliente -sea persona física, jurídica, nacional o extranjera- excepto que se trate de una organización no gubernamental o un país con sanciones/embargos dispuestos por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Si el Gobierno argentino no aprobara una exportación no impedida por la ONU debería abonar el importe del contrato a la ENED o proveedor de SIPE y recibir los SIPE.
21. Las empresas estatales ARSAT, CEATSA, INVAP, VENG, IMPSA, FAE, YPF, Y-TEC, Aerolíneas Argentinas, FAdeA, Fabricaciones Militares, Astillero Río Santiago, Almirante Storni y Tandanor, entre otras, serían consideradas ENED.
22. El Astillero Río Santiago sería conveniente que vuela a la órbita del Estado nacional y se integre al CINAR, lo cual redundaría en mejor coordinación, eficiencia presupuestaria y no duplicar capacidades productivas.
23. FAdeA, Fabricaciones Militares y los Astilleros del CINAR podrían explotar y comercializar, en el mercado doméstico y global, las capacidades tecnológicas y productivas ociosas de las Áreas de Material, Grupos Técnicos, Arsenales, Talleres y demás unidades técnicas de las FFAA. En tal caso, deberían abonar horas extras, viáticos, etc., al personal civil y militar de dichas unidades y un canon a las FFAA para amortizar el desgaste de máquinas, instalaciones, etc.
24. Las empresas privadas FixView, Redimec, Seabury, Cicaré, Prodismo, División Turbos, Aviodinámica, MBA, Ascentio, DTA, Satellogic, Astilleros BIM, SPI, Proios, Bersa, Mecatrol, Globant, Mercado Libre, entre otras, serían ENED.
25. Las ENED y proveedores de SIPE tendrían apoyo de los organismos estatales (INTI, ANAC, DGAMC, etc.) responsables de homologar y certificar SIPE; para lo cual dispondrían de la mayor diligencia administrativa a fin de realizar las pruebas y validaciones internacionales en el menor tiempo posible y tendrían exención arancelaria/tributaria para SIPE destinados a la Defensa.
26. El MINDEF, junto a los Ministerios de Producción y de Relaciones Exteriores, coordinarían esfuerzos y presupuesto para promocionar y exportar SIPE.
27. Se debería potenciar la articulación entre el Sector Académico (universidades y organismos científico-técnicos); las Empresas (públicas y privadas) y el Estado, para un uso más eficiente y estratégico del Poder de Compra gubernamental. Las contrataciones entre los actores citados precedentemente con la finalidad de desarrollar y/o producir un SIPE estarían exentas de impuestos nacionales.
28. Se fomentaría la radicación en Argentina de empresas extranjeras dedicadas a la Defensa, otorgándoles -los primeros diez años desde su inicio de actividad productiva- beneficios patronales e impositivos de hasta un 50% respecto a los previstos para las empresas estatales y privadas de capitales argentinos, cuando su producción implique al menos un 50% de agregado de valor local.
El Estado, a través de sus Ministerios, Agencias o Empresas, exigiría offsets tecnológicos, industriales y/o comerciales (en ese orden) a las empresas extranjeras contratadas para proveer SIPE a fin de consolidar el dominio de tecnologías sensitivas y procesos industriales en Argentina.
29. El Estado, a través de sus Ministerios, Agencias o Empresas, podría constituir joint ventures con empresas argentinas y/o extranjeras y acordar un canon o royaltie por la venta a terceros de SIPE desarrollados y/o producidos en nuestro país; el uso de las capacidades ociosas de dependencias públicas; etc.
Conclusiones
La realidad demuestra que los países que más apoyaron el desarrollo de su Industria de Defensa en forma sostenida son los que poseen mayor autonomía en el autoabastecimiento de sistemas de armas críticos para sus Fuerzas Armadas.
Asimismo, esos países -entre los cuales podemos citar a EE.UU., Inglaterra, Francia, Alemania, Rusia, China, Corea del Sur, Turquía, Israel- entendieron el rol estratégico que debe cumplir el gobierno nacional como “arquitecto” que planifica, orienta y apalanca, a través de una verdadera Política de Estado y su Poder de Compra, el desarrollo tecnológico e industrial, fomentando la participación del sector privado a partir de un adecuado marco jurídico.
