Aumentan las prepagas: acumulan 42% en un año

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El Gobierno autorizó hoy a las empresas de medicina prepaga a aumentar hasta 5% el valor de sus cuotas a partir de febrero. En un año, el alza acumulada llega al 42%.

La resolución tiene el número 933/18, firmada por el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein. El último aumento había sido el 31 de octubre pasado.

Bolsonaro: Una épica para el neoliberalismo

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Brasil es, en territorio, población y economía, aproximadamente la mitad de la América del Sur. Además, es el socio comercial más importante de nuestro país (Y nuestro segundo flujo comercial es con China, que es el socio comercial más importante del Brasil).

Así que la presidencia de Jair Bolsonaro, y cómo le vaya con su proyecto, es un dato clave para la economía argentina. Y tendrá influencia hasta en el clima político local. Por eso, es la primer noticia del año:

Jair Bolsonaro asumió ayer la presidencia de Brasil y en su discurso de asunción, anunció reformas estructurales económicas, libre mercado y relaciones internacionales “sin perfil ideológico”. Además, en el acto realizado en el Congreso Nacional, convocó a la unión nacional.

Apuntó, en este sentido, a sanear las cuentas públicas, pues considera al déficit como una de las mayores amenazas para la economía del país, a la vez que habló de mantener la tradición judeo-cristiana y prometió luchar «contra la ideología de género».

«Promoveremos reformas estructurales que serán importantes para la sustentabilidad de las cuentas públicas», afirmó en el discurso de cerca de diez minutos que pronunció poco después de haber sido investido como presidente por los próximos cuatro años.

Si bien no especificó ninguna medida, durante la campaña Bolsonaro ha defendido una profunda reforma al régimen de jubilaciones y pensiones, actualmente deficitario y que podría colapsar en los próximos años, según economistas.

El ex capitán del Ejército brasileño y legislador derechista durante 30 años, agregó que, para sanear las cuentas, su Gobierno no gastará más de lo que recauda, pero que, aún así, cumplirá todos los contratos.

Bolsonaro afirmó que el ajuste fiscal para sanear las cuentas públicas es necesario para estabilizar la economía e impulsar su crecimiento.

«Necesitamos crear un circulo virtuoso en economía que genere confianza y estimule no sólo nuestro mercado sino también el comercio internacional con todos los países y sin amarras ideológicas«.

También, el nuevo presidente de Brasil afirmó que el sector agropecuario, responsable de la mayoría de las exportaciones brasileñas, tendrá un papel decisivo en su gobierno. Bolsonaro aclaró que apoyará a los productores rurales pero «en consonancia con la preservación ambiental».

El mensaje, de gran interés para el bloque de legisladores que provienen del agro, que respaldaron su candidatura, fue interpretado también como un compromiso de que su apoyo a los negocios en el campo tendrá límites ecológicos (Sin embargo, ya se anunció que una de sus primeras medidas será transferir la repartición que se encarga de las tierras indígenas a Agricultura).

La política económica del nuevo gobierno brasileño, por lo ya admitido por Bolsonaro, tendrá un tinte claramente liberal y será comandada por Paulo Guedes, un economista formado en la Escuela de Chicago y al que el presidente ha dado «carta blanca».

Guedes ha propuesto una ambiciosa apertura al capital extranjero, impopulares ajustes fiscales, una severa reducción del tamaño del Estado y de sus gastos, y privatizaciones en todas las áreas, que incluyen negocios del gigante Petrobras. 

En el plano social, el nuevo mandatario, que ha tenido un fuerte respaldo de las iglesias evangélicas de Brasil y posturas muy conservadoras sobre temas como aborto, entre otros, dijo tras jurar que en su gobierno se respetarán todas las religiones «pero se mantendrá la tradición judeo-cristiana», 

Y, en un párrafo destinado a la polémica con los sectores feministas, aseguró que luchará «contra la ideología de género».  Su gobierno, agregó pondrá fin a «prácticas nefastas que condujeron a Brasil a la mayor crisis ética y moral de su historia». Ratificó su compromiso con el combate a la corrupción, que fue uno de los ejes de su campaña presidencial.

