Anoche hubo una reunión extraordinaria del directorio del Banco Central para, se dijo, analizar los resultados electorales. Este fue el resultado «Ante el grado de incertidumbre actual, el Directorio del BCRA decidió tomar este domingo una serie de medidas que buscan preservar las reservas del Banco Central. Las medidas anunciadas son transitorias, hasta diciembre de 2019.
Se establece un nuevo límite de U$S 200 mensuales a la compra de dólares para personas físicas con cuenta bancaria y en U$S 100 a la cantidad de dólares que pueden ser comprados en efectivos. Estos límites no son acumulativos» (No hay definiciones acerca de qué pasará con las compras con tarjetas de crédito en el exterior).
En el día de mañana el Presidente del BCRA, dará una conferencia de prensa a las 8.30 AM para explicar el detalle de las mismas«.
Como sus lectores saben, el estilo de AgendAR mantiene el análisis en el plano técnico. Preferimos describir las consecuencias, antes que usar muchos adjetivos. Pero aquí no podemos menos de definir la medida anunciada como patética. Puede no ser negativa en sí misma, en una situación como la actual, pero es equivalente a tirar un balde de agua en un incendio de bosques.
Cierra, por un mes, uno de los canales, el menos importante, por los que se van las reservas del Central, al costo de impedir la compra de dólares para atesorarlos, la forma de ahorro que la inflación le deja a los ciudadanos comunes (Recordemos que el tope que se implantó en el gobierno de Cristina Kirchner fue de U$S 2.000 al mes. En otra nota, en esta portada, se puede leer que en septiembre, 1.690.000 personas han comprado dólares en Argentina). Y de provocar inquietud en la población, reviviendo el fantasma de los límites del «corralito».
Lo más grave, dispara el precio del dólar «blue» y del «contado con liqui», el que surge de comprar bonos o acciones, y venderlos en el exterior para hacerse de divisas. El que llaman «dólar fuga».
Si Sandleris no anuncia más medidas, y más eficaces que ésta -o no aparece después del desayuno de Macri con con Alberto Fernández un plan coherente para enfrentar la situación- nos espera una semana movida.
Hay una creencia generalizada -difundida en las redes sociales y en mensajes de whatsapp- que muchos pobres prefieren no trabajar y vivir de planes sociales. Pero la evidencia muestra que el 70% de los ingresos de los hogares pobres son el producto de su trabajo y sólo un 10% proviene de la AUH, planes de empleo, becas y similares.
Buena parte de la población está convencida de que los más humildes viven, en su mayoría, de “planes”. Y de que esa es la causa por la cual “los que trabajan” se ven “asfixiados por los impuestos”, que se usan para “mantener vagos”. Veamos si, efectivamente, los pobres son pobres porque no se esfuerzan y prefieren vivir de planes. Vamos a los datos:
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC muestra que, lejos de eso, la gran mayoría de los ingresos de los hogares pobres procede del mercado de trabajo. De hecho, la proporción de los ingresos provenientes del trabajo en los hogares pobres es similar a la de los hogares no pobres. En contrapartida, las transferencias monetarias directas dirigidas a la población vulnerable (planes de empleo y capacitación, AUH, becas escolares y similares, tanto del estado nacional como de las provincias y municipios) son apenas un complemento.
Tomando el último año para el que disponemos de las bases de datos (del segundo trimestre de 2018 al primero de 2019, periodo en el que la tasa de pobreza promedió 31,7%), analicemos los ingresos de los pobres (indigentes y no indigentes) y de los no pobres (se clasifican en estratos según la cantidad de canastas de pobreza a las que equivalen sus ingresos). A valores de septiembre, un hogar tipo del GBA (el monto varía de acuerdo con la composición del hogar y a la región donde reside) necesitó alrededor de $35 mil para no ser pobre y en torno a $14 mil para no ser indigente.
En los hogares pobres, el 70,5% de los ingresos totales provienen de ocupaciones laborales (sin incluir los planes de empleo), valor que resulta apenas inferior al del promedio de los hogares no pobres (73,0%).
Sin embargo, mientras que en los hogares pobres casi la mitad de los ingresos laborales provienen de ocupaciones informales (48%), en los hogares no pobres los ingresos de ocupaciones formales representan el 84% de los ingresos laborales. Dentro de los pobres, la participación de los ingresos laborales es más baja entre los indigentes, entre quienes además es mucho mayor el peso de las ocupaciones informales en la masa de ingresos laborales. En los no pobres, la mayor participación de los ingresos laborales se observa entre los sectores vulnerables (es decir, aquellos cuyos ingresos familiares se ubican apenas por encima de la línea de la pobreza), y el peso de las ocupaciones formales en el total del ingreso laboral se incrementa a medida que más arriba de la pirámide se ubica el hogar.
En contrapartida, los ingresos por transferencias directas no contributivas dirigidas a población vulnerable como la AUH, los planes de empleo (con contraprestación laboral) y de capacitación, las becas escolares, etc. representan solo el 9,3% de los ingresos de los hogares pobres: del total de estos ingresos, el 84% corresponden al ítem “ayuda social” donde el mayor aporte proviene de la AUH, el 12% a planes de empleo y el 4% a becas.
Así, por cada ocho pesos de ingreso que los hogares pobres reciben por su trabajo, nos encontramos con apenas un peso proveniente de este tipo de transferencias.
Desde otro ángulo, mientras que el 85% de los pobres forman parte de hogares donde al menos uno de sus integrantes tiene ingresos laborales (valor casi idéntico al de los no pobres, 86%), apenas el 0,5% de los pobres integra hogares en el que todo el ingreso proviene de planes, AUH y similares.
En el caso de la población en hogares indigentes, la participación de estas transferencias en el total de la masa de ingresos alcanza al 25,2%, mientras que entre los pobres no indigentes cae al 7,9%. El peso relativo que los ingresos por estas transferencias tienen entre los indigentes no implica que sean sumas cuantiosas, sino, simplemente, a que sus ingresos originados en otras fuentes son muy bajos: cada persona que integra hogares indigentes, en promedio y a precios de septiembre, recibe unos $ 550 mensuales por medio de estas transferencias, frente a los $ 3.600 que necesitaría para no ser indigente y a los cerca de $ 9.000 que requeriría para no ser pobre.
La EPH también aporta información sobre otras estrategias a las que recurren los hogares (en los tres meses previos). Si bien de manera menos precisa que la indagación exhaustiva por los ingresos, hay algunos datos.
El 13% de las personas pobres integra hogares que declaran haber recibido mercadería (alimentos, ropas, etc.) de parte de instituciones estatales y no estatales o, en medida algo mayor, de parte de otros hogares, y esto adquiere especial relevancia entre los indigentes (17,8%). Sin embargo, esto no es privativo de los pobres: lo mismo se registra para el 5% de las personas no pobres, especialmente para los segmentos vulnerables y medios bajos.
Por otra parte, casi una tercera parte de los pobres se endeuda para solventar sus gastos, con bancos o financieras, pero especialmente con otras familias (una cuarta parte de la población indigente recibió préstamos de otros hogares). Entre los no pobres los préstamos recibidos de otros hogares decrecen a medida que aumenta el nivel de ingreso, pero esto no ocurre con los préstamos de bancos y financieras (sin incluir aquí las compras con tarjetas de crédito), que se mantiene en torno al 15% en todos los segmentos.
En el pasado mes de septiembre, con las medidas de control de cambios ya impuestas por el gobierno, 1.690.000 personas compraron 2.891 millones de dólares, un aumento del 30% con relación a la cantidad de gente que había comprado en agosto US$ 1.873 millones.
De esos US$ 2.891 millones, 2.578 fueron para “atesoramiento” y el resto para viajes al exterior, de acuerdo a los registros de las operaciones en el Mercado de Cambios y el balance cambiario del Banco Central. Entre esas compras y el retiro de ahorros en moneda extranjera que ya estaban en los bancos, los depósitos del sector privado cayeran US$ 5.243 millones.
Vale la pena agregar que entre enero y septiembre de este año el Central vendió US$ 22.749 millones. AgendAR se ha hecho eco muchas veces de una repetida afirmación: Argentina es un país bimonetario. Una moneda extranjera, el dólar, funciona como reserva de valor. Un desafío para el futuro gobierno.
El gobernante Frente Amplio y el opositor Partido Nacional tendrán que decidir en segunda vuelta a finales de noviembre quién gobernará Uruguay en los próximos cuatro años, según conteos preliminares.
Con un 54% de las boletas escrutadas por la Corte Electoral, Daniel Martínez, del oficialista FA, obtuvo 459.670 votos, mientras Luis Lacalle Pou, del centroderechista PN obtuvo 382.153.
Encuestas a boca de urna estiman que el candidato oficialista obtendría 37% de los votos frente al 29% de Lacalle Pou. En el país vecino se precisa contar con el 50% más uno para ganar en primera vuelta, de lo contrario, los dos candidatos más votados irán al balotaje, que se celebrará el 24 de noviembre.
Ernesto Talvi, el candidato del Partido Colorado, que quedó en tercer lugar con apenas el 12% de los votos, según las proyecciones, anunció que apoyará al candidato del PN en la segunda vuelta.
El candidato ganador, Martínez, aseguró que comenzó «el camino del diálogo» con otras fuerzas políticas y llamó a «apostar por la estabilidad y no a los ajustes» durante la segunda vuelta.
Al poner en marcha AgendAR, asumimos el compromiso de no sumar al portal a ninguna de las opciones políticas vigentes. El objetivo es enfocarnos en los intereses nacionales comunes.
Sigue siendo así. Pero al mismo tiempo, nuestro mensaje por casi dos años ha sido la defensa de la producción nacional, del empleo de los argentinos, del desarrollo, e incorporación a la actividad productiva, de la ciencia y la tecnología. Sentimos que hoy la opción es clara, y que nuestros lectores pueden definirla por sí mismos.
