Berlín congela los alquileres por cinco años

Berlín ha sido esta semana el primer Estado federado de Alemania en aprobar por ley la congelación del precio de los alquileres durante cinco años, una medida que pretende poner freno a la especulación en el mercado de la vivienda.

Esta decisión se enmarca en la tensa situación que viven la capital y otras ciudades alemanas por la falta de viviendas y el aumento desorbitado de los precios de alquiler. La medida adoptada por el Gobierno regional —una alianza del Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y los poscomunistas de Die Linke (La Izquierda)— afecta a 1,6 millones de viviendas y cuenta con el rechazo total de la oposición (democristianos, liberales y la ultraderechista Alternativa para Alemania), más cercanos a las tesis del sector inmobiliario.

La ministra berlinesa de Desarrollo Urbano, Katrin Lompscher, enfatizó que la ley recogerá una regulación concreta para los propietarios en dificultades económicas. El Gobierno berlinés quiere poner fin al rápido aumento de los alquileres y, al mismo tiempo, ganar tiempo para la construcción de nuevas viviendas. La ley también contempla introducir un límite máximo de alquiler. El importe aún no está claro, pero los alquileres que superen este límite tendrán que ser reducidos en el momento de la solicitud. Está previsto que la ley entre en vigor en enero de 2020. Pero para evitar nuevos aumentos de precios, sus efectos serán retroactivos a partir de la resolución del Parlamento regional aprobada ayer martes 18. En caso de infracción, se podrán imponer multas de hasta 500.000 euros.

Según la Oficina de Estadísticas de Berlín, más de 3,7 millones de personas viven en la capital, que dispone de una oferta de 1.906.400 viviendas, de las cuales más de 1,6 millones son alquiladas. De estas, 105.500 son viviendas sociales con un alquiler neto de menos de 6,5 euros por metro cuadrado. Uno de los dramas del mercado inmobiliario berlinés es la crónica falta de viviendas nuevas. En 2018 se construyeron 16.706 nuevos apartamentos, pero para acoger a las 40.000 personas que cada año llegan a la ciudad harían falta más de 20.000.

El plan ya ha dado lugar a un debate en toda Alemania. El líder provisional del SPD, Thorsten Schäfer-Gümbel, anunció que el Gobierno de gran coalición —formado por la CDU de Angela Merkel, sus aliados bávaros de la CSU y el SPD— estaría a favor de un límite al precio del alquiler en toda Alemania. Pero el ministro del Interior, Horst Seehofer (CSU), criticó la decisión. La asociación de propietarios Haus & Grund incluso pidió a los locadores que aumentaran los alquileres antes de la aprobación de la medida. La Asociación de Arrendatarios de Berlín ha registrado un fuerte aumento de los aumentos de alquiler en el capital en los últimos días. El Comité Central de Bienes Raíces criticó duramente la decisión. “La capital se está amurallando. El panorama político está inquietando a los inversores, de los que Berlín depende”, explicó su presidente, Andreas Mattner. La Asociación de Empresas de Vivienda de Berlín y Brandeburgo se sumó a las críticas y describió el límite de alquiler como un “límite de inversión”.

Para acabar con la especulación salvaje se lanzó en marzo una consulta popular que pedía la expropiación a los grandes consorcios inmobiliarios. La iniciativa aún esta en marcha y para prosperar deberá recoger 170.000 firmas en seis meses. Las expropiaciones están permitidas por la Constitución de Alemania “solo por motivos del bien común”. “Podrá ser efectuada solo por ley o en virtud de una ley que establezca el modo y el monto de la indemnización”.

Sí, el cambio climático es realidad

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Decimos esto en el título porque, como los catástrofes «venden», el cambio climático -más precisamente, el calentamiento global- queda en la mente del público como una amenaza vaga en el futuro, como antes lo fue la guerra nuclear o la superpoblación.

Pero el aumento de las temperaturas medias es un proceso en marcha, especialmente notorio en el Ártico pero que tiene consecuencias en el clima de todo el planeta. Los modelos matemáticos son muy imprecisos, hasta ahora, pero no caben dudas que existe. Tarde o temprano, las Grandes Potencias decidirán que los organismos internacionales impongan reglas, y las hagan cumplir. Argentina no puede acelerar o demorar ese desarrollo en forma significativa. Pero debe, y le conviene, participar en las discusiones, y poner a sus científicos a analizar en serio como está siendo afectada ahora y las posibles medidas que se exijan.

En AgendAR, les acercamos este tweet que se viralizó en la mayor parte del planeta: es la foto que sacó un científico, Steffen Olsen, del Centro para el Océano y el Hielo del Instituto Meteorológico de Dinamarca este 13 de junio. Había viajado a Groenlandia para recuperar herramientas de monitoreo oceanográfico y meteorológico en el hielo marino, pero… el hielo ya no estaba. No en la superficie, al menos.

Ahí vemos a siete perros caminando sobre el agua, literalmente, mientras tiran de un trineo en el fiordo Inglefield Bredning de Groenlandia.

La mora en los créditos creció 140% en la gestión Macri

La mora en los préstamos del sector privado subió 147% entre diciembre de 2015 y abril último: pasó del 1,7% de la cartera total al 4,2%. Más preocupante aún, en el último año y medio la morosidad en las empresas se incrementó 214%.

El dato difundido por el Banco Central superó la marca registrada en la crisis del 2009, tras el impacto del quiebre financiero internacional de las hipotecas «sub-prime» en Estados Unidos. La recesión sumada a la dureza en la política monetaria con elevadas tasa de interés dificulta el cumplimiento de los pagos por parte de los deudores.

Según el «Informe sobre Bancos» que distribuye el BCRA, la morosidad entre los créditos para empresas en abril de este año fue del 4%, esto representa una suba de 2,7 puntos respecto de diciembre de 2015 cuando la mora llegaba a solo el 1,3% de la cartera.  