A fin de dar una idea de los números en juego, digamos que la tonelada de un auto tiene un valor próximo a 10.000 dólares, en tanto que la tonelada de un avión de combate ronda los U$S 10 millones y la de un satélite 100 millones de dólares. Durante el año 2018, España registró 400 empresas y 55.000 puestos de trabajo en su Industria de Defensa, con una facturación superior a U$S 12.000 millones, de los cuales 10.000 correspondieron a exportaciones.
Estos datos permiten demostrar que la base tecnológica e industrial española no sólo creció a partir de la demanda doméstica sino que gracias al apoyo del Estado pudo convertirse gradualmente en el séptimo exportador mundial de armas, generando más puestos de empleo calificados, mayor ingreso de divisas, potenciando las capacidades militares de sus Fuerzas Armadas y la capacidad de influencia internacional de su país a partir de su rol como proveedor de armas.
Es necesario destacar que los desarrollos tecnológicos para las FFAA generalmente tienen aplicaciones duales, civiles y militares, por lo que el apoyo gubernamental a la Industria de Defensa deriva en múltiples externalidades, apalancando otros sectores de la economía, con los beneficios que conlleva.
Con respecto a Argentina, en el año 2004, el Estado decidió apostar al desarrollo tecnológico y productivo nacional para incorporar radares y así controlar nuestro espacio aéreo. De este modo, utilizando estratégicamente el poder de compra del Estado, INVAP comenzó a desarrollar radares de diversos tipos (primarios y secundarios, tridimensionales y meteorológicos, etc.) a partir de un contrato con el MINDEF. Casi quince años más tarde, el pasado mes de mayo, INVAP concretó la primera exportación de radares por casi U$S 50 millones.
Para quien crea que las medidas planteadas en esta propuesta de Ley de Investigación, Desarrollo, Innovación y Producción para la Defensa son utópicas, basta recordar las pautas establecidas en la ley Nº 11.378 de 1926 sobre Renovación de Material Naval; la Ley N° 12.709 de 1941 que creó la Dirección General de Fabricaciones Militares; la Ley Nº 18.875 de 1970 sobre la utilización del Poder de Compra del Estado nacional; la Ley N° 19.831 de 1972 sobre Promoción de la Industria Naval; la Ley N° 27.208 de 2015 sobre Desarrollo de la Industria Satelital; la Ley N° 27.437 de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores; entre otras normas.
Entre las décadas de 1950 y 1970 la Argentina llegó a diseñar y fabricar cohetes y misiles; aviones de combate; tanques y vehículos militares; corbetas, destructores, buques de transporte y desembarco anfibio; sistemas de armas de artillería e infantería; bombas y municiones de todo tipo; logrando una autonomía casi total en materia de autoabastecimiento de armamentos y equipos para la Defensa.
Los vaivenes de la política y el desinterés de la mayoría de los gobiernos, de todos los particos políticos, que se sucedieron en las últimas cuatro décadas prácticamente destruyeron el entramado de empresas e instituciones, públicas y privadas, que tanto dinero, tiempo y esfuerzo costó desarrollar para contar con una Base Industrial de la Defensa Argentina.
Es responsabilidad de los funcionarios políticos, del Poder Ejecutivo y del Congreso Nacional, fomentar e implementar las medidas necesarias para brindar un horizonte que permita planificar a largo plazo, potenciando la sinergia del trabajo coordinado entre el Estado y el Sector Privado, para que volvamos a desarrollar una Industria de Defensa eficiente, innovadora y competitiva.
La Unión Europea propuso este jueves discutir con Rusia la posibilidad de un reconocimiento recíproco de los certificados de vacunación contra el coronavirus.
Markus Ederer, Jefe de la Delegación de la Unión Europea ante la Federación Rusa, manifestó en una rueda de prensa “Es necesario elaborar algunas decisiones, en particular sobre la equivalencia de los certificados de la UE y de Rusia”. Recordó que la UE tiene los pases digitales Covid para viajar libremente en el bloque, y sus reglamentos prevén que los certificados otorgados por terceros países puedan ser reconocidos como equivalentes.
