





Trece alumnos de entre 6 y 16 años que concurren a la escuela nº 38 “Presidente Raúl Alfonsín” de la Base Esperanza, en la Antártida Argentina, participarán hoy viernes 7 de una experiencia inédita, cuando mantengan una comunicación con astronautas que se encuentran en la Estación Espacial Internacional (EEI), informaron desde el gobierno de Tierra del Fuego.
Los cinco estudiantes de nivel primario del establecimiento educativo dependiente de la provincia y los ocho que cursan el secundario a través del Sistema de Educación a Distancia del Ejército Argentino (Seadea) mantendrán una conversación de nueve minutos con el astronauta Kjell Lindgren, a bordo de la ISS.
El contacto tendrá lugar a las 12:14 mediante una comunicación originada en Estados Unidos pero que se apoyará en “telepuentes” a través de bases ubicadas en Bélgica y Canadá.
“Serán 14 minutos de transmisión aprovechando el momento en que la EEI transite en su órbita sobre la Antártida. Es un hecho histórico que nos tiene a todos muy movilizados y que servirá para visibilizar la tarea de la escuela en Base Esperanza”, sostuvo Gustavo Novoa, coordinador provincial de modalidades y de escuelas rurales dependiente del Ministerio de Educación de Tierra del Fuego.
El funcionario explicó que para planificar la actividad, los docentes antárticos Soledad Otaola (además, directora de la escuela) y Denis de Jesús Barrios (su pareja) trabajaron en conjunto con la docente de inglés Ethel Revello Barovero, quien dicta clases regularmente vía remota desde Ushuaia.
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“Los chicos prepararon 16 o 17 preguntas que realizarán en inglés al astronauta. Durante la conexión serán asistidos por la médica de la base, Pamela Di Marco, que oficiará de traductora. En el momento de la conexión está previsto que se interrumpan todas las demás comunicaciones con la Antártida”, detalló Novoa.
“Este viernes nos vamos a comunicar con la Estación Espacial Internacional. Nos estamos preparando para decir nuestras preguntas en inglés. Estamos muy contentos y felices de poder hablar con un astronauta”, sostuvieron algunos de los alumnos de la escuela antártica en un video que grabaron para difundir el evento.
En la misma filmación, Di Marco aclaró que el programa ARISS (Amateur Radio en la ISS) es parte de un proyecto que unió a radioaficionados voluntarios de distintas partes del mundo con las agencias espaciales para “poner en contacto a estudiantes con los astronautas”.
Por su parte, la docente Otaola le dijo que “se trata de una experiencia única tanto para nuestros hijos (en el plano personal) como para nuestros alumnos (en la faz profesional). Es algo inolvidable y maravilloso. Somos privilegiados por el solo hecho estar un año enseñando en la única escuela de la Antártida, imaginen con este plus que es la conexión con un astronauta en órbita”.
Otaola se esperanzó en que las condiciones meteorológicas permitan mañana el contacto con el espacio y que se produzca “una comunicación exitosa en la que nuestros alumnos se sientan orgullosos de lo que están haciendo”, enfatizó la docente y directora de la escuela 38.
El Gobierno fueguino aclaró en un comunicado que la iniciativa fue impulsada por la organización Ciencia, Educación y Tecnología unidos por la Radio Afición (Cetra), uno de cuyos referentes argentinos es Luis Funes, un radioaficionado de San Luis (conocido por su licencia LU8YY/Q) que ya participó de emprendimientos similares.
Funes es un docente jubilado, apasionado por las comunicaciones, que ya logró comunicar a estudiantes puntanos con Lucas Parmitano, un astronauta italiano que orbitaba la Tierra a 400 kilómetros.
El Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) y el Ministerio de Educación fueguino, entre otros organismos, sumaron también distintos tipos de colaboraciones al acontecimiento que será transmitido en vivo por canales de televisión argentinos y podrá seguirse en vivo en la cuenta de Instagram del Cocoantar.
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El programa ARISS fue creado y gestionado por un consorcio internacional de organizaciones de radioaficionados y agencias espaciales, incluyendo la NASA en Estados Unidos con el objetivo de despertar el interés por las disciplinas científicas, como la ingeniería o las matemáticas.
La EEI es un gigantesco satélite tripulado en forma permanente que se encuentra a unos 400 kilómetros sobre la superficie de la tierra y completa una órbita cada 90 minutos viajando a 28.800 kilómetros por hora.
Considerado uno de los objetos más caros construidos por el hombre (entre 150 mil y 200 mil millones de dólares), es mantenido y administrado por las agencias espaciales estadounidense, europea, rusa, japonesa y canadiense, además de los países que colaboran en forma esporádica.
Lindgren, el astronauta que hablará con los alumnos de la Base Esperanza, es norteamericano aunque nacido en Taiwán, tiene 49 años y en 2009 fue seleccionado como miembro del grupo de los 20 astronautas de la NASA.
