sábado, 27 junio, 2026 - 11:08 am

¿Cómo se para una inflación anual del 100%? Las propuestas de Álvarez Agis – VIDEO

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Lentamente, la dirigencia argentina -política, empresaria, gremial- está asumiendo que el nivel de inflación actual es intolerable. No es de extrañar que este «darse cuenta» demoró tanto, y que todavía les sea tan difícil enfrentarlo. No pasa, solamente, porque en esos niveles «llegar a fin de mes» no es tan angustiante. El problema básico es que, después de décadas, una inflación alta es el medio que regula buena parte de la actividad económica local. Desde los gastos del Estado a la rentabilidad de las distribuidoras de los productos de consumo masivo. Como sea, ahora hay que detenerla, o al menos reducirla a un nivel soportable. Hoy acercamos lo que propone, en diálogo con Ernesto Tenembaum, Emmanuel Álvarez Agis, que -al no estar en el Estado- puede hablar con franqueza: Devaluación, subir retenciones,… Seguiremos publicando otras ideas, pero -de acuerdo o no- les recomendamos que escuchen éstas. Vale la pena.
Para los que piden un desarrollo más explicado, Álvarez Agis lo hace aquí, en El Método Rebord. Pero les advertimos: son 2 horas y media.

ACUMAR instala sensores para monitorear la contaminación en el Riachuelo

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Hace alrededor de dos años, la Autoridad de Cuenca del río Matanza-Riachuelo (ACUMAR) planteó la necesidad de mejorar la toma de muestras sobre los efluentes que las empresas vuelcan en ese curso de agua. Con ese objetivo, una de las acciones del organismo fue contactarse con la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL).

Para la realización de los controles, lo usual era que inspectores de ACUMAR –un ente autónomo, autárquico e interjurisdiccional creado en 2006 debido a la situación de deterioro de la cuenca– fueran a las fábricas en forma presencial y tomaran una muestra para analizar en el laboratorio. Este procedimiento se llevaba a cabo una vez cada 60 días y daba una idea de qué estaba pasando en un momento en particular con los efluentes. Sin embargo, lo que se necesitaba era detectar de forma constante el estado de los vertidos para detectar anomalías y emitir alertas, de manera de poder hacer un control más estricto. Ese fue el origen del proyecto que buscó crear un laboratorio electrónico para tomar muestras automáticamente, que puedan ser enviadas a través de Internet hacia la central de ACUMAR. La iniciativa, que generó mucho interés en la comisión de Industria 4.0 de CADIEEL, recibió financiamiento del programa FONTAR, de la Agencia I+D+i (en el cual invirtió unos 28 millones de pesos ACUMAR, 31 millones de pesos de la Agencia y unos 5 millones repartidos entre tres empresas que forman parte de CADIEEL). Estas firmas se asociaron con la Universidad Nacional de Almirante Brown para desarrollar sensores capaces de tomar y analizar muestras de agua cada 30 segundos en aspectos el caudal del efluente, su temperatura, su Ph, su conductividad eléctrica y la presencia de oxígeno disuelto. El sistema de monitoreo, del cual inicialmente se fabricaron nueve equipos, también es capaz de enviar alertas de que ha sido abierto para evitar la manipulación de su electrónica por personas no autorizadas. Las muestras son guardadas y refrigeradas para comparaciones y análisis posteriores, además de que deben servir como prueba en caso de que se necesite realizar sanciones. Los resultados de este monitoreo son enviados por un módulo 3G/4G o por un módulo LORA 1 a la central de visualización de ACUMAR, que monitorea si los valores están dentro de los parámetros establecidos. La información recibida también se guarda como respaldo y permite hacer un análisis general de la cuenca, así como también hacer comparaciones históricas y cruzar la información con la proveniente de las centrales meteorológicas, por ejemplo. Además de los sensores que se instalarán en las cámaras de inspección en forma fija, también se ha diseñado un prototipo de laboratorio móvil. “El 80% de la contaminación industrial en el Riachuelo proviene de entre 20 y 30 empresas, por lo que el universo es bastante acotado para controlar y el objetivo  es contar con herramientas para hacer esos controles”, dijo Matías Parra, coordinador de CyT de ACUMAR. Los sensores tienen tienen un sistema por el cual compensan automáticamente los datos en base a la temperatura y otros parámetros de calibración propios. De todas formas, como parte del proyecto, se realiza un mantenimiento periódico ya que las condiciones a la que están expuestas es muy hostil. En las pruebas que se hicieron se pudo ver que todos lo componentes quedan recubiertos de una capa negruzca a los pocos días de estar expuestos a los efluentes. “Todos los dispositivos electrónicos que tenemos que usar para mediciones de esta clase deben estar dentro de gabinetes que soporten cosas como ácidos, hidrocarburos, rayos UV y cualquier otro elemento que pueda agredir la electrónica. Eso está contemplado y obviamente eso en el Riachuelo es terrible, el metal se va recubriendo como de una capa de empavonado de color negruzco”, explicó Sergio Vicente, de la empresa Comsi, una de las empresas participantes del proyecto. “El dispositivo que toma muestras de manera automática incluye una rutina de limpieza de los conductos antes de tomar una nueva, para garantizar que si esa muestra después la vas a usar para sancionar o para motorizar a un mejor tratamiento del efluente tenés que estar seguro que sea real, que sea una muestra que refleje la realidad”, explicó Leonardo Botrugno, de Adra Electrónica, otra de las empresas del consorcio. Los sensores son importados, pero toda la electrónica de control y comunicación fue diseñada y fabricada por este consorcio de empresas, al igual que el software y firmware. La transmisión de los datos está encriptada y si el personal de la empresa quiere conocer los datos que esta tomando el dispositivo deben ir a verlos en la página web de ACUMAR. El Centro Tecnológico Metalúrgico (CETEM) de ADIMRA también forma parte del convenio con la finalidad de usar este monitoreo para otras empresas que estén fuera de la cuenca y necesiten revisar los parámetros de sus efluentes en tiempo real. De hecho, el dispositivo está siendo adaptado a las necesidades de empresas de minería que también necesitan hacer este tipo de monitoreos. También se está desarrollando este sistema para ser montado en una boya que haga los controles automáticamente cualquier curso de agua. “Pensamos que esto es un caso de éxito en la articulación entre lo público, lo privado y lo académico. Tal vez con la misma institución o con otra, pero ya como un modelo que funcionó y un camino a continuar desarrollando”, dijo Guillermo de Guzman de Posthac, la tercera de las empresas que participó de esta iniciativa.

Matías Alonso

Economía destina $ 250 millones para estimular la industria de videojuegos

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El Ministerio de Economía destinará $250 millones a la industria de los videojuegos a través de Aportes No Reintegrables (ANR) en el marco de una nueva convocatoria del programa Potenciar Economía del Conocimiento.

El objetivo del programa es «fomentar el desarrollo y propiciar el fortalecimiento de la industria del videojuego en Argentina, a fin de contribuir con la consolidación de este sector estratégico«.La convocatoria se orienta a promover la producción nacional de desarrollos de entretenimiento digital e interactivo; incentivar la inversión y fomentar el desarrollo de recursos técnicos y humanos especializados en la implementación de esta actividad de la economía del conocimiento.
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También apunta a contribuir al incremento del empleo en la industria del entretenimiento digital e interactivo, tanto en forma directa como indirecta; mejorar los estándares de calidad de los videojuegos; y fomentar la transferencia interregional de conocimientos y habilidades codificables y no codificables, además de tecnología para la producción de videojuegos.
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Podrán postularse sociedades anónimas, anónimas unipersonales y por acciones simplificadas; sociedades de responsabilidad limitada y en comandita simple; asociaciones, fundaciones, cooperativas, entidades civiles y mutualistas; universidades públicas y privadas; y organismos y entes públicos que no pertenezcan a la administración nacional, provincial o municipal centralizada.
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Esta medida se suma al lanzamiento de Argentina Delivers, un portal para los proveedores de servicios locales en el mercado estadounidense. El sector de servicios basados en el conocimiento es el cuarto complejo exportador, que exporta más de u$s 7.000 millones anuales y va a llegar a u$s 10.000 millones el año que viene. Estados Unidos es el principal mercado de las exportaciones de esta industria.

El director del OIEA habla sobre la posibilidad de una catástrofe nuclear en Ucrania

En este breve video -13 minutos- el noticiero más prestigioso de la TV de Estados Unidos entrevista al director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, sobre lo que denominan «the world’s most dangerous place now«, «el lugar más peligroso del mundo ahora«. Grossi habla sobre la situación en Zaporizhzhia, y también sobre la posición de las potencias nucleares que condicionan el díficil equilibrio del OIEA.

La CNEA trabaja en la obtención de Litio 7, insumo de la industria nuclear, y posible exportación de altísimo valor

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzó a trabajar en una serie de proyectos de investigación vinculados con la descarbonización energética, que describimos aquí la semana pasada. En esta nota de Nicolás Deza se pone énfasis en el que apunta a la obtención de litio 7, un insumo clave en la industria nuclear mundial. Hoy Rusia es el único proveedor mundial de litio 7.

Este proyecto consiste en desarrollar un “método ambientalmente benigno” para la separación de litio 7 y litio 6. El litio es un elemento abundante en la naturaleza. Es un metal con una demanda creciente debido a la transición energética, para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, por ejemplo. Este metal se encuentra en la naturaleza en sus isótopos más estables: el litio 7 y el litio 6. El 92% del litio que se encuentra en la naturaleza es litio 7, mientras que el restante 8% es litio 6. Esta distinción no reviste interés para la industria de las baterías eléctricas. No obstante, la separación del litio 7 y 6 tiene una relevancia central para la industria nuclear y posee un valor económico mucho mayor que el carbonato de litio grado batería.
«En el mundo, el litio 7  se utiliza principalmente para la limpieza de los reactores nucleares de agua pesada (como las centrales argentinas) y de agua presurizada. Es muy reactivo como el sodio o el potasio y tiene la capacidad de absorber neutrones, lo que permite limpiar el agua en esos reactores”, explica Roberto Zysler, investigador al frente de la Gerencia de Área de Investigación y Aplicaciones No Nucleares de la CNEA. Por el lado del litio 6, su gran potencial económico esta ligado al desarrollo de las centrales de fusión nuclear, una tecnología todavía lejana en lo comercial. No obstante, Zysler destacó que puede ser utilizado también como insumo para la fabricación de detectores de neutrones. Los detectores de neutrones son utilizados para evitar el tráfico ilegal de materiales y desechos nucleares. Utilizan como insumo el helio tres, un isótopo del helio escaso en la naturaleza. “Debido a los actos terroristas del 2001, hay muy poco helio tres, que hasta hace unos años atrás se conseguía relativamente fácil. Se lo utiliza para los detectores de neutrones. Entonces no conseguís helio 3 para otras aplicaciones, como criogenia. El litio 6 podría ser una alternativa, permitiría hacer detectores de neutrones de estado sólido”, dijo el investigador.

Valor económico

El litio 7 y el litio 6 no tienen una demanda relevante en términos de cantidades, pero su valor económico supera ampliamente al del carbonato de litio. El precio spot internacional de referencia del carbonato de litio es de US$ 70 por kilo. En cambio, según Zysler, “si hablamos de hidróxido de litio con un 99,95% de litio 7 esta en aproximadamente 10.000 dólares por kilo, mientras que el litio 6 llega a 90.000 dólares el kilo”. La industria de generación nucleoeléctrica demanda mundialmente algo más de una tonelada de litio 7 por año, según la Asociación Nuclear Mundial. La demanda crecerá en función de cómo evolucione la industria nuclear. Por ejemplo, el desarrollo de reactores nucleares modulares podría tener un impacto significativo en la demanda del insumo. Otro aspecto que agrega valor económico es la posibilidad de exportación. Rusia y China son los únicos países que separan litio 7 y litio 6, siendo Rusia el único exportador del insumo. Al igual que con los hidrocarburos, Estados Unidos y Europa buscan reducir su dependencia de los combustibles e insumos nucleares rusos, lo que abre la posibilidad a nuevos proveedores. “Estados Unidos después de la Guerra Fría utilizó a Rusia como proveedor. Hoy se esta dando cuenta que tampoco le sirve y tiene una necesidad importante”, dijo Zysler.

Ambientalmente benigno

El hecho de que Rusia sea el único proveedor mundial de litio 7 esta vinculado con el método de obtención. El proceso más conocido y difundido de separación de los isótopos del litio utiliza mercurio como insumo. “Con el mercurio se deben tomar infinitas precauciones. De los operarios, del lugar mismo, que no haya desechos y demás”, explicó Zysler. Por este motivo, en CNEA buscan desarrollar un método de separación físico o químico que sea ambientalmente benigno. “Los métodos que se están mirando dentro de la CNEA no incluyen mercurio. Son metodos físicos y químicos, quizás más complicados, en el sentido de que hay que desarrollarlos”, subrayó Zysler. Al mismo tiempo, se busca que sean métodos escalables a escala industrias y de costo razonable. “Hoy por hoy se están desarrollando estas alternativas sin mercurio, que sean ambientalmente amigables, y con relativamente éxito. Se vislumbra la luz”, señaló con optimismo.

