Los sindicatos del Cono Sur se oponen al TLC con Europa. Y explican porqué

(La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, CCSCS, ha hecho llegar el siguiente documento, donde fija su posición. Lo publicamos íntegramente, porque ofrece información que no ha aparecido en los medios masivos).

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COMUNICADO DE LA COORDINADORA DE CENTRALES SINDICALES DEL CONO SUR SOBRE EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO ENTRE EL MERCOSUR Y LA UNIÓN EUROPEA

Cono Sur, 28 de junio de 2019

En vistas de la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur alertamos a nuestros pueblos sobre el funesto impacto que este acuerdo tendrá para el sistema productivo de la región en general, y para ciertas ramas de producción estratégicas en particular, tales como tecnología, sistema marítimo y fluvial, obras públicas, compras del Estado, laboratorios medicinales, industria automotriz, economías regionales (en especial, las vinculadas al aceite de oliva, vinos y espumantes, quesos y lácteos, entre otras), concluyendo que la firma de este acuerdo es la sentencia de muerte de nuestras industrias y de gran parte de nuestro trabajo decente y empleo de calidad.

En cuanto a las formas en que se está negociando el acuerdo, nos vemos obligados a reiterar una vez más nuestra profunda preocupación por la total falta de transparencia y opacidad con la que se han llevado adelante las negociaciones.

Respecto de los contenidos, expresamos nuestra legítima preocupación por un acuerdo que no tiene en cuenta las sensibilidades de ambas partes en materia de empleo ni la necesidad de que el mismo contribuya a un esquema de desarrollo simétrico y equilibrado de las dos regiones. Puntualmente, nos preocupan -entre otros- los siguientes puntos que consideramos de extrema sensibilidad para el interés social en general y de los trabajadores y trabajadoras en particular:

Cobertura de las ofertas y ritmo de desgravación de las canastas de bienes: hemos conocido que la cobertura de las ofertas es superior al 90%, lo que indica que se trata de un acuerdo de libre comercio de carácter amplísimo, con una liberalización casi total del comercio birregional. Además, se han negociado aceleraciones en el ritmo de desgravación previsto, quedando la mayoría del comercio bilateral comprendido dentro de un período de desgravación menor a 10 años. Creemos que tanto la amplitud de la cobertura como la finitud de los plazos de desgravación atentan contra una transición ordenada de los sectores productivos hacia una situación de libre comercio birregional, que podría tener impactos sustantivos tanto sobre la cantidad como la calidad del empleo en ambas regiones, así como resultar en situaciones no previstas de dislocación social (migraciones del campo a la ciudad, desempleo industrial masivo).

Reglas de origen flexibles: sabemos que se están negociando reglas «flexibles» para la determinación del origen de los productos, con el objeto de poder utilizar insumos importados de terceros países. Esta «flexibilidad» conlleva un alto riesgo de «triangulación» de productos que son elaborados mayoritariamente en países ajenos al acuerdo, de bajísimos salarios y en donde no se respetan los derechos laborales más básicos, y que con un mínimo procesamiento o etiquetado podrían gozar de los beneficios de las preferencias otorgadas.

Servicios estratégicos para el desarrollo de nuestras naciones: nos preocupa la inclusión en la negociación de algunos sectores de servicios que son estratégicos para el desarrollo nacional, tales como el transporte marítimo y fluvial, los servicios audiovisuales, los servicios energéticos y los servicios financieros. Mantenimiento del poder de compra del Estado: históricamente el poder de compra y contratación del Estado nacional ha funcionado como una potente herramienta para el desarrollo industrial. Es necesario mantener dicha potestad por parte de los distintos Estados nacionales a todos los niveles (nacional, provincial y municipal), específicamente en lo que respecta a la obra pública, y evitar otorgar el «trato nacional» a las empresas de los países de ambas regiones.

Rechazo a la extensión de las patentes y a la protección de los datos de prueba: la realidad muestra que el sistema de patentes en el caso de los medicamentos sólo sirve para excluir del mercado a nuevos competidores, puntualmente a los productores públicos o privados de medicamentos genéricos. Rechazamos la inclusión de cláusulas de extensión de patentes y de protección de datos de prueba en el marco del capítulo de propiedad intelectual, con objeto de fomentar la producción local de productos farmacéuticos y facilitar el acceso a la salud y a los medicamentos para ambas poblaciones.

Fomento de sectores productivos específicos: todo acuerdo que pretenda el desarrollo simétrico y armónico del conjunto de las partes requiere de la existencia de mecanismos que permitan un proceso de reestructuración de los sectores más sensibles y de fomento de nuevos sectores productivos generadores de empleo de calidad y valor agregado. Un acuerdo de estas características requiere mantener e incluir instrumentos tales como salvaguardias comerciales, cláusulas de industria naciente, regímenes suspensivos y licencias de importación, todos ellos permitidos y regulados actualmente por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que no serían parte de esta negociación.

Promoción de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs): si bien sabemos que existen cláusulas específicas en la negociación en materia de PyMEs, las mismas se limitan a mejorar la circulación de la información técnica y legal del acuerdo. De modo de beneficiarse efectivamente con el acuerdo, las PyMEs requieren de apoyo financiero y de transferencia tecnológica para poder afrontar positivamente un proceso de apertura comercial, modernización tecnológica y mejora de la competitividad, elementos que no se encuentran previstos en la actual negociación.

