La saga de la Argentina nuclear – XLI

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó Los anteriores capítulos de la saga estan aqui Diferencias entre basura, combustible y bombas nucleares.
Piletón de enfriamiento de combustibles gastados de Atucha I. La luz azul, radiación de Cerenkov, muestra su intensa radioactividad. El asunto es que el 96% del inventario  de uranio 235 que tenían estos combustibles cuando nuevos, ahora que están gastados sigue sin quemar. Las especies radioquímicas artificiales de muy larga vida media que albergan también son combustibles nucleares aprovechables, si se las reprocesa. O basura radioactiva de larguísima vida media, y además voluminosa, en caso contrario. ¿Qué destino lógico deberían tener?
La CNEA, esa jabonería nuclear de Vieytes, esa crepitante cripto-democracia protegida de los milicos por los propios milicos desde 1950, fue lo primero que los milicos trataron de matar, en 1976. Nuestros hombres de armas no soportan sus propios éxitos, cuando se les salen de control. Pero la saña de secuestros, torturas y ejecuciones que se abatió sobre el área de “Repro”, que había empezado a ampliarse por orden directa de Perón, me lleva a suponer qué país en particular estuvo detrás del desbande de ese sector cuando llegó El Proceso. También me lleva a asombrarme del papel jugado por Castro Madero en algunas de las posteriores reapariciones y reparaciones. Para entender la historia, o al menos tratar de hacerlo, hay que discutir un poco el término de basura nuclear “de alta”, la que genera el quemado del uranio 235 en centrales y reactores. Son basura indiscutida algunos productos de fisión industrialmente inútiles (por ahora) que contienen los combustibles gastados en sus pastillas de cerámica de uranio. Me refiero fundamentalmente al Cesio 137, el Iodo 131 y el Estroncio 90, los que fueron de mayor impacto ambiental a distancia en los accidentes de centrales: Chernobyl en 1986  y Fukushima en 2011. Ésas y otras especies radioquímicas del combustible gastado califican como “productos de fisión”, lo que quedó de átomos de uranio 235 estallados por el impacto de neutrones. Los productos de fisión son radiotóxicos duros pero tienen vidas medias bastante aceptables, tirando a décadas. Califican como basura “de alta” por la intensidad de su irradiación y por el calor que emiten cuando recién se los ha extraído del núcleo de la central. No se puede hacer nada con ellos salvo apartarlos del medio ambiente bajo agua y en confinamientos múltiples, cajas dentro de cajas, y esperar que se vayan “enfriando” en el doble sentido de la palabra: radiológico y térmico. Sin embargo, otras especies que uno encuentra en el combustible gastado, en cambio, resultan buenos combustibles. Son los actínidos, y los más interesantes son los plutonios, familia de isótopos que va desde el 227 al 247, casi todos con vidas medias largas (alrededor de 7000 años haciendo promedios groseros que lograrían mi expulsión de cualquier foro de radioquímicos). Hay 3 terriblemente duraderos: el plutonio 239, con 24.110 años, el 242, con 373.000 años, y el 244, con (agarrate, Catalina) casi 81 millones de años. Son todos contenciosos para cualquier ecologista (incluido quien firma estas sentidas palabras). De yapa, el plutonio 239 sirve para fabricar bombas nucleares de todo tipo. De modo que los actínidos y transuránidos califican como El Megombo Perfecto en dos categorías: “Política Ambiental” y “Frente Diplomático”. Lo que sucede es que el problema de unos pocos países es una solución para una mayoría de otros países. A la fecha de hoy decenas de estados-nación con centrales nucleares reprocesan sus combustibles en instalaciones especiales de Francia, Gran Bretaña, Rusia, Japón y la India. Los mencionados y todos sus clientes reciclan el uranio 235 sin quemar y todos los isótopos del plutonio en nuevos combustibles nucleares reciclados llamados MOX, Mixed Oxides, hechos de “óxidos mixtos” de uranio y plutonio. Si el diablo es longevo (y algunos plutonios lo son en extremo) mejor quemarlos: se los vuelve productos de fisión y se los hace desaparecer del medio ambiente, amén del mercado ilegal de armas. Reciclando combustible nuclear, se le saca un plus de energía de un 30%, mínimo. De acuerdo a qué tipos distintos de combustibles MOX uno haga, y en qué clase de plantas los queme, y cuántas veces los reprocese, hay más energía aprovechable en la llamada basura nuclear que en el combustible virgen. En cuanto a los productos de fisión, libres de estas dos familias químicas, su volumen se reduce a un quinto y su vida media a menos de un siglo, lo que abarata mucho su confinamiento geológico definitivo. Los EEUU, en tiempos de Jimmy Carter, sentaron la doctrina de que hay que enterrar enteros e intactos los manojos de combustibles tal como salen de la central, tras darles unos años de pasaje por piletones de enfriamiento para que se vuelvan manipulables, cosa de luego mandarlos tal como están a repositorio geológico. ¡Hasta la eternidad, y más allá! Esto EEUU lo hace para dar muestras de virtuosismo pacifista a nosotros, el resto de las naciones, tan sotretas. Nos muestra cómo no ellos reprocesan plutonio. Lo que es lógico, ya que fabrican todo el plutonio 239 que necesitan para sus bombas en unidades especiales, reactores plutonígenos militares llamados eufemísticamente «Production Facilities». Como EEUU cerró 2022 en posesión de un stock de 5428 armas nucleares con carozos de plutonio salidos mayormente de Production Facilities, lo de no reprocesar combustible de centrales nucleoeléctricas es pura santurronería pelotuda. Al cuete, porque el combustible quemado de centrales sobreabunda en especies del plutonio que bien se podrían usar para producir energía (la 240, la 241, la 242 y sigue la lista) pero que son militarmente inútiles por hiperfísiles, por demasiado radioactivas como para manipularlas y transportarlas, o por ambas cosas. Pagada muy cara, la santurronería, porque el volumen de manojos de combustible nuclear quemado por las 104 centrales que supieron tener los EEUU ya excede las 90.000 toneladas. Más que la masa, es el volumen es que excede varias veces el del repositorio geológico federal de Yucca Mountain, Nevada. Si ese desértico estado no se negara desde hace ya décadas a la habilitación de esos túneles, la basura nuclear no cabría en los mismos. Perdón por llamar «basura» a sustancias que todavía retienen el 90% de su potencial energético sin aprovechar. En fin, que como sucede con muchas de sus políticas internas, EEUU está convencido de que este disparate de Jimmy Carter los demás países del mundo debemos adoptarlo como ley propia. Los rusos, que tienen 5977 armas nucleares, reprocesan por una razón muy simple: «No enterramos oro», dicen. Hay más uranio 235 para reciclar en las «colas» de uranio empobrecido: es el descarte del proceso de enriquecimiento, que consta del isótopo presuntamente inútil, el 238, en cantidades casi puras. Y hay otros actínidos en el combustible gastado con valor energético potencial. Son el laurencio, el torio, el protactinio, del propio uranio y los transuránidos menos frecuentes, como el neptunio, el americio y el cerio. Todos ellos pueden integrarse a combustibles MOX y quemarse en reactores rápidos de cuarta generación llamados «breeders», o «regeneradores», bastante distintos de los PWR o PHWR que hoy dominan la industria. Hubo décadas de experimentación con «breeders» de variadas tecnologías, en la vieja URSS, en Francia y en Japón, pero las dificultades tecnológicas del enfriamiento con sodio líquido, muy corrosivo e inflamable al sólo contacto con oxígeno, hasta ahora terminaron en el cierre anticipado de las plantas. La única que por ahora parece exitosa es el BN-800 de la planta de Byeloyarsk, Zarechny, en la provincia de Sverdlovsk, activa desde 2014 y en potencia nomial desde 2016 (entrega casi 800 MWe a la red). El combustible es un MOX clásico, hecho de cerámicas de óxidos mixtos, con un 20,5% de plutonio y un 79,5% de uranio 238, el que en los reactores comunes es inútil. Claramente la tecnología breeder deberá seguir rumbos parecidos al del BN-800. Este reactor lo planificó la URSS para demostrarle a los EEUU, en el marco de los tratados de desarme SALT II, que los camaradas podían eliminar plutonio militar. Pero teóricamente un breeder puede mucho más que eso. Lo interesante del quemado de un breeder es que la fuente principal de energía de las centrales nucleares futuras saldría de sus desperdicios: el combustible quemado por una parte, y las colas de enriquecimiento, formadas casi enteramente por uranio 238, el considerado no físil, por otra. Eso a la larga llevaría a una economía circular del plutonio y a la suspensión de la minería de uranio virgen. ¿Demasiado bueno para creerlo? Por ahora el BN-800 parece estar funcionando bien. Algunos actínidos, como el rarísimo plutonio 238, hasta dan más energía que el propio uranio 235, el isótopo combustible por excelencia. Que los combustibles gastados tengan un 96% de su carga inicial de uranio 235 intacta y además algunos actínidos “de regalo”, muestra una sola cosa. Y es que mandar el combustible gastado a repositorio geológico “ad aeternum”, como hacen y mandan a hacer los EEUU es enteramente idiota. Para decir lo mismo que los rusos, tanto como lo sería para YPF el enterrar petróleo y gas vírgenes. Vale la pena repetirlo, porque casi no es creíble, pero es cuadradamente cierto. Esto lo hacen los EEUU por decisión de Jimmy Carter “para dar el ejemplo moral” al resto del planeta y evitar que se genere una economía circular del plutonio civil. Justo ellos, los principales productores de plutonio del planeta (aunque sólo con fines militares, tranquilos, lectores, es de uso único). Toda una lección de ética diplomática, ahí. Creada, además, por un presidente que era un reactorista nuclear de la US Navy, es decir un tipo muy inteligente y que sabía su física y su radioquímica. Increíble es quedarse corto. Lo único que han logrado los EEUU con esa estupidez es exterminar su programa de centrales nucleoeléctricas, que llegaron a ser 104 en los años de apogeo de su construcción, a mediados de los ’70. Lo liquidaron porque la masa de manojos generados por tantas centrales ya sobrepasa en 20.000 toneladas la capacidad del repositorio federal de Yucca Mountain. Pero si excavaran varios más del mismo tipo en otros estados, el problema del volumen seguiría intratable. Por ahora, el volumen de desechos «de alta» podría ser el de un campo reglamentario de eso que los autodenominados americanos denominan football, de 109,70 x 48,80, lleno de manojos de combustible hasta una altura de 10 metros. Pero todavía quedan 94 centrales nucleoeléctricas funcionando, generan 2000 toneladas/año de combustible gastado, y no es imposible una nueva ola de construcción nucleoeléctrica con plantas de 4ta generación. Por ahora, los yanquis tienen que lidiar con 90.000 toneladas acumuladas desde los años ’50, y contando. Enterrar manojos térmicamente ya fríos conlleva un problema de ingeniería insoluble: radiológicamente, siguen calientes, y seguirán así al menos 10.000 años. Yucca está construida para albergar basura radioactiva de una vida media larguísima, mayor que la de ningún edificio, incluida la pirámide de Khufu en Gizah, Egipto, que cumple 4589 juveniles años. Pero Yucca no es sólo cara sino contenciosa. No hay modo experimental de demostrar que una construcción humana puede ser más longeva que las pirámides, aunque el hecho de ser subterránea la proteja bastante de la erosión, los terremotos y el saqueo. Aún así, con modelos computados que tratan de vaticinar el futuro de un edificio subterráneo dentro de 100.000 años, el público tiene derecho a ponerse escéptico. Nuestra especie, el Homo sapiens sapiens, existe desde hace menos tiempo. Los indios shoshone consideran Yucca Mountain como una violación de la Madre Tierra y piden plata para mitigar la afrenta religiosa, que de todos modos no dejarán que suceda. Pero el problema no se limita a «los indios estaban cabreros»: los gobernadores republicanos de Nevada impiden el uso del repositorio con juicios contra la administración federal demócrata… o viceversa, cuando se invierten los dados. Si uno es político en Nevada y admite ser partidario de Yucca Mountain, firma su suicidio profesional. Pero a los opositores, Yucca les puede pagar toda una carrera política. En semejante despiole legal, ¿qué inversor yanqui va a poner un centavo en nuevas centrales nucleares? Es como instalar una fábrica de automóviles con motor de combustión interna en un país donde el caño de escape está prohibido. Dicho todo esto, volvemos a la Argentina del 28 de marzo de 1976, y al negro destino que estaba por abatirse sobre los expertos argentinos en «repro». Saber que con reprocesamiento hay parvas de combustible sin gastar dentro del combustible gastado era una buena noticia. Sobraban aspirantes a integrar esa futura gerencia: era vista como la más dinámica de la CNEA, y la más llena de promesas para el país y para la carrera de cualquier investigador nuclear. Y por pura necesidad. El reprocesamiento parecía especialmente importante en la Argentina después de 1974, cuando se inauguró Atucha I. Nuestro país tiene una geología más bien avara en uranio, y no es tanto que falte este metal en nuestras viejas rocas graníticas, sino que donde lo hay, está en muy baja «ley». Por ejemplo, la proporción de uranio contra otros elementos, en las rocas del río McArthur, en Canada, llega al 17,88%. Dicho de otro modo, cada tonelada de roca produce 17,88 kg. de uranio. Por más que se trate de uranio natural, la cantidad de isótopo 235 que hay en la roca de un yacimiento tan despampanante hace que la minería ahí deba ser forzosamente robótica. En cambio en la mejor mina de nuestro país, Sierra Pintada, Mendoza, es raro encontrar roca que tenga más de 338 gramos de uranio por tonelada. Las reservas aseguradas argentinas de uranio en 1976 se estimaban entonces en suficientes para unos 40 años, según el consumo de entonces. Pero esos años se acortarían a partir del momento en que entrara en línea Embalse (lo hizo en 1984). Y si después se seguía según planes con un programa de centrales CANDÚ, era inevitable que termináramos importando combustible mucho antes de fin del siglo XX. Lo que era un contrasentido en un Programa Nuclear que primero y ante todo, trataba de darle independencia energética absoluta al país. Hoy, 47 años después del intento de liquidar la capacidad de reprocesamiento argentino mediante el secuestro, tortura y muerte de algunos de sus expertos, sigue siendo cierto que el país necesita esta tecnología. Cualquier país nuclear la necesita. Perdón, cualquier país que quiera ser un país. El resto, puede seguir quemando combustibles fósiles mientras pretende que sus industrias funcionan a viento y sol. Se encontró algo más de uranio en Cerro Solo, Chubut, y por ahora, por ley, no se puede exportar. Eso da un respiro de unos años, porque la demanda internacional va a crecer. No viene mal ahorrarse algunas minas de tajo “a cielo abierto”, máxime tras malas experiencias como la que se tuvo con la firma Sánchez Granel en Los Gigantes, Córdoba, que, agotado el filón, abandonó el sitio lleno de pozas de ácido sulfúrico y metales pesados, entre ellos uranio. De los pasivos ambientales que se hiciera cargo el estado, je. Todavía 5 décadas después la CNEA está tratando de remediar el sitio a bolsillo propio, es decir suyo y mío, lector@. Esto determinó, entre otras cosas, que la provincia de Mendoza cerrara expeditivamente la mina de la CNEA cercana a San Rafael y su planta industrial adyacente, Sierra Pintada. Pese a que la CNEA se encargó de hacer una gestión modélica de los residuos de la planta de concentración de uranio de la vecina Malargüe, también en Mendoza. Como se ve, hoy hay más razones para reprocesar hoy que en 1976, cuando secuestraron a Morazzo y su gente. En estos días todo el interior viene desarrollando una alergia popular antiminera. Eso sucede gracias a la ley que el Superministro Cavallo, en épocas de Menem, le infligió a la Argentina en provecho de las multinacionales, no sin el recaudo de hacerla traducir del inglés. La Argentina ya está importando uranio de Kazajistán para quemar en sus tres solitarias centrales. Si hay que reiniciar la explotación de uranio en Argentina, la CNEA no se topará únicamente con los problemas de minería que dejó desatendidos, y que ahora viene remediando. Sí, tarde, pero viene. Se va a encontrar con los problemas que nos está dejando una caterva de empresas libres por ley de dejarte un megombo ambiental e irse del país una vez que se llevaron el oro, el cobre, la plata y otros metales. Si les hacés juicio, gracias a la ley Cavallo que permite contratos verdaderamente abyectos entre provincias y multinacionales, se firman bajo ley del país de origen de los inversores. Por lo cual la CNEA hoy se encuentra con que otras provincias, como Chubut, adoptan la misma postura que Mendoza. Como si fuera lo mismo llevarse oro gratis a Suiza o a Australia que minar uranio para ponerle todo el valor agregado local que supone hacer manojos de combustibles, y luego sacarle electricidad en el ispa, y para consumo del ispa. La salida a esta situación de encierro es políticamente complicada. Con reprocesamiento y combustibles MOX, una fuente futura de combustible de nuestras centrales pueden ser… nuestras centrales. A la gente de “Repro” le cayeron encima por eso. Podían tener la solución a un problema que en 1976 no existía en absoluto. Pero así como en 1976 sobraban milicos que no se bancaban una CNEA en asamblea, afuera de la Argentina había un país en particular al cual resultaba diplomáticamente intolerable que aquí se hiciera reprocesamiento. ¿Intolerable por qué? Porque es una tecnología química que te da acceso a plutonio. Si le sumás un reactor plutonígeno chico, y para nuestro país serían bastante fáciles de hacer, tenés un programa nuclear bélico. Fuera de ello, la independencia tecnológica nuclear argentina no le convino nunca a los EEUU ni la los países europeos en general. Y alineando intereses de embajadas extranjeras y represores locales, volver la CNEA “al orden” era “hacer patria”, entre grandes comillas, y de paso exterminar este desarrollo dual. Dos pájaros de un tiro. Y para probable sorpresa del lector, el vicealmirante Carlos Castro Madero no está entre los culpables, al menos de lo segundo. Déjenme construir mi caso.

 

YPF decide si controlara la Central Dock Sud

La petrolera nacional tiene 30 días para decidir. Si lo hace, pasaría a controlar el 80% de esa central térmica, quedando Pan American Energy como accionista minoritario. Cuáles son los elementos que tomará en cuenta la firma para decidir.

