También Brasil patentó un suero equino para el tratamiento del coronavirus

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Los «excelentes resultados» del estudio, que comenzó en mayo, fueron expuestos durante una sesión de la Academia Nacional de Medicina.

Brasil presentó a través de un laboratorio estatal de Río de Janeiro, los primeros resultados y un pedido de patente para un suero desarrollado a partir de plasma equino, con una capacidad de crear anticuerpos para el nuevo coronavirus veinte veces superior al de los seres humanos. Los «excelentes resultados» del estudio, que comenzó en mayo, fueron expuestos este jueves en una sesión de la Academia Nacional de Medicina por el médico Adilson Stolet, presidente del Instituto Vital Brazil, y el investigador Jerson Silva, titular de la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Río de Janeiro. En un comunicado recogido por la agencia de noticias EFE, el Instituto Vital Brazil indicó que «después de setenta días los plasmas de cuatro de los cinco caballos del laboratorio, inoculados en mayo de 2020 con la proteína S, resultante del coronavirus, presentaron anticuerpos neutralizadores entre veinte y cincuenta veces más potentes contra el nuevo virus». La comparación se realizó con «los plasmas de las personas que tuvieron la enfermedad» y a partir de ese resultado «fue creado el suero anti-SARS-CoV-2, producido a partir de equinos inmunizados con la glicoproteína de la espiga spike del virus», apuntó el informe. «El experimento con el plasma de los caballos permite que el tratamiento sea producido en gran escala. Los animales no sufren con el proceso de retiro de plasma y conseguimos, así, una gran cantidad de medicamento disponible», explicó Stolet. Silva, que también es profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), advirtió, por su parte, «que se debe tomar cuidado para no crear falsas ilusiones», pero afirmó que los primeros resultados arrojaron «una respuesta impresionante, por encima de todas las expectativas». El equipo de investigadores responsables del desarrollo del suero equino espera la autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa, reguladora) para comenzar a probarlo en humanos. El estudio brasileño es independiente a uno similar con suero equino realizado por la Universidad Nacional de San Martín y la empresa de biotecnología Inmunova, en la Argentina, aprobado en julio por las autoridades sanitarias para ser probado en humanos. En Brasil, el pedido de patente contempla «la producción del suero, preparación del antígeno, hiperinmunización de los equinos, fabricación del plasma hiperinmune, elaboración del concentrado de anticuerpos específicos y del producto finalizado, después de su purificación por filtración esterilizante y clarificación». En la iniciativa, participa, además del Instituto Vital Brazil y la UFRJ, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación médica de Latinoamérica, también con sede principal en Río de Janeiro, vinculado al Ministerio de Salud y que producirá para el país la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford. La pandemia del nuevo coronavirus dejó, hasta el momento, en Brasil más de 110.000 muertos y casi 3.412.000 casos confirmados.

Fernando Peirano: las áreas clave para promover la innovación e incorporar tecnología

