lunes, 22 junio, 2026 - 11:44 am

Los experimentos en estimulación cerebral de DARPA entrenaron a una francotiradora

DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, es la cara científica, casi amigable y casi presentable, del Pentágono: después de todo, inventó la Internet.

¿Tiene DARPA tecnología electro-neurológica para transformar a una inocente crítica de obras de ciencia ficción en una tiradora letal? ¿Fabrican ninjas?

En un caso lo han hecho según Sally Adee, editora del semanario científico británico New Scientist: en el suyo propio. Sin embargo, una golondrina no hace un verano, y la ciencia necesita estudios grandes y de doble ciego para medir y validar la eficacia de una droga, vacuna, intervención, aparato o procedimiento. Ese trabajo lo hacen las agencias regulatorias, y no siempre bien. Pero es lo que hay.

La intervención de marras es la tDCS, o estimulación eléctrica tanscreanal por corriente continua. Nada nuevo bajo el sol, y algo que suscita cansancio a fuerza de promesas incumplidas. Algunas las viene cumpliendo, sin embargo, aunque sin mayor ruido. Por ejemplo, ha logrado eficacia demostrable en la mitigación de síntomas de la enfermedad de Parkinson, en depresiones intratables con enfoques habituales, en acelerar la recuperación de capacidades cognitivas y motrices luego de accidentes cerebrovasculares, y también en el aprendizaje acelerado de matemática o de idiomas. No es poco.

Sin embargo, la tDCS todavía no accede a plena respetabilidad en ninguno de estos campos, en parte por sobreabundancia de estudios chicos y observacionales, lo que equivale a admitir la falta de tests controlados, o «de doble ciego», con muchos voluntarios en la rama activa, y un grupo numeroso de control. Son terriblemente caros, y a las farmacológicas no se les cae un centavo en licenciar procedimientos. ¿Cómo los patentás y cobrás? Pero además está la cantidad de objeciones legítimas que despierta la tDCS como «dopaje cognitivo» por parte de un arco de usuarios de seriedad e intenciones muy distintas: bobos New Age, equipos deportivos olímpicos, y jefes de personal con vocación de negreros.

Todos estos ángulos están bien cubiertos en el artículo que sigue. Si la tDCS no consigue validarse del todo, en su actual rol de «solución en busca de demasiados problemas» está en el horno, quedará en el enanismo del macaneo, atrapada inútilmente décadas en un bache cultural, legal y regulatorio.

Es lo que pasó con el oxígeno hiperbárico de la medicina soviética, de uso obligatorio en la terapias intensivas postquirúrgicas porque aceleraba la cicatrización y evitaba complicaciones infecciosas. Pero en la medicina capitalista, ¿podés patentar el oxígeno? ¿O las cámaras de alta presión?

Pasó lo mismo con las sustancias enteógenas, desacreditadas y prohibidas por su uso recreativo y contracultural en los ’60, y que hoy van rengueando de regreso, con vacilaciones de licenciamiento, a las cajas de herramientas respetables de la psiquiatría y de las psicoterapias.

Sin un marco regulatorio para estas moléculas: ¿quién va a pagar un doble ciego sobre la eficacia de la psilocibina en, por ejemplo, depresión? No es que no la tenga, pero la psilocibina está presente en más de 200 especies de hongos, y es tan patentable como el estornudo, o el carnaval.

Éste es, en buena medida, un portal de noticias científicas pero orientadas a la producción nacional. Y este artículo del Bulletin of the Nuclear Scientists está muy fuera de nuestra dieta habitual. Sin embargo, dado que éste es el único país de la región con una industria farmacológica nacional, y uno que ha primerado a otros en procedimientos quirúrgicos como el by-pass o en desarrollos tecnológicos como el «stent», merece lectura en nuestro idioma. Si mi trabajo fuera la rehabilitación, o el entrenamiento en simulador de pilotos de combate, lo leería con cuidado.

La traducción al dialecto rioplatense es de AgendAR, así como algunas inevitables aclaraciones insertas (no todo médico entiende qué es la «velocidad de escape»).

Daniel E. Arias

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En 2007, la escritora y editora científica Sally Adee asistió a una conferencia tecnológica de DARPA -la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa– cuando se enteró de un método de estimulación eléctrica de la superficie cerebral que supuestamente reducía a la mitad el tiempo que tarda una persona en pasar de tirador novato a francotirador experto. Conocida como estimulación transcraneal por corriente continua (tDCS), esta técnica de repotenciación cerebral también se presentó como una forma posible de acelerar los aprendizajes de idiomas y de matemática.

A Adee le llamó la atención la idea de la estimulación cerebral superficial y durante varios años trabajó para convencer a la DARPA, que pertenece al Departamento de Defensa (de los EEUU), de que le concediera permiso para probarla por sí misma. En 2011, voló de Londres a California para participar en un simulacro de entrenamiento del Ejército. Con un dispositivo en la cabeza que le suministraba corrientes eléctricas, Adee pasó de ser una tiradora frustrada a una francotiradora experta.

En aquel momento, la idea de la estimulación transcraneal por corriente continua llevaba alrededor de una década en uso, y los científicos querían saber si la activación sincronizada de neuronas, al reforzar su conexión recíproca, afectaría a la capacidad de aprendizaje de una persona. Resultó que sí, al menos para Adee. ¿Pero funcionó en otras personas? ¿Y cuánto duraron los efectos?

Para comprender mejor la experiencia, Adee se propuso aprender más sobre las corrientes eléctricas que recorren todos los organismos vivos -el bioma eléctrico o electrobioma- y detalla los hallazgos en su libro We Are Electric. Sara Goudarzi habló con Adee sobre su encuentro con la estimulación transcraneal por corriente continua y sobre el uso y posible abuso de esta técnica. La conversación se ha editado para mayor extensión y claridad.

Goudarzi: ¿Puede hablarnos de la experiencia de probar la estimulación transcraneal por corriente continua en las instalaciones de DARPA?

Adee: La investigación que me interesaba mejoraba ostensiblemente la concentración para que la gente entrara en una especie de estado de flujo, que amplifica la capacidad de aprendizaje. Mirá, lo que hice fue sólo una locura. Básicamente,  «veamos qué me pasa con esto», y resultó que me salió muy bien.

Estaba muy frustrada y había tomado muchas decisiones equivocadas en el período previo a la simulación. Después de correr detrás de la autorización durante cuatro años, hice la mayor estupidez imaginable: me reservé un vuelo de 11 horas de Londres a California y no me di ni un día para recuperarme, lo cual fue muy idiota. Luego intenté ahorrarle a New Scientist [revista en la que Adee era redactora] 100 dólares por la habitación del hotel. Así que me quedé con un amigo que vivía en las montañas y me apuné (es decir, tuvo una relativa y transitoria inflamación cerebral por baja presión de oxígeno, que puede causar mareos, náuseas, pérdida de orientación y a veces, alucinaciones). No había dormido nada, tenía jetlag (desfasaje entre los relojes biologicos internos del cerebro y la hora real en el lugar de arribo, tras un vuelo intercontinental largo) y estaba atiborrada de café. Cuando me presenté al simulacro, pensé: ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo voy a hacer un reportaje en este estado? Estaba tan asustada que la gente de DARPA me dijo: «Che, empecemos la simulación ya». Totalmente borracha por el café, agotada y con el ritmo circadiano alterado, hice muy mal mi trabajo. Nunca anduve bien en esos videojuegos en los que hay que dispararle a algo, pero de alguna manera me salió todo aún peor.

Me sometían a ejercicios de entrenamiento y yo fracasaba y me sentía abrumada. Todo sucedía a la vez: las simulaciones de soldados enemigos corrían hacia mí, y yo no sabía en qué orden liquidarlas. Era increíblemente frustrante, y yo tenía todo un guión de autorrecriminación sonando en la cabeza todo el tiempo. Era despiadado. Empecé a tener ideas muy negativas. Pensaba: «Todo esto era una mierda, todo mi trabajo es una mierda». En fin, una catástrofe.

Entonces vino el técnico y encendió la corriente, y fue como si alguien me hubiera puesto unos auriculares con cancelación de ruido. Ya no podía oír nada de eso [pensamientos negativos]. Volví a hacer el entrenamiento y pensé: «Esto anda joya, sé exactamente lo que hago, ¿a qué venía tanto bardo?». Realmente lo venía disfrutando. Al cabo de 3 minutos, llegó el técnico (normalmente, cada tanda de práctica duraba 20 minutos), y yo ya había despachado a todos los malos y estaba esperando la siguiente tanda, y la tipa me dice: «Ya está». Me quedé muy sorprendida -en realidad, muy enojada- porque pensé: «Así que ahora que por primera vez me sale todo bien, venís vos y lo parás antes de tiempo». Le dije: «Pero sólo estuve aquí un par de minutos». Ella dijo «No», y yo miré el reloj y me sorprendí al ver que habían pasado 20 minutos. El investigador [a cargo] comentó que era una respuesta habitual eso de que el tiempo pasara como volando.

Muchos años después, estaba hablando con otra investigadora en este campo que estudia diferentes fenotipos de depresión y los efectos de la tDCS en ellos. Me dijo que para las personas que tienen esas vocecitas de rabia en la cabeza, la colocación particular del electrodo que a mí me habían puesto sobre esa parte de la corteza gris venía teniendo gran éxito. Dijo que hay gente con este tipo de corteza enojada seteada en hiperactividad. Y cuando se aplica el campo eléctrico, eso se apaga y esa gente descubre que sus síntomas depresivos se alivian.

Estaba pensando en conceptualizar esta vocecita enojada como ese tipo de la película de Disney «Inside Out» (animación de 2015 con un premio Óscar), cuya cabeza explota como un volcán. Esa vocecita enojada la escucho con frecuencia muy de fondo, como música de ascensor. Nunca pensé que eso estuviera relacionado con la depresión, pero lo cierto es que a veces la paso muy mal con el asunto. La experiencia de tener esa vocecita apagada fue realmente interesante. Me hizo pensar en cuál es el paisaje sonoro diario de mi mente, y después empecé a investigar cómo gestionarlo de forma más deliberada.

Goudarzi: ¿Las voces negativas internas desaparecieron inmediatamente o después de que la electricidad se activara un tiempo?

Adee: Al principio no noté que desaparecieran. No fue dramático. Lo noto hoy, y sólo cuando lo recuerdo. Después seguí con mi día a día, pero conservaba una profunda sensación de calma. Y no fue sólo durante el tratamiento, sino que me tranquilicé lentamente durante los tres días siguientes. Ya no era una persona ansiosa y nerviosa, y eso fue realmente lo dramático.

Goudarzi: ¿Puede hablarnos de la ciencia que hay detrás de su experiencia? ¿Qué ocurría cuando le pasaban esa corriente por la cabeza y qué era lo que le llevaba a concentrarse?

Adee: Se trata de una cuestión sobre la que se sigue investigando y especulando. Durante el aprendizaje, existe el axioma de que «las neuronas que se disparan juntas, siguen conectadas como juntas», y por eso, si se practica una y otra vez el mismo movimiento, por ejemplo, en tenis o tiro con arco, esos circuitos cerebrales aprenden a funcionar en concierto. Al principio tenés que hacerlo conscientemente, y es realmente engorroso y se siente incómodo. Pero cuanto más se practica, más se activan esas neuronas en simultáneo, y la habilidad se vuelve algo automático. Esa es la automaticidad de la pericia. Eso es lo que la caracteriza. En su momento, los investigadores pensaron que aplicar el campo eléctrico durante un aprendizaje lo aceleraría, y todavía hay gente que piensa que es cierto, sobre todo en la recuperación de las secuelas motrices de un stroke o accidente neurovascular isquémico (cuando por causas diversas, una obstrucción arterial deja sin irrigación sanguínea algún sector del cerebro). Dicen que cuando alguien en recuperación de un stroke recibe estimulación eléctrica mientras está reaprendiendo una tarea, se instruye a las neuronas (sobrevivientes) para que trabajen mejor juntas. Si a alguien que está en recuperación de un stroke le das tDCS unas cuantas veces al día al azar, no funciona. La idea es que se necesita estimulación eléctrica en el momento real del re-aprendizaje, ya sea para caminar o mover una mano.

Goudarzi: Por lo tanto, usted estaba recibiendo tDCS durante el rodaje (Goudarzi parecería referirse a una producción documental en video, que no hemos encontrado).

Adee: Creo que mientras estaba filmando. Pero todavía hay mucho que no sabemos. Alrededor de 2014, otra persona había hecho un meta-análisis (estudio estadístico sobre muchos otros estudios) y dijo que resulta que todo esto es basura, nada de esto funciona; si promediás todos los efectos, no sacás absolutamente nada en limpio. Otras personas trataron de darle tDCS a un cadáver y dijeron que no había suficiente electricidad que penetrara en el cráneo para hacer alguna diferencia en términos de potenciales de acción (activación de neuronas). Pero el siguiente meta-análisis encontró cierta eficacia para la depresión y la ansiedad. Ese estudio, publicado en 2017, fue uno de los mejores que existen.

Me interesé por este tema porque creo que muchos de los que piensan que esto es puro macaneo se basan en dos cosas. La primera es que hay una larga historia de charlatanería eléctrica, gente que utiliza dispositivos eléctricos realmente dudosos. En mi libro, ése fue uno de los capítulos más divertidos de investigar, porque se llega a hablar de gente que dice que la electricidad curará la histeria y otras enfermedades victorianas que sabemos que no existen. En segundo lugar, no sabemos realmente cómo funciona el cerebro.

Podemos intervenir de formas realmente selectivas, como la estimulación cerebral profunda para la enfermedad de Parkinson, y pueden ser buenas; nadie se atreve a decir que esto es macaneo porque funciona asombrosamente bien. Pero la cuestión es que la gente cree que sabe cómo funciona el cerebro dado que lo interpretamos como una computadora, y en ese modelo todo gira en torno a las neuronas con sus potenciales de acción. Pero la bioelectricidad es mucho más complicada que eso. Todavía están intentando averiguar qué variables hay que tener en cuenta cuando se hace estimulación transcraneal por corriente directa. Por ejemplo, hay que tener en cuenta el grosor del cráneo de una persona. Dado que el hueso vivo es un material conductor, hay que tener en cuenta la colocación sobre la zona precisa del córtex que se intenta estimular para saber exactamente cómo se quiere que fluya la corriente. Creo que durante bastante tiempo no dispondremos de tratamientos clínicos verificados para la estimulación superficial. Pero eso no significa que eso no vaya a ocurrir jamás. Sólo significa que tenemos que hacer mucha ciencia básica y conseguir normas.

Goudarzi: ¿Por qué DARPA divulgó esta investigación?

Adee: Siempre han tenido una relación interesante con el público porque, obviamente, los militares no pueden intimar mucho con los periodistas. Pero creo que hay algo en la investigación básica y no dirigida hacia la aplicación que entusiasma a los periodistas tecnológicos, sobre todo cuando no está directamente relacionada con las armas. Puedo levantar la mano y decir que yo también fui un poco culpable de eso. No quiero decir nada que sea irreflexivo, pero si el ejército tuviera un sector de relaciones públicas, ése sería DARPA. Es la agencia que desarrolló el GPS, por ejemplo, y muchas otras tecnologías en las que ahora confía la sociedad. DARPA está muy bien financiada, algo que no sucede en general con la ciencia básica; la gente no invierte tanta plata en temas sin beneficios inmediatos y obvios. Por ejemplo, en el ensayo clínico de la metformina, un fármaco para la diabetes, había un grupo de control de personas que no eran diabéticas y ostensiblemente más sanas que los diabéticos Tipo 2 a los que se les estaba administrando el fármaco. Supuestamente, el grupo de control (que no tenía diabetes 2 y no tomaba metformina) era la medida de la eficacia del fármaco (el que sí tenía diabetes 2 y lo tomaba). Sólo que después de tomar metformina, todas las personas que tomaban este fármaco acabaron estando mucho más sanas que el grupo de control. Así que los investigadores se preguntaron si (superando su propósito manifiesto de regulador de la diabetes) la metformina no era tal vez un superfármaco contra el envejecimiento en general. Todo el mundo se entusiasmó con la metformina, y se podría pensar que la gente haría cola para invertir dinero en un ensayo clínico adecuado. Pero eso no sucedió jamás. La FDA (la agencia federal de licenciamiento de fármacos de los EEUU) aprobó el protocolo de un ensayo clínico adecuado en 2015, pero fue imposible financiarlo porque los grandes ensayos clínicos son salvajemente caros. Creo que este año, un oligarca saudí dio el dinero para finalmente poner esto en marcha, pero éste es el tipo de lotería del que tenés que depender. Así que, cuando el ejército da mucho dinero para algo como las prótesis neurales, o algo que podría aliviar los síntomas de la depresión, o las interfases cerebro-máquina, la gente se emociona, porque ¿de dónde más va a salir plata para ciencia básica? Creo que DARPA sabe que eso da una visión optimista (de cierta investigación militar), y por eso informa libremente.

Goudarzi: Ha hablado de algunas de las ventajas de manipular el electrobioma, al menos en algunos casos, como el tratamiento de ciertos tipos de depresión. ¿Podría explicarnos primero qué es el electrobioma y luego las desventajas de manipularlo?

Adee: El electrobioma es un término bastante nuevo: apareció en artículo por primera vez en 2016, y no todo el mundo comparte la misma definición. Intenté pedirle a muchos investigadores su opinión sobre la definición. En lo que más o menos logramos converger es en las propiedades eléctricas de las células, de sus organelas (compartimientos intracelulares) y de los órganos y los organismos, y como esas propiedades eléctricas interactúan con otros sistemas orgánicos, como las hormonas endócrinas y la expresión de los genes. Parece complicado, pero cuando lo desglosás hasta lo más básico, acabás descubriendo, por ejemplo, que el voltaje celular es algo útil que todas las células utilizan para comunicarse entre sí, no sólo las del sistema nervioso. Eso es básicamente el electrobioma. Me gustaría que la palabra «electrobioma» termine haciendo por la investigación de la bioelectricidad lo que la palabra «genoma» hizo por la biología molecular.

Manipularlo tiene muchas ventajas, pero también muchos inconvenientes, y yo los veo en tres grandes áreas. Una son los problemas a corto plazo que hay que tener en cuenta. Una especialista en bioética de la Universidad de Duke, Nita A. Farahany, ha escrito un libro titulado The Battle for your Brain: Defending the Right to Think Freely in the Age of Neurotechnology (La batalla por tu cerebro: la defensa del derecho a pensar libremente en la era de la neurotecnología), que expone muy bien algo que acabo de esbozar también en mi libro: la idea de que la gente ve esas ondas cerebrales y concluye que dicen algo definitivo sobre la mente interior de la persona. En los casos en los que ha habido años de investigación rigurosa, eso puede ser cierto. Así, por ejemplo, los científicos del sueño utilizan las ondas cerebrales, como el ritmo delta, para determinar en qué momento del ciclo del sueño se encuentra una persona, como el sueño REM y el sueño no REM. Este tipo de investigación puede utilizarse para diagnosticar trastornos del sueño. En 1924, cuando Hans Berger inventó el electroencefalograma, fue capaz de ver las diferencias entre las ondas de una persona que estaba alerta y las de una persona cuya mente iba a la deriva y no prestaba toda su atención. Ahora estamos llegando a un punto en el que la gente confía mucho en la tecnología para que le informe sobre su estado interno de un modo que quizá se extralimite. Y yo diría que es demasiada fe porque tenemos esta visión bidimensional del cerebro en términos de sus ritmos eléctricos, pero la confundimos con una imagen realmente precisa de lo que está ocurriendo.