Además, son reservorios de biodiversidad, reguladoras en el aporte y almacenamiento del agua entre otros tantos«El contexto ambiental los hace sistemas muy frágiles ante cualquier cambio o disturbio (ya sea de índole natural o antrópico) y, por ende, su recuperación es muy lenta. Podríamos decir que las vegas, dentro del paisaje árido que caracteriza a la cordillera, es el ecosistema de mayor interrelación entre lo natural y humano», completó. Como el recurso agua es la problemática general en la zona, el equipo investigó cómo abordarla desde distintas técnicas satelitales y de ahí surgió comenzar a trabajar calibrando el mapa de humedad del suelo, monitorear nieve y glaciares, además de otros indicadores para el análisis de las vegas. El Mapa de Humedad del Suelo aporta información sobre el contenido de humedad en el perfil del suelo. Algunas de las variables de la superficie que condicionan el modelo son: la constante dieléctrica, la presencia de vegetación y rugosidad de la superficie. El investigador dijo que en este momento se encuentran en la etapa de calibración y validación del mapa de humedad de suelos para las zonas áridas semiáridas de la Argentina. Qué va a permitir la investigación La investigación tiene diversos fines, explicó Rodríguez Maiztegui: por un lado, permitirá en los territorios aportar técnicas y herramientas satelitales que favorezcan la toma de decisiones en ciertos temas de interés en el árido y semiárido argentino. «Podremos generar información que nos indique a través de mapas de humedad en qué periodos y con qué frecuencia se presenta la humedad en una zona determinada», en especial en la región de Antofagasta. Además, se podrá determinar mediante índices satelitales el comportamiento de la vegetación dentro de las vegas, siendo otro factor de análisis sobre su estado. Otro de los aportes, contó el investigador, será el de «determinar zonas con presencia de humedad que no estaban identificadas como tales, simplemente por no observarse a simple vista o por su dificultad de acceso al territorio», lo que constituye una «ventaja fundamental de los sensores satelitales», al contar con información a priori. En tanto que el estudio de la nieve y glaciares de la zona permite estimar el caudal de los ríos, es decir, el agua disponible que se tendrá durante la temporada de fusión. Qué información proporcionarán los satélites La constelación Saocom 1A y 1B con sus instrumentos SAR en banda-L full polarimétrico que operan en el rango de las microondas, permite obtener diversa información de la superficie y objetos con los que interactúan las ondas. Como característica principal y por su condición de sensor activo, el equipo puede estudiar el área de interés sin importar la luminosidad, es decir, si es de día o noche; y a su vez, en condiciones de nubosidad la onda de radar puede traspasar sin que esto sea un condicionante. Algunas de las aplicaciones que puede generar es el Mapa de Humedad de Suelo, y con esta información se determinan las zonas con diferentes gradientes de humedad. «A su vez, con la información polarimétrica que brinda el Saocom obtenemos información sobre la cubierta de nieve y glaciares cubiertos de roca que se encuentran en la zona, lo cual es importante porque la nieve y los glaciares alimentan de agua a las vegas y ríos en estas regiones áridas», resaltó el investigador. El trabajo de campo La idea de un Mapa de Humedad es «novedosa y única para nuestra Puna, es poder reconstruir un mapa que nos permita tener identificadas las fuentes de agua y evaluar todo lo que son glaciares y nieves, que en general son lugares inaccesibles», destacó Sergio Caletti, director de Ambiente de la Municipalidad de Antofagasta de la Sierra. El directivo remarcó que «hay altísima expectativa» en la zona sobre este trabajo, pero que al mismo tiempo buscan explicar con claridad de qué se trata: «A veces, la gente tiene la expectativa de «acá está el agua y hay que hacer el pozo”, por ejemplo. Pero hay que explicarle que saber dónde está el agua o dónde hay mayor humedad, no siempre va a ser una herramienta suficiente para hacer un pozo. «Lo que sí va a a ser es una herramienta de gestión indispensable, porque no es lo mismo decir ‘hagamos un pozo acá para ver’, que ‘hagamos un pozo porque ya tenemos los indicios que va a haber humedad'», aclaró. Caletti enfatizó que la información sirve tanto como para el mapa de humedad del suelo y como para tomar decisiones a partir de eso: «Hay casos que pueden interesar las zonas donde hay menos humedad. Por ejemplo, para hacer un dique o un reservorio, es necesario evaluar aquellos lugares donde el agua se infiltre menos hacia los costados». «Son todas cuestiones técnicas que se van evaluando y por las cuales generan muy buenas expectativas, la recepción ha sido muy buena en las villas».
WASHINGTON.- Bajo una ola de críticas, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, viajó a Arabia Saudita en julio de este año, forzado a encontrar soluciones para bajar el precio de la nafta, chocó puños y se sentó en una mesa frente al príncipe Mohamed ben Salman –acusado por la inteligencia estadounidense de haber mandado a matar al columnista de The Washington Post Jamal Khashoggi– y a quien Biden había prometido convertir en un “paria”.
Poco tiempo después, la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), dominada por Arabia Saudita y Rusia, decidió aumentar levemente su producción diaria de petróleo. Pero este miércoles, en un fuerte giro, la OPEP anunció ahora un marcado recorte en su producción diaria de crudo, mucho más amplio del que esperaba el mercado, una movida que fue fuertemente criticada por la Casa Blanca, que denunció un nuevo alineamiento entre Riad y Moscú.
“Está claro que con la decisión de hoy la OPEP+ se alinea con Rusia. Y lo dejaré ahí”, dijo la vocera presidencial, Karine Jean-Pierre, a los periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One.
Antes de su declaración, la Casa Blanca había difundido un comunicado del asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, y el director del Consejo Económico, Brian Deese.
“El presidente está decepcionado por la decisión miope de la OPEP+ de recortar las cuotas de producción mientras la economía global lidia con el continuo impacto negativo de la invasión de Ucrania por parte de Putin. En un momento en que mantener un suministro global de energía es de suma importancia, esta decisión tendrá el impacto más negativo en los países de bajos y medianos ingresos que ya se están recuperando de los elevados precios de la energía”, dijo la Casa Blanca.
El gobierno de Biden lanzó una ofensiva para bajar los precios de los combustibles en Estados Unidos, una variable a la cual los norteamericanos reaccionan con enorme sensibilidad. Desde la invasión de Rusia a Ucrania el precio se disparó y le asestó un golpe a la popularidad del presidente. Además de tender un ramo de olivo a los saudíes para conseguir más petróleo, Biden liberó una parte de las reservas estratégicas de crudo del gobierno federal y presionó a las petroleras para que aumentaran su producción y bajaran los precios.
La ofensiva dio resultados: desde el comienzo del verano boreal, los precios promedio del combustible en Estados Unidos han bajado más de un dólar, y el precio más común en las estaciones de servicio para el galón de combustible –alrededor de cuatro litros– es de US$3,29, indicó la Casa Blanca.
