El Consejo de Derechos Humanos de la ONU pide por el acceso de todos los países a las vacunas

El embajador Argüello hizo pública a través de las redes sociales la adopción por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de una resolución en la que pide el acceso equitativo, asequible, oportuno y universal a las vacunas contra la COVID-19 Esta resolución, presentada por Ecuador y Azerbaiyán, y copatrocinada por Argentina, insta a la eliminación de todo obstáculo para el acceso a las vacunas y a medicamentos, equipamiento médico y otras tecnologías sanitarias para hacer frente a la pandemia en todo el mundo. Con «la eliminación de todo obstáculo para el acceso a las vacunas y a medicamentos«, la referencia es, claro, al tema de la suspensión de las patentas, sobre el que la Jefa de Gabinete del Ministerio de Salud de nuestro país comentaba hace pocos días en AgendAR. Nuestros lectores, que no pecan de ingenuos, se preguntarán cuál es el peso de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En lo inmediato, ninguno. Todos los países productores de vacunas dan prioridad a sus propios ciudadanos, porque no les sobran; más bien les faltan -con la posible excepción de China. Pero esa es la situación actual. Probablemente antes de fin de año, con seguridad en el 2022, la «diplomacia de las vacunas» -que ya ha empezado- estará a todo vapor. Sería bueno que Argentina fuera uno de los países exportadores, como se pensó prematuramente el año pasado.

Primeros datos del efecto de las vacunas en la población argentina: bajan los contagios en el personal de salud

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El estudio es sobre un grupo limitado. Pero decisivo: según datos del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, se registró una disminución de un 69% % en la cantidad promedio de casos semanales entre el personal sanitario durante este mes de marzo en comparación con enero.

En ese grupo, claramente de riesgo, se pasó de 407 casos promedio por semana a 127, el 31% de lo que venía siendo habitual. El mismo estudio explica que mientras en septiembre de 2020 el equipo de salud representaba al 4,4 por ciento del total de infectados, este mes abarcó sólo el 0,6 por ciento de las personas que contrajeron el virus.

Otro dato que aporta el informe es que mientras las infecciones por coronavirus en la población general aumentaron un 8 % entre febrero y marzo, las correspondientes al personal de salud bajaron un 30 % en ese periodo. Las curvas de contagio se desacoplaron y van en direcciones opuestas, y la del personal de salud es la que baja en picada.

En la provincia ya se vacunó con primeras dosis a más de 300 mil trabajadores sanitarios inscritos en el plan Buenos Aires Vacunate. El estudio advierte que es temprano para obtener estadísticas robustas, pero resulta inescapable suponer que la caída se debe a esas primeras dosis aplicadas.

Al fin una buena.

Profesionales de la CNEA pidieron audiencia al Secretario de Energía, Darío Martínez

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La Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y Actividades Nucleares (APCNEAN) requirió una audiencia al secretario de Energía, a propósito de dos temas graves que hacen a la actividad nuclear ,y al patrimonio tecnológico argentino. Éste es el texto de su nota.

Sr. Secretario de Energía de la Nación D. Darío Martínez Nos dirigimos a Ud. para solicitarle una audiencia con dos temas principales. 1. Situación de la Planta Industrial de Agua Pesada, PIAP. Después de más de un año de asumido el nuevo gobierno la situación en la PIAP sigue deteriorándose y ya se está hablando de importar agua pesada de reposición para nuestras centrales por muchos millones de dólares, circunstancia sobre la cual APCNEAN viene advirtiendo hace mucho tiempo. Asimismo hace demasiado tiempo que la conducción de ENSI-PIAP viene cometiendo estragos y tropelías. No satisfecha con haber destruido el plantel de la PIAP, ahora está persiguiendo judicialmente a ex-empleados a los que obligó a retirarse de «común acuerdo». Adjuntamos denuncia pública sobre esta situación. 2. Situación de la CNEA. La situación salarial de CNEA es más que alarmante. Se está produciendo una sangría de los recursos humanos más valiosos, especialmente jóvenes, lo que dejará a esta Institución, una de las más importantes en Ciencia, Tecnología y Producción que tiene nuestro país, en un estado de degradación difícil de revertir. Como Asociación de Profesionales de CNEA y de la Actividad Nuclear, APCNEAN, tenemos el derecho y la obligación de alertar al gobierno para evitar que estos dos activos estratégicos se sigan degradando.

«Segunda Ola» en Argentina. Récord de contagios en Ciudad y en Provincia de Buenos Aires

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Ya puede decirse que la «segunda ola» de la pandemia del covid, anticipada y discutida en los medios -también en AgendAR- llegó a la Argentina. A la suba de casos registrados en los últimos días, ayer 31 de marzo el Ministerio de Salud de la Nación informó de 16.056 nuevos contagios. Es la mayor cifra desde el 21 de octubre del año pasado, cuando se contabilizaron 16.325 casos.

Un 60,84% -9.970 personas- de los infectados corresponden a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires. Los contagios registrados en la provincia llegan a 8.063, superando el pico anterior del 28 de agosto del año pasado. Las autoridades provinciales de Salud hicieron pública su preocupación, en los medios y en las redes sociales, frente a la previsible circulación de personas en el feriado de Semana Santa que empieza hoy. El viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, subió un video que muestra el movimiento, ayer, en la ruta 2 La Ciudad Autónoma, por su parte, sumó 1.707 contagios nuevos; en relación a su población, una cifra comparable a la provincia. El número también es récord, teniendo en cuenta que la única cifra porteña superior, 2.019 contagios el 29 de marzo, estuvo distorsionada por una carga mayor a 24 horas. Sobre la campaña de vacunación: El ministro de Defensa, Agustín Rossi, afirmó «Con el regreso del vuelo que partió a China –llega hoy jueves– ya estamos en el borde de los siete millones de vacunas recibidas, así que Argentina se consolida como uno de los países que ha recibido más dosis. Ahora tenemos que seguir trabajando, como lo hemos venido haciendo, con una buena distribución en cada una de las provincias». Situación nacional al 31 de marzo:

La OMS presentó su informe sobre el origen del Covid-19. EE.UU. y 13 países expresan dudas

Un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y China sobre los orígenes del coronavirus considera «entre probable y muy probable» la hipótesis de una transmisión al hombre vía un animal intermedio infectado por un murciélago, y prácticamente descarta la tesis de que el virus se originara en un laboratorio. La Unión Europeo lo considera un «útil primer paso», Estados Unidos y otros trece países expresaron su «preocupación» ante el informe.

