Yuanes, fletes, plazos y aranceles: los cambios que plantea Massa para las importaciones
La Secretaría de Energía instruyó a ENARSA a tomar posesión de las represas del Comahue
Como autoridad de aplicación de la ley, la secretaria de Energía asignó a la firma Enarsa la tarea de manejar y garantizar la continuidad de los servicios de Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila una vez que concluyan los contratos de concesión de esos activos hidroeléctricos, en agosto próximo.
La Secretaria de Energía de la Nación instruyó formalmente a la empresa estatal Energía Argentina Sociedad Anónima (Enarsa) a tomar el control de las represas hidroeléctricas del Comahue. La secretaria Flavia Royón encomendó a Agustín Gerez, gerente general de Enarsa, tomar el control de los complejos hidroeléctricos Alicurá, El Chocón y Planicie Banderita una vez que expiren sus concesiones, algo que sucederá el 11 de agosto de este año. La instrucción también contempla la toma de posesión de Piedra del Águila, cuyo contrato vence oportunamente el 29 de diciembre de 2023; es decir, en el arranque del mandato de las próximas autoridades nacionales. Hasta esa fecha Alicurá se mantendrá en manos de la firma norteamericana AES, mientras que El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila seguirán en poder de Enel, Orazul Energy y Central Puerto, respectivamente. En concreto, Royon le pidió al titular de Enarsa que «adopte las medidas necesarias para encontrarse en condiciones de asumir transitoriamente la actividad de generación de energía eléctrica ante la proximidad del vencimiento de las concesiones y a partir de la fecha del mismo, incluyendo, sin limitación, la eventual transferencia del personal y los contratos relacionados con dichas centrales». La secretaria de Energía puso el foco en la importancia estratégica que tiene para el país la generación hidráulica, sobre todo en el marco de la transición energética, concibiendo a esta fuente renovable como una de las más confiables y flexibles para dar rápida respuesta a las fluctuaciones de la demanda, aparte de resaltar sus bajos costos operativos. Según la nota, el Estado se encuentra obligado a implementar «las tareas necesarias para concretar la devolución de las concesiones hidroeléctricas», hecho que comprende una serie de aspectos políticos, jurídicos, económicos y técnicos.Instrumento idóneo
Gracias a su fusión con Emprendimiento Energéticos Binacionales Sociedad Anónima (EBISA), prosiguió el documento, Enarsa absorbió las competencias requeridas para la realización y operación de proyectos vinculados con la generación hidroeléctrica. En ese sentido, la nota de Energía señala que hoy la firma se erige como el instrumento más idóneo para «garantizar la efectiva reversión y la adecuada restitución al Estado nacional de todos los bienes afectados a las referidas concesiones». Una vez vencidos los plazos previstos, Enarsa deberá «asegurar la continuidad de los servicios, el correcto funcionamiento de las instalaciones y la plena operatividad de las centrales«. La idea del Gobierno es que Enarsa cree una subsidiaria para cumplimentar estas labores en Alicurá, El Chocón, Planicie Banderita y Piedra del Águila. El capital accionario de la eventual nueva compañía, que en un principio le pertenecería en un 100% a la empresa que conduce Gerez, podría admitir luego la participación de provincias y capitales privados. De todos modos, la discusión entre Nación y las gobernaciones de Neuquén y Río Negro no pasa tanto por quién se quedará con la propiedad de los activos, sino por cuál será la renta futura del negocio hidroeléctrico. En efecto, las provincias quieren mejorar el precio de venta de la electricidad, algo inconveniente para el Estado nacional.El humo de los incendios forestales cubre casi todo el norte de los Estados Unidos
Comentario de AgendAR:
Un fallido ChatBot que funciona con IA mostró los límites que todavía tiene esta tecnología
Muchas empresas han puesto asistentes “virtuales” para brindar ayuda automatizada y rápida
- Contar las calorías
- Realizar un déficit calórico de 500 a 1000 calorías diarias
- Pesarse y medirse semanalmente
- Tener como objetivo perder 400 a 800 gramos por semana
Diseño argentino de vehiculos no tripulados: Aire, tierra y agua

Usos y funciones
En efecto, Skua surgió como un producto con fines industriales y luego fue rediseñado ante la necesidad de CoCoAntar de un sistema terrestre no tripulado con un sistema electrónico capaz de resistir las condiciones climáticas del continente blanco. Además, los ingenieros y diseñadores industriales de la empresa están desarrollando un segundo vehículo llamado Mula, de mayor tamaño y con otras funciones, en especial de carga. La capacidad de esta tecnología de adaptarse a distintas funciones y necesidades llevó a la cartera que dirige Jorge Taiana a crear el Programa de Desarrollo de Sistemas No Tripulados para la Defensa. “El uso de estos sistemas ha ido acrecentándose en todo el mundo, tanto en la órbita civil como en la órbita militar”, asegura la secretaria de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Daniela Castro. Según la funcionaria, “como todo sistema, utiliza una serie de tecnologías por lo que hay una cantidad de disciplinas involucradas en estos desarrollos en los que Argentina tiene capacidades que puede incrementar a partir de los proyectos con los que contamos”.Defensa
Castro añadió que los sistemas no tripulados están considerados dentro de la directiva de política de defensa actual, y que al momento hay 13 proyectos en análisis y desarrollo para tierra, aire y agua que cuentan con el financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa (FoNDef). Además de brindar funciones específicas de vigilancia y control de espacios de jurisdicción nacional, reconocimiento y transporte de carga útiles, otro de los propósitos “es permitir el desarrollo y dominio nacional de ciertas tecnologías transversales y contribuir de esta manera a incrementar la soberanía nacional”, expresa el director de Normalización, Certificación y Nuevos Productos del Ministerio de Defensa, Federico Di Venanzio. Para ello “empezamos a elaborar un mapa de más de 4.000 proveedores de la Defensa, de los cuales 1.000 son de base industrial. Un número interesante del cual partir y poder programar un crecimiento de un sector a ser considerado dentro de la matriz productiva”, adelanta Castro.
Remotamente operados
Por su parte, el director del Instituto de Desarrollo Costero (IDC) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Javier Tolosano, explica que decidieron utilizar un Vehículo Remotamente Operado (ROV) de la empresa Pancora Robótica Submarina ante la necesidad de elaborar mapas de sensibilidad ambiental de áreas subacuáticas que requieren un mayor cuidado de conservación y medidas de mitigación rápida en caso de un derrame. Con el ROV, los investigadores pueden relevar profundidades a las que los buzos no pueden llegar o permanecer por mucho tiempo a causa de los efectos de la presión en el organismo. El relevamiento que realiza el IDC incluye además el análisis de recursos marinos, costeros, sitios arqueológicos y turísticos y forma parte de un convenio con la empresa Terminales Marítimas Patagónicas, Termap, encargada del transporte de hidrocarburos. “Cuando empezamos a hacer los mapas de sensibilidad ambiental, parte del financiamiento que obtuvimos para desarrollar esta actividad la destinamos a la compra de un ROV para complementar la actividad de los buzos”, comenta Tolosano.Submarinos
Por otro lado, el equipo también se usará para realizar el monitoreo y la línea de bases ambientales para un futuro proyecto de dragado a partir de un convenio con la Administración Portuaria de Comodoro Rivadavia: el ROV relevará los organismos bentónicos presentes en una zona de más de 50 metros de profundidad. “A futuro también tenemos planificadas otras tareas relacionadas con la prospección de zonas de congregación de centollas en épocas reproductivas y podríamos utilizarlo en algunos proyectos de acuicultura que están desarrollando investigadores del IDC”, amplia Tolosano.