Pero la movida de la OPEP+ amenaza con echar por tierra esos avances, justo cuando Estados Unidos se mete de lleno en la campaña para las elecciones legislativas que se realizarán a principios de noviembre, en las que se juega el control del Congreso.
A la par de la caída de los precios de los combustibles, Biden había logrado un repunte de su popularidad, una medida que es decisiva para la suerte de los demócratas en los comicios. Los republicanos confían en poder capturar, cuando menos, el control de la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen una pequeña mayoría.
Tras la decisión de los países productores de petróleo, Biden mantendrá el rumbo. El Departamento de Energía entregará otros 10 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo al mercado el próximo mes, continuando con las entregas ordenadas por Biden en marzo de este año, indicó la administración demócrata. Y la Casa Blanca hizo “un llamado a las compañías de energía de EE. UU. para que sigan bajando los precios de las gasolineras cerrando la brecha históricamente grande entre los precios de la gasolina al por mayor y al por menor, de modo que los consumidores estadounidenses paguen menos en las gasolineras”, indicó el comunicado.
Biden también consultará con el Congreso sobre “herramientas y autoridades adicionales para reducir el control de la OPEP sobre los precios de la energía”, agregó el mensaje oficial, que pone el acento, además, en la importancia de “acelerar la transición hacia la energía limpia y, al mismo tiempo, aumentar la seguridad energética, aumentando nuestra dependencia de las tecnologías energéticas y de energía limpia fabricadas y producidas en los Estados Unidos”.
A nivel global, en China se fabrican la mayor cantidad de autos del mundoEn 2021, en el gigante asiático se produjeron más de 26 millones de unidades de las 80 millones producidas en todo el mundo, según un informe de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos (OICA, por sus siglas en inglés). Asimismo, es el mayor mercado del mundo, con más de 21 millones de unidades comercializadas en 2021, a más de seis millones de autos de diferencia de Estados Unidos. No obstante, las marcas líderes a nivel global siguen siendo las tradicionales. Changan, la de mayor volumen en 2021 con 2,3 millones de unidades, se ubicó lejos del top five mundial que encabezaron Toyota, Volkswagen, Honda, Hyundai y Nissan. A Changan le siguieron Geely, Great Wall y SAIC. Las cuatro con más de un millón de unidades vendidas el año pasado. Por debajo de esa línea, pero por encima de las 500.000 unidades, asoman Chery, FAW, DongFeng y BYD.
Por el lado de su cría y reproducción, se pueden alimentar de diversos sustratos y prácticamente transforman todo lo que consumen en biomasa. “Crecen muy rápido, ocupan poco espacio, consumen poca agua y alimento, y emiten muy escasos gases de efecto invernadero”, destacó Gabriela Gallardo, directora del trabajo de Di Meglio e investigadora en el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, quien participó en la elaboración del Informe ‘Producción de insectos para el consumo humano’ de la Red de Seguridad Alimentaria del CONICET.
Al día de hoy, ni el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria —SENASA—, ni el Código Alimentario Argentino —la legislación que regula a nivel nacional la comercialización de todos los alimentos, las bebidas y los aditivos alimentarios— contemplan la cría, la faena, la comercialización o el consumo humano de insectos. Gallardo afirmó que el informe fue un paso importante para avanzar en su legislación. “Mientras tanto, en el INTA y el INTI estamos desarrollando en forma conjunta prototipos de alimentos con polvo de grillo. Ya hicimos panificados, barras de cereales y logramos elaborar pastas que cuentan con más de un 20% de proteínas”. En los fideos que encontramos en el supermercado, ese valor es del 7%.
Las Naciones Unidas han establecido que del 4 al 10 de octubre se celebra todos los años la Semana Mundial del Espacio, para homenajear la contribución de la ciencia y la tecnología espaciales a la humanidad. La fecha fue elegida en commemoración del 4 de octubre de 1957, cuando hace 65 años se lanzó el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik.La CONAE participa en la Semana Mundial del Espacio 2022, en este marco entre el 4 al 6 de octubre, profesionales de la Unidad de Educación reciben en el Centro Espacial Teófilo Tabanera en Córdoba, a escuelas de la zona. 🚀🛰️📡
— CONAE (@CONAE_Oficial) October 4, 2022
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Tras el lanzamiento del “dólar tecno” –anticipado aquí– que creará por decreto un régimen especial de exportaciones para el sector de los servicios básicos del conocimiento (SBC), fuentes oficiales confirmaron anoche que el Gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley en el que se contemplará a los trabajadores tecnológicos monotributistas o “monotech”. Los detalles se conocerán en los próximos días.
La medida, que había sido anticipada el mes pasado por el secretario de Economía del Conocimiento, Ariel Sujarchuk, pero no fue mencionada durante el acto de presentación de nuevo régimen realizado el lunes –algo que despertó malestar entre los trabajadores independientes, y cuestionamientos de Ignacio Lonzieme, secretario general del Sindicato Unión Informática-
Las disposiciones del proyecto estarán destinadas a quienes facturen sus servicios al exterior. Buscará que puedan cobrar en moneda extranjera y, así, evitar su paso a la informalidad. Además de los profesionales vinculados a la tecnología, el proyecto incluiría a personas que participen en competencias relacionadas con los videojuegos.
La iniciativa debe pasar por el Congreso, ya que establecerá un nuevo esquema tributario que buscará “aumentar la recaudación de divisas por servicios de exportación no registrados”. Además, la medida incluirá el beneficio cambiario de no liquidar las divisas, al tiempo que promoverá la registración en el sistema tributario de forma “ágil y sencilla”, con acceso a obra social.
Las fuentes consultadas aclararon que el proyecto no tendrá costo fiscal y que habrá “distintas categorías disponibles de facturación” para contemplar a los exportadores de SBC y a los e-gamers, ya sean autónomos o pequeños grupos, dijeron.