El Conicet lanza una Empresa de Base Tecnológica para promover la industria del cannabis medicinal

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Se llama Cannabis Conicet y su objetivo es orientar y estimular el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Está integrada por tres socios estatales: la Universidad Arturo Jauretche, el Hospital El Cruce y el propio Conicet. Buscan registrar variedades de semillas “nacionales”, generar estándares de calidad para pequeños productos y activar los estudios médicos para determinar los efectos de los cannabinoides sobre diferentes enfermedades. El Gobierno asignará subsidios por 150 millones de pesos. En una movida que redobla la apuesta por ampliar y ordenar el uso del cannabis –el medicinal, pero también el cáñamo con fines industriales–, el máximo organismo científico argentino presentó una nueva empresa de base tecnológica: Cannabis Conicet. Por ahora, está integrada por tres socios estatales: la Universidad Arturo Jauretche, el Hospital El Cruce y el propio Conicet. Y para darle contenido a esta apuesta, la presentación oficial la encabezaron el ministro Daniel Filmus y la doctora Ana Franchi, actual presidenta del Conicet. Como parte de la iniciativa Filmus adelantó que se asignarán los primeros $ 150 millones a grupos de investigadores que ganaron subsidios del “Programa de Investigación y Desarrollo en Cannabis”. “Hasta hace tres o cuatro años, simplemente nombrar esta planta ya era casi mala palabra. Pero hoy le damos un lugar importante en materia de investigación científica y aportes a la calidad de vida. Además, creemos que es un nicho que puede aportar al desarrollo económico, ya que se trata de una industria que requiere mano de obra calificada y abundante”, dijo la doctora Ana Franchi. Y completó: “Por eso también estamos buscando que desde esta nueva empresa se estudie el uso del cáñamo con fines industriales”.
Para la presidenta del Conicet «el cannabis es un nicho que puede aportar al desarrollo económico»
Si bien la compañía está aún en pleno armado, ya está claro cuáles serán algunas de sus principales áreas de trabajo: “desarrollar y aprobar guías de asistencia, tratamiento y accesibilidad basadas en la mejor evidencia científica disponible”, le explica la investigadora del Conicet Silvia Kochen, una de las tres directoras científicas del flamante ente. “Pero también vamos a implementar acciones de concientización sobre los usos de la planta y sus derivados”. Otra de las líneas de trabajo será asesorar a los investigadores. “Podemos asistir en el diseño detallado de estudios observacionales que busquen sumar evidencia sobre los efectos terapéuticos del cannabis en diversas patologías, mensurando su eficacia, sus posibles efectos adversos, las dosis necesarias, etc.”, explicó Kochen, quien también es neuróloga y trabaja el tema con sus pacientes desde hace ya muchos años. Finalmente, otro de los objetivos de Cannabis Conicet es aumentar la capacitación de recursos humanos especializados. De hecho, ya tiene en marcha, junto a la UNAJ, la segunda edición de una diplomatura específica sobre esta temática, actividad académica que registró casi cuatro mil inscriptos para menos de un centenar de vacantes.

Servicios para la «industria cannabis»

Por otra parte, la empresa tendrá un área de servicios donde sus técnicos harán el control de calidad estandarizado, determinando la concentración de principios activos (cannabinoides y terpenos) y la presencia de eventuales compuestos contaminantes (pesticidas, metales, solventes y adulterantes). Esos controles los harán sobre los aceites de cannabis que ya fabrican los autocultivadores, las ONGs y algunas Pymes.
Para el 2024 se calcula que la facturación mundial del rubro alcanzaría los US$ 42.700 millones
Además, la compañía tendrá un área dedicada al desarrollo de nuevos cultivares. “La idea”, detalló Franchi, “es que podamos estimular nuevas líneas de semillas de cannabis propias, generadas en diversas ecorregiones argentinas. También que podamos garantizar su trazabilidad (un aspecto esencial para el negocio farmacéutico) y que todo eso colabore con la soberanía científica”.

Contexto de un negocio en crecimiento

¿Por qué armar ahora una organización que ordene e impulse este rubro? La explicación es la oportunidad. Según un informe del Ministerio de Desarrollo Productivo, elaborado este año, más de cincuenta países decidieron darle algún tipo de legalización al cannabis con fines industriales o medicinales. Israel, Canadá y Estados Unidos ya se posicionan como los referentes globales y, en América Latina, Uruguay y Colombia picaron en punta. Otro indicador del interés global es el siguiente: en el año 2000 la producción global de cannabis medicinal fue de 1,4 toneladas. Veinte años más tarde alcanzó las 468 toneladas. Las proyecciones para el año 2024 indican que la facturación mundial del rubro alcanzaría los US$ 42.700 millones, multiplicando por 14 veces la del año 2014.

Hay que tener cuidado con su uso indiscriminado”

“Sabemos de las posibilidades que tienen los compuestos con cannabinoides para mejorar muchos síntomas. Tenemos evidencia de que su uso en forma controlada contribuye a mejorar las náuseas, el insomnio, la ansiedad. Y también el dolor en algunas situaciones, en especial si es neuropático”, le dice Ariel Cherro, presidente del Consejo de Cuidados Paliativos, en la Sociedad Argentina de Medicina (SAM). Por otra parte, hay indicios de que podría incrementar el apetito, algo que sería útil en pacientes oncológicos. Sin embargo, este especialista advierte que hay que tener algunos cuidados con su uso indiscriminado: “Hay que analizar muy bien que lo que interpretamos como ‘mejoría’, no sea simplemente efecto placebo, algo que muchos pacientes y familiares no terminan de entender”. Hay personas y organizaciones que argumentan que “aunque no haya investigaciones que lo respalden, si quien lo recibe piensa que le hace bien, ¿por qué no dárselo? Pero los médicos no podemos trabajar así. No es buena medicina recetar un placebo porque la gente lo pide”. Cherro también sugirió que la indicación de usar cannabis la hagan especialistas. “Es una herramienta terapéutica más a incorporar y no debería ser recetado libremente por un profesional de cualquier especialidad que desconozca el tratamiento integral. Suelen llegarnos comentarios de familiares que repiten que usar cannabis sirve directamente para tratar el cáncer. Hasta ahora, contamos con estudios preclínicos alentadores, hechos sobre líneas celulares o roedores. Muy pocos en pacientes. Estamos lejos aún de poder afirmar que el cannabis sirve para tratar tumores en personas”.

Enrique Garabetyan

Las exportaciones mineras alcanzaron u$s 3.205 millones de enero a octubre 2022

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Las ventas al exterior del sector minero acumularon US$ 3.205 millones en los primeros diez meses del año, un monto igual al de todo 2021. El incremento se explica por una suba del precio a nivel internacional de los metales y el litio, pero también por el incremento en los volúmenes vendidos.

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Las exportaciones mineras alcanzaron los US$ 3.205 millones en lo que va del año y, de este modo, igualaron las ventas al exterior del sector durante todo 2021. El incremento se explica por la suba del precio a nivel internacional de los metales y el litio, pero también por el aumento en los volúmenes exportados. Un dato destacado es que el litio en octubre representó un 23% de las exportaciones. En octubre, las cantidades exportadas de oro aumentaron un 13%, las de plata un 58% y las de litio un 13% en comparación al mismo mes del año pasado, según el último informe de la Secretaría de Minería, a cargo de Fernanda Ávila.
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De esta manera, las exportaciones mineras se ubicaron muy cerca del nivel más alto desde 2013 para el acumulado de los primeros diez meses del año, cuando las mismas habían contabilizado US$ 3.246 millones. La minería significó el 4,5% de las exportaciones totales del país en octubre y el 4,3% en lo que va de 2022.
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En el acumulado de los diez meses del año (enero – octubre), se registró un incremento de las exportaciones del 30% en comparación con el mismo período de 2021. En octubre, a su vez, la minería argentina exportó por US$ 332,2 millones, que representó una suba de 22% respecto al mismo mes del año pasado.
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Oro, plata, litio

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Los productos metalíferos y el litio representaron casi el 90% de las ventas al exterior del sector. Las exportaciones de los desarrollos de oro de todo el país en el mes de octubre fueron de US$ 157 millones, representando una caída del 1% respecto a octubre de 2021. En plata, la Argentina exportó US$ 82,9 millones, explicando un aumento del 11% respecto a octubre de año pasado.
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Mientras que las exportaciones de litio superaron los US$ 75,2 millones en octubre, es decir, registraron un aumento de 248% respecto a octubre de 2021. Las cantidades de litio exportadas desde el Noroeste argentino aumentaron un 13% con respecto al mismo mes del año 2021.
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Destinos

Las exportaciones mineras de la Argentina en octubre fueron principalmente a cuatro países: Suiza, Estados Unidos, India y China, que explicaron el 70% (US$ 232 millones) del mes. En el acumulado del año, estos países también explicaron el 76% de las ventas mineras del país.  A su vez, el 24% restante de las exportaciones metalíferas tuvieron como destino a Canadá, Corea del Sur, Bélgica, Alemania y Japón.
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En litio, al igual que en los minerales metalíferos, las exportaciones argentinas fueron a un número reducido de países: China, Japón y Estados Unidos representaron el 87% de las ventas. En el acumulado de los primeros diez meses del año, el 95% se concentró también en los mismos países más Corea del Sur.
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Por último, Japón se destacó ya que incrementó su participación en las exportaciones de litio argentino un 90% en lo que va del año, mientras que Corea del Sur aumentó un 50% en el mismo período seleccionado.
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El jefe de la Fuerza Aérea de EE.UU. expresó preocupación por la posible compra de cazas chinos

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El Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), Charles Q. Brown, Jr, expresó su preocupación por la posible venta de aeronaves de combate de origen chino en la región. El Ministerio de Defensa argentino tiene en examen, entre otras que hemos desarrollado aquí, una propuesta china: los JF-17 Thunder (la imagen que encabeza esta nota es de los F-16 que Dinamarca ofrecen en venta. Pero ya se anunció que la decisión quedará para el próximo año. En cuanto a AgendAR, hemos expuesto nuestra posición: más allá de la compra de algunos cazas -que, para el país con el 8vo. territorio más extenso del muno, sólo tendrán valor simbólico y para entrenamiento, la Argentina debe desarrollar la producción de drones. Están dentro de nuestras capacidades industriales y son el futuro -en realidad, ya el presente- de la guerra moderna.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires extiende la campaña de vacunación

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Vamos a Vacunarnos | Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

¡Vamos a vacunarnos!

Ahora tenés tiempo hasta el 11 de diciembre para llevar a tu hijo/a a que reciba la dosis extra de la vacuna Triple Viral y contra la Polio. La dosis extra es obligatoria y gratuita, la constancia de su aplicación se solicitará durante el inicio del ciclo lectivo 2023. Te recordamos que se puede hacer en cualquier vacunatorio de la Provincia sin turno ni orden médica. Para consultar el centro más cercano y conocer más información de la campaña, ingresá a: gba.gob.ar/vacunacion/

El CAREM, parte del plan de descarbonización 2050 de la OIEA. «Uno de los proyectos más avanzados»

El reactor nuclear Carem, desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica de la Argentina, fue reconocido en el Foro de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) que tuvo lugar en Washington, como uno de los proyectos más avanzados para aumentar la participación de la energía nuclear en la matriz energética global y facilitar que los estados cumplan sus metas de reducción de emisiones de carbono para el 2050.