Ahí aludió al Partido de los Trabajadores (PT), la formación liderada por el encarcelado ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que gobernó por 13 años. «Hoy comenzamos un trabajo arduo para que Brasil inicie un nuevo capítulo en su historia», aseguró el capitán de la reserva del Ejército brasileño.

También juró el vicepresidente Hamilton Mourao, un ex general que usó un tono militar para leer el compromiso constitucional.

Más allá de la intención de poner épica en el discurso -algo que en estos tiempos resulta frecuente en proyectos políticos muy distintos- el gobierno de Bolsonaro enfrenta un desafío muy práctico: las recetas convencionales que anuncia -austeridad, desregulación, privatización- ya se intentaron en los gobiernos de Dilma Rousseff y Michel Temer ¿Funcionarán esta vez, con más firmeza y con espíritu de cruzada? Sólo la realidad contestará. Mientras, vale la pena observar que Evo Morales, con el pragmatismo de su estirpe, envió un conceptuoso saludo a Bolsonaro para su asunción.

Impuesto de 12% a la exportación de servicios

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Las exportaciones de servicios deberán pagar una retención del 12%, con máximo de 4 pesos por cada dólar, de acuerdo con el decreto 1201/18 firmado por el presidente Macri, Marcos Peña, Nicolas Dujovne, y Dante Sica.

«En la actual coyuntura económica resulta necesario adoptar medidas que permitan, entre otros objetivos, atender las necesidades de las finanzas públicas», justifica el decreto.

Se considera prestación de servicios cualquier locación y prestación realizada en el país a título oneroso y sin relación de dependencia, cuya utilización o explotación efectiva se lleve a cabo en el exterior.

Los derechos de exportación serán abonados dentro de los primeros 15 días hábiles del mes posterior al de facturación, para lo cual deberá presentarse una declaración jurada.

En el caso de tratarse de exportadores que en el año calendario inmediato anterior al de la fecha de la declaración jurada, hayan exportado servicios por menos de 2 millones de dólares, se concederá un plazo de espera de 45 días corridos, sin intereses, contados a partir del día siguiente al vencimiento de la declaración jurada establecida.

Las exportaciones efectuadas por las Micro y Pequeñas Empresas comenzarán a tributar el derecho establecido en este decreto sobre el monto de exportaciones de prestaciones de servicios que en el año calendario exceda la suma acumulada de 600.000 dólares.

La medida entró en vigencia desde ayer, 1° de enero, y surtirá efecto para las operaciones que sean prestadas y facturadas a partir de esa fecha, incluyendo las quecorrespondan a contratos u operaciones que se hubieran iniciado con anterioridad.

Las retenciones son -tenemos experiencia los argentinos- un impuesto muy discutido. Pero gravar las exportaciones de servicios -un rubro innovador para la Argentina- es un acto de inconsciencia. O de desesperación.

Fin de una historia: en Argentina ya no se fabricarán máquinas de coser

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Tras 64 años ininterrumpidos, la firma Macoser S.A. dejó de fabricar las clásicas máquinas para coser Singer en su planta de San Francisco, Córdoba, la última empresa nacional dedicada a este rubro.Pese a ello, la firma seguirá siendo licenciataria en Argentina de la tradicional marca Singer.

La paralización total de la producción se concretó el pasado 3 de diciembre y las tres últimas máquinas que se fabricaron en la empresa tendrán diferentes destinos. Una de ellas quedará en poder del actual jefe de montaje de cocinas, Fernando Luque, quien en su momento dedicó muchos años de su vida en la fabricación de estas máquinas; otra irá a parar a la Fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región, mientras que la tercera permanecerá en Macoser.

Desde la firma fundada en 1954, por Anselmo y Aquiles Macchieraldo, anunciaron una política de reconversión productiva y de competitividad, adelantando que apostarán todo a las cocinas, lanzando la versión totalmente eléctrica. «Este ha sido el final de la máquina para coser, nosotros ya habíamos previsto este momento hace 20 años», afirmó nostálgico el director ejecutivo de Macoser S.A., Roberto Macchieraldo.

El proceso de desindustrialización que vivió el país en la década del ’70, que luego se profundizó en los ’80 y ’90, hicieron mella en muchas empresas nacionales que fueron desapareciendo de a poco.

