Cumbre Mundial del Clima: 40 líderes mundiales, promesas y geopolítica

En el primero de los dos días de la Cumbre Mundial del Clima, organizada por Estados Unidos, el presidente Joe Biden se comprometió a disminuir «a la mitad» las emisiones de gases de efecto invernadero de su país para 2030. China, el país más contaminante del planeta, anunció una reducción gradual del consumo de carbón entre el 2026 y 2030. En América Latina, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, trató de deshacerse de su imagen de villano en esta materia y prometió neutralidad de carbono hasta 2050.

“Estados Unidos está de vuelta”. Con estas palabras, el presidente Joe Biden ratificó ayer jueves 22 la reanudación de los compromisos de su país contra el cambio climático de cara al Acuerdo de País. Esto contrasta con las acciones de la Administración anterior, de Donald Trump, que retiró a Estados Unidos del pacto internacional sobre cambio climático. Ahora, Biden se trazó una meta ambiciosa: que su país alcance la neutralidad de carbono para 2050. Esto es: no emitir más dióxido de carbono del que la atmósfera puede procesar. Como primer paso para lograrlo, anunció esfuerzos para la reducción de gases de efecto invernadero entre un 50 y 52%, en comparación con los niveles de 2005, para el 2030.
«Esta es la década en la que debemos tomar decisiones que evitarán las peores consecuencias de la crisis climática», dijo el mandatario demócrata desde la Casa Blanca durante el primero de los dos días de la cumbre virtual climática que preside y en la que participan 40 países. Entre ellos los grandes productores de gases contaminantes: China, India y Rusia. Por su parte, Estados Unidos es el segundo país más contaminante del mundo después de China. Solo entre las dos naciones, producen casi la mitad de todo el dióxido de carbono del planeta, según el Global Carbon Atlas.
Ante este panorama, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, aplaudió el compromiso de Biden al señalar que es un “cambio de juego” que “tendrá un impacto transformador en la lucha global contra el cambio climático”.
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Los líderes europeos, incluida la canciller alemana, Angela Merkel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresaron su satisfacción por el regreso de Estados Unidos a la lucha climática. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó de “histórico” el anuncio de Joe Biden y pidió acelerar la aplicación del Acuerdo de París, y pidió reglamentar a nivel global la fiscalidad del carbono y sus costos. «Tomar medidas por el clima significa regular y regular a nivel internacional. Si no establecemos un precio para el carbono, no habrá transición» hacia una economía verde, dijo el mandatario francés.
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China promete reducción de consumo de carbón entre 2026 y 2030

El clima ha sido uno de los puntos de discordia entre China y Estados Unidos. Sin embargo, en esta cumbre, el presidente Xi Jinping aseguró que su nación comenzará a reducir gradualmente el consumo de carbón durante el período 2026-2030, como parte de sus esfuerzos para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.
Los comentarios del mandatario chino implican que el consumo de carbón de su país, el más alto del mundo, alcanzará un pico en 2025 y comenzará a caer a partir de entonces. El año pasado, Xi Jinping afirmó que llevaría las emisiones de su país a un pico bajo antes de 2030 y se convertiría en un territorio neutro en carbono para 2060.

Canadá y Japón aumentan la cuota a reducir de emisiones de CO2

Canadá elevó su meta y el primer ministro Justin Trudeau se comprometió a disminuir las emisiones de su país entre un 40 y 45%, por debajo de los de 2005, también para 2030, y no del 30% como tenía estipulado inicialmente en el Acuerdo de París. Asimismo, Japón aumentó su objetivo. El primer ministro Yoshihide Suga, que visitó a Biden en la Casa Blanca este mes, apuntó a un recorte del 46% de las emisiones para 2030, frente al 26% que había anunciado.
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Se trata de una meta que según funcionarios del actual Gobierno de EE. UU. podría lograrse con los nuevos objetivos de su país sumados a los compromisos mejorados de Japón y Canadá, y los ya anunciados por la Unión Europea y el Reino Unido, los países que representan más de la mitad de la economía mundial. «En mi opinión, la importancia de este día es que el mundo se unió», afirmó el enviado de Biden para el cambio climático, John Kerry.

Rusia promete apostar a la energía limpia

Rusia, otro de los mayores productores de gases contaminantes y en grandes discrepancias geopolíticas en la actualidad, parece en cambio mostrarse en sintonía con la mayoría de potencias en la lucha contra el calentamiento global. El presidente Vladimir Putin aseguró que su país puede introducir condiciones preferenciales para la inversión extranjera en proyectos de energía limpia.  También propuso una investigación científica y global en esta materia.

