Medidas de control y seguridad para el escrutino electoral

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La Cámara Nacional Electoral -los jueces Santiago Corcuera y Alberto Dalla Vía-, a solicitud de los apoderados de los partidos políticos, dictó este jueves 1° un conjunto de medidas para facilitar la fiscalización del proceso electoral.

Esto se consideró necesario a partir de que el gobierno contrató para el escaneo y transmisión de los datos del escrutinio a la empresa Smartmatic, sin antecedentes en los países más desarrollados y cuestionada por su actuación en otros.

Se trata, entendemos, de un aspecto fundamental. Los votos no garantizan que la decisión sea acertada -nada puede hacerlo- pero es la única forma en una sociedad moderna de dotar de legitimidad a los actos de gobierno. O, en una expresión no tan moderna «el consentimiento de los gobernados». Por lo tanto, es necesario que no haya sospechas sobre el resultado de las elecciones.

Un resumen de las medidas más importantes dispuestas:

• Los fiscales podrán fotografiar toda la documentación del escrutinio (Acta de escrutinio, Telegrama y Certificado de escrutinio)

• Los fiscales informáticos podrán permanecer en los CET ubicados dentro de las escuelas y fotografiar la pantalla durante el escaneo del telegrama.

• También se accederá a las imágenes del telegrama escaneado antes que sea procesado

Puede accederse al texto completo de la Resolución en el Expediente “S” 67/2018, cliqueando aquí.

La semana cerró con malas señales: dólar, riesgo país y caída de inversión extranjera

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El precio del dólar en la plaza local registró la mayor suba semanal en cuatro meses: subió un 3,1%. En algunos bancos, como el Galicia, ya se vendía a $ 46.-

El índice de «riesgo país» llegó a los 829 puntos; el máximo en 5 semanas.

Y en el primer trimestre de este año -el período informado por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional- la inversión extranjera, ya bastante escasa, excepto en Vaca Muerta, se redujo en un 25%.

Un comentario irónico en las redes sociales decía «Moscú no cree en lágrimas y Wall Street no cree en encuestas«. Probable, pero, en todo caso, eso se refiere a la coyuntura.

El problema estratégido -de estrategia económica, para ser precisos- es que con el actual esquema, las únicas inversiones productivas con razonable rentabilidad son los que se hacen en petróleo y gas -si se asegura que pueden exportarlo-, en nichos subsidiados por el Estado, y en explotaciones agropecuarias en la Pampa Húmeda. Y aún ellas no pueden competir con la timba financiera.

No hay buenas señales en el largo plazo con este esquema.

Climatóloga argentina premiada por «difusión de la ciencia climática»

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Aviones de combate surcoreanos para la Fuerza Aérea Argentina – Análisis

Fuentes del Ministerio de Defensa confirmaron negociaciones «en última fase» para el equipamiento de la FAA: una pequeña flota de aviones de combate a Corea del Sur por cerca de US$ 400 millones. La cartera que maneja Oscar Aguad eligió el FA-50 de la Korean Aerospace Industries (KAI) después de 3 años negociaciones. Se están limando los detalles de una financiación a 10 años, y los contratos están a la firma

Hasta ahora se busca que lleguen primero dos aviones, de una flota de entre diez y doce.

Un entusiasta artículo de Clarín define al FA-50 como «…un avión de alta superioridad aérea, que puede interceptar aviones de gran performance como puede ser un avión ejecutivo o los propios comerciales -las fuentes ponen de ejemplo las aeronaves que atacaron las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001- y que será usado por la Fuerza Aérea para control de frontera y de reuniones internacionales, como las cumbres que vienen teniendo lugar en Argentina. Lo comparan al F-16 de los Estados Unidos que hoy tiene Chile».

El FA-50 es, efectivamente, un F-16 para pobres: KAI lo fabrica bajo licencia de Lockheed Martin, y hereda su motorización y rasgos de diseño, pero no todos: en lugar de 10.000 horas de ciclo de vida, tiene 8334, y tiene un mantenimiento bastante alto: 5,2 horas de reparaciones por cada hora de vuelo. El costo de la hora de vuelo parece similar a la del Gripen sueco: U$ 4500.