«La única fábrica de máquinas para coser en el país que no cerró por problemas económicos fuimos nosotros», aseguró Macchieraldo, agregando que la decisión de cerrar la producción tuvo que ver con «una competencia feroz con países muy poderosos como los del Medio Oriente, sumado a que es imposible la inversión que debíamos realizar para que nuestro producto sea más competitivo».

«Hace dos años comenzamos a incorporar otros procesos en la fabricación de cocinas y de manera lenta y gradual se absorbió el personal hacia esa producción».

Cabe recordar que en 2008 había cerrado sus puertas en San Francisco la empresa Godeco, dedicada a este rubro. En los años 60 habían llegado a convivir 14 industrias nacionales dedicadas a la producción de este electrodoméstico.

Godeco, en 1944, lanzó al mercado la primera máquina de coser fabricada íntegramente en el país, posicionando a San Francisco, Córdoba, entre los pioneros de la industria.

Para agendar (a través de AgendAR): todos los feriados y no laborables de 2019

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Si cliquea aquí, puede descargar el calendario con todos los feriados, días no laborables y días puente de 2019. También están indicados los días no laborables para los miembros de las comunidades judía, islámica y armenia.

AgendAr les desea que los disfruten.

Y la Argentina creció, a pesar de…

Esta nota la publicamos, apropiadamente, el 25 de mayo del año pasado (Fue la primera parte de una trilogía). Queremos volverla a poner en la portada, y subirla a las redes sociales, porque nos parece una señal adecuada para comenzar el año.

En 2016 una resolución de las Naciones Unidas aprobó por
unanimidad un pedido de nuestro país sobre el límite exterior de
la plataforma continental. Aumenta en 1.700.000 kilómetros cuadrados, un 35%, nuestra jurisdicción marina, que incluye las islas del Atlántico Sur y la Antártida. Es un importante logro jurídico para la soberanía argentina sobre sus recursos naturales en el Atlántico Sur.

Antes de ese fallo, la plataforma continental se consideraba que llegaba hasta los 200 metros de profundidad. Ahora ya no existe ese límite; los fondos abisales también son argentinos… si los exploramos y explotamos. Si no, lo harán otros.

La presentación ante la ONU se hizo en 2009, basada en trabajos que habían comenzado antes. Como se dijo cuando se logró el reconocimiento: «Ha sido una creación de soberanía nacional ganada en silencio y en paz, trabajando todos los argentinos en equipo a lo largo de los años y de varios gobiernos con un objetivo común».

Y como nos recuerda la nota, esa creación de soberanía recién empieza. Los gobiernos pasan, pero la Argentina permanece, si sabemos cuidarla y acrecentarla.

LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 1° parte

El ARA Puerto Deseado, uno de los barcos que nos consiguió 1 millón 700 mil km2. de territorio argentino

La Argentina, como se recuerda en documentos de nuestra Cancillería, fue uno de los primeros países que destacó el alcance de sus derechos de  soberanía sobre la plataforma continental, en su condición de Estado con costas oceánicas. En 1916 el almirante Segundo Storni desarrolló una doctrina que reivindicaba los derechos sobre la plataforma continental y todos los recursos que en ella existían.
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En 1944 la Argentina declaró zona de reserva minera a la plataforma continental. Después, en 1946, lo hicieron los EEUU. El asunto estaba en el aire: el 28 de septiembre de 1945 (al toque de concluida la Segunda Guerra Mundial) el presidente Harry Truman había reclamado para su país los “recursos naturales del subsuelo y del lecho marítimo de la Plataforma Continental bajo el alta mar”. En sintonía, el gobierno argentino dictó el Decreto N° 14.708/46, poniéndole marco legal a su reclamo de 1944.