El CAREM(Central Argentina de Elementos Modulares) es un proyecto cuyo desarrollo comenzó en la década de 80 del siglo pasado, y cuyo prototipo comenzó a construirse durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner en el complejo de Atucha en el partido bonaerense de Zárate. Su diseño es incluido en la actualidad dentro de la categoría conocida en la industria nuclear como «SMR», sigla en inglés de «Reactor Modular Pequeño», un tipo de central de generación eléctrica que se caracteriza por ser más económica y rápida de poner en funcionamiento que las centrales tradicionales, además de incorporar sistemas de seguridad autónomos.
El prototipo del Carem que se construye junto a las centrales Atucha I y II podr generar 32 Megavatios de Elctricos de Energa MWe potencia capaz de abastecer a una poblacin de 120000 habitantes
El prototipo del Carem, que se construye junto a las centrales Atucha I y II, podrá generar 32 Megavatios de Eléctricos de Energía (MWe), potencia capaz de abastecer a una población de 120.000 habitantes. .
La intensificación de las discusiones en los foros internacionales sobre los mecanismos más eficientes para reducir las emisiones de carbono fijó el interés de los principales actores de la industria nuclear en los SMR, que se erigen como una alternativa accesible, especialmente para los países en vías de desarrollo. (Nota de AgendAR: Y también para los desarrollados. Freeman Dyson ya advertía hace 30 años que las grandes centrales nucleares eran una etapa necesaria, pero requerían inversiones demasiado grandes para adaptarse a los constantes cambios tecnológicos. «Son dinosaurios», resumió. La observación era buena especialmente para los EEUU, con centrales tan complicadas y caras que no se terminaban de construir, o entraban en servicio lastradas por sobrecostos originados en años de demoras. Por algo, hace 40 años que los autodenominados americanos no se venden una central ni a sí mismos. Sin embargo, hoy Rusia, Corea, China y la India no parecen tener ese problema con sus máquinas grandes: se terminan en tiempo y forma, como lo hacía en los ’70 y ’80 la firma francesa EDF con las 58 centrales que construyó en Francia. No hay secretos en estos éxitos: en los cuatro países mencionados los diseñadores/constructores son firmas estatales, y la estandarización de modelos y componentes permite que decenas de máquinas sean clones. Si a eso se le suman recursos humanos abundantes y expertos que hace décadas sólo se especializan en construcción nuclear, se entiende por qué Rusia hoy es el mayor exportador mundial de centrales, y por qué hoy hay 15 plantas en construcción simultánea en China y 8 en la India, y cómo ha hecho Corea para construir máquinas gigantes -de 1400 MWe- en 4 años y medio, en lugar de los 6 que necesitan sus competidores asiáticos, o de los 16 años en obra (y más) en que se enriedan los proveedores estadounidenses o de la UE. Continuidad en planes, diseños estandarizados, buenos recursos humanos y cadena de proveedores calificados: ésas son las 4 claves. Así de simple. Por supuesto, es más fácil estandarizar los componentes de SMRs que de centrales gigantes, y aprovechar su tamaño reducido para transportar en barco, tren y/o camión componentes pre-ensamblados desde fábrica hasta los sitios de instalación definitiva de las centrales. Es más rápido y sencillo que montarlas trabajosamente pieza por pieza «in situ». Éste es uno de los aspectos «sexy» de los SMRs. La larga vida operativa de las plantas de potencia contemporáneas, sin importar si chicas, medianas o grandes, supone desde 60 hasta 100 años en línea entregando potencia. Esto  disuelve con elegancia la alta inversión inicial: su vida económica se parece a la de las buenas represas hidroeléctricas. Quedan. Y dan potencia de base, 24×7 casi todo el año. Y la relativa simplicidad de algunos diseños nuevos (el CAREM ni siquiera tiene bombas para hacer circular el agua que refrigera el núcleo), es puro ingenio: baja costos y al mismo tiempo aumenta la seguridad operativa: de enfriar el núcleo se encarga la convección, un fenómeno físico que no falla, aún con la central en apagón. Si la imitación es el mejor homenaje, nuestro CAREM ya tiene 5 homenajes en 3 países. Y dos de ellos, (entre los cuales está NuScale), están en la patria adoptiva del recordado Freeman Dyson. Pero por ahora, esos SMR estadounidenses son reactores de papel o de Power Point. El nuestro -tocamos madera- está nuevamente en obra y avanzando a trancos. Pero no de dinosaurio. Dicho esto, AgendAR se calla la boca y le devuelve la palabra a Julio Mosle, que hizo este muy buen reportaje). Habiendo comenzado su desarrollo hace casi cuatro décadas y con su construcción reactivada en 2020, el Carem está hoy a la vanguardia de su categoría, en una lista conformada por proveedores nucleares con mayor disponibilidad de recursos. La presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, participó del Foro de la OIEA que tuvo lugar a finales de octubre en Washington, en el que entre otras actividades intervino en la conferencia «En Foco: Foro Internacional de la Industria sobre la Cadena de Suministro SMR», una mesa que compartió con el director Ejecutivo de Urenco (Reino Unido); el director del Proyecto Nuwardtm-EDF (Francia), el presidente y director Ejecutivo de NuScale (EEUU) y el exsecretario Adjunto de Energía de Centrus Energy Corporation (EEUU); todos desarrolladores de SMR en el mundo.
Habiendo comenzado su desarrollo hace casi cuatro dcadas y con su construccin reactivada en 2020 el Carem est hoy a la vanguardia de su categora en una lista conformada por proveedores nucleares con mayor disponibilidad de recursos
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De regreso en Argentina, Serquis afirmó que «cuando uno mira el listado de todos los proyectos SMR que hoy están en distintas fases de desarrollo en el mundo se da cuenta que muchos están en fase de diseño, otros en el diseño avanzado, algunos están gestionando licencias, pero los únicos que ya están en construcción son el CAREM, un proyecto de China y un reactor ruso embarcado que fue concebido originalmente para propulsión naval«. La funcionaria detalló que «al día de hoy el Carem presenta un avance mayor al 60 por ciento, hay varios componentes finalizados, tenemos un nuevo cronograma que contempla el tiempo que el proyecto estuvo parado durante la presidencia de Mauricio Macri, y estamos integrando a toda la cadena de valor metalmecánica en el proceso, calificando a pequeñas y medianas empresas argentinas como proveedoras de este proyecto nuclear«. Y destacó que «en foros como el que organizó la OIEA en Washington queda en evidencia que Argentina es un actor relevante dentro de un club muy chico de países capaces de exportar tecnología nuclear; es cierto que el proyecto Carem lleva invertidos 600 millones de dólares, pero en un reactor similar la compañía estadounidense NuScale ya puso 1.500 millones y todavía no está siquiera construyendo, y que además hay empresas del sector y gobiernos que pueden ofrecer líneas de financiamiento a sus potenciales clientes que hoy Argentina no podría equiparar». Desde su perspectiva, lo específico que puede ofrecer Argentina es la formación del recurso humano para el potencial operador y en la transferencia de tecnología. «Varios países que entienden el potencial de los SMR como alternativa para diversificar su matriz energética se acercaron a nosotros durante este foro de la misma manera que ya lo habían hecho otros antes, porque además el Carem es un proyecto que pueden visitar y ver avanzar más allá de los modelos por computadora o las presentaciones digitales», agregó. «Todo el mundo comparte el consenso en que la energía nuclear es parte de la solución para la descarbonización y que sin la energía nuclear no se van a alcanzar las metas propuestas para mitigar el cambio climático», explicó. A modo de ejemplo mencionó que Estados Unidos anunció una ayuda de 40 mil millones de dólares a Polonia para la construcción de reactores- «Hay una demanda global de la que el Carem tiene todo para ser parte clave de la respuesta», completó Serquis. Durante su visita al prototipo del Carem a mediados de octubre pasado, el director de la OIEA, Rafael Grossi, había dicho que «existe una enorme demanda internacional por los reactores pequeños modulares, que implican una inversión inicial menor y que pueden integrarse a una red o instalarse en lugares aislados, se estima que en los próximos años va a haber una inversión de 300 billones de dólares en el sector y todos los días distintos países de África y América Latina expresan un interés muy marcado en proyectos de estas características».
Durante su visita al prototipo del Carem a mediados de octubre pasado el director de la OIEA Rafael Grossi haba dicho a Tlam que existe una enorme demanda internacional por los reactores pequeos modulares que implican una demanda inicial menor y q
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«Tal como sucedió décadas atrás con los reactores convencionales, el mercado internacional se vuelca hacia una máquina que esté probada y funcionando, y en ese sentido Argentina viene trabajando hace décadas. Esto está a las puertas de tener en marcha el Carem y usarlo como base de una versión comercial con enormes posibilidades», consideró. El diplomático señaló que «hay una fuerte competencia global en los últimos años con proyectos de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia, China y algunos otros países. Pero el gran diferencial del proyecto argentino es su grado de avance. Por eso, en la conversación con el presidente Alberto Fernández se enfatizó la necesidad de hacer realidad este proyecto porque va a haber una demanda muy grande que le abre a la Argentina un gran campo de potencialidades». El prototipo del Carem, que se construye junto a las centrales Atucha I y II, podrá generar 32 Megavatios de Eléctricos de Energía (MWe), potencia capaz de abastecer a una población de 120.000 habitantes, aunque su principal objetivo es el de validar el diseño y la ingeniería de los futuros módulos comerciales, cuya potencia estará en el orden de los 120 MWe.

QUBIC, el instrumento que rastreará el comienzo del Universo

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Hoy, 23 de noviembre, se inaugura en Alto Chorrillos, en el corazón de la Puna salteña, el observatorio cosmológico conocido como Proyecto Qubic. En él trabajaron 130 investigadores de Argentina y varios países europeos.

A 5000 metros de altura sobre el nivel del mar, un instrumento de clase mundial está haciendo ciencia de frontera para descubrir pistas comprobables del momento en que todo lo que conocemos empezó a existir. Se trata del QUBIC, un instrumento astronómico novedoso que combina la sensibilidad de detectores bolométricos, enfriados a 273 grados centígrados bajo cero (-273°C) con la precisión de la técnica interferométrica y la posibilidad de espectro-imagen: la medición simultánea del color de cada pixel de la imagen, que permite sustraer modos B no primordiales (ver explicación abajo). En este proyecto participan los científicos del Instituto de Tecnologías en Detección de Astropartículas (ITEDA) –que integran la Comisión Nacional de Energía Atómica, el CONICET y la UNSAM– junto a investigadores de Francia, Italia, Reino Unido e Irlanda. El instrumento se desarrolló originariamente en Francia, Italia, con colaboraciones de Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos, y se lo ensambló, puso en funcionamiento y testeó en laboratorios de nuestra CNEA. QUBIC compite con varios otros proyectos de cosmología observacional que investigan los modos B primordiales: BICEP/KECK, CLASS, SPIDER de Estados Unidos, Ali-CPT de China y el proyecto de satélite japonés (con una importante contribución europea) LiteBIRD (previsto para 2033). Sin embargo, ninguno de estos telescopios pueden compararse con QUBIC en lo que hace a las posibilidades que brinda la interferometría. Si bien el descubrimiento final del modo B tendrá que ser confirmado de forma independiente por varios grupos, la colaboración QUBIC se posiciona en un tema de alto impacto en Cosmología, y en particular a la Argentina.

Tareas realizadas en Argentina

El Proyecto QUBIC es el resultado de una colaboración entre 130 investigadores e ingenieros en Francia, Italia, Argentina, Reino Unido e Irlanda. El instrumento se desarrolló en Francia en APC (París) entre 2008 y 2018 y fue probado en ese mismo laboratorio entre 2019 y 2020. En julio de 2021 llegó a la Argentina (como fue informado en AgendAR). Fue trasladado al Laboratorio de Integración, en la Regional Noroeste de CNEA (especialmente construido para tal fin) en Salta, donde se ensambló, se puso en funcionamiento y testeó a lo largo de un año. Además, en la Argentina se realizaron las siguientes tareas: Diseño y construcción de la montura, del sistema de movimiento de la montura, del laboratorio de criogenia en el Centro Atómico Constituyentes; del sistema de liberación de membranas para los absorbedores de la radiación incidente de los sensores cuánticos criogénicos y del domo. Por otra parte, se procedió a la construcción de la infraestructura que alberga el telescopio en Alto Chorrillos, con la instalación de generadores y tanque de combustible y el diseño y construcción del sistema eléctrico. Estas tareas debieron ser complementadas con otras como la construcción de caminos de acceso y la instalación del albergue, además de llevar energía y comunicaciones al sitio. El instrumento ya está operativo y en condiciones de comenzar a adquirir datos para calibración.

Hacer ciencia de frontera permite desarrollar tecnología de punta

QUBIC intenta abordar esos primeros instantes del Cosmos. La teoría de la inflación cosmológica se propuso en la década de 1980 para explicar la geometría plana y la extrema homogeneidad del espacio-tiempo. La inflación proporciona un mecanismo físico para producir fluctuaciones de densidad primordiales en el universo,  que luego dieron origen a la estructura a gran escala (cúmulos de galaxias, galaxias, estrellas). Es un período durante el cual el Universo experimentó una expansión extremadamente rápida, que  ocurrió alrededor de 10-35 segundos después del Big Bang. Aunque todas las observaciones hasta la fecha son compatibles con la teoría de la inflación, todavía no tenemos pruebas directas de que realmente ocurrió. Si la inflación tuvo lugar, los cálculos muestran que debería haber dejado pequeños rastros en forma de ondas gravitacionales primordiales, que dejarían su huella en el fondo cósmico de microondas en forma de cierto tipo de polarización de la radiación, llamados modos B, que ningún otro mecanismo primordial podría producir. Si se detectan estos modos B primordiales, será una prueba directa de la fase de inflación, un resultado importante en cosmología con profundas consecuencias para la física de partículas. El estudio del patrón de modo B permitirá el estudio de la física fundamental a energías que serán imposibles de lograr en los aceleradores de partículas durante los siglos venideros. La búsqueda de los modos B presenta un desafío considerable para los astrofísicos. La señal esperada es extremadamente débil y su detección requiere detectores ultrasensibles y un telescopio excepcionalmente preciso. No es sencillo analizar la señal que proviene del fondo de microondas, pues ella se ve afectada  también por la presencia de modos B no primordiales, que son producidos por el polvo en nuestra propia galaxia y que deben eliminarse. A pesar del impresionante progreso alcanzado en las últimas décadas en nuestra comprensión del Universo, aún quedan varios enigmas sin solución, tales como los relacionados con la materia oscura, la energía oscura o lo que sucedió en los primeros momentos del Universo.

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Asistirán a la inauguración el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, acompañado por Adriana Serquis, Presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA); Matías Cánepa, Ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Salta; Ana Franchi, Presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, (CONICET) y Alberto Etchegoyen, Director de ITeDA (instituto formado por CNEA,CONICET, UNSAM) y co-vocero del proyecto Qubic. Participarán también científicos procedentes de Francia e Italia, países que integran el proyecto. Ellos son, Silvia Masi, Co-vocera de QUBIC, por la Universidad La Sapienza, de Roma, Italia; Jean-Christophe Hamilton, vocero de QUBIC , Instituto Nacional de Física Nuclear y Física de Partículas (IN2P3), de Francia; Vincent Poireau, Director Científico Adjunto de Astropartículas y Cosmología del Instituto Nacional de Física Nuclear y Física de Partículas (IN2P3) de Francia, y Fernando Ferroni, ex Presidente del Instituto Nacional de Física Nuclear (INFN), Italia.

Proponen al cáñamo en reemplazo del plástico: «Grandes ventajas para el ambiente y la salud»

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La planta del cáñamo, de la familia del cannabis, se presenta como un nuevo aliado del ambiente humano y animal en la lucha contra la contaminación plástica en el mundo. El uso de sus fibras como refuerzo en materiales compuestos podría reducir hasta un 40% la utilización de plásticos en las industrias.

