Las cepas de coronavirus que circulan en Argentina

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Para poder derrotar al coronavirus hay que conocerlo a fondo. Eso es lo que intentan, desde la genética, los especialistas del Proyecto PAIS, que ya llevan realizados cientos de análisis genómicos de muestras virales tomadas de infectados argentinos. Las clasifican para estudiar y comparar cuáles y qué características demuestran las cepas que predominan entre nosotros.

Y las que más circulan aquí son las más contagiosas. Esta tendencia que favorece la «contagiosidad» o «virulencia» del SARS-CoV-2 es algo similar a lo que pasa en la mayor parte de los países.

“El genoma del coronavirus contiene las instrucciones para hacer millones de copias de sí mismo. Y esa receta la codifica en su ARN, usando una secuencia de 30 mil “letras”. Cada vez que el virus infecta una célula la obliga a fabricar millones de nuevas partículas virales, copiadas del original. Pero estas no son perfectas ya que en la replicación suelen aparecer errores. Así surgen las mutaciones o variantes”, explicó el doctor Darío Fernández Do Porto, bioinformático y docente de la UBA. De esa manera comienzan a circular nuevas cepas del virus levemente diferentes. Y el estudio de esas variantes es una de las claves de la vigilancia epidemiológica y también sirve para elegir las vacunas y medicamentos que pueden ser más efectivos para cada población. Según este investigador del Conicet, la carrera de análisis genómico es global y las bases de datos ya clasifican casi 68 mil variantes de SARS-CoV-2. “En Argentina caracterizamos 38 tipos y linajes diferentes. Y hay varios grupos de biólogos e informáticos trabajando en simultáneo, por lo que pensamos que -en las próximas cuatro semanas- llegaremos a unas 1000 caracterizaciones genómicas de las variedades de coronavirus de Argentina”.

¿Qué averiguaron al día de hoy?

Por ahora determinaron que en nuestro país ya están circulando las dos grandes familias de SARS-CoV-2: la “A” y la “B” y también encontraron una decena de “sublinajes“, algo interesante teniendo en cuenta que en el mundo ya se clasificaron unos 40 sublinajes diferentes. Por otra parte, las variantes que actualmente predominan parecen haber llegado desde Europa y EE.UU, especialmente desde las regiones de California y la ciudad de Nueva York. El experto, que trabaja en el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, también recordó que las variedades del código genético del virus que se van generando no son todas iguales: “algunos de los cambios pueden ser realmente menores y no afectan su comportamiento. Pero lo que sí encontramos es que, actualmente, parecen estar predominando en nuestro país -tal como en otras regiones del planeta-, la circulación de las cepas más “virulentas”, en el sentido de ser las más “infectivas“. “Son aquella que tienen mayor capacidad para unirse a receptores externos de las células de diferentes tejidos celulares y así contagiar más rápidamente”, comentó el experto.

EN ARGENTINA EN CUATRO SEMANAS TENDREMOS MÁS DE MIL CARACTERIZACIONES GENÓMICAS

Do Porto agregó otro dato: “si bien en Argentina, la variante de mayor circulación es la que se asocia con un mayor grado de infectividad, recientemente -en varias regiones de Europa- comenzaron a aislarse cepas que parecen tener una infectividad más atenuada”. También empezaron a publicarse los primeros trabajos sobre la genómica de cada cepa y su relación con la letalidad viral. “Están haciéndose estudios incipientes que muestran que ciertas mutaciones genéticas parecen asociarse, en esos infectados, con cuadros de menor gravedad clínica y también podrían estar relacionadas con los asintomáticos”.

Usos posibles

Estas investigaciones facilitan establecer políticas para monitorear la circulación de los virus. Pero lo más importante es la posibilidad que genera de adecuar los diagnósticos y ajustar las futuras vacunas y medicamentos antivirales, para que estos sean más eficientes al prevenir y combatir las variantes que dominan en cada región. “Por ejemplo, hasta ahora pudimos ver que el coronavirus es relativamente estable: mutaría de dos a cuatro veces más lentamente que la gripe, cuya genética cambia cada año. O sea es una buena noticia porque sugiere que las futuras vacunas contra el coronvirus serían capaces de generar inmunidad por bastante tiempo y -en lugar de aplicarse anualmente- sus efectos podrían durar de 4 a 5 años”.
Darío Fernández Do Porto, bioinformático y docente de la UBA.
Darío Fernández Do Porto, bioinformático y docente de la UBA.

Proyecto PAIS

Con la crisis del coronavirus una gran cantidad de científicos cambiaron su objeto de estudio. “Hasta febrero, con mi equipo de bioinformática analizábamos los mecanismos de resistencia antibacteriana para desarrollar nuevas drogas. Otros colegas se dedicaban a la genética de enfermedades poco frecuentes”, contó Do Porto. “Pero con la crisis una gran cantidad de investigadores dejamos todo y nos enfocamos full time al coronavirus”. En esta temática, a instancias del Ministerio de Ciencia, se armó el “Consorcio Argentino de Genómica de SARS-CoV-2”, integrado por más de 300 investigadores, de docenas de instituciones que puso en funcionamiento el Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica: “Proyecto PAIS”. Está coordinado por Mariana Viegas, experta del Laboratorio de Virología del Hospital de Gutiérrez. Su objetivo es estudiar el origen y la dispersión del virus en Argentina, comparando cepas locales con las de otras partes del mundo y sistematizando las mutaciones que puedan afectar al diagnóstico, a la transmisión y la virulencia del coronavirus.

Enrique Garabetyan

 

El mapa de los linajes del SARS-CoV-2 que circula en la región.

Todo listo para el lanzamiento del Saocom 1B

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AgendAR ha seguido la saga de los satélites de la serie SAOCOM, y va a seguir haciéndolo ahora, ante el inminente lanzamiento del segundo. Pero reproducimos esta nota con especial satisfacción, porque es de una publicación dedicada a la actividad rural, Supercampo. Es fundamental que la actividad que produce las divisas valore, como lo hace aquí, la importancia de la tecnología avanzada desarrollada por argentinos.

Hace una semana los ingenieros de la CONAE e INVAP que participan de la nueva campaña de lanzamiento del satélite de observación de la Tierra Saocom 1Bingresaron a las instalaciones de la empresa SpaceX en Cabo Cañaveral, luego de haber cumplido con un estricto protocolo de seguridad e higiene, que incluyó una cuarentena preventiva de nueve días desde el ingreso a Estados Unidos, dos Test PCR, con resultados negativos, y otras medidas para prevenir el contagio del COVID-19.