Esta nota, publicada en La Nación, está escrita desde el punto de vista británico. Y creemos que por eso mismo, resulta útil que lo conozcamos. En muy poco tiempo, la Argentina deberá repensar su política exterior, y éste ha sido y es uno de los temas centrales. Por el compromiso con los argentinos que cayeron ahí, y también por el Atlántico Sur y la Antártida.
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A 12.000 kilómetros de distancia de Londres, los habitantes de las Islas Malvinas temen los posibles efectos que el Brexit -el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea- tendrá sobre sus vitales industrias pesqueras y de carne. Creen además que podría dejar desamparada su notable biodiversidad. (La U.E. financia un presupuesto anual para su protección).
Boris Johnson llegó al poder británico con una promesa clara: concretar el Brexit a fines de octubre, con o sin acuerdo. Ahora ese plazo ha sido descartado, por decisión del Parlamento, pero Europa todavía debe aceptar la postergación. Y, en todo caso, eso sólo prolonga la incertidumbre.
Mientras el gobierno de Johnson y la Unión Europea intentan llegar a un acuerdo, los conservacionistas del territorio austral no ocultan su preocupación. Al no formar parte del Reino Unido, y por ende tampoco de la UE, los habitantes del archipiélago no pudieron votar en el referéndum del Brexit. Hasta hoy, fueron beneficiados por los acuerdos de la unión aduanera total de la UE, por ser un territorio británico de ultramar. Eso les permitía ubicar el 75% de la producción pesquera isleña en el país de mayor demanda de Europa, España, sin pagar impuesto alguno.
Y la pesca sustenta aproximadamente la mitad del PBI malvinero, que repartido sobre muy pocos habitantes genera el mayor ingreso regional per cápita (ha llegado a U$ 56.000 / persona / año). Los «islanders» no son sólo los sudamericanos más ricos, sino que están entre los pueblos más ricos del mundo. En el archipiélago el «Welfare State», el estado benefactor creado en el Reino Unido por los laboristas en la posguerra de 1945 hoy sigue existiendo, pero no así en Inglaterra o Irlanda del Norte. Aunque pervive un poco en Escocia.
Esa generosidad del estado malvinense, expresada en medicina y educación públicas de calidad e incluso el pago de milicias propias de autodefensa bien equipadas, es (¿fue?) novísima, un fenómeno de otra posguerra, la del Atlántico Sur.
Esa creciente fortuna empezó realmente en 1986, con la concesión sistemática de licencias de pesca por Port Stanley a terceras naciones en aguas de la llamada «Zona Externa de Conservación»: hasta 1982 esas extensiones las controlaba la Argentina. Antes de la Guerra de Malvinas, los entonces llamados «kelpers» (palabra orgullosa y algo despreciativa a la vez, según quién la dijera) carecían de ciudadanía inglesa, no podían cobrar por dejar pescar a otros en aguas que en los hechos no eran propias, la salud pública «in the camp» (en las estancias lejanas a Stanley) era precaria, la educación, insuficiente, la población sumaba apenas 1800 habitantes mayormente pobres, y venía bajando desde un tope de 2200 en 1945: los jóvenes que podían, se iban. La posguerra hizo ricos -y más numerosos- a los hoy llamados «islanders», pero el Brexit amenaza con devolverlos nuevamente al estado de «kelpers».
Con 3400 habitantes, la isla – cuya soberanía reclama la Argentina- teme que el Brexit signifique una pérdida de su principal fuente de financiación independiente del gasto militar británico: el comercio con la UE.
Sus dos principales industrias -la pesca y la carne- podrían sufrir los efectos colaterales de una salida de la UE. La pesca representó el 43% del PBI de las Malvinas entre 2007 y 2016. En el último año, el 89% de las exportaciones pesqueras se hicieron a la UE, con España como primer comprador. Según estima el gobierno malvinense, un «hard Brexit» británico, una salida sin acuerdo podría equivaler a una caída del 16% en las ganancias.
Cómo es Malvinas hoy
«Actualmente nos beneficiamos de una exención de aranceles y de cuotas, y si esto cambia, estaríamos en una situación muy difícil con una caída considerable de los ingresos del gobierno», afirma Leona Roberts, una de las ocho integrantes de la Asamblea Legislativa de las Malvinas.
Beneficios aduaneros
Además, la industria de la carne, que depende de chacras familiares todavía llamadas «estancias» (se sigue usando la palabra castellana), también podría sufrir un coletazo negativo. Pero no sería tan brutal, ya que la mayoría de la carne de vaca y de cordero de las Malvinas se envía al Reino Unido, sin reexportación.
«Puede haber un efecto colateral allí si se introducen aranceles y cuotas», explica Roberts. «Si caen las ventas de carne producida por Reino Unido a países de la UE, va a ser necesario importar menos desde las Malvinas (Roberts usa la palabra ‘Falklands), lo que supone el riesgo de pérdida de empleos», agregó.
Poco a poco, los isleños sienten los efectos en la economía personal. Gabi McRae, una chilena que trabaja en Falkland Islands Meat Company, dice ya haber notado el efecto de una libra más débil. «Se dice que (…) nuestros medicamentos van a ser más caros», agregó Joanne Baigorri, de 27 años y empleada del único banco local.
El 90% de la biodiversidad del Reino Unido
Otra de las principales preocupaciones es la conservación de la biodiversidad en la isla. «No hay que olvidar que aquí está la vida silvestre más fabulosa del Reino Unido», dijo Esther Bertram, directora ejecutiva de la ONG Falklands Conservation a la agencia AFP y reclamó la responsabilidad del Reino Unido sobre la conservación de las especies. La fauna costera (y con más de 200 islas en el archipiélago, casi todo el territorio resulta costero o vecino de costas) es la base del turismo receptivo, la tercera industria malvinera.
El territorio cuenta con autonomía de gobierno, pero recibió unos 600.000 euros para la protección de ecosistemas a través del programa BEST de la UE que funciona en regiones remotas y países y territorios europeos de ultramar.
En caso de que el Brexit se concrete, los isleños no saben si podrán continuar con programas que probablemente se volverán exclusivos de la UE, y que tal vez Londres no pueda/quiera solventar. «No ha habido ninguna garantía de que en el futuro podamos tener acceso a la financiación de la UE», explica la activista.
Según el gobierno, cerca del 90% de la biodiversidad del Reino Unido se encuentra en territorios de ultramar. «Aquí vienen las amenazadas ballenas sei; tenemos las mayores poblaciones de albatros de ceja negra, tenemos cinco especies de pingüinos, elefantes marinos del sur. Es un ambiente natural extraordinario», agrega Bertram. Y es la base de la tercera gran fuente de ingresos malvinera: el ecoturismo receptivo.
Pero si el Brexit desatara una recesión en el Reino Unido, y si las islas perdieran su capacidad de control de sus aguas (muy dependientes de la presencia militar británica), los grandes stocks de calamares y otras especies «forrajeras» que mantienen saludable la fauna marina y costera podrían colapsar. Y la causa probable sería el mismo tipo de sobrepesca devastadora que ejercen las flotas española y china en aguas argentinas. ¿Se vienen tiempos difíciles para los «islanders»?
En esta nota iProfesional desarrolla el argumento -planteado en muchas ocasiones, dada la frecuencia de las devaluaciones argentinas- del problema que representan para la actualización tecnológica.
Es un tema real. Pero será necesario decidir cuál es la actualización conveniente. Argentina no puede pretender producir por sí misma toda la tecnología; ningún país puede pretenderlo, en realidad. Pero es legítimo y necesario elegir las líneas que le conviene desarrollar. Es un debate que se debe nuestra sociedad.
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Una de las consecuencias de las recurrentes crisis económicas de la Argentina, con sus crónicas devaluaciones y altos índices inflacionarios, es la gran dificultad para planificar la necesaria actualización de su infraestructura tecnológica, entre ellos el hardware, el software y las redes de comunicación.
Este atraso tecnológico, que no es parejo y que puede ser mayor o menor según la actividad e incluso la región geográfica, podría profundizarse en los próximos años si persisten la recesión y la inflación.
El consulto Alejandro Prince advirtió que “la situación macro local afecta claramente la renovación de hardware y el parque envejece. No hay grandes migraciones ni proyectos, salvo alguna sede local de alguna multinacional, y sin embargo se experimenta tempranamente con IA (inteligencia artificial), IoT (Internet de las cosas), blockchain”.
“La región tiene un ‘time lag’ en adopción institucional –no de las personas– respecto del primer mundo, o industrializado, de más o menos 5 años”, evaluó Prince, quien aseguró que la Argentina “ha hecho avances en e-gov (gobierno electrónico) y conectividad a nivel nacional en el decenio, pero el ‘legacy’ es un peso alto”.
Diego Taich, director general de Consultoría IT de PwC Argentina, describió que “el panorama es variado ya que están las ‘fintech’, ‘startups’ nativas digitales y también aquellas empresas que emprendieron con fuerza el rumbo de digitalizar su negocio. En este tipo de organizaciones muchas veces nos encontramos con el uso de inteligencia artificial, tecnologías de automatización (ej.: RPA), big data y analíticas, y soluciones móviles, muchas veces apalancadas en el uso de la nube pública, con el beneficio extra que trae de modernización del hardware y/o el software como parte del servicio”.
Pero si se analiza por industria, el cuadro es diferente. Según Taich, “las compañías tecnológicas, financieras y ‘telcos’ suelen ser las líderes en términos de realizar fuertes inversiones en hardware, software y redes. En otras, tradicionalmente se invirtió en base a la necesidad de recambio de la infraestructura por obsolescencia –y no tanto por ganar competitividad–, aunque la ola de ‘digitalización’ viene cambiando esta tendencia y obligando a estas empresas a abordar las nuevas tecnologías”.
En el caso específico del sector de telecomunicaciones, y lo que refiere a la infraestructura de telecomunicaciones, José Otero, vicepresidente para América latina y el Caribe de 5G Américas, explicó que la Argentina “tiene un buen desarrollo de los servicios 4G”.
Según una infografía reciente que elaboró esta organización con datos de la consultora Carrier y Asociados, a fines de 2018 el 63% de las líneas móviles eran 4G en el país, y un 19% 3G, que son las dos tecnologías que permiten acceder a Internet mediante las redes celulares”.