Bajo presión, Brasil promete neutralidad de emisiones para 2050

El mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, intenta apartarse del estigma de ser un líder despreocupado por el cambio climático y en este encuentro anunció los objetivos ambientales más ambiciosos de su Gobierno. Bolsonaro señaló que su país alcanzaría la neutralidad de emisiones de carbono para 2050, tras las exigencias de Estados Unidos. También, se comprometió a duplicar los fondos para los esfuerzos de aplicación ambiental en un aparente cambio de política, pues su Administración se alineó estrechamente con el Gobierno de Donald Trump, que no criticó la política ambiental brasileña sumergida en controversias en los últimos años, especialmente tras la deforestación y los apoteósicos incendios en la Amazonía.
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«El gobierno hace promesas totalmente vacías», dijo Marcio Astrini, director del Observatorio Climático del grupo ambiental brasileño.

Anuncios del presidente argentino en la Cumbre del Clima

Este es el texto del discurso de Alberto Fernández «Agradezco la invitación al Señor Presidente de los EEUU, y a los líderes mundiales, que en este Día de la Tierra comprometen sus esfuerzos solidarios. Celebro que los Estados Unidos retomen esta agenda esencial para el futuro de la humanidad. La República Argentina ha puesto la acción climática y ambiental en el centro de sus convicciones. Como dijera proféticamente hace 50 años, el General Perón, “debemos tomar conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biósfera”. Es ahora o nunca. En Argentina honramos el Acuerdo de París, incrementando la ambición climática. He instruido a nuestro Gabinete Nacional de Cambio Climático para que elabore el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación, a presentarse en la COP 26 de Glasgow. En este sentido, me complace anunciar aquí los nuevos compromisos que orientarán nuestra acción: Elevamos nuestra Contribución Determinada Nacional un 27,7% respecto a la de 2016. Son dos puntos porcentuales adicionales, a la ya presentada en 2020. Estos son pasos consistentes con la meta de 1,5° grados centígrados, y con la neutralidad de carbono al 2050. Asumimos el compromiso de desarrollar el 30% de la matriz energética nacional con energías renovables. Diseñamos un plan de medidas de eficiencia para la industria, el transporte y la construcción. Promoveremos la adopción de tecnologías de punta para la reducción de emisiones de metano y contaminantes de vida corta. Impulsaremos un complejo productor y exportador de hidrógeno como nuevo vector energético. Adoptaremos medidas profundas para erradicar la deforestación ilegal, tipificándola como delito ambiental. Enviaremos en breve a nuestro Parlamento un nuevo proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Y en la dimensión cultural, promoveremos el rápido tratamiento de la Ley Federal de Educación Ambiental. Para que esta transición sea justa, y comience por los últimos para llegar a todos, necesitamos recordar lo que magistralmente nuestro querido Papa Francisco dice: “La crisis ecológica y la crisis social son dos caras del mismo problema, están unidas”. Como bien dice Macron: necesitamos en tal sentido renovar la arquitectura financiera internacional. La agenda es clara: Movilización de recursos concesionales y no reembolsables, canalizados a través de la banca multilateral y bilateral, con procesos ágiles y transparentes. Pagos por servicios eco-sistémicos y canjes de deuda por acción climática. Nueva asignación de Derechos Especiales de Girosin discriminar a los países de renta media, para mejorar nuestro medio ambiente. Reconfiguración de los análisis que realizan las calificadoras de riesgo, para no distorsionar la realidad de nuestros países. Y atención a los fenómenos de sobre-endeudamiento irresponsable -provocados antes de la pandemia y agravados por éste virus-, con mayor flexibilidad de plazos, tasas y condiciones. En síntesis: Aspiro a que en esta Cumbre nazca un nuevo camino. Es la hora histórica de soñar juntos. Convoco desde aquí a mis queridos colegas de América Latina y el Caribe, para que también coordinemos medidas regionales y solidarias. Nos están mirando las nuevas generaciones. El tiempo de las dudas terminó. Nadie se salva solo. Transitemos, unidos, el tiempo de la justicia social, financiera y ambiental.»

Observación de AgendAR:

La frase de Biden, “Estados Unidos está de vuelta”, es un resumen tan claro de su agenda política, como «Hacer a Estados Unidos grande otra vez» era de la de Trump. Ahora, ningún presidente, de EE.UU. o de otro país, puede hacer retroceder el tiempo. La tercera década de este siglo será distinta a las anteriores, porque las esas décadas produjeron el mundo actual. Pero corresponde hacer notar que Joe Biden produjo un diplomático significativo: logró que Xi Jinping, Vladimir Putin y, seguramente con menos esfuerzo, los líderes de la Unión Europea entonaran el mismo discurso en un tema global si los hay. Seamos realistas: ni Fernández ni Bolsonaro, ni, para el caso, López Obrador, estaban en condiciones de desentonar, aún si lo hubiesen querido. Pero debemos tener presente algo que AgendAR ha señalado en otras ocasiones: si la lucha contra el calentamiento global se va a dar en serio y se reducirá la emisión de carbono -es decir, si las Grandes Potencias están dispuestas a esforzarse en esa dirección- las instituciones y los controles globales serán fortalecidos. Si es así, la globalización financiera, hoy cuestionada, será reemplazada por otro tipo de globalización.  