El satélite Saocom 1B permitirá mejorar los servicios brindados por su hermano gemelo, el Saocom 1A, lanzado en 2018. Uno de sus principales objetivos será aportar información útil para la toma de decisiones en el sector agropecuario. Ambos satélites están equipados con un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estos radares son capaces de medir la humedad del suelo. Con esta información es posible hacer más eficiente el manejo de enfermedades en cultivos y su fertilización, gestionar emergencias tales como inundaciones, desplazamientos del terreno y detectar derrames de petróleo. “Hace más de una semana que estamos en Estados Unidos, en una campaña muy distinta a otras. Jamás se nos hubiese ocurrido pensar algo así. Trabajamos durante este tiempo desde el hotel, comunicándonos por videoconferencias cada uno en su habitación. Sólo nos vemos en la sala de reunióncon todas las medidas de seguridad, dijo Juan Ignacio Casaisingeniero mecánico de la campaña Saocom de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Tras recibir la autorización para ingresar a SpaceX, afirmó: Estamos emocionados, con muchas ganas de empezar a trabajar de nuevo sobre el satélite y alistar el lanzamiento. “Tenemos muchas expectativas por la posibilidad de completar los trabajos que quedaron interrumpidos en marzo y avanzar en la campaña, en estos pocos días que nos quedan de acá al lanzamiento. Estamos súper ansiosos de que empiece el commissioning (período de puesta a punto del satélite apenas llega a su órbita) y que el SAOCOM 1B complete la constelación de dos satélites argentinos y puedan brindar servicios, agregó desde Cabo Cañaveral. Leandro GroetznerGerente de Coordinación de la CONAE, informó que la aplicación del protocolo de seguridad e higiene continuará hasta finales de julio, cuando se prevé poner en órbita al satélite, así como durante el regreso de los ingenieros a la Argentina y sus primeros 14 días en el país. Las medidas también alcanzan a los profesionales que brindan soporte a la operaciones de manera remota desde la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Córdoba y Río Negro. “En marzo, cuando la cuarentena era muy reciente, el equipo de profesionales de CONAE e INVAP estaba en Estados Unidos participando de la campaña de lanzamiento, que había sido anunciada para fines de ese mes. La aparición del virus y la cancelación del lanzamiento generó cierta angustia entre los ingenieros argentinos. Por eso, una vez que retomamos el lanzamiento nos propusimos hacer un protocolo para llevar tranquilidad a quienes iban a viajar como parte de la campaña, proveyendo información y garantizando sus condiciones de trabajo, dijo Groetzner. También se designó a un representante de seguridad e higiene para que viaje a Estados Unidos y pueda asesorar y controlar que los integrantes de la campaña respeten el protocolo. Nos basamos en todas las definiciones que establece el Ministerio de Salud de la Nación, tratando de compatibilizar con el protocolo establecido por SpaceX y las medidas de seguridad adoptadas por el gobierno de Estados Unidos, indicó, y ejemplificó: “Las autoridades estadounidenses establecieron como síntoma de COVID-19 una temperatura corporal de 38 grados, mientras que en la Argentina es de 37,5. El distanciamiento en EE.UU. es de 1,8 metro y acá 2. Allá el contacto estrecho es cuando estás a esa distancia por un tiempo prolongado, mientras que acá está especificado en 15 minutos. Por lo cual si bien capacitamos a los ingenieros en relación a las medidas adoptadas por cada paísdecidimos que durante la campaña deberán respetar las políticas de la Argentinaaún estando en Estados Unidos. Los profesionales de CONAE e INVAP realizaron un Test PCR cinco días antes de viajar a Estados Unidos, con una cuarentena estricta desde ese momento hasta tomar el avión hacia el estado de Florida, para evitar el riesgo de contagio. En Cabo Cañaveral debieron realizar otra cuarentena de ocho días y ser sometidos a dos nuevos test adicionales administrados por SpaceX. Superados estos test, este lunes 13 finalmente ingresaron a la base para avanzar con los trabajos de campaña. Hasta hoy, nuestros ingenieros permanecieron en el hotel. Bajaban a buscar el desayuno y se quedaban trabajando online en las habitaciones, que también tienen cocina, con lo cual podían almorzar y cenar ahí mismo”, informó Groetzner.

Primera misión espacial árabe a Marte, lanzada desde Emiratos Árabes Unidos

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La sonda espacial emiratí «Al Amal» (Esperanza), primera misión del mundo árabe al planeta Marte, despegó ayer desde el centro espacial de Tanegashima, al suroeste de Japón, tras haber sido aplazada dos veces la semana pasada a causa del mal tiempo. Es una misión espacial de los Emiratos Árabes Unidos. El lanzador H-IIA número 42 que transporta la nave Esperanza hacia Marte despegó hoy a las 06:58 (hora de Japón (domingo 21:58 GMT), según un comunicado de Mitsubishi Heavy Industries, la empresa japonesa encargada del lanzamiento de la sonda, que fue transmitido por Internet en directo. Cinco minutos después del despegue, el cohete que transportaba la sonda expulsó sus primeros propulsores y seguía la trayectoria prevista. La sonda debe empezar a orbitar en torno a Marte en febrero de 2021, marcando el 50º aniversario de la unificación de los siete principados que forman los Emiratos Árabes Unidos. Una vez en el órbita, la sonda debe girar en torno al planeta rojo durante todo el año marciano, de 687 días terrestres. El objetivo es aportar una imagen completa e inédita de la dinámica del tiempo en la atmósfera de Marte. Al programa emiratí le seguirán otras misiones no habitadas, una china y otra estadounidense, que partirán próximamente hacia el planeta rojo. Emiratos Árabes Unidos, propietarios, entre muchas otras cosas, de la lujosa aerolínea Emirates, aspira a convertirse en un actor destacado en el campo de la ciencia y la tecnología.

INVAP construirá el satélite ARSAT 3 – Se relanza el Plan Satelital Geoestacionario Argentino