Los números ya preocupan en el sistema financiero: en un un año y medio la morosidad de las empresas aumentó un 214%.

Los atrasos en los pagos de las familias se ubicaron en un 4,6% en el mes de abril. Subieron levemente 0,1 puntos respecto a marzo pasado pero 1,5 puntos contra el mismo mes de 2018.

En tanto la irregularidad en el crédito al consumo como en las tarjetas de crédito familiares pasó de 2,1% en diciembre de 2015 a 5,2% en abril de 2019.

El nivel de endeudamiento de las familias argentinas es bajo si lo comparamos con otros países de la región. El crédito total es equivalente a 8% del PIB contra más de 20% de PBI en países vecinos.

En el informe de estabilidad financiera el BCRA muestra una “radiografia” del endeudamiento de las familias según estratos de ingresos. Según el organismo: “el incremento en el endeudamiento entre mediados de 2016 y fines de 2018 fue proporcionalmente más marcado en el decil de menores ingresos (subió 12,8 puntos básicos) y en uno de los deciles de mayores recursos (9° decil)”, y agrega que fue muy marcado el rol de los créditos hipotecarios ajustados por inflación (UVA).

Cabe señalar que la morosidad en los créditos hipotecarios UVA es menor a la de los créditos hipotecario tradicionales (0,3% vs 0,6%). En abril de 2018, la mora era de solo 0,06% del total de la cartera y en el último registro de abril pasado los atrasos en el pago de los créditos hipotecarios aumentaron hasta 0,3% del total de la cartera. Es bajo el ratio si lo analizamos en la serie histórica de Argentina. Sin embargo, es muy importante el salto que tuvieron los créditos denominados en UVAs que alcanzo el 390% en los últimos 12 meses.

Desde AgendAR sólo podemos agregar que la morosidad en la Argentina está lejos todavía del nivel de crisis. Pero… la estabilidad del dólar, que tanto entusiasma a algunos sectores, significa que las tasas actuales representan muy altos intereses en dólares. Mucho más altos que los beneficios que puede redituar cualquier actividad legal y muchas de las ilegales. Son impagables.

El gobierno calculó mal el préstamo del FMI. El año próximo serán u$s 2 mil millones menos

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En el programa financiero oficial para el año próximo se contabilizaron recursos por u$s 5.900 millones del préstamo del FMI, pero se recibirán u$s 3.900 millones, informa El Cronista. También hay dudas con el superávit fiscal previsto.

Para 2020, la secretaría de Finanzas a cargo de Santiago Bausilli, previó que necesitará u$s 16.000 millones, de los cuales una parte, estima, podrá renovar con el mercado. La deuda nueva a emitir sería entonces de u$s 5.200 millones. Pero este número ya se cuestiona. Por un lado, en la contabilización de los recursos, desde el Gobierno sumaron u$s 2.000 millones de más en los desembolsos que enviará el FMI. Los 4 envíos previstos a lo largo de 2020, equivalen a u$s 3.900 millones. Y en el programa financiero presentado a inversores figuran u$s 5900 millones. El total a recibir entre 2020 y 2021.

En el entorno de Nicolás Dujovne buscaron restarle importancia a este error. «Fue por simplicación, todo lo que resta recibir del Fondo».

Los vencimientos de deuda del año próximo, y la necesidad de conseguir fondos para afrontarlos, es uno de los temas principales que tendrá que abordar el Gobierno que esté desde el 10 de diciembre, gane quien gane. En un contexto difícil para conseguir financiamiento en el mercado internacional, con el riesgo país, que si bien bajó un poco, aún está en torno a los 850 puntos básicos, cada uno de los dólares que faltan, cuenta.

«El 2020 será complicado. Parte de los u$s 15.200 millones de intereses a pagar está previsto que sean financiados con superávit fiscal. Que según Hacienda sería de u$s 5.200 millones, pero es difícil que se pueda llegar a ese superávit primario», afirmó Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, a María Iglesia de El Cronista.

Además de esos intereses vencen alrededor de u$s 13.000 millones de deuda con el mercado. «Una vez descontado el financiamiento del FMI estimamos que habrá que colocar cerca de u$s 10.000 millones adicionales a la renovación de los u$s 13.000 y, sobre eso, renovar el stock de letras de corto plazo». «Si uno mira el apetito del mercado a hoy, no parece una tarea sencilla. Creemos que cualquier candidato que gane y muestre simpatía con el mercado será bien recibido, pero la incertidumbre y la falta de políticas concretas espantarán rápidamente a los inversores».

Desde la Comisión Europea se anuncia que se firmará el acuerdo Mercosur-UE

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, anunció ayer que hay una «buena probabilidad» de que la Unión Europea y el Mercosur puedan concluir su acuerdo comercial antes de fin de año, después de casi dos décadas de negociaciones que se han acelerado en los últimos meses. La funcionaria sueca subrayó el progreso alcanzado y se mostró optimista ante la posibilidad de cerrar el tratado en lo que queda de mandato de la actual Comisión Europea; esto es, hasta el 1 de noviembre.

La comisaria apuntó a que en las últimas reuniones se han resuelto «algunos asuntos difíciles que llevaban ahí mucho tiempo». Pero no especificó qué capítulos han quedado cerrados y reconoció que «como siempre al final de una negociación comercial», todavía quedan temas «complicados» en los que no hay un consenso. Estos asuntos «suelen estar relacionados con la agricultura, pero no exclusivamente», avanzó Malmström, quien reiteró que es importante concluir este acuerdo «pero no a cualquier precio».

La política sueca se mostró más optimista que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien la semana pasada calificó de «difícil» cerrar este acuerdo en los cuatro meses y medio que le quedan al frente del Ejecutivo comunitario.

Todavía no hay una fecha definida para la próxima ronda de negociaciones entre ambos bloques, en la que se seguirá el trabajo técnico para resolver diferencias en asuntos clave. Luego vendrá el nivel ministerial, en que representantes políticos de ambas partes puedan cerrar los últimos flecos del acuerdo tras casi veinte años de negociaciones.