Schmiegelow explica que en Argentina hay varios laboratorios que trabajan y manejan la técnica que desarrollaron estos científicos.“Es el caso del Laboratorio de Óptica y Fotónica del Departamento de Física (en Exactas UBA), donde se realizan experimentos usando estas correlaciones cuánticas para estudiar distintas propiedades de la física. También el Laboratorio de Óptica Cuántica del CITEDEF, dirigido por Miguel Larotonda, que trabaja con criptografía cuántica, que es un método de comunicación encriptado que permite enviar mensajes con una seguridad absoluta hasta donde conocemos. Y también en el LIAF, donde trabajamos realizando entrelazamientos pero ya no entre fotones sino entre átomos que atrapamos en cámaras de vacío y que controlamos utilizando láseres”, enumera.
Según el físico, estas técnicas hoy son recurrentes en toda la física cuántica moderna. “Hay varias tecnologías cuánticas que se desarrollan en todo el mundo y algunas ya están siendo aplicadas en tres grande áreas: las comunicaciones, el procesado de información -que incluye lo que se denomina computación cuántica-, y el censado, que trabaja con censores y diferentes dispositivos de medición, en donde el uso del entrelazamiento y las correlaciones son cruciales para mejorar la sensibilidad de estos dispositivos”, explica.
Por su parte, Laura Knoll, investigadora en el Laboratorio de Óptica Cuántica del CITEDEF, equipo que participó de un experimento internacional con laboratorios de todo el mundo en el que también se incluía el equipo de Anton Zeilinger, afirma que el premio “es más que merecido”, ya que con sus experimentos los tres galardonados “fueron cerrando una discusión longeva sobre los fundamentos de la mecánica cuántica y dieron pie al desarrollo de nuevas tecnologías”.
“Actualmente, estos fenómenos cuánticos salieron del plano de las discusiones filosóficas y de fundamentos para tener un rol importante como recursos básicos para el desarrollo de protocolos de comunicación”, comenta Knoll. Y agrega: “Un ejemplo es lo que sucede con la teleportación cuántica o la criptografía cuántica. Muchos de los algoritmos o protocolos de comunicación que utilizan fenómenos cuánticos para su implementación no podrían desarrollarse de una manera clásica, y esto es lo que da una ventaja”.
Daniel E. Arias
El Estado nacional emplea a 341.681 personas, de las cuales 230.592 (67%) corresponden a la administración pública nacional y 111.089 a empresas y sociedades. En la administración centralizada, que incluye los ministerios, la cartera con más contrataciones activas es el Ministerio de Economía, con 9.964. En la descentralizada, el Conicet, con 27.970 empleados y, entre las empresas públicas, la número uno en el ranking es Trenes Argentinos, con 24.185.
Estos datos surgen del informe publicado por el INDEC, “Dotación de personal de la administración pública nacional, empresas y sociedades”. Este será de acceso público y se actualizará mensualmente “con las presentaciones de las declaraciones juradas y permitirá controlar que nadie viole el compromiso de no aumentar el personal de la administración pública nacional y sus empresas, salvo cuestiones operativas explicadas”, según explicó Massa en su cuenta de Twitter.
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Son afirmaciones de la experta en biotecnología vegetal, Raquel Chan. Ella es la investigadora que desarrolló el trigo y la soja HB4 tolerante a la sequía. Es doctora por la Universidad Nacional de Rosario y bioquímica por la Universidad Hebrea de Jerusalém, donde hizo sus estudios de grado. Desarrolló su trabajo postdoctoral en el Instituto de Biología Molecular de la Universidad Louis Pasteur, en Estrasburgo, Francia.
Chan es investigadora superior del CONICET, profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral. Fue también directora del Centro Científico Tecnológico del CONICET Santa Fe.Reproducimos la entrevista completa que le hizo la periodista Luciana Vázquez:
-Su investigación en torno a la soja y el trigo transgénicos resistentes a la sequía tiene un impacto clave en un área tan importante para la Argentina, como es el agro. ¿En qué punto está esa investigación? ¿Ha avanzado hacia otros cultivos esta posibilidad de volverlos resistentes a la sequía?
-En el caso de los cultivos, no podemos hablar de resistencia. La resistencia sería algo absoluto, como la que tienen algunas bacterias a los antibióticos, a las que (estos) no les hacen nada. Los cultivos son plantas, seres vivos y todos requieren agua. Por eso hablamos de tolerancia: estos cultivos tienen la posibilidad de tolerar períodos más largos de sequía sin merma en la producción. No quiere decir que podrían crecer en el desierto, sin agua, lo que (sí) se llamaría resistencia. La tolerancia es una respuesta que depende del ambiente y de cada lugar, de cada cada año y cada campaña. Ahora se están haciendo otros desarrollos a partir del trigo y la soja HB4 para que se adapten a otras regiones. Los está haciendo la empresa Bioceres. Nosotros ayudamos, exploramos y estudiamos lo que ellos hacen. No hay que menospreciar todo lo que ha hecho el breeding o mejoramiento tradicional. Para cada lugar, hay variedades adaptadas que mostraron, por cruces y selección, mejoras para cada región, incluso para otros países como Brasil, Paraguay y Bolivia. Ahora hay que cruzar la tecnología HB4 con esa variedad existente en una región para obtener una variedad aún más mejorada por región. Eso requiere un montón de trabajo. Y no sólo se está trabajando en soja y en trigo sino también en otros cultivos como alfalfa, algodón y caña de azúcar.

-Es decir que esa semilla transgénica se transforma a medida de las regiones donde se va a sembrar finalmente.