La idea del F-16 para pobres KAI la tuvo del modo más obvio: fabricando el F-16 bajo licencia en sus talleres. Lockheed estuvo interesada en tener «segunda marca», adelantó el 13% de la inversión, y salieron primero un aparato de entrenamiento, luego un aparato-escuela con capacidad de ataque ligero a tierra, y finalmente el Golden Eagle FA-50 propiamente dicho. ¿Dos ejes de comparación con el F-16? A U$ 30 o 35 millones la unidad, cuesta la mitad. Con una carga alar menor, es más maniobrable y hereda una virtud típica de una plataforma de entrenamiento: es más perdonavidas, más tolerante con los errores de pilotaje.

El avión tuvo aceptación rápida en Lejano y Medio Oriente: además de la propia Corea, lo adquirieron Indonesia, Irak, Filipinas y Tailandia. Lo que se buscó es bajar el costo de la hora de vuelo del F-16, un obstáculo importante en un país periférico si se trata de mantener una fuerza de pilotos en estado de entrenamiento, con al menos 200 horas de vuelo/año.

El artículo de Clarín amplifica la confusión frecuente en la comunicación de Defensa a la hora de justificar sus compras. Lo que define que un caza de 4ta o 5ta generación pueda ejercer superioridad aérea son el armamento, la aviónica y el alcance. Hoy en día el armamento debe comprender misiles BVR (Beyond Visual Range), capaces de derribar oponentes a distancias muy superiores al alcance visual de los pilotos. Para ello, la aviónica incluye un radar a bordo capaz de detectar y seguir varios de tales blancos a más de 120 km, e incluso de programar los misiles para alcanzarlos.

Si el aparato que llega a la Argentina se parece a los que compró Filipinas, el radar será israelí, tendrá un alcance de 100 km, y alguna vez -si hay plata- el avión podría llevar el misil Sparrow, con un alcance BVR relativamente limitado (70 km) y la contra de no ser un «fire and forget»: hay que mantener el blanco «iluminado» con el radar para que el misil lo encuentre. De todos modos, «pistear» un FA-50 base para llevar el Sparrow implica añadir de U$ 17 a U$ 22 millones al costo de cada aparato. Lo cual resulta simplemente ridículo.

Pero lo fundamental en un caza contemporáneo es una conexión «data link» para combatir «en red». Esto significa que el rastreo de los blancos se hace desde un avión AWACS de control aéreo, aparato grande con radares muy potentes que en general orbita a gran altura en retaguardia, fuera de peligro. El AWACS, esencialmente una torre de control voladora, transforma a los cazas adelantados en plataformas de tiro, y los mueve por el teatro de operaciones como un ajedrecista a sus alfiles. Esta conexión el FA-50 la tiene. Pero lo que no tiene Argentina son los AWACS para darle utilidad.

Por último, la superioridad aérea, y máxime en un país de casi 2,8 millones de km2 como la Argentina -más el millón adicional de la jurisdicción marítima-, supone capacidad de alcanzar teatros de operaciones distantes y poder quedarse «in situ» lo que deba durar una misión de combate. Dada la voracidad de las turbinas de buen rendimiento (y el FA-50 alcanza los 1650 km/h), la superioridad aérea en Argentina supone sí o sí una lanza para reabastecimiento de combustible en vuelo. La opción para lograr un modesto alcance en misión de 700 km. es lastrar el avión con tanques de reserva, lo cual supone quitarle munición para compensar el sobrepeso.

Para derribar un jet ejecutivo o comercial no se necesita mucho más que un radar a bordo o en tierra, y un cañón de 20 mm. No es algo fuera del alcance -al menos el técnico, no el legal- de un entrenador Pampa III. Subrayamos lo del alcance legal, porque sin ley de derribos los aparatos civiles no son atacables por fuerzas militares. Puede gustar o no, pero la pena de muerte sin juicio previo viola doblemente la Constitución.

Defensa dice que los FA-50 pueden usar un armamento variado. Y es cierto, pero se está comprando el avión «destripado», con un radar y un cañón. Se le pueden montar los misiles antiaéreos autoguiados por infrarrojo Sidewinder 9 Lima y 9 Mike que usaban nuestros viejos A4.

