La economía: una recuperación con forma de K
Este artículo sobre la posible forma de la recuperación económica pos pandemia llegó a mi conocimiento -tengo que confesarlo- por casualidad: una de las autoridades del Colegio de Economistas de Asturias se llama igual que este editor.
Porque este trabajo se refiere a la economía de la Comunidad de Asturias, España, Unión Europea! Pero quiero compartirlo con ustedes porque lo que dice de la recuperación allí se parece mucho a lo que ya está pasando en la economía argentina. Léanlo:
«La vacunación de la población contra la Covid-19 es, hoy por hoy, la única vía para salir, en primer lugar, de la crisis sanitaria y, en segundo, de la crisis económica que ha generado la pandemia, una crisis que en Asturias se acentúa más si cabe por sus circunstancias particulares. Ante una situación de la comunidad delicada, la pregunta que surge es: ¿cómo será la recuperación económica postcovid de la región?
Si hace un año, cuando aún estaba vigente el estado de alarma, el confinamiento y muchas restricciones, los expertos hablaban de una recuperación en forma de V (una rápida caída de la economía y una rápida recuperación); en forma de U (una rápida caída, un tiempo de estancamiento y una rápida recuperación); o, incluso, en forma de L (una caída pronunciada del crecimiento y recuperación muy lenta), en la actualidad utilizan las letras W o K para visualizar cual será el comportamiento de la economía de Asturias una vez vaya saliendo de la crisis sanitaria.
En esa sopa de letras económica, la opción de que la región tenga una salida de la crisis en forma de K cobra fuerza entre los expertos. ¿Qué se visualiza en términos económicos con esta letra? Pues la recuperación desigual que puede producirse: es decir, mientras que a unos sectores les irá muy bien y se convertirán en sectores pujantes, a otros sectores les costará mucho remontar e, incluso, habrá empresas abocadas al cierre.
«En Asturias estamos claramente en una salida en forma de K», manifiesta José Manuel Ferreira, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, quien considera que en el futuro a corto o medio plazo de la región habrá «sectores muy pujantes y otros que van a sufrir mucho» porque, a su entender, «están metidos en un bache insalvable».
En cómo será esa recuperación de la región coincide con él Esteban Fernández Vázquez, doctor en Economía de la Universidad de Oviedo y coordinador del Observatorio Regional REGIOlab, que explica que con la K se visualiza «el cambio tan disruptivo» que se ha producido en la economía, reflejando que en el corto plazo habrá una mayoría de sectores que irán hacia abajo mientras que otros (los menos) de determinadas actividades, crecerán».
«No hay que perder la perspectiva temporal» porque dependiendo de cuándo se aplique, la situación de los distintos sectores cambia. En este sentido, hace referencia a que algunas actividades, como la turística, estuvieron en la parte de arriba el verano pasado gracias a que Asturias es más receptora de turismo nacional que internacional y, por tanto, no se vio tan afectada como otras comunidades más dependientes de los visitantes extranjeros. Así, en una mirada retrospectiva, el economista habla de una situación que se podría representar con una W porque tras el verano muchos sectores tocaron fondo y «las sucesivas olas nos dieron un baño de realidad» al hacer que con esos sectores cayeran otros afectando mucho a la economía regional.
Lo que considera es que de cara al verano puede volver a darse un crecimiento de esos sectores aunque tiene claro que de esta crisis económica, generada por una crisis sanitaria, «van a quedar cicatrices», algunas, incluso, «ocultas», pero que van a derivar en una «disminución del tejido productivo que depende de las pequeñas empresas».
El coordinador del Observatorio Regional REGIOlab traslada también que la pandemia de la Covid-19 habrá generado también un «economía evolutiva» fruto de aquellas empresas «que encontraron nuevos nichos de negocio: una vez que se recupere la economía, algunos van a pervivir porque, pese a ese cambio a la fuerza, ahora se encuentran cómodos. Otros abandonarán», señala Esteban Fernández Vázquez.