El pasado 17 de febrero la empresa italiana Enel informó que le vendió a Central Puerto el 75,7% que poseía en Central Costanera. Además, agregó que firmó un acuerdo para traspasarle a la misma empresa su participación de 41,2% en la Central Dock Sud, aunque aclaró que esa operación estaba sujeta a “ciertas condiciones”. Ese último detalle no es menor porque la venta involucra a un tercero en disputa. YPF controla el 40% de Central Dock Sud y tiene un derecho de preferencia para igualar la oferta de Central Puerto en un plazo de 30 días, según informaron a EconoJournal fuentes cercanas a la compañía. Si lo hace, esa central térmica pasaría a estar controlada en un 80% por la petrolera nacional, quedando Pan American Energy (PAE) como accionista minoritario.

Central eficiente

La Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (C.A.T.E.) comenzó la construcción de la Central Dock Sud en 1907. Por aquel entonces fue conocida como “La Gran Usina” y tuvo un papel fundamental en el desarrollo del uso de la electricidad. En diciembre de 1996 se firmó el contrato para la instalación del ciclo combinado y en la actualidad opera con una potencia instalada de 870 megawatt (MW), un ciclo combinado de 797 MW y turbinas de gas de 73 MW, siendo una de las centrales más modernas y eficientes del país. Su situación contrasta con la Central Costanera, una empresa que tiene varias máquinas fuera de servicio y tecnología desactualizada. Es por eso que Central Puerto ofreció más dinero por la Central Dock Sud. De hecho, pagó 48 millones por el 75,7% de Central Costanera y US$ 54 millones por el 41,2% de Central Dock Sud.  
A su vez, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) les ofreció recientemente a las empresas generadoras de energía eléctrica dolarizar una parte de los pagos con el objetivo de promover las inversiones necesarias para garantizar el funcionamiento del parque de generación en el mediano plazo, lo que constituye un incentivo adicional para desembarcar en la empresa.

YPF decide

Como YPF ya está adentro del paquete accionario de la compañía (YPF Luz posee el 30,6% e YPF otro 10% en forma directa) tiene un derecho de preferencia para igualar la oferta de Central Puerto. En este escenario, lo lógico sería que YPF igualara la oferta para tomar el control de Central Dock Sud, pero la decisión final aún no está definida. YPF Luz apostaba en sus inicios a ser uno de los cinco grandes jugadores del sector de generación eléctrica y este sería un paso contundente en esa dirección. Con un mayor market share, YPF podría sentarse en la mesa que suele definir cuestiones regulatorias con el gobierno. Históricamente, cuatro empresas tienen reservada una silla en ese ámbito de definiciones: Central Puerto, Pampa, AES y ENEL. YPF controla el 75,01% de YPF Luz, pero el 24,99% restante está en poder de la firma BNR Infrastructure Co-Investment Limited, que se reparte en partes iguales entre General Electric y la china Silk Road Fund. Fuentes cercanas a la petrolera indicaron que la relación de YPF con este accionista minoritario no es la mejor, ya que la compañía extranjera ha sido muy conservadora a la hora de evaluar alternativas de expansión debido a la delicada situación macroeconómica que atraviesa el país. Resta saber si ese punto podría convertirse en un impedimento a la hora de decidir. Un segundo aspecto a tener en cuenta pasa por la forma de pago. Central Puerto desembolsó 54 millones de dólares, pero lo hizo en una cuenta del Citibank en el exterior, al margen del cepo. Por lo tanto, a YPF no le va a alcanzar con ofrecer 54 millones de dólares al tipo de cambio oficial y hay que ver qué margen tiene, siendo una empresa controlada por el gobierno, para sacar 54 millones de dólares en medio de la crisis actual y depositarlos en el exterior. El tercer y último punto que YPF también pondrá sobre la balanza es si conviene destinar ese dinero a la compra de Central Dock Sud o si decide invertirlo en Vaca Muerta. De hecho, durante el último año la firma les pidió a sus subsidiarias repatriar utilidades para financiar el upstream.

Luego de 45 años la industria del cáñamo en Argentina da pasos para expandirse

La compañía Industrial Hemp Solutions (IHS) introdujo 15 tipos de plantas de cáñamo, con diferencias genéticas que buscan expandir la industria en Argentina y promover la sostenibilidad. Vale recordar que las fibras del cáñamo pueden emplearse en diversas industrias tales como construcción, celulosa, química, energía, automotriz y textil, y reemplazar materiales no renovables de origen fósil. IHS es una empresa argentina que se dedica a desarrollar localmente soluciones industriales de valor agregado a base de cáñamo, comenzó en el mes de febrero el cultivo en territorio argentino de 15 genéticas nuevas para expandir la industria. Las nuevas variedades fueron ingresadas gracias al apoyo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el Instituto Nacional de Semillas (INASE). “En SENASA estamos trabajando para asegurar el desarrollo de la industria del cáñamo en cumplimiento de los estándares de calidad y de seguridad establecidos para su producción y comercialización. El ingreso de estas nuevas variedades de genética de cáñamo es un paso importante para el desarrollo de esta industria en nuestro país”, comentó la Ing. Agrónoma Diana Guillén, presidenta de SENASA. Para la selección de las variedades más apropiadas para Argentina, en septiembre de 2022 IHS celebró un convenio específico con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), liderado por el Ing. Agrónomo Daniel Sorlino, coordinador del grupo de estudio y trabajo en Cannabis (GET Cannabis) e integrante de la cátedra de Cultivos Industriales, donde llevarán adelante la evaluación de diferentes genéticas de cáñamo, no sólo concentrándose en sus rendimientos, sino también en las propiedades de sus derivados para entender el impacto real que puedan llegar a producir en aquellas industrias que elijan migrar hacia el uso de estos biomateriales. Potencial del cáñamo «El potencial de la bioeconomía argentina es enorme, y en este contexto el cáñamo se posiciona como sinónimo de desarrollo y progreso. Estamos muy entusiasmados de poder expandir el uso del cáñamo para mejorar el impacto en las industrias del país y potenciar exportaciones con valor agregado. Nuestra compañía cuenta con el equipo y la experiencia internacional para llevar adelante la utilización de nuevos modelos de industrias que permiten crear economías sustentables», expresó Maximiliano Baranoff, Director de Innovación y Nuevos Negocios de IHS. Entre las genéticas a validar en suelo nacional destacan las del Programa Polaco de Cáñamo dependiente del Ministerio de Agricultura de Polonia, que llevan más de 90 años realizando trabajos de fitomejoramiento maximizando los rendimientos de sus variedades. El cáñamo es un cultivo anual que puede fijar altos valores de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero responsable del cambio climático. Los países tienen un compromiso importante en la lucha contra el cambio climático, y el desarrollo de negocios que fomenten la producción y el uso del cáñamo puede contribuir significativamente a la captura y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.  La totalidad de la planta de cáñamo tiene aplicaciones que incluyen la industria alimenticia, usos textiles, cosmetología o usos en la construcción, entre otros. Las fibras pueden emplearse en diversos procesos tales como construcción, celulosa, química, energía y automotriz, entre otros, y su uso puede reemplazar materiales no renovables de origen fósil, reduciendo el impacto negativo de los mismos en la cadena de valor. De acuerdo con un informe de la ONU, el mercado global del cáñamo podría cuadruplicar su valor estimado de 2020, alcanzando los $18.600 millones de dólares en 20271. Los granos que provienen del cultivo del cáñamo son considerados un superalimento, por lo que existe una creciente demanda de sus aceites, harinas y proteínas en los países desarrollados. En la actualidad, ya existen 200,000 hectáreas cultivadas de cáñamo en todo el mundo, incluyendo mercados como Europa, China, Canadá, Estados Unidos y Paraguay, entre otros.  

El gobierno dio por finalizado «el acuerdo Foradori-Duncan»

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El canciller Santiago Cafiero le informó hoy a su par británico, James Cleverly, la finalización del comunicado conjunto firmado en septiembre de 2016, conocido como el acuerdo Foradori-Duncan.Tras calificarlo como “uno de los hechos más lesivos para el histórico reclamo por el ejercicio de soberanía sobre las islas Malvinas”.

El funcionario dio a conocer la decisión del gobierno nacional en el marco de su participación en la Cumbre de Cancilleres del G20 que se realiza en la ciudad de Nueva Delhi, República de la India, donde mantuvo un encuentro con el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo de Gran Bretaña. Tambien le hizo una propuesta para reiniciar negociaciones por la soberanía en la cuestión Malvinas en las Naciones Unidas. Cafiero señaló que la Argentina ha buscado colaborar en asuntos concretos como vuelos, actividad científica en la Antártida o conservación y preservación de recursos pesqueros, ‘’sin que la disposición demostrada haya sido respondida de manera recíproca por su gobierno’’. Y agregó que ‘’el Reino Unido ha realizado continuadamente actos unilaterales, que han sido oportuna y debidamente protestados por la República Argentina”. “Asimismo, a lo largo de este tiempo, el Gobierno británico se ha negado sistemáticamente a reanudar las negociaciones de soberanía a que reiteradamente instan las Naciones Unidas y que exige el artículo 2(3) de la Carta. Así las cosas, resaltó que tales acciones son incompatibles con la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso de descolonización. Por ello, informó al gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que “el Comunicado Conjunto del 13 de septiembre de 2016, conocido como ‘Foradori-Duncan’, y sus efectos, se dan por terminados’’.

Qué decía el acuerdo Foradori-Duncan sobre la cuestion Malvinas

Al inicio, el comunicado firmado el 13 de septiembre de 2016 notificaba sobre la visita a la Argentina del Ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan, para mantener reuniones con autoridades nacionales y participar en el Foro de Inversiones y Negocios, organizado por el gobierno argentino. En ese contexto, el funcionario fue recibido por el Vicecanciller Foradori, con quien, según se informó oficialmente, mantuvieron una reunión de trabajo donde se pasó revista a los principales temas de la agenda bilateral. Los temas de agenda analizados por Foradori y Duncan y los acuerdos arribados, que ayer quedaron sin efecto. En esos temas de agenda que incluian un largisimo listado de buenas intenciones referentes a la democracion, los derechos humanos y el cambio climatico aparecian estos puntos vinculados especificamente al Atlantico Sur y Malvinas: «Malvinas En un espíritu positivo, ambas Partes acordaron establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco. Ambos Gobiernos acordaron que la fórmula de soberanía del párrafo 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989, se aplica a este Comunicado Conjunto y a todas sus consecuencias. En este contexto se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados. De conformidad con los principios establecidos en la Declaración Conjunta del 14 de julio de 1999 y el Acuerdo por Canje de Notas, ambas Partes acordaron que serían establecidas conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países. En este contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección. Ambas Partes expresaron su pleno apoyo al proceso de identificación de ADN con relación a los soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin. Las conversaciones sobre esta delicada cuestión humanitaria serán llevadas adelante en Ginebra sobre la base de una evaluación del Comité Internacional de la Cruz Roja, complementada por las conversaciones bilaterales que sean necesarias. Ambas Partes acordaron que los deseos de las familias involucradas son de la mayor importancia.» Comentario AgendAR: El «pacto» Foradori-Duncan nunca llegó a ser un pacto entre naciones. Para que un tratado oblige a nuestro país debe ser aprobado por el Congreso Nacional, según indica nuestra Constitución. Pero este comunicado que durante casi 7 años no fue objetado oficialmente refleja una voluntad de arreglar a cualquier costo las diferencias con «los paises importantes». Es la expresion de un pensamiento que considera que nuestro pais no tiene en realidad intereses estrategicos a defender en el Atlántico Sur. La Argentina debe medir cuidadosamente sus posibilidad actuales y futuras, sin emborracharse con palabras y slogans. Pero su realidad incluye algo mas de 46 millones de habitantes, el octavo territorio en extension del mundo y una historia con heroismos y esfuerzos sostenidos. Puede ser entonces una nación y las naciones tienen intereses estrategicos permanentes.

Abel B. Fernandez

La responsabilidad del apagón es de Transener. El papel de las centrales nucleares

La caída del Sistema Argentino de Interconexión, problema de la red de transporte, más exactamente de Transener SA, es resueltamente ajeno a los generadores. Cómicamente, algunos medios -entre ellos la TV Pública- durante las horas iniciales del apagón le colgaron la culpa a las dos centrales nucleares salidas de línea, Embalse y Atucha I. Nada que ver. Pero nada de nada. Entre ambas nucleares suman alrededor de 1000 megavatios instalados del total de casi 10.000 que se desconectaron automáticamente para proteger sus máquinas de la inestabilidad de la red. Digamos que en este caso las nucleares son casi una nota al pie. Pero no son el 10% del problema. El problema es 100% de distribución, y de la distribución se hace cargo (es un decir) Transener SA. Una salvedad: representando menos del 5% de la capacidad instalada de generación, las nucleares argentinas producen normalmente el 10% de la electricidad anual, y a veces más. Eso porque son las máquinas más robustas del sistema, con un factor de disponibilidad que orilla el 90% y lo excede (Embalse llegó alguna vez al 98%). Es casi el doble de la disponibilidad de las máquinas térmicas. La otra es que si hay tres años seguidos de sequía, sabemos que las nucleares siguen generando a capacidad nominal, a diferencia de las hidroeléctricas sobre el Paraná, el Uruguay y el Limay. En este brete, sin embargo, las máquinas nucleares tardarán algo más que las otras en reconectarse. Dependen de la electricidad de red para el funcionamiento de las bombas que refrigeran los núcleos de sus reactores. Es una opción deliberada. Un neófito podría pensar que podrían autoalimentarse de la misma electricidad que generan, como quien vuela tirándose de los pelos. Pero la sensatez ingenieril prefiere que esa potencia electromotriz venga de afuera. Si hay problemas en la red, no sólo no se puede depender de la electricidad ingresante, sino tampoco en poder inyectar en la red la que sale del turbogrupo. Como medida de protección de la turbina y de las bombas de refrigeración, la central nuclear entonces se desconecta. Todas las centrales se desconectan: lo hacen también máquinas térmicas e hidroeléctricas, para no perjudicar sus turbinas. Esto sucede en fracciones de segundo y en el caso de las atómicas, la desconexión la ejecuta un sistema informático que además da orden de arranque instantáneo a los generadores diésel de reemplazo. Estos dan la electricidad para que las bombas sigan refrigerando el núcleo. Éste, en términos térmicos, no llega a enterarse de que afuera de la central se armó un tremebundo despiole de redes. Pero el núcleo sí se entera en términos neutrónicos: el sistema de protección dispara, junto con la desconexión con la red, un segundo mecanismo de seguridad: la caída de barras de cadmio dentro del núcleo. Este material absorbe el superávit de neutrones libres que garantiza la reacción en cadena, de modo que ésta se exingue en segundos. Atucha 1 se desconectó a los 800 milisegundos de detectada la anomalía en la línea de 132 kilovoltios que le llega desde Zárate. ¿Por qué desconectarse? Ya se dijo, pero explico más: no es cuestión de seguir generando calor en el núcleo, sino de refrigerarlo lo que haga falta -pueden ser días, semanas, meses- hasta que los problemas de red desaparezcan y llegue la orden de reconectar la central nuclear al sistema nacional. En una desconexión corta y automática, la central queda en «parada caliente», con el refrigerante a más de 100 grados Celsius. En una más prolongada, se prefiere ponerla en «parada fría». Aún así, el arranque no se puede hacer a toque de botón. Una central nuclear no es un generador eléctrico auxiliar de supermercado. Mientras hay superávit de neutrones, el núcleo está relativamente limpio de un contaminante salido de la fisión del uranio 235, que es el Xenón 135. Este radioisótopo del Xenón absorbe neutrones con avidez, exactamente como las barras de control, sólo que con mucha mayor efectividad. Según la lógica, el Xenón 135 debería impedir la reacción nuclear. Pero en operación normal la inmensa cantidad de neutrones libres que genera el reactor en funcionamiento lo mantiene a raya: en marcha a potencia nominal, la máquina genera Xenón 135, pero lo destruye bastante más rápido de lo que lo genera, de modo que la potencia se regula únicamente con las barras de cadmio, sacándolas un poco del núcleo o entrándolas un poco. Es como regular la velocidad de un auto no con el acelerador, sino con el freno. Sin embargo en un «scram», o enclavamiento, o apagado en emergencia como el que ayer experimentaron Atucha I y Embalse, el Xenón 135 se acumula durante las horas subsiguientes al abrupto «stop» de la central. Pero se va autoeliminando: tiene una vida media bastante corta, de algo más de 9 horas, y se transforma en Cesio 135, que no estorba la reactividad. Superado cierto umbral, se puede pasar a puesta en marcha. Resumiendo: en NA-SA en estos momentos están midiendo los niveles de Xenón 135 en las tripas de ambas centrales, y sólo tratarán de devolverlas a línea cuando este gas haya desaparecido casi enteramente. Recién entonces Atucha I y Embalse volverán al ruedo, primero a potencia reducida y luego a plena. ¿Tiempo para ello? A ojo de mal cubero, no menos de dos días desde el «scram». El restablecimiento de la red eléctrica seguramente empezará antes por las centrales térmicas y las hidroeléctricas, y hay como 9000 MWe a reconectar paso a paso, viendo si la red no sigue haciendo pavadas, la gente de CAMMESA, la mayorista de electricidad, tiene para entretenerse. Así como también los argentinos de a pie que, con el apagón y la ola de calor, ahora están perdiendo desde la comida en las heladeras hasta días de trabajo y también la salud. Todos estamos entretenidísimos. Transener no te deja aburrirte. Porque todo esto tiene nombre. Tanta radioquímica nos lleva a la política energética. Es imposible no recordar el Día del Padre de 2019. Se apagó toda la Argentina, y la caída de red afectó incluso a Uruguay y Chile. El origen de ese black-out histórico fue que durante años Transener, que al parecer nos tiene de hijos, se negó a apuntalar físicamente el cruce aéreo sobre el Paraná de una de las tres líneas de alta tensión (LATs) que llegan al AMBA desde una enorme unidad remota de generación, la central «hidro» de Yacyretá. Cuando se cayó ese tramo troncal, toda la red se inestabilizó y se armó una cascada instantánea de desconexiones de generadores que excedió los límites del país. Los problemas de red, ya que éste del 1 de marzo de 2023 ha sido exactamente eso y no un problema de generación, emergen básicamente de su tendido. El Sistema Argentino de Interconexión (SADI) es todavía muy lineal. Lo integra un abanico de tramos larguísimos de líneas de alta tensión (LATs) que van desde una unidad generadora remota a un sitio de demanda. Por caso, las hidroeléctricas del Comahue, o las del Atuel en Mendoza, o la de Yacyretá en Corrientes, o las térmicas sobre el Paraná, cuya electricidad se consume en el AMBA. El tendido eléctrico repite la forma del viejo tendido ferroviario inglés y rodovial: todo va a parar a la Región Centro, pero hay pocas conexiones transversales que formen una verdadera malla. Comentario inevitable: la nuestra es una red muy unitaria y no muy federal, y eso la hace técnicamente muy precaria. Esas pocas LATs transversales que se hicieron a principios de este siglo suman 4500 km. de LATs nuevas, las garpó el estado y las mandó a hacer Julio DeVido como ministro de Néstor Kirchner. Desde las privatizaciones, fue el único intento de «mallar» la red, volverla una imbricación de anillos. El capital privado en esto de robustecer la red prefirió abstenerse. Poner plata no es su negocio. Con una estructura mallada, la red resiste mejor la súbita inestabilidad de la caída de un tramo troncal, como la que causó en este caso un incendio de pastizales, algo tan normal en un verano con fortísimas olas de calor. ¿Por qué un mayor mallado impide la propagación en cadena de una caída de red? Porque hay vías alternativas: la electricidad logra llegar desde A a B aunque el camino más corto esté interrumpido. Sencillamente toma desvíos laterales. La inversión en LATs de mallado nos ha venido salvando de muchos problemas, pero desde tiempos de Néstor Kirchner la inversión en mallado de redes no se volvió a repetir. Incluso con los tarifazos entre 2016 y 2019, que generaron mucha plata. Que fue a parar vaya a saber adónde. Desde su privatización por Carlos Menem, el mercado eléctrico argentino está dividido en tres niveles: generación de energía, transporte y distribución domiciliaria. Desde entonces, el negocio básico de los concesionarios de los tres niveles es cobrar sin invertir, mientras el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad se sume en la contemplación de algún nirvana, que para ello lo hizo Menem. Por ello, hay insuficiencias crónicas en los tres niveles: de generación, de transporte y de distribución. Desde hace… ¿ya 30 años? Cómo pasa el tiempo… Pero éste black-out, como aquel apagón padre y madre del Día del Padre de 2019, es todo de distribución, y tiene nombre. Y para sorpresa de nadie, empieza con Trans.

