El gobierno habilitó el uso voluntario de biocombustibles en embarcaciones

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La Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, habilitó el uso de biocombustibles para embarcaciones fluviales y marítimas. Por normativa, este sector estaba exceptuado de la mezcla obligatoria de biodiesel o bioetanol con combustibles fósiles, como la minería o las centrales eléctricas. En los hechos, implica una ampliación del mercado para los productores de biocombustibles derivados del aceite de soja como el biodiesel y de la caña de azúcar y el maíz, como es el bioetanol.

La medida se instrumentó mediante la resolución 252 publicada este martes en el Boletín Oficial, que destaca “la utilización de biocombustibles en estado puro o mezclados en distintos porcentajes con combustibles fósiles en embarcaciones fluviales y marítimas, a elección del usuario, y siempre que el motor propulsor de la embarcación sea compatible con estos combustibles”.

En rigor, la normativa habilita el uso de biocombustibles para cubrir la demanda de combustible en el sector marítimo. La utilización será de manera voluntaria. Es decir, no tendrá una mezcla con carácter obligatorio como ocurre con las naftas y el gasoil para los vehículos del parque automotor en el mercado local.

Además, el uso de biocombustibles en el sector naval será libre y el precio estará determinado por la negociación sin regulación entre los actores privados.

En los considerandos, la resolución subraya que “en la actualidad el uso de biocombustibles en embarcaciones marítimas se encuentra en aumento, en tanto tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero del sector marítimo”.

Bunker

La normativa también modifica la resolución 689 para incorporar al rol de “Operador de Bunker” en el Registro de Operadores de Biocombustibles y Mezcladores. El registro ya definía el rol de los elaboradores, mezcladores, comercializadores y almacenadores.

El operador de bunker es específico al sector marítimo y, según la definición de la normativa, es “todo aquel que se especializa en el suministro de biocombustibles para barcos, ya sea con o sin instalaciones propias de almacenaje para el desarrollo de la actividad”.

El operador de bunker deberá contar con una constancia de inscripción como almacenador en el registro de biocombustibles; certificado de auditoría de seguridad de las instalaciones de almacenaje; habilitación en materia de medioambiente; currículum vitae del responsable técnico de la planta, del cual surja la aptitud del mismo para el manejo de las instalaciones; habilitación por sistema registral en Aduana; y, por último, en caso de no contar con instalaciones propias deberán acreditar el contrato con empresa inscripta bajo la categoría almacenador.

Roberto Bellato

El OIEA reiteró: hay contaminación radiológica en la planta de Natanz, Irán. Comentario de AgendAR

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El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)Rafael Grossi, informó que cuatro edificios del centro nuclear de Isfahán resultaron dañados durante el ataque israelí del viernes pasado, entre ellos el laboratorio químico central, una planta de conversión de uranio, la planta de fabricación de combustible para el reactor de Teherán y una instalación de procesamiento de UF4 a metal de uranio enriquecido que aún se encuentra en construcción.

Según consignó la agencia EFE, los inspectores del OIEA permanecen en Irán y mantienen comunicación constante con las autoridades locales para monitorear la situación.

De acuerdo con EFE, el OIEA confirmó este lunes que no se han registrado nuevos daños en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz desde el ataque del viernes, aunque en el interior de la instalación se detectó contaminación tanto radiológica como química.

Grossi detalló ante la Junta de Gobernadores del OIEA que la infraestructura eléctrica de Natanz, que incluía una subestación, el edificio principal de suministro de energía, el sistema de emergencia y los generadores de respaldo, fue destruida por los bombardeos.

El responsable del organismo internacional aclaró que no existen indicios de un ataque físico directo a la sala subterránea de cascadas de centrifugadoras de gas, aunque la pérdida de energía podría haber afectado el funcionamiento de los equipos.

En cuanto a la seguridad radiológica, Grossi aseguró que los niveles de radiactividad fuera de Natanz permanecen sin cambios y dentro de los parámetros normales, lo que indica que no se ha producido un impacto radiológico externo para la población ni para el medio ambiente.

El director del OIEA explicó que, debido al tipo de material nuclear presente en la planta, “es posible que isótopos de uranio contenidos en hexafluoruro de uranio, fluoruro de uranilo e hidrofluoruro estén dispersos dentro de la instalación”. Esta dispersión representa un riesgo considerable si el uranio es inhalado o ingerido, aunque Grossi subrayó que puede ser “controlado eficazmente” mediante la aplicación de medidas de protección adecuadas.

Reza Najafi, representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas

El medio EFE reportó que, además de Natanz e Isfahán, otras instalaciones nucleares iraníes no han sufrido daños ni han sido blanco de ataques recientes. Entre ellas se encuentran la planta de enriquecimiento subterránea de Fordow, ubicada también en el centro del país, y el reactor de agua pesada de Khondab (anteriormente conocido como Arak), que se encuentra en construcción en el oeste de Irán. Grossi confirmó que tampoco la central nuclear de Bushehr, situada en el extremo sur del país, ni el Reactor de Investigación de Teherán han sido afectados.

El OIEA mantiene su presencia en Irán a través de sus inspectores, quienes continúan evaluando la situación y colaborando con las autoridades iraníes. Según publicó EFE, la agencia internacional ha reiterado la importancia de garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares y de evitar cualquier acción que pueda poner en riesgo la integridad de los materiales radiactivos y la protección de la población.

En su intervención ante la Junta de Gobernadores, Grossi advirtió sobre el peligro significativo que representa la radiación interna si el uranio disperso es inhalado o ingerido, aunque insistió en que las medidas de protección pueden controlar eficazmente este riesgo. El OIEA sigue de cerca la evolución de los acontecimientos y mantiene informada a la comunidad internacional sobre el estado de las instalaciones nucleares iraníes tras los ataques recientes.

EFE detalló que la destrucción de la infraestructura eléctrica en Natanz podría haber afectado el funcionamiento de los equipos de enriquecimiento de uranio, aunque hasta el momento no se han reportado daños físicos en la sala subterránea de centrifugadoras. La agencia internacional continúa evaluando el alcance de los daños y la posible dispersión de materiales radiactivos dentro de las instalaciones afectadas.

“Fuera Natanz se ha mantenido sin cambios y dentro de los niveles normales, lo que indica que no ha habido un impacto radiológico externo para la población ni para el medio ambiente”, reiteró Grossi, según recogió EFE. La agencia nuclear de la ONU mantiene su compromiso de supervisar la situación y de colaborar con las autoridades iraníes para garantizar la seguridad y la protección radiológica en todas las instalaciones nucleares del país.

Comentario de AgendAR:

Si las ultracentrífugas en cascada de una línea de enriquecimiento de uranio se quedan sin electricidad para rotar, el hexafluoruro de uranio, que es un gas, pasa súbitamente a estado sólido, por cambio de temperatura y presión. Se vuelve un masacote «de una». No pasa por estado líquido.

Pasa lo mismo con las bombas que empujan el hexafluoruro desde una ultracentrífuga a la siguiente en la cascada de enriquecimiento. Si el gas pasa a estado sólido (lo cual toma fracciones de segundo), las bombas se taponan y bloquean, y sucede otro tanto con las cañerías que interconectan entre sí las miles de centrífugas (unas 14.000).

El trabajo sumado de todas ellas va eliminando, etapa por etapa, el uranio 238, que compone el 99,39% del uranio natural, y por sustracción intenta llegar a una pureza del isótopo 235, el único físil, desde el 0,71 por ciento inicial a un 90%. Desde ese valor de enriquecimiento, estamos en uranio «grado bomba», segun criterios contemporáneos.

La Mossad y la CIA creen que los iraníes alcanzaron alrededor de un 86%. Ya en ese valor se puede armar una masa de uranio sumamente explosiva, pero más pesada y masiva que con el 93% o 97% habitual en los arsenales de la OTAN y de Israel. Después de todo, el 6 de agosto de 1945, Little Boy, la bomba de uranio de Hiroshima allanó esa ciudad y mató a unas 200.000 personas.

Y sin embargo, Little Boy cargaba con dos masas de uranio 235 de un enriquecimiento dispar, que sumaban 64 kg. y promediaban «apenas» un 80% de pureza de isótopo 235. Tardaron tres años en fabricarse en dos instalaciones secretas enormes y distantes entre sí, una en Oak Ride, Tennesee, y la otra en Hanford, en el desierto frío colindante con el río Columbia. Ambas plantas tenían tecnologías de enriquecimiento diferentes. No vale la pena explicarlas aquí, ambas hace tiempo que son obsoletas.

Esos procesos de enriquecimiento llegaron, por momentos, a consumir casi el 10% del total de electricidad producida por los EEUU. Pero ni la inteligencia alemana ni la japonesa notaron el faltante de electricidad circulante en la red civil. Ambas plantas de enriquecimiento estaban lejísimos de toda ciudad, y tenían fábricas de electricidad de centenares de megavatios eléctricos, y estaban desconectadas de toda red nacional.

Disparadas una contra la otra en el tubo de un cañón antiaéreo de 90 mm., esas dos toscas masas hicieron supercriticidad y borraron casi toda Hiroshima del mapa. Rindieron una potencia termomecánica de 15 kilotones, el equivalente de 15.000 toneladas de TNT, incluyendo la onda de choque, el fogonazo de neutrones, de infrarrojo, de luz visible, de ultravioleta, y de rayos X y gamma.

En suma, hace tiempo que Irán tiene la capacidad de fabricar varias Little Boy. Pero 15 kilotones es una potencia que hoy se considera baja, Cuantimás, la bomba resultante es demasiado pesada para misiles de 1500 o 2000 kilómetros de alcance, y el costo eléctrico de fabricar una masa capaz de ponerse supercrítica por compresión, bueno, es altísimo.

Irán, por lo tanto, está tratando de llegar a una bomba de uranio perfecta, de baja masa, gran potencia (60 o 100 kilotones) que sea compatible con su vasto y variado arsenal de misiles. Disparadas esas bombas en número de 15 y acompañadas por una volea de decenas de «misiles-señuelo» con explosivos meramente químicos, a las defensas israelíes y estadounidenses les sería imposible de determinar cuál es cual.

No hace falta que toquen tierra. Con cielos despejados (en Israel casi no llueve), rinden más potencia en fotones si estallan a un km. o más de altura. Con que exploten en el aire una o dos de las atómicas mezcladas en el enjambre atacante, los 22.000 km2 de Israel quedan hechos una playa de estacionamiento.

GEOGRAFÍA Y ELECTRICIDAD REDUNDANTE

Para los iraníes y sus dos plantas de enriquecimiento, un solo corte total de luz puede inutilizar instalaciones cuya construcción insumió costos y tiempos siderales. Basta con dejarlas sin electricidad, no hace falta romper los búnkeres que las alojan.

Peor aún, el trabajo de destapar un sistema de hexafluoruros no es plomería común. Es increíblemente peligroso, y no por causa radiológicas sino químicas.

El flúor es un gas halógeno, el más reactivo de la tabla de Mendeléiev. En reacción con el uranio de valencia 6, puede formar hexafluoruro de uranio. Pero si llega a colarse aire en un caño, rotor o bomba, el flúor se disocia del uranio y se combina inmediatamente con el oxígeno del aire. Y ahí es cuando estalla toda la instalación.