«La obtención de materiales compuestos a partir de agregarle fibra de cáñamo a matrices tradicionales como el polipropileno puede reducir el contenido de plástico entre un 30 y 40%», afirma María Evangelina Vallejos, investigadora del Conicet y del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM). Vallejos, que realizó su tesis doctoral sobre el «Aprovechamiento integral del Cannabis sativa como material de refuerzo/carga del polipropileno», destacó que «el cáñamo tiene ventajas sobre otras fibras de origen vegetal porque son largas, rígidas y con un alto contenido de celulosa, que le aporta resistencia. Al mezclarlo con un polímero mejora la resistencia y la rigidez a comparación del plástico solo». El cáñamo, al igual que la planta de «marihuana», pertenece a la especie Cannabis Sativa, pero a diferencia de ésta, sólo contiene bajas cantidades de la sustancia psicoactiva. Existen registros de que fue utilizada por la humanidad desde hace 10.000 años para la confección de hilados y textiles. En nuestro país, Manuel Belgrano fue un reconocido impulsor de esta planta para el desarrollo local gracias a los beneficios industriales y comerciales que aprendió en sus estudios en Europa. Este año mediante la Ley 27669 y el Decreto 266/2022 se creó la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y el Cannabis Medicinal, que establece los lineamientos para el desarrollo de la cadena de producción y comercialización de la planta de cannabis, sus semillas y sus productos derivados. Según el informe presentado en mayo de 2022 por el Ministerio de Desarrollo Productivo, en la actualidad más de 50 países han avanzado en algún tipo de legalización para el cannabis de uso industrial y/o medicinal. Del cáñamo se pueden obtener productos alimenticios, cosméticos, papel o biocombustibles, sin embargo unas de las líneas que más se están investigando en la actualidad es la confección de plásticos biodegradables. Mariano Percivale, diseñador industrial y uno de los socios de Chanvre, una empresa que fabrica anteojos de cáñamo desde 2014 y exporta a varios países, comentó que el cáñamo «es una solución mágica» para el reemplazo de los plásticos. «Hacemos biopolímeros a base de las fibras de cáñamo en un 73%. Queremos hacerlo todavía mejor, más exigente, poder controlar más el uso de los polímeros. Es una materia prima que pueda reemplazar al plástico, pero necesitamos más investigación», aseveró. Según la ONU, el plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos. Para 2040, los volúmenes de este material que fluirán hacia el mar casi se triplicarán, con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas. «Necesitamos cultivar en gran escala. Genera mucha materia prima por hectáreas, tiene menos huella hídrica, el cultivo es rotativo (cura los suelos) y tiene huella de carbono negativa, es decir, absorbe más de lo que produce», sostuvo Percivale. Entre los avances que hubo, está la creación este año de la Empresa de Base Tecnológica (EBT) Cannabis CONICET, que busca generar el conocimiento y del desarrollo tecnológico del cáñamo industrial y sus derivados, generando estándares de calidad e innovación en todas las etapas, desde el cultivo, la producción, los recursos humanos y el valor económico y social de la industria. Según los especialistas, además de la cuestión medioambiental, el cáñamo se presenta como una oportunidad económica para el país. «Esa mezcla de plástico y fibra se puede hacer hoy en día en las industrias plásticas, disminuyendo el grado de polímeros, y eso abarata costos porque hoy todos los polímeros que usamos en Argentina son importados», explicó Vallejos «Esto va a ser un cambio paradigmático por la variabilidad de los usos. Va a generar mucho trabajo. El camino del desarrollo está en la manufactura, con esto podemos crear industria y ayudar al país», sostuvo Percivale. Esta visión económica ya comenzó a tomar vuelo ya que en septiembre en San Luis se realizó la primera Expo de Cáñamo Industrial de Argentina que reunió a productores rurales, industriales, proveedores de maquinarias, insumos, emprendedores e instituciones públicas y privadas más importantes de la Argentina y del mundo. «Hoy contamos con dos problemas en la industria: la producción, porque no hay maquinaria para procesar la planta y lograr las fibras, y la falta de demanda, porque la población no sabe lo que es el cáñamo y lo que se puede producir, por lo que hoy en día no es rentable», explicó Percivale. Al respecto, Vallejos aseguró que cada vez más gente conoce al cáñamo porque «se está produciendo un cambio cultural debido a que hay más información y de mejor calidad sobre planta». «Antes era confuso, como si fuera todo lo mismo. Se ha estigmatizado a la planta por uno solo de sus componentes. Tiene muchas ventajas y beneficios», sostuvo la investigadora. «Tiene todos los requisitos para ser la materia prima del futuro. Tenemos que ver cómo adaptar esta materia prima a la industria nacional. El cáñamo viene a cerrar la brecha entre desarrollo y ambientalismo: están los dos adentro», concluyó Percivale.

Se puso en marcha de la construcción del Polo Tecnológico de La Matanza

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Este martes 22 de noviembre se firmó el convenio entre la Agencia I+D+i del Ministerio de Ciencia de la Nación y el municipio de La Matanza para el financiamiento del Polo Científico, Tecnológico y de Innovación Productiva en Ciudad Evita, La Matanza.

El apoyo será de más de 4 mil millones de pesos. Se trata del Polo más importante de América Latina, cuenta con 12 mil metros cuadrados repartidos en cuatro módulos edilicios de arquitectura de avanzada y equipamiento especializado. El Polo que se construirá en el municipio de La Matanza tiene como objetivo la creación de un espacio que favorezca el desarrollo integral del entramado productivo y social territorial, a partir de la prestación de servicios tecnológicos, actividades de formación de recursos humanos, investigación científica, sensibilización y generación de vocaciones científicas. También permitirá albergar a empresas de base tecnológica y la incubación de nuevos emprendimientos. Además se firmó un convenio específico para crear, en el marco del Centro Universitario de la Innovación (CUDI), ubicado en González Catán, otra localidad del municipio, una Plataforma de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Informáticas. Participaron de la firma el ministro de Ciencia, Daniel Filmus, el presidente de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano, el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, la secretaria de Producción del municipio, Débora Giorgi, la subsecretaria de Políticas y Planificación del Ministerio de Ciencia, Cecilia Sleiman y Silvina Gvirtz, secretaria de Educación en el Ministerio de Educación de la Nación y el director de FONTAR, Alejandro Primbas.

Argentina planteó en la COP27: necesitará u$s 185 mil millones hasta 2030 por el cambio climático

Esta cifra la presentó la delegación argentina en lla conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, COP27, que se reunió en Egipto.

Argentina necesita 185 mil millones de dólares para mitigar y adaptarse al cambio climático desde hoy hasta 2030. Así lo anunció en la conferencia la jefa de la delegación de nuestro país, la Secretaria de Cambio Climático argentino, Cecilia Nicolini. Esta gigantesca conferencia reunió más de 33.000 personas de 200 países, incluidos varios de los principales líderes mundiales, en Sharm El Sheikh, Egipto. Cuyos traslados en avión hicieron, necesariamente, un aporte no mínimo a la emisión de gases de invernadero, y de ese modo al calentamiento global. El planteo argentino está dentro del contexto de un evento donde por primera vez las grandes potencias -generalmente también los grandes emisores- aceptaron tratar el concepto de «Losses & Damages», Pérdidas y Daños, provocados por el cambio climático. Y las cifras son generalmente de miles de millones de dólares. “Juntos por la implementación” es el título que puso a la Conferencia el gobierno de Egipto, en referencia a que se trata de llevar del papel a la realidad, por fin, los objetivos que el mundo fijó en 2015, a través del Acuerdo de París, para la contención del cambio climático.

Posición argentina:

“Queremos que los países que más contribuyeron y más siguen contribuyendo al cambio climático se hagan responsables y que el financiamiento llegue en tiempo y forma para que las transformaciones de nuestra economía tengan impacto en el territorio”, dijo Nicolini en diálogo con los periodistas argentinos que asisten a la COP 27, a la que no vino el presidente Alberto Fernández y ni siquiera asistió el ministro de Ambiente, Juan Cabandié. La secretaria presentó en Sharm El Sheikh una actualización de Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, ante un grupo compuesto básicamente por funcionarios y activistas ambientales argentinos, con 250 medidas para lograr una Argentina “sostenible, inclusive e innovadora a 2030”. Pero la Argentina, que se esfuerza en aparecer del lado «bueno» en las cotroversias sobre las medidas concretas para aminorar el calentamiento global, no está en condiciones de unirse -por ejemplo- al clamor de los activistas contra los combustibles fósiles. La propia Nicolini admitió que Argentina no puede darse el lujo de desaprovechar el potencial de hidrocarburos de Vaca Muerta. “Diversificar nuestra matriz energética es un compromiso, pero no va a ser de un día para el otro. Argentina tiene la segunda reserva de gas natural más importante en el mundo. El gas natural es fundamental para el desarrollo económico argentino y sirve para la transición a corto y mediano plazo. El abandono de los combustibles fósiles es un objetivo a largo plazo”, dijo. En ese sentido, consideró positiva la inversión que está haciendo el Estado para ampliar la capacidad de transporte de gas natural y dijo que, para ampliar su generación de energías renovables, es también imprescindible que la Argentina amplíe también su capacidad de transporte de electricidad. También la Secretaría de Agricultura argentina estuvo presente en Sharm El Sheikh, encabezada por el secretario Juan José Bahillo, quien llegó con una delegación que levantó la bandera de la sostenibilidad de la producción agropecuaria nacional, frente a cuestionamientos que llegan de los países ricos. Se apunta, fundamentalmente, a la ganadería, por su elevada emisión de gases de efecto invernadero. “La agricultura argentina está entre las más eficientes del mundo y tenemos un rol decisivo en la seguridad alimentaria mundial”, dijo el subsecretario de Coordinación Política de la secretaría de Agricultura, Ariel Martínez. Martínez aseguró que Argentina produce el 4% del total de alimentos que se comercializan en el mundo, pero que sólo emite el 0,3% de los gases de efecto invernadero globales. “Quiere decir que tenemos un impacto insignificante en términos de cambio climático, pero si dejamos de producir se generaría un impacto gravísimo en términos de la seguridad alimentaria”, concluyó.

Resumen y resultados de la COP27

El llamado Sur global (hace algunas décadas se decía «el Tercer Mundo» intentó presionar para que las naciones desarrolladas no sólo cumplan con su promesa realizada en 2009 de aportar 100.000 millones de dólares anuales para acción climática, sino que aumentan esa cifra. Como anticipamos en AgendAR, el giro diplomático de China, al apoyar por primera vez estas mociones, contribuyó a que Estados Unidos no las bloqueara, como había sucedido en la COP26 y anteriores. Así, como sintetizó el periodista Nicolás Deza en las redes sociales, El texto final del documento de la COP 27 que se consensuó este domingo finalmente no incluyó un llamado explícito a eliminar los combustibles fósiles («phase out fossil fuels»). Sí introduce un elemento  nuevo: llama a crear un fondo internacional para compensar los daños causados por eventos climáticos en los países no desarrollados. Pero no dice cómo se financiará.  

Las noticias de la muerte de Twitter son exageradas. Pero las plataformas también mueren

La posibilidad de que Twitter deje de funcionar fue una de las noticias más leídas en todo el mundo. En esta nota, Eugenia Mitchelstein recuerda otras redes sociales que dejaron de ser relevantes. El factor Elon Musk.

«¿Cómo mueren las plataformas? De a poco. Cuando la gente deja de usarlas. Tal vez siguen en formato fantasma. Por ejemplo, MySpace sigue teniendo una URL, pero jamás contactaríamos a alguien en esa red. En 2009, Facebook la superó en cantidad de usuarios, y MySpace empezó a morir.
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Una plataforma anterior, Friendster, fundada en 2002, cayó víctima de su propio éxito: se sumó tanta gente que los servidores de los que disponía no pudieron manejar el tráfico. La página inicial llegó a tardar 40 segundos en cargar. Una eternidad en internet. Friendster desapareció en 2015.
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Las plataformas viven y mueren por el efecto de red, que implica que la utilidad o el disfrute que obtengamos al usarlas depende de la cantidad de individuos que también la usen. Cuantas menos personas estén en una plataforma, menos tentador va a ser entrar. Cada fracaso cuesta muchísima plata. Más plata de la que te podés imaginar ganar en toda tu vida.
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“¿Cómo hacer una pequeña fortuna en redes sociales? Empezá con una gran fortuna”. Elon Musk posteó este chiste en Twitter el 17 de noviembre a la noche. Había comprado la plataforma por 44 mil millones de dólares solo veinte días antes.
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En esas tres semanas, echó a la mitad de los 7.500 empleados, incluyendo el CEO, el principal responsable de finanzas, la jefa de legales y gran parte del equipo de moderación. También despidió a quienes lo criticaban por redes sociales o canales de comunicación interna de la empresa. A algunos los volvió a contratar: los necesitaba. Escribió en una carta a los anunciantes que Twitter “aspiraba a convertirse en la plataforma de publicidad más respetada del mundo”.
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Diez días después, culpó a esos mismos anunciantes por la caída en los ingresos de la empresa y los amenazó con “nombrarlos y avergonzarlos” si pausaban sus campañas. Empezó a cobrar ocho dólares por el símbolo azul que marca que una cuenta tiene identidad verificada.
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Enseguida aparecieron varias cuentas apócrifas, pero con signo azul. Por ejemplo, “George W. Bush” dijo que extrañaba matar iraquíes. O “Nestlé” tuiteó “Ye robamos el agua y te la vendemos embotellada”. O “Eli Lilly” prometió que la insulina iba a ser gratis.
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Musk celebró que el tráfico a la plataforma crecía y aumentaban los usuarios activos diarios. Pero también advirtió “Twitter va a hacer muchas cosas estúpidas en los próximos meses”.
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El miércoles 16 de noviembre, envió un ultimátum al personal que quedaba en la plataforma: tenían que estar dispuestos a trabajar “muchas horas a alta intensidad” o renunciar, y cobrar tres meses de sueldo en compensación. La fecha límite para contestar era el jueves 17 a las 5 de la tarde. Cientos de empleados prefirieron irse. Un hashtag empezó a dominar las interacciones en la red: #RIPTwitter.
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Desde la compra de Musk habían circulado predicciones sobre el final de la plataforma, pero esa noche millones de personas empezaron a despedirse. Muchas migraron a Mastodon, una red social descentralizada. Otras propusieron improbables encuentros cara a cara o plantearon volver a ICQ, un servicio de mensajería de fines de los 90s.
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Estos comentarios se hacían -claro- en Twitter: una plataforma que siempre se utilizó para comentar las noticias, en tiempo real, con personas conocidas o desconocidas. Con sobrerrepresentación de periodistas, políticos, activistas, y personas preocupadas por temas de actualidad en general, Twitter es una plaza pública virtual, como la llamó Musk.