Daniel E. Arias

La saga de la Argentina nuclear – XL

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó Los anteriores capítulos de la saga estan aqui Se va el COCO, llega el cuco y entra a matar gente
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Algunos desaparecidos de la CNEA.
Tras desencadenar la primera hiperinflación argentina desde 1889 y matar a unas 1500 personas con sus comandos parapoliciales, el caótico gobierno de Isabel Martínez Perón cayó. Desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983 reinó “El Proceso”, dictadura de una ferocidad desconocida hasta entonces, superior a la máxima imaginable. Mató al menos a 30.000 compatriotas, inventó una guerra sin sentido, la perdió sin honor, y le infligió a la Argentina destrozos económicos, sociales, educativos, geográficos e incluso militares de los que 40 años más tarde no logra recuperarse. En todo sentido, Menem o Macri, campeones en esto de transformar un país en un mero lugar, no habrían sido posibles sin El Proceso. Y esto se combina con un asunto que Sábato mentó desde el comienzo: iniciar un programa nuclear es firmar un pacto con el diablo, por ese incómodo asunto de los residuos radioactivos. Lo que no nos imaginábamos eran cuántos diablos más venían con ese diablo de los residuos radioactivos. En 1976 las patotas y grupos de tareas del proceso y el diablo del que habló Sábato se unieron para destruir a algunos de los mejores cerebros del Programa Nuclear. Entre ellos, el elenco que se ocupaba de darle un destino racional a los residuos. La CNEA, tan en ebullición intelectual, vivió en asambleas donde valían lo mismo los votos de obreros, técnicos, administrativos y profesionales, durante los gobiernos peronistas desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976. Entonces, con el nuevo gobierno golpista, llegó el vicealmirante Carlos Castro Madero –un físico en reactores de la casa- y “reimplantó el orden”. Y a lo bestia. ¿Pero qué orden? Desaparecieron 17 integrantes de la casa y 4 egresados del Instituto Balseiro, además de lo cual fueron secuestrados, desaparecidos, torturados y “reaparecidos” 12 nucleares más.  Hubo, de yapa, unos 160 despidos, 200 según otras fuentes. Hubo hasta un desaparecido que, tras su desaparición, fue despedido por faltar al trabajo… El análisis de las listas de desaparecidos y el caos de estas operaciones indican no sólo un cambio cualitativo en la crueldad, sino toda una variedad de represores distintos entre sí y con bastante disparidad de objetivos. Como se dijo ya muchas veces, la CNEA prosperó como refugio de científicos y tecnólogos bajo el paraguas de la Armada, que la dirigía y la protegía de sí misma, pero controlada indirectamente por oficiales del Ejército, que no le tenían un gramo de confianza a la Armada. En esto no hay novedad: en su competencia por el poder, Marina y Ejército han sostenido varios enfrentamientos extraordinariamente sangrientos desde los ’50. Lo raro es que hubieran logrado funcionar pacíficamente en la CNEA desde 1950 hasta 1976, y bajo autoridad abiertamente naval. La represión del 28 de marzo de 1976 en la CNEA marca no sólo el fin de la protección al personal, sino el comienzo de choques entre Marina y Ejército. Agravado porque -diferenciados en general por su conocimiento técnico y su orientación política- se evidencian al menos dos bandos distintos dentro de la Armada, y otros tantos dentro del Ejército. En ambos casos, no es imposible entrever un quinto actor externo, desdibujado en bambalinas, pero infaltable: la CIA. El escenario, 46 años después, sigue siendo muy entreverado. Peinando fino, sobre 21 apellidos de los que no volvieron jamás, 10 son judíos: hasta ahí, nada sorprendente. Apesta al tradicional antisemitismo de nuestros canas y milicos. Tener un apellido judío llevó las chances de supervivencia de los nucleares secuestrados a cero. De hecho, ninguno de los 12 reaparecidos tiene apellido judío. La JP y la izquierda en sus distintas fracciones ligaron duro sin denominación de orígenes nacionales. No desaparecías por ser judío, pero sí por peroncho de izquierda, o simplemente zurdo. A recordar: la CNEA estaba llena de zurdos fundacionalmente. Era el único sitio del país donde los fachos, que en este lugar del mundo mandan seguido en el ambiente científico y académico siendo nulidades absolutas en términos intelectuales, los dejaban investigar en paz. Ese reparo daba réditos tecnológicos, industriales y diplomáticos. Jamás nadie, ni el propio general Juan Carlos Onganía, se hubiera imaginado una «Noche de los Bastones Largos» en la CNEA. Sin embargo, hubo un área nuclear especialmente devastada, sin distingos políticos o de familia, y fue “Repro”, es decir el laboratorio llamado Procesos Radioquímicos bajo dirección de Santiago Morazzo (que sobrevivió), donde también revistaban el técnico químico Carlos Calle y Domingo Quilici, a quien ya nombré por su participación dirigente en la construcción del primer reactor de formación de personal en el Teherán del Shah. Y lo que puede desconcertar al más pintado es la conducta que tomó el contralmirante Carlos Castro Madero ante la devastación de esta área de la CNEA. Todavía sigue siendo indescifrable. Un poco de historia previa. Bajo orden directa y personal del propio Perón en su tercera presidencia, Morazzo investigaba desde 1968 sobre cómo recuperar radioisótopos físiles (los varios del plutonio, otros transuránidos, y el uranio 235 sin quemar) a partir del combustible quemado por reactores y centrales. Se venían quemando las cejas con las vueltas del proceso extractivo PUREX en el pequeño laboratorio de Ezeiza, llamado PR1, donde habían logrado reprocesar 0,5 g. de plutonio a partir de combustible gastado del contiguo RA-3. El PR-1 era muy chico, más una mesada de laboratorio que una habitación propiamente dicha. El ambiente de «Repro», sin embargo era conocido en todos los pasillos, y resultaba electrizante: al salir del trabajo cotidiano, sus dirigentes científicos se iban cada tarde desde Ezeiza a Sede Central, en Av. Libertador frente a la ESMA, para transformar hallazgos químicos en línea política, verbigracia, lograr el apoyo de Presidencia de la CNEA. Había que convencer a muchos con prestigio y/o con mando. El paso siguiente sería más importante: el laboratorio PR2 exigía su propio edificio, dado que la idea era llegar a algo más de una decena de kilos de plutonio. Nadie quería hacer una bomba de plutonio, y habría sido imposible con el «mix» de isótopos de un reactor, con poco plutonio 239 y demasiado 240, 241 y 242, especies excesivamente reactivas y por ende, militarmente inútiles. Esa masa era la mínima para testear en combustibles del tipo «óxidos mixtos» de uranio y plutonio. Obviamente, esto era imposible sin el visto bueno del contraalmirante Pedro Iraolagoitía, nuevo presidente de la CNEA desde 1973. Iraolagoitía estudió largamente las enormes carpetas presentadas por Morazzo, Calle y Quilici, y dió luz verde, no sin consulta previa con el presidente Juan D. Perón. Esto significa que al menos antes del 1ro de julio de 1974, cuando murió Perón, «Repro» era un proyecto oficial de las presidencias del estado nacional y de la CNEA, aunque todavía medio huérfano de plata y de sustento legislativo. Debido a ello, cuando terminaban de hacer campaña sobre Presidencia y el directorio de la CNEA, para reclutar apoyo y gente, Morazzo, Calle y Quilici se tomaban algún bondi hasta el Congreso de la Nación. Allí se reunían hasta deshoras con grupos de diputados y senadores, aunque al día siguiente había que levantarse a las 05:00 o por ahí y tomarse la combi temprano hasta Ezeiza. Lo dicho, la CNEA generaba personajes así, oscuros patriotas que se deslomaban por el país con naturalidad y a cambio de cero fama y ningún privilegio. Trabajólicos Anónimos, los llamo. Todavía existen. La intención de esta gente treintañera era juntar votos en ambas cámaras y para que el PR2 tuviera respaldo legislativo, una ley marco especial que lo protegiera de interferencias de los EEUU. Como se ve, no hubo el más mínimo intento de clandestinidad. El edificio estaría en el Centro Atómico Ezeiza y tendría grandes y llamativos sistemas de seguridad radiológica. Las 40 personas metidas en este asunto eran en buena medida peronchos. Por nucleares, sabían bien, particularmente desde el bombazo de Indira, que el desarrollo de esta tecnología en Argentina chocaría de frente con la política externa de los EEUU. Pero también con la del resto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y de yapa, contra la de un nuevo “lobby” dentro del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) llamado entonces “El Club de Londres”, hoy Nuclear Suppliers Group. A la gente de “Repro” lo del respaldo legislativo les resultaba imperioso: no se podría avanzar mucho en un terreno tan minado con el único paraguas de una orden presidencial, para más inri verbal y reservada, por más que hubiera venido indirectamente de Perón a Morazzo vía Iraolagoitía. Ninguno de ambos viejos, Perón o Iraolagoitía, era eterno. De yapa, la tercera presidencia de Perón venía borrascosa por fuera y por dentro. El ministro de Bienestar Social, José «El Brujo» López Rega, era sin disimulos el jefe máximo de la Triple A, el comando parapolicial que venía matando gente de a 2 o 3 por día, ya andaba probándose las pilchas de su jefe en vida de éste. Y el propio líder no derramaba salud o liderazgo. Hacía falta una ley nacional “paraguas” para que, sucediera lo que sucediera en la presidencia de la Nación y /o de la CNEA, en esta política de Reprocesamiento no hubiera vuelta atrás. Esa mezcla de científico-tecnólogo y militante se daba fácil en la CNEA. Ya lo dije: fue impronta fundacional y creo que incluso hoy, tras tantos porrazos, sigue abollada pero vigente. Añado un link a un artículo de Alejandra Dandan salido en 2015 en Página 12. Creo contribuye a entender el estado de cosas con «Repro» cuando le cayó encima la furia del Proceso. Está aquí.

Daniel E. Arias 

Nissan Argentina comienza a exportar camionetas a Chile

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Nissan Argentina anuncia que ha comenzado sus exportaciones a Chile, en línea con el compromiso anunciado un año atrás. Más de 50 camiones cruzarán la Cordillera de los Andes transportando 300 pickups Nissan Navara, nombre con el que la pickup se comercializa en el mercado chileno, que conforman el primer lote de camionetas salidas de Fábrica Santa Isabel que arribaran a Chile. «En el modelo de negocio de Nissan, la exportación y apertura de nuevos mercados juega un rol fundamental en la aspiración de ser una de las tres marcas top de la región. Hace unas semanas comenzamos a exportar a Colombia, y hoy anunciamos Chile; hito tras hito que nos permiten seguir haciendo historia en América del Sur» dijo Guy Rodríguez, Presidente y Managing Director para Nissan América del Sur. Al igual que el vehículo que ya comenzó a exportarse a Colombia, la Nissan Navara es producida bajo la normativa de emisiones Euro 6. Con la incorporación de este tipo de motorización Nissan produce vehículos que emiten menor cantidad de gases y partículas contaminantes. Esto forma parte de los compromisos asumidos por la compañía japonesa a nivel global bajo su Green Program 2022. A inicios del 2022 se anunció la apertura de los nuevos mercados de exportación, Colombia y Chile, bajo la normativa de emisiones Euro 6. Y para abastecer la creciente demanda se implementó un segundo turno de producción en Fábrica Santa Isabel, el cual permite a Nissan duplicar su producción anual. Finalmente, en enero de 2023, comenzaron las exportaciones al mercado de Colombia

A pesar de la sequía, con el trigo HB4® logro mejoras de hasta 40%

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En un año que quedará para el olvido por los enormes desafíos climáticos que presentó para el campo, la empresa que desarrolló el trigo HB4® –tolerante a la sequía– mostró los resultados productivos obtenidos en la campaña 2022/23, donde a pesar de la falta de lluvias, se lograron mejoras de rendimiento de hasta 40%.
Los datos surgen a partir de la siembra de 50.000 ha de trigo bajo el programa de identidad preservada que Bioceres propone bajo un esquema asociativo.
El descubrimiento del Gen HB4 es un desarrollo 100% argentino llevado adelante por Bioceres y CONICET y es la única tecnología del mundo de tolerancia a la sequía para los cultivos de soja y trigo. Esto quiere decir que permite producir más en un contexto de limitaciones hídricas, logrando un mayor cuidado del ambiente y los recursos naturales.

Comercialización del trigo HB4

La sequía que azota a la Argentina le dio de lleno a la campaña triguera. Es por eso que cobra cada vez más fuerza una tecnología disponible como la que Bioceres ofrece al mercado, donde se pueden obtener mayores rendimientos ante situaciones de estrés hídrico. Guillermo Irastorza, un productor agropecuario del sudoeste de la provincia de Buenos Aires que sembró trigo genéticamente modificado, aseguró que no se imagina un futuro sin el gen HB4. Con estos beneficios que aportan las nuevas tecnologías, queda claro que el debate en cuanto al avance global de esta innovación no es agrícola ni científica, sino mas bien cultural y/o social. En Argentina no hay limitantes. En mayo de 2022 el por entonces Ministerio de Agricultura resolvió mediante la resolución 27/2021, autorizar a la firma Indear a “comercializar la semilla, y a los productos y subproductos derivados”. Al mismo tiempo dio el visto bueno para su comercialización por lo tanto a partir de ese momento la compañía realizó acuerdos con empresas molineras para que compren el cereal. Al día de hoy, Bioceres podría comercializar libremente todas las variedades que tiene disponibles: tres materiales de primera generación (Paraná, Bermejo y Pilcomayo), dos de segunda (Iruya y Traful) y otros tres en proceso de registro. Sin embargo, se dedicó esperar la aprobación de la mayoría de los países que importan trigo argentino para avanzar con los lanzamientos comerciales en el mercado local. Hasta ahora, el trigo de Bioceres recibió aprobaciones en Estados Unidos (FDA), Colombia, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y Nigeria. También fue aceptado en Indonesia (sólo para alimento animal) y en Brasil (sólo harina para alimento animal y de consumo humano). Según explicó García, esta semana podría haber novedades acerca del proceso regulatorio en Brasil, lo que sería un paso clave para extender la comercialización local a más zonas agrícolas del país.

El trigo para consumo humano

Una de las grandes novedades de la presentación fue la confirmación de que varios molinos procesaron el trigo con el gen HB4 que se obtuvo en la última campaña. Agustín Forzani, socio gerente de Molino Esperanza, explicó que “hace tres años que procesamos trigo HB4, primero fueron lotes pequeños y ya en 2022 recibimos mucho mas, en total unas 10 mil toneladas. Así nos abastecimos con un buen trigo en un año donde la calidad fue muy mala”. Forzani compartió distintos análisis donde el comportamiento del trigo cosechado bajo el programa Generación HB4 mostró los mismos valores (gluten) que los cereales convencionales. Todo el trigo producido se mezcló y se comercializó como harina, por lo tanto ingreso a las empresas alimenticias que producen para el consumo humano. Según pudo saber Ámbito, ya son más de 25 los molinos que compraron trigo HB4 y lo vendieron a la industria alimenticia.

Hamburgo se suma a la moda de taxis a hidrógeno

Primero fueron 35 autos en La Haya, Países Bajos. Después se sumaron 100 unidades en Copenhague, capital de Dinamarca. Y rápidamente se cerraron acuerdos para París, Madrid, Berlin y Londres. Ahora llega el turno a otra de las ciudades más importantes de Alemania, Hamburgo, donde la compañía Best Taxi, recibió 25 autos que comenzarán a circular por las calles emitiendo solamente vapor de agua como único residuo.

Son los Toyota Mirai FuelCell que están propagándose rápidamente por las principales ciudades de Europa, brindando el servicio de Taxi que utiliza hidrógeno para alimentar su motor eléctrico como único combustible, con un rendimiento superior a la electricidad, y sobretodo, con un tiempo de recarga mucho más efectivo.

La tecnología es la alternativa por excelencia a los autos a bateríaLa tecnología es la alternativa por excelencia a los autos a batería

Sin dudas se trata de la tecnología alternativa por excelencia a la de los autos a batería, que utiliza el mismo tipo de motor eléctrico, pero prescinde de tener que conectarse a la red para cargar su batería. El sistema de Pila de combustible de hidrógeno, que muchos todavía combaten porque es más costoso que el de la electricidad, sigue siendo una de las más fuertes apuestas de Toyota en su concepto de movilidad sustentable.

El Mirai nació en Japón en 2014, y rápidamente se extendió a Estados Unidos y Europa en los siguientes años. Requería una infraestructura de carga de hidrógeno que fuera capaz de inyectar el gas comprimido a 700 atmósferas, ya que al ser muy poco denso, ese es el único modo de envasar la cantidad de metros cúbicos necesarios para brindar la autonomía de 650 kilómetros de la que es capaz. Esa fue la única gran demora por la cual demandó casi cinco años en comenzar a incorporarse a flotas de autos de alquiler con chofer al nivel que lo está haciendo desde 2019.

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Actualmente, la cantidad de “hidrogeneras” es suficiente para que varias compañías de taxis los incorporen, y si bien el automóvil es más caro de uno similar con tecnología eléctrica, la diferencia no es tan grande, ya que la versión de acceso tiene un precio de unos 65.000 euros. La gran ventaja de los Mirai radica en una autonomía mayor a la de los autos a batería, y al tiempo de carga, que es mucho menor con solamente 5 minutos conectado al pico de hidrógeno para completar sus tres tanques, contra los casi 30 que demanda un auto eléctrico.

Tecnológicamente, debajo del capó de un Mirai, una celda de combustible convierte el hidrógeno en energía eléctrica a través de un proceso químico llamado electrólisis inversa. En esa transformación, el vapor de agua se elimina y el hidrógeno se convierte en electricidad para alimentar el motor eléctrico de 130 kW/182 CV de potencia. La sensación al conducirlo es exactamente la misma que la de un auto eléctrico, porque la propulsión es igual a aquel.

Así como los autos eléctricos se denominan EV (Electric Vehicle) o BEV (Battery Electric Vehicle), los híbridos enchufables son PHEV (Plug-in Hybrid), y los híbridos convencionales se denominan HEV (Hybrid Electric Vehicle), estos vehículos propulsados gracias a hidrógeno se llaman FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle).

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Si bien Toyota es la marca que más fuertemente ha apostado por esta tecnología, otras marcas como BMW, Hyundai y Honda también lo están haciendo. Los alemanes lo han aplicado al SUV iX5 Hydrogen, los coreanos al SUV compacto Nexo y los japoneses en la berlina Clarity Fuel Cell.

Este lunes, BMW anunció en Münich, el comienzo de la segunda fase de desarrollo de su proyecto luego de cuatro años con el iX5 Hydrogen, ya que una flota de casi 100 unidades se empleará a nivel internacional con fines de demostración y prueba para varios grupos objetivo.

Oliver Zipse, presidente del Consejo de Administración de BMW AG, dijo en el lanzamiento de esta etapa que “el hidrógeno es la pieza que falta en el rompecabezas cuando se trata de movilidad libre de emisiones. Una tecnología por sí sola (en referencia a la electricidad) no será suficiente para permitir una movilidad climáticamente neutral en todo el mundo”.

Muchas otras ciudades europeas adoptaron la propulsión a través de hidrógeno, como París, donde ya se ven en la calle los Toyota Mirai transportando pasajerosMuchas otras ciudades europeas adoptaron la propulsión a través de hidrógeno, como París, donde ya se ven en la calle los Toyota Mirai transportando pasajeros

Así como se usan en taxis, los sistemas de propulsión Fuell Cell son óptimos para vehículos que requieren estar circulando constantemente con paradas muy breves para repostar. Por esa razón otras compañías como Renault Master H2 Tech, Peugeot con su versión e-Expert Hydrogen y Citroën con el e-Jumpy Hydrogen los están comenzando a comercializar en sus furgones de carga mediana para transporte urbano y suburbano, mientras que Hyundai continúa desarrollando sus camiones de larga distancia con su flota Xcient Fuel Cell que circulan desde hace más de un año en Suiza.

Apagón masivo: Un incendio de campos causó la interrupción de 3 líneas de alta tensión

Un corte masivo de electricidad se produjo en gran parte del país, en medio de las altas temperaturas, tras «varias fallas en el sistema interconectado» como consecuencia de un incendio de campo que «perturbó una línea de alta tensión de 500 kw que une Campana con General Rodríguez», informaron fuentes del sector a Télam. La empresa Transener SA informó que este miércoles «a las 15:59 horas, se produjo la salida de servicio de 3 Líneas de Alta Tensión que vinculan las Estaciones Transformadoras de General Rodríguez y con el área del Litoral, como consecuencia de un incendio de campo». «En condiciones de alta demanda, la perturbación generó oscilaciones en el Sistema, generando aperturas de vínculos adicionales a los anteriores con la consecuente restricción en la demanda», agregó la empresa en un comunicado.
«Hay una falla de frecuencia que expulsa a una parte de la generación. Este centro de generación que es Atucha «salió», como se dice en esta jerga del sistema. Como salió Atucha también salió, por ejemplo, la Central Puertos» indicaron desde la empresa
La empresa agregó que junto «a Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (CAmmesa) puso en marcha su Plan de Contingencias e inició sus trabajos para restablecer el suministro de acuerdo a los procedimientos establecidos».
Foto Walter Daz
Foto: Walter Díaz.
Transener es una empresa concesionaria de servicio público de transporte de energía eléctrica de alta tensión que opera y mantiene en forma directa el 85% de la red de alta tensión y supervisa el 15% restante de todo el territorio nacional argentino El incendio «provocó que las protecciones del sistema eléctrico funcionen y la forma de protección es ir apagando lo que no se puede sostener», lo que afecta a Santa Fe, Córdoba, Cuyo, Sur del Noroeste«, agregaron las fuentes.
Ro Gallegos uno de los puntos afectados en el pas Foto Walter Daz
Río Gallegos, uno de los puntos afectados en el país / Foto: Walter Díaz.
  «El sistema quedó partido a la mitad. La zona noreste (NEA, Buenos Aires, Entre Ríos y Norte de Santa Fe desde Yaciretá se está regulando, y la zona Sur, la Represa del Comahue, que cubre la Patagonia, La Pampa, Neuquén, Río Negro», graficaron. Desde la Secretaría de Energía informaron que este incidente afectó «distintas centrales de generación entre ellas Atucha I», según fuentes de la Secretaría de Energía.
Distintos puntos del pas se vieron afectados
Distintos puntos del país se vieron afectados.
«Se registraron fallas en el sistema interconectado», reportaron las fuentes y agregaron como «causa de lo anterior salieron (del sistema) distintas centrales de generación entre ellas Atucha», informaron esas fuentes a Télam.
En la ciudad de Buenos Aires, el ferrocarril Roca, que conecta la cabecera de plaza Constitución con distintos partidos del sur del conurbano bonaerense, interrumpió su servicio cerca de las 17 debido al corte de suministro eléctrico, mientras que le ferrocarril Roca presenta demoras y cancelaciones
«Hay una falla de frecuencia que expulsa a una parte de la generación. Este centro de generación que es Atucha salió como se dice en esta jerga del sistema. Cómo salió Atucha también salió, por ejemplo, la Central Puertos», agregaron las fuentes. Desde la empresa Nucleoeléctrica Argentina, a cargo de la operación de las tres centrales nucleares en el país, Atucha I, Atucha II y Embalse, indicaron a esta agencia que «se estaban generado 25.000 Mw y se cayeron 10.000 Mw, es un problema de la red» y señalaron que «no se sabe el posible origen».

«Se está restableciendo el servicio de electricidad», asegura el subsecretario de Energía

El subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti, confirmó que «hubo un incendio a 8 kilómetros de General Rodríguez bajo tres líneas de alta tensión«, lo que generó un apagón masivo de electricidad en gran parte del país y aseguró que «ya se está restableciendo el servicio». A raíz del incendio, el funcionario explicó en declaraciones al canal de noticias C5N que «la electricidad que viaja por los cables de alta tensión a las distintas provincias no llega» y «como consecuencia de eso pasan dos cosas: la primera es que hay gente que se queda sin luz y la segunda es que hay oferta eléctrica que no puede entra en la red». El funcionario sostuvo que «ya se está restableciendo el servicio» que afectó a «varias provincias». «Hoy tenemos una muy buena fuente de energía que viene desde el sur de las represas que tenemos en Neuquén y Río Negro y otra muy buena cantidad de electricidad que viene de Yacyretá en la provincia de Corrientes», señaló. Y añadió que «la zona centro y la zona del NOA quedaron sin electricidad» y que el restablecimiento de electricidad puede «tardar un par de horas» Con respecto al incendio que generó el apagón «se van a investigar las causas». «No sabemos cómo se produjo el incendio y Transener está realizando las denuncias para que se investiguen las circunstancias y luego se realicen los peritajes», señaló. «La Rioja y Catamarca, el sur de Tucumán, parte de Santa Fe y parte de la provincia de Buenos Aires están sin luz», precisó. Atucha I «paró por esta circunstancia y está controlada su parada» de manera preventiva, subrayó.
En la ciudad de Buenos Aires, el ferrocarril Roca, que conecta la cabecera de plaza Constitución con distintos partidos del sur del conurbano bonaerense, interrumpió su servicio cerca de las 17 debido al corte de suministro eléctrico, mientras que le ferrocarril Roca presenta demoras y cancelaciones.
«Se estaban generado 25.000 Mw y se cayeron 10.000 Mw, es un problema de la red», indicaron.
Desde la operadora ferroviaria estatal trenes argentinos confirmaron que los cortes de luz que afectan distintos puntos del país condicionaron la operación de los trenes y esperan la restitución del servicio para comenzar la normalización de frecuencias. Por su parte, la empresa Emova informó en página web que las de subte A, C, D y H funcionaban este miércoles por la tarde con demoras «por falta de suministro eléctrico externo», en tanto la línea B lo hacía con demora y la B con servicio limitado entre las estaciones Retiro y Avenida La Plata. Fuentes aeroportuarias, por su parte, confirmaron a Télam que salvo el aeropuerto de Comodoro Rivadavia. Y agregaron que en el Aeroparque porteño y en la estación de Ezeiza se produjeron microcortes que no interrumpieron los servicios.

La saga de la Argentina nuclear – XXXIX

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó Los anteriores capítulos de la saga estan aqui 39. Una noche que no termina telemanipulacion Telemanipulación de radiosótipos obtenidos en el RA-3, hasta ahora la única fuente de radiofármacos de diagnóstico y tratamiento del Mercosur. Los yanquis quisieron construirlo para nosotros, y les apostamos buena plata a que lo haríamos sin ellos. Terminaron pagándonos como duques. Los viejos tiempos casi caballerosos… Aquella bomba atómica de Indira Gandhi en 1974 cambió, para mal, nuestras perspectivas e historia como país nuclear. Nos volvió lo que somos hoy: mucho menos que lo que parecía seríamos. Por empezar, Smiling Buddha cambió la política externa del mandón regional, la Gran Democracia del Norte. Antes del 18 de mayo de 1974, los EEUU eran tolerantes con algunos desarrollos duales de estados periféricos donde ellos tuvieran influencia, siempre que no estuvieran alineados con la URSS o con China. Ante su mirada, éramos casi soportables. Un dogo grandote puede permitirse algunas pulgas. Si son SUS pulgas. Lo que siguió a Smiling Buddha continúa desde entonces. La doctrina oficial del State Department para países periféricos con programas nucleares independientes es un infierno de coerción, chantaje, mentiras y eventual violencia armada, sea por intervención interna a través de cipayos/zapallos a la orden, o con los Marines cuando tales cipayos/zapallos fallan. En 2003, parte de la OTAN lanzó una ocupación ilegal de Irak bajo la acusación de que ese país tenía un programa de armas nucleares, manifiestamente falsa según el entonces director del OIEA, Mohammed ElBaradei, y de su cuerpo técnico internacional de inspectores. La única consecuencia de ese acto de integridad científica y coraje político fue que a Baradei le dieron el olivo y nombraron a Yuyika Amano, japonés y mandadero, pero respetemos al finado. Hasta que no se muestre lo contrario, los EEUU mandan en el OIEA, es oficial. A partir de 1974, tendría costos enormes todo error que cometiéramos los dos únicos países sudacas verdaderamente nucleares: Brasil y Argentina. No lo cuento a México por motivos ya explicados: los primos nunca intentaron un desarrollo atómico verdaderamente propio. De hecho, el país que cometió más equivocaciones (Brasil) terminó trabajando décadas al puro ñudo para desembocar en su actual enanismo nuclear. Ojo, dicho desde la más pura igualdad, los argentinos, por un camino mucho más arduo, llegamos a un sitio parecido. Pero quién nos quita lo sudado… Si algo diferencia los errores brasileños de los nuestros es la escala: los de los vecinos son desmesurados. Empezaron apostando millones a un “desarrollismo facilongo”, confiados en que el desarrollo tecnológico atómico no difería tanto del metalúrgico o metalmecánico: si negociabas a lo grande con los grandes proveedores externos, el avance era inevitable gracias a las transferencias de tecnología, y ésas se conseguían a pura chequera. Garpando como un duque, pasabas de país de fazendas, coroneles del cacao y brancas praias a país de industria pesada y/o de alta complejidad. Nosotros operábamos un poco en las antípodas sabatianas de ese pensamiento brasuca de fazendeiros y coroneles demasiado ricos: toda vez que hemos necesitado contar con nueva tecnología estratégica, como la de la metalurgia del zirconio, o la del agua pesada, o la del enriquecimiento de uranio, primero probamos tratar de comprarla, sin mayores esperanzas. A la cuarta o quinta negativa, ya estábamos desarrollándola nosotros, porque para algo tenemos educación pública desde 1884, y desde la Reforma de 1918, unas universidades que producen unos físicos, químicos e ingenieros de la gran siete, y desde 1949, gratuidad de las universidades nacionales, y desde 1955, el Instituto Balseiro, esa universidad nuclear de la CNEA y la Universidad de Cuyo. Años más tarde, cuando anunciábamos «urbi et orbi» que hacíamos esponja de circonio, o agua pesada, o uranio ligeramente enriquecido, se formaba cola de proveedores en la puerta que nos prometían lo mismo que ya teníamos, pero más barato. «Story of our life», como dicen en Hollywood. Lo dicho, lo nuestro es el camino áspero. Los vecinos brasucas tardaron un par de décadas en darse cuenta que la Westinghouse, la General Electric y la Siemens KWU o la división nuclear de Electricité de France no operan del mismo modo que la General Motors o la Volkswagen: las empresas atómicas occidentales son estatales o están controladas por sus estados. No les iban a vender la autonomía tecnológica en lo atómico. Ésa sólo se cocina en casa. Y la receta no sale de la cocina. Cuando entendió el juego, el Brasil se bandeó en la dirección opuesta: el camino más rápido posible hacia la bomba, que en todo el mundo suele ser el modo milico de pensar lo atómico. El dictador Ernesto Geisel diseñó el famoso Programa Nuclear Paralelo, con plena aprobación de la burguesía local, por esa fuerza histórica que les da a los brasileños haber sido antes imperio que república. Pero los militares brasileños se tirotearon las patas: hicieron todo tan a espaldas del respetado público, tan a lo bruto, y con un dinámica tan marcial de “vamos a la bomba y después vemos”, que al presidente estadounidense Jimmy Carter, ex reactorista nuclear de la US Navy, no le costó demasiada extorsión estrangularlos. El Brasil de la agroindustria, la carne y el cuero ya dependía mucho del libre ingreso al mercado estadounidense, y lo mismo el Brasil del acero. La capitulación brasileña quedó marcada por una cena de estado con las esposas de ambos mandamases, en Planalto. No sé cómo cocinan en Planalto, y tampoco si Geisel llegó a digerir la lista de “no esto, no lo otro, tampoco esto otro” que debió firmar antes. Después de lo de la India, los yanquis no iban a tolerar desarrollos nucleares independientes “in their own backyard”, que venimos a ser los sudacas. Para dejarlo bien claro, en 1978 Carter dio por muertos una serie de acuerdos que venían de la década del ’50 para la provisión de Argentina de uranio enriquecido al 90%. Es el tipo de combustible que usaban antes de 1974 la mayor parte de los reactores de investigación del mundo. Sí, el lector tiene razón, eso es “grado bomba”. Nunca era suficiente la cantidad vendida como para hacer armas, las inspecciones sorpresa del OIEA eran constantes y no había renovación de entregas si uno no devolvía a la USAEC el núcleo ya gastado, sin que faltara un miligramo. Por supuesto, Carter adujo que estaba penalizando a nuestros militares por su política de represión salvaje: quizás estaban aplicando demasiado bien las artes de infiltración, tortura y secuestro que habían aprendido de los militares yanquis en “La Escuela de las Américas”, en Panamá. Carter, por su parte, puede haber sido un individuo compasivo, no lo afirmo ni lo niego, pero creo que en esas alturas del poder mundial los caciques son caciques, no personas, que sus políticas son bastante impersonales, y sin importar quién viva en la Casa Blanca, las fija una burocracia muy profesional y estable, la del vecino State Department. También es posible que Carter, ingeniero atómico, haya sentido como una intromisión en “su propio backyard” (el de la General Electric, la Westinghouse y la Babcock & Wilcox) nuestra venta de ¡dos reactores dos! a Perú. No nos alcanzaba con uno. ¡Danger! En 1974, ante “Smiling Buddha”, el primer bombazo indio, todo esto la dirección de la CNEA lo vio venir con resignada claridad. “Qué hijos de  Buda”, fue el comentario. Sabían que se les venía la noche. Podían soportarla. Lo que no creo que supieran es que sería tan oscura y larga. Rescato casi con ternura una anécdota de tiempos pre-Indira, una postal alegre de cuando la CNEA entraba en etapa industrial y se hacía grande en cuadros e instalaciones, y eso era celebrado hasta por diarios tan conservadores y proyanquis como “La Prensa”. Y es más, hasta los EEUU toleraban deportivamente nuestros desacatos porque, con nosotros, no había mejores opciones. Lo que sigue parece “política-ficción”, pero es real y se publicó dos veces, la última  en el número 27-28 de la revista de la CNEA de 2007. Es un artículo sobre el viejo RA-3 de Ezeiza, que desde 1973 produce todos los radioisótopos de medicina nuclear usados en Argentina y el sur de Brasil. Es un recuadro, con el siguiente título: “Los U$ 350.000” “A comienzos de la década del ‘60, como muchos otros países que se embarcaron en el desarrollo nuclear, Argentina recibió el ofrecimiento de un subsidio de U$S 350.000 del gobierno estadounidense para la construcción de un reactor de investigación de 5 MW, a ser provisto por General Dynamics. “La CNEA respondió que, en lugar de comprar el reactor, lo iba a diseñar y construir, ante lo cual la contraparte estadounidense, uniendo escepticismo a un dejo de apuesta, resolvió que si la CNEA tenía éxito en su empresa, recibiría el subsidio. “El acto de inauguración del reactor RA-3 fue presidido por el Presidente de la Nación, Gral. J. C. Onganía, el Cardenal Primado A. Caggiano, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Gral. F. Imaz, ministros, embajadores, los presidentes de las Comisiones de Energía Atómica de Brasil, Israel y Chile y el representante de EEUU, L. Saccio. “Luego de las alocuciones de Onganía y Quihillalt, Mr. Saccio hizo entrega del subsidio de 350.000 dólares ´para la operación del reactor RA-3´…La apuesta había sido ganada.”. El RA-3, la primera obra grande completa dirigida por el ya nombrado Jorge Cosentino, todavía es la única fuente local de radioisótopos de diagnóstico y tratamiento de enfermedades severas (oncológicas, cardiológicas, metabólicas, autoinmunes) de la Argentina y el sur de Brasil. El más valioso de todos esos nucleídos, el tecnecio 99 (llamado también molibdeno 99m, por su precursor radiológico), está en desabastecimiento en todo el Hemisferio Norte. Esta situación durará toda esta década según previsiones de la OCDE, y eso es una tragedia médica convenientemente omitida por los medios europeos y yanquis, y que está costando decenas de miles de vidas. Sorprendentemente, a los europeos la salud pública está empezando a no importarles absolutamente un velín. Entre los autodenominados americanos eso es fundacional. (Lectores, esto fue escrito en 2010). Addendae de 2023: el RA-3, que ya fue repotenciado tres veces porque la demanda de medicina nuclear crece en flecha, ya está bastante achacoso y al límite de su vida útil. Ojalá don Cosentino, a quien también le debemos la mitad de la central nuclear de Embalse, pudiera ver lo que viene aguantando este titán. Lo vamos a reemplazar por el RA-10, tres veces más potente y nuevecito. Ese reactor nos puede dar el control de entre el 20 y el 30% del mercado mundial de molibdeno 99m, que a fecha de 2021 valía U$ 2600 millones, y en 2030 se estima en U$ 6000 millones. En suma, que de haberse terminado a tiempo el RA-10 nos habría hecho ganar entre U$ 520 y U$ 780 millones en 2021. Alguien nos hizo perder esa plata. Si no pintan nuevos competidores con mejores reactores, o tecnologías disruptivas y más baratas para producir molibdeno 99m, o nuevos presidentes cipayos/zapallos, en 2030 el RA-10 nos podría estar dando de U$ 1200 a U$ 1800. No está mal para una planta que habrá costado a lo sumo U$ 400, y durará al menos medio siglo en operaciones. Y eso vendiendo un único producto. Un reactor como el RA-10 puede producir decenas de otros. Al haberse hecho un nombre INVAP en el minúsculo mercado de reactores de irradiación o mulipropósito, abrochó dos ventas más: la de un reactor mucho más potente aún que el RA-10 en Holanda, el de Petten. Es una venta que a INVAP le costó décadas, ya que ganó la licitación contra otros dos semifinalistas (Rusia y Corea) en 2008, Holanda anuló la compra por la crisis financiera de aquel año, se reconcursó y en 2018 le volvimos a ganar a los mismos semifinalistas. Estamos hablando de unos U$ 600 millones, pero es difícil ponerle costo final a esa planta porque los holandeses viven haciéndole cambios y retoques a la ingeniería básica. Ese mismo año, 2018, Arabia Saudita nos dió el «sí» para un reactor más chico, una unidad para formación de personal de ésas que INVAP hace de taquito. Una empresa de Puerto Rico, la sorprendente Coqui Pharma, ha decidido dotarse de un par de reactorcitos modernos ante lo intolerable que resulta para su directorio que un habitante del país más rico de la tierra no pueda hacerse un estudio de imagen 100% fiable de su perfusión coronaria, o cerebral. Es un raro directorio el de Coqui: ni un hombre. Lo dicho antes, ésta es información vieja. Misteriosamente, con todo ya firmado y sellado entre Coqui e INVAP, esa venta se cayó. Los detalles de la zancadilla tal vez los tenga Carmen Bigles, la dueña y CEO de Coqui, pero no creo que pueda contarme nada. El otro que quizás me habría batido la justa era Héctor «Cacho» Othegui, amigo y CEO de INVAP, pero Cacho sabía coserse la boca con alambre, cuando hacía falta. Nunca me narró «la cocina» de esto y se murió hace dos años. Y lo que lo extraño…. Nada misteriosamente, el gobierno de Mauricio Macri le cortó a la CNEA el presupuesto de 2015 a la mitad, y lo dejó ahí, clavado y en pesos, hasta 2019. Por lo cual todos los proyectos críticos se quedaron sin plata, y el RA-10 todavía a fecha de hoy sigue inconcluso, a un lucro cesante para la Argentina que es creciente, y no creo que el citado expresidente quiera compensar de su bolsillo. La obra sigue tenazmente dirigida por Herman Blaumann, quien se niega a jubilarse antes de concluirla. Ya hablé de los personajes nucleares, de su vehemencia y su constancia. Puerto Rico, aunque en condición de exclave pobre, es parte de los EEUU. Pero como en todo ese país, «from sea to shining sea», hace décadas que nadie construye reactores de irradiación a precio razonable y la salud pública jamás existió, las mujeres que dirigen Coqui Pharma buscaron al mejor proveedor mundial: se llama INVAP y es de Bariloche, Río Negro, Argentina. Tomá mate. Reitero: este texto es viejo. Aquella venta de tecnología nuclear argentina a los EEUU era como venderle hielo a los esquimales. Probablemente habría tenido un valor simbólico intolerable no para Puerto Rico, sino para los EEUU. La operación se cayó no sin alguna zancadilla diplomática de la que nos enteraremos dentro de mucho tiempo, o quizás nunca. Añado que EEUU, que necesita diagnósticos por imagen nuclear de alta calidad, al menos para su gente rica,  estuvo toda esta última década recibiendo molibdeno 99m producido por un reactor muy en las antípodas: el OPAL de Sydney, Australia. Planta diseñada y construida por INVAP entre 2000 y 2006. Considerada todavía hoy la mejor del mundo, por disponibilidad y equipamiento. Sí, tomá mate, tío. Compatriotas, ya saldremos de la noche.

 

Datos geneticos sobre la ocupacion humana de las Americas

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Nuestro articulo Ciencia en pequeñas dosis: ¿Desde cuándo estamos en América? estimulo una polemica sobre las fechas de las primeras poblaciones humanas en el continente americano. Ahora informamos sobre la evidencia genetica:

Desde hace décadas, circulan varias hipótesis sobre la población humana de nuestro continente. El modelo conocido como teoría Clovis postula que los asentamientos iniciales tuvieron lugar hace alrededor de 13.000 años con la cultura Clovis en América del Norte; otro modelo, que es el que actualmente reúne mayor evidencia, propone que el ingreso a América fue 18.500 años atrás, pero la llegada a América del Sur se dio muchos miles de años después; y una tercera vertiente, que cuenta con varios sitios arqueológicos que la refrendan, ubica la llegada de los primeros humanos a Sudamérica hace más de 18 mil años. Gracias a un estudio genético realizado por un equipo de investigación del Instituto Multidisciplinario de Biología Celular (Imbice, Conicet-UNLP-Cicpba), esta última tendencia acaba de cobrar mayor fuerza. El estudio, basado en la tesis doctoral de Paula Paz Sepúlveda, construye un árbol filogenético (es decir, un diagrama de relaciones de parentesco) tomando como base las secuencias completas del cromosoma Y –material genético que define ex­clusivamente al género masculino– de 13 individuos de los que, por estudios anteriores, se sabía que portaban marcas bien típicas de linajes nativos americanos. Esa secuenciación se contrastó con cerca de 100 muestras de bases de datos de secuencias provenientes de distintas partes del mundo y pertenecientes al Haplogrupo Q, una serie de alelos presentes en una región determinada del cromosoma Y que representa a linajes ancestrales del continente. El aporte principal del trabajo es que logra ubicar temporalmente el ingreso de las primeras poblaciones humanas a Sudamérica antes de los 18 mil años y, además, arroja información sobre cómo fueron las conexiones que se dieron entre los primeros grupos de habitantes: “Surgen interacciones interesantes de ver, como por ejemplo linajes característicos del Nordeste de nuestro país que están relacionados con muestras de los Andes peruanos y de la región Andina de Bolivia con más de 12 mil años de antigüedad”, dice Paz Sepúlveda. “Esto permite cuidar una historia de interacción entre nuestros ancestros, presentando nuevos datos que, en algunos casos, todavía no están en los libros de Historia”.

Según Greenpeace: en 5 años, la presión pesquera se duplicó, más allá del límite de la ZEE argentina

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Mientras transcurre la segunda semana de la ronda de negociaciones por la creación de un Tratado Global de los Océanos en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, la organización ambientalista Greenpeace difundió datos sobre la evolución de la presión pesquera sobre las especies durante los últimos cinco años en el Agujero Azul, una zona de aguas internacionales pero donde Argentina tiene jurisdicción exclusiva sobre el fondo marino, por la extensión de la plataforma continental que le fue concedida por las Naciones Unidas en 2016. De acuerdo a la organización, el esfuerzo pesquero en la zona, tanto de barcos que realizan pesca de arrastre como de los poteros que capturan calamar, se multiplicó 2 veces y media en los últimos 5 años. Dichos datos demuestran que la demora en obtener un tratado sólido que proteja las aguas internacionales, da vía libre a los pesqueros de potencias internacionales para que depreden. “Esto no solo se debe a un aumento en la cantidad de barcos, sino también a que estos operan a contra temporada y con artes de pesca con mayor impacto como las redes de arrastre de fondo. El total de horas de faena pesquera en los últimos cinco años es de 1.828.673 horas. Esas casi dos millones de horas de pesca se traducirían en unos 272 barcos operando 24 horas al día los 365 días del año”, sostuvo Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace. El relevamiento se realizó mediante el uso de la plataforma Global Fishing Watch, que recoge vía satélite los reportes de posición de los buques en altamar, analiza dicha información y brinda una estimación del esfuerzo pesquero de cada unidad ubicándolo en tiempo y espacio.
Mientras transcurre la segunda semana de la ronda de negociaciones por la creación de un Tratado Global de los Océanos en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, la organización ambientalista Greenpeace difundió datos sobre la evolución de la presión pesquera sobre las especies durante los últimos cinco años en el Agujero Azul
La organización ambientalista tomó una muestra anual de la actividad pesquera por parte de la flota internacional en el Mar Argentino más allá de la zona económica exclusiva argentina, que se consideró desde septiembre a septiembre en cada año. Esto se debe a que la primera ronda de negociaciones del tratado culminó en septiembre de 2018, y cuatro años y medio la separan de la que posiblemente sea la última y que está ocurriendo ahora. Los datos obtenidos:
  • Desde el 1 de septiembre de 2018 a 1 de septiembre de 2019, se calculan 268.435 horas de esfuerzo pesquero aparente.
  • De 2019 a 2020, 319.168 horas.
  • Para el período que se extiende hasta septiembre de 2021, 456.792 horas.
  • Hacia 2022, 672.942 horas de esfuerzo pesquero aparente.Una muestra menor, que sólo incluye los primeros cinco meses de este período, desde el 1 de septiembre de 2022 al 1 febrero de este año, ya evidencia 111.336 horas de esfuerzo pesquero.
Mientras, una delegación de Greenpeace Internacional que se encuentra en la reunión por la creación de un Tratado Global de los Océanos, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, ha denunciado que las negociaciones van lentas. Desde la organización, demandan a los gobiernos, sobre todo al Norte Global, los Estados miembros de la Unión Europea y China, mayor ambición y flexibilidad para la creación y posterior aplicación del Tratado. Más datos aquí.
Mientras transcurre la segunda semana de la ronda de negociaciones por la creación de un Tratado Global de los Océanos en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, la organización ambientalista Greenpeace difundió datos sobre la evolución de la presión pesquera sobre las especies durante los últimos cinco años en el Agujero Azul

Otra vez: Llega una nueva ola de calor

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Gran parte del centro y el Litoral del país registraron ayer un pico de temperaturas con máximas de entre 33 y 38 grados, que se mantendrán “muy elevadas” durante toda la semana y podrían dar lugar a la novena ola de calor del verano, mientras que diez provincias y la ciudad de Buenos Aires están bajo alerta amarilla por calor extremo que “puede ser peligroso” para la salud, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Desde el lunes, la franja central del país y la región del Litoral experimentan un ascenso de temperatura por el ingreso de una masa de aire cálido desde el norte.

Por esto, a partir de ayer comienza “un nuevo período con temperaturas muy elevadas que afectará, principalmente, al centro del país y al Litoral”, informó el SMN en su cuenta de Twitter.