Esta norma legal reivindicó la soberanía argentina sobre el mar epicontinental y el zócalo continental. El decreto sostuvo como fundamento que se trata de una norma consuetudinaria, e hizo referencia al concepto de prolongación natural del territorio.
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En 1966, la Ley N° 17.0945 -en coincidencia con la Convención de Ginebra sobre la Plataforma Continental de 1958- reafirmó la soberanía argentina “sobre el lecho y el subsuelo de las zonas submarinas adyacentes a su territorio hasta una profundidad de doscientos metros o más allá de este límite, hasta donde la profundidad de las aguas suprayacentes permitiera la explotación de los recursos naturales de dichas zonas”. La letra es deliberadamente vaga, porque lo que fija la posibilidad de explotación (y con ello, la soberanía) no es un dato geológico relativamente fijo (la profundidad) sino otro en rápida evolución: la capacidad tecnológica de perforar por petróleo o extraer minerales de los fondos y en la columna de agua.

Hasta ahí, la afirmación de nuestros derechos. Un paso necesario. Pero faltaba hacerlos reconocer por el resto del mundo, máxime con EEUU, Canadá, Australia y otros países con grandes plataformas expandiendo sus soberanías marítimas fuera de ellas y de modo casi unilateral. Esa ha sido una tarea del Estado que llevó casi veinte años, bajo distintos gobiernos.

La República Argentina presentó el 21 de abril de 2009 ante las Naciones Unidas la documentación -que se había estado elaborando desde 1997- con la cual reclamaba un territorio de más de 1.500.000 de kilómetros cuadrados, al extender los límites de su plataforma continental desde las 200 hasta las 350 millas desde la costa.

El 28 de marzo de 2016 nuestra cancillería presentó el nuevo límite exterior de la Plataforma Continental Argentina, que, con el reconocimiento de las Naciones Unidas, incorpora 1.700.000 kilómetros cuadrados, 200.000 km2 más de nuestro reclamo original, y el equivalente a un 35 % de la superficie seca actual. O un 48% más de áreas bajo soberanía (que será contestada, a no hacerse ilusiones).

Según informó la entonces ministro Malcorra “La Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental, órgano científico integrado por 21 expertos internacionales de reconocido prestigio y creado por la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar, adoptó por consenso, es decir sin votos en contra, las recomendaciones sobre la presentación argentina”.

Y, vale la pena marcarlo, el vicecanciller Carlos Foradori recordó que ese logro “es algo que ha venido gestándose a lo largo de muchos años, no es un trabajo de un gobierno, sino una política de Estado”.

La historia de este esfuerzo, en el que trabajaron diplomáticos, juristas, geógrafos, científicos y marinos con muy distinto palo político, o de ninguno en especial, merece ser contada. Es una epopeya argentina que terminó en un triunfo, del que tal vez hoy no podemos apreciar del todo su significado. Le pedimos a Daniel Arias que la cuente. Y, también, algunas sugerencias sobre lo que podemos hacer ahí abajo. Ah, y feliz día de la Patria.

Argentina tiene un 48% más de territorio soberano

Las plataformas continentales y sus límites externos, nuevas zonas de conflicto soberano mundial. Allí CONVEMAR, órgano de la ONU, nos acaba de dar 1.782 millones de km2 de nuevo territorio.

La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), amén de un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre muy sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

Eso sí, los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más. Por ahora, por esas zonas no da para desfile patriótico.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, como ser un portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos, con uno de los dos mejores que teníamos, perdido, otros dos sobrevivientes que ya no navegan y dos más en construcción parada desde los ’90? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la militar y la de uso dual. Como sea, todavía de eso no habló nadie. Hagámoslo nosotros, pues.

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado afectados por la devaluación de aquel momento como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado de su memoria, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes, y es difícil que lo haga hoy, tras otra devaluación brutal. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón máximo del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: veinte años de agotadora continuidad de un elenco que incluye funcionarios de carrera del Ministerio de Economía, del Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y no lo menos importante, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía calvo y de grandes ojos celestes abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

Llevar adelante el reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es dinero y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan salados y remotos… sale salado. En marzo de 1997 CONVEMAR -las Naciones Unidas a través de CONVEMAR- decidieron la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 millas la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía impulsado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar. Los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350 millas completas. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril (y mundial) de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos, tendrías que pedir permisos (caros). Alpiste.

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un peso.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen de alta gama ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida, como sugiere su nombre. Por el contrario, son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero eso porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. Tampoco descartes que no. Sospechá libremente que si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales, o en los taludes de las mismas.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, por la mayor parte de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Nos dieron más de lo que reclamábamos. Sin abstenciones ¿Y ahora qué hacemos?