Para Otero, “es un buen desempeño si tomamos como marco lo que ocurre en la región: según cifras proporcionadas por Ovum a 5G Américas, en América latina la 4G LTE recién alcanzaba una participación del 46% en junio de 2019”.
Este especialista advirtió que “la disponibilidad de redes de banda ancha móvil es un aspecto importante a considerar, ya que no estamos hablando de una tecnología que únicamente se emplea para el entretenimiento, sino que es ampliamente utilizada para la productividad, para trabajar y acceder a información y contenidos educativos también. La banda ancha móvil sin duda crea oportunidades de negocios y de empleo para empresas y personas”.
¿Cuáles son los segmentos (hardware, software y redes) de mayor atraso en el país? Taich indicó que “históricamente la conectividad suele ser un segmento rezagado. La modernización de las redes requiere de una importante inversión por parte de los ‘carriers’ y el Estado, y de proyectos grandes de infraestructura. Falta de acceso, mala calidad y el precio, son barreras para el desarrollo de las comunicaciones de datos y por ende para la realización de negocios”.
Si bien la Argentina es uno de los países con mayor penetración en cuanto al uso de Internet, “un elevado porcentaje de la población no tiene acceso aún –se estima un 30%–, lo que no permite a los negocios en línea llegar a este segmento de potenciales clientes”, advirtió el director de PwC.
Diferente es lo que ocurre con el hardware y software. “Hoy la oferta de nube pública –en todas sus modalidades: IaaS, PaaS, SaaS– actuó como un atajo para acceder a las últimas tecnologías”, dijo Taich.
Sin embargo, “el hecho de que los proveedores más utilizados tienen sus centros de datos fuera del país, hace que las suscripciones deban ser abonadas en dólares. Mantener un ‘opex’ en moneda extranjera se convirtió en un desafío y actúa a veces como barrera para la modernización tecnológica”, dijo Taich, quien fue categórico al afirmar que “ninguno de los problemas de la Argentina es consecuencia de más o menos, peor o mejor tecnología sino de nuestros fracasos políticos y nuestra crónica y enferma macroeconomía. En todo caso eso ocasiona un mayor retraso en adopción o innovación”.
Rubén Belluomo, gerente comercial para el Cono Sur de Infor, una empresa global de aplicaciones en la nube especializada por industria, afirmó que en software “el atraso tecnológico no es tan grande, depende de cada empresa”.
Para este ejecutivo, “las causas son en general tanto económicas como culturales y tienen que ver con el miedo al cambio. La mayoría sabe que necesita actualizarse, investiga y averigua la inversión necesaria, pero muchas veces demora en la decisión”.
Javier Marbec, gerente comercial para el sur de América latina de Totvs, uno de los mayores desarrolladores de software de Brasil, apuntó que el país se encuentra “recién en el segundo paso del proceso de transformación digital, el de conectividad”.
“La razón fundamental de este atraso (…) se basa en dos ejes fundamentales: falta de inversión a nivel estructural en el país y de inversión a nivel empresarial y, por otro, una falta de información y conocimiento en las Pymes sobre la tecnología disponible”, afirmó Marbec.
Y en el caso de los segmentos de mercado (corporaciones, Estado, pymes, profesionales), ¿cuáles más afectados por este atraso? Para Diego Rivero, director regional de consultoría en Edison y ex director nacional de la Oficina Nacional de Innovación de Gestión, “los más afectados son las Pymes y los estados subnacionales, en particular los municipios”.
Rivero señaló que “el estado nacional ha realizado fortísimas inversiones en los últimos años en hardware, software, desarrollos y conectividad, lideradas por la Secretaría de Gobierno de Modernización. Los trámites ‘online’, la fibra óptica, las soluciones como expediente electrónico, entre otras, tienen un estado del arte actualizado”. Sin embargo, remarcó que “a nivel organismos descentralizados, el atraso tecnológico es dispar. Tenemos una Dirección Nacional de Migraciones con reconocimiento facial y dactilar implementado en Ezeiza como se puede ver en Londres; y otros (organismos) con muchísimo aun por desarrollar”.
Taich coincidió con Rivero en que el sector público “invirtió en los últimos años para hacer una actualización tecnológica de las distintas entidades y avanzó en el concepto de ‘e-government’, digitalizando muchos trámites, con beneficios para el ciudadano: ahorro de tiempos, posibilidad de tramitar en forma remota y evitar errores, que se producían eventualmente por el tratamiento manual de los datos”.
Con respecto a las organizaciones privadas cuya casa central se encuentra ubicada en países del primer mundo, el director de PwC señaló que “muchas veces reciben un ‘refresh’ tecnológico a partir de los despliegues globales o regionales que se deciden en la casa matriz”.
En cambio, “…las de capital privado puramente local, a veces se ven más condicionadas por los vaivenes económicos del país, y en muchos casos retrasan la actualización hasta que acomodan su rentabilidad y el equilibrio de sus cuentas”.
Sin embargo, Taich aclaró que “los componentes más cercanos al ‘core business’ de las organizaciones son monitoreados de cerca en cuanto a su grado de obsolescencia, debido a que la aparición de fallas o mal funcionamiento por el paso de los años atenta directamente contra el negocio, seguridad y productividad”.
En el caso de “algunas pymes, por no contar con un gran capital para destinar a este rubro, optan por suscribirse a soluciones en la nube y pagar por uso mensual, por ejemplo: paquetes de productividad y colaboración, correo electrónico, entre otros”, describió Taich.
Impactos graves ¿Cuáles son los impactos de este atraso en las empresas, el Estado y los profesionales? “Son enormes”, respondió Belluomo. Por ejemplo, “no actualizar su software llevará a las empresas a obtener una menor rentabilidad y productividad, y una menor competitividad interna y de exportación”, afirmó.
Para Rivero, el principal impacto del atraso tecnológico “…es la desvinculación con el consumidor. El no poder hablar con el consumidor. Hoy el cliente no entiende una demora, no entiende un error en un envío, no entiende cómo si puede sacar un vuelo desde su celular, no pueda gestionar todo online. Quienes no vieron esto o no invirtieron antes de las devaluaciones, hoy están en una peor situación: corriendo de atrás, pagando más, llegando tarde y sin innovación alguna”.
El director de Edison advirtió que “…el proceso de adopción tecnológica siempre debe ser veloz y requiere una gran dosis de valentía y toma de riesgos. El presupuesto de IT hace años que dejó de ser de ‘soporte’ y pasó a ser estratégico. Parece increíble que algunas compañías aun no lo hayan visto”.
Esto se puede ver desde dos ópticas distintas. “No invertir en esto condiciona a un país a una política de mercados cerrados y protegidos, con todo lo que ello implica. Esto puede generar en automático una migración de los perfiles más requeridos hacia otras latitudes. Hoy la competencia por los desarrolladores ‘millennials’ ya dejó de ser entre países y es entre ciudades. En eso la Argentina está muy mal. Hay mucho por aprender. Ya no (acerca de) cómo traer talento de afuera sino (de) cómo retener lo nuestro”, afirmó el director de Edison.
En el caso de los móviles, Otero explicó que “un dispositivo con menor capacidad de procesamiento y conexión, almacenamiento y funciones multimedia puede significar el no acceso a determinadas aplicaciones o casos de uso, o un desempeño por debajo de lo esperado o lo posible”.
Recuperación del terreno perdido ¿Cómo se puede recuperar este atraso? ¿Qué medidas se deberían adoptar? Las fuentes consultadas compartieron sus alternativas para avanzar por el terreno perdido.
Por ejemplo, Taich señaló que “los países más avanzados se dirigen hacía el aumento de los plazos de garantía, fomento del alquiler en lugar de compra, exigencia de piezas y componentes más duraderos y la reducción de los costos de reparación, además de la lucha contra la obsolescencia que le imponen un ritmo de recambio a los consumidores, a veces determinados por modas. El uso de la nube pública permite el acceso a infraestructura y software de última generación en un modelo de suscripción”.
En ese sentido, el desarrollo de centros de datos locales que permiten a los clientes contratar servicios en moneda local “favorecería aún más la adopción de servicios de nube”, dijo el director de PwC.
En cuanto a la conectividad, para Taich “una medida que tendría impacto favorable sería la ampliación del actual espectro de uso de 4G, así también como prepararnos rápidamente para la adopción de 5G en los próximos años. Medir y evaluar la calidad de las conexiones puede ayudar a mejorar la competitividad entre los proveedores, y por ende la inversión en infraestructura”.
Otra vía para superar el atraso consiste en “establecer acciones de difusión y capacitación para incluir a partes de la población que aún hacen poco o nada de uso de internet, (eso) también significaría la inclusión de nuevos potenciales clientes para las empresas”, según el vocero de PwC.
Otero recomendó por su lado la revisión de “…las políticas impositivas a los terminales móviles, porque ha aumentado la conciencia de que no se trata únicamente de bienes de lujo o medios de entretenimiento, sino también herramientas de productividad e inclusión”.
“El atraso no se recupera, pero sí se pueden saltar tecnologías”, afirmó Rivero. Por ejemplo, “no necesito invertir en servidores si tengo AWS (Amazon Web Services) o Azure (la nube de Microsoft). No necesito hacer ‘process mapping’ si tengo Celonis Cloud para analizar todos mis procesos de negocio. No necesito desplegar una capacitación a usuarios finales si tengo todos los materiales de capacitación con demos desarrolladas en SAP Enable Now y procesos guiados paso a paso. Quienes tomen conciencia de que quedaron atrasados en tecnología, para sobrevivir tendrán que apostar por las tecnologías que recién están viendo la luz”.
Desde Totvs, Marbec recomendó “mecanismos de promoción y financiación para la incorporación de estas tecnologías que faciliten su adopción”. También apuntó al plano del management y cultural de las empresas, quienes deben “entender que el rol del gerente de IT, CIO o responsable de sistemas debe ocupar una posición estratégica en la empresa y apoyar las decisiones de negocio desde el diseño de productos y servicios hasta el soporte tecnológico de las operaciones de la empresa”.