Inexistencia de estudios de impacto finalizados: es imprescindible contar con estudios y de impacto finalizados que revelen los verdaderos resultados del acuerdo. El Mercosur ni siquiera presentado un análisis similar. Consideramos impropia la firma de un acuerdo con la amplitud del presente sin conocer los resultados económicos y sociales del mismo en términos generales, y mucho menos sin haber estimado el impacto sobre la cantidad y calidad del empleo.

En suma, desde el movimiento sindical del Cono Sur hemos planteado reiteradas veces a las autoridades de ambos bloques nuestras principales preocupaciones y exigencias para que la negociación avance hacia un verdadero acuerdo de asociación que permita reforzar las relaciones políticas, sociales, económicas y culturales entre ambas regiones, y que sea capaz de potenciar el respeto a los derechos humanos, el empleo digno, el trabajo decente, el desarrollo sostenible y los valores democráticos. Sin embargo, no hemos obtenido las respuestas esperadas ni una verdadera y efectiva participación en las negociaciones, lo que motiva nuestro absoluto rechazo al presente acuerdo en lo que respecta tanto a sus formas como a sus contenidos.

Trump y Xi Jinping acordaron reanudar la negociación comercial

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Finalizada la reunión bilateral entre China y Estados Unidos durante la cumbre del G-20 que se celebra en Osaka, Donald Trump dijo que el encuentro con Xi Jinping fue «excelente» y que las negociaciones «están en buen camino».

Por el momento se desconocen mayores precisiones acerca de la reunión, que fue la más esperada por ambos países y el resto del mundo, aunque Trump señaló que ambas partes difundirán en breve un comunicado vía conferencia de prensa.

El ministro Dietrich renueva el acuerdo de transporte aéreo con EE.UU. – Qué significa

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Argentina y EE.UU. firmaron un nuevo protocolo para el Acuerdo de Servicios de Transporte Aéreo, que no se renovaba desde 1985. Se supone que debe ser autorizado por el Congreso, pero mientras tanto estaría en vigencia desde anteayer, 26 de junio.

El acuerdo permitirá realizar vuelos sin escalas intermedias y ampliar las rutas y frecuencias «de forma ilimitada», según informa el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Y anunció que está en marcha la «Revolución de los Aviones». Sus críticos dicen otra cosa. En AgendAR mostramos las distintas miradas, y luego nuestra opinión.

Tweet del ministro de Transporte de Argentina:

Tweet del Secretario de Estado de los EE.UU.:

El tweet de Mike Pompeo es formal -en ese nivel, todos lo son (salvo cuando Trump se «da manija» con algo). Pero vale la pena notar que mientras Dietrich anuncia vuelos sin escalas y más frecuencias -algo positivo, sin duda, pero de interés especial para los que van a volar a EE.UU.- el Secretario de Estado habla de beneficios para viajeros, negocios y trabajadores. Uno sospecha que esta última categoría no le interesa a nuestro ministro de Transporte. Es gente que hace huelgas y habla mal de él.

En eso está en lo cierto. La coordinadora sindical de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) para Latinoamérica, Dina Feller, declaró: «Es un escenario nunca antes visto en Argentina. Se anuncia la liberación absoluta de rutas, matrículas y aeronaves».

«Por lo general, cuando el avión de una compañía arriba a un país, se produce un cambio de matricula y tripulación. Es decir, si parte de Washington a Buenos Aires, y luego vuelve, debería regresar a EE.UU. con un matriculado argentino y también con trabajadores del Cono Sur».

«Con el reciente convenio, esto se termina. Ahora, los aviones podrán retornar con matriculado estadounidense disponiendo de sus propios tripulantes, y ya no será necesario que las aerolíneas recurran a los profesionales argentinos. Eso significa eliminación de mano de obra. Es un acuerdo aparentemente entre iguales, pero no se puede comparar la flota estadounidense con la argentina. ¿Cómo va a ser esa reciprocidad?«.

Otro punto clave del pacto son los servicios de carga y descarga en las bodegas. Actualmente, esa actividad está cubierta por la firma estatal Intercargo, pero «ahora podrán entrar otros operadores en el servicio».

Para que los lectores de AgendAR lo evalúen por sí mismos, cliqueando aquí acceden a la versión que el Department of Transportation de EE.UU. subió a su página web. Para beneficio de los que están cómodos con el inglés, traducimos dos párrafos claves:

(3) Cada línea aérea designada tendrá derecho a realizar su propio servicio de asistencia en tierra en el territorio de la otra Parte («autoasistencia») o, a opción de la línea aérea, seleccionar entre los agentes de la competencia para dichos servicios, en todo o en parte. . Los derechos estarán sujetos únicamente a restricciones físicas derivadas de consideraciones de seguridad del aeropuerto.

4) Cualquier aerolínea de cada Parte puede participar en la venta de transporte aéreo en el territorio de la otra Parte directamente y, a discreción de la aerolínea, a través de sus agentes … Cada aerolínea tendrá derecho a vender dicho transporte, y cualquier persona será libre de comprar dicho transporte, en la moneda de ese territorio o en monedas libremente convertibles.