ROV
El ingeniero detalla que dentro de esta familia se encuentran los ROV que son operados en forma remota por medio de un cable, como el que utiliza el IDC, y aquellos que cuentan con inteligencia artificial y sensores para tomar decisiones con lógica. “Estamos trabajando una línea que va hasta 100 metros de profundidad y otra hasta los 300”, menciona Nowakowski y añade que, a mayor profundidad, el desafío tecnológico para mantener la comunicación es más grande. Entre las distintas funciones que pueden tener estos vehículos subacuáticos, el ingeniero agrega el uso en la industria acuícola para el control de las jaulas y estudios de impacto ambiental del alimento que queda como resto en el lecho marino o lacustre que puede generar desequilibrios en el medio, al igual que el uso de antibióticos. “Los robots con sistemas aplicados a la industria son capaces de limitar y prevenir ese impacto ambiental”, señala Nowakowski. Finalmente, también se pueden utilizar para inspección de cascos de barcos y otras estructuras, e incluso con la tecnología adecuada, el control de la pesca ilegal.Con producción hidropónica cultivan vegetales frescos en la Antártida Argentina
- El agrónomo Jorge Birgi cosecha verduras en una base argentina para abastecer al personal.
- Hoy hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica
Corría el año 2015 cuando el ingeniero agrónomo e investigador argentino Jorge Birgi recibió un correo electrónico con una pregunta que avivó su curiosidad: ¿es posible producir verduras en la Antártida? Tras ocho años de investigación y desarrollo, cuatro viajes al continente blanco y adversidades de todo tipo, dos de las trece bases que administra la Argentina cosecharon en 2022 la primera tanda de verduras de hoja, con el objetivo de abastecer al personal civil y militar. Hoy ya hay más de 400 plantas en módulos de producción hidropónica y ya proyectan incorporar nuevas especies.
Ni bien recibió el correo electrónico, Birgi (41 años, Santa Cruz) se puso a trabajar en el diseño de un módulo de producción, sin conocer al detalle las condiciones climáticas de la Antártida. Allí, en las bases más próximas al continente, los inviernos pueden azotar con temperaturas de 35 grados bajo cero.
Experto en desarrollos productivos en zonas áridas y semiáridas, el investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Universidad de la Patagonia Austral se volcó de lleno al proyecto. Primero, a través de pruebas en 3D. Luego, con viajes al territorio.
Ni bien publicó los primeros estudios de un módulo en 3D en Internet se despertó el interés del Comando Conjunto Antártico. “Me pidieron que viaje a la Antártida para ver cómo se vivía, cómo era el terreno y cuáles eran las condiciones”, recuerda Birgi. El investigador acaba de regresar al continente luego de una recorrida por las Bases Marambio – la más conocida y una de las más pobladas – y la Base Esperanza. En esos dos lugares fue donde se instalaron los módulos de producción hidropónica. Cada una de ellas tenía 240 plantas monitoreadas en tiempo real a distancia y administradas por el mismo personal que integra las campañas antárticas, que se renueva todos los años. Eso supone un desafío a la hora de capacitar y preparar a quienes gestionarán los cultivos a diario.
Tienes un e-mail, tienes una planta
El correo electrónico que dio origen al interés científico fue enviado por integrantes del equipo médico de la Base Carlini. “Querían saber si existía posibilidad de mejorar la dieta del personal, porque no tienen disponibilidad de verduras frescas todo el año, comen muchos enlatados, que tienen alto contenido de sodio”, explica Birgi, quien trabajó durante el desarrollo junto al vicecomodoro Federico Vasallo, del Comando Conjunto Antártico; y el suboficial César Ismael Araujo Prado, a cargo de la división de Prevención de Accidentes, Seguridad e Higiene y Ambiental.
Para 2019, Birgi ya había desarrollado diseños en 3D que habían sido validados en el terreno: era posible plantar verduras en la Antártida. Pero cuando todo parecía concretarse, la pandemia de coronavirus alteró los planes y los dilató dos años, debido a que las restricciones sanitarias impedían el acceso al continente blanco. En 2022, con la campaña de verano que abastece a todas las bases, se enviaron parte de los materiales. “Había que solicitar permisos, no está permitido hacer cualquier cosa, hay que respetar protocolos y nosotros elevamos los niveles de seguridad”, dice Birgi.
Antes de viajar, las semillas son sometidas a análisis en el laboratorio de fitopatología para determinar sus características y calidad. El traslado tampoco es sencillo: se deben embalar en frascos de doble fondo que viajan en cajones de alto impacto. “El desafío era darle forma a la mecánica de trabajo, los materiales voluminosos deben viajar en el rompehielos Almirante Irizar, que sale en diciembre y regresa en marzo y hasta el año siguiente no vuelve a partir. Si tenés que llevar algo grande, hay que esperar a la próxima campaña”, explica. “Cualquier demora nos obligaba a esperar un año más”.
El modelo de producción es posible debido a que no se utiliza tierra, sino que se realiza en un medio líquido, lo que permite acceder a cultivos en sitios donde hay suelo de mala calidad, disponibilidad escasa de agua o condiciones climáticas adversas. En el caso de la Antártida, se cumplen las tres condiciones. “A pesar de que está la mayor reserva de agua dulce, tener agua es difícil porque está todo congelado”, remarca el ingeniero.
Los tiempos de cultivo, además, son mucho menores. Durante la investigación, Birgi y su equipo proyectaban que habría cosechas cada 45 días, debido a que en las pruebas en el laboratorio en Santa Cruz el proceso duraba 64 días. “En las bases, un cultivo de lechuga demora 30 días”, ejemplifica, y aclara que es debido a que las plantas reciben luz y calor las 24 horas. “Las plantas hacen la fotosíntesis las 24 horas y, por ende, producen más”.
Pizza con rúcula y el desafío de la espinaca
El objetivo del proyecto es mejorar la alimentación del personal civil y militar de las bases mediante la producción de las especies de hoja, con métodos hidropónicos de interior. Hay países que tienen cultivos con una tecnología similar, aunque sólo destinados a investigación, como el proyecto Eden-ISS que se desarrolla en la base alemana Neumayer III.
Según Birgi, los módulos argentinos abastecen a entre 140 y 150 personas, que cada dos semanas pueden comer de forma escalonada ensaladas. “Por ahora tenemos acelga, perejil, rúcula – que es la estrella -, una variedad de lechuga verde y otra morada”, explica. En el corto plazo, se incorporarán albahaca morada, albahaca verde, espinaca y rabanitos. El ingeniero aclara que se podría producir, además, todo tipo de frutas y verduras. “Podríamos tener frutillas [fresas], tomates, pero antes se debe evaluar e investigar los cultivos”, remarca.
Birgi, que monitorea desde el continente día a día los cultivos, explica que las verduras plantadas allí tienen una mejor textura. “No tienen ningún elemento agresivo que las haga crecer de forma diferenciada, son plantas muy blandas, crocantes”, grafica, y cuenta que, desde la primera cosecha, todos los sábados en las bases argentinas se cena pizza casera con rúcula.
¿Un modelo para producir alimentos?
En medio de la crisis por efecto de la sequía que azota a la Argentina, sumado a las dificultades del país en el acceso al agua, la tierra y la energía eléctrica en las zonas más alejadas, Birgi cree que el cultivo hidropónico podría extenderse y ayudar no sólo a mejorar la calidad de los alimentos que se consumen, sino a ahorrar agua, reducir la contaminación y garantizar productos frescos en aquellas zonas que, por cuestiones climáticas, no se pueden cultivar de forma convencional.