“La velocidad de a evolución digital requiere una permanente formación y capacitación para poder mantener a las organizaciones vigentes en los nuevos mercados”, concluyó.
El equipo ganador de la Copa Robótica, viajará esta semana a la ciudad de Dubai para competir en el Mundial de Robótica, el First Global Challenge. El equipo está integrado por cinco estudiantes de distintas instituciones secundarias de la provincia de Misiones que concurren a la Escuela de Robótica, la primera de Argentina de carácter público y gratuito.
La Copa local había sido organizada por el Ministerio de Educación e Innovación de la ciudad de Buenos Aires junto a Educabot, empresa proveedora de soluciones de tecnología educativa.
Los jóvenes llegarán a Dubai con “Julito”, el robot que diseñaron para la Copa Robótica, acompañados por su mentor y por ejecutivos de Educabot. La delegación argentina también incluirá a miembros de la Escuela de Robótica de Misiones y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
«Es la tercera vez que impulsamos la participación argentina en el Mundial y este año tiene la particularidad de que el equipo fue definido en un certamen previo del que pudieron ser parte todas las provincias; fue un gran evento donde replicamos la misma dinámica de la instancia internacional”, señala Matías Scovotti, CEO y cofundador de Educabot, que además de co-organizar la Copa Robótica es la empresa representante del First Global Challenge en Argentina. “Desde que ganaron la Copa, estuvimos trabajando junto a los chicos de Misiones en el perfeccionamiento del robot en cuanto a mecánica y estrategia; y tenemos expectativas de que se logre una buena performance en Dubai”, agrega.
La Copa Robótica se desarrolló del 29 al 31 de agosto en el Estadio Mary Terán de Weiss de la Ciudad de Buenos Aires. Los equipos provinciales compitieron con sus robots, diseñados a partir de un mismo kit de robótica, poniendo en juego habilidades creativas y de programación. Los requisitos fueron que estuvieran integrados por estudiantes de entre 14 y 18 años de edad junto a un mentor con experiencia comprobada en robótica. El desafío consistió en una serie de partidos donde los robots, manejados por los chicos, obtenían puntajes por rapidez y eficiencia.
Ahora el equipo ganador está listo para competir junto a sus pares de otros 200 países en el First Global Challenge. El certamen, que tendrá lugar en la Ciudad de Dubai de los Emiratos Árabes Unidos, del 24 al 27 de octubre, propone que los jóvenes trabajen la temática de la sustentabilidad de los océanos; con lo cual, el campo de juego simulará ser un océano y los robots tendrán la misión de recolectar y retirar los “contaminantes”, simbolizados por pelotas de distintos tamaños.
En la edición 2018 del Mundial, realizada en la ciudad de México DF, el equipo argentino se destacó en la posición 13 de la competencia y ganó el Safety Award.
El mercado -inversores profesionales, empresas, y ahorristas grandes y chicos- operaron la compra y venta de dólares de ayer viernes pensando en que el lunes el mercado será otro.
En todos los niveles mencionados existe el convencimiento de que se viene una reconfiguración del cepo cambiario. Tanto en el Banco Central como en Hacienda guardaron estricto silencio, pero la dinámica que adquirió «la cuestión dólar”, sobre todo en la última semana, finalmente lleva a los funcionarios actuales a reconocer, también ellos, que algo cambiará el lunes.
La salida de depósitos en dólares -solo 174 millones el miércoles, pero se estiman cifras mayores para jueves y viernes- golpearon el stock de reservas, que ya está en US$ 43.503 millones. El salto del dólar oficial a $ 65 y los paralelos arriba de $ 80 son indicadores claros que esta situación no es sostenible.
En ningún caso, ni entre funcionarios del gobierno ni en el Frente de Todos se mencionó la intención de consultar al Fondo Monetario antes de aplicar estas posibles medidas.
El menú de opciones que estarían sobre la mesa de trabajo del Banco Central, en coordinación con Hacienda y -se dice- con referentes económicos del candidato Alberto Fernández, son éstas:
Tope más bajo. Reducir drásticamente el monto máximo de dólares que puede comprar por mes un ahorrista a título personal. El límite de 10.000 dólares con el que se estrenó el cepo cambiario el 1 de septiembre pasado pasará a la historia. La discusión es si se lo lleva a 5.000 o a 2.000 dólares por mes. Se dirá que es un límite acorde a la capacidad de ahorro del grueso de los asalariados y profesionales argentinos.
Un límite al blue y a los coleros. Restringir las compras de quienes no utilizan las plataformas digitales de los propios bancos (home banking o apps). En este punto, se busca acotar el margen de maniobra de quienes se presentan en los mostradores de casa de cambio con pesos en efectivo. Hasta hoy, este tipo de usuarios puede comprar un máximo de 1.000 dólares por mes. Lo que se observó en estos días es que se armó un verdadero mercado secundario no ya de dólares, sino de DNI. El típico caso de individuos que ponen su documento pero van a la casa de cambio con pesos de otra persona. Esto se volvió atractivo a partir de que se abrió la brecha entre el dólar oficial y el blue, entonces se puede hacer una ganancia rápida del 12%.
Giros al exterior. No se descarta poner límites a las transferencias al exterior de personas particulares que tienen una cuenta bancaria en la Argentina y otra -a su nombre y declarada ante la AFIP- en una entidad bancaria en el exterior. Hoy, esta persona puede girar dólares a dicha cuenta sin ningún tipo de limitación.
Menos rulos y bucles. También se estudia limitar aún más las operaciones para compra de dólares a través de transacciones con títulos públicos. Aunque aquí se busca avanzar con cuidado porque una restricción en este mercado puede ensanchar aún más la brecha entre el dólar oficial y el «dólar-bolsa» o el «dólar contado con liquidación». Sobre el tema brechas, también está en discusión si finalmente se establecen dos tipos de cambio oficiales: uno comercial y otro financiero. Esto equivaldría a desdoblar el mercado para que las operaciones de comercio exterior vayan por un lado y las financieras por el otro.
Feriado cambiario. Es la opción más remota, dada la convulsión que podría generar. Se la ve como una opción lejana, pero no se descarta por completo.
En el Gobierno y también en el mercado se admitía que el menú de opciones dependerá, finalmente, del tono de los discursos que los candidatos realicen el domingo a la noche, cuando se conozcan los resultado. Y de cómo podría interpretar el «mercado» (léase: los grandes operadores) el resultado final de la elección presidencial.
La crónica de esta marcha de protesta contra un modelo de exclusión, publicada en forma casi entusiasta por La Nación, en realidad, por la mayoría de los medios del mundo, nos indica 3 cosas al equipo de AgendAR:
La movilización fue verdaderamente gigantesca, con la participación de una parte considerable de muchos sectores sociales.
La clase dirigente chilena es consciente que Piñera cometió un gravísimo error al declararse «en guerra» y ordenar la represión. Acepta que el descontento es imparable, y quiere canalizarlo en forma pacífica. Son las fuentes oficiales las que insisten en el impacto de la marcha y reconocen su carácter multitudinario.
Y, se simpatice o no con esa dirigencia, es una decisión acertada, para todos. Porque tratará de detener la violencia, pero una vez que estos reclamos han conseguido tanta legitimidad, tendrán que ser respondidos con mayor o menor rapidez.
SANTIAGO, Chile.- En la movilización más grande de la historia del país y en una demostración de poder del movimiento ciudadano, los chilenos se volcaron a las calles para elevar una serie de demandas sociales y presionar al gobierno de Sebastián Piñera para que realice cambios estructurales, en el mayor desafío a la autoridad desde el regreso a la democracia en 1990. En Santiago, 1,2 millón de personas protestaron en la céntrica Plaza Italia de forma masiva y sin mayores incidentes en una concentración que reunió a miles de familias y personas de diversas ocupaciones, edades y clases. Desde el gobierno expresaron su sorpresa ante la gigantesca convocatoria, que también se desplegó en todo el país.
«Estamos viendo una manifestación impresionante, muy pacífica. Es una marcha histórica», dijo Karla Rubilar, intendenta de la Región Metropolitana (y reconocida militante piñerista). El llamado a movilizarse se esparció por las redes sociales bajo el lema «La marcha más grande de Chile», junto a otras consignas como «Chile despertó» o «No estamos en guerra», que se han levantado desde que hace una semana se inició el estallido social, que sumó 19 muertos y dejó múltiples destrozos en urbes que hoy están resguardadas por los militares.
«Yo vivo hace tres años aquí, en el sector de Plaza Italia, y nunca había visto esto a mis 31 años. Tengo amigos que no pudieron seguir avanzando y quedaron bloqueados muchas cuadras más allá, pero la energía y la efervescencia de la gente ha sido increíble, es tremendo, muy emocionante», dijo Washington Guerra, uno de los miles de asistentes. La gigantesca columna se esparció por las principales avenidas de la capital, pese al séptimo toque de queda que decretó el gobierno
Con colorido, los manifestantes trasladaron miles de banderas, carteles con consignas pidiendo la renuncia de Piñera y entonaron el himno en un ambiente de fiesta. Todo ante la sigilosa mirada de varios efectivos de la policía chilena que contemplaron con medida distancia el paso de los manifestantes. «Desde las concentraciones del plebiscito de 1988 que derrotó a Pinochet que no se veía tanta gente en la calle. Aquí hay gente de todos los equipos de fútbol, de los barrios más ricos, de los barrios pobres. Hay mucha mística en esto, es muy emocionante, ojalá que el gobierno nos escuche», comentó Carlos Figueroa, un profesor jubilado que se trasladó desde Puente Alto al centro de Santiago.
Los canales de televisión chilenos mantuvieron transmisiones en cadena nacional de la convocatoria, con imágenes de sobrevuelo de helicópteros sobre la marcha, y los diversos medios chilenos informaron y catalogaron de «histórico» el acontecimiento. Las protestas, los gritos y las consignas apuntaron principalmente a la figura de Piñera, que pese a anunciar un paquete de medidas sociales y realizar un mea culpa, no pudo contener el desborde ciudadano, en una prueba de disconformidad de los chilenos.
