¿Volverán los autocines? Un video los anuncia

Cuando termine la cuarentena -tal vez mejor dicho, cuando se vaya flexibilizando- por la pandemia del Coronavirus, hay muchas actividades que tardarán en reanudarse. El ejemplo más clásico son los espectáculos públicos, que reúnen a muchedumbres en espacios cerrados.
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Cuando se conocieron los primeros casos de Covid-19, los cines en la Argentina fueron obligados -en primer lugar- a dejar una butaca vacía de distancia entre cada espectador. Después fueron cerrados por completo. Y no hay fecha cierta para esa reapertura.
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En esta escenario, la empresa argentina Cinergia Producciones anunció que ya está planeando el regreso del cine en forma de autocine. Este antiguo formato, que tiene casi 90 años de historia, se ofrecerá como una manera de volver a ver cine en pantalla gigante, pero respetando las reglas de distanciamiento social que seguirán por un tiempo más.
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Los autocines nacieron en Estados Unidos en 1933 y tuvieron su momento de gloria en los años ’50 y ‘60. Su decadencia coincidió con la masificación de la televisión color y el video hogareño.
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Los autocines de Cinergia Producciones utilizan pantallas inflables de 16×10 metros. Permiten la presencia de hasta 400 autos por función. También tienen una pantalla más chica: 10×7 metros, para 150 autos.
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Las proyecciones se realizan con sistemas que combinan leds con lásers. Y el audio se emite a través de una señal de radio FM, para que cada uno la sintonice y ecualice a su gusto, en el interior del vehículo.
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El “Informe sobre el Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República”, de Bialet Massé

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(Esta nota debió haberse publicado ayer, Día del Trabajador. Pero AgendAR es un portal de noticias, y así como la pandemia desplazó a las tradicionales movilizaciones del Primero de Mayo, una nota sobre un medicamento que muestra algo de eficacia contra el coronavirus, que pocas horas después fue aprobado por la Food & Drugs de los EE.UU., tomó precedencia. No importa. Este informe ya ha esperado 116 años para que los argentinos lo aprecien en todo su significado). El reporte fue terminado hace algo más de un siglo, pero más allá de los círculos de especialistas nunca tuvo demasiada difusión. En 1904, Juan Bialet Massé, un polifacético médico catalán (además fue abogado, ingeniero agrónomo y empresario) recibió el encargo de realizar un estudio sobre el estado de los trabajadores y la producción en la Argentina. La idea de realizar un Informe sobre el Estado de las Clases Obreras se gestó en la misma entraña del segundo gobierno de Roca, a través del entonces ministro del Interior, Joaquín V. González. ¿Llama la atención la repentina preocupación social de la Generación del ‘80? No del todo. El descubrimiento del conflicto social, las reivindicaciones obreras y el proceso de incorporación del aporte inmigrante ya eran temas centrales en ese momento. Seguramente por eso, los grupos dirigentes dieron lugar a la idea de construir una nueva percepción sobre los trabajadores y las condiciones del trabajo en todo el país. De alguna forma, se trataba de reunir información para intentar comprender los alcances del desafío al modelo de país imperante. Los objetivos quedaron explícitos en el propio informe: «Conocer las condiciones en que se verifica el trabajo en el interior de la República; los resultados prácticos y experimentales de las diversas jornadas adoptadas, así como los higiénicos, morales y económicos de ellos y el descanso dominical en los ramos de la industria; la importancia y forma de las retribuciones y salarios y sus relaciones con la alimentación y alojamiento.» Bialet Massé dirigió su mirada hacia las bases mismas de la expansión economía argentina, tan florecida entonces de embarques de granos como de miseria. Y al cabo, logró una verdadera radiografía social del país. “Bialet, para confeccionar su informe, recorre la campaña argentina. En todas sus direcciones. Lo hace en trenes de carga, en sulky, a pie, a caballo, en barco. Visita talleres, recorre estancias y penetra en tolderías indias. Inspecciona obrajes. Baja a galerías y socavones mineros. En su largo peregrinaje por mundos apartados, completa su recorrido sin tregua. Como un cirujano en la búsqueda de una solución, presenta las llagas del problema en toda su desnudez”, señala Raúl Altamira Gigena, profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Córdoba. Se trata de unas 1.500 páginas organizadas en tres volúmenes. En los dos primeros, examina la situación del trabajador en las diversas provincias y territorios nacionales. Los títulos de cada capítulo indican especificidad: “El obrero criollo”; “El trabajador indígena”; “La inmigración extranjera”; “El trabajo agrícola”; “Los cereales (Los potenciales de la agricultura argentina)”; “El Azúcar (su explotación en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy)”, “La Rioja (minería)”; “Córdoba (El riego, la fuerza hidroeléctrica, la cantera)”; “Entre Ríos (La colonización)”. El tomo II incluyó los informes referidos a la provincia de Santa Fe. Y el tercer volumen amplió los dos primeros, a pedido del propio Joaquín V. González. Allí se concentraron estadísticas, estudios comparativos, exámenes de suelo, climas, producciones y las características de cada población. El Informe Bialet Massé describe y anuncia el mundo urbano que estallaría en la Semana Trágica y la vida semifeudal de los obrajes rurales, que adelantaba la huelga de peones de Santa Cruz, en los años ‘20 y que concluiría con cientos de trabajadores fusilados. Pero para entonces, la investigación ya estaba “bien cajoneada”. Es que el Informe de Bialet Massé es un trabajo de brutal honestidad intelectual. A punto tal, que sus conclusiones pusieron en tela de juicio a quienes ordenaron hacerlo, a la clase dirigente argentina y en definitiva- al sentido mismo de sus políticas. “No se ocultan las llagas ocultándolas o velándolas a la vista del cirujano por un pudor malentendido: es preciso, por el contrario, presentarlas en toda su desnudez, en su verdad, manifestando sus antecedentes con toda sinceridad, para aplicarles el remedio más conveniente”, sostenía Bialet en 1904. Quizás por esto mismo, su destino obligado fue el olvido. Algo nuevo llamado “derecho del trabajo” Bialet Massé era médico y en su estudio remarcó las consecuencias de la fatiga en el organismo, al mismo tiempo que el movimiento obrero daba su pelea por el acortamiento de la jornada laboral. En materia de trabajo de menores, Bialet se volvió decididamente contra el Código Civil para preconizar la incapacidad legal de los menores para obligarse ampliamente -como era costumbre- en materia de trabajo. En igual sentido, se expidió por una reglamentación del peso en las bolsas en los movimientos de estiba, por considerarla como una actividad nociva y peligrosa. Pero también sentó su criterio respecto de una modalidad de vivienda obrera muy habitual por entonces en las grandes ciudades: el conventillo. “Se trata de una ratonera que se arma contra el pudor y la virtud del pueblo, un dogal a su progreso y redención”. Bialet Massé llegó incluso a apelar para que las viviendas sean la principal obra pública de gobiernos progresistas, incluso “con el arma de la expropiación y el lote”, se animó a proponer. Decididamente, el suyo no era el discurso políticamente correcto para su época. Sin embargo, el informe no es sólo un descriptivo de las condiciones sociales, de desempeño laboral, de la agremiación obrera o de la situación de los indígenas. Además, se dedica a estudiar a cada uno de los sectores industriales y sus posibilidades de desarrollo. Observa y prescribe puntualmente la realización de obras públicas y, en cada caso, concluye proponiendo hasta el articulado de la ley pertinente. “Es un diagnóstico con críticas, pero también con propuestas de soluciones”, sostiene Altamira Gigena en su trabajo dedicado a Bialet por su condición de precursor del Derecho del Trabajo en nuestro país. Es que -precisamente- ese viaje a las profundidades de la vida cotidiana nacional, se convirtió en uno de los cimientos doctrinarios de nuestro derecho laboral. Allí quedaron plasmadas ideas para reglamentar el contrato de servicio, el descanso semanal, los accidentes de trabajo y el rol de la mujer en el campo laboral (Ver “Mujeres argentinas”). En el mundo de la zafra Un párrafo referido a la realidad tucumana, pinta como pocos la necesidad de una legislación del trabajo para regular las prácticas laborales del obraje zafrero. “Mucho temo que pasada la cosecha, que ofrece tan pingües utilidades, pase también el deseo de remediar, o mejor, el convencimiento de la necesidad de hacerlo; pero en el pecado irá la penitencia. Junto al cereal está el obraje, y la huelga que amenaza a Tucumán no hay poder público que pueda evitarla. O viene la ley reglamentando la jornada, los descansos y estableciendo el arbitraje, o los patrones organizan el trabajo racionalmente y hacen conocer por todos los medios de publicidad esa organización y las garantías que ofrecen, o los obreros no irán. Y entonces aprenderán por los registros de caja”. Bialet Massé fue un hombre especial. ¿O acaso fueron varios reunidos bajo un mismo nombre y apellido? Fue primero médico, educador y escritor, luego abogado, también fue el empresario impulsor del uso de las cales nacionales en los proyectos hidráulicos de Córdoba. Más tarde fue ingeniero agrónomo. Y también el fundador del derecho laboral argentino. Pero por sobre todos “ellos”, sobrevoló siempre un hombre sensible que supo ver el entramado íntimo de una Argentina “exitosa” fundada sobre la miseria del conjunto. ¿Qué informaría Bialet hoy si recorriera otra vez aquellos mismos caminos? ¿Qué nueva rebeldía jurídica propondría? Más aún, ¿qué haríamos hoy si un Bialet imaginario radiografiara por segunda vez a la Argentina del siglo XXI? ¿Remitiríamos otra vez al olvido sus conclusiones durante los próximos cien años? Mil disculpas. Quizás sean preguntas incómodas para una tarde de sábado.
Juan Bialet Massé
La biblioteca del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, reúne los tres tomos de la primera edición de 1904. Se puede descargarlos entrando en la página de la biblioteca cliqueando aquí.