«Cambios estructurales para afrontar «un periodo de sufrimiento»
El presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo considera que el hándicap principal que tiene Asturias para superar la crisis económica derivada de la pandemia es que padece «de falta de progreso económico desde hace tiempo. Vivimos de rentas y se van agotando». Así, señala que desde la Cámara de Comercio «vamos a intentar proteger a todas las empresas que podamos para salvar el proceso post pandemia», pero matiza que al no ser una situación nuevo, «sino que venimos arrastrando de bastante tiempo atrás», lo que se requiere ahora es «cambios estructurales» y «promocionar nuevas actividades económicas» porque su temor es que «la pandemia acelere el proceso de degradación de Asturias. Eso nos preocupa y nos ocupa», manifiesta José Manuel Ferreira, que vaticina «un periodo de sufrimiento». «Muchas empresas van a sufrir hasta la extenuación para evitar la mortandad», comenta el mismo, que ve en las ayudas una posibilidad «de que puedan salvarse, de evitar la sangría y de impulsar los cambios estratégicos que se necesitan en la región para que se produzca ese cambio estructural». Ferreira apuesta por pensar en sectores nuevo, como puede ser el de la logística o las actividades biosanitarias, para promover, acelerar y poner en valor todos los recursos de la región.
Respecto a los fondos que se prevé que lleguen de Europa, señala que «abren expectativas importantes» pero que, a la par, «nos ofrecen dudas por la poca información y claridad que hay respecto a cómo va a ser su gestión y cómo se van a aplicar.
«Si llegan tarde, las ayudas ya no son ayudas»
Por su parte, Abel Fernández, vicedecano del Colegio de Economistas de Asturias, considera que la salida de Asturias de la crisis económica hay que analizarla desde dos enfoques: por un lado, en lo que respecta a la economía de los sectores tradicionales, como puede ser la industria, la hostelería, el comercio o el turismo, que pueden ir experimentando «una recuperación progresiva» según avance la vacunación; y, por otro, desde la expectativa que generan los fondos europeos y las inversiones que van a traer. «Asturias se la juega en esos dos campos», manifiesta el mismo, que entiende que la desaparición de las restricciones va a favorecer el consumo interno y los fondos de la UE suponen «una gran esperanza para modernizar la economía» de la región. En este sentido, la percepción que traslada es que «los sectores tradicionales cambiarán a corto plazo» en pro de otros sectores más pujantes del ámbito de la transición ecológica y la transformación digital. Sin embargo, no obvia que hoy por hoy hay «sectores muy tocados» y «empresas moribundas» como consecuencia de que «las ayudas están tardando mucho en llegar», y pone como ejemplo que con los 11.000 millones que habilitó el Gobierno de España, de los cuales 7.000 serán de ayuda directa para que los gestionen las comunidades autónomas, aún no se haya hecho nada. «Si llegan tarde, ya no son ayudas», señala Abel Fernández, que insiste en que hay empresas «que llevan mucho tiempo en situación dramática». A esto suma la moratoria que se ha dado a las empresas para que presenten concursos de acreedores, por lo que teme que haya «apariencia de que las empresas funcionan y estén muertas en vida». El vicedecano del Colegio de Economistas de Asturias estima, por tanto, que efectivamente puede darse en Asturias una salida de la crisis en forma de K, «con sectores que saldrán reforzados y otros sectores que se hunden». Pero el mismo invita a reflexionar de la importancia del mundo de la empresa «en tanto en cuanto produce riqueza y lo que comporta socialmente generando puestos de trabajo y riqueza». Así, advierte de que en el momento actual «tenemos que ser muy cuidadosos, porque si dejamos de producir riqueza a medio plazo será terrible para el sistema económico en general». Abel Fernández plantea, por tanto, que «hay que gestionar bien los fondos que lleguen de Europa y no caer en los mismos errores del pasado» porque «ahora estamos en buena disposición y tenemos la experiencia. Hay que apostar por sectores pujantes tirando todos el la misma dirección. Esa es la esencia para salir de la crisis y hacer realmente que nuestra economía vaya cambiando», concluye.