La delegación de la UE escribió al Ministerio de Salud ruso, sugiriendo evaluar la posibilidad de participar en el reconocimiento de la equivalencia, subrayó Ederer.
Moscú por su parte, recibió favorablemente la idea. “La declaración del embajador es muy notable y muy positiva”, dijo el vocero del Kremlin, Dimitri Peskov. ”La disponibilidad al diálogo siempre es algo bueno. Lo apreciamos mucho”.
”En lo que concierne al reconocimiento recíproco de los certificados, naturalmente esto deberá ser discutido. Cualquier discriminación relativa a los diversos documentos probablemente sería inaceptable para cualquier sociedad democrática”, agregó Peskov, citado por la agencia Tass.
Luego dijo confiar en que la UE reconocerá la vacuna rusa Sputnik V contra el covid, salvo que haya obstáculos artificiales de naturaleza política y lobbista. “Este trabajo es minucioso y difícil, pero estamos convencidos de que si dejamos de lado cualquier prejuicio -sea de naturaleza política, sea de naturaleza artificial, sea de naturaleza lobbista- entonces en un modo u otro este trabajo minucioso nuestro concluirá con éxito y la vacuna rusa será reconocida”, añadió Peskov.
Ederer rechazó las acusaciones de que la aprobación de las vacunas contra el coronavirus, incluida la rusa Sputnik V, en el bloque esté politizada, y señaló que solo es un proceso técnico.
Al subrayar en la conferencia de prensa de este jueves que está en contra de la politización a la hora de autorizar las vacunas, Ederer recordó que la Sputnik V actualmente está pasando por un proceso confidencial de revisión técnica del que ni siquiera se pronuncian en detalle las autoridades rusas, y se limitó a expresar la certeza de que la revisión terminará “de forma racional e imparcial”.
Hasta ahora, la Agencia Europea ha autorizado las vacunas contra el covid de Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson. Por su parte, Rusia ha desarrollado cuatro vacunas propias en primer término la Sputnik V- pero aún no ha autorizado ninguna extranjera.
Las cadenas de electrodomésticos Garbarino y Ribeiro atraviesan una situación de crisis financiera que pone en juego la continuidad de sus negocios. Comenzaron a cerrarse locales, se dejaron de pagar salarios e incluso se dieron de baja ventas a través de los canales de comercio electrónico. Estas empresas buscan socios para volver a capitalizarse y mantener la operación.
En el caso de la empresa Ribeiro, que comenzó a funcionar hace más de un siglo en San Luis, el intento es conseguir un aporte de capital entregando participación del negocio pero sin ceder el control de los accionistas mayoritarios. Esta cadena de venta de electrodomésticos y electrónica de consumo llegó a tener más de 1.900 empleados con una fuerte presencia en el interior del país.
Hasta 2018 tenía abiertas 85 sucursales pero la crisis que comenzó en abril de ese año, en términos de inestabilidad macroeconómica, con fuerte devaluación, suba de precios y pérdida de capacidad de compra de la población, generó un combo explosivo para la compañía. A partir de 2019 las deudas de Ribeiro se hicieron cada vez más importantes, y con la pandemia el año pasado no consiguió enderezar la situación.
Los créditos que recibió la compañía se encuentran no sólo en situación de morosidad sino que se clasifican con criterio de irrecuperable. Por ello en la familia Ribeiro, que tiene el control de las operaciones de la empresa, buscan un socio que pueda capitalizar el negocio y asumir parte de los pasivos para recuperar solvencia.
Según datos del mercado, esta cadena de electrodomésticos registró a partir del 2019 una caída de ventas del 60 por ciento. Desde abril pasado fueron agravándose los problemas y se registró el cierre de una de las sucursales de Minicuotas Ribeiro en Mendoza, y se definió cerrar otra sucursal en San Juan. A mediados de junio último, Ribeiro cerró su local en la ciudad de Rafaela, en la provincia de Santa Fe.