Cuando muere una persona conocida, se revela un resultado electoral o deportivo, o se emite el episodio final de una serie exitosa, es habitual entrar a la red para seguir las opiniones – tristes, furiosas, irónicas, celebratorias- según el caso. Es un lugar común el titular “los famosos despidieron a (quien sea que haya muerto) en Twitter”.

Otras plataformas se usan para mantenerse en contacto con amigos y conocidos, como Facebook. O para presentar una versión estetizada de la realidad, como Instagram. O para postear y consumir videos cortos y divertidos, como TikTok. Twitter se usa para comentar las noticias, del mundo real o digital.

Cada red social tiene sus usos y costumbres. Están dictados, en parte, por las reglas que ponen quienes las programan, y en parte por las prácticas de los usuarios. En algunos casos, los programadores pueden adoptar las innovaciones de los usuarios. Por ejemplo, en Twitter, los usuarios hacían RT (Retweet, repostear un tweet de otra cuenta) manualmente, hasta que la plataforma incluyó el botón de retwittear. El hashtag (#) para agrupar los tuits sobre un tema también fue primero una innovación de los usuarios. Una vez incluido en la plataforma, fue usado por movimientos sociales para promover sus causas, como #NiUnaMenos#BlackLivesMatter.

Las propuestas de Elon Musk parecen ignorar tanto la composición del público de Twitter como el tono dominante en la plataforma. La idea de cobrar la verificación no tuvo en cuenta que el registro en Twitter es el de la ironía, y que ocho dólares no iban a ser suficientes para desalentar a usuarios que quisieran reírse de Bush, el costo de los medicamentos en Estados Unidos, o la práctica de vender agua embotellada. La presión sobre los empleados ignoró la cultura organizacional de la empresa -o apuntó a cambiarla.

Todavía no sabemos qué va a pasar con Twitter. Tal vez Musk logre hacerla rentable, una novedad para una empresa que perdió plata durante casi todos los años que estuvo funcionando. O la transforme en un espacio más vibrante y democrático. O, como predijeron especialistas y legos, Twitter pueda morir. No será de un día para el otro, no se va a caer el sitio de manera abrupta. Funcionará cada vez peor, con menos personas trabajando en mantener su infraestructura. Habrá un éxodo de usuarios, el contenido será menos atractivo, quienes queden entrarán menos seguido, el efecto de red hará su trabajo. Un día, sin saberlo, alguien publicará un último tuit. La conversación pública digital continuará en otro lado. Los famosos despedirán a Twitter en otras plataformas de redes sociales.»

Eugenia Mitchelstein

Premio Nacional L’Oréal-Unesco a una científica argentina. Regeneración de los huesos

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Carla Giacomelli trabaja en el Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba. Fue reconocida por su trabajo sobre biomateriales para implantes que usan genes para regenerar el hueso. El premio aporta $ 1,5 millones.

Esta semana se concretó una nueva edición, la 16a, de uno de los premios más prestigiosos  que distingue a las mejores científicas argentinas: el Premio Nacional L’Oréal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia, que recayó en el equipo que dirige Carla Giacomelli, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba. ¿Su mérito? Avanzar en el desarrollo de nuevos biomateriales médicos para facilitar la recuperación de pacientes que necesitan implantes, facilitando la regeneración ósea. “La mayoría de las fracturas se solucionan solas. Pero en entre el 5% y el 10% de los casos los traumas óseos o desgastes requieren intervenciones quirúrgicas donde se colocan prótesis metálicas o injertos sintéticos”, dijo la todavía sorprendida ganadora del premio. Y Giacomelli –profesora titular del Departamento de Fisicoquímica de la Universidad Nacional de Córdoba– agregó: “Pero a veces los biomateriales sintéticos generan inconvenientes o rechazos que terminan en reintervenciones quirúrgicas y las prótesis no terminan de integrarse completamente a los tejidos del paciente”. Buscando solucionar ese problema, su grupo planteó desarrollar un nuevo tipo de material biocompatible para implantes, que además de dar soporte o inmovilizar y fijar el hueso, tenga funcionalidades terapéuticas. 
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  ¿Cómo lo hacen? “Nuestro proyecto busca desarrollar materiales biocompatibles que eviten la reacción adversa y que –además– favorezcan la reparación del hueso”. Para eso proponen “utilizar proteínas de seda procesadas para generar películas o, incluso, tintas para impresión 3D, que contengan nanocápsulas con genes capaces de sintetizar proteínas específicas que faciliten el crecimiento de tejido en el sitio dañado”, dijo.
La idea es poder ayudar en los traumas óseos usando una matriz sólida, pero biodegradable, y que el propio cuerpo la termine reabsorbiendo con el paso de los meses. “Esa matriz hecha en forma de films o gel, incluirá en su interior ‘nanoportadores’ con ciertos genes cuyos productos (proteínas) facilitan la curación, haciendo que, con el tiempo, en el lugar afectado se cree verdadero hueso ‘nuevo’”, concluyó la experta. Justamente, en el uso de los genes está la diferencia cordobesa respecto a otros grupos del mundo que buscan objetivos similares pero sumando proteínas en lugar de genes completos. Y calculan que esta opción puede hacer la diferencia en estas aplicaciones médicas de largo plazo.
En definitiva, ante un paciente con un trauma –una quebradura que necesita un clavo o un implante–, se podría utilizar este biomaterial para inmovilizar la zona afectada y –al mismo tiempo– estimular la regeneración del hueso, sin dejar huellas posteriores de la intervención. También se otorgó la tradicional Categoría Beca a Guillermina Amica, profesional del Conicet que trabaja en la Comisión Nacional de Energía Atómica investigando la conversión de CO2 en la generación de gas natural sintético empleando materiales formadores de hidruros.

Enrique Garabetyan

 

La nave ‘Orión’ de la misión Artemis está en órbita alrededor de la Luna

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La nave ‘Orión’ de la mision Artemis de la NASA está sobrevolando la Luna. La belleza de la foto lo dice todo.

Artemis I es una misión orbital lunar sin tripulación, el primer vuelo espacial del programa Artemis de la Nasa. Se trata de la primera prueba de vuelo integrada de la nave espacial Orión y el megacohete Space Launch System, SLS, que despegó el 16 de noviembre del Centro Kennedy en Florida para una misión de ida y vuelta de 25 días al vecindario lunar. El objetivo final es que los astronautas de la Nasa vuelvan a pisar la Luna, medio siglo después del programa Apolo. Orion permanecerá en esta órbita durante aproximadamente una semana para probar los sistemas de la nave espacial. El retrógrado distante llevará a Orión 65.000 kilómetros más allá de la Luna antes de que regrese a la Tierra. La mayor distancia de Orión a la Tierra será el lunes 28 de noviembre, en más de 432.000 kilómetros. La mayor distancia de Orión a la Luna será el viernes 25 de noviembre, a más de 76.000 kilómetros por hora. Su acercamiento mayor a la superficie lunar será de 130 kilómetros. D Esta es una de las fotos que tomó la misión Apolo 8, la primera vez que ojos humanos contemplaron la Tierra desde la Luna. Fue hace 54 años. Después hubo otras misiones, pero pasó medio siglo sin otras visitas. Esta vez, la intención es permanecer.  

¿Se puede ser original para difundir las bondades de la energía nuclear? Si, se puede…

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Una forma muy original de hacer llegar un mensaje diferente. Un rapero en las redes.    

Todo lo que necesita saber sobre el litio. Y propuestas sobre cómo aprovecharlo en Argentina

De Elisabeth Möhle ya hemos leído en AgendAR sus trabajos sobre otros temas claves para nuestro país. Licenciada en Ciencias Ambientales, Magíster en Políticas Públicas y Becaria Doctoral en Ciencia Política en la UNSAM, tiene una mirada lúcida que entiende que una actividad debe ser sustentable en lo económico y en lo ambiental. Esta vez, reproducimos un trabajo que preparó para Cenital sobre el «boom» del litio. Muy completo y accesible, incluye links a entrevistas y estudios sobre distintos aspectos. Los invitamos a leerlo: «Un mineral mágico parece haber producido un milagro en la Argentina: conseguir un consenso. La mayoría de los actores políticos, sociales y económicos acuerdan que su explotación es una oportunidad. En este especial, producido junto a Fundar, nos proponemos analizar la industria hablando con sus protagonistas. Hace años se repite que el litio representa una enorme oportunidad productiva y económica para la Argentina. Hay cierto consenso acerca de su potencial  por su aporte en materia de exportaciones, divisas, empleo local, desarrollo de proveedores y demás. Tanto que ya parece instalado en el sentido común. Sin embargo, es poco lo que realmente se sabe sobre el mineral en sí mismo. ¿Ya se explota en Argentina? ¿Cuánto deja en el país? ¿Qué normativa regula el litio? ¿Cuáles son los impactos ambientales? ¿Hay conflictos territoriales? ¿Hay riesgo de que esto sea un boom pasajero? ¿Podemos hacer baterías? ¿Qué tenemos que hacer para aumentar la potencialidad del litio? Desde Cenital, y con el aporte de Fundar, buscamos responder algunas de estas preguntas y aportar a las discusiones sobre las condiciones de posibilidad para que el litio aporte al desarrollo argentino. El litio tiene tres niveles de análisis: 1 ) El global, por su rol en la transición energética, principalmente para la fabricación de baterías que son utilizadas en los vehículos eléctricos y para el almacenamiento de las energías renovables intermitentes; 2) El nacional por el aporte de divisas, la tributación fiscal y el desarrollo productivo; 3) Y el local, por la generación de empleo, la demanda de proveedores, el impacto ambiental y la discusión territorial.

Qué es el litio

El litio es un elemento químico con el símbolo Li: un metal alcalino blando de color blanco plata. No ocurre libremente en la naturaleza, sino en compuestos: por ejemplo, disuelto en agua de mar y en el fluido residual de la producción de petróleo, pero la mayor concentración -y la explotable- se encuentra principalmente en un determinado tipo de roca (espodumeno) y en salmuera. Si bien se utiliza litio hace tiempo en la medicina, la elaboración de cerámicas y vidrios o la fabricación de baterías, el aumento explosivo de la demanda surgió a partir de la aceleración de la transición a la electromovilidad y – aún en menor medida- el almacenamiento de energía renovable. Según la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO) la demanda mundial de litio pasará de 465 mil toneladas en 2021 a 2114 mil toneladas en 2030.

Yacimientos y producción global de litio

Actualmente, los mayores productores de litio son Australia (46%), Chile (23%) y China (16%). En conjunto extraen aproximadamente el 86% del total global. Argentina, con un 7% del mercado, es el cuarto productor del mundo. En el triángulo del litio, que compartimos entre Argentina, Bolivia y Chile, se concentra más del 56% de los recursos de litio identificados en el mundo. Martín Obayaen esta nota, hace un repaso por las principales estrategias de cada uno de los países para la explotación del mineral. Sin embargo, cuando miramos las reservas (los recursos económica y técnicamente explotables), nos encontramos con que Chile tiene el 51%, seguido por Australia con el 16% y Argentina con el 10%, seguidos por China (6%), Estados Unidos y Canadá (6%) y otros. Dadas las características de los recursos bolivianos, no son clasificados como reservas aún.
De este modo, en un escenario de demanda creciente y con los recursos disponibles, Argentina cuenta con un enorme potencial para aumentar su participación en la oferta global del mineral.

El impacto ambiental

Si hubiera que explicarlo en una oración, la minería de litio de salmuera consiste en bombear el agua subterránea y exponerla al viento y la radiación solar en grandes piletones para que el mineral de interés se concentre y luego poder separarlo en una planta química. Este proceso tiene dos impactos ambientales principales. Por un lado, la acumulación de sales de descarte y, por el otro, la afectación del agua a través de la extracción de salmuera, el uso de agua dulce y -potencialmente- la infiltración entre acuíferos. La doctora en Química Victoria Flexer explica este proceso de obtención del litio en profundidad, los impactos ambientales que genera, qué alternativas están desarrollando en el Centro de Investigación y Desarrollo en Materiales Avanzados y Almacenamiento de Energía de Jujuy (CIDMEJU) que ella dirige, y cómo funciona la vinculación tecnológica y qué desafíos tiene en el país. En este punto, el fortalecimiento de las capacidades estatales resulta clave para monitorear los impactos, sobre todo -en la medida que más proyectos entran en producción- el efecto agregado sobre los ecosistemas. Asimismo, la actualización de los mecanismos de vinculación tecnológica, resulta menester para permitir una asociación más fluida entre el sector productivo y el de ciencia y técnica.