Hoy las expectativas del sector espacial de nuestro país están depositadas en el próximo lanzamiento del satélite de observación SAOCOM 1B. Pero los actores que intervinieron en la fabricación, diseño, equipamiento y desarrollo de los satélites ARSAT 1 y 2, ya están haciendo gestiones para poner en marcha esos mismos pasos para el satélite ARSAT 3, contemplado en el Plan Satelital Geoestacionario Argentino, aprobado por el Congreso en 2015. Es que, a más tardar a mediados de agosto, la estatal rionegrina de alta tecnología INVAP firmará con la empresa ARSAT, del Estado nacional, el contrato para la construcción del tercer satélite geoestacionario de comunicaciones, el suspendido ARSAT 3. Una vez que se dé este paso legal, el desarrollo y la fabricación en la sede de la compañía rionegrina de Bariloche, tendrá una duración estimada de tres años. ARSAT 3 es parte del proyecto que, tras el lanzamiento del satélite de telecomunicaciones ARSAT 2, en septiembre de 2015, anunció la entonces presidenta Cristina Fernández al enviar al Congreso la Ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital. Ahí se aprobó el Plan Satelital Geoestacionario Argentino (PSGA) 2015-2035. Se trata de un ambicioso proyecto de desarrollo espacial a 20 años: la fabricación de ocho satélites, entre los que se encuentran los SAOCOM (observacionales) y los ARSAT (de telecomunicaciones), además del desarrollo de estaciones terrenas de monitoreo, lanzadores propios, y el manejo de las redes 3G ye 4G, a nivel local. ARSAT 3 debía comenzar su fabricación en 2016. El triunfo electoral de Mauricio Macri cambió todo, ya que se discontinuó el desarrollo de los satélites de comunicación, y se descartó como área estratégica y como «política de Estado» a buena parte de la incipiente industria espacial. El Gobierno de Macri no congeló por completo las acciones de desarrollo satelital, pero apostó al desarrollo de satélites observacionales, como lo es el SAOCOM 1B, que se lanzará a fin de mes. Los observacionales aportan valiosos datos de suelos, incendios, inundaciones, fertilidad. Los de telecomunicaciones implican un despliegue tecnológico complementario en el orden territorial, con impacto en pequeñas, grandes y medianas empresas. Los ARSAT 1, 2 y el futuro 3 son satélites que orbitan a 36.000 kilómetros de altura y a una velocidad proporcional a la que gira la Tierra sobre su eje, de tal modo que siempre está sobre el mismo punto del planeta. Esto le permite a ARSAT S.E. vender servicios de telefonía, datos y televisión en una amplia franja del continente americano. La empresa tiene ingresos constantes de parte de clientes privados, no sólo de Argentina, lo que le permitiría prescindir de aportes del Tesoro para financiar una nueva misión espacial. El Arsat-3 no tendrá propulsión con combustible líquido sino con energía solar. En los dos anteriores, la mitad de su masa correspondió a hidracina y tetróxido de dinitrógeno. Al entrar en contacto se inflaman espontáneamente sin necesidad de oxígeno, que es precisamente lo que falta en el espacio. La mayor parte de ese combustible se gasta en las maniobras para acomodar el satélite a su órbita porque el cohete lanzador lo deja en un viaje elíptico a unos 300 kilómetros de la Tierra y debe llegar hasta una órbita a 36.000 kilómetros, que es donde puede viajar a 11.000 kilómetros por hora para quedar «quieto» en relación con la velocidad en la que gira el planeta. El combustible restante se utiliza para corregir de manera periódica la órbita. Y cuando se acaba, se termina la vida útil de un satélite. Es por eso que el reemplazo por energía solar permite extender la vida útil del Arsat-3 y además bajar el peso del satélite, que en vez de ser lanzado con 3.000 kilos de masa, calculan que saldrá de Bariloche con unos 1.800. El gerente de Proyectos Espaciales de Invap, Gabriel Absi, que lidera la misión de la empresa en el lanzamiento del SAOCOM 1B en Cabo Cañaveral, afirmó que «ambas empresas están puliendo los últimos detalles del contrato para firmarlo entre este mes y el que viene». Absi explicó que, una vez alcanzado el acuerdo sobre las características del Arsat-3, los siguientes 20 meses serán de desarrollo de la ingeniería. La construcción demandará otros 16 meses, incluidos los ensayos. Arsat e Invap construyeron en el mismo terreno donde está la sede central de la empresa estatal rionegrina el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA se llama la sociedad entre ambos), que desde el Arsat-1 permite hacer pruebas a los satélites para someterlos a las condiciones de lanzamiento y de vida en el espacio, además de la medición de la calidad de sus comunicaciones con la Tierra. Tanto desde el operador satelital argentino como de la empresa de tecnología rionegrina informaron que el lanzamiento del tercer satélite está previsto para el 2023.

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El desarrollo de ARSAT 3, y del Plan Satelital Geoestacionario Argentino, fue nuevamente puesto en la agenda de las políticas del Estado. Así lo expresaron en el mes de febrero de 2020, antes de la pandemia, en la Estación Terrena que ARSAT tiene en la localidad bonaerense de Benavidez, las nuevas autoridades nacionales al presentar el «relanzamiento del plan satelital geoestacionario», del que participó la secretaria de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros, Micaela Sánchez Malcolm, junto al subsecretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Martín Olmos; el Presidente de ARSAT, Pablo Tognetti; y el Gerente General de INVAP, Vicente Campenni. Así, el tercer satélite de la flota geoestacionaria de ARSAT, fue reflotado y se anunció como el primero de alto rendimiento y que tendrá, dentro de sus objetivos principales, brindar banda ancha sobre el territorio argentino. Sánchez Malcolm manifestaba que «este proyecto es una política de Estado muy importante para nosotros. Debemos igualar derechos y gestionar políticamente para garantizar la universalización de la conectividad». Tognetti señaló: «Poder contar con soberanía en materia de telecomunicaciones es fundamental para nosotros. Eso hace que tengamos una posición estratégica internacional pasando a ser uno de los pocos países con capacidad plena de desarrollar satélites de semejante envergadura».

¿Qué es la tecnología?

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Una parte importante de los lectores de AgendAR están formados en una disciplina tecnológica. Un conjunto aún mayor trabaja con la tecnología. Pero no hay muchas reflexiones en nuestro idioma sobre el tema. Reproducimos en este largo artículo -si este domingo no tiene tiempo disponible para leerlo, márquelo para otro momento: vale la pena- los conceptos del filósofo, físico y epistemólogo Mario Bunge, el pensador que nos dejó hace poco después de 100 lúcidos años. En el prólogo que escribió para «Qué es la tecnología», de Dominique Raynaud, descarga una catarata de información y de ideas, con las que podemos disentir. En realidad, esa es la idea. También habla de tecnófobos, tecnófilos y tecnúpidos. Es que, como buen argentino, tenía una lengua filosa.