El presidente de la Agencia I+D+i (Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) indicó en un reciente reportaje los cinco vectores que desde la Agencia se consideran claves en este momento para el desarrollo argentino: las exportaciones del agro, el mapa energético, la agenda ambiental, la esperada transformación digital y la salud.
  • Agro: pasar de proteínas verdes a rojas, es decir de proteínas vegetales a animales. Agregar valor a la producción de alimentos
  • Transición Energética: pasar de una matriz con mucho peso del petróleo a una diversificada: las energías renovables, la geotérmica, el hidrógeno, el desarrollo del litio.
  • Modelo Ambiental: la plataforma productiva nueva debe tener un fuerte componente de la agenda del medio ambiente.
  • Transformación Digital: atraviesa toda la producción, el comercio y la educacióPn.
  • Salud: Promover la exportación de los productos surgidos de proyectos Covid-19.
A continuación, reproducimos las preguntas y respuestas en su totalidad. Periodista: ¿Cómo ve la pospandemia? Fernando Peirano: El desafío inmediato es pasar de lo coyuntural a lo estratégico. Con la pandemia se generaron muchas cosas interesantes, como los dispositivos de salud, a los que hay que potenciar para que formen parte de la oferta exportable del país. El objetivo es ocupar un lugar importante en la capacidad de transformación, con impacto en lo social y económico. Queremos reconstruir una Agencia que venía muy golpeada: en diciembre de 2019, de 28 instrumentos de promoción sólo estaban vigentes tres, los otros 25 habían sido suspendidos o cancelados. P: ¿Cuál es el rol de la Agencia? FP: Estamos en el corazón del sistema científico argentino, financiando, estructurando y viendo que todas las partes cumplan su rol. Debemos coordinar recursos humanos altamente calificados y estamos en contacto con 25.000 investigadores, con miles de proyectos y empresas, a través del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) y el Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC). La Agencia financia el riesgo tecnológico, los proyectos tienen la facilidad económica y una hoja de ruta, una secuencia de acciones con una lógica. P: ¿Qué ejemplo de gestión a nivel mundial rescata? FP: En los últimos años lo más interesante fue la idea de la Unión Europea de un financiamiento organizado por misiones, también Estados Unidos y China tienen sus misiones con objetivos estratégicos. En la Argentina, un país de industrialización intermedia, esas misiones deben tener una lógica encuadrada en un esquema Problema-Solución: identificar un obstáculo a nuestro desarrollo y estructurar y financiar la manera en que las nuevas capacidades lo solucionen. En vez de adentrarnos en territorios desconocidos, debemos focalizar el esfuerzo en la estabilidad, para dar certidumbre a proyectos que rinden frutos luego de años. Pero es clave el timming, llegar antes que otros países similares al nuestro, allí se juega gran parte de sacar provecho de las transformaciones. P: ¿Cuáles son las áreas clave a impactar? FP: Hay cinco vectores claros en los que vemos oportunidades muy fuertes de transformación tecnológica. En el Agro hay que dar el salto para pasar de proteínas verdes a rojas, es decir de proteínas vegetales a animales. Debemos agregar valor a la producción de alimentos, enfocarnos en los alimentos funcionales que tienen alguna mirada desde la salud, en productos regionales que hablan de nuestra identidad, en una producción de alimentos vinculada a una mirada social. En la Transición Energética, pasar de una matriz con mucho peso del petróleo a una diversificada, donde juegan las energías renovables como la eólica y solar, pero también la geotérmica, el hidrógeno, el desarrollo del litio. En las cosas menos exploradas es donde más peso y protagonismo debemos tener. En el Modelo Ambiental, porque esta plataforma productiva nueva debe tener un fuerte componente de la agenda del medio ambiente. En la Transformación Digital y cómo impacta y atraviesa toda la producción, el comercio y la educación. Y en la Salud, cuya importancia se ha demostrado en estos meses. El coronavirus sin dudas confirmó que tener ciencia y tecnología argentina es un plus en situaciones difíciles. P: Estuvo reunido con el sector automotriz, ¿cuál será el aporte concreto? FP: Nuestro aporte no será tanto para la industria automotriz que conocemos, sino para facilitar la transición a nuevos paradigmas como los autos eléctricos. Como dije, podemos apuntalar el hidrógeno, una tecnología que no se está mirando tanto pero que con un desarrollo acelerado podrá tener impacto. Entender esa tecnología y adoptarla para ayudar a la industria a tener líneas de producción basadas en el hidrógeno es muy importante. Esas iniciativas y desafíos implican que nos convoquen. En eso es clave el liderazgo del Ministerio de Ciencia para avanzar en el dialogo con otros sectores, para no ser un área encerrada en sí misma y potenciar lo que podemos hacer. P: Suele pensarse que el automotriz es un sector reticente por el temor a la pérdida de empleos FP: Lo interesante es que el mismo sector privado y el sector sindical hayan impulsado un estudio y planteado una mesa de trabajo con objetivos y plazos. Aunque es un modelo a trabajar con empresarios y trabajadores en la transición, porque no solo se trata de impulsar la transformación, hay que regular el ritmo y la orientación. No tienen sentido las nuevas tecnologías por sí mismas, debemos valorar lo ya existente porque la política pública debe resguardar las dos cosas: favorecer las tecnologías y al mismo tiempo crear empleo y valor agregado. No solo importa tener la “novedad tecnológica”. P: ¿Qué papel jugarán las start ups? FP: Los emprendedores y las start ups tendrán un rol importante para fomentar una industria tan importante como la del software nacional. Debemos articular unas 4.500 pymes y grandes empresas con el sector industrial y fabricantes de bienes de capital que deben transformarse. Una de las primeras cosas que haremos en la pospandemia será facilitar el software embebido dentro de los equipos, para propiciar bienes de capital inteligentes y con un valor agregado. P: ¿Qué opinión tiene de la Ley del Conocimiento que está en el Congreso? FP: Es una ley necesaria y ayudará a agregar un nuevo capítulo al gran avance que fue la conformación del sector del software. Estamos esperando que se defina el régimen de promoción y las regulaciones que vienen con la ley. El cambio se da por las dos vías, la regulación y la promoción. Nosotros no hacemos regulaciones, en eso está el Ministerio de Desarrollo Productivo, pero estamos bien articulados con ellos y en la misma sintonía. P: Tras los reclamos, ¿la subvención extraordinaria fue bien aceptada por los becarios? FP: En nuestro caso no tuvimos mayores problemas porque la mayor parte de los becarios están vinculados a los proyectos de investigación subvencionados, entonces la relación es con la institución donde se desarrolla y no con la Agencia. De todas formas, en los casos que corresponde estamos implementando la subvención del 70% decidida por el Ministerio a quienes se les terminan las becas en estos meses. Eso dará una certeza para una transición gradual y ordenada. P: ¿Qué impresión se llevó de la reunión que mantuvo con el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza? FP: El tema central fue la reasignación de los fondos de la AFI para promover la exportación de los productos surgidos de proyectos Covid-19. Los kits de diagnóstico serológicos están siendo muy útiles, pero queremos que sean un producto industrial para exportar de forma masiva y a bajo costo. También tenemos el desafío de la producción a gran escala del suero equino hiperinmune. El jefe de Gabinete nos pidió que no esperemos el resultado de la aprobación médica y de ANMAT para empezar, porque cuando llegue esa confirmación ya tienen que estar dadas las condiciones para producir a gran escala. P: ¿Cuál es el escenario para la ciencia y la tecnología? FP: Veo un cambio de 180 grados con la Argentina de 2019, un entusiasmo en concretar soluciones que no estaba antes, porque cambiaron las políticas y se nota la confianza. El presidente Fernández está orgulloso de los resultados de los científicos, esto parece obvio pero no lo fue en los últimos años de tensión entre los científicos y el gobierno de Macri. Están abiertas las puertas a que universidades e institutos hagan un aporte significativo. Eso es muy importante, porque el que tiene vocación por descubrir, investigar y enseñar en definitiva lo que tiene es vocación de ayudar al otro.