El litio y los territorios

En la mayoría de los salares argentinos habitan comunidades indígenas ancestralmente. La doctora en Ciencia Política Deborah Pragier cuenta en esta entrevista sobre las limitaciones de las instancias de consulta a las comunidades y que, frente a la llegada de los proyectos litíferos, las comunidades responden de manera diversa, planteando posiciones y exigencias diferentes a las autoridades y empresas. Por ejemplo, en Jujuy las comunidades del salar Salinas Grandes se han opuesto a los proyectos de explotación, mientras que las vecinas al salar de Olaroz han aceptado la instalación. Asimismo, sostiene que luego de la aceptación de los proyectos la negociación entre las comunidades y las empresas por los cánones, empleos y demás es considerado un acuerdo entre privados, generando así situaciones de desigualdad de poder e información donde el rol del Estado como garante no está regulado.
La abogada e investigadora de Fundar Victoria Arias Mahiques profundiza en los desafíos de gestionar los impactos negativos de la explotación del litio. Será uno de los aspectos centrales por venir: cómo conseguir que la transición a la economía verde sea justa e inclusiva. Para ello, Mahiques identifica como uno de los aspectos principales la dispersión en la aplicación de las evaluaciones de impacto ambiental y los mecanismos de participación social en las diferentes provincias. De esta manera, ambas autoras coinciden en la necesidad de normar los procesos participativos y armonizar las regulaciones entre jurisdicciones, por ejemplo, a través de una ley de presupuestos mínimos de evaluación de impacto ambiental para establecer criterios unificados de los estudios, la participación, la disponibilidad de información y fortalecer la fiscalización. A su vez, aparece la necesidad de sumar a la regulación las negociaciones entre empresas y comunidades para otorgarle cierto marco institucional y garantías a estos procesos.

Quién explota el litio

Actualmente, Argentina tiene dos plantas de producción de litio operativas: uno de la empresa Sales de Jujuy en el Salar de Olaroz (Jujuy)  y el otro es el proyecto Fénix de Livent en el Salar de Hombre Muerto, (Catamarca) que a su vez están ampliando sus capacidades productivas. Al mismo tiempo, hay varios proyectos en construcción. El más avanzado comenzará a operar este año y es de la minera Exar, también en Jujuy, en el Salar Cauchari. El presidente de la minera Exar, Franco Mignacco, explica en esta entrevista por qué el régimen actual argentino resulta más atractivo que el de los otros dos integrantes del triángulo del litio, lo cual les abre una gran ventana de oportunidad para producir litio en nuestro país. Por su parte, Sales de Jujuy es operada por Allkem, una empresa de capitales australianos. Hersen Porta, su COO, habla en esta nota de una articulación muy productiva con la provincia y las comunidades locales y sostiene que el aumento de la demanda de litio a nivel mundial indica que el futuro del sector solo puede ser de crecimiento. Pero Sales de Jujuy no es propiedad exclusiva de Allkem. Gracias a un arreglo institucional particular de la provincia, un 8,5% de las acciones pertenecen a JEMSE, la empresa estatal de minería de la provincia de Jujuy. Araceli Guzmán, la jefa de operaciones mineras de la compañía, cuenta cuándo y por qué se creó JEMSE, cómo abordan la conflictividad socioambiental -particularmente en Salinas Grandes-, y las diversas exigencias que piden -y pedirán- a las empresas para entrar al negocio del litio en Jujuy. En este punto también vale resaltar la creación de YPF Litio en 2022. La entrada de la firma al sector brinda oportunidades en el desarrollo de proyectos de exploración como el que está llevando adelante en Fiambalá, Catamarca, el desarrollo tecnológico a través de YTEC a partir de la planta laboratorio de fabricación de celdas de batería en Ensenada y de la investigación sobre tecnologías de extracción directa de Litio que están llevando a cabo junto al CICDEMJU-CONICET, como así también en la aplicación de 100 años de experiencia adquirida en el sector hidrocarburos en roles como la exploración, la respuesta a desafíos logísticos, y la investigación y el desarrollo aplicado a la mejora de procesos.

Un marco normativo para el litio

El investigador Martín Obaya analiza los modelos de abordaje del litio en el triángulo sudamericano y sostiene que Chile tiene un modelo de captura de la renta minera y un nuevo rol para el Estado, Bolivia busca un esquema de control estatal e integración de la cadena de valor, mientras que en Argentina se desarrolla un modelo de liberalismo y fragmentación federal. Bajando un escalón administrativo, Carlos Freytes y Víctor Delbuono de Fundar observan en esta nota que la creación de capacidades productivas y tecnológicas en torno al litio enfrenta desafíos de diversa índole y que el régimen federal de gobernanza precisa una mayor coordinación entre niveles de gobierno para construir una política integral para el recurso. Asimismo, la secretaria de Minería Fernanda Ávila resalta en esta entrevista la importancia de la estabilidad regulatoria para la inversión, así como el fortalecimiento del control estatal y cuenta algunas medidas como la adhesión a Iniciativa de Transparencia de Industrias Extractivas (EITI, por sus siglas en inglés), el Sistema de Información Abierta a la Comunidad sobre la Actividad Minera (SIACAM) y la Mesa de Minería Abierta a la Comunidad (MEMAC) para abordar algunos de los desafíos del sector. El tiempo dirá cuál de los modelos caracterizados por Obaya fue el más exitoso, pero a partir de la caracterización del modelo argentino como fragmentado, la instancia de la Mesa del Litio es celebrada entre todas las voces como un espacio institucionalizado de interlocución entre jurisdicciones y niveles de gobierno para articular una visión estratégica que permita una mayor coordinación de las políticas públicas y consecuente aprovechamiento de la explotación del mineral.

El desarrollo nacional

El aporte del sector a la economía nacional tiene diferentes dimensiones. En primer lugar, las exportaciones y la generación de divisas necesaria para que el conjunto de la economía pueda crecer. En lo que va del año exportamos 458 millones de dólares. El litio es el tercer mineral que se exporta, después de oro y plata, pero viene disputando el segundo lugar. Actualmente es una porción pequeña de las exportaciones (menos del 1%). No obstante, la expectativa de la Secretaría de Minería es que en 2030 lleguemos a 8.000 millones (el equivalente al 9% de las exportaciones totales de 2021). Es decir, se prevé aumentar más de 10 veces los montos actuales a partir del crecimiento exponencial de las cantidades producidas dado que es posible que los precios seguramente bajen respecto del pico donde se encuentran ahora.
¿Por qué son relevantes las exportaciones en sí mismas? Cada punto de crecimiento del PBI requiere importar, dado que la población consume más y las empresas necesitan más insumos para producir. Se estima que, aproximadamente, por cada punto que crece la economía las importaciones suben en 1.400 millones de dólares. De esta manera, llevar las exportaciones de litio a 8.000 millones de dólares permitiría dar oxígeno al conjunto de la economía, que podría crecer con más fuerza, con sus consiguientes impactos positivos en la generación de empleo y reducción de la pobreza. En segundo lugar, el aporte fiscal: se suele hacer foco en el 3% de las regalías provinciales, pero la recaudación del Estado se amplía por varios otros instrumentos tales como: retenciones, ganancias, contribuciones a la seguridad social, fideicomisos y otros. Veamos las retenciones: actualmente el litio paga una alícuota de 4,5%. De llegar a los 8.000 millones, estaríamos hablando de 360 millones de dólares de retenciones. Para tener dimensión de los órdenes de magnitud: es un equivalente a 700.000 AUHs pagadas durante un año. Según el cálculo estilizado del informe “¿Cuánto deja la minería en Argentina?” del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) del Ministerio de Economía, la suma de contribuciones a la seguridad social (2,7%), ganancias (4,7%), regalías y fideicomisos (3,6%) e impuestos a la producción (netos de subsidios) (3,1%) implica que el 14% de la facturación de las grandes empresas mineras en operación es recaudación pública (vale tener en cuenta que el estudio incluye al litio pero también a la minería metalífera). Es decir, de cada 100 pesos que venden, 14 se destinan al pago de impuestos. A su vez, 12 van a pago de salarios y más de 40 a pago de proveedores nacionales. Un 13% restante son ganancias de las empresas que no salen del país (por ejemplo, se reinvierten) y el último 20% es lo que efectivamente sale (sea bajo la forma de importaciones de bienes y servicios o de ganancias que se remiten al exterior). Así, según cómo se consideren las ganancias que no salen del país podemos decir que entre un 67% y un 80% de lo que facturan las empresas mineras de cada 100 queda en el país. Si bien esta proporción varía según los precios internacionales (a más precio, si no cambian los salarios y los impuestos, más ganancias) y la carga tributaria de cada mineral y cada provincia, vale de referencia para una idea más acabada del aporte general del sector. Tercero: empleos y salarios. De acuerdo a los datos del SIACAM del Ministerio de Economía, el empleo en el sector viene creciendo sin parar: en 2016 eran 658 puestos de trabajo directos, en julio de 2019 fueron 1.494, y en julio de 2022 ascendió a 3.016. Prácticamente todo el empleo es en las provincias litíferas: en Jujuy son 1.289, en Salta 900 y en Catamarca 453 y con una alta proporción de los puestos ubicados en localidades alejadas de las capitales provinciales (como Susques, San Antonio de los Cobres o Tinogasta). Otra característica de estos trabajos es que los salarios más que duplican el promedio del sector privado: en el primer semestre de 2022 la producción de litio pagó sueldos de $ 337.000, mientras que el promedio del sector privado para el mismo período fue de $ 147.000. En cuarto lugar, calificación. Prácticamente todo el empleo es de calificación media y alta, en proporciones similares. De las carreras universitarias asociadas al litio, destacan: geología (17%), ingeniería química (15%), ingeniería industrial (9%), contabilidad (12%) y química (4%), entre otras. Más de la mitad de los graduados provienen de las universidades de Salta, Catamarca y Jujuy, mayormente públicas. Quinto, género. Con aproximadamente un 20% de participación femenina, el sector tiene un mejor desempeño que la minería en general (10%, esto puede deberse tanto a que las  carreras químicas están más feminizadas que otras ligadas a la minería y que es más sencillo para proyectos nuevos arrancar con metas de contratación de mujeres) pero a años luz de la paridad e incluso lejos de la economía en su totalidad, en donde el 43% del empleo total es femenino. La feminización viene creciendo: en la última década casi duplicó la tasa (en 2012 era 10-11%). Sin embargo, los varones ganan un 13% más que las mujeres en el sector, a pesar de que, como ocurre en muchos sectores productivos, las mujeres tienen más años de educación. En cuánto al tipo de tareas realizadas, las mujeres están particularmente subrepresentadas en puestos operativos, técnicos y directivos y ganan mayor peso en empleos profesionales, administrativos, servicios y ventas y limpieza.

Desarrollo productivo: ¿deberíamos hacer baterías?

El desarrollo productivo tiene dos direcciones: aguas arriba y abajo. Cuando hablamos de agregado de valor solemos pensar de modo automático en la modalidad aguas abajo, es decir, la famosa industrialización del litio exclusivamente como sinónimo de fabricación de baterías. Pero empecemos por la otra dirección: el desarrollo de proveedores, esto es, los eslabonamientos aguas arriba, que suelen ser minimizados en la discusión pública sobre la industrialización en torno a los recursos naturales, pero tienen un enorme margen para agregar valor al recurso. Una planta litífera consume diversos bienes y servicios: construcción y mantenimiento, maquinaria, reactivos químicos, servicios de transporte, logística, catering y lavandería, entre otros. Según el documento “El impacto de la minería argentina en los proveedores locales” (también elaborado por el CEP-XXI) el gasto en proveedores nacionales es el principal impacto que tiene la minería en Argentina, por encima de la masa salarial creada o la recaudación. El estudio detalla hacia dónde se dirigen esos gastos: proveedores de la industria manufacturera (24%), construcción (17,6%), comercio (15,3%), servicios profesionales y empresariales (10,7%), petróleo y gas (8,7%), transporte y logística (8,5%), la propia minería (7,9%) y hoteles y restaurantes (3,5%). Vale aclarar que estos datos refieren al conjunto de la minería y no específicamente al litio. Prácticamente todos los especialistas consultados señalan el desarrollo de proveedores como una pieza fundamental del aprovechamiento del litio que permite generar actividades económicas en torno al mineral, garantiza la factibilidad de la operación en sí misma y constituye un aspecto clave del vínculo virtuoso con las comunidades. En este sentido, el desarrollo de proveedores es promovido tanto a nivel nacional como provincial y la constitución de la Mesa y la Región del Litio vuelven a aparecer como instancias valiosas para la articulación entre jurisdicciones. Aguas abajo, la materia prima con la que se trabaja es la salmuera y el proceso de separación y purificación del litio ya es un agregado de valor para nada despreciable. Luego, si podemos (o debemos intentar) fabricar baterías a partir del mineral es una discusión aún abierta. En sí mismo, la idea de que -dado que tenemos el recurso- tenemos la posibilidad de hacer baterías no carece de lógica. Sin embargo, hay una serie de cuestiones a tener en cuenta. En primer lugar, el litio representa menos del 10% de la batería. Hay otros componentes, como el cobalto o el manganeso, que no producimos en Argentina. Luego, la eficiencia productiva y logística diría que finalmente las baterías serían utilizadas en los centros de mayor producción automotriz y cerca de los centros de consumo de automóviles, por lo cual tendría más sentido producirlas allí. Por último, el desarrollo de la tecnología no es sencillo y -menos aún- un grado de escalamiento pasible de competir con las empresas establecidas. De todas formas, hay cierta coincidencia en que resulta de interés avanzar en el desarrollo tecnológico y estudiar las alternativas de inserción. Particularmente, sería interesante esta apuesta si se logra consolidar un mercado latinoamericano de baterías para almacenamiento energético y electromovilidad. Un paso adelante, Jimena Rubio y Matías Gutman, investigadores del área de desarrollo productivo de Fundar, hacen un análisis minucioso para que los recursos (limitados) del Estado apunten a una inserción quirúrgica en la cadena de valor de la electromovilidad. En este sentido, postulan que, más allá de si logramos producir celdas (el componente principal de la batería), sería de interés para Argentina apostar al desarrollo de packs de baterías. Estos packs consisten en decenas o cientos de celdas de litio interconectadas entre sí y constituyen el corazón de los vehículos eléctricos. Y, según los autores, el pack de baterías puede ser rentable a una escala menor porque tiene mayores posibilidades de customización, por ejemplo, para bicicletas,  monopatines y buses urbanos.

Fortalecer al Estado como mantra

El mundo de la transición energética le ofrece a Argentina un mercado altamente relevante para nuestro litio, así como inversores interesados en la explotación del mineral en nuestro país. Sin embargo, que los proyectos efectivamente se lleven adelante y, sobre todo, que la explotación del recurso se haga desplegando todo su potencial, requiere la toma de decisiones virtuosas en materia de requerimientos de empleo, compras locales, controles ambientales, participación ciudadana, aporte fiscal, vinculación científica y tecnológica y demás. Todos estos temas surgieron en las notas y entrevistas y prácticamente siempre se habló del fortalecimiento de las capacidades estatales como elemento fundamental para la mejora del desempeño de cada uno. El litio nos exige un fino equilibrio entre dos objetivos (aprovechar el boom y gestionarlo responsablemente) que parecen estar en tensión, pero no necesariamente es así. Por un lado, tenemos el objetivo de aprovechar este momento de enorme demanda del mineral (que bien puede desaparecer en poco tiempo si se desarrolla una alternativa tecnológica) que nos permite aumentar y diversificar nuestra canasta exportadora y aportar a la descarbonización global. Esto nos exige generar las condiciones regulatorias propicias para que se radiquen las inversiones. Por otro lado, está el objetivo de que la explotación del mineral evite (o minimice) los impactos negativos y maximice los resultados positivos. Esto significa: i) normar la participación de manera tal que asegure los derechos de las comunidades, ii) regular los controles ambientales y fortalecer las capacidades de control de las jurisdicciones, iii) maximizar el aporte tributario a través de todas las herramientas disponibles desde el control de mecanismos de subfacturación, pasando por la armonización normativa hasta la discusión de la renta, iv) exigencias en materia de reducción de las brechas de género, desarrollo local, encadenamientos productivos y vinculación tecnológica. El equilibrio es fino pero puede ser virtuoso. Garantizar condiciones para la inversión aportará al alivio de las dificultades macroeconómicas que en el mediano y largo plazo nos permitirá negociar cada vez con mayor fortaleza. Pero también, las empresas litíferas cotizan en bolsa y entonces las exigencias ambientales que las obligan a operar con altos estándares (aunque pueden parecer inicialmente molestas y costosas) evitan problemas ambientales y de reputación. En el mismo sentido, la clara regulación de la participación social desde la ideación misma de los proyectos puede parecer un escollo para algunos actores pero aporta a la prevención de conflictos socioambientales futuros y a un desarrollo local más inclusivo, lo que resulta en una mejor situación donde todos saben qué pueden ganar o perder y toman su propia decisión.

En síntesis, hay un boom del litio, debemos ser muy inteligentes para aprovecharlo de manera justa y sostenible.»

El bosque nativo del Gran Chaco está muriendo. AgendAR avisa los costos para el país

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En nuestro portal tratamos de no sumarnos al ecologismo sin ciencia tan de moda entre las clases medias urbanas. Pero hay deterioros del ambiente que vienen destruyendo la economía: reproducimos esta nota, publicada por «Diálogo Chino», y agregamos un comentario de Arias:

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«Aunque atrae menos atención que su vecino amazónico, el Gran Chaco tiene una de las tasas de deforestación más altas del mundo, habiendo perdido más de una cuarta parte de su superficie forestal desde el año 2000. La destrucción del bioma, que se extiende por el norte de Argentina, Paraguay, el sur de Bolivia y el extremo sur de Brasil, se ha visto impulsada en las últimas décadas, en particular, por la expansión de la producción de soja modificada genéticamente y la ganadería. Sin embargo, en la provincia de Chaco, en el norte de Argentina, el bosque ha vivido recientemente un período de paz incómoda. A finales de 2020, se introdujeron protecciones legales para suspender la tala de bosques en la provincia, después de que sus autoridades no actualizaran su plan de uso del suelo para los bosques nativos, conocido como «ordenamiento territorial» (OTBN). La ley argentina exige a las provincias que actualicen estos ordenamientos cada cinco años, clasificando sus áreas forestales según su valor de conservación. Sin embargo, el ordenamiento más reciente de Chaco había expirado en 2014.

El sistema de ordenación territorial se estableció con la Ley de Bosques Autóctonos de 2007, que entró en vigor en 2009. Establece tres categorías de clasificación para las zonas forestales: Categoría I, (Roja) para áreas de alto valor de conservación que no deben ser transformadas; Categoría II (Amarilla), para áreas de mediano valor de conservación, que pueden ser degradadas pero siempre y cuando se realicen actividades adecuadas de restauración; y Categoría III (Verde), áreas de bajo valor de conservación que pueden ser transformadas parcial o totalmente.

La laguna El Cachapé, con sus ranas cantoras, es un reflejo de la biodiversidad que aún abunda en el Chaco. (Imagen: Ignacio Conese)

Según la plataforma de monitoreo de la deforestación a cargo de la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf), entre 2008 y 2020, la provincia perdió más de 376 mil hectáreas de bosque nativo, en su mayoría en las áreas Verdes, pero también en las Amarillas y Rojas, donde la deforestación no está permitida. A pesar de estas pérdidas, a finales de septiembre, el gobierno provincial presentó una propuesta de actualización del plan de ordenamiento territorial de los bosques nativos, según la cual se ampliarían las áreas categorizadas como verdes (a expensas de las otras dos), abriendo la puerta a una mayor deforestación. La propuesta aún debe ser aprobada por la legislatura provincial, pero ha suscitado duras críticas, pues se teme que acelere la destrucción del segundo bosque más grande de Sudamérica. Impulsada por la extracción de la madera dura Schinopsis balansae, o árboles de quebracho rojo -nombre que viene de «rompehachas»-, la deforestación comenzó a ritmo acelerado con las operaciones de la empresa maderera británica La Forestal a finales del siglo XIX. Aunque La Forestal desapareció en la década de 1960, en la época de la dictadura militar argentina (1976-1983), el gobierno comenzó a penetrar en el bosque profundo de la ecorregión del Chaco. Hoy, en las áreas de conservación del Rojo ubicadas en el noroeste de la provincia, sólo queda entre el 20 y el 25% del bosque original. Rubén Luca es el líder indígena wichí de MOWITOB, una organización que representa a los grupos indígenas moqoit, wichí y toba y que controla la llamada Reserva Grande, un territorio de 300.000 hectáreas en el norte del Chaco. Luca afirma que la organización apoya el uso sostenible de los bosques del Chaco y entiende la necesidad de utilizar los recursos. El problema es que los árboles, especialmente el quebracho colorado y el algarrobo, son regalados, dijo Luca. «Cada vez quedan menos algarrobos, las empresas madereras deciden el precio, y lo que pagan es miserable». Ricardo Tiddi, de la ONG Somos Monte Chaco, dijo que, según los datos oficiales, se extrae un millón de toneladas de madera al año en el Chaco, una cifra que probablemente no da la imagen completa, dada la gran cantidad de madera que se extrae ilegalmente; la escala real puede alcanzar niveles de hasta dos o tres millones de toneladas al año. «Para el sector agroforestal es más barato comprar tierras en zonas boscosas que por ley no pueden ser desmontadas, y luego presionar para obtener permisos especiales de desmonte, o simplemente pagar las ridículas [pequeñas] multas», dice Tiddi. «Lo que estamos presenciando en el Chaco ya no es un daño a los bosques nativos, sino simplemente su extinción».

Fábricas de tanino en el Chaco

A finales de 2020, Chaco celebró la entrada en funcionamiento de dos plantas de biomasa que utilizan los residuos de la industria del tanino y que se presentan como una fuente de energía sostenible. Según las estadísticas oficiales, en 2021 se produjo un total de 423.000 toneladas de troncos en el Chaco, gran parte de ellos extraídos del bosque nativo por la industria forestal provincial. De esta producción, el 38%, es decir, 163.000 toneladas, se destinó a la industria del tanino, y el resto de la madera y subproductos fueron utilizados por aserraderos, carpinterías y fabricantes de muebles.

Un camión cargado de troncos de quebracho rojo llega a la planta de Indunor en La Escondida, en la provincia argentina de Chaco, para ser procesado para la extracción de taninos. (Imagen: Ignacio Conese)

La planta de tanino de Indunor, en la localidad de La Escondida, requiere más de 160.000 toneladas de troncos al año. Junto con la otra instalación de Indunor en La Verde, también en la provincia del Chaco, la planta contribuye a la producción anual de la empresa de 25.000 toneladas de tanino, que se utilizarán en la producción de cuero, el procesamiento de petróleo y minerales, cemento y asfalto, cerámica y productos sanitarios. Michelle Battaglia, presidenta de Indunor, afirmó que en los últimos 10 años la empresa ha utilizado madera procedente de tierras deforestadas, ya que «no tiene sentido dejar que se queme». En los últimos años se han producido repetidas oleadas de incendios forestales en el Gran Chaco, y en los cuatro países se han producido algunos de los peores incendios en décadas. Para el ingeniero zootécnico Mauricio Tinari, de la Fundación Gran Chaco, las especies de interés forestal -algarrobos y quebrachos, principalmente- deben ser aprovechadas de manera ordenada y aplicando los criterios técnicos adecuados. «Si se sigue cosechando indiscriminadamente, estos árboles desaparecerían todos en unos 15-20 años», dice.

Troncos de quebracho rojo en la parte trasera de la planta UNITAN, empresa productora de taninos del quebracho, antes de ser procesados. (Imagen: Ignacio Conese)

Los activistas de Somos Monte Chaco llevan mucho tiempo denunciando el uso por parte de las empresas de tanino de madera procedente de desmontes o de cambios de uso del suelo, muchos de ellos sin permisos oficiales. Tiddi también se queja de algunos de los entresijos, y de la indulgencia de los castigos. «Cuando se descubren plantas de tanino [que han utilizado madera procedente de talas ilegales] y son sancionadas por las autoridades, las empresas o los propietarios de los campos de los que proceden las talas ilegales son sancionados con multas que pueden pagarse en cuotas, y que pueden descontarse si se realizan como pagos al contado», dijo Tiddi.

El desarrollo del Chaco en el contexto mundial

El nuevo plan de ordenamiento territorial de los bosques nativos propuesto ha sido presentado por el gobierno provincial como sostenible, a pesar de su apertura a la tala en zonas donde actualmente está prohibida. El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, dijo que el plan permite que el sector agrícola se expanda de forma sostenible, y prometió mejorar los sistemas de vigilancia y hacer frente a la deforestación ilegal con multas más fuertes.

El gobernador de la provincia del Chaco, Jorge Capitanich, habla sobre la gestión de los bosques nativos y los planes de desarrollo para su provincia. (Imagen: Ignacio Conese)

Capitanich también dijo que recaudará fondos para la protección y vigilancia de los bosques mediante la emisión de bonos verdes a través de «Eco-Tokens» que cubran 100.000 hectáreas de bosques de la provincia. El gobernador señaló recientemente que «como país, debemos fortalecer nuestra estrategia de acreedores ambientales», refiriéndose al hecho de que Argentina está proporcionando servicios ecosistémicos al resto del mundo debido al dióxido de carbono capturado por sus bosques nativos, un argumento que también utiliza el gobierno nacional de Argentina. Los créditos de carbono, comercializados en los mercados internacionales, son objeto de un creciente entusiasmo en el país. A principios de noviembre, el presidente argentino Alberto Fernández presentó el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático de cara a la cumbre del clima COP27 en Egipto. Tras la victoria electoral de Lula da Silva en el país vecino, declaró a la prensa durante la presentación del plan que «junto con Brasil y los países latinoamericanos, somos el pulmón del mundo». Pero los nuevos planes en el Chaco ponen en duda la administración del país sobre estos pulmones. Matías Mastrangelo, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), escribió recientemente en El Diario que el nuevo ordenamiento territorial de los bosques nativos en el Chaco viola de hecho la Ley de Bosques Nativos de Argentina, ya que degrada el valor de conservación de Amarillo a  Verde de más de 376.350 hectáreas de bosques nativos. En Chaco, el ministerio provincial de Medio Ambiente tiene poder de policía en casi todo lo relacionado con el control de los recursos naturales, excepto en la protección de los bosques, que es manejada por el ministerio de Producción. «Aquí, las empresas tanineras preceden a la provincia y al Estado, por lo que siguen creyendo que pueden gobernar por encima de la ley», dijo Paula Soneira, bióloga y ex subsecretaria de Medio Ambiente y Biodiversidad de Chaco. Para Soneira, ya no se trata sólo de conservar lo que estipula la ley de bosques, sino de preparar a la provincia para los efectos del cambio climático: «Este año en El Impenetrable y en la capital chaqueña hemos sufrido picos de calor que no se habían producido antes. No es posible producir productos básicos de la misma manera que hace 100 años. En esta década hay que adaptarse y reducir los graves impactos del cambio climático». En una reciente entrevista, el diputado chaqueño Nicolás Slimel dijo que quiere votar una nueva propuesta que pueda representar los intereses sociales y ecológicos de la provincia, de acuerdo con las leyes forestales nacionales. El grupo de trabajo del que forma parte quiere ampliar las áreas productivas de la provincia sin reducir las áreas de conservación.»