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«El que usted esté leyendo estas líneas indica que el tema le interesa y que lo que ha leído hasta ahora sobre él no le alcanza. Esto no es de extrañar, porque los primeros estudios serios sobre la tecnología aparecieron recién en el siglo pasado, y ninguno de ellos basta. Por ejemplo, el título de la principal revista sobre el tema, Technology and Culture, fundada en 1959, sugiere que la tecnología interactúa con la cultura, cuando de hecho es uno de los dos motores de la cultura contemporánea (usted ya sabe cuál es el segundo). Incluso Karl Marx, pionero de la historia de la tecnología, dudaba entre ubicar la tecnología en la infraestructura material o en la superestructura ideal: la admiraba por ser un insumo de la industria, no por su rico contenido intelectual y artístico. Tampoco su admirado Hegel, ni siquiera Kant, se interesaron por la tecnología, quizá porque evocaba el trabajo manual propio del esclavo. Solamente la franja radical de la Ilustración francesa exaltó la tecnología hasta el punto de asignarle un lugar privilegiado en L’Encyclopédie, dirigida por DenisDiderot e inicialmente también por Jean D’Alembert, a la que Paul d’Holbach dio su impronta progresista sobre todos los temas de religión y política. Ni siquiera los ilustrados escoceses, en particular Adam Smith y David Hume, ubicaron la tecnología en la cultura, quizá porque la confundían con su antecesora, la artesanía, a la que, sin embargo, apreciaban. A fin de cuentas, muchos de los ingenieros que se distinguieron en la Revolución Industrial centrada en Manchester habían estudiado en Escocia. Creo que la obra que usted está examinando es el primer estudio de todas las facetas de la tecnología, desde la concepción del artefacto y su circulación social hasta los problemas filosóficos y jurídicos que suscitan el saber y el hacer tecnológicos. No debería extrañar entonces que su autor, Dominique Raynaud, sea inclasificable: graduado en arquitectura y doctorado en sociología, historiador de la arquitectura y las disciplinas que utiliza (geometría, perspectiva lineal, óptica e ingeniería civil), sociólogo de la ciencia y de la tecnología, docente de Sociología y Epistemología en la Universidad de Grenoble y autor de trabajos especializados, tan prolífico como multifacético. Raynaud también participa activamente en las controversias sobre internalismo y externalismo, psicologismo y sociologismo, realismo y constructivismo relativismo, que han movilizado a los estudiosos y curiosos de las ciencias desde la aparición de La estructura de las revoluciones científicas, de Thomas S. Kuhn (1962), Tratado contra el método (1975), de su amigo Paul K. Feyerabend, y La vida de laboratorio: la construcción de hechos científicos (1979), de Bruno Latour y Stephen Woolgar. Estas y otras obras del mismo estilo causaron sensación porque cuestionaban el valor e incluso la existencia de la razón, de la verdad y de la investigación desinteresada. Ya no había motivos para estudiar una ciencia o una tecnología, ni para criticar a la Contrailustración. Por tanto, cualquiera podía rebuznar sobre ellas, para gozo de los enemigos de la inteligencia. En otro libro suyo sobre las controversias científicas, aparecido en inglés en 2015, Raynaud examinó cuidadosamente esos ataques a la razón y el objetivismo, mostrando que no se ajustan a la investigación científica ni al diseño tecnológico. En efecto, en ambos casos se da por sentada la existencia del mundo exterior, se procede racionalmente y se aceptan solamente las teorías coherentes y que se ajustan a la realidad, como sugieren la observación, la experimentación y la concordancia con teorías pertinentes ya consagradas. La obra que el lector tiene en sus manos es una cornucopia de ideas y episodios de la tecnología y de su recepción social desde los tiempos de las pirámides –maravilla artesanal antes que tecnológica– hasta el cine, los satélites espías y la nanotecnología. Con toda razón, Raynaud distingue la tecnología, o diseño de artefactos, de la ciencia, o estudio de la realidad. Mientras la primera diseña nuevas cosas posibles y busca la utilidad práctica, la segunda busca verdades acerca de lo existente. Pero la tecnología contemporánea, a diferencia de la técnica artesanal, como la que guía la construcción de muros, muebles o vestimentas, hace uso intensivo de la ciencia. Por ejemplo, los computadores habrían sido imposibles sin la física del estado sólido, que a su vez se funda en la mecánica cuántica, henchida de matemática inicialmente pura. A continuación, Raynaud distingue dos actitudes ante la tecnología: la tecnofobia y la tecnofilia. Y ambas actitudes se adoptan, ya con moderación, ya con fanatismo. Por ejemplo, el teólogo Jacques Ellul era un tecnófobo fanático, ya que no distinguía entre tecnologías buenas y malas. En cambio, el escribidor Martin Heidegger era ambiguo sobre la cuestión ya que, si bien ensució muchas cuartillas con sus ataques a la tecnología, seguramente admiraba la tecnología militar alemana, desde los misiles hasta los campos de exterminio, ya que fue un fervoroso nazi desde el principio hasta el fin. Hoy día, los tecnófilos más visibles son quienes sostienen que hay tecnologías capaces de contrarrestar todos los aspectos negativos del progreso tecnológico. Raynaud cita dos casos francamente cómicos. El primero es el de los economistas que hablan de geoingeniería, aún nonata, y de los tres filósofos morales que calcularon exactamente que la crisis del calentamiento global se resolvería con disminuir en un 15% la estatura de la gente, hazaña que podría lograr la ingeniería genética. El segundo caso de tecnofilia fanática o tecnupidez es la afirmación del famoso matemático John von Neumann de que estamos a punto de alcanzar la“singularidad esencial”, el punto en el que los inventos serían obra de robots, no de personas. El prestigio de Von Neumann era tal que en 2008 inspiró la fundación de la Singularity University, subvencionada por la NASA y por empresas de la talla de Google, Cisco, Nokia y Genentech. Obviamente, ninguno de los tecnúpidos implicados en esa aventura literaria se tomó el trabajo de analizar el concepto de innovación ni el proceso neural que desemboca en una idea tan original como útil, a la vez que moralmente inobjetable. A propósito, Raynaud no olvida la dimensión ética de la tecnología, la cual, además de ser leal a la verdad, no debe dañar, aun cuando pueda hacerlo. Este problema se presenta cada vez que se trata de “traducir” ciencia básica (por ejemplo, bioquímica) a ciencia aplicada (por ejemplo, toxicología), y de ésta a tecnología (por ejemplo, tecnología de gases tóxicos para uso bélico). Ejemplo: hace un siglo, el eminente físico-químico Fritz Haber inventó el proceso para capturar el nitrógeno atmosférico, que sirvió para fabricar fertilizantes artificiales, así como los gases tóxicos empleados en la Primera Guerra Mundial y el Zyklon B, usado en los campos de exterminio. Haber fue festejado y premiado por militares y políticos hasta que tuvo que emigrar por ser judío. Que yo sepa, nunca se disculpó públicamente por poner su saber al servicio del militarismo. En cambio, su mujer se avergonzó al punto de suicidarse pocas horas después de que Haber y sus patronos brindaran por las noticias procedentes del frente occidental acerca del éxito del gas tóxico en la batalla de Yprès, en 1915. Las “traducciones” del laboratorio a la fábrica, el campo de batalla o el terreno son muy difíciles de lograr porque exigen modos de pensar diferentes