El año que todo fue para abajo. En la economía

Seamos precisos: En el casino global que se ha desarrollado durante las últimas décadas, en el cual el apalancamiento ha tendido a sobrepasar el capital y los mercados financieros han tendido a dominar sobre la economía industrial y agrícola, siempre hay quienes ganan.

Porque se puede tomar tomar posición ante cualquier eventualidad concebible: que las acciones o las mercaderías suban o bajen, que los bonos suban, bajen o caigan en default. Un especulador puede acertar, si cuenta con el capital, la suerte y, lo mejor, una buena relación con uno de los managers del casino.

Pero si uno mira al conjunto… The Business Times, uno de los medios especializados en economías del Hemisferio Norte resumía hace dos semanas: «Acciones: mal. Bonos: Meh. Materias primas: Desilusión. El mejor lugar para poner el dinero?: Su colchón» (Si es moneda fuerte, claro).

En cuanto a los mercados emergentes, el 10 de diciembre Ricardo Arriazu, un economista ortodoxo, señalaba “desde febrero, el precio promedio de las acciones en los países emergentes cayó 13,8%, el riesgo país promedio se incrementó 26,2% y las monedas se depreciaron en promedio 5,7%«.

Pero en el caso argentino nos fue mucho peor. El dólar saltó un 105,45% en 2018, mayor suba desde el fin de la convertibilidad (un 297,85% desde que Mauricio Macri asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2015). La moneda que más se depreció en 2018, después del bolívar venezolano.

Las acciones -el índice Merval- bajaron un 50,2% en el año que se va, y el riesgo país -el índice más preocupante cuando uno está endeudado- se elevó de 351 puntos básicos al comienzo de 2018 a más de 800.

Esto es la descripción. Sobre los motivos, los políticos, los economistas y los medios -entre ellos AgendAR- ya han dicho y debatido mucho. Ahora, cuando ya quedan sólo algunas horas del año, vale la pena marcar algo que no se ha discutido tanto: en los análisis que enfocan la economía global, la mayoría de los que opinan -comprometidos con el «sentido común» impuesto en estas últimas décadas- coinciden en que el rechazo a la globalización y la reivindicación de los intereses nacionales que han surgido con fuerza en varios países en estos años, dificultan el «retorno a la normalidad» de la economía internacional.

En AgendAR creemos que esa «normalidad» está agotada. Y que la economía internacional, y sobre todo la economía argentina, necesitan estrategias que se piensen desde los intereses y las realidades nacionales.

A. B. F.

Las causas de un año terrible

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2018 fue llamado el “annus horribilis” de la economía argentina por El País, de España, y, un poco antes, por AgendAR. También hemos publicado una detallada crónica de lo que sucedió con los diversos sectores de la producción. Y una lista de los pronósticos -errados- de las consultoras que a principios de ese año vaticinaban un tipo de cambio sin saltos bruscos, una inflación moderada, un crecimiento del PBI…

Pero avisar de los peligros no fue exclusivo de los que no compartíamos la ideología de desregulación del gobierno de Macri. A comienzos de 2018, el Financial Times, el vocero más prestigioso de los círculos financieros internacionales, publicaba el gráfico de arriba y decía «La deuda nominada en moneda extranjera de Argentina ha crecido exponencialmente en los dos años anteriores, porque el Sr. Macri ha recurrido a los inversores internacionales para cubrir el déficit…»

Macri armará una «mesa chica» con las petroleras

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La salida de Javier Iguacel de la Secretaría de Energía fue el segundo cambio en el año en el área clave para el gobierno en materia de precios, impacto fiscal e inversiones. El ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, fue la apuesta inicial para el área. Luego sobrevino el intento de poner “un político con cintura”, por Iguacel, que solo duró seis meses.