En nuestro país algunos sectores vinculados a la actividad rural se han manifestado a favor de apurar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Por ejemplo, varios de los panelistas en la nueva edición de «Argentina Visión 2020/40» un espacio de reflexión organizado por ADBlick Agro, el Centro de Agro-negocios de la Universidad Austral y Bioceres.

Por otro lado, los sectores industriales «sensibles» rechazan en bloque un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Según la Confederación General Empresaria de la Argentina (CGERA), en segmentos como marroquinería, óptica, calzado, textiles, metalmecánica y tintas gráficas, entre otros, la apertura a las importaciones europeas sería fatal.

En lo que hace a AgendAR, desde el primer momento fijamos nuestra posición en El industrial argentino y el TLC con la unión europea.

Editan genéticamente -y clonan- embriones de bovinos

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Si todo sale bien a principios del 2020 -en un corral científico ubicado en San Antonio de Areco- nacerá la primera tanda de terneros cuyos embriones fueron editados genéticamente en un laboratorio y clonados antes de ser transferidos al útero de vacas sustitutas. El experimento, que está realizando un equipo de investigadores argentinos, tiene un objetivo doble: científico y productivo: obtener una primera camada de animales con su genoma «mejorado» de manera que puedan ganar entre aproximadamente un 20 % más de carne que el promedio de su raza.

El procedimiento incluye un segundo paso complejo, pero que ayuda a tener muchas «copias» del ADN de los animales mejorados: la clonación de las células «optimizadas» que atravesaron previamente con éxito el “programa de mejoramiento genético de «precisión”. Si todo funciona como está previsto en siete meses nacerán terneros capaces de producir más carne en menos meses, sin aumentar su consumo de alimento.

Desde hace tiempo laboratorios -y empresas- argentinos clonan rutinariamente animales, en particular caballos. Pero este es un paso adelante en esta frontera biológica.

«Empezamos el proyecto en 2018», contó el biotecnólogo Gabriel Vichera; director científico y cofundador de la firma Kheiron Biotech. Y agregó: «el objetivo es, mediante edición génica, obtener nuevos ejemplares de raza Brangus, pero con la característica de ofrecer más carne y llegar a su peso ideal de faena en menor tiempo. Todo eso consumiendo la misma cantidad de alimento que sus congéneres con el genoma no alterado.

Una vez logrado ese ADN «mejorado», algo que lograron usando herramientas de edición genómica llamado CRISPR Cas9; los científicos clonaron esas células fecundadas e implantaron los embriones resultantes en el útero de un rebaño de vacas. Así ahora, en la cabaña del laboratorio, hay una cincuentena de vacas preñadas y los veterinarios están a la espera de que nazcan los primeros terneros, que tienen fecha de parto prevista para principios del año próximo. «Durante 2020 esperamos criar un rebaño de alrededor de 70 animales clonados. Todos con características genéticas idénticas y que -esperamos- mostrarán mayor «productividad» en la producción de carne que un ejemplar común de la misma raza».

Lo que los científicos destacan es que no se trata de un animal transgénico. «Todo el procedimiento fue cuidadosamente pensado para evitar la introducción de cualquier material genético extraño. Recurrimos a la edición de precisión pero trabajando exclusivamente sobre el ADN original de la raza evitando de esa manera cualquier controversia bioética futura».

Equipo de Investigación laboratorio KHEIRON Biotech: Dr.Gabriel Vichera; Dr.Juan Bastón; Lic.Tomas Fanti; Lic.Mariana Suvá; Mv.Victoria Arnold.

Según Vichera, «hoy con las «tijeras genéticas CRISPR, podemos editar el genoma como si fuera un libro: desde corregir errores de tipeo a agregar, o suprimir, frases o secuencias. Así, en nuestro laboratorio, logramos disminuir la expresión del gen de la miostatina, cuya función es crear las proteínas responsables de ralentizar y frenar el crecimiento del tejido muscular del animal. El resultado es que esperamos tener un rebaño de vacas con ese gen «silenciado» y que por eso alcanzarán mayor masa muscular, asegurando una carne más magra y, en promedio, un balance de mayor producción de proteínas por animal».

Otro punto destacado del experimento es que, en lugar de llegar a obtener estos ejemplares mejorados, por medio de cruzas convencionales -algo que llevaría décadas de cría natural-, la edición genómica en el laboratorio se logró en una sola generación. En otras palabras, «en menor tiempo logramos lo mismo que se hizo ancestralmente con las prácticas de los ganaderos, que suman la selección natural, el cruzamiento orientado de ejemplares que muestren características útiles y la variabilidad genética que surge del azar».

Según Vichera, «nuestros resultados nos permitirán tener un avance importante en términos reproductivos y podrían tener un fuerte impacto económico, ya que la gran ventaja de usar herramientas de edición genética y clonar sus resultados nos permite obtener ejemplares de ganado con nuevas características biológicas, en menor tiempo y de forma no azarosa”.

Por otra parte el know how biotecnológico que están poniendo a punto es lo suficientemente flexible como para regular, en cierta medida, el factor limitante del crecimiento de manera de poder crear animales con diferentes grados de crecimiento muscular, algo que puede ayudar a adaptar esta misma técnica para el mejoramiento de otras razas bovinas.

Otro camino biotecnológico
La idea de hacer mejoramiento del genoma mediante el uso de técnicas de edición de precisión como es CRISPR-Cas9 es muy prometedora. Y otros grupos de destacados investigadores argentinos trabajan en líneas similares. Es el caso de Adrián Mutto, investigador del Conicet y especialista en reproducción y mejoramiento genético. Mutto fue profesor de Vichera en la Universidad de San Martin y hoy dirige el Laboratorio de Biotecnologías Aplicadas a la Reproducción y Mejoramiento Genético Animal y trabaja en desarrollos conjunto con equipos de expertos del INTA.