que muy rara vez se dan en el mismo cerebro. Esta dificultad explica, como Raynaud prueba en detalle, que las empresas hayan producido muchísima menos ciencia básica, e incluso tecnología original, que las universidades. Unas pocas grandes empresas, como Westinghouse, Bell, IBM, Dupont e IGFarbenindustrie, han empleado a unos pocos científicos eminentes como asesores, más que como productores, al modo en que una editorial le encarga aun gran escritor que evalúe una novela de un escritor bisoño, pero no que escriba una novela como El Quijote. Nada grandioso se ha emprendido por encargo a mediocres. La mayor empresa tecnológica de la historia, el Proyecto Manhattan (1939-1947), que produjo la bomba nuclear, empleó a casi todos los físicos norteamericanos y alemanes exiliados del momento, pero no produjo ningún resultado científico importante; peor aún, paralizó la física norteamericana durante un lustro. En resumen, este libro confirma la tesis de que la tecnología avanzada utiliza ciencia de punta, y no viceversa. Esta conclusión refuta las tesis pragmatistas, en particular marxistas, sobre las relaciones entre conocimiento y acción, y entre ciencia e industria. Más aún, Raynaud califica de tóxica para la propia tecnología la política utilitarista de dar prioridad al “desarrollo” (traducción tecnológica) sobre la investigación básica, ya que todas las innovaciones tecnológicas han utilizado conocimientos básicos. Raynaud también refuta la difundida afirmación de que los laboratorios Bell fueron una “fábrica de Premios Nobel”. Lo cierto es que en ellos trabajaron siete Premios Nobel, menos que los que trabajaban en las universidades de California, Stanford y Harvard, tantos como en el MIT y solo uno más que en Princeton, Columbia y el Lebedev de Moscú. Además, ¿dónde se formaron los Nobel de la Bell y de la IBM, si no en universidades? Es verdad que Thomas Alva Edison, Bill Gates y Steve Jobs tienen fama de tecnólogos pese a que no ganaron títulos universitarios. Pero ¿es justificada esa fama? Hay quienes argumentan que, lejos de ser grandes inventores, los tres fueron grandes empresarios caracterizados por su astucia, su audacia y su empuje. Este libro suministra argumentos en favor de la política científica que han apoyado todos los investigadores y casi todos los estadistas progresistas: fortalecer la investigación básica, aumentando la inversión estatal en ella, y desoír los consejos de los partidarios del descuido o la comercialización de la ciencia. ¿Qué es la tecnología? también nos enseña que la política de financiación pública de la investigación desinteresada ha sido aplicada incluso por gobiernos norteamericanos encabezados por políticos ignorantes y retrógrados. En efecto, los EE.UU. han venido invirtiendo en ella el 2,8% de su PIB (Producto Interno Bruto), al tiempo que la Unión Europea ha invertido solo el 1,9% de su PIB, pese a que la ciencia europea aún no ha recuperado el alto nivel que tenía antesde la Segunda Guerra Mundial. Este descuido se debe en parte a que los estadistas europeos han leído demasiadas tonterías posmodernas. Al fin y al cabo, el posmodernismo se fabricó en París, no en Nueva York. El autor de este libro apenas se ocupa de la tecnología en el Tercer Mundo, porque apenas hay. Esta deficiencia se debe a que allí no hay demanda de tecnólogos originales. En efecto, casi todos los licenciados de las facultades de Ingeniería del Tercer Mundo no trabajan en diseño, sino en mantenimiento o en administración. Los empresarios de esa región del mundo prefieren invertir en acciones bursátiles, haciendas o, a lo sumo, en comprar “paquetes tecnológicos” (artefactos junto a expertos que enseñen a manejarlos) que invertir en proyectos arriesgados. Además, esos ingenieros han estudiado con profesores que, en el mejor de los casos, eran buenos expositores de hallazgos científicos hechos lejos y hace tiempo. Los investigadores originales trabajan en unas pocas facultades de Ciencias o emigran a naciones del Primer Mundo, donde hallan los medios, la tranquilidad y los ingresos que les permiten dedicarse tiempo completo a trabajar en lo que más les gusta. En el Primer Mundo hay científicos y tecnólogos productivos, pero escasean los sociólogos y economistas de la ciencia y de la tecnología. Y la mayoría de estos piensan y enseñan ideas inútiles o falsas. En particular, muchos de ellos sostienen que hoy día las novedades científicas y tecnológicas provienen de la “tecnociencia” y resultan del deseo de ganar dinero o poder, no de satisfacer lacuriosidad, como creía Aristóteles, ese pobre ingenuo. Pero estos autores, desde Michel Foucault a Jürgen Habermas, Helga Nowotny y los miembros de los Institutos de Estudios de la Ciencia y de la Tecnología, aún no han demostrado la existencia de esa bestia híbrida que llaman “tecnociencia”. Raynaud estudia en detalle un gran número de proyectos y hallazgos recientes sin encontrar rastros de esa bestia apareada con el unicornio. Tampoco ha encontrado los “foros híbridos”, compuestos de expertos y ciudadanos comunes, que produzcan conocimientos especializados. Los deseos de saber y de hacer interactúan, a veces para bien y otras para mal, pero nunca se funden en uno solo. Las empresas contratan a expertos para que les aporten utilidades, no conocimientos acerca de agujeros negros, la trata de esclavos en el Siglo de las Luces o el estatus del axioma de elección. Quien lo dude debería invertir sus ahorros en una empresa sin finalidad de lucro. Por ejemplo, debería emplear a Dominique Raynaud para escribir libros como éste. En otras palabras, la investigación básica es autónoma, es decir, se rige por sus propios criterios, mientras que la investigación aplicada y el “desarrollo” (diseño tecnológico) son heterónomos: se hacen para beneficio, inmediato o posible, de quien los paga. Ahora bien, la mayoría de las innovaciones tecnológicas tienen raíces científicas. Por ejemplo, en este libro aprendemos que la cámara cinematográfica proviene del “fusil fotográfico”, diseñado y construido para observatorios astronómicos, que no lo patentaron. Dado que todos los grandes observatorios pertenecen a uno o más gobiernos, el público pagó por dar a luz una de las industrias más rentables. Algo parecido sucedió con las industrias eléctrica, farmacéutica y de telecomunicaciones: todas ellas nacieron en laboratorios sostenidos por los contribuyentes. Ejemplo: el proceso que condujo de los científicos básicos Faraday, Maxwell y Hertz a los inventores-empresarios Marconi y Bell. En general, las “traducciones” de ciencias y tecnologías han sido acompañadas por transiciones capital público-capital privado. Esto está en consonancia con la máxima capitalista “privatización de las ganancias y socialización de laspérdidas”. A los marxistas se les ha escapado este proceso, paralelo a la“tragedia del bien común” que viene ocurriendo desde comienzos de la Revolución Industrial. Se explica: la mayoría de ellos son marxólogos o historiadores antes que estudiosos de la sociedad contemporánea. En conclusión, este libro de Dominique Raynaud nos enseña mucho sobre las relaciones entre las tecnologías y las correspondientes ciencias naturales y la matemática. También muestra, con ayuda de una multitud de documentos poco difundidos, que el utilitarismo que pregonan los economistas neoclásicos y los estadistas miopes es el peor peligro que enfrenta la tecnología, que languidece sin el apoyo de las ciencias básicas. Como decía Guido Beck, mi maestro de Física, no han entendido que no puede haber leche de vaca sin vaca.»