En el 2016 el ministro Dietrich había dicho: “En la Argentina no hay ni habrá política de cielos abiertos”. En AgendAR debemos decir que este acuerdo no es «cielos abiertos». Pero en sus consecuencias se parece bastante.

Cerramos con otro tweet:

¡Vienen los rusos!: TMH anuncia que fabricará y exportará trenes desde Argentina

Esta semana coinciden noticias sobre el interés en el transporte argentino desde dos Grandes Potencias. Pero se trata de dos desarrollos bien distintos. En otra nota de AgendAR evaluamos la renegociación del acuerdo sobre Transporte Aéreo con EE.UU. y el previsible interés de sus aerolíneas. Aquí, informamos sobre el anuncio de un mega grupo industrial ruso, Transmashholding (TMH) que habría decidido apostar al mercado argentino.

TMH dio ya el primer paso al cerrar un acuerdo para reactivar los talleres ferroviarios Mechita en la ciudad bonaerense de Bragado y construir una fábrica para producir material rodante. Invertirá u$s 70 millones y empleará a más de 1.000 personas (hoy ya trabajan más de 100).

Pero además del interés que despiertan los proyectos ferroviarios, principalmente el vinculado al yacimiento de Vaca Muerta, y otros como la expansión de la red de subterráneos, TMH, uno de los líderes mundiales en ingeniería ferroviaria, planea hacer eje en Argentina y de ahí desarrollar los negocios en la región.

Tanto el CEO de TMH, Kirill Lipa, como el presidente de TMH International, Hans Schabert, explicaron que Argentina y Sudáfrica eran prioridades para el holding a partir del 2017 cuando decidieron hacer negocios fuera de la ex-URSS. Claro que el menú de prioridades guarda cierta relación con la agenda del gobierno ruso que tiene foco en Cuba, Egipto, Sudáfrica, Argentina, Kazajistán, Hungría y otros países de Euroasia y Europa del Este. Por lo que las empresas rusas que quieran hacer negocios e inversiones con estos países cuentan con el apoyo directo del presidente Putin.

En su rol de manager, Lipa, reconoce que “el principal obstáculo para encarar cualquier negocio en Argentina es la inflación, que pone en duda los plazos de recuperación de la inversión”. Al respecto al ser consultado sobre el tiempo de recupero evitó dar números y destacó que su modelo de negocios es establecer un enlace perdurable con el cliente, a diferencia, por ejemplo, de los chinos que solo les interesa vender material rodante y luego se van dejando los equipos sin mantenimiento ni repuestos.

“Somos del top cinco de los fabricantes mundiales. Tenemos más de 100.000 empleados y más de 20 plantas industriales y una facturación de u$s 7.000 millones anuales. Nosotros venimos para quedarnos”, afirmó. Lipa tiene claro que la tendencia mundial es la urbanización, las ciudades están creciendo y el auto conspira con este desarrollo, por eso la tendencia es más ferrocarril, más subte y más tranvías. Es lo más eficiente y ecológico. Pero en el transporte de carga la tendencia es menos clara.

Sobre la rentabilidad de la inversión en Argentina, Schabert afirmó que TMH no esperaba recuperar nada antes del quinto año. “Invertimos en el largo plazo”, dijo y agregó que por ejemplo destinan u$s 5 millones en inversión social como ser un jardín de infantes y otros gastos que no tienen retorno financiero, si social.

P.: ¿Cuál es la tasa que usan para calcular el retorno de la inversión?

H.S.:“Aproximadamente el 10%”.

P.: ¿Es mayor a la que usan para invertir por ejemplo en Sudáfrica?

H.S.: “Sí”.

Para tener una dimensión del grupo TMH basta con señalar que es la principal compañía europea de mantenimiento de locomotoras (15.000 unidades) y de 2.000 coches de subterráneo. Gestiona trenes, tranvías y subtes desde la señalización, la operación y mantenimiento del material rodante, en las redes de San Petersburgo y Moscú.

Además del negocio ferroviario, pasajeros y carga, también les interesa participar, con reglas claras y transparentes, de la licitación de la línea C de subtes y otros, como así también en el Belgrano Cargas, y demás proyectos vinculados con el Roca y el San Martín. “No tenemos miedo a competir. Además sabemos que cumpliremos con el componente de fabricación local que se exige en las licitaciones” sentenció Schabert.

Macron, el acuerdo Mercosur-U.E. y el cambio climático

AgendAR tomó posición hace más de un año en el viejo y cada tanto reactivado tema del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur: creemos que, si se hace, provocará daños reales y concretos a la industria y los servicios argentinos a cambio de dudosas ventajas para el agro. Ni siquiera para la agroindustria. Además, siempre nos manifestamos escépticos sobre que finalmente se firmara algo más que una declaración de intenciones.

Pero nuestro juicio y nuestra opinión son dos cosas distintas. Marcamos eso, porque en los últimos días los gobiernos de Macri y de Bolsonaro han insistido nuevamente en que las negociaciones, que ya llevan 20 años, se terminen de una vez. Y la presión de poderosas compañías transnacionales es muy fuerte.