Especiales de AgendAR: «Desarrollos de vacunas argentinas contra el covid. Protagonismo de las científicas»
En AgendAR hemos planteado, desde los primeros meses de esta pandemia, que nuestro país podía y debía desarrollar sus propias vacunas. No parecía una solución inmediata, pero a la vista de los atrasos casi increíbles de los grandes proveedores internacionales, creemos que si el estado hubiera apoyado con toda decisión los primeros desarrollos argentinos, hoy ya tendríamos al menos un par de vacunas en proceso de licenciamiento y producción, tal vez cerca del despliegue efectivo.
En números, Argentina compró -y pagó- 56.160.000 millones de dosis a AstraZeneca, al Fondo Ruso de Inversión Directa, al Instituto Serum de la India, a Sinovax y a la alianza público-privada internacional Covax. Deberían haber llegado casi todas, pero hasta ahora, recibió apenas 4.050.540 dosis. Las estrategias de compra en el exterior que en agosto de 2020 permitían creer que promediando este otoño estaríamos todos vacunados, fracasaron.
La decisión principal (fabricar aquí la vacuna Oxford de AstraZeneca en la firma nacional mAbxience para toda Latinoamérica) determinó que de 22,4 millones de dosis, hayamos recibido cero, ninguna, nada: México, que debe únicamente filtrar, fraccionar y encapsular las dosis, no ha devuelto ni una. Cosas parecidas o peores están pasándole a casi todos los países, incluso algunos que -como la Argentina- son productores bajo licencia. La producción, a nivel mundial, es un caos.
La necesidad de vacunas 100% argentinas no surge sólo por la falta de confiabilidad que vienen demostrando las cadenas internacionales de valor para entregar las vacunas a tiempo. Con el diario del lunes, todos ganamos el PRODE. Hacen falta fórmulas locales, fáciles no sólo de fabricar y también de distribuir, sino incluso de ir reformulando con el paso del tiempo. Y esto porque a mediados del año pasado se hizo evidene que el SARS CoV2 y sus mutaciones regionales nos acompañarán por largo tiempo. En términos futboleros, necesitamos marcación de contacto.
Argentina sencillamente no puede negarse a esta lucha. Su impresionante desarrollo en biotecnologías médicas obtuvo refinados sistemas de diagnóstico «al toque», en los primeros meses de la pandemia, equipos que el resto de la región debe importar. Necesita vacunas propias. Tiene los recursos humanos para ello, una industria farmacológica privada única en Latinoamérica, una situación epidemiológica muy mala, y la seguridad de que nadie le regalará las herramientas para salir del brete. Mientras falten vacunas en el mundo, y eso quizás continúe todo 2022, será difícil importarlas. No somos prioridad de nadie.
Hemos seleccionado 4 notas de las publicadas que incorporaban este reclamo para este Especial. No son todas, pero sí las más explícitas en este planteo. Eso sí, corresponde aclarar que no ha sido intención nuestra que en estas notas la gran mayoría de los protagonistas principales resultasen ser mujeres. Es un dato de la realidad: el país tiene muchas biólogas moleculares, ingenieras genéticas y vacunólogas de primer nivel.
Es justo, entonces que el desarrollo más avanzado, el de la Universidad Nacional de San Martín, el proyecto que lidera Juliana Cassataro, le haya puesto este nombre a su vacuna: ARVAC-Cecilia Grierson. Fue la primera médica recibida en Argentina. Ahora falta que a esta vacuna a la que el MinCyT apoyó con U$ 100.000 hasta completar los estudios preclínicos, la apoyo el MinSal para hacerla cruzar rápidamente los estudios de fase y el licenciamiento regulatorio.
Hay tres fórmulas más en otras tantas universidades argentinas, dos de ellas nacionales.