«Nature»: Evaluación de las medidas de los gobiernos del planeta contra el coronavirus

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Sorprendentemente, en pleno conflicto de las clases presenciales porteñas, el diario Clarín -que ha cuestionado durante casi un año todas y cada una de las medidas contra la pandemia del gobierno nacional- se refirió en su edición de ayer jueves a un estudio de Nature que afirmaba, ya en noviembre pasado, que el cierre de escuelas es la segunda medida más importante para reducir los casos de coronavirus, solo superada por el cese de las reuniones sociales. Creemos que llamar la atención de las autoridades sobre este artículo va más allá del tema de las clases en una sola ciudad. Porque da información no intuitiva para evaluar la eficacia de las medidas que se tomen. Un detalle sugestivo: el mapamundi sobre la distribución del covid que encabeza esta nota es anterior aún al artículo traducido. Es de octubre de 2020. Y no es muy distinto de uno actual.

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Ésta es una traducción literal de lo más relevante de las conclusiones de un artículo de Nature – Human Behaviour que sorprenderá a muchos gobiernos, pero también a los muchos críticos de tales gobiernos.
El artículo compara entre sí las efectividades de 6.068 tipos distintos de intervención gubernamental no farmacéutica -es decir, las que no son la aplicación de vacunas o medicamentos aprobados- en más de 200 países, sobre la disminución del número R1, que mide la contagiosidad del virus SARS CoV2. Hemos eliminado, para simplificar la lectura, los márgenes de indeterminación máximo y mínimo en el puntaje atribuido a cada tipo de intervención. Al final de esta nota está el enlace al artículo original.
Extracto de las conclusiones:
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«…Entre las 6 categorías de intervenciones gubernamentales no farmacológicas con pleno consenso, están la cancelación de las reuniones pequeñas (83% de efectividad), el cierre de las instituciones educativas (73%) y las restricciones en las fronteras (56%).
Las medidas consensuadas también incluyen las intervenciones que apuntan a aumentar las capacidades en atención médica y en salud pública (como mayor disponibilidad de personal y de equipamiento de protección), con un 51%, las restricciones a la movilidad individual (42%), y el cierre de actividades a nivel nacional (que en los EEUU incluyó órdenes de quedarse en la propia casa) (25%).

Ranking the effectiveness of worldwide COVID-19 government interventions

Analysing over 50,000 government interventions in more than 200 countries, Haug et al. find that combinations of…
Encontramos 14 categorías adicionales de intervención por consenso en tres de nuestros métodos. Estos incluyen las cancelaciones de encuentros masivos (53% de efectividad), la comunicación del riesgo de distintas actividades para informar y educar al público (48%) y la ayuda gubernamental a los grupos poblacionales vulnerables (41%).
Entre las intervenciones menos eficaces tenemos: las acciones de gobierno para otorgar o para pedir ayuda internacional, las medidas para incrementar la capacidad de testeo o las estrategias para mejorar la detección de casos (que llevan a detectar picos de casos en el corto plazo), las medidas de trazabilidad y de rastreo de casos, también las revisiones sanitarias en fronteras terrestres y aeropuertos, y la limpieza de ambientes.
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Aclaraciones del traductor: Nils Haug, Lukas Geyrhofer y Peter Klimek son austríacos y escriben en un inglés nada fluido, que hemos tratado de ablandar en la traducción para que el resultado no fuera totalmente ilegible.
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Para ir a la conclusiones puras y duras, hemos sacrificado alrededor del 95% del artículo (es enorme, aún para Nature – Human Behaviour) y evitado totalmente la complejidad matemática de su argumentación.
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Para acceder al texto íntegro del artículo, cliquear aquí
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Argentina dejará de usar uno de los productos agroquímicos más peligrosos creados por Dow

El ambientalismo argentino -en particular, el que se expresa en la publicación Economía Sustentable- hoy tiene un motivo para aplaudir al Gobierno nacional. Se desterrará al que se considera uno de los venenos más letales que se usan en el país. Según confirmaron fuentes ligadas al SENASA, el organismo acaba de iniciar la primera fase para el abandono total del uso del insecticida clorpirifos, que se aplica en la mayoría de los cultivos de la Argentina. A este agrotóxico se le atribuye la responsabilidad de la tragedia sanitaria que sufren los pueblos fumigados del interior. El clorpirifos está en el podio de los insecticidas más aplicados aunque provoca daños graves en la salud. “La medida se irá implementando de manera paulatina. En una primera etapa se prohibirá la importación de principio activo y productos formulados a base de clorpirifos”, indicaron las voces consultadas. “Luego se prohibirá su elaboración en el país y, por último, la comercialización. Se estima que todo el proceso abarcará poco más de un año, pero ya está en marcha”, añadieron. Los portavoces interpelados señalaron que este camino al veto surge del resultado de “nuevos estudios referidos a la toxicología de la sustancia”. La medida tiene como disparador el temor a que, por la letalidad comprobada del veneno, la Unión Europea comience a rechazar las exportaciones agrícolas de la Argentina. «Décadas de veneno» El clorpirifos es un organofosforado que irrumpió en la escena del campo durante los años 60. Hoy por hoy, es pulverizado en casi 100 países sobre medio centenar de cultivos diferentes. Según se informa, se trata del insecticida más difundido en la producción agrícola en general. “Se utiliza en formulaciones de insecticidas para frutas, verduras, granos y jardín”, reconocieron desde el entorno del SENASA.