Garbarino es otra de las grandes marcas del sector que se encuentra en una situación idéntica de crisis. Estaba intentando incorporar un inversor o directamente pactar la venta del negocio para evitar el cierre de la marca. Sin embargo la semana pasada se conoció que el acuerdo con el accionista interesado estaba claudicado.
La cadena tiene más de 3.800 empleados y desde mayo que no se pagan salarios, según fuentes gremiales. También comienza a acelerarse el cierre de sus sucursales de venta. La compañía tiene hace más de un mes y medio paradas las plantas en Tierra del Fuego. En el Ministerio de Trabajo siguen de cerca la situación ante reclamos del sindicato del sector.
El principal problema de Garbarino, que también es dueño de Compumundo, es una carga de pasivos financieros que desde la firma aseguran que no están en condiciones de cubrir. La cadena empeoró su situación al no poder cerrar el acuerdo de venta con los dueños de Supercanal Arlink, una operadora de cable e internet con más de 700 mil abonados y participación en 14 provincias.
Al igual que ocurrió con Ribeiro y otras empresas del sector, Garbarino empeoró la situacion financiera de sus balances con la crisis iniciada en 2018 que alteró en forma brusca el tipo de cambio y la tasa de interés, al tiempo que frenó el financiamiento en el exterior y provóco la pérdida de demanda.
Comentario de AgendAR:
Parece evidente que en ambos casos se unen dos factores estructurales -más allá de los errores que se pueden haber cometido las gerencias de ambas firmas.
Uno es la caída de las ventas que comienza con las devaluaciones de la primera mitad de 2018, y que se agravó con las restricciones que ha provocado la pandemia. La paulatina recuperación de la actividad económica que se advierte en algunos rubros, como la venta de maquinarias agrícolas, no se refleja en una recuperación del consumo de la mayoría de la población.
El otro factor poderoso viene haciéndose sentir desde hace varios años, y la pandemia lo aceleró: los locales comerciales que conocemos -Garbarino, Frávega, son nombres que a todos nos resultan familiares… son dinosaurios. La venta online, que obvia, entre otras cosas, la necesidad de pagar alquileres caros en shoppings y grandes avenidas, los desplaza.
Todas las firmas que venden al público deben repensar su modelo de negocios. Los locales comerciales -creemos- seguirán existiendo, por el humano placer de comprar. Pero deben transformarse. Si lo están haciendo los bancos, para sobrevivir a las fintechs…
Esta herramienta, elaborada por científicos de Argentina y de México, arroja resultados en función de la búsqueda, el monitoreo y el aislamiento de infectados y otras estrategias sanitarias.
El modelo matemático es capaz de predecir posibles escenarios futuros sobre la evolución de la pandemia de COVID-19 en función de la estrategia de la búsqueda, monitoreo y aislamiento de infectados.
“Nuestra herramienta está a disposición de los tomadores de decisiones que deban considerar todos los puntos de vista a la hora de tomar medidas para controlar la pandemia”, indicó la doctora en Física Nadia Barreiro, una de las líderes del desarrollo y jefa de la División Sensores Ópticos y Lidar del Departamento de Investigaciones en Láseres y Aplicaciones del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), en Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires.
Las herramientas tradicionales en epidemiología permiten describir la evolución de la cantidad de casos de una enfermedad en base a la consideración de la población susceptible, el número de infectados y los recuperados (llamados modelos tipo SIR, por las siglas).
“Si bien estos modelos son un buen punto de partida, están pensados para situaciones que difieren de la situación actual impuesta por el COVID-19 en dos puntos clave: suponen que la población está homogéneamente distribuida en un territorio y que no está sujeta a restricciones en la movilidad. Para describir la evolución de la pandemia procedimos a introducir modelos más complejos que consideren diversos aspectos del comportamiento social”, puntualizó Barreiro.