-(Y lo que finalmente se siembre) se produce por cruzamiento sexual. Una semilla que está muy mejorada para crecer en determinada región, es cruzada con la soja o con el trigo HB4 y de esa forma se obtienen semillas hijas con las dos características, la de la mejorada (regionalmente) más la característica que le da el gen HB4, que originalmente es un gen de girasol.
-¿Qué pasa en relación a los otros desafíos que presenta el cambio climático, las inundaciones? ¿Hay trabajos de intervención génica que apunten a una mayor tolerancia a las inundaciones?
-Absolutamente. Las inundaciones son los desastres más grandes (para la gente y la infraestructura) que han ocurrido en las últimas décadas en el mundo. Sin embargo, las mayores pérdidas (económicas y alimentarias) se producen por sequía y no por inundación. La sequía es mucho más constante a lo largo de las décadas. Hay lugares que son secos y con muy baja producción. De todas formas, como las inundaciones se han vuelto realmente un drama, con otros genes del girasol (distintos del HB4), como el HHB11, hemos desarrollado mucha tolerancia a inundaciones sobre todo en el período de siembra y de emergencia de las plantas. Ya la hemos puesto en maíz y en soja. El arroz es un cultivo que crece inundado. Los científicos lo usamos mucho para hacer ensayos porque es más fácil de manejar y de transformar. De todas formas, la idea no es desarrollar HB11 en arroz, que ya lo hicimos. Da una planta ideal, como dicen los agrónomos, o sea, con todas las características de mayor producción y tolerancia. Sí (en cambio) queremos desarrollar esa tolerancia en maíz y en soja, donde ya pusimos el gen HHB11. Muestra muchas características benéficas, como tolerancia a la inundación y también a lo que llamamos “tormentas”. No es que la tormenta en sí afecte los cultivos sino que causa defoliación: las plantas pierden las hojas. En realidad, el efecto ante una tormenta fue un descubrimiento absolutamente accidental: tuvimos una tormenta terrible, de tipo tornado, en uno de los ensayos que hicimos en 2019-2020 y se llevó puestas todas las plantas. Fue un desastre. Después de que pasó la tormenta, las plantas HHB11 de maíz resurgieron y rindieron casi como si no les hubiese pasado nada. Aparentemente, y lo estamos estudiando con más detalle, hay una tolerancia a la defoliación, pérdida de hojas, que estaría dada porque las plantas con HHB11 fijan antes sus granos. Entonces, si logran recuperarse de la tormenta o de la inundación, siguen su vida: o las mata o las fortalece, como dice el refrán.
-Es muy interesante ver a la ciencia interviniendo en el mundo productivo real con un alcance enorme: la aprobación de la soja HB4 por parte de distintos países como China, Estados Unidos, Brasil, Paraguay, Canadá, además de la Argentina, implica que el 85% del territorio sojero del mundo podría recibir este tipo de semillas. De ahí surge una cuestión: cómo razona un científico a la hora de plantarse ante la posibilidad de un campo de investigación. En el caso del gen del trigo tolerante a la sequía, usted ha comentado que le prestó atención por su “utilidad biotecnológica”. ¿Cuánto del mundo real productivo entra en la cabeza de un científico de laboratorio como es su caso a la hora de decidir un campo y una línea de investigación?
-Últimamente, cada vez más. El científico ve algo y dice por qué pasa esto y qué pasó. Con esas preguntas, requerimos una hipótesis, requerimos hacer experimentos. Después, las hipótesis se nos caen al piso porque no fueron correctas, pero está bien: es parte de la ciencia. O sí se corroboran. Y últimamente está muy promovido, desde las instituciones y desde la sociedad toda, que uno les mire algún viso de utilidad a los experimentos. Toda la ciencia es útil, aún la que a veces le puede parecerle inútil a la gente. Cuando a Newton se le cayó la manzana y dijo porqué se cae la manzana y no queda colgada en el aire cuando se desprende, elaboró la teoría de la gravedad: está atraída por el centro de la tierra. Ni Newton ni nadie que lo escuchó sabía que es la base por la cual funciona un avión o un ascensor o todo lo que tiene que pelear contra esa fuerza gravitatoria que hoy usamos continuamente (en la navegación de nuestros satélites y sondas espaciales, por ejemplo). Ésa es la ciencia básica que a veces no tiene un impacto inmediato. El impacto viene siglos, años, meses después. Por eso yo valoro toda la ciencia básica aunque no parezca útil.
-Cuando arrancó con este mundo de la genética de las plantas, ¿tenía ya ese foco puesto en la producción del agro o era una curiosidad casi intelectual y científica de torre de marfil?
-Uno siempre tiene la idea de ver si lo que uno hace sirve para algo en forma inmediata. El foco fue la ciencia básica, es decir, plantearse preguntas ante el hecho de que una planta tolera mucho mejor la falta de agua que otra. Es algo que se puede haber preguntado cualquier ama o amo de casa. Se olvida de regar las plantas; una se le muere y la otra, no. Le ha pasado a todo el mundo cuando se va de vacaciones, no vino la vecina y no le dio el agua. Nosotros nos preguntamos por qué ésta se muere y ésta, no. ¿Qué tienen de distinto?
-¿En qué momento esa curiosidad científica e intelectual, que dispara una investigación de laboratorio, se conecta con el interés productivo de una empresa de biotecnología como Bioceres?