Cuarentena focalizada: empiezan a reactivarse industrias en las provincias

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La paralización industrial por el aislamiento obligatorio empieza a mostrar señales de salida con la reactivación de plantas en distintas provincias. Ante una situación que no deja de ser crítica, diversos sectores preparan protocolos para retomar la actividad, y al mismo tiempo hacen pedidos al gobierno para obtener oxígeno en los próximos meses y negocian con gremios acuerdos salariales.
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Las grandes farmacéuticas presionan en todo el mundo para acelerar la aprobación de vacunas contra el coronavirus

Las crisis no pueden servir como excusa para relajar los criterios científicos que rigen las investigaciones y el desarrollo de ensayos clínicos, alertan expertos de bioética en una publicación de la revista Science. .
Esas voces se suman a las de varias instituciones de bioética por todo el mundo que advierten de que la urgencia provocada por la pandemia de coronavirus pone en peligro la seguridad de las vacunas y fármacos en desarrollo. .
El consenso extendido es que la epidemia no es motivo para saltarse los procesos establecidos para el desarrollo de ensayos clínicos y los científicos señalan dónde se encuentran los principales riesgos. Por su parte, las farmacéuticas y biotecnológicas piden flexibilizar la regulación para acelerar la llegada de una vacuna o tratamiento efectivo al mercado.
. La biotecnológica estadounidense Moderna, la primera en empezar ensayos en humanos, se saltó las pruebas en animales. Algunas voces señalan los riesgos derivados de este tipo de prácticas gracias a lecciones aprendidas de brotes anteriores.
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La propia UNESCO ha recordado que la investigación científica es un deber durante el brote ético, pero insta a los Comités de Ética y a las autoridades sanitarias a que «apliquen las normas con más rigor para autorizar la investigación de acuerdo con los principios de justicia, equidad y solidaridad».
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«Todas las crisis presentan situaciones excepcionales en cuanto a los desafíos que plantean a la salud y el bienestar. Pero la idea de que las crisis implican que puede hacerse una excepción a los desafíos de evaluar los efectos de los medicamentos y las vacunas es un error», aseguran Alex John London, de la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos), y Jonathan Kimmelman, de la Universidad McGill (Canadá), autores del estudio.
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«En lugar de generar permiso para llevar a cabo investigaciones de baja calidad, la urgencia de las pandemias aumenta la responsabilidad de los principales actores de investigación de coordinar sus actividades para mantener las normas necesarias para avanzar en esta misión», afirman.
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Los expertos aseguran que «muchos de los primeros estudios sobre esta pandemia han sido mal diseñados, no están bien justificados o se han comunicado de manera sesgada».
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Los expertos ofrecen recomendaciones a las instituciones que quieran participar de ensayos clínicos porque aseguran que «el diluvio de estudios amenaza con duplicar los esfuerzos, concentrar los recursos en estrategias que han recibido una atención mediática desmesurada y aumentar las posibilidades de generar resultados positivos falsos por pura casualidad».
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En esa línea, London y Kimmelman recomiendan priorizar las investigaciones que prueben múltiples tratamientos de forma paralela, evitar los ensayos que no incluyan grupos de control y buscar la colaboración entre centros para realizar ensayos con una muestra considerable.
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London está especializado en las cuestiones éticas y de política que rodean el desarrollo y el despliegue de nuevas tecnologías en la medicina, según detalla la Universidad Carnegie Mellon. Además, formó parte del comité de la Academia Nacional de Medicina encargado de examinar la rigurosidad científica y ética de los ensayos clínicos que se pusieron en marcha en respuesta al brote de ébola de 2014-2015 en África occidental.
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Una de las conclusiones de ese informe es que los ensayos clínicos deben iniciarse en las primeras etapas de un brote. London dice que algunos de los estudios sobre el Ébola empezaron demasiado tarde y su diseño no carecía de rigor científico —como la falta de aleatorización y la existencia de un grupo de control — que hicieron que sus conclusiones fueran menos fiables.
Los peligros de acelerar la aprobación de un tratamiento solo porque esté basado en fármacos ya aprobados contra otras enfermedades
«Las primeras informaciones sobre la hidroxicloroquina se han basado en pequeños estudios, algunos de los cuales tienen deficiencias metodológicas», asegura London. «Son oportunidades perdidas. Antes de fomentar el uso generalizado de una droga, necesitamos mejores evidencias de que merece la pena».
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Shibo Jiang, investigador especializado en el desarrollo de vacunas antivirales, describe en Nature los riesgos de que la urgencia impulse la aprobación de fármacos ya autorizados para otros tratamientos.
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«Más de 100 tratamientos contra el COVID-19 están listados en el registro público de ensayos clínicos de China. La mayoría de ellos involucran un fármaco que ya ha sido aprobado para otra enfermedad. Eso significa que no actúan específicamente contra los coronavirus humanos y no han sido probados en modelos animales de COVID-19, a pesar de que eso sería normalmente requerido por los reguladores chinos«, explica.
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London también advierte de los riesgos que supone acelerar la aprobación de fármacos ya aprobados para otras enfermedades. «Los ensayos realizados para obtener la aprobación del tratamiento para otras enfermedades a menudo no consideran las combinaciones con otros medicamentos. Es necesario evaluar el potencial de toxicidad sinérgica antes de que esos  medicamentos entren en los protocolos de tratamiento contra el COVID-19″, explica.
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Shibo Jiang recuerda a su vez la importancia de pensar en el largo plazo. «También debe considerarse otro factor: la posibilidad de que los coronavirus emergentes y reemergentes causen futuros brotes», advierte el científico. «El virus que está detrás de COVID-19 bien podría mutar de manera que las vacunas y los antivirales anteriormente eficaces no servirían para nada. Por lo tanto, cualquier agencia reguladora que esté considerando formas de acelerar los tratamientos en las pruebas también debería sopesar la probabilidad de que estos medicamentos funcionen más allá de este coronavirus en particular», concluye.
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Las compañías piden acelerar la aprobación de vacunas y saltarse algunas de las fases requeridas en los ensayos, incluso abogando por las pruebas con personas que se infecten voluntariamente. A Moderna, la primera biotecnológica en probar su vacuna en humanos, se le ha permitido alterar el orden de los ensayos y ha comenzado a probar su candidato vacunal en humanos sin antes haber hecho las pruebas en animales, según explica en The New Republic.
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La razón era que los ratones que se suelen utilizar no parecen verse afectados por el virus, por lo que se tendrían que criar ratones que si son susceptibles, lo que lleva más tiempo.
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En cualquier caso, Jeffrey Khan, director del Instituto de Bioética del John Hopkins explica que, aunque no es lo usual, alterar el orden de los ensayos no está prohibido en circunstancias extremas. Sin embargo, asegura que, por razones de seguridad, eficacia y ética, normalmente es mejor probar en animales antes que en humanos.
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«Hay que tener una buena razón para decir: ‘Tenemos que ir directamente a los humanos'», explica a The New Republic.
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Otras biotecnológicas con candidatos vacunales también están pidiendo flexibilizar los procesos para acelerar la llegada de la vacuna al mercado.
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«Hay algunas razones para pensar que esto es algo que no deberíamos hacer», declara al The News Republic Nicholas Evans, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Massachusetts Lowell.
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El ensayo de Moderna no solo se está saltando un paso de seguridad significativo, asegura, sino que también se está saltando el importante paso de conocer, a través del ensayo con animales, si la vacuna será útil. «Así que esto es algo muy importante», asegura.
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Shibo Jiang, también expresa sus preocupaciones en torno a no realizar a pruebas en animales y revela el tipo de información que puede perderse si no se hacen.
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«El trabajo con el virus del SARS muestra que se observaron respuestas inmunológicas preocupantes en hurones y monos, pero no en ratones. Además, algunos fragmentos de proteínas virales pueden provocar respuestas inmunológicas más potentes o menos arriesgadas que otras, y tiene sentido aprender esto en estudios con animales antes de probarlos en personas», asegura.
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El científico asegura que seguir todos los protocolos que establece la regulación implica tener que esperar meses e incluso años para tener tan solo un modelo, pero asegura que «es un tiempo bien empleado».
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El Consejo Nuffield sobre Bioética señala que los ensayos clínicos que han sido acelerados contra el COVID-19 en Estados Unidos despiertan dudas sobre si sus criterios éticos han sido relajados.
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«Además de plantear problemas de seguridad, el hecho de omitir los ensayos con animales podría tener repercusiones comerciales, ya que los ensayos con humanos se llevarían a cabo sin una buena comprensión de la probabilidad de que la droga sea eficaz», añade.
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Otro debate que se ha planteado con la crisis de la pandemia es la posibilidad de exponer un grupo de voluntarios al patógeno para ver si la vacuna les ha protegido. Es una estrategia que se sigue con enfermedades que tienen terapias aprobadas, como la malaria. Si la vacuna no funciona, el paciente es «rescatado» con el tratamiento habitual.
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El Consejo Nuffield sobre Bioética asegura que esto no se puede hacer para el COVID-19 puesto que no hay tratamientos oficiales y específicos.
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Sin embargo, Nir Eyal, el director del Center for Population-Level Bioethics at Rutgers University in New Brunswick asegura en Nature que este tipo de ensayos se pueden realizar seleccionando solo a grupos de menos riesgo, como pacientes jóvenes sin enfermedades previas.
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La idea de este tipo de ensayos es saltarse la fase III de los estudios clíncos, que requiere que miles o decenas de miles de personas reciban la vacuna o el placebo para ver los resultados.
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En cualquier caso, todos están de acuerdo en que, de fallar, las consecuencias serían terribles. «El peor resultado para la industria médica sería una vacuna que no funcionara o, lo que es peor, que fuera dañina o que tuviera efectos secundarios«, escribe para The Guardian Julian Savulescu, bioeticista director del Centro Uehiro para la Ética Práctica en la Universidad de Oxford.
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Carpas sanitarias en las cárceles de Bahía Blanca y Saavedra, prov. de Bs. Aires, para evitar excarcelaciones

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Las autoridades judiciales analizan instalar carpas sanitarias en las cárceles de Bahía Blanca y Saavedra, para atender eventuales casos de coronavirus leves u otras patologías. La iniciativa es impulsada por magistrados locales, que buscan coordinar acciones con los responsables de las unidades penales N° 4 (Bahía Blanca) y 19 (Saavedra). El proyecto pretende que estos espacios puedan contener a unos 60 pacientes en Villa Floresta y alrededor de 90 en Saavedra. Dos de los principales problemas para avanzar con este plan tienen que ver con el lugar disponible así como de recursos económicos. No obstante, los funcionarios judiciales intentarán que se concreten estas carpas de primera atención, teniendo en cuenta que las áreas de Sanidad de los penales son reducidas y no darían abasto para contener un brote. Los penales cordobeses de Bouwer, Río Cuarto y San Francisco ya dispusieron este tipo de instalaciones, que apuntan a restringir la necesidad de otorgar beneficios excarcelatorios por razones sanitarias.

Imágenes argentinas. Una piscina en Ezeiza, 70 años atrás

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El Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini (un gran proyecto, un gran ministro) tenía pocos años de construido. Esta foto, encontrada en las redes sociales, nos parece la demostración de una magnífica idea: refrescarse mientras se espera el vuelo de uno. Era alrededor de 1950…

Protocolo de Higiene y Salud en el Trabajo de la provincia de Buenos Aires

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El Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires dictó la Resolución 135/2020 que establece un Protocolo de Higiene y Salud en el Trabajo en el marco de la EMERGENCIA PANDEMIA COVID-19. Es de cumplimiento obligatorio para el empleador, sus socios, representantes e integrantes de los órganos en caso de tratarse de sociedades de cualquier tipo, trabajadoras/es y todas aquellas personas ajenas al establecimiento que ingresen al mismo. Según explicó la titular de Trabajo, Mara Ruiz Malec, cuando se verifique que las condiciones de trabajo “no se ajusten a la normativa, en especial respecto de las indicaciones de distanciamiento interpersonal, del lavado de manos con agua y jabón en forma frecuente, de la provisión y utilización del alcohol en gel para las manos cuando se manipulen cosas a causa del trabajo, de la ventilación del lugar y la desinfección de los objetos y herramientas de uso frecuente, o incumpliera las previsiones dispuestas, la conducta será considerada como infracción muy grave” y se podría incurrir en la suspensión de tareas. “Las medidas que así se dispongan no afectarán de forma alguna el derecho de los trabajadores al cobro íntegro y regular de las remuneraciones, como tampoco a ningún otro derecho o garantía que los proteja y que se deriven de la relación de trabajo”, subrayó la ministra. CEPBA, la Confederación Económica de la provincia de Buenos Aires, ha puesto a disposición el Manual, que compartimos con nuestros lectores. Para acceder al Protocolo, cliquear aquí.