Gente, en esa situación el uranio disperso en el aire es lo de menos. Es como te que rocíen de napalm y al mismo tiempo te surtan un navajazo. La navaja es un detalle. La reacción flúor-oxígeno es instantánea y muy exotérmica. La salpicadura con hexafluoruro ardiendo se parece a la del fósforo blanco militar, aunque es peor: quema la carne hasta el hueso, y el hueso también.

Es imposible apagar esa combustión, salvo que se elimine el aire atmosférico y se lo sustituya por nitrógeno. Pero no hay tiempo para esas soluciones elegantes.

Para impedir un escenario semejante, las dos únicas defensas son geografía y la redundancia.

Primero, la geografía. Que a diferencia de Oak Ridge y Hanford, instalaciones de superficie, las salas de ultracentrífugas estén bajo decenas de metros de roca dura, y sean inalcanzables para los misiles aire-tierra o bombas J-DAM que emplea por ahora la aviación israelí.

Uno de los motivos por los que Netanyahu necesita involucrar directamente a los EEUU en los ataques a las plantas de enriquecimiento de Fordow y de Natanz, es el uso de bombarderos más pesados que los israelíes, capaces de lanzar MOABS. El nombre es un acrónimo de «Mother of All Bombs», madre de todas las bombas. Son antibúnker y de enorme capacidad de penetración. Las MOAB, fueron muy empleadas contra las cavernas donde se refugiaban los talibanes en la guerra de Afganistán.

No habrán sido tan exitosas, porque a lo largo de 20 años, los talibanes ganaron aquella guerra. Para subsanar aquel error, la USAF desarrolló la GBU-57 MOP, Massive Ordnance Penetrator. Tiene nombre de actor porno, pero es más cara. La carcasa está hecha con un cañón de 155 mm, que se banca fuerzas brutales, y pesa 14 toneladas. Se deja caer por gravedad desde un bombardero B-2 que vuela en la estratósfera, y es guiada por láser, GPS y computadoras inerciales. Penetra hasta 61 metros de hormigón armado ultradenso, con muchas varillas de hierro, y una vez que llega a la cavidad atacada, estalla adentro.

Se puede decir que la MOP fue diseñada hace dos décadas exclusivamente para el escenario iraní actual: superioridad áerea del atacante y búnkeres iraníes muy profundos a destruir. Israel, como estado proxy de los EEUU pero famosamente incontrolable, no tiene MOABS ni MOPS (por ahora). También carece de aviones capaces de transportarlas, aunque sí defender un B-1 que la lleve al punto de entrega, Fördow o Natanz.

Políticamente, eso sacaría a los EEUU de co-beligerantes y los volvería beligerantes plenos según las leyes internacionales. Que EEUU hace y viola rutinariamente. Hacer de Caperucita o El Lobo no despeina al State Department. Como dijo Marshal McLuhan, no existe la mala publicidad. Lo que lo asusta en serio a Washington sería perder otra guerra estado contra estado. La última que ganaron fue contra Granada, y luego Panamá.

Ahí se verá si las MOABs y MOPs merecen ponerse las botas de potro. Como mostraron las V-1 y V-2 alemanas, las «Wunderwaffen» raramente resuelven las guerras prolongadas, son carísimas y es posible que no logren resolver el problema geográfico.

Es que Irán es enorme y montañoso, un búnker geográfico para cualquier ejército terrestre. Y todas sus instalaciones de fabricación de uranio o plutonio militar están cavadas horizontalmente en montañas. Incluso los almacenes de misiles están protegidos por túneles. Encajadas en las laderas, estos túneles conducen a salas que superan los centenares de metros bajo la superficie de las sierras, muy al estilo de Mount Cheyenne, sede de la defensa misilística de los EEUU.

Lo segundo que protege las centrífugas iraníes es la redundancia. El uranio enriquecido es, básicamente, electricidad congelada en un metal.

HABLEMOS DE POTENCIA Y PREPOTENCIA

Natanz y Fördo suman cantidades enormes de potencia electromotriz. Por eso se alimentan de electricidad de red, la más barata. Pero por si las líneas se cortan, las centrífugas tienen generadores diésel de respaldo, todos bajo roca. Los generadores a su vez están separados entre sí, y funcionan escalonados «en profundidad».

Si se rompe uno, toma su lugar el segundo, y si se quema éste, hay un tercero e incluso tal vez un cuarto. Los pocos segundos necesarios para que un generador de respaldo arranque y tome la posta, la electricidad necesaria la ponen baterías gigantes tipo UPS, de respuesta instantánea. En el data-center de ARSAT, que comunica todo el país a través de la Red Federal de Fibra óptica, tenemos lo mismo. Cuando EDENOR se pincha, según usos y costumbres, ARSAT sigue en pie sin interrupciones.

Un laburante en las oficinas de ARSAT apenas nota un parpadeo de la luz, y a los pocos segundos escucha la puesta en marcha del primero de los turbogrupos diésel. Afuera, en la municipalidad del Tigre, reinan el apagón y el caos. Es genial trabajar en ARSAT durante las olas de calor. El aire acondicionado de los laburantes está garantizado, como que se usan 17 megavatios para enfriar los servers donde se almacena toda la información del estado, incluyendo la más secreta, y la de un centenar de empresas privadas. Y lo que sobra, refresca las oficinas.

Natanz y Fördo son lo mismo, pero con más redundancia y bajo centenares de metros de roca. Es bastante difícil que una MOP o una MOAB lleguen a las ultracentrífugas, especialmente en Förd, mucho más profunda, aunque pueden derrumbar las entradas de acceso. Evaluando las cosas, los EEUU y su proxy local, Israel, piensan en un operación comando, infiltrados que se meten y sabotean las instalaciones.

Por ahora, creo que han visto demasiadas películas de «Misión Imposible». Que Natanz y Fördo están llenas de topos de la Mossad y la CIA, ni duda. Que puedan mandarse la gran Tom Cruise es más difícil. Lo mismo vale para el MI-6 británico, que les da vuelta a ambos. Contra lo que difunde la prensa occidental, los iraníes no son estúpidos ni están locos.

La superioridad aérea y en capacidad de espionaje e infiltración de Israel, EEUU y Gran Bretaña son superlativas. Los británicos están tan metidos y socialmente camuflados que aparentemente están ausentes del terreno. Pero sumando a todos, no garantizan que los ataques contra Fordow o Natanz sean exitosos. Y de yapa, ahora Irán tiene una tercera planta aún más moderna que dos las anteriores, jamás declarada o visitada por la mayor fuerza de espionaje nuclear del mundo, el aparentemente neutral Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU.

Pero desdichadamente, el involucramiento en armamento y logística cada vez más directo e indisimulado de EEUU garantiza bastante mejor que Irán siga enriqueciendo uranio a grado bomba (un 90% mínimo de pureza en uranio 235). ¿Acaso puede hacer otra cosa?

El objetivo inicial de Irán es fabricar unas 15 bombas. Si logra eso, no hace falta que use su arsenal contra una ciudad israelí. Le alcanzaría con testear una bomba, no a cielo abierto sino bajo tierra. Es apenas, otro túnel horizontal, seguramente ya cavado, más en alguna de las tantas cordilleras y serranías del oriente de ese enorme país. Y todo ese trabajo extra para no echarse encima el crimen de contaminar la atmósfera.

El evento y su locación geográfica serían detectados en tiempo real por los sismógrafos e hidrófonos del OIEA. El mundo se ha vuelto más transparente que la casa de ese inacabable bodrio televisivo, Gran Hermano.

El mensaje iraní sería claro: no se metan con nosotros. No iniciamos una guerra nuclear porque no queremos, no porque no podamos. En parte sería cierto, si logran salvar de la aviación israelí y estadunidense una reserva de misiles último modelo, 2etapas, combustible sólido, 18 metros de largo, 2000 de alcance máximo, disparables al toque.

Por eso el blanco principal de la aviación empiezan a ser los camiones de carga de «look» civil, los de 18 ruedas y de suficiente largo de caja como para albergar alguno de esos. Ese facón bajo el poncho es el tipo de mensaje que ha funcionado mejor que bien, como probó Corea del Norte con su decena o dos de bombas de plutonio. O como el mismo Israel, que desde los años ’70 acumula ya junta entre 150 y 200, aunque Tel Aviv no hable del asunto, y nadie chille en la distraída ONU por ello.

La estridencia religiosa y mesiánica, e incluso el silencio de todas las partes de este despelote es puro jueguito para la tribuna. Nada tan sencillo como los hechos.

Daniel E. Arias

Carta pública de suboficiales contra Petri por sueldos: «Niega el derecho a una vida digna»

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El conflicto salarial que atraviesan las Fuerzas Armadas irrumpió con fuerza este lunes. La Asociación de Suboficiales Argentinos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (ASUBA) publicó una durísima carta pública contra Luis Petri en donde critican la última exposición del ministro de Defensa en el Congreso, donde negó los problemas de las fuerzas. 

Los dichos de Petri detonaron una interna entre los miliares que consideran que el funcionario «vendió humo» y desde que asumió el cargo no cumplió con ninguna de sus promesas. 

La inédita carta pública remarca la «indignación y preocupación» de los uniformados por el atraso salarial -los sueldos están por debajo de la línea de la pobreza para una familia- y el vaciamiento de la obra social de los uniformados (IOSFA). Los suboficiales cuestionaron que en su reciente exposición en el Congreso, Petri «admitió la crítica situación financiera del IOSFA y confirmó lo que muchos temíamos: la postergación de la equiparación salarial para el personal de las Fuerzas Armadas hasta fines del año 2027».

«Esa afirmación no es técnica: es cruel. Es desconocer el derecho elemental a una vida digna de miles de hombres y mujeres que siguen cumpliendo órdenes, aun cuando no logran cubrir necesidades básicas como el alquiler, la alimentación o los medicamentos», apuntaron.

«El contexto es claro, y las excusas ya no alcanzan. Usted mismo reconoció: que el IOSFA arrastra una deuda superior a los $120.000 millones, que se han suspendido dos tramos del plan de equiparación salarial aprobado en 2023 y que el gobierno nacional recién prevé completar dicha equiparación al finalizar el mandato presidencial», señalaron.  

«Lo que no dijo o evitó precisar, es que hoy existen diferencias salariales inadmisibles entre efectivos que desempeñan funciones similares, solo por depender de distintos ministerios. Las Fuerzas Armadas están bajo la órbita del Ministerio de Defensa», insistieron. 

Los suboficiales afirmaron que «las Fuerzas de Seguridad Federales, como la Policía Federal Argentina, dependen del Ministerio de Seguridad. ¿Eso justifica que un suboficial del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea o la Gendarmería perciba entre un 25% y un 40% menos que su par de la Policía Federal, con la misma jerarquía, antigüedad y responsabilidad?».

«¿Por qué dos servidores públicos, con la misma vocación, disponibilidad permanente, riesgos físicos y exigencias operativas, cobran sueldos distintos solo por el color del uniforme o la jurisdicción ministerial?», reclamaron.

En otro tramo de la carta mencionaron una brecha crece que «no es salarial sino también moral, porque hay Suboficiales que se endeudan mes a mes para sobrevivir, retirados que deben vender sus bienes para pagar una operación, madres armadas cumpliendo servicio, que no pueden costear la medicación de sus hijos, clínicas, médicos y laboratorios que rescindieron convenios en varias provincias por la deuda del IOSFA y retirados que mueren esperando un reintegro que nunca llega».