El mismo director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó “las dificultades que los científicos tuvieron para acceder a los datos en bruto”. “Espero que futuros estudios en colaboración incluyan el intercambio de datos de manera más extensa y más ágil”, reclamó. Es el mismo sentir expresado en la declaración conjunta de este martes, firmada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, la República Checa, Dinamarca, Israel, Japón, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovenia, Noruega y Corea del Sur. La versión final del informe confirma las primeras conclusiones que los expertos presentaron el 9 de febrero en Wuhan, China, cuando terminaron su misión de cuatro semanas. Según el documento, los expertos se inclinan por la teoría hasta ahora aceptada de que el virus se transmitió de un primer animal, probablemente un murciélago, al hombre, vía otro animal que actuó como intermediario y que aún no fue identificado. El grupo científico maneja la hipótesis de que hubo un salto indirecto del virus, es decir a través de una especie intermediaria. Pero, aún no hay pistas suficientemente fuertes que apunten a una especie en particular, a pesar de que los murciélagos y los pangolines han sido sobre los que más se ha sospechado. Por ahora, “más de 80.000 muestras de animales silvestres, ganado y aves de corral se recolectaron en 31 provincias de China y no hubo resultados que pudiesen identificarse con el nuevo coronavirus”, se indica en el texto. La posibilidad de una transmisión directa entre el animal inicial y el hombre -subraya el documento-, es todavía considerada entre «posible y probable» en este informe. Estas primeras conclusiones descartan la hipótesis de que la pandemia tuviera su origen en un laboratorio, como se llegó a pensar en un principio. Algunas teorías aseguraban que se había tratado de un accidente, pero la misión científica considera esto como poco probable, ya que no hay registros de ningún laboratorio que haya estado trabajando antes de diciembre de 2019 con un virus cercano al SARS-CoV-2 o estudiando genomas que, combinados, podrían darle origen. El grupo, que realizó su investigación en Wuhan, la ciudad del centro de China donde primero se detectó el virus, en diciembre de 2019, tampoco descartó la posibilidad de que el virus haya llegado en carne congelada, una idea que Beijing defiende, considerando que es algo «posible». El informe avala, por lo tanto, que sigan adelante los estudios sobre la base de estas tres hipótesis, pero descarta la idea de que el virus haya podido llegar al hombre tras un error o accidente en un laboratorio. Los expertos afirman que no estudiaron la posibilidad de un acto deliberado de este tipo y que consideran «extremadamente improbable» la hipótesis de un accidente, algo que China siempre rechazó. En su informe, los expertos consideraron además que a la luz de las informaciones sobre ciertos animales «como receptores intermediarios de enfermedades es necesario realizar otras investigaciones incluyendo una mayor zona geográfica» en China y en otras regiones.
«Debe haber investigaciones en zonas más amplias y en un mayor número de países», concluye el informe.
Tras las conclusiones del estudio de la OMS y China sobre los orígenes del Covid-19, Estados Unidos anunció que expertos de ese país revisarán el documento con el fin de garantizar que la investigación sea independiente y sólida. “Hemos sido claros en que nos enfocamos en una investigación independiente y técnicamente sólida, y una vez que esto sea revisado, tendremos una evaluación sobre los pasos a seguir”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki. Estados Unidos ha dicho en el pasado que las conclusiones sobre el origen del virus siguen siendo incompletas y que China ha obstaculizado los esfuerzos para averiguar la verdad. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dijo en una reciente entrevista «Tenemos preocupaciones reales sobre la metodología y el proceso usados para este informe, incluyendo el hecho de que el Gobierno de Beijing aparentemente ayudó a redactarlo». A su vez, el vocero de la Cancillería china. Zhao Lijian, respondió «Estados Unidos ha estado hablando en público sobre el informe. Al hacer esto, ¿no trata Estados Unidos de ejercer presión política sobre los miembros del grupo de expertos de la OMS que lo elaboró?».

Los números de la pobreza en Argentina

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El dato intolerable es el 57,7% de pobres entre los menores de 15 años.

Héctor Cacho Otheguy, el alma de INVAP

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Ayer se cumplió un año de la partida de un gran argentino. Reproducimos lo que dijimos entonces: Hoy 30 de Marzo a la una de la madrugada en Bariloche, el corazón de Héctor “Cacho” Otheguy plantó bandera, tras 44 años de venir plantando banderas argentinas por medio mundo, y también alrededor. Cacho está en 7 intempestivos reactores nucleares argentinos en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, y también en 8 satélites en el espacio, dos de ellos de telecomunicaciones de ARSAT, los demás de observación para la CONAE, el último de ellos activo desde 2019, otro próximo a partir. Cacho es (aún no logro decir “fue”) de aquel puñado de fundadores de INVAP allá por los ’70. Cabían en dos sillones. Eran unos veinteañeros idealistas y bochincheros de la Comisión Nacional de Energía Atómico (CNEA). Fueron seleccionados por talento y fanatismo, en ese orden, por Conrado Varotto (esa leyenda), para construir una firma ágil, una Sociedad del Estado que cambiara el perfil del país, que lo volviera una economía del conocimiento. Incluso “los viejos” (entonces treintañeros, como el propio Varotto y los químicos Tommy Buch y Roberto Kurtz), todos estaban convencidísimos de poder. Y habida cuenta del huracán en contra que generalmente debieron enfrentar, a la luz de los resultados 44 años más tarde no les fue mal. Pero en esa lucha Cacho se dejó el corazón. A los 71 años, Cacho es el segundo en morir de aquel “dream team” fundacional, y bien a destiempo. Todavía le quedaba mucha pólvora por quemar. El 27 de diciembre de 2019 me concedió un par de horas en Aeroparque, ya que regresaba a Bariloche. Cacho vivía en aviones, como los tenistas. Discutimos el nebuloso futuro de la centralita nuclear compacta CAREM un par de horas, y cuando lo llamaron para embarque pedí hacerme cargo de la cuenta. Pese al lugar finolis, era barata: a fuerza de hipercolesterolémico esencial, Cacho últimamente vivía a puras ensaladas. Ya de pie y con la valija en la mano, me soltó, como quitándole importancia: “Voy a andar invisible unos días, Daniel: tengo que entrar a boxes”. Pero no era para un cambio de neumáticos, sino de una válvula cardíaca. Por su problema metabólico, pese a lo enjuto, deportista y medido de su dueño, el corazón de Cacho ya venía muy emparchado de baipases, stents, marcapasos y vaya a saber qué más. Era imposible creer que tuviera una válvula soplando mal, pensé mientras se alejaba por Aeroparque, subía escaleras mecánicas a saltos, hablaba con tres a la vez por el celular, y se perdía caminando siempre a los cuetes, flaquito, enérgico y eléctrico como un grillo. Es mi última imagen de él. La operación salió bien, el tipo era casi un atleta. Pero en el postoperatorio se le complicaron los pulmones. La peleó largo en intensiva y luego en sala, hasta que logró salir para terminar de recuperarse. Ya empezaba a contestarme, lacónico, algunos wattsapps, signo de que tal vez planificaba volver al ring, más que jubilarse. Es que los jubilados de aquella generación de INVAP y de la CNEA se retiran de mentira. Siguen remándola desde el llano, como consultores “ad honorem” (en mi barrio, “gratarola”). Y si se han ido del teatro de operaciones, que es Bariloche, siguen teniendo  autoridad moral, reuniéndose en bares porteños con sus pares para chismorrear, tejer, destejer, construir, conspirar, comparar datos técnicos, cambiar figuritas y tratar de seguir cambiando a la Argentina. “Entrar a boxes”… Cacho tuvo siempre esa manera de hablar, la metáfora canyengue, muy sintética o muy cómica, eficaz. Era puro ingenio verbal. En 2000 me convenció de que sacara un artículo en la revista XXI sobre la pre-calificación de INVAP en la licitación de un reactor nuclear en Australia. Era la más codiciada del momento por prestigio y por plata: es que las empresas nucleares en todo el mundo estaban en la lona, luchando por no ir a quiebra. Así las cosas, el codazo más bajo entre los competidores por Australia iba a la nuca, e INVAP para variar, era el más chiquito de la cola. Yo le contesté: “Cacho, no me jodas. Noticia hay cuando INVAP gane, si gana, y es difícil que gane. No hay nota porque no hay título”. El tipo pensó un segundo y me devolvió de sobrepique: “¿Y qué tal: ´Un cafecito con Claudia Schiffer’? ¿No es un título?”. La nota salió así. Tres meses después, por decirlo a lo Cacho, Claudia entregó todo: INVAP ganó, tras haber derrotado a los americanos, a los canadienses, a los franceses, a alemanes, a los rusos, a los japoneses y a los coreanos. Desde entonces INVAP es la empresa de reactores más respetada y temida del mundo. También, por las cabronadas, destratos, bicicletas y sabotajes que sufrió por parte de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem 1.0 y 2.0, De la Rúa y Mauricio Macri, la más combatida en su propia casa. INVAP vive pagando el pecado capital de haber logrado, en 1983, medio año después de la derrota de Malvinas, el enriquecimiento de uranio, en la planta entonces secreta de Pilcaniyeu. Esta mañana tormentosa, con lluvia y con el país en cuarentena, el teléfono no para de sonar debido a esta mala noticia. Y cada cual me cuenta su anecdotario de Cacho Otheguy juvenil. De modo que escribo entre lagrimones, pero también doblado en dos de la risa: el Cacho era el demonio. Roberto Kurtz acaba de colgar. Él volvió de INVAP a la CNEA en 1978 para poder criar a sus hijos, que habían quedado en Buenos Aires. Pero en 1976, era de esos pocos locos bajo órdenes de Varotto en Bariloche, a quienes el contralmirante Carlos Castro Madero había dado un año de “paraguas político”, libre de serruchadas de piso desde la institución madre (la CNEA), para fundar INVAP con UN primer proyecto: fabricar esponja de circonio. Nadie te vende ese material metalúrgico, porque sirve para hacer el circonio laminado como aleación (circaloy) con que se construyen a su vez los elementos combustibles de las centrales nucleares. Y nadie quiere que seas independiente en combustibles. Quien te haya vendido una central quiere venderte los combustibles hasta el término de su vida útil, onda Nestlé con los cartuchos de repuesto de la cafetera Nespresso. Con un año de plazo perentorio, Kurtz y Cacho Otheguy quedaron a cargo de la construcción de la planta piloto, en los fondos del predio del Centro Atómico Bariloche (CAB). Cuando Varotto hizo traer a Kurtz y le mostró “la planta”, ésta era una platea de cemento pelada en medio del bosque del CAB, cero construcción. Pero el tiempo corría y no se podía perder un día, de modo que armaron un tinglado de chapa subdividido internamente en laboratorios por láminas de plástico transparente colgadas del techo, y empezaron sus trabajos químico-metalúrgicos. Alrededor del galpón de chapa, los albañiles del CAB iban construyendo laboriosamente las paredes del laboratorio “de verdad”, mientras adentro se rompían uno tras otro los crisoles, porque había que fundir materiales a más de 600º C., y la temperatura interna de aquella chabola andaba en los 2 grados sobre cero. Cuando se terminó de rajar el último crisol, Cacho y Roberto salieron a manotear macetas en los corralones, casas de jardinería y supermercados de Bariloche, hasta agotarlos. Para una novela: “Así se forjó el circonio”. Entre tanto, Varotto metía presión implacable al equipo, el cual, para no ahorcar a su jefe,  disipaba adrenalina y testoesterona en bromas estudiantiles pesadas. Siempre que Varotto se reunía con Cacho y Kurtz en su escritorio, se sacaba los zapatos, mientras los tres examinaban los intrigantes problemas de ciencia de materiales que presentaba el taimado  circonio. Infaltable cuando se trata de Varotto, sonaba algún teléfono y era que lo requerían Altos Mandones en algún otro lado. Pero cuando el jefe buscaba sus zapatos, Cacho se los había escondido mientras Roberto lo distraía con ecuaciones químicas. De modo que Varotto terminaba yendo a atender a tal o cual gran autoridad en patas, no sin antes putearlos con esmero y prometerles venganzas horrorosas. Ese ambiente de estudiantina era imprescindible: venteaba la tensión y forjaba vínculos más de trinchera que de equipo. Nadie salía indemne de algún apodo injuriante. Varotto era “El Enano”, y continúa. Cacho, flaquito y con su dislipidemia ya haciéndole daño, era “Pocavida”. Lo dicho, impresentables todos. En la Navidad del ’76, con la primera esponja de circonio obtenida por el químico Tommy Buch, Castro Madero llegó en inspección. Le pidieron unos días antes de mostrarle el laboratorio piloto “para pintar y tener todo prolijo”. “Todo prolijo” suena como música para un marino, y también «esperar», si viene con el caballo cansado. Mientras hacía una pausa para que pusieran el sitio presentable, el contralmirante (otro con el colesterol por las nubes y el corazón ya muy averiado) aprovechaba la prórroga para jugar un poco de “pelota paleta” con Cacho. Lo hacían en la mejor pared del “alma mater” de ambos: los dos eran graduados del Instituto Balseiro, que está en el CAB, Castro Madero como reactorista, Cacho Otheguy como físico nuclear. Así, a pelotazos, ambos se sacaban también el stress de jornadas de trabajo de 14 horas por día. Y entre tanto Kurtz y Tommy Buch proseguían la búsqueda de un enano de jardín, de esos de cemento, al que le pondrían un teléfono ahorquillado en el hombro. Así solía llevarlo típicamente Varotto, mientras iba y venía como un demonio por su oficina, armando y desarmando asuntos estratégicos y arrastrando y desenredando tras de sí 3 o 4 metros de cable (todavía no había teléfonos inalámbricos). La idea era que al abrir la puerta del laboratorio, Castro Madero se encontrara frente a frente con aquel evidente monumento a Varotto. Los vendedores barilochenses de innumerables macetas quebradas en el secreto intento de fundir circonio no tenían ningún enano de cemento. Pero uno de ellos recordó algún ángel chiquito en su trastienda, que terminó haciendo de sustituto. Con un auricular de teléfono ahorquillado en el cuello, quedó idéntico. Cuando se abrió oficialmente el laboratorio, la sonrisa nada angelical de Varotto prometía vendetta y Castro Madero se doblaba de la risa junto a Tommy Buch. Para completar la escena, Buch estaba buscado a la sazón por comandos parapoliciales en Baires debido a sus ideas izquierdistas, y estaba nombrado “trucho” en INVAP por el contraalmirante, para protegerlo. Ése era el ambiente. “Ahí en el CAB era un microclima, como si la dictadura no existiera”, dice Kurtz. Angelitos aparte, lo del circonio fue un exito. A las pocas semanas de publicada la noticia en Bariloche y en Baires, que prometía la inminente construcción de una unidad industrial grande para fabricar circaloy, apareció apurada una empresa francesa ofreciendo las toneladas de esponja de circonio que necesitara el Programa Nuclear Argentino. Y a buen precio. La plantita experimental con el angelito sirvió para eso. Ese modelo de “lo hacemos primero nosotros y después alguien toca timbre y te lo ofrece más barato” se terminó repitiendo en decenas de ocasiones con decenas de tecnologías estratégicas intransferibles. Es casi un paradigma de nuestra historia nuclear. Ese primer éxito, el del circonio, aseguró la tarea secreta siguiente: armar una plantita de enriquecimiento de uranio, para que jamás se volviera a repetir el embargo de uranio enriquecido que nos aplicó el presidente estadounidense Jimmy Carter en 1978. Ese boicot estuvo a punto de parar tres reactores, dos de ellos de fabricación de radioisótopos médicos: el RA-3 de Ezeiza y el RP-10 exportado a Perú. Carter, ingeniero nuclear de la US Navy, adujo que el embargo era una represalia por las violaciones de derechos humanos cometidas por el Proceso. Comentario politológicamente obvio: derechos, las pelotas. Dejar sin diagnóstico o tratamiento a miles de cancerosos y cardíacos inocentes no parece un castigo bien direccionado. Cerrar la Escuela de las Américas en Panamá, donde los militares yanquis asesoraban a sus pares de Sudamérica en las artes del golpe de estado y la desaparición, tortura y muerte de opositores, eso habría sido más creíble. Carter en realidad estaba pegándole a la Argentina por haberse atrevido a exportar un reactor nuclear criollo a otro país sudaca, siendo Sudamérica “Their own backyard” (el patio trasero de los EEUU). Ahora bien, si nuestro país lograba construir una planta experimental de enriquecimiento de uranio, aunque fuera chica, primitiva e ineficiente, era cantado que se repetiría la historia del circonio: nos venderían todo el uranio enriquecido que necesitáramos. Eso, o empezábamos a construir una planta industrial en serio. ¡Cruz diablo! Es que enriquecer este metal es una tecnología muy estratégica: “Little Boy”, la bomba de Hiroshima, cargaba 64 kg. de uranio enriquecido al 80%. El uranio que hoy queman nuestros reactores, es enriquecido al 19,7%, y el de nuestras centrales nucleoeléctricas es natural, sin enriquecimiento, salvo Atucha I donde un “touch” de 0,90% duplica la vida útil del combustible. Compramos el enriquecido que queremos, y gracias a eso podemos exportar reactores. Y nos lo venden sólo porque tenemos Pilca. Somos miembros del G-20 por el manejo de esas tecnologías, no por nuestro apabullante PBI. Aunque era obvio que Pilca no tenía intenciones ni quilates bélicos (para ello habría hecho falta una planta enorme), el proyecto debía mantenerse debajo del radar de la CIA. De enterarse ésta, podría haberlo hecho detener de mil modos, con tantos altos oficiales y directivos que tenía (tiene) en las tres armas, en la cancillería y en los medios de comunicación. Vigilada sólo por algunos centenares de ovejas, la planta se fue construyendo sin ruido y a pulmón en la lejana quebrada de Pilcaniyeu, a 60 km. de Bariloche y a 16 del caserío de Pilcaniyeu, entonces con una estación de tren y 400 habitantes. Cacho Otheguy pasaba la vida en aquellos descampados barrosos, a los cuales desde Bariloche se tardaba 2 horas en llegar por caminos impasables de pozos, piedras y nieve, cortados además por arroyos que entonces aún carecían de puente. Después de que Alfonsín, como presidente electo, diera la noticia al mundo de la existencia de Pilca y de su buen funcionamiento, Castro Madero hizo lo propio en el saloncito de actos de la Sede Central de la CNEA. En aquel evento Cacho debió pintar presencialmente, tras volver desde Pilca a los tiros. No lo reconoció casi nadie: de tanto vivir con poca agua y no mucha electricidad, casi a campo abierto, tenía meses sin afeitarse. Por ende entró al acto con una bíblica barba de peón de estancia, larga hasta el esternón. Pero como estaba de traje y corbata, algunos se preguntaban quién sería aquel rabino ortodoxo, o por qué no tenía sombrero, y en qué lugar de Polonia se había agendado de semejante cara de vasco. Cacho (dicho por muchas mujeres) era canchero y pintón. Luego de los 50 se puso canoso como pintado a la cal (pero sin perder ni un pelo), y con ese bigote blanquísimo en cepillo, se parecía cada vez más a las imágenes de San Martín viejo en las revistas Anteojito y Billiken. Yo le preguntaba en cargada si estaba estudiando para prócer. Las réplicas eran irónicas, personales y venenosas. Las omito por no aburrir. Hoy el día empezó con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, que me mandó temprano un wattsapp lacónico: “Falleció Kcho Otheguy. Tristeza”. Luego el teléfono se puso a sonar en serio, y a medida que sus compañeros me las iban contando, las anécdotas juveniles de Cacho, que yo ignoraba aunque nos conocemos desde 1987, me hacen reir no poco, mientras escribo y lloro, y lloro y escribo. Cacho nació en 1947, se graduó en el Balseiro en 1970 e hizo una maestría de ciencias en la Universidad de Ohio (1972). Ya con la idea de formar un «Número Dos», Varotto lo hizo hacer otra en Gestión de Empresas en la Universidad de Stanford (1985). En 1991, cuando Varotto se fue de INVAP en medio de la debacle nuclear y científica menemista, Cacho quedó al frente de una empresa que tuvo que echar a casi 1000 personas, en su 90% científicos y técnicos, sin casi administrativos, y quedarse con 300. Menem había cancelado los contratos de la CNEA con INVAP para la ampliación y mejora de la planta de enriquecimiento de Pilca, y luego rescindido las exportaciones a Irán de componentes para levantar allí una planta resueltamente civil, de fabricación de “yellow cake” (dióxido de uranio en polvo) a partir de mineral uranífero. Todo legal y bajo autorización y control del Organismo Internacional de Energía Atómica, pero marche preso: el Canciller Guido Di Tella interceptó los embarques en el puerto de Campana, y así INVAP perdió los U$ 25 millones con que contaba para cruzar 2001 sin despedir a nadie. Eran como U$ 50 millones de hoy. Habilísimo, Varotto caminó pasillos y tocó puertas hasta conseguir la dirección de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), desde allí persuadió a Menem de que la Argentina era un país espacial (el riojano lo entendió de un modo muy extraño) y le sacó a Cavallo U$ 15 millones de dólares para la construcción del SAC-B, un satélite científico que Alfonsín había dejado sin construir. ¿Y quién darle la ingeniería, sino a INVAP? Varotto fundó dos veces a INVAP: con lo del circonio, y en 1994, cuando la salvó del cierre con esa plata. Pero Cacho agarró firmemente aquella soga, y hoy, 8 satélites más tarde, INVAP es una empresa espacial por derecho propio y socios internacionales. A partir del casi cierre de 1991, Cacho acuñó el término de “menemismo explícito” para referirse a las grandes agachadas ante los EEUU. La segunda ocasión de casi cierre fue en 2000. Entre 2015 y 2019, años en que INVAP estuvo a punto de cerrar por tercera vez en su historia, Cacho usó bastante ese término. Y es que toda vez que un gobierno argentino, siguiendo instrucciones del State Department, intentó llevar a INVAP a la quiebra, la salvó el estado: el estado argelino, el egipcio, el australiano, el holandés, el saudí. Han sido las sucesivas trincheras de INVAP para sobrevivir a tanto menemismo explícito en su propia casa. La única vez que vi al estado argentino apostar por INVAP fue entre 2001 y 2015, y no estaba ayudándola sino ayudándose. ¿Qué consiguió a cambio? ¿Empiezo? Radares aeronáuticos civiles y militares, radares de infantería, radares meteorológicos, radares espaciales, tecnología médica nuclear exportada a varios países, el reequipamiento y rediseño de un destructor de la Armada como barco multipropósito y de transporte de comandos, la radarización del rompehielos ARA Irízar, el primer proyecto sistemático de construcción de drones aeronáuticos civiles y militares, un helidrón para el campo (y las fuerzas armadas y de seguridad), los satélites de observación de la Tierra SAC-D y SAOCOM 1A y 1B, tecnología petrolera para perforación guiada y en horizontal, turbinas eólicas de 4,5 Kw para uso rural y en apostaderos militares aislados, una parte sustantiva del desarrollo de la central nuclear compacta CAREM, y sigue la lista con parques eólicos y solares, y por último una sociedad miti-miti con Turquía para construir satélites de telecomunicaciones. Con 10 INVAP este país se salva, pero necesitamos a 10 Varottos y a 10 Cachos. Me escribe Tulio Calderón, gerente de Proyectos Aeroespaciales y de Gobierno de INVAP desde Bariloche: “Estamos en una realidad mezquina para morirse, sin chances de despedidas, consuelos o encuentros… Por ahora (a Cacho) habrá que mantenerlo, jovial a hiperactivo como era, en nuestras memorias e historias. Y cuando pase esto, tenemos que hacer un lindo lugar para homenajearlo y recordarlo”. Nadie en INVAP o en sus alrededores estaba preparado para que Cacho se muriera. No hallamos modo de creer que efectivamente se fue. Creo que lo pensábamos tan a prueba de todo como la empresa a la que dedicó su vida. Y esa empresa no es INVAP. Es el país.

Daniel E. Arias

Avanza la obra para almacenar combustibles gastados de las centrales nucleares de Atucha

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El Ing. Rubén Quintana, Vicepresidente NA-SA es el autor de esta nota que describe lo que está haciendo Nucleoeléctrica Argentina, la empresa generadora de energía nucleoeléctrica y operadora de nuestras centrales nucleares. Como en nuestras páginas se ha desarrollado una polémica con NA-SA sobre la política nuclear más adecuada, agregamos al final una breve nota sobre los puntos en desacuerdo y en acuerdo. «Una obra nuclear muy atrasada se va poniendo al día. Sirve para garantizar la operación de las Atuchas I y II: es el almacenamiento “a seco” del combustible nuclear gastado. Una y otra centrales suman aproximadamente 1000 MWe de potencia bruta instalada. En operación normal sustituyen cada año anualmente el quemado de 1.600 millones de m3 de gas, y para ello sólo consumen 2 elementos combustibles nucleares cada día. Los elementos combustibles de una y otra central tanto de Atucha I como de Atucha II son casi idénticos: largos haces (5,3 metros de longitud) de 37 tubos de zircaloy. Ésta es  una aleación de zirconio (metal emparentado con el titanio) y níquel resistente al calor, la presión, la corrosión y la radiación pero “transparente” al paso de los neutrones que alimentan una reacción nuclear. Los tubos están llenos por dentro de pastillas cerámicas de dióxido de uranio. Se considera “gastados” o “quemados” a los haces cuya proporción entre uranio 235 y productos de fisión ya no permite generar suficiente energía, por lo cual se decide retirarlos del reactor. Estos elementos combustibles gastados son “material caliente” en dos sentidos: el térmico (necesitan años enteros de lento enfriamiento) y el radiológico (emiten rayos gamma, por lo que deben guardarse blindados por agua o por grandes masas de hormigón). Testeo de la grúa puente del futuro recinto ASECQ con un elemento combustible simulado. El almacenamiento “a seco” es la etapa posterior al enfriamiento en piletones de agua. Estos van ubicados dentro de los respectivos edificios de cada central. La etapa de guardado bajo agua dura años enteros. De acuerdo a cada tipo de central de las aproximadamente 440 activas en el mundo, se toma el tiempo que tardan los combustibles gastados en alcanzar el equilibrio térmico necesario para salir de los piletones sin deteriorarse por su propio calor interno, y pasar entonces a estructuras de hormigón reforzado. Dentro de ellas, alcanza con la circulación natural de aire para que los elementos combustibles sigan perdiendo su temperatura lentamente. Esto se hace desde hace 15 años con los combustibles gastados por la CNE, la Central Nuclear de Embalse, emplazada en la provincia de Córdoba. Tras 6 años de pre-enfriamiento en el piletón de la central, los elementos combustibles salen considerablemente más fríos para continuar refrigerándose por convección natural de aire en torres de hormigón llamadas ASECQ (Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Quemados). Éstas se construyeron contiguas a la planta nuclear. Faltaba hacer lo mismo en las Centrales Nucleares Atucha I y II, que sumadas, representan casi dos tercios de la capacidad instalada nucleoeléctrica argentina. Los “canisters” ASECQ de enfriamiento en seco de los combustibles gastados de la Central Nuclear de Embalse, Córdoba, en enero de 2014. La reanudación de esta obra detenida durante la administración nuclear anterior (el almacenamiento a seco) es importante porque los piletones de enfriamiento húmedo, aunque considerables, tienen una capacidad limitada. Si no está garantizado el tránsito de los elementos combustibles a enfriamiento en seco, los piletones se empiezan a llenar. Ante ello, las disposiciones regulatorias de seguridad dicen que hay que empezar a bajar la potencia o incluso sacar de servicio ambas centrales nucleares para limitar ingresos a pileta. Esto no sucedió jamás y sería pésimo para el consumidor, tanto de electricidad como de gas natural. Las centrales nucleares son máquinas de generación de “potencia de base” (disponible 24×7). Dentro de su categoría, son las de mayor confiabilidad y seguridad del país. También son las únicas que, por estar disociadas tecnológica y contractualmente del mundo hidrocarburífero, siguen produciendo a U$ 30 el MW/hora incluso cuando sube el precio del gas. ¿Qué tiene entonces de importante para el/la ciudadano/a de a pie esta modesta obra de “back-end”, es decir de ciclo final de combustibles agotados gastados en las Atuchas? La respuesta es: garantiza la potencia nuclear plena. Si las Atuchas salieran de línea, en el área metropolitana del país hay habría que empezar a sustituirlas quemando mucho más gas en las centrales de ciclos combinados. Esto, especialmente en invierno, lleva de cabeza al cierre temporario de las industrias sin contrato firme de provisión de gas, medida que se tomó más de una vez, desde que se despresurizaron los campos de gas de Loma de la Lata, allá por 2004, para hacer economía forzosa y garantizar el fluido en los domicilios. Pero la situación de escasez también dispara tarifazos de gas a los consumidores domiciliarios. Microcentro porteño en una mañana de smog. Una parte del mismo proviene de las generadoras termoeléctricas urbanas y suburbanas. Todo esto modifica para mal las cifras de desocupación y las de la línea de pobreza. Pero también hay un detrimento ambiental: el mayor consumo de gas para generar electricidad implica menor calidad de aire para los y las vecinos/as de las centrales termoeléctricas, que en Argentina suelen ubicarse en zonas urbanizadas o semiurbanizadas. Peor aún, cuando en los inviernos crudos de todos modos falta gas, porque el poco disponible se deriva al consumo domiciliario, las centrales termoeléctricas empiezan a quemar un combustible sustitutivo, el fueloil. Éste genera humos densos llenos de partículas de hollín nocivas para el sistema cardiopulmonar: las célebres PM 2,5. Por lo demás, el contenido normalmente alto de azufre del fueloil argentino, una vez aerotransportado como humo, genera lluvia ácida a sotavento. Y ésta va corroyendo despacio pero seguro las estructuras de acero y hormigón de las ciudades y rutas, quitándoles vida útil. Con su trayectoria de 71 años en energía nuclear nuestro país podría y debería tener fondeada en muchas centrales nucleares al menos el 30 o 40% de su generación eléctrica. Hoy tiene apenas un 5%, tras haber llegado a un máximo promedio del 10% a mediados de los años ‘80. Más generación nuclear a la Argentina le generaría:
  • saldos exportables de petróleo y gas (es decir, dólares),
  • a los usuarios domiliciarios y comerciales les daría tarifas eléctricas y gasíferas más estables y bajas,
  • a la industria que usa gas pero no tiene contrato firme, le otorgaría mayor estabilidad laboral durante la temporada fría,
  • le extendería la vida útil a los puentes y obras de infraestructura de acero y hormigón,
  • y disminuiría el impacto de la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) en la población urbana.
Todos esos detrimentos ocurren cuando escasea la oferta de potencia nuclear en el Sistema Argentino de Interconexión. Esto no es especulativo sino descriptivo, ha sucedido todo el tiempo en que hubo reactivación, poco gas y Atucha II estaba sin terminar. Aquella situación crónica pasó, pero se agudiza cuando un repunte del PBI aumenta el consumo eléctrico, o cuando alguna de nuestras tres centrales nucleares debe salir de línea para hacer un mantenimiento o una reingeniería largos. Detener las centrales nucleares por falta de sitios donde estoquear en seco el combustible gastado sería perder plata pública y salud pública. Un parque nucleoeléctrico como el de Francia produce el 70% de la electricidad nacional con sus 56 centrales operativas. Los franceses respiran aire más limpio en sus ciudades y pagan la electricidad más barata que el resto de la Unión Europea. Algo parecido se dice de Suecia, donde el 34% del consumo eléctrico es nuclear. Ésas son economías “descarbonizadas”. Que la Argentina sea por una parte el más exitoso exportador de reactores nucleares de investigación y de producción de radioisótopos, pero que simultáneamente tenga apenas 3 centrales operativas da para pensar que estamos haciendo algo mal. Estimados/as: debemos pensar en aumentar la capacidad nucleoeléctrica instalada.

RUBEN QUINTANA – Vicepresidente de NA-SA

  Nota de AgendAR: Elogiamos que se estén construyendo los edificios de guarda en seco de las Atuchas I y II. Y concordamos con NA-SA que con la impresionante trayectoria del país como generador y exportador de tecnología nuclear, es anacrónico y dañino que no tengamos 10 o 15 centrales nucleoeléctricas, en lugar de sólo 3. Pero creemos –y ésta ha sido una diferencia con NA-SA desde 2018- que justamente, porque somos exportadores de tecnología, no podemos ni debemos importar ninguna central más. Tenemos que construir las nuestras, con tecnología desarrollada aquí, y eventualmente, exportarlas, como venimos exportando nuestros reactores nucleares desde 1978. No vemos otras posibilidades para ello que:
  • Terminar el prototipo del CAREM 25 y empezar el desarrollo del modelo comercial, de 480 o 500 MW, esto en la línea del uranio enriquecido.
  • Desarrollar un modelo argentino de central de tubos de presión, agua pesada y uranio natural.
Se tome una u otra vía, o ambas, éstas no son tareas que se puedan llevar a cabo en menos de una década, y estaríamos hablando de una década atípica, signada por una decisión fuerte de seguir ese camino tomada por toda la dirigencia política y económica del país. Francia no se volvió el país más “nuclearizado” del mundo de otro modo. No se nos ocurre que nada de esto vaya a suceder si se compra una Hualong-1 de 1180 MW a la China National Nuclear Corporation (CNNC) simplemente porque China nos ofrece un crédito, que ni siquiera es barato, y además en condiciones tan asimétricas e imperiales que debemos pagar licencias restrictivas por la fabricación del combustible, o aceptar que éste sea importado. Eso, en un país que se autoabastece de combustibles nucleares, y que además exporta componentes… La compra de la Hualong-1 comprometería de inmediato unos U$ 2500 millones a pagar a China, y durante los 20 años de pago de la deuda por capital e intereses los desarrollos propios del programa nuclear argentino se quedarían sin un centavo.

La automotriz BMW invertirá US$ 300 millones para usar litio argentino en las baterías de sus autos

Ahora es oficial: BMW Group anunció una inversión de 300 millones de dólares en la Argentina para utilizar litio de la provincia de Catamarca en la producción de baterías para los vehículos eléctricos de todas las marcas de la automotriz alemana: BMW, Mini, Rolls-Royce y BMW Motorrad.

El anuncio fue realizado por Andreas Wendt, responsable de Compras y Proveedores del grupo alemán. La extracción del litio en Catamarca estará a cargo de la minera estadounidense Livent y BMW se encargará de procesar el material para producir las baterías de iones de litio en Alemania.
Así, es probable que ya el año que viene Argentina llegue a ser el 2° productor mundial de litio, después de Alemania. Pero seguiremos importando las baterías.
“El litio es uno de los materiales clave de la electromovilidad”, declaró Wendt. “Supervisando la provisión de litio desde el momento de la extracción, nos estamos asegurando los requerimientos de producción para nuestra quinta generación de baterías. Al mismo tiempo, nos volvemos tecnológicamente, geográficamente y geopolíticamente menos dependientes de proveedores externos”, agregó el ejecutivo. La minera Livent tiene explotaciones de litio en Antofagasta de la Sierra, Catamarca. El establecimiento se encuentra en el llamado Salar del Hombre Muerto, que es considerada como una de las “fuentes de salmuera de litio más puras del mundo”. El salar está ubicado en la Cordillera de los Andes, a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Livent Argentina fue seleccionada por BMW Group como segundo proveedor mundial de litio, después de Australia, debido a “estudios ambientales y sociales que indicaron que dicha empresa emite un 25% menos de gases de efecto invernadero que los métodos tradicionales de producción de litio, tiene un uso y manejo eficiente del agua y no realiza agregado de químicos nocivos en su producción”. Hasta el año 2025, BMW Group se puso como objetivo aumentar en 50% cada año el número de vehículos electrificados vendidos en todo el mundo. Para esa fecha, la compañía espera tener más de dos millones de autos 100% eléctricos circulando en todo el mundo. Esta es la inversión más importante en la historia de BMW Group en Argentina. Desde AgendAR damos a la bienvenida a una inversión importante, que esperamos que brinde fuentes de trabajo locales y deje las regalías correspondientes al Estado argentino. Pero no dejamos de tener presente que ayer mismo un grupo local planteó «Perdemos aproximadamente 5.000 millones de USD por año por no fabricar pilas de Litio, cuando existe toda la capacidad científica tecnológica para hacerlo». Y que el gobierno se ha comprometido a promover la fabricación local de baterías de litio.

Científicos argentinos desarrollaron nanomateriales y pinturas contra el coronavirus

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Pueden aplicarse como cera o en spray. Y además degradan bacterias y hongos. 

Desde los primeros días de la pandemia de coronavirus, diversos campos científicos se lanzaron a buscar respuestas para frenar el virus de la forma más efectiva posible. Una de las opciones más atractivas para este combate es la prevención de una de las dos formas de contagio reconocidas: la destrucción del virus que se encuentra en las gotitas procedentes de la nariz y la boca y que salen despedidas cuando un infectado tose, estornuda o habla. Esas partículas acuosas que contienen partículas virales contaminan paredes, manijas, picaportes, mesas u otros objetos. Para cortar ese camino se han desarrollado diversos nanocompuestos que pueden aplicarse en forma de spray o –directamente– colocarse como aditivo en la formulación de una pintura o recubrimiento. “Hay muchos nanomateriales que interactúan –en forma física– sobre diversos microorganismos, como virus y bacterias, rompiendo su ‘capa’ contenedora exterior y destruyéndolos. Por ejemplo, las nanopartículas de plata, que liberan iones capaces de degradar la cápside protectora de un virus”, explicó el doctor Galo Soler Illia, investigador del Conicet y decano del Instituto de Nanosistemas de la Universidad de San Martín.

Ventajas de los nanomateriales

Según este experto, esos nanocompuestos son invisibles y –aun en baja concentración– logran degradar los virus que “tocan”. “Esa alta efectividad destructora la logran pese a su baja concentración, lo que los convierte en productos no tóxicos para las personas. Por eso son una herramienta ideal para ser aplicados por medio de un equipo fumigador o –incluso– se lo puede incluir en la formulación de una pintura o en una cera de limpieza”. Soler Illia y un grupo de colegas desarrollaron esta tecnología innovadora y la transfirieron a la compañía Hybridon, que funciona asociada a la Universidad de San Martín. Y el experto contó que están terminando la certificación de su nanorecubrimiento: “Ya lo hemos ensayado en quirófanos y comprobamos que las partes tratadas con nuestro compuesto quedaron estériles por lapsos de entre 24 a 48 horas. Además, se puede diluir dentro de un líquido o cera lo que simplifica la aplicación”. Si bien originalmente este recubrimiento con nanopartículas fue diseñado para combatir infecciones bacterianas intrahospitalarias, sus usos posibles actuales se ampliaron. “En las pruebas in vitro, demostró una efectividad del 99,999% para destruir diversos géneros bacterianos al evaluar un tiempo de 24 horas de contacto. También se validó su efecto antifúngico. La última validación realizada fue de actividad antiviral. Y constatamos que era capaz de eliminar virus del tipo “coronavirus”, resumió Mara Alderete, biotecnóloga y responsable del área de proyectos tecnológicos en la Unsam. Actualmente la fórmula está bajo análisis de la Anmat en busca de su autorización para ser empleado en espacios médicos como quirófanos.

Aplicaciones de la nanopintura anticovid

Este desarrollo no es el único y en el mercado ya hay otros productos con  nanopartículas desinfectantes. “Al principio de la pandemia pensamos en desarrollar una pintura, del tipo látex, que tuviera un aditivo capaz de destruir diversos tipos de virus y bacterias por simple contacto y en el largo plazo. Y encontramos que había un desarrollo tecnológico hecho por profesionales del INTI que tenían un producto de ese tipo, hecho en base a nanopartículas de plata que le suman a la pintura características antibacterianas y antifungicidas”, contó Guillermo Tarquini, socio fundador de Molinos Tarquini, la compañía que puso a punto esta idea. “Pero a principios de 2020 no se sabía si –además– poseía efectos antivirales. Así que lo hicimos analizar por profesionales del INTA. Y comprobaron que también sumaba propiedades contra los virus”. En concreto determinaron que una superficie tratada con este recubrimiento permite que –en un par de horas– ya no haya trazas destacables de virus sobre una superficie. También analizaron su degradación y calcularon que estas pinturas “desinfectantes” pueden durar alrededor de 8 años. Claramente estas nuevas ideas apoyadas en la nanotecnología contribuirán a a afrontar mejor esta, y seguramente también, las próximas pandemias.

Enrique Garabetyan