94 directivos de la CNEA advierten de la parálisis de proyectos, los bajos salarios y la falta de diálogo

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A un año y dos meses del súper celebrado “Plan Nuclear Argentino” que, en palabras del presidente Javier Milei, iba a atraer inversiones descomunales en el sector de parte de inversores privados, los directivos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) le enviaron una carta al titular del organismo, Martín Porro, y al Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, en la que denuncian que “es inviable el desarrollo de proyectos” por el deterioro salarial, la falta de comunicación y diálogo desde la gestión y la parálisis de proyectos estratégicos.

Con una carta a las autoridades libertarias del sector, unos 94 jefes de área señalaron que en los últimos meses “hemos recibido, de manera creciente y sostenida, el malestar del conjunto del personal de CNEA”.

Ese malestar ha encontrado expresión formal en una nota suscripta a la fecha por 94 jefas y jefes de sectores de distintos niveles jerárquicos, Gerencias de Área y regionales de la institución, “cuya adhesión generalizada refleja una situación que ya no admite demoras“, señalan.

Salarios deteriorados en la CNEA

Entre las demandas están el derrumbe salarial, la caída de proyectos como el reactor nuclear RA-10 y CAREM y la ausencia de diálogo con la gestión libertaria.

Los reclamos por presupuesto y por salarios ya son una constante en el organismo de ciencia y tecnología, pero hasta ahora no había existido un posicionamiento claro de los directivos de las gerencias y subgerencias.

Al igual que sucedió la semana pasada con los titulares de las Agencias de Extensión del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y meses atrás con las autoridades de institutos del CONICET, ahora es el turno de otro organismo científico.

Los referentes del sector nuclear, tal como lo hicieron en los organismos mencionados, manifestaron “profunda preocupación” por la situación actual de la Institución.

Federico Ramos Nápoli, Secretario de Asuntos Nucleares de Milei.

A un año del celebrado “Plan Nuclear Argentino” de Milei, no hay inversiones pero si despidos

Lo más sorprendente es que el documento se da a algo más de un año del mega súper anuncio libertario del “Plan Nuclear Argentino”, anunciado con bombos y platillos por el propio Milei y su asesor, Demián Reidel, y que tendría fondos estratosféricos para el sector (desde el sector privado).

Bueno, a 14 meses del mega mega mega anuncio, no hay ni fondos públicos ni privados pero si reclamos salariales, áreas desfinanciadas, proyectos de investigación paralizados, proyectos tecnológicos estratégicos cómo el reactor CAREM y el RA10 sin fondos, y hasta una cúpula desplazada por casos de corrupción como es el caso del propio Reidel.

Sin diálogo con las áreas de la CNEA

En la carta, señalan que “las autoridades de CNEA han roto, por primera vez, la tradición institucional de presentarse en cada uno de los Centros Atómicos al inicio de su gestión para exponer, públicamente, sus planes de trabajo, expectativas y propuestas de solución a los graves problemas que aquejan a la Casa”.

El documento señala que “resulta preocupante e inexplicable la falta de diálogo y comunicación con las líneas jerárquicas y cuadros técnicos, que impide su participación y opinión en la toma de decisiones que afectan áreas de su incumbencia. Asimismo, han desoído sistemáticamente las solicitudes de reunión entre los representantes gremiales y las máximas autoridades de la Casa”.

Deterioro Salarial

El personal de planta de la Comisión Nacional de Energía Atómica ha disminuido, en algo más de dos años, en 300 agentes, y los referentes del sector denuncian que “no se ha producido ninguna acción destinada a detener una sangría lenta pero claramente direccionada”.

Para los directivos la situación es “insostenible” debido, además, al deterioro salarial. “Los salarios han alcanzado niveles incompatibles con el sostenimiento de las funciones que la Institución debe cumplir”, señalan y que “constatamos cotidianamente la imposibilidad de sostener el funcionamiento de los grupos de trabajo bajo estas condiciones, lo que torna inviable el desarrollo de cualquier proyecto o Plan Nuclear: una realidad que no puede ser desconocida por las máximas autoridades del Organismo”.

Reclamo por salarios y presupuesto

Entre las situaciones que más preocupan está la decisión de renovar trimestralmente los contratos de los cientos de agentes que se desempeñan bajo esa modalidad.

Por eso, en el documento piden “encaminar gestiones urgentes tendientes a recomponer el salario de los agentes de CNEA, y garantizar la disponibilidad de recursos para el funcionamiento y continuidad de los proyectos; recomponer los canales de comunicación institucionales para elaborar, establecer y transmitir, en conjunto con los cuadros técnicos y profesionales, los objetivos estratégicos del Organismo de mediano y largo plazo; y garantizar la estabilidad laboral y velar por el bienestar y las condiciones de trabajo indispensables para planificación y el desarrollo de actividades científico-tecnológicas y de producción.

Dos universidades de Brasil y Argentina se proponen producir chips

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En algún momento de nuestra historia contemporánea, una nueva matriz productiva desplazará necesariamente del escenario global a la pulsión de incertidumbre y de desesperanza que inoculan los ingenieros del caos a nuestra atribulada humanidad.

Bienestar económico. Trabajos bien remunerados de alta calificación. Calidad de vida. Los pueblos que pretendan integrarse beneficiosamente a la ventana de bienestar que abren los nuevos paradigmas de producción y distribución de bienes y servicios están obligados a comprender los valores estratégicos que se ponen en juego para poder obrar en consecuencia.

Por ejemplo, deberán conocer la importancia decisiva de ese ladrillito de arena procesada llamado semiconductores y popularmente conocidos como “chips”: unos minúsculos gigantes del tamaño de un grano de arroz, que contienen miles de millones de elementos biestables (transistores) conectados entre sí, aprovechando la semiconductibilidad del silicio refinado de la arena, propiedad clave para la conducción eléctrica de las señales que transforman al diminuto chip en el elemento primordial de la transformación.

Pensar cualquier modelo de desarrollo productivo que no asegure una provisión segura y conveniente de estos ladrillitos de arena es construir un gigante de pies de barro. Los chips son el alma de los servidores que hacen funcionar a Internet; también de las computadoras y les teléfonos “inteligentes” que usamos cotidianamente. Las actividades industriales no podrían seguir funcionando hoy sin la utilización de este recurso. Ni hablar de los nuevos artificios bélicos que muestran la cara más terrible de los avances tecnológicos en las guerras que hoy asolan nuestro planeta. Ni de los desarrollos de inteligencia artificial que mueven recursos económicos y energéticos de tal magnitud, que asusta pensar las intenciones de aquellos que los promocionan e impulsan.

Parecería que la posibilidad de alcanzar un desarrollo productivo que provea de bienestar económico, genere trabajos bien remunerados de alta calificación y posibilite una razonable calidad de vida a los habitantes de este querido continente suramericano, depende en buena medida de implementar una política regional que contribuya a la producción segura y el uso conveniente de semiconductores.

En la medida que los intereses del conjunto prevalezcan sobre las ventajas coyunturales, la alianza entre Argentina y Brasil en el tema de semiconductores puede aprovechar integralmente las ventajas comparativas que cada país puede aportar al proyecto común.

Brasil viene realizando un enorme esfuerzo para el desarrollo y producción de chips de tecnología conveniente para las necesidades de la región.

Argentina posee condiciones ventajosas para diseñar y producir programación específica para esos chips, y en conjunto producir semiconductores que brinden soluciones a la medida de las más diversas necesidades y demandas de la región, evitando el adocenamiento que conllevan las soluciones generales, considerando las características diferenciadas de cada usuario y respetando la cultura de gestión de cada entorno.

En este contexto, el acuerdo de cooperación e intercambio tecnológico alcanzado entre la Universidad Nacional de Avellaneda y la Ponticia Universidade Catolica do Rio Grande do Sul para considerar el desarrollo y la producción de semiconductores se constituye un hecho alentador, que justifica el entusiasmo que expresan sus promotores.

El Ing. Jorge Calzoni, rector de la Universidad de Avellaneda ha manifestado al respecto que “la asombrosa capacidad de manejo de información y consecuente gestión que se genera a través de la utilización de la tecnología de semiconductores transforma su uso en un hecho cultural de enorme impacto en la vida de los pueblos.

Esa circunstancia no puede resultar ajena al rol que creo deben asumir las universidades como organizaciones comprometidas con la construcción de un camino posible y la esperanza de un futuro mejor.
Este es el espíritu que anima el acuerdo de nuestra universidad con la Ponticia Universidade Catolica do Rio Grande do Sul”.

Por su parte el ing. Adao Villaverde, impulsor del acuerdo en Brasil opina que “Brasil y Argentina desempeñan un papel fundamental en Latinoamérica. Además de su peso económico, social y cultural, cuentan con importantes centros de investigación en el campo de los semiconductores, así como con empresas que operan en toda la cadena de valor, desde el diseño y la fabricación hasta el encapsulado y, por supuesto, la comercialización”. Y concluye afirmando que “el acuerdo UNDAV – TECNOPUC/PUCRS es estratégico para la región”.

Tanto en Argentina como en Brasil se han organizado encuentros vinculados con este acuerdo. En Argentina durante el mes de abril y organizado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda y la Asociación Civil Infoworkers, se realiza el 2º Encuentro de Tecnologías Convenientes para la soberanía latinoamericana, orientado específicamente a tratar el tema de “Semiconductores de y para nuestro Continente”.

En el mismo se trabajará en la construcción de una estrategia común entre ambos países para el desarrollo y la utilización conveniente de los semiconductores en el continente, un tema que interesa significativamente a la hoy castigada industria electrónica argentina instalada en nuestra estratégica Tierra del Fuego.

Paralelamente, cada uno de los ecosistemas industriales del área de la electrónica y los semiconductores juegan un papel importante en la preparación y realización de SemiCon-LAC 2026, el Simposio Latinoamericano y Caribeño de Semiconductores que tendrá lugar en junio de 2026 en Porto Alegre, RS, Brasil.

Adao Villaverde afirma que “ambos países, a través del apoyo de instituciones de investigación, agencias de financiamiento, la industria y los gobiernos, desempeñarán un papel fundamental en este evento para posicionar a los países de Latinoamérica como actores relevantes en el nuevo contexto global de producción y suministro en este ámbito”.

Más allá de escenarios políticos coyunturales y circunstancias globales contradictorias, la alianza de Argentina y Brasil debe constituir una política permanente que favorezca el fortalecimiento de nuestra región y posibilite la creación de empleos de calidad que constituyan la alternativa superadora del modelo extractivista que se quiere imponer, generador de cada vez más empleos para cada vez menos trabajadores, en condiciones laborales cada vez más regresivas y de menor valor humano agregado.

Un modelo para el que la inteligencia, la educación y el conocimiento constituyen un mal negocio.

Jorge Zaccagnini

Misiles y «tierras raras», la materia prima de la guerra moderna

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Incluso antes de que comenzara la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán, las reservas de tierras raras ya eran escasas, y China, el mayor exportador, restringió las exportaciones de tierras raras clave para uso militar

Neodimio: el 90 % procede de China

Galio: el 95 % del suministro procede de China

Grafito: el 80 % del suministro proviene de China

Tungsteno: el 80 % del suministro proviene de China

Se podría decir que sin China no hay guerra. Esto coloca a EE. UU. en una situación bastante incómoda, en la que su ejército depende del mismo enemigo al que planea derrotar.

Para dar un ejempl concreto, se menciona el caso del misil Tomahawk (BGM-109 TLAM) es el arma de ataque terrestre de largo alcance por excelencia en el arsenal de Estados Unidos.
Papel principal:Ataque de precisión en profundidad contra objetivos terrestres de alto valor (instalaciones militares, bunkers, centros de mando, aeródromos, defensas antiaéreas, etc.).
Permite golpear desde más de 1.600 km de distancia sin exponer tripulaciones ni aviones tripulados.

Uranio: una empresa estadounidense quiere invertir en finalizar la planta de Dioxitek

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El gobierno nacional recibió una propuesta de la empresa estadounidense Nano Energy para realizar una inversión de más de US$ 230 millones en la finalización y puesta en operación de la Nueva Planta de Uranio de Dioxitek en Formosa.

De aprobarse el proyecto, Nano Energy buscaría calificar el mismo al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).

El proyecto implicaría un salto cualitativo en las capacidades del ciclo del combustible nuclear, ya que contempla en una segunda etapa producir y exportar hexafloruro de uranio a escala industrial, una novedad para el país.

De hecho, Dioxitek y Nano Energy comenzaron a explorar las posibilidades de esta inversión en agosto del año pasado, tras firmar un memorando de entendimiento que permitió evaluar las capacidades tanto de la empresa argentina como del sector nuclear nacional. El país cuenta con know-how en la conversión de dióxido de uranio a hexafloruro de uranio.

Producto de esos contactos iniciales, un acuerdo terminó de sellarse en la Argentina Week, donde representantes del sector atómico del país participaron de un evento organizado por la Secretaría de Asuntos Nucleares y el Consulado Argentino en Nueva York.

Cuál es el proyecto en la planta de uranio de Dioxitek en Formosa

La empresa de capitales estadounidenses presentó ante el Ministerio de Economía una iniciativa para invertir más de 230 millones de dólares en la finalización de la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek en Formosa.

La empresa estatal que produce dióxido de uranio seguiría siendo la dueña de la planta y del terreno, transfiriendo su uso a una nueva sociedad con Nano Energy, con el pago de un usufructo por la utilización del activo, según pudo saber este medio.

El proyecto contempla dos hitos principales. El primero consiste en la finalización de la construcción, puesta en marcha y operación de la instalación NPU-1 destinada a la producción de UO₂ (dióxido de uranio).

Esta etapa incluye la adecuación de instalaciones, la incorporación de equipamiento faltante, así como la implementación de todos los sistemas técnicos, operativos y de seguridad necesarios para alcanzar condiciones de operación industrial segura y eficiente conforme a los estándares regulatorios nacionales e internacionales aplicables a la actividad nuclear.

El segundo hito prevé la construcción, puesta en marcha, operación y mantenimiento de una instalación complementaria, para la conversión de UO₂ en UF₆ (hexafloruro de uranio).

El hexafluoruro de uranio es el compuesto que se utiliza como materia prima en el proceso de enriquecimiento de uranio. Las centrales nucleares argentinas utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador de la reacción en cadena y refrigerante, por lo que una eventual producción de hexafluoruro sería para abastecer la demanda internacional de combustible con uranio enriquecido.

Precisamente, el proyecto con Nano Energy garantizará la provisión del dióxido de uranio necesario para abastecer las centrales Atucha I-II y Embalse, que demandan unas 230 toneladas anuales, así como también podrá ingresar al mercado mundial hexafluoruro de uranio, cuya demanda es constante y va en aumento.

Dioxitek, una empresa estatal que volvió a ser rentable

La iniciativa con Nano Energy refleja el modelo de inversión privada en proyectos rentables en el sector nuclear que promueve el gobierno. Justamente, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, viene de ser gerente y presidente de Dioxitek, en donde lideró el proceso de saneamiento económico de la compañía.

«El objetivo primordial de la Secretaría es reordenar el sector y buscar que las distintas unidades de negocio que pueden surgir a partir del sector tengan una viabilidad económica y comercial, que hasta ahora se mostró en general deficiente», explicó Ramos Napoli en una entrevista a este medio.

La construcción de la NPU en Formosa comenzó en 2014 y estuvo sujeta a multiples retrasos. El secretario de Asuntos Nucleares consideró que el proyecto desde su origen no tenía una viabilidad comercial por su capacidad de producción de dióxido de uranio, superior a la demanda local.

«Un ejemplo puede ser la planta de Formosa, que es la situación sobreanalizada que tuvimos en Dioxitek. Es una planta cuyo plan inicial eran dos líneas de producción de unas 250 toneladas de dióxido de uranio de capacidad nominal por línea, es decir 500 toneladas anuales. Había un problema de la falta de modelo de negocio, porque la demanda agregada de las centrales nucleares argentinas que utilizan dióxido de uranio natural oscila en torno a las 210 toneladas. Tenés 290, 280 toneladas huérfanas», explicó.

Precisamente, el acuerdo con Nano Energy busca redefinir los alcances del proyecto, en una sociedad que habilitará un negocio de exportación.

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Nicolás Deza

Columna: Agosto llegará antes de lo que parece

La Unión Europea fijó el 2 de agosto de 2026 como fecha límite para que las empresas que operan con sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo cumplan los requisitos de la AI Act. Faltan menos de cuatro meses. Y la pregunta que casi nadie se está haciendo en Argentina es si eso nos afecta o no.

La respuesta corta: más de lo que parece. Si una empresa argentina le vende servicios a alguien en Europa, o usa software que procesa datos de personas ubicadas allá, entra en el alcance de la norma. No automáticamente como infractora, pero sí como eslabón de una cadena que ahora tiene obligaciones formales. La AI Act tiene alcance extraterritorial: lo que importa no es dónde está la empresa que usa la herramienta, sino dónde está la persona a la que esa herramienta afecta.

Los sistemas de alto riesgo, según la regulación, incluyen IA aplicada a contratación de personal, evaluación crediticia, salud, infraestructura crítica y logística. Todos sectores donde la automatización creció más rápido en los últimos dos años. La ley no prohíbe usar esas herramientas; exige transparencia, documentación técnica y supervisión humana verificable. Para una empresa que adoptó un sistema de scoring crediticio, un asistente de selección de personal o un software de gestión logística sin preguntarse demasiado de dónde viene el modelo ni cómo toma sus decisiones, la noticia es que ya debería estar revisando esa cadena.

La especialización como próxima fase

Mientras la regulación avanza en Europa, el mercado de modelos de IA muestra una tendencia que se empieza a consolidar: la especialización.

La semana pasada cubrimos en este portal el caso de Claude Mythos, el modelo de Anthropic que identificó miles de vulnerabilidades zero-day en sistemas operativos y navegadores, incluyendo un bug de 27 años en OpenBSD. Un dato que vale la pena precisar: Mythos no fue entrenado específicamente para ciberseguridad. Es un modelo de propósito general cuyas capacidades de razonamiento y codificación agéntica resultaron ser devastadoramente efectivas en ese dominio. Anthropic decidió no lanzarlo al público y restringir su uso a un consorcio defensivo de empresas como Apple, Google, Microsoft y CrowdStrike.

Eso plantea una distinción importante. La especialización que viene no necesariamente va a surgir de entrenar modelos desde cero para un solo sector. Va a surgir de algo más accesible y más estratégico: alimentar modelos potentes con datos específicos de un dominio que los generalistas simplemente no tienen.

Y ahí es donde la conversación se vuelve concreta para Argentina. Los modelos generalistas — por más poderosos que sean — manejan con dificultad contextos muy locales: precios del Matba-Rofex, normativa del SENASA, ciclos de cultivo de la Pampa Húmeda, regímenes cambiarios que cambian cada trimestre. El desarrollo de modelos alimentados con datos sectoriales argentinos no es un proyecto de ciencia ficción. Ya hay equipos trabajando en eso. El punto es que quien lo haga primero y los ponga en manos de productores, estudios jurídicos o contadores va a construir una ventaja difícil de replicar, porque esos datos de entrenamiento son únicos e históricamente situados. No se googlean.

La infraestructura primero

Microsoft anunció a principios de abril una inversión de 10.000 millones de dólares en Japón, desplegada entre 2026 y 2029. Es la mayor apuesta de la compañía en ese mercado. Incluye construcción de centros de datos, alianzas con SoftBank y Sakura Internet para capacidad de cómputo con GPUs, y un programa para entrenar un millón de ingenieros para 2030. No va a Japón a vender consultoría: va a construir la infraestructura donde los modelos sectoriales — los que van a mover industrias específicas — se van a entrenar y alojar. Infraestructura primero, servicios después.

Japón tiene energía estable, tiene territorio, tiene un gobierno dispuesto a firmar acuerdos de largo plazo. Argentina también tiene energía y territorio. La semana pasada este portal abordó el debate sobre la posición del país en la geografía de los data centers latinoamericanos. Ese debate sigue abierto. Lo que se agrega esta semana es una capa de urgencia: si la especialización sectorial es la próxima fase de adopción de IA — y la evidencia apunta en esa dirección — entonces el momento de construir esa infraestructura y esos modelos es ahora, no cuando el mercado ya esté consolidado y las posiciones tomadas.

Lo que viene

El 2 de agosto llegará antes de lo que parece. Y con él, la primera prueba concreta de si las empresas que adoptaron IA en los últimos años lo hicieron con criterio o simplemente siguieron la corriente.

Pero agosto no es solo una fecha regulatoria. Es un punto de inflexión donde se van a cruzar tres tendencias que hoy corren por separado: la regulación europea que exige trazabilidad, la especialización de modelos que premia el conocimiento sectorial profundo, y la carrera por la infraestructura de cómputo que va a definir qué países procesan sus propios datos y cuáles dependen de los centros de datos de otros.

Argentina tiene con qué jugar en al menos dos de esas tres dimensiones. La pregunta es si alguien va a tomar la decisión de hacerlo antes de que la ventana se cierre.

Columna de IA por Esteban Terranova

TANDANOR continúa la reconstrucción de la Base Antártica Conjunta Petrel

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En el marco de la Campaña Antártica de Verano 2025/2026, Argentina continuó avanzando en la reactivación de la Base Antártica Conjunta Petrel, con nuevos progresos en la construcción de su infraestructura, destacándose la finalización de la estructura del Módulo I y avances significativos en el Módulo II, en un proyecto impulsado por el Ministerio de Defensa.

Según lo informado, el Módulo I alcanzó la finalización de su estructura durante la actual campaña, incorporando aproximadamente 400 metros cuadrados de superficie cubierta al conjunto edilicio proyectado para la base, ubicada en la isla Dundee. Este avance representa un paso clave dentro del proceso de recuperación de Petrel, considerada una instalación estratégica por su ubicación y potencial como punto logístico en la Antártida.

En paralelo, se registraron progresos en el Módulo II, cuya estructura había sido completada durante la Campaña Antártica anterior. Durante la presente etapa se avanzó en la instalación de la envolvente exterior, incluyendo el montaje de aproximadamente 750 metros cuadrados de panelería, en línea con el cronograma constructivo previsto.

La envolvente del módulo incorpora soluciones específicas para el entorno antártico, incluyendo sistemas de aislamiento térmico y refuerzos estructurales, diseñados para soportar condiciones climáticas extremas y mejorar la eficiencia energética de las instalaciones. Asimismo, durante esta fase, se concretó el montaje de la escalera de acceso que conecta los módulos I y II, integrando funcionalmente ambos sectores.

Los trabajos fueron desarrollados en base a una planificación técnica conjunta entre el astillero TANDANOR y el Ejército Argentino, con participación del Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR). En este sentido, durante diciembre de 2025 se llevaron a cabo jornadas de trabajo con personal del Arma de Ingenieros, donde se definieron criterios de ejecución adaptados al entorno antártico y se capacitó a los equipos encargados del montaje.

En línea con esto, el componente logístico también resultó clave para el avance de la obra, incluyendo el traslado de materiales mediante el rompehielos ARA Almirante Irízar y el buque logístico ARA Puerto Argentino, que permitieron el transporte de paneles y estructuras hacia la isla Dundee en condiciones operativas complejas.

Maria Victoria Pierucci

Números del INDEC: la caída de la industria argentina se acentúa

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La industria cayó 8,7% interanual en febrero y 4% versus enero. En el primer bimestre acumula una baja de 6% contra igual período de 2025

Luego de haber ilusionado con una suba de 3,1% en enero versus diciembre, la industria registró una fuerte caída en febrero, con una baja de 4% respecto del mes previo. El retroceso fue de mayor magnitud en la medición interanual y en el acumulado del año, con caídas de 8,7% y 6%, respectivamente.

El dato fue publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM). En ese informe se puede ver, además, que la mayoría de los sectores industriales relevados exhibieron caídas.

Según indicó el Indec, 14 de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales. Entre los de mayores incidencia en el nivel general, las principales bajas se dieron en “Alimentos y bebidas” (-6,9%); “Maquinaria y equipo” (-29,4%); “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes” (-24,6%); “Otros equipos, aparatos e instrumentos” (-24,6%); “Prendas de vestir, cuero y calzado” (-18,2%), y “Productos de caucho y plástico” (-15,7%), entre otros.

En la comparación intermensual, también hubo retrocesos importantes. Entre ellos, se destacaron “Minerales no metálicos y metálicas básicas” (-11,8%); “Automotores y otros equipos de transporte” (-7,3); “Productos de metal, maquinaria y equipo” (-5%); “Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado” (-4%), y “Alimentos, bebidas y tabaco” (-3,1%).

Este resultado se conoce en un contexto delicado para la industria, en el que la apertura económica dispuesta por el Gobierno, con el consecuente ingreso de un gran volumen de productos importados que compiten con los nacionales, golpea a gran parte de las empresas locales.

El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, comentó que febrero fue un mes de contracción de la economía. “En particular, la industria acumula una caída de 6% anual en el primer bimestre y tuvo su peor febrero desde 2009 para volver al nivel de junio de 2024. Un resultado que es poco optimista para proyectar los indicadores de empleo del primero trimestre de este año”, explicó.

Si bien enero y febrero suelen ser períodos particulares, debido a que hay vacaciones y paradas de planta, el crecimiento de 3,1% en el primer mes del año había generado cierta expectativa de una recuperación definitiva del sector. Se trató de un crecimiento incluso superior al que habían proyectado algunas consultoras privadas, como la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y OJF y Asociados, que habían consignado hace diez días alzas de 2,1% y 1,2%, respectivamente

Esas consultoras habían señalado entonces que esos datos podían constituir las primeras señales de una reversión del ciclo contractivo que había marcado los últimos meses. Sin embargo, el resultado de febrero, dio por tierra con esa idea y postergó la definición de una tendencia para cuando se conozca el indicador de marzo.

En este sentido, el economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, remarcó es difícil analizar los datos de la industria en los dos primeros meses del año, debido a la desestacionalización. “La caída de febrero parece anormal tras una fuerte subida en enero. Por eso, es mejor esperar a tener el primer trimestre completo para sacar conclusiones más claras”, sugirió.

El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, señaló que “el resultado de febrero refleja un estancamiento de la industria, uno de los sectores más afectados desde el inicio del gobierno de Javier Milei”. Y agregó: “Enero y febrero son meses complejos, por vacaciones y paradas técnicas. Por eso, siempre hay que tomar el bimestre, y ahí se ve que está en los niveles del año pasado todavía. Habrá que esperar a marzo para ver si hay recuperación”.

En tanto, Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria, dijo que febrero ya perfilaba como un mes malo de actividad en varios indicadores. “La industria no puede salir de su estancamiento, más allá de breves períodos en los que registra dos meses buenos y después se calma”, destacó.

Con el foco puesto en lo que sucede en los distintos sectores industriales, la economista Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de la consultora Abeceb, señaló que el comportamiento sectorial es heterogéneo. “Mientras algunas ramas vinculadas a energía y química muestran crecimiento —como refinación de petróleo (+19,7%) y sustancias y productos químicos (+3,7%)—, la mayoría de los sectores manufactureros presentan contracciones», refirió.

Además, Izquierdo analizó que la serie tendencia-ciclo registró una variación positiva del 0,2%, “lo que sugiere una desaceleración en la caída, pero aún sin señales claras de recuperación”.

Resistencia al arsénico en el ADN de habitantes de la región andina

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En cualquier otro contexto, consumir agua con una concentración de arsénico muy por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) representaría un grave riesgo para la salud. Pero en San Antonio de los Cobres, en el altiplano del noroeste argentino, a más de 3.700 metros de altitud, esa ha sido durante siglos –y probablemente milenios– una condición cotidiana de vida.

Antes de que se instalara un sistema de filtración en 2012, el agua de la localidad contenía alrededor de 200 microgramos de arsénico por litro. El límite recomendado por la OMS es de apenas 10. Y, aun así, se trata de una zona ocupada por seres humanos desde hace al menos 7.000 años, quizá incluso 11.000. La pregunta inevitable es: ¿cómo es posible?

El arsénico no es precisamente un veneno menor. La exposición crónica se asocia con cáncer, lesiones cutáneas, malformaciones congénitas y muerte prematura. Cuando entra en el organismo, las enzimas del cuerpo lo transforman a través de varias formas químicas. 

Pero no todas tienen el mismo efecto. El compuesto monometilado, o MMA, resulta particularmente tóxico, mientras que el dimetilado, conocido como DMA, se presta mejor a su eliminación urinaria. El problema es que, en la mayoría de las personas, el metabolismo del arsénico genera proporciones relativamente altas de ese compuesto intermedio más dañino antes de transformarlo en la forma que el organismo puede excretar con mayor facilidad.

Un gen clave en la resistencia al arsénico

A mediados de los noventa, un estudio identificó en esta población femenina un procesamiento inusual del arsénico: el organismo acumulaba menos del derivado más tóxico y avanzaba con mayor eficacia hacia la forma eliminable por la orina. En otras palabras, su metabolismo del arsénico era inusualmente eficiente.

Durante años, el fenómeno quedó como una curiosidad bioquímica. Pero en 2015, un equipo liderado por las biólogas evolutivas Carina Schlebusch y Lucie Gattepaille, de la Universidad de Uppsala, publicó en Molecular Biology and Evolution una posible explicación genética.

Para investigarlo, los científicos analizaron el ADN de 124 mujeres de San Antonio de los Cobres y compararon sus datos con los de poblaciones de Perú y Colombia. Lo que encontraron fue revelador.

Los científicos centraron una parte clave de la explicación en torno a AS3MT, un gen esencial en el metabolismo del arsénico. En su entorno detectaron variantes cuya presencia se relacionaba con un procesamiento biológico más eficiente del metaloide. Esas variantes aparecían con mucha mayor frecuencia en los habitantes de San Antonio de los Cobres que en poblaciones genéticamente similares de Perú y Colombia, regiones donde los niveles ambientales de arsénico son mucho menores, según el estudio.

El análisis reveló además señales claras de lo que los genetistas llaman un «barrido selectivo”, la huella que deja la selección natural cuando favorece rápidamente un rasgo en una población. En términos simples, este patrón sugiere que las variantes protectoras del gen AS3MT pudieron conferir una ventaja en entornos con altos niveles de arsénico. Con el paso de las generaciones, esa ventaja habría favorecido que dichas variantes se volvieran cada vez más frecuentes en la población.

«La adaptación para tolerar el arsénico como factor de estrés ambiental probablemente ha impulsado un aumento en la frecuencia de variantes protectoras de AS3MT», escribió el equipo en su estudio, que calificó el hallazgo como «la primera evidencia de adaptación humana a una sustancia química tóxica».

Adaptación al arsénico en otras poblaciones andinas

¿Se trata de un caso aislado? Los datos sugieren que no. Un estudio posterior publicado en Chemosphere en 2022 examinó poblaciones indígenas de los Andes bolivianos –grupos aimara-quechua y uru– y encontró señales igualmente fuertes de selección positiva cerca del mismo gen. De hecho, los bolivianos presentaban la mayor frecuencia registrada hasta la fecha de alelos asociados a un metabolismo eficiente del arsénico, y la señal de selección se situaba entre el 0,5 % más intenso de todo el genoma.

Todo ello apunta a que la adaptación al arsénico no es un fenómeno local ni puntual, sino un proceso evolutivo que podría haber ocurrido en paralelo en distintas comunidades andinas expuestas durante generaciones al mismo veneno natural. Cuando la presión ambiental persiste durante siglos, la evolución puede favorecer adaptaciones similares en poblaciones expuestas a presiones ambientales comparables.

Más allá del ADN: la epigenética entra en escena

La evolución humana, sin embargo, no siempre implica cambios directos en el ADN. Además de las mutaciones heredables, existen mecanismos epigenéticos que modifican la forma en que los genes se activan o se silencian en respuesta al entorno. Estas alteraciones no cambian la secuencia genética y pueden ser más flexibles, ya que no siempre se transmiten de forma estable entre generaciones.

Mientras los genetistas buscaban respuestas en el código del genoma, otros han mirado precisamente en esta dirección. Por ejemplo, más recientemente, investigadores de la Universidad de Emory se preguntaron si la adaptación andina a la altitud –un enigma en sí mismo, ya que los pueblos andinos no poseen el mismo «gen de la altitud» identificado en los tibetanos– podría estar escrita no tanto en el ADN, sino en la forma en que este se expresa.

Para explorarlo, examinaron las marcas epigenéticas distribuidas a lo largo del ADN en 39 participantes de dos entornos muy diferentes: los Andes ecuatorianos, representados por los kichwa, y la cuenca amazónica, representada por los ashaninka. 

El estudio, publicado en la revista Environmental Epigenetics, detectó cambios epigenéticos en genes relacionados con el funcionamiento del sistema vascular y del músculo cardíaco, además de señales en la vía PI3K/AKT, un circuito biológico implicado en procesos como el crecimiento muscular y la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Según los investigadores, estas diferencias epigenéticas podrían ayudar a explicar algunos rasgos fisiológicos característicos de las poblaciones andinas de gran altitud, como el engrosamiento de las paredes arteriales y el aumento de la viscosidad sanguínea. Ambos podrían estar relacionados con la adaptación fisiológica a la hipoxia –la escasez de oxígeno propia de la altura–, aunque también se han asociado con un mayor riesgo de hipertensión pulmonar.

«Los hallazgos son particularmente interesantes porque no estamos viendo estas señales fuertes en el genoma, pero cuando observamos el metiloma sí aparecen estos cambios», explica John Lindo, profesor de antropología en Emory y autor principal del estudio, en un comunicado de la institución.

Más allá del caso concreto, los cambios epigenéticos pueden constituir una respuesta más flexible al entorno y no siempre se transmiten de forma estable entre generaciones. Que estas modificaciones aparezcan en poblaciones cuya presencia en las tierras altas andinas se remonta a casi 10.000 años plantea una pregunta importante: hasta qué punto la epigenética desempeña un papel constante en la adaptación humana a ambientes extremos.

El modelo tibetano: otra solución evolutiva a la hipoxia

Para entender mejor cómo los seres humanos se adaptan a la vida a grandes altitudes, conviene mirar otro laboratorio natural de la evolución: la meseta tibetana. Allí, la evolución habría tomado un camino distinto.

Recientemente, se escribió en DW sobre un estudio publicado en PNAS, liderado por la antropóloga Cynthia Beall de la Universidad Case Western Reserve, analizó a 417 mujeres tibetanas de entre 46 y 86 años que vivían a altitudes de entre 3.000 y 4.000 metros en el Alto Mustang, Nepal. El objetivo era identificar qué características fisiológicas se asociaban con mayor éxito reproductivo, uno de los indicadores más directos de adaptación evolutiva.

El resultado no fue el que muchos habían esperado. Las mujeres con más hijos –algunas llegaron a tener 14– no presentaban niveles excepcionalmente altos de hemoglobina. Por el contrario, mantenían niveles cercanos al promedio, pero con una mayor saturación de oxígeno en la sangre.

Esa combinación se asocia con una mayor eficiencia en el transporte de oxígeno sin espesar la sangre, evitando así la sobrecarga del corazón. Además, las mujeres más fecundas mostraban mayor flujo sanguíneo hacia los pulmones y ventrículos cardíacos más anchos, rasgos que mejoran la eficiencia del sistema circulatorio en condiciones de hipoxia.

Parte de esta adaptación tiene un origen inesperado. Una variante del gen EPAS1, que regula la concentración de hemoglobina y es característica de las poblaciones tibetanas, parece haber sido heredada de los denisovanos, una especie humana extinta que vivió en Siberia hace unos 50.000 años. Sus descendientes la habrían extendido al migrar hacia la meseta tibetana.

«La adaptación a la hipoxia a gran altitud es fascinante porque el estrés es grave, lo experimentan todos por igual a una altitud determinada y es cuantificable», explicó Beall en Science Alert. «Es un bello ejemplo de cómo y por qué nuestra especie presenta tanta variación biológica».

Tomados en conjunto, estos estudios dibujan un panorama que desafía la idea de que la evolución humana es un proceso ya cerrado. Más bien sugieren lo contrario: nuestra especie sigue adaptándose a los entornos en los que vive. En los Andes, poblaciones expuestas durante miles de años a toxinas naturales y escasez de oxígeno han desarrollado respuestas genéticas, epigenéticas y fisiológicas distintas. En el Tíbet, frente al mismo desafío de la hipoxia, la evolución ha seguido una vía genética diferente. La biología humana, al parecer, sigue negociando con su entorno.

Felipe Espinosa Wang

Comentario de AgendAR:

Es así tal cual. Y no se puede decir que la resistencia al arsénico en San Antonio de los Cobres se haya generado en un período corto. Ese lugar está poblado desde hace 7000 años por población poco móvil.

Tal vez la gente haya adquirido algunos genes nuevos, pero nada preparados contra el hidroarsenismo con la llegada del tren.

Pero los hijos, nietos y choznos de europeos no se quedan allí para hacer familias, entre otras cosas porque viven apunados: no aguantan la baja presión de oxígeno.

Hay arsénico de napa en gran parte del territorio argentino, y las llanuras no se salvan..Es geológico, vino con la ceniza fina emitida por los volcanes chilenos.

La ciudad más jodida por arsénico no es puneña: es Venado Tuerto, en Santa Fe. Como toda sal metálica o de metaloides, las de arsénico son casi imposibles de eliminar del agua salvo por ósmosis inversa, un proceso muy caro en instalaciones y en costo operativo: consume bocha de electricidad.

El arsénico en el agua de napa suele estar asociado a flúor. En Puerto Deseado, Santa Cruz, los NyC tienen dientes medio marrones pero como de piedra, libres de caries. Mal sitio para odontólogos.

Daniel E. Arias

En el INTI denuncian que el Estado ofrece empleo precarizado de forma clandestina

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Desde la asamblea de las y los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) emitieron un comunicado en que aseguran que tras el cierre de las áreas Dirección de Metrología Legal (DML) y del Servicio Argentino de Calibración (SAC), comenzaron a recibir ofertas laborales precarizadas. Parte del desguace en el Estado que está ejecutando el gobierno de Javier Milei

«En las últimas semanas, comenzaron a llegar mails a trabajadores del INTI desde el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) y algunos laboratorios privados de calibración. Les solicitaron realizar -denuncia el comunicado- auditorías y ensayos que hasta hace unos meses formaban parte de la oferta tecnológica del Instituto. Esta ‘oferta laboral’ ofrecida de manera clandestina implica facturación de manera individual de esos servicios». 

Y completa: «Es decir, nos ofrecen infringir la Ley de Ética Pública, que nos impone a las y los trabajadores del Estado la exclusividad y confidencialidad, valiéndose de la enorme necesidad económica que estamos atravesando».

«Cacería de talentos» en el INTI

El comunicado continúa señalando que esta “cacería de talentos” demuestra, tal como los trabajadores lo vienen diciendo hace tiempo, que «el INTI es el único organismo con capacidad técnica para garantizar la calidad y trazabilidad de las mediciones». 

También explica que van a buscarlos a ellos porque aunque los privados digan tener equipamiento más moderno y dispongan de recursos discrecionales, «no tienen lo fundamental: a nosotros, los trabajadores del INTI, nuestra capacidad y pericia técnica», remarca.

El escrito de las y los trabajadores enfatiza en que el cierre de la Dirección de Metrología Legal y del Servicio Argentino de Calibración, «se inscribe en la política de disolución del Instituto que este Gobierno se dio desde que asumió«. 

Además, hace un repaso sobre cómo se fue dando el desguace. Primero con la Ley Bases en la que el Gobierno pretendía cerrar el INTI. Luego con el Decreto 462/25, que los transformaba en una mera oficina técnica.

Sin embargo, ese Decreto fue derrotado por la lucha de las y los trabajadores. Entonces empezaron a buscar otras alternativas para llevar adelante el mismo plan y avanzar con la centralización del instituto por la fuerza.

Trabajadores del INTI denuncian que el Estado ofrece empleo precarizado de forma clandestina

Un plan de vaciamiento

«Por ejemplo, el cierre de líneas de trabajo estratégicas como DML y SAC, la falta de presupuesto, el congelamiento salarial, el entorpecimiento de las compras son todas medidas en pos de ese plan de vaciamiento», apunta el comunicado.

El reclamo de las y los trabajadores explica que hubo todo un camino recorrido hasta llegar al cierre de las áreas antes mencionadas. Señala que primero fue con la habilitación de laboratorios privados de metrología a realizar controles metrológicos que el INTI tenía como exclusivas por su capacidad técnica y por su imparcialidad.

Continúa: «Luego, como los usuarios siguieron concurriendo por nuestros servicios, la gerencia de comercialización del INTI decidió aumentar considerablemente los aranceles de los servicios en un 300%«.

Además, cabe destacar que el Sistema Argentino de Calibración fue cerrado y no permitieron a esa red continuar con su labor que está técnicamente reconocida y avalada  por los laboratorios públicos y privados del país.

El Gobierno también disolvió la Dirección de Metrología Legal, que tenía por objetivo cuidar a la población en actividades donde existieran mediciones como el comercio y la salud. Y en medio de toda esta operación que señalan las y los trabajadores: «se desplazó al gerente de metrología histórico, no como un simple cambio de personal, sino como un ‘desguace‘ completo del engranaje metrológico del país».

El comunicado asegura que estas medidas tienen por único objetivo favorecer a unos pocos laboratorios dejando sin oportunidades a otros muchos laboratorios que hacían sus mediciones correctamente.

Advierte que se está convergiendo a una posición monopólica en favor de uno o dos actores en un sistema del que hasta hace poco participaban más de cien laboratorios, tanto públicos como privados. 

El escrito finaliza. «Actualmente, si bien seguimos con tareas, no vemos una línea laboral y de objetivos clara, institucional, sino que la sostenemos por nuestro propio convencimiento. Porque los funcionarios pasan, pero al INTI lo hacemos entre las y los trabajadores«.

Jesús Cabral

Soberanía digital: un desafío concreto para Argentina

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Mientras que las discusiones en torno a los usos de la inteligencia artificial (IA) que circulan por los medios se circunscriben a impactos sociales, culturales y educativos, hay hoy un tema urgente que merece su espacio en los titulares: cómo crecen los desafíos geopolíticos y ambientales en países del sur global, como en Argentina, con grandes extensiones de territorio y recursos naturales disponibles. Ya se habla no solo de la burbuja de la IA, sino también de la capacidad de estos monstruos de chupar energía. Las cinco Big Tech invertirán 736 millones de dólares entre 2025 y 2026, según Goldman Sachs, y la Agencia Internacional de Energía dice que, para el 2030, absorberán alrededor del 20 % de la demanda global de energía.

Cuando el año pasado se anunció la posibilidad de la construcción de un data center de OpenAl en la Patagonia, no fueron pocas las voces que alertaron sobre la pérdida de soberanía digital, además de los costos ambientales. Esta inversión se da en el marco del polémico RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones),impulsado por el actual Gobierno, que le quita al Estado nacional herramientas para exigir estándares ambientales, fiscales y de producción local, y que para muchos críticos no es más que un plan paulatino de entrega de recursos argentinos al mejor postor extranjero.

De hecho, se está discutiendo en el Congreso una reforma de la Ley de Glaciares que podría habilitar actividades hoy prohibidas en zonas protegidas como minería y obras de infraestructura, y que constituye un grave retroceso.

Yas García, directora de IA y datos para la Fundación Conocimiento Abierto y Jump Educación, lamenta la falta de transparencia de las negociaciones público-privadas. “Suele ser poco transparente porque mezcla uso de suelo, obras de red eléctrica, contratos de energía, beneficios fiscales (depende del país) y compromisos de empleo, pero bajo confidencialidad comercial”, critica. Agrega que el lanzamiento de Stargate Argentina con Sur Energy y Open AI simula una puerta de empleo, pero en realidad la fuerza laboral será, en un principio, para la construcción. “Es un punto favorable, pero no escalable. Luego permanecerá un equipo reducido”. La incógnita para ella es qué dice la letra pequeña de los verdaderos acuerdos. “¿Tierra?, ¿energía?, ¿quién paga las obras?”, se pregunta.

En un contexto en que las empresas se apresuran a hacer tratos circulares (OpenAI le paga a Oracle por capacidad informática, Oracle a Nvidia por chips y Nvidia invierte millones en OpenAI) y en que buscan cerrar contratos antes de que explote la burbuja, ya no parece exótica la idea de construir un data center en casi cualquier lugar, sean los Polos o hasta el espacio exterior.

Según Milagros Miceli, socióloga y doctora en ingeniería informática en DAIR Institute y Weizenbaum-Institut, la construcción de data centers juega un papel crucial en el convencimiento a los inversores. “El data center es un lugar tangible que se le puede mostrar a un inversor para decir estamos haciendo algo’. La construcción de data centers es un poco inseparable del tema de la burbuja de la IA, que definitivamente es una burbuja y que como tal se sostiene con una promesa: hay que invertir porque esto va a mejorar todo, porque esto va a revolucionar la industria”.

Miceli también resalta que, si bien desde un punto de vista técnico podría pensarse a los sistemas de automatización no como devoradores de energía y datos, sino como algo más sostenible, esto requeriría crear sistemas con menos datos, más cuidados y con infraestructuras mucho más pequeñas. “Pero esta no es la mentalidad que prima en la industria de la inteligencia artificial, sobre todo en Occidente, sobre todo en Silicon Valley”, lamenta.

Pero más allá de la mentalidad en el exterior, aquí las cosas no son mejores. Si afuera las grandes empresas no encuentran incentivos para suavizar el impacto ambiental que conlleva la instalación de estos centros, o marcos legales que las obliguen, en Argentina el proyecto político de “desregulación” se presta no solo para que el entramado de negociación no sea transparente, sino para beneficiar precisamente la falta de controles en todo el espectro.

Hace apenas unas semanas, el Ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, comentaba públicamente —y contra tendencia a lo que sucede inclusive en el norte global— que su única tarea es que no aparezca una regulación con respecto a la IA. ¿Qué tipo de salvaguarda de algún tipo se puede esperar entonces?

Dependencia digital

Hay más riesgos para considerar aparte de los ambientales y más allá de si va a haber más claridad sobre las condiciones de desarrollo de la infraestructura y el uso de los recursos locales. Estamos hablando de algo muy importante que ya se advierte desde Nadia (Nodo Argentino de Inteligencia Artificial) en un manifiesto que publicaron: nuestra autonomía y nuestro rol en la cadena global de valor de la IA para no terminar como un mero “depósito” de data centers.

¿Qué gana Argentina con esto? Es una pregunta indispensable y extrapolable a toda la región, ya que hablar de producción de infraestructura y tecnología desde el Sur es uno de los mayores desafíos. “La soberanía digital no es negarse a inversiones: es negociar de forma que haya control, transparencia, retornos locales y protección de derechos”, contextualiza García. “Argentina tiene el potencial para ser un receptor de los grandes poderes de la tecnología, pero debemos fijar condiciones ahora como precedente regulatorio que quede instalado”.

¿Podemos entonces pensar en alternativas que sean más soberanas? ¿Y cómo se vería esa inversión en autonomía real? García asegura que para Argentina hay posibles empresas que pueden liderar una estrategia de soberanía, como YPF y Arsat, en el ámbito energético. “Pero la soberanía digital no la lidera un solo actor: requiere una estrategia país”, comenta.

“Necesitamos un ancla pública de infraestructura y conectividad, un sistema energético que garantice adicionalidad renovable y flexibilidad sin competir con la demanda local, y una serie de capacidades —universidades, ciencia y sector productivo— para capturar valor”, cierra. “Si solo atraemos máquinas sin construir capacidades, nos volvemos territorio de cómputo y no productores de tecnología”.

Laura Marajofsky