La caravana de gente se movilizó de manera pacífica y se produjeron algunos incidentes aislados, sobre todo cuando se aproximó a las cercanías del Palacio de La Moneda. «Tras la marcha de hoy en Santiago, la más grande en la historia de Chile, el presidente Piñera está en la siguiente encrucijada: continuar negando la validez de un reclamo ciudadano que ha desbordado su gobierno o tomar nota de aquello y actuar en consecuencia. Lo primero implica seguir agravando la crisis y lo segundo una gran oportunidad para dar cauce político a este nuevo Chile que despierta. La historia pocas veces toca la puerta de un mandatario de esta manera», dijo el escritor y periodista Pedro Cayuqueo.
(Una crónica de los hechos hasta el lunes, y las causas, fue publicada aquí).
Los técnicos de la Secretaría de Energía están trabajando en los lineamientos del programa TransportAr, destinado a ampliar las redes de transporte eléctrico. La intención de los expertos abocados al plan es que el material quede como un insumo de trabajo para quien gobierne a partir del 10 de diciembre.
El objetivo anunciado es que las nuevas líneas se organicen con una lógica económica distinta, tratando de apostar por aquellas regiones que tienen un potencial de exportación y no están pudiendo desplegarlo por la falta de infraestructura. «En cuanto al diseño de las redes de 500 kV, la estrategia es diferente. Queremos que las nuevas líneas propicien en aumento del consumo en regiones que pueden generar riqueza y no lo hacen por falta de infraestructura», explicó un técnico de la cartera que dirige Gustavo Lopetegui.
A comienzos de la gestión de Mauricio Macri, el entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, diseñó un proyecto destinado a ampliar la infraestructura con una línea de transmisión eléctrica de extra alta tensión que debía unir Río Diamante (Mendoza) con Charlone (Buenos Aires). Sin embargo, esa obra nunca comenzó. Se apostó a financiarla con el régimen de Participación Público Privado (PPP), pero esa modalidad nunca pudo despegar.
Por lo tanto, el tiempo fue corriendo sin que los proyectos se materializaran. Incluso se adjudicaron decenas de proyectos del programa Renovar, pese a que no tenían asegurada la capacidad de transporte. Hoy decenas de esos proyectos están paralizados por falta de financiamiento y es probable que es cancelen a principios del año próximo.
Uno de los objetivos del nuevo plan TransportAr es poner el foco en la ampliación del sistema de transporte eléctrico de la provincia de Buenos Aires. A raíz de ello una de las obras que está en carpeta es el tramo Abasto-Plomer en el noroeste, pues la capacidad de transporte del AMBA está saturada. Lo que se busca es descargar la energía que ingresa por los nodos de Ezeiza y Rodriguez y hacer que llegue por un nodo nuevo que será Plomer, ubicado en el Partido de Gral. Las Heras.
A Plomer podría
llegar luego energía de la Central Térmica Manuel Belgrano y de la
Central Nuclear de Atucha. También se quiere desarrollar la zona
centro, que abarca La Pampa, el sur de Córdoba y Santa Fe, el este
de San Luis y el norte de Río Negro donde las economías regionales
vienen demandando infraestructura para poder crecer. Allí se piensa
impulsar la construcción de la línea Choele Choel-Villa Regina.
Otras regiones con mucho potencial de desarrollo reprimido son el
NEA, fundamentalmente Chaco y Formosa, la zona de Cuyo, y el
noroeste, más precisamente San Juan, La Rioja y Catamarca.
El monto total de las obras de 500 kV relevadas por la primera fase del TransportAr demandaría unos 800 millones de dólares. Las obras demandarían entre 20 y 24 meses y, una vez concluidas, los privados podrían montarse para trazar redes de distribución.
A 90 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, la tierra colorada de Misiones se conjuga con los palmares y la vegetación selvática en el poblado Eldorado. La madera Yacaratiá crece allí con exclusividad a nivel mundial, aunque es una especie típica de la selva subtropical paranaense compartida con Paraguay y Brasil que no existe más en esas regiones por la deforestación.
Hace más de 55 años que el santafesino Roberto Pascutti descubrió las propiedades de ese árbol, luego de haberse recibido de ingeniero químico en su Santa fe natal, se mudó a Misiones por una propuesta laboral y cuando estaba estudiando ingeniería forestal en Eldorado, dio con un texto jesuítico del año 1870 que contaba que los aborígenes guaraníes comían unas larvas que se generaban de los árboles de Yacaratiá ya caídos, que eran riquísimas en proteínas.
Una de sus cuatro hijas mujeres, Vanina Pascutti, relató: “Mi papá tenía un cargo ejecutivo en una empresa de celulosa pero paralelamente daba clases en la Facultad de Ciencias Naturales, en las escuelas técnicas y agrotécnicas, siempre le interesó investigar y la rama de la comunicación, armó un laboratorio en casa, era un gran filántropo”.
En sus investigaciones el ingeniero Pascutti descubrió el potencial alimenticio de la especie Yacaratiá donde crecen unos gusanos que eran pinchados por los guaraníes, los calentaban al fuego y luego los comían como brochettes. A partir de este descubrimiento de su padre, se pudo conocer “el único árbol apto para el consumo humano porque literalmente se come el tronco, en forma de tablas”, remarcó Vanina.
Esta propiedad natural dio el puntapié inicial para crear Yacaratiá Delicatessen que se mantiene vigente hace 12 años con la particularidad de ser reconocido como un emprendimiento sustentable desde sus inicios: “Solo procesamos el árbol caído, no cortamos, ni vamos detras del arbol nativo en el monte, ni hacemos plantaciones. El yacaratiá tiene especies machos y hembras y los pájaros se encargan de su distribución a través de los excrementos y muchos de estos árboles nacen donde hay otras plantaciones como pinos, yerbales o en las chacras, cuando estos árboles caen o se deja como descarte de basura ahí procedemos a recolectarlos”, explicó Vanina.
Y prosiguió detallando: “Una vez recolectado, hay que machimbrarlo, y se lleva a la fábrica donde se expone a temperaturas altas y bajas para romper la estructura molecular interna del árbol, empieza a largar los primeros líquidos que hay que tirarlos porque tienen mucha acidez y hay que trabajarlo con guantes de cueros para que no queme. Luego de un par de horas cuando la madera está más blanda y larga los jugos internos allí se termina el proceso”.
La joven emprendedora, como se autodefine, nació en Misiones pero fue a estudiar Derecho a Santa Fe, profesión que nunca ejerció, ya que volvió a la tierra colorada aceptando la propuesta de su papá para colaborar en este proyecto que asumió con total responsabilidad junto con su madre Marisa cuando un año y medio más tarde su papá fallece.
La referente de Yacaratiá Delicatessen reveló la particularidad de pertenecer a un emprendimiento familiar de base femenina: “Somos 4 mujeres que trabajamos en la fábrica, y la cantidad del trabajo depende de la demanda del mercado y de la cantidad que consigamos. La elaboración es larga, ardua y trabajosa. Cada lote que se produce es único y exclusivo porque no sabemos de donde proviene el leño. Es sensible al frío, es de fácil reproducción, por eso crece donde desmalezan”.
Al ser consultada por su consumo, Vanina estimó: “Unos 500 kilogramos por mes se pueden consumir, el sabor es difícil de describir pero es dulce y jugoso, y no tapa el sabor de la comida, en boca te quedan las tiras dietarias como cuando comes las fibras de coco”.
DE LO DULCE A LO AHUMADO Desde su visión, haciendo referencia a la comercialización en los mercados tanto interno como externo hay más apertura “pero la logística es tan cara porque estamos en una punta tan austral, tenemos dos o tres medios de transporte a través de encomiendas aunque nos han ayudado muchos las ferias gastronómicas para participar e ir conociendo estos productos regionales. La Yacaratiá puede incorporarse a las preparaciones que uno quiera, los chefs reciben la tabla gastronómica y crean carnes rellenas, pinches, postres, confituras, reducciones, carnes laqueadas o incluso ahumados.”
Finalmente, la especialista en madera comestible a través de la producción sustentable remarcó el aumento de la conciencia ambientalista: “Por suerte se declararon reservas y parques naturales para cuidar nuestra biosfera, hace unos 15 años que tenemos una mayor conciencia en cuanto a nuestras reservas, la conservación de los suelos y su potencial turístico”.
Esta semana se dio un paso fundamental para la representación de las empresas pequeñas y medianas de la Argentina, el llamado «universo Pyme». Se formalizó ante la inspección General de Justicia, la estructura y las autoridades de la Confederación General Económica Federal.
Este hecho representa a la vez una indicación que el mundo empresario percibe el inevitable comienzo de una nueva etapa en la economía argentina, cualquiera sea el resultado de la elección de este domingo (aunque en la mayoría, prevalece una idea formada de cuál será).
Y, al mismo tiempo, el hecho cierra un largo proceso empezado en 2001 de reconstrucción de la unidad empresaria en torno a una CGE que fue muy importante y polémica en los ´70, pero que en este siglo estuvo dividida por diferencias políticas y personales.
Esta unidad se logra a partir de un acuerdo entre dos de las entidades más representativas en el ámbito nacional, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA). Sin embargo, hubo un énfasis en la participación de las federaciones, confederaciones y, en algún caso, de cámaras que reúnen a las empresas de todas las provincias. De ahí que el nombre completo sea ahora CGE Federal.
Se dijo que este acuerdo representa la unión federal de 27 instituciones empresarias, y que alcanza la representatividad en todo el territorio de los sectores del comercio, servicios, industria y producción en general.
Por el peso económico y demográfico de Buenos Aires, fue inevitable que la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires-CEPBA jugase un rol decisivo en la unidad: su Presidente, el dirigente empresario Guillermo Siro, fue uno de los impulsores. Pero las Federaciones empresarias de las 24 provincias, adheridas a la CAME y la CGERA, participaron de la Asamblea.