Ahora, el periodista Jairo Straccia afirma que Mauricio Macri decidió armar una «mesa chica» a través del nuevo Secretario del área, Gustavo Lopetegui. Será el Presidente, con Lopetegui y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien lidere las conversaciones directamente con los principales referentes de la industria petrolera

En esa mesa, por peso, historia y relevancia en los mercados, se sentarán pocos: Miguel Gutiérrez, titular de YPF y uno de quienes peor se llevaba con Iguacel y Aranguren; Marcos Bulgheroni, el accionista de la mayor petrolera privada, Pan American Energy; y Paolo Rocca, el titular del Grupo Techint, accionista de Tecpetrol, la principal inversora en el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. Todos ellos tienen vínculo directo con el Presidente, pero en estos tres años siempre hubo instancias intermedias, que ahora serían salteadas en el vínculo con Lopetegui.

La agenda de temas es ineludible:
1) El precio subsidiado del gas en Vaca Muerta y el monto de los fondos que se utilizarán para sostenerlo. Este 2018, el Gobierno giró US$ 1.000 millones para estimular las inversiones en el área, pero ese monto quedó en la mira de Dujovne y se prometió en el acuerdo con el F.M.I. El Presupuesto 2019 establece bajarlo a US$ 700 millones. Iguacel se oponía y fue uno de los puntos en conflicto, que incluso será puesto sobre la mesa porque también enfrenta a los Rocca con los dueños de PAE, la familia Bulgheroni, uno de los gigantes que sufren el crecimiento de Techint en la producción de gas.

2) El precio del petróleo. Sigue dando vueltas en el Gobierno la idea de implementar algún tipo de precio sostén para el barril de crudo, como el que terminó rigiendo durante el kirchnerismo. Tras una caída del 40% en el precio internacional, las petroleras locales ven caer sus ingresos y prevén despidos. Un precio sostén implicaría validar también surtidores más caros. Justamente del otro lado, el ítem a analizar en la mesa chica es qué pasará con el valor de los combustibles, si llegara o no a haber un precio diferencial, o si se buscara acompañar el descenso de la variante Brent, que llegó a valer US$ 80 y hoy ronda los US$ 55.

Lo que nadie se va a preguntar en esa mesa chica es si hay cartelización en la venta de combustibles.

El CONICET, en default

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Con una carta hecha pública en la última semana de 2018 la mayoría de los miembros del directorio del CONICET –la principal institución científica del país–, expusieron la “enorme preocupación por la situación presupuestaria y salarial que actualmente está atravesando este organismo”.

El duro documento fue firmado por cinco de los ocho miembros que componen su directorio y vaticina un complejo 2019 para la ciencia argentina.

Según la declaración firmada por los doctores Dora Barrancos, Francisco Tamarit, Miguel Laborde, Roberto Rivarola y Tulio Del Bono, el problema viene desde hace ya largo tiempo: “En estos tres años el Conicet ha sufrido un profundo y sostenido deterioro de los salarios de sus trabajadores y de los estipendios de sus becarios, muchos de los cuales viven con remuneraciones que se sitúan por debajo de la actual línea de pobreza”.

Además, enumeraron datos concretos sobre esta área como la disminución del número de ingresos a las carreras del Investigador Científico, las dificultades para efectivizar las admisiones a la carrera del Personal de Apoyo y la imposibilidad de renovar los cargos del plantel técnico-administrativo que constantemente se pierden por causa de los bajos salarios. “Los fondos para funcionamiento, infraestructura y financiación de la investigación y sus tareas subsidiarias han disminuido drásticamente año a año en valores reales pero también incluso en forma nominal, frente a un complejo proceso inflacionario y devaluatorio que ha minado nuestra capacidad de promover la producción científica, el desarrollo tecnológico y la innovación de los procesos productivos”, dejaron sentado.

Un número que se destaca dentro del documento es que la mayoría de las Unidades Ejecutoras del Conicet terminarán 2018 con un financiamiento de solo el 40 % de lo oportunamente prometido.

Para la doctora Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos. “Prácticamente estamos en un Conicet en default”.

Según Franchi, la situación de falta de fondos es federal. Y la sufren especialmente las unidades ejecutoras sin doble pertenencia. “Algunos institutos de La Plata, Córdoba y Bahía Blanca están teniendo grandes dificultades para pagar servicios tan básicos como Internet. Algunos equipos que usamos a diario los investigadores se rompen y quedan sin poder ser reparados”.