El texto sepulta la exposición de Petri en la Comisión Defensa en donde se autoelogio por la supuesta las revalorización de las Fuerzas Armadas por la compra del equipamiento militar y los préstamos del Instituto de Ayuda Financiera (IAF). 

«No dijo que los préstamos del IAF están lejos del alcance de gran parte del personal subalterno, que con sueldos por debajo de los $900.000 no puede acceder a esos créditos sin comprometer la mayor parte de sus ingresos», denunciaron los suboficiales. 

«No mencionó qué medidas se adoptaron contra quienes llevaron al IOSFA al colapso financiero en menos de un año, ni explicó qué plan se prevé para revertir el vaciamiento, ni (tampoco dijo) que el estado no realiza aportes al IOSFA, pese a que se trata de una obra social con más de 550.000 afiliados», agregaron.

Los milites exigieron a Petri que «si realmente se pretende reivindicar a las Fuerzas Armadas como dice, debe empezar por lo básico: asegurar su bienestar integral, no solo anunciar compras de armamento. La reivindicación no puede ser solo bélica. También tiene que ser humana, salarial, sanitaria y concreta»

En esa linea, reclamaron «el reinicio inmediato del proceso de equiparación salarial, con retroactividad a los tramos suspendidos, la unificación de las escalas salariales entre las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad Federales y la Policía Federal Argentina, sin discriminación por dependencia ministerial, aumento de emergencia para el personal de las escalas más bajas e intervención,  auditoría externa inmediata del IOSFA e incorporación de representantes de suboficiales retirados y en actividad en el directorio con voz y voto».

«No basta con reconocer el problema, es momento de resolverlo. Usted tiene hoy la oportunidad de ser recordado como quien hizo justicia con los que siempre fueron postergados. O de sumarse a la larga lista de quienes miraron hacia otro lado mientras miles caían en la pobreza, la frustración y el abandono. Nosotros ya elegimos. Vamos a seguir alzando la voz. No vamos a resignarnos. No vamos a rendirnos», concluyeron

Esta situación potencia la versión que recorre en el mundo militar que Petri podría dejar el cargo después de las elecciones para enfocarse en sus deseos de ser gobernador de Mendoza e incluso hay quienes recuerdan lo sucedido en 2012 cuando se manifestaron los suboficiales junto con la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina.

«Cuando los suboficiales empiezan a levantar la voz, esto termina mal. Ellos no tienen los pruritos de la oficialidad que se juega la carrera y son más cuidadosos con la formas», advierten.

Augusto Taglioni

Un estudio muestra que el ejercicio funciona como tratamiento para los cánceres más frecuentes

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Ya se habían hecho estudios que mostraban que el ejercicio mejora la calidad de vida de los pacientes con cáncer o reduce los efectos secundarios de la quimioterapia. Y había indicios de que sus efectos podían ir más allá. Ahora, un estudio que se acaba de presentar en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), en Chicago, constató que también mejora la supervivencia.

El ensayo Challenge, liderado por el Grupo Canadiense de Ensayos en Cáncer, es el primero que intentó responder a la pregunta de si el ejercicio puede servir para tratar el cáncer, como los medicamentos, la cirugía o la radioterapia. Durante 17 años, entre 2009 y 2024, los investigadores siguieron en períodos de alrededor de 8 años a 889 personas con cáncer de colon en estadios II (cuando el cáncer creció en la pared del colon, pero no se extendió a los ganglios linfáticos) y III (cuando llegó a los ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo), de alto riesgo. Tras recibir el tratamiento habitual de cirugía y quimioterapia, la mitad fueron asignados a un programa de ejercicio estructurado durante tres años, mientras la otra mitad solo recibió materiales educativos.

El programa de ejercicio estructurado tenía como objetivo aumentar la actividad física aeróbica recreativa. A lo largo de los tres años de intervención, el grupo de ejercicio logró cumplir y mantener el objetivo propuesto, añadiendo entre 45 y 60 minutos de caminata rápida o 25 a 30 minutos de trote moderado entre tres y cuatro veces por semana.

Tras recibir el tratamiento habitual de cirugía y quimioterapia, la mitad de los pacientes fueron asignados a un programa de ejercicio estructurado durante tres años
Tras recibir el tratamiento habitual de cirugía y quimioterapia, la mitad de los pacientes fueron asignados a un programa de ejercicio estructurado durante tres añosQUIRONSALUD – QUIRONSALUD

Tras ocho años de seguimiento, la supervivencia global fue del 90% en el grupo que hizo ejercicio aeróbico semanal supervisado por especialistas y del 83% en el grupo que recibió material educativo. El riesgo de muerte fue un 37% menor entre los que hicieron ejercicio, reduciendo el número de muertes en 7 por cada 100 tratados. “Nuestro estudio muestra que el ejercicio ya no es solo una intervención de calidad de vida, es un tratamiento para el cáncer de colon que debe estar disponible para todos los pacientes”, dijo Kerry Courneya, profesor y titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Actividad Física y Cáncer en la Universidad de Alberta, y coordinador del estudio CO21.

Chris Booth, el otro coordinador del estudio, que se publicó en la revista New England Journal of Medicine, puntualiza que sus resultados “no implican que el ejercicio reemplace la cirugía o la quimioterapia”, sino que es una nueva parte del tratamiento, al mismo nivel. Para los investigadores, el mensaje es claro: para mejorar la supervivencia, es necesario ayudar a los pacientes a cambiar hábitos, incluyendo entrenadores en los equipos médicos como parte esencial de la terapia.

El programa de ejercicio se integró, con la guía de un fisioterapeuta o un kinesiólogo, en el tratamiento posterior a la cirugía y la quimioterapia. Cada participante eligió su tipo de ejercicio de intensidad moderada. “Queríamos dejar en claro algo importante: los beneficios del ejercicio para sobrevivir al cáncer son tan grandes como los de muchos medicamentos, e incluso mayores en algunos casos. El ejercicio potencia el efecto de la quimioterapia y esto es un avance enorme”, resume Booth.

Para aplicar este tipo de tratamientos será esencial la incorporación de profesionales que puedan diseñar los programas de ejercicio y hacer un seguimiento personalizado para cada paciente. “La sensación de compromiso marcó toda la diferencia. Que un médico me dijera simplemente que hiciera ejercicio no habría sido suficiente; lo que realmente lo hizo posible fue tener a alguien a mi lado, guiándome y haciendo un seguimiento regular”, dijo Terri Swain-Collins, una de las participantes del ensayo, en una nota de los organizadores del estudio.

Mikel Izquierdo, catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud en la Universidad Pública de Navarra, afirma que el estudio supone “un antes y un después”. “Es un ensayo aleatorizado, eso quiere decir que se establece un vínculo causal entre el ejercicio y el incremento de la supervivencia libre de enfermedad y la reducción de mortalidad”, continúa. Y añade: “Es un nivel de evidencia suficiente para cambiar las guías clínicas e introducir este tipo de intervención para tratar el cáncer”.

Izquierdo, que este año fue el primer firmante de una guía con recomendaciones para utilizar el ejercicio como medicina para personas mayores, advierte que la aplicación del ejercicio “requiere personalizarlo y dar la dosis adecuada, como con los fármacos”. “Ahora habrá que ver si el sistema está preparado para incorporar esta inmunoterapia metabólica, que si se hubiese descubierto en forma de fármaco encapsulado, habría sido la bomba”, apunta. “El sistema de salud tiene que invertir, incorporar personas formadas para dar estos tratamientos, que hay cada vez más, pero aún falta, y también falta infraestructura”, suma.

Durante los últimos años, la evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio en el cáncer se ha acumulado. Algunos estudios muestran que media hora de ejercicio aeróbico tres veces por semana reduce significativamente la ansiedad o la depresión, y que otros programas de actividad aeróbica o de resistencia reduce la fatiga relacionada con la enfermedad y la que provocan los tratamientos.

Aunque los ensayos no estuviesen diseñados para probar la eficacia del ejercicio como medicina contra el cáncer, ya se había observado una asociación entre la actividad física regular y un aumento en la supervivencia en cánceres de colon, próstata o mama. El estudio que se acaba de publicar abre una nueva línea de tratamientos para el cáncer, seguros y con escasos efectos secundarios, aunque será necesario un proceso de aprendizaje para aplicarlos a gran escala.

Daniel Mediavilla

CNEA, Candu Energy y Conuar charlan de reactivar la PIAP. Análisis y propuesta de AgendAR

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de Argentina, Candu Energy Inc. (empresa canadiense) y CONUAR (empresa argentina) están involucradas en una cooperación para el suministro de agua pesada y el desarrollo tecnológico en el ámbito de la energía nuclear, especialmente en el uso de reactores CANDU. Esta colaboración se basaba hasta ahora en un Memorando de Entendimiento (MOU) que busca fortalecer la capacidad argentina en la producción de agua pesada y la transferencia de tecnología, crucial para los reactores CANDU.

El acuerdo entre las 3 empresas para reactivar la PIAP en Neuquén y colaborar en el desarrollo de capacidades tecnológicas, incluye transferencia de tecnología: además de comprar agua pesada, Candu Energy podría replicar la PIAP acá y en Canadá.

Propuesta de AgendAR:

Anticipo inevitable de nuestra propuesta: Cuando algo parece demasiado bueno, generalmente no lo es.

Hay que ir a la historia. Primero, desde 1962 y particularmente desde 1974, los EEUU a declararon la guerra diplomática a todo programa de fabricación de agua pesada en su área de influencia. Lograron que el principal productor, usuario y exportador mundial de agua pesada, Canadá, cerrara sus dos plantas en Bruce, Ontario.

Eran las mayores del mundo, y sumaban 1600 toneladas/año de producto.

¿Cuál es el «affectio societatis» de Canadá para con la Argentina? La provincia nuclear canadiense es Ontario, y no tiene mucha tracción sobre el centro del país, lleno de petróleo y gas, y menos sobre la capital nacional, Ottawa. Pero Ottawa empieza a estar podrida de los matoneos de Trump de transformar a Canadá en su estado 51.

Estas cosas los giles se la toman como de quien viene, pero no así los canadienses.

Tienen sus razones. Desde el siglo XVIII militaron en 4 guerras contra los EEUU. Pudo haber una quinta y peor antes de la crisis económica de 1929. El Ejército y la Marina de los EEUU ya tenían 5 posibles planes de ataque en estudio, y tropas motorizadas acantonadas en las fronteras para tomar Halifax, Toronto, la Columbia Británica, los Grandes Lagos, el estuario del San Lorenzo, y el Canadian Pacific Railway, el ferrocarril que vincula el Atlántico con el Pacífico canadienses.

El objetivo era aislar por mar a Canadá de Gran Bretaña. Con eso los EEUU habrían ganado un combo de carbón, petróleo, gas y recursos hidroeléctricos como no los hay en todas las Américas. De paso, se quedaban con las tierras enormemente fértiles de Manitoba, Saskatchewan y Alberta. El Reino Unido, que todavía trataba a Canadá como una fuente de naturaleza cruda, es decir una colonia, se habría visto en problemas.

Si EEUU se quedaba al menos con el sur de Canadá, se habría vuelto de inmediato el más poderoso imperio económico del mundo. El gran problema era que los canadienses no querían cambiar un amo lejano y distraído por otro mucho más vecino y acuciante. Y aunque tenían un quinto de la población estadounidense, estaban al tanto y preparados para atacar.

La miseria popular posterior al crack económico del ’29 en EEUU forzó a Franklin Roosevelt a serrucharle las patas al proyecto. Luego la resurgencia militar de Alemania y Japón le aconsejaron ponerse a Canadá -y a Gran Bretaña- de aliados y no de enemigos.

Pero hoy, con un Reino Unido empobrecido y sin más palanca que la que le dan sus armas nucleares, hay otras causas de enfrentamiento entre Canadá y EEUU. Paradójicamente, están todas ligadas al cambio climático, que según el presidente Donald Trump no existe.

La principal es la apertura del Pasaje del Norte por la deglaciación del Polo Norte. Eso permite por primera vez la navegación desde el Sudeste Asiático a las costas atlánticas americanas y europeas. y además con barcos de mayor tonelaje que los que admite el canal de Panamá, que se está secando. Y por último, sin las dos o tres semanas de espera frente a las costas hasta recibir la autorización de entrada. El viaje de Shangai a Europa, África y Sudamérica Atlánticas se acorta alrededor de 5000 km.

EEUU quiere controlar el Pasaje del Norte, como modo de cobrale peaje a China, y de estrangularla si se van al choque contra China por la posesión de Taiwan. Pero esas aguas polares están nominalmente bajo control canadiense.

Cuando Trump dice que quiere anexar a Canadá no está jodiendo, está hablando con el subconciente al aire (según su costumbre) de un runrún geopolítico constante del State Department. Y esta cancillería tiene planes permanentes, sin importar si el presidente es demócrata, republicano o un frontalizado que habla de más.

Hay otra causa menor que empuja a EEUU a querer zamparse todo lo que puedan de Canadá. Mientras existan plantas CANDU en Ontario, a EEUU le será muy difícil vender una Westinghouse o una GE de 300 MWe en el país de la hoja de arce, así como en el Sur Global. Primero, porque las plantas chicas son buenas para países sin industria ni cultura nuclear, o para ubicaciones geográficas tan aisladas que no pueden integrarse a una red nacional. Las últimas CANDU construidas fines de los ’80 Darlington, Ontario, ya andaban por los 850 MWe.

La otra causa es que las CANDU son un 50% más baratas, y sin embargo mejores.

NOSOTROS Y ELLOS

La experiencia de construir con Canadá nuestra única CANDU, Embalse, en Córdoba, fue bastante traumática, y por condiciones de contorno geopolítico. El 21 de mayo de 1974 Indira Gandhi había sorprendido al mundo con la explosión de su bomba nuclear «Smiling Buddha». El plutonio para su construcción había salido de un reactorcito de 40 MW llamado CIRUS, suministrado a la India por Canadá y EEUU, y sin salvaguardas del OIEA.

Henry Kissinger aprovechó la oportunidad para culpar a Canadá y exterminar las exportaciones de centrales CANDU a países medianos como el nuestro. Washington apretó a Ottawa para que su firma nuclear, AECL, incumpliera condiciones contractuales de entrega de componentes críticos y las de transferencia de tecnología.

Causaron tantas demoras que les tuvimos que romper el contrato y terminar la central cordobesa solos. En materia de disponibilidad, Embalse ha sido desde el vamos la mejorcita que tenemos. Nunca sufrió desperfectos que la discapacitaran. Las alemanas sí, y como SIEMENS se borró de garantías, hubo que repararlas a escote de la CNEA y NASA.

La próxima canadiense, una Monark de 1000 MWe, CANDU Energy la quiere construir con ayuda argentina. ¿No es el mundo al revés? Fuera de la India, país con el que Canadá no tiene relaciones nucleares desde 1974, hemos devenido por pura necesidad -tarde o temprano todosnuestros proveedores nos fallutearon- en el tercer país más afilado en centrales nucleares de uranio natural y agua pesada.

Lo cierto es que ellos nos necesitan más que nosotros a ellos. CANDU Energy hoy es una empresa residual, lo que quedó de la vieja AECL que construyó las 17 CANDU todavía operativas, las 8 retiradas de servicio prematuramente, y las 17 que se exportaron.

Mal que les pese, tenemos RRHH de igual calidad que ellos, aunque mucho menores en cantidad, y una cadena de provisión de componentes de centrales de 160 empresas privadas, que logró mantenerse a flote gracias a la terminación de Atucha II y al retubamiento de la cordobesa Embalse.

Canadá dice querer 6000 MWe nucleares nuevos antes de, pero siguiendo las curvas demográficas proyectadas, podrían ser 18.000. Si la rugosa realidad confirma alguno de estos extremos o algún número intermedio, no podrán jamás llenar semejantes vacíos de potencia con centralitas de 300 MWe, ya se trate de las Westinghouse o las GE.

A lo sumo tienen sentido en los Northern Territories, Yukon, Northwest y Nunavut, ese 40% de Canadá hundido en el círculo polar y donde vive el 0,5% dela población. Allí las centrales chicas pueden servir para crear islotes de electricidad en minas de diamantes o de oro. En el Canadá sureño, industrial y con 40 millones de pobladores en red unificada, las necesidades son otras.

Las PWR y BWR serían la primera adquisición en 60 años de Canadá a los EEUU, y de yapa experimentales, todas FOAK, «First of a Kind», ergo sin probar. Canadá vino diseñando, construyendo y exportando CANDUs desde 1962, y sus centrales funcionan bien y sin accidentes en 7 países.

No se puede decir lo mismo de los diseños nucleares estadounidenses. Ostentan una fundición de núcleo en Three Mile Island 1 en 1987, una planta de Babcock & Wilson, seguida por 3 fundiciones y un incendio masivo de combustibles, eventos mucho más espectaculares y dañinos. Los protagonizaron 4 unidades GE-MK 1 en Fukushima, Japón, en 2011.

Pero Trump les recordó a los canadienses que es mejor no comprarle nada a un vecino que quiere comprarte el país, como quien compra una estancia. En lugares nada nucleares de Canadá, como la Columbia Británica, los supermercados y negocios ponen carteles de «Made in USA» en las mercancías, para que los clientes las boicoteen sin infracción de los acuerdos de libre comercio. Y la población los evita con particular alegría.

El gobernador de Ontario la tiene difícil. Decide qué tipo de centrales pone y adónde. Firmó con GE-Hitachi la compra de 4 centralitas de 300 MW para los complejos nucleares de Bruce y Darlington, por un total de 1300 MWe.

Pero eso fue una agachada ante los EEUU y no es nada frente a lo que quiere instalar: otras 5400 MWe nuevas, todas CANDU, en los mismos sitios. Si la actual rampa del nacionalismo habitualmente tibio de los canadienses persiste, hoy se le pueden apostar algunas fichas al renacimiento de su tecnología nuclear nativa, y a que vengan aquí a ver qué se llevan.

Máxime cuando además de pretender 5400 MWe CANDU, tienen 8 otros CANDUs viejos cerrados, mayormente al cuete, y que restan 3181 MWe a devolver a la red. Y eso sin contar los retubamientos a hacer a viejos clientes, como China, Corea y Rumania.

En suma, Bruce Energy y su empresa matriz, Atkins Realis, están sobredemandados en provisión de partes y RRHH calificados. Durante el «apagón nuclear» de los ’90, causado en parte por los ecologistas y por presiones del State Deparment (extraño casorios), cerraron decenas de empresas proveedoras y mandaron a jubilación a miles de ingenieros y técnicos expertos en construcción y montaje.

Caso insólito, AECL, estatal y de bandera, que construyó 44 CANDU en 7 países, se vendió por sólo U$ 11 millones como división nuclear de Lavalin, una constructora privada de shoppings, hoteles e infraesctructura. Lavalin luego fue comprada por la vieja petrolera Atkins, y pasó a llamarse Atkins Realis. CANDU Energy es una subempresa de una subempresa.

No estamos hablando con los patrones, y estos se dedican a demasiadas cosas y no saben muy bien qué corno quieren, ahora que les explicaron el átomo. ¿Comprar yanqui o comprar local? Como sea, Trump les está dando una ayudita en la dirección correcta. Y los tipos están forrados.

Canadá no es el primer país en hacer «sepukku» industrial y tecnológico para complacer al State Department. Pero tuvieron que hacerlo. A una larga ringla de Secretarios de Estado, las centrales CANDU les estaban desordenando el gallinero. Por un lado, al carecer de recipiente de presión y de paradas de recambio de combustible, tienen un «uptime», tiempo libre de paradas, mucho mejor que las PWR y BWR yanquis.

Queman uranio natural, más barato que el enriquecido, y como hay uranio en casi todos los países, la autoprovisión está asegurada. Además, al carecer de recipiente de presión, una pieza de forja carísima, son un 50% más baratas. Y estadísticamente vienen siendoi las más seguras del mercado mundial.

Económica y políticamente, en los ’60 y ’70 las CANDU estaban robándole mercado a los EEUU, y desacatando la «fatwah» del State Department sobre el combo uranio natural + agua pesada. Todo lo cual resultó intolerable.

Y no sin consecuencias. Quien haya conocido el mapa de empresas nucleares canadienses desde los 60 a los 80 hoy no reconoce ningún nombre. Las gigantes estatales o provinciales como AECL, Ontario Hydro y Québec Hydro, fundieron. Y su cadena de proveedores han venido siendo reemplazadas a la que te criaste por decenas de start-ups. El canadiense es un programa nuclear fragmentado.

Y lo que desapareció definitivamente es la capacidad nacional de producir agua pesada. En el complejo de Bruce tenían 1600 toneladas garantizadas por año, pero «cuesta abajo en su rodada», sus propios dueños las demolieron. ¿Alguno dijo «sepukku»?

De modo que hoy, cuando tratan de salir de la tumba que se cavaron por obedientes, los canadienses se vienen aquí pidiendo agua por señas. Agua pesada, se entiende.

Mire, lector/a, si Ud. sustituyera por agua común las 500 toneladas de agua pesada de Embalse, o las 400 de Atucha I, o las 700 de Atucha II, las máquinas se pararían inmediatamente por extinción de fisión nuclear autosostenida. El uranio natural es poco reactivo, y el agua pesada, con deuterio en lugar de hidrógeno, le da una patadita extra de neutrones térmicos. Ése es el modo de que su magro contenido de uranio 235 (apenas el 0,71%) genere una reacción en cadena sostenida y controlada.

Nosotros tenemos una planta de sólo 200 toneladas/año, la mentada PIAP. Por presiones de vaya a saber qué embajadas, Alfonsín y Menem atrasaron 14 años su inaguración, luego pasó más tiempo cerrada que en operaciones gracias a De la Rúa, Duhalde, los cinco presidentes de puerta giratoria cuyos nombres uno no busca siquiera en Wikipedia, y luego Macri, el Beto Fernández y esta cosa actual.

Se puede decir que Canadá copió la historia nucleoeléctrica del resto de Occidente, en su conjunto más similar a Cancha Rayada que a Maipú, una lenta y estúpida tragedia que nos incluye. Pero aunque nos patearon la escalera las misma cancillerías, incluida la propia, los canadienses se rompieron más huesos que nosotros, porque cayeron desde bastante más alto.

La publicación de las dos reuniones ya sucedidas entre la cúpula anterior y la actual de la CNEA y de Nucleoeléctrica Argentina con CANDU Energy no despeinó a los medios, pese a que la dio Nicolás Deza. Nicolás conoce el paño, sabe qué puertas tocar y no macanea. La indiferencia de otros medios viene del mucho ruido político de fondo, y del escepticismo generalizado sobre todo plan tecnológico de esta administración nacional.

A la del Beto Fernández tampoco se le podía creer ni el saludo. Casi finalizando su presidencia, y ante la insistencia infatigable de Adriana Serquis, presidenta de la CNEA, firmó con ENSI, la empresa estatal neuquina de servicios petroleros y propietaria del 49% de la PIAP, que la planta se pusiera nuevamente en marcha con fondos propios en 25 meses. Onda, salía con fritas en 2023.

Pero Neuquén es un emirato petrolero con elecciones, y en general sus autoridades son unánimemente ignorantes de para qué sirven la PIAP o el agua pesada. Sergio Massa, delfín de Fernández y exmilitante de Alsogaray, presidió aquella reunión con una cara de culo que le llegaba a las rodillas. Puso la cara, pero jamás un mango. Hoy trabaja para Greylock Capital Managements, fondo buitre acreedor de la Argentina. Regresó a la querencia.

Por las dudas nadie se atreve a proclarmar «PIAP IS BACK!» Visto y considerando todo, AgendAR prefirió atajarse y averiguar más.

De parte de CANDU Energy, creemos que el pedido de ayuda viene en serio. Nuestra PIAP se quedó virtualmente sin ingenieros, y viene siendo mantenida desde 2017 pese al clima, la corrosión y la indiferencia de su copropietario con el esfuerzo de unos 90 técnicos calificados que se atrincheraron en ella y cobran cuando pueden. No obstante, es excelente.

Siempre que la CNEA la recauchutó y se la dejó trabajar, produjo agua pesada de mejor pureza que las gigantescas y difuntas plantas canadienses de Bruce, un 99,97 inalcanzable para otras instalaciones con sistema Girdler, de sulfuro de hidrógeno. Nuestra PIAP, con una capacidad teórica de 200 toneladas/año, es mucho menor en módulo y con una tecnología química distinta. El nombre de la nuestra es «proceso isotérmico de amoníaco-hidrógeno» y su producto es realmente el mejor del mundo.

La PIAP mantuvo en marcha nuestro exiguo parque nuclear de sólo 3 centrales. Y además exportó su producto a EEUU, Canadá, la India, Alemania, Noruega, y siguen las firmas.

La demanda mundial de agua pesada es inelástica, porque faltan plantas nuevas y se requiere plata y tiempo para nuevas. Tan inelástica es que cuando Macri cerró la PIAP, el precio de la tonelada de producto saltó de U$ 300.000 la tonelada a U$ un millón, dijo en 2018 el presidente de la Asociación de Profesionales de la CNEA, APCNEAN, doctor en física Andrés Kreiner.

Pese a que hoy cada año importamos 30 toneladas de agua pesada, seguimos teniendo al cuete la mayor productora del mundo. La PIAP sobrevivió a desguace pese las presiones estadounidenses, británicas, soviéticas, rusas, belgas y holandesas. Todos estos países no tragan la tecnología CANDU, «porque es proliferativa».

Lo que es una imbecilidad total, sobre todo en boca de países con considerables arsenales nuclares propios o prestados. En realidad quieren erradicar las plantas CANDU porque te hacen independiente del uranio enriquecido. Si tus acreedores o amos geopolíticos se chiflan con vos por algún tema de deuda externa, o de pesca ilegal, o de desacato a la línea de la OTAN, no te entregan más enriquecido, te dejan en apagón, y a cantarle a Gardel.

Las plantas de uranio enriquecido, que usan agua común, son un modo de ejercer poder diplomático sobre el comprador. Si Putin se enoja en serio con los EEUU y les corta el suministro de enriquecido, 94 centrales nucleares yanquis empiezan a apagarse. Y el país también. El 20% de su producción eléctrica es nuclear.

De esos aprietes estamos exentos. Así se probó en 1981, cuando los EEUU nos rompieron contratos de provisión de enriquecido firmados en los ’50. Y el Sistema Nacional de Interconexión, muy pendiente entonces de Atucha 1, ni se enteró.

El plutonio militar no se fabrica en centrales nucleoeléctricas en ningún país del mundo. Se «cocina» en reactores plutonígenos diseñado «ad hoc». Son chicos, infernalmente más sencillos, más baratos y fáciles de esconder, o al menos de proteger bajo roca, como se está viendo en Irán.

Se los llama «production facilities» en el lenguaje milico. Con una irradiación levísima del uranio natural, que es mayormente isótopo 238, inerte, logran transmutarlo en plutonio 239 casi puro. Ése es el isótopo militarmente útil. Las «production facilities» no producen electricidad.

Los isótopos 240 y 242 del plutonio, que absorbieron exceso de neutrones, son hiperreactivos e imposibles de manejar. Si uno tratara de fabricar plutonio 239 militar en Atucha 2, habría que sacar las barras de uranio natural del núcleo de la central en menos de un día, «medio crudo». En cambio, se lo deja un año y medio, porque la idea es cocinarlo al taco, y exprimir a fondo el escaso uranio 235 que tienen, hasta que la acumulación de productos de fisión lo impida.

Usar una CANDU para propósitos armamentistas es físicamente posible, pero política y económicamente una burrada. Es como hacer compras en los pasillos del supermercado con una locomotora de vapor. No vas a llegar a los anaqueles. Y vas a llamar la atención, especialmente del OIEA, y preparate para una visita del US Marine Corps.

Hoy los canadienses nos necesitan, y ya no como clientes.

En CANDU Energy parecen dispuestos a poner la tarasca necesaria para reactivar la PIAP, y llevarse la tecnología a su país para clonar varias más PIAP más, y además comprarnos agua pesada. Y visto que retubamos Embalse sin ayuda canadiense para que llegue a una vida operativa de 60 años, no verían mal que les diéramos una manito para hacer el mismo «levántate y anda» con sus 8 centrales cerradas.

No hay otros países con centrales CANDU que puedan hacer lo mismo, salvo China, y Corea si las apuran. En contrapartida por delegarnos trabajo, los canadienses podrían darnos una mano más financiera que técnica para que construyamos un par de CANDU 6 de 700 MWe, o un Monark 1000 MWe.

Es la idea correcta en el momento incorrecto.

DESCRIPCIÓN DEL GAULEITER ATÓMICO

Por parte de la Argentina, puede desconfiarse más en estas tratativas. El gauleiter a cargo del Programa Nuclear, Demián Reidel, atravesó la carrera de física nuclear del Instituto Balseiro como tipo brillante, pero lo que sabe de ingeniería nuclear, y de los 71 años de historia atómica criolla, cabe en el reverso de una estampilla.

Ojo, el tipo es una luz, magister en matemáticas de la Universidad de Harvard y doctor en Economía de la de Chicago. Pero dedicó sus matemáticas y su vida a Goldman Sachs y JP Morgan Chase, como capo de bicicletas financieras en mercados emergentes (en mi barrio, países a exprimir).

Desde que ese mesadinerista con pergaminos llegó, el Programa Nuclear (que venía bien encaminado hacia cosas concretas, pero boqueando por inopia), ahora en cambio está de muerte. Lo que sí funciona a pleno es la máquina de anunciar triunfos y sacar conejos de la galera de las nuevas autoridades.

El constante bombo Nac & Pop de Reidel mide credibilidad en números negativos. Éste es un gobierno insospechable de todo entusiamo por la industria, la educación, la ciencia y la tecnología nacionales. AgendAR sospecha que la renuencia de otros medios a repetir la sobria noticia del colega Deza sobre el posible resucitamiento de la PIAP se debe a antecedentes y contexto, y a que viene de una estridente caterva de vendehumos financieros, verso para la gilada y coso.

Por lo demás, un memorando de entendimiento no es una cita «hot» con Scarlet Johansson. Es un cafecito, nomás, como diría Héctor «Cacho» Otheguy, el recientemente fallecido gerente general de INVAP.

Un MOU no compromete a nadie a hacer nada. De MOUS nucleares está tapizado el camino hacia la nada. Pregúntenle a New Scale, firma estadounidense que se fue a quiebra de U$ 14.000 millones. Y lo hizo con 11 MOUS firmados con otros tantos países, y con una copia ingeniosa de nuestro CAREM, que a diferencia del CAREM no salió jamás de planos.

Como adhesión de AgendAR a los anuncios demasiado gloriosos, Scarlett misma nos llamó, y suscribe. De cafecitos, nada.

Amores reales son los contratos firmados. Pero desde Macri en adelante, los que firma Argentina con el exterior en materia nuclear los hemos incumplido todos. Especialmente los de 2 centrales nuevas, una de ellas una CANDU con financiación China, ratificado en el Congreso Nacional por las cancillerías de ambos países, y suspendido definitivamente en 2018, «porque el país estaba en default».

Lo poco elegante es que eso lo hayan dicho quienes a fuerza de deudas y fugas, habían empujado al default.

Lo que hay que entender, sin embargo, es que el plan de liquidar la PIAP es muy anterior a Macri, y éste la cerró al toque de asumir, cuando estaba reparada a nuevo y lista para fabricar la carga de Atucha III CANDU.

La capacidad de posible venganza económica de este país sobre el nuestro es absolutamente inmedible, pero aún no se ha ejercido.

Como medida de la resistencia estadounidense contra la PIAP, la decisión de construirla es de 1981, pero fue tal el boicot económico contra la instalación que la CNEA logró inaugurarla recién en 1994, a 14 años de la licitación y el acuerdo con Sulzer Brothers, de Suiza. Es una obra que se podría haber terminado en 4 años, con toda la furia por U$ 300 millones.

Hoy vale mucho más, en el orden de los miles de millones. ignoramos cuánto, porque por default de Canadá se ha vuelto la mejor, además de la mayor y la única. En 2000 Domingo Cavallo la cerró, y la volvió a cerrar también con De la Rúa. Eduardo Duhalde se olvidó de reabrirla, pero no así Néstor Kirchner y luego su esposa, Cristina Fernández. Fueron redescubridores del átomo,y no tanto por peronistas como por el efecto piantavotos de los apagones.

Como sea, sus viejos méritos nucleares serán viejos. Pero no se los saca nadie.

Macri cerró la PIAP en 2017, y Alberto Fernández, si existió alguna vez como presidente, probablemente no se haya enterado de que la PIAP existe. Su delfín «in absentia», Sergio Massa, sólo la usó para sacarse la foto.

No es una casualidad que, tras la repetida amenaza de los EEUU de anexión de Canadá como estado Nro. 51, el programa CANDU canadiense esté tratando de renacer. Están hartos del vecino del Sur. Y tampoco es casualidad que nos estén pidiendo ayuda.

En conclusión, los canadienses todavía tienen activas 19 plantas CANDU y quieren reabrir 8 más, que fueron cerrando desde los ’90, la década de la hegemonía cultural, geopolítica y militar de EEUU sobre sus enemigos y sus aliados..

Como no son idiotas, reservaron la carga de agua pesada de esa flota de 10 máquinas clausuradas, y obviamente quieren renovar la que se va gastando también en las 19 operativas.

Pero necesitan ampliar su programa nucleoeléctrico y más aún, exportarlo. Para ello, necesitan plantas nuevas de agua pesada con nuestra tecnología.

Que se lleven una copia o muchas copias de la PIAP a Ontario a cambio de unos dólares para ayudarnos a poner nuevamente la nuestra en marcha, es casi inevitable. El problema puede ser que se lleven sin regreso una gran parte de nuestros RRHH en ingeniería química, que cada vez son menos.

Sin embargo, es un riesgo que vale la pena correr. Según el ing.nuclear Tulio Calderón, de INVAP, para volver a una tajada global del 20% de potencia nuclear en la torta eléctrica, en el mundo faltan unos 100.000 ingenieros especializados nuevos. Su formación de grado y de magister exige hasta unos 10 años de carrera, experiencia en instalaciones reales, pasantías en el exterior y más de U$ 500.000 por cabeza (eso, en Argentina, afuera es todo mucho más caro).

Del resto de nuestro viejo Plan Nuclear, salvo por la terminación del reactor RA-10 en Ezeiza, una máquina de hacer radioisótopos y plata, el presidente de nuestro presidente cumple órdenes de no dejar que resucite nada. Aunque lo hace al modo cirquero y triunfalista que caracteriza su gestión. Pero eso ya está sucediendo más discretamente por hambreamiento desde 2016.

Sólo que ahora es un «a los botes» general. Ése es el marco geopolítico de la noticia: hay chamuyo con Canadá. Para contratos, que son amores, se tiene que ir la actual murga presidencial. Luego, se verá.

Por ahora, sólo tenemos a nuestro favor a Donald Trump. Como anda sin filtro y cada vez más bocón, aterroriza a Canadá y tal vez lo obligue a no ser de ningún modo el estado 51 de nadie.

QUÉ HACER, como dijo uno.

Nuestros artículos nucleares ahora terminan siempre con una propuesta. Ahí les va:

El único modo de retener los RRHH nucleares argentinos es la construcción «en flota», es decir cada una con entre 2 y 4 unidades, de nuevas centrales CANDU en el predio de las Atuchas. Puede estar también en otras provincias argentinas, si se curan de antinuclearismo, y con preferencia por las que tienen costa marina, donde no falta agua de refrigeración.

Eso hoy implica asociarse. Si no es con Canadá, será con con China. O con Corea, en otro marco geopolítico. Hoy por hoy, es un país ocupado.

Cosa que se sabe poco en Argentina, somos exportadores de TODOS los componentes tubulares de superaleaciones con que se arma una CANDU. Y una CANDU está básicamente hecha de tubos y de caños. Podemos canjear inversiones por especies. De ingeniería nos arreglamos solos.

Obviamente, tenemos que terminar al proyecto CAREM de 32 MWe, pero más como demostrador tecnológico que como prototipo. Es una centralita sin bombas de circulación, con refrigeración totalmente pasiva. Va a ser difícil escalarlo a potencia comercial con cuatro módulos de 100 o 125 MWe por unidad. Se va a necesitar bastante reingeniería, especialmente del recipiente de vapor.

Pero los demostradores tecnológicos sirven para probar aciertos y errores, y saber cómo seguir. Y como dijo en este portal el Dr. Carlos Aráoz, dejar proyectos inconclusos, máxime de uno que viene progresando por milímetros desde 1984, da una imagen pésima del Programa Nuclear como proveedor o como socio.

Nada de esto es posible con el actual gobierno y sus cortesanos.

El otro cambio de las condiciones marco para asociarse con Canadá es, además, pagarle lo que realmente valen a nuestros ingenieros, físicos, químicos, termohidráulicos, de seguridad informática y control, y los de montaje. Hoy, pese a sus pergaminos y kilometraje real en obra, están bajo la línea de pobreza. Sus pares canadienses, en comparación, ganan fortunas. Y son pocos para el programa nuclear que se propone Canadá, o al menos CANDU Energy.

Fuera de estos cambios, toda oportunidad con Canadá sería irreal, o termina en desplume de nuestros recursos humanos. El problema es que una cosa es el interés de CANDU Energy y otro de las mineras canadienses, que quieren llevarse uranio argentino sin valor agregado, ni límites (hay sólo 30.000 toneladas). El negocio nuclear no es vender materia prima. Es vender tecnología

El resultado de vender tecnología es recuperar industria y empleo calificado y bien pago. El resultado de vender naturaleza cruda es devenir en una semicolonia más bien estúpida. El actual gobierno argentino va de cabeza por eso, y Canadá es LA potencia minera.

La vieja historia del elefante y la hormiga.

Daniel E. Arias

Milei avanzó en un acuerdo estratégico con Israel

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El presidente Javier Milei cerró ayer jueves su histórica segunda visita oficial a Israel con la firma, junto al primer ministro, Benjamin Netanyahu, de un ambicioso Memorándum en Defensa de la Libertad y la Democracia contra el Terrorismo y el Antisemitismo, que no sólo apunta a traducir en hechos concretos este alineamiento incondicional y sin precedente con el Estado judío, sino que va mucho más allá. Además, le puso el broche a su paso por el país con una nueva visita, esta vez de despedida, al Muro de los Lamentos, también acompañado por su amigo Netanyahu, algo que revolucionó la zona de la también llamado “kótel”, vaciada de fieles y turistas y blindada para la ocasión. Sólo había pasado algo parecido cuando vino, durante su primer mandato, el presidente estadounidense, Donald Trump.

Durante la ceremonia, también se anunció la puesta en marcha de un vuelo directo Buenos Aires-Tel Aviv.

Según el diario The Jerusalem Post, que se basó en una entrevista con el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, rabino y guía espiritual de Milei -que nunca quiso hablar con esta enviada especial, pese a los pedidos-, el Memorándum implica una cooperación sin precedente en contra del terrorismo, investigaciones en cibercrimen, establecer carriles aduaneros “fast-track, lanzamientos satelitales conjuntos y centros de tecnología hídrica en el río Paraná.

Estas medidas habrían sido diseñadas para profundizar los vínculos de seguridad y para estimular el crecimiento económico y la innovación en todo el Cono Sur. De ahí, que el Memorándum también haya sido bautizado como los “Acuerdos de Isaac”, como si se tratara de algo parecido a los “Acuerdos de Abraham” sellados por Israel y varios países árabes de la región del Golfo Pérsico, pero en el lejano sur del continente latinoamericano.

De hecho, Whanish también reveló al mismo diario que Paraguay y Ecuador ya habrían señalado su intención de unirse, con sus respectivos presidentes, Santiago Peña Daniel Noboa que asimismo declararon a Hamas una organización terrorista y que respaldaron públicamente el marco general. Wahanish dijo que se estaba hablando con varias otras democracias latinoamericanas y que esperaba que esta iniciativa garantizara de inmediato votos en favor de Israel en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y desbloqueara nuevos derechos de aterrizaje para la aerolínea estatal israelí El Al.

El embajador adelantó asimismo la intención de la Argentina de organizar una Conferencia Mundial por la Libertad en diciembre próximo en Buenos Aires para reunir a los jefes de Estado que podrían firmar los acuerdos, ocasión en la que, si es posible, sería también bienvenido el presidente Donald Trump como “testigo honorario”.

Milei, que se convirtió en el primer presidente argentino que interviene en la Knesset y recibió el llamado Premio Nobel Judío-, firmó el memorándum junto con Netanyahu en un acto que tuvo lugar en un salón de la planta baja del hotel King-David, hiper-blindado para la ocasión. Fueron colocados paneles de terciopelo negro para impedir que los huéspedes del lujoso hotel pudieran molestar, así como aparatos detectores de metales y armas como los que se usan en los aeropuertos para proteger a los dos líderes.

Oxígeno para Netanyahu

El ambicioso memorándum, que se firmó en el 615 día de la guerra comenzada tras el brutal ataque del grupo terrorista Hamas el 7 de octubre de 2023, fue el broche de oro de una visita que para Netanyahu fue un momentáneo bálsamo en medio de los cuestionamientos por esa falla de seguridad y por la dramática situación en Gaza. Milei fue calificado como uno de los pocos “verdaderos amigos” de Israel. Un presidente contracorriente que vino a decirle Israel que lo apoyaba en su lucha contra el terrorismo y el antisemitismo y a darle todo su respaldo cuando se encuentra cada vez más aislado diplomáticamente, acusado de crímenes de guerra y violación del derecho internacional humanitario en la franja de Gaza.

En la conferencia de prensa conjunta que brindaron, Milei, como había hecho en la víspera ratificó que en 2026 mudará la embajada argentina en Israel a Jerusalén: “Es la libertad contra el terror, lisa y llanamente, el bien contra el mal”, dijo. Actualmente sólo tres países tienen embajadas en Jerusalén: Estados Unidos, Guatemala y Paúa Nueva Guinea. Si bien Israel considera a Jerusalén, ciudad sagrada para judíos, cristianos y musulmanes, su capital única e indivisible, no es reconocida como tal por la ONU. La Asamblea General de la ONU, en una resolución de 2017, declaró nulo y sin valor el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y sostiene que debería ser una ciudad internacional administrada bajo su supervisión, tal como se establece en resoluciones anteriores.

Para Netanyahu, cuya coalición tiembla por disidencias internas por la cuestión de la exención del reclutamiento de los religiosos ultraortodoxos, significó un momento de “flores” y elogios mutuos en el marco de una situación siempre álgida y llena de tensión para Israel. Después de una alerta lanzada por Estados Unidos que evacuó ayer su embajada en Irak ante el creciente temor de un ataque de Teherán, Israel se declaró totalmente preparado para lo que significaría una escalada de consecuencias imprevisibles en un Medio Oriente ya en llamas. Por esto, la histórica visita de Milei -que se aprestaba a partir hacia Madrid, última escala de su gira-, si bien fue una bocanada de oxígeno, tuvo un despliegue mínimo en los medios israelíes.

Elisabetta Piqué

«La demografía es el destino»

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La caída de la natalidad puede expresarse en números: en 1950 las mujeres tenían 4,9 hijos, mientras que en 2023 la cifra bajó a 2,3 a nivel global. Corea de Sur pasó en el mismo período de 6 a 0,72 por mujer. Otra manera de reflejarlo es mencionar que en el vecino Japón se venden más pañales para adultos que para niños. Las tres razones principales para la rápida disminución de la tasa de fertilidad global que suelen citarse son: el empoderamiento de las mujeres (mayor acceso a la educación y mayor participación en el mercado laboral), menor mortalidad infantil (se procrea menos porque los niños sobreviven) y los costos crecientes de criar hijos. El mejor predictor de la caída de la natalidad sigue siendo el acceso de la mujer a la educación. Cuanto más estudios, menos hijos. Poco importa el lugar del mundo: Irán, Nigeria o Burkina Faso.

Argentina sigue el mismo rumbo: 1,8% de natalidad para 2023, achicándose en un 48% con respecto al año 2000. El acceso a la educación sexual y métodos de contracepción y aborto redujeron en particular los nacimientos no deseados entre mujeres adolescentes sin educación superior. Para que se mantenga el número de argentinos —de ser deseable—, las mujeres deberían tener al menos 2,1 hijos, lo que permite preservar “la tasa de reemplazo poblacional”.

Que lo normal sea que los niños sobrevivan al nacer es una gran noticia (en el siglo XVIII en Europa, entre el 15% y el 35% de los niños morían antes de cumplir un año). También es excelente que las mujeres accedan a la educación, elijan o no dedicarse a sus carreras y tener hijos cuando quieran o no tenerlos. Que esa mitad de la población goce de las mismas oportunidades que los varones es, desde un punto de vista de la libertad y la igualdad, un logro. Tampoco nos vamos a quejar de que los niños que nacen sean deseados. Lo que no podemos ignorar es que estos avances acarrean consecuencias menos deseables.

“No tengo ganas ni instinto maternal”

Consulto con amigas, compañeras de trabajo que eligieron no tener hijos y me lo confirman. Andreína, periodista venezolana, me lo dice sin rodeos: “Decidí no tener hijos porque quería enfocarme en mi carrera. Quería hacer cosas grandes, viajar, cubrir guerras”. “Me encantan los niños, pero iría en contra de mis sueños, sería como tener una bola de hierro encadenada al tobillo. No quería llevar un niño a la escuela a las 7 de la mañana. No tengo ese deseo maternal, nunca lo sentí, y de tenerlo mis estándares serían demasiado altos: hacer que vaya al mejor colegio, la mejor universidad…”. Algo no muy distinto me dijo su compañera de trabajo Marilyne, francesa: “No tengo ganas ni instinto maternal”. Y añadió convencida: “No quiero ser responsable de traer a alguien a este mundo”.

Consulto en Twitter. “Independencia. Y tal vez egoísmo: el tiempo y la plata son para mí”, me responde Elmo. “Nos casamos, grandes, primeros años afianzar las carreras y después ya fue tarde. 1 in vitro no salió, adopción no salió y listo”, resume Pedro. “Creer que no estaría bonito el mundo para cuando crecieran”, explica Dolores. “No repetir la violencia sufrida como hija”, justifica Isi. “Me considero no capacitada para criar un hijo, además de no tener un lugar seguro para brindarle. Esa fue mi decisión de por qué no quise tener hijos (Heidi)”; “Porque este mundo es demasiado hostil para los niños” ( g_yubari). Juana, a través del correo de este newsletter, me escribe: “Para mí la vida sería más difícil ‘con’, saber que ese ser muchos años depende de ti y siempre te va a preocupar, es demasiado, y la sola idea de hacerlo mal… Porque, para ser sinceros, no hay padres perfectos, aun intentándolo, yo me considero una persona muy imperfecta y no, no podría con eso”.

Demasiada responsabilidad, prioridad a los estudios y la carrera, concentrarse en uno mismo, el mundo es un lugar demasiado hostil: todas respuestas sensatas y atendibles. La cuestión es que quienes sí van a seguir teniendo hijos son quienes por falta de recursos y educación sexual o convicciones religiosas ignoran esos pruritos. Después de todo, ¿los chicos no llegan con un pan bajo el brazo? “Dios proveerá”. De hecho, en muchos lados, hacer un hijo es contar con dos brazos suplementarios que trabajen la tierra o ayuden en el negocio familiar. En contra del argumento económico como obstáculo a la hora de engendrar: son los países más desarrollados los que tienen menos hijos y viceversa. A escala ciudad, es lo mismo: en los barrios de Recoleta en Buenos Aires o el Distrito XVI de París los viejos están sobrerrepresentados y se ven pocos chicos, mientras que a pocos kilómetros la Villa 31 y el Distrito XX abundan niños despreocupados jugando a la pelota en la calle.

El futuro

Esta dualidad y sus consecuencias son el inicio de la película distópica (con vocación a convertirse en un documental de anticipación) Idiocracy , de 2006. Ya sé que la cité hace poco, pero su clarividencia es brutal. El film de Mike Judge empieza con un montaje que compara dos parejas con estilos de vida y niveles intelectuales opuestos para ilustrar la premisa central de la historia. Por un lado, está la pareja de Trevor y Carol, personas con un alto coeficiente intelectual que planifican cuidadosamente cuándo tener hijos. Sin embargo, su exceso de precaución y espera por las condiciones “perfectas” para procrear hace que, finalmente, no tengan descendencia: Trevor muere de un infarto mientras intenta inseminar a Carol con óvulos congelados, y ella queda sola, sin hijos. En contraste, la otra pareja —Clevon y Trish— es presentada como pobre, poco inteligente, alcohólica y sin ninguna planificación familiar. Pero ellos sí tienen hijos, muchos, incluso fuera del matrimonio, y su árbol genealógico crece rápidamente, mostrando cómo la población menos preparada se reproduce mucho más que la inteligente y con estudios. El resultado es que, a medida que las generaciones pasan, la inteligencia promedio de la humanidad disminuye porque quienes menos planifican y menos recursos tienen son quienes más proliferan, mientras que los privilegiados se extinguen por su exceso de previsión.

También es cierto que cuanto más religiosas, las comunidades suelen tener más más hijos. Es válido para católicos, musulmanes y judíos. Europa experimenta un empuje demográfico musulmán con mezquitas llenas e iglesias vacías. En Israel, los ortodoxos crecen mucho más que el resto de la población. Los progres de Estados Unidos terminarán por darse cuenta de que los republicanos tienen muchos más hijos que ellos, lo que tendrá consecuencias electorales. En cuanto al envejecimiento poblacional, es fácil ver cómo se instala una gerontocracia, donde las prioridades políticas pasan a estar en consonancia con la edad de los votantes.

El mundo desarrollado envejece sin dejar una descendencia autóctona que asegure el relevo poblacional. La tasa de fertilidad promedio en los países de la OCDE es de aproximadamente 1,5 hijos por mujer en 2022, mientras que la tasa en África es de 4,7 por mujer. Otra manera de exponer la situación: el africano promedio tiene 19 años. En Italia, la edad promedio es 48,7 años, en Japón 49. Repito, no abogo por salvar a la humanidad, ni digo que unos merecen más que otros reproducirse en función de su coeficiente intelectual, riqueza o diplomas, sino simplemente que esto prefigura lo que vendrá. Tampoco veo una solución en que los Elon Musk de este mundo le den un nombre y apellido (y un gran cheque) a cada polvo fortuito con la chica de turno ni en el regreso de la familia tradicional, como pregonan algunos conservadores en busca de “tradwives”. Del mismo modo, desconfío de la distopía progresista de El cuento de la criada. En realidad, cuando las clases pudientes han querido intervenir la demografía de los “indeseables” —la eugenesia—, han esterilizado a pobres e indígenas, y no lo contrario, mientras que la vasectomía es una práctica que distingue hoy al “varón deconstruido” de clase media para arriba.

“La demografía es el destino”, reza una cita por lo general atribuida al filósofo positivista francés Auguste Comte. Lo cierto es que estamos no sólo conduciendo nuestras vidas en aspectos que antes no podíamos controlar, lo que es una conquista para la humanidad, en particular para las mujeres. También significa que estamos moldeando con estas decisiones el futuro, que quedará en manos de quienes hoy no pueden, no saben o no quieren supeditar su reproducción a tener buenas condiciones para los hijos. No estoy seguro de que esté habiendo demasiada conciencia de esta inevitable transformación. De todos modos, no hay que ser pesimista: es probable que en un par de años la inteligencia artificial haya tomado definitivamente el poder y decida por la humanidad, que podrá dedicarse definitivamente y sin culpa a escrolear y sacarse selfies desde la cornisa de su extinción.

Alejo Schapire

La privatización de las represas del Comahue, en marcha

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La negociación final entre Nación y las gobernaciones de Neuquén y Río Negro para allanar el proceso de reprivatización de las cinco represas del Comahue, ubicadas en los ríos Limay y Neuquén, finalmente se destrabó con un acuerdo político que, entre otros puntos, permitirá que las dos provincias cobren un canon del 1% por el uso del agua (cada una).

La información fue asegurada por fuentes privadas y cercanas al sector público ligadas al proceso de venta del paquete accionario del complejo Chocón-Arroyito, Alicurá, Piedra del Águila y Planicie Banderita, centrales encargadas de producir el 25% de la energía hidroeléctrica de Argentina. Se espera que Nación publique los pliegos licitatorios en los próximos días.

El lanzamiento de la licitación estaba prevista para fines de abril, pero se dilató en la búsqueda de que los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck y el Ministerio de Economía -que encabeza Luis ‘Toto’ Caputo- pudieran encontrar una posición común que evite que las provincias impugnen políticamente el proceso de reprivatización. Lo que resta ahora es que el gobierno salve aspectos administrativos finlaes para hacer pública la licitación.

Antecedentes

Amparadas en el Artículo 124 de la Constitución que fue incorporado en la reforma de 1994, que transfirió a las provincias la propiedad de sus recursos naturales, Neuquén y Río Negro reclamaban una participación en el paquete accionario de las represas. La falta de un acuerdo sobre el rol que debían ocupar al vencerse los contratos de concesiones de las empresas que operan las centrales, llevó a sucesivas prórrogas durante los últimos dos años.

En el medio de esta puja, las dos provincias aprobaron leyes propias que regulan el uso del agua de los ríos para generación eléctrica y establecen el cobro de un canon hídrico. En el caso de Neuquén, se determinó un valor de US$ 0,0050 por metro cúbico utilizado. Río Negro, en cambio, dictó en su ley que los concesionarios deberán retribuirle un 5% del monto facturado en sus ventas al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Ninguna de las dos normas fue reglamentada.

Por su parte, la postura de Nación hasta entonces fue la de sostener que el monto de regalías era suficiente para considerar que las provincias recibían una retribución por el uso del agua, aunque luego les dio la posibilidad de aplicar un esquema por medio del cual podrán cobrar en ‘especie’ las regalías hidroeléctricas, fijadas en un 12% de la venta de la energía.

Las concesiones de las represas vencieron en 2023.

Nuevo modelo

En agosto del año pasado, el presidente Javier Milei le puso la firma al Decreto 718/2024 que echó por tierra cualquier participación accionaria de las provincias y ordenó a la Secretaría de Energía llamar a concurso público para la venta del paquete accionario. Además, estableció la transferencia de las acciones correspondientes a las empresas estatales Energía Argentina (Enarsa) y Nucleoléctrica Argentina (Nasa), en consonancia con la transformación de las empresas del Estado dispuesta en la Ley Bases.

La decisión de Nación reconocía a las dos provincias a cobrar un 12% de regalías, pero las dejaba afuera de los activos de las empresas, algo que tiene correlato inmediato con el modelo de libre mercado que promulga el gobierno y con la reforma del Estado que implicó su retiro de varias empresas, entre ellas algunas energéticas como las represas.

Precio diferencial

Otro de los aspectos salientes de la nueva licitación tuvo que ver con el establecimiento de un precio diferencial para la energía, un dato que fue revelado en abril pasado. La decisión de Economía finalmente fue la de establecer como condición a las empresas que se adjudiquen las represas estarán obligadas a vender durante los primeros dos años, un 95% de la energía producida para abastecer la demanda prioritaria o residencial. La licitación contempla, a su vez, que esa energía tendrá un precio diferencial que estará fijado por la Secretaría de Energía y que oscilaría entre los US$ 15 y 20 por megawatt hora (MWh), es decir, por debajo de la mitad del costo monómico que cotiza cerca de los 68 dólares.