Remdesivir: un antiviral algo efectivo. Vacunas: falta bastante tiempo

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Hablemos de remdesivir, porque parece la primera cosa con alguna efectividad real contra el Covid-19. Tal vez no sea la última. Quizás estamos “en un momento Fauci”, como en 1987, cuando el infectólogo Anthony Fauci, jefe del National Institute for Allergy and Infectious Diseases (NIAID) de los EEUU, hizo oficial que el AZT frenaba bastante la replicación del virus HIV, causante del sida. Desde entonces, transcurrió mucha química y como 6 presidentes, el sida pasó de condena de muerte a ser otra enfermedad crónica manejable y Fauci sigue en su puesto. El NIAID forma parte del National Institute of Health (NIH), el equivalente de un ministerio de salud pública en un país que prácticamente carece de ella. Por prestigio, Fauci es el único alto funcionario del gobierno de Donald Trump capaz de llevarle públicamente la contra y sobrevivir. Con esta fúnebre novedad del virus SARS-CoV-2 lo desmintió ante cámara varias veces. Por ende, el mundo entero paró la oreja ayer cuando Fauci anunció que el remdesivir acelera un poco la recuperación de los enfermos de Covid-19 que necesitan de hospitalización. Se espera que la FDA, el organismo de licenciamiento farmacológico de los EEUU oficialice la noticia. Fauci fue mucho más cauteloso que en 1987, cuando presentó el AZT, cuyos efectos eran más taxativos. Con el remdesivir, Fauci dijo que este antiviral es más bien un “proof of concept”, una demostración conceptual de cómo entrarle al virus atacando una de sus enzimas, la “polimerasa ARN-dependiente del ARN” (no es una mala traducción, juro que se llama así). Ese engendro lingüístico es una maquinita química que le sirve al virus para ir uniendo nucleótidos cuando copia su cadena de genes, en su negocio de hacer miles de réplicas de sí mismo. ¿Da para sacar el champagne? Mejor dejarlo que se siga enfriando. En el primer ensayo clínico a doble ciego hecho en EEUU, que empezó con sólo 13 pacientes pero al que se sumaron los de 68 hospitales yanquis y 21 europeos y asiáticos, el remdesivir acortó el tiempo de recuperación de 15 a 11 días. Este “trial” gigantesco de un millar de pacientes lo inició y dirigió el Dr. André Khalil, de la Universidad de Nebraska, quien por su actuación anterior con virus zoonóticos emergentes (Ebola, SARS, MERS) tiene acceso directo a un bloque de 10 grandes hospitales estadounidenses llamado “UNMC Biocontainment Unit”. El bloque está preparado para gestionar incendios pandémicos inesperados, como el actual. Con un testeo multicéntrico masivo, el del remdesivir es un efecto clínico claro, medible estadísticamente, indiscutible pero modesto. Nadie puede decir a ciencia cierta que el remdesivir haya salvado a nadie, pero lo puede sospechar. También ilustra para qué lado volarán los tiros ahora: seguramente se lo testeará contra otros antivirales, pero también en combinación con ellos. Si sirve como modelo histórico de lo que podría suceder, el AZT viene de 1964. Se desarrolló inicialmente para combatir cánceres disparados por retrovirus en aves, y luego en el sarcoma de Harvey o el de Friend, también mediados por virus. Pero en 1985 mostró una eficacia clínica contundente contra el HIV y en 1987 se lo licenció como monoterapia. Inmediatamente tuvo que acompañárselo de otros anti-retrovirales para preservarlo, porque el virus de cada paciente se volvía resistente a gran velocidad cuando el AZT era empleado en solitario. Esto provocaba casos iniciales de retroceso de la enfermedad, pero ningún alargamiento de la esperanza de vida. Desde 1995 cualquier terapia estándar contra el sida usa no menos de 5 moléculas dirigidas contra 5 procesos mediados por 4 enzimas virales del HIV. De la monoterapia se pasó a los cócteles. Si bien no hay modo de extirpar los genes virales del ADN del infectado, lo que se logra es que éste no contagie la enfermedad y logre alcanzar su expectativa normal de vida. El costo de los cócteles, por supuesto, es ruinoso para casi cualquier individuo, y sólo se vuelve accesible cuando de las compras y el suministro se encarga el estado. Como sucedió con el AZT, el remdesivir también se desarrolló y testeó en humanos contra otro blanco, el virus del Ebola, durante el brutal brote de 2014 y 2015 en África Occidental. Antes había funcionado bien en modelos animales (monos rhesus, mayormente) con dos respiratorias regionales muy letales pero menos infectivas, ambas a coronavirus, el SARS y el MERS. Aunque el remdesivir formalmente no terminó su testeo en fase III y no está licenciado por la FDA, eso está por cambiar muy rápido, y las acciones de Gilead están subiendo como un misil antiaéreo. La historia sirve como recordatorio de que ante las virosis emergentes, las farmacológicas prefieren usar primero su arsenal viejo: podrá haber sido inefectivo contra el virus tal, podría ser mejor contra el virus cual, pero lo fundamental es que ya se conocen los efectos adversos. Por lo demás, en la lucha contra virus a ARN se usan “nucleótidos truchos”: en eso el AZT y el remdesivir se parecen. Al copiarse a sí mismo, el virus echa mano de los nucleótidos “legítimos” que encuentra dentro de la célula para ir armando una cadena lineal, un polímero que codifica la información para construir nuevos virus. La molécula de AZT o la de remdesivir sustituyen a dos nucleótidos verdaderos, y logran que el copiado de la cadena se interrumpa ahí. Es un truco efectivo, pero los virus a ARN mutan rápido y logran evadir este tipo de trampas dirigidos contra una única enzima de copiado. Lo que sirve es acorralar al virus, atacar tres o cuatro enzimas de copiado con varias moléculas, pero en el caso del SARS-CoV-2 tenemos sólo un arma inicial. Hasta ayer, no teníamos nada. El Dr. Pedro Politi, un oncólogo y farmacólogo relevante,  me viene diciendo desde fines de febrero que el remdesivir iba a ser lo primero efectivo, aunque no necesariamente lo más efectivo. Habiendo hecho parte de su carrera en el National Cancer Institute de Bethesda, Maryland, lee regularmente lo que está “in the pipeline”, es decir atravesando ensayos clínicos de fase monitoreados por la FDA. Es información pública, pero no todo el mundo médico la lee. Sí lo hacen los fondos de inversión. ¿Cuáles son los efectos colaterales de este antiviral? “Los imaginables serían anemia y leucopenia (disminución de glóbulos blancos) –dice Politi-  Puede haber daño renal, porque el remdesivir es un nucleótido con fosfato que usa el mismo sistema de excreción de otros ácidos orgánicos, como la aspirina: a través de los túbulos renales. Y puede haber otras toxicidades… es temprano para saber. “¿Un ‘tip’?- se pregunta Politi- El remdesivir se parece químicamente al tenofovir, que se usa contra el HIV. ¿Una evaluación? 11 versus 15 días… Es cierto, mejor irse a casa. “¿Eso es todo? No –sigue Politi- Desde el punto de vista de la salud pública, son 4 días ganados para que haya camas de intensiva para los pacientes agudos cardíacos. Estos fueron olvidados, como acaban de denunciar en el New England Journal of Medicine un grupo de 6 cardiólogos del hospital universitario de Turín, Italia. De modo que el remdesivir ayuda. Pero no es ‘la bala mágica’. No es un ‘home run’”. ¿Y CÓMO VENIMOS DE VACUNAS? Modelos del “antígeno Spike” con que el virus SARS-CoV-2 se pega a las proteínas ACE-2 de superficie de los tejidos respiratorios, renales, intestinales y cerebrales. Instituto Paul Ehrlich. Reina un exitismo infundado con el tema vacunas. Un ensayo británico a doble ciego liderado por la Universidad de Oxford acaba de inyectar al primer paciente de un grupo de 1100 voluntarios sanos adultos, la mitad de los cuales recibirá un placebo sin saberlo. Luego se comparará la performance clínica de las dos cohortes, con la esperanza de que quienes recibieron realmente la vacuna estén más blindados ante el SARS CoV-2. Podría haber resultados preliminares en agosto. Pero de aquí a que haya una vacuna licenciada y lista para uso masivo en un año, o un año y medio, como se dice, es irreal. Lo que vale para la de Oxford vale para otras de las más de 100 formulas que compiten por llegar primero al licenciamiento, que de suyo es un hito difícil. Pero si se le suma el doble cuello de botella que significan la producción masiva y la logística, empieza a entenderse por qué el tiempo promedio de desarrollo de una vacuna supera los 10 años y 8 meses. La excepción reciente fue la vacuna contra el Ebola, que desde su formulación hasta su despliegue tomó 5 años. Lo que aceleró todo con el Ebola fue su llegada masiva a las ciudades-puerto atlánticas de África Subsahariana en 2015: desde allí, el salto inminente a Europa, Asia y las Américas era cantado. Eso abrió muchos bolsillos normalmente cerrados. En promedio, de todas las fórmulas de vacuna consideradas para todas las enfermedades, según la revista británica New Scientist, sólo el 6% llega a pruebas de fase I, II y III, y las que cruzan estas tres barreras aún tienen una chance de licenciamiento y despliegue del 33,4%, asunto en el que pesa mucho el apoyo financiero. Puede decirse que todo esto era verdad antes de la pandemia, y que ahora la presión por salir de la cuarentena obligará al mundillo del licenciamiento farmacológico a mover las tabas como jamás antes. El asunto es cuántos recaudos de seguridad pueden perderse en los estudios de fase. En el caso de la vacuna de Oxford, Matt Hancock, el Ministro de Salud del gobierno de Boris Johnson, dijo que el estado británico pondrá la plata que haga falta para llegar a su producción masiva, o la de la fórmula del Imperial College de Londres. Y estamos hablando de proyectos que recién inician una fase 1. Bill Gates, en plan filántropo desde hace tiempo, dice que apoyará simultáneamente 7 vacunas, una estrategia que (asegura Gates) le hará perder plata pero ganar tiempo. Por supuesto, nadie cree que Gates sepa siquiera cómo perder plata. El asunto es que tirarle eso mismo, plata, al virus SARS CoV-2 tal vez no alcance para matarlo. Los virus corona que más conocemos son los 4 del resfrío, y no dejan mayor huella antigénica. Quien se resfrió y se curó no tiene anticuerpos suficientemente durables como para no resfriarse de nuevo, y con la misma especie, 3 meses después. La reinfección parece norma con los únicos 4 corona que tenemos bien estudiados. ¿Y si el SARS CoV-2 se pareciera a esos parientes? Hay demasiado de este bicho nuevo que ignoramos. Como virus a ARN hasta el momento ha sido relativamente estable en su genoma, pese a haberse desparramado por todos los continentes menos la Antártida. Pero lo característico de los virus a ARN, que carecen de sistemas de corrección de error en el copiado genómico, es la mutación constante. Eso es lo que hace que cada año debamos cambiar de vacuna antigripal. De un año a otro, el genoma del virus viral prevalente ha cambiado y la vacuna que servía antes ahora protege menos, y la actualizada da una cobertura parcial, porque en el curso de la temporada fría el virus sigue mutando. Estamos resignados a ello. Por ahora, tiene vigencia la observación de Mark Woolhouse, epidemiólogo de la Universidad de Edinburgo, citada por New Scientist: “No me parece que haya que glorificar con la palabra ‘estrategia’ eso de esperar una vacuna. No es una estrategia: es una esperanza”. La salida de cuarentena del mundo está sucediendo a la brava, sin “balas mágicas” antivirales y sin vacunas efectivas y seguras. A todo eso le falta demasiada cocina. Habrá que arreglarse un tiempo como los coreanos o los chinos: testeo intensivo con mejores tecnologías que las de hoy, rastreo de contactos toda vez que alguien da positivo para poner en cuarentena a los posibles infectados, y nuevos cierres de la economía, pero geográficamente acotados a los sitios de reinfección. Durante unos años, no habrá tiempo para aburrirse.