El primero de esos cohetes peleó en Malvinas (lamentablemente, del lado inglés) y el segundo en la 1ra Guerra del Golfo (1991): muy nuevos no son. Los Sidewinder persiguen el calor de las toberas de los motores del enemigo y su rango de efectividad está entre 1 y 30 km del sitio de lanzamiento. El Lima en Malvinas tuvo una efectividad de hasta el 80%, porque en general nuestros aviones no tenían «flares» o bengalas para engañar al misil multiplicando las fuentes de calor. Las bengalas y el detector que advierte al piloto que está siendo iluminado por un radar de tiro hoy son parte del equipamiento básico de cualquier caza, y el FA-50 los incluye. Para añadirle sustancia y pegue, la Fuerza Aérea tiene también un stock de la contraparte israelí de los Sidewinder: los Shafrir y los Python.

Pero enfrentarse con los aviones de combate de otro estado-nación, incluso defensivamente y sobre territorio propio, eso exige misiles BVR de largo alcance, mejores misiles infrarrojos para la corta distancia y una lanza de reabastecimiento para sostener las escuadrillas propias en el aire lo que duren las misiones, que aquí jamás podrían ser breves. Demás está decirlo: con semejantes espacios a controlar sobre tierra y mar y 15 exitosos años construyendo radares, incluso espaciales, somos un país que no puede no tener algunos AWACS.

La Fuerza Aérea Argentina sigue históricamente corta de aviones reabastecedores (tiene 2 Hércules KC-130). Pese a que el país desarrolla sus propios sistemas de radares INVAP desde 2004, no convirtió ningún avión de porte mediano o grande en un AWACS. Es decir que más allá de que el avión caza elegido sea un FA-50 o cualquier otro, si se trata de ejercer superioridad aérea, aquí no existe la infraestructura suficiente de reabastecedores, AWACS y armamentos que la hagan efectiva.

Esas fuentes en Defensa señalaron que el valor unitario de cada supersónico FA-50 que Surcorea le venderá a la Argentina es de unos US$ 35 millones. Esta nueva precisión sobre el costo despeja al menos una incógnita: el mes pasado se hablaba de aproximadamente U$ 20 millones por avión. Cruzando información con la revista Jane’s, referencia mundial en armamento, eso indicaba compra de FA-50 reacondicionados por Corea, y dados de baja por -probablemente- Filipinas, cuyo presidente Rodrigo Duterte los llamó «un despilfarro de plata».

Con este nuevo precio más salado, sólo puede tratarse de aparatos nuevos. Sería una novedad en una administración de Defensa que viene comprando chatarra de descarte de la OTAN e Israel como no se recuerda otra.

En el precio final de U$ 400 millones se incluyen los simuladores, el soporte logístico por un período determinado, el adiestramiento de la tripulación y del personal de mantenimiento, y ahí se acabó el amor coreano. «El armamento no es parte de las negociaciones pero vienen con toda la capacidad de utilizarlo. Y lo que tenemos ya en el país de armamento es utilizable», señalaron fuentes militares argentinas.

Lo utilizable -ya se dijo- son Sidewinder, Shafrir y Python del año de ñaupa. Que los aviones posean la capacidad de usar armas más potentes no altera el hecho de que no las tenemos en stock ni vienen incluidas en esta operación. Dado que el FA-50 hereda de su antecesor, el «trainer» TA-50, una enorme cabina para dos pilotos en tándem, lo que estamos comprando son aparatos de entrenamiento e intercepción (rápida trepada, techo en la estratósfera, autonomía mediocre) que sólo podrán combatir contra blancos al alcance visual, y mientras no estén demasiado lejos del aeródromo de despegue. Hasta ahí, de superioridad aérea, nada.

La administración anterior de FAdeA fue poco elogiosa con esta compra. La llamó «plataforma de entrenamiento, pero con esteroides” y también «cascarón vacío», y pronosticó que sería un excelente negocio de repuestos (para KAI) durante el ciclo de vida de estos aviones, ya que no se contempló ninguna transferencia de tecnología para fabricar siquiera una parte de sus componentes aquí.

Como cazas de ataque a tierra o a barcos, los FA-50 «pelados» tienen la misma limitación: carecen de armamento específico. No es el caso de los que compró Filipinas, que llegaron a Manila con el «paquete full» de bombas inteligentes JDAM guiadas por GPS, así como misiles antitanque o antibarco Maverick. La computadora de adquisición de blancos del FA-50 es lo bastante precisa como para lograr aciertos incluso en lanzamiento de «bombas bobas».