Por eso, resulta interesante que otra vez los agricultores franceses están defendiendo a la industria argentina. Allons, enfants de la Patrie! Y levantan las banderas de los agrotóxicos y el cambio climático:

Previo a su reunión con su par brasileño en el marco de los encuentros bilaterales que tienen lugar durante la Cumbre de jefes de Estado del G20, el presidente francés Emmanuel Macron, amenazó con no dar vía libre al esperado pacto entre la Unión Europea y el Mercosur, si Brasil sigue los pasos de EEUU y abandona el Acuerdo de París. «Si Brasil abandonara el Acuerdo de París nosotros no podremos firmar un acuerdo comercial con ellos», declaró Macron.

«Esto es por una simple razón, estamos pidiendo a nuestros agricultores que dejen de usar agrotóxicos, estamos pidiendo a nuestras empresas que produzcan con menos uso de carbono. No vamos a permitir, de buenas a primeras, el ingreso de productos de países que no lo respetan». Macron formuló estas declaraciones en Osaka, Japón donde a partir de hoy se celebra la cumbre de jefes de Estado del G20.

En tanto, otra de las mandatarias europeas que se expresó en el mismo sentido fue la canciller alemana, Angela Merkel, quien se mostró “muy preocupada» con la política ambientalista de Bolsonaro.

A pesar de que tras asumir la presidencia, Bolsonaro se comprometió a permanecer dentro del acuerdo global sobre cambio climático, desde enero de 2018 ha llevado adelante una política que prioriza la expansión de plantaciones y producción agrícola en la Amazonia aliada a la concesión de nuevas licencias para el uso de agrotóxicos.

«Este es el momento crítico del Programa Nuclear Argentino» – ¿Conclusión?

(Lo que ya publicamos de este texto de Gabriel N. Barceló, ingeniero mecánico, doctor en física, ex-vicedirector de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, y luego gerente a cargo de la «diplomacia nuclear» de la CNEA y Daniel E. Arias, periodista científico, está aquí y aquí. Y aquí hay una noticia de estos días, el despido de los trabajadores del CAREM, que ilustra el proceso de destrucción que informamos).

3. AGUA Y POLÍTICA PESADAS

La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén pertenece 100% a la CNEA pero es operada por un “joint venture” llamado ENSI (Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería), cuyo capital se divide entre la CNEA (51%) y la provincia (49%).  Hasta 2015, ENSI mantuvo en la PIAP una dotación fija de aproximadamente 450 profesionales, técnicos y obreros calificados, amén de otras 600 contratados en servicios (transporte, comedor, limpieza, seguridad, guardia médica, etc).

Terminada la carga de Atucha II, en 2016 la PIAP debió haber entrado en mantenimientos preparatorios para su tarea siguiente: la carga inicial de Atucha III CANDU, 500 toneladas de agua pesada facturables a entre U$ 600 y U$ 800 millones en 4 años de producción. Luego seguiría la fabricación de 300 toneladas más para hacer stock de reposición para las dos Atuchas y Embalse, que pierden unas 30 toneladas/año por evaporación.

Pero la PIAP debía atender también la demanda de los reactores de investigación vendidos por INVAP en Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, amén del RA-10 que se construye en Ezeiza y el RBM brasileño: usan agua pesada no como refrigerante, sino exclusivamente como moderador, para aumentar la potencia térmica y el flujo de neutrones de sus núcleos. Pero sumando estas unidades más chicas que una central, el total de agua pesada a entregar iba llegando a 1000 toneladas, 6 años de operaciones al máximo rendimiento de la planta, sin contar al menos entre 1 y 2 años de paradas para reparaciones. En fin, trabajo en Arroyito no faltaba, y además estaba –sigue estando- el “boom” de demanda que causarán las centrales nucleoeléctricas “CANDU-like” de la India, país que no puede autoabastecerse.  Y al que desde 2016 estamos mandando las señales equivocadas.

Y es que al toque de asumir, este gobierno nacional detuvo toda tarea en la PIAP, descartó Atucha III CANDU en 2018 y desde entonces, con la indiferencia evidente del gobierno provincial, fue tratando de lograr que el personal calificado se fuera a dar servicios petrogasíferos en Vaca Muerta. Al menos 300 personas se niegan y hoy acampan en la ruta 223. Esta semana, tras tenerlos meses sin cobrar o haciéndolo en cuotas, ENSI les empezó a mandar telegramas. Como va la cosa, esto termina a palos o peor: Macri no quiere irse con los deberes sin cumplir. No exactamente con la patria, o al menos con ésta que tenemos. El Departamento de Estado hace décadas que se la tiene jurada a la PIAP.

Poner esa planta ahí costó dos generaciones de trabajo de centenares de físicos, químicos, ingenieros y metalurgistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Fue una lucha llena de avances y retrocesos contra muchos opositores externos e internos, y de la cual el argentino de a pie no se enteró demasiado: los neuquinos no son una excepción. Aún sin retrocesos, esa lucha habría costado grandes recursos nacionales. Con retrocesos, ¿cómo medirlo? ¿U$ 1300 millones al momento de inauguración de la PIAP en 1994?

Como contraste con Pilca, nacida tan en secreto, la Argentina jamás ocultó su decisión de fabricar agua pesada desde los ‘50. Desde 1967 eso se tuvo que tomar en serio, visto que la CNEA estaba licitando su primera central nuclear de uranio natural, Atucha I.

Pero con pocos fabricantes mundiales, Atucha I y sus continuadoras eran vulnerables a un boicot de agua pesada. Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (EEUU, Rusia, el Reino Unido, Francia y China) prefiere que los países de desarrollo mediano no tengan fabricación propia de este líquido. Esas mismas superpotencias lo usan para “cocinar” plutonio 239 grado bomba en precarios reactores militares de uranio natural, llamados también “production facilities”, caracterizados por no producir electricidad.

Mucho trabajo calificado en la PIAP, pero no hay modo de que la política lo tenga “en el radar”.

¿Qué chances habría de que Argentina se “autorrobara” 10 o 15 toneladas de agua pesada para un reactor plutonígeno? Como cuenta el embajador Maximiliano Gregorio Cernadas, orgulloso ex miembro de la Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme (DIGAN) de la Cancillería e historiador, el pacifismo fue una de las pocas decisiones sesentistas de la CNEA que no tuvo opositores internos o externos, y que se mantuvo a rajatablas hasta hoy. No es que seamos moralmente superiores a nadie. La CNEA cree que el mensaje más poderoso y menos costoso que emitió y debe seguir emitiendo la Argentina es “No tenemos la bomba porque no queremos, no porque no podamos”.

Robar agua pesada de la PIAP era imposible aún antes de que firmáramos el Tratado de No Proliferación (TNP) en 1995, e incluso antes de que creáramos el ABBAC (1987), otro sistema previo de controles recíprocos de materiales estratégicos con Brasil, avalado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La PIAP, por ser tecnología externa comprada bajo salvaguardias, estuvo desde su inauguración en 1994 bajo vigilancia de cámaras y otros sensores remotos monitoreados desde Viena, sede del OIEA, que además envía allí inspectores por sorpresa.

El tema es que las superpotencias armamentistas no quieren una economía mundial del agua pesada, punto. Y si por ello tienen que llevarse puestas algunas autonomías nacionales, “ése es el nombre del juego”. Contra el agua pesada, política pesada.

Por algo, aunque son 13 los países con capacidad de enriquecimiento, existe “el cartel del uranio enriquecido”: EEUU, el Reino Unido, Francia, Holanda y Rusia concentran el 90% de la producción del combustible “grado central” que usa a su vez el 89% de la flota de plantas nucleoeléctricas PWR y BWR del mundo. La función histórica del cartel ha sido imponer el uranio enriquecido como combustible universal, apretando de mil maneras al que no la acate e intente, como Canadá y sus 6 estados-cliente nucleares, la vía PHWR, de uranio natural y agua pesada.

Es una diplomacia de fuerza bruta que se ejerce en silencio no sólo contra los posibles compradores, sino incluso contra vecinos y aliados. Fue el caso de la República Federal Alemana, cuando SIEMENS, apalancada en la Argentina con ENACE, un “joint venture” con la CNEA, todavía intentaba vender en el Norte de África el Argos 360 MW, una derivación de Atucha 1 muy “pisteada” en seguridad. Esa potencia era óptima para redes eléctricas chicas, y aunque la Argos era una central más cara que las CANDU canadienses, ENACE no obligaba a ningún comprador a firmar el TNP: sólo le imponía las salvaguardias habituales del OIEA. Llegó el gobierno de Carlos Menem con instrucciones traducidas del inglés y disolvió ENACE, fin del problema.

Por esa misma época, los ’90, SIEMENS abandonó, junto con sus pretensiones de exportar Atuchas al 3er Mundo, toda su división nuclear: se la vendió a la sociedad estatal nuclear francesa AREVA. Hoy Alemania está por cerrar “definitivamente” sus últimas centrales en 2022, todas de uranio enriquecido. Las comillas significan dudas. Es que ante el caso de que el Lázaro nuclear resucite en Europa, SIEMENS se quedó con el 34% de las acciones de AREVA.

Una de las varias “pruebas de vida” del uranio natural: dos de las centrales CANDU 6 vendidas por Canadá a China en Qinshan, provincia de Zhejiang. China licenció la compra de otras 2 de mayor potencia, las AGR, también ofrecidas al Reino Unido.

Hay una decisión de terminar con la tecnología de uranio natural que unió larga y silenciosamente a enemigos irreductibles. Este acuerdo secreto entre Rusia y los EEUU viene desde tiempos soviéticos, atravesó el derrumbe de la URSS y en 2011 logró por fin la quiebra del único oferente en pie de centrales nucleoeléctricas de uranio natural, la AECL, o Atomic Energy Commission of Canada, Ltd.

El modo de dejar sin clientes a AECL no pudo ser más simple. Cuando la India ensayó sorpresivamente su primera bomba atómica, el 21 de mayo de 1974, EEUU le impuso a la empresa estatal canadiense (sic) que todo comprador futuro de una planta CANDU debía firmar el TNP. En un Tercer Mundo remiso a ponerle el gancho a un documento tan asimétrico, «el desarme de los desarmados», como lo llamó el embajador radical Julio César Carasales, la CANDU, por elegancia y simplicidad, siguió siendo la chica linda del barrio. Pero después de mayo de 1974, si te casabas con ella, ¡sorpresa!, te ibas a vivir con tu suegra. La ruptura de Argentina con la firma canadiense se originó en eso: ya empezada la construcción de Embalse, los «canucks», forzados visiblemente por su cancillería, forzada a su vez por el Departamento de Estado, nos venían de pronto con la historia de que sin TNP la central no se terminaba. Y la terminamos sin ellos.

Cuando AECL por fin quebró, al menos un par de cancillerías descorcharon el champagne de la venganza: AECL no sólo les había quitado clientes a la industria nuclear yanqui en el enorme mercado interno de Canadá sino también en Corea, Argentina, Pakistán y China. Y de paso, le había soplado la India y Rumania a la URSS, para asombro soviético.

Es más, antes de hacer quebrar a la AECL, “alguien” logró que este país cerrara su planta de agua pesada en Bruce, Ontario, 4 veces mayor que la PIAP en capacidad de producción. Esto nos dejó inesperadamente como primer proveedor mundial, lo que en la práctica significó que seríamos la víctima siguiente. Bruce, para el caso, fue chatarreada al toque del cierre, y eso en un país que tiene 18 centrales CANDU, varias de las cuales están destinadas a “extensión de vida útil” (30 años más en operaciones), y no sólo piden reposición constante sino cargas nuevas enteras. “Alguien” estaba manipulando la política y los medios canadienses en contra del interés nacional, tratando a Canadá, un país de alto índice de desarrollo humano y una potencia mediana, como a una república bananera.

EEUU, que jamás nos pudo vender una central, no quiere que exista el agua pesada como bien transable en el mundo, pero mucho menos aún que se fabrique en la a veces díscola Argentina. Por eso tanta presión secreta pero brutal contra la PIAP, y por eso también logró fácilmente que en 2018 Macri eliminara la CANDU de la oferta china de 2014 a Argentina, que era doble: una CANDU primero, y 2 años más tarde, la Hwalong-1 de enriquecido.

China tiene a la Hwalong-1 (literalmente, “Dragón Chino”) como proyecto de bandera. La usa para mostrar al mundo que dejó atrás su industria “todo por dos pesos” y se ha vuelto un país de tecnología fina. Una CANDU no le sirve para ello, por demasiado canadiense, de modo que en nuestro caso, la China National Nuclear Corporation (CNNC) sólo la incluyó en la “oferta paquete” para tentarnos. Cuando Macri y Gadano la dieron de baja, China no se hizo problema: se evitaba el costo de la carnada. Y además: ¿desde cuándo a los chinos les conviene que seamos tan independientes?

Las centrales de uranio enriquecido no son mejores que las de uranio natural. Pero vuelven dependiente al comprador y de paso, al abstenerse de agua pesada como insumo, “combaten el armamentismo”. Un slogan raro viniendo de países que, como EEUU, en 1985 tenía aproximadamente 31.000 armas nucleares, y que hoy, tras bajar a 6.500, está rompiendo unilateralmente pactos de desarme con Rusia para volver a renovar, complejizar y multiplicar su arsenal.

El camino argentino a la autoprovisión de agua pesada fue –y sigue siendo- durísimo. Con las superpotencias confabuladas en los ’70 para que no tuviéramos oferentes externos, primero hubo que construir una planta experimental de poca capacidad (3 toneladas/año) y tecnología propia. Fue la PEAP, que funcionó muy brevemente al lado de Atucha I, y cuyas colosales torres de acero indujeron a error a más de uno: era una unidad de demostración, no industrial.

Una vez que se vio que la PEAP funcionaba, el paso siguiente era levantar una segunda planta industrial de 80 toneladas/año con la misma tecnología de ácido sulfhídrico de la PEAP. Pero esta producción quedaría legalmente fuera de monitoreo para el OIEA, dado que sería 100% argentina y entonces no éramos firmantes del TNP. Eso legalmente la volvía libre de salvaguardias.  Ante la determinación de la CNEA de avanzar por esa vía, el boicot organizado se desmoronó y nos llovieron ofertas, incluso yanquis.

La Planta Experimental de Agua Pesada (PEAP) en Lima, prov. de Buenos Aires, con sus altas columnas de acero. Era 100% de tecnología CNEA. Una vez construida, con tal de que no la ampliáramos, nos cayeron ofertas por unidades industriales. Se chatarreó en los ’90.

Todo parecido con la historia del boicot de uranio enriquecido en 1978 y su facilidad de compra desde 1983, cuando se dio a conocer la planta piloto de Pilcaniyeu, estimado/a lector/a, ES DELIBERADO.

En 1980 se eligió la propuesta de Sulzer Brothers, de Suiza, cuyo proceso se basa en el amoníaco, en lugar de en el sulfhídrico. Es el origen de la planta actual que da, teóricamente, 200 toneladas/año. En realidad, fueron 180 en su mejor año.

A partir de 1982 la obra empezó a quedarse sin plata con poco avance, la Sulzer terminó yéndose con un portazo y la PIAP (con “I” de industrial) se terminó como casi todas nuestras obras nucleares setentistas: sin ayuda, a los ponchazos y tras mucho “stop and go”. La descomunal instalación entró, finalmente, en operaciones en 1994, muy contra la voluntad del entonces embajador de EEUU en Argentina, Terence Todman, del presidente Carlos Menem y su ministro estrella, Domingo Cavallo. Las caras de estos dos últimos personajes durante la ceremonia de inauguración auguran tempestades.

La imagen de la PIAP, rodeada de pura nada, la muestra como una especie de implante extraterrestre en una economía básicamente primaria (la neuquina). Esto explica que se pueda ser legislador provincial y creer que en Arroyito se hace radioterapia, o se genera electricidad. Esta discontinuidad económica, política y cultural de la PIAP con la provincia hoy facilita su cierre por este gobierno nacional. Y qué decir de sus antecesores, los de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, aquellos próceres del desarrollo independiente…

¿Y qué pierden los gobernadores neuquinos con los cierres? Políticamente, poco. Piquetes en las rutas, tal vez palos y gases, quizás balas, como las hubo en la represión de las puebladas de Cutral-Co. Nada que no haya sucedido demasiadas veces, pero sin cambiar jamás un dato básico: a fuerza de petróleo y gas, Neuquén tiene, aunque cada vez menos, el último miniestado de bienestar de la Argentina. Eso le dio décadas de primacía asegurada al Movimiento Popular Neuquino (MPN) salvo que se acaben los hidrocarburos o su precio se derrumbe. Excepción a esta regla: Cutral-Co, por causas obvias. Pero si este partido no tiene en su radar a la CNEA, es porque tal vez ésta hizo un error en no enraizarse más en Neuquén, y darle una chance de ser más que un emirato con elecciones.

Lo que la Argentina debe saber es que si la PIAP efectivamente se cierra y el gobierno firma “en crudo” el Protocolo Adicional del TNP, nuestro desarrollo atómico independiente queda congelado. No habrá próximas carreras ni centrales nucleares, ni plan B para una provincia que parece haber agotado sus formaciones geológicas hidrocarburíferas convencionales, y que hoy apuesta todo su porvenir a una tecnología tan incierta como el “fracking” de esquistos.

1000 MW nucleares en Neuquén generarían al menos 7000 puestos de trabajo en la etapa de construcción y montaje, y luego 60 años de ocupación fija para miles de profesionales y técnicos operadores, a salvo de los vaivenes del petróleo. Además, sumarían a las ventas de electricidad provincial. Y por último, evitarían la combustión de 1.600 millones de m3/año de gas natural y posibilitarían su exportación sin agravar el desabastecimiento interno.

Si nos preguntan, lectores, adónde querríamos el próximo instituto universitario avanzado como el Balseiro, el Dan Beninson o el Sábato, y sobre todo la próxima central CANDU y la próxima CAREM, ya saben. Y si nos preguntan qué compromiso querríamos del próximo gobierno nacional, es la defensa del enriquecimiento de uranio y la fabricación de agua pesada. Son tecnologías que no nos vendió nadie, que tuvimos que reinventar aquí como quien reinventa la rueda, y que nos han dado y pueden dar independencia, prestigio, energía, industria, empleo, comercio y política exterior.

Crece la brecha entre los más ricos y los más pobres

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En los últimos 12 meses aumentó de 20 a 21 veces la brecha de ingresos por persona entre el 10% más rico y el 10% más pobre , de acuerdo a los datos del INDEC del primer trimestre de 2019. El crecimiento de la brecha en el último año no ha sido entonces tan grande, pero ya veniamos de una gran desigualdad.

Si se toma en cuenta al 40% de menores ingresos en toda la población argentina, ese grupo pasó de recibir el 14% a quedarse con el 13,6% de la torta total de ingresos, mientras el 20% más rico subió del 49,1 al 49,8%. Y el coeficiente de Gini subió de 0,440 a 0,447 entre los primeros trimestres de 2018 y 2019.

El coeficiente de Gini es un indicador de desigualdad que toma en cuenta cómo se reparte la totalidad de los ingresos de la población. Es un indicador que varía entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1, mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso y pasa lo contrario cuando se acerca a cero (igualdad absoluta).

El Consejo de Europa devuelve a Rusia el derecho de voto

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Rusia ha logrado una victoria simbólica en el Consejo de Europa. Su Asamblea Parlamentaria aprobó restituir a Moscú sus derechos de voto, retirados en 2014 por anexionarse la península ucrania de Crimea.

(Simbólica porque el Consejo de Europa no es un organismo de gobierno de la Unión Europea, aunque fue creado por el Tratado de Londres en 1949. Integra en su seno a todos los Estados europeos, inclusive los que no son miembros de la UE, con la excepción de Bielorrusia, Kazajistán y el Vaticano).

La resolución, empujada por Francia y Alemania y a la que se opuso la mayoría de países de la antigua URSS, ha enfurecido a Ucrania: Crimea sigue anexionada y el conflicto con los separatistas del Este, apoyados por el Kremlin, que ha costado 13.000 vidas, está enquistado. En protesta, la delegación ucrania se retiró de la Asamblea.

Los partidarios de reincorporar a Moscú a la asamblea, como el ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, argumentan que es una forma de “proteger” con el paraguas del Consejo y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a sus 144 millones de ciudadanos. Un argumento que también mantiene Francia. La salida de Moscú crearía una “nueva línea divisoria” en el continente, ha dicho el secretario general del Consejo, Thorbjorn Jagland. Ya en mayo, los ministros de Exteriores de los países miembros se habían mostrado favorables al acuerdo de vuelta, elaborado por Alemania y Francia.