“No fue sólo un acuerdo de cúpula, fue un compromiso federal”, sostuvo José Luis Cramazzi, presidente de la Federación Económica del Chaco (FECHACO).
«En el ámbito empresario hay diversas ideologías y visiones políticas pero eso no es un obstáculo, por el contrario, nos permite ampliar nuestra acción llevando nuestras propuestas y reclamos a todos los ámbitos», expresó Alberto Carletti, máxima autoridad de la Federación Económica de Mendoza (FEM).
“En un contexto de incertidumbre económica y política resulta indispensable dejar las mezquindades y tirar todos para un mismo lado, porque sin producción no hay trabajo ni desarrollo”, cexpresó Daniel Cruces, secretario general de la Federación Económica de la Provincia de Santa Cruz.
El Presidente de la CGE Federal es Roberto Marquínez (actual Vicepresidente 1° de CEPBA), el Vicepresidente 1° es Marcelo Fernández (actual Presidente de CGERA), el Vicepresidente de Industria es Guillermo Siro (actual Presidente de CEPBA), el Vicepresidente de Producción es Alberto Carletti, (actual Presidente de la FEM), el Vicepresidente de Comercio y Servicios es Oscar Blasco (actual Presidente de la Federación Económica de Tucumán-FET), el Secretario General es Jorge López (titular de la Federación Económica de la Provincia de Entre Ríos- Feder) y el Tesorero es Marcelo Girard (Confed. Gral. de Comercio y Servicios CGSRA).
La convocatoria en el Centro Cultural de la Ciencia, en el Polo Científico de Palermo, era más que clara: “MINCYT vuelve” proponía pensar qué hacer si se logra la restitución del rango ministerial para la degradada Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Organizada el pasado 16 de octubre por la delegación de ATE en el exMINCYT, allí estuvieron presentes el diputado Roberto Salvarezza, la candidata a senadora Dora Barrancos, la investigadora en Química del CONICET y la UBA Ana Franchi y el secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional del Oeste, Carlos Gianella.
En el auditorio había cerca de doscientas personas y algunas debieron manternerse paradas debido a que se superó la capacidad del lugar. Entre los asistentes mayormente se encontraban trabajadores del organismo, investigadores, becarios y personal técnico del área de ciencia y tecnología. Muchos de ellos plantearon la necesidad de revertir el atraso salarial, a lo que Barrancos, exintegrante del directorio del CONICET, respondió: “La primera medida será parar el hambre, la restitución de los recursos del CONICET será escalonada”.
Como eje central del encuentro se planteó la necesidad de que tras las elecciones se le restituya el rango de ministerio a la actual Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, relegada por la gestión de Mauricio Macri. También, que se ponga mayor atención a la articulación entre ciencia y sociedad. En ese sentido, Gianella afirmó: “La competitividad no es bajar los salarios, sino incorporar tecnología a la producción. Hay que identificar primero nuestros propios problemas, por lo tanto el ministerio es central para el desarrollo. El conjunto de los requerimientos de la sociedad requieren de conocimiento, la articulación de un ministerio es imprescindible y no siempre se hizo bien”.
Gianella, que también fue presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires durante el primer mandato de Daniel Scioli, fue consultado con respecto a qué problemas había encontrado durante su gestión para favorecer la articulación entre ciencia e industria y cómo se solucionarían ahora, a lo que respondió: “Tenemos que buscar la solución de los problemas de manera multidisciplinaria. Eso requiere articular entre distintas áreas del Estado: hay herramientas como el COFECYT, pero me lo negaron durante mucho tiempo y finalmente desarrollamos un programa de formación de centros de servicio en los parques industriales cofinanciado entre la Provincia de Buenos Aires y la Nación. En esta nueva etapa tendríamos que pensar si, por ejemplo el problema del hambre es exclusivo de Desarrollo Social o deberían intervenir diferentes actores. El ministerio de Agricultura con el INTA y el programa Prohuerta es fundamental y hoy está muy desarmado. El INTI puede aportar con probióticos y el Instituto de la Industria Láctea. El problema del hambre también es un problema de articulación, no es solo llevar comida a los comedores”.
En la misma línea sobre la necesidad de lograr mejor articulación, varios de los presentes coincidieron en que será necesario contar con planes de innovación y transferencia en todos los ministerios y elegir grandes problemas a resolver mutidisciplinariamente con un financiamiento muy fuerte. Barrancos afirmó: “Necesitamos generar estudios epidemiológicos en CONICET. Están apareciendo registros gnoseológicos severos. Me sorprende el crecimiento del cáncer en mujeres jóvenes y no sabemos qué está pasando”.
Un problema que se repitió en estos últimos cuatro años fue el de la caída constante del financiamiento para el sector. Salvarezza, ex titular del CONICET, aseguró: “Hay que dar fondos para investigar para no tener que ir a un programa de preguntas y respuestas para conseguir dinero. Se perdieron 1000 millones de dólares de presupuesto de ciencia y tecnología y miles de técnicos e investigadores de todos los organismos de ciencia del país. Ya no se llega a los tres investigadores cada mil personas de la población económicamente activa que había en 2015. El plan 2020 quería llevarlo a 4,6 cada mil, lo que implicaba sumar 20.000 investigadores a organismos como el CONICET, las universidades y el INTA, entre otros. Ahora estamos discutiendo si deben entrar 500 investigadores. Nos corrieron el eje”.
Otro de los puntos sobre los que también se discutió es la necesidad de planes de largo plazo para este sector y que será necesario tener mecanismos para poder lograrlo. Franchi manifestó que “no hay una ley de financiamiento de la ciencia y sería fundamental su existencia para que la ciencia trascienda a un gobierno”. Sobre la necesidad de mejorar la planificación, Gianella se refirió a la modificación que hizo el Gobierno en los cupos para ingreso a carrera de investigador del CONICET y sostuvo que “no se pueden planificar ocho años una carrera y que de pronto digan que no hay lugar, el número de ingresantes se debe cumplir”.
Los presentes acordaron en que hoy el sistema científico nacional se sostiene en buena parte gracias a los esfuerzos personales de una comunidad científica comprometida con su trabajo y sobre la necesidad de un sistema más inclusivo. “Para investigar se necesita líbido”, afirmó Barrancos. Y agregó: “El Gobierno no puede ocultar esa extraordinaria conjunción entre el deseo, la voluntad, la oportunidad y el manifiesto amparo para que haya ese desarrollo científico y tecnológico que resolverá los grandes problemas de la pobreza, la no inclusión y la integración de toda y cualquier criatura. Desde luego las mujeres y las otredades tienen mucho que decir en materia de quehacer científico y tecnológico”. (Por Matías Alonso)
La abeja de la miel es la polinizadora principal de muchos cultivos agrícolas. En los campos, el insecto debe convivir con una gran cantidad de agroquímicos en el ambiente. Sin embargo, existen pocas investigaciones que abordan los impactos de estos compuestos sobre el polinizador. En este contexto, un estudio de las facultades de Agronomía de la UBA (FAUBA) y de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN) analizó el efecto del herbicida que más se usa en el mundo, el glifosato, sobre el desarrollo de las larvas de esta abeja.
“El herbicida se aplica en los agroecosistemas para evitar que las malezas reduzcan los rendimientos de los cultivos. Cuando las abejas se alimentan de las flores, muchas veces llevan glifosato a la colmena. Entonces, en el momento que nacen las larvas dentro del panal, ingieren miel con trazas de este agroquímico. Nosotros quisimos ver cómo esto afecta su desarrollo”, explicó Jorge Zavala, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA e investigador del instituto INBA (UBA-Conicet).
Durante el estudio se criaron larvas de abeja en el laboratorio y se les brindó alimento con trazas del herbicida. Se midieron los efectos sobre su crecimiento y desarrollo
Durante el estudio se criaron larvas de abeja en el laboratorio y se les brindó alimento con trazas del herbicida. Se midieron los efectos sobre su crecimiento y desarrollo
“Para eso, criamos larvas de abeja en el laboratorio y les proporcionamos alimento con glifosato, una situación similar a la que podría ocurrir en un entorno agrícola. Lo que encontramos fue que las larvas se desarrollaron más lentamente; es decir, muchas de ellas tardaron más en convertirse en adultas y alcanzaron pesos más bajos que las que no ingirieron glifosato. Estos resultados muestran que, aun cuando las dosis que usamos no fueron letales, las consecuencias a largo plazo serían negativas para la supervivencia de las abejas”, advirtió Walter Farina, docente del Departamento de Biodiversidad y Biología Experimental de la FCEN e investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (FCEN-UBA/IFIBYNE-Conicet).
Sobre la base del estudio publicado en la revista Plos One, que surgió de la tesis doctoral de Diego Vázquez (IFIBYNE-Conicet), Walter señaló que al crecer más lentamente —hasta un 40%— algunas abejas podrían no llegar al estado adulto, y si lo consiguieran, lo harían con un tamaño pequeño —hasta un 30%—. Esto implica niveles de reservas menores y un sistema inmune empobrecido, lo cual reduce la probabilidad de que la colmena sobreviva a períodos de bajos recursos y puede alterar su dinámica poblacional.
De todas formas, Zavala aclaró que a pesar de que la información genética dentro de la colmena era la misma, las abejas respondieron diferente a los efectos del glifosato. Esto se relacionó con la ocurrencia (o no) de situaciones previas de estrés de exposición al glifosato. El efecto tóxico de este herbicida también fue evaluado mediante el análisis genético de los insectos.
Genes ‘detox’ Zavala afirmó que todos los animales tenemos la capacidad de reducir el impacto de ciertas sustancias tóxicas que contienen los alimentos. “Por ejemplo, estos mecanismos nos permiten detoxificar la cafeína del café. Podemos detectar cuándo están funcionando al mirar la ‘actividad’ de ciertos genes. Los insectos también tienen esos genes, que les sirven para reducir la toxicidad de los insecticidas”.
Jorge añadió que hasta hace un tiempo se creía que el glifosato sólo afectaba a las plantas, pero que en su investigación observaron los genes de las abejas para confirmar que resultó tóxico para ellas. “Pudimos detectar efectos negativos a pesar de que usamos dosis de glifosato más bajas, incluso, que las que encontramos en las colmenas a campo”.
