Los cuidados necesarios a los 50 años, para la calidad de vida en los siguientes 30

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Un estudio observacional de la Universidad de Harvard determinó que adoptar una dieta sana, hacer ejercicio con regularidad y evitar el sobrepeso, el alcohol y el tabaco en la edad madura se asocia con una reducción de enfermedades graves como el cáncer, las dolencias cardiovasculares y la diabetes en etapas posteriores de la vida.

Llevar un estilo de vida saludable es importante a cualquier edad. Ahora, investigadores de la Harvard T.H. Chan School of Public Health (Universidad de Harvard) han concluido que tener buenos hábitos en la cincuentena –beber poco alcohol, no fumar, hacer ejercicio y comer sano– no solo alarga la vida, sino que evita en gran medida el desarrollo de enfermedades crónicas en la vejez. El trabajo se publicó en el último número de la revista BMJ.

Los autores destacan que la esperanza de vida se ha alargado de media en todo el mundo. Pero a medida que las poblaciones envejecen, las personas suelen vivir con discapacidades y enfermedades crónicas como el cáncer, las dolencias cardíacas y la diabetes.

En cambio, los resultados de este estudio apuntan a que la adopción de buenos hábitos suma años libres de estas enfermedades en alrededor de 7,6 años para los hombres y 10 para las mujeres, en comparación con los participantes que no se cuidan.

El estudio es una continuación de otro previo de 2018 que encontró que el seguimiento de estos hábitos aumentaba la esperanza de vida en general.

Vida larga sin enfermedades graves
Según Yanping Li, científica experta en nutrición y autora principal del trabajo, “el nuevo estudio proporciona una fuerte evidencia de que seguir un estilo de vida saludable en la madurez puede extender sustancialmente los años en que una persona vive libre de enfermedades”.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores tomaron datos de dos grandes estudios realizados durante años en EE UU. Los de 73.196 enfermeras registradas en el Nurses’ Health Study y los de 38.366 profesionales sanitarios masculinos del Health Professionals Follow-up Study. Todos ellos, estaban libres de cáncer, enfermedad cardiovascular y diabetes en el momento de la inscripción.

Los autores utilizaron cinco factores de estilo de vida de bajo riesgo –no fumar, peso saludable, al menos 30 minutos de actividad física diaria, consumo moderado de alcohol y una dieta de buena calidad– para calcular una puntuación de estilo de vida saludable.

Los participantes fueron evaluados regularmente durante un período de más de 20 años. Durante este tiempo, se registraron nuevos diagnósticos y muertes por cáncer, enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2.

Después de ajustar la edad, el origen étnico, el historial médico familiar y otros aspectos potencialmente influyentes, los investigadores encontraron que las mujeres que practicaban cuatro o cinco de los hábitos saludables a los 50 vivían en promedio 34,4 años más libres de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer, en comparación con 23,7 años saludables entre las mujeres que no practicaban ninguno de estos hábitos.

Por su parte, los hombres que practicaban cuatro o cinco buenos hábitos a la edad de 50 años vivieron 31,1 años libres de enfermedades crónicas, en comparación con 23,5 años entre los que no practicaron ninguno. Además, los fumadores empedernidos y los hombres y mujeres obesos tenían la menor esperanza de vida libre de enfermedades.

Promover hábitos saludables
Los autores resaltan que se trata de un estudio observacional, así que no se puede establecer la causa. También existen algunas limitaciones, tales como confiar en los hábitos de estilo reportados por los propios participantes, y que los integrantes sean profesionales de la salud en su mayoría de raza blanca, por lo que los resultados podrían no aplicarse de manera más general, advierten.

No obstante –añaden– los datos cubrieron un gran número de personas con una evaluación detallada y repetida de los factores del estilo de vida durante un largo período de seguimiento.

Los investigadores concluyen que “las enfermedades crónicas tienen un alto costo en los sistemas de salud”. Por ello, “se deberían promover estilos de vida más saludables”.

El gobierno flexibiliza el control de cambios, a cambio de nuevas inversiones

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Para atraer nuevas inversiones por parte de empresas que ya están instaladas en el país, y -eventualmente, de futuras radicaciones- el Gobierno flexibiliza parcialmente las restricciones cambiarias para transferir sus utilidades al exterior. Es decir, lo hace menos gravoso.

La Comunicación «2» 6869 del Banco Central publicada ayer jueves a la tarde establece el monto total de transferencias por utilidades y dividendos que realice una empresa al exterior no podrá superar el 30% del valor de los nuevos aportes de inversión extranjera directa en empresas residentes ingresados a partir de la fecha.

Esto no significa que las empresas extranjeras no pueden transferir ganancias a sus casas matrices o a accionistas no residentes. Pero si deciden hacerlo, sólo podrán conseguir los divisas en el mercado oficial al precio de (aproximadamente) $ 60 por dólar hasta un 30% del monto de nuevas inversiones que hagan.

Desarrollan en el INTA el primer equipo del país para pasteurizar leche envasada

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Si bien el Código Alimentario Argentino prohíbe la venta de leche no pasteurizada para consumo desde 1963, estudios del sector indican que es una práctica registrada en todas las cuencas lácteas del país. Se estima que el 15 % del mercado nacional de leche pertenece al sector informal, categoría que comprende a los circuitos cortos de producción y consumo de leche fluida sin pasteurizar. El problema no es sólo argentino, por supuesto. En países en vías de desarrollo como los de América Latina, se calcula que el mercado informal alcanza el 80 %.

Frente a esta problemática, especialistas del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA (IPAF) Región Pampeana y de la UBA desarrollaron un equipo –el primero del país– que envasa leche fluida, la pasteuriza y la enfría al punto de garantizar condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización directa en las zonas de proximidad. La novedad del sistema radica en que la pasteurización se realiza dentro del envase utilizado para la comercialización.

Marcos Hall, director del IPAF Región Pampeana, destacó el impacto productivo y social de la innovación: “Comprende desde el trabajo de las familias, que son las adoptantes directas de la tecnología, hasta los consumidores de leche, sumado a una articulación de actores públicos y productivos, cuyas agendas de trabajo se alinearon en respuesta a una demanda social de primera necesidad, como es el acceso a la leche”.

El consumo de leche sin una pasteurización controlada puede provocar el contagio de enfermedades zoonóticas como tuberculosis y brucelosis, y la ingesta de escherichia coli a través de alimentos, una de las causas del Síndrome Urémico Hemolítico en poblaciones de alto riesgo, como niños menores de cinco años.

Sergio Justianovich, investigador del IPAF Región Pampeana, detalló que el sistema promueve la humanización del trabajo y la mayor eficiencia de los sistemas productivos lácteos regionales. “Como innovación, brinda la posibilidad de formalizar la producción existente y asegurar la calidad e inocuidad de la leche obtenida, a través de un equipo que tiene costos operativos muy competitivos frente a los costos de elaboración de otros productos”, explicó.

Diseñada como alternativa para la pequeña escala, la tecnología fortalece las cadenas cortas de agregado de valor con beneficios para productores y consumidores, debido a que un litro de leche comprada en origen cuesta hasta un 40 % respecto del precio de góndola. En tanto, el productor obtiene un 400 % más de rentabilidad que si la vende a la industria.

De acuerdo con Edurne Battista, quien también trabaja como investigadora en el IPAF Región Pampeana, la innovación “contribuye a la producción de alimentos sanos dentro de las economías regionales, al tiempo que genera condiciones para descentralizar las producciones y fomenta mercados de proximidad más eficientes desde el punto de vista de la calidad de los alimentos y desde la dimensión energética”.

Diseñada como alternativa para la pequeña escala, la tecnología fortalece las cadenas cortas de agregado de valor con beneficios para productores y consumidores.

Innovación única en el país

Basado en el principio de funcionamiento de la pasteurización en bolsa, el equipo desarrollado por el INTA y la UBA fue proyectado para circuitos de comercialización en los que la leche recorre cerca de 20 kilómetros entre el productor y el consumidor, cuando la media para un circuito de cadena larga es de 750 kilómetros.

“La pasteurización en bolsa ha sido experimentada y validada en diferentes partes del mundo, impulsada por el Departamento de Lechería de FAO desde el año 2000, bajo la denominación sistema de pasteurización Milkpro”, especificó Justianovich.

A diferencia de los equipos convencionales que pasteurizan la leche cruda en un módulo y después la envasan en otro, el modelo patentado por el INTA y la UBA invierte los pasos –envasa y pasteuriza ya leche envasada–, en una secuencia que evita la recontaminación después de la pasteurización.

Debido a que es la primera vez que se utiliza este principio en el país, tanto el equipo como el proceso representa una novedad y requirieron la aprobación de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL) a fin de validar el método de pasteurización en base a lo indicado en el Código Alimentario Argentino (CAA).

El modelo patentado por el INTA y la UBA envasa y pasteuriza ya leche envasada, en una secuencia que evita la recontaminación después de la pasteurización.

Fernando Ocampo, investigador del IPAF, indicó que el modelo presentado es también una alternativa tecnológica novedosa para la producción láctea a baja escala, si se tiene en cuenta que la mayoría de los equipos que se comercializan para envasar y pasteurizar leche están proyectados para volúmenes de procesamiento de mediana y gran escala.

Por su parte, Gervasio Cieza, técnico de la agencia de extensión rural del INTA en San Vicente –Buenos Aires–, destacó que el sistema tiene una capacidad de procesamiento de 20 litros por ciclo por hora, definida a partir de una serie de talleres realizados en establecimientos lácteos junto con los productores. En tanto, los equipos de menor capacidad de procesamiento disponibles en el mercado nacional tienen un potencial de trabajo de 300 litros por hora.

El antecedente más cercano al sistema desarrollado es un prototipo construido por el Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación Tecnológica (CEDIT) en Misiones, que se adapta a la pequeña escala (10 litros por ciclo) y funciona de manera convencional.

A diferencia de su antecedente, el equipo desarrollado por el INTA y la UBA incorpora aspectos de inocuidad en la etapa de envasado y mejora la calidad de la leche, a partir de la posibilidad de automatizar esta etapa.

Gabriela De Noya, investigadora del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, explicó que las evaluaciones de calidad del producto indicaron que la leche es apta para consumo y que, luego del tratamiento de pasteurización, su Vida Útil Sensorial es de 8,5 días y la Microbiológica de siete días, parámetros que exceden el límite estipulado por el CAA que limita su consumo al día cinco. “Este resultado se obtuvo en leche almacenada a 8 °C, temperatura más desfavorable admitida por el CAA”, especificó De Noya.

Por estos días, se avanza en la firma de un convenio de transferencia con dos pymes de Entre Ríos –pertenecientes a la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinarias para la Agricultura Familiar– que construirán los primeros equipos comerciales.

Manual de funcionamiento

El sistema está compuesto por tres módulos –de ensachetado, pasteurizado y enfriado, respectivamente–, conectados por cuatro canastos que contienen las bolsas de polietileno preformadas con el objetivo de facilitar su manipulación durante el proceso.

El procedimiento requiere el trabajo de una persona y consiste en dosificar la leche cruda en las bolsas de polietileno, a través de la puesta en funcionamiento de una bomba que dosifica un litro desde el tanque hasta el envase. Los envases son inmediatamente sellados, tratados a 63 °C durante 30 minutos en un pasteurizador batch.

Luego, se colocan en un batch de 40 litros de agua a 16 °C durante cinco minutos para bajar la temperatura a 30 °C y, finalmente, son enfriados durante 25 minutos más en otro batch de iguales condiciones que el primero, pero con el agregado de 8,5 kilos de hielo. A continuación, se conservan en la heladera a la temperatura de referencia (8 °C) indicada por el CAA.

El tamaño de los módulos (ancho, largo y alto) y su interfase (acciones necesarias asociadas con el uso) están diseñados para ubicarse en una mesada convencional de una sala de procesamiento de alimentos.

En el diseño, también se tuvo en cuenta que sea de fácil limpieza y, bajo esta premisa, la única parte que está en contacto directo con la leche es la unidad utilizada para el llenado del sachet. “Este último aspecto repercute en una relación muy baja entre litros de leches procesados y efluentes generados (1/0.1 litros)”, valoró Raquel Ariza, investigadora de la carrera de Diseño Industrial de la UBA.

El sistema está diseñado para poder construirse en talleres especializados en el rubro alimenticio/lácteo, con materiales y mano de obra local, y uso de partes estándar, a fin de disminuir los costos de fabricación y logística y de facilitar las reparaciones en el lugar.

Ayer, AgendAR comentaba una noticia: a más de un mes del cambio de gobierno, el INTA permanece sin sus nuevas autoridades. Pero por suerte eso no impide que sus técnicos sigan trabajando.

Guillermo Nielsen asiste a Davos en representación de Argentina

Ginebra, Suiza — Cerca de cincuenta jefes de Estado, de gobierno y personalidades mediáticas de todo el mundo participarán la semana próxima en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). Entre ellos estarán el presidente estadounidense Donald Trump y la activista sueca por el clima Greta Thunberg. No concurrirá el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Javad Zarif, al que se esperaba, por la tensión con Estados Unidos. Tendrá 2.800 participantes reunidos en esta estación de esquí suiza, protegida para la ocasión con grandes medidas de seguridad.

La 50ª edición del Foro, entre el 21 y el 24 de enero, tiene a la sustentabilidad como el tema principal. Aparece por primera en el informe que elabora el grupo de expertos que dirige el Foro de Davos: las principales preocupaciones están todas relacionadas con cuestiones medioambientales: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, y accidentes a evitar como los derrames de petróleo y la contaminación radiactiva.

Estarán en Suiza el viceprimer ministro chino, Han Zheng, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente ucraniano Volodomir Zelenski, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, el de Colombia, Iván Duque, y el de España, Pedro Sánchez.

No estará en cambio el primer ministro británico, Boris Johnson, quien en 2013 calificó el foro de “constelación de egos con gigantescas orgías mutuas de adulación”. Sí acudirá el príncipe Carlos de Inglaterra.

La actitud argentina ante Davos en este siglo estuvo dominada por la política interna: Néstor Kirchner consideró que ese Foro, con la pretensión de marcar agenda, era un símbolo del neoliberalismo de los años 90. No participó ninguno de sus funcionarios durante su gobierno, ni en los de Cristina.

Mauricio Macri buscó contrastar y no se perdió ninguna de las conferencias. En la primera que le tocó como presidente, en enero de 2016, viajó junto al opositor Sergio Massa. En realidad, Davos es una gigantesca ocasión de relaciones públicas a escala global. Pero las relaciones públicas son importantes. Ahora le llaman «networking».

Así, Alberto Fernández adoptó una posición intermedia. Decidió enviar a Guillermo Nielsen, presidente de YPF, en una doble representación. Reemplazará al presidente Fernández en un panel y el mismo será disertante en otro.

Según la periodista Silvia Naishtat, la confirmación de Nielsen definió la asistencia de algunos empresarios argentinos. Serán de la partida Alejandro, Marcos y Juan Martín Bulgheroni, Eduardo Elsztain, Saúl Zang, Martín Eurnekian y Sebastián Bagó hijo.

Tormentas de fuego y genocidas – Conclusión

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(La primera parte de esta nota está aquí, y la segunda aquí)

3. Fabricantes de pesadillas

¿Cuándo empezamos a provocar deliberadamente este tipo de fenómeno, las tormentas de fuego? No hace mucho. La primera intencional la Luftwaffe la provocó, a modo de experimento, la noche del 14 de Noviembre de 1940 una noche glacial, despejada y sin viento en la ciudad inglesa de Coventry.

El aire helado y quieto potenció la diferencia de temperaturas entre la base de los incendios y la atmósfera, y por ende la velocidad de las térmicas en ascenso, y por ende el vacío generado sobre el centro de Coventry, que generó vientos arremolinados que fogonearon y unificaron rápidamente miles de focos de fuego en una térmica única. Esos vientos a nivel del suelo levantaban camiones y personas del piso y los arrojaban por el aire al alto horno que se había organizado en el “downtown Coventry”, en cercanías de la catedral gótica. A los muchachos de la aviación de Göring las cosas le salieron mejor de lo que esperaban: mataron a 20.000 británicos en 12 horas.

Winston Churchill recorre las ruinas ya frías de Coventry en noviembre de 1940

También clasifican como tormentas de fuego algunas devoluciones de cortesías del Bomber Command de la RAF, que tenía sus propios meteorólogos, deseosos de reproducir, con errores y aciertos, lo que habían visto en Coventry. Sin embargo su jefe, Arthur “Bomber” Harris, descubrió que no es nada fácil crear tormentas de fuego, incluso en ciudades viejas llenas de edificación de madera, de vehículos con tanques de nafta, de estaciones de servicio y de arsenales, un mix mucho más combustible que los bosques.

Harris –aunque trató con obstinación y las calcinó con incendiarias-  nunca logró crear verdaderas tormentas de fuego en Berlín, en Munich o en el cinturón industrial de la cuenca del Ruhr. Se requiere de aprovechar o provocar condiciones atmosféricas límites, y no sólo de temperatura absoluta sino en la cantidad de calor generada, y sobre todo de su concentración en el espacio y el tiempo.

Dos aciertos de Harris fueron las tormentas de fuego perfectas que provocó en las ciudades alemanas de Hamburgo (el 27 de julio de 1943, 46.000 muertos), y la de Dresden (el 13 y 14 de febrero de 1945, 25.000 muertos). Hasta agosto del ’45, Harris fue el mejor fabricante de pesadillas nocturnas de Europa.

También fue un acierto –pero de un tercer aviador, el general Curtis Le May- otra tormenta de fuego de 3 días de duración, consecuencia del estallido de la bomba atómica “Little Boy” sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Ese incendio masivo mató al menos a 55.000 personas de las 135.000 que –se estima- murieron en aquel bombardeo con una sola bomba.

Los números son inciertos: se cree que en Hiroshima 80.000 personas murieron inmediatamente por los efectos radiantes y termomecánicos del fogonazo inicial de Little Boy: irradiación con infrarrojo, luz visible, rayos X, gamma y neutrones, onda de choque y derrumbe de estructuras. Sin embargo, la cifra de quemados y asfixiados subsiguientes de Hiroshima es una trabajosa reconstrucción del censo urbano. Nunca se la pudo verificar en términos forenses, por la desaparición de casi todos los cadáveres.

Es que en la base de las “térmicas” ascendentes, los adoquines se derriten y arden materiales normalmente considerados no muy combustibles, como el asfalto y el aluminio. Ese calor es más que suficiente para volatilizar todos los tejidos humanos, incluidos huesos y dientes, y en Hiroshima hubo más de 1000º C. El pirocúmulonimbo provocó incluso lluvia (negra, densa como sopa y de yapa, radioactiva). Ésta fue la que apagó la tormenta de fuego. Lo cual es una rareza: los pirocúmulonimbos no provocan lluvias.

La peor “casi tormenta de fuego”, sin embargo, fue la que generaron 270 bombarderos B-29 cuando derramaron 1665 toneladas de municiones incendiarias (napalm y fósforo blanco) sobre Tokyo la noche del 9 al 10 de Marzo de 1945. Esa decisión de Le May mató entre 75.000 y 200.000 habitantes de la capital japonesa, cifras todavía debatidas por el mismo problema forense de cadáveres volatilizados que luego se vio en Hiroshima. Lo definitivo es que las estimaciones en el rango superior superan la de las víctimas sumadas de los ataques nucleares ulteriores y sucesivos de Hiroshima y Nagasaki.

Los expertos discrepan sobre el éxito de Le May en Tokyo. Los puristas, como Samuel Glasstone y Philip Dolan, dicen que hay cuatro condiciones de mínima para armar una verdadera tormenta de fuego urbana: 1) al menos 40 kg. de material combustible por m2 de terreno, 2) un área encendida de no menos de 1,3 km2  que además tenga 3) al menos la mitad de las estructuras encendidas simultáneamente, y por último, 4) vientos de superficie menores de 12 km/h. La dificultad de reunir estos cuatro requisitos explica, según el físico David Hafemeister, que sólo el 5% de los intentos de la aviación aliada de provocar tormentas de fuego en Alemania haya tenido éxito.

El rol del viento de superficie, entonces, es ambiguo: sin duda, fogonea cualquier incendio aportándole oxígeno, pero a partir de los 11,5 km/h. parece desorganizar la formación de las células de convección típicas de una tormenta de fuego. Y estas células, cuando se arman, hacen la diferencia.

Significativamente, el bombardeo de Tokyo, llamado “Operación Meetinghouse” por Le May, no llegó a tanto. Aquella noche nevada en Tokyo fue distinta de la helada con calma chicha que tanto había ayudado a Göring en Coventry. En la bahía de Edo la noche del 9 al 10 de marzo soplaban vientos de superficie de hasta 45 km/h desde el mar, y desarticularon la unificación de los focos de incendio bajo la “chimenea” de una única térmica organizada.

Las fotos aéreas de Tokyo el 10 de mayo de 1945 muestran 4 enormes focos dispersos, no uno solo, y grandes plumas de humo sopladas tierra adentro por el viento que llega desde la bahía de Edo. La imagen no parece en absoluto la de una tormenta de fuego.

Tormenta o no, las miles de térmicas desorganizadas fueron lo suficientemente violentas como para que el olor a carne humana asada hiciera vomitar a los tripulantes, que volaban a menos de 3000 metros para afinar la puntería, y también para que algunos B-29 se desequilibraran por el embate de esas corrientes ascendentes y cayeran a tierra. Parece haber sido el destino de algunas de los 27 superfortalezas volantes que en la mañana del 10 no regresaron a sus bases de Saipán y Tinian.

En cuanto al ataque sobre Nagasaki, el 9 de agosto, la bomba “Fat Man”, pese a ser al menos 6 kilotones más poderosa que la de Hiroshima, no logró más de 40.000 muertos. Eso sucedió por la interposición de nubes bajas (la bomba explotó a 580 metros de altura) y de una colina. Ambos factores  atajaron parte del fogonazo de infrarrojo y luz, lo que evitó la ignición simultánea de todo el casco urbano. Para frustración de Le May, tampoco en esa ocasión hubo tormenta de fuego.

En suma, que incluso a 3 notables hijos de puta como Göring, Harris y Le May les resultó difícil generar tormentas de fuego sobre urbes mucho más combustibles que cualquier bosque natural. Y eso valió incluso con el uso de un arma nuclear. En contraste, en Australia a fin de año ardían 18 tormentas de fuego naturales simultáneas, como no las podrían haber generado estos tres genocidas sumando intenciones y medios tecnológicos.

Y es que los humanos todavía no inventamos fenómenos meteorológicos nuevos: a lo sumo podemos copiar los naturales. Lo que sí hemos logrado generar, a fuerza de recalentar la atmósfera y los mares desde 1780, es establecer nuevas condiciones climáticas en que estas cosas suceden solas y con frecuencia cada vez mayor.

Si hay un indicador de hacia adónde va el mundo es que los fuegos australianos son espontáneos. Aquí en Sudamérica los incendiarios de bosques rarísimamente van presos. Más bien,  pese a la legislación, son alentados por intendentes, gobernas, policías y jueces para ampliar la frontera agropecuaria, el PBI nacional y/o la recaudación impositiva local. Independientemente de quién gobierne, si dependiera del estado y no del termómetro, se sembraría soja y criarían vacas hasta en la base antártica Marambio.

Así desapareció “El Impenetrable” chaqueño, así el bosque andinopatagónico pasó de de 5 a 2 millones de hectáreas durante el siglo XX, pese al paraguas legal de la Administración de Parques Nacionales. Es el más robusto, por federal, también el más odiado por “las fuerzas vivas” locales, y alcanza 1,5 millones de hectáreas de árboles.

Sin embargo, cuando el estado nacional se desvanece, los árboles también. Parte de la tormenta de fuego de Villa La Angostura, en 1999, no tuvo por culpable al habitual chacarero pobre que necesita robarle una o dos hectáreas a las lengas para poner 5 ovejas más (pero luego perdió el control del fuego). Esa tormenta –dijo Ivandic- la desataron nuevos actores: cretinos que saben que el bosque quemado produce gírgolas a pasto, hongos por los cuales los restoranes finolis pagan sin hacer preguntas.

En contraste, los australianos conforman una sociedad menos anómica: no hay pequeños incendiarios para poner presos por quemar el país, ni un presidente Jair Bolsonaro, como en Brasil, instando a los productores a pegarle fuego a la selva.

Hay, eso sí, una sociedad con un nivel de vida altísimo gracias a las exportaciones de carbón, con una huella de carbono descomunal para tan pocos habitantes, y que se cree muy protectora de la naturaleza por tener granjas eólicas y solares y 57 parques nacionales, pero, eso sí, ninguna central nuclear. Si costó 3 años de lucha política por parte de las autoridades nucleares australianas para que sus compatriotas aceptaran reemplazar su viejo reactor inglés HIFAR por el OPAL, de INVAP. Y desde 2006, el citado OPAL ya permitió el diagnóstico precoz y/o la terapia de unos 450.000 australianos con enfermedades circulatorias y oncológicas severas.

Dígale al australiano tipo que, según todas las agencias científicas de las Naciones Unidas, en Chernobyl la radiación mató a 31 bomberos y otros 20 casos dudosos, y que en Fukushima, a 9 años de la catástrofe, todavía no murió ningún irradiado. El aussie promedio se le va a reír en la cara. Añada que un pellet de cerámica de uranio enriquecido al 3,4%  chico como una quinta parte de una pila AAA tiene tanta energía térmica potencial como 1 tonelada de bauxita o lignita, pero no emite carbono.

En este pellet de cerámica de dióxido de uranio enriquecido al 3,4% hay tanta energía térmica como en una tonelada de carbón… pero con cero emisiones de dióxido de carbono.

Dígale que, en contraste con Chernobyl y Fukushima, en el “Sábado Negro” del verano de 2009 en Australia murieron 180 de sus propios compatriotas, en buena medida porque 1/3 de la electricidad mundial se sigue fabricando a carbón, en parte gracias a lideres como Donald Trump, Scott Morrison, Angela Merkel, los antinuclearistas del carbonífero, y a sus votantes. Señálelo cuando diga esto.

Siendo los australianos gente de pocas palabras, la mayor parte le responderá con un dedo medio enarbolado y otros le llenarán la cara de dedos. Pero algunos se quedarán dudando.

Es interesante que estas cosas ahora se empiezan a debatir públicamente en los medios de Sydney y Canberra, mientras respiran humo como jamás antes. Y el que todavía van a respirar…

Lo dicen los Redondos; “El futuro llegó hace rato”. Y lo confirma el Martín Fierro: “No hay nada como el peligro / pa’ refrescar a un mamao”.

Daniel E. Arias

Renuncias en el gobierno de Rusia. Nuevo primer ministro. Y énfasis nacionalista

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Ayer 15 de enero Vladímir Putin ofreció su discurso anual ante el Consejo de la Federación y la Duma Estatal, las dos cámaras de la Asamblea Federal (el Parlamento ruso). En su intervención, además de varias medidas de carácter social, el presidente propuso para discusión una serie de enmiendas constitucionales.

El mandatario subrayó que considera estos cambios «bastante razonables e importantes para el desarrollo de Rusia como un Estado social legal» y propuso celebrar un referéndum sobre el paquete de enmiendas constitucionales propuesto y, «de acuerdo con sus resultados, tomar una decisión final».

Los cambios propuestos son -en lo que se refiere a la estructura del poder político:

  • Transferir del presidente al Parlamento la potestad de aprobar las candidaturas del primer ministro y miembros del Gobierno; otorgar al Parlamento el derecho de aprobar, a propuesta del jefe de Gobierno, a todos los viceprimeros ministros y ministros federales. El presidente mantendrá el derecho de destituir al primer ministro, sus viceministros y otros ministros si pierden su confianza o realizan sus funciones de manera incorrecta.
  • «Fijar a nivel constitucional los requisitos obligatorios para las personas que ocupan cargos críticos para garantizar la seguridad y la soberanía del país» (dirigentes regionales, parlamentarios, ministros, jefes de organismos federales y jueces). En particular, prohibir la ciudadanía extranjera o el permiso de residencia en el extranjero para estas categorías de funcionarios públicos.
  • Y los candidatos a la Presidencia rusa deberán tener una residencia permanente en Rusia durante al menos 25 años y no contar con la ciudadanía o permiso de residencia de un país extranjero.
  • Limitar la aplicación del derecho internacional. «Los requisitos del derecho y los tratados internacionales, así como las decisiones de los organismos internacionales, pueden actuar en el territorio de Rusia solo en la medida en que no impliquen restricciones a los derechos y libertades del hombre y el ciudadano, y no contradigan nuestra Constitución», explicó Putin.

Después de los anuncios, el hasta entonces primer ministro -y el hombre más cercano a Putin en las dos décadas de su gobierno- Dmitri Medvédev, anunció que considera apropiado presentar la dimisión del Gobierno con todos sus miembros.

«Estas enmiendas, cuando se adopten, […] supondrán cambios significativos no solo en varios artículos de la Constitución, sino también en el equilibrio del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial», señaló el primer ministro en funciones, agregando que «en estas condiciones es correcto presentar la renuncia de todos los miembros».

Putin agradeció al Gobierno de Medvédev por su trabajo y en respuesta anunció su intención de crear el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad y ofrecérselo al primer ministro en funciones.

A continuación, Putin propuso al jefe del servicio tributario, Mijaíl Mishustin, como candidato para encabezar el nuevo Gobierno. «Vladímir Putin sostuvo una reunión de trabajo con Mijaíl Mishustin y lo invitó a asumir el cargo de primer ministro. Con el consentimiento previo, presentó su candidatura […] para la consideración de la Duma Estatal», indicaron desde el servicio de prensa del Kremlin.

La Cámara Baja del Parlamento ruso considerará el nombramiento de Mishustin al puesto este jueves.

Sorpresivos como han sido estos anuncios -y sin pretender conocimiento de las internas en el Kremlin- en AgendAR nos resulta evidente que estas medidas recogen reclamos de la oposición -mayor influencia del Parlamento en los cargos principales del Estado- y, más importante, de la población -incluyen la indexación de las jubilaciones, por ejemplo. Pero, sobre todo, reflejan la afirmación del tradicional nacionalismo ruso y su desconfianza ante toda globalización con sesgo occidental.

El INTA, todavía acéfalo

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Esta nota de La Nación no puede considerarse información «neutra». El diario de la familia Mitre tiene una antigua y explícita relación con las organizaciones que nuclean a los más importantes productores y propietarios rurales. Pero es cierto que la demora en el nombramiento de las autoridades del INTA indica que todavía deben definirse algunas políticas del área. Como sucede en la CNEA, NA-SA y ARSAT. Reproducimos la nota:

Se cumplió un mes de la llegada de Luis Basterra como ministro de Agricultura de la Nación, pero todavía continúa acéfala la conducción de un organismo clave ligado a esa cartera. Se trata del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El INTA tiene 350 oficinas a nivel país entre agencias, estaciones experimentales y centros de investigación. Suma un plantel de 7000 empleados y su presupuesto total, que es idéntico al vigente al 31 de diciembre pasado, es de $ 7500 millones más un refuerzo de otros $ 130 millones que se logró conseguir.

El último presidente del organismo fue Juan Balbín, cuyo mandato finalizó con Mauricio Macri. Si bien desde Agricultura dijeron que «no hay designaciones nuevas», trascendieron los nombres de Mariano Garmendia y Susana Mirassou como posibles presidente y vicepresidenta, respectivamente.

Garmendia es un tucumano que fue director del INTA Famaillá y en la actualidad se desempeña como secretario de Innovación y Desarrollo Tecnológico del gobierno de Tucumán. Es ingeniero agrónomo y se especializó en agronegocios y en desarrollo local/territorial. En tanto, Mirassou es en la actualidad directora nacional de Planificación del INTA. Ingeniera agrónoma, es experta en temas de evaluación económica de la conservación del suelo.

La designación de la conducción del organismo no parece estar exenta de tensiones ya que se escucharon y siguen en danza otros nombres.

«Desde La Cámpora intentan imponer la figura de Francisco Anglesio, que ya estuvo a cargo del organismo durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, mientras que Gabriel Delgado, exsecretario de Agricultura, impulsa a Garmendia», contó una fuente interna del INTA, que pidió preservar su identidad. Delgado sonó fuerte para ocupar el cargo que finalmente quedó en manos de Basterra. Ahora estaría asumiendo en una agencia que reorganizará la Unidad para el Cambio Rural (UCAR), que cuenta con frondosos créditos internacionales.

Agregó que «para los trabajadores del INTA el mejor aspirante a la presidencia es Héctor Espina (exdirector nacional), por el conocimiento que tiene del organismo y porque durante la gestión de Cambiemos fue quien resistió el ajuste que se quería imponer desde el Ministerio de Modernización. El problema de Espina es que no cuenta con padrinos políticos que impulsen su candidatura».

Algunas fuentes señalan que Anglesio se habría quedado en el camino en la carrera por volver a la conducción del organismo. En su suerte habría influido Basterra, un hombre que supo ser vicepresidente del INTA, además de diputado nacional por Formosa.

Con Balbín, el último presidente del INTA con el gobierno anterior, pasa algo fuera de lo común. Presentó su renuncia el 11 de diciembre pasado pero no tuvo respuestas a la misma. Nunca salió la aceptación oficial a su dimisión. Estuvo yendo igual al organismo para la firma de convenios ya aprobados y para realizar firmas protocolares.

Sin las definiciones para presidente y vicepresidente del organismo, Carlos Parera, actual director nacional que entró por concurso sigue haciendo la conducción operativa del INTA. Firma disposiciones que son la base para el funcionamiento operativo. El director nacional puede disponer para firmar cosas ligadas al presupuesto hasta $499.000. Luego se requiere una resolución del Consejo Directivo cuya cabeza es justamente el presidente del INTA.

«Parera pilotea lo operativo y funcional, pero estamos sin conducción porque falta el funcionario designado por el Ejecutivo», contó otra fuente del organismo.

En tanto, otra fuente consultada señaló que la acefalía está ralentizando la operatoria de los técnicos en los territorios donde desarrollan sus tareas y mantiene congelados todos los aspectos presupuestarios, dado que «no hay firma para respaldar decisiones de direccionamiento de partidas. Tampoco hay nadie que defienda los intereses del organismo en la formulación del nuevo presupuesto 2020».

Entre las tareas que ejecuta el INTA está el ProHuerta, un programa destacado por el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, para fortalecer la lucha contra el hambre en la Argentina, dada la asistencia que se brinda desde el Estado a productores de subsistencia en el interior y a la agricultura periurbana. «Por la falta de presidente, en la mesa del plan Argentina Sin Hambre no hay nadie de INTA, pese a todo el trabajo que desde el organismo hemos hecho con el ProHuerta en tantos años de ejecución», lamentaron desde el INTA.

Un técnico consultado señaló que la indefinición «genera incertidumbre», aunque hay «esperanzas a que la mirada hacia el INTA sea con más presupuesto y mejores condiciones».