Pero los aviones argentinos se compran pelados de toda esta parafernalia. Y por supuesto, no pueden aventurarse muy lejos de la línea costera argentina, porque fueron diseñados para proteger el espacio aéreo de un país -Corea del Sur- no mucho mayor que nuestra provincia de Jujuy. Nadie los pensó para reabastecimiento en vuelo.

El citado presidente filipino, Duterte, les tiene inquina a los FA-50 justamente por ello: su hipótesis más caliente de conflicto la tiene con China por la posesión del lejano atolón de Scarborough. Si un FA-50 filipino tuviera que salir a interceptar MiGs chinos sobre esas aguas, llegaría al combate sin suficiente combustible como para estar allí unos minutos. ¿A que Ud., lector, se está acordando de nuestras islas demasiado famosas, allá por 1982?

En 2015 se desprogramaron los últimos Mirage III, aparatos que Argentina compró en tiempos de Onganía y nuevos. Estaban de moda, tras ser usados de modo devastador por Israel en la Guerra de los Seis Días, y muy fuera de la finalidad con que los diseñó Marcel Dassault: el Mirage III era un interceptor puro.

Forzando la tecnología y la imaginación al límite, los israelíes usaron sus Mirage III sorpresivamente como aviónes de ataque a tierra en 1967: en las 4 primeras horas de la guerra habían liquidado todas las pistas de aviación de Egipto, Siria y Jordania. Pero pasada la guerra, los israelíes siempre supieron que necesitaban un avión capaz de atacar a distancias mayores, de modo que alargaron el Mirage III para dotarlo de tanques de combustible más generosos, y lo transformaron en el Nesher, avión veloz y mediocre que no tardaron en desprogramar, y que Argentina compró en tiempos del Proceso con el nombre de Dagger. Peleó bien en Malvinas, pero mucho mejor lo hicieron los vetustos A4, porque tenían lanza de reabastecimiento y pudieron volar en misiones de muy largo alcance, como el ataque al portaaviones HMS Invincible, que los británicos consideraban invulnerable por estar operando muy al Este de las islas.

Los FA-50 pueden ser un buen sustituto de los Mirage III y darle salida profesional a los pilotos ya entrenados con el Pampa III, pero el sistema de armas que estamos comprando no da para ir a la guerra con otro estado. Resulta útil para mantener una pequeña fuerza de pilotos en estado de entrenamiento. Pero de un entrenamiento limitado, porque por todo lo dicho antes, los pilotos que los vuelen no tendrán práctica alguna de misiones de largo alcance, de pelea a distancias BVR o de ataque a buques.

El intento de reequipamiento más ambicioso en los tiempos del Unasur fue el los Gripen suecos fabricados «en vaquita» entre la Saab y Embraer. Entre sus muchas virtudes para operar en países grandes tienen lanza de reabastecimiento. Pero el Gripen trae mucha aviónica inglesa, y por temas malvineros, el Reino Unido objetó la adquisición. Recientemente Israel frenó la provisión de aviones de entrenamiento avanzado Pampa III a Bolivia haciendo valer similares derechos: el pequeño «trainer» argentino nació con el pecado fundacional de un 100% de componentes importados, que se logró reducir a un 87%… a lo largo de 32 años, Y viene con un cockpit repleto de excelente aviónica israelí.

Se evaluaron aviones italianos, rusos y chinos, dice Defensa, pero probablemente por afinidades y favores del gobierno con el de los EEUU, no parece que rusos y chinos tuvieran chance. Al final, el presidente Macri mismo dio su consentimiento para que este año lleguen dos de «los supersónicos surcoreanos», como los proclama Clarín. No sería raro que aterricen antes de las elecciones. ¿Cuántos votos le ganó a Perón el Pulqui II haciendo acrobacia aérea sobre Aeroparque, allá por 1951? Ahí se termina la comparación, porque aquel avión aquel año fue uno de los 3 mejores cazas del mundo, y además fue diseñado y construido íntegramente en Argentina, que tenía hasta garantizada la fabricación local de las turbinas.