Daniel E. Arias

La AFIP inicia acciones contra 950 titulares de cuentas en el exterior no declaradas

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La AFIP dispuso levantar la feria fiscal para avanzar en la investigación de los titulares de las 950 cuentas no declaradas de argentinos, aportadas por la OCDE.

La medida implica que se iniciará el proceso de fiscalización sobre quienes tengan u$s 1 millón o más y que podrían totalizar en conjunto más de u$s 2.600 millones, hasta ahora en paraísos fiscales. Esta decision involucra, en principio, a 950 titulares. “Los procedimientos de fiscalización que se realizan en función de la información proporcionada por la OCDE resultan de trascendencia institucional y comprometen el interés fiscal en el marco del actual contexto de emergencia”, indica la Resolución General 4703 publicada en el Boletín Oficial. Esto significa que la AFIP mantendrá la feria pero excluirá esta investigación en particular por su relevancia, y ya está avanzando en la notificación de todos quienes figuren como titulares. Hay un dato adicional: hay miles de cuentas más que fueron alertadas por la OCDE con montos inferiores al millón de dólares que ingresarán en una segunda etapa de análisis. Con el avance de las negociaciones entre los países para intercambio de información sensible vía la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el club de los paìses ricos, que cobran sus impuestos), se creó el CRS (Common Reporting Standard), una estructura para la confección de reportes estándar a nivel mundial. Este estándar estaba soportado por una plataforma para compartir archivos que contienen información financiera de extranjeros en cada país en un “hub” ubicado en Panamá. El CTS (Common Transmission System) permitía que cada país presente información de cuentas bancarias e información financiera, identificando a sus dueños u operadores (personas físicas y jurídicas) de los no residentes. Así lo hicieron para Argentina por el período fiscal de 2016 y 2017. El objetivo debía ser cruzarlos con la base del blanqueo de capitales. Lo que hasta ahora no se profundizó es por qué esa información -recibida en 2017- recién dos años después comienza a ser procesada, luego de una maniobra que apuntó a evitar que esos datos fueran desencriptados a favor del fisco. Esos registros que llegaron en diciembre de 2017 a la Unidad de Fiscalidad Internacional que, en ese momento con cinco personas en su equipo, recibió los datos desde la OCDE. Ellos fueron el nexo con el organismo recaudador local respecto a contribuyentes que no tributan en Argentina. Pero en el camino, hubo un intento de bloquear el avance y de eliminar ciertos registros para que nadie pudiera “ver” los “nombres” que contiene ese listado. Fuentes cercanas a las actuales autoridades de la AFIP señalan la necesidad de investigar cuáles fueron los pasos que podrían configurar un delito y por los cuales Alberto Abad y Leandro Cuccioli, los ex titulares de la AFIP durante el gobierno de Mauricio Macri, aparecen como los máximos responsables en el ocultamiento de esos datos. Los nombres invisibles A fines de 2017, con Abad al frente, la AFIP había terminado de desarrollar el software eMIAI (Electrónico Módulo de Intercambio Automático de Información, según sus siglas). Es el sistema que permitía –con los datos proporcionados por otros organismos fiscales y centralizados por la OCDE- acceder a la identificación de los contribuyentes detectados en diversos países, en un procedimiento que se denomina “cuitificación”. Los datos llegaban solamente con los nombres de personas físicas y jurídicas a los que se debía ubicar en la base local, un trámite que no siempre era sencillo y culminaba siendo manual. Pero el problema fue que a fines de 2017, para “bajar” esa información con fuertes parámetros de seguridad se requería dar un “acknowledgement” dentro de los tres días. Ese paso no podía darse porque se adeudaba un pago de cerca de u$s 50 mil en concepto de membresía y soporte a la OCDE, imprescindible para avanzar en el “acuse de recibo” por la información. Finalmente, en enero de 2018 comenzó a abrirse el archivo en formato .XML para lo que se denomina internamente “apropiación” y comenzar a cruzar los datos de quienes no habían declarado los bienes en el exterior, una tarea considerada urgente. Hubo discusiones técnicas entre Fiscalidad Internacional, Auditoria y Sistemas, donde se trazó un esquema complejo para garantizar la seguridad de los datos, y se implementó un plan de auditoría muy fuerte sobre el sistema. Pero el 5 de enero de 2018 y en pleno ajuste del software eMIAI, el área de Sistemas –con Sandra Rouget a cargo- por orden del subdirector de Auditoría Néstor Sosa (que había quedado a cargo de Sistemas luego de que hubiese filtraciones del blanqueo) decidió borrar el “usuario” que había procesado todos los datos, y dejar solo resguardados los archivos sin procesar (es decir los que no tenían identificación positiva). Dos días antes, Abad, Sosa y el subdirector general de Fiscalización Marcelo Costa –de quien dependía Fiscalidad Internacional- convocaron al personal del área con la orden de que trajeran impreso un reporte con los listados de nombres procesados hasta el momento por el sistema, una instrucción inusual. Abad lo recibió en mano. A mediados de enero de 2018, se reconstruyó el usuario dado de baja pero el software había sido modificado por orden de Auditoría, aduciendo normas de seguridad; ya no era posible visualizar los “nombres” en el sistema, sino que corrían sin que ningún agente accediera a ellos. Desde entonces, no se conoce otra acción tomada por la AFIP respecto a los reportes de la OCDE, tampoco luego de que un mes después desembarcara Cuccioli en reemplazo de Abad.

Día del Trabajador, en medio de la cuarentena

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(Un primero de mayo muy extraño. Acercamos vistazos a lo que está sucediendo en diversas partes del mundo, junto a algunas inquietudes, relevantes, del historiador francés de las relaciones sindicales Stéphane Sirot). En el mundo de 2020, confinado debido a la pandemia de covid-19, el 1 de mayo, sin sus tradicionales marchas, será muy distinto de los tradicionales. Pero los sindicatos aprovecharán esta fecha para hacer hincapié en el papel crucial de los trabajadores en primera línea durante la crisis sanitaria. «Este Día del Trabajador, acontecimiento colectivo por excelencia, será «inédito en la historia sindical», señala el historiador francés Stéphane Sirot, especialista en movimientos sociales.»Es como un 1 de mayo en tiempos de guerra. Pero es la primera vez que la situación sanitaria entra en juego». En momentos en que la mitad de la humanidad está confinada y en que el nuevo coronavirus ha matado a más de 200.000 personas, las manifestaciones están prohibidas, pero los sindicatos imaginan otras formas de movilización.»Aunque estemos confinados, manifestémonos todos el 1 de mayo con pancartas, banderas o invadiendo las redes sociales, y demos a este día una verdadera fuerza colectiva», escribieron varios sindicatos en Francia, donde se suelen celebrar grandes marchas en esta fecha. Buscan homenajear en particular a los «olvidados» e «invisibles» de nuestras sociedades, que siguen trabajando, a menudo poniendo en riesgo su propia vida, como el personal sanitario, los empleados de los supermercados o los recolectores de basura. En Italia, uno de los países europeos más afectados por la pandemia, con más de 25.000 muertos, el gran concierto que tradicionalmente organizan el 1 de mayo en Roma las principales centrales sindicales se celebrará este año sin público. Sin embargo, se ha invitado a varios artistas a presentarse en el Auditorium, la principal escena musical de la capital, para un espectáculo bautizado «Trabajo seguro: construyendo el futuro», que se transmitirá en directo por el canal público Rai 3. Los sindicatos del Reino Unido cancelaron también los eventos planeados pero señalaron que «era más importante que nunca marcar la contribución que hacen los trabajadores» en estos tiempos de crisis. Han instado a la gente a publicar un «vídeo corto en los medios sociales agradeciendo a un trabajador que ha hecho la diferencia». En Grecia, un país con una fuerte tradición sindical, no hay planes oficiales, y el mayor sindicato griego, la Confederación de Trabajadores del Sector Privado (GSEE), dijo que «respeta las instrucciones relativas a la prohibición de reuniones de más de diez personas». Sin embargo, ante el espectro de una nueva recesión tras diez años de crisis, no está descartado que los sindicatos comunistas organicen un mitin simbólico frente al Parlamento de Atenas. En Cuba, la Central de Trabajadores (CTC, única), llamó a celebrar el 1 de mayo desde las casas y alentó iniciativas en las redes sociales.»La conmemoración de esta fecha tendrá en esta ocasión como escenario nuestros hogares, hoy convertidos junto a la familia en trinchera decisiva en la crucial batalla frente a la pandemia que nos  azota, la que exige de todos cada vez mayor disciplina social, responsabilidad individual y colectiva»,dijo su secretario general, Ulises Guilarte, a la prensa local. Según Guilarte, se están promoviendo otras iniciativas, como postear las fotos en Internet de las casas cubanas engalanadas por la efemérides o de carteles que han sido diseñado para conmemorarla fecha este año. «Día de Mayo: Más fuertes juntos, pero cada uno por su cuenta». Esta es la consigna en Dinamarca,donde el Día de los Trabajadores será exclusivamente virtual, liderado por la mayor organizaciónsindical FH, que reúne todas las iniciativas en Facebook. Las celebraciones se llevarán también a cabo en internet en Suecia y Noruega, donde el lema de este año será «seguridad para la salud y el trabajo». En Uruguay, la mayor central obrera, PIT-CNT, solicitó al presidente Luis Lacalle Pou que les permitiera realizar una emisión nacional de radio y televisión para difundir un mensaje que sustituya al tradicional acto masivo del 1 de mayo con el objetivo de que «la voz de los trabajadores alcance la mayor difusión posible». Lacalle Pou rechazó esa posibilidad, argumentando que la política gubernamental sobre el uso de este recurso «sólo contempla necesidades de carácter nacional que involucran a las instituciones gubernamentales». La central sindical, que primero había decidido realizar cuatro «pequeños actos», resolvió finalmente conmemorar la fecha a través de caravanas de vehículos en los 19 departamentos del país. Éstas mantendrán «todos los criterios de cuidados de seguridad y salud de todos los participantes manifestantes y del pueblo en general», indicó en un comunicado. En Indonesia, los sindicatos tienen la intención de mantener las manifestaciones del 1 de mayo en Yakarta, que suelen congregar a decenas de miles de personas, a pesar de la prohibición de la policía. En China, donde el coronavirus apareció en diciembre, la situación no sólo ha vuelto casi a la normalidad, sino que el gobierno ha extendido dos días más el tradicional feriado del 1 de mayo con la esperanza de impulsar el comercio y el turismo. Más allá del símbolo del primero de mayo, la verdadera cuestión, según el historiador Stéphane Sirot, es cómo se desarrollará la acción sindical en los próximos meses, ante una «fractura social» que promete generalizarse en la mayoría de los países. «La acción de los sindicatos va a ser más difícil. Las concentraciones masivas, que son una de sus herramientas esenciales, seguirán estando prohibidas incluso cuando los países pongan fin a sus estrictos confinamientos». «El activismo sindical se basa en marchas, reuniones, manifestaciones, contactos», pero en una época de distanciamiento social, eso va a ser complicado», añadió Sirot.