El futuro de las abejas
En el laboratorio, los investigadores registraron impactos negativos sobre las larvas, incluso con dosis de glifosato menores a las que midieron en las colmenas a campo
“A partir de investigaciones similares a la nuestra sabemos que las abejas expuestas al glifosato pueden tener dificultades para percibir el dulzor de un néctar y también para aprender la relación entre un olor floral y la recompensa. Esto agrava la situación de las polinizadoras, ya que la flora nativa en los agroecosistemas está empobrecida y cada vez se deben esforzar más para hallarla”, contó Farina.
Además, para concluir, Farina indicó que las colmenas sufren impactos negativos más complejos que los que hallaron en sus estudios en laboratorio, ya que en los campos existe una complejidad mayor. “Se aplica más de un agroquímico y las colmenas sufren muchos otros estreses que producen respuestas diferentes en las abejas. Por ello, a futuro vamos a continuar y profundizar estas investigaciones conjuntas en lotes productivos”. (SEBASTIÁN TAMASHIRO)
Ecoplas, Asociación Civil sin fines de lucro, presenta el nuevo índice de reciclado plástico. El mismo advierte que durante el año pasado se recuperaron 251.000 toneladas de plástico, en las que 241.000 toneladas son de reciclado mecánico y 10.000 toneladas como recuperación energética en hornos de cemento, dando como resultado un 26% de valorización sobre envases, embalajes y packaging plásticos.
Este volumen se ha cuadruplicado en los últimos 15 años.
Este resultado favorable, corresponde con el trabajo de capacitación y educación que Ecoplas viene desarrollado a través de sus planes educativos, amplificando el contenido científico que imparte tanto en escuelas y universidades como también a recuperadores urbanos y a la sociedad en general para promover el consumo responsable y el reciclado del plástico que, tras su separación, se puede convertir en múltiples productos: bancos de plazas, bolsas de consorcio, caños, madera plásticas, piedras plásticas, postes de viñedos, durmientes de ferrocarril, entre otros.
En este contexto, cobra más importancia una ley nacional de Gestión de Residuos de Envases o de Responsabilidad Extendida del Productor, que acompañe los desafíos que poseen los plásticos y los otros materiales que se encuentran en la corriente de residuos, a lo largo de su cadena de valor y ciclo de vida, ya que “la misma colaboraría en aumentar las tasas de reciclado y la disminución de material que es depositado en rellenos sanitarios, desperdiciando la oportunidad de que entren en la economía circular. Más aún, si consideramos que la industria plástica recicladora tiene un 60% de capacidad ociosa, por la falta de política pública y la baja separación de residuos que existe en el país”.
Para que estas cifras sigan siendo aún más significativas, hay que continuar por el camino de potenciar la economía circular, promoviendo una gestión inteligente de los residuos y el uso del recurso plástico post consumo a través de las 4R: reducción, reciclado, reutilización y recuperación mediante la revalorización del recurso.
Ayer miércoles 23, el Banco Central vendió «dólar futuro» -es decir, contratos por los que el vendedor entregará dólares a un precio fijo en una fecha determinada- por un total de 250 millones de dólares. Así, esos «precios de venta futuros» quedaron fijados al 31/10 a $60,09, al 30/11 a $64,20; al 31/12, a $76,35. El dólar a julio de 2020 se fijó en $97, pero fueron pocos los contratos a este plazo.
Debe quedar claro que Central operó para moderar las alzas en estas operaciones, que esta semana se dispararon. El dólar futuro al 31/12 había tocado un máximo de $84,30. Puede decirse que la intención fue la misma de las declaraciones de Alberto Fernández: «Estén tranquilos, porque vamos a cuidar sus ahorros y depósitos en dólares«.
Esto no significa que deban descartarse eventuales investigaciones judiciales (¿con qué criterio se decidieron los montos a vender, y a quiénes?) en un contexto donde las reservas del Central disminuyen día a día. Pero es de esperar que los jueces tengan mejores nociones de finanzas que en el anterior cambio de gobierno, cuando se sostuvo en una causa que «todo el mundo sabía que el valor «real» era el del dólar blue»).
Porque esta escalada en los precios del dólar pactados a futuro, reflejan los aumentos que se producen en el dólar «blue» y en particular en el «contado con liqui» (CCL) -que surge de compra de bonos o acciones, y su posterior venta en el exterior para hacerse de divisas, como se ha explicado varias veces en AgendAR. Es lógico que los negocios pactados a futuro, como se trata de operaciones financieras, se rijan por el valor del tipo de cambio de ese mercado.
Porque el «mercado», es decir, inversores, gerentes de finanza y especuladores, evalúan que en el futuro inmediato será inevitable un desdoblamiento del mercado cambiario. Esto es, un dólar para el comercio exterior, y otro para las operaciones financieras (¿y el turismo?). Lo primero fue propuesto hace ya más de dos meses por el diputado Felipe Solá.
Esta semana ha comenzado un juicio en los tribunales de Nueva York contra la gigante ExxonMobil. La acusación es que engañó a sus accionistas sobre los riesgos vinculados al cambio climático. Uno de los indagados será su ex CEO y ex secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson.
Las audiencias en este juicio, producto de cuatro años de investigación de la fiscalía, fueron descritas como «históricas» por varios expertos en derecho ambiental, y serán seguidas de cerca por la industria petrolera y activistas ambientales. Representantes de ambos lados estuvieron presentes en la apertura de las audiencias.
Tillerson presidió Exxon desde 2006 hasta que se convirtió en secretario de Estado de Donald Trump en enero de 2017, cargo del que fue retirado por el presidente en marzo de 2018.
En su argumento inicial, el representante del fiscal general Kevin Wallace, indicó que Exxon comunicó durante varios años a sus accionistas e inversores que estaba considerando los riesgos del endurecimiento de las leyes en varios países sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.
Wallace mostró en una pantalla extractos de comunicaciones a los accionistas en los que Exxon afirma utilizar un «riguroso» sistema para sus proyecciones, incluido el aumento notable de los costos de sus emisiones de carbono para 2040.
Según Wallace, la compañía hizo sin embargo estimaciones de costos más bajos para evitar la caída de sus pronósticos de rentabilidad. «Los inversores estaban preocupados por el impacto (del cambio climático) y solicitaron información» para tomar decisiones, dijo Wallace. «Exxon les dio muchas explicaciones, pero no fueron ni verdaderas ni precisas (…) los inversores ahora tienen derecho a la verdad y a ser compensados».
Las comunicaciones engañosas habrían resultado en una sobrevaluación de las acciones del grupo, y un daño a los accionistas estimado «entre 476 millones y 1.160 millones de dólares».
El abogado de Exxon, Ted Wells, rechazó las acusaciones y las calificó como «lejanas a la verdad». Además, acusó a la oficina del fiscal de «motivaciones políticas», como resultado de una campaña para golpear a Exxon perpetrada por los medios de comunicación y las organizaciones ambientales.
Well dijo que si bien el sistema de medición de riesgo climático de la compañía incluía dos métodos, eso no tenía la intención de engañar a los inversores sino de proveer distintos pronósticos. Las proyecciones de mayores costos se utilizaron para anticipar la demanda de energía a largo plazo y la evolución de los precios, mientras que las menores permitieron estimar el costo de posibles proyectos de inversión, para tomar decisiones, pero sin impacto directo en los inversores.
Los activistas ambientales, que organizaron una pequeña manifestación ante la corte de Manhattan, esperan que ExxonMobil sea sentenciado a pagar fuertes multas. Su reclamo contra la compañía se inició en 2015 con el lema «#Exxonknew» («#Exxonsabía»), alegando que Exxon ocultó deliberadamente el impacto negativo de sus actividades sobre el medio ambiente.
Un informe publicado este lunes por cinco académicos, incluidos dos de Harvard, comparó el discurso de los gigantes energéticos sobre el cambio climático con el de las tabacaleras, que durante mucho tiempo minimizaron los peligros del tabaco para la salud.
Cualquiera sea el resultado del juicio, dice Hana Vizcarra, experta en derecho ambiental de la Universidad de Harvard, los debates tendrán un impacto en cómo las grandes compañías de energía comunican sobre el riesgo climático. «Inversores y accionistas quieren más información relacionada con el clima y cómo (la regulación relacionada) afecta a las empresas», dijo. «Casi todas las compañías de petróleo y gas ahora producen informes relacionados con el clima; la cuestión es qué información debe incluirse».
Desde Japón, donde acudió este martes a la ceremonia de ascensión al trono del emperador Naruhito, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, amenazó con impulsar sanciones a la Argentina en caso de una victoria de Alberto Fernández. El capitán retirado dijo que propondrá dentro del Mercosur algún tipo de penalización hacia el país, como se hizo años atrás con Paraguay cuando el mandatario Fernando Lugo fue destituido. Afirmó que su objetivo es evitar “una gran patria boliviariana y abrir el mercado para el comercio con el mundo».
El mandatario advirtió que pediría sanciones contra Argentina en caso que el gobierno de Alberto Fernández se niegue a la rebaja de tarifas y la flexibilización comercial del bloque, integrado también por Uruguay y Paraguay.
«Podemos reunirnos con Paraguay y Uruguay y tomar una decisión semejante a la que se ha tomado (contra los paraguayos) en 2012», dijo a periodistas. Y agregó: «Sabemos que el regreso del grupo del Foro de San Pablo de la mano de Cristina Kirchner puede poner en riesgo a todo el Mercosur. Y tenemos que tener una alternativa a mano», afirmó Bolsonaro.
De cara a la cumbre del Mercosur que se realizará en diciembre en la ciudad de Bento Gonçalves, estado de Río de Grande do Sul, Brasil presentó un plan de reducción de tarifas de importación y la modificación del Arancel Externo Común que rige en el bloque sudamericano.