Como observó el mes pasado Ámbito Financiero, cuando uno compra a otro país un sistema de armas complejo, lo que está comprando es una red de relaciones internacionales. Siguiendo con esa matriz de pensamiento, tal vez Corea sea nuestra próxima China, pero en tanto no lo es (y no parece que pueda, por cantidad de habitantes), ¿no tendría más sentido reexaminar las ofertas y guiños que nos estaba haciendo China en 2015 para vendernos su caza multirrol J-10?

Es esencialmente una versión algo más robusta de un avión con que Israel se aprestaba a barrer del mercado al Lockheed F-16: el Laví. Costaba menos que el F-16, tenía un alcance mucho mayor (Israel, por su tamaño, está obligado a pelear toda guerra sobre suelo enemigo) y podía llevar clases y cantidades prodigiosas de armamento. Pero «de algún modo» EEUU logró persuadir al gabinete israelí de interrumpir la fabricación en 4 prototipos. Ni lerdos ni perezosos, los israelíes le transfirieron la tecnología a China.

El J-10 sirve tanto en intercepción como en ataque a tierra, y con su lanza de reabastecimiento en vuelo es capaz de ejercer superioridad aérea en serio, y también atacar blancos a distancia y mar adentro. Por lo demás, Corea (al menos la del Sur) está demasiado ligada a los EEUU: si volviéramos a tener algún chispazo con el Reino Unido, estos aviones se quedan sin repuestos «al toque». Y hay otra cosa que lo podría dejar en tierra con tanta facilidad más facilidad que la falta de componentes: el costo de la hora de vuelo. Los pilotos chilenos gruñen (muy por lo bajo) que la del F-16 es carísima, y que eso termina con menos horas de vuelo anuales de las necesarias «para estar afilados». Aún si ellos pagaran el doble que nosotros, ¿nos bancamos un avión que quema U$ 4500/hora sólo en combustible, mantenimiento y amortización?

Defensa señaló que se optó por un avión que se pudiera usar hasta tener más presupuesto y adquirir máquinas «aún más sofisticadas». Es decir que el FA-50 es un «mientras tanto». Promete durar.

Para AgendAR el problema no está tanto en que el avión no tenga mucha relación con el tamaño y necesidades de la Argentina, o en que se lo adquiera destripado de armas y para lucimiento en desfiles, sino en que se trata de una compra «llave en mano»: aquí no se fabrica ni un tornillo. La FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones), que en 2027 cumplirá un siglo, no participa del caza coreano con un solo componente, y sus proveedores tampoco.

Turquía, país con el que INVAP acaba de iniciar una sociedad para construir satélites geoestacionarios, aceptó el F-16 a condición de que una parte sustantiva del mismo se construyera en su planta aeronáutica, Turkish Aerospace Industries, TAI. El propio FA-50 es hijo de una incubación parecida de Lockheed Martin en KAI, de Corea. Lamentablemente, de esa empresa estadounidense sólo conocemos el lado oscuro, gracias a una administración particularmente vendepatria que en los ´90 le regaló la actual FAdeA, y a la que dejó en estado de ruina.

AgendAR aplaudiría la fabricación local del FA-50, a condición de recibir toda la transferencia de tecnología, co-diseñar con KAI el implante de una lanza de reabastecimiento, pactar cero restricciones para la exportación y tener la libertad de reinventarle la aviónica al aparato, para no oir toques de silbato si queremos vendérselo a algún vecino. Y para su armamento, propondríamos algún «joint venture» con Brasil. ¿Construimos asombrosos radares espaciales como el del SAOCOM, y no podemos resolver la electrónica de un avión?

Un avión con una hora de vuelo cara cuesta menos divisas cuando su construcción paga sueldos en casa. No ha sido el caso. No se le eche la culpa al avión. Punto.

Daniel E. Arias

Ciencia, tecnología y desarrollo:

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Fernando Peirano es un economista especializado en temas de investigación y desarrollo. Ha sido subsecretario de Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (2011-2015), y es profesor de la Universidad de Buenos Aires y de la Univaresidad Nacional de Quilmes. Compartimos esta columna que escribió para la revista Noticias.

«Hasta hoy, la Argentina parece condenada a un péndulo que oscila entre dos modelos, uno que prioriza los salarios y hace base en el mercado interno, y el otro que apuesta a la liberalización de la economía como respuesta a todos los obstáculos. La historia reciente nos muestra que hubo gobiernos que ampliaron derechos, pero han sido poco efectivo en mejorar la productividad y diversificar exportaciones; y gobiernos que han venido a plantear que esta incongruencia se resuelve bajando derechos y flexibilizando regulaciones, y solo han conseguido mayor endeudamiento, caída del consumo y parálisis de las inversiones.

Ambos enfoques han carecido de un proyecto de desarrollo bien delineado y mejor implementado sobre cómo crear valor agregado. Esta carencia nos condena a ser un país sin anclajes, donde prima la volatilidad. Sin embargo, la respuesta para superar está dinámica de vertiginosa oscilación, aún la podemos encontrar en tres particularidades.

Primero, la Argentina es un país con una importante dotación de recursos naturales aunque, es importante subrayarlo, insuficiente para permitirnos vivir de sus rentas. Segundo, somos un país con un desarrollo industrial significativo. Y tercero a partir de una rica tradición en ciencia y tecnología, Argentina cuenta con una potente plataforma de investigación y desarrollo. Aquí por cada mil trabajadores, tres son investigadores, ningún otro país de América Latina está cerca de esto. Su sistema científico tecnológico es bien diversificado con capacidades que van desde la tecnología satelital o nuclear pasando por la biotecnología y el software hasta los destacados aportes de las ciencias sociales.

Ahora bien, lo que no se ha logrado y es crucial, es aprovechar este potencial. Para esto se necesita ensamblar: recursos naturales, producción y conocimiento. Y como si se tratará de resolver el cubo mágico, solo puede lograrse si el planteo es unificado. El cubo mágico no puede resolverse si se intenta hacer cara a cara. Pero esto exige una mirada nueva de la política y el desarrollo. Asumir que antes que una restricción de recursos, tenemos una restricción originada en nuestra mirada estratégica. De otra manera seguimos atrapados en el laberinto.

Numerosos países entre ellos la Argentina sufren lo que en la literatura especializada se conoce como la trampa de los ingresos medios: en las primeras etapas de crecimiento es más fácil dinamizar la economía, pero después si no hay transformaciones estructurales, tiende a empantanarse.

Para superar esta restricción es necesario lograr un Estado competente y coherente. No es una fórmula nueva. La generación del 80 armó un Estado coherente con su proyecto liberal y la oportunidad de esa época. Perón fue otro que logró un Estado coherente para su proyecto. Pero después de esas experiencias hemos tenido un Estado más bien residual de estos impulsos, donde se combinan capas geológicas al ritmo de las oscilaciones. Así es como encontramos que durante el kirchnerismo, se implementaron interesantes experiencias en temas de innovación, de ciencia y tecnología. Pero los programas más sofisticados llegaron sobre el final, casi sin tiempo para consolidarse y con una macroeconomía aletargada.

Desde esta perspectiva deberíamos mirar Vaca Muerta o el litio. No solo como yacimientos sino también como la oportunidad para edificar un modelo productivo donde el valor agregado provenga de nuestro conocimiento. En un mundo interrelacionado como el de hoy, el desarrollo se describe en los grados de libertad para llevar adelante un proyecto social. Hay unos 25 países que pueden decidir su propio destino, el resto acompaña. La Argentina tiene que decidir dónde se va a ubicar.

La etapa actual requiere de políticas sofisticadas que respondan a la diversidad de las agendas pendientes: no es lo mismo la agenda científica que la tecnológica, tampoco las tecnologías con relevancia geopolítica, que las de innovación. Es clave pensar las maneras de construir dominio sobre diversos paquetes tecnológicos. El camino de la tecnología es con más riesgos y costos que el que recorre la ciencia, por eso el rol de lo público también es importante para explorar los nuevos caminos o moldear una conveniente articulación entre lo nuevo y lo viejo.

En tiempos donde el mundo reconstruye sus sistemas productivos a partir del concepto de Industria 4.0, necesitamos de una mirada nueva, de una narrativa propia sobre nuestro futuro. Asumir como propias las proyecciones de otros es una limitación muchas veces insalvable. Debemos recuperar la planificación para que el conocimiento circule desde los laboratorios hacia la producción.