-En eso fuimos bastante pioneros. Vimos que HB4, este gen de girasol, daba mucha tolerancia a la sequía. Uno dejaba de regar la planta 20 días, parecían todas muertas y después, le daba agua de nuevo y revivían como si nada. El que fue mi director de tesis me dijo si no lo iba a patentar. Le dije, no, no tengo plata para pagar patentes, porque eso cuesta mucho dinero. Además, yo desconocía el campo de las patentes. Era el año 2003. Mi director de tesis, que yo había terminado en 1988, fue el Dr. Rubén Vallejos. Ya estaba jubilado. Él me sugirió hablar con una empresa, me mencionó a la gente de Bioceres que recién empezaba. Logré contactarme con ellos, me recibieron muy bien. No tenía ni sede. Nos reunimos en Rosario, en AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) porque Bioceres era una empresa formada por productores que estaban en esa organización. Apostaban a desarrollar algo de biotecnología (propia) y cada uno ponía un poco de plata, lo cual hacía facilitaba la inversión porque nadie jugaba toda su fortuna y todos sus bienes. Les conté lo que tenía y les mostré fotos de estas plantas y cómo habían sido hecho los experimentos. En un diálogo muy naif de parte de ellos y de parte mía, dijimos esto es bárbaro porque proyectamos que eso podía darse en cultivos. En ese momento, eso era un delirio pero resultó porque tuvimos mucha suerte: hay muchos genes, otros y de otras plantas, que confieren esa tolerancia a sequía… pero en general (ocasionan) mucha merma en la productividad. Hasta ese momento, nosotros ni siquiera habíamos medido productividad. Fue un delirio, pero se jugaron, nos jugamos nosotros… y nos fue muy bien.
Para poder desarrollarse, hay que invertir en ciencia; no es un lujo. Lo demuestran las curvas de crecimiento de todos esos países que hoy tienen un PBI y un ingreso per cápita mucho más alto. En Argentina, siempre estamos resolviendo lo urgente y no lo importante
-Hubo un encuentro muy virtuoso entre la ciencia básica y el interés productivo de innovadores del agro. Lo que llama mucho la atención de su currículum es que, además de mencionar la cantidad de publicaciones y los libros que ha escrito, también se mencionan la cantidad de patentes que ha desarrollado: nueve patentes.
-Nueve más todas las repeticiones en todos los países. Son nueve originales.
-¿Cuán desarrollado y aceitado está en el CONICET y en la ciencia que se hace en una universidad esa cosmosmovisión que considera que la ciencia básica puede influir en el desarrollo productivo y es un conocimiento que puede ser patentado y ser rentable? ¿Cuánta resistencia hay en el mundo científico o cuán desarrollada está esa perspectiva?
-Existían protocolos de relación con el mundo privado pero estaban en pañales; no había mucho ejercicio y eran difíciles. Era difícil encontrar un lenguaje común entre empresarios y CONICET. Los investigadores de CONICET creemos que lo que tenemos es maravilloso, y los empresarios no están tan seguros. Es un diálogo complicado. Hoy en día eso ha evolucionado realmente muchísimo. Sí existen en CONICET el convencimiento de que vale la pena patentar, aunque no cualquier cosa, ése es el tema. Las patentes cuestan dinero, no tanto la presentación sino los honorarios de los abogados que saben hacer patentes. Eso es una vacancia bastante grande en nuestro país, sobre todo en biotecnología. Hay mucha escuela de patentes más ingenieriles pero muy poco en biotecnología.
En eso fuimos bastante pioneros. Vimos que HHB4, este gen de girasol, daba mucha tolerancia a la sequía. Uno dejaba de regar la planta 20 días, parecían todas muertas y después, le daba agua de nuevo y revivían como si nada
-La rentabilidad que genera la patente, ¿va para el CONICET, para el Ministerio de Ciencia o para los investigadores? ¿Para quién va? ¿Para la parte privada que hizo la inversión económica?
-Depende de cada patente. Puedo mencionar nuestro caso, y en general es más o menos así. Se hizo un convenio, se renovó, se arregló 80 veces porque siempre tenía fallas. La patente está licenciada a Bioceres, que es quien ejecuta toda la parte comercial y de negocios. La patente es por el gen o por la construcción genética que tiene la planta. Al mismo tiempo, la planta también tiene su semilla original: la planta no es sólo la patente. Entonces, un porcentaje de los ingresos brutos sobre la venta de semillas de soja o trigo HB4, va al CONICET y a la Universidad Nacional del Litoral. Y cada una de las instituciones reparte esos ingresos entre los investigadores.
-¿De cuánta plata estamos hablando? ¿Cuánto ingresó en 2021 a ser repartido de esa manera?
-Es simbólico porque todavía no estaba la aprobación. Una vez que sale la aprobación, hay que sembrar, cosechar y vender. Lo único que se vendió fue lo que estaba en estado experimental. Serán 10 millones de pesos. No me acuerdo exactamente. Esto va a llevar años de evolución. El trigo particularmente tiene normas muy estrictas de segregación del otro trigo, lo que requiere una logística de cosecha y almacenamiento en molinos separados. Las aprobaciones en Australia y en Nigeria vinieron después. Año a año, va a ir creciendo la superficie sembrada. Nos va a dar números mucho más importantes, si tiene éxito.
-Por algún sesgo ideológico que influye en parte del mundo científico argentino, hay una mirada que estigmatiza al sector del agro. ¿Cuánto pesa en la posibilidad de avanzar con este tipo de investigaciones, que pueden generar patentes muy rentables hacia adelante?
-No es todo el mundo científico. Hay una parte del mundo científico, y yo diría reducida, que tiene esa resistencia a la gente del agro. Actualmente muchos de mis colegas están haciendo este tipo de desarrollos con foco en otras características, por ejemplo, tomates resistentes a enfermedades, plantas con más nivel de azúcares. Esa resistencia es muy minoritaria.
-¿Qué resistencias hay del lado política? El Consejo Deliberante de la ciudad de Gualeguaychú, en Entre Ríos, la cuna del actual secretario de Agricultura Juan José Bahillo, donde fue intendente, estaba por prohibir el uso de semillas de transgénicos HB4. Usted hizo una exposición para explicar el tema. Hay un cuestionamiento en términos medioambientales y también sanitarios. ¿Cómo percibe la mirada que la política tiene sobre este tipo de desarrollos?