La teoría del experimento que está realizado el grupo de Vichera es interesante, pero habrá que ver como son los resultados finales». «Además, su proceso incluye clonación y eso es algo que, todavía, causa cierto rechazo en los posibles consumidores».

Por su parte, en equipo con Nicolás Mucci y Germán Kaiser, del INTA, Mutto también recurre a CRISPR-Cas9 para «editar» el genoma de vacas lecheras, pero sin clonar los resultados proceso que, en ocasiones, puede poner en riesgo la salud del animal.

«En nuestro laboratorio modificamos el ADN de embriones producidos in vitro y «knockeamos» el gen responsable de la producción de la proteína beta-lactoglobulina, el principal alérgeno de la leche bovina», resumió. Y detalló que «ahora, en un campo del INTA, tenemos cuatro terneras ya nacidas y una decena de animales preñados que tendrán cría en pocos meses. Esperaremos a que crezcan para hacerlas producir leche y comprobar que todas expresen la mutación y que su leche sea realmente hipoalergénica. Con ese resultado, posiblemente el INTA intente armar un tambo experimental para estudiar si es posible hacer una transferencia al sector privado de manera de que sea una realidad la posibilidad de producir productos lácteos hipoalergénicos”.

El gobierno autorizó a las prepagas a limitar los servicios que ofrecen

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Referentes de las asociaciones de consumidores alertan sobre los riesgos que supondrá haber autorizado a las empresas de medicina prepaga a limitar los servicios que prestan a sus clientes. Según la resolución publicada esta semana por la Superintendencia de Servicios de Salud, las empresas de medicina prepaga podrán ofrecer planes parciales de cobertura ambulatoria o de internación, lo que equivale a que dejarán de garantizar la cobertura del ciento por ciento de las prestaciones médicas como establece la ley del Programa Médico Obligatorio (PMO), advierten la entidades de consumidores consultadas.

Es un viejo anhelo de estas compañías y una discusión que viene desde 2011, cuando se amplió el alcance del PMO y las prepagas buscaban evitar dar cobertura a lo que se denominan prestaciones de alto valor y baja incidencia (enfermedades costosas de escasa probabilidad de ocurrencia). “Es como contratar un seguro para el auto pero que la compañía te diga que, si el choque es muy grave, no se van a hacer cargo de los daños”, ejemplificó el director de la Unión de Usuarios y Consumidores, Claudio Boada,

Los constantes incrementos ante salarios y jubilaciones que pierden mes a mes contra la inflación llevaron a que la cuota de la medicina prepaga represente actualmente el 28,2% de un salario promedio del sector formal o un 77% de la jubilación media, según estimaciones de la Universidad de Avellaneda. El resultado es que crece el número de clientes que se dan de baja a estos planes. Las prepagas buscan con la limitación de sus servicios contener parte de la fuga de clientes.

“Es una nueva restricción a los derechos a los usuarios que sólo favorece a las empresas de medicina prepaga. Ya los clientes están bastante limitados frente a una Superintendencia que no da respuesta a los abusos por parte de la empresas”, señaló Pedro Busetti, presidente de Defensa de Usuarios y Consumidores (Deuco). El directivo de la entidad de consumidores afirmó que “desde 2015 a la fecha desmejoró mucho la atención de las prepagas, según los reclamos que nos llegan, y la respuesta de la Superintentencia de Salud generalmente no es buena y llega tarde”.

Más preguntas, y algunas respuestas sobre el Gran Apagón

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Todavía no están determinadas las causas del inédito apagón que se registró ayer en todo el territorio nacional. El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, aseguró en conferencia de prensa que habrá que esperar entre 10 o 15 días para tener mayores precisiones.

Para los expertos en energía, la empresa que ocupa el centro de escena es Transener, la compañía privada que opera la red de transmisión en alta tensión. Transener es propiedad de la empresa Pampa Energía y del Estado nacional. Consultores y fuentes gubernamentales y del mercado sugerían ayer que en el caso de que se compruebe que Transener cometió algún tipo de negligencia o mala praxis en la programación de los sistemas de protección de la red, eso podría desembocar en una rescisión de su contrato de operación.

Allegados al ente regulador (ENRE) indicaron que “no tenemos ningún elemento que sugiera eso por ahora”. “En todo caso, el ente no otorga ni rescinde contratos. Eso es responsabilidad del Poder Concedente”. Es decir, el gobierno nacional.

Pese a que la falla inicial que originó el blackout se registró en la red de Transener, las empresas distribuidoras y de generación también deberán rendir cuentas por su accionar en el mega apagón de ayer.

La Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa) reconoció ayer en un informe preliminar que el problema inicial se produjo en el Litoral. El 18 de abril la línea de transmisión Colonia Elía-Nueva Campana, que lleva energía desde las centrales de Yacyretá y Salto Grande hacia Buenos Aires, salió de servicio por reubicación de una torre en el cruce del río Paraná Guazú. Por lo tanto, se venía operando con la línea paralela de 500 kilovoltios Colonia Elía-Belgrano. En esta última se produjo un cortocircuito a las 7.06 del domingo. Simultáneamente, y por causas aún no precisadas, se desenganchó la línea de 500 kilovoltios Mercedes-Colonia Elía.

El sistema está preparado para soportar el desenganche de dos líneas de 500 kilovoltios, pero en este caso terminaron siendo tres las que salieron de servicio al mismo tiempo. Este debilitamiento de la red posiblemente fue lo que desestabilizó las centrales de Yacyretá y Salto Grande y se perdieron sus aportes (unos 3700 MW).

Una vez ocurrido el incidente, el sistema debería haber enviado de manera automática una señal para que los generadores respondan de la manera adecuada para recomponer el equilibrio sumando de otras fuentes los 3700 MW que se perdieron por el desequilibrio inicial. Son controles digitales activados por los sistemas de Desconexión Automática de Generación (DAG) que están programados por Transener.

Una parte de la potencia que se perdió ayer por la caída del complejo Yacyretá-Salto Grande (3700 MW) debería haber sido aportado por el «sistema de reservas flotantes», que debe funcionar con cerca de 1200 megas, y el resto de otros generadores a los cuáles les debería haber llegado una señal, aunque aún no está claro si el equipo de protección que controla Transener estaba programado para prever un hecho con las características del que ocurrió.

Las distribuidoras tienen que tener instalados relés de sub-frecuencia. Frente a una caída abrupta de generación, como la registrada ayer, los relés están preparados para mantener el sistema funcionando aún con una restricción de hasta un 42% de la generación del sistema.

¿Qué significa eso? Por ejemplo, si el sistema está operando con una generación de 10.000 MW de generación, los relés instalados por las distribuidoras tienen que estar en condiciones de cortar de forma automática hasta 4200 MW de demanda para garantizar la estabilidad del sistema.

¿Eso sucedió ayer? ¿Los relés de las distribuidoras actuaron de forma correcta? Varios funcionarios presentes en el centro de despacho (SACME) se hacían esa pregunta. Si las distribuidoras no bajan la demanda frente a un descenso de la generación, la frecuencia sincrónica del sistema de transmisión se cae porque la red de transporte no puede funcionar a menos de 48 ciclos o 48 hertz.

Los especialistas no pudieron asegurar que los relés hayan funcionado porque nunca se habían probado frente a un hecho de semejante magnitud.

En caso que la señal de Transener haya sido enviada correctamente, cuando la caída de generación provoca una oscilación de frecuencia sincrónica, las generadoras tiene que poder estar en condiciones de operar en un escenario complejo de entre 48 y 49 ciclos de frecuencia para garantizar la estabilidad del sistema.

Lo que tendrá que precisar el regulador es si las generadoras que estaban inyectando energía respondieron de acuerdo con esa previsión frente a las primeras oscilaciones o se desconectaron de la red antes de lo previsto agudizando el problema.

La última medición informó que al momento del blackout la frecuencia del sistema era de 48.3 hertz, al límite de lo técnicamente operable. En términos simplificados, lo que deberá precisar el informe del regulador es si las centrales de generación que estaban activas en ese momento pudieron soportar las oscilaciones de frecuencia o se desconectaron antes de lo previsto por fallas en los sistemas de control.

Una vez que se procese la información disponible para identificar la cadena de responsabilidades, se procederá a sancionar a los responsables de la falla. La máxima sanción que se aplicó con el marco regulatorio vigente fue la multa de 90 millones de dólares que recibió Edesur en la década del 90 luego de la caída de su central de Azopardo.

Algo importante a tener en cuenta es que la desconexión automática ante inestabilidades de frecuencia en red lo que buscan es proteger las máquinas generadoras, no agravar por cascada a tamaño nacional un apagón inicial de tamaño a lo sumo provincial.

En AgendAR observamos que las dos centrales en desconectarse primero, Yacyretá y Salto Grande, son las dos mayores unidades de potencia de base de la red nacional. Era difícil que no arrastraran al resto del sistema. Creemos que al sistema le faltan más fuentes robustas y grandes de potencia de base independientes de la meteorología. Es inevitable preguntarse si añadir algunas nucleares grandes en zona centro no anclarían mejor el sistema.

Mejores escuelas públicas son necesarias. Pero no arreglan la sociedad

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Nick Hanauer es un empresario y capitalista de riesgo estadounidense, que se preocupa y se compromete con los problemas de su país. Publicó esta nota en The Atlantic, que reproducimos aquí, donde escribe sobre los de la educación y de la sociedad norteamericana. Y por todas las diferencias entre las dos sociedades, los problemas y hasta las fechas son muy parecidos!. También, nos gustaría que tuviéramos más empresarios como Hanauer en Argentina.

«Hace tiempo me cautivó una idea seductora y fácil de entender, en la que muchos de mis amigos ricos aún creen: que tanto la pobreza como la creciente desigualdad son en gran parte consecuencias del deficiente sistema educativo de Estados Unidos. Así, pensaba que solucionando eso podríamos curar gran parte de los males que nos aquejan.

Este sistema de creencias, que llamo «educacionismo», se basa en una historia conocida, y en una noción de causa y efecto: Estados Unidos creó un sistema de educación pública que era la envidia del mundo moderno. Ninguna Nación produjo graduados con mayor o mejor educación, y así se construyó la gran clase media estadounidense. Pero alrededor de la década de 1970, Estados Unidos perdió el rumbo. Permitimos que nuestras escuelas se derrumbaran, y nuestros puntajes en los exámenes y tasas de graduación bajaran.

Los sistemas escolares que producían obreros fabriles bien pagos no pudieron seguir el ritmo de las crecientes demandas educativas de la nueva economía del conocimiento. A medida que las escuelas públicas se hundían, también lo hacía el poder adquisitivo de la clase media. Y con la desigualdad, también aumentaba la polarización política, el cinismo y la violencia, que amenazan con socavar la democracia estadounidense.

Por eso tomé la educación como una causa filantrópica y una misión cívica. He dedicado innumerables horas y millones de dólares a la simple idea de que si mejoramos nuestras escuelas, si modernizamos nuestros planes de estudio y nuestros métodos de enseñanza, aumentamos sustancialmente los fondos escolares, eliminamos a los malos maestros y abrimos suficientes escuelas, los niños, especialmente los de las comunidades de bajos ingresos y de la clase trabajadora, comenzarían a aprender nuevamente. Las tasas de graduación y los salarios aumentarían, la pobreza y la desigualdad disminuirían, y se restablecería el compromiso público con la democracia.

Pero después de décadas de organización y entrega, he llegado a la incómoda conclusión que estaba equivocado. Y odio estar equivocado.

Tardé décadas en darme cuenta de que el educacionismo es un error trágico. El problema de los trabajadores es porque están mal pagos, porque 40 años de confiar en el derrame han manipulado la economía en favor de los ricos como yo. Los estadounidenses están más educados que nunca, pero a pesar de eso, y a pesar del desempleo más bajo que nunca, la mayoría de los trabajadores, de todos los niveles educativos, han visto poco o ningún aumento salarial desde el año 2000.

Nuestro sistema educativo no puede compensar las fallas de nuestro sistema económico.

Debemos hacer todo lo posible para mejorar nuestras escuelas públicas. Pero ni el programa de reforma escolar más reflexivo y bien intencionado puede mejorar los resultados educativos si ignora el principal impulsor del logro estudiantil: el ingreso familiar.

A pesar de todas las fallas del sistema educativo todavía tenemos muchos distritos de escuelas públicas de alto rendimiento. Casi todos ellos están sostenidos por una comunidad próspera de familias de clase media económicamente seguras,  con suficiente poder político para exigir grandes escuelas,  tiempo y  recursos para participar en ellas y dinero de los impuestos para financiarlas. En resumen, las grandes escuelas públicas son el producto de una clase media próspera, y no al revés. Páguese lo suficiente a las personas como para costear vidas dignas de clase media, y la consecuencia serán escuelas públicas de alta calidad. Pero permítase que la desigualdad económica crezca, y la desigualdad educativa crecerá inevitablemente con ella.

Al distraernos de estas verdades, el educacionismo es parte del problema.

Cada vez que hablo con mis amigos adinerados sobre los peligros del aumento de la desigualdad económica, aquellos que no se quedan mirando sus zapatos invariablemente responden con algo sobre el lamentable estado de nuestras escuelas públicas. Esta creencia está tan arraigada entre la elite filantrópica que de las 50 fundaciones familiares más grandes (que administran 144.000 millones de dólares en activos exentos de impuestos), 40 declaran que la educación es un tema clave. Solo uno menciona algo sobre la difícil situación de los trabajadores, la desigualdad económica o los salarios. Y debido a que los estadounidenses más ricos son tan poderosos políticamente, las consecuencias de sus creencias van mucho más allá de la filantropía.

Un tema importante en la narrativa educacional es la “brecha de habilidades”, la noción de que décadas de estancamiento salarial son en gran medida consecuencia de que los trabajadores no tengan la educación y las habilidades para ocupar nuevos empleos con salarios altos. Ese razonamiento agrega que si mejoramos nuestras escuelas públicas y aumentamos el porcentaje de estudiantes que alcanzan niveles más altos de educación, particularmente en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (las materias STEM, por sus iniciales en inglés), la brecha de habilidades se reducirá, los salarios aumentarán y la desigualdad de ingresos caerá.

La verdadera historia es más complicada, y más preocupante. Sí, hay un desajuste entre las habilidades del presente y los empleos del futuro. En una economía tecnológicamente avanzada que cambia rápidamente, ¿cómo podría no haberlo? Pero este desajuste no explica la creciente desigualdad de los últimos 40 años.

En 1970, cuando la edad de oro de la clase media estadounidense estaba llegando a su punto máximo y la desigualdad al mínimo, solo la mitad de los estadounidenses mayores de 25 años tenían un diploma de escuela secundaria o su equivalente. Hoy, el 90% lo tiene. La proporción de estadounidenses que obtuvieron un título universitario se ha más que triplicado desde 1970. El pueblo nunca ha estado mejor educado, pero solo los más ricos han tenido grandes aumentos en los salarios reales. De 1979 a 2017, el ingreso promedio anual real del 1% de los estadounidenses aumentó 156% (y el ingreso del 0,01% superior aumentó en un impresionante 343%), pero el poder adquisitivo promedio de los estadounidenses no aumentó.

Algunos educadores podrían argumentar que los recientes avances educativos no han sido suficientes para mantenerse al día en una economía cambiante, pero aquí, una vez más, la verdad parece más complicada. Mientras que el 34% de los estadounidenses mayores de 25 años tienen una licenciatura o más, solo el 26% de los trabajos lo requieren. Además, las categorías de empleos que crecen más rápido, por lo general, no requieren un diploma universitario, y mucho menos un título STEM. Según las estimaciones oficiales, cuatro de las cinco categorías ocupacionales proyectadas para agregar la mayor cantidad de empleos a la economía en los próximos cinco años se encuentran entre los empleos con los salarios más bajos: «preparación y servicio de alimentos» (19.130 dólares promedio anuales), «cuidado personal y servicio» ( 21.260), «ventas y afines» (25.360) y «asistencia paramédica» (26.440 dólares al año).

En octubre de 2018 hubo un millón de vacantes laborales más que solicitantes de empleo. Incluso si todos estos empleos no ocupados fueran en profesiones STEM en la parte superior de la escala salarial, serían de poca ayuda para la mayoría de los 141 millones de trabajadores estadounidenses en nueve deciles inferiores de ingresos.

Es cierto que los trabajadores con un título universitario disfrutan de una diferencia salarial significativa sobre los que no lo tienen (un promedio de 53.882 dólares en 2017, en comparación con 32.320 para quienes solo tienen educación secundaria). Pero incluso con esa ventaja, el salario promedio por hora para los graduados universitarios apenas se ha movido desde el 2000, mientras que el 60% de los graduados universitarios gana menos que en el año 2000. Un diploma universitario ya no es un pasaporte seguro a la clase media.

Casi todas las ventajas del crecimiento económico han sido captadas por las grandes empresas y sus accionistas. Las ganancias corporativas después de impuestos se han duplicado, de alrededor del 5% del PIB en 1970 a alrededor del 10%, incluso cuando los salarios como porcentaje del PIB han caído en aproximadamente el 8%. Y la participación del 1% más rico en los ingresos antes de impuestos se ha más que duplicado, desde el 9% en 1973 hasta el 21% en la actualidad. En conjunto, estas dos tendencias representan una transferencia de más de 2 billones de dólares al año, de la clase media a las corporaciones y los super ricos.

El estado del mercado laboral proporciona evidencia adicional de que la disminución de la fortuna de los trabajadores con salarios bajos no se explica por la oferta y la demanda. Con la tasa de desempleo cerca del mínimo en 50 años, las industrias de bajos salarios, como alojamiento, servicio de alimentos y comercio minorista, están luchando para hacer frente a la escasez de solicitantes de empleo, lo que lleva a The Wall Street Journal a lamentar que «los empleos de baja cualificación son cada vez más difíciles de cubrir para los empleadores”.

Si los salarios se establecieran de la manera que sugerían nuestros libros de texto, los trabajadores se beneficiarían de esta dinámica. Sin embargo, fuera de las ciudades y los estados que recientemente han impuesto un salario mínimo local sustancialmente más alto, los trabajadores de bajos salarios han visto que sus ingresos reales apenas se mueven.

Todo lo cual sugiere que la desigualdad en los ingresos no se ha disparado debido a las fallas educativas de nuestro país, sino a pesar de su progreso educativo. Por justificable que sea mejorar los planes de estudio y la innovación y la reforma institucional, las personas que ven la educación como una solución para todo han ignorado la mejor medición predictiva del éxito educativo de un niño: el ingreso familiar.

La literatura científica sobre este tema es robusta, y el consenso es abrumador. Cuanto más bajos sean los ingresos de sus padres, más bajo será su nivel probable de logros educativos. Punto. Pero en lugar de centrarse en formas de aumentar los ingresos familiares, los educadores de ambos partidos políticos hablan de ampliar las oportunidades a los niños pobres, más recientemente en forma de escuelas charter o autónomas. Sin embargo, para muchos niños, especialmente aquellos criados en la pobreza racialmente endémica de gran parte de los Estados Unidos, la oportunidad de asistir a una buena escuela pública no es suficiente para superar los efectos de los ingresos familiares limitados.

Como señala el economista liberal Lawrence Mishel,  la pobreza crea obstáculos que podrían hacer tropezar incluso a los estudiantes más dotados. Señala la difícil situación de «los niños que cambian de escuela con frecuencia debido a una vivienda deficiente; poca ayuda con la tarea; pocos modelos de éxito a seguir; más exposición al plomo y al amianto; problemas de visión, oído, dentales u otros problemas de salud no tratados; … y vivir en un entorno caótico y frecuentemente inseguro».

Varios estudios han encontrado que solo alrededor del 20% de los resultados de los estudiantes pueden atribuirse a la escolarización, mientras que alrededor del 60 % se explica por las circunstancias familiares, y en especial, los ingresos. Algo más de la mitad de los estudiantes de escuelas públicas de hoy llenan los requisitos para recibir almuerzos escolares gratuitos o de precio reducido, 38% más que en 2000. Si los estudiantes se están rezagando en la alfabetización, el cálculo numérico y las habilidades de resolución de problemas que demanda la economía moderna, la mayor parte de la culpa no la tienen los docentes o sus sindicatos, sino los bajos ingresos familiares.

Si realmente queremos dar a cada niño una oportunidad pareja de tener éxito, debemos hacer mucho más que ofrecerles una escalera de oportunidades, también debemos reducir la distancia entre los peldaños de la escalera. Debemos invertir no solo en nuestros hijos, sino también en sus familias y sus comunidades. Debemos proporcionar educación pública de alta calidad, seguro, pero también viviendas de alta calidad, atención médica, atención infantil y todos los otros requisitos previos para una vida segura de clase media. Y lo más importante, si queremos construir el tipo de comunidades prósperas de clase media en las que las grandes escuelas públicas siempre han prosperado, debemos pagar a todos nuestros trabajadores, no solo a los ingenieros de software y financieros, un salario digno de clase media.

Hoy en día, después de que las élites adineradas engullen nuestra gran proporción de ingresos nacionales, la familia estadounidense media recibe 76.000 dólares al año. Si la remuneración por hora hubiera crecido con la productividad desde 1973, como lo hizo durante el cuarto de siglo anterior, según el Instituto de Política Económica, esa familia ahora ganaría más de 105.000 dólares al año. Imagínese, dejando de lado las reformas educativas, cuánto más grande, más fuerte y mejor educada sería nuestra clase media si la familia estadounidense promedio disfrutara de un aumento de 29.000 dólares por año.

De hecho, la forma más directa de abordar la creciente desigualdad económica es simplemente pagar más a los trabajadores, aumentando el salario mínimo; mediante el fortalecimiento del poder de negociación del trabajo; y cobrando impuestos más altos, mucho más altos, sobre personas ricas como yo y nuestros bienes.

El educacionismo atrae a los ricos y poderosos porque nos dice lo que queremos escuchar: que podemos ayudar a restaurar la prosperidad compartida sin compartir nuestra riqueza o poder. Como lo explica Anand Giridharadas en su libro Winners Take All: The Elite Charade of Changing the World, narraciones como esta permiten que los ricos nos sintamos bien con nosotros mismos. Al distraerse de las verdaderas causas de la desigualdad económica, también defienden el status quo extremadamente desigual de Estados Unidos.

Hemos confundido un síntoma, la desigualdad educativa, con la enfermedad subyacente: la desigualdad económica. La escolarización puede aumentar las perspectivas de los trabajadores individuales, pero no cambia el problema central, que es que el 90 % inferior está participando de una parte cada vez menor de la riqueza nacional. Arreglar ese problema requerirá que las personas ricas no solo den más, sino que tomen menos.»

El país sin luz. Lo que se sabe y lo que se supone

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Ayer domingo 16 de junio -«Día del Padre»- un gigantesco apagón dejó sin energía eléctrica a toda la Argentina y parte de los países vecinos durante toda la mañana. Unos 50 millones de personas se quedaron sin luz. El sistema se fue recuperando paulatinamente, y los medios hoy describen en detalle los problemas originados. Pero la misma magnitud de la falla hace que, hasta por una cuestión de seguridad nacional, las preguntas importantes sean: ¿Cómo pudo suceder? y ¿Cómo puede evitarse que ocurra en el futuro?

Lo que ya se sabe con certeza es que hubo un colapso total del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Se trata de un sistema de red interconectado, de 500 kw, que atraviesa el país desde las provincias del norte hasta Santa Cruz (la única provincia que no está unida a ese sistema es Tierra del Fuego). Y está conectado a las redes de países vecinos.

Así, el corte afectó a casi la totalidad de Argentina, parte de Uruguay, Chile, Brasil y brevemente a una línea de 220kV del Paraguay. Estos datos fueron proporcionados por la Entidad Nacional Yaciretá, que fue el primer ente en deslindar responsabilidades, y afirmar que no hubo ningún problema en la generación de energía.

La red SADI se nutre de energía gracias a generadores como Yacyretá, el Chocon, y otras centrales, algunas de ellas de energías renovables. El sistema tiene subestaciones, que reducen la tensión, de 500kw, a 320 kw, o 132kw. En torno a cada subestación se conforman las regiones que abastecen la demanda.

El sistema es administrado por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), cuyos accionistas son los generadores, los transportistas, los distribuidores, los grandes usuarios, y el Estado Nacional. Cada sector tiene el 20% de participación y forma parte del directorio.

La red es operada por transportistas y luego distribuida por compañías públicas (provinciales) o privadas. En el caso de la ciudad de Buenos Aires, lo hacen Edenor y Edesur. En el caso de la provincia de Buenos Aires, lo hacen EDEA y EDES.

Las causas:

Hasta ahora el presidente Macri y sus funcionarios han sido muy cautelosos. Sólo han dicho que es un «caso inédito», «un hecho muy grave», y que «será investigado a fondo». En Cammesa se informó: «A las 07:06 del día domingo 16 de junio se produjo un cortocircuito en la línea de 500 kV Colonia Elía – Belgrano», paralela a línea Colonia Elía -Nueva Campana, que está fuera de servicio por reubicación.

«Simultáneamente, y por causas que están investigando, se desenganchó la línea de 500 kV Mercedes-Colonia Elía. Si bien el sistema está preparado para soportar el desenganche de otra línea de 500 kV, en este caso se desengancharon dos líneas simultáneamente, ya que una estaba indisponible. Este debilitamiento anormal de la red de transmisión posiblemente desestabilizó las centrales de Yacyretá y Salto Grande y se perdieron sus aportes (alrededor de 3700 MW)».

La sobrecarga que se generó, sin embargo, debería haber afectado solamente esa zona, que son 3000 MW de demanda. Pero algo ocurrió, que hizo disparar todas las protecciones del sistema y para protegerlo se apagó la totalidad de la generación«.

Las fuentes que consultó el periodista Martín Bidegaray, de Clarín, son más incisivas: «Hacia adentro se admite que hubo errores en los circuitos que van desde las líneas de transmisión hacia las generadoras. En el sector eléctrico, nadie entiende cómo los operadores del sistema no lograron aislar la falla del Litoral -como sucedió varias veces en ocasiones anteriores-, para que el corte quedara restringido a esa zona, y no se extendiera por todo el país».

Los especialistas sostienen que la responsabilidad es de Transener, la empresa que controla la transmisión eléctrica, y Cammesa, la mayorista del sistema eléctrico que está bajo control estatal. Durante el gobierno anterior, del que el sector se quejaba del retraso tarifario, nunca llegó a concretarse un corte de esa magnitud. Transener y Cammesa debían manejarse en un diálogo permanente. Pero algo falló en esa comunicación.

«Problemas en las líneas de transmisión son habituales. Lo poco habitual es que este problema (sin crisis, sin alta demanda, en un día tranquilo) se haya convertido en tremendo apagón», detalla un especialista que pidió no ser identificado. «Si en la Secretaría de Energía no supieron minuto a minuto lo que estaba pasando, puede que alguien de Transener y/o Cammesa no les haya avisado o les ocultó información», puntualiza alguien que ya estuvo en esa relación y enfrentó otros sofocones con cortes.

Cuando salta o se interrumpe una línea de transmisión eléctrica por algún desperfecto, el procedimiento para detener los riesgos es automático. Pero hay alguien, un operador, que está al tanto de ese desajuste. Esa persona está en Transener. Esa firma es controlada por Citelec, una sociedad cuyos accionistas son Pampa Energía (de Marcelo Mindlin) e Ieasa (la ex Enarsa), en partes iguales.

El rol que debió jugar Transener es avisarle a su contraparte de Cammesa, la mayorista del sistema eléctrica. Entre ambos, deben decidir el curso que le darán a la generación para que el suministro no se interrumpa, según entienden los especialistas.

«El proceso es sencillo. Cuando una línea se desliga (cae del sistema), se busca una alternativa y se mantiene el funcionamiento por ese lado. En general, hay dos líneas alternativas por cada una que se cae, ya que se está preparado para esa eventualidad», grafican un gran cliente de Cammesa.

La experiencia internacional muestra que estos eventos se originan en errores operativos y/o de coordinación entre el operador y la transportista. La investigación debe ser expeditiva y explicar que ha ocurrido”, dice Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía «General Mosconi» y ex director de Control de Gestión del ministerio de Energía (entre agosto de 2016 y octubre de 2017).

Al momento del corte, Cammesa estaba despachando más electricidad desde el Litoral, tratando de aprovechar el caudal de agua por lluvias, ya que la generación hidroeléctrica es más económica. Sin embargo, ese ahorro de costos pudo haber complicado la capacidad de reacción operativa, según especulaban este domingo técnicos que dialogan con la Secretaría de Energía.