El gobierno brasileño presentó a sus socios del Mercosur una tabla de reducción de impuestos de importación inédita. La industria sería la más afectada ya que la iniciativa indica que el impuesto de importación para el sector caerá del 13,4 al 6,4%. Fabricantes de micros y de calzados ya protestaron por la propuesta porque consideran que eso beneficiará el ingreso de productos de China, principal socio comercial de Brasil desde 2009.
En AgendAR creemos que estas afirmaciones de Bolsonaro pueden considerarse una payasada, una imitación de su admirado Trump. Sin el realismo que caracteriza al original, y sin tomar en cuenta las diferencias entre el poder de Washington y el del Planalto. En particular, es dudoso que Uruguay y Paraguay, más sectores importantes de la economía brasileña, se embarquen en la cruzada que propone.
Pero aquí hay, además de una intervención grosera en la política interna de otro país -en estos tiempos de política de gritos no es tan inusual- el intento de dictarle una política económica. Eso ya es más original.
Las entidades empresarias y gremiales argentinas deberían tomar posición. Y nuestra Cancillería, cuando tengamos una nuevamente.
El Akademik Lomonósov impresiona por su porte y por lo que tecnológicamente significa. Es una barcaza de 144 metros de eslora, 43 metros de altura y 21.500 toneladas de desplazamiento. En su interior hay dos reactores nucleares que lo convierten en la única central nuclear flotante del mundo, pero no fue la primera ni probablemente será la última.
En Pevek, el puerto de la península de Chukotka en el Lejano Oriente ruso donde lo anclaron para dar energía, se convertirá en hogar de los 342 tripulantes que en los distintos turnos se ocuparán de mantenerlo en funcionamiento. Los reactores que lleva a bordo son de 35 MW cada uno y pueden proveer de electricidad a una ciudad de 100.000 personas, lo que excede en mucho a las necesidades de la pequeña Pevek, que tiene menos de 5000 habitantes. Por eso, la energía de esta central servirá fundamentalmente para desarrollar económicamente toda la región de la península Chukokta, la más remota de Rusia. Frente al Estrecho de Behring, la península tiene frente marítimo hacia el Oceáno Ártico por el Norte, y hacia el Pacífico por el Sur.
En la recorrida por el Akademic Lomonósov, cuando estaba anclado en Múrmansk, la ciudad más grande dentro del Circulo Polar Ártico, a los periodistas invitados se nos mostró no sólo las áreas técnicas sino también el departamento del capitán, la canchita de basket y la futura pileta de natación. Ésta tiene una foto enorme de una playa con palmeras (lo que generó sonrisas entre los visitantes, habida cuenta del destino del barco).
Dimitri Alekseenko, subjefe del directorio de la firma Rosatompara la construcción y operación de la central nuclear flotante, contó que llevó 10 años construirla, pero que las próximas se terminarán en cinco. No quiere hablar de costos hasta que los reactores se conecten a la red y comience la operación comercial.
En el Ártico y el norte de Siberia, con la escasa ventana de tiempo que dejan las temperaturas extremas para construcción terrestre convencional, toda obra es un desafío. Por eso, este desarrollo de reactores emplazados en un barco resuelve la necesidad de dar electricidad a poblaciones remotas y el costo de la primera unidad no es determinante. Todo prototipo de planta es mucho más caro que esa planta construida en serie.
El Akademik Lomonósov no es una novedad total. Estados Unidos tuvo una central nucleoeléctrica emplazada en un carguero: dio electricidad al Canal de Panamá entre 1968 y 1975. Eran otras épocas: los cuestionamientos de los grupos antinucleares occidentales fueron menores que los que hoy enfrenta este desarrollo tecnológico ruso.
Alekseenko detalló las medidas de seguridad contempladas en el diseño. Una de ellas es que la nave -en realidad una barcaza- no es autopropulsada por sus reactores, sino remolcada en todos sus desplazamientos. No se entiende bien por qué esto añade seguridad: el remolque en medio de tormentas es más azaroso que la autopropulsión. Además, la unidad está diseñada para soportar desde vientos de 200 kilómetros por hora hasta olas de 7 metros de altura.
Para la construcción se optó por un enfoque conservador, con materiales conocidos y probados tanto por los astilleros rusos como por la industria nuclear internacional. Efectivamente, los dos reactores de 35 MW responden al diseño PWR (Pressured Water Reactors), centrales de agua liviana presurizada, que salvo por el tamaño y la potencia, son conceptualmente idénticas a las que componen la mayor parte del parque nucleoeléctrico terrestre mundial, y también a las unidades de propulsión de las unidades de propulsión nuclear de las flotas militares y submarinas. Es un diseño de Westinghouse que, con muchas mejoras, viene manteniéndose desde principios de los ’50.
La vida útil del Akademik Lomonósov se prevé en 35-40 años, con mantenimientos cada 12 y recarga de combustible cada tres. Como Rosatom tiene en miras la exportación de este diseño, el combustible que usa está enriquecido a menos del 20%, específicamente, al 14,6%. En realidad, se trata de una cifra bastante alta para centrales nucleoeléctricas (cuyo combustible normalmente está enriquecido a entre el 1,8% y el 4%.). Está un poco debajo del enriquecimiento considerado tope (19,7%) para reactores de investigación, irradiación de materiales y fabricación de radioisótopos médicos e industriales.
Con este combustible, Rosatom, por razones de diseño naval, trató de ganar dos pájaros de un tiro: por un lado, redujo el tamaño de las piezas más pesadas y voluminosas de las dos PWR: los recipientes de presión que encierran los núcleos de cada unidad. Por otra parte, logró alargar el tiempo de recarga de combustible a 3 años.
Escenarios energéticos La central flotante aparece en un momento en que el panorama global del sector nuclear vuelve a ser promisorio. La energía nuclear está recuperando su protagonismo, debido al agravamiento, hoy incontestable, del calentamiento global y a la necesidad urgente de reemplazar combustibles fósiles.
Según la Agencia Internacional de Energía, dependiente de las Naciones Unidas, la nuclear es la segunda fuente de generación de electricidad sin emisión de CO2 detrás de la hidroeléctrica. El mapa es cambiante, porque China está ampliando su base nuclear (ya tiene 48 reactores) y va a superar la capacidad de generación de Estados Unidos y la Unión Europea en los próximos años. La India está construyendo nuevas centrales, de mayor potencia que la de su flota de 22, y quiere llegar a 2030 con 20 unidades más. Corea del Sur y Vietnam tienen planes de expansión nucleoeléctrica, y en Europa Central, Medio Oriente y África subsahariana debutan en este campo países que jamás tuvieron este tipo de máquinas. En todos los escenarios futuros que proyecta la agencia, la energía nuclear gana espacio dentro de la matriz global a expensas de la electricidad térmica, es decir la obtenida con combustibles fósiles (ver gráfico con las proyecciones).
Con respecto al Akademik Lomonósov, la elección de emplazamiento en Pevek se debió a algo más que la necesidad de electrificar un pueblo siberiano remoto. La Península de Chukotka es un eslabón importante del nuevo corredor marítimo del Ártico, que Rusia denomina Ruta Marítima del Norte. Situada frente a Alaska, domina el Estrecho de Behring, hasta hace poco un sitio casi enteramente muerto en términos logísticos, pero desde la deglaciación estacional cada vez más duradera del hielo flotante polar boreal, se está volviendo EL nuevo eje mundial de navegación comercial.
Es una ruta que comenzó a abrirse a la navegación por el derretimiento de los hielos del Ártico, que probablemente en 2040 habrán desaparecido totalmente durante el verano boreal. Si Rusia logra mantener abierta esta ruta durante todo el año -y hasta ahora lo viene logrando- con sus enormes rompehielos nucleares y una logística confiable, los barcos que van del Sudeste asiático a Europa la elegirán por sobre el Canal de Suez o Panamá: reducen al menos en siete días la navegación.
«La Ruta Marítima del Norte puede ser un significativo recurso económico y estratégico para Rusia», explicó Eddy Bekker, investigador del World Trade Institute de la Universidad de Berna, en Suiza. «El uso comercial por parte de las principales navieras del mundo puede generarle ingresos sustanciales al país».
Bekker es coautor de una investigación que concluye en que si para 2030 esta ruta está operativa todo el año y si Estados Unidos abre un corredor similar por el Ártico canadiense y Alaska, se reducirá en dos tercios el tráfico de barcos por el Canal de Suez y en un tercio el que atraviesa el Canal de Panamá, con un impacto fenomenal en el comercio internacional.
Más allá de esta estrategia geopolítica de mediano plazo, en poco más de dos meses, el 31 de diciembre, cuando la larga noche polar se haya asentado sobre Pevek, los dos reactores del Akademik Lomonósov comenzarán a dar luz y a proveer de agua caliente a un asentamiento humano remoto con un clima despiadado. Y el barco se convertirá en la central nuclear más septentrional del planeta.
¿En qué nos afecta, como argentinos, la posibilidad de una flota de barcazas similares al Lomonósov? Probablemente trace un límite de mercado al proyecto CAREM: en un mercado como Indonesia, con miles de islas desparramadas a lo largo de un arco de 4000 km. de mar, no es imposible que en 10 años estemos compitiendo con Rosatom: ellos ofrecerán la electrificación instantánea de islas enteras con su barcaza. Nosotros les haremos frente con una oferta de construcción terrestre aparentemente más convencional, pero con una ingeniería nuclear de base bastante más avanzada que los actuales PWRs, basada en la refrigeración convectiva y la seguridad inherente, prácticamente a prueba de los dos peores accidentes posibles: el recalentamiento catastrófico del núcleo y la fuga masiva de refrigerante. Si ésta fuera una discusión únicamente técnica, tendríamos ganada la batalla antes de su comienzo.
Ante un cliente como Indonesia, país geológicamente muy activo, los rusos podrán aducir que sus barcazas son menos vulnerables a terremotos, y nosotros les contestaremos: «Sí, claro, ¿y a tsunamis también?». El gran maremoto de Tailandia de 2004 y el de Tohoku, Japón, en 2011, terminaron con barcos en algunos casos de 10 o 20 mil toneladas arrastrados kilómetros tierra, avanzaron demoliