Córdoba, desde mañana al sábado, capital del idioma español

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Como informamos hace tres semanas, el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española se presenta en Córdoba (Argentina) del 27 al 30 de este mes. En la céntrica Plaza San Martín de Córdoba Capital, un gran panel con letras de colores contaba los días restante para el inicio del congreso. El contador ya no llama la atención de los cordobeses; ya saben de memoria la sigla de cuatro letras: el CILE.

Por encima de la promoción cultural -y también del cholulismo local atraído por la presencia de los Reyes de España y de algunas figuras mediáticas del espacio cultural- hay un aspecto geopolítico y de «poder blando» en el que vale la pena insistir.

Más de 480 millones de personas utilizan el español como lengua materna en todo el mundo y 577 millones lo hablan, según estadísticas de 2018. Por razones demográficas, y también por los 21 millones de alumnos que lo estudian como lengua extranjera, va a seguir creciendo. Tras el chino mandarín, es el segundo idioma del mundo -por delante del inglés- y el tercero entre los más utilizados en Internet. Pero las industrias del entretenimiento y del software no están usando a fondo este capital común, y tampoco la comunicación científica. Ha faltado voluntad política en los países hispanohablantes -incluso, o especialmente, en la misma España- y, sobre todo, un esfuerzo continuo, para promoverlo en el mundo.

Eso no faltó ni a Francia ni a Inglaterra, para promover su idioma y su cultura.

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En el congreso intervendrán más de 250 escritores, académicos, pensadores y artistas de los 32 países participantes. Entre ellos, Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Nélida Piñón, Martín Caparrós, Joaquín Sabina, Jorge Fernández Díaz, Soledad Puértolas, Alejandro Dolina, Norma Morandini, Elvira Sastre, Luisa Valenzuela y Elsa Osorio.

El tema principal de CILE es el futuro del idioma español. Por ahora, el evento ya transformó la segunda ciudad de la Argentina en cantidad de habitantes con obras cuyo costo sobrepasa los $ 500 millones. Las mejoras edilicias incluyen todos los espacios en los que sesionará el congreso.

Tendrá como epicentro el Teatro del Libertador General San Martín, pero también se desarrollará en el Teatro Real, la Universidad Católica y las facultades de Derecho y Ciencias Exactas. Además, se mejoraron otros espacios sede de actividades, como la Biblioteca Córdoba, y se realizaron obras en la vía pública.

¿Se ha logrado romper con el tradicional predominio de autores y expertos masculinos que arrastra el CILE? En parte, aunque sí será el congreso con mayor presencia activa de mujeres disertantes, con al menos 36% (más de 90 ponentes), según confirmó el Instituto Cervantes, organizador del encuentro junto a la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) y las administraciones argentinas de Nación, provincia y la ciudad de Córdoba.

De la Academia Argentina de Letras (AAL), que ejerce la secretaría del congreso y es organizadora de múchas actividades, acudirá el mayor número de representantes: 14 de sus 16 integrantes. José Luis Moure, presidente de esa institución, adelanta su aporte al CILE, que ya cuenta con casi 3500 inscriptos: «Procuraré plantear lo que para mí es una falsa oposición entre el español, considerado como lengua uniforme, y su condición como una lengua que tiene una enorme cantidad de variedades».

Será la primera vez en la historia del CILE, desde México 1997, que un país reincide como anfitrión: solo la Argentina lo consiguió, y las expectativas son altas; esperan la presencia de unas diez mil personas y superar así las marcas de Rosario 2004.No faltará humor cordobés, pero sí el de un santafecino que se nos perdió: Roberto «El Negro» Fontanarrosa, maestro de la historieta y el cuento, que tanto hizo reír y pensar, allá en Rosario, con su disertación sobre las malas palabras.

El presidente de CNEA habla sobre la política nuclear actual

El presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica habló sobre qué implica la suspensión de una de las centrales nucleares que se iban a construir con China y la reactivación de la segunda, que utiliza una tecnología que va a contramano de los conocimientos acumulados en la industria local.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se encuentra en un momento complicado de su historia por la baja inversión del actual Gobierno nacional en el área nuclear y la cancelación del proyecto de la cuarta central nuclear, conocida como Atucha III, que iba a continuar la tecnología que la Argentina viene desarrollando desde hace décadas como parte de su plan nuclear y que tenía previsto una importante proporción de integración nacional.

En cambio, se optó por continuar las negociaciones por la construcción del reactor nuclear de tecnología china Hualong 1, con varias unidades en construcción en diversas partes del mundo pero sin casos en operación. Este tipo de reactores, también ofrecidos por la Chinese National Nuclear Corporation (CNNC), funcionan con uranio enriquecido y llegaría casi “llave en mano”.

El presidente de la CNEA, Osvaldo Calzetta Larrieu, reveló en una entrevista que, personalmente, preferiría que se hiciera la cuarta central prevista en el acuerdo con China y que ante la decisión del Gobierno de solo avanzar con la quinta buscarán negociar una participación local mayor a la prevista originalmente.

La CNEA enfrentó durante los últimos años una seria reducción presupuestaria, con una asignación de 5.102 millones de pesos para el año pasado, que implicó un aumento nominal de su presupuesto de solo el 4% respecto de 2017, en un año que cerró con una inflación del 48%.

Para este año, los 6.808 millones de pesos asignados implican un aumento del 25% y todavía se están negociando las partidas para el proyecto CAREM el reactor RA-10 que se construye en Ezeiza.

«Vamos a tener un mejor presupuesto que el del año pasado. La realidad es que el presupuesto de la CNEA de este año, salvo el CAREM y el RA-10, que los estamos negociando por otro lado, está un poco mejor. Vale aclarar que venimos de un 2018 de vacas flacas y por eso la mejora”, dijo Calzetta Larrieu, que es presidente de la CNEA desde el año 2016, cuando dejó el cargo Norma Boero, quien fue muy crítica de la política nuclear del Gobierno. Previamente, Calzetta Larrieu se desempeñaba como gerente del proyecto CAREM, participó de la puesta en marcha del reactor RA-6 en 1982 y de los siguientes desarrollados por la CNEA e INVAP en el país y en el mundo.

Durante la entrevista el presidente de la CNEA también se refirió a la renegociación del precio del contrato de Techint por la construcción del CAREM, tras la retirada (obligada) de la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), al plan de comercialización de este reactor modular, a la grave situación que atraviesa la planta de agua pesada (ENSI/PIAP) y a la necesidad de avanzar en el proyecto de enriquecimiento de uranio.

La construcción de la cuarta y quinta central nuclear estaban pensadas para ayudar a reducir el déficit energético y tenían financiamiento asegurado por parte de China. ¿Por qué se suspendió su construcción?

«Se está avanzando en la concreción del contrato de la que antes se llamaba la quinta central, que seguramente será la cuarta y que es la de la tecnología china Hualong 1. De hecho, estoy por viajar a China para negociar el contrato de la transferencia de tecnología».

¿Entonces la negociación por la quinta central sigue en marcha?

«Sigue en marcha pero no puedo decir cuándo se va a firmar».

¿Fue una buena decisión abandonar la cuarta central, que también venía con financiamiento y utilizaba una tecnología que la Argentina domina?

«Es complicado. No. Si me preguntan a mí, yo quiero más la cuarta central que la quinta. Más allá de que la cuarta no era un desarrollo tecnológico, sí era un desarrollo industrial e implicaba aprovechar todas las cosas que se habían hecho para la extensión de vida de la central de Embalse con aporte de la industria argentina. Una porción importante de todo lo que había que hacer iba a ser de fabricación argentina. Seguramente, el Hualong 1 va a tener menos participación. De todas formas, la participación que estamos negociando no es baja».

¿De cuánto estamos hablando?

«Arriba del 40%».

¿Contando la obra civil?

«La obra civil está en el orden del 20 al 25%. No es poco. De hecho, está llegando gente de China a evaluar empresas que podrían participar en los contratos. Eso está en pleno proceso. Desde el punto de vista tecnológico, es lógico que la Argentina pase a una tecnología de uranio enriquecido y agua liviana, aunque hay gente que no opina lo mismo que yo y que tiene también tiene conocimientos para sostener su postura».

Se decía que la suspensión de las centrales había sido por presiones de Estados Unidos.

«Yo no lo puedo confirmar ni desmentir. Sinceramente, no me parece muy razonable pero tampoco puedo asegurar que no sea así. Ese tipo de presiones no pasan por mi esfera de decisión».

También se supo de conversaciones con Rusia para la construcción de centrales nucleares. ¿Hay algo de eso?

«Rosatom (la empresa estatal rusa de energía nuclear) está muy interesada, la tecnología de sus últimas centrales es buena y es un posible proveedor. Si por algún problema no se termina arreglando con China, estará la posibilidad de acordar con ellos. Desde un punto de vista personal, no creo que Rusia esté capacitada para financiar la construcción de centrales de la forma en que lo hacen los chinos, con lo cual eso genera algún freno».

Si la cuarta central nuclear no se hace, ¿qué destino tiene la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP)?

«Si no se hace, la realidad es que su destino está mal. Incluso NA-SA tiene un stock importante de agua pesada, con lo cual hoy no se necesita más producción. Lo que sí estamos pensando, y de hecho hay un convenio con una agencia público-privada, es que allí se puedan hacer fertilizantes. Estamos en eso. A la PIAP no le sale nada, lo están haciendo en forma gratuita, aunque seguramente cobrarán en el futuro por eso. Por otro lado, ENSI (la empresa que administra la PIAP) es bastante más que eso. Está toda la parte de servicios y la idea es que la gente de la PIAP pase a ENSI o que haya retiros voluntarios. Es bastante complicado que siga así y no digo que eso me parezca bien o me gratifique, pero la realidad es que es una planta que, con toda la gente que tiene, es un disparate que esté parada. El año pasado, la CNEA puso 160 millones de pesos de su presupuesto para pagar los sueldos y no lo puede seguir haciendo».






La promesa del CAREM

Hace unos días hubo un conflicto en la obra del CAREM a cargo de Techint, que pide renegociar el contrato de la obra, que hasta 2017 estaba a cargo de la empresa estatal NA-SA. ¿Considera que ese cambio fue acertado o que terminó siendo perjudicial?

«En principio, no es una decisión que hayamos tomado nosotros. Simplemente, NA-SA cambió su perfil, se decidió que no fuera más constructora. Pero lo único que nosotros negociamos con la gente de NA-SA y la Subsecretaría de Energía Nuclear fueron los plazos con los que nos moveríamos para poder hacer una licitación. No veo que haya que comparar a NA-SA con Techint, sino que son dos contratos muy diferentes. Uno era por administración y el otro es por ajuste alzado, con lo cual los costos están mucho más clarificados. Me parece que, incluso, vinieron bien con los tiempos, porque cuando recién empezás un desarrollo tan novedoso trabajar por administración es más o menos razonable hasta que se definen bien todos los paquetes de trabajo y después, cuando ya está todo más definido, si se puede poner un precio fijo es mejor. En ese sentido creo que no fue malo. No es un problema de NA-SA o Techint, es un problema de cómo se hace el contrato y la que ganó la licitación fue Techint, con la que no hubo en realidad un conflicto, sino que hubo desavenencias contractuales».

Se considera que el CAREM tiene un potencial comercial importante. ¿Quién se encargará de intentar venderlo a otros países?

«En principio, seguro que no va a ser la CNEA. Seguramente se va a generar algo adonde también intervendrán NA-SA e INVAP, no sé si alguien más, y seguramente la CNEA va a tener una participación importante porque nadie puede vender una tecnología de estas características sin tener a la autoridad de diseño como parte de la oferta y claramente la autoridad de diseño es la CNEA. Cuál va a ser la figura concreta es algo que todavía está en discusión».

¿Es lo mismo que sea un socio local o extranjero?

«En principio, se haría un entramado comercial que sea nacional y lo que probablemente pase es que haya algún socio que pueda financiar la obra. Lo que no está claro todavía, y por eso estamos armando la idea, es si ese socio capitalista va a ser caso por caso o si será un socio para todo el negocio. Todavía no está decidido».

¿En la Argentina no hay nadie que pueda financiar este tipo de proyectos?

«En principio, creería que no, quizás una unión de bancos podría, pero no sé mucho sobre eso, así que no podría afirmar que sea imposible encontrarlo en el país. Uno esperaría que fuera más fácil conseguirlo en el exterior».

¿Atucha II está funcionado ahora? Hubo problemas con la bomba principal, ¿no?

«Sí, está operando. Se acordó arrancar de nuevo y está trabajando en un 30 o 35% de potencia durante un tiempo para verificar su funcionamiento. Lo que pasa es que el otro día hubo un problema en una línea de transmisión, algo que no tiene nada que ver con Atucha pero que generó un problema en la frecuencia en todo el sistema y en algún momento saltó una de las protecciones de Atucha II y se apagó. El problema con la bomba que falló no fue importante, pero cuando pasan esas cosas, más allá de los arreglos y verificaciones, hay que tener las aprobaciones de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) que, lógicamente, quiere estar segura de que no hay ningún problema. Todo eso lleva tiempo».

¿Cómo avanza la obra del RA-10?

«ien, de hecho en febrero se montó el tanque de decaimiento, así que está avanzando».

Hace poco se anunció la fusión de dos empresas en las que tiene participación la CNEA, Combustibles Nucleares Argentinos Sociedad Anónima (CONUAR) y Fabricación de Aleaciones Especiales Sociedad Anónima (FAE), con el objetivo de bajar costos de operación. ¿Es una buena noticia?

«Seguramente hay muchas opiniones al respecto. Para mí es buena. Hay dos razones, una es que siempre hubo críticas de que CONUAR y FAE no tenían interacción suficiente a pesar de que CONUAR era en parte dueña de FAE. Como que no tenían una relación muy equilibrada. De todas formas, comparado con CONUAR, FAE es una empresa muy chica en cuanto a capital y eso hace que su posicionamiento en proyectos en el exterior sea muy débil, no tiene espaldas para garantizar que pueda entrar en determinadas licitaciones. Teniendo la espalda de CONUAR es mucho más razonable y hay posibilidades en ese tipo de negocios. No es un problema de gente, porque la verdad es que la administración la hace CONUAR, pero sí de costos y nos permite eliminar algunos. La realidad es que CONUAR siempre da ganancias y FAE no, con lo cual ahora tener un poco más de CONUAR (el accionista mayoritario de la empresa es el grupo Pérez Companc) le conviene a la CNEA».

¿En qué estado se encuentran los proyectos de enriquecimiento de uranio?

«El de difusión gaseosa, que está en el país hace mucho tiempo, se actualizó y funciona. Sirve para demostrar el proceso de enriquecimiento aunque no tenga una capacidad importante. Más allá de seguir mostrando al mundo que tenemos la tecnología, lo que es algo estratégicamente importante, nos permite tener gente entrenada en el manejo de ese tipo de plantas para cuando tengamos acceso a la otra, que es la de ultracentrífuga y es el próximo paso, para el que estamos desarrollando las máquinas. El enriquecimiento por láser es un proyecto más a largo plazo y estamos en el nivel de prueba de concepto».

¿Tiene sentido llegar a una producción industrial?

«No, la idea fundamental, hoy por hoy, es llegar a tener una planta piloto de tecnología centrífuga. Es una escala un poco más grande que la de difusión gaseosa, el cambio de tamaño es bastante importante en cuanto al proceso pero la producción es mucho menos onerosa que la que se consigue por difusión gaseosa. La inversión para hacer una planta industrial es muy alta y lo que nos queremos asegurar es que no tengamos ningún problema en la comercialización del CAREM porque no podamos garantizar entregarle al cliente el uranio enriquecido. Nosotros creemos que, una vez que tengamos una planta piloto, nadie se va a negar a vender uranio enriquecido porque saben que, teniendo la tecnología, conseguirlo es solo una cuestión de tiempo». Matías Alonso / Agencia TSS

UNA RÉPLICA DEL DR. ANDRÉS KREINER

Andrés Kreiner es doctor en Física e investigador superior de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) donde ingresó en 1974, y del CONICET. Actualmente es el Secretario General de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía y de la Actividad Nuclear, APCNEAN. Se trata de un científico con reconocimiento internacional. Ha comentado estas declaraciones del Lic. Calzetta Larrieu, y decidimos reproducirlo aquí:

«No es lógico que la Argentina abandone la tecnología de agua pesada y uranio natural. Es más, es un estrago incalificable.

También me permito poner en duda que tengamos todo el stock de agua pesada que necesitamos para nuestras centrales para su vida útil. Son cientos de toneladas. También necesitamos agua pesada para los reactores de producción de radioisótopos nuestros y los que vende INVAP. Vamos a destruir la planta de agua pesada, una inversión de más de mil millones de dólares y luego compraremos el agua pesada cara, en dólares que no tenemos, al exterior.

Lamentablemente Calzetta avala todas las decisiones y la encuentra razonables. La línea de agua pesada, por otro lado, tiene mucho potencial de innovación tecnológica».

Un tercio de los argentinos vive en la pobreza, según la U.C.A.

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El 31,3% de la población urbana – 12.700.000 personas – son pobres, de acuerdo a la medición del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. El criterio es que no tienen ingresos para comprar los alimentos y demás productos de una canasta básica o tienen entre una y tres carencias sobre 6 indicadores básicos: alimentación, vivienda, salud, educación, trabajo y servicios básicos.

Tomando en cuenta la pobreza rural, puede decirse que un tercio de la población argentina sufre carencias graves. El 31,3% es la cifra más alta en los registros de la UCA desde 2010. En relación a 2017, cuando alcanzó el 26,6%, se agregaron 1.900.000 nuevos pobres. Son de las clases medias bajas, los trabajadores y los sectores más humildes, en un contexto de aumento de la desigualdad social.

La característica de este relevamiento es que va más allá de comparar el ingreso de los hogares con el valor de las canastas básicas, la llamada “pobreza por ingresos” o “pobreza monetaria”. Toma en cuenta y combina con otras carencias básicas de los hogares y por eso se conoce como “pobreza multidimensional”.

Esta medición no es similar a la del INDEC que califica como indigentes o pobres a los hogares y las personas que no tienen ingresos suficientes para adquirir una canasta de alimentos o básica total. Pero las cifras y la tendencia de ambas mediciones son muy coincidentes.

Al dar a conocer el estudio, el Director del Observatorio de la Deuda Social, Agustín Salvia, explicó “la pobreza es mucho más amplia que la sola falta de ingresos y por lo tanto no puede ser medida por un solo indicador. Significa no sólo insuficientes ingresos corrientes. Ser pobre “multidimensional” significa estar sometido a privaciones y exclusiones sociales que no se limitan al nivel de ingresos”.

El Informe señala que la pobreza estructural – por ingresos y por tener de 3 o más carencias básicas- aumentó del 16,6% al 18,6% de la población: son 7.500.000 pobres estructurales. Desde 2010 esa pobreza estructural tuvo un piso del 15% con saltos en 2014, 2016 y 2018. Por eso Salvia señaló que “la tendencia es hacia un agravamiento de la pobreza estructural”.

Salvia dijo que hubo algunas mejoras en materia de infraestructura, vivienda y hábitat durante estos últimos años. Por ejemplo, desde 2010 hubo una evolución favorable a partir de la inversión pública en los servicios de agua de red y cloacas, aunque todavía el 10,3% de los hogares urbanos carece de agua corriente y el 29,1% no dispone de cloacas. Pero se agravó en alimentación y salud: la “inseguridad alimentaria” –falta de acceso a los alimentos o “privación extrema”- en el último año, subió del 5 al 6% de los hogares y se incrementó del 15 al 17,3% los hogares que no pudieron adquirir los medicamentos. También aumentaron las carencias y pérdida de derechos en empleo y seguridad social: pasó del 26,7 al 28,2% en el último año, por la pérdida de empleos y el incremento de la desocupación. Salvia agregó que la pobreza por ingreso y por carencias básicas “tuvo un fuerte crecimiento en el actual contexto inflacionario y de estancamiento”.

El informe del Fiscal General absuelve a Trump de conspirar con Rusia

La investigación de Robert Mueller, encargada por el Fiscal General de los EE.UU., estableció que «la campaña del presidente Donald Trump no conspiró con Rusia durante las elecciones de 2016 con la intención de influir en los resultados».

El resumen del informe que el Departamento de Justicia entregó al Congreso estadounidense ayer domingo -AgendAR brinda un acceso al original al pie de esta nota- «describe el esfuerzo ruso para influir en las elecciones y documenta los delitos cometidos». Sin embargo, «la investigación no estableció que miembros de la campaña de Trump conspiraran o se coordinaran con el gobierno de Rusia en sus actividades de interferencia en las elecciones».

Dice también que el fiscal especial «no llegó a una conclusión» sobre si hubo obstrucción a la justicia por parte de Trump -tratando de obstaculizar la investigación del FBI- por lo que tampoco lo exonera. El fiscal general, William Barr, concluye que la evidencia que Mueller reunió «no es suficiente para establecer que el presidente cometiera un delito de obstrucción de la justicia».

El informe Mueller es la culminación de casi dos años de investigación sobre una posible injerencia rusa en las elecciones de 2016 en las que Trump triunfó frente a su rival Hillary Clinton. No incluye nuevos cargos ni imputaciones. En el curso de su investigación, Mueller y su equipo acusaron formalmente a 34 personas, entre ellas seis ex ayudantes de Trump y una docena de ciudadanos rusos, así como a tres compañías.

Líderes del Partido Demócrata han pedido que, además del resumen, la totalidad del informe se haga pública. En cualquier caso, con este resultado se aleja un posible obstáculo para la reelección de Trump el año próximo.

Para acceder al resumen del informe Mueller que el Departamento de Justicia envió al Congreso, cliquee aquí

Eduardo Charreau, un hombre de ciencia para la Argentina

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El doctor Eduardo Charreau, presidente del Conicet entre 2002 y 2008, durante los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, el hombre que reconstruyó la columna vertebral del sistema científico argentino después de la debacle de 2001, falleció este sábado 23 de marzo.

Discípulo de Bernardo Houssay, fue Director del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), fundado por Houssay, desde 1993 a 2010. Se especializó en endocrinología molecular​ y hormonodependencia tumoral, y fue pionero en la puesta a punto de determinaciones hormonales en biopsias de cáncer mamario cuando el análisis de los receptores estaba en sus inicios.

Se había doctorado como químico en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Fue profesor en la Universidad de Harvard y en Exactas, presidente de la Asociación para el Avance de las Ciencias. También ocupó la presidencia de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (2008-2010) y fue miembro de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo. Autor de 200 publicaciones internacionales, recibió innumerables distinciones y fue condecorado por los Gobiernos de Francia y Brasil.

La destacada periodista científica Nora Bär ha reunido testimonios de sus colegas:

Damasia Becú, que lo sucedió en la dirección del IBYME, y a cuyas reuniones de directorio siguió yendo hasta hace pocos días: «Estoy devastada. Era una persona querida por todos, fuera cual fuera su pertenencia política; tenía el don de escuchar y decir la palabra justa. En el Instituto era mi ‘gurú’, porque nunca perdía la tranquilidad y siempre tomaba la decisión correcta. Lo conocí en 1980, cuando ingresé como becaria, y  se quedó a mi lado, no tapándome, sino apoyándome. Era una persona de una generosidad y una humildad increíbles».

Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde Charreau fue profesor titular «Cuando se escriba la historia de la ciencia argentina durante las primeras décadas del Siglo XXI, seguramente el nombre de Eduardo Charreau tendrá un lugar destacado. Más allá de sus contribuciones científicas, como formador de investigadores, y como director del Ibyme, el que fuera discípulo de Bernardo Houssay tuvo la responsabilidad de conducir el Conicet cuando estaba en una crisis terminal. En 2001 no había habido ingresos a la carrera del investigador. La planta de 3000 investigadores estaba envejecida, lo que aseguraba un colapso en pocos años. Convenció a los presidentes Duhalde y Kirchner de la necesidad de tomar medidas urgentes. Logró que ingresaran los investigadores que habían sido seleccionados, deteniendo así la fuga de cerebros. Al mismo tiempo, triplicó las becas de doctorado, lo que permitió que seis años después la cantidad de egresados creciera en una proporción similar, generando un semillero de nuevos investigadores. Su figura quedará asociada tanto con la imagen del científico que logró revertir lo que parecía ser el fin del Conicet como con la del que ideó las transformaciones que permitieron en una década triplicar el tamaño del sistema. Durante su gestión, y gracias a un plan que dispuso el ingreso anual de 500 investigadores y 1500 becarios, se redujo sensiblemente el promedio de edad de la planta del Conicet, que después de décadas de restricciones rondaba los 55 años».

La ingeniera Águeda Suarez Porto de Menvielle destaca «Eduardo Charreau fue uno de los científicos más destacados de la Argentina, reconocido en el nivel internacional. En mi trabajo como responsable de la política internacional de Ciencia y Tecnología desde 1998 a 2016 me acompañó, y ayudó a facilitar y lograr acuerdos muy importantes para el país. Su calidad humana lo convirtió no solo en un verdadero constructor del desarrollo científico-tecnológico del país, sino también en un amigo y consejero de quienes tuvimos la suerte de trabajar con él».

El inmunólogo Gabriel Rabinovich dice de quien fue su maestro y mentor «Hoy es un día de inmensa tristeza. Se despidió un entrañable amigo, uno de los imprescindibles. Eduardo fue un gran científico y líder, pero por sobre todo un hombre excepcional de una extrema generosidad y calidez. Como científico, fue maestro de la endocrinología y la bioquímica. Como presidente del Conicet, logró reconstruirlo y lograr consensos en uno de los momentos políticos más difíciles del país. Como amigo, fue un enorme refugio, un hombre cálido y sabio que supo escuchar, apoyar en forma desinteresada y respetar las diferencias, brindando su amor de la forma más desinteresada. No puedo imaginarme entrar al Ibyme sin cruzar las puertas de su oficina para darnos un abrazo y escuchar sus consejos. Sin duda, se nos fue un gran maestro, irreemplazable, un hombre admirable en todo sentido que trazó las rutas de la ciencia en nuestra país y nos marcó el camino a seguir. Lo vamos a extrañar muchísimo».

Galo Soler Illia, nanotecnólogo de la Universidad Nacional de San Martín «La noticia de la muerte de Eduardo me apenó mucho. Era uno de esos colegas que uno tiene como referentes en todo: en la ciencia, en la gestión y también en la ética. Eligió siempre el país y sus instituciones. Habiendo estado en el exterior, volvió y se ocupó de que los jóvenes estuviéramos bien. Siempre voy a recordar que después de la crisis de 2001, cuando muchos posdocs financiados por el Conicet estábamos en el exterior, él tuvo la capacidad de tranquilizar a la gente, lograr que se pagaran las becas (que era prácticamente imposible) y atraernos a un país que estaba devastado. En ese sentido, tuvo un rol muy importante en esa época de transición. Y todo lo hizo con humildad, porque se consideraba un servidor público. Perdimos a un grande, a un intachable. Realmente estamos tristes».

Dice Nora Bär que tal vez las palabras que mejor lo retratan son las que pronunció al aceptar la presidencia del Conicet, cuando dijo: «El cargo que hoy asumo no es para decorar ni envilecer, trasunta la responsabilidad de servir con amor al progreso de la institución con el amor que enaltece los logros de la ciencia cuando se sirve a la vocación, sin orgullosos dogmatismos, sin excesos tumultuosos, sin saciedades desesperadas, y se sabe esperar la floración de rodillas ante el milagro de una nueva primavera».

En AgendAR queremos terminar con la frase que dijo en un reportaje en 2005: «Rico es un país que sabe«.

Miguel Acevedo será reelecto en la UIA. Distanciamiento con el gobierno

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La Unión Industrial reelegirá en abril a Miguel Acevedo, de la familia dueña de Aceitera General Deheza, en la presidencia de la entidad que reúne a la mayoría de las empresas más importantes de la industria y la agroindustria. Será la primera vez en la historia de la UIA en que habrá continuidad en ese cargo con el respaldo de todos los empresarios del sector.

Acevedo había llegado a la presidencia con un acuerdo de unidad que buscaba dejar atrás las divisiones históricas entre los grupos Industriales y Celeste y Blanca. Debió enfrentar desde la pérdida de rentabilidad de las empresas del sector, la destrucción del empleo hasta el cierres de miles de fábricas y la inutilidad de casi la mitad de las máquinas. En los últimos tiempos hizo declaraciones muy duras contra las políticas económicas del gobierno de Macri, y participó de reuniones con sindicalistas y movimientos sociales auspiciadas por la Iglesia Católica.

En la reunión de Junta Directiva, en la sede de Avenida de Mayo 1147, se delineará el consenso de la conducción que seguirá hasta 2021. Aseguran que «el 80% de los actuales dirigentes respaldarán con su continuidad la gestión de Acevedo», aunque se piensa en la incorporación de nuevos cuadros dirigenciales surgidos de distintos sectores y regiones, de jóvenes y mujeres.

Fuentes de la UIA afirman que la reelección de Acevedo se transformará en una clara muestra de la confrontación con el Gobierno de Cambiemos. Si bien la UIA «no es una entidad opositora», quedó claro que «chocó contra el modelo financiero que aplicó la gestión Macri, que fundió a las fábricas».

El caso Boeing: El cielo es de los robots – 2° parte

En este capítulo, Arias resume las claves de los accidentes de los Boeing 737 Max, explica lo que significan para la Argentina, que supo tener una industria aeronáutica, y señala una tendencia indetenible, la robotización de los vuelos comerciales.

Garuda, la aerolínea oficial de Indonesia, intentará cancelar la compra de cuarenta y nueve 737 MAX. NORWEGIAN, la mayor “low cost” del mundo, le está haciendo juicio a Boeing por los perjuicios de 18 aviones parados. Y mientras los bancos estadounidenses se abroquelan para que Boeing no se caiga, no sea cosa que los arrastre en la picada en un año de recesión mundial, miles de abogados afilan cuchillos para litigar contra la firma, contra Lion Air y contra Ethiopian, y no pasa un día sin que a Boeing y a la FAA les aparezca algún nuevo esqueleto en el ropero.

El MCAS es un parche informático destinado a darle al 737 MAX una estabilidad de vuelo que su diseño le niega: tiene motores demasiado tragones (de aire), pesados y potentes, los LEAP, un desarrollo conjunto de General Electric y la francesa Safran, y ahorran hasta el 25% de combustible. Podrían ser excelentes en otro avión: para que no chocaran contra el suelo, en el MAX hubo que izarlos en sus góndolas hasta ponerlos casi delante del borde de ataque de las alas, y aún así alargar 20 cm. el tren de aterrizaje para despegarlos apenas 43 centímetros de la pista.

Estaba la opción de rediseñar drásticamente el avión y poner esas maravillas de 140 toneladas de empuje en otro lado (el toscano de cola, por ejemplo). Pero en tal caso se perdían los “Grandfather Rights” regulatorios que cobijan a la línea 737 de Boeing desde 1967, aunque aquel 737-100 de 85 pasajeros era un avión absolutamente distinto de los MAX 8 y 9, de hasta 230 pasajeros, vuelo sumamente robótico y mucho mayor alcance. Los derechos de licenciamiento estadounidenses son tan “para siempre” como los votos de matrimonio para los católicos tradicionales.

Antes de los accidentes fatales de Ethiopian y Lion Air el MCAS ya había causado algunos vuelos tipo “montaña rusa” en los EEUU, pero sucedieron en altura de crucero (generalmente 12 mil metros). Luego hubo chirridos de gremios aeronáuticos y de capitanes de a bordo, que la FAA (Federal Aviation Administration) cajoneó. Las denuncias sólo las aceptó un boletín de la NASA que las aerolíneas jamás leen, creídas de que no vuelan aviones experimentales.

Boeing tal vez pierda plata o cambie de dueños dentro del país, pero EEUU no la dejará caer o irse jamás: junto con la Lockheed-Martin, son los pilares de la defensa aeroespacial estadounidense. La que viene viviendo de prestigios pasados y los acaba de perder es la FAA, lo que significa que sus fallos ya no serán vinculantes para el resto del mundo aerocomercial.

Termine como termine este escándalo, si termina, las malandanzas del 737 MAX pusieron al desnudo la extrema concentración del mercado de supercabotaje, donde sólo juegan Boeing y Airbus. Embraer se había vuelto un tercer jugador muy voraz, pero el 80% de su división de jets comerciales fue ofrecida a Boeing por U$ 42000 millones (un chiste). Sucedió en tiempos del presidente Michel Temer, y sólo dio resistencia un juez brasileño). Pero Boeing no podrá hacer lo mismo con la COMAC china, que debuta con un jet de cabotaje en 2020, y tampoco con los aviones rusos Sukhoi Superjet y el Irkut MC21. En un mercado cada vez más reñido, tanta autoridad regulatoria puesta en el Atlántico Norte permitió que Boeing eliminara fácilmente “del loop de información” a las agencias regulatorias estatales de clientes de bajo o ningún desarrollo aeronáutico propio, o –peor aún- los que tuvieron una industria inicialmente brillante y la perdieron (el caso argentino).

Pero la FAA, que te podía barrer del aire fueras de donde fueras con sólo negarte el acceso a los cielos de EEUU, ya no será lo que fue. Y no sólo porque hoy empieza a importar estar autorizado a operar por China, sino porque las relaciones carnales entre reguladores y regulados como se generaron entre Boeing y la FAA apestan el mercado. Con un licenciamiento de la FAA ya no dormirá nadie más sin frazada.

Los países aeronáuticamente ignorantes podrán tener pilotos expertos, pero el capital humano más significativo de una agencia regulatoria aérea independiente son los diseñadores y constructores de aviones. La ANAC (Administración Nacional de Aeronavegación Comercial) sería otra cosa si la Fábrica Argentina de Aviones (FadeA) en Córdoba viviera produciendo algunas aeronaves de alguna complejidad. ¿Se acuerda de la FadeA?

Sí, aquella planta cordobesa que entre 2016 y hoy produjo tres cazas de entrenamiento primario Pampa III. Con el cambio de gobierno, abortó la construcción del segmento de cola del Embraer KC 369, del entrenador básico IA-100 y de la remotorización de los Pucará como patrullas armadas de fronteras y del mar continental. También discontinuó la construcción de algunos drones pistoneros y super-drones a reacción de uso dual, civil y militar. Era el programa ambicioso pero realista de INVAP para resucitar la Fábrica Militar de Aviones, devastada a grado de ruina durante su privatización a manos de Lockheed-Martin.

¿En dónde nos deja eso en independencia ya no de construcción, sino de regulación aeronáutica? Claramente la falta de futuro en FadeA viene del pasado: la guerra perdida en 1982 contra Inglaterra.

Pero hay otra guerra más profunda y no la está perdiendo la Argentina, sino la especie humana, y no la están ganando los británicos sino las aerolíneas, y el MCAS, el primer robot polizón de la historia aeronáutica, está ahí para demostrarlo.

El MCAS se diseñó para evitar la tendencia inherente del MAX 737 a levantar excesivamente la nariz y entrar en pérdida al acelerar los motores. Pero no se declaró su existencia a los compradores, lo que de suyo es un problema.

El MCAS te baja la nariz del avión aunque no haga falta y no admite discusiones, lo que es un segundo problema. El tercer problema es que el equipamiento de sensores que determinan la conducta del MCAS viene en opciones pobre y paupérrima, el cuarto es que hay aerolíneas y reguladores que hoy claman total inocencia respecto de la existencia de este troyano secuestrador, y el quinto es que sobran pilotos fogueados, incluso con 8000 horas de vuelo, como el capitán etíope Yared Getachew, y se los está mandando a la muerte laboral, o a la muerte a secas, nomás.

Este hombre jamás fue informado de que el fallo último sobre su suerte y la de sus pasajeros estaba en manos de este software loco, todopoderoso y mal informado. Los viejos cultores del cine recordarán a HAL 9000, de “2001, Odisea Espacial”, los milennials a Sky Net, de “Terminator”.

Hay un sexto problema: existe un único simulador de vuelo físico y real del 737 MAX en todo el planeta para el avión de cabotaje más vendido en la historia aeronáutica. Setenta balcones y ninguna flor, 5012 pedidos y un solo simulador… ¿qué se traen las aerolíneas bajo el poncho?

Claramente están en campaña por desalojar a los humanos de la cabina de pilotaje desde 1945, e irlos sustituyendo por sistemas. Lo hicieron con el radiotelegrafista y radioperador, luego con el navegador, después lo perpetraron con el ingeniero de vuelo. Y esto ya es una barrabasada: es el experto que diagnostica las fallas de instrumentación o de actuadores. Es curioso que la defensa de Boeing para no informar a los pilotos acerca del MCAS y de cómo desactivarlo es angelicalmente estúpida: no quisieron sobrecargar de información, dicen, a los 2 sobrevivientes en el «cockpit» que hoy hacen la tarea antes repartida sobre 5 personas.

Si los mandones de la aeronáutica comercial no logran aún echar a patadas al piloto y copiloto es porque todavía y a veces, cuando las papas queman, los humanos pueden ser mejores que los sistemas expertos (ver “Sully” o “Milagro en el Hudson, ya que estamos cinematográficos), porque los abogados de las líneas prefieren aducir errores humanos, y porque incluso los pasajeros más milennials no aceptarían volar en “drones” puros. Pero lo sepan o no, lo hacen cada vez más. El 737 MAX anda en ese camino.

La empresa de Seattle hace rato que manda demasiado sobre la FAA, y ésta, por défault, sobre los reguladores aéreos de decenas de países manejables. Por ende, suponemos cuál será el final de esta película: todos estos aviones serán dotados de 2 sensores AOAs: por “retrofitting” los entregados, en fábrica los por construir, y mágicamente volveran a dominar los cielos del mundo. Aquí no ha pasado nada.

Pero AgendAR seguirá el tema de cerca por los siguientes motivos:

  • Aerolíneas Argentinas tiene 5 de estos aviones y se vienen 6 más.
  • Su autonomía de alrededor de 6500 km. y sus casi 230 plazas volvieron a los MAX 800 y 900 el caballito de batalla de tres operadores regionales (LATAM, con 24 máquinas, GOL con 7 y COPA con 6). Pero también tiene 18 MAX la mayor “low cost” del mundo, NORWEGIAN.
  • Si la ANAC le reabre pistas y cielos al MAX demasiado rápido, decenas de MAX se vendrán desde el resto de la región (e incluso del mundo) a cabotear en Argentina. Les resultará preferible nuestra recesión, regalar pasajes y volar con aviones medio vacíos que afrontar los gastos improductivos de toda una flota parada en tierra.
  • Nos rompe las pelotas depender de agencias regulatorias externas.

Aceptamos dar una lucha perdida. Los cultores de Arthur Clarke y Stanley Kubrick tal vez recuerden la mejor escena cinematográfica sobre esa pesadilla frankensteniana inmemorial, la lucha entre humanos y algunas invenciones humanas que tal vez nos transformen a Ud. y a mí en tecnología obsoleta. Es una pelea que no necesariamente ganarán los mejores, nos acaban de decir Boeing y la FAA, sino los más baratos.

En la quizás mejor escena de asesinato de la historia del cine, el astronauta David Bowman, sabiendo que la computadora HAL 9000 mató a toda la tripulación, está desconectando chip por chip los circuitos del sistema. HAL 9000, la computadora que secuestró la nave, acaba de darse cuenta de que Bowman le va a ganar y pasó de asesina a negociadora: mientras el indetenible astronauta rubio la va lobotomizando, admite con su culta, cortés y razonable voz de lobbista que ha estado tomando algunas decisiones bastante pobres, pero que todo puede arreglarse.

Tras varios minutos de trabajo, Bowman desmantela a HAL 9000 hasta obtener una computadora básica: servirá para operar la nave pero será incapaz de considerar como idiotas minusválidos a los primeros humanos mandados al encuentro de una inteligencia extraterrestre. Cuando la computadora ya está suficientemente boba y mansa y vuelve a sus primeros recuerdos, como un enfermo de Alzheimer. Entonces se pone a canturrear su primera enseñanza de interacción verbal con humanos: aquel rag de Nat King Cole: «Daisy, Daisy, give your answer do/ I’m half crazy, all for the love of you»… hasta que va perdiendo la capacidad tonal y de habla sintética.

El mercado aeronáutico, especialmente el “low cost”, hace décadas falló a favor de HAL 9000 y contra Bowman . El MAX volverá a los cielos, que ya pertenece a los robots. Arthur Clarke y Stanley Kubrick se creían muy piolas, pero lo suyo era puro chauvinismo mamiferiano. Los humanos somos así, soberbios…

Daniel E. Arias

Las manos que arrojan pétalos al Mar de Java son las de los familiares de los pasajeros del primer MAX 737 en estrellarse, el del 29 de noviembre de 2018

Italia, la primera gran economía occidental que se sube a la Nueva Ruta de la Seda de China

Es oficial: Italia rompe filas con los otros países que conforman el Grupo de los Siete -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido- y respalda la iniciativa «One Belt, One Road» de China.

En una reunión celebrada este viernes en Roma con el presidente chino Xi Jinping, el primer ministro italiano Giuseppe Conte firmó un memorando de entendimiento sobre el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda, el cual ha generado recelo en el Atlántico Norte.

El viceprimer ministro de Italia, Luigi Di Maio, del Movimiento 5 Estrellas estuvo presente en el acto, no así su aliado en la coalición Matteo Salvini, cuyo partido de derecha, La Liga, comparte las reservas de los otros miembros del G7 de permitirle al gigante asiático mayor acceso a sus mercados.

El memorando es parte de un conjunto de acuerdos bilaterales que incluyen inversiones chinas en los puertos italianos -Génova, Trieste,…- en la banca y la construcción y en el comercio de productos agrícolas.

La iniciativa, emblema del gobierno de Xi, es un ambicioso plan de infraestructuras que, al igual que la antigua ruta comercial marítima, tiene como objetivo vincular a China con Europa, Medio Oriente y África.

AgendAR seguirá de cerca este proceso, que -si se afirma- puede ser tan significativo para el orden económico mundial como lo han sido las reformas iniciadas por Deng Xiaoping en 1978.

Bioceres ya cotiza en Wall Street

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La firma de tecnología agropecuaria Bioceres comenzó a cotizar formalmente en Wall Street. La semana anterior anunció el cierre exitoso de la combinación de negocios con Union Acquisition Corp. (“UAC”), la cual ha cambiado su nombre a Bioceres Crop Solutions Corp. (NYSE American: BIOX) desde el pasado jueves 14 de marzo.

“Las acciones resultantes de la operación han sido utilizadas para aumentar la participación en su principal subsidiaria, Rizobacter Argentina del 50,01% al 80%, e intercambiar las participaciones minoritarias en Bioceres Semillas”, informaron desde la compañía en un comunicado.

Bioceres estuvo empeñada en llevar adelante esta operación, para obtener capitales, durante casi todo el año 2018. Y la debilidad financiera de Argentina hizo que las tratativas avanzaran lentamente. Pero la firma hoy es vanguardia mundial en la tecnología que se aplica en el agro. Y dueña de algunas de las patentes más prometedoras en este rubro.

El PBI argentino cayó un 2,5% en 2018. La inversión, un veinticinco por ciento

El PBI (Producto Bruto Interno) se redujo un 2,5% el año pasado, según las cifras que el INDEC dio a conocer. Hubo una aceleración de la caída en el último trimestre, que resultó en una contracción del 6,2% interanual en ese período, el peor registro de todo el año.

Desplomes del 25% en la formación bruta de capital de trabajo (el nombre técnico de la inversión), del 9,5% en el consumo privado y del 5,1% en el consumo del sector público explican ese registro.

Van siete años de estancamiento con inflación en la economía argentina. Pero vale la pena tomar en cuenta que algunos pronósticos a fines de 2017 predecían un crecimiento de 3,3%. Y todavía en noviembre pasado la OCDE pronosticaba una caída del 1,9%. La caída en la inversión es el dato que indica con mayor claridad el fracaso de una politica encaminada a alentarla.