Desde Andalucía: Carta abierta a los imbéciles

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«Mi nombre es Juan Manuel Jiménez Muñoz. Soy médico de familia en Málaga. Tengo 60 años, y ejerzo mi profesión desde hace 35. Mi número de colegiado es el 4.787. Y este dato lo aporto por si alguien, a raíz de esta lectura, me quiere denunciar o poner una querella. Será un honor. El método científico, desde Galileo Galilei, nos ha sacado de las sombras. La electricidad, la radio, la televisión, los GPS, los teléfonos, los viajes espaciales, los antibióticos, las vacunas, los telescopios, la anestesia general, el saneamiento de las ciudades, la depuración del agua, las radiografías, las resonancias, los rascacielos, los aviones, los trenes, el cine, las fotografías, los ordenadores, y nuestra vida al completo, dependen de una ocurrencia de Galileo. Una ocurrencia en tres pasos para averiguar entre todos cómo funciona el mundo: 1-Establecer una hipótesis plausible sobre un problema concreto. Por ejemplo: “yo creo que el agua estancada contiene unos animalitos minúsculos que causan enfermedades”. O: “yo creo que cuando un imán gira alrededor de una bobina se genera una corriente eléctrica”. O: “yo creo que la Tierra gira alrededor del Sol, y no al revés”. 2-Realizar experimentos para comprobar la veracidad o la falsedad de esa hipótesis. 3-Publicar los experimentos para que cualquier otro los pueda reproducir, afirmar o refutar. Y ya está. Qué tontería. Y gracias a eso, Y NADA MÁS QUE A ESO, la sociedad de 2020 es completamente diferente a la de 1700. Diré más. Si como por arte de magia pudiésemos trasladar un habitante del año 1 hasta el año 1700, apenas notaría diferencias en lo esencial de la vida: se adaptaría sin problema. Pero si trasladásemos a un habitante del año 1700 al 2020, se moriría del susto. Literalmente. Gracias al método científico tenemos herramientas para erradicar una pandemia, o para hacerla soportable: la del coronavirus, por ejemplo. Gracias a la ciencia no hay viruela. Gracias a la ciencia no hay leprosos en Europa (o son casos muy contados). Gracias a la ciencia, los pacientes VIH positivos ya no se mueren de SIDA, sino que llevan su enfermedad como los pacientes crónicos. Gracias a la ciencia, muchos cánceres se curan. Y que después de 300 años de éxitos tenga uno que soportar lo insoportable, resulta estremecedor: la caída del modelo y la sustitución por la farsa, por la charlatanería, por la incultura, por el pensamiento mágico, por la vulgaridad, por el despropósito y por la democracia aplicada a la ciencia, donde el analfabeto opina sobre el coronavirus en igualdad de altavoces que el más docto catedrático de virología, y donde los tratamientos y las medidas de contención de una epidemia son a la carta. Hay grupos organizados que parecen añorar la Alta Edad Media, aquella que tan magníficamente plasmó Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa”: con su mugre y sus hambrunas, con sus gentes muriéndose de peste o de viruela, con los libros encerrados en monasterios sin acceso para nadie, sin luz eléctrica, sin agua potable, sin nada. Aunando esfuerzos, una mezcla infernal de terraplanistas, antivacunas, conspiranoicos, sectas satánicas, neonazis, adoradores de ovnis, hedonistas ácratas, cazadores de masones, fetichistas de los porros, delirantes con el 5G, ecologistas que no han visto jamás una gallina e imbéciles con pedigrí, pululan en todas las redes sociales instaurando una nueva religión que, mucho me temo, está calando más de lo que imaginaba en una población carente de cultura y liderazgo. Eso no es nuevo. Tarados los hubo siempre. Pero médicos y biólogos liderando imbéciles acientíficos y abjurando de la ciencia para adquirir una fama pasajera, eso nunca lo viví. Y nunca pensé que mis ojos lo verían. Y nunca creí que los Colegios de Médicos, o de Biólogos, giraran la cabeza hacia otra parte y no alzaran su voz contra el medievalismo. Que un grupo de 200 médicos se autodenomine “Médicos Por la Verdad”, ya es una ofensa gravísima para el resto de los médicos que ejercemos en España, que somos 160.000. Porque quiere decir, ni más ni menos, que los 159.800 médicos restantes que no estamos en la secta somos “Médicos Por la Mentira”. Y a mí no me llama mentiroso ningún hijo de la gran puta. Por mucho título que tenga. Que se estén dando conferencias, y publicando libros (uno de ellos con seis ediciones en un mes), para afirmar que no hay pandemia, o que los individuos sin síntomas no contagian, o que esto es igual que una gripe, o que es preferible la experiencia personal a las publicaciones científicas revisadas por pares, o que el dióxido de cloro funciona contra el coronavirus, o que el dióxido de cloro no es tóxico, o que las vacunas que existen ahora provocan autismo, o que las vacunas llevan microchips para controlarnos, o que los aviones esparcen desde el cielo cristales para contagiarnos, o que no llevar mascarillas es un acto saludable de rebeldía, resultaría risible si no fuese mortal de necesidad, y si quienes defienden esas barbaridades fuesen mariscadores gallegos, aceituneros andaluces o pescadores cántabros, y no licenciados o doctorados por una Universidad. Hace poco, sesenta imbéciles acudieron a Las Canarias para reunirse en una playa a contagiarse a propósito. Habían quedado por Internet. Y yo, desde mi muro, acuso a quienes deberían ser líderes sociales, y no lo son, de favorecer esos comportamientos criminales con sus discursos absurdos. No es época de división, ni de actuar cada uno a su bola. Por desgracia, nadie lidera la crisis. Es evidente. Digo ningún político. El Gobierno Central ha dimitido de sus responsabilidades. Incluso tiene que sobornar a los autonómicos para que acudan a las reuniones. 17 Reinos de Taifas, 17 desastres organizativos. A cuál peor. Ni una puñetera norma en común. Ni un solo registro compatible. Y además de eso, por si fuese poco, una sarta de embusteros con el título de licenciado envenenan a la sociedad en lugar de aconsejarla, de guiarla, de cuidarla, prestándose a decir lo que muchos quieren escuchar, lo que ahora vende: que el coronavirus es un invento de las superpotencias para disminuir la población mundial, para enriquecer a las farmacias y para cargarse a los ancianos, pero que, sin embargo (y mira tú que curiosa paradoja), la tal pandemia no existe. Compañeros médicos, biólogos, abogados, farmacéuticos y licenciados de toda clase y condición que habéis optado por llevarnos otra vez a la Edad Media: sois la vergüenza de la profesión, y no sois dignos de que os llamemos compañeros, y mucho menos científicos. Sois pocos, pero metéis mucho ruido y confundís. Sois pocos, sí. Pero mala gente. Y decís cosas por las que, de haberlas dicho en la Facultad de Medicina o de Biología cuando eráis estudiantes, jamás habríais obtenido ese título del que ahora os valéis para vuestro propio beneficio. Un título del que, si de mí dependiera, seríais desposeídos de inmediato. Lástima que no se pueda. Podría elegir muchas estupideces de las que defendéis, muchas barbaridades solemnes, pero me centraré en una sola, que en vuestra boca merecería la cárcel: “las personas sin síntomas no contagian”. Cagoentóloquesemenea. ¿Dónde estabais el día que explicaron la tuberculosis, o el SIDA, o la varicela? ¿No contagian los VIH positivos a pesar de estar asintomáticos? ¿No hay tuberculosos bacilíferos sin síntomas de enfermedad? ¿No se contagia la varicela desde pacientes en fase prodrómica? En fin. Mejor callar, que me van a estallar las meninges. Sois líderes que habéis elegido no serlo para convertiros en bufones. Y eso, en época de zozobra, no tiene perdón de Dios. Ojalá se os seque la yerbabuena. Ah. Y otra cosa. Mis señas las di al principio. A ver si tenéis cojones para meteros conmigo. Cojones, digo; ya que neuronas… las justitas pa beber sin ahogarse. Cagoentó. Firmado: Juan Manuel Jimenez Muñoz. Médico del Servicio Andaluz de Salud. Colegiado en Málaga 4787. Desde AgendAR, lo único que nos atrevemos a decirle al buen doctor Jiménez Muñoz es que no es necesario llamar a los imbéciles. Vienen solos.