Comentario de AgendAR:

Que China nos refriegue la cara con asuntos de daño ambiental es como que el muerto se ría del degollado. Dicho esto, el bosque chaqueño, el mayor bioma argentino por su extensión original, va camino de desaparecer en un par de décadas. Y esto hoy sucede mayormente por la ampliación de la frontera agrícola y su protagonista es la soja que nos compra China para criar chanchos. Pero la culpa no es del chancho, como dicen en el campo. La idea de vender «créditos verdes» por el 2do bosque de Sudamérica (sólo que puesto a la mayor velocidad de tala y quema del mundo) es cómica. No da ni para «greenwashing» de carteras de inversión. En ese bosque -y se sabe- estamos emitiendo carbono a lo bestia, tanto desde el suelo desnudado como de las hogueras e incendios, no fijándolo. Y si el Gran Chaco es «nuestro pulmón»… estamos como Sandro. El paisaje remanente tras la desaparición del bosque NO son los sojares. A la larga, estos empiezan a perder plata: no aguantan la agudización de los ciclos de seca e inundación inevitables tras la pérdida del bosque, ni la degradación del suelo, que se queda sin su microfauna y flora bacteriana y fúngica por los pesticidas. También se queda sin nitrógeno y fósforo, porque la alternancia de calor letal (en sequía) y de anoxia (cuando los anegamientos) matan los hongos que garantizan la biodisponibilidad, y la escorrentía de las lluvias encharcadas lavan los minerables. Y no es sólo bioquímica sino física. El suelo tampoco resiste la novedad de la mayor frecuencia y gravedad de las olas de calor que el bosque mitigaba un poco con su evapotranspiración. Se pone comu un ladrillo. Como explicaba el agrónomo Jorge Molina Buck, ex jefe de Cátedra de Agricultura de la Facultad de Agronomía de la UBA, el suelo chaqueño suele ser rico en arcillas sódicas, pero la mala agricultura lo vuelve cada vez más pobre en celulosa: la soja sin rotación con otros cultivos aporta muy poco rastrojo. Entonces el suelo se pone abiótico, «se plancha», pierde estructura, se impermeabiliza, deja de almacenar agua y forma esos «pisos de arado» duros como baldosa, que sólo se rompen a rastra de discos pesados y gastando gasoil a lo pavote. Pensar en siembra directa conservacionista cuando ya llegaste a esa situación… haceme reír. Lo único comestible capaz de crecer en esos suelos como de hormigón rojo son los zapallos. Con la logística complicada por unos caminos rurales que te la cuento, a la larga la tasa de ganancia de los fondos de inversión se evapora. Resucitar el suelo demoliéndolo con aradas y a golpes de urea y fosfatos amónicos es como darle respirador artificial y cardioversión a un muerto de nueve días: no funciona, pero además de inútil es caro. Hay recetas de recuperación lenta del suelo: la de Molina Buck era plantar agropiro o «sorgo de escobas» varias campañas, bajo alambrado e interdicción de ingreso del ganado. Toma años, pero aceptando que hasta que el suelo se recupere, hay lucro cesante. Los fondos de inversión que se compraron 50 o 60 mil hectáreas de un saque para luego entrar echando a patadas a los pobladores anteriores, cuando el suelo se les hace como portland terminan alzando campamento. Como no vinieron a hacer beneficencia ni invirtieron en fierros, riego, edificios ni nada -pasaron dos o tres décadas subcontratando todo laboreo y manejo-, no están atados a la tierra. Son lo que fueron siempre: capital golondrina. Se piantan con el primer quinquenio de bajón sostenido de la soja. Lo que queda tras su paso, a la larga, no es bosque chaqueño incipiente. Los nuevos dueños o el fisco pueden recurrir al salvavidas de siempre: la ganaderia extensiva. Pero el ganado suelto, tras barrer con el poco pasto, son los renovales de árboles de maderas nobles, como el quebracho colorado, el algarrobo, el palosanto o el definitivamente extinto palo rosa. Lo que vuelve entonces es vinalar, un paisaje de arbustos petisos e impenetrablemente espinosos: el churqui, el vinal, el viscote, el arca, el teatín y otras leguminosas hirsutas de pinchos. De pinta nomás, es repelente pero, sobre todo y ante todo, resulta inhabitable por económicamente inútil. Para el caso, con más de 60 millones de hectáreas blindadas de espinal en 8 provincias que antes tenían grandes islas de bosque, somos el mayor caso de arbustización del planeta, muy por encima de Australia y Sudáfrica. Eso es algo de lo que los argentinos no tienen ni siquiera registro. Quienes atraviesan la región e incluso quienes hoy viven allí creen que ése es el paisaje original o al menos, histórico. No es así. Es un asunto viejo: el arbustal fue formándose ante la mirada impasible de tres generaciones de clases dirigentes que no entendieron la historia por su lentitud. Pero sin embargo sucedió, es sencilla y hoy se está acelerando. Hace un siglo, cuenta el doctor Enrique Buchler, investigador en ecología forestal de la Universidad Nacional de Córdoba,  esas tierras eran un mosaico muy habitable de «Chaco», palabra que en las tres lenguas originarias predominantes significa exactamente lo que se veía entonces: una alternancia de pradera y y bosque muy alto, con dominio del quebracho colorado. La actividad humana estaba limitada por la falta de ríos, por los acuíferos demasiado profundos (o demasiado arsenicales), y en la franja más oriental de ese paisaje, por una estación seca de 7 u 8 meses. Es esa estación seca de clima monzónico la que establece las diferencias clave entre las 900.000 km2 de Llanura chaqueña y los 600.000 km2 de Pampa Húmeda. Los suelos se parecen, pero la Pampa Húmeda, con lluvias a año completo, se banca maltratos que el ecosistema chaqueño no logra tolerar. Bastó que en 1920 la historia juntara dos tecnologías como el ferrocarril y el pozo artesiano para que al Chaco entrara el colono europeo, hacha en una mano y una vaca traída del ronzal con la otra. El hacha se encargó de los lapachos y quebrachos en pie, la vaca de comerse sus renovales, y el estado nacional que administraba ese territorio entonces federal, se encargó de no decir “esta boca es mía”. El resultado: el pastoreo extensivo (a la que te criaste) eliminó no sólo el bosque futuro, sino también los pastos incendiables. Estos cumplían una función clave: al incendiarse espontáneamente por rayos, o por fogatas mal apagadas en las estaciones secas, los pastizales limpiaban periódicamente de arbustos espinosos el bosque existente, que era columnar y «caminable». Desaparecidos los bosques y las praderas, el stock de semillas del sotobosque espinoso, antes sólo una nota al pie en todo sentido, pasó al frente y se adueñó del paisaje. La acción hormiga del chiquitaje rural, los colonos hoy llamados «criollos», no fue lo decisivo de esta historia. La devastación en serio empezó con las corporaciones como La Forestal, desde fines del siglo XIX hasta los años ’60 del siglo XX, y hoy con los fondos de inversión internacionales que acuden al agronegocio del NEA y de la Región Centro porque aquí vale todo. La lentitud de película iraní del desmonte hoy se aceleró a velocidad de videoclip de TikTok. Adiós hacha, adiós motosierra, llegan las topadoras y las quemas. La función siguiente es la arbustización. No sin conscuencias demográficas profundas: el arbustal ha casi despoblado 60 millones de hectáreas, pero tiene una única virtud: al ser impenetrable para el ganado y económicamente inútil, mitiga la erosión eólica de la capa fértil. Con sus durísimas y enormes raíces logra que el suelo absorba algo de agua. Sin los arbustos, los años de sistema climático «Niña» como estos tres que venimos de agarrar en cadena, serían pura tormenta de polvo, y los años de «Niño» pasarían entre inundaciones de horizonte a horizonte. Más vale arbustal que peladal… que también hay. Pero este pseudobosque petiso e intratable expulsa juventud, porque no permite vivir de la vaca y la madera dura, como los abuelos, que mal que mal, zafaban. Ni siquiera del chivo y el carbón, como papá y mamá, que la pasaban realmente mal. La tercera generación de criollos hace su valijita y se va adonde no lo echen. Las primera provincia en vaciarse simultáneamente de bosques y de jóvenes fue Santiago del Estero, hasta hace no mucho tan boscosa que en su libro de 1946 don Ricardo Rojas la llamó «El país de la selva». Siguieron ocho provincias más, de las cuales la de presente y pronóstico más sombríos es Chaco. El problema siempre fue solucionable, a escala de gobiernos provinciales o nacional. Ergo, nunca se solucionó, en parte porque la arbustización no tiene diagnóstico. Es muy probable que la palabra y el concepto le sean nuevos, lector/a. Si el suelo es recuperable en una década con el método de Molina Buck, probablemente responda algo más rápido con métodos de pastoreo ultrraintensivos pero itinerantes del francés André Voisin y el zimbabweño Allan Savory. El asunto es que ni unos ni otros no se han intentado más que como experimentos individuales de grandes propietarios con ideas alternativas, y en superficies que, frente a la escala del problema, no mueven el amperímetro. Estos tres métodos -y hay otros- recargan el suelo de carbono, nutrientes, celulosa y estructura, y permiten una producción agrícola y ganadera cautelosa: dicho de nuevo, con lluvias monzónicas y estaciones secas que se van alargando hacia el Oeste, esto no será nunca la Pampa Húmeda. Pero quede claro que este paisaje no está condenado a ser un erial biológico y demográfico. La familia de sistemas derivados del Voisin-Savory van en contra de la tercerización. Son muy «labour-intensive»: fijan más mano de obra y crean mercados locales de trabajo, producción y consumo de comida vegetal y animal diversificados. Generan oasis microeconómicos, y no es imposible que dejen más plata en los bolsillos que engordar chanchos en China. Sólo que es plata en otros bolsillos, los de la gente local y con menos chequera. No sería imposible que reverdecer la tierra deje también margen para replantar bosque. Pero si la intención es maderera tradicional, los quebrachos y los palosantos son de crecimiento lentísimo: los turnos de clareo excederían los 30 años, y los de corta final y replantación, entre los 80 y 100. Una reforestación con tiempos tan geológicos no tiene sentido. Al menos, mirados por un agrónomo que lee los suplementos rurales y confunde la agricultura con una carrera de Fórmula Uno. Pero si a la forestación se le añade producción industrial que genera valor agregado EN SERIO, es otra cosa. El quebracho es la madera más densa, dura e imputrescible del mundo. Puede sustituir a la piedra, sólo que es más difícil de tallar aún, por la veta. El árbol rompedor de hachas no sólo sirve para aplicaciones estructurales, como la carpinteria de muelles, los durmientes ferroviarios y las tableestacas de estabilización de costas. El quebracho se puede vender mucho más caro en aplicaciones de arquitectura «pipí-cucú», como mesadas de cocina y de baños, o parquets literalmente eternos. Por algo, el cierre de los ferrocarriles por Menem, especialmente el del Belgrano Norte, generó una enorme actividad ilegal de «carancheo» de durmientes. Tras un siglo y monedas de intemperie los durmientes siguen intactos, y terminaron fungiendo de senderos para autos en los céspedes country-clubs y de casas señoriales. Y los de mejor calidad hoy son parquets, escaleras y mesadas. Lo mismo vale para el lapacho, el algarrobo, el viraró o el palosanto, maderas de grano fino y de una dureza menos militar y, por ende, más tallables. Permiten hacer muebles finos durables, de esos que varias generaciones sucesivas se pueden ir pasando por herencia. El valor agregado final crea trabajo calificado y elimina la necesidad de una forestería «minera», que extrae materia prima sin reponer. Pero eso requiere de programas nacionales y/o provinciales con base en la industria local y la capacitación laboral. Y la dirigencia está muy en otra. La industria «facilonga», la que no genera casi valor agregado, es usar esas maderas excelentes para hacer carbón, briquetas, fabricar electricidad o, peor aún, «cocinar» quebracho y volver a exportar tanino, como en la Década Infame. Hablando justamente de aquella década, la población juvenil expulsada desde los ’40 por la arbustización terminó confluyendo en las villamiserias de las megalópolis de la llanura chacopampeana. El asunto era menos grave cuando al menos en esos sitios había una fuerte industria nacional ávida de mano de obra. Pero esa industria también ha venido muriendo desde 1975, y la educación pública, ni te cuento. Hoy, si en la punta rural y provinciana del problema hay una descapitalización por ruina de la capacidad productiva de la tierra, en la otra punta, la urbana, hay el fenómeno del hacinamiento, la marginalidad y la ingobernabilidad. El problema no es sencillo y local, sino complejo y nacional. Pero no hay gobernador del NEA que entienda la arbustización. No conocen la palabra. No aparece en sus discursos. Tampoco lo oí de boca de ningún presidente/a de la Nación. Eso, en el país más arbustizado del planeta. No es el caso del pez que no percibe el agua porque está en el agua. Tiene otra lógica, más perversa y tributaria: los beneficiarios de que los bosques Amarillos se recataloguen como Verdes revientan la tierra un par de décadas, fugan la plata y están hechos. Y si fuera por el estado nacional y la AFIP, se sembraría soja hasta en la base Marambio. Y ahora, ya no sólo es la soja sino el regreso de la pseudoindustria del tanino, que viene a caranchear los quebrachos todavía en pie. Pero ojo, nos advierte Michelle Battaglia, es «para que no se incendien».

Daniel E. Arias