La cancillería y comercio exterior

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Por los conceptos sobre el Mercosur, los tratados comerciales que se están negociando y el acordado con la Union Europea, y, en general, sobre el rol del Estado en las exportaciones y la necesidad de un capitalismo moderno, nos parece importante reproducir este reportaje al al secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme. En las últimas semanas se ve a la Cancillería mostrando sus planes exportadores ¿Cuáles son?
En realidad ya los estamos ejecutando. Es el presidente de la nación quien en su momento lo resolvió, cuando devolvió a la Cancillería los atributos del Comercio Exterior, que había perdido unos años antes. Las empresas son las que exportan y el Gobierno, el Estado, lo que hace es una tarea de apoyo, de inteligencia comercial, de acuerdos y tratados para facilitar el comercio, y todo lo que tiene que ver con la estructuración jurídica y las garantías para que las empresas puedan exportar con la mayor eficiencia. Empezamos a trabajar en enero, reconstituyendo equipos, instalándolos en la Cancillería. Se incorporaron cuadros técnicos, en la Cancillería hay equipos profesionales muy calificados. Se tomó posesión de la Agencia de Inversiones y del comercio internacional, que era la vieja Fundación Exportar. Ordenamos ciertos problemas de orden de deudas que heredamos de la fundación, de la Agencia. ¿Podría ser más explícito? ¿Deudas en qué? Heredamos un orden de deudas de 500 millones de pesos de la gestión anterior. Deudas locales de proveedores, proveedores en el extranjero, proveedores que habían organizado stands, campañas de difusión tanto aquí como afuera. Y después nos cruzó la pandemia, apenas iniciamos el recorrido, a principios de marzo. Después tuvimos la primera reunión de la presidencia pro tempore del Mercosur en Paraguay. Allí planteamos que teníamos un tema central en nuestra agenda, que era la normalización de la deuda que había planteado el presidente, y que en función de eso queríamos que comprendan que no podíamos avanzar al ritmo acelerado que ellos proponían y que teníamos que darle prioridad a la deuda. Allí se empiezan a dar los primeros cortocircuitos comerciales con los socios… No fue un cortocircuito. Nosotros planteamos nuestras diferencias. Cuando ellos insistieron en el mes de abril en que tenían prisa y que nos estaban armando una agenda de reuniones con Corea, con Singapur, muy apretada, planteamos la diferencia de manera más enfática, y eso fue interpretado como que nos íbamos de la mesa de negociaciones, cuando nosotros nunca nos retiramos de ningún lado. Está mi discurso grabado. ¿El Gobierno se opuso a las negociaciones del Mercosur por acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Canadá, Líbano, Singapur. Luego volvió a las conversaciones pero aún con diferencias ¿En qué estado de negociación están? El nivel de prudencia que pedimos nosotros se fue imponiendo por la verdad de los hechos, por la realidad. Las razones que nosotros expusimos sobre el tema de Corea son lo suficientemente fuertes para que haya venido el embajador coreano aquí a plantearnos que ellos van a reconsiderar la propuesta que habían hecho. Una propuesta donde estaban un conjunto de productos que la Argentina vende dentro de su lista negativa. Entonces, no es así. Nosotros no podemos hacer un convenio de libre comercio con Corea para venderle maíz. Esa es la verdad. Y abrir para que te vendan lavarropas Samsung, heladeras Samsung, televisores Samsung, autos. No puede ser así. Nosotros tenemos una evaluación de cómo es el ida y vuelta de ese convenio. Nosotros recibimos una carta de la Confederación de la Industria de Brasil, pidiéndonos que detengamos la marcha del convenio con Corea. ¿Argentina va a avanzar con esos acuerdos o no? Estamos en todas las mesas de negociaciones del Mercosur, para avanzar al ritmo que nosotros consideramos que se puede avanzar. Queremos ver qué ofrecen las otras partes, estamos haciendo los estudios de impacto que nunca se habían hecho. En ningún lugar del mundo se sienta uno a negociar un acuerdo de libre comercio si no hacés un estudio de impacto, de cuáles son los sectores que ganan y cuáles los que pierden. No hay un solo paper en la cancillería argentina… ¿En qué estado está la negociación Mercosur Unión Europea? El presidente frances Emmanuel Macron le bajó el pulgar Nosotros estamos negociando y terminando la revisión legal del lado del Mercosur.
Usted remarca el impacto de la pandemia. ¿Qué otros temas afectó? La pandemia afectó las exportaciones en general, pero el sector agro alimentario es el que menos sufrió eso. En la Argentina tenemos unas cadenas productivas muy bien estructuradas en el sector agro alimentario, desde la biotecnología y las semillas, pasando por los insumos químicos, por la maquinaria, por todo lo que es trabajo post cosecha, que está totalmente articulado y es totalmente nuestro, con un sector muy consolidado desde el punto de vista productivo, y eso permitió que tengamos un flujo de exportaciones superior al de los primeros cinco meses del año. A pesar de que han bajado los precios de algunos productos en el mercado mundial y a pesar de que ha habido dificultades logísticas. Tenemos en estos meses 45 millones de toneladas exportadas, que son 15.400 millones de dólares. ¿Cuál es el plan exportador que han presentado al momento? Al momento hicimos una investigación de oportunidades de mercados en el sector agro alimentario en toda la estructura de embajadas y consulados que tiene la Argentina. Hemos identificado en 61 países oportunidades de negocio, en el marco de la pandemia, para 241 productos. La semana pasada lo presentó el canciller. Además se ha creado un Consejo Público Privado de Promoción de Exportaciones, que se va a constituir el miércoles. Nosotros pensamos que tenemos que ordenar la oferta exportadora en función de sectores productivos. La Argentina no tiene un vector único de exportación. Es muy importante diferenciar lo que es el mundo productivo de la Argentina, sobre todo en el sector agro alimentario, y en algunos rubros industriales y de servicios, del mundo financiero y de la especulación, y la economía de la renta. En su momento Macri salió como un hombre de libre comercio, cuando el mundo parecía cerrarse, y hoy, el Gobierno se muestra proteccionista. No es una cuestión de ni abrirse ni cerrarse. Creemos que la Argentina tiene que estar conectada al mundo. La conexión es de ida y vuelta. Y creemos que en esa conexión con el mundo tenemos que conectarnos a flujos de inversión, a flujos de tecnología y de innovación, y obviamente al conjunto de los mercados. Y tenemos que tener un sentido práctico, que cuando vemos que algunos modos de comercio, para decirlo de alguna manera, pueden afectar sustancialmente algunos sectores que para nosotros son provisorios, tenemos que defender puntualmente ciertos sectores, pero creo que este es un tema activo. Queremos desarrollar un capitalismo moderno, tenemos empresarios para generar un capitalismo competitivo que pueda ganar un espacio en las cadenas globales de valor, que no quiere decir ser parte de la cola de esa cadena, sino ganar un espacio y competir en el marco de esa producción que tiene valor en el mundo. Pero el empresariado argentino arrastra problemas estructurales, costos logísticos e impositivos, y sin acceso a créditos locales, lo que se refleja en la crisis de la cerealera Vicentín, atrapada con deudas en el exterior Hay un mundo empresario dinámico, inversor, que paga salarios, que innova, que invierte y que, por supuesto, se queja, con razón, de déficit de infraestructura y logística que tiene la Argentina, eso es cierto. Hay otro mundo empresario, que maneja, yo diría, el sector financiero, que no apuesta a la inversión, que no apuesta a la innovación, que no apuesta a crear empleo. Ahora, parece mentira, pero la ideología los une a todos. Ahora, cuando vos hablás en términos concretos con el mundo empresario dinámico, encontrás muchísimos puntos de contacto con lo que yo estoy pensando, con lo que piensa nuestro canciller, con lo que piensa nuestro ministro de economía, con lo que piensa nuestro ministro de desarrollo productivo, muchísimos puntos de contacto. Ahora, desde el punto de vista ideológico, te encontrás con un liberalismo anacrónico, antiguo, que no tiene nada que ver con el mundo de hoy. Por Vicentín habló el presidente y creo que está claro.

Un grupo de Facebook que que reúne a 70.000 amantes de la buena cocina también es una empresa

Hace casi 9 años nació Buena Morfa Social Club, un grupo de Facebook que hoy cuenta con más de 70.000 miembros, quienes comparten y generan contenidos gastronómicos de manera activa. En sus comienzos, era un espacio donde intercambiar experiencias y publicar reseñas amateurs de restaurantes. Con el tiempo, llegaron menúes de afinidad en alianza con referentes del sector, eventos gastronómicos y compras colectivas de productos, así como talleres, acciones solidarias y hasta un programa de becas. La iniciativa del abogado Marcelo Crivelli además gestó movidas masivas, como el Homenaje a la Milanesa 2018, con la participación de 24 restaurantes de alta cocina, y la Gastro Corea Food Week 2019. Ahora, como respuesta a la crisis que atraviesa el rubro gastronómico debido a la cuarentena dura por la pandemia del coronavirus, Buena Morfa lanzó el mercado virtual y app AAM!, llamado así porque «es la primera palabra que nos enseñaron a todos como santo y seña de una comida apetecible”, explica Crivelli. AMM! (@mercadoaam) fue presentado como «el primer mercado virtual gastronómico del país» a través de una aplicación que incluye el servicio de reparto a domicilio de alimentos y ya está disponible para Android y iOS.

La app ofrece unas 100 tiendas, en las que están representados cerca de 500 productores de toda Argentina.