Ministro de Agricultura, ing. agrónomo Luis Basterra

La empresa argentina Satellogic lanzó dos nuevos microsatélites

Tras el lanzamiento de «Sophie» y «Marie», que la compañía Satellogic realizó ayer miércoles a la madrugada. la empresa argentina -especializada en la comercialización de soluciones e imágenes satelitales- dará un nuevo paso hacia la creación de su propia red de satélites.

Si sus planes se cumplen, esta «constelación satelital» estará integrada, a fines del 2021, por noventa microsatélites que -trabajando en equipo- serán capaces de cartografiar toda la superficie terrestre en menos de una semana.

«Con estos dos módulos tendremos ya una constelación de diez satélites en funcionamiento operando desde una órbita baja, a alrededor de 500 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Y para el resto del año tenemos planificado el lanzamiento de otros catorce satélites», adelantó Emiliano Kargieman, CEO y fundador de Satellogic. Según Kargieman, el objetivo de la empresa en el largo plazo «es armar una red integrada por alrededor de 300 satélites, lo que nos permitirán obtener imágenes de alta resolución de cualquier punto ubicado sobre la superficie de la Tierra y contar con ellas prácticamente en tiempo real».

Tanto «Sophie» como «Marie» pesan alrededor de 40 kilogramos y fueron íntegramente diseñados e integrados por los ingenieros de la empresa, en una «fábrica» instalada en Montevideo, Uruguay. Cada equipo que llega a su órbita espacial definitiva cuenta con varios instrumentos de observación tales como una cámara multiespectral de un metro de resolución y una cámara hiperespectral de 30 metros de resolución, además de todo los necesario para hacer la transmisión de telemetría y datos».

Monitoreo. Los ingenieros de la compañía combinan y procesan las imágenes actualizadas de la superficie terrestre enviadas por los satélites y luego comercializan esos datos.

¿A quienes le interesan? «A todo el mundo», detalló Kargieman. «Es información muy útil para poder hacer monitoreo de plantaciones agrícolas o de explotaciones forestales. Pero también puede usarse para revisar la infraestructura vial o para evaluar daños en la misma. Y esas imágenes se pueden emplear para mejorar el negocio de la minería o para temas de seguridad y tráfico de, por ejemplo, fronteras entre países, o control de de pesca en zonas marítimas».

También podrían emplearse para predecir, seguir y analizar diversas catástrofes ambientales. «En el caso de los incendios, como los de Australia ahora o los de Brasil, hace unos meses, las capturas de nuestros satélites sirve para hacer monitoreo y dar soporte general. Podemos aportar datos detallados tanto en el momento de evaluar el problema, como cuando las autoridades planifican como encarar la resolución del mismo. Incluso -luego del evento ambiental- la tecnología satelital es ideal para controlar los eventuales procesos de remediación», contó el experto.

Justamente, según Kargieman, «cuando fundamos la empresa una de nuestros propósitos centrales era colaborar, con datos actualizados, en la toma de decisiones que sirvan para enfrentar posibles desastres ambientales como los que causa por el cambio climático».

Según sus directivos, la compañía ya tiene varios clientes internacionales, pero todavía ninguno local. «Estamos hablando con varias empresas y gobiernos de diferentes estamentos, pero todavía no tenemos ningún acuerdo. Claro que, por la geografía y la economía de nuestro país, sería muy útil para Argentina disponer de este tipo de servicios satelitales».

Nombres y homenajes
Los satélites llegaron a su órbita programada en la cabeza de un vector chino: el cohete bautizado «Larga Marcha II». «Pero siempre estamos analizando otros proveedores posibles de este «viaje al espacio», con empresas como Space X o lanzadores rusos».

Los dos dispositivos a punto de ser lanzados llevan nombres con historia: ambos fueron bautizados para honrar a Sophie Germain, matemática y física y Marie Curie, física y química. De hecho, Satellogic está en pleno desarrollo de una «tradición» para homenajear -con sus dispositivos- a mujeres importante que quedaron en la historia de la ciencia. Así, en 2018 envió al espacio a los satélites «Ada» y «Maryam», equipos que fueron nombrados en recuerdo de dos matemáticas: Ada Lovelace y Maryam Mirzakhani. (Por Enrique Garabetyan)

2019: la inflación más alta en 28 años. 53,8%

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El promedio anual de suba de precios estimado por el INDEC en 2019 fue el mayor desde 1991, cuando se ubicó en el 84%, un año después de que la hiperinflación dejara un alza de precios del 1.343,9%.

En los últimos doce meses, los precios que crecieron por encima de este nivel general fueron salud, 72,1%; comunicaciones, 63,9%; equipamiento y mantenimiento del Hogar, 63,7%; y alimentos, 56,8%.

El desafío del gobierno de Alberto Fernández será disminuir la inflación al mismo tiempo que trata de reactivar la economía. El dato cierto del que puede partir es que la caída de la actividad no moderó la inflación. Al contrario.

Las tormentas de fuego en Australia y otros sitios ¿qué son? – II

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(La primera parte de esta nota está aquí)

2. Otro mundo en serio

Aunque lo de Australia es un peldaño más en el recalentamiento artificial del mundo, las tormentas de fuego son probablemente tan viejas como la colonización de los continentes por cicádeas, helechos y coníferas primitivas, como las araucarias. Éstas son las plantas gimnospermas que inventaron la madera y el tronco arbóreo, allá por el Carbonífero, cuando Australia y Sudamérica compartían el megacontinente de Gondwana. Y con casi un 35% de oxígeno en la atmósfera en lugar de nuestro actual 20%, aquellos del Carbonífero en Gondwana sí que debían ser incendios.

Sin embargo, en estos últimos 10.000 años climáticamente estables del Antropoceno, entre los inicios de la agricultura y hasta entrado este siglo, las tormentas de fuego parecen haber sido raras. Si ahora dejan de serlo es porque entramos a otro mundo. ¡Bienvenidos al Piroceno, lectores! Ojo, puede ser inhabitable.