El país cuenta con un sistema de ciencia robusto, que es reconocido y es motivo de orgullo, ahora es necesario también desarrollar un sistema tecnológico, que renueve nuestros activos productivos, nos permitan capturar el valor de nuestros recursos naturales y amplíe el impacto de nuestros saberes científicos».

China y Rusia niegan violación del espacio aéreo de Corea del Sur en maniobras conjuntas

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La semana pasada la agencia alemana DW publicó esta noticia: «El ministerio ruso de Defensa y una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino desmienten la denuncia de Seúl sobre la violación de su espacio aéreo por bombarderos rusos y chinos. Japón, por su parte, reclama por violación de Seúl.

«Dos bombarderos Tu-95MS de las fuerzas armadas rusas efectuaron un vuelo planificado por encima de las aguas neutrales del mar de Japón», indicó un comunicado del ministerio ruso de Defensa, que niega que la Fuerza Aérea rusa haya violado el espacio aéreo surcoreano. El comunicado ruso añade que los surcoreanos no efectuaron ningún «disparo de advertencia», como habían afirmado.

El Ministerio de Exteriores de China, por su parte, en sintonía con la posición rusa, afirmó que la zona de identificación del espacio aéreo de Corea del Sur no es un espacio aéreo territorial y todos los países disfrutan de libertad de movimiento en él».

El gobierno japonés, por otro lado, ha presentado una protesta contra Corea del Sur y Rusia, luego que aviones de combate surcoreanos dispararan cientos de disparos de advertencia contra naves militares rusas el 20/7, aseguró el secretario jefe del gabinete japonés, Yoshihide Suga.

En AgendAR creemos que -como afirma desde su (alarmado) punto de vista la publicación Foreign Policy– que el significado de este incidente aéreo menor es indicar que la alianza de esos dos gigantes territoriales marca una nueva relación de poder en el Este de Asia.

Techint incorporará a los trabajadores despedidos de la obra del CAREM 25

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La UOCRA Seccional Zárate confirmó que la empresa Techint empezó a entrevistar y a tomar exámenes preocupacionales a los 73 trabajadores que fueron despedidos de la obra nuclear del Proyecto Carem 25 en Lima.

E conflicto se inició en el mes de mayo cuando la empresa contratista Tecna suspendió por veinte días sin goce de sueldo a los 73 trabajadores. A partir de ese momento se inició un largo proceso de audiencias en el Ministerio de Trabajo en el cual la UOCRA y la Comisión Nuclear de Energía Atómica (CNEA) mantuvieron una serie de negociaciones.

El acuerdo plantea que los 73 trabajadores suspendidos sean reabsorbidos por la empresa Techint, otra de las contratistas del proyecto nuclear Carem; y así resolver el conflicto de fondo. Es otra etapa en la destrucción del proyecto tecnológico más ambicioso que emprendió la Argentina.

Esto concluye, si no hay cambios fundamentales en la política científica -es decir, en la política-, en su eliminación -como está sucediendo con la PIAP- o su compra por alguno de sus muchos competidores extranjeros de tecnología «CAREM-like»: NuScale de los EEUU, AP-100 de CNNC, China o Smart de Kaeri, Corea. No se excluye tampoco la posibilidad de una compra hostil, para eliminarlo.

Alberto Fernández prometió que volverá a crear un Ministerio de Ciencia

A días de las PASO, el candidato por el Frente de Todos Alberto Fernández, le hizo un guiño a uno de los sectores sociales más activos y desencantados con el actual gobierno: durante una reunión en la que recibió el apoyo público de investigadores y profesores universitarios, Fernández prometió que, en su eventual presidencia, volvería jerarquizar el área y convertirla en Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El candidato fue presentado por el matemático y periodista Adrián Paenza que bromeó con el público que desbordaba el aula magna de la facultad de ciencias exactas de la UBA y que esperó con paciencia sus palabras por casi una hora y media. Paenza ensayó una de sus didácticas demostraciones, esta vez aplicada a que si cada votante lograra persuadir a otros dos para votar al Frente, en pocas semanas la progresión matemática haría que en menos de un mes haya cientos de millones de electores dispuestos a poner la boleta correspondiente.