Múltiples variables
Tal como describe la revista “Scientific Reports”, en el modelo propuesto se divide el mapa del territorio del país (en este caso el de Argentina) en regiones cuadradas relativamente pequeñas (de entre 30 y 50 km2) y se estudia la evolución de la enfermedad en cada región por separado teniendo en cuenta su correspondiente densidad demográfica. También determina la evolución de la pandemia en cada región y la propagación del nuevo coronavirus a regiones vecinas y a largas distancias dentro del país en función de los niveles de movilidad permitidos.
El modelo considera que las personas pueden evolucionar pasando por diferentes estados: susceptibles, es decir personas que puede contagiarse y no tiene inmunidad; expuestos: personas que estuvieron en contacto con un enfermo y están incubando la enfermedad; infectados: personas con alta carga viral que pueden contagiar a otros; aislados: personas que luego de obtener una prueba PCR positiva son aisladas y ya no contagian a otros; y recuperados: personas que se curaron de la enfermedad y son inmunes por lo que no pueden enfermarse nuevamente por un período de tiempo.
“Hay que considerar que existen múltiples variables que inciden en la aparición. de olas, y que nuestro modelo también tiene en cuenta, por ejemplo, el levantamiento prematuro de restricciones a la movilidad, la perdida de inmunidad por parte de un grupo de población que se infectó y que puede volver a contagiarse y la aparición de nuevas variantes del SARSCoV-2, entre otras”, subrayó Barreiro.
La idea de generar este modelo surgió en los primeros meses de la pandemia
“Muchos investigadores de diferentes áreas nos encontrábamos inquietos por trabajar en algún tema que fuera de utilidad para combatir COVID-19”, señaló Barreiro.
El físico Pablo Bolcatto, presidente del CITEDEF, se contactó con su colega Rafael Barrio, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) quien poseía experiencia previa en estudios epidemiológicos. Ya en 2009 había implementado un modelo exitosamente para determinar la evolución de la gripe H1N1 en México. Y el grupo se completó con la Master en estadística, Tzipe Govezensky, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, y Barreiro.
El trabajo, publicado en “Scientific Reports” en mayo 2021 (pero elaborado en diciembre 2020), planteaba un escenario en que si se mantenía la movilidad existente habría una nueva ola en junio de 2021.
“Sin embargo, esta ola se adelantó un mes y fue mucho mayor debido al fuerte incremento de la movilidad vinculada, por ejemplo, al inicio de clases presenciales en varias regiones”, afirmó Bolcatto.
Además de las aplicaciones que se muestran en la publicación, el modelo desarrollado, se utilizó para estudiar diferentes escenarios, por ejemplo, para estimar que hubiera sucedido si en lugar de aplicar el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) al comienzo de la pandemia se hubieran aplicado medidas de distanciamiento menos estrictas.
“Las estimaciones realizadas permiten inferir que el ASPO posiblemente evitó 1.6 millones de casos y cerca de 45.000 fallecimientos durante 2020”, destacó Barreiro.
“El modelo que proponemos refleja la dinámica social y considera las medidas tomadas por el gobierno para restringir el contagio”, destacó Govezensky.
“Además de Argentina y de México, probamos nuestro modelo con buenos resultados analizando datos de España, Finlandia, Islandia y Estados Unidos”, subrayó Barrio.
En otro trabajo, publicado como preimpresión en medRxiv, los investigadores extendieron el modelo para considerar los efectos de la vacunación y encontraron que, con la movilidad actual, sería necesario vacunar al menos al 70% de la población para reducir drásticamente la circulación del virus.
“Este modelo también fue aplicado para estudiar diferentes escenarios de vacunación en otros países como México y España”, indicó Barrio y agregó que en la actualidad también están trabajando para comprender la incidencia de las nuevas variantes del coronavirus en la circulación y las implicaciones sobre la vacunación.
“Los resultados obtenidos fueron consistentes con lo observado a nivel internacional: cuanto mayor es la proporción de casos detectados (y consecuentemente aislados), menor es la circulación del virus y la cantidad de casos totales a largo plazo. De igual modo, cuanto menos tiempo se demora en encontrar y aislar nuevas personas infectadas, menos tiempo tienen para propagar la enfermedad y esto se traduce en una reducción de la cantidad de casos totales”, fue la conclusión de Barreiro.