La saga de la Argentina nuclear – XXXVIII

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó Los anteriores capítulos de la saga estan aqui La hora de los caños Un año antes del Rodrigazo, otro acontecimiento geográficamente muy lejano, en el norte de la India, destruyó sin miramientos el plan de los sabatianos de ir volviendo paso a paso a la Argentina en una potencia nuclear pacífica, autónoma y exportadora, como hoy lo es Corea del Sur. No era el programa de un loco. Su defecto fue ser demasiado cuerdo, intolerablemente cuerdo. Si se recuerda, a principios de los ’60, Corea del Sur, lejos del gigante industrial que es hoy, era todavía un país sobrepoblado, agrícola, paupérrimo, poco educado, militarmente ocupado por los EEUU, siempre en peligro de guerra y bajo la durísima bota del general Park Chung Hee, tan dictatorial como su contraparte dinástica del Norte. Corea del Sur en los ’60 no calificaba de república bananera porque no trataba siquiera de parecer una república, además de carecer enérgicamente de bananas. No había ni hay inmigrantes argentinos en Corea ni siquiera hoy, cuando ya ostenta un PBI/cápita de alrededor de U$ 35.000. Sin embargo, en los ’60 los surcoreanos eran tan pobres que en las dos décadas subsiguientes llegaron unos 50.000 de ellos a la Argentina, sin arrugar pese a nuestra inflación y a nuestra seguidilla de golpes militares. Nuestro infierno les pareció un paraíso. Una de las cosas que los atraía de nuestro país era la educación pública, laica y gratuita. Un eje del hiperdesarrollo industrial coreano fue la energía nuclear: hoy en ese país minúsculo hay 25 centrales de potencia, 3 en construcción (serían más si entre 2017 y 2022 no hubieran tenido un presidente antinuclear), y desde principios de siglo Corea del Sur se volvió sorpresivamente uno de los principales exportadores de tecnología atómica del mundo, sobrepasando por varias cabezas a los canadienses, los franceses y los autodenominados americanos. Hoy, con un contrato de U$ 20.000 millones con Arabia Saudita, los coreanos (ya no hace falta llamarlos «del Sur») pelean casi de igual a igual con Rusia y China como proveedores de centrales nucleares grandes, con modelos propios de 1400 y 1500 MWe. La cantidad y calidad de empleo calificado directo e indirecto que generó su programa nuclear les permitió resignar otros rubros en que fueron importantes (la construcción naval), y redireccionar sus muchos ingenieros y químicos al mundo aeroespacial, a la farmacología y la biotecnología. Si en 1974 alguno decía en Buenos Aires que Corea del Sur se iba a volver un exportador de centrales atómicas mucho antes que la muy nuclear Argentina, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Seúl. El plan sabatiano para volver a la Argentina un país con una industria nuclear completa implicaba saltar con una garrocha canadiense: la central CANDU. Corea lo hizo un poco: en los ’90, los años de gran instalación de centrales, compró a AECL las de Wolsong 2, 3 y 4, de tubos de presión CANDU. La primera de esa lista ya superó los 30 años de funcionamiento continuo e hizo retubamiento, porque una CANDU tiene una disponibilidad y una seguridad ejemplares. No la querés cerrar o decomisionar ni a palos, aunque sea chica. Lo que no podés es exportarla, por contrato. Los coreanos con las CANDU tuvieron el mismo problema que habríamos tenido nosotros tras llegar a cubrir con ellas, o con derivaciones argentinas de ellas, un 20 o un 30% de la demanda eléctrica nacional. Tendríamos más de 17.000 megavatios nucleares instalados CANDU o similar, y tanta capacidad eléctrica de base que podríamos dedicar casi todo el gas natural criollo a exportación. Pero en el Gran Juego atómico, ¿cómo seguir, luego, si habría sido ilegal exportar CANDUs? Por otra parte, hace tiempo que los EEUU tratan de impedir que se vendan o compren CANDU en el mundo. Que la gente se ilumine con uranio natural les complica la diplomacia, puesto que dominan el mercado del enriquecido. Y Corea no está ni estuvo nunca muy en condiciones de negarse a los dictámenes de un país que tiene 25.000 soldados armados a guerra en su territorio. Lo que ofrecen los coreanos al exterior son centrales tipo PWR de 1400 MWe y diseño propio, a uranio enriquecido y por ello bajo la aquiescencia de los EEUU. PWRs de ese tamaño parece más de lo mismo que venden todos desde los ’90. Sólo que a diferencia de los europeos, los coreanos te construyen sus máquinas en 4 años y medio, no en 10 o 12 o 15. A diferencia de los europeos, lo hacen sin pasarse un centavo en los costos, en lugar de al triple de lo presupuestado y sin seguridad de terminación, como pasa con el European Pressurized Reactor (EPR). Y a diferencia de los rusos, los otros grandes contendientes en centrales de potencia, los coreanos no te tratan de encajar contratos BOO (Build, Own, Operate): comprás llave en mano, pero una vez entregada la planta, sos el dueño y la operás vos. De haberse seguido nuestros planes de centrales nucleares de los ’70, a esta altura del partido el desarrollo de las industrias metalúrgicas, metalmecánicas, electromecánicas y electrónicas en Argentina habría sido considerable. Si la construcción civil moviliza a otras industrias, la nuclear moviliza a todas ellas, y además te obliga a generar otras que no tenés, y en general suelen ser de alta tecnología. O te obliga a defender las que tenés. Con pedidos frecuentes de instrumentación, la electrónica argentina, que en los ’70 producía audio de excelencia como Audinac, o que dominaba el 30% del mercado regional de calculadoras de mano con Fate Cifra, ¿no habría resistido mejor esos cócteles letales de aranceles cero y dólar basura de los Martínez de Hoz o de los Cavallos? Qué lindo habría sido llegar a tener este problema: tenemos un país con un 30% de electricidad nuclear. ¿Y ahora qué cosa nuclear exportamos? Qué fácil habría sido, en un ecosistema educativo, industrial y nuclear robusto en tecnología y con buenos bolsillos, tan distinto del actual, construir un proyecto de exportación totalmente propio, como el CAREM. Como dijo Niels Bohr, «Es difícil hacer predicciones, especialmente acerca del futuro». Y como dijo mucho antes el general Helmuth von Moltke: “La primera víctima de la batalla es el plan”. Aquí lo que estoy examinando es por qué no existe el país que íbamos a ser. Son cosas que los historiadores tienen metodológicamente prohibidas, pero yo no soy historiador. No era que estuviéramos condenados al éxito, con tanto capital financiero propio y ajeno tratando de reducirnos al macilento rol de exportadores de naturaleza cruda que tenemos hoy. Pero con nuestras bases educativas, industriales y tecnológicas, y además bastante espacio vacío, recursos naturales y cantidad de inmigrantes a recibir, e industrias y ciudades a fundar, teníamos suficientes chances de ser otra cosa mejor. Los 50.000 coreanos que se vinieron para aquí, al menos, probablemente creían eso. Los 120.000 taiwaneses que arribaron a la Argentina, y para quedarse, lo mismo. Algo veían en la Argentina, además de la educación estatal, laica y gratuita. No creo que estuvieran locos. Según su pertenencia política, los historiadores ponen como origen de la decadencia argentina el año 1929, o 1930, o 1945, o 1975, o 1976. Con el crack de la bolsa de Nueva York, el golpe de Uriburu, el Rodrigazo y el Proceso, hay suficiente para quebrarle las patas al pingo más prometedor. Pero para mí el hecho olvidado, casi secreto, que nos mancó está en 1974, cuando algo nos cambió de pronto el escenario atómico internacional, sin comerla ni beberla. ¿Quién iba a pensar que el 18 de mayo de 1974 la India, con plutonio militar producido por el reactor Dhruva, un clon secreto y potenciado del reactor CIRUS vendido por EEUU, violando salvaguardias sin que nadie se avivara, iba a terminar detonando “Smiling Buddha”, su primera bomba atómica? El príncipe Gautama Buda se habría indignado de ese uso de su nombre: le cayó a la única arma nuclear que causó daños enormes en el Tercer Mundo y además, a distancia, pese a que no mató a nadie. A nosotros, tan en las antípodas, nos hizo pomada. Smiling Buddha detonó dentro de un pozo horizontal de 107 metros de largo y 114 de profundidad en una ladera rocosa de Pokhran, perteneciente a una serranía cercada por una base del Ejército en la provincia desértica de Rajastán, limítrofe con Pakistan, país con el que India había terminado una guerra (otra más) en 1971. Aquel asunto del Buda Sonriente fue tan secreto que sólo participaron 75 expertos, entre 1967 y 1974, y hasta el Ministro de Defensa se enteró de la explosión el 18 de mayo… por los diarios de Delhi. Indira Gandhi adujo las boludeces habituales de los mandamases militaristas en estos casos: aquella tecnología se había desarrollado sin fines bélicos. La idea no era en absoluto asustar a los pakistaníes, aunque ante quienes cortan el bacalao en Nueva Delhi, los susodichos pakistaníes probablemente fueran bastante dignos de bombardeo. La idea con esta bomba (cuándo no), según la señora Indira, era iniciar benéficas y maravillosas obras públicas, tales como la excavación de canales o de grandes reservorios subterráneos. ¿Para qué los reservorios? Bueno, para llenarlos de algo, ya se vería de qué. Indira Gandhi no era idiota en absoluto, sólo se hacía. Con esto de la bomba, la popularidad del Congress Party y de su persona se fueron por las nubes. Se cansó de ganar elecciones. Eso no impidió que 10 años más tarde dos de sus guardaespaldas sikhs le pegaran 33 tiros -ni uno menos- para vengar la represión del Ejército Indio en el Punjab en 1982 (30.000 detenidos, más de 100 muertos). Los sikhs tienen su propia religión, nada parecida al hinduismo, ansiaban nombrar sus propias autoridades policiales sin interferencias de Nueva Delhi y exigían la enseñanza del sikh en la escuela pública. El sikh debía enseñarse además del obvio idioma inglés, que pese a que Inglaterra se fue de la India en 1947 sigue siendo la única lengua posible de gobierno en todas las provincias y regiones de ese país tan multicultural, con 121 idiomas vivos, de los cuales 22 son oficiales. En suma, no es que los sikhs pidieran cosas tan raras. Curiosamente, consignas similares tiene el 60% de los kashmiris, que por ser mahometanos querrían otro trato con Delhi, o más probablemente ninguno. No todos los ciudadanos indios del Kashmir quieren ser hijos de la Gran Madre India, y a muchos les tira bastante ser pakistaníes y vivir entre musulmanes. Los sikhs, como se ve, eran mucho más proclives a volverse una autonomía sin ruptura alguna del fortísimo federalismo indio. Pero además, son todavía hoy un bastión cultural dentro del Ejército de la India, y en la breve historia independiente del país, desde 1947 los sikhs pusieron 7 ministros de defensa. El modo brutal de tratar a los sikhs en 1982 de Indira Gandhi me obliga a repensar si sólo se hacía. 6 explosiones nucleares más tarde, incluyendo la de una bastante moderna bomba H “de tres etapas” tipo Teller-Ulam en 1998, las maravillas de ingeniería de suelos prometidas por doña Indira siguen sin hacerse en la India. A falta de canales y reservorios, la India ya tiene entre 110 y 120 armas nucleares, así como los misiles Agni (5500 km. de alcance) necesarios para borrar del mapa las ciudades pakistaníes que haga falta, hasta que los vecinos entren en razón o se mueran. Pakistán, país aún más pobre que la India, le siguió emperradamente el tranco militar a Nueva Delhi, y tiene 130 cabezas, así como misiles Shaheen III de 2750 km. de alcance para que los indios entiendan de una vez por todas de quién es el Kashmir. Siempre hay escaramuzas de artillería, atentados y algo así como una guerra de baja intensidad en esa frontera del Himalaya, bastante promovida por Pakistán. Con la perversa ambigüedad de todos los asuntos humanos, es evidente que si allí no se escaló a una guerra convencional a escala completa, (como la que desangró a Irán e Irak en tiempos del Ayatollah y de Saddam), es por causas geográficas. Los propios Himalayas son, como teatro de operaciones, un enemigo más brutal y letal que el enemigo, al menos para las tropas terrestres de ambos países. Pero sin dudas, uno de los forzantes de la peligrosa y frágil paz entre Pakistán y la India es que hay demasiado caños nucleares en ambos lados de frontera. De modo que la carrera armamentista nuclear local generó una suerte de hipótesis MAD (Mutual Assured Destruction, aniquilación mutua asegurada), la primera de la historia entre países estructuralmente pobres. Pero pobres de solemnidad, pobres de toda pobreza, y sobrepoblados muy por encima de su «capacidad de porte» en el sentido ecológico, es decir de su límite máximo geofísico para generar alimentos y agua potable. Sobre este escenario MAD pesa, por suerte en contra, la severa interdicción de todas las superpotencias ajenas a que se arme una guerra prolongada entre Pakistán y la India. Son las mismas superpotencias que fogonearon aquella otra guerra de 8 años entre Irán e Irak (1980-1988), con la que se hicieron ricos vendiendo armas y traficando influencia. Son el Reino Unidos, Francia y los EEUU. Esas benevolentes autoridades del Consejo de Seguridad, en los años ’80 no tuvieron problemas en fumarse y fogonear un conflicto que dejó “grosso modo” 1 millón de muertos, 2 de discapacitados y 4 de desplazados como el de Irak e Irán. Pudieron hacerlo porque era una guerra con armas convencionales, y los muertos, unos desharrapados ajenos. La OTAN y la UE le vendieron misiles, tanques y aviones a lo pavote a Saddam Hussein, que en aquella década les parecía un dictador buenísimo, genial, progresista, lo más. Pero dichos líderes morales de la humanidad desde mediados de los ’80 no quieren saber nada de una escalada bélica de India y Pakistán. Harán lo que sea porque no suceda, porque quizás les va la vida en ello. Desde el 28 de mayo de 1998, cuando Pakistán estrenó su primer arma nuclear y la India, su primera termonuclear, se hizo patente que si Pakistán llegaba a perder una guerra convencional de gran escala contra la India, antes de arriar bandera, dispararía sus misiles. Y eso, piensan las superpotencias, puede arrastrarlas a un sufrir ellas mismas las consecuencias de un conflicto nuclear. “Thanks, no dice”, como dicen los fulleros cuando no los dejan usar sus dados cargados. Desde mediados de los ’80, las superpotencias están científicamente mejor informadas acerca del funcionamiento de la atmósfera que en los años ’70. Saben que aunque no se dejen chupar por ese maelström, una guerra nuclear regional entre India y Pakistán las hace puré, aunque estén lejos y por una vez, no anden metidos en nada raro para promoverla. Sobran modelos atmosféricos que coinciden en que si cada contendiente de los mencionados usara apenas el 50% de sus arsenales atómicos sobre las ciudades del antagonista, la estratósfera planetaria –incluída la del Hemisferio Sur, oh, compatriotas argentos- se volvería tan enteramente opaca con el hollín de las ciudades quemadas que habría varios años de “invierno nuclear”, con oscuridad casi permanente a nivel del suelo, amén de sequías graves y fríos subcongelantes en las latitudes medias. Sí, en la Pampa Húmeda también. Esto significa la interrupción de la fotosíntesis en todas los ecosistemas agropecuarios importantes del planeta. Dicho en cortito: que nos cagaríamos de hambre un tiempo, tías y tíos. Y también de sed. Y de ceguera, de paso. Porque la capa estratosférica de ozono quedaría muy dañada por la liberación de moléculas que funcionan como radicales libres. Contradicción de contradicciones, viviríamos en una oscuridad brillantemente iluminada de luz ultravioleta A, B y C, de longitud de onda demasiado corta como para ser visible por nuestros ojos, pero de energía lo suficientemente alta como para llenarlos de cataratas de viejo a edades juveniles. No sería el fin de la Humanidad en absoluto. Sí sería la caída de casi todos los estados-nación actuales, un quiebre de la historia tecnológica y organizativa de la especie, y un “ajuste demográfico” de algunos miles de millones de humanos. En tan impredecible reformateo de la historia, no habría siquiera garantías de que se salven todos los ricos y poderosos en los países ídem e ídem. Estos, por ende, no tolerarán el riesgo. De modo que, con esa atroz ambigüedad que caracteriza a la historia, las bombas que acumularon los energúmenos religiosos en ambas vertientes del Himalaya, tras haber generado hasta los ’90 la frontera que el presidente Bill Clinton llamó «la más peligrosa del planeta», hoy son tantas que parecen tener al menos un lado bueno para ellos: los salvan de toda guerra convencional ampliada más allá de alguna que otra escaramuza. Que siempre las hay, en el Himalaya, pero por ahora no progresan. Mueren enanas. El lado peor de esta mala vecindad lo soporta a distancia el resto de los humanos que no necesitan más “escenarios MAD” entre países pobres: ya hay suficientes con los halcones de la OTAN y los irresponsables del Consejo de Seguridad. Pero dados el costo y duración de la carrera armamentista nuclear entre pobres que desató la señora Gandhi, ¿a cuántos millones de ciudadanos propios y además de pakistaníes ya mató de hambre en la infancia? ¿A cuántos sumió desde niños en la indigencia estructural? Querida Indira, Ud. que llevó semejante apellido, el del Mahatma, sin haberlo merecido un minuto, siquiera por parentesco, perdóneme que invoque su alma para sacarme las dudas. ¿Cuántos chicos de su mismo país y religión condenó a la miseria? Mire, doña Indira, según un informe de 2015 de la FAO, la agencia de alimentación y agricultura de la ONU, la India terminó 2015 con 194,6 millones de subalimentados, una cuarta parte del total mundial de hambreados. Esto la vuelve la nación con la mayor población mundial en riesgo alimentario: el 15.2% de los ciudadanos de un país con 1,2 mil millones de habitantes. El 58% de los chicos de 2 años en la India mide debajo del peso, talla y desarrollo cerebral esperables, 1 de cada 4 chicos está desnutrido y cada día mueren 3000 de hambre. Si lo que lleva gastado su país en armamento nuclear lo hubiera invertido en centrales nucleares, hoy la India tendría centenares de plantas nucleoeléctricas y quemaría menos carbón. La atmósfera de Nueva Delhi sería casi respirable, quién le dice. No sucedería lo que sucede hoy, que de las 10 ciudades con mayor contaminación aérea del mundo, 7 son indias. No es poco decir: en su país -datos de Statista- en 2019 murieron al menos 1,66 millones de sus compatriotas por año debido a la calidad del aire urbano. Eso sí, qué misiles que tiene su país, gracias a Ud. Vuelvo al caso argentino, a cómo Ud., doña Indira Gandhi, desató la paranoia de los EEUU contra los programas nucleares independientes, como el nuestro. Con las consecuencias de que hoy no queda casi ninguno en todo el mundo. No fueran a seguir la misma deriva militarista que el suyo. Ud. puso en marcha una máquina global de causas y consecuencias que nos llevaron, una vez recuperada nuestra democracia, a dejar de lado el eje más interesante y prometedor del desarrollo industrial argentino: el nuclear. Y debido a ello, a pasar décadas enteras de subdesarrollo, exilio y destrucción de nuestra industria pesada y/o avanzada. Y no nos valió de nada que el programa nuclear criollo fuera incuestionablemente pacífico. Y eso porque la OTAN no quiere en absoluto que tengamos un desarrollo nuclear exitoso y exportador en energía, industria y medicina. No quiere, punto. ¿Y sabe por qué no quiere? Porque un país con semejante cultura atómica genera, sin decir siquiera una palabra, un mensaje diplomático genial. Es éste: «No tenemos la bomba no porque no podamos, sino porque no queremos. Ergo, no nos jodan. Eso Ud. podría haberlo pensado en 1974. No era difícil ni caro imitarnos. Los males que le habría evitado al mundo, empezando por su propio país. Tal vez me equivoco, y ese mensaje sólo funciona bien si uno tiene 25,45  millones de habitantes, como la Argentina aquel año, y no 610 millones como la India. Pero no hay modo de probarlo nada de eso. Ese mensaje es -diplomáticamente hablando- pura ganancia y cero costos. Fue el de la Argentina desde 1950 hasta 1995, cuando el gobierno de Carlos Menem la hizo firmar el TNP. Puesto el gancho en ese papel, nuestro mensaje cambia. Se vuelve: «No tenemos la bomba porque los EEUU no nos dejan». Con el mensaje anterior, el de «podemos pero no queremos, no nos hagan querer», no te obligás a vos ni a tus vecinos de mapa (Brasil, Chile) a desperdiciar fortunas en una carrera armamentista peligrosa, cara y al cuete. Pero inspirás un sano respeto «urbi et orbi». Todo el mundo prefiere que sigas pacífico. Con el otro mensaje, el de sumisión rastrera que nos dejó Menem, te llevan puesto. Como viene sucediendo. Un país sudaca que tenga incluso la mitad del desarrollo nuclear independiente de Corea del Sur -y nosotros podríamos haber llegado mucho más lejos que Corea- es demasiado educado e industrial, entre otras cosas. No lo prepeás, no lo endeudás al pedo, no le hacés firmar tratados basura, no le sacás 1,65 millones de km2 de aguas territoriales sin que siquiera gruña, peor aún, sin que siquiera se entere. Habrá que preguntarle a otra sombra esquiva, un militar que militó secretamente para impedir la Guerra de Malvinas, que hizo mucha fuerza para que no tuviéramos la bomba, pero al mismo tiempo lideró -muy a su manera- nuestro mayor período de crecimiento nuclear. Es una sombra más interesante y compleja, al menos para nosotros, que la de Indira Gandhi. Es la del vicealmirante Carlos Castro Madero. Ya la interpelaremos, cuando llegue la ocasión.

Daniel E. Arias

Avanza en la Provincia del Chubut un plan para salvar a los huemules

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  • La estación de rehabilitación y recría, de cuya reciente fundación participa un investigador del CONICET, vio nacer al primer cérvido en noviembre pasado.
  • Hace más de siete décadas que en Argentina no nacía en cautiverio un animal de esta especie en peligro de extinción.
En noviembre pasado nació el primer huemul (Hippocamelus bisulcus) de la recientemente creada “Estación de Rehabilitación y Recría Shoonem” que funciona bajo la supervisión de la Fundación Shoonem en la Provincia del Chubut. “Es macho y sigue creciendo bien, saludable y lleno de energía”, señala Werner Flueck, investigador del CONICET en el Parque Nacional “Nahuel Huapi”, que depende de la Administración de Parques Nacionales, y uno de los fundadores de la estación creada para tratar de rescatar de su extinción a los cérvidos más australes del mundo.
Hace más de siete décadas que un huemul no nacía en cautiverio en Argentina
En 1936 se llevó un grupo de estos cérvidos al Jardín Zoológico de la ciudad de Buenos Aires y tuvieron crías, y en la década de 1930 se estableció una Estación Zoológica dentro Parques Nacionales, en Neuquén, donde hubo nacimientos de huemules, pero el proyecto se abandonó en 1945. “La cría que nació en nuestra estación se nombró Shehuen, que en idioma Tehuelche significa ‘fuente de luz’, en alusión a la esperanza de que su nacimiento contribuya a la recuperación de la especie”, afirma Flueck. La finalidad de la Estación de rehabilitación y recría, explica Flueck, es generar grupos de huemules para reintroducirlos en ambientes de alta calidad nutricional que históricamente fueron ocupados por el huemul. “Eso permitirá que aumenten su población y se expandan a zonas vecinas. Será ideal que en el futuro se puedan reconectar subpoblaciones que hoy en día están separadas y aisladas, y puedan reproducirse. Una recuperación de este tipo conlleva la necesidad de convivencia con los humanos, particularmente porque el huemul tiene poco o nada de miedo de las personas, lo que ha causado su exterminación local por sobrecacería”, explica el investigador del CONICET. En Argentina solo quedan entre trescientos y quinientos huemules, fragmentados en unos sesenta grupos a lo largo de 1800 km de los Andes, con uno de los grupos poblacionales más destacados en el Parque Protegido Shoonem, en la cuenca hídrica del Río Senguer, donde se desarrollan tareas de investigación con el apoyo de la Dirección de Flora y Fauna de la Provincia del Chubut. Recluidos ahora, en las zonas altas de las montañas andinas como resultado de la sobrecacería, en el pasado circulaban por zonas abiertas (praderas) y hasta se han encontrado evidencias de su presencia en la costa atlántica. A partir de una donación de la Fundación Erlenmeyer, de Suiza, Flueck y sus colegas de la Fundación Shoonem lograron terminar la construcción de la estación de recría y rehabilitación a mediados de 2022 y se encuentran en la búsqueda de fondos adicionales para cumplir con toda la logística que el proyecto requiere. Con la coparticipación de la Fundación Temaiken se lograron hacer capturas en agosto de 2022 para trasladar los primeros huemules – en total cinco – a la Estación Shoonem y arrancar con el proyecto. Como investigador del CONICET, Flueck ha liderado y participado en casi 70 artículos científicos, y escrito capítulos y libros sobre diferentes aspectos de la vida de los huemules: salud, anatomía, comportamiento, nutrición, ecología, su distribución actual e histórica, recría y conservación. “Entre otras cosas, nuestros estudios comprobaron que al estar recluidos los huemules en zonas altas de los Andes se alimentan de forraje demasiado pobre en determinados minerales. Por esta razón desarrollan osteopatologías y pierden los dientes sin los cuales no pueden alimentarse bien”, explica el científico. En realidad, afirma Flueck, la “Estación de Rehabilitación y Recría Shoonem” se basa en un sistema de semicautiverio, es decir, que ahí los huemules habitan un área cuya extensión y vegetación permite que puedan desplazarse a considerables distancias y acceder a cantidades apropiadas de agua y comida. “Si es necesario, se puede proveer alimentación suplementaria. Cada día se monitorean las señales de sus radio-collares, y a veces nos acercamos para evaluar su salud y comportamiento”, explica el investigador. El nacimiento de “Shehuen” Shehuen nació el 5 de noviembre. A medida que crecía, la cría empezó a caminar, correr y saltar. “Es una cría de buen desarrollo, su peso al nacer debe haber sido entre cinco y seis kilogramos (kg)”, afirma Flueck. Y agrega: “A más de tres meses de edad sigue siendo amamantada, lo que indica que su madre goza de buena salud, pero ahora pasa la mayor parte del tiempo alimentándose, ramoneando o bien pastando”. Los huemules adultos suelen pesar entre 70 y 90 kg y alcanzar un metro de altura. “Como herbívoro nativo principal de ciertos ambientes, el huemul tiene un rol importante en estos ecosistemas y esa es otra razón para prevenir su extinción”, subraya el investigador del CONICET. Asimismo, Flueck puntualiza que los objetivos de la estación son la rehabilitación de huemules en mal estado de salud; fomentar la recría para crear planteles de huemules que permitan su futura introducción a sitios donde ya está extinguido; y facilitar el estudio científico de temas que no han sido del todo analizados. “Será esencial que ciertas zonas pobladas históricamente por el huemul tengan un nivel de protección adecuada para permitir la recuperación de huemules y educar a la población para el cuidado de esa especie”, afirma Flueck. Y continúa: “Pueden ser parques nacionales y también campos privados que reciban incentivos para apoyar a una futura convivencia con los huemules. Las zonas más fértiles, como los valles o pampas, generalmente son poblados o usados por poblaciones humanas. Poder habitar en esas regiones permitirá a los huemules vivir de manera más saludable y por más tiempo, lo que se traduciría en un aumento de las tasas de su reproducción y crecimiento poblacional”. Por Bruno Geller

Entre Rios: La escuela que enseña a construir barcos

La provincia de Entre Ríos tiene una identidad fluvial única representada por 5.950 cursos de agua interiores (permanentes e intermitentes), que conforman una riqueza hídrica de 41.790 kilómetros lineales de agua, y dos tramos de casi 1.000 kilómetros de los ríos Paraná y Uruguay.

En ese escenario toma relevancia un nuevo inicio de clases de la escuela secundaria técnica 100 «Puerto Nuevo» de Paraná, capital provincial, debido a que es la única en Sudamérica que ofrece el título de Técnico en Construcciones Navales. Bianca, de 16 años, llegó luego de cursar primer año en una escuela convencional. Si bien no le costó el cambio, dijo que se encontró con «otro mundo», y «todo muy lindo, con muchos talleres que te dan herramientas como para salir a hacer cosas». Los primeros tres años son iguales a todas las técnicas, con conocimientos de soldadura, electricidad, carpintería y herrería, entre otros; y a partir del cuarto año se desarrollan sobre embarcaciones. Quienes se reciben son muy demandados ya que pueden manejar tecnologías avanzadas, intermedias o elementales de astilleros, empresas del sector y también de forma independiente con su propio astillero o arreglando embarcaciones. Puestos en diseño y producción naval, ejecución y mantenimiento de obras, infraestructura edilicia, y trabajos para obtener productos, sistemas y servicios en lo naval y en general, dada la relación con la mayoría de las otras áreas industriales, son algunas de las salidas laborales.

Los atributos del constructor

Otra de las funciones que cumple el constructor naval es el diseño total de cómo se construye una embarcación, algo que se da en la misma escuela. Por eso la eligió Santiago, de 15 años, que va a comenzar a cursar el tercer año pero ya tuvo talleres de construcción naval, electricidad y lo que es «arquitectura, paneles, cables y motores de las embarcaciones que está muy bueno». En los años siguientes también tienen actividades navales, donde los más grandes que él hacen talleres para «aprender a hacer planos de embarcaciones», algo que lo «atrae mucho». Su amigo Laurentino, también de 14 años, se vio asombrado por las tareas de electricidad, carpintería, metalmecánica, informática, y espera el próximo año empezar a trabajar en embarcaciones en sí. «Te sirve conocer todo esto, si necesitas arreglar algo en tu casa podes hacerlo vos, con todo lo que te enseñan en los talleres», comentó a Télam y deseó para el 2023 «pasar todos de año» porque es «un lindo grupo de amigos».

Una ubicación privilegiada

La escuela comenzó con sus clases en 1990, pero funcionaba en los talleres del ex Ministerio de Obras Públicas de la Nación en Paraná, edificio que se fue deteriorando y que permanecía en conflicto con los barrios cercanos. Por eso, hace unos 20 años iniciaron reclamos para tener un nuevo lugar, siempre en el borde costero; en 2011 lograron la transferencia de Nación del actual predio, gracias a las gestiones de la por entonces intendenta, Blanca Osuna, y en 2018 comenzaron las obras. Mario Ballesteros es docente desde hace más de 10 años y actualmente es el jefe de talleres de la escuela. Conocía el viejo edificio que «querían todos» pero «este es mucho mejor, tiene todo nuevo y muy bien equipados en herramientas». Eso permite darle a los chicos «conocimientos impresionantes» porque aprenden «desde lo básico hasta lo más complejo» y en todos los años, con quienes recién ingresan aprendiendo a soldar y los que están por egresar construyendo barcos, algo que «no es poca cosa».   El edificio de 4.380 metros cuadrados cubiertos está diseñado para brindar clases del nivel secundario-técnico, y también cursos y tecnicaturas como la de electricidad para personas de entre 15 y 18 años, sin importar si terminaron o no el secundario. Cuenta con una sala de diseño naval, y zonas de electricidad, metalmecánica, carpintería de ribera y un canal de experiencias hidrodinámicas, entre otras salas y servicios, que demandó una inversión de más de $214 millones. Allí los adolescentes que cursan 4to. año comienzan a trabajar sobre náutica, en 5to. y 6to. ya arman embarcaciones como matrices, botes, piraguas y kayaks, y en el último año continúan cálculos, análisis y planos.

¿A dónde van los trabajos realizados?

Lo que se ha construido en esos talleres generalmente es donado, como «muchas embarcaciones para las escuelas de Ibicuy, o para cuando suceden inundaciones» y hasta crearon sillas especiales para personas con problemas motrices. Las sillas «tenían flotadores y estaban diseñadas para que las personas que las necesiten usar puedan ingresar al río, al agua, y disfruten de eso», señaló Ballesteros. Aún así, el docente remarcó que esperan que Prefectura les permita avanzar en el desarrollo de veleros y embarcaciones pensadas ya que «se pueden construir en estos talleres, hay todo» lo necesario, y «ese fue uno de los pedidos» que se le hicieron al presidente Alberto Fernández durante la visita que realizó tiempo atrás. En ese sentido, también recordó que hace falta un equipamiento alemán que es costoso pero que permitirá poner a pruebas las maquetas y las embarcaciones simulando condiciones como olas, vientos, situaciones en el río e incluso marcar la resistencia de pilotes de puentes.

Hidrógeno verde: crece la expectativa por la ley que le daría marco al combustible del futuro

El proyecto de ley de promoción del hidrógeno de bajas emisiones de carbono que elaboró el Gobierno ya está listo para ser presentado en el Congreso, luego de las puntadas finales que le dio el Ministerio de Economía. Sin embargo, la agenda parlamentaria signada por el año electoral podría complicar su tratamiento y seguir retrasando una de las mayores inversiones anunciadas durante la gestión de Fernández. Se trata del proyecto de la empresa Fortescue, que en 2021 anunció una inversión por US$8400 millones para construir una planta de producción de hidrógeno verde en la localidad de Sierra Grande, provincia de Río Negro, y que, desde entonces, está trabada por la falta de marco regulatorio. “Mientras tanto, estamos realizando todos los estudios con consideraciones sociales, ambientales y de ingeniería para la toma de la decisión final de inversión”, aseguraron en Fortescue. Ello abarca los estudios de impacto ambiental y el análisis de los vientos durante las cuatro estaciones del año, para lo cual instalaron ocho mástiles de medición, que arrojarán sus primeros resultados en septiembre próximo. Para entonces, necesitan contar con una ley. Si bien hay varios proyectos en marcha para desarrollar la industria en el país, el de la firma australiana es el más ambicioso. Su concreción resulta clave no solo para diversificar la matriz energética y, así, cumplir con las metas de descarbonización asumidas en la Cumbre del Clima (COP) y el Acuerdo de París sino, en lo inmediato, para paliar la escasez de dólares y mitigar su consecuente impacto en la macroeconomía. Además, la iniciativa generaría unos 15.000 puestos de trabajo directos y hasta 50.000 indirectos, de acuerdo con estimaciones del gobierno rionegrino. Según el texto, que consta de 50 artículos, el objetivo es incentivar el desarrollo de toda la cadena de valor del hidrógeno de bajas emisiones, en sus etapas de producción, transformación, logística y transporte, así como la industria de bienes de capital asociada, con el fin de fomentar el establecimiento de polos productivos y la generación del empleo. Asimismo, procura fomentar el desarrollo científico y tecnológico local. El proyecto de ley contempla también otros dos tipos de hidrógeno: el azul (logrado mediante procesos que involucran la utilización o transformación de combustibles fósiles para reducir su liberación a la atmósfera) y el rosa (producido a partir de energía generada en su totalidad por fuentes de origen nuclear). El combustible del futuro El hidrógeno verde es considerado “el combustible del futuro” por el bajo impacto ambiental que tiene su proceso de producción, ya que para fabricarlo no se libera dióxido de carbono, sino vapor de agua. Esta fuente de energía es generada mediante el proceso de electrólisis –es decir, aquel que separa los elementos de un compuesto, como el hidrógeno y el oxígeno, por medio de la electricidad– a partir de energías renovables como la eólica y la solar. En estos dos tipos, la Argentina tiene un gran potencial debido a los vientos de la Patagonia y el sol de la región del Noroeste. Tanto en el mundo de los inversores como en el de la política fueron conscientes desde el primer momento de que la mayor expectativa giraría en torno a los incentivos que habría para el desarrollo de la industria incipiente en el mundo. Por ello, el proyecto de ley que baraja el Ejecutivo establece una serie de beneficios fiscales diferenciales de acuerdo con el tipo de hidrógeno, como ser la amortización acelerada del impuesto a las ganancias, la acreditación y/o devolución anticipada del IVA, distintas exenciones por importación de bienes y condiciones favorables respecto de los derechos de exportación. Además, garantiza la estabilidad fiscal por 30 años –en respuesta al reclamo de la industria por “reglas de juego claras”– y el acceso al Mercado Libre de Cambios para la cancelación de deudas financieras, así como la disponibilidad del 50% de las divisas provenientes de las exportaciones. Otro de los puntos novedosos es que la iniciativa exige “requisitos de integración de contenido nacional”, como condición para mantener los beneficios fiscales a lo largo del tiempo. El objetivo es que, a medida que los proyectos se desarrollen, cumplan con la transferencia de su tecnología al país e incorporen bienes e insumos locales, al tiempo que promuevan la investigación y el desarrollo argentino. Asimismo, el proyecto establece la creación de un Fondo de Afectación Específica, destinado a financiar a proyectos de fabricantes de equipamiento de la cadena de valor del hidrógeno de bajas emisiones, y de la Agencia Nacional de Hidrógeno (Anhidro), organismo descentralizado responsable de asesorar en materia técnica y regulatoria a la Autoridad de Aplicación, que será la Secretaría de Energía.

Comentario de AgendAR:

En el portal hemos seguido con atencion este proyecto desde el mismo momento que fue anunciado, en Noviembre de 2021. Señalamos dificultades tecnicas, especialmente el almacenaje del hidrogeno que aparentemente habrian sido superadas. De todos modos hay dos puntos que es necesario remarcar: 1) Que todavia no existe un mercado para el «hidrogeno verde» o de otros colores. 2) Que apezar de eso se esta haciendo inversiones muy importantes en varios paises del mundo Australia, España, Chile, …. Ante eso sera necesario que el ejecutivo y el congreso evaluen cuidadosamente los incentivos que se brindaran a los inversores, sean Fortescue Future Industries u otros, que no se conviertan como ha sucedido en algunos casos en la industria electronica en el principal motivo de la inversion.

ABF

La saga de la Argentina nuclear – XXXVII

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Embalse en 1974, y no se olviden de ponerle muchas varillas de fierro al concreto. O pruebas al canto de por qué la obra civil nuclear es más dura que la de un búnker.
Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó

Hasta 1994 la CNEA todavía era el decisor principal de la continuidad del Programa Nuclear, y la discusión más caliente entre sus integrantes era qué tipo de centrales debían ser las predominantes. Todavía a inicios de los ’80 la CNEA podía imaginarse con llegar al año 2000 con al menos 4 máquinas en línea, y dos más en construcción.

La decisión fundacional de los años ’60 (uranio natural + agua pesada) nunca estuvo muy en cuestión. Fuera del CAREM, un proyecto propio pero entonces sin presupuesto, no había propuestas nucleoeléctricas argentinas de uranio enriquecido.

Por ello, las internas SERIAS de la CNEA entre 1968 y 1994 se dirimían entre los partidarios de las centrales de diseño de KWU-SIEMENS, como las Atuchas I y II, con recipiente de presión, y los defensores del diseño CANDU de la AECL, con tubos de presión. Es el caso de la actual central cordobesa de Embalse. De uranio enriquecido no hablaba nadie.

Esa polémica dentro del limitado club del uranio natural no dependía únicamente de las ventajas y desventajas de cada una de las dos líneas tecnológicas posibles. Es más, tampoco dependía únicamente de decisiones de la CNEA, y de cuál facción estuviera más representada en su presidencia o apalancada en su directorio.

La decisión de si seguir con Atuchas o con CANDUs estaba también influenciada por lo que ofrecieran o negaran como condiciones de venta sus proveedores respectivos, las empresas SIEMENS y AECL.

Pero dado el carácter geopolítico que tienen las centrales nucleares, y máxime en Sudamérica donde casi no las hay, los decisores últimos eran estados-nación: Alemania Occidental y Canadá respectivamente, además de la Argentina, y de la fortaleza mayor o menor de cada uno de los tres frente a las presiones diplomáticas de los EEUU, opositor fundacional a la independencia -e incluso a la existencia- del Programa Nuclear Argentino.

El Poder Ejecutivo en Argentina, fuera civil o militar, hasta 1983, no era ajeno a tales cinchadas. Lo notable es que la decisión del Presidente de la Nación respetaba siempre la del presidente de la CNEA, aun desoyendo a su gabinete. Y cuando se trataba de decidir “ésta sí, ésta no”, el presidente de la CNEA se remitía al dictamen de un comité experto reunido “ad hoc”.

El nuclear es un tema estratégico y sin margen para improvisación. Se entendía que un grupo de expertos con 30 o 40 años de especialización en energía atómica podía tener mejores ideas en lo suyo que un general, o que un político argentino promedio con título de abogado, de médico, o con una carrera hecha en comité, unidad básica o jalonada por nombramientos aleatorios dentro de la función pública. En nuestro país, los administradores del estado siguen siendo abrumadoramente no profesionales en lo suyo.

Que la CNEA dependiera directamente del Poder Ejecutivo, y que el presidente de la nación se atuviera indirectamente a la opinión de los altos cuadros nucleares hoy parece sorprendente. Lo efectivamente sorprendente es que hoy ocurra lo contrario.

Esto a lo largo del siglo XX generó tironeos épicos y vaivenes a la hora de elegir, pero ninguna decisión cuestionable que hubiera que lamentar en materia de seguridad, aunque sí un poco en disponibilidad. Eso se ha visto y se ve en el caso de las Atuchas, ya que ambas a su modo son prototipos, y los prototipos dan trabajo hasta que se terminan de cepillar todos sus errores de diseño o construcción.

Contra lo que se cree por ahí, Atucha II -que está en su período de dolores de dentición- no es una simple versión a máxima escala de Atucha I. Tienen diferencias de diseño hasta en los elementos combustibles: efectivamente, no son intercambiables. Sin embargo, ambas plantas reconocen un ancestro común experimental, el reactor MFZR de Karlsruhe, el prototipo de ambos prototipos. Tenía 47 MWe y una tasa de disponibilidad bajísima (algo superior al 50%) mientras duró.

Atucha I empezó con una disponibilidad del 71%, se rompió en su cumpleaños número 13, se reparó “ad integrum” y a fuerza de cepillarla y pistearla, hoy anda en el 89%. Atucha II sigue en su etapa juvenil de sacarle canas verdes a su dueño, NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA), pero ya entrará en caja y durará 60 años o más en servicio. En su primera vida útil, Embalse andaba siempre arriba del 91%, y en 1998 llegó al 98,8% de disponibilidad, un récord mundial.

No es interesante, por obvio, que en la CNEA haya sido siempre más popular el diseño CANDÚ-6, cuya mayor ventaja es que viene curada de ñañas infantiles. Sí es interesante que en los hechos terminara siendo el menos comprado. Los ingenieros nucleares Eduardo Díaz, Miguel Báez y Miguel Ángel Joseph, tres veteranos de la construcción de Embalse, coinciden más o menos en la siguiente explicación de esa popularidad del CANDU:

En primer lugar, al no tener recipiente de presión, pieza forjada totalmente fuera del alcance de la industria metalúrgica nacional por su tamaño, la participación fabril argentina en una central CANDU puede llegar al 100%. En Embalse y por contrato iba a ser del 50%, y en los hechos fue de casi el 60% porque hubo que fabricar en el país y en pesos algunos componentes que se pensaba importar en dólares.

Eliminado el recipiente de presión, los componentes más caros son los generadores de vapor y la calandria. Se pudieron nacionalizar sin problemas durante el reciente programa de extensión de vida, o retubamiento, de Embalse, terminado en 2018. Nacionalizando componentes críticos, toda la central se vuelve MUCHO más barata por pagadera en pesos. Y estamos siempre hablando de un 50% menos de inversión inicial.

El diseño alemán es irrepetible e inalcanzable. Irrepetible porque SIEMENS-KWU se escaqueó del negocio nuclear en 1990, e inalcanzable por su virtuosismo. Pero en más de un caso parece totalmente innecesario alcanzarlo: las “islas nucleares” de ambas Atuchas están encerradas en estructuras de contención esféricas hechas de acero, rodeadas por un cilindro de hormigón de gran altura. Fuera de Alemania, Argentina y en el caso de una central en España, no hay nadie que haya siquiera diseñado una contención más perfecta ante aumentos explosivos de presión interna del edificio.

Three Mile Island 2, central de 802 MWe en Harrisburg, Pennsylvania, EEUU, fundió parcialmente su núcleo en 1979 y su contención soportó bien el evento: dio pruebas de resistencia mecánica y estanqueidad. Esa estructura tiene una forma de tambor rematado en una cúpula, y es mucho más barata que una esfera en términos de ingeniería y arquitectura. El cilindro rematado en cúpula es la forma típica de las contenciones de casi todas las centrales tipo PWR y PHWR del planeta.

¿Por qué los alemanes optaron por contenciones esféricas, tan sofisticadas y caras? Es que se las diseñó no sólo para resistir amenazas internas, sino externas. Si uno vivió en la República Federal Alemana entre los ’60 y el ’92 lo entiende enseguida: el país había sido destinado por la OTAN a volverse el más probable campo de batalla de tanques entre la URSS y el resto de la alianza atlántica. El tránsito de aviones y helicópteros de combate estadounidenses por el cielo alemán era constante. Las centrales debían construirse para aguantar el impacto de una aeronave, dice Díaz.

Otro asunto que le dio popularidad preferencial al CANDU: los canadienses y sus socios italianos favoritos para montajes (Italimpianti-Ansaldo) tenían fama de ser mucho más abiertos a la hora de transmitir “know how” de detalle que otros proveedores, creencia que aquí persiste pese a que las cosas en Embalse fueron MUY distintas. Como ya se dijo, elegimos a la chica más linda, pero en el peor momento de su vida: en 1974 AECL quedó bajo ataque del State Department de los EEUU. Debía ser robusta, además de linda. la chica en cuestión: la empresa recién sucumbió en 2011.

La AECL, la empresa generadora y dueña del diseño CANDÚ, no tuvo nunca, ni siquiera en sus años de gloria (los ’70) la cantidad de “managers” necesaria para atender sus exportaciones. De modo que en más de un caso los canadienses no tuvieron más remedio que confiar en los RRHH del comprador para las cuestiones de montaje, y el suministro de algunos componentes. El comprador, voluntaria o involuntariamente debió hacer un aprendizaje industrial en obra, y tal fue, y hasta el hartazgo, el caso de la CNEA con Embalse. No todo comprador valora esto: Argentina sí. Mucho.

El diseño CANDÚ prometía poder crecer y superar, pero por muy poco, su techo de potencia de los años ’70, que parecía clavado en los 600 MWe. Y efectivamente, todas las CANDÚ vendidas a Corea y China llegan arañando a los 700 MW. Ojo, CANDÚ Energy tiene un diseño (el Advanced CANDU Reactor, ACR) teóricamente capaz de llegar a los 1000 MWe.

Pero hoy eso no es un dato. CANDU Energy es una empresa residual, lo que quedó de AECL en 2011, tras su quiebra y compra -a precio vil- por Lavalin. Por ahora no hay indicios de que CANDU Energy pueda volver a tener la manija y la plata necesarias para construir un prototipo de su ACR-1000. China licenció el diseño de esa máquina en 2016, aunque no parece apurada en comprarse uno. Probablemente lo haga sólo cuando los canadienses estén muy desesperados y malvendan la tecnología.

Por el contrario, nunca hubo modo técnicamente viable de hacer una Atucha de uranio natural con esa potencia, 700 MWe, y mucho menos 1000 MWe. En ENACE, la empresa mixta de Siemens y la CNEA, se llegó a diseñar una central con dos recipientes de presión encerrados en una misma contención, llamada en solfa “el huevo con dos yemas”, pero habría sido difícil de construir, y ni hablemos de vender… Cosas que sucedían en un mundo nuclear dominado por el artículo de fe según el cual “bigger is cheaper”, y que no encuentra mucho correlato con la realidad actual, en el que lo que cuenta es mitigar como sea la alta inversión inicial.

En los ’60 y ’70, Alemania no podía ser proveedor de agua pesada de las Atuchas que nos vendió, porque tenía prohibida su fabricación por los EEUU, país con prerrogativas de vencedor militar y ocupante hasta bien después del derrumbe de la URSS. Los de KWU (y con ella el gobierno alemán) se comprometieron a conseguir como fuera el agua pesada para Atucha I, y cumplieron.

Por el contrario, los canadienses, que habían comprado en EEUU la tecnología para fabricar agua pesada, tenían una gran capacidad instalada de producción en su propio territorio, porque además de 18 CANDU propias, tenían que abastecer a las que vendieron en 7 países. Ergo, no era imposible que si les comprábamos una CANDU, por un poco más de plata nos transfirieran también el “know-how” del agua pesada. ¿Qué tal?

Ilusiones nuestras. EEUU no lo permitía. «Tecnología proliferadora, y máxime en manos argentinas», chirriaron. Con lo del agua pesada tuvimos, como en casi todo, que reinventar la rueda aquí, y en cuanto lo hicimos sonó el timbre y teníamos cola de vendedores de ruedas en la puerta.

Otra cosa que embellecía demasiado la imagen de los CANDU es que nunca nos habríamos imaginado que terminaríamos construyendo una de esas centrales tan macanudas en un contexto enteramente no colaborativo. Problemas de construcción y montaje con KWU-SIEMENS jamás los hubo. Lo que los alemanes prometían, lo cumplían. Estábamos mal acostumbrados.

Mucha gente supuso que tampoco habría bardo con AECL-ANSALDO, y supuso mal, según la gran cantidad de interferencias entre cañerías de distinto tipo que traían los planos originales. Ésas las tuvo que resolver “a la brava” y en obra la gente del ingeniero Jorge Cosentino y luego la de Eduardo Díaz y colaboradores. Fuimos parte involuntaria e impaga del aprendizaje de obra de ambas empresas.

Las fotocopiadoras, aquella novedad de algunas pocas oficinas muy «top» cuando se firmó el contrato CNEA-AECL, dejaron de trabajar libremente en Embalse el momento en que, presionada por los EEUU, la empresa canadiense empezó a sentarse sobre los planos de ingeniería de detalle de modo de limitar la transferencia de tecnología. Pero esto es Argentina, y Ansaldo, de puro italiana, es bastante argentina a su modo. Y además, tampoco Ansaldo tenía suficientes cuadros en nuestro país como para disciplinar a nadie.

De modo que por una u otra vía toda la documentación, según Díaz debido a la habilidad maquiavélica de Cosentino, se terminó consiguiendo. Los ingenieros Miguel Báez y Miguel Ángel Joseph dicen que Díaz era tan buen Maquiavelo como Cosentino. En suma, que les fotocopiamos toda la documentación que nos tenían que dar y no nos daban, en violación a los términos del contrato inicial. Por lo cual cuando le echamos mano se hicieron los idiotas y se lo tuvieron que bancar. ¿O nos iban a hacer juicio?

Como sea, la inmensa cantidad de fojas, el ADN mismo de una CANDU-6, hoy está en la central cordobesa, operativa desde 1984 y retubada desde 2018. Allí tanto plano y tanta planilla ocupan un espacio físico considerable y requieren de una atmósfera normalizada para la preservación del papel. Obviamente, esos documentos están también están digitalizados.

Resumiendo, que NA-SA, como diseñadora de centrales, heredó de la CNEA planos, planillas de cálculo y además, contratos como para alfombrar de clones del CANDÚ-6 el territorio nacional, legalmente y sin tener que pedir permiso ni ayuda a nadie. La tecnología la pagamos, y cara, y la conseguimos por izquierda cuando no nos la dieron por derecha.

Lo estúpido es que no la estemos usando. Es la tecnología que provee el 11% de la electricidad nuclear del mundo.

La India tiene 18 unidades copiadas ilegalmente de las CANDU canadienses por Nuclear Power Corp. of India Limited, NPCIL, 6 más en construcción y en 2017 encargó 10 más de 700 MWe cada una. Esa observación va para los mamertos que consideran que la vía del uranio natural no existe más.

Hay que convencer a la India de que no existe. Son como 1400 millones de habitantes, si hay que convencerlos de a uno, mejor que empiecen rápido, muchachos.

Al comprar «en flota» y fabricar los componentes en cantidad, el costo por kWe instalado para el estado está en U$ 2000, según NPCIL. Los indios pueden estar macaneando o no, pero si dicen la verdad, ése un precio de los años ’70, no de los 2020. Y la disponibilidad y seguridad son excelentes.

La gente de la CNEA no necesitaba adivinar el rarísimo futuro de la tecnología CANDU, porque lo creía asegurado, pero además estaba construyendo el de su propio país. El trabajo era una militancia de bajo perfil, un deber modestamente sagrado hacia la Argentina, patriotismo íntimo. La coincidencia más importante de Díaz, Báez y Joseph está en el sentido de pertenencia, el fanatismo que motivaba a la CNEA cuando acometió con Embalse. “El gordo Díaz dejó la vida en esa central”, oí muchas veces y de muy distintas fuentes en mis 36 años de periodismo científico y nuclear.

“Así de pelados tenía también los cables. Cuando estaba sacado y lo contradecías mucho, te tiraba con el teléfono. Literalmente. En los ’70 los teléfonos eran esos mazacotes de baquelita y fierro de ENTEL, pesaban lo suyo”.

“El que se dejó la vida en Embalse fue Cosentino”, recuerda Díaz, hablándome desde Córdoba, mientras se aburre haciendo antesala por una consulta médica. “Tres veces por semana Cosentino salía de Sede Central de la CNEA, en Núñez, y se iba manejando a 180 por hora por la Panamericana hasta Atucha I, para inspeccionar el avance de obra, que son 103 km», me explica, todavía asombrado.

«Desde ahí -prosigue Díaz- Cosentino salía por la ruta 9 hasta la obra de Embalse, que son 733 km. más. Allí tenía reuniones hasta deshoras, se iba a dormir un poco, y al día siguiente, de regreso de un tirón a Capital Federal a informar a Presidencia de la CNEA. Ese circuito lo hacía 2 o 3 veces por semana”.

“En realidad, el que tiraba el teléfono con más puntería si lo contradecías mucho era Cosentino, sobre todo si no había tenido tiempo de tocar la trompeta, su pasatiempo habitual”, rememoran otras fuentes.

Gente colorida, la de aquella época.

El propio Díaz certifica, desde Córdoba, la Docta, la puntería telefónica del maestro Cosentino. Y hablando de teléfonos, me pide disculpas y corta la comunicación, porque apareció su esposa y si lo oye hablando de temas de la CNEA, lo levanta por los pelos. Se los tiene prohibidos, esos recuerdos. Porque todavía Díaz se enoja, se emociona, y se le disparan las pulsaciones.

En cuanto a Cosentino, el mentor de Díaz, “era preferible ligarse un telefonazo suyo y no un concierto”, coinciden los nucleares, en general bastante melómanos.

“Cosentino y luego Díaz, cuando El Gordo tomó su lugar al frente de la obra de Embalse, se mandaban jornadas de 12 y 13 horas, llegaban antes que el resto y si caías a medianoche, todavía estaban trabajando- dicen Báez y Joseph, unánimes, casi 40 años después, reunidos conmigo en un bar cautamente pituco de Belgrano.

Se los ve saludables. Ambos están obviamente jubilados desde hace mucho. Leen bastante, viajan a veces a visitar hijos y nietos en el exterior, a Joseph le tira la ópera y aprovecha. Reciben no pocas consultas de gente aún en actividad. Tratan de evitarlo, pero algunas veces siguen hablando del futuro del Programa Nuclear Argentino como si aún dependiera de ellos. Entonces se amargan y putean no poco, aunque son educadísimos. Suelen verse en ese bar.

Joseph de pronto tiene un «flashback» y sonríe con malicia.

“Era la una de la madrugada y vos veías la luz prendida en la oficina del Gordo Díaz. En cambio los canadienses se iban a la mierda de la obra a las 17:00”.

Eso explica que la construcción no fracasara, y que la transferencia tecnológica ocurriera. Otras cosas, no las explica. En aquel momento, la orilla sur de ese lago era un perfecto desierto, y medio siglo más tarde no se ha poblado. No les pregunto a Báez y Joseph qué corno se les había perdido a ellos en la obra de Embalse a esa hora.

Ése es el ambiente nuclear argentino, que sigue vivo no sé cómo o por qué. No se medica.

Embalse se hizo así, a pura prepotencia de trabajo, como recomendaba el novelista Roberto Arlt. Se inauguró con 4 años de demora que no son imputables a CNEA. Cualquiera que haya estado en aquella obra sabe que fue mucho más argentina que canadiense o italiana.

Caso contrario, no existiría.

            

Embalse, la sala de control cuando tenía una instrumentación “setentosa”. Gran encanto vintage.

Daniel E. Arias

Tsingshan Mining desarrollara insumos para producir carbonato de litio en Jujuy y Salta

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El holding del acero y los metales chino Tsingshan Mining invertirá US$ 120 millones para elaborar cloruro de hidrógeno e hidróxido de sodio, insumos fundamentales para producir luego carbonato de litio. La estrategia de la compañía es desarrollar la cadena de valor del carbonato de litio entre Jujuy y Salta, donde desarrolla el proyecto Centenario Ratones junto a la francesa Eramet.

El gigante chino Tsingshan Mining Development, principal productor de acero inoxidable del mundo, firmó un memorándum de entendimiento con el gobierno de Jujuy para construir una planta de producción de cloruro de hidrógeno e hidróxido de sodio, que son insumos que luego utilizará para elaborar carbonato de litio en la provincia de Salta. La planta estará ubicada en el parque industrial de Perico (Jujuy) y -luego- desde allí la compañía asiática enviará los insumos al proyecto de litio Centenario Ratones que desarrolla en Salta. En total, la compañía invertirá US$ 120 millones para la construcción de la planta.
En año pasado, Tsingshan, que también es el principal productor de níquel del mundo, adquirió el 49,9% de la participación en Centenario Ratones, uno de los proyectos de litio más prometedores del país. Para esto, desembolsó US$ 365 millones a la francesa Eramet, que está a cargo de la operación del proyecto. Por el aumento de la fabricación de vehículos eléctricos en Asia, la compañía china definió acelerar la inversión y producción de litio en el país. El proyecto Centenario Ratones entrará en operación comercial en 2024 y, según los anuncios que realizó recientemente junto a la Cancillería argentina, las proyecciones de producción de carbonato de litio en ese desarrollo pasaron de 24.000 a 50.000 toneladas anuales. Desde 2020 se produjo un fuerte desembarco de empresas chinas en el sector minero de la Argentina con una inversión que en tres años ya supera los US$ 2.500 millones. En total, de las nueve compañías chinas que están invirtiendo en minería, seis lo hacen para producir carbonato de litio. Además de Tsingshan, estas compañías son Ganfeng, Zangge, Jiangxi, Tibet Summit Resources y Zijin.

Planta productora

Para producir cloruro de hidrógeno e hidróxido de sodio en Jujuy, Tsingshan invertirá un total de US$ 120 millones, distribuidos en US$ 80 millones en la primera etapa y US$ 40 millones en la segunda, según el acuerdo al que llegaron con el gobierno de esa provincia. Según el entendimiento que firmaron el presidente de Tsingshan Mining Development, John Li, y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, la construcción de la planta “demandará 18 meses, empleando a más de mil personas durante el período de edificación, para luego ocupar unos doscientos trabajadores calificados en su etapa de funcionamiento”. Para garantizar su funcionamiento, la panta recibirá 10 MW de la distribuidora de energía eléctrica EJE y también obtendrá gas con “una potencia superior a la demanda que tendrá Tsingshan Mining”, explicaron desde la gobernación jujeña.

China y Jujuy

El gobernador Gerardo Morales resaltó “la importancia que una empresa de la envergadura Tsingshan Mining esté invirtiendo en la Argentina y pronta a producir carbonato de litio en Salta” y ponderó la “decisión de invertir en Jujuy”. Además, destacó “un gran escenario para la industria del litio en el norte argentino que generará un clúster en la región”. También subrayó como “fundamental la decisión de producir todos los insumos necesarios para la fabricación de carbonato de litio” y, en ese sentido, remarcó que “Tsingshan Mining está abriendo el camino con la producción de ácido clorhídrico y soda caustica”. Por su parte, el presidente de Tsingshan, John Li, expresó: “tenemos una gran satisfacción de iniciar un nuevo capítulo de los negocios de las nuevas energías de la empresa en la provincia de Jujuy” e indicó que “el objetivo es desarrollar la cadena de valor del litio en la región y generar más oportunidades de trabajo”. “Somos nuevos en la Argentina, pero llegamos para quedarnos”, añadió.