Para mostrar el amplio acompañamiento del sector, Fernández subió al escenario rodeado de varias decenas de investigadores destacados como Alberto Kornblihtt, Ana Franchi, Andrea Gamarnik, Andrés Kreiner, Daniel Filmus, Dora Barrancos, Roberto Salvarezza y Juan Pablo Paz y también de becarios y aspirantes a ingresar al Conicet.
En ese marco, Alberto Fernández reveló que «en 2007 yo tuve la idea de que el gobierno jerarquizara el área y le sugerí a Cristina armar el ministerio, algo que se llevó a cabo». Con esa anécdota no se privó de tirar un palito al presente ya que insinuó -con una sonrisa- que «tal vez si nos equivocamos al nombrar al ministro (por Lino Barañao, funcionario que sigue hasta ahora en esa función).»

Apenas iniciado el acto, la doctora Graciela Morgade, decana de la facultad de filosofía y letras, le entregó al candidato una adhesión a la fórmula, respaldada en una solicitada firmada por más de 8000 científicos del Conicet, la UBA y otros organismos ligados a la ciencia y la tecnología, e incluso varia decenas de profesionales emigrados, que trabajan en universidades de otros países.

Esta declaración pública está redactada en términos llamativos, apuntando -de alguna manera- a cierta conciliación de diferencias ideológicas. Es que, si bien aclara que «queremos cerrar la etapa de restauración conservadora abierta en 2015, que condena a nuestro país al atraso, endeudamiento y pobreza», también reconoce que se firma «desde una perspectiva pluralista, por un colectivo que incluye personas con historias y visiones políticas diversas». Y convoca a la ciudadanía en general y a la comunidad científica, tecnológica y universitaria en particular, a acompañar la fórmula Fernández – Fernández.

Aunque el acto fue breve, Alberto Fernández tuvo oportunidad de asegurar que «entre pagar las Leliqs y apoyar a los investigadores, se muy bien donde va mi voto». Y se comprometió a que haya «reconocimientos a los científicos y recursos para que trabajen».

Desde Alemania advierten de los peligros del libre comercio

Habitualmente AgendAR no publica videos largos. Pero este documental, filmado por un grupo de ONGs alemanas, nos pareció que podía ser de interés. Da argumentos a los que ya estamos convencidos de la necesidad de un proteccionismo inteligente (Es decir, uno que toma en cuenta la existencia de cadenas de valor transnacionales. Pero que considera que el supremo valor es el trabajo de los compatriotas).

Trump exige más bajas de la tasa de interés (No está hablando de Argentina)

WASHINGTON.- (Agencia Reuters) La Reserva Federal de los Estados Unidos (la Fed) bajó su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos y la colocó en un rango de 2 a 2,25%, una decisión muy esperada y anticipada- por los mercados financieros.

Horas después del anuncio, el presidente Donald Trump tuiteó que el jefe de la Fed, Jerome Powell, «nos decepcionó». «Lo que el mercado quería oír de Powell y de la Reserva Federal era que este era el inicio de un prolongado y agresivo ciclo de recorte de tasas que seguiría el ritmo de China, la Unión Europea y otros países» (Insistimos: no se refiere a la Argentina).

  «Como siempre, Powell nos decepcionó, pero al menos está terminando el endurecimiento cuantitativo (tasas altas de interés, como del 4%), que no debería haber comenzado en primer lugar», agregó el mandatario.

En una arriesgada (según los banqueros más ortodoxos) apuesta por estirar la bonanza de la economía, la Reserva Federal recortó la tasa de interés por primera vez desde fines de 2008, cuando la crisis financiera global llevó al banco central a llevar prácticamente a cero el costo del dinero, la movida más drástica y audaz de su historia, con la cual habría conseguido evitar una nueva Gran Depresión.

Esta movida de la Fed apunta a prolongar la expansión de Estados Unidos, la más larga de su historia, y eludir una nueva crisis ante un cúmulo de luces amarillas que han generado preocupación sobre la salud de la economía global. A una desaceleración en el crecimiento en China y en Europa se suman la guerra comercial entre Washington y Pekín, y la posibilidad de un Brexit duro, un cóctel inédito que llevó al banco central a implementar un recorte «precautorio» para blindar la bonanza».

Trump no está satisfecho y quiere un recorte mayor y prolongado en el tiempo ¿Aquí lo llamarían un keynesiano irresponsable?