-El propio secretario de Agricultura apoya el trigo transgénico. Yo di la charla, invertí un montón de tiempo, di todas las entrevistas periodísticas que me pidieron y no creo que haya convencido a los que no están convencidos. Esto es una posición política de alguna gente. Mucha gente asocia todo lo que es transgénico al aumento del uso de herbicidas, algo que no es así y no tienen porqué serlo. La tolerancia (a extremos hídricos) está más allá. Si quieren prohibir los herbicidas, prohíbanlos. Lo de prohibir el glufosinato de amonio sería absolutamente simbólico como prohibir el trigo en Gualeguaychú: en la ciudad no se siembra trigo ni se usa glufosinato. Tampoco tienen posibilidad de control, que es otra cosa que le he dicho a la gente. Todo ese rechazo es simbólico y declamativo. Por supuesto que no acuerdo porque, aunque sea simbólico, no tiene fundamentos ni científicos ni tecnológicos ni ambientales.
-¿Ni sanitarios? ¿Desmiente la idea de que consumir productos hechos con trigo transgénico puede tener un efecto en la salud de la población?
-No es una desmentida en términos personales. Están hechos todos los ensayos y estudios de alimentación animal lo demuestran. Para que un evento transgénico sea aprobado se exige una cantidad de estudios enormes. Todos esos estudios están publicados en un paper. Está establecido que el trigo es equivalente al otro trigo porque el gen (HB4) no se expresa en semillas, o sea, que la harina es indiferenciable de la harina sin transformar. Eso no es opinable; son datos científicos. Este trigo HB4 es igual de malo para un celíaco que el otro trigo. Con respecto al herbicida en particular, en esa reunión con el Consejo Deliberante de Gualeguaychú, estaba presente la presidenta de todos los Colegios de Ingenieros Agrónomos de la provincia de Entre Ríos. Ella explicó que tiene todos los datos de uso de herbicida porque hay trazabilidad de quién compra, cómo compra, cuánto se compra. Y el glufosinato de amonio no lo usa nadie ni lo va a usar nadie porque no es el herbicida más adecuado. Nosotros lo pusimos para poder hacer la transformación pero no hay (para qué) usarlo. Si quieren, lo pueden prohibir porque no tiene nada que ver con el trigo HB4 que es para (resistir) sequía, no para (resistir) herbicidas.
-Usted hizo su carrera de grado en la Universidad Hebrea de Jerusalém. Israel se ha convertido en un polo científico y tecnológico muy interesante. Hay datos de la Unesco de 2014-2018. Israel invertía en ciencia 4,95% respecto del PBI. Argentina, en 2018, 0,54. Brasil, 1,26. Esa diferencia de inversión en ciencia que se da entre Israel y la Argentina, ¿cómo impacta en la posibilidad de avanzar con estos desarrollos tan clave para el mundo productivo y para la economía argentina en general?
-Obviamente que impacta. Corea, Noruega, hay un montón de países que tienen esos porcentajes. Tienen que ver con empresas que están invirtiendo en ciencia y tecnología. En la Argentina, no tenemos muchas empresas que inviertan en ciencia y tecnología. ¿Y cómo impacta? Fue el aniversario del fallecimiento de Bernardo Houssay, nuestro primer Nobel en biología o en ciencia biológica, en medicina en realidad. Él lo dijo: somos demasiado pobres para darnos el lujo de no invertir en ciencia.
Es una de sus frases más conocidas. Para poder desarrollarse, hay que invertir en ciencia; no es un lujo. Lo demuestran las curvas de crecimiento de todos esos países que hoy tienen un PBI y un ingreso per cápita mucho más alto. En Argentina, siempre estamos resolviendo lo urgente y no lo importante. Desde que nací, me parece que vivo en crisis. Ahora hay un plan de ciencia y tecnología para poder llegar al 1% de inversión en ciencia en 2030. Fue aprobado por todos los sectores. Es un plan para hacer de la ciencia una política de Estado que no dependa del poder político de turno. La ciencia, en mi opinión y en opinión de mucha otra gente, no debería depender de quién está a cargo de la gestión. Esto lo demuestran los países desarrollados donde los gobiernos han cambiado también 8 mil veces, izquierda derecha, centro y sin embargo siguen invirtiendo en ciencia.
Es la fuente de desarrollo de mayores ingresos y de riqueza. Israel es un caso muy emblemático. Un país que no tiene riqueza natural de ningún tipo, es muy chiquito, no tiene agua y, sin embargo, tiene un desarrollo y un nivel de vida envidiable. Nosotros deberíamos aspirar a hacer más ciencia y a desarrollarla más. No cualquier ciencia. Hay que pensar, hay que hacer planes, hay que elegir temas. Esos modelos son buenos obviamente aunque no son trasladables en forma inmediata porque nosotros tenemos otra tradición, otra idiosincrasia, otra población, otros problemas. Hay que adaptar esos modelos que no es lo mismo que copiar.
-Entonces, certidumbre política y participación también del sector privado en el desarrollo de la ciencia.
-Sobre todo lo segundo. Cuando hablan de 4,9 de inversión en ciencia respecto del PBI, no significa que el Estado gasta el 5% de su PBI en ciencia. Hay que desglosar esos datos. Mucho de esta inversión viene de los privados. Esa participación se podría promover con leyes de biotecnología y nanotecnología. Incentivos a las empresas para que hagan inversión, para que tengan ciencia (propia), porque en general adquieren la ciencia. A nosotros nos vendría muy bien como país sustituir importaciones y desarrollar cosas acá. Pero eso quiere requiere desarrollo y formación de personas, una de las tareas más importantes que encaramos los científicos, formar personas, no para que todas se queden en el sector público sino para que, justamente, haya empresas enriquecidas con gente formada para poder resolver problemas.»