La propuesta incluye: verduras, carnes, cereales, quesos, fiambres y ahumados, pescados, mieles, harinas, ingredientes asiáticos, libros, uniformes de cocina, guías de viaje, hornos a leña, vinos, chocolates, espirituosas, especias, insumos para celíacos, vajilla, uniformes, cuchillería y más. «No es descabellado pensar en 1 millón de usuarios para fin de año», confirma Marcelo Crivelli. «Para el lanzamiento, hemos decidido limitarnos a 100 tiendas -aunque hay lista de espera-, y están representados unos 500 productores de todo el país». Pero el proyecto se expandirá con el tiempo: «Al inicio será sólo un mercado con tiendas minoristas y restaurantes. A corto plazo, contempla abarcar un segundo sector dedicado a la venta mayorista y servicios a la industria, un tercero dedicado a la oferta educativa y artística, y un cuarto focalizado en el turismo gastronómico», agrega Mariano Espósito, de Clickaut, socio tecnológico de este proyecto y especialista en marketplaces y modelos de negocios de comunidades. «Cocineros, productores, proveedores y amantes del buen vivir y el buen comer tendrán con la plataforma la posibilidad de buscar lo que quieran en un solo lugar, una plataforma que además tiene a Chazki como la app para el delivery sin precios abusivos», señala Crivelli sobre el acuerdo de integración logística que solucionará las entregas, el principal problema de todo productor. «Cuenta con móviles propios para realizar las entregas puerta a puerta a un costo muy competitivo. Además cuenta con un depósito habilitado en plena CABA, que podrá ser contratado por emprendedores que necesiten almacenaje o picking de productos», detallan. Este es un dato clave porque desde que comenzó la cuarentena dura por el coronavirus, los negocios gastronómicos denuncian -muchas veces en off- que están ‘sufriendo’ el porcentaje que se llevan las apps de delivery. Por esta razón, Gonzalo Cavalli, del bar Te Amaré (ubicado en el Mercado de Colegiales), publicó en la página de Facebook de BMSC: «Llegó el momento de organizarnos» y llamó a sus colegas a decir a las apps: «Se les acabó el 30% que cobran por llevar la comida a los clientes porque es abusivo». El proyecto contempla también el desarrollo de un medio de pago propio que permitirá cobrar rápidamente las ventas, minimizando costos financieros y gastos. La app además cuenta con tres megatiendas. En la primera, la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina, decenas de productores artesanales de cerveza de todo el país muestran y ofrecen sus productos coordinadamente. La segunda, de Proyecto Milpa, nuclea amicroproductores y recolectores de todos los rincones del país, con productos especiales y difíciles de conseguir. La tercera megatienda reúne a forjadores, talabarteros y anticuarios de cuchillería, un boom en el mundo que tiene en Argentina decenas de exponentes de nivel internacional. «AAM! también ofrece una tienda oficial en donde comprar gi cards y experiencias para regalar, y una tienda solidaria que será ofrecida a distintas ONGs que produzcan comestibles a partir de sus talleres de oficio, y que contará con auspicios de empresas importantes», detalla el comunicado de lanzamiento. “Nuestro sueño es encontrar un modelo que conjugue la comodidad de la compra digital con la humanidad que representa conocer al productor, saber de dónde viene el producto, y que haya personas detrás de cada artículo; que haya historias y sueños”, describe Fede Villa, encargado de la relación con los tenderos de AAM! «En nuestra comunidad conocemos el valor emotivo que tiene la compra y preparación de alimentos. Para un argentino, una parrilla es mucho más que un armazón de hierro, un vino mucho más que zumo de uva fermentado. Esa relación afectiva siempre existió con los comercios de barrio, pero en el e-commerce se perdió. Los grandes marketplaces online son emotivamente neutros. No hay emoción. Nosotros queremos recuperar esa relación humana, la confianza en la persona y no por estrellitas», remata Crivelli.

Más de 1 millón de hogares argentinos ya acceden a Internet por fibra óptica

Surge del reciente estudio CABASE Internet Index, elaborado por la Cámara Argentina de Internet. Es prácticamente el 12% del total de las conexiones fijas.

En una conferencia de prensa realizada online, la Cámara Argentina de Internet –CABASE- presentó una actualización de su CABASE Internet Index del primer semestre de 2020. Del mismo surge que Argentina cuenta ya con 1.047.817 conexiones hogareñas por medio de la tecnología de fibra óptica (a marzo de 2020). Y eso implica un crecimiento del 64,4% respecto a marzo 201. Ese dato significa que el 11,9% sobre el total de conexiones fijas de banda ancha que tiene Argentina son por esa vía. Al comparar los tipos de tecnologías de acceso a internet, luego de la fibra óptica la sigue, aunque con cifras crecimiento menor, los accesos vía cablemódem y los inalámbricos, que en marzo de 2020 totalizaron 4.9 millones y 352 mil, respectivamente. Con eso, según los directivos de CABASE, el promedio de velocidad de acceso a Internet por parte de los consumidores argentinos ronda los 37,5 MB de acceso. Hace apenas un año era de 17 MB. “O sea, se duplicó en dos meses, pese a la crisis que no ayuda”.

El ADSL EN BAJA, LA FIBRA EN ALZA

Al mismo tiempo, con 2.299.457 de accesos de tecnología ADSL al mes de marzo de 2020, esta opción está en retroceso: contabilizando una caída del 27% en el total de conexiones. Sobre estos resultados, Ariel Graizer, Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-, afirmó: “los accesos por fibra óptica están creciendo en todo el país porque es la tecnología elegida por los ISPs para el upgrade de sus redes. Eso ocurre porque es la única tecnología que asegura la posibilidad de ofrecer más ancho de banda que demandan los hogares para conectar, cada vez, más dispositivos con Internet”. Estos, por otra parte, suelen estar dedicados a ser usados por aplicaciones de entretenimiento y juegos con video en alta definición”. De hechos, según Graizer, “hoy el 70% del trafico de las redes es video. Y otro dato llamativo: el 30% del total del trafico son contenidos de Netflix”. También se destacó el “Efecto Pandemia“, que acrecentó el tráfico por encima de lo que lo venía haciendo. “En dos semanas subió más del 35% antes de estabilizarse. Por suerte la red lo soportó. Pero es interesante tener en cuenta que el consumo de datos pasó de 600 GBPS a 780 GBPS. Y, si todo sigue asi, pronto llegaremos a consumir un teraBPS”.

VELOCIDADES PROMEDIO

El CABASE Internet Index también recopiló como fue evolucionando los rangos de velocidades de conexión a nivel nacional. En marzo de 2019, las conexiones con velocidad superior a 20Mbps representaban tan solo un 29,02% del total del mercado, mientras que para marzo de este año ya alcanzan un 47,97%, generando un gran crecimiento de la velocidad promedio, que pasó de 17 Mbps en marzo de 2019 a 38 Mbps en marzo de este año.
LA VELOCIDAD PROMEDIO HOY ES DE 38 MBPS
“Para que la Argentina siga creciendo en materia de velocidad es necesario un mayor desarrollo de la infraestructura de fibra al hogar. Se necesitan políticas públicas e incentivos para que las compañías, especialmente las PyMEs, puedan invertir en redes FTTH, asegurando de ese modo la infraestructura crítica para que el país pueda tener un desarrollo federal e inclusivo que le permita capitalizar los beneficios del avance de la economía digital”, agregó el Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-.

Problemas de crecimiento

Respecto al desarrollo de internet y al tendido de redes, existe una gran problemática en relación a los permisos de obra y al acceso compartición de postes de tendido eléctrico y cableado de TV, especialmente en el interior del país. Quienes poseen el control de ese recurso crítico en las ciudades, monopolizan la infraestructura pasiva existente, bloqueando la posibilidad de un uso compartido que traería como resultado una mayor competencia y beneficios para el usuario. “El problema de acceso a postes es realmente grave ya que frena las inversiones de cooperativas y PyMEs que están dispuestas a desplegar redes de FTTH en distintas localidades del interior del país”, aseguró GraizerY agregó: “Esto incide sobre los niveles de penetración de internet a nivel nacional y afecta directamente a los usuarios que podrían acceder a un servicio de mayor calidad y con mejores precios”.
LA PENETRACIÓN DE INTERNET FIJO POR CADA 100 HOGARES llego aL 62,86%.
En la Argentina se reportan 2.618 localidades con acceso a internet, el 34% cuenta con acceso alámbrico, el 20% con acceso inalámbrico y el 46% cuenta con ambos tipos de tecnologías de acceso. De ese total de 2.618 localidades, apenas un 30% (781 localidades) cuenta hoy con opciones de accesos por fibra óptica, situación que muestra a las claras que hay aún mucho camino por recorrer en relación al desarrollo de las conectividad y la mejora de las redes.

El tráfico de datos en la pandemia

Como producto del aislamiento preventivo iniciado el 20 de marzo en Argentina, se registró un importante crecimiento del tráfico, que durante marzo y abril llegó al 35%, en comparación al tráfico promedio de febrero, ubicándose para finales de abril en los 780 Gbps, lo que representa un crecimiento del 65% con respecto al mes de abril de 2018, impulsado fuertemente por el consumo de video online. La adopción masiva del teletrabajo, las clases virtuales y el crecimiento exponencial del consumo de películas, series, juegos y otros contenidos de entretenimiento con calidad de video que demandan gran ancho de banda, fueron los factores que en la pandemia pusieron a prueba la infraestructura de las redes de internet en todo el mundo. “En este contexto, los distintos actores del ecosistema de internet, compuesto principalmente por PyMEs y cooperativas de telecomunicaciones, han demostrado una vez más que cuentan con la capacidad técnica, los recursos humanos y la vocación para constituirse como los actores centrales del desarrollo de internet en Argentina, asegurando la conectividad que hace posible el trabajo, la educación y el entretenimiento puertas adentro de los hogares en medio de las dificultades que plantea el aislamiento”, concluyó Ariel Graizer, Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-.

Enrique Garabetyan

Guzmán agradeció apoyo del G-20 a la reestructuración de deuda argentina

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, agradeció el respaldo brindado por los países del Grupo de los 20 (G-20) al proceso de reestructuración de la deuda que lleva adelante la Argentina. Así lo manifestó Guzmán en la reunión de ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales del G-20 que se llevó a cabo ayer en forma virtual bajo la presidencia de Arabia Saudita. El Gobierno presentó semanas atrás ante la Comisión de Valores de Estados Unidos la enmienda a la oferta a los bonistas, cuyo plazo para la aceptación vence el 4 de agosto. En el encuentro se discutió la importancia de la iniciativa del G20 para suspender los servicios de deuda de los países de bajos ingresos. En este sentido, en un comunicado emitido al término del encuentro se resaltó la necesidad de monitorear las crecientes vulnerabilidades de deuda globalmente y trabajar en mecanismos para una resolución coordinada, al tiempo que se instó a los acreedores privados a participar de esa iniciativa.

La agroindustria presenta un plan

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Entidades agroindustriales y bursátiles anunciaron ayer, viernes 17, la conformación del Consejo Agroindustrial Argentino, formado por 42 cámaras, asociaciones y entidades del sector con el fin de impulsar proyectos para su desarrollo, y presentar un plan que prevé aumentar las exportaciones hasta los US$ 100.000 millones y crear 700.000 puestos de trabajo. En su primera presentación pública, de manera virtual, su vocero y coordinador, que además es el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins, presentó el documento «Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora Inclusiva, Sustentable y Federal. Plan 2020-2030«. Se trata, según se definió durante la presentación, de «un plan de reactivación económica a corto plazo con el acento puesto en las exportaciones y la creación de empleo». Según la flamante coalición agroindustrial, la iniciativa busca alcanzar los U$S 100 mil millones anuales de exportación -hoy están en unos U$S 65 mil millones- y generar 700 mil empleos adicionales, «sin descuidar el entorno ambiental en el que desenvuelve la agroindustria». Para ello, se plantea conformar «una Mesa Nacional Exportadora con diversas áreas del Gobierno Nacional; elaborar propuestas sectoriales de crecimiento sustentable de producción y exportación con mayor valor agregado y definir los mercados estratégicos a exportar. También se prevé desarrollar y elevar un Proyecto de Ley de Desarrollo Agroindustrial Exportador, con inclusión social y federal, que contemple una estabilidad fiscal y financiera de 10 años. Este plan estratégico, que ya fue presentado a autoridades nacionales, provinciales, del Poder Legislativo y a otros sectores económicos, aspira a lograr, para 2025, «un impacto económico que implique un aumento de las exportaciones de U$S 16.000 millones que generará un efecto total de movimiento económico de U$S 31 mil millones y la conformación de 210.000 nuevos puestos de trabajo directos, que sumados a los indirectos podrían alcanzar los 700.000. Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro de Exportadores de Cereales, explicó «Nos dimos cuenta que no tiene sentido conseguir una medida puntual para un sector específico sino que hay que dar una respuesta para todos y salir de la crisis estructural». El presidente la de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, mostró su beneplácito por la participación de la entidad en el Consejo, y manifestó que la unión de las diferentes cadenas es un «hecho histórico». «El hecho más destacado es que pudimos enrolar detrás de un plan exportador contundente la unión de 42 cadenas agroindustriales, que quizás en el pasado han tenido dicotomías entre si, y hoy se ponen al frente todas con un objetivo común, que es sacar adelante a la Argentina», remarcó Cifarelli. Y consideró necesario que «la interacción con el Estado nacional haga que esto sea lo más rápido posible» También indicó que las cadenas constitutivas «coincidieron que el trabajo en el sector de la producción debe ser el pilar de toda política de Estado, que los empresarios y los sindicatos son los actores claves para recuperar al país y la exportación con valor agregado es la condición necesaria para salir de la crisis.» Conforman el consejo cámaras agroindustriales, de cultivos y ganados, asociaciones de cadenas, entidad bursátiles, entidades agropecuarias (excepto la Sociedad Rural) y demás organizaciones del ámbito agroindustrial. Como se dijo en la videoconferencia, la propuesta ya fue presentada a representantes del gobierno nacional. Hubo encuentros con el ministro de Agricultura, Luis Basterra; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; elministro de Trabajo, Claudio Moroni, y el canciller, Felipe Solá. Se aguarda una respuesta al pedido de audiencia con el ministro de Economía, Martín Guzmán. También hubo encuentros con los gobernadores de Santa Fe, Omar Perotti, y de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y con el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, y el referente de la Comisión de Agricultura y Ganadería del Senado, Adolfo Rodríguez Saá. Los integrantes del espacio ya adelantaron que la intención es reunirse con los bloques de la oposición.