Vacunas «anticorona»: ¡Argentina en carrera! 3 de junio, 2020
Editorial de AgendAR: «No apostemos todo a un solo tipo de vacunas» 10 de noviembre, 2020
Biólogas argentinas exponen su trabajo en el desarrollo local de vacunas contra el covid – Video 8 de diciembre, 2020
Todas las vacunas contra el Covid-19 que se están desarrollando en Argentina 25 de marzo, 2021
Clases presenciales: un análisis «sin grieta» desde la Universidad de San Andrés
Axel Rivas, profesor y Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, analizó estudios publicados en 2020 sobre el tema y las medidas tomadas en otros países ante un contexto similar al de la Ciudad de Buenos Aires.
Tras una semana de intenso debate entre el reclamo de algunos sectores por la presencialidad en las escuelas de la C.A.B.A. y la judicialización por parte del gobierno porteño, el tema generó argumentos cruzados en medio de una escalada de contagios de coronavirus. En ese contexto, Axel Rivas, profesor y Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, publicó en su cuenta de Twitter un hilo “para evitar caer en la grieta”. Allí analiza el estado de la literatura científica respecto del impacto del cierre de escuelas en la reducción de contagios de coronavirus, la razón por la cual el presidente Alberto Fernández dispuso en el DNU suspender la presencialidad por quince días. “Los estudios muestran resultados diversos. No es cierto que la literatura coincide en que «cerrar escuelas no baja el contagio” ni tampoco lo contrario”, sostuvo Rivas, que investiga políticas y sistemas educativos comparados. De los 40 estudios revisados por Walsh -y otros- de 2021, publicó el especialista, “el mayor problema es aislar la variable “cierre de escuelas” de otras medidas”. “El que mejor logró esto (Matzinger y Skinner, 2020) muestra alto impacto en reducción de contagio y muertes”. El doctor en Ciencias Sociales citó además otro estudio de este año de Munday y otros, que indica que “la apertura de escuelas en Inglaterra generó un fuerte aumento de contagios”, así como también otro estudio en Nature de Haug del año pasado, sobre medidas de freno al COVID en más de 200 países: “Resultados: cerrar escuelas es la segunda medida con más impacto para disminuir contagio” (ver aquí). En tanto, mencionó otro estudio de You Li publicado en The Lancet y realizado en 131 países, que “muestra que cierre y apertura de escuelas tiene un alto impacto disminuyendo y aumentando el COVID”, y también otro de Auger y otros que muestra “alto impacto de reducción de contagio con cierre de escuelas en USA”. Luego, Rivas explicó los fundamentos de su publicación y las conclusiones “parciales” a las que podría llegarse a raíz de estos estudios, y qué hicieron otros países con números similares de contagios o incluso menores. “Mucha evidencia indica que en contextos de alta circulación del virus hay más riesgo de escuelas expandiendo contagio y viceversa: bajo riesgo cuando no hay olas fuertes de contagio”, analizó. “Otro estudio en USA muestra algo similar (con 20 casos diarios cada 100 mil habitantes escuelas aumentan contagio comunitario, CABA en estos momentos tiene más de 150). También hay estudios que muestran que el contagio baja mucho con fuertes políticas de mitigación y monitoreo, como en el caso North Carolina”, y adjuntó el estudio publicado en Pediatrics. Muchas publicaciones, sostuvo el Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, “indican que el contagio es mayor fuera de la escuela que dentro de la escuela. Por eso parecen ser más efectivas las cuarentenas fuertes globales que el cierre de escuelas aislado de otras medidas”. Qué hicieron otros países “Esto es lo que han hecho casi todos los países que tuvieron nuevas olas: cierre de escuelas con cuarentenas fuertes para frenar ocupación crítica en terapias intensivas. En 2021: Francia, Inglaterra, Alemania, Portugal, Chile, Uruguay, entre otros”, publicó Axel Rivas. Otros países, expresó, “mantuvieron cierres casi constantes desde 2020 como México o Brasil y casi toda América Latina está en estos momentos con escuelas cerradas (con excepción de Nicaragua y Cuba)”. En ese sentido, aclaró que “cuando hay heterogeneidad de resultados es clave mirar métodos de los estudios pero más todavía contextos en los cuales se aplicaron”. “La inmensa mayoría de estos estudios se hicieron en contextos de más baja circulación del virus que lo que ocurre en AMBA ahora”, detalló. Por otro lado, recordó que todos los estudios realizados en 2020 pueden no necesariamente aplicar a la realidad actual con la incidencia de las nuevas variantes del virus. “Las nuevas cepas 2021 (Manaos y UK) son más contagiosas y virulentas. Tenemos menos estudios porque son muy recientes. Es difícil aplicar estudios de 2020 a una realidad muy distinta en 2021”, expuso. Finalmente, Rivas manifestó: “Toda esta evidencia no quiere decir que “hay que cerrar escuelas”. Lo que indica es un poco del estado del arte para no hablar en el vacío. Desde ya que hay mucha literatura sobre el impacto negativo en trastornos psicológicos, aprendizajes, desigualdades, economía y género cuando se cierran escuelas. Todo esto debe ser considerado. Este hilo sólo analiza si cerrar escuelas baja o no la circulación del virus”. La evidencia, dijo, “no es una verdad absoluta”. “La ciencia no funciona así. Uno junta todas las piezas posibles y añade diversas dimensiones: contexto, legitimidad de una medida, nuevas cepas, población vacunada, efectos secundarios, etc. Sobre esto se debaten los dilemas morales”. “La ciencia, los consensos y la unidad salvan vidas. Estos consensos no se logran con posiciones radicales absolutas. La complejidad, solo la complejidad nos ayuda a salir de las crisis. No la grieta”, concluyó el especialista en educación.Científicos argentinos advierten de los riesgos de la transmisión del SARS-CoV-2 a la fauna silvestre
Investigadores de distintas universidades nacionales evalúan cuáles son las mejores estrategias para que el virus no llegue a animales en hábitats silvestres. Buscan evitar la formación de nuevos reservorios que compliquen el control epidemiológico de la actual pandemia.
A más de un año del inicio de este fenómeno global, y con una campaña de vacunación sin precedentes, la comunidad científica advierte que, para prevenir mayores complicaciones epidemiológicas, proteger a la fauna silvestre del virus resulta una tarea fundamental.
“En entornos ambientales alterados, algunos virus pueden atravesar la barrera entre especies dando lugar a la aparición de nuevos patógenos, muchos de ellos dañinos para los seres humanos”, explicó la investigadora de CONICET en el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA) de la UBA e integrante de la Unidad Coronavirus, Marcela Orozco.
Desde el año pasado, la experta coopera con investigadores de distintos institutos bajo este consorcio que busca detectar la presencia del SARS-CoV-2 en distintas especies animales domésticas y en cautiverio, y elaborar protocolos para reducir el riesgo de contagio en contextos de manejo o de contacto con ganado y con fauna silvestre en libertad.
“En la fauna silvestre se podrían establecer nuevos reservorios virales lejos de su foco de origen, y ahí tendríamos otra complicación en las estrategias de control de la pandemia. El punto es estar un paso antes para prevenir este escenario, porque, cuando suceda, va a ser demasiado tarde”, expresó la investigadora.
Tras la huella del COVID-19
Hasta el momento, la hipótesis más fuerte sobre el origen del SARS-CoV-2 ubica a los murciélagos como posible reservorio original, pero sugiere la existencia de un hospedador intermediario entre éstos y las poblaciones de humanos que luego amplificaron el contagio al circular por el mercado de Wuhan, China.
Según el último informe de la OMS, entre las posibles especies que pudieron ser intermediarias se encuentran la civeta y el tejón turón chino, vinculadas a la transmisión del SARS en el año 2003; pero también el pangolín, el mapache, el conejo y animales domésticos como los perros y los gatos.
Desde principios del 2020, el humano pasó a ser el principal reservorio y agente de transmisión del coronavirus, pero el ciclo parece no cortarse ahí. Ya el año pasado, se demostró que los perros y los gatos son susceptibles de contagio y que incluso, en un contexto experimental, los gatos pueden contagiarse entre sí.
Los casos se fueron replicando, también, en otros animales en cautiverio. Así, el virus llegó a tigres, leones y primates confinados en distintos zoológicos alrededor del mundo, que muy posiblemente se infectaron por contacto estrecho con humanos portadores del SARS-CoV-2. En Argentina, el virus no solo fue hallado en animales domésticos, sino que también alcanzó a un ejemplar de puma que se encuentra en cautiverio.
Para Orozco, el caso más emblemático fue el del contagio de los visones mantenidos en criaderos para producción de pieles en los Países Bajos. “Estos animales, criados en cantidades gigantescas en entornos artificiales, son muy susceptibles al virus. De hecho, el virus se ha expandido y ha mutado en estas poblaciones de visones, generando una variante que se ha introducido y propagado entre los humanos de distintos países de Europa”, subrayó.
En ese sentido, la investigadora enfatiza que el devenir del control epidemiológico depende, también, de cómo se dé el contacto con otras especies y sus entornos, y eso lleva a repensar las formas de producción. Por ejemplo, el hecho de que los visones se conviertan en reservorio llevó a la matanza de millones de ejemplares de esta especie.
Los ejemplos anteriores responden a casos de contagio de animales –salvajes y domésticos- en cautiverio, pero otra de las preocupaciones de la comunidad científica es la fauna silvestre en libertad.
Hasta el momento, se reportaron 11 casos de serología positiva para SARS-CoV-2 en visones que se hallaban en libertad en Utah, Estados Unidos, pero según un estudio del US Department of Agriculture (USDA) Wildlife Services, recientemente publicado en la revista científica Emerging Infectious Diseases, se trataba de visones criados en cautiverio que escaparon de granjas productivas.
No obstante, los investigadores alertaron que,si se da una interacción entre esos visones infectados y ejemplares de visones u otros animales silvestres de la misma región, aumentan las posibilidades de que el virus se disperse y se establezca en esos ambientes naturales. De esa manera, la posibilidad de control y mitigación se reduce.
“Para que se dé un salto zoonótico (conocido como spillover en inglés) –desarrolló Orozco-, tiene que haber una combinación perfecta de distintos factores: altas cargas virales en el ambiente, eventos de contacto estrecho, y hospedadores infectados también con altas cargas del patógeno”. Sin embargo, la investigadora señaló que, en contextos silvestres, esto es difícil de monitorear, por lo que la prevención se vuelve fundamental.
Uno de los últimos trabajos del equipo en el que participa Orozco se ocupó de categorizar las diversas estrategias a tomar para manipular o entrar en contacto con distintas especies de la fauna silvestre según sus rasgos de susceptibilidad al virus, entre otros parámetros. Se trata de lineamientos para investigadores, rescatistas, guardaparques y todas aquellas personas que, por algún motivo, deban mantener un contacto estrecho con fauna silvestre.
El trabajo, del que participan investigadores de distintas universidades, el ministerio de Ciencia, de Ambiente y de Salud, y el SENASA, fue recientemente reconocido por la cartera de Ciencia gracias a su labor denodada en un aspecto del manejo de la pandemia sumamente relevante para evitar daños a la biodiversidad y a la salud pública.
“Cuando ocurrió la epidemia de SARS en 2003, una gran cantidad de investigadores comenzó a estudiar precisamente los reservorios de coronavirus en los murciélagos y, gracias a esas investigaciones, hoy hay muchas puntas sobre las que pararse para empezar a investigar los orígenes del virus. Lo que buscamos es eso: anticiparse para poder prevenir y actuar a tiempo”, concluyó Orozco.