Luciana Vázquez
NdeA: Las aclaraciones entre paréntesis son de AgendAR, y en algún caso son insuficientes para que este artículo pueda entenderse fuera del ámbito de un suplemento rural. AAPRESID, por ejemplo, en las últimas tres décadas logró desterrar la rastra de discos para roturar la tierra. Al dejar el suelo desnudo durante meses, la roturación venia provocando pérdidas de capa fértil por voladura eólica, o por lixiviación de nutrientes durante las inundaciones. En cambio esta asociación promovió con éxito la «siembra directa», que simplemente entierra la semilla sobre suelo intacto, que conserva su estructura, su fauna y su flora microbiana. Hoy ésa la práctica dominante de siembra en todos los cultivos industriales de toda la llanura chacopampeana.
—¿Cuáles marcarías como hitos del SMN en sus 15 décadas?
—El primero es su fundación y cómo lo pensaron. Recordemos que nació en 1872, en un contexto donde la ciencia apalancaba el progreso social y económico. Sarmiento invitó a un destacado científico de EE.UU. a fundar un observatorio astronómico. Así llegó Benjamin Gould a Córdoba. Pero para observar el cielo nocturno necesitaba datos meteorológicos como presión y temperatura. Y terminó diseñando un sistema de observación que lo propuso a Sarmiento, que aprobó ese proyecto: “Se hace porque es necesario conocer el clima de este país que no necesariamente es semejante al clima de EE.UU. o Europa”, se lee en la documentación original. Y lo bueno es que desde ese mismo momento quedó clara la importancia de la meteorología sobre la economía y la actividad productiva. Es algo que nos habla de la cabeza de los científicos de esa época.
—¿Fue original?
—Sí. Y fue el primer observatorio de todo el hemisferio sur, pionero en tomar datos en forma ordenada y sistemática. Y luego Argentina estuvo entre los primeros países del mundo en contar con un servicio meteorológico.
—¿Y otro mojón histórico?
—La presencia continua en Antártida desde 1904, con la instalación de la base en las islas Orcadas. Ahí se unió ciencia con soberanía. Pero también hay cosas negativas: el golpe de Onganía, en 1966, intervino el SMN y lo pasó a la órbita militar, lo que le cambió el sentido a la institución. Eso recién se revirtió en 2007, cuando pasó a depender del Ministerio de Defensa.
—¿Qué cambió en 15 décadas?
—Algunas cosas cambiaron y otras no. Por ejemplo, sigue siendo prioritario hacer observaciones sistemáticas. Pero ahora también es clave emitir alertas y pronósticos, siempre basados en la ciencia y poder colaborar con el desarrollo sostenible.
—¿Desde cuándo se preparan pronósticos con modelos fisicomatemáticos?
—Es algo reciente, desarrollado a partir de la década de los 50, cuando estos modelos y ecuaciones matemáticas –que son muy complejas– comenzaron a ser “corridos” en las primeras computadoras. Eso permitió dejar atrás el cálculo manual, que era demasiado lento. Antes de esa época había pronósticos pero eran muy básicos. Y en Argentina la meteorología como disciplina universitaria nació en 1958, en Ciencias Exactas de la UBA.
—¿Cuentan con recursos informáticos suficientes?
—En ese ítem estamos bastante bien: tenemos un centro de cómputos que está entre los más poderosos de América Latina en nuestro rubro. Y recientemente se anunció una expansión tecnológica para todo el sistema de ciencia que a nosotros nos daría mayor capacidad. En realidad nuestro problema no está ahí.
—¿Dónde está?
—Lo que nos falta para poder tener más calidad de pronóstico es mejorar sustancialmente nuestra red de estaciones de toma de datos, con expertos que registren y envíen con continuidad información básica que luego se usa para poder pronosticar. Hoy contamos con 125 puntos de toma de datos y es insuficiente. Lo ideal sería superar los 200 y reforzar la presencia donde la topografía se complejiza. Eso implica sumar equipamiento específico y observadores capacitados que puedan, además, reportar en forma continua. Lo cierto es que tener un sistema nacional de observación robusto es bastante caro.
—Se discute mucho la precisión de los pronósticos, ¿por qué es tan complejo predecir?
—Básicamente porque necesitamos procesar muy rápidamente muchísimos datos que van variando todo el tiempo: presión atmosférica, temperatura, humedad y viento son los principales. Y hay que tomarlos en espacios geográficos acotados. O sea que si partimos de pocos datos precisos para “alimentar” el modelo, el resultado será limitado. La gente suele decir “se equivocaron”, pero nuestra limitación está en que debemos partir de cómo está la atmósfera hoy y nunca tenemos esa información tan completa como querríamos. Es realmente complejo porque se trata de medir una capa de gases de 15 kilómetros de altura que envuelve todo el planeta. Eso dificulta pronosticar lo que sucederá con el paso de las horas. También se suma el hecho de que los modelos son buenos, pero no perfectos. Y hay que hacer varias aproximaciones matemáticas para correrlos. Por todo eso los pronósticos a veces no se cumplen.
—¿Hoy qué precisión tienen?
—Las predicciones a pocos días son bastante acertadas. Y también hay estimaciones robustas de algunos parámetros como temperatura. Tal vez se falla un poco más en “lluvias”, que tienen un porcentaje de confiabilidad del 75 al 80%. Además, hacemos estimaciones trimestrales sobre si la temporada será más cálida, fría, seca o húmeda de lo que marca el registro histórico. Esos pronósticos suman un aporte importante para la toma de decisiones.
—¿Cómo altera esto el cambio climático?
—La física de la atmósfera sigue siendo la misma pero viene creciendo la prevalencia de eventos extremos (inundaciones, tormentas, sequías, etc.) y esas circunstancia de alto impacto nos fuerzan a concentrarnos en esos temas. Lo que pasa es que son eventos particulares y mucho más complejos de pronosticar. A eso se le suma que se vuelve difícil comunicar la información que generamos o lanzar alertas tempranas cuando hay riesgos severos para la población. Es un desafío que afrontan todos los servicios similares del mundo.
Enrique Garabetyan