Inipay: un dispositivo para procesar pagos en lugares sin Internet

Inipay es un dispositivo de radiofrecuencia que puede vincular un celular o posnet sin acceso a Internet con una antena que sí tenga conectividad, distante a 16 km, para permitir el uso de billeteras digitales y pagos con tarjeta.

En el país, según datos del Banco Central, ya existen al menos 8 millones de usuarios de billeteras móviles. De acuerdo a un reporte de Minsait Payments, la Argentina es el país de la región en el que la adopción de billeteras virtuales más rápido crece. Por la crisis sanitaria, por comodidad, por reunir todo (dinero, inversiones, pago de servicios) en un mismo dispositivo, lo cierto es que, según el mismo reporte, el 66% de la población bancarizada en el país aumentó en 2020 su uso de billeteras virtuales o distintos tipos de medios de pago digitales.

Pero estas posibilidades que se abrieron suelen chocar con otros problemas; por ejemplo, la baja conectividad que muchas veces existe en el país y que afecta tanto a usuarios como comercios a la hora de cobrar. Y esto no incluye solo a billeteras: también que un dispositivo de cobro con tarjetas físicas -el clásico posnet- se conecte para verificar los pagos, incluso en los lugares sin conexión. Esa es la idea con la cual la empresa argentina Inipop la misma que en su momento desarrolló el primer auto eléctrico en el país, y que a comienzos de la pandemia estuvo entre las primeras en crear un sitio para saber si alguien había viajado en un vuelo con pasajeros infectados de coronavirus– desarrolló un dispositivo (Inipay) que brinda conectividad para que comercios puedan procesar esos pagos, aún si no la tuvieran ya sea por falta de cobertura, por aglomeración de dispositivos o porque su operador no funciona correctamente en la zona. Básicamente, el celular o el medio de pago se conecta por Bluetooth al Inipay.

De allí, “viaja” por radiofrecuencia a otro dispositivo, que puede estar a 16 kilómetros de distancia y que sí tiene conexión. A partir de esa conectividad es que puede procesar un pago y devolver el resultado, también por radiofrecuencia. Y cobrar.

Una antena receptora, con acceso a Internet, que vincula el inipay conectado a un celular o posnet, y que puede estar a una distancia máxima de 16 km
Una antena receptora, con acceso a Internet, que vincula el inipay conectado a un celular o posnet, y que puede estar a una distancia máxima de 16 km. 

. Según Enrique Cortés Funes, CEO de la empresa, esto tiene muchas oportunidades porque funciona como una “infraestructura paralela”, que podría servir para “lugares de poca conectividad, para la venta ambulante, y, como no compite con el flujo de datos normales (cuando mandás un video o una foto) puede ayudar, por ejemplo, en recitales o en lugares de amplia concentración de gente, obviamente para el post covid”, señala. Sobre esto último, las empresas podrían tener un convenio para que, aún en saturación, las apps de los usuarios también puedan funcionar para efectuar estos pagos. Además, señala que hay al menos 309 ciudades de hasta 100 mil habitantes con problemas de conectividad en el país.

“Los datos financieros -aclara Cortés Funes- viajan encriptados y seguros”, agrega. Hasta el momento, la empresa viene desarrollando el sistema de cobros en distintas partes del país, siempre con socios. Pero todavía queda un universo grande por cerrar; quienes podrían estar interesados en su producto, más allá de comercios, son las propias billeteras digitales, fintech o bancos, que quieren que más gente utilice el servicio. “La competencia es contra el efectivo”, señala Cortés.

En este sentido, Cortés imagina otros usos a futuro de esta infraestructura que permite el envío de un dato gracias a la extensión de la conectividad por radio frecuencia. “Puede ayudar a ofrecer botones de pánico”, asegura.

Por ahora, el modelo de negocio del dispositivo es “sponsoreado” por empresas financieras y bancos (quienes se benefician con los cobros en lugares de poca conectividad). Pero por fuera, el costo es de una tarifa fija de 2000 pesos para los comercios más el sintonizador, que cuesta 40 dólares por única vez. Ya están trabajando en conjunto con pequeñas cooperativas y empresas locales, desarrollando la red de usuarios.

 

Cecilia Nicolini: «Ampliamos a 30 millones de dosis el contrato de compra de Sputnik V»

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La asesora presidencial Cecilia Nicolini celebró ayer miércoles desde Moscú el anuncio de que el Laboratorio argentino Richmond pueda producir la vacuna rusa Sputnik V en el país, e informó que la Argentina amplió su contrato de adquisición de ese suero de 20 a 30 millones de dosis con Moscú.