Un proyecto argentinos para generar energía de las olas

Alejandro Haim es docente e investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), y en 2011 creó un equipo que genera energía a través de las ondas de las olas del mar. Este año, la facultad regional Buenos Aires de la UTN obtuvo la patente del proyecto undimotriz y comenzó la construcción del primer equipo junto con la empresa marplatense QM Equipment.

Consiste en una boya de acero grueso que tiene un peso aproximado de dos toneladas y que flota. Su diseño transforma el movimiento de la boya en circular. «El artefacto ya fue probado en olas y solo resta construirlo en mayor tamaño. Estamos en fase de investigación», dice Haim.

La boya está conectada a un cable submarino, que lleva la energía generada hasta la costa y se conecta a una subestación eléctrica. Tiene que estar lo suficientemente alejada para que haya ondas y no olas, pero cerca de la costa por la longitud del cable. Los investigadores calculan que podría estar entre 500 metros y hasta 2 kilómetros de la orilla.

El investigador hizo hincapié en que el mar siempre está en movimiento, a diferencia del resto de las energías renovables que dependen del viento o el sol. Incluso los barcos podrán abastecerse de energía a través de este equipo, sin tener que llegar a la costa.

Haim contó que la idea del proyecto nació en 2009, cuando estaba en el mar flotando con su tabla de surf y lo quiso plasmar como proyecto de tesis final de su carrera de ingeniería mecánica. Diez años después, el proyecto obtuvo la patente a nombre de la facultad, donde él es el director del Laboratorio de Estudios Sobre Energía Solar (LESES).

Con la empresa QM Equipment, la facultad está fabricando un equipo que tendrá una potencia de 30 kilowatt (kW). Mientras la compañía se encarga de la maquinaria pesada, los investigadores están en los detalles de la mecánica fina. Haim proyecta que el equipo estará terminado el año que viene y ahí podrá ser probado en el agua.

«En el exterior, hay un universo de prototipos que están siendo probados en el mar, pero no hay una tecnología que domine el mercado. Estamos en competencia para ver quién hace la mejor tecnología», indicó. La mayoría de los inventos en funcionamiento se encuentran en España, Portugal, Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia, Dinamarca, Alemania y China.

El financiamiento por parte de la universidad es recaudado con premios de concursos a los que asisten, en los cuales participan los investigadores con sus proyectos. «Nuestro sueño es tener el mar sembrado de estos equipos que transformen la energía de las olas en eléctrica», concluyó Haim.

La nota de La Nación concluye sin entrar en detalles. Aparentemente, este sistema de energía undomotriz funciona con la ola haciendo de la rueda de tracción de una locomotora, y la palanca conectora, de biela que activa el generador. Hay una variedad de proyectos undomotrices, pero son totalmente distintos de éste (y entre sí).

14 millones de rodados! Los datos del parque automotor argentino

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En la Argentina circulan 13.950.048 vehículos. El 81,3% tienen motorizaciones nafteras, el 18,7% son diesel y el 15,3% están impulsados por GNC. La participación de vehículos electrificados sigue siendo simbólica en el país: hay menos de mil híbridos y apenas 40 eléctricos matriculados.

Estas estadísticas surgen del informe anual de AFAC, la asociación que agrupa a las principales empresas autopartistas. Las cifras son utilizadas por todo el mercado para análisis y planificación de inversiones.

La Flota Circulante en Argentina o Parque “Vivo” al cierre del año 2017 estaba compuesto por un total de 13.302.670 vehículos (incluyendo automóviles, comerciales livianos y pesados). A fin de 2018 fue de 13.950.048 vehículos, una suba del 4,9% con relación al año anterior.

La Flota circulante se obtuvo mediante el relevamiento de datos llevado a cabo y los índices de baja generados por Promotive. La metodología utilizada estima las tasas de mortandad del parque automotor anualmente, basada en dos informaciones principales: a) bajas del DNRPA y b) bajas de las patentes recopiladas a través de vehículos siniestrados con baja declarada. También se utiliza la información disponible de las Compañías de Seguro. La información se verifica al confrontarla con la información procesada por diferentes componentes comercializados y vehículos por tipo asegurados en el país.

• Relacionando esta nueva información con los datos de población, se observa que hay 3,15 habitantes por vehículo.

• La flota vehicular estaba conformada por el 85,2% de automóviles, 11,2% de comerciales livianos y 3,6% de comerciales pesados, incluyendo camiones y ómnibus, sin considerar acoplados y remolques.

• Más del 47,3% de la flota se encuentra concentrada en la Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, seguidas por Córdoba, Santa Fe y Mendoza, que en conjunto sumaban 23,8%.

• Los vehículos con motorización híbrida (nafta/eléctrico) aún no suman mil unidades en la flota actual y comienzan a sumar muy lentamente, las motorizaciones totalmente eléctricas son menos de 40 unidades en la flota en Argentina.

Considerando la Flota Total Circulante, la edad promedio en 2018 fue de 11,6 años y para la Flota de 1998-2017 de 7,5 años. En el año 2011 la edad promedio del parque había sido de 19,5 años y para la flota de 1992-2011 la edad promedio fue de 8,2 años.

(Esta nota aparece en la sección Producción Nacional de AgendAR. Sólo un % pequeño del valor del conjunto de todos los rodados se produce en nuestro país, aunque la mayoría tiene piezas argentinas. Lo decisivo para considerarlo así es que es una parte clave de nuestra industria, y del empleo industrial).