Un ya polvoriento estudio de Anthony Westerling, investigador en ecología del fuego de la Universidad de California en Merced, publicado en la revista Science, compara los incendios masivos (“megafires”) en EEUU entre los períodos 1970 a 1986 y 1986 a 2001, y muestra que la cantidad de eventos se cuadruplicó y la superficie quemada se sextuplicó. Inevitable: a fuerza de bombear carbono fósil a la atmósfera, estamos llegando a una temperatura media del mundo casi 1º C mayor que la media entre 1850 y 1900, y vamos de modo por ahora imparable a terminar el siglo XXI entre 3º y 5º C arriba.

El gobierno australiano de Scott Morrison desmiente esto, pero además cree que 3º C de diferencia en las temperaturas medias no son gran cosa. No hace falta rebatirlo: con apenas 1º C más, Australia se volvió el mejor campo de entrenamiento del mundo para bomberos profesionales, cuando el gobierno decida que tiene que financiarlo. Por ahí puede ser hasta un negocio. Morrison, en AgendAR exigimos un diego: “finder’s fee”, en tu jerga.

Por suerte, no todo incendio masivo logra generar una tormenta de fuego: se necesita una rara coincidencia de condiciones físicas para lograr esa circulación convectiva celular organizada: gases ardientes en ascenso por el centro (las “térmicas”), gases más fríos en descenso por la periferia (las “cizallas”), y el vórtice huracanado de aire fresco que alimenta la base. El frente de avance de un “megafire” puede medir decenas y centenares de kilómetros y ser muy retorcido, pero dentro de todo es más bien lineal.

En contraste, una tormenta de fuego tiene una huella circular concentrada, cuya superficie mínima funcional probó experimentalmente ser de 1,3 km2. Es un fenómeno de convección autosustentado que no se apaga hasta agotar todo combustible, y de una potencia difícil de describir. Los vórtices de superficie pueden chupar camiones (o personas) y llevarlos por el aire hasta la base del sistema. Las térmicas pueden tumbar panza para arriba o arrancarles las alas a cualquier avión hidrante, aunque se trate de un 747 Jumbo, y las ráfagas de cizalla perimetrales, impedir todo vuelo, incluso de helicóptero, y regar pavesas a sotavento a distancias de hasta 30 km. (en Australia). Esto último le permite a la célula, que no es ahorrativa con el combustible, regenerarse y avanzar a saltos. Si hay bomberos interpuestos, están pintados y lo mejor es que se vayan rápido.

La circulación vertical convectiva de gases y materiales puede cruzar la troposfera de parte a parte, en todos sus 10 a 14 km. de grosor. Las térmicas irrumpen en la estratosfera, donde inyectan miles de toneladas de gases y partículas de combustión que chocan contra las láminas de aire estratosférico. Éste es glacial, enrarecido y está ordenado en capas inmóviles de la estratosfera según su densidad. Las térmicas de una tormenta de fuego son como el chorro de un lanzallamas embistiendo, desde abajo, la losa de hormigón de un techo.

Estructura esquemática de una tormenta de fuego. Muchos focos unificados proveen una base de calor (1) que desata el ascenso en espiral de corrientes térmicas (2) de alta velocidad, las que llegan a perforar la estratosfera y formar un pirocúmulonimbo (A). El vacío generado por el ascenso de la térmica aspira un huracán rotativo de aire fresco (3) que fogonea la base del sistema. En ese sitio las temperaturas pueden llegar a entre 1000 y 1500º C según los combustibles.

Entonces la masa de gases y ceniza se derrama en horizontal y genera esa colosal nube abalconada, como la cabeza de un yunque, parecida a la del cúmulonimbo de una tormenta severa, o al de la voladura explosiva de un volcán pliniano. Sólo que un “pirocúmulonimbo” nacido de un incendio o un volcán genera aún más relámpagos y rayos que una tormenta de agua, por la mayor ionización y electrificación de las partículas sólidas aerotransportadas.

Los rayos que impactan sobre vegetación seca son una segunda fuente de regeneración a distancia de las tormentas de fuego, con un alcance que los australianos han medido en 100 km. Y si hay un viento suave, menor de 11,5 km/h, estas células convectivas avanzan a sotavento boyando como remolinos empujados por un río.

Vistas desde lejos, con su columna central de ceniza y humo en ascenso y coronadas por su “pirocúmulonimbo” estratosférico, las tormentas de fuego, como observó en 1999 nuestro compatriota Felipe Ivandic, jefe entonces del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, pueden parecerse a ese ícono, el hongo atómico. Vistas en vertical desde un satélite, se les nota la estructura en espiral arremolinado de los ciclones de aire frío que alimentan la base. Las velocidades de circulación horizontal y vertical se miden en centenares de km/h.

En suma, los “megafires” inventariados por Westerling cada vez son más frecuentes y peores, pero están en otra categoría. Son pocos los que logran acceder a esta realeza de los incendios, las tormentas de fuego.

En Sydney no están acostumbrados a este nivel de smog. Bienvenidos al Piroceno, Aussies.

Las tormentas de fuego en la Gran Cordillera Divisoria hacen llover ceniza gruesa sobre los bañistas en las playas de Sydney, a un tercio de continente de distancia. El 1 de enero, por concentración de partículas de hollín de bajo peso molecular, volvieron el aire generalmente diáfano de esa ciudad costera el más irrespirable entre las urbes del planeta, en superación de la sopa gris de ceniza que se inhala habitualmente en Beijing y Calcuta.

Vienen de los lejanos bosques australianos las plumas de humo (muy diluídas) que ahora desfilan, impasibles, sobre Sudamérica tras haberse cruzado el Pacífico y saltado los Andes, a unos 5000 metros de altura. Sus partículas ultrafinas logran cambiar de azul a ligeramente gris el tinte del cielo despejado en Argentina, y su difracción exagera los rojos del sol poniente.

(Concluirá mañana)

Daniel E. Arias