Pero, además, el investigador apunta a que trascienda a las necesidades de la Antártida. “Se puede utilizar en cualquier lugar del país, desde escuelas rurales a comunidades muy alejadas”, se entusiasma, y dice que se puede cultivar cualquier fruta o verdura, con modificaciones según la variedad.
A Birgi le cuesta encontrar palabras para describir a la Antártida. “Hay glaciares, mares congelados y nieve, es un lugar hermoso donde se hace un trabajo muy sacrificado. Retrocede ocho años y recuerda el correo electrónico que lo llevó a plantar verduras en el lugar más extremo del planeta. “No sé cuál será el balance final, pero aplicando tecnología que permita producir localmente, podríamos ahorrar mucho. Es un sistema que no tiene límites, se puede hacer cualquier cosa”, concluye.
Ensayo clinico con un nuevo farmaco para el cancer que reemplazaria a terapias agresivas
En 2017, después de sufrir una crisis epiléptica, Alberto (nombre ficticio) recibió una noticia terrible. Ese año, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, le diagnosticaron un tumor cerebral extraño al que sus médicos no sabían bien cómo enfrentarse. Indecisos, “decidieron no darme quimio ni radio y ver qué pasaba”, comenta. “Después –recuerda–, empecé a tener crisis convulsivas cada vez más frecuentes y decidieron operarme de nuevo”. Esa operación la realizó otro cirujano, que le ofreció extirparle el tumor completo. Tras la operación, perdió la movilidad del lado derecho de su cuerpo y debió comenzar una dura rehabilitación.
“Recuerdo sentirme perdido al ver que los médicos no sabían qué camino seguir. Eso me hizo buscarme por mi cuenta otro cirujano y acabé encontrando al doctor Sepúlveda”, dice. Juan Manuel Sepúlveda, coordinador de la Unidad de Neurooncología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, se sorprendió al escuchar que no había recibido ni radioterapia ni quimioterapia, pero le contó que, en esta ocasión, la suerte había estado de su lado. Sepúlveda se encontraba en ese momento reclutando a pacientes para el ensayo Indigo, diseñado para probar un nuevo fármaco en pacientes que no habían recibido más tratamiento que la cirugía.
Los tumores como el de Alberto son los conocidos como gliomas de grado bajo, y fue un glioma de este tipo el que sufrió el conocido golfista Severiano Ballesteros, fallecido en 2011. Esos tumores se caracterizan por tener una mutación en los genes IDH 1 y 2. Esta alteración genética, hallada gracias a los proyectos de secuenciación masiva de los genomas de decenas de tipos de cáncer lanzada en 2008, cambia la actividad de dos enzimas esenciales en el funcionamiento del organismo, que siguen haciendo su tarea, pero empiezan a generar un metabolito tóxico que daña el ADN. Con el paso del tiempo, el daño se acumula y proliferan las mutaciones que azuzan el crecimiento del cáncer.
Cirugía y deterioro
Desde hace décadas, las personas con esta dolencia se someten a una cirugía para extirpar el mal y después reciben quimioterapia y radioterapia para controlarlo. Estos tumores no se curan con cirugía y suelen volver, aunque el regreso se puede retrasar hasta cinco años. Con la quimioterapia y la radioterapia era posible prolongar la vida entre 10 y 20 años, con buenas condiciones. Después, los daños de la radioterapia se empiezan a manifestar y aparecen problemas de memoria, desciende el rendimiento intelectual o resulta difícil caminar rápido. Normalmente, en 12 o 14 años los pacientes no pueden hacer una vida normal e independiente.
El descubrimiento de las mutaciones de IDH permitió desarrollar medicamentos dirigidos a inhibir la acción de esa enzima alterada que intoxica el cerebro. Según cuenta Sepúlveda, el vorasidenib, un medicamento con una especial capacidad para alcanzar el cerebro, se empezó a utilizar –como casi siempre sucede al principio con los medicamentos experimentales– en personas con enfermedad avanzada, “gliomas difusos que ya se habían tratado con quimioterapia y radioterapia, en algunos casos en varias ocasiones”. “Pero solo respondía entre el 30% y el 40% de los pacientes”, advierte.
Aquellas cifras hicieron pensar que el fármaco no servía, pero después se plantearon que quizá lo habían utilizado demasiado tarde, cuando la modificación en la expresión de los genes y la evolución de los clones del tumor habían descontrolado la situación y la inhibición de una enzima ya era inútil. “Entonces decidimos ir al principio”, explica Sepúlveda. “Hicimos un estudio para pacientes con glioma de grado 2 que habían sido operados, pero no habían recibido quimio ni radio”, apunta. Los resultados de aquel trabajo se acaban de presentar en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica, en Chicago, y se publicaron en la revista New England Journal of Medicine.
El estudio Indigo, que incluyó 331 pacientes de todo el mundo, mostró que el fármaco, desarrollado por la farmacéutica Servier, incrementaba el tiempo en el que la enfermedad no progresaba tras la cirugía, desde los 11,1 meses cuando se recibía placebo hasta los 27,7 meses con vorasidenib. Dos años y medio después del comienzo del estudio, la enfermedad había progresado en un 28% de los participantes, frente al 54% de los que recibieron placebo. El principal autor del estudio, Ingo Mellinghoff, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, contó en una presentación ante los medios de comunicación, que “los resultados ofrecen una oportunidad de cambiar los tratamientos de este tipo de gliomas con una nueva terapia dirigida”.
“De momento, podemos decir que retrasamos el contador 27 meses hasta el momento en que estas personas tienen que recibir tratamientos más agresivos con más secuelas a largo plazo”, relata Sepúlveda, que cree que “va a haber un grupo de muy largos sobrevivientes, porque es gente muy sensible a estos fármacos”. “Hay un paciente que empezó a tomarlo hace tres años, el tumor se redujo y no se ve, y no sabemos cuánto puede permanecer así”, ejemplifica.
“Esto abre la puerta a la medicina personalizada para estos pacientes. Esta enfermedad es rara, es un tipo de tumores muy poco frecuentes, y estos resultados dan esperanza para una enfermedad en la que había poca investigación”, opina Cristóbal Belda, ahora director del Instituto de Salud Carlos III y antes oncólogo especialista en tumores cerebrales. En su momento, trató a Ballesteros. “Es un avance excepcional”, afirma.
Seis años después de su diagnóstico y tras períodos horribles, en los que necesitaba una gran cantidad de medicación contra la epilepsia y ni siquiera podía salir a la calle o acudir a rehabilitación, Alberto vive con esperanza. “Ahora estamos bajando la medicación y sigo notando mejoría porque había perdido mucha capacidad física. No podía ni ponerme delante de la computadora, porque me daba un ataque epiléptico”, detalla Alberto, que antes trabajaba como ingeniero informático. “Ahora puedo salir de casa y caminar, que te parecerá una tontería, pero para mí es increíble, y he vuelto a una rehabilitación intensiva. Estoy muy contento”, resume.
Comentario de AgendAR:
Es un avance minúsculo y enorme a la vez, por lo que implica como posible cambio de paradigma clínico para gliomas de bajo grado. Si se logra convencer al mundo oncológico, el tratamiento debería empezar por este «mib» (un anticuerpo monoclonal murino), y seguir la vía normal de radioterapia, quimio y cirugía después de que el foco inicial vuelve a ponerse agresivo, y sólo si lo hace. Abre caminos en medicina personalizada: si detectás los dos genes defectuosos activos en un portador sano, silenciarlos antes de que logren generar cancerización. Imposible no preguntarse si algo de este nuevo paradigma podrá aplicarse a neuroblastoma multiforme, otro cáncer cerebral más común y letal.Daniel E. Arias
Trigo: nueva genética con potencial de rendimiento y tolerancia a la sequía
Una nueva tecnología llamada HB4 está siendo incorporada por los productores para cultivos de trigo. En la campaña pasada, se sembraron 50,000 hectáreas con estas variedades y se estima que para esta temporada se duplicará la superficie.
Este gran avance genético es un logro 100% argentino llevado a cabo por Bioceres y CONICET, liderado por la doctora Raquel Chan, docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Se trata de la única tecnología en el mundo que brinda tolerancia a la sequía para los cultivos de soja y trigo. Esto significa que permite aumentar la producción en situaciones de limitaciones hídricas, al mismo tiempo que se promueve un cuidado más riguroso del medio ambiente y los recursos naturales.
La novedad llega a los productores a través del programa de identidad preservada “Generación HB4″ con el que estos pueden acceder a la tecnología con dos beneficios comerciales: los insumos financiados a cosecha a tasa 0% y como los productores actúan como proveedores de servicios para la empresa, pueden facturar con IVA 21%.
Pero además en esta campaña 23/24, Bioceres sumará un nuevo canal de comercialización; un acuerdo para que los productores puedan adquirir la bolsa de semilla de primera multiplicación con el evento tecnológico HB4. El nuevo modelo permite diversificar y ampliar la propuesta de valor que la compañía ofrece para acceder a la tecnología.
Otra novedad para esta campaña es el lanzamiento de dos variedades de ciclo intermedio-largo con alto potencial de rendimiento. Un atributo que venía siendo especialmente solicitado por los productores en las últimas campañas. Iruya HB4 está recomendado para las regiones de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y norte de Buenos Aires, mientras que Traful HB4 ha demostrado un excelente rendimiento en el sur de la provincia de Buenos Aires. Con estos nuevos materiales, Bioceres complementa su portafolio actual ofreciendo variedades adaptadas a diversos ambientes.
El rendimiento de esta nueva tecnología está comprobado por las pruebas realizadas durante 2022 y 2023. En los ensayos HB4 vs. no-HB4, se observó una diferencia promedio de rendimiento del 22% a favor de la tecnología desarrollada por Bioceres y CONICET en todos los ambientes evaluados.
En ambientes con rendimientos menores a 2,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 50% con una tasa de éxito del 100% a favor de HB4. En ambientes con rendimientos entre 2,000 kg/ha y 4,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 15% con una tasa de éxito del 80% a favor de HB4. Mientras que en ambientes con rendimientos superiores a 4,000 kg/ha, la diferencia promedio fue del 2% a favor de HB4.
Flavia Royón: «El año próximo se termina el déficit de la balanza energética»
Comentario de AgendAR:
No podemos dejar de señalar algo que nos llama la atención: que la Secretaria de Energía no haya mencionado -o los medios no hayan registrado- a la energía nuclear, que provee una parte no insignificante de la provisión eléctrica de nuestor país. Ni a la hidroelectricidad, a pesar que Economía ha anunciado que se ha obtenido que se obtendrá financiación para terminar dos grandes represas en Santa Cruz.Reparando Atucha II
Después viene la segunda tarea, sacar los trozos del separador. Para esto, bajarán por otro canal una herramienta “canasto” (que afectuosamente llaman “el camión de la basura”). Pasa por el orificio de 100 mm de diámetro y se despliega en el fondo. Una tercera herramienta, también diseñada ad hoc, toma los trozos cortados, y en varios viajes los deposita dentro del canasto.
Por último, hubo que desarrollar una mesa de trabajo. “Al cortar con electroerosión, se hace chispear un electrodo contra la pieza que uno quiere cortar –detalla Antúnez–. El electrodo es de un elemento muy conductor, para este caso hemos optado por el grafito. Entre el cuerpo a cortar y el electrodo se establece un campo oscilatorio de frecuencia relativamente baja. Como eso se acerca automáticamente, la gracia está en disponer de la electrónica necesaria para que cuando se percibe que la chispa está cortando, se mantenga subiendo y bajando el electrodo, bajándolo hasta que chispee y subiendo lo necesario para que no se corte el arco. La mesa de trabajo es para hacer eso. Entra plegada y se arma abajo, es una pieza de relojería también diseñada por nosotros”.
Por supuesto, además habrá que bajar cámaras que puedan funcionar adentro del reactor para visualizar toda la operación. A diferencia de las que se utilizaron durante la reparación de 1988, que duraban tres días y las lamparitas, que no resistían la radiación, las actuales soportan más de un mes.
NORA BÄR
Ya circula en La Plata el primer ómnibus propulsado por una baterías de litio del país
Este 5 de junio Día Mundial del Ambiente se puso en circulación del primer ómnibus a propulsión eléctrica con baterías de litio, desarrollado por Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Empresa Nueve de Julio.
El Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, participó del acto y remarco que el proyecto se financio a partir de un Aporte no Reembolsable Asociativo “Movilidad Eléctrica” de 49 millones de pesos otorgado por la Agencia I+D+i, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.


La Fuerza Aérea Argentina amplia el contrato con FAdeA
La Fuerza Aérea Argentina ha tomado la decisión de ampliar el contrato con la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” que tiene como objeto la recuperación de capacidades operativas de diversos sistemas de la Fuerza.
La Jefatura de Gabinetes de Ministro dio la luz verde para que se amplíen las Órdenes de Compra Nros. 40/39-0400-OCA22 y 40/39-0401-OCA22 emitidas en el marco de la Contratación Directa Interadministrativa realizada a fines de junio de 2022. El incremento previsto asciende a la suma de $113.626.226,35 de pesos y USD 2.124.376,80 de dólares, respectivamente.
El contrato interadministrativo inicial rubricado entre FAdeA y la Fuerza Aérea, con fecha de finalización para el 31 de diciembre de 2023, tenía previsto los siguientes hitos:
- Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Transporte de FAA y sus componentes
- Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves Pampa de la FAA y sus componentes
- Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Combate/Entrenamiento y enlace de la FAA y sus componentes
- Recuperación de la Capacidad Operativa de Aeronaves de Ala Rotativa de la FAA y sus componentes
Para estos trabajos a ejecutarse por FAdeA se dispuso de USD 6.069.648 millones de dólares en concepto de materiales y $ 324.646.361 millones de pesos en mano de obra.
La reciente ampliación, la misma se basó en los requerimientos de la Fuerza Aérea Argentina para “…optimizar la cantidad de aeronaves de la flota en servicio, cumplimentar requerimientos operativos, contar con el equipamiento que permita solucionar novedades sin demoras y completar aeronaves que han sido afectadas debido a la escasez de equipamiento…”. La decisión forma parte de las iniciativas que mantiene la FAA a los fines de recuperar las líneas logísticas de sus distintos sistemas de armas, los cuales han sufrido la falta de inversiones suficientes para garantizar su sostén y operación.
Con esta ampliación, FAdeA y la Fuerza Aérea renuevan los lazos de colaboración y trabajos conjuntos, a los cuales se les deben sumar los distintos proyectos en curso, tales como el mantenimiento de los C-130 Hércules, ensamblado de IA-63 Pampa III, la remotorización y estandarización de Pampa II, la modernización de los Pucará, así como otros servicios.
El IGN publico un nuevo mapa de la Argentina bicontinental. El polo Sur esta arriba
En opinion de este editor nos ayuda a visibilizar mejor el tamaño de la Argentina continental, su reclamo Antartico y su condicion de pais maritimo.
ABF
La industria del litio en la tensión geopolitica entre EE.UU y China. El posible lugar de Argentina

Una industria química
–¿Considera a la producción de litio una actividad minera tradicional o la vincula más con el sector químico? -Lo veo mucho más como un sector químico. La explotación de la salmuera por sí sola no significa nada, no se puede utilizar por sí sola. Hay una conversión, un proceso de manufactura que torna la salmuera en un producto de calidades específicas. El litio, entonces, no es un commodity, como lo es la soja, sino que es un producto industrial con ciertas características que son muy específicas. Definitivamente lo veo como una actividad química. –En la producción de petróleo y gas, más allá de que siempre hay diversidad en cuánto al diseño de los pozos y las técnicas que se utilizan, existe cierta estandarización. En el caso de la producción de carbonato de litio, ¿cuán amplio puede ser el espectro de métodos o tecnologías para producir carbonato? –La Argentina hoy es el país que más proyectos de litio tiene en el mundo. Pero si uno analiza esos emprendimientos, no creo que ninguna empresa haga exactamente lo mismo. Por cuestión de tecnología empleada y porque las salmueras no son todas iguales. Podríamos decir, a modo explicativo, que en el Salar del Hombre Muerto (donde Livent posee su planta de producción desde hace más de 20 años) la salmuera es de tipo A, pero en Olaroz-Cauchari (donde opera Allkem) la salmuera tiene otras características. Esto tiene implicancias en la tecnología a utilizar para extraer y convertir a carbonato o cloruro. En Livent utilizamos una tecnología de extracción directa o «DLE» (Direct Lithium Extraction). Somos la única empresa que usa esa técnica de manera comercial en el mundo. Nos conviene por la salmuera que tenemos en el Salar del Hombre Muerto. En otros sitios esta tecnología tal vez no encaje perfectamente, por cuestiones de impurezas de la salmuera. –Tomando el ejemplo y vinculándolo con la fusión anunciada con Allkem, ¿podrían transpolar el método de extracción de Livent en el Salar del Hombre Muerto a Olaroz? -Creo que podríamos hacerlo, pero ajustando ciertas cosas. Nuestro proceso está muy identificado con el grado de pureza del Salar del Hombre Muerto. Es una cuestión que está en estudio porque todavía somos dos empresas completamente separadas y está en proceso la aprobación de esta transacción por parte de nuestros accionistas. Somos competidores en este momento, pero cuando termine este proceso vamos a mirar esa posibilidad. Incluso Allkem en Sales de Jujuy tiene una tecnología de evaporación que funciona muy bien. Nosotros podríamos utilizarla también en el Salar del Hombre Muerto. La gestión de tecnología a veces está identificada con la salmuera, pero también hay cuestiones de disponibilidad de agua, de energía. Son cuestiones a considerar.Fusión y mercado global del litio
–¿Cuánto carbonato de litio cree que la nueva empresa va a estar produciendo en 2025 y 2030? -Al 2027, basado en los programas que tenemos en las dos empresas por separado, podríamos llegar a 250.000 toneladas anuales. Eso representaría un 10% del mercado global para ese año. Es mucho crecimiento. –¿Cómo analiza el mercado mundial del litio en esta coyuntura? ¿Y a largo plazo? -A nivel mundial, creo que la fusión fue extremadamente bien recibida por los clientes finales, los fabricantes de autos y baterías. Las automotrices tienen una gran preocupación acerca de si habrá suficiente litio para la industria. Con la fusión de dos empresas fuertes como las nuestras se obtiene mucha escala, capacidad de inversión, tecnología y flexibilidad de producción. Esto genera confianza para los clientes finales. La industria enfrenta un crecimiento de la demanda increíble. Se espera que para el 2030 un 50% de los coches sean eléctricos. Más a corto plazo, en 2025, la demanda de litio será de 1,5 millones de toneladas. En 2023 se comercializará unas 500.000. Es decir, se espera que el mercado se triplique. Es un crecimiento brutal, por lo que la gran preocupación es la seguridad de suministro. –¿Cuáles son los puntos centrales en la relación comercial con esas terminales automotrices? -Nosotros tenemos contratos con Tesla, BMW y General Motors (GM) de largo plazo. Son contratos que tienen una duración de al menos cinco años en los que los volúmenes van creciendo año a año. Lo fundamental es que nuestros clientes vean que tenemos la capacidad de crecer junto a ellos. –¿Cuánto de esta fusión se explica en términos de preparación para un mercado que será mucho más grande y agresivo, con jugadores asiáticos que tienen mucho capital? -Respecto de las inversiones asiáticas, hoy hay cuestiones geopolíticas en la industria automotriz que son muy fuertes. En EE.UU. la administración Biden impulsó la Inflation Reduction Act, una ley que incluye elementos muy importantes para acelerar la reconversión de la industria automotriz eléctrica desde el punto de vista de producción de vehículos, pero principalmente desde la fabricación de baterías. Hoy ese mercado está dominado por China. Por ejemplo, el 80% de la producción mundial de cátodos, un elemento central en la producción de baterías, está en China. Al mismo tiempo, un 80% de la capacidad de conversión de litio en carbonato o hidróxido, las dos formas en que el mineral se utiliza en las baterías, también está en manos de China. Es decir, Asia tiene hoy un control muy importante del mercado, algo que no parece competitivo para las automotrices estadounidenses y europeas. Nosotros tenemos una base importante en América, en la Argentina y en EE.UU. y Canadá. Vemos que el crecimiento de los vehículos eléctricos en Norteamérica y Europa será más fuerte incluso que en China a largo plazo. Por eso, creemos que estamos muy bien ubicados en ese sentido. En ese sentido, estamos colaborando con los gobiernos norteamericano y argentino para facilitar las exportaciones directas de litio desde la Argentina. De ahí que sea tan importante que Argentina consiga un acuerdo comercial con EE.UU. Desde Livent apoyamos al gobierno argentino en este tema. El ministro Sergio Massa mantuvo conversaciones con nosotros y también hablamos con representantes del gobierno norteamericano. Apuntamos a exportar carbonato de litio hacia EE.UU. y convertirlo en hidróxido, algo que está aceptado por la ley (norteamericana). Lo importante para nosotros es que la Argentina pueda beneficiarse de este esquema.
El litio en Argentina
– ¿La fusión con Allkem puede derivar en que concentren el foco en algún proyecto específico en Argentina o en el mundo? -Una gran ventaja de esta combinación es que nuestros activos en Fénix, de Livent, y Sal de Vida, de Allkem, están a 10 kilómetros de distancia en el Salar del Hombre Muerto. Nuestra visión es que podríamos acelerar ambos proyectos y disminuir el riesgo de la inversión. Todo proyecto tiene riesgo, pero si estamos cerca y contamos con la capacidad técnica de las dos empresas, va a ser menor. Estamos sumamente comprometidos con la inversión en Argentina, son activos de muy buena calidad y a costo competitivo. –Un tema que se suele discutir en la Argentina es cómo se debe determinar el precio del litio que se exporta en función del grado de calidad. ¿Cómo debería ordenarse la cuestión del precio de exportación? -A nivel de gobiernos e incluso entre analistas de mercado se toma como referencia de precio el mercado chino y el mercado spot. Pero hay que tener en cuenta que este último es un mercado muy chico y poco representativo de la industria, por lo que es complejo tomarlo como precio de referencia. Para los chinos ese precio está bien, pero para la industria global del litio no tanto. Partimos de esta base: cuando firmamos un contrato con una automotriz por cinco años está claro que ninguna de las partes querrá que el precio flote permanentemente. Ninguna empresa determina su renta realmente en función del precio spot del litio en China. Por eso, se debe tener mucho cuidado con el precio de referencia que se toma. Nosotros tuvimos charlas muy importantes con el gobierno argentino para explicar ese punto. El precio spot no es un precio de referencia de nuestras ventas, que se apoyan en acuerdos comerciales con empresas enormes. Son acuerdos confidenciales, lo que complica un poco más el tema, pero casi todas esas empresas publican sus informes financieros a la bolsa, por lo que uno puede tener una idea de los valores a los que estamos vendiendo. El gran punto acá es que el precio de referencia que mucha gente toma de China es un precio equivocado y no representativo de la realidad de la industria. –¿Hay algún país o mecanismo que se pueda tomar como ejemplo? -Hay varios instrumentos: el mercado chino es una referencia como así también los valores de exportación desde la Argentina y Chile y los precios de importación en Corea del Sur y Japón. Si uno analiza esas variables, habrá valores distintos y también de calidad del litio que se está comprando. El litio carbonato técnico que no posee un “grado batería”, da un valor más bajo que uno que sí lo tiene. El hidróxido se paga todavía más, porque es un producto industrial más específico. Hay sólo tres empresas que producen hidróxido comercial en grandes volúmenes a nivel mundial. Es decir, no es tan simple determinar cuáles son los precios de referencia. –¿Cómo cree que hay que encauzar la discusión en cuanto al government take o la participación impositiva que grava la producción de cloruro o carbonato de litio? ¿Cómo incide el caso chileno? -Primero, la Argentina es muy distinta de Chile y para mejor. Basta con mirar cuántos proyectos nuevos hay hoy en Chile. La Argentina es el país con más emprendimientos de litio en el mundo. Tiene un marco legal que genera cierto confort para la inversión; cuando hablo con un inversor o con un analista de mercado, siempre surge la cuestión acerca de lo que implica invertir en la Argentina, pero siempre se pregunta desde el punto de vista económico y no desde la óptica del marco legal, que es mucho más importante. La economía argentina se puede navegar, pero si hubiera modificaciones del marco legal generaría mucha preocupación. Basta mirar lo que pasó en Chile. El día que se reglamentó la nueva ley (que nacionaliza la minería), la acción de SQM cayó 25%. Y la acción de nuestra compañía, que no está en Chile, descendió un 10%. Tengo mucha confianza en que en la Argentina no tendremos problemas. –Otro tema del que se habla mucho es sobre la posibilidad de industrializar el litio pese a que es complejo que grandes fabricantes globales como Samsumg o Panasonic se radiquen en el país por una cuestión de escala y de proximidad de la demanda. ¿Cómo analiza esa cuestión? -Una industria de baterías es como la industria automotriz. Tiene elementos satélites para la producción final de la batería. Para tener una fábrica las inversiones son de miles de millones de dólares. Se estima que para instalar una planta de escala mundial de fabricación de baterías se requeriría de una inversión de unos US$ 4000 millones. Y además hay que tener en cuenta los incentivos a la inversión que EE.UU. y Europa están dando para que las plantas se instalen en esos países. Es difícil competir contra eso, porque las empresas además de necesitar invertir en esos mercados, encuentran mejores condiciones.-Nicolás Deza y Nicolás Gandini
«La inteligencia artificial traerá grandes cambios, en el lapso de 6 a 12 meses»
Es la una y media de la madrugada en San Francisco, Estados Unidos. Pero Rebeca Hwang no tiene problema con los husos horarios. Nació en Seúl, ciudad capital de Corea del Sur, vivió y creció en la Argentina. Estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y luego se fue a estudiar al Massachusetts Institute of Technology (MIT) y a Stanford. Desde 2003 lidera proyectos en Silicon Valley y fue reconocida como una de las Jóvenes Líderes Globales del Foro Económico Mundial, y como una de las 35 Innovadores Globales menores de 35 años por el MIT Tech Review.
Se especializa en innovación, tecnología, emprendedurismo y, desde hace pocos meses, tiene una nueva cátedra con foco en el futuro en la escuela de negocios global Thunderbird, que tiene sede en California. El mundo cambió. Y ella explica cómo diferenciar la creatividad que se origina en un ser humano de las ideas que ahora disparan las máquinas con inteligencia artificial. Parece una agenda lejana en un país con 40% de pobreza, 128% de inflación estimada para 2023 y elecciones a la vuelta de la esquina. Pero no lo es. Para la argentina más reconocida en Silicon Valley, el mundo de la inteligencia artificial es hoy una revolución presente que amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos de la humanidad y, según dice, “nuestro país tiene que tomar nota rápidamente de lo que pasa”.
–Vivís en una economía del futuro, como es Silicon Valley. ¿Qué es lo nuevo que hay que conocer?
–Es la primera vez, en casi 20 años que estoy en Estados Unidos, que siento que hay una transición realmente revolucionaria desde el punto de vista tecnológico. Estamos claramente ante una revolución. Y estoy en Silicon Valley, donde tenemos muchas tendencias de nuevas plataformas, tecnologías, innovaciones, invenciones que cambian un poco algunas modalidades de interacción que tienen los seres humanos, o la manera en que transaccionamos en negocios. Pero esta vez, con la tendencia de inteligencia artificial veo un cambio realmente rotundo.
–¿En qué sentido?
–Muchos de nosotros aquí tenemos sentimientos encontrados, un poquito de emoción, un poquito de miedo, un poquito de sentir que esto está pasando demasiado rápido. Tenemos conversaciones filosóficas, que no he experimentado antes, sobre la moralidad del futuro de la humanidad. Yo diría que es un período único en la historia de la tecnología de las últimas tres o cuatro décadas en Silicon Valley. Hace un tiempo, prepandemia, hablábamos de todo lo referido a la movilidad, de los cambios que se habían producido ya con los autos autónomos, que era algo que se planteaba desde Sudamérica como una tendencia de futuro y que aquí ya era una realidad.
–¿Cuán tangible es todo eso hoy en el mundo real de los negocios?
–Muy tangible, por lo vertiginoso del cambio. Hace seis meses, por ejemplo, había aplicaciones que las personas estaban probando casi por entretenimiento, por curiosidad, y ahora vemos API (interfaces de programación de aplicaciones) en las que se puede usar una tecnología y habilitar a una red de creadores para que puedan basarse en esa infraestructura y generar aplicaciones. Hay una adopción increíble y eso va a repercutir en casi todas las industrias, no es solo algo que va a pasar en ámbitos de tecnologías más avanzadas o solo en Silicon Valley; va a afectar la salud, la educación y la manufactura. Es una revolución casi incontenible.
–¿Qué hay que dejar y qué hay que tomar en esta nueva era?
–Creo que hay mucha amplificación, mucho aumento de productividad y de eficiencia en muchas industrias. Y donde vamos a ver probablemente las primeras aplicaciones interesantes [de la inteligencia artificial] va a ser en salud, porque tenemos bastante acceso a la información y a bases de datos, y regulación. Esa base de datos utilizada a través de la inteligencia artificial sofisticada nos permite imaginar un mundo realmente interesante, en el cual la personalización de la medicina ya es una realidad. No hay debate sobre la inversión en aplicaciones de la salud por el impacto potencial.
–¿Dónde está el verdadero debate?
–Por ejemplo, uno puede imaginar un bot que hable con nuestros hijos, que los conozca durante tres horas al día; después de tres meses de ver todos sus secretos íntimos, tendremos una máquina que va a aprovechar vulnerabilidades en su seguridad, en su confianza personal, en su autoestima, para venderles cosas. Eso es un riesgo latente que debe tener límites. Hay temas éticos, morales, legales, que se deben tener en cuenta. Hay otra pregunta interesante y es cómo todo esto va a condicionar la conectividad humana.
–¿Y cómo va a hacerlo, concretamente?
–No sabemos si en el futuro hablaremos humanos con humanos a través de la tecnología. El cambio en la conectividad puede incluso afectar muchísimos elementos en la supervivencia de la especie. Y no quiero sonar muy dramática, pero, definitivamente, dejar de usar la tecnología como un medio, como un canal de interacción con otros seres humanos para convertirla en un fin en sí mismo de interacción, llegando a que mi interlocutor sea una máquina, esto realmente va a cambiar la forma en que nosotros entendemos la sociedad hoy en día.
–¿A qué velocidad van los capitales destinados a los desarrollos?
–El capital ya existente está haciendo un shift, está moviéndose a este tipo de aplicaciones, porque vemos que el cambio es tan profundo y tan rápido que habrá ganadores en este espacio; va a haber muchos perdedores también, pero habrá “multibillonarios”, y capaz que incluso se crearán un par de compañías que tendrán una valuación de más de un trillón de dólares. Vemos que cada 10 a 20 años se generan estas oportunidades, en las que las compañías gigantes se crean sin tener registro, en sus inicios, de lo grandes que pueden llegar a ser. En este momento sentimos que es uno de los puntos de inflexión históricos.
–¿Silicon Valley recuperó el brillo que tenía antes de la pandemia?
–Más o menos. Hay dos cosas que están pasando ahora. Vimos un éxodo. La gente se fue a Austin, a Miami, a Nueva York, a Los Ángeles. Entonces, perdimos un poquito de brillo, en gran parte por los costos de vida y porque, últimamente, aquí hubo más crimen y más problemas sociales. Ahora, aún teniendo esa situación macro de San Francisco, las grandes empresas que están creando estas nuevas tecnologías están acá. Está Open IA, que creó Chat GPT, y también están Google, Apple y Meta, entre otras grandes. Son las empresas que están creando toda la base de la inteligencia artificial. Las conversaciones sobre qué está pasando en los salones secretos del mundo de la tecnología siguen estando aquí, en Silicon Valley. Aun con el brillo un poquito apagado, la generación de estas nuevas tecnologías sucede aquí en Silicon Valley.
–¿Por qué los grandes intelectuales del mundo ya plantean sus reparos?
–Esto no tiene precedentes. Prácticamente yo llegué a Estados Unidos cuando empezó Internet, con la onda de todas las compañías que creaban websites en 2000, 2001. Yo organizé un par de reuniones, justamente, porque había mucha confusión sobre lo que estaba pasando con la tecnología; reunimos hace poco a los que crearon Internet, a los creadores del primer metaverso, a los que están creando las nuevas aplicaciones de inteligencia artificial en las grandes compañías, y tuvimos una conversación muy honesta respecto de por qué tenemos inquietudes sobre esta nueva tendencia. La razón es que nosotros tenemos este conocimiento de cómo funciona el cerebro humano, y sabemos cómo funcionan estas nuevas máquinas con la inteligencia artificial, y hay desventajas que tenemos como seres humanos.
–¿Cuál es la mayor complejidad?
–Pasa por entender cuáles son las capacidades de ambas partes, sabemos que en algún momento podemos estar amenazados por esta nueva inteligencia. De hecho, Geoffrey Hinton, que es el padrino de la inteligencia artificial y que trabajaba para Google, acaba de renunciar, justamente por estos temas éticos, por realmente saber cuál es el potencial. Hinton habla sobre cómo las máquinas computan, él dice: ‘Cuando yo creé la inteligencia artificial con el grupo de académicos y científicos de la época, pensábamos que nosotros íbamos a crear una forma de computación, de cómputo, bastante similar al ser humano’. La diferencia con las máquinas es que nosotros, como seres humanos, podemos hacer muchas conexiones al mismo tiempo. Yo absorbo información y esa información establece ligas, conexiones que me permiten hacer un proceso, interpretaciones y llegar a un razonamiento lógico. Las máquinas todavía no son muy buenas para eso, pero pueden absorber mucha más información en mucho menos tiempo. Imaginemos las cosas al estilo Matrix, en donde realmente uno puede tener toda la información a través de una base de datos y aprender muy rápido; la inteligencia artifical no solo puede hacer eso, sino que puede comunicarse casi al mismo tiempo con otras máquinas, que están también absorbiendo información.
–Y al aprender muy rápido…
–Pueden adquirir atributos que son cuasi humanos. Ya sabemos que, por ejemplo, la generación de ideas, la creación de poemas, canciones, arte; en eso ya no hay una diferencia en términos de la calidad técnica de las creaciones entre las máquinas y los humanos. Podemos debatir si hay emoción, si conectan con la audiencia o no, y ese es otro tema. Pero hoy en día sabemos que la calidad del producto es igual. Entonces, hay que imaginar todas las repercusiones que pueden surgir de estar lidiando con esta capacidad de cómputo que, en algún sentido, ya está superando la velocidad con la cual los seres humanos pueden aprender y usar información. Si pensamos, por ejemplo, en términos de privacidad, en la aplicación en guerras, en la manipulación de la máquina de seres humanos para convencerlos y persuadirlos de ciertas acciones, es realmente algo amenazante. No se trata de una agenda lejana. Todo lo contrario. Esto ya está pasando a nivel global y la Argentina debe tomar nota de ello.

–Liderás dos fondos, Kalei Ventures y Rivet Ventures, uno para Estados Unidos y otro para la Argentina y Sudamérica ¿Qué cambios ves en el último tiempo?
–Con la nueva tendencia de inteligencia artificial, vamos a tener que revisar constantemente cuáles son algunos de los módulos de tecnología con un potencial significativo. Más que enfocarnos en aplicaciones específicas, se trata de ver cuáles son las herramientas y la infraestructura tecnológica que va a facilitar la creación de las aplicaciones. Entonces, es ahí donde queremos invertir, en las palas que habilitan la búsqueda del oro; no solo en el oro, que serían las aplicaciones.
Salud y educación, entre los sectores más impactados por la IA
–¿Qué pasará en el sector de los medios y el entretenimiento?
–Será uno de los afectados más rápidamente por la inteligencia artificial (IA). La comunidad de creativos, productoras, estudios, distribuidores de contenidos va a ser disrumpida. En Estados Unidos hubo una huelga de escritores y eso dio la excusa para usar escritores no humanos para algunos programas. Eso ya es posible; se puede escribir con inteligencia artificial un guión, una obra de teatro, una canción, un show sin problema. Y puedo hacer 1000 por hora. Todo va a cambiar muchísimo en el lapso de 6 a 12 meses.
–¿Qué ocurrirá con la industria de la movilidad?
–Con estudios y estadísticas anteriores, sabíamos que se esperaba que entre 800 millones y 1000 millones de personas perderían en el mundo sus trabajos a raíz de la automatización. Hoy creo que las estadísticas van a ser mucho más dramáticas, ahora que sabemos la capacidad y la pronta aplicación que habrá en muchas de estas tecnologías en el futuro inmediato.
–¿Cuál será el impacto de la personalización en el área de salud?
–Sabemos que, por ejemplo, en el caso del cáncer se habla de inmunoterapias muy personalizadas; se podrá conocer exactamente cómo es mi composición genética y cuáles son los tratamientos terapéuticos que serán más eficientes para mí. Este tipo de personalización se tiene que basar no solo en la terapia en sí, en las soluciones, sino también en tener muy buen acceso a información sobre cada persona, en el monitoreo constante de todas las acciones, de todas las reacciones.
–¿Qué pasará con la educación?
–Voy a contestar con una anécdota. El otro día, mi hijo de 8 años me dijo que no quería estudiar porque va a ser jugador de fútbol profesional y que, entonces, para qué ir al colegio. Hace un año yo le hubiera dicho: ‘No, vas a estudiar, vas a ir al colegio y no me importa que seas Messi’. Hoy, la verdad es que no estoy segura. Creo que le conviene ser jugador de fútbol, porque no sé si estudiar para ser abogado o programador de computación le va a dar trabajo; no lo sé. Pero, seguramente, va a haber todavía fútbol en 10 años o en 11 años, porque el ser humano va a querer ver un entretenimiento y sentirlo en el estadio. Esto no lo va a poder reemplazar una máquina. En cierto sentido creo que es el mejor futuro para mi hijo que sea jugador de fútbol, o artista. Esto es un poco en broma; la parte seria es que los atributos y las herramientas, los skills sets que yo enseñaría a los chicos hoy son muy diferentes. Como profesora, ya casi no valoro ni doy crédito por el conocimiento, pero sí por la narrativa, por cómo se toman las decisiones, por cómo se razona. De recopilar datos se encargan las máquinas.
–¿Los humanos tenemos control?
–Podemos hablar de esto como el desplazamiento de la humanidad con máquinas, hablarlo muy al estilo de un show de Netflix, como algo utópico o catastrófico. O puede ser representado como algo tecnológico de la forma en que, por ejemplo, tenemos la calculadora que nos ayuda a hacer matemáticas más rápido y a mejorar la productividad y la capacidad del ser humano. La reacción social va a ser muy diferente según cómo todos, cada uno desde su lugar, describamos el fenómeno. La inestabilidad social que se puede generar dependerá mucho de quiénes se benefician y quiénes no con esta tecnología.
Comentario de AgendAR:
Creemos que el escenario que describe Rebeca Hwang es imaginativo e informado, pero algo tremendista. No porque lo que predice no vaya a suceder, sino porque ya está ocurriendo, sin el empleo de la inteligencia artificial. Las grandes empresas de entretenimiento, como Disney y Meta, ya han estado despidiendo decenas de miles de trabajadores al haber hecho apuestas demasiado optimistas. En cuanto al robot que espiara a nuestros hijos, y a nosotros ya lo está haciendo: Se llaman Google, Facebook, Tiktok,… y la información se la estamos dando nosotros para que la comercialicen entre los anunciantes. Nuestra intención no es minimizar los cambios que trae la inteligencia artificial -«Modelos Grandes de Lenguaje». Creemos que deben ser examinados con serenidad y prudencia, y nos proponemos publicar más notas sobre el tema en el futuro cercano.Analizando el intercambio internacional con China
Una conversación entre el ministro Taiana y el embajador chino sobre equipamiento militar


Tema sensible
El tema de la eventual compra de los aviones JF-17 Thunder para su posible adopción está bastante avanzado. Ya hubo pruebas de vuelo que se realizaron en la Corporación estatal CATIC. El embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, estuvo a cargo de la gestión política y diplomática en la capital china, apoyado por el Agregado de las Fuerzas Armadas, General Norberto Zarate. Se trata de una operación muy sensible ya que genera un fuerte jugada geopolítica. Es que Estados Unidos ya ofreció la venta de los aviones supersónicos F16 AM/BM que están hoy en poder de Dinamarca. El problema que presentarían estos aviones es que tienen componentes de repuestos británicos. Y Gran Bretaña tiene vetada la vcenta de material militar a la Argentina desde la guerra de Malvinas. Por otra parte, la Argentina evalúa en paralelo la eventual compra de los aviones Hal Tejas de la India. De hecho, la semana que viene llega a Buenos Aires una delegación india para analizar en el Ministerio de Defensa este tema.
Martín Dinatale
El hidrógeno verde tiene ya su índice de precios: Ocho veces el del gas natural
Quizás sea una pieza clave en el tablero energético del futuro, como recalcan algunas voces del sector, pero si quiere expandirse el hidrógeno verde necesita afrontar un desafío importante: reducir costes. Y para muestra un botón. Hace poco la multinacional siderúrgica ArcelorMittal, que encara la descarbonización de parte de sus instalaciones en Gijón con un ambicioso plan que incluye el uso de hidrógeno verde, reconocía que mientras este no resulte «comercialmente sostenible» se verá obligada a recurrir a gases de origen fósil. La decisión, como recoge La Nueva España, responde a una cuestión de «competitividad».
Ahora ya podemos tener una idea más exacta de su precio.
Todo gracias al nuevo índice Hydrix.
¿Qué es Hydrix? El primer índice de hidrógeno basado en el mercado. O así lo reivindica al menos su impulsor, la bolsa de referencia European Energy Echange (EEX), que asegura que proporcionará información sobre los precios negociados del hidrógeno verde atendiendo a la oferta y la demanda y socios del sector.
«Con un índice de mercado basado en los precios reales del hidrógeno aportamos una referencia que puede usarse para tomar decisiones de inversión», señala Peter Reitz, director ejecutivo de EEX: «Allanamos el camino para un futuro sin carbono en la industria energética».
¿Cómo funciona? Los datos se actualizan cada miércoles y se publican en euros por megavatio hora (€/MWh). Sus responsables defienden que, a diferencia del resto de índices, considera tanto los precios ofrecidos por el proveedor como los del consumidor. «Todos los demás reflejan solo los posibles costos del lado del proveedor», explican desde EXX, y subrayan: «Hydrix revelará información sobre los precios realmente comercializados del hidrógeno verde».
¿Y qué muestran sus datos? El índice ha publicado ya valores para el período comprendido entre la semana 18 y 22 de 2023, lo que abarca todo el mes de mayo. A lo largo de esa franja ha oscilado entre los 231,63 €/MWh y los 217,72 €/MWh. Los datos resultan interesantes ya de por sí, pero lo son aún más si se comparan con los del gas natural. Durante ese período, el TTF (Title Transfer Facility), referencia para el precio de gas en Europa, osciló entre los 38,83 y 26,85 euros. La diferencia entre ambos es así abultada, con una cotización del hidrógeno, como recalcaba estos días El Periódico de España, unas ocho veces superior.
¿Siempre ha habido tanta diferencia? No. A lo largo de 2022 la evolución del precio de los hidrocarburos, incluido el gas, se vio condicionada por la guerra de Ucrania, lo que hizo que alcanzase valores muy superiores a los actuales. A finales de agosto del año pasado el TTF holandés llegó a encaramarse de hecho a los 340 euros por MWh. Poco antes, en plena escalada de precios del combustible fósil, The Wall Street Journal ya había advertido que en ocho países europeos, incluida España, el hidrógeno generado con renovables resultaba más barato que el GNL.
¿Y cuáles son las previsiones? A la hora de trazar su estrategia a corto plazo para sus instalaciones de Gijón ArcelorMittal plantea recurrir a gases de origen fósil hasta que el hidrógeno sea «comercialmente sostenible». Cuándo se alcanzará exactamente ese nivel no es fácil precisarlo, pero hay informes que sí coinciden en una previsión: el coste del hidrógeno verde no siempre será tan elevado.
En esa dirección apunta un estudio Rethink Energy, que recientemente calculaba que su mercado alcanzará una valoración de 850.000 millones en 2050; Aurora Energy Research o Wood Mackenzie, que ha llegado ha estima que los costes del hidrógeno elaborado con renovables caerán hasta un 64% para 2040. En 2021 incluso la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, veía «alcanzable» que hidrógeno verde se situase en menos de 1,8 euros por kilo en 2030.
Comentario de AgendAR:
Por ahora, incluso en esta nueva unidad de medida que le inventó la UE, el euro/megavatio, el H2 verde resulta incomparablemente más caro que el gas natural. Y sus problemas técnicos de producción, almacenamiento y transporte, siguen intactos.
Daniel E. Arias