En cambio, el 5% restante podrá comercializarse a precio libre en el Mercado a Término (MAT), recién a partir del último cuatrimestre del año. El pliego prevé que el porcentaje que los nuevos concesionarios puedan contractualizar libremente en el MAT aumentará en el tiempo: la cuota de ‘libre comercialización’ podría ampliarse un 10% adicional cada 12 o 24 meses.

La razón por la que la gestión de Milei decidió avanzar en este modelo tiene que ver con evitar una disparada en los precio de la energía eléctrica que se plasme luego en las facturas de luz que reciben los hogares o que el Estado nacional deba desembolsar una masa más alta de subsidios energéticos.

Laura Hevia

La desregulación aérea despierta resistencias. Y Eurnekian le frena a Sturzenegger una parte clave

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La desregulación de la industria aerocomercial de Federico Sturzenegger, que incluye reforma laboral, liberación de rutas de cabotaje a empresas internacionales, despidos de trabajadores y el distanciamiento del Estado en funciones de control, generó advertencias de sindicatos y entidades de la Aviación Civil y encontró un escollo en Eduardo Eurnekian.

“La desregulación no trajo ni una nueva inversión de la industria, pero sí deteriora la seguridad operacional por falta de fiscalización y control del Estado; se están generando las condiciones para que se pueda producir un accidente aéreo”, dijo Marcelo Belelli, secretario Gremial de ATE-Ezeiza.

El también coordinador de ATE en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) recordó que el organismo está intervenido por la administración de Javier Milei, ya tuvo tres directores distintos y su actual responsable es Oscar Villabona.

Días atrás entidades representativas de la aviación civil del país -que incluye desde aeródromos hasta taxis aéreos o fumigadores- cuestionaron públicamente el rumbo de las políticas para el sector.

Puntualmente advirtieron sobre los cambios de reglamentos técnicos internacionales, expresaron preocupación por «la seguridad operativa, al introducir cambios sin planes claros de mitigación» y reclamaron la continuidad de la ANAC.

Los cielos abiertos de Javier Milei

Mediante los decretos firmados por Sturzenegger se reconfiguró la actividad de la aeronavegación civil en Argentina: pasó de un sistema de protección de los vuelos de cabotaje para la industria radicada, como la mayoría de los países, incluidos China, Estados Unidos y el bloque de la Unión Europea, a entregar este mercado al ingreso de aviones de matrícula extranjera.

Fuentes del sector, que incluso están de acuerdo con la mitad de las desregulaciones de Sturzenegger, señalan que, además de Eunekian, el otro gran ganador del diseño jurídico aperturista de los cielos abiertos es la empresa LATAM, cuyos accionistas principales son Banco de ChileJP MorganDelta Air Lines y Qatar Airways.

Los operadores consultados consideran que se trata de una suerte de «puente aéreo» para que la empresa retorne al país, elija los destinos que le convengan y brinde los servicios sin obligación de matricular aviones en Argentina ni contratar tripulaciones locales.

Eduardo Eurnekian, dueño de los aeropuertos

El único que lo pudo frenar a Sturzenegger fue Eurnekian, quien se opuso a la creación de la Agencia Federal de Aeronavegación Civil (AFAC). Esta nueva agencia pretendía incluir entes estatales como el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), que controla y supervisa los servicios que se prestan en los 57 aeropuertos operativos del país y cuyo titular es Hernán Arzuaga y la ANAC, que regula, fiscaliza y controla la operación de la aviación civil.

Sturzenegger encontró un límite fáctico, Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina, que tiene la concesión de 35 aeropuertos del país. Ezeiza y Aeroparque son la cabeza de un negocio que condiciona toda la actividad aerocomercial de Argentina.

“El proyecto de fusión lo trabó Eurnekian que no quiere que se unifique el ORSNA”, dijo una fuente del sector y explicó que el empresario prefiere mantener la relación directa con su organismo fiscalizador, a que se sume la opinión de otros intereses empresariales en una agencia más abarcativa.

Consutaldos, voceros de Aeropuertos Argentina indicaron que no opinan sobre decisiones de política aerocomercial que tome el Gobierno .

“Faltan cambios en el tema aéreo, pero los maneja Transporte”, explicó una fuente cercana a Sturzenegger. Las voces de la Secretaría de Transporte fueron taxativas: “No hay ningún proyecto de fusión de organismos aéreos a la vista”.

Eurnekian ya demostró su poder en el tema aeroportuario cuando pidió el cierre del aeropuerto de El Palomar o cuando, en plena pandemia, logró la renovación de la concesión hasta 2038 en la gestión de Alberto Fernández.

A principio de año, el empresario importador Javier Alvarado y el periodista e influencer digital Augusto Grinner, ambos defensores del gobierno libertario, denunciaron en redes sociales el monopolio que ejerce Aeropuertos 2000 a través de AACargas en la administración de los depósitos fiscales de Ezeiza, por donde ingresan todas las cargas aéreas.

Políticas públicas e intereses privados

Sturzenegger, a caballo de las facultades delegadas que le otorgó el Congreso nacional hasta el 8 de julio, realizó la desregulación casi total del sector. Es la profundización de los cielos abiertos del macrismo y una adaptación de las políticas de la década del noventa, cuando se privatizó Aerolíneas Argentinas y se concesionaron las terminales aeroportuarias.

Ahora, según fuentes sindicales, el subsecretario de Transporte aerocomercial, Hernán Gómez quiere desmantelar el Centro de Instrucción, Perfeccionamiento y Experimentación (CIPE) que pertenece a la ANAC y dejar la capacitación al sector privado, en el que ya hay una gran oferta de escuelas, como el Instituto Latinoamericano de Aviación Civil (ILAC).

“Quieren desarmar el rol de capacitación del Estado, en el que, por ejemplo, se forman los controladores de tránsito aéreo y dejar todo en manos de los institutos privados y el ILAC, ligado al subsecretario”, explicó la fuente.

Federico Sturzenegger, a golpe de decreto

El decreto 338/25 eliminó el requisito de nacionalidad argentina para cargos directivos en sociedades de transporte aéreo, permite operar rutas sin aprobación previa del Ejecutivo y autoriza que todas las compañías aéreas puedan hacer vuelos de cabotaje. También eliminó la garantía de tripulación y asistencia argentina en las aeronaves.

El decreto 378/2025 cambió las condiciones laborales de pilotos y tripulaciones, por caso disminuyó en seis horas semanales el tiempo de descanso, pasó de ocho a diez el máximo posible de horas de vuelo por día y eliminó los 45 días de vacaciones posibles que tenían los pilotos y les otorgó 15 días consecutivos.

La resolución 86/2025 rompió el monopolio de la empresa Intercargo y habilitó que otras empresas ofrezcan servicios de rampa a las compañías aéreas en los aeropuertos argentinos.

Plan de lucha gremial

En este contexto desregulatorio, hay un plan de lucha de los trabajadores del sector. La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) anunció un paro total para este martes 10 de junio entre las 18 y las 2 de la madrugada del día siguiente.

Los trabajadores de ATE de ANAC hicieron, en tanto, una jornada de protesta en todos los aeropuertos y buscan resistir los más de 700 despidos que el gobierno pretende concretar en este organismo.

Francisco Aristi

«Estamos dejando ir gratis a los jóvenes investigadores»

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En un gesto poco habitual, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) publicó una declaración con fuertes críticas a la situación del sistema científico y tecnológico argentino. En el documento, se advierte sobre el desfinanciamiento sostenido, la paralización de programas estratégicos, la caída del poder adquisitivo de investigadores y becarios, y la falta de una política clara en ciencia y tecnología por parte del gobierno nacional.

“No es la primera vez que el sistema científico argentino sufre un gran desfinanciamiento”,dijo la matemática Alicia Dickenstein, presidenta de la Academia. Sin embargo, señala que la situación actual es particularmente grave: “Tuvimos un período relativamente largo de crecimiento y logros, que es imperdonable destruir”.

La declaración institucional apunta a la paralización de la Agencia I+D+i, la falta de una agenda nacional en ciencia y tecnología, el congelamiento de ingresos a la carrera del CONICET y el creciente desfinanciamiento de las universidades públicas.

El impacto más visible, y preocupante es la emigración creciente de investigadores jóvenes. «Estamos muy preocupados porque esta falta de financiamiento de las ciencias está produciendo consecuencias irreversibles», remarcó Dickenstein. Muchos de estos jóvenes científicos se encuentran hoy cerca de la línea de pobreza y ven en la emigración como la única posibilidad de desarrollo profesional.

Para graficar la magnitud del problema, Dickenstein recurrió a una comparación que ya había utilizado hace unos días el vicepresidente de la institución, Galo Soler Illia. “Imagínense que dejamos ir del país, y de manera gratuita, a futbolistas de primera línea que terminan en países que después compiten con nosotros en el Mundial. ¿Los dejaríamos ir gratis? No. Eso mismo está pasando con nuestros científicos”.

La analogía busca evidenciar el contraste en términos de percepción y valor social. La inversión en ciencia se pierde cuando no hay condiciones mínimas para retener a quienes podrían liderar desarrollos estratégicos para el país y en los que el Estado invirtió para su formación: “Estamos dejando ir a los jóvenes científicos por falta de apoyo”, se lamenta Dickenstein.

Las preocupaciones de la Academia no están aisladas. La semana pasada, bajo la consigna “Nadie se salva solo”, investigadores del CONICET se movilizaron en Buenos Aires y otras ciudades del país para denunciar el vaciamiento del sistema científico. La manifestación, inspirada en El Eternauta, tuvo su epicentro en el Polo Científico Tecnológico de Palermo.

Durante la jornada, se alertó sobre la desintegración de equipos de investigación, la pérdida de más de 1500 puestos de trabajo en el CONICET y la falta de interlocutores políticos para construir una agenda estratégica. Los manifestantes denunciaron un “cientificidio” y el desmantelamiento sistemático de grupos de investigación en todos los ámbitos.

El futuro de las universidades

Uno de los focos de preocupación más urgentes es el estado de las universidades públicas. “Es muy grave el desfinanciamiento a las universidades y va a traer pésimas consecuencias”, subrayó Dickenstein.

El problema tiene múltiples aristas porque las universidades nacionales cumplen un rol fundamental en la generación y transmisión de conocimiento pero “la calidad académica se ve comprometida porque los docentes más formados emigran o son captados por universidades privadas con mejores condiciones”, dijo la presidenta de la ANCEFN.

Parte de la carta publicada por la ANCEFN.

El documento de la Academia concluye con una reflexión sobre el contexto global: “El ajuste que se está llevando a cabo en el sector de CTI (Ciencia, Tecnología e Innovación) deja a la Argentina aún más débil en el contexto actual de alta competitividad por el conocimiento a nivel mundial”.

Pese al contexto adverso, Dickenstein mantiene una perspectiva que combina realismo con esperanza. La directora de la ANCEFN reconoce que el escenario es complejo pero no claudica en su compromiso con la divulgación y la defensa del sector científico.

“En lo personal, me sigue motivando mi pasión por la matemática y por todo lo científico”, afirmó. “El panorama está muy triste en la Argentina, muchas veces con mala intención y muchas otras por falta de información”, agregó.

Para la investigadora, una de las claves está en ampliar el diálogo social: “Queremos llegar (con este reclamo) a toda la gente a la que le falta información, porque creemos que es lo mejor para nuestro país”, concluyó.

Matías Ortale