Un año de fuga de capitales: la traición del JP Morgan

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Antes de entrar a la interesante crónica de Carlos Burgueño, donde cuenta la «traición» de una gran entidad financiera global al gobierno de Mauricio Macri, corresponde aclarar algo: la fuga de capitales, o como la llaman con discreción en los registros del Banco Central, la «formación de activos externos del sector privado no financiero» ha sido una constante en la economía argentina desde hace muchas décadas.

Es el resultado, lamentable, de dos factores: la desvalorización de la moneda argentina y la ausencia de inversiones razonablemente seguras. Los que tienen patrimonios, grandes o pequeños, los miden en dólares. Y quieren conservarlos en dólares. Que los lleven al exterior o los guarden en cajas de seguridad, ya no hace diferencia. Están afuera del circuito productivo.

Pero esto, como dijimos, es parte del «paisaje» de la economía argentina. Lo que empezó hace un año, tiene las características de una avalancha. Que debilitó a este gobierno y se lo puede llevar puesto, junto con Cambiemos.

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«El miércoles 25 de abril de 2018 amaneció soleado en Buenos Aires. Sin mayores conflictos económicos o políticos en carpeta (el Gobierno aún se movía bajo el impulso de la victoria electoral de octubre 2017), la agenda periodística se concentraba en noticias algo banales. Competían por las primeras planas el nacimiento del tercer hijo del príncipe Guillermo y su esposa Kate Middleton; la polémica apertura de la 44ª Feria del Libro de Buenos Aires y el nuevo sistema electrónico para agilizar los trámites de migraciones. El Gobierno se concentraba en la posibilidad de lanzar una nueva reforma impositiva que incluyera una reducción del impuesto al cheque y comenzaba ya a murmurarse la posibilidad de acelerar el lanzamiento de la candidatura de Mauricio Macri para la reelección. La economía había crecido en el primer trimestre y como principal problema a resolver estaba la contabilidad de las pérdidas por la sequía que afectaba, fundamentalmente, a la zona sojera. En el terreno financiero, el dólar comenzaba a cerrar su tradicional siesta cambiaria de fines del primer trimestre, pero el Banco Central de Federico Sturzenegger no tenía problemas en controlar las operaciones colocando unos u$s 214 millones de las reservas para sostener la oferta de divisas.

En síntesis, todo era viento a favor para el Gobierno en general y Mauricio Macri en particular. Nada hacía prever que en horas todo cambiaría, y que “pasarían cosas” que modificarían radicalmente la suerte de Cambiemos en el poder.

A las 11:15, la mesa de dinero del Banco Central se conmovió. Había llegado una doble operación, de salida de las Lebac e inmediata compra de dólares, por un monto muy poco común. Casi escandaloso. Eran más de u$s 800 millones que pedían retirarse de la operación estrella del mercado financiero, con el objetivo de vender posiciones en pesos y salir del sistema financiero local. La sorpresa fue aún mayor cuando la conducción de la entidad supo quién era el interesado en abandonar el mercado de capitales argentino. La orden de venta de Lebac e inmediata compra de dólares era del JP Morgan, el banco de capitales internacional más cercano al Gobierno de Macri.

Si había una casa financiera mundial de primer nivel que se mostraba cercana y amistosa con el Gobierno, esa era el JP Morgan. La entidad norteamericana había sido lugar de trabajo de varios de los funcionarios más importantes del macrismo. Entre otros, habían pasado por sus oficinas Alfonso Prat Gay, Luis “Toto” Caputo y Vladimir Werning; todos hombres de responsabilidad máxima en diferentes etapas de los primeros tres años de gobierno de Mauricio Macri, quienes además mantuvieron relaciones de gestión con el banco durante su tarea en la función pública.

Había sido también un aliado estratégico fundamental en los primeros dos años de gestión de Cambiemos. Había abierto a mediados de 2015 una oficina en la Argentina, e intervenido en la operación más importante del Gobierno de Mauricio Macri: la colocación de los Bonos de la República Argentina al comienzo de la gestión Cambiemos para pagarles a los holdouts. En total, el JP Morgan había intervenido en colocaciones de deuda voluntaria por unos u$s 2.300 millones en el primer año de Macri en el poder, superando a otras casas como el Citigroup, Santander, BBVA y el Deustche Bank y el HSBC, todas entidades que, con mayor o menor presencia, siempre habían operado en el país y nunca habían abandonado la plaza local, aún en los tiempos de default y del kirchnerismo.

La buena relación se prolongó (e intensificó) durante todo 2017 y hasta marzo de 2018 el JP Morgan recomendaba a sus clientes en sus informes apostar a la Argentina. Incluso, en un trabajo entregado a las gerencias del banco en el mundo en la primera semana de abril de 2018 (ya con la novedad del alza de las tasas de interés de la Fed consolidada), recomendaba las posiciones en pesos a largo plazo emitidas por el Gobierno argentino y el Banco Central. Incluyendo las Lebac.

Ese 25 de abril el romance terminó. Y el sistema financiero tomó nota. Comenzaron a llegar órdenes masivas de venta de posiciones en Lebac de parte de “manos grandes” -como se denomina en las mesas de dinero criollas a los fondos de inversión extranjeros que mueven millones de dólares diarios.

El rumor que circuló en los bancos internacionales que más operaban Lebac era que los vendedores eran pocos. No más de tres. Y que la intención era desprenderse de toda la tenencia en ese título del Banco Central y comprar dólares rápidamente, cerrando el circuito del “carry trade”. El precio ofrecido a comienzos del día era de $ 20,50; casi un peso más arriba que la cotización de sólo un día antes, con lo que la convicción de las órdenes creaba aún más zozobra en los operadores argentinos. Mayor fue la sorpresa cuando se conoció, casi por un descuido de uno de los vendedores de los bonos ante una de las autoridades del Banco Central, que en el centro de las ventas estaba el banco norteamericano JP Morgan. Ese día comenzaba a desprenderse del títulos más simbólico del macrismo: las Lebac del BCRA, el instrumento por el cual, además, se sostenía la estabilidad cambiaria de la Argentina.

La crónica financiera del 25 de abril describía una “tormenta perfecta”. Coincidieron en una sola jornada todos los fantasmas adormecidos en algún costado de las pantallas de los principales operadores del país y el mundo: la suba de tasas de marzo en los Estados Unidos, el comienzo de la crisis comercial con China, el fantasma local de la indomable inflación y su batalla contra las tasas de interés en pesos, los pagos de fin de mes a importadores, el retraso de la liquidación sojera, el comienzo de la aplicación del impuesto a la renta financiera y su influencia en la ganancias de las Lebac, el debate eterno dentro del macrismo por la suba de las tarifas, la amenaza de nuevas alzas en los combustibles y la eventual falta de dólares por la sequía.

Los analistas ya cuestionaban públicamente los efectos de aquella fallida conferencia de prensa del 28-D (2017) en la que Marcos Peña en vivo y en directo le quitaba al BCRA a la vista de todo el país la responsabilidad de controlar la base monetaria y de fijar las metas para enfrentar el más importante problema de la economía argentina: la inflación. Desde aquella jornada poselectoral, Peña tomaba el control personal del manejo oficial de la economía argentina; una decisión que aún no había sido digerida por los mercados, y que generaba dudas sobre la verdadera convicción oficial de colocar el combate contra la inflación en el ranking máximo de prioridades oficiales.

Todo esto además de la pregunta que el Gobierno no contestaba: cómo conseguiría los más de u$s x15.000 millones que aún faltaban para garantizar el pago de la deuda durante el resto de 2018. Desde el Banco Central de Federico Sturzenegger y el entonces Ministerio de Finanzas de Luis “Toto” Caputo se sabía que habría en cualquier momento coletazos por la interacción de estos factores combinados. Y, en secreto, se sabía que había que estar preparado para eventuales alzas en la oferta de dólares. Había puentes sólidos con el sistema financiero, y cualquier operación extraña y que pudiera alterar la estabilidad cambiaria sería alertada a tiempo.

Inmediatamente después de avalada la venta de dólares al JP Morgan, hubo otras dos grandes operaciones que completaron la necesidad de ventas de divisas salidas de las reservas del BCRA por u$s 1.472 millones. Un número récord, que con las semanas sería superado.

Unas semanas después de aquel 25 de abril, el propio JP Morgan distribuía un lapidario informe a sus clientes vip. En él consideraba que la herramienta del BCRA para enfrentar la corrida (la suba de la tasa de interés) podría ser insuficiente antídoto ante la evidente fuga de capitales que se había iniciado; y revisaba para peor todos sus pronósticos para la economía argentina de 2018: 2,4% de crecimiento y 22% de inflación. Además adelantaba un dólar a 24 pesos a diciembre.

Visto lo sucedido al final del año los anticipos fueron hasta infantiles. Sin embargo, a comienzos de mayo (cuando se conoció el paper del banco) que haya sido el propio JP Morgan el que comenzaba a bajarle el pulgar al mercado de capitales argentino fue visto como una actitud desertora.

Lo cierto que ese día comenzaba el calvario cambiario y financiero que modificaría, para siempre, la suerte de Maurcio Macri en el poder».

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Esta historia que nos cuenta Burgueño es aleccionadora, si se entiende bien. El problema no es la decisión del JP Morgan, sino el endeudamiento, la irresponsable emisión de papelitos que deja al país vulnerable ante la decisión de los inversores financieros que en cualquier momento pueden cambiar de idea, por motivos que, en muchos casos, no tienen que ver con lo que puede estar pasando en el país.

Y la fuga de capitales, la «formación de activos externos…», continúa. En marzo se fueron u$s 1.771 millones. Menos que en marzo del año pasado -uno imagina al JP Morgan pensando en ese momento: si los locales se van ¿me voy a quedar yo?-, pero un 80% mayor a la de marzo 2017 y un 78% a la de marzo 2016.

Vidal descartó candidatura presidencial en reunión de empresarios

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Los empresarios del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) – que agrupa a los principales hombres y entidades de negocios del país – iniciaron su tradicional ciclo de almuerzos en 2019 con la invitación a María Eugenia Vidal, gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.

En un discurso extenso (cerca de una hora), Vidal se refirió a los resultados de su gestión, presentación que fue aplaudida en cinco oportunidades por los más de 350 directivos reunidos en el hotel Alvear.

Ahora, después de la disertación, dedicada a los problemas bonaerenses, todas las preguntas de los empresarios se resumieron en una única cuestión: si sería o no candidata a presidente.

Mariú, como la conocen sus amigos, fue terminante: “Yo me siento parte de un equipo que tiene un enorme compromiso con la Provincia. Somos el único espacio con candidato definido, que es Mauricio Macri, y una candidata a gobernadora en la provincia de Buenos Aires. Nos concentramos en lo que la gente más espera de nosotros, en gobernar. Voy a volver a ser (gobernadora) si me vuelven a elegir los próximos cuatro años».

En nuestra falible opinión, no era un proyecto razonable. El reemplazo de un presidente como candidato, cuando la reelección es posible legalmente, es una clara admisión de derrota. Y Macri no ha mostrado inclinación por aceptar derrotas. La situación económica y electoral tendría que deteriorarse mucho más de lo que ya está, antes que se mostrara dispuesto a abandonar.

Y en ese caso, sería demasiado optimista pensar que la gobernadora de Buenos Aires quedaría al margen del deterioro, como para ser competitiva en una elección nacional.

Pero la señal más importante, de la que debe tomar nota el oficialismo y la oposición es la ansiedad con la que quienes representan al poder económico local, y unos cuantos al exterior, se preguntan por alternativas a Mauricio Macri.

Los médicos argentinos han preparado una guía para el tratamiento del ACV

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Debilidad en una parte del cuerpo, confusión, problemas para hablar, un dolor que «parte» la cabeza, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación. Cualquiera de esas señales puede indicar el comienzo de un ataque cerebrovascular (ACV), un «stroke»; un cuadro catastrófico que es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad.

Ahora, por primera vez, nueve sociedades médicas argentinas se unieron para atacar el problema y mejorar el manejo del caso agudo y la rehabilitación en todo el país. Y tratar de disminuir las diferencias entre el sector privado y el público de la salud.

Se sabe que el ACV, un cuadro que en la Argentina se presenta una vez cada nueve minutos, según el estudio Prevista (Programa para la Evaluación Epidemiológica de Stroke en Tandil, publicado en 2016 en la revista Stroke), no solo tiene un impacto considerado catastrófico sobre la vida y el bienestar de los pacientes y de sus familiares, sino también en los sistemas sanitarios.

«Fue un gran paso -afirma Matías Alet, neurólogo del Fleni y uno de los coordinadores de este documento que firman 55 autores y cuatro revisores externos, y se publicará a principios de mayo en la revista Medicina. Especialmente porque en el manejo del ACV intervienen muchos profesionales de distintas especialidades».

Las sociedades de Neurología, Medicina, Terapia Intensiva, Emergentología, Neurocirugía, Gerontogeriatría, Cardiología y Radiología, y el Colegio Argentino de Neurointervencionoismo se pusieron manos a la obra en 2017. Lo particular de este consenso es que agrupa a profesionales que trabajan en todas las etapas de esta enfermedad, concentra la información más actualizada y, al mismo tiempo, adaptada a la realidad local. «Nos esforzamos en establecer lineamientos generales que sean aplicables en el contexto argentino», agrega Carlos Mamani, neurocirujano y otro de los autores (en representación de la Sociedad Argentina de Medicina).

El ACV puede ser isquémico (cuando se interrumpe el suministro de sangre al cerebro por un coágulo) o hemorrágico (ruptura de una arteria o un vaso sanguíneo). Tomado a tiempo, hoy tiene tratamiento y es posible minimizar sus secuelas. En el período de ventana terapéutica hay dos estrategias principales. Dentro de las primeras cuatro horas y media de producido, la trombolisis endovenosa (una medicación que viaja por la arteria, llega al coágulo y lo disuelve). Además, desde 2015 está disponible la «trombectomía mecánica»: consiste en llegar hasta el lugar de la obstrucción por medio de un cateterismo y, si el coágulo está disponible, retirarlo. Ya hay estudios que muestran que, en pacientes muy seleccionados, hay hasta 24 horas de oportunidad para aplicarla.

Tanto en el caso de los ACV isquémicos (que son el 90%) como en el de los hemorrágicos, si se compara el costo de los tratamientos con los años de vida perdidos por discapacidad, el quebranto económico por los cuidados y gastos en rehabilitación, el balance es netamente positivo para el empleo de las técnicas más modernas. Sin embargo, en el país no están disponibles para todos.

«Hay lugares que están atrasados veinte años con respecto al tratamiento del ACV», subraya la doctora Cristina Zurru, jefa del área de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Según los neurólogos, en Buenos Aires hay varios centros privados que ya están aplicando la trombectomía mecánica, pero todavía no hay ningún centro público que la ofrezca, y tampoco en todos se puede acceder a la trombolisis. La inequidad se hace aún más patente cuando se atraviesa la General Paz.

Ezequiel Gleichgerrcht, neurólogo argentino que trabaja en la Universidad Médica de Carolina del Sur, Estados Unidos, vive una realidad muy diferente: «A partir de las nuevas guías, por ejemplo, si alguien fue visto por la familia por última vez a las 8 PM del sábado y lo encuentran a las 7 PM del domingo siguiente, aun así lo evaluamos como candidato para una trombectomía. En Carolina del Sur, que está liderando el tema, tenemos una red que cubre casi todo el territorio. De ese modo, un granjero que está alejado de los grandes centros urbanos llama al 911, lo llevan a la salita mas cercana, lo evaluamos por videoconferencia y, si es candidato, lo traemos en helicóptero para una posible trombectomia».

«El tratamiento del ACV es un problema mucho más grave de lo que se piensa -subraya Luciano Sposato. director del Programa de Stroke de la Universidad Western, en Ontario, Canada-. Dentro de CABA, si tenés un ACV, las chances de que puedas acceder a un tratamiento adecuado son bajísimas por la brecha tecnológica con los países más desarrollados, porque brindar esos tratamientos requiere mucha experiencia y una curva de aprendizaje basada en volumen de pacientes tratados, y porque ninguna ciudad está organizada para garantizar que las personas lleguen en el menor tiempo al mejor lugar posible. La Argentina necesita una decisión política para iniciar el proceso de organización del tratamiento hiperagudo y agudo del ACV. Mientras esto no pase, la atención seguirá siendo buena en unos pocos centros, pero la mayoría de la población va a quedar afuera».

«Las tasas de trombolisis y trombectomía en el sector público son mucho más bajas que en el sector privado. Necesitamos gestionar políticas de salud tendientes a ofrecer la igualdad de tratamiento a toda la población -coincide Mamani. El stroke es muy frecuente y la tasa de discapacidad que los pacientes van a sufrir es alta. Esto enfatiza la necesidad de educar a la población y a los agentes de salud. Es, en definitiva, a lo que apuntamos con este consenso».

Argentina intentará venderle aviones Pampa III a Bolivia. Algunas dudas

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Los presidentes de Argentina y Bolivia, Mauricio Macri y Evo Morales, se encontraron en el aeropuerto de El Palomar para hacer un recorrido por las instalaciones con un objetivo en etapas: que el mandatario boliviano vea en persona uno de los aviones Pampa III que FAdeA le entregó a la Fuerza Aérea recientemente.

Se trata del avión que Argentina le entregará al país vecino como parte de un nuevo tipo de acuerdo de gas que se firmó en febrero pasado. Pero al mismo tiempo, FAdeA (la Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín» S.A.) anunció que busca venderle a Bolivia al menos dos o tres más de estas naves. Según la empresa, sirven para entrenamiento militar pero también para vigilancia de fronteras ante la amenaza del contrabando y el narcotráfico.

La historia de este intercambio y oferta de venta empezó en febrero, cuando el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, suscribió una adenda al contrato de provisión de gas vigente con Bolivia hasta 2026, que establece un esquema diferente de precios y cantidades contractuales, con mayor estacionalidad en las entregas para el período 2019-2020.

Este acuerdo también conlleva también la entrega de un avión Pampa III fabricado en FAdeA ante un sobrecumplimiento del contrato en 45 millones de metros cúbicos durante los 5 meses de mayor demanda (mayo a septiembre).

La actual conducción de FAdeA, ansiosa en levantar la opacada imagen de la empresa, se ha apresurado a ofrecer la siguiente información: El IA-63 Pampa III es una aeronave de ultima tecnología y de proyección internacional. En medio de una reconversión de su trabajo, que incluyó negociaciones con el sector privado, el año pasado la empresa entregó 3 aviones Pampa III a la Fuerza Aérea. Esta versión ha incrementado la incorporación de componentes nacionales, llevándola a un 12% en la actualidad.

Estas aeronaves se pueden vender entre 12 y 15 millones de dólares, afirman en FAdeA, que también tiene en la mira a India y Nigeria como destino de los mismos.

Las aeronaves, construidas íntegramente en la provincia de Córdoba, donde tiene sede la empresa, y que terminan con una década sin producción de esa planta, son unidades de entrenamiento básico de avanzada y de ataque liviano. Alcanzan una altitud máxima de 13 mil metros y una velocidad de hasta 870 kilómetros por hora.

Diseñado a principios de los 80, este nuevo modelo fue modernizado y equipado con tecnología de última generación, especialmente en la cabina, donde todos los comandos son digitales, desde el registro de combustible hasta la planificación de una misión.

El vehículo cuenta con un nuevo motor turbofan de bajo consumo, un sistema de entrenamiento virtual EVA (Embedded Virtual Avionics), una cabina tándem full glass Cockpit y un sistema integrado de Navegación/Comunicación/Ataque.

A320 de LATAM Argentina en FAdeA (foto: prensa FAdeA)

Corresponde señalar que expertos con experiencia en la industria aeronáutica se han mostrado muy escépticos ante estas afirmaciones. Ellos a su vez afirman «FAdeA fabricó 3 Pampas entre 2009 y 2019, básicamente por falta de componentes (casi todos importados). ¿Eso es estar en condiciones de exportar? A lo sumo, pueden canibalizar los aviones Pampa que tienen en Tandil y las piezas acopiadas».

En opinión de AgendAR, esa discusión es irrelevante en este caso. Macri y Morales, por todas sus diferencias ideológicas y hasta filosóficas, están condenados a entenderse. Argentina necesita del gas boliviano, hasta y si los yacimientos de Vaca Muerta estén en condiciones de reemplazarlo (Las empresas que los trabajan exportan a Chile en el verano, cuando baja la demanda local. En el invierno… hay que importar).

Y el mandatario boliviano enfrenta el hecho que el gas no es una commodity global: los precios del transporte son muy altos, a diferencia del petróleo. Sus clientes principales son, obligadamente, Argentina y Brasil.

El riesgo país llegó al máximo en 5 años

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La gestión de Mauricio Macri y las perspectivas de la deuda argentina siguen generando dudas entre los inversores extranjeros. Lo evidencia un nuevo repunte del riesgo país elaborado por el banco JP Morgan, que ayer martes trepó 23 puntos hasta los 868. Así, el índice se coloca en su nivel más alto desde 2014.

El “riesgo país” es el índice que calcula el interés que tendría que pagar la Argentina (si alguien le prestara, además del FMI y China) por encima de una colocación considerada “segura”, los bonos del Tesoro de EE.UU.

«La caída de los activos financieros argentinos es solo el reflejo de las dudas políticas vigentes», dijo la consultora Delphos Investment, y añadió que «el planteo político impuesto por el oficialismo lleva a una dinámica perversa. Por ahora no se ven disparadores positivos que puedan alterar este círculo vicioso».

«Una acción de lesa patria»

(En una fecha importante para la historia del desarrollo tecnológico de nuestro país -y enfrente de decisiones que lo ponen en riesgo- los científicos y técnicos argentinos que forman la Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN), expresan su posición. Reproducimos el comunicado).

53° ANIVERSARIO DE APCNEAN Y LA CRISIS DEL SECTOR

El 18 de abril de 1966 nacía la Asociación de Profesionales de la CNEA, hoy extendida a toda la actividad nuclear. Queremos saludar a todos los integrantes de esta gran comunidad y renovar nuestro compromiso con su crecimiento en beneficio de nuestro país.

Desde su creación la Asociación se comprometió con un desarrollo científico y tecnológico nuclear y peri-nuclear autónomo al servicio de los intereses de nuestra Argentina.

Es pertinente recordar en esta ocasión la intensa actividad impulsada a principios de la década de los 70, en la cual la Asociación contribuyó decisivamente a establecer la línea de uranio natural y agua pesada para los reactores de potencia en aquel momento. A casi 50 años de esa gesta, las razones para aquella decisión siguen vigentes, fortalecidas éstas con la consiguiente generación de toda la capacidad humana altamente calificada y la infraestructura material necesaria y suficiente para llevarla adelante después de inversiones milmillonarias en dólares.

Luego de más de dos años de sostener los mismos argumentos del anterior gobierno en materia nuclear, el actual, ahora, ha tomado la incomprensible e injustificable decisión de abandonar la línea de uranio natural y agua pesada.

En particular, la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), situada en Arroyito y propiedad de la provincia del Neuquén y de la CNEA, corre un grave riesgo de ser abandonada y sufrir un daño irreversible por falta de mantenimiento adecuado. Ni que hablar del sufrimiento humano que se le viene imponiendo a sus trabajadores y del estrago que representa destruir planteles altamente capacitados a lo largo de muchos años para operar y mantener la planta.

Esta planta es una de las más grandes del mundo y produce agua pesada de óptima calidad que no solo es necesaria para el funcionamiento de nuestras tres centrales en operación sino que también provee este insumo para los reactores de investigación y producción de radioisótopos que nuestro país exporta.

La destrucción de la PIAP cerraría para siempre el camino, transitado exitosamente por nuestro país, de continuar con la línea tecnológica de reactores de potencia de agua pesada y uranio natural, para lo cual dispone de toda la experiencia y la infraestructura material y humana necesarias después de décadas de gran inversión pública y privada.

Esta destrucción arrastrará consigo una actividad industrial y productiva significativa asociada que tanto nos hace falta. De hecho, ya lo está haciendo, como lo muestran claramente los despidos y retiros de cientos de trabajadores altamente calificados de NA-SA, PIAP-ENSI, Dioxitek, CONUAR-FAE, etc. y el grave daño al entramado de PYMES y otras empresas que apostaron e invirtieron en la extensión de vida de Embalse con la perspectiva de capitalizar sus esfuerzos en una IV central del mismo tipo (Atucha III, CANDU).

¿Dónde se ha visto que un gobierno destruya planteles altamente calificados que mostraron su capacidad en la exitosa conclusión de grandes obras como Atucha II, extensión de vida de Embalse, operación de la PIAP, producción de UO2 y de radioisótopos, etc., después de haber prometido que los cuidaría?

Asimismo, la falta de una política salarial mínimamente aceptable y de promoción de una carrera laboral está vaciando a la CNEA y demás instituciones del sector, produciendo un éxodo de cerebros, como en el resto del sistema científico y tecnológico.

No dudamos en calificar la destrucción de la PIAP y sus consecuencias como una acción de lesa patria.

Hacemos directamente responsables de estos estragos al gobierno nacional y al subsecretario de energía nuclear por acción y a los máximos representantes de las instituciones involucradas del sector por omisión.
Aquellos que impulsamos un desarrollo tecnológico e industrial y promovemos la visión estratégica de una Argentina soberana en todos sus aspectos seguiremos bregando para que comience la construcción de la IV Central Nuclear Atucha III tipo CANDU con Agua Pesada de la PIAP, a la vez que seguiremos trabajando para lograr que el desarrollo nuclear se transforme en una Política de Estado para beneficio de todos nuestros compatriotas.

por el Secretariado Nacional de APCNEAN

Andrés Kreiner, Secretario General

Hebe Durán, Secretaria de Prensa

Una encuesta para la elección de este domingo en Santa Fe

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Otra de las encuestas que publicamos, de tanto en tanto, en este año. Esta fue preparada para las PASO del próximo domingo 28, en la provincia de Santa Fe. Es por la consultora de Raúl Aragón & Asociados.

Como siempre, hacemos nuestra advertencia: No publicamos encuestas como predicciones. Para eso no sirven. Son indicadores de actitudes y preocupaciones de la población de un lugar en un momento dado. Como tales, son un dato necesario para los que se interesan en la producción y las expectativas argentinas.

Para acceder a la encuesta, cliquear aquí.

“El prestigio del CONICET nos validó ante el inversor privado”

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Esta es la historia de Sergio Simonetta, un ex investigador del CONICET, que formó una empresa a partir de una patente. Hoy comercializa tecnología para la industria de fármacos en el mundo. Vale destacar que ha sido tomada de la página de ese organismo oficial.

Hay investigadores que son inquietos. Su curiosidad es mayor a la que marca el ritmo de su línea de investigación y en ese camino buscan nuevos enfoques y desafíos. Así, se podría describir al doctor en Biología Sergio Simonetta, quien durante su carrera en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) usó su ingenio y creatividad para ensayar un método que luego se transformó en una patente que le abrió las puertas al mundo de los negocios.

Junto al diseñador industrial, Mariano Santa Cruz, fundó la empresa de base tecnológica Phylumtech que hoy comercializa en el mundo una tecnología que le permite a cualquier laboratorio conocer en forma automática cómo reaccionan los microorganismos a distintas drogas y así reducir los tiempos y costos asociados al proceso de descubrimiento de fármacos.

Alejado de la investigación, su vínculo con el CONICET, donde dio sus primeros pasos como emprendedor, nunca caducó. Tuvo becarios doctorales y postdoctorales que hoy son parte de su empresa y en la actualidad contrata Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN) que complementan sus proyectos.

¿Cómo fueron tus inicios en el CONICET?

Empecé con una beca de doctorado en el  Laboratorio de Cronobiologíala de la Universidad de Quilmes (UNQ). Luego hice un postdoctorado en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires que es de doble dependencia, CONICET- Fundación Leloir, y a los pocos años entré a carrera de investigador.

Siendo becario, diste en la tecla de una invención que luego se tradujo en una patente ¿cierto?

Sí, durante mi investigación surgió la necesidad de medir el ritmo del sueño de unos gusanos muy pequeños, que son modelos experimentales. Descubrir un método para eso me llevó mucho tiempo y después de varios intentos encontré uno que funciona mediante un procedimiento infrarrojo y que sirve para sacar medidas cuantitativas de cómo se mueven los animales microscópicos. Ese método derivó en una patente que se denomina “Procedimiento y dispositivo de registro locomotor de organismos pequeños”.

¿Cómo te diste cuenta de la potencialidad que tenía ese desarrollo?

Hicimos la patente sabiendo que tenía un potencial pero no sabíamos que se iba a poder comercializar. Imagínate que un aparato en un laboratorio con miles de cables, con muchos circuitos, es totalmente distinto a algo que se pueda vender. Lo patentamos porque era un desarrollo nuevo, y podía servir para laboratorios que trabajasen en sueño en un futuro, usando estos modelos. De alguna manera, también vislumbramos que el desarrollo podía servir para medir otras cuestiones como toxicidad de fármacos o para experimentos en fármacos, por eso comenzamos a probar la potencialidad de la tecnología, a hacer pruebas de concepto y a validarla.

En ese proceso, necesitaste alguien que te complementara ¿no?

Sí, me asocié con un amigo que es diseñador industrial para comenzar a pensar en un producto con diseño, estético, y con un software que haga fácil su uso. Todo ese desarrollo se hizo en mi etapa de investigador con subsidios de varias instituciones.

¿Siempre tuviste ese interés genuino en hacer ciencia aplicada?

Cuando fui becario siempre me gustó implementar cosas en el laboratorio, crear nuevos sistemas, buscar soluciones tecnológicas. Esa motivación con interés científico, con mucho de creatividad, no fue suficiente para emprender. Cuando noté que iba a necesitar otras capacidades de negocios, porque varios laboratorios mostraban interés en mi patente, me formé en un MBA (Master of Business Administration) que fue clave en mi carrera, además de la patente.

Y la idea de la empresa ¿cuándo se inició? ¿Cómo se dio?

La empresa Phylumtech nació mientras yo era investigador a partir de un fondo Empretecno de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Eso nos permitió licenciar la patente con un acuerdo de regalías con el CONICET, que es el titular de la misma junto a la Universidad de Quilmes (UNQ).

Después del Empretecno, trabajamos en el INIS-BIOTECH, la incubadora de empresas de base tecnológica de la Fundación Instituto Leloir, y al finalizar ese proyecto, surgió el interés del grupo Sancor Seguros que nos financió, a través de su incubadora CITES, para pasar definitivamente a la gestión privada. En ese momento, decido dedicarme full time a la empresa. Primero pido la licencia un año y luego dejo la carrera de investigador en el CONICET.

¿Cómo influyó el CONICET en esa instancia, al pasarte definitivamente al sector privado?

El CONICET fue clave no sólo por las puertas que nos abrió para recibir apoyo financiero desde el sistema científico nacional, lo cual nos permitió desarrollar nuestro proyecto, sino también por su respaldo institucional. El prestigio del Consejo fue lo que nos validó ante el primer inversor privado que se interesó en la empresa. Hablo de CITES.

¿Qué oportunidades se te abrieron a partir del nacimiento de la Phylumtech?

Nos afianzamos después de cinco años de haber realizado la primera venta del equipo, y luego de que empezaran a salir publicaciones científicas de terceros en España y en Estados Unidos, de laboratorios que habían adquirido el producto. Hoy logramos ser una tecnología referente en el nicho que estamos. Tenemos cerca de 100 publicaciones, artículos internacionales que hablan sobre nuestro producto y eso hace que nos vengan a buscar y confíen en nosotros.

¿Qué diferencia su tecnología de otras existentes?

Un laboratorio de la Food and Drug Administration (agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos y medicamentos en ese país) validó nuestra tecnología en varias publicaciones científicas. Compararon nuestro método con otros existentes en el mercado y sostuvieron que es más sensible que otras tecnologías, y lo recomiendan para hacer medidas de tóxicos neuronales en desarrollo.

¿En qué otras áreas tiene aplicación la tecnología?

Tiene múltiples aplicaciones; es utilizada en modelos de deficiencias neuronales, neuromusculares, y metabólicas, en nuevos antibióticos, antioxidantes y antiparasitarios, y en lo creemos que va a ser un boom en el futuro, que son las moléculas para el envejecimiento, una demanda que está insatisfecha y que nuestro producto puede cubrir. También estamos trabajando en un proyecto de epilepsia con muy buenos resultados.

¿Qué desafíos se vienen ahora que la tecnología ya está instalada?

Estamos trabajando fuertemente en una plataforma robotizada que se traduce en un software en la nube, para permitirles a los investigadores pasar de hacer cientos de ensayos por semana a hacer cientos de miles en el mismo período tiempo de manera sencilla. Lo que ofrecemos es una tecnología más simple que las existentes en el mercado, con la misma efectividad en los resultados.

Otro desafío que estamos atravesando, es que al asociarnos con un distribuidor norteamericano, tenemos que cumplir con estándares adecuados y otros tiempos porque se nos multiplicaron las ventas. Esto significó un desafío pero también un hito en nuestra empresa.

¿Qué les dirías a los becarios e investigadores que hacen transferencia al sector privado o que están pensando en hacerla?

Que la hagan. Para mí fue un desafío pasarme al sector privado y fue el camino que elegí, pero no es el único. Hay investigadores que pueden ser parte de una empresa como advisor. En ese sentido, creo que el híbrido científico- empresario funciona muy bien pero hay que conocer y entender los límites del sistema para poder desenvolverse.

CAREM: Duro de matar

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A pesar de todos los problemas presupuestarios, y de los que crea la ignorancia, desde la CNEA, Comisión de Energía Atómica, informan de otro paso en el proyecto insignia de la industria nuclear argentina: un reactor nuclear pequeño, seguro y práctico. ¡No dejen de ver el video!

Los escritores reclaman un Instituto Nacional del Libro

Ayer se presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de creación del Instituto Nacional del Libro Argentino (INLA). El argumento central es que la del libro es una de las industrias culturales argentinas, clave desde el punto de vista simbólico y material, pero hasta ahora no cuenta con una institución que la promueva, como el teatro, la música o el cine, que tienen al Instituto Nacional de Cine y Arte Audiovisuales (INCAA) y el Instituto Nacional de Teatro.

El proyecto propone la creación de un organismo autárquico, para diseñar y promover políticas de estímulo y producción editorial y defender los derechos de los distintos actores que participan de la cadena del libro: autores, editores, libreros, distribuidores, traductores y diagramadores. Y encarar sus tareas con un criterio federal, para modificar la aplastante concentración actual en la ciudad de Buenos Aires.

La iniciativa, sobre la que se trabajó durante un año -con aportes de los investigadores Heber Ostroviesky y Alejandro Dujovne- fue impulsada por el presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Daniel Filmus (FPV) y ya cuenta con el apoyo de distintos bloques partidarios (UCR, PJ, FpV, Movimiento Evita, entre otros), además de un vasto colectivo de escritores y editores que participa de su construcción y difusión. 

​​Entre los escritores que acompañaron la presentación del proyecto se cuentan Claudia Piñeiro, Julian López, Luisa Valenzuela y Alejandro Dolina. Sobre todo, invitamos a visitar la página «Declaración de apoyo a la creación del INLA». Nos impresiona el número de creadores que se ha sumado a esta iniciativa, desde una actividad tradicionalmente individualista.

Desde AgendAR deseamos suerte a la iniciativa. No podemos dejar de recordar la actividad cultural que se desplegó en este rubro en Argentina, hasta la década de los 1990.