La Dra. Farahany profundiza en ello en su libro, pero el peligro es que las empresas esto van a querer medirlo y vigilarlo. Ya lo están haciendo para los camioneros de larga distancia. Intentan asegurarse de que están (cerebralmente) despiertos. Es muy difícil oponerse a ese tipo de vigilancia. Pero cuando se introducen otros tipos de vigilancia, surgen los problemas. Por ejemplo, digamos que tu jefe quiere que lleves unos auriculares, y quizá sean muy bonitos, muy de estilo, y medirán si estás prestando atención en el trabajo o si estás haciendo fiaca. Los gurús de la gestión siempre andan tratando de inventar una nueva; siempre tratan de encontrar algún área en la que su experiencia pueda darles una ventaja exclusiva de ventas, y este tema les viene a la medida. De pronto todo el mundo va a tener que llevar estos auriculares. ¿Importa si eso te da una imagen real de lo que está pasando en el cerebro? ¿O se va a convertir en un mecanismo de control? ¿Y vas a tener que averiguar cómo poner tus ondas cerebrales en el estado correcto para que tu jefe no se enoje con vos y no te descuente del sueldo? Así que creo que la Dra. Farahany tiene razón, ése es el peligro más inminente, porque esos auriculares ni siquiera tienen que funcionar bien para que se los use como herramienta de control.

Es algo parecido a la historia de la policía algorítmica, en la que medían ciertas cosas y así decidían dónde debían desplegar más efectivos. Pero resultó que estaban midiendo todas las cosas equivocadas y empeorando casi por completo la situación. Creo que ese es el tipo de problema posible en esto.

El segundo problema potencial es el culto a la personalidad en torno a los implantes neuronales, el neurohacking, que puede estar surgiendo. (Nota del traductor: la estimulación a la que se refiere la nota es extracraneal, trata de generar corrientes eléctricas intra e intercelulares en la corteza gris por pura inducción, sin contacto físico directo entre neuronas y electrodos). Los electrodos que penetran profundamente en el cerebro son probablemente una idea muy idiota para su uso en cualquiera que no padezca un trastorno realmente profundo que le impida hablar, o lo encierre completamente dentro de su cuerpo (sin posibilidades de contacto sensorial, motriz o verbal con el exterior), o que le cause alguna parálisis total o parcial.

Con un «Utah array» (un chip implantado intracraneal, que se aloja entre el hueso de la calota craneal y en contacto con las membranas meníngeas que envuelven el cerebro) se ha conseguido decodificar el habla a partir de las señales eléctricas del cerebro. Pero éste un implante penetrante que requiere cirugía cerebral. Utilizado con aprendizaje automático y procesamiento predictivo de señales, puede decodificar hasta 65 palabras por minuto, lo que es asombroso. Pero creo que ahora hay demasiado entusiasmo con otras nuevas generaciones de implantes neuronales. Y me preocupa que la gente quiera probar estas cosas, y ni siquiera estoy seguro de si sería ilegal que una empresa privada empezara a hacer ensayos por la propia. No era ilegal tener «ensayos» privados en las «clínicas de sangre joven» a mediados de 2010. Afirmaban que estaban haciendo ensayos de transfusiones de sangre joven, de jóvenes a ancianos. Pero se trataba de ensayos «pay to play» (en que si querés participar como voluntario en un estudio, tenés que pagar). Eso no estaba licenciado por la FDA, y sin embargo no catalogaba como delito. Creo que si tuvieras mucha plata, podrías tener tus propios voluntarios. Quizá la cirugía cerebral sea diferente, pero me preocupa que la gente se trague las afirmaciones de algunos multimillonarios mediáticos y haga cola para participar en este tipo de experimentos.

La tercera preocupación se centra en el futuro y los aspectos militares. Se están estudiando las diferencias bioeléctricas entre los animales que pueden regenerar sus extremidades cuando se las cortan -como las estrellas de mar y algunos lagartos- y los que no. Intentan averiguar si un cambio en el patrón eléctrico podría, de forma muy específica, hacer que la programación inicial del cuerpo (en fase embrionaria) para la formación de extremidades vuelva a ponerse en marcha. Todavía esto es muy prematuro. Se han obtenido resultados muy prometedores en ranas y algunos resultados interesantes en ratones. Pero si funciona en humanos (y aún no lo sabemos, queda mucho camino por recorrer), ¿cuáles son sus efectos psicológicos? Uno de mis trabajos paralelos es como crítica de ciencia ficción para New Scientist (semanario británico de divulgación científica), y acabo de leer un libro llamado «Rubicón«, de J. S. Dewes. Trata de gente en el campo de batalla cuyos cuerpos son masticados y pueden ser perfectamente regenerados después de haber muerto en combate, y el cuerpo está en condiciones completamente prístinas después de estos tratamientos, pero la mente se va desgastando cada vez más. Tenemos esta tradición de intentar averiguar cómo hacer que los soldados vuelvan al campo de batalla. Después de la Primera Guerra Mundial, hubo algo llamado «torpillage» (torpedeo, literalmente, en francés), una especie de terapia de electroshock brutal que se aplicaba a algunos soldados (franceses) para librarlos de la neurosis de guerra y poder llevarlos de vuelta al campo de batalla (fue muy resistido por los soldados por lo doloroso, y generó protestas y mala prensa). Ése es el tipo de cosas que me preocupan: cómo se pueden utilizar capacidades como ésa para tratar a las personas más como robots y menos como seres humanos.

Goudarzi: ¿Está el ejército de los Estados Unidos o cualquier otro gobierno llevando a cabo actualmente esta investigación?

Adee: Esto es muy preliminar. No para regeneración (de miembros), pero sí para curación de heridas. Hay un programa llamado DARPA BETR (Bioelectrónica para la Regeneración de Tejidos), y están estudiando si las heridas del campo de batalla pueden curarse más rápidamente, entre otras cosas, amplificando o manipulando de otro modo el campo eléctrico natural que sustenta gran parte de la curación. Es muy preliminar. Pero creo que han hecho un trabajo muy interesante. Está muy bien financiado: le dieron una subvención de 16 millones de dólares a la Universidad de Tufts, la Universidad de California en Santa Cruz y la Universidad de California en Davis.

Goudarzi: ¿Qué me dice de la estimulación transcraneal por corriente directa para mejorar la puntería; la utiliza el ejército estadounidense en el campo de batalla?

Adee: Si es así, no he oído hablar de ello. O bien no funcionaba de una forma fácil de replicar, que creo es lo más probable; o si funcionaba, no lo andan diciendo. Creo que la gente se enojó mucho con la idea de que se puede llevar a la gente a eliminar esas voces interiores, porque las voces interiores no están ahí sólo para torturarte. En muchos casos las voces interiores pueden actuar como una conciencia o una especie de freno de mano en las cosas que no están bien.

Goudarzi: ¿Qué pasa si esto funciona de forma reproducible y los gobiernos empiezan a utilizar esta tecnología? ¿Cómo funcionaría, por ejemplo, en manos incorrectas, como un gobierno autoritario?

Adee: Bueno, son cuestiones de libre albedrío, y ahora mismo no estoy seguro de que ésa sea la mayor preocupación. Lo que más me preocupa son los extraordinarios niveles de propaganda con los que cualquier gobierno somete a sus soldados para el combate. No estoy seguro de que sea necesaria la estimulación eléctrica para empeorar las cosas. Y también está el tema de las armas controladas por inteligencia artificial. Eso podría dejar a los soldados sin trabajo en algún momento, así que no estoy seguro de que el tDCS sea la preocupación en la cual centrarse cuando se trata de cómo funciona (el tema)  en el Ejército.

Goudarzi: Parece que la gente puede construir sistemas para administrarse a sí misma estimulación transcraneal por corriente directa: hay vídeos de instrucciones en YouTube, y los materiales se pueden comprar fácilmente por poca plata. También hay empresas que venden kits en línea. ¿Cómo funcionaría esta terapia o experimento en manos de una persona normal? ¿Cómo podría perjudicar a las personas, si no se utiliza de forma estudiada y controlada?

Adee: Bueno, es una cuestión de democratización. Si tenés una red que permite que la gente se baje los planos, siempre habrá quienes quieran probar el asunto. Sobre el material que se vende, no estoy segura. Como ya he dicho, todavía están resolviendo los problemas de hacer que la tDCS funcione realmente de una manera reproducible, incluyendo la densidad ósea (del cráneo) y la ubicación precisa y el tiempo de estimulación… son tantas variables… Y eso en el laboratorio, con gente que lleva 20 años trabajando en esto. Parece una muy buena idea construir tu propio kit, excepto que eso es autoexperimentación. En 2016, un grupo de neurocientíficos escribió una carta abierta, básicamente rogando a las personas que estaban construyendo estas cosas que dejaran de experimentar consigo mismos porque podés quedarte temporalmente ciego. He visto algunas fotos de quemaduras realmente malas que algunos se hicieron porque creyeron ser mejores electricistas de lo que eran en realidad. Pero éste es un país libre, y si querés descargarte el plano y fabricar uno de estos, no va a ser posible detener a nadie. Creo que la gente se ha desilusionado un poco más al ver que esto no es como «Matrix», ni como una bala de plata que te convierte en un asesino eficaz. Esto anduvo muy sometido al ciclo del bombo publicitario y ahora el tema llegó al punto más bajo de la desilusión, y probablemente la gente ya no haga mucho estas cosas.

Goudarzi: Eso es interesante porque me preguntaba si la gente con tendencias destructivas, como un tirador de esos que perpetran asesinatos masivos, usará esto como una ayuda (la entrevistadora se refiere a las cada vez más frecuentes masacres causadas en los EEUU en escuelas, colegios y shoppings por locos con armas automáticas).

Adee: Lamentablemente, no creo que la gente necesite un kit de tDCS para estas masacres masivas.

Goudarzi: Ha mencionado a los empresarios que podrían querer más productividad de sus trabajadores. ¿Es una preocupación seria?

Adee: Tan pronto como puedan demostrar algo que realmente funciona, entonces creo que se vuelve un peligro. Si realmente se puede demostrar que algo hace que la gente -no sé cómo se mide- sea vuelva más productiva, como que nadie esté charlando, y que el trabajador esté hiperconcentrado en hacer su trabajo durante el día, entonces, por supuesto, las empresas van a empezar a decir: «¿Estás dispuesto a llevar uno de estos?». Y después eso se va a convertir en: «Más te vale estar dispuesto a llevar uno de estos», y finalmente se va a volver: «Si no lo usás, estás despedido». Así que sí, ésa es una pendiente muy familiar. Pero primero habría que demostrar que esto funciona en serio. Llegado a ese punto, es un problema.

Hay un periodista llamado Alex Hutchinson, que escribió sobre el uso de la tDCS en el deporte porque, durante un tiempo, muchos atletas de élite –como el equipo olímpico de esquí de Estados Unidos, los Golden State Warriors y los ciclistas– utilizaron kits de tDCS. Hutchinson habló con expertos en ética sobre la psicología de este tema y le dijeron que no se engañara: una vez que una persona lo utiliza y obtiene resultados, ya no es opcional. Ya no es una opción de libre albedrío decir que no vas a usarlo. Ahora, el uso obligatorio es la nueva línea de base.

Creo que si usás estas cosas una vez está bien, pero si funciona, entonces estás haciendo algo al metabolismo del cerebro. Si lo usás durante ocho horas al día, te ve a agotar o va a tener efectos a largo plazo. Así que, de nuevo, necesitamos mucha ciencia básica en torno a esto. Estudiar el electrobioma sería muy útil porque en el cerebro ocurren cosas eléctricas que no tienen nada que ver con los potenciales de activación neuronal, y todavía no las entendemos.

Goudarzi: En lo que respecta a los atletas que utilizan la estimulación transcraneal por corriente continua, ¿cuáles son las principales preocupaciones éticas?

Adee: Había un artículo en Nature sobre esto, pero básicamente la gente del equipo olímpico de esquí que lo utilizaba planteaba dudas sobre el dopaje cerebral. Hubo una pequeña controversia, y duró un tiempo, en la que la pregunta era en qué se diferenciaba esto del uso de otros tipos de potenciadores (químicos) y cómo se definía la estimulación eléctrica del cerebro. Creo que todo eso parece haber desaparecido porque, de nuevo, hay demasiadas variables. Los kits que utilizaban estos chicos eran de empresas de Silicon Valley que habían surgido impulsadas por ruido mediático y que decían: «Podemos fabricar uno de estos auriculares nosotros mismos, y sirve en todos los casos». Y la tDCS afecta el cerebro, que viene a ser el órgano que menos se ajusta a solución única para todos los casos. Por lo tanto, no es que la tDCS esté condenada a no funcionar, es sólo que aún no entendemos las condiciones en las que lo hace. Definitivamente funciona para algunas personas, al igual que la estimulación cerebral profunda. (Están intentando probarlo para la depresión ahora mismo, y ha sido realmente bueno para el Parkinson). Pero con la depresión, es una de esas cosas que para algunas personas no sirve en absoluto; pero otras, se despiertan, miran (extrañadas) al médico y dicen: «¿Qué hiciste?». Es una sensación parecida a la que experimenté yo, pero mucho mayor, del estilo de: ¿Qué pasó con todas las voces enfadadas de mi cabeza? Esta estimulación cerebral profunda es tan dramática como que para algunas personas de repente estén mejor. Y las personas que responden permanecen mejor; el efecto no se desvanece, no desaparece. Pero, ¿cómo averiguar qué circuito concreto se ha activado y cómo activar ese circuito en otra persona cuando se está jugando con el órgano más complejo del universo? Entonces, si el tDCS funcionara perfectamente, sería dopaje cerebral. Eso, sin duda alguna. Y sería algo que debería estar prohibido porque o bien obligarías a todo el mundo a adoptarlo, lo que no es ético, o bien algunas personas tendrían ventaja sobre otras, lo que tampoco es ético.

Goudarzi: ¿Algo más que quieras añadir, especialmente en el contexto de la tecnología disruptiva?

Adee: Quería hablar -es un poco el objetivo- del miedo a un miedo. Uno de los proyectos interesantes en la investigación de la bioelectricidad es la creación de estos robots que no son realmente robots, pero tampoco están realmente vivos. Se los llama xenobots, son células tomadas de la piel de rana y extraídas del control bioeléctrico que ejercería sobre ellas una rana como animal individual. Cuando se toman estas células y se ponen en una plaquita de Petri, comienzan a pegarse y forman pequeñas manchas que se mueven por ahí. Hubo tres grandes artículos sobre esto. Uno de ellos detalla que aprendieron a reproducirse. No por reproducción sexual. Simplemente, corrían con sus pequeñas bocas de PAC-MAN engullendo más células de rana y convirtiéndolas en nuevas pequeñas manchas que también podían correr de forma autónoma. Leí algunos reportajes realmente alarmados en los que se hablaba de cómo esto podría ser el precursor de la amenaza de la sustancia viscosa gris que podría matarnos a todos y convertiría todo en xenobots de rana y entonces se acabaría el mundo, o al menos sucedería una catástrofe medioambiental. Pero forzar esta narrativa de desastre preexistente a nuevas investigaciones puede ser realmente perjudicial. Porque este xenobot demuestra que se pueden crear organismos robóticos a partir de materiales vivos, lo que es un avance increíblemente positivo. Son células de la piel. No comen, y no se reproducen sin control porque mueren, como todos los seres vivos. Así que no van a ser esas monstruosidades de silicio que se descontrolan. Cosas como ésta podrían ser la base de los tipos de organismos que necesitamos para limpiar parte de la catástrofe ambiental que hemos creado. Y creo que, cuando se trata de una nueva disciplina, las nuevas investigaciones hacen que la gente se asuste y vale la pena recordar que todo debe ser analizado en sus propios términos. La narrativa de la sustancia viscosa gris encajaba muy bien porque eran entidades pequeñas y autónomas, pero cuando se mira más de cerca, eso no lo está construyendo nadie. Pero era demasiado tentador encajar esta investigación en la línea de los xenobots que van a apoderarse del mundo, y que las consecuencias van a ser inevitables y malas. Creo que con muchas investigaciones sobre bioelectricidad, la gente debería mirarlas con claridad, no a través de esos marcos viejos.

Goudarzi: Y por bioelectricidad, ¿te referís también a la investigación de la estimulación transcraneal por corriente directa?

Sí. Porque algunas de las cosas sobre cómo se crean los xenobots tienen que ver con la manipulación de sus canales iónicos (de las membranas celulares). Así que la bioelectricidad sustenta parte de su creación. Creo que este campo se ha visto demasiado afectado por la gente que piensa que esto encaja en una narrativa preexistente y sesgada. Así es como lo van a ver, y es realmente difícil alcanzar una velocidad de escape (11 kilómetros por segundo, la velocidad de un cohete en ascenso para no quedar atrapado en órbita terrestre) que te libere de esas fábulas preexistentes y tratar de mirar las cosas de frente. Siempre hay que entender si algo va a suponer una amenaza o un problema, eso importa. Pero creo que a veces la gente se recuesta en viejas ideas e intenta meter con calzador cosas nuevas dentro del molde de lo viejo para que parezcan lo mismo. Es sólo una advertencia contra eso, porque puede haber un costo de oportunidad.

«Las represas hidroeléctrica del Comahue deben revertir al Estado Nacional»

Un equipo de técnicos convocados por la Secretaría de Energía elaboró un informe que recomienda que las concesiones hidroeléctricas de las represas del Comahue, que empiezan a vencer a partir de agosto de este año, se reviertan al Estado Nacional. Concretamente, el Equipo de Trabajo de Aprovechamientos Hidroeléctricos Concesionados (Etahc) propone que los activos pasen a la órbita de la empresa estatal Enarsa (Energía Argentina S.A.), que es la opción en la que está trabajando en este momento el gobierno nacional.
Se trata de los contratos por 30 años de los aprovechamientos hidroeléctricos El Chocón, Alicurá y Planicie Banderita que vencen el 11 de agosto, y de Piedra del Águila, cuyo contrato vence el 29 de diciembre. Las concesiones hidroeléctricas para el aprovechamiento del río Limay en Neuquén y Río Negro fueron originadas en las privatizaciones de 1993. En una resolución de la Secretaría de Energía, publicada el 12 de mayo, se dan las principales razones del informe que, en rigor, tiene una extensión de más de 200 páginas y todavía no se dio a conocer por completo. El informe contó con un equipo de técnicos entre los que participó Mario Levy. La conclusión central es que instruye a que Enarsa “lidere el proceso de finalización de la concesión en atención a sus competencias técnicas en la materia”, a partir del “vencimiento de las referidas concesiones”.

Razones

El informe estima que se harán estudios hídricos y geológicos para determinar las condiciones técnicas de cada represa. Además, según la resolución de la cartera energética, el documento recuerda que en octubre de 2017 la empresa Enarsa “absorbió a la firma Emprendimientos Energéticos Binacionales S.A. (EBISA), una sociedad responsable de desarrollar proyectos y estudios, prestar servicios de consultoría, preparar licitaciones y supervisar obras relacionadas con el sector eléctrico y le fue otorgada la concesión para la generación de energía de las centrales hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic”. Las represas hidroeléctricas del Comahue eran parte de la estatal Hidronor y en la década del 90 pasaron a manos privadas. El grupo italiano Enel, que anunció su salida del país para este año, controla El Chocón. Piedra del Águila es operada por Central Puerto. Alicurá está a cargo de la compañía norteamericana AES y Planicie Banderita está en manos de Orazul Energy, que pertenece al fondo I Squared Capital. La cartera que conduce Flavia Royón planea crear una empresa pública para gestionar las represas del complejo hidroeléctrico del Comahue, donde podría sumar a las provincias de Neuquén y Río Negro y al sector privado.

Generación

La generación hidroeléctrica en el país, que inicialmente fue impulsada por el Estado en la década de 1960, representa entre el 10% y 14% de la matriz energética. La potencia nominal instalada en cada central es de 1.050 MW en Alicurá; 1260 MW en El Chocón; 128 MW en Arroyito, 1.440 MW en Piedra del Águila, ; y 472 MW en Planicie Banderita. El informe aclara que “en tal contexto se entiende necesario comenzar de manera inmediata, conjuntamente con el concesionario y los demás actores que se estimen, un proceso de acompañamiento en las tareas que requiere la finalización del contrato, así como también debería determinarse oportunamente el modo en que se operarán las centrales una vez entregadas al concedente”.

Mantenimiento

El documento elaborado por la cartera energética focaliza en “las obligaciones de la concesionaria en materia de uso, seguridad y mantenimiento de los complejos hidroeléctricos y en materia de protección del medio ambiente”. El nuevo operador debe garantizar al momento de asumir la operación con las capacidades mínimas para: a) la gestión de operación y mantenimiento; b) los controles de auscultación del aprovechamiento; c) la aptitud de elementos y bienes de uso; d) el resguardo del aprovechamiento, sus bienes materiales e intangibles; y e) actividades que hacen a la gestión administrativa y la articulación con los diferentes organismos. El informe estima que se harán estudios hídricos y geológicos para determinar las condiciones técnicas de cada represa. El complejo hidroeléctrico Alicurá cuenta con 4 turbinas tipo Francis, El Chocón tiene 3 turbinas Kaplan, Arroyito suma 6 turbinas tipo Francis, Piedra del Águila opera con 4 turbinas Francias y Planicie Banderita genera con 2 turbinas tipo Francis. La cantidad de turbinas es diferente en cada central por la potencia hidroeléctrica que se puede aprovechar en cada punto, la capacidad tecnológica y operativa de construcción de las máquinas.

Comentario de AgendAR:

En AgendAR coincidimos en el informe. Sólo con administración estatal podés usar los ríos del Comahue en combinación con los parques eólicos, es decir, conservar agua cuando tenés viento, y llegar con reservas abundantes al verano, época en la que más se la necesita pero también en la que más se ha perdido por evaporación. A un concesionario privado, no le hables de no turbinar agua para blindar el Sistema Argentino de Interconexión: sería un lucro cesante. La coordinacion de las represas y los parques eolicos debe hacerse sí o sí: desde hace décadas, las lluvias están a la baja estable en toda la región, por efecto del cambio climático. Esto se ven en los bosques andinopatagónicos, que cada vez son más incendiables, y en la merma de nivel de los lagos hidroeléctricos. Pero simultáneamente, los vientos patagónicos parecen estar bajando de velocidad y persistencia como parte de un fenómeno mundial, el «stilling», también ligable al cambio climático. No sabemos si el estudio de la Secretaría de Energía tocan estos asuntos en las 200 páginas de su estudio ETAHC. Si no es así, están obviando al elefante en la habitación. Hora de que el estado FEDERAL recupere el control.

Celeste Saulo la directora del SMN sera la nueva Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial

  • La científica argentina, directora del Servicio Meteorológico Nacional, resultó electa para ocupar la posición más alta en el organismo de Naciones Unidas dedicado a la meteorología, el clima y el agua.
La directora del SMN, Celeste Saulo, resultó electa como Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la posición de mayor relevancia a nivel global en materia de meteorología, clima y agua. La meteorología estudia el estado de la atmósfera en el corto plazo: ¿lloverá la semana que viene? La climatología, en el largo y muy largo plazo: ¿está lloviendo menos en la Pampa Húmeda? La mención del agua es porque nada de lo que suceda en la atmósfera es independiente de lo que suceda en los océanos, y porque la cantidad de agua que absorbe es función directa de su temperatura. La elección se llevó a cabo esta mañana, en Ginebra, Suiza, en el marco del XIX Congreso de la OMM, en el que los 193 estados y territorios miembros eligieron a las nuevas autoridades, incluidos los cargos de presidente, tres vicepresidentes, miembros del Consejo Ejecutivo y a quien ocupe la Secretaría General. Saulo obtuvo la mayoría de ⅔ requerida para ganar la elección, con 108 votos, frente a los candidatos de China, Suiza y Curaçao. La científica argentina se convierte así en la primera mujer en la historia en ocupar la Secretaría General y también la primera persona latinoamericana, lo que ubica al país y a la región en un nuevo rol estratégico. “Mi ambición es conducir a la OMM hacia un escenario en el que la voz de todos los Miembros sea escuchada por igual, priorizando a aquellos más vulnerables y en el que las acciones que emprenda se encuentren alineadas con las necesidades y particularidades de cada uno de ellos. En momentos en que la inequidad y el cambio climático son las mayores amenazas globales, la OMM debe contribuir a que los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos se fortalezcan para proteger a las poblaciones y sus economías, proveyendo servicios y alertas oportunos y eficaces.”, sostuvo Saulo. Sus antecedentes Celeste Saulo es doctora en Ciencias de la Atmósfera y colabora en diversos programas científicos de la Organización Meteorológica Mundial desde hace más de 15 años. En 2014 asumió como directora del Servicio Meteorológico Nacional, año en el que se convirtió en representante permanente de Argentina ante la OMM. En abril de 2018, fue electa vicepresidenta segunda de la OMM y, en junio de 2019, se convirtió en vicepresidenta primera. Desde ese rol, presidió el Panel de Investigación de la OMM. La Organización Meteorológica Mundial es el Organismo de Naciones Unidas dedicado al tiempo, el clima y el agua. Está conformada por 193 Estados y territorios Miembros y actúa en el desarrollo de conocimientos técnicos y en la cooperación internacional en los ámbitos del tiempo, el clima, y el agua, así como en otras cuestiones medioambientales, contribuyendo de ese modo a la seguridad y al bienestar de todos los pueblos del mundo y a la prosperidad económica de las naciones.

Comentario de AgendAR:

Agregamos que Celeste Saulo es una de las autoras intelectuales del SINARAME (el Sistema Nacional de Radares de Alertas Meteorológicas) que desplegó INVAP. Lo hizo luego de la tormenta del 4 de abril de 2012, la peor de la historia en el AMBA, que incluyó 4 tornados, destruyó miles de construcciones, mató a casi 100 personas, dejó 893 heridos y dejó sin electricidad ni agua a miles de personas durante meses en el Conurbano Oeste. Hoy la Argentina tiene la única red nacional de radares meteorológicos de la región, capaz de dar alertas de muchas horas en casi toda la extensión del país. Viene siendo construida toda en base al mismo modelo de radar en banda S, lo que simplifica la integración provincial, nacional y regional de los datos. Que los aparatos sean argentinos, además, simplifica su mantenimiento y garantiza su disponibilidad. Saulo se va a las Naciones Unidas con mucha obra hecha en su país.

Lanzan un proyecto para incentivar el reciclado de plásticos

El presidente de la Fundación Banco de Plásticos, Carlos Briones, presentó el martes 30 de mayo, en el Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico Empresarial de la Argentina (IUDPT), en la ciudad de Buenos Aires, los “Bonos de Plástico” recientemente lanzados por dicha entidad. Se trata de una herramienta ambiental capaz de certificar que los generadores de plásticos de un solo uso son responsables por la recolección y el reciclado del equivalente a la cantidad de toneladas de desecho posconsumo de sus productos. De esta manera, los “Bonos de Plástico” ofrecen la posibilidad de desarrollar un sistema de compensaciones de la huella de plástico entre generadores y recicladores. “La idea es incentivar a la industria recuperadora y recicladora, mediante la certificación ‘plástico neutro’ por parte de las empresas generadoras, como se hace con los bonos que permiten generar plantaciones de árboles para compensar la huella de carbono. Es posible certificar un evento, un producto, una marca o una empresa”, explicó el titular de la organización sin fines de lucro.
El consumo anual de plásticos en la Argentina llega a 1,8 millón de toneladas, de las cuales el 45% corresponde a envases
El experto indicó que la oportunidad ofrecida por nuestro país al respecto es muy importante. “El consumo anual de plásticos en la Argentina llega a 1,8 millón de toneladas, de las cuales el 45% corresponde a envases. Mientras tanto, el reciclado sólo alcanza las 225 mil toneladas por año”, precisó el especialista, quien lideró recientemente la limpieza y recuperación de 15 toneladas de plástico generado por la industria pesquera en las islas Tova y Tovita, de la provincia de Chubut. La entidad verificadora que certifica la transparencia y trazabilidad del sistema es la Asociación para el Estudio de Residuos Sólidos (ARS), según indicó Briones. Dicha institución es miembro nacional de la International Solid Waste Association (ISWA), la más importante organización mundial independiente y no gubernamental del sector de tratamiento de residuos sólidos. La disertación se realizó en el marco del ciclo de conferencias abiertas a la comunidad que viene desarrollando el Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico Empresarial de la Argentina (IUDPT). En esta ocasión, participaron el presidente de la Fundación DPT y fundador de la institución, Guillermo Gómez Galizia; el rector del IUDPT, Mariano Álvarez, y la vicerrectora, Mariana Iurman, junto con estudiantes y miembros de la comunidad.

Por las nevadas, 1.500 camiones varados en la frontera con Chile, en el paso de Uspallata

Ante las intensas nevadas que se están dando en la cordillera, muchos transportistas quedan varados en las playas de Uspallata a la espera de lograr el cruce a Chile (hasta el jueves eran unos 1.500 camiones), siendo los choferes los más perjudicados. El concejal Samuel Barcudi, que desde hace tiempo sigue la problemática poniendo siempre en agenda el Paso Las Leñas de San Rafael como una alternativa y solución ya que por su altura no tendría estos problemas de intensas nevadas que producen el corte del tránsito. Hace algunos días, tras las críticas recibidas por los camioneros varados en el paso a Chile Cristo Redentor, el jefe del Centro de Fronteras y Coordinador del Paso Internacional, Justo José Báscolo, presentó la renuncia al cargo, acusando al Gobierno nacional de no brindar soluciones y falta de apoyo. El concejal sanrafaelino Samuel Barcudi expresó que las mejoras es algo que se vive reclamando. “No perdemos la oportunidad siempre de poner en agenda el tema de paso Las Leñas, a partir de las dificultades que día a día va demostrando paso Libertadores como un paso colapsado, sumando también que nosotros tenemos la vista de cómo otros pasos van avanzando por gestión propia, por el interés que se marca por parte del Gobierno central de la provincia respecto a la gestión ante el Gobierno nacional, que es el responsable de la ejecución de los pasos”, dijo y añadió: “Vemos San Juan, Neuquén, como esos pasos se mantienen, como Aguas Negras ha ido aumentando su impacto de influencia y la verdad es que no podemos seguir echándole la culpa permanentemente al Gobierno nacional de la falta de gestión que tenemos como autoridades provinciales, y en esto hago hincapié en que también hay un fuerte lobby quizás del empresariado mendocino del norte provincial, precisamente por este temor a perder un negocio, una oportunidad de expansión por parte de Libertadores, que entendemos que es un paso que ha dado todo lo que tenía que dar y que está muy dificultoso de seguir ampliándose”. Aseguró que Las Leñas no llegaría para hacerle daño al Gran Mendoza, sino a “ampliar la economía, ya que podría aumentarse en un 30% el transporte, la carga a través del cargador bioceánico con salida directa”.

TANDANOR: Alejandra Portatadino habla sobre su historia, presente y posibilidades

Reproducimos la entrevista de la Agencia Paco Urondo a Alejandra Portatadino, ingeniera mecánica, especialista en hidrocarburos y recursos energéticos, que se desempeña en esas funciones en Tandanor. Agencia Paco Urondo: ¿Con qué fin fue creada Tandanor y cuál es su historia? Alejandra Portatadino: Tandanor se encarga de todo lo que es reparación de embarcaciones, con la capacidad de elevación de SYNCROLIFT de 15 mil toneladas; y el astillero Almirante Storni se ocupa de lo que es fabricación de buques y diseño de nuevos proyectos. El astillero Storni nace con el decreto 768/1974 del General Juan Domingo Perón, cuando ve la necesidad de que Argentina tenga navíos tácticos, submarinos, para la defensa de nuestros mares. Con ese decreto se prepara un plan de modernización de la Armada, se compran los destructores Meko 360, las corbetas Meko 140 y se adquieren 2 submarinos a Alemania, tipo 209. Luego, se ve la necesidad de tener submarinos más grandes, oceánicos. Por eso se planifica el Astillero Domecq García, que tiene una capacidad de construcción de 4 submarinos, y se crea el proyecto TR 1700 para tener 6. Los 2 primeros vinieron fabricados de Alemania: el San Juan y el Santa Cruz; el resto se iba a fabricar acá, en Argentina. APU: ¿En qué situación se encuentra Tandanor, ahora? A.P.: Argentina vive el cimbronazo de todo lo que fue el neoliberalismo. En los 90 sufrimos el cierre de nuestros astilleros: SANYM, Príncipe Menghi, ASTARSA, Alianza,  se desfinanció Río Santiago, se cerró Domecq García. A los astilleros Tandanor y Domecq García los quisieron convertir en shoppings, durante el gobierno de Carlos Menem. Recuperar eso fue un esfuerzo muy grande que comenzó con el gobierno de Néstor Kirchner, se reactivó la industria naval, pero después vino Macri y volvió a desactivar todo, nuevamente.
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Tandanor
Tandanor
APU: Y eso tiene un costo. A.P.: Esos altibajos, en la industria naval, tienen un costo muy grande. No es solamente lo que se deja de fabricar, sino lo que en la ingeniería se conoce como cadena de ingeniería inversa. A los proyectos, en el transcurso del tiempo, los vas mejorando, estudiándolos, agregándole nuevas tecnologías. Si eso no está, los ingenieros nos vamos desactualizando y para el país es un costo muy grande. Ahora se volvió a activar. En el área de producción de Tandanor, por lo menos hasta julio, tenemos todas las dársenas contratadas completas. Aquí realizamos todo bajo todas las normas internacionales certificadoras. Los trabajos son de muy buena calidad y somos reconocidos. En cuanto a la parte de fabricación del Storni, estamos con el proyecto del buque polar, fabricando 12 remolcadores para la armada, botamos la semana pasada el buque oceanográfico Petrel. Estamos recuperando las capacidades de fabricación, en un trabajo conjunto con las universidades. APU: ¿Por qué sería necesario mantener toda esta estructura de la industria naval estatal? A.P.: Primero, porque somos un país marítimo fluvial. Si ustedes ven la costa este del continente, está rodeada por ríos: el Paraná, Uruguay; y lo que es la costa marítima del océano atlántico, más un territorio insular y antártico como es la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Tenemos una riqueza muy grande que hay que cuidar y muchos recursos marítimos. Si no hay elementos, embarcaciones que puedan cuidar nuestra soberanía, el futuro de Argentina va a ser muy triste. No nos olvidemos de los nódulos polimetálicos, también, que tienen cobalto, oro y otros ricos minerales que son formaciones volcánicas que salen de volcanes submarinos y quedan como esferas en el lecho que, hoy en día, son cosechadas por lo que es la minería submarina.
APU: Una minería que, cada vez, va cobrando mayor relevancia. A.P.: Tenemos toda la isla Sandwich, el sector de la cadena volcánica que está llena de nódulos polimetálicos, sin explotar. Esos recursos son nuestros. Si no los cuidamos, las ambiciones y las necesidades del mundo en cuanto a minerales son, cada vez, más importantes. Hemos visto lo que ha pasado en África, en Asia, el saqueo de sus recursos. Lo que está pasando en Argentina con el oro, con las empresas de Commonwealth británico que son las que se encargan de la extracción. Argentina produce 60 toneladas anuales de oro y acá no nos dejan ni una pepita, las reservas las tenemos en dólares y no en oro, que es extraído y llevado sistemáticamente al extranjero. Si nosotros no tomamos conciencia de lo que está pasando y no tenemos elementos para cuidarlos… bueno, qué nos va a quedar. APU: ¿Quedamos muy atrasados en ingeniería naval con respecto a los países más desarrollados? A.P.: No estamos tan atrasados. Por suerte, no han podido cerrar las universidades públicas. En Argentina tenemos alrededor de 450 Facultades de las diferentes ingenierías, con 700 carreras de grados, posgrados y doctorados. La mayoría son públicas, y los docentes nunca hemos parado de enseñar, de actualizarnos. Se ha podido traspasar generacionalmente mucha mano de obra de los soldadores, de los careneros, de los técnicos navales. Tenemos muchas posibilidades, pero se necesitan decisiones políticas. Una cámara de legisladores que entienda que hay recursos, industrias, que son estratégicos para Argentina y no importa el color del gobierno, no se deben destruir. La industria naval genera mucho empleo de calidad, directo e indirecto. Mano de obra calificada de técnicos, de ingenieros, mueve muchas personas. Tandanor solamente mueve 500 personas. Tandanor no recibe subsidio, es una empresa que se mantiene con lo que produce. APU: Para vos, estamos flojos en el plano legislativo… A.P.: En lo discursivo decimos una cosa, pero en cuanto a las acciones dejamos mucho que desear. Por ejemplo, el Reino Unido proyectó hacer un puerto en Rothera en la Península Antártida. Según el tratado Antártico, los países miembros pueden hacer obras civiles bajo consenso de todos los países miembros. Si hay un país que objete un determinado proyecto, por cuestiones ambientales, por considerar que la información o estudios de impacto son insuficientes, ese proyecto no se puede ejecutar. En este caso, el proyecto del puerto de Rothera no tuvo ninguna objeción de parte del Instituto Antártico, a cargo de Patricia Ortúzar. El Instituo Argentino no objetó absolutamente nada y ellos pudieron hacer otro puerto en la Antártida donde reclaman como propio nuestro espacio correspondiente. Por un lado, hablamos de la dominación británica sobre nuestros mares, sobre nuestras islas, de la usurpación. Y por otro lado, les permitimos entrar. Entonces, eso genera una ambigüedad que no es comprensible. Yo soy de Ushuaia, vivo en Ushuaia y son cosas que no entendemos los fueguinos, de esas decisiones que toma Nación que son muy ambiguas. Ahora, por suerte, dejaron sin vigencia el comunicado Fondadori-Duncan, pero todavía falta los tratados de Madrid 1 y 2. Estos tratados hablan de la entrega de nuestros recursos al Reino Unido.
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ARA Petrel
ARA Petrel
Vemos que hay flota pesquera china, española, depredando nuestros mares ¿Y nosotros, qué buques fabricamos? ¿Qué marina mercante tenemos? Hasta ahora, con Astillero SPI y otros astilleros de Mar del Plata estamos sacando buques de pesca. Son medianos y chicos, pero qué control hay, cómo promovemos la industria naval y nuestra flota. En el pacto Runciman-Roca, el Reino Unido había acordado que el 80% del transporte de los productos argentinos al Reino Unido tenían que realizarse con buques de bandera inglesa. Estamos volviendo a eso. Cuando vino Perón, lo que hizo fue nacionalizar la flota, crear ELMA, una empresa que generaba ganancia, muy buena flota. Cuando lo derriban, vendieron los barcos más modernos, dejaron los más antiguos, y ahí destruyeron ELMA con el argumento de que daba pérdida. ¡Seguramente que daba pérdida en ese momento si habían vendido todos los buques que eran competitivos y modernos al extranjero! Nos tenemos que preocupar más por esto que de las potencias extranjeras. Por aquellos argentinos que por su codicia, entregan los intereses superiores de la Patria para el enriquecer sus bolsillos. Recordemos que Argentina exportaba buques mercantes a todo el mundo. Y acá se fabricaron 6 corbetas misilísticas, las Meko 140, que todavía están funcionando. APU: ¿Hay posibilidades de crecimiento dentro de la industria naval? A.P.: Desde la Ingeniería, sí. Desde las capacidades constructivas de nuestros astilleros, sí. Desde las decisiones políticas, no sé, porque cada vez que gana la derecha como fue con Mauricio Macri retrocedemos 10 años que perdemos en avances y desarrollos  tecnológicos soberanos La verdad es que soy ingeniera y lo que ví es muy triste. Necesitamos gobiernos que apoyen la construcción naval y no la compra de buques, el peronismo se caraterizó por la promoción de la flota de bandera  nacional y los astilleros . El ejemplo es que se compraron 4 OPV francesas que salieron mucho más caras que fabricarlas acá y el Astillero Río Santiago tenía la ingeniería para un diseño mucho más marinero, con mejores prestaciones, a su vez, modular. Podrían construirse OPV, buques de investigación científicos con la misma plataforma. Corbetas misilísticas o cañoneras, trabajan todos con módulos. Y es diseño 100% argentino que tiene Río Santiago, las capacidades están. Igual que los submarinos, la capacidad para construirlos la tenemos. Habría que modernizar algunas herramientas, equipos el astillero puede fabricar 4 submarinos al mismo tiempo. Teniendo las tecnologías, qué necesidad tenemos de comprar submarinos en otros países. APU: Que terminemos comprando afuera suena como inexplicable. A.P.: Pasa algo que es entendible: la Armada pide comprar afuera porque, con todas esas políticas oscilantes de los gobiernos, no saben si vamos a encarar una construcción y después va a quedar abandonada, como pasó con el submarino Santiago del Estero, que están ahí los pedazos, desde 1982. La armada, a veces, ante esa incertidumbre, prefiere elegir comprar afuera porque sabe que se establecen compromisos. Lo compran, lo arman y lo entregan. En cambio, acá, estamos muy sujetos a los vaivenes políticos que, más que los intereses superiores de la Patria y de la Nación, los mueve los intereses superiores de su bolsillo.

YPF Luz, el «brazo ecológico» de la petrolera estatal, crece en el espacio de las energías renovables

  • YPF Luz registró un aumento en la venta de energía renovable de más dell 16% interanual. Y un 262 % en inversiones!

El sector dedicado a la energía eléctrica de la petrolera de bandera, YPF Luz, registró un nuevo incremento en la venta de energía renovable que superó el 16% durante el primer trimestre del año. La puesta en marcha de su primer parque solar anticipa que la tendencia se mantendrá en la misma línea los próximos meses. También aumentaron las inversiones arriba del 260% interanual. Los datos se desprenden de la última presentación de resultados operativos y financieros que realizó la firma, correspondiente al primer trimestre del año. Según detallaron, la venta de energía verde en el período de análisis fue de 454 GWh, un 16,7% más alto que lo reportado en el mismo trimestre de 2022, que fue de 389 GWh. En lo que hace a las inversiones, la empresa desembolsó en el trimestre un total de 73,6 millones de dólares, lo que equivale a un salto de 262,2% respecto a los 33,4 millones de dólares del mismo período del año pasado.
262% es lo que aumentó las inversiones la empresa, en términos interanuales.
A finales de abril, la empresa puso en funcionamiento su primer parque solar, Zonda, ubicado en la provincia de San Juan. Durante la segunda semana de mayo el parque contaba con unos 68,11 MW habilitados de los 100 MW que tendrá. Desde la firma comunicaron que esperan que se complete el 100% de la habilitación durante este segundo trimestre del año, con lo cual, su impacto en la generación y venta de energía se verá reflejado en el próximo reporte trimestral de YPF Luz.  El buen desempeño del segmento renovable de la firma se apuntaló por un salto en el factor de carga de sus parques del 3,1%, que elevó el promedio a casi 53%. Pese al salto en el segmento verde, la venta total de energía de la empresa se contrajo un 2,9% y cerró el trimestre en 2.664 GWh. La comercialización de energía térmica cayó un 6,1% en el período y eso condicionó el rendimiento general. Según comentaron, la disponibilidad de energía térmica se contrajo un 7,4% en el trimestre y cerró en un 84,1%. La central Loma Campana II estuvo fuera de servicio durante todo el trimestre por mantenimiento forzado. YPF Luz: otros puntos altos del trimestre  Acorde a lo que reportó la empresa, cerraron el período de estudio con un total de ingresos de 109,7 millones de dólares, lo que significa una caída del 3,5% interanual. Además, el Ebitda (ingresos antes de impuestos y depreciaciones) fue de casi 91 millones de dólares, lo que consolida un salto del 2,1% respecto al mismo trimestre de 2022. El resultado del período fue de unos 49,9 millones de dólares, lo que significa que la empresa tuvo un aumento del 49,6%, sobre el mismo período de 2022. Con respecto a los costos operativos, la empresa registró un incremento del 20% interanual. Precisaron que se debió por los incrementos de sueldos, cargas sociales y costos de mantenimiento, reparación y mantenimiento. El próximo parque eólico de YPF Luz  Durante los primeros meses del año, la empresa confirmó que construirá un nuevo parque eólico que estará ubicado en la provincia de Córdoba. Tendrá una potencia instalada total de 155 MW y se espera que comience a operar durante el último trimestre de 2024. Tendrá un CapEx asociado de unos 262 millones de dólares. Al primer trimestre de este año, la obra registró un avance del 2%, ya que comenzaron a realizarse las primeras tareas en el terreno. Desde la empresa detallaron que se inició la movilización de personal y equipos, preparación de terreno para obradoras y apertura de pistas. También comenzaron con los estudios geotécnicos y geofísicos asociados a las fundaciones, caminos y plataformas en sitio. Como así también las actividades gabinete asociadas a la ingeniería y suministro de equipos críticos. (Rio Negro / Redacción.com.ar)

Jujuy, Salta y Catamarca trabajan en una ley sobre industrialización del litio

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El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, adelantó que las tres provincias presentarán el proyecto este mes de junio, en un contexto de avance de iniciativas que plantean la nacionalización del mineral.

Jalil habló de una ley para la cadena de valor en la industrialización del litio”. El mandatario provincial consideró fundamental iniciar un proceso de industrialización del litio para aprovechar al máximo la cadena de valor de este recurso estratégico, en declaraciones al medio tinogasteño Radio Acuario. “Estamos trabajando en la cadena de industrialización del litio. Por ello, ahora en junio, vamos a tener la Mesa del Litio en Catamarca para seguir definiendo políticas de trabajo conjuntas y una ley específica sobre lo que pretendemos de la industrialización del litio para aprovechar al máximo su cadena de valor”, dijo el mandatario provincial.

Ley de Electromovilidad

De la misma manera, Jalil mencionó también la importancia que tendrá una futura aprobación de la Ley de Electromovilidad en el Congreso. “La minería es uno de los sectores estratégicos para el desarrollo y crecimiento de Catamarca. Junto a los gobernadores de Salta y Jujuy, se avanza en acuerdos en común para el beneficio de los habitantes de la región que posee una de las mayores reservas de litio del mundo”, dijo Jalil. Y agregó: “Catamarca es la provincia que más regalías mineras cobra y tiene el mejor acuerdo. Recibimos el 3,5% que es el mayor valor de facturación que cobra una provincia, los aportes del fideicomiso, además del 70% de mano de obra catamarqueña que se contrata y la contratación de proveedores locales”. En cuanto a la nacionalización del litio, Jalil subrayó que “los recursos pertenecen a las provincias”, afirmó al remarcar que “debe haber un acuerdo político cuando se habla de minería”, para lo cual señaló que la próxima semana ingresará el proyecto de ley en la Legislatura provincial para que la oposición forme parte del directorio de la empresa estatal Camyen.

Fideicomiso minero

Jalil, también valoró que a partir de los fondos del fideicomiso minero (cerca de $10.000 millones de pesos) se construyen obras en los departamentos de Belén, Antofagasta y Tinogasta, y pronto iniciarán la construcción de 200 viviendas para esos departamentos. “Las obras están pensadas para el desarrollo de nuestras comunidades”, afirmó. A su vez, el mandatario indicó “somos un proyecto político que lidera Lucía (Corpacci) y donde trabajamos con todos los intendentes. Como Gobernador procuro que todos nuestros habitantes tengan los servicios necesarios y posibilidades de desarrollo en cualquier punto del territorio catamarqueño”, afirmó el mandatario provincial. Finalmente, destacó que “Catamarca generó más de 10.000 puestos de trabajo privado que se expresan en más catamarqueños que se quedan a vivir en sus lugares de origen. Están contenidos en nuevas empresas textiles, en las obras públicas, en el turismo, en la minería”.

Según registra la O.I.T., la jornada laboral en Argentina está entre las más altas del mundo

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Las estadísticas reunidas por la Organización Internacional del Trabajo indicarían que la jornada legal de trabajo en nuestro país está entre las más altas, al contrario de la percepción de parte de nuestra sociedad y que repiten los medios. Debe tenerse en cuenta, además, que casi la mitad del trabajo es informal, «en negro», donde los límites legales son generalmente sobrepasados. En Argentina, la jornada laboral es de ocho horas diarias con un total de 48 horas semanales (de lunes a sábados), régimen de trabajo que se impone entre uno de los más altos del mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El promedio es comparable a la de países como Paraguay, Bolivia, Venezuela, México, Perú y el sur de Asia.
Cómo se ve en el mapa, la mayoría de los países que integran la Unión Europea, Asia, algunas regiones del noroeste de África y Canadá trabajan, por lo menos, 40 horas semanales. En contraposición, las únicas naciones que superan el límite de las 48 horas semanales son Suiza, Kenia y Seychelles. Por su parte, Estados Unidos no cuenta con un límite legal de horas trabajadas, según la OIT.

Descubren un mecanismo que usa el virus del dengue para desactivar al sistema inmune

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En un año en el que el dengue volvió a ser noticia porque el país enfrenta un brote con récord de casos y muertes, un grupo de científicos bajo la dirección de la viróloga Andrea Gamarnik, investigadora del CONICET en la Fundación Instituto Leloir, realizó un descubrimiento pionero, que abre la puerta al diseño de vacunas más efectivas. Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), el estudio revela un nuevo camino que utiliza el virus del dengue para controlar la respuesta antiviral de las células humanas y poder infectarlas con éxito. Pero no sólo eso; también determinaron que esa vía de defensa viral es diferente según la variedad del virus que causa la infección (DEN1, DEN2, DEN3, o DEN4).

“Este hallazgo sobre cómo interactúan el virus del dengue y las células humanas explica también por qué los distintos tipos virales pueden causar manifestaciones clínicas diferentes”, señaló Gamarnik. Y agregó: “Aunque desde el punto de vista de la virología sabíamos que existían diferencias, no conocíamos en detalle las causas moleculares de ellas y esa es una de las razones por las que es difícil hacer vacunas que generen buena inmunidad para los cuatro virus al mismo tiempo”. Una característica importante del virus del dengue es que una exposición previa a cualquiera de los cuatro serotipos puede provocar una manifestación clínica más severa si la nueva infección es con una variante diferente a la anterior. Por eso es tan importante contar con vacunas tetravalentes igualmente efectivas contra los cuatro serotipos, algo que todavía no logró ninguna de las vacunas existentes. “Cuando un virus entra a una célula, comienza una especie de batalla campal silenciosa: el patógeno busca infectar para multiplicarse y ella se defiende gatillando su primera defensa, que son los sistemas antivirales innatos. Pero el virus también se protege y desata respuestas para contrarrestar los ataques celulares. Si el virus gana esta primera batalla de ida y vuelta, la  infección avanza, la persona puede enfermar y manifestar síntomas. En cambio, si el que triunfa es el sistema inmune de la célula, el virus desaparece y la pelea termina”, describió el proceso de infección Mora González López Ledesma, primera autora del trabajo. “Nosotras determinamos la manera en que el virus del dengue contrarresta el ataque antiviral de la célula, y lo más interesante es que ese mecanismo está activo en el DEN de tipo 2 pero no en el de tipo 4”, especificó González López Ledesma. ¿Porque eso es tan interesante? “Las vacunas aprobadas contra el dengue –y las que están en vías de aprobación– son conocidas como ‘tetravalentes atenuadas’, es decir, que su fórmula contiene a los cuatro virus (por eso tetravalente) y además no incluye solo una parte de él, como en el caso de las vacunas que se usaron para el COVID-19 en base a la proteína Spike, sino que emplean al virus entero pero debilitado. Con eso se apunta a proteger contra los cuatro serotipos al mismo tiempo”, respondió Gamarnik, cuyo laboratorio de Virología Molecular en la FIL trabaja desde hace 20 años en dengue. Como en estas vacunas el virus está debilitado, no puede causar enfermedad, pero sí despertar la respuesta inmune antiviral que protegerá al organismo frente al contacto con el patógeno real. Según la especialista, en el desarrollo de las vacunas se observa que los virus atenuados del tipo 4 generan alta inmunidad, mientras que los del DEN2 no lo hacen tan bien y eso, ahora saben, se relaciona con el descubrimiento que acaban de publicar: el de tipo 2 es más efectivo para desactivar la respuesta antiviral de la célula. “Si conocemos los cambios que podemos hacer a nivel molecular para que el virus de tipo 2 no pueda contrarrestar la acción del sistema inmune podremos, por medio de ingeniería genética, diseñar mejores vacunas”, especificó Gamarnik. Y añadió: “En nuestro trabajo encontramos que cambiando sólo un aminoácido de la proteína NS5 del DEN2 (sería equivalente a sacar un ladrillo en todo el edificio de la proteína viral) podemos simular lo que ocurre en el DEN4. Con esa información se podrían obtener mejores vacunas”. Según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina este año se registraron 100.675 casos de dengue, con circulación predominante de DEN2 (81,37%). “Este dato es relevante, puesto que en los tres brotes anteriores (2009, 2016 y 2020) el serotipo dominante era DEN1. Este cambio de serotipo podría representar un riesgo en cuanto al desarrollo de casos de dengue grave. De hecho, en nuestro país han circulado los cuatro serotipos en diferentes años y en distintas proporciones. Lo que remarca la importancia de contar con vacunas que sean igualmente efectivas contra los cuatro serotipos de dengue”, explicó González López Ledesma. Sorpresa en el laboratorio La Real Academia Española define a la palabra “serendipia” como “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. Eso fue exactamente lo que ocurrió con este nuevo mecanismo revelado del virus del dengue. “La verdad es que no estábamos buscando lo que hallamos. Si nos lo hubiéramos propuesto, no lo hubiéramos logrado porque era como encontrar una aguja en un pajar”, confesó Gamarnik y contó que en verdad estaban llevando adelante un proyecto de investigación básica para generar conocimiento sobre cómo interaccionan las proteínas del virus con las de la célula humana. “Usamos tecnología de proteómica y pudimos medir miles y miles de interacciones. De pronto nos llamó la atención que una proteína del virus, llamada NS5, se pegaba a otra presente en la célula y la desactivaba eliminándola. Entonces surgió la pregunta de para qué le sirve al virus eliminar a esa proteína celular. Fue así que entramos en un camino inesperado de investigaciones que nos llevó unos tres años”, aseguró Gamarnik. El trabajo comenzó antes de la irrupción de la pandemia, pero en marzo de 2020 el equipo decidió interrumpirlo para dedicase a desarrollar herramientas que pudieran contribuir al control del nuevo coronavirus, como los kits COVIDAR. A mediados de 2022 se retomaron las investigaciones sobre el dengue y realizaron el descubrimiento que hoy sale publicado en PNAS, revista de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, de gran alcance internacional. “Después de más de 20 años de trabajo con el virus del dengue, podría decir que, por su recorrido, este es uno de los avances más elegantes y bellos que hicimos: empezamos con una pregunta muy general y descubrimos algo de gran utilidad”, sintetizó Gamarnik, antes de concluir: “Fue como haber filmado una película de suspenso sin saber el final hasta último momento. Esto es lo que tiene de apasionante la ciencia básica, uno genera preguntas basadas en la curiosidad y cuando se responden con rigurosidad nos llevan a lugares impensados”.

El desafío de las vacunas

Hasta ahora hay dos vacunas aprobadas para dengue en el país: desde 2017, la del laboratorio Sanofi Pasteur, que está indicada sólo para personas de 6 a 45 años con infección de dengue previa confirmada y que en la actualidad no se comercializa; y la recientemente autorizada de la empresa Takeda, que actúa contra los cuatro serotipos del dengue, utiliza al DEN2 como base y estará disponible recién en primavera. Para entender bien cómo es el diseño de esta nueva vacuna es importante saber que un virus tiene dos componentes principales, una cubierta y un material genético con la información necesaria para producir nuevos virus (igual que el SARS-Cov-2, el material genético del virus del dengue es una sola molécula de ARN). “La vacuna de Takeda contiene la cubierta de los cuatro tipos del virus, pero por dentro todos poseen el material genético del DEN2. En otras palabras, la composición de la vacuna es el DEN2 completo y una simulación de los otros tres tipos de dengue. En la vacuna, estos cuatro virus están atenuados, lo que quiere decir que no tienen la capacidad de causar enfermedad”, explicó Andrea Gamarnik, quien agregó: “Si bien la vacuna de Takeda protege contra todos los serotipos porque al tener las cuatro cubiertas el sistema inmune del organismo genera anticuerpos contra cada uno de ellos, se vio que funciona muy bien contra el DEN2 y el DEN1, pero no hay mucha información sobre qué pasa con los otros dos tipos”. En este sentido, Mora González López Ledesma enfatizó: “Hay que tener cuidado porque la respuesta inmune que se genera con la vacuna queda en la memoria celular y si no tenemos evidencia suficiente acerca de cómo actúa en los casos de DEN3 y DEN4, no sabemos qué puede pasar ante un eventual exposición a esos virus en el futuro. Hasta ahora los estudios de seguridad arrojaron datos alentadores, pero todavía hay pendiente información que se está recopilando. Tenemos que pensar que estas vacunas son muy difíciles de desarrollar; en este caso, ya lleva más de 15 años”.(Agencia CyTA-Leloir)  

Rusia anuncio un ataque con drones sobre Moscú. La nueva cara de la guerra en el siglo XXI

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El Ministerio de Defensa de Rusia informó que fueron ocho los drones lanzados contra Moscú, y aseguró que todos ellos fueron destruidos. «Tres de ellos fueron suprimidos por la guerra electrónica, perdieron el control y se desviaron de sus objetivos previstos», dijo el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado. «Otros cinco fueron derribados por el sistema de misiles tierra-aire Pantsir-S en la región de Moscú». Por su parte, la Comisión de Investigación de Rusia también indicó que las defensas aéreas rusas derribaron los drones lanzados contra Moscú.

Daños en edificios y dos personas heridas

Debido al derribo de los drones, agregó la Comisión de Investigación, varios edificios resultaron dañados. Sobyanin, el alcalde de Moscú, dijo en una actualización que dos personas resultaron heridas tras el ataque con drones, pero comentó que nadie fue hospitalizado. Anteriormente, Sobyanin señaló que no había heridos graves y que el ataque causó daños menores en varios edificios. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, comentó que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se había reunido con funcionarios en el Kremlin tras el supuesto ataque.

Varias personas, entre ellas agentes de la ley rusos, se reúnen fuera de un bloque de apartamentos de varios pisos tras un ataque con drones en Moscú, Rusia, 30 de mayo de 2023. (Foto: REUTERS/Maxim Shemetov)

En tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia indicó martes que se reserva el derecho a tomar «las medidas más severas» en respuesta a los ataques con drones contra Moscú. «Rusia se reserva el derecho a tomar las medidas más severas en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kyiv», dijo el Ministerio en un comunicado. «Las garantías de los funcionarios de la OTAN de que el régimen de Kyiv no atacará en profundidad en territorio ruso resultan ser completamente hipócritas», añadió el Ministerio de Asuntos Exteriores.

La respuesta de Putin

En sus primeros comentarios sobre los ataques con drones contra la región de Moscú, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó que «Kyiv eligió el camino de la intimidación de los ciudadanos rusos y los ataques contra edificios residenciales. Es una clara señal de actividad terrorista». Y añadió: «Nos preocupan los intentos de provocar una respuesta de Rusia. Parece que eso es lo que quieren [Ucrania]….Kyiv nos provoca para reflejar acciones. Veremos qué hacer al respecto». El presidente de Rusia afirmó que las defensas antiaéreas de la ciudad funcionaron con normalidad.
«El sistema de defensa aérea de Moscú funcionó satisfactoriamente. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para mejorarlo», dijo Putin en breves declaraciones recogidas por TASS. Putin sugirió que los ataques con drones habían sido en respuesta a los recientes ataques rusos contra infraestructuras ucranianas. «Las Fuerzas Armadas rusas atacan exclusivamente con armas de largo alcance y alta precisión y sólo contra instalaciones de infraestructura militar. Por supuesto, una parte de estos ataques está dirigida contra los cuarteles generales militares, así como contra la sede de la inteligencia militar ucraniana, que fue atacada hace dos o tres días». Putin también sugirió que los ucranianos planeaban sabotear la central nuclear de Zaporiyia, que está bajo control ruso. «Hay amenazas de afectar al funcionamiento de la ZNPP, así como de utilizar ‘dispositivos sucios’ relacionados con el funcionamiento de la industria nuclear. Hemos hablado de esto en numerosas ocasiones». Putin también dijo: «El territorio llamado Ucrania fue dirigido desde el principio por personas controladas por Occidente. Están en el camino de la lucha contra Rusia y crearon un Estado antirruso en este territorio». «Nos mintieron cuando nos dijeron que la OTAN no se expandiría hacia el Este». El ataque con varios drones en Moscú ocurrió en la mañana de este martes. Antes, en la madrugada, Rusia lanzó contra Kyiv, capital de Ucrania, 31 drones Shahed de fabricación iraní. La Fuerza Aérea de Ucrania informó que 29 de esos 31 drones Shahed fueron destruidos. Una persona murió en este bombardeo, que es el decimoséptimo ataque aéreo lanzado por las fuerzas rusas contra Kyiv sólo durante este mes, según informaron anteriormente las autoridades. La persona fallecida es una mujer de 33 años y otras 13 personas resultaron heridas, de acuerdo con la Policía Nacional de Ucrania. Entre los heridos, nueve se encontraban en la ciudad, mientras que cuatro resultaron heridos en la región de la capital, según la policía. En medio de la tensión por los ataques con drones en Moscú y Kyiv, también se han registrado ataques en la región rusa de Belgorod. El gobernador de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, afirmó que hubo más de 200 impactos de mortero y artillería ucranianos en las últimas 24 horas, la cifra más alta registrada en un solo día. Gladkov dijo que solo en un distrito (Shebekinsky} se registraron 155 impactos. «Seis proyectiles de mortero fueron disparados contra el puesto de control. 48 proyectiles —39 de artillería y 9 de mortero— fueron disparados contra la ciudad de Shebekino». Dijo que una línea de transmisión eléctrica resultó dañada y un gasoducto se rompió. Gladkov dijo que el pueblo de Grafovka fue bombardeado con artillería, matando a un hombre e hiriendo gravemente a su esposa. Gladkov dijo que se habían registrado veinte impactos en la aldea de Zhuravlevka, pero que no había habido víctimas ni daños. ⠀ Cerca de la frontera con Ucrania, en el municipio de Graivoron «se registraron 39 impactos», dijo Gladkov en Telegram. «Doce granadas de mortero fueron disparadas contra el pueblo de Kozinka y siete contra el puesto de control. No hubo víctimas». Dijo que 16 casas fueron destruidas en la zona. Otros pueblos también fueron alcanzados, dijo Gladkov, y un dron ucraniano había sido derribado cerca del pueblo de Chapayevsky. Otros drones habían sido derribados o no habían causado daños, dijo Gladkov.

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El 6 de abril volvimos a publicar una recopilación en un especial de AgendAR las notas que habíamos publicado sobre el desarrollo de los drones en nuestro país, su uso en la producción y su uso para la defensa nacional. No han perdido actualidad, no se avanzó en la compra de aviones de combate y no habrá novedades en el futuro cercano. Pero los drones, un campo donde ya hay empresas argentinas con desarrollos originales, son un elemento de disuasión que Argentina está en condiciones de tener.

Iniciativas cuidadanas en energias renovables. Un aporte a la decentralización

  • Empresas locales promueven el uso de renovables, la generación distribuida y la democratización de la energía, mientras reducen las tarifas.

Desde la autogeneración de energía mediante paneles solares en la localidad de Armstrong, provincia de Santa Fe, hasta un proyecto de estudiantes y profesores para abastecer su escuela de energía solar, pasando por la construcción de termotanques solares por una empresa: iniciativas locales en Argentina muestran que la sociedad puede ser partícipe activo del camino hacia un esquema energético renovable.

Actualmente, el 84% de la energía que se utiliza en Argentina se produce a partir de gas natural y petróleo, combustibles fósiles cuya producción y uso impulsan el calentamiento global y pueden causar otros impactos nocivos sobre los ecosistemas, las sociedades y la salud. La generación energética está concentrada en un puñado de grandes empresas, las cuales exigen incentivos y subsidios al Gobierno para invertir en el sector energético.

Iniciativas como las de Argentina, por otro lado, presentan una forma de reducir la concentración y centralización del sistema, como ejemplos de lo que se conoce como generación distribuida. Esta autogeneración, que suele recurrir a fuentes renovables, está destinada a apoyar el consumo local o incluso doméstico, pero también puede apuntar a la inyección de excedentes en redes más amplias, permitiendo que los tradicionales compradores de energía se conviertan en generadores.

De acuerdo al último informe de generación distribuida que elabora la Secretaría de Energía, el país cuenta con 1.167 proyectos de autogeneración que ya completaron su instalación. Son 21.2MW de potencia instalados y conectados a la red con medidores bidireccionales, que permiten contar la energía que entra y sale a la red.

Pablo Bertinat, director del Observatorio de Energía y Sustentabilidad de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), explicó que los proyectos de desconcentración de la energía generan efectos virtuosos. “Permiten que la política energética, es decir el estudio sobre cómo utilizar la energía para mejorar la calidad de vida de la población, se pueda realizar también a nivel municipal, lo cual por ahora es algo inexistente y genera un fuerte incentivo a la participación y a la democratización”.

Pero además, la generación distribuida no requiere grandes inversiones para evacuar la energía mediante líneas de transporte, porque justamente se trata de generación local para consumo local. Por eso, ofrece una solución particularmente útil para algunos de los problemas actuales de Argentina, como la pobreza energética y una red de transmisión eléctrica saturada, que frenan las inversiones en proyectos de energías renovables.

Pioneros en la transición

Armstrong es una pequeña localidad de la provincia de Santa Fe que cuenta con unos 15 mil habitantes. Es una ciudad muy dependiente de la producción agrícola y de actividades relacionadas, como por ejemplo la fabricación de maquinaria agrícola y los talleres de reparación de implementos.

Allí, el servicio eléctrico es brindado por la Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos, que cuenta con 5 mil asociados y unos 6500 medidores eléctricos. Según la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE), estas organizaciones suministran electricidad al 17% de la población del país.

La Cooperativa de Armstrong presentó en 2013 ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación un proyecto para instalar paneles fotovoltaicos y de esa forma generar su propia energía eléctrica, en lugar de adquirirla del sistema conectado nacional.

El proyecto fue aceptado en 2015 y se conformó un consorcio público-privado entre la Cooperativa, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y UTN que recibió un subsidio de parte del Estado nacional. Fue la primera planta fotovoltaica en la provincia de Santa Fe y la primera cooperativa con esta tecnología de generación en Argentina.“Nuestra cooperativa se fundó en 1958 y fue la primera en contar con electrificación rural en el país. Al igual que en aquel momento, con este proyecto también apelamos a la idea de ser pioneros”, cuenta Gustavo Airasca, Jefe de la Oficina Técnica de la Cooperativa.

Desde un comienzo, el proyecto se diagramó en forma conjunta con la comunidad. Se organizaron talleres para explicar de qué se trataba, con mucha participación, recuerda Airasca. “Había preguntas, como por ejemplo si los equipos solares eran resistentes al granizo, qué alcance tenía la potencia instalada, los costos y la vida útil estimada”, agrega.

Se instaló una planta de paneles fotovoltaicos de 200 kilovats (kv) de potencia a partir de 880 paneles solares y además se colocaron unos 50 equipos con seis paneles solares cada uno en los techos de los usuarios. En el marco de los talleres, los asociados propusieron que el usuario en cuyo techo se colocaran los paneles no cobre un alquiler, sino que el dinero generado por la venta de energía se reinvirtiera para ampliar la planta de renovables. A esos voluntarios se les entregó el título simbólico de “techos pioneros”. Los paneles fueron adquiridos a la firma alemana SMA, Amerisolar (EE.UU.) y LV Energy, radicada en San Luis. En varios casos, la producción de los paneles se realiza en China.La Cooperativa calcula que en 2022 logró ahorrar unos 30 mil dólares en concepto de compra de energía a partir de la autogeneración mediante paneles solaran ver la planta. También hemos hecho jornadas de capacitación“, cuenta Airasca.

Haciendo escuela

Hace diez años, en el marco de unas jornadas de debate acerca de los desafíos ambientales, profesores y estudiantes de la Escuela Pública de Educación Media Nº3 “Antonio Devoto” de la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a pensar la idea de poder autogenerar la energía que se consume en el establecimiento mediante paneles solares.

“Estudiamos el tema de la transición energética y en particular la tecnología fotovoltaica. Nos dimos cuenta que la terraza del colegio era un gran lugar para colocar los paneles, porque es muy alta y recibe la luz solar prácticamente todo el día”, explica Luciano Tapia, ex estudiante del colegio que lideró la presentación del proyecto a las autoridades de la ciudad.

El proyecto fue tomando forma de manera conjunta con el equipo docente y se presentó en 2014 ante la Legislatura de la Ciudad para conseguir financiamiento. Se instalaron 200 paneles solares y la escuela se convirtió en el primer establecimiento educativo de nivel medio en Argentina en consumir su propia energía e inyectar el excedente a la red. Actualmente, ocho escuelas de la Ciudad de Buenos Aires cuentan con paneles solares.“Los meses de mayor exposición a la radiación solar son aquellos en donde no se utiliza electricidad en la escuela, porque es verano y no hay clases. Por lo tanto, en mayor medida se puede volcar el recurso a la red pública, que en cambio está muy exigida por el alto consumo estacional”, explica el ex vicedirector de la Escuela, Félix Aban.

Sin embargo, el mayor impacto que tuvo el proyecto fue en el ámbito pedagógico, “La generación distribuida fue el vehículo para que los alumnos se dieran cuenta de que tienen la capacidad de hacer algo con una repercusión práctica”, agrega Aban.

Solución nacional

Energe es una empresa nacional que diseña y fabrica sistemas de captación de la energía solar para calentar agua. “Hace quince años, no llegábamos a producir ocho termotanques por mes. Hoy están saliendo más de 250 termotanques por mes de la fábrica de Mendoza”, cuenta David Soriano, responsable de comunicación de la empresa.

La empresa abastece el mercado local de termotanques solares domésticos e industriales y también exporta a Uruguay y Chile. También cuenta con una línea de negocios de paneles fotovoltaicos. Energe calcula que el 80% de lo que una familia gasta en gas o luz para calentar agua a lo largo del año se lo ahorra con el termotanque solar.

“Como se trata de un mercado relativamente nuevo en el país, solemos hacer hincapié en las ventajas que genera ser ‘el dueño de tu propia energía’. La gente suele preguntar si el termotanque y los paneles funcionan los días nublados y si la energía se puede acumular. Nosotros explicamos que ambas respuestas son positivas”, agrega Soriano.

Luego de 15 años de experiencia en la actividad metalmecánica, Energe fabrica sus propios termotanques solares, mientras que los paneles solares los importa desde Alemania y de China. Ubicada en la localidad de Maipú, Mendoza, la empresa emplea a 78 trabajadores que viven en la zona y busca impulsar la igualdad de género en su fábrica.“Tenemos una política de incentivar la presencia de trabajadoras en áreas en donde normalmente los varones tienen más presencia, como por ejemplo en la planta. Luego de capacitaciones y de la propia experiencia de trabajo, contamos con un plantel de excelentes soldadoras”, cuenta Soriano.

Organizaciones como Naciones Unidas han subrayado la importancia de impulsar las oportunidades y la representación de las mujeres en el sector de las energías limpias, como elemento esencial de una “transición justa” de los combustibles fósiles a las renovables.

Desconcentrar la energía

De acuerdo a cálculos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y de la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires, hasta 2050 se podría cubrir hasta el 32% de la demanda eléctrica hogareña mediante la generación fotovoltaica distribuida instalada en los edificios residenciales del país.

Esto implicaría la presencia de energía distribuida en casi 15 millones de hogares para aquel año, con una inversión acumulada de 70 mil millones de dólares.

El aumento de la presencia de renovables y de la generación distribuida debería ir acompañado, de acuerdo a FARN, por “un abanico de iniciativas complementarias como los programas sectoriales de reconversión productiva, medidas para incrementar la eficiencia energética y campañas de concientización”.

Para Pablo Bertinat, tanto la generación de electricidad mediante energía solar de parte de las cooperativas eléctricas como también los paneles en los techos de las casas pueden convertirse en un aporte agregado a la matriz eléctrica nacional.

Pero eso no es todo. “Además del aporte que significan a la generación eléctrica nacional, estos proyectos generan condiciones para una apropiación local de la política energética, lo cual es condición para una democratización sostenible del acceso a la energía”, agrega. (Javier Lewkowicz)

Comentario de AgendAR: La sociedad debe tener claro que estos proyectos individuales o grupales de generacion de energia. No atenderan las demandas de la industria, ni de los hogares en las grandes ciudades. El reemplazo de los combustibles fosiles debera venir por otro lado, pero en el plano individual, son un aporte valioso.

Industria automotriz: Nuevas restricciones para importar insumos

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Las autorizaciones para pagar las importaciones de vehículos que reciben las terminales a través del sistema SIRA saldrán con un plazo de 195 días. Y los plazos para el pago de piezas se estiran de 45 a 75 días.

La decisión de las autoridades de la Secretaría de Comercio que regula el ingreso de productos fue comunicada a las automotrices con planta en el país nucleadas en Adefa, confirmaron fuentes de dos terminales. Se trata de una vuelta de tuerca más para seguir ajustando el cepo importador y frenar la salida de dólares de las reservas.

Para las automotrices, la novedad principal vino por la extensión en el plazo para pagar las importaciones de piezas de 45 a 75 días. En el caso de los autos, las SIRA de las últimas semanas habían salido ya con la autorización para acceder al mercado único de cambios a 210 días de plazo desde concretada la importación, en lugar de los 180 originales con los que empezó a regir el nuevo sistema, en octubre último. Ahora, el Gobierno estableció que el plazo para los autos que vaya autorizando hasta el 1° de octubre próximo tendrán como lapso 195 días.

En la práctica, esto significa que las terminales podrán pagar al dólar oficial los autos que importen en junio recién a mitad de diciembre, y de ahí en adelante. Es decir, deberán pedirle al próximo gobierno la autorización respectiva para comprar dólares y pagarles a sus casas matrices o filiales de otros países, como Brasil.

Pero en el caso de las piezas para la producción, las automotrices habían logrado llevar a 45 días el plazo para que les autoricen los pagos. Ahora, se extiende un mes más, a 75.

“Es tómalo o déjalo”, comentó resignado un ejecutivo de la industria al confirmar la extensión del período de pago para piezas y autos, y resumió la situación desde que empezó a regir el sistema SIRA: “Los primeros meses del año, las autorizaciones para importar fueron saliendo dentro de todo en término, aunque en menor cantidad de lo solicitado por cada marca. Pero en abril se frenaron hasta el último día, cuando autorizaron todo junto”.

Ahí, las SIRA para los autos importados comenzaron a salir con plazos de 210 días en lugar de los 180 originales y los 120 que consiguieron más tarde las terminales. Luego, hubo SIRA de 195 días durante mayo, el lapso que se mantendrá hasta el 1° de octubre, cuando el Gobierno prometió retornar al esquema anterior.

La producción automotriz creció 27% en los primeros cuatro meses del año
La producción automotriz creció 27% en los primeros cuatro meses del añoGetty Images

La extensión de 30 días del plazo de pago para la importación de piezas obligará a las automotrices a financiar con sus propios dólares la diferencia si no logran que sus proveedores acepten las nuevas condiciones de cobro a 75 días, lo cual agravará su exposición cambiaria.

La medida se enmarca en la sangría de reservas –negativas, según muchos economistas- que llevó al Gobierno a pedirle a las petroleras que financien sus importaciones de combustibles durante 90 días sin recurrir al BCRA.

Hasta ahora, en las terminales no sufrieron faltantes de piezas como para detener la producción, pero la preocupación crece en el sector por lo que pueda pasar en los próximos meses si se dificultan los pagos. En los primeros cuatro meses del año, la fabricación de autos creció casi 27% frente al mismo lapso de 2022.

Las fábricas locales dependen de los insumos importados para producir y exportar autos, pick ups y utilitarios. Como consecuencia de las restricciones a las importaciones, en los primeros cuatro meses del año, el 64,5% de los patentamientos del mercado local correspondió a vehículos de fabricación nacional, frente a un 28,3% de los provenientes de Brasil. En el mismo período de 2022, esos porcentajes eran de 59,7 y 31,5% respectivamente.

Tronador II: avanza la construcción del 1er cohete argentino con capacidades orbitales

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Luego de años postergado, un nuevo impulso para su desarrollo, construcción y primeras pruebas de vuelo tiene hoy el cohete Tronador, el primer vehículo espacial argentino que permitirá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kilogramos, a una distancia de hasta 600 kilómetros de la Tierra.

Ese es el ambicioso plan que lleva adelante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa VENG, que en octubre de 2022 –como informo AgendAR– recibieron financiación para avanzar en el lanzador argentino de satélites Tronador II, construir la nave y realizar las primeras pruebas de motores en 2026.

El desarrollo y la fabricación del Tronador II forma parte del Proyecto Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL) del programa de Acceso al Espacio de la CONAE, que a su vez se enmarca en el Plan Espacial Nacional. De concretarse esta meta, el cohete podrá situar a la Argentina entre los 10 países que dominan el ciclo espacial completo lo que implica lograr la soberanía en el acceso al espacio con medios propios y desde el territorio argentino.

El cohete permitirá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kilogramos, a una distancia de hasta 600 kilómetros de la Tierra (VENG)El cohete permitirá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kilogramos, a una distancia de hasta 600 kilómetros de la Tierra (VENG)

Hoy, el presidente Alberto Fernández remarcó la importancia que tiene Argentina en materia espacial al remarcar que “ser uno de los pocos países que fabrica y pone satélites en órbita nos debe llenar de orgullo” y adelantó que “estamos trabajando sobre la máquina propulsora de satélites”, en referencia al desarrollo del Tronador.

El proyecto contempla el desarrollo del lanzador Tronador II-250 (TII-250) y de los prototipos TII-70 y TII-150, cohetes impulsados con oxígeno líquido y kerosene como combustible, que serán los modelos utilizados para realizar los ensayos y servirán para poner a prueba los motores que llevará a bordo el lanzador final, Tronador II-250. El contrato que suscribieron el año pasado la CONAE y VENG demandará una inversión de casi 10.000 millones de pesos que serán destinados al desarrollo del primer prototipo TII-70 y la planificación del Tronador II-250 a lanzarse para 2030 desde la base espacial Manuel Belgrano.

Ensayos y construcción del cohete

El desarrollo del cohete se realiza en los centros espaciales de la CONAE, una parte en el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) de la CONAE en Falda del Cañete, CórdobaEl desarrollo del cohete se realiza en los centros espaciales de la CONAE, una parte en el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) de la CONAE en Falda del Cañete, Córdoba

El equipo de profesionales de VENG, la empresa público privada argentina de desarrollos aeroespaciales, que opera en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI) de la CONAE, finalizó la fabricación de todos los componentes necesarios para proceder al cierre del prototipo del tanque estructural de primera etapa del lanzador Tronador II-250.

El desarrollo del cohete se realiza en los centros espaciales de la CONAE, una parte en el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) de la CONAE en Falda del Cañete, Córdoba, donde se llevan a cabo la fabricación, la integración y los ensayos de sistema de propulsión del lanzador, y otra parte en el CEPI, en la provincia de Buenos Aires, donde se avanza en la fabricación e integración del fuselaje.

Así, se avanzó con un paso clave para que Argentina posea un lanzador satelital propio que le permita tener acceso autónomo al espacio, y no depender del alquiler de plataformas en otros países.

Es importante para un país tener un lanzador propio. Y como lanzador quiero decir un cohete para lanzar artefactos. Pero cuando estamos hablando de un país como la Argentina que es uno de los pocos con capacidad para construir sus propios satélites, el tener un lanzador se torna algo fundamental y clave. De real importancia”, explicó a Infobae el ingeniero Juan Cruz Gallo Subgerente de Segmento de Tierra de la Gerencia de Acceso al Espacio de la CONAE.

Los modelos de cohete Tronador II que serán construidos en la próxima década Los modelos de cohete Tronador II que serán construidos en la próxima década

“La Argentina a través de Conae y Arsat, y con empresas privadas y organismos públicos, cuenta hoy con una gran capacidad humana para promover el desarrollo científico y tecnológico en áreas muy importantes. Ello generó un ecosistema por ejemplo el fabricar satélites de muy alta calidad o centrales nucleares que luego se exportaron. Yo por ejemplo participé como Jefe de Instrumentos de la Misión SAC-D/Aquarius (2011), en la que Estados Unidos confió cientos de millones de dólares en su instrumento Aquarius que servía para medir desde el espacio la salinidad del mar, a un plataforma satelital argentina, como lo fue el SAC-D. La NASA destacó nuestra importante capacidad. Al igual que lo hizo Italia por ejemplo con la constelación SIASGE, que integra una red satelital con aparatos italianos y nuestro dos SAOCOM 1A y 1B”, agregó el ingeniero en Electrónica de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El Plan Nacional Espacial incluye el desarrollo de la capacidad de lanzamiento de los satélites del proyecto SARE, para colocarlos en órbita desde territorio argentino mediante el lanzador Tronador II/III, y la provisión de capacidades necesarias para las actividades de telemetría y telecomando (TT&C), adquisición y procesamiento de la información satelital recibida mediante la Red de Estaciones Terrenas distribuidas de manera estratégica en nuestro país.

Estas estaciones son necesarias para el seguimiento, monitoreo y control de los lanzadores Tronador II, mediante la Estación Terrena Córdoba ubicada en el CETT, la Estación Terrena Tierra del Fuego ubicada en cercanías de Tolhuin, y la futura Estación Terrena Belgrano II en la Antártida Argentina.

infobae

Si bien los ensayos se realizan en la localidad de Punta Indio, la infraestructura requerida para los servicios de lanzamiento estará emplazada en una nueva base de lanzamiento para optimizar los lanzamientos de futuras cargas en las órbitas polares. Será el Centro Espacial Manuel Belgrano (CEMB), a construirse cerca de Bahía Blanca.

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), a través de la Facultad de Ingeniería, participará activamente del desarrollo del lanzador argentino de satélites Tronador II. El decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP y presidente de VENG,, Marcos Actis, precisó a Infobae los detalles de la importante participación de esa casa de estudio para el nuevo lanzador.

“Yo auguro que el desarrollo del Tronador siga la continuidad que tuvieron los satélites. Este debe ser un proyecto de Estado y no solo de un gobierno. La UNLP siempre ha estado en contacto con CONAE para promover desarrollo espacial argentino. Es el semillero que nutre a empresas privadas como VENG y otras, como también a instituciones nacionales como CONAE. Formar gente y aportar al sistema productivo es nuestra meta y un claro ejemplo es que los alumnos avanzados pueden comenzar a trabajar en estos proyectos mientras están todavía en la universidad”, finalizó Actis.

Comentario de AgendAR:

El proyecto Tronador ha recibido un fuerte impulso en los ultimos dias. Pero, las fechas de lanzamiento de VENG, que figuran en su folletería, arrancan recién en 2027 con modelos reducidos y se llega al lanzamiento del aparato industrial recién en 2030.

Aprueban semillas de cannabis con tecnologia CONICET

Seis variedades de semillas de cannabis con tecnología del CONICET se inscribieron por primera vez en el registro del Instituto Nacional de Semillas (INASE). Además, dos de ellas, bautizadas como Pachamama y Malvina, se comercializarán con fines medicinales a través de una licencia otorgada por el CONICET a la empresa Whale Leaf Farm, de Puerto Madryn. Es la primera licencia que hace el organismo para que las produzca una empresa.

“Tener variedades locales es importante para poder dar respuesta a problemáticas propias. El desarrollo surgió teniendo en cuenta las necesidades que tenían los médicos del hospital zonal. Así, identificamos seis cultivares que cubrían el mayor espectro de la demanda de los médicos respecto a distintas patologías, con diferentes perfiles de THC, CBD y terpenos”, cuenta el ingeniero agrónomo Tomás Bosco, integrante del Grupo Interdisciplinario de Cannabis Medicinal del Centro Nacional Patagónico (CENPAT–CONICET). Este equipo de investigación, liderado por el doctor Gregorio Bigatti, fue el encargado de desarrollar las seis variedades de cannabis medicinal inscriptas en el INASE. El grupo se creó a fines del 2020 y comenzó a trabajar a partir de un convenio con el Hospital de Puerto Madryn, donde se realizaron ensayos clínicos con el aceite provisto por los investigadores. “Ahí vimos la necesidad de contar con un material que tuviera concentraciones conocidas de canabinoides y un perfil conocido de terpenos, para poder ofrecer un producto final estable”, señala Bosco. Así, luego de diversos ensayos, llegaron a la concreción de las primeras seis variedades con tecnología CONICET, cada una con distintas características, bautizadas con nombres representativos de la cultura nacional. Pachamama tiene más CBD (cannabidiol) y menos del 1% de THC (tetrahidrocannabinol). Ballena Franca, Cenpat y Mariquita (por Sánchez de Thompson) contienen una mezcla de CBD con THC. En tanto, Malvina y Conicet tienen mayoritariamente THC.
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Las variedades Malvina (izq.) y Pachamama fueron licenciadas a una empresa de Puerto Madryn para ser distribuidas con fines medicinales. Foto: CONICET.
A su vez, las variedades contienen diferentes concentraciones de terpenos, compuestos que actúan de manera sinérgica con el CBD y el THC. Con ellas, se podrán hacer fitopreparados de aceite medicinal y su uso en diferentes patologías estarán indicados por profesionales de la salud. Entre los aspectos que los investigadores debieron tener en cuenta para lograr una semilla apta para producir a gran escala, uno de los principales fue el proceso de estabilización. Esto permite que el perfil genético desarrollado se mantenga en el tiempo y puedan obtenerse plantas de iguales características. También se trabajó en un proceso de feminización que permita obtener una mayor concentración de cannabinoides. Además, otra cuestión clave fue buscar que tengan un buen rendimiento. “Como el desarrollo fue hecho indoor y muchas veces las condiciones controladas son distintas a las que hay en el exterior, tuvimos que salir a campo y corroborar el crecimiento de las variedades. Para ello, la empresa a la que se otorgó la licencia sembró dos mil plantas y pudimos corroborar que mantenían el perfil genético y la estructura que estábamos buscando”, precisa el investigador. La empresa Whale Leaf Farm trabajará con la distribuidora Santa Planta para que el primer lote de semillas sea distribuido a growshops de diversas partes del país. Podrán acceder a estas semillas quienes estén inscriptos en el Registro del Programa Cannabis (REPROCANN), que es el registro nacional de personas autorizadas al cultivo controlado con fines medicinales y/o terapéuticos. El desarrollo de las semillas no es una investigación aislada: se logró en un contexto en el que los avances legislativos de los últimos años allanaron un poco más el camino para este tipo de investigaciones. Entre ellos, pueden mencionarse la sanción de la Ley 27.350 de Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus derivados (2017); su nueva reglamentación (2020); y la reciente sanción de la Ley 27.699 (2022), que establece un marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial. En este contexto, a fines del año pasado, el CONICET, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y el Hospital El Cruce (HEC) Dr. Néstor Kirchner crearon Cannabis CONICET, una empresa de base tecnológica que tiene como misión consolidar la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial en la región. De esta forma, la empresa reúne las experiencias y capacidades de investigación y desarrollo de profesionales del CONICET, además de recibir consultas de universidades, asociaciones civiles, empresas y pequeños cultivadores. “Para generar productos que lleguen a la sociedad, es clave poder articular y generar sinergia entre el ámbito público y el privado”, remarca Bosco. Además, dice que seguirán trabajando en distintas líneas vinculadas a las variedades desarrolladas, como una mayor resistencia a las plagas, a la vez que continuarán avanzando en el desarrollo de nuevas tecnologías. Mientras tanto, las otras cuatro variedades de las semillas con tecnología CONICET también quedan disponibles para ser licenciadas. (Nadia Luna / Agencia TSS)

Economia prepara un bono dolar-linked para que petroleras financien importaciones de combustibles

El gobierno le solicitó el miércoles a las petroleras YPF, Raízen (Shell), Axion Energy y Trafigura (Puma) que financien sus compras al exterior durante los próximos 90 días. Para cumplir con el pedido, las refinadoras deberán conseguir créditos por unos US$ 800 millones. A cambio, las empresas reclamaron que en junio los precios de los combustibles se incrementen al menos un 6 o 7 por ciento. La medida del gobierno busca descomprimir la presión sobre las reservas mientras el Ministerio de Economía gestiona un desembolso del FMI que traiga alivio antes de las elecciones. Según explicaron fuentes oficiales y representantes privados, la Secretaría de Comercio publicará en los próximos días una resolución que habilita a las petroleras a recibir una letra del Banco Central (BCRA) ajustable a dólar linked para viabilizar que las empresas consigan créditos de bancos locales para pagar las importaciones de naftas y gasoil durante el próximo trimestre. ¿Cómo funcionará el esquema? La mecánica que estará plasmada en la normativa que se publicará en los próximos días es similar a la que ya se utiliza para que los productores agropecuarios pre-financien exportaciones de granos. Una vez que las petroleras consigan los dólares para comprar los combustibles, los cambiarán por pesos en el mercado oficial que controla el BCRA. En esa instancia, la entidad que preside Miguel Pesce otorgará una letra a las petroleras que será remunerada en dólares (dólar linked) para que los privados no deban cargar con el costo de la depreciación del tipo de cambio.

Costo extra

«El esquema ya incluye un extra-costo que es el interés que tendrán que pagar los privados por el financiamiento. Se estima que la tasa anual rondará un 13%, por lo que el interés en dólares por trimestre estará cerca del 3%. Si a ese número, hay que sumar un segundo extra-costo representado por la pérdida de valor en pesos producto de la devaluación, la operatoria sería inviable», explicó una de las fuentes consultadas. El encargado de transmitir el planteo del gobierno a las petroleras fue Matías Tombolini, titular de Comercio, que estuvo acompañado por el presidente de BCRA, Miguel Angel Pesce, y la secretaria de Energía, Flavia Royón. En los hechos, el pedido está dirigido tres de las cuatro refinadoras, YPF, Raízen y, en menor medida, a Trafigura, ya que Axion Energy (PAE) prácticamente no importa combustibles. La Argentina importa por mes entre 5 y 6 cargamentos de naftas y gasoil, que a los precios actuales tienen un costo estimado cercano a los 270 millones de dólares. De ahí la cuenta que trazan en Economía: la importación en los próximos 90 días costará unos US$ 800 millones. El mecanismo cambiario que el gobierno puso sobre la mesa de las petroleras fue conversado no solo con la industria petrolera sino también con automotrices y empresas de consumo masivo y que busca generar, según fuentes oficiales, un ahorro en conjunto de unos US$ 3000 millones para las arcas del Central.
El pedido se suma a otra medida que había tomado la entidad monetaria a fines de abril cuando postergó pagos por importación de servicios profesionales y de fletes entre empresas vinculadas por hasta US$2000 millones hasta fin de año. Además, agregó que las empresas deberán pedir autorización previa para poder honrar el pago de intereses generados por deuda tomada intraempresas. “En el caso de que el acreedor sea una contraparte vinculada al deudor, se requerirá hasta fin de año la autorización previa para acceder al mercado de cambios para pagar servicios de intereses de deudas comerciales por importaciones de bienes y servicios y/o de préstamos financieros con el exterior”, detalló la entidad en un comunicado.

La agencia I+D+i lanza el primer censo de empresas de Bio y Nanotecnología

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La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), del Ministerio de Ciencia, en conjunto con la cartera científica, la Fundación Argentina de Nanotecnología, la Cámara Argentina de Biotecnología que agrupa a los privados del sector, el Consejo Federal de Inversiones y el Centro de Investigaciones para la Transformación de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), llevarán a cabo un censo a nivel nacional para determinar el número total de empresas de biotecnología y nanotecnología existentes en el territorio argentino. El objetivo es determinar las capacidades existentes en el sector privado del país en ambos campos, así como su aporte en Investigación y Desarrollo, y sus áreas de aplicación.

Empadronamiento

En primera instancia, las instituciones organizadoras del censo convocan a las empresas de ambos sectores a empadronarse para recibir el formulario que luego deberán completar para participar de esta iniciativa. En caso de ser una empresa que investigue, desarrolle y/o comercialice productos y/o procesos biotecnológicos o nanotecnológicos, deberán registrarse para luego recibir el formulario correspondiente. El empadronamiento está abierto desde el 15 de mayo y cierra el 15 de junio 2023. Link para registrarse: docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf6E4RHoIC5gFVfi_AUBXcFOETyxJiG3nQdtD-JqYqQBQUSxw/viewform

Objetivo

El censo tendrá como objetivo consultar sobre los aspectos básicos de dichas empresas, como por ejemplo el tipo de tecnología que emplean para el desarrollo de sus productos y/o procesos productivos, las áreas de aplicación dentro del campo de la biotecnología y/o nanotecnología, cuestiones relacionadas con los recursos humanos que las conforman y aspectos vinculados con la innovación dentro de la empresa. La iniciativa dará inicio a mediados de junio con un evento de lanzamiento en la ciudad de Buenos Aires, al que asistirán autoridades nacionales y representantes de empresas de ambos sectores. En dicho evento, se brindarán detalles de la implementación del censo y habrá un espacio para el intercambio de ideas y networking.

Una reparación muy argentina de la central nuclear Atucha II

La central nuclear Atucha II sigue fuera de servicio desde Enero de 2022, pero ya se definió cómo se va a reparar, y las herramientas para ello fueron diseñadas, construidas y se ponen a prueba en un enorme simulador físico por la constructora y operadora estatal NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA). La tarea real tendrá lugar en junio, durará menos de un día y cerrará cuentas en U$ 20 millones. El diseñador de la máquina, la multinacional SIEMENS, pedía U$ 400 millones y de 2 a 4 años por la tarea. Esta máquina produce el 3% de la electricidad del Sistema Argentino de Interconexión por U$ 787.000 diarios. Y vuelve al ruedo entre Julio y Agosto. Lo que hay que arreglar es un desperfecto simple en un sitio complejo: el “plenum”, que alimenta de refrigerante el núcleo de la central. Está en la parte más profunda de un recipiente de presión de 670 toneladas, de acero al cromo-níquel-molibdeno forjado, con paredes de 28 cm. de grosor. Hasta 2007 el recipiente de Atucha II fue el mayor del mundo. Se lo diseñó para no ser abierto jamás durante 30 años operativos continuos, o sólo cuando la central tuviera que ir a decomisión. Si hubiera un campeonato mundial de sitios inaccesibles por lo recónditos y radioactivos, el plenum de Atucha II probablemente sacaría algún premio.  
El “plenum” de refrigerante del recipiente de presión es la cavidad amarilla bajo el tanque del moderador, en rojo, el sitio donde hay que cortar en tres partes y retirar un componente roto. Refrigerante y moderador son la misma cosa, agua pesada, pero a temperaturas y presiones muy distintas, y en circuitos totalmente discriminados.
Como ya sucedió en 1988 ante un desperfecto de internos en la primera Atucha, se consultó ante todo con el fabricante, SIEMENS. Su respuesta casi automática, en el caso actual fue de este tipo y tenor: Unsere Lieben Argentos: Primero destapamos el recipiente de presión y desmontamos los centenares de componentes del interior (muy radioactivos), pieza a pieza. Ahí van U$ 400 millones, para empezar. Gastos adicionales emergentes de gestión, radioprotección y obviamente la fabricación de nuevos componentes, se facturan aparte, porque fija que al sacar tantas cosas y tan apretadas, algunas se rompen, Verwünschung! Esto tomaría dos años, aunque… (aquí, largo suspiro nibelungo) ¿Cómo saber que nos vamos a encontrar cuando destapemos el recipiente de presión, hein? Y Uds pagan el lucro cesante, Das ist klar? Como aquí nadie se creyó que desarmar semejante Tetris de metales activados tomara sólo dos años, y cada mes de operaciones de Atucha II reemplaza la importación de un barco metanero grande, de esos con 56 millones de m3 de gas natural licuado, y como desde que hubo que parar la central ya vamos por el quinto barco y contando, la respuesta de NA-SA fue un cortés “No, gracias”. No hubo otras comunicaciones notables con la multinacional. Tras dejarnos en la estacada con la rotura de Atucha I en medio de los apagones de 1988, y además interferir su reparación por su entonces propietaria y operadora, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), SIEMENS perdió todo su prestigio y poder sobre el Programa Nuclear Argentino. Que eran enormes. Perdió más cosas. Tras 24 años de desnuclearización de toda la República Federal Alemana, en Argentina sabemos más que ellos de fierros atómicos, incluso de los que nos vendieron: se han ido quedando sin recursos humanos en ingeniería nuclear. Marketineros todavía tienen, se ve. Como dijo otro alemán, Karl Marx: “La Historia ocurre dos veces: la primera como una tragedia, y la segunda como una farsa”. La reparación “fatta in casa” hecha por NA-SA costará al 20 veces menos y durará un día. Desde que se tuvo el diagnóstico de qué había pasado en los internos de la central, NA-SA podría haber dejado la central lista para puesta en marcha en un par de semanas, pero hubo y hay que licenciar el diagnóstico, y cada procedimiento y herramienta «curativas» ante la ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear), antes de meterle mano. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1988 era dueña y operadora de Atucha I. Cuando aquel año se rompieron algunos internos del reactor de esa centralita bonaerense, la CNEA rechazó con mucho más conflictos de pasillo otra propuesta de reparación de SIEMENS, también a recipiente de presión abierto. Se tardó meses en acordar -con bastante asombro- que el abordaje de la SIEMENS no era sólo absurdamente complicado, sino también un robo. Y se tardó 2 años en entender que en realidad SIEMENS quería irse de la sociedad con CNEA en particular, y del negocio nuclear en general, y además en todo el mundo, incluida la República Federal Alemana. Pero de aquí quería irse con plata. En remplazo de la propuesta germana, la CNEA tuvo que inventar una cirugía a recipiente cerrado y con herramientas a telecomando, diseñadas ex-profeso para aquella tarea. Resulta algo parecido a lo que se va a hacer hoy en Atucha II, pero el problema de internos hoy es distinto y más simple, y el de 1988 fue mucho más extenso y complejo. Lo cierto es que aquel año jamás se había intentado siquiera nada por el estilo en ninguna central nuclear del mundo. Hubo que hacer magia, sacar conejos de la galera. Aquella propuesta de SIEMENS de 1988 fue de U$ 200 millones y suponía parar la central al menos 2 años, que podía fácilmente volverse el doble o el triple, por el tamaño, la complejidad y novedad de la tarea. La reparación “a la criolla” costó U$ 17 millones y se hizo en 9 lentos meses, con el país sumido en apagones. Los 9 anteriores se habían malgastado en intentos de una propuesta más amigable y/o razonable con la firma alemana, a la sazón socia principal y estratégica del Programa Nuclear Argentino.  
Presentación recientísima: el libro donde Jorge Sidelnik, Roberto Perazzo y Juan C. Almagro, 2 de los protagonistas principales de l»a reparación imposible» de Atucha I, entre 1988 y 1990, cuentan la historia.
Con aquella reparación que SIEMENS llamó “imposible”, adjetivo repetido una y otra vez por nuestros insobornables multimedios, el país ahorró U$ 183 millones de entonces. A valor actualizado de hoy serían U$ 480 millones. Eso, sin contar los apagones. Frente a la inesperada reacción independientista de la CNEA y no sin ayuda de otra multinacional, Greenpeace, SIEMENS prendió el ventilador: lanzó una campaña mediática de terror advirtiendo a toda cadena, pasquín, provincia, municipio o político al uso sobre un posible Chernobyl bonaerense, y se fue de la CNEA con ese portazo. Haben Sie eine gute Reise! Chernobyl, tu abuela. Una vez vuelta al ruedo, en 2000, Atucha I no sólo no volvió a dar problemas: más bien fue mejorando en todo. Pasó de unas 20 salidas no programadas de servicio por año a casi ninguna. La disponibilidad subió del 71% al actual 89%, la potencia pasó de 320 a 357 MWe, y el nuevo combustible “Pilcaniyeu”, ligerísimamente enriquecido, dura un 80% más que el original. También perdimos un mal socio. Eso no tiene precio. ¿Qué se rompió ahora, y por qué y cómo?
Personal practicando la inmovilización y corte de la pieza desprendida en el simulador físico armado “ad hoc” dentro de la sala de turbinas de Atucha II. El simulador es un tanque de agua de unos 17 metros de profundidad, y copia las condiciones de presión y estrechez del “plenum” del recipiente de presión de la central.
La pieza que se rompió en la segunda y mayor Atucha es un separador, uno de cuatro idénticos, ubicados todo en el fondo más profundo del recipiente de presión, el “plenum”. Éste “plenum” es un tanque de refrigerante: tiene como fondo un piso de bloques de acero de varias toneladas encastrados entre sí con precisión milimétrica y un techo muy bajo, el fondo del tanque del moderador. Pese a su tamaño avaro, por el plenum circula, rugiente, un caudal de refrigerante de 10,3 toneladas por segundo. El moderador y el refrigerante son lo mismo, agua pesada o D20, formada por un átomo de oxígeno y dos no de hidrógeno sino de deuterio. Pero en una u otra función, el agua pesada debe estar a presiones y temperaturas distintas y circular por circuitos distintos. Y estos deben estar incomunicados entre sí. Los separadores tienen forma de disco, son de acero inoxidable, pesan unos 15 kilos y en realidad no separan nada de nada. Deberían hacerlo en caso de derrumbarse el tanque del moderador, para evitar que éste quede apoyado en el piso del recipiente de presión. Si lo hiciera, anularía el plenum como cavidad de circulación. Nadie quiere que eso suceda: desde el plenum asciende el refrigerante por 451 canales, brutamente impelido por dos bombas de tan bárbara potencia que gastan casi 10 megavatios eléctricos. Esta catarata inversa, ascendente y entubada enfría las 85 toneladas de combustibles, arrastrando 2160 megavatios de potencia térmica lejos, hacia los generadores de vapor. Sin esta refrigeración forzada, en la cual el agua pesada sale entra al núcleo desde abajo a 280º C y sale por arriba a 320º C, las barras de zircaloy y pastillas de cerámica de uranio acumularían calor hasta el “meltdown”, se derretirían, y la anónima Atucha II estaría saliendo en este mismo medio y en todo el mundo, pero por las causas equivocadas. Me adelanto a la pregunta: el D20, que es química y físicamente muy parecido al agua, en su rol de refrigerante no hierve. Nadie quiere burbujas en el circuito de refrigeración: no enfrían. Y el refrigerante no hierve porque está sometido a una presión muy bestia, de 115 atmósferas: es 50 veces la del aire en el neumático de un Volkwagen Vento, por dar un ejemplo banal pero de lo más teutón. Ahora Ud. acaba de entender por qué nuestras centrales clasifican como PHWR, Pressured Heavy Water Reactors, que forman más o menos el 11% del parque nuclear mundial. Las de uranio enriquecido, que usan agua natural, son muchas más y no llevan H: se las llama PWR, Pressured Water Reactors. Me adelanto a otra pregunta: el enfriamiento del núcleo nunca estuvo en peligro: el separador llegó a obturar un 80% del canal refrigerante AD13, pero hay 450 canales más. Se bajó la potencia de la central al 60% mientras se hacía un diagnóstico, y se aprovechó una parada total obligatoria no planificada (la turbina estaba vibrando) para terminar de entender el problema y encarar. Esto es industria nuclear. No se opera con fierros sueltos en el núcleo del reactor, punto. Sin embargo, volviendo a nuestro plenum, los cuatro separadores podrían eliminarse sin dramas. En condiciones normales no están hombreando ninguna carga. Son esas redundancias de redundancias en la que abunda la seguridad nuclear, y máxime si es alemana. Los separadores Atucha II los heredó pasivamente del diseño de Atucha I, donde tampoco sirven para un comino, pero como jamás causaron problema alguno, quedaron. Era más vueltero y caro licenciar la modificación en planos antes las autoridades regulatorias que dejarlos como estaban. Y es que para un regulador obsesivo (y su trabajo es serlo), lo redundante en seguridad es inherentemente BUENO. Si las defensas ante accidentes se escalonan en profundidad, cuánto más escalones, mejor. Si sugerís eliminar un escalón para simplificar la ingeniería y el regulador te mira muy fijo, es porque lo que se va a complicar es tu vida. Para dar una idea: Atucha I tenía 3 grupos generadores diésel de “back-up” para garantizar que las bombas de refrigeración funcionaran aún en caso de apagón de la red, el entonces llamado Sistema Nacional Interconectado. El primer diésel entra en acción si se cae la red. El segundo, suple la red y el primer diésel. El tercero, la red y los diésel número 1 y 2. Pese a que la probabilidad de que se caigan simultáneamente la red y además tres bombas de back-up es estadísticamente despreciable, la filosofía regulatoria es que a más escalones en una línea de defensa, mejor. Por eso Atucha II nació no con 3 sino con 4 generadores diésel. Y ojo, esto se determinó en 1980, 6 años antes del accidente de Chernobyl, 21 antes del de Fukushima, y porque a los germanos les gusta que sobre y no que falte. El OIEA terminó recomendando esto de cuatro generadores de back-up escalonados en profundidad recién en 2012. El mundo regulatorio nuclear adora la redundancia. La CNEA tenía incluso 2 oficinas regulatorias internas redundantes, el Comité de Licenciamiento, o CALIN y la Gerencia de Radioprotección, que controlaban ambas a la CNEA y cada una a la otra. ¿Por qué los separadores no llevan carga alguna, y no la llevarán jamás? Para caerse y obturar el plenum, el tanque del moderador debería soltarse de unas estructuras superiores que lo mantienen levantado, a la altura de los caños que salen desde el recipiente de presión hacia los generadores de vapor. Son estructuras enormes. No es imposible que se rompan o desprendan, pero antes probablemente se congele el infierno. «No hay terremoto que pueda romper esos soportes”, dice el Dr. Jorge Sidelnik, vicepresidente de NA-SA. En realidad, tampoco alcanzó con misiles antibuque. Me refiero a los Exocet AM39 que en Malvinas hundieron el destructor británico HMS Sheffield y la conteinera STUFT Atlantic Conveyor, y de despedida sacaron de servicio al portaaviones HMS Invincible hasta el fin de la guerra.
Reunión en el OIEA de Viena sobre seguridad nuclear. A izquierda, Rafael Grossi, director del organismo. A derecha, Abel González, el experto de referencia de Naciones Unidas en radioprotección. Ambos, argentinos. Un «dream team».
El Ing. Abel González en los ’80 fue codiseñador y constructor inicial de Atucha II, y hoy es uno de los dos mayores expertos en radioprotección del mundo, como testifica su premio Sievert (el equivalente al Nobel en su disciplina). BTW, tenemos 3 Sieverts, 1 más que EEUU y 2 más que cualquier otro país nuclear, la radioprotección y los centrodelanteros son la verdadera salsa criolla. González me recordó por teléfono, desde Viena, que las cúpulas de los edificios de contención de SIEMENS, como el de Atucha II, bajo su cascarón de hormigón ultradenso tienen un “liner” esférico interno de acero Aldur de 3,5 cm. “Todas esas corazas sobre corazas se bancaron no sólo un misil transónico con 160 kg. de carga explosiva, Arias. Se bancaron dos, y sin siquiera dejarlos penetrar”, me dijo. Efectivamente, el 17 de Noviembre de 1987 durante la guerra entre Irak e Irán, la aviación iraquí misileó dos veces la central nuclear iraní de Bushehr, entonces en obra. Saddam Hussein, a la sazón con apoyo unánime de la OTAN, se permitía esas cabronadas sin rechiflas de prensa desde Occidente. Bushehr tiene aún esa misma cúpula semiesférica, tan identificatoria de nuestras dos centrales sobre el Paraná de las Palmas. Atacar Bushehr a don Saddam le sirvió tanto como tirarle huevos a un acorazado: el diseño alemán es wagneriano. Sus centrales son superproducciones caras, pero en materia de seguridad, dormís sin frazada. Las Atuchas SON bichos raros en otros sentidos, máquinas únicas en el mundo, pero cada una tan a su modo que la primera, hoy de 357 MWe, no puede considerarse prototipo de la segunda, de 745 MWe. Atucha II se parecerá lo que quieras a Atucha I pero no es «un Atuchón», una copia grandota de su predecesora. Si faltaba explicarlo, en este brete de Atucha II se operará con herramientas telecomandadas. Son, enumerando, una sopapa inmovilizadora para capturar el separador, un especie de «cama quirúrgica» retráctil, una pinza, luces fortísimas, cámaras de video, una soldadora, una aspiradora y una máquina de corte, pero todo a través de tubos de 10,5 cm. de ancho, en la oscuridad, en un espacio minúsculo y radioactivo, y desde 16 metros de profundidad. El separador suelto se extraerá por un tubo refrigerante cortado en tres pedazos, y los otros tres recibirán cuatro puntos de soldadura cada uno, como para soportar décadas de violentísima corriente de refrigerante sin vibrar ni desprenderse. Sumando, esto es como operar un aneurisma cerebral a cráneo cerrado… pero por un caño minúsculo, mediante video, con el paciente bajo agua, y desde un sexto piso. Y sin embargo, en comparación con las reparaciones mucho más extensas y complejas que mereció Atucha I entre 1988 -y quedó joya-, esto es coser y cantar. Que ambas Atuchas sean más raras que dos perros verdes y de yapa, cada una un prototipo único, tiene causas históricas muy ajenas a la ingeniería y a la voluntad argentina. Son las mismas que nos volvieron el país pionero y probablemente más experto del mundo en remediar rupturas en sitios inaccesibles de recipientes de presión nucleares. No por ganas, sino porque, como dicen en Mondoñedo: «Por fuerza, ahorcan». Y aunque eso se aparte un poco del periodismo y entre en la historia geopolítica del siglo XX, no hay otro modo de entender semejante suma de rarezas como las nuestras. Los linajes que no fueron  
Central nuclear de Embalse, en Córdoba, por ahora la mejor de las tres que tenemos.
Ninguna de las dos Atuchas logró ser una FOAK, una «First of a Kind», la iniciadora de un linaje de clones o casi clones. Sin embargo, ésa había sido la intención de la CNEA al evaluar los diseños, su construcción “en flota” y además su exportación. Ganas de fundar linaje, la hubo siempre. Por caso, el ARGOS, una versión optimizada y potenciada de Atucha I, se estaba mostrando en planos en 1987 en los países del África Mediterránea, y también los del África Oriental. Abel González, que pasa más su vida en aviones que un tenista del Grand Slam, aquel 1987 se bajó en Ezeiza restregándose las manos de contento. El Argos había levantado varios pedidos de cotización: el año anterior, con el desastre de Chernobyl, el mundo se había enterado, entre otras cosas, de que los edificios de contención son indispensables. Eso, porque las centrales RBMK soviéticas, como Chernobyl 4 jamás tuvieron ninguno. Pero aquel mismo año ’87, como se dijo, Saddam había estado misileando Bushehr, con idéntica contención que Atucha I, y al cuete. Entre los soviéticos y los iraquíes, mejor propaganda a favor del ARGOS no podíamos haber tenido. El oferente fue ENACE, Empresa Nuclear de Centrales Eléctricas, una “joint venture” de la CNEA donde SIEMENS tenía el 25% de las acciones. El gerente general era el mentado González, ya entonces un peso pesado mundial en radioprotección, y dueño de una porra engominada, famosa y renegrida. Lo que hacía doblemente tentador al ARGOS en los países árabes sin petróleo era quemar uranio natural moderado con agua pesada. Este combo te habilita a corte de manga estilo fantasía, dedicado al club de los países que enriquecen uranio a grado central y a gran escala, y que vienen a ser… caramba, los del G7. Lo cierto es que todavía hoy esos buenos muchachos te pueden armar un boicot de uranio enriquecido si no les firmás tal o cual declaración o no les concesionás este yacimiento o aquellas minas. El uranio natural te exime así de aprietes que, si sos dueño de muchos megavatios nucleares que consuman uranio enriquecido a entre el 3 y el 5% y te negás a firmar, pueden dejarte a millones de tus compatriotas en apagón. Hay giles que todavía sostienen que el uranio enriquecido es un commodity de libre venta, incluso en esta Argentina que en 1981 se ligó un boicot de enriquecido por parte de EEUU, y que salió carísimo. Por algo aquí, tras una discusión bastante picante que duró años en la CNEA y se saldó en 1967 pero dejó heridos, las centrales nucleares argentina en línea queman uranio natural. Decisión desconfiada, ortiva y fundacional. Gracias, Jorge Sabato, allí adonde estés. Como argumento de ventas, la prosapia del ARGOS en 1987 era Atucha I, con 13 años de operaciones, excelente por foja de seguridad y buena disponibilidad. Pero ENACE enfrentaba la terrible competencia mundial de las centrales CANDU canadienses, también de uranio natural y agua pesada, comparables por lo seguras y robustas, pero un 50% más baratas por más sencillas. Las CANDU no tienen recipiente de presión, esa temible cacerola de aleaciones forjadas que puede representar hasta el 30 o 40% del costo de la máquina. Lo sustituyen por centenares de caños de presión, algo al alcance de la industria metalúrgica de casi todo país de mediano desarrollo. Por haber empezado antes y su trato directo y libre de complicaciones, en el llamado Tercer Mundo los canucks jugaban de locales y tenían los números y la tribuna a su favor. Las CANDU las vendía una firma estatal, la AECL, o Atomic Energy Commission of Canada, Ltd. Y los problemas no los dio la tecnología, en absoluto, ni siquiera la firma en sí, sino -rompiendo sus tradiciones- el estado canadiense, que hasta entonces mantenía cierta distancia diplomática respecto de su gigantesco vecino al Sur del paralelo 49 Norte. Desde el 21 de mayo de 1974, cuando la India detonó sorpresivamente su primera bomba atómica, la política externa canadiense empezó a ser teledirigida por el State Department de los EEUU. El canciller Henry Kissinger le echó la culpa del bombazo indio a Canadá y se decidió a destruir el floreciente negocio de exportación de centrales de su vecino. Era un verso justificatorio: Canadá no sólo le estaba robando exportaciones a lo grande, sino desordenándole el gallinero diplomático mundial. No es por darle razón a ese centenario sátrapa de Kissinger, pero las centrales a uranio natural y agua pesada podrían servir (teóricamente) como “production facilities”, es decir para irradiar uranio 238 y transformarlo en plutonio 239. Ése es el material físil más lógico, barato y eficiente para hacer bombas atómicas implosivas, tipo “Fat Man” (la de Nagasaki). Pero los reactores plutonígenos tipo sólo fabrican plutonio, no electricidad, son baratos, berretas y tan destripados de seguridad que (dicho por González en 1987) “el personal se irradia hasta las pelotas”. Las CANDU, sus muchas imitaciones indias y las dos Atuchas, las únicas centrales de uranio natural y agua pesada del mundo, son imprácticas para cocinar plutonio, tanto como puede serlo una locomotora para hacer compras de supermercado. Pero más inútiles son por los papeles acompañantes: sólo se venden bajo salvaguardias del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas). Con la máquina, te compras decenas de controles anuales sorpresa, hechos por una fuerza internacional de expertos que tocan timbre sin avisar y no dejan puerta sin abrir. Inspeccionan no sólo de tu central sino también de todo material que entra y sale de la misma. Además, ésta ya arrancó monitoreada por cámaras y sensores de todo tipo intocables, controlado todo en tiempo real desde la sede del OIEA en Viena. Todas las exportaciones nucleares internacionales, incluidas las de combustible, están sujetas a similares salvaguardias. Lo único no inspeccionable según la ley fundamental del OIEA, que es el Tratado de No Proliferación o TNP, son las instalaciones nucleares desarrolladas por cada país con componentes 100% nacionales. Alcanza con un tornillo importado añadido zainamente a la lista de “artículos proliferantes” para que una central entera, con millones de otros componentes, quede bajo salvaguardias. Son las llamadas “salvaguardias pegajosas”. El otro “sancta sanctorum” libre de inspector y salvaguardias son las instalaciones, sean civiles o militares de los países garantes del Tratado. Que vienen a ser… caramba, EEUU, el Reino Unido, China y Rusia. Los mismos que redactan la pegajosa lista de artículos proliferantes. Y también los mismos propietarios de casi todo el parque de armamento nuclear, alrededor de 12.500 cabezas explosivas, y contando. Algo no estaría funcionando en el TNP, al parecer. En lo que se refiere a nosotros, no importa cuán santas e inobjetables sean las centrales de uranio natural y agua pesada que te hayas comprado, las sacudís y caen inspectores del OIEA. Esos vienen «de fábrica», como los fantasmas en los castillos escoceses. Nunca te van a servir para hacer plutonio militar. Pero porque su combustible está hecho de pastillas cerámicas de uranio natural, con la misma composición isotópica con que éste salió de la mina, al menos te ponen a salvo del “dame tu petróleo, tu cobalto, tus fosfatos o tu litio o no te entrego más enriquecido y te dejo a 7 millones de ñatos en apagón”. De esos aprietes bajo la mesa nadie se entera por lo mismo que rara vez se reportan las violaciones sexuales: el sistema está hecho para que la víctima se avergüence. De moda que ante la carrera armamentista que desató la India con Pakistán, en 1974, Kissinger aprovechó para empezar el estrangulamiento de la AECL como firma rival de las yanquis Westinghouse, GE y Babcock & Wilcox. AECL no las dejaba exportar sus centrales, ya que en la oferta estadounidense las hay demasiado complicadas, las hay demasiado grandes, las hay demasiado malas, las hay demasiado caras, y las hay “demasiado todo junto”. Caso de tapa de libro, las 4 GE MK1 que se accidentaron en Fukushima. Peor aún, AECL estorbaba las ventas de uranio enriquecido, que políticamente es como vender crack: genera dependencia energética y aprietes que, generalmente por victoriosos, nunca salen en los medios. Zbigniew Brzezinsky, cuya influencia sobre la política externa estadounidense fue mucho más brutal y duradera que la de Kissinger, perpetuó esta doctrina. Y continúa. Entre 1974 y 2011, EEUU logró espantar con extorsiones a puerta cerrada a casi toda la clientela de la AECL, incluida la canadiense, y en 2011 logró hacer quebrar la firma. El canadiense de a pie no dio bola ni se enteró de que le acababan de robar su mayor y más exitosa firma tecnológica, pero en el edificio Harry Truman, del State Department, deben haber descorchado champagne. Discretamente. ¿Qué tipo de problemas nos dio AECL cuando cayó en posesión satánica del State Department? Al principio daba gusto trabajar con los canucks. Con el contrato recién firmado, la obra junto al embalse cordobés de Río Tercero en cimientos y primeros hormigonados, avanzaba a trancos. Pero promediando el ’74, los hasta entonces cordiales y colaborativos canadienses empezaron, al principio muy incómodos, a gruñir: “Firmá el TNP (Tratado de No Proliferación) o no te termino la central”. Se tardó años en entender que no estaban jodiendo y no hubo exorcista que nos valiera: los canucks se habían vuelto irreconocibles y se fueron poniendo muy pesados: documentación técnica ya pagada y que, por contrato, debía facilitarse, no se entregaba; componentes que se atrasaban y la obra se paraba, etc.
Embalse en construcción, a mediados de los ’70. La cantidad de varillas de hierro que refuerzan los distintos tipos de hormigón nuclear denso todavía sorprenden. Por algo estas máquinas pueden durar más de un siglo.
Entre los canucks tropezando con sus nuevos grilletes y la hiperinflación argentina subsecuente al Rodrigazo, que en 1976 dejó a la CNEA sin plata, la obra avanzó a tumbos hasta 1978, cuando literalmente AECL desapareció de Córdoba. La CNEA tuvo que terminar Embalse sola con su alma, cosa que logró recién en 1984, con 4 años de atraso. Y pese a todo, por su historial de seguridad y su disponibilidad del 91%, hoy Embalse es nuestra mejor central. Y eso se debe a que cuando se compró ya había muchas CANDU similares o idénticas en línea en varios países, y se les conocían las mañas a todas. Los canadienses le habían ido sacando defectos. Embalse nunca fue un prototipo. En 1979, cuando se licitó Atucha II, AECL hizo el chiste de volver a presentarse, pero la CNEA obviamente le bajó el pulgar y compró la nueva Atucha a SIEMENS. Sin embargo, más de uno en la Dirección de Centrales Nucleares (DCN) de la CNEA propuso lo único obvio, lógico y audaz: construir una CANDU sin canadienses. La única restricción contractual de la CNEA era que no podía exportar CANDUS, pero legalmente, podía alfombrar la Argentina con ellas, si quería, y, con o sin colaboración de AECL, se había agenciado de toda la documentación técnica para hacerlo. Sin embargo, a esa altura de los ’70 ya había un considerable bando pro-alemán en la CNEA y el contralmirante Carlos Castro Madero, su presidente, prefirió ir a lo seguro: la SIEMENS había terminado Atucha I con un atraso mínimo por rediseño de combustibles. Pero la República Federal Alemana era un proveedor que se negaba a actuar como ventrílocuo de Kissinger o de Brzezinsky. Ergo, no te corría con el TNP. Con el diario del lunes, fue un error. Técnicamente, sólo en 1983, cuando la central se puso en marcha, se terminó por demostrar que la CNEA estaba en condiciones de hacer una CANDU sin ayuda, algo por lo que en 1979 no se aceptaban apuestas. Pero tanto los «canduceros» como los «atucheros» de la CNEA no querían otra central nuclear: querían muchas, y nacionales, es decir querían otro país más industrial e independiente. Pese a que todas las compras se habían hecho bajo la modalidad “llave en mano”, la CNEA siempre pulseó tras bambalinas con los proveedores y logró que el 31% en valor de Atucha I viniera de industria nacional, y el 50% de Embalse. Y no hablamos poner obra civil local, es decir hormigón y ladrillos, hablamos de fierros complejos. Lo que quiso siempre la CNEA fue construir una enorme y refinada red de proveedores locales metalúrgicos, metalmecánicos, electromecánicos, electrónicos e informáticos con calidad nuclear, y exportar centrales y componentes para centrales. El verdadero negocio nuclear no es de electricidad: es de tecnología. Salvo que uno sea un perfecto idiota capaz de adquirir una central atómica como quien compra un auto, (y el TNP genera ese tipo de comprador-operador), la industria nuclear es industrializante. Jorge Sabato no quería simplemente electricidad nuclear: quería un país más culto, industrial, soberano y mejor. ENACE fue un plan B que tampoco prosperó, pero no porque fuera imposible vender el ARGOS en nuestro mercado interno. En realidad y sin saberlo, ya tenemos uno. Y es que a fuerza de repotenciaciones, cambios de combustibles y otras mejoras, la pequeña Atucha I se transformó en un ARGOS: dejó de ser un prototipo. Por eso ya no da problemas. Hoy es una máquina mucho mejor que la que compramos en 1968. Lo que pasó con ENACE es que la abandonó SIEMENS cuando se plegó a la onda antinuclear alemana, y como tiro de gracia la cerró el presidente Carlos Menem, quien de paso y cañazo le puso la firma al TNP. Fue el mayor intento diplomático de ponerle una lápida al Programa Nuclear. No lo lograron enterrar, pero hasta 2006 fue un zombi.  Las dos FOAK que son las Atuchas nunca pudieron generar prosapia. Las presiones de la OTAN para que Atucha II, empezada en 1981, quedara sin terminar, la atrasaron 27 años, sin que importara que, con la firma del TNP, hubiéramos pasado al bando de «los buenos chicos obedientes». Nadie en la OTAN quiere que la Argentina mantenga su viejo Programa Nuclear independiente. Desde 1982 y vía endeudamiento, lograron prácticamente destruir la fabricación nacional de aviones, y ni hablar de la de armamento. Les molesta sobremanera que tengamos una industria de radares y satélites propios, y bastante vivaz. No somos confiables. Se acuerdan bien de los 6 barcos, o 7 según quién cuente la historia, que les hundimos en 1982. Y en lo nuclear comercial, hacemos goles en tiempo de descuento. Perú, Argelia, Egipto, Australia, Brasil, Holanda y Arabia Saudita ya nos compraron reactores de INVAP, y habrá más clientes. Desde la derrota de Malvinas, el átomo le viene quedando grande a nuestra clase política. No entienden su potencial de transformación industrial y social, aunque Argentina se haya vuelto el principal vendedor de reactores multipropósito del mundo. No valoran tampoco que Argentina sea el único país de la región con un desarrollo decente y federal de la medicina nuclear. Es un problema haber tenido tantos gobiernos tan antinucleares, y en general al hilo: el de Raúl Alfonsín, ni hablar de los dos de Carlos Menem, ni el de Fernando De la Rúa, ni el de Mauricio Macri. Fueron expresiones de lo que el biólogo Marcelino Cereijido llamaba “una burguesía pretecnológica”, y que el ideólogo del Programa Nuclear, Jorge Sabato, llamó más escuetamente “una burguesía chanta”, dirigentes que no diferencian un tornillo de una tuerca y que en el átomo argentino sólo vieron y ven motivos de conflicto con la diplomacia de los EEUU. No se salva nadie, o casi nadie. Sin los tremendos apagones que empezaron en 2003, no bien el PBI argentino volvió a crecer en un país donde Repsol había literalmente vaciado Loma de la Lata, Néstor Kirchner probablemente no habría dado la orden de terminar Atucha II. Lo hizo recién en 2006 y los insobornables multimedios la llamaron una obra faraónica, innecesaria y fundamentalmente imposible. Fácil no fue, pero Kirchner la sostuvo. Atucha II está en línea desde 2014, y todavía le estamos sacando las mañas. ¿Por qué? Porque es un prototipo. Como demuestra esta rotura banal -pero cara- de Atucha II, no es bueno tener 2 prototipos sobre 3 centrales. Pero peor aún es tener sólo 3 centrales tras 73 años de energía nuclear, y que además sean todas distintas. Es en la construcción serial o «en flota» cuando un diseño muestra todas sus fortalezas y debilidades. La fabricación en serie sirve no sólo para bajar costos por escala, sino para ir podando y simplificando la ingeniería. Los componentes más peliagudos de fabricar una CANDU Nac & Pop país habrían sido las bombas del circuito primario, la turbina de vapor y el generador eléctrico. Pero componentes CANDU aún más difíciles, al menos desde el punto de vista de ciencia de materiales, como los generadores de vapor, se resolvieron en 2015, cuando se “retubó” Embalse para darle 30 años más de extensión de vida. Los nuevos generadores de vapor los hizo Pescarmona, a la que se olvidaron de avisarle que eso era imposible. Atucha I se compró en 1968 a KWU-SIEMENS a último momento, cuando estaba ya por adjudicarse a AECL. El canciller alemán llamó inesperadamente al contralmirante Oscar Quihillalt, entonces presidente de la CNEA, y la ofreció a U$ 101 millones, casi la mitad de la oferta canadiense. Y estaban tan desesperados los alemanes por subirse al Programa Nuclear Argentino, entonces el más dinámico del Tercer Mundo, que don Oscar se cebó con ellos y les pidió “la cajita feliz”. Así las cosas, junto a Atucha I y por la misma plata, los alemanes nos regalaron -chirriando- un reactor académico, el RA-4 todavía en uso en la Universidad Nacional del Litoral. Los alemanes nunca fueron el plan A, e hicieron mal en olvidarse de ello, pero ya se deben haber olvidado de que se olvidaron. El propio Castro Madero, reactorista si los hubo, había llegado a pensar un plan para que a 1990 la Argentina llegara con 6 centrales CANDU, 5 de ellas clonadas de Embalse. Cuando Castro Madero optó por ENACE, y prácticamente en términos de casorio con SIEMENS, la DCN (Dirección de Centrales Nucleares) de la CNEA no dejó nunca de gruñir su oposición, y no exactamente a puertas cerradas. El bando “canducero” en la CNEA era y sigue siendo considerable, y en NA-SA, ni te cuento.  
El Ing. José Luis Antúnez, el hombre que asumió la tarea “imposible” de terminar Atucha II, obra abandonada desde 1983 a 2006 e inaugurada en 2014. Antúnez es el principal defensor de que NA-SA construya una flota de centrales totalmente argentinas, con uranio natural, agua pesada y tubos de presión, parecidas a Embalse.
Esto explica por qué construimos nuestro Programa Nuclear con máquinas con recipiente de presión que, para la Argentina, eran de plan B. Eso explica también lo especialistas que nos hemos vuelto en reparaciones creativas, más endoluminales que laparoscópicas, cuando algo se rompe dentro de uno de esos inmensos tachos acorazados. Si a eso sumás la prohibición no declarada de la OTAN de que Argentina tuviera una industria nuclear independiente, y el modo en que esa prohibición se ejerció con presupuestos congelados, obras paradas y destrucción de los recursos humanos del Programa Nuclear a lo largo de 25 años que atravesaron 6 gobiernos elegidos por urnas, se entiende por qué el parque nucleoeléctrico argentino quedó congelado en 3 máquinas, como en 1980, y por qué son distintas entre sí al punto de usar cada una su propio tipo de elementos combustibles. Lo raro es que no hayamos tirado la toalla, que nos hayamos vuelto exportadores nucleares dominantes, aunque en un nicho de mercado. Con menos palos en la rueda desde la Secretaría de Energía, ese club petrolero, y de un par de embajadas, nuestro país debería tener al menos un 30% de electricidad nuclear, no el actual 7%. Paradójicamente, estaría exportando más gas, porque 1000 MWe nucleares evitan la quema de 1600 millones de m3 de gas natural por año. Pero además, una Argentina con bastante electricidad nuclear tendría una cadena industrial proveedora metalúrgica, metalmecánica, electromecánica, electrónica e informática, pero de una calificación como sólo la tiene la aeroespacial. Tendría también decenas de miles de puestos de trabajo registrados y bien pagos en todas esas firmas proveedoras, y a las mejores Universidades Nacionales y el CONICET vinculadas con la CNEA, NA-SA e INVAP a través de proyectos de distintos desarrollos. Con un 30% de electricidad nuclear salida de fierros propios, viviríamos en un ecosistema industrial y educativo de mucha vivacidad y prestigio. Esto, en los ’80, parecía un camino inevitable. Volver a ese camino sería más que una reparación, sería una reconstrucción histórica. Y no del Programa Nuclear. Del país. La supervivencia del Programa Nuclear fue desapareja y muy cuesta arriba. INVAP estuvo varias veces al borde de la quiebra, ignorada por el estado argentino y rescatada a último momento por una venta internacional. Pero las centrales nucleoeléctricas constituyen un mercado incomparablemente mayor que los reactores, en general de producción de radioisótopos. Uno requiere de radiofármacos unas pocas veces en la vida, pero prende la luz todos los días, y varias veces por día. Más allá de si tendremos o no una central china Hualong-1 como cuarta central nuclear, la posición de AgendAR es que la única máquina de uranio enriquecido que nos interesa es la central compacta CAREM, hoy en construcción en fase prototipo de 32 MWe en vecindad de las Atuchas. Puede funcionar en sitios remotos y fuera de red, y probablemente tiene bastante futuro en ubicaciones costeras, desalinizando agua de mar. Pero su virtud principal es ser argentina, ergo exportable. Dólares que entran, no dólares que se van. No nos morimos de ganas de que el Programa Nuclear pase a depender masivamente del uranio enriquecido. Salvo que volvamos a enriquecer uranio en una planta mucho mayor y más moderna que la de Pilcaniyeu, Río Negro, que pese a lo testimonial de su producción, 6 presidentes sumamente obedientes prefirieron mantener cerrada. No parece que vaya a ser fácil. Y si logramos tener una planta de enriquecimiento de porte industrial, más vale que se use para garantizar exportaciones de los reactores de INVAP, o de las centralitas CAREM, sin que nos caigan con embargos de combustible a nosotros o a nuestros clientes. Esa película ya la vimos. El presidente Jimmy Carter hacía el rol protagónico. La Argentina tendría que retomar el camino industrialista que se interrumpió en 1983: el de las centrales de uranio natural y tubos de presión, una CANDU pero sin canadienses, la máquina que el presidente de NA-SA, el Ing. Luis Antúnez, el hombre que se atrevió a terminar el perplejo meccano desarmado que era Atucha II en 2006, llama “Proyecto Nacional”. La India tiene su propio modelo de «CANDU» trucho, con 22 construidos, uno recién inaugurado, 6 en construcción y 10 más pedidos y con presupuesto aprobado. Se llaman IPHWR, por Indian Pressured Heavy Water Reactor, y los modelos recientes andan por los 700 MWe. Andan joya. China y la India vienen «retubando» sus respectivamente 2 y sus 4 CANDU, porque las reservan para quemar en ellas el combustible ya quemado por centrales de uranio natural. Las CANDU queman de todo. Incluso torio, 4 veces más abundante que el uranio en la corteza terrestre. Es una tecnología tan sensata que ha sobrevivido a la empresa que la desarrolló y goza de cierta salud. Aquí sólo tendría que sobrevivir a los que la llaman «vía muerta». Un CAREM y una CANDU Nac & Pop son nuestras próximas FOAK, una reparación más histórica que técnica. ¿Imposible? La palabra ya la escuchamos otras veces. En una película que ya vimos. Demasiadas veces.  

Daniel E. Arias