«Cuando hicimos el primer viaje a Moscú con la ahora ministra de Salud, Carla Vizzotti, conocimos de primera mano las posibilidades de esta vacuna». También puntualizó que «desde la Argentina, con el Presidente y otros funcionarios se hicieron gestiones con otros países latinoamericanos, como México, Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile, para que tomaran contacto con Rusia en busca de la vacuna». Respecto del plan de vacunación en el país, aseguró que «avanza muy bien, pero siempre estamos pendientes del arribo de nuevas dosis, en lo que trabajamos constantemente. Es el plan más grande de la historia, y la ministra Vizzotti y su equipo lo llevan adelante con mucho profesionalismo y dedicación». Finalmente, resaltó que «tenemos nuevas vacunas que estarán llegando de China, la Sinopharm, de Sputnik V y también poder confirmar una nueva entrega de AstraZeneca, que llegará de México, luego de su control de calidad».

Insfrán recibió en Formosa a los presidentes de los bloques del Senado del oficialismo y la oposición

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El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, recibió a los presidentes de los bloques mayoritarios del Senado Nacional, José Mayans, del Frente de Todos, y Luis Naidenoff, de Juntos por el Cambio, y dialogaron sobre la «situación epidemiológica» y la manera de «unir esfuerzos» para «proteger a la población formoseña» del covid-19.

«Tuvimos una conversación amena sobre la actual situación epidemiológica y los distintos puntos de vista para proteger a la población formoseña», señaló Insfrán en su cuenta de Facebook. Allí afirmó que «es tiempo de unir esfuerzos para enfrentar al único enemigo que tenemos: el coronavirus». Luego de la reunión, Naidenoff, jefe de los senadores de Juntos por el Cambio, destacó que debe haber «un diálogo maduro, en una Argentina en un contexto absolutamente complejo en lo social y económico» y que ese «diálogo debe ser un denominador común», según un parte emitido por la Subsecretaria de Comunicación de la provincia. Aparentemente, la presencialidad de las clases en CABA no sería un tema importante para los formoseños. Si es así, tienen razón.

«Cerremos las escuelas, pero también las brechas digitales»

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Alejandro Artopoulos es profesor adjunto e investigador del Departamento de Administración / Escuela de Educación / Universidad de San Andrés. Además, trabaja como consultor experto en tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Aquí hace un planteo provocador. Por eso creemos que -en un momento que la dirigencia argentina aparece enredada en una discusión sobre clases presenciales en una ciudad- vale la pena reproducirlo:

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«Los sistemas educativos son más complejos de lo que creemos. De hecho no deberían seguir llamándose solo sistemas. Como los ecosistemas nos plantean los dilemas del cambio climático, los edusistemas, si me permiten la licencia, nos plantean hoy los dilemas de la plataformización. Cuando en 2020 recibimos la virtualidad entre las primeras palabras naturalizadas del vocabulario pandémico nunca imaginamos que terminaríamos “en este lío”. Junto a aislamiento social, asintomático, pangolín, o tapabocas, el teletrabajo y la virtualidad educativa llegaron de la mano de Zoom, Meet, Skype o Jitsi. Como salvavidas las apps nos convencieron que las videoconferencias en las que participábamos realmente eran reuniones, conferencias, o clases. Fantasía tan poderosa que hasta se sumaron propuestas de experimentación lúdica como los Zoompamentos o el entretenimiento vanguardista del teatro online. Estos formatos, así como las reuniones de trabajo con facilitación, y las clases virtuales balanceadas con asincronía -es decir, con actividades educativas en línea por fuera de esas clases- demostraron una posible virtualidad “cuidada”. Se apoyaron en “romper la cuarta pared” y en la expansión del espacio virtual, logrando por momentos niveles de empatía presenciales, conexión en el trabajo compartido y la sensación cómoda de habitar un espacio virtual de aprendizaje diseñado para la experiencia híbrida. Pero también, paralela al COVID-19, sufrimos la epidemia de “Fatiga de Zoom”: un descuido llevó a otro. La alternativa mágica y hasta divertida al cara a cara al poco tiempo se volvió el infierno de maratones de 5 horas de clase. Estudiada por psicólogos cognitivos, la fatiga de Zoom, que no distingue entre adultos, niños o adolescentes, se manifiesta por una ansiedad acumulativa y agobiante generada durante las videoconferencias por la exposición de la imagen propia en línea, que obliga a esfuerzos para cuidar el aspecto, lo que se dice y cómo se dice, los problemas técnicos de sonido o de imagen o “la tiranía de la conexión”, el estrés generado por la disociación cuerpo-mente, dada la tensión entre las demandas del entorno hogareño y la atención fijada en el “encuentro” virtual. La Fatiga de Zoom pudo ser aliviada sólo por los países cuyos estados tuvieron una estrategia de enseñanza activa en la nube -es decir, con actividades virtuales asincrónicas-, basadas en la inversión que hicieron antes de la pandemia en plataformas de enseñanza complementarias de la sincronía. En Inglaterra, por ejemplo, afectada por una reclusión de tres meses en invierno por el ataque de la cepa autóctona, las clases virtuales se apoyaron en plataformas asincrónicas especializadas por nivel y disciplina y ejercieron la presencialidad con sentido cuando la situación epidemiológica lo permitió. Fue perfectamente posible la continuidad pedagógica de calidad por hasta tres meses inclusive en la educación pública. Para los niveles inicial y primario fueron medidas de emergencia. Pero en el nivel secundario incluso resultaban promotoras de un futuro educativo híbrido deseable para el nivel. Cuando se ejerce con el sentido de las pedagogías activas, el secundario en línea no solo es de calidad sino también puede inclusive mejorar la mera presencialidad, dado que alienta habilidades blandas deseables en los adolescentes como son el aprendizaje y el trabajo autónomos y fuerza al sistema a cerrar las brechas digitales. En la Argentina, por el contrario, el uso (y abuso) del Zoom en la enseñanza, en gran medida de gestión privada (paradójicamente gracias a la brecha digital) produjo el equívoco de que la calidad de la educación y la garantía de la igualdad de oportunidades depende exclusivamente de la presencialidad. Un equívoco que no sucede, como vimos, en los países avanzados, y no debería suceder tampoco en los que buscan desarrollarse, si la brecha digital fuera considerada más que solo un problema de acceso a dispositivos y conectividad. Aún cuando el Plan Conectar-Igualdad hubiera funcionado a la perfección y el gobierno de Cambiemos lo hubiera continuado (tal como lo afirmó el entonces Ministro Bulrrich en 2016, cosa que no sucedió) nunca hubiera preparado al país para enfrentar la Pandemia, dado que no contemplaba la enseñanza virtual o en línea, sino solamente el acceso al dispositivo. Tampoco se incorporó la nube y mucho menos se redujo la brecha digital cuando Cambiemos lanzó su estrategia de Educación digital, programación y robótica en 2018. En conclusión, cuando llegó el COVID el atraso pedagógico de todo el sistema educativo derivó en el reemplazo mecánico de la presencialidad por la virtualidad con conectividad y por WhatsApp o Google Classroom para los “caídos” en la educación pública. En estos días aprendemos por el camino difícil que la brecha digital es más profunda de lo que pensábamos. Que no afecta solo a los sectores populares. De hecho, muchas familias de clase media tuvieron que salir a comparar notebooks a principios del 2020. La escuela hasta ese momento no les había demandado su uso. Iban a escuelas de “calidad” analógica. Una nueva brecha digital -ya no de acceso a los dispositivos- que develó la pandemia no estaba en la agenda de las desigualdades. Quizá solo por ahora se pueda reconocer como el “Homework Gap”, brecha de tareas, la desigualdad entre estudiantes que tienen acceso a banda ancha y los que no.

La presencialidad no puede ser sustituida por la virtualidad y esta tiene un sentido de ensamblado pedagógico y curricular

Aprendimos que la presencialidad no puede ser sustituida por la virtualidad solo porque se pueda, que la materialidad tiene su función, que la presencialidad y la virtualidad tienen un sentido ensamblado pedagógico y curricular. Lejos de anticipar la pandemia, en muchos países se incorporó la nube en la enseñanza porque para ellos internet no solo era un medio sino un contenido, conocimiento en sí mismo, que impacta en la formación de la ciudadanía digital y los nuevos saberes fundamentales para la vida. Sin liderazgo tecnopedagógico aún con presupuestos infinitos también se atrasaron los colegios privados más caros del país. Por eso, apelar a Sarmiento para abrir las escuelas es tan erróneo como extemporáneo. Probablemente Sarmiento, que creó la escuela pública entre otras cosas para apuntalar la salud pública como su componente esencial, con la inversión que desplegó la ley 1420, traspolada al presente, en un momento de alta circulación de un virus, cerraría las escuelas pero también todas las brechas digitales. Y si no hubiera dispuesto de ese presupuesto, por lo menos no habría hecho la plancha con la virtualidad entre marzo de 2020 y el presente, como sucedió en la Ciudad de Buenos Aires y en la Nación. Algunos fundamentos de nuestra vida no cambian sólo porque la tecnología haga maravillas. Sin un estado que intervenga, la educación se convierte en una bandera partisana entre la brecha digital y la calidad. De cara a la pared de la segunda ola los fundamentos de lo público estallaron, se resignificaron. Cuando Trotta forzó la renuncia de Adriana Puiggrós en agosto del 2020 y desarmó la Dirección de Educación Privada que la pedagoga había rearmado luego del cambio de gobierno, dejó el sistema educativo como al reactor nro. 4 de Chernóbil. Sin capacidad de detener la práctica abusiva de la sincronicidad como reemplazo de la presencialidad, entregó el argumento que tomó la oposición para “robar” las banderas progresistas de la igualdad educativa. La experiencia vital de corroborar, aunque sea por poco tiempo, la potencia de la educación híbrida, como sucedió con la fisión del átomo, liberó energías y a la vez contaminó el debate político. La cuestión educativa se volvió radiactiva. Golpeada por la pandemia y acelerada por la transformación digital, la educación se volvió una manta corta tironeada entre ricos y pobres. Debajo de las superficies de las obviedades, todavía hay aprendizajes que necesitamos asimilar para entender cómo vamos a surfear la segunda ola y los tsunamis del mundo híbrido que viene

Las ventas anticipadas de trigo se duplicaron. Suben las expectativas de la siembra

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La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en base a datos de la plataforma oficial Sio Granos, estimó que los productores argentinos de trigo ya han comercializado de manera anticipada 1,83 millones de toneladas de la campaña 2021/22, cuya siembra todavía no ha comenzada.

Este valor es casi el doble que el de la campaña anterior (942.886 toneladas) y constituye un récord de ventas «forward» para este cultivo, ya que el máximo anterior registrado al 18 de abril para una temporada nueva era precisamente este volumen mencionado del ciclo 2020/21. “Sin dudas los buenos precios de esta campaña, las lluvias que mejoraron los perfiles hídricos de muchas zonas y los buenos márgenes a cosecha incidieron para que los negocios por trigo nuevo alcancen máximos en lo que va del año”, fundamentó la entidad rosarina. Y afirmó que estos números fortalecen las expectativas de siembra. “De seguir este escenario podríamos pensar en una proyección igual a la de la campaña anterior (antes de las complicaciones por sequía), en torno a los siete millones de hectáreas”, enfatizó la BCR. En lo que respecta a la comercialización de la cosecha 2020/21, los datos al siete de abril muestran que ya se vendieron 11,8 millones de toneladas; es decir, un 69 por ciento de la producción estimada de 17 millones de toneladas. Las compras fueron realizadas en su mayoría por el sector exportador, que concentra el 82 por ciento del total. “Las compras del sector exportador se han mantenido prácticamente nulas en el último mes dejando un total acumulado de 9,7 millones de toneladas. Según nuestras estimaciones, esto sería igual a lo exportado en toda la campaña comercial 20/21; por lo tanto, sólo le resta comprar 0,3 millones de toneladas. Se puede decir que el sector ha tenido un ritmo de compras por encima del promedio de los últimos cinco años, pero por debajo de la campaña anterior”, afirmó la Bolsa rosarina. En lo que respecta a la industria molinera, lleva comprados solo 2,1 millones de toneladas, pero aún hay disponibles 5,2 millones de toneladas de la última campaña. Y como el sector exportador ya tendría cerrados sus negocios en 10 millones de toneladas, el remanente de trigo le alcanzaría a la industria para poder abastecer las millones de toneladas que necesita para abastecer al mercado interno en el resto del año.

El gobierno publicó un nuevo listado de empresas que contaminan la cuenca del Riachuelo

Shell, Coto, YPF, Axion, Puma, Día, Aeropuertos Argentina 2000, Swift, Covelia, Mercedes-Benz, Clorox, Molinos y Coca-Cola Femsa figuran en un listado de 795 establecimientos contaminantes. En la embotelladora y en otras firmas responden que ya reconvirtieron sus plantas, pero la autoridad de la cuenca Matanza-Riachuelo, ACUMAR, insiste en que aún les falta para salir de la categoría de agentes de polución.

Se intercambiaron elogios mutuos. El último 29 marzo, Alberto Fernández inauguró una planta de propelentes de Raízen (50% de la angloholandesa Shell y 50% de la brasileña Cosan) en el polo petroquímico Dock Sud, al lado de Villa Inflamable, y destacó: “Agradezco y valoro la confianza en el país. Tenemos que seguir trabajando juntos”. Uno de los ejecutivos de Raízen le respondió: «Usted nos pidió paciencia el año pasado y hoy se está viendo la reconstrucción argentina”. Ni uno ni otros hicieron hueco en sus discursos para recordar que las instalaciones de Raízen están en la última lista oficial de 795 establecimientos de empresas consideradas agentes contaminantes del Riachuelo. La Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) elabora ese listado desde 2011. En un principio había 1.370 firmas, pero el 42% se adecuó a las normas. En cambio, a febrero pasado seguían en infracción el 58%, incluidas multinacionales, que en muchos casos se comportan mejor en sus países de origen, y grandes compañías nacionales, así como también pymes. La contaminación industrial constituye una de las tres fuentes de contaminación del río que divide la ciudad de Buenos Aires del sur del conurbano, y que es uno de los diez más sucios del mundo. Las otras son los residuos cloacales y sólidos. El listado En la lista figuran los supermercados Coto, la fabricantes de materiales de la construcción Parex Klaukol, Alfajores Jorgito, Coca-Cola Femsa (embotelladora mexicana de la compañía estadounidense), la firma de cosmética Silkey, los laboratorios Bio Sidus, Biogénesis Bagó y Roemmers, las avícolas Granja Tres Arroyos y Proteinsa (ex Rasic), las empresas de colectivos La Nueva Metropol, Andesmar, El Rápido, Nueva Chevallier, Monsa y Dota, YPF, la petrolera Puma, Petrolera del Cono Sur (de la estatal venezolana PDVSA), el mayorista Makro, Aeropuertos Argentina 2000, la constructora Helport, Shell (como sociedad independiente de Raízen), Axion Energy, la embotelladora de aguas Siffredi, Walmart (pero por un local que vendió y ahora pertenece a Día), el frigorífico Swift, el Automóvil Club Argentino (ACA), la recolectora de residuos Covelia, la química Air Liquide, Mercedes-Benz, la colchonería Simmons, la cerealera Cofco (pero por una planta que le transfirió y en la actualidad corresponde al grupo Beltrán), la alimenticia Molinos Río de la Plata, la elaboradora de productos de higiene Clorox y la estatal de asistencia a aviones en tierra Intercargo, entre las de mayor renombre. Unas 14 curtiembres aparecen en la lista. Una es Sadesa, la de la familia de Marcos Galperin. Las otras son Tortosa, Biondo, Don Luis, Cefalo, Torres, Liotti, Napolitana, San Antonio, Martinov, Fieno, Urcioli, Di Palma y Gonella. Varias empresas sostienen que figuran en la lista pese a haber cumplido con los trámites y los procesos de reconversión de sus plantas. Sin embargo, en la Acumar responden que si aparecen es porque aún siguen pendiente tareas para salir de la lista de agentes contaminantes. También advierten que algunas compañías llegaron a deslistarse hace unos años, pero han vuelto a ser nombradas después de posteriores inspecciones que detectaron nuevos casos de polución. Coto es la empresa que más aparece en el listado, con 20 establecimientos. En la firma comentan que ya presentaron los planes para la adecuación de la mitad de ellos y esperan respuesta de las autoridades. Agregan que esperan ser notificados de la contaminación de los otros diez. En algunas empresas consultadas prefirieron guardar silencio. Tales son los casos de Trafigura (dueña de Puma), Biogénesis Bagó, Clorox, Mercedes-Benz, Axion, Corporación América (Aeropuertos y Helport), Raízen, YPF, Día y Molinos.

Chile va a demorar su campaña de vacunación. El gobierno evalúa que debe reforzar la inmunidad

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SANTIAGO.- Chile ha comenzado a priorizar las segundas dosis de la vacuna contra el coronavirus, en un cambio de estrategia que desacelera las nuevas aplicaciones. Los motivos son las demoras en el suministro y a la escasa protección de una sola dosis de la china Sinovac, la más utilizada en el país sudamericano.

El país tiene uno de los programas de vacunación líderes, con más de 13 millones de inyecciones aplicadas hasta el momento, pero el lunes quedaban cerca de dos millones en sus depósitos, según cifras oficiales. Los centros de vacunación trabajan con un promedio semanal de 153.000 vacunas diarias, muy por debajo de los niveles de marzo, mientras las autoridades quieren llegar a 15 millones de personas y generar la inmunidad colectiva para mediados de año. Eso implica vacunar a 2,3 millones de personas más con segunda dosis de Sinovac o Pfizer, e inocular a otros 7,3 millones de personas. Sin embargo, en los últimos días, los centros de vacunación de Santiago se quedaron sin dosis de ambas vacunas, según relataron testigos, por lo que rechazaban a pacientes que buscaban inmunizarse o se les pedía que esperaran varias horas hasta que llegaran más. Más de 200.000 inyecciones de Pfizer y un primer lote de 800.000 de AstraZeneca que Chile recibirá de la alianza de vacunas Covax están por llegar, según anunció el gobierno. Más allá de eso, Chile trabaja en acuerdos para mantener abierta la disponibilidad para su plan. El país debe todavía recibir 700.000 dosis más de un pedido de 14,2 millones de la CoronaVac de Sinovac, que ayudó a impulsar su campaña de inoculación masiva lanzada en febrero. Y aún deben llegar poco menos de ocho millones más de un suministro de diez millones acordado con Pfizer-BioNtech. Según el gobierno, la mayor parte se entregará antes de fines de septiembre, sin una fecha de entrega exacta. El ministro de Salud, Enrique Paris, dijo que el país sigue un estricto calendario de inoculación, según grupos etarios, para asegurarse de no agotar el suministro. “Creo que hay que guardar la calma. Nosotros estamos con montones de convenios, con muchas empresas y las vacunas van a seguir llegando”, dijo Paris. Como ya se había informado en AgendAR, la exitosa campaña de vacunación chilena se vio empañada por una segunda ola del virus que llegó en marzo con el final de las vacaciones de verano y las variantes más contagiosas de Gran Bretaña y Brasil. La capital y otras zonas se encuentran bajo estricta cuarentena, con unos 7000 casos diarios. Chile publicó la semana pasada su propio análisis de la efectividad de la vacuna CoronaVac de Sinovac en su población, que mostró una efectividad en la primera dosis de solo 16% contra la infección y 36% para prevenir la hospitalización. “Si no colocamos la segunda dosis, va a ser mucho más grave la situación”, señaló el análisis.