Fuertes subas en el mercado de Chicago de la soja, el maíz y el trigo

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Los precios en el mercado de Chicago («Chicago Board of Trade», el mercado de futuros y opciones más antiguo del mundo) son los que determinan el valor de las exportaciones de granos argentinas en todos los mercados. Y la semana pasada en el mercado de Chicago hubo importantes subas para soja, trigo y maíz, a pesar que en soja y maíz se espera una cosecha mundial sin precedentes en la campaña 2020/21: una producción mundial récord de 370,4 millones de toneladas de soja y de 1.171 millones de toneladas de maíz. Estos datos indican que la pandemia no ha afectado la demanda global de granos: una buena noticia para Argentina, uno de los principales exportadores. Esto alimenta el optimismo sobre las perspectivas de recuperación de la crisis. En cuanto al trigo, China se posiciona como un importante comprador. Se estima una compra de 6 millones de toneladas durante la campaña 2020/21. Sería la mayor importación de los últimos 7 años. Sucede que la superficie sembrada con trigo en China cayó durante los últimos años, ya que el Gobierno motivó a los productores a incorporar otros cultivos en la región seca del norte para evitar el uso excesivo del agua subterránea, según señaló una reciente nota de Bloomberg´. En el mercado local, de acuerdo a cifras de Agrofy, las subas para la soja tienen que ver con el dato positivo de exportaciones semanales, que superaron la expectativa del mercado. La oleaginosa avanzó US$ 6 y alcanzó un máximo de dos semanas al cerrar en US$ 333,6. Para el maíz, que subió US$ 4,1 a US$ 129,9, está vinculado a las preocupaciones ante los daños que provocó la tormenta del lunes pasado en el Medio Oeste norteamericano. El trigo cerró con una suba de US$ 1,5 en US$ 182, siguiendo la tendencia del mercado, aunque presionado por la expectativa de grandes suministros a nivel global.

San Martín y la búsqueda de un padre para la Patria

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Los aniversarios, sobre todo si se cuentan en décadas, son ocasiones para muchas palabras. Como sucedió ayer, al cumplirse 170 años de la muerte de José de San Martín. Está bien que eso suceda: no hay mucha conciencia histórica en la educación actual, y esta es una forma de adquirirla, fuera de las aulas. En AgendAR preferimos remitirlos ayer a una de las pocas películas argentinas que se han hecho sobre su vida. Pero mientras leía sobre él, recordé unas palabras que había escrito hace 5 años en un blog personal. Quiero compartirlas con ustedes: «Una pregunta que me hice algunas veces es si tiene sentido llamar a San Martín “Padre de la Patria”. Libertador de varias, sí; en especial de Chile, que había sido reocupado por los realistas. En Perú, inició el proceso, le dió bandera y dirección, y si el último y poderoso ejército enemigo que ocupaba el interior y lo que después se llamó Bolivia fue derrotado por Bolívar, todavía hoy los peruanos lo recuerdan con afecto y son sanmartinianos. En Argentina, es razonable pensar que, en el plano militar – el decisivo – su independencia fue garantizada por las victorias de San Martín. ¿Pero “Padre de la Patria”? Su experiencia de niño, y de hombre cuando regresó, era de lo que los chilenos llaman “la Patria Vieja”, un lugar con memorias y afectos, amores y amistades, una identidad que se adivinaba a sí misma. Pero no era todavía una nación. Y su proyecto – frustrado, pero que podemos percibirlo a través de pasos y negociaciones muy concretas – era un Reino Unido que abarcaría el Perú, y probablemente Chile y las provincias del Río de la Plata, con un príncipe de la casa de Borbón – ¿Francisco de Paula? – como monarca constitucional. No pudo ser. La Argentina que fue y que es resulta de lo que hicieron los argentinos que vivieron antes y los que vivimos ahora. Pero si queremos simbolizarlo en algunos nombres, la Patria que se construyó en el siglo XIX en el plano material: sus fronteras, su Estado, su organización política y económica, para bien y para mal, tenemos que aceptar que nuestros “padres” fueron Juan Manuel de Rosas, Bartolomé Mitre, y Julio Argentino Roca. Y dos tutores intelectuales, Domingo Sarmiento y Juan Bautista Alberdi. Todos ellos tienen sus fans entre los argentinos, pero muy pocos dejan de rechazar a alguno o algunos de los otros. No importa: la rebelión contra los padres es parte del crecimiento. Reflexionando en esto último, se me ocurrió entonces que San Martín cumple otro rol de Padre para los argentinos. Un rol que mencionan (en distintas épocas) los educadores, los sacerdotes y los sicólogos: el del portador de unos valores con los que nos referenciamos y medimos, a lo largo de nuestra vida. En ese plano, San Martín es la figura del Padre al que los argentinos deberíamos esforzarnos en parecernos: alguien que eligió su misión en la vida con madurez – tenía más de 30 años – y trató de cumplirla por encima de las pasiones y las ambiciones personales. Alguien a quien le sobró una virtud que, por lo común, no se asocia con los argentinos: la responsabilidad. En ese sentido, San Martín es el Padre que debemos merecer.»

A. B. F.

Rusia, por 1° vez, prueba una vacuna extranjera en su territorio: la desarrollada en China

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La compañía farmacéutica rusa Petrovax confirmó que está realizando las pruebas de la vacuna contra el COVID-19 de CanSino Biologics Inc en el país. La firma farmacéutica china intensifica las pruebas en el extranjero para acercarse a la aprobación regulatoria. La vacuna Ad5-nCoV ya cuenta con la aprobación para su uso por parte de las fuerzas armadas de China después de ensayos en las etapas I y II, y se están preparando ensayos adicionales en etapa III también en México y Arabia Saudita. Este es el primer ensayo de una posible vacuna desarrollada por una empresa extranjera que tendrá lugar en Rusia, mientras el país se prepara para comenzar la producción en masa de su Sputnik V, desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú.

China patenta su primera vacuna contra el coronavirus

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La patente fue solicitada por un equipo conjunto de la Academia de Ciencias Militares y la empresa CanSino Biologics

La Administración Nacional de Propiedad Intelectual (SIPO) otorgó la patente solicitada conjuntamente por un equipo de investigación de la Academia de Ciencias Militares y CanSino Biologics Inc., una compañía biofarmacéutica de alta tecnología china.
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(Aclaración de AgendAR: el patentamiento es un acto de reserva de propiedad intelectual, y no significa el licenciamiento regulatorio para una vacunación masiva dentro del territorio chino. Para eso, CanSino debe atravesar todavía estudios de fase 3, masivos, con decenas de miles voluntarios humanos, y testeando «a doble ciego» una cohorte vacunada contra otra que reciba -sin saberlo- un placebo inocuo, o mejor aún desde el punto de vista bioético, otra vacuna dirigida -por ejemplo- contra las neumonías bacterianas. CanSino tiene esto en marcha, también fuera de China: en Rusia).
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El equipo dirigido por Chen Wei, investigadora del Instituto de Medicina Militar de la academia, desarrolló la vacuna recombinante COVID-19, con un adenovirus modificado como vector.
En marzo, la vacuna se había convertido en la primera en China que logró la aprobación para ingresar en ensayos clínicos.
Según el resumen de la patente, la vacuna muestra una buena inmunogenicidad tanto en modelos de ratón como de cobayo y puede inducir una fuerte respuesta inmunitaria celular y humoral en un corto período de tiempo. Se puede producir rápidamente a gran escala para hacer frente al brote de la epidemia.
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La vacuna ha concluido los ensayos clínicos de etapa 1 y 2, que han verificado su seguridad e inmunogenicidad. Y ya comenzó a ser probada en forma masiva, a finales de junio, inyectándola en militares voluntarios chinos.
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La patente de la SIPO indica que la candidata, que usa un virus debilitado del resfriado común -un adenovirus tipo 5-, «puede inducir al cuerpo a producir una fuerte respuesta inmune celular y humoral en poco tiempo”, recoge el periódico cantonés Southern Metropolis.
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La fase III
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Su seguridad y efectividad deberá confirmarse en la fase III del ensayo clínico, que acaba ser lanzado en Rusia de la mano de la compañía Petrovax y también tendrá lugar en Arabia Saudita. CanSino se encuentra en negociaciones con otros países.
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Expertos indican que la concesión de la patente demuestra la “originalidad y creatividad” de la vacuna, y que “es probable que CanSino solicite también una patente junto con autoridades extranjeras para proteger sus derechos de propiedad intelectual en el marco de la cooperación internacional”.
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Habitualmente, el período para que una vacuna pueda estar disponible para su uso a nivel masivo es de al menos entre 12 y 18 meses, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero China ha acelerado los procesos debido a la emergencia sanitaria mundial y ha permitido que se lleven a cabo al mismo tiempo algunos estudios en varias fases.
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Para su desarrollo se hicieron pruebas en más de 500 personas como parte de la fase II cuyos resultados, también positivos, vieron la luz el pasado mayo.
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Los autores subrayaron, no obstante, que ningún participante en las pruebas de fase dos estuvo expuesto al virus después de la vacunación, por lo que no es posible aún determinar si el candidato a vacuna protege eficazmente contra la infección del SARS-CoV-2.
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Los ensayos en fase III permitirán confirmar si esta vacuna candidata protege eficazmente contra la Covid-19.

Argentina y la «ola nacionalista»

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Francisco de Santibañes es un frecuente y lúcido comentarista sobre política internacional en los medios y en las redes sociales. Este breve texto suyo nos pareció oportuno, y levanta un ideal que muchos compartimos. Además, sería difícil acusar a alguien que es secretario general del CARI y «global fellow» del Wilson Center, de chauvinista xenófobo. Al final, agregamos algunas observaciones nuestras. . «Uno de las de las tendencias más importantes en los últimos años ha sido el resurgimiento del nacionalismo en gran parte del mundo. Una nueva camada de líderes nacionalistas -entre los que se encuentran Donald Trump, Narenda Modi, Boris Johnson, Benjamin Netanyahu, Racep Erdogan y Jair Bolsonaro- no ha hecho más que reflejar los cambios que se han producido dentro de sus sociedades están modificado tanto la política doméstica como la internacional. ¿Llegará esta ola también a la Argentina? Y de ser hacerlo, ¿debemos preocuparnos o alegrarnos?

Para entender mejor ese fenómeno primero debemos definir a qué nos referimos cuando hablamos sobre nacionalismo. Existen, de hecho, al menos dos formas de entender el nacionalismo.

Para la primera, el nacionalismo es una ideología que tiende a denostar a lo externo, a todo lo que le es ajeno. Por ejemplo, el nazismo puede ser entendido en parte como un producto de un conjunto de ideas que hoy vuelve a presentar peligros. Pero también existe otra concepción sobre el “nacionalismo”, una a la que denominaremos patriotismo. El patriotismo no se opone a lo externo sino que se limita a celebrar los lazos culturales e históricos que nos hacen parte de una misma comunidad. De esta manera, fomenta un sentido de unidad que a lo largo de la historia le ha sido de utilidad a numerosos países para alcanzar el desarrollo.

Efectivamente, resulta difícil pensar que cualquier país pueda progresar si sus habitantes no están dispuestos a hacer sacrificios personales. ¿Quién iría si no a la guerra, poniendo en riesgo su propia vida, para defender a la comunidad de la que es parte? ¿Quién estaría dispuesto a pagar impuestos para ayudar a sus compatriotas más desfavorecidos? ¿O acaso los miembros más capaces de la sociedad aspirarían a ser dirigentes? En definitiva, sin patriotismo una sociedad tiende a estancarse o directamente entra en un proceso de decadencia.

El patriotismo resulta especialmente necesario para una sociedad como la Argentina, en donde los individuos tendemos a actuar sin considerar el bien común. Esto significa que uno de los principales cambios culturales que necesitamos encarar es sentirnos parte de una misma comunidad, dejando así de lado a uno de los defectos que explican nuestra decadencia.

Por ejemplo, la falta de consensos basados en una visión compartida se ve reflejada en nuestra política exterior, víctima de la inestabilidad y de los cambios pendulares. En efecto, pocas han sido hasta ahora las continuidades en temas tan sensibles como Malvinas y nuestras relaciones con Estados Unidos. Este continuo zigzagueo no ha hecho más que restarnos credibilidad e influencia, fenómeno que, si no comenzamos a revertir, será aún más costoso en los próximos años debido a las complejas transformaciones que viene experimentando el sistema internacional. Un mayor grado de unión también traería reglas de juego más estables en el ámbito económico, lo cual le permitiría a nuestro sector privado, hoy sumamente debilitado, generar riqueza y empleos de calidad.

¿Cómo podemos hacer para fortalecer nuestro patriotismo? En parte a través del diálogo y de la construcción de confianza, pero también mediante la elaboración de un ideal común. Para el pensador francés Joseph Renan lo que define a una nación no es la pertenencia a un determinado grupo étnico, sino el deseo que tiene una población de vivir junta, el saber “que han hecho grandes tareas en el pasado y que harán aún más en el futuro”. No es casualidad que en Estados Unidos se celebre el “sueño estadounidense” y que las autoridades chinas promuevan activamente el surgimiento de un “sueño chino”. ¿Cuál debería ser, podemos preguntarnos, el sueño que logre unir a los argentinos?

Resultará, sin embargo, difícil avanzar en la construcción de estos lazos si las que terminan imponiéndose son concepciones que ven en la sociedad una mera suma de individuos sin nada que los una o un escenario en donde debe producirse una lucha de clases. Por el contrario, estas visiones tienden a incrementar aún más la anomia social y las divisiones.

Es muy probable que la ola nacionalista que está atravesando el mundo llegue a la Argentina. Como país, no poseemos ninguna característica particular que nos haga pensar que podríamos quedar marginados de un fenómeno global. Es importante entonces que cuando este sentimiento surja sepamos canalizarlo de una manera constructiva; que esta ola derive en un patriotismo que ayude a fortalecer nuestra sociedad y no en un nacionalismo xenófobo que incremente aún más nuestras divisiones y nos termine enfrentando, de manera innecesaria, con otras naciones. Esto requerirá de una dirigencia -políticos, empresarios, intelectuales…- que esté a la altura del desafío.»

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Observaciones de AgendAR:
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Nos parece importante recordar que en Argentina hemos tenido este debate antes. En las décadas de los ´20 y los ’30 del siglo pasado, el mundo asistió a un derrumbe del orden liberal más catástrofico que el actual: la Primera Guerra Mundial y, luego, la Gran Depresión, destruyeron definitivamente ese orden que se había sostenido, a pesar de revoluciones y cambios profundos, por más de un siglo, desde la derrota de Napoleón.
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En nuestro país, que había encontrado un «nicho» próspero en ese orden, como proveedor de alimentos a Europa y en particular a Gran Bretaña, y que había internalizado el credo liberal en su clase dirigente y en su numerosa clase media, surgieron intelectuales y fuerzas políticas que lo cuestionaron.
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Leopoldo Lugones, los hermanos Irazusta, Ernesto Palacio son algunos de los nombres que se asocian espontáneamente con el nacimiento de nacionalismo argentino.
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Y también surgió desde el yrigoyenismo un nacionalismo popular -hoy lo llamarían populismo- que cuestionaba al orden liberal y a la influencia de Inglaterra en la política y la economía argentina, y también a ese nacionalismo al que consideraban «aristocratizante». Arturo Jauretche y FORJA, son los nombres que aún los que no se interesan en la historia asocian con ese pensamiento.
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Sería un error creer que esos debates de 90, 100 años atrás marcan las opciones que debemos enfrentar en un mundo muy distinto (como un punto menor: había poco de aristocracia en la Argentina de 1930. Hoy no hay nada).
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Pero nos dan algunas pistas, cómo no.
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A. B. F.

Del tiburón prehistórico al dióxido de cloro

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Aldo Duzdevich, de quien ya hemos publicado hace algo menos de tres meses atrás su nota sobre «Teorías conspirativas en tiempos de pandemia», vuelve al tema. Pero esta vez apunta a un fenómeno más extendido, que cualquiera que se interese en la comunicación y la formación de opiniones en la sociedad moderna (¿o posmoderna?) debe tener muy en cuenta. «Hace 2,5 millones de años se extinguió el Megalodon, una especie de tiburón que media 18 metros y pesaba 50 toneladas. Hace menos, digamos 2 o 3 meses, se instaló en las redes el debate sobre el dióxido de cloro o MMS (Miracle Mineral Solution) . ¿Y cual sería el nexo entre el Megalodon con el MMS? El nexo se llama Kori y el koribaumerismo. Ahora explico. . Leyendo el libro “Trolls SA” (Planeta 2019), de la periodista Mariana Moyano, llegué a un capitulo que me sorprendió, porque daba respuesta a discusiones que venía sosteniendo en Facebook sobre el famoso dióxido de cloro. Transcribo a Mariana. . “Kori Baumer vive en Missouri, es amante de Guns, Led Zeppelin y otras bandas de glam metal. Ama ver la serie Supernatural y le encanta delinearse los ojos de negro. En Twittter comparte memes de incomprobables frases del Dalai Lama y Paulo Coelho. El 29 de diciembre de 2017 respondió en Twittter un “hilo” de imágenes de la naturaleza. Cuando apareció un dibujo del Megalodon, Kori twiteó: “El Megalodon no está extinguido. ¡Existe!” Alguien en dos o tres twits le dio una explicación científica de que el Megalodon no existía. Pero Kori no se dejo amilanar y le respondió que ella “SABIA que existía”. Agotado. el interlocutor le pidió alguna prueba y Kori respondió “No tengo fotos pero se que existen”. . Mariana explica: “este hilo absurdo se repite día tras día en las redes, donde las creencias personales suelen ser mas importantes que la información científica». Sin embargo este “hilo” tuvo un giro épico que sirve para demostrar que “cualquiera puede decirle cualquier cosa a cualquiera”. Intervino en el debate el doctor David Shifman uno de los mayores especialistas del mundo en el estudio de tiburones, quien twiteó: “el Megalodon esta extinto. No hay absolutamente ninguna duda, repito NINGUNA”. “Kori sintió que era su momento. A mayor autoridad del otro lado, mayor confianza en sus sensaciones. Sin sonrojarse contestó “No sabemos lo que puede existir o no. ¿Quien puede saberlo?. Ustedes dicen que no, yo digo que si. Es mi derecho”. . Se sumó un segundo especialista Craig Mc Clain y decidió no basarse en su voz autorizada sino en datos científicos para explicarle pacientemente a Kori, porqué no existen. Pero Kori contesto impasible: “No creo que la gente que vio al Megalodon muestre las pruebas porque el gobierno mira las redes. Por otro lado, creo que deberías sentar tu culo en la silla e investigar. ¡Yo ya investigue, ahora es tu turno de investigar un poco al respecto”. La respuesta perpleja del experto fue. “¿Vd se da cuenta que literalmente esta teniendo una conversación con los dos principales investigadores a nivel mundial sobre animales grandes y tiburones?. Hemos dedicado nuestras vidas a esto”. Inflando su pecho troll, Kori respondió por ultima vez: “No fui a la escuela ni tengo tantos títulos, pero soy una fanática desde siempre de lo paranormal y una geek (apasionada) de la prehistoria. He visto muchísimos programas desde que tenía 12 o 13 años”. . Jaque mate a la ciencia moderna. Las Kori son las dueñas de las redes y la agenda publica.” Hace unos días publiqué en mi muro de Facebook una nota firmada por los principales especialistas en toxicología del país advirtiendo sobre el peligro de ingerir dióxido de cloro. Entre todos sumaban algo mas de cien años de estudio e investigación. Pero, de inmediato el primer comentario que recibí fue de una Kori vernácula : “antes de hablar INVESTIGUEN” , así con mayúscula que significa voz alta. Yo tímidamente contesté “¿No te parece que los firmantes son todos científicos argentinos muy prestigiosos? ¿Porque los mandas a investigar, si son gente que tiene años de investigación en lo suyo?” . A lo que mi amiga “Kori” respondió : “Yo soy peronista y no me como ninguna operación”. Me mató, porque yo de biología al igual que Kori no sé nada, pero de peronista tengo unos cuantos años mas que ella. Bueno, es una prueba que las/os Kori están por todos lados y no respetan grieta. Mientras escribo esta nota leo que una conocida locutora tuvo un “hilo” de twits con el doctor en Ciencias Biológicas, e investigador del CONICET, Fabricio Ballarini, a quien nuestra “Kori” versión superstar aconsejó : “Abandonen la tele y estudien. No vivan de acuerdo a la información que reciban. Averigüen, investiguen. No sean manipulados”. A este paso creo que ya deberíamos ir cerrando nuestras universidades y centros de investigación, y dedicarnos a mirar videitos de youtube que nos “cantan la justa”. Como vimos en la discusión sobre el Megalodon y en la del dióxido de cloro, hay patrones de comunicación e incluso términos que se repiten casi exactamente. Y no es que las/os Kori hayan leído a Mariana Moyano. El koribaumerismo es un virus de las redes que se expande con tanta o mas fuerza que el Covid. Veamos. Kori esgrime “su derecho” a decir y pensar lo que quiere, no importa que su pensamiento vaya contra todas las leyes de la biologías, es suficiente con que Kori “lo crea”. Y si su twitt recibe muchos likes o hay otros que afirman lo mismo que ella, esto es suficiente evidencia para reafirmarse en su verdad. Lo segundo es ser “antisistema”; Kori por naturaleza desconfía de los gobiernos, científicos e instituciones. Ella afirma que los que se sacaron selfies con el Megalodon no las muestran porque “los gobiernos miran todo”. O sea habría una conspiración de la CIA y la FSB juntas para ocultar al Megalodon. Y en la discusión Kori tiene claro que hay que invertir la carga de la prueba. Por ejemplo, si yo digo que la tierra es plana, y vos decís que es redonda, te pido a vos que te subas a una capsula espacial y me traigas la foto… aunque viniendo de vos… tampoco te voy a creer. En el caso del dióxido de cloro, los/as Kori afirman que existe un complot de las farmacéuticas, la OMS y los gobiernos para lucrar con los remedios del Covid y no nos dejan usar el dióxido de cloro que con diez pesos lo podemos preparar en casa, porque se les terminaría el negocio a las farmacéuticas. Los/as Kori afirman con cara de “vos no entendés” “hay muchos intereses detrás de esto”. Y contraponen a la opinión científica de miles de médicos, unos videos de youtube donde alguien dice que se curó, y otros explican que hace diez años que lo toman, y están geniales de salud. Claro, la primer duda sería: Si el MMS es la cura del Covid, porque no se “avivo” alguna farmacéutica en agregarle vitamina C, más esencia de vainilla y venderlo a un dólar, para llenarse de oro. Segundo, suponiendo que las farmacéuticas no les interese. ¿Porqué Putin, Trump o Alberto Fernandez en vez de esperar la vacuna, no salen a repartir bidones de dióxido de cloro y la cortan con contar contagiados y muertos por TV todos los dias? Bueno Kori explicará que Fernandez, Larreta, Kicillof y todos los gobiernos están “al servicio de las farmacéuticas”. Y si uno pregunta porqué los 179 mil médicos argentinos que están luchando contra el virus y que muchos incluso han muerto, no lo usan para curarse ellos mismos. Kori dirá sin sonrojarse que la mitad “están cooptados y la otra mitad estudió con los manuales de la OMS” y prefieren morir antes de darle la razón al genio Andreas Kalcher. ¿Quien es Kalcker? Un señor que invento el MMS (Miracle Mineral Solution) y muestra un video, donde podemos ver por microscopio un liquido, en el cual nadan unos globitos color blanco que son el virus y de pronto aparecen unos globitos color rojo (el dióxido) que al estilo pacman se comen a los blancos y listo, muerto el virus. Kori lo vió al video, y miles como él/ella también lo vieron y se sienten dueños de una revelación. Y por supuesto la OMS, las farmacéuticas, la CIA y la FSB persiguen a Kalcher para que no se conozca la verdad. Aunque si Ud. ahora pone en Google «MMS», le va aparecer “formula Andreas Kalcher” y por 900 pesos o menos puede adquirir su “inmunidad” ante el virus y salir tranquilo a romper la cuarentena. En fin todo esto suena a un gran chiste o alucinación. Pero no es así, los/as Koris fanatizados por el dióxido de cloro, no se rinden ante nada. Y para comprobarlo lo invito a que lea los comentarios que van aparecer debajo de esta nota.» (Lo siento, Aldo, pero AgendAR no acepta comentarios en la página del portal. Los y las «Kori» tendrán que ir a nuestro muro de Facebook, donde reproducimos todas nuestras notas, y ahí podrán exponer sus verdades subjetivas).

Agroquímicos: la crisis de una actividad con un 80% de insumos importados

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Un relevamiento de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) entre sus socios revela que, por las restricciones del Banco Central para conseguir los dólares para el pago de importaciones, «el 60% de las empresas no pueden acceder al pago de las deudas contraídas» y «el 20% de las empresas asociadas ven comprometida su continuidad en los próximos 6 meses». La cámara alertó que esta situación podría derivar en una baja de la producción, caída en el abastecimiento de insumos y pérdida de puestos de trabajo en el sector. CIAFA tiene 56 asociados. En fitosanitarios, sus firmas representan el 60% del mercado en volumen. Del relevamiento que realizó la cámara participaron 25 de las compañías. En la Argentina, el mercado de agroquímicos es de unos US$ 2.800 millones, con cerca de un 80% de importado. «La norma 7030 del BCRA, las modificatorias (7042 y 7052), sirvieron para otros sectores, por ejemplo fertilizantes, pero no para fitosanitarios, por la estacionalidad de las nuevas compras y los pagos», dijo una fuente de la industria. «Empresas del sector de fitosanitarios que formulan y sintetizan productos localmente ven con preocupación la imposibilidad de contar con los insumos necesarios para producir en sus plantas. Esto se genera porque las empresas no pueden cumplir con los compromisos asumidos con sus proveedores del exterior, debido a las normativas impuestas recientemente por el BCRA», agregó otra fuente en esa oportunidad. Más allá de esta crisis -que seguramente se solucionará porque a nadie, y menos al gobierno, le conviene un descenso en la producción exportable- se revela la dependencia del modelo agroexportador en insumos importados. La agricultura tecnificada ha sido exitosa en aumentar la producción, pero cada vez más requiere de divisas para importar. Y esto afecta especialmente a los productores, que deben endeudarse todos los años. Para no hablar de los agroecosistemas argentinos de nitrógeno y de fósforo. El Estado y las asociaciones de productores deben encarar seriamente la investigación tecnológica necesaria para aumentar el % de producción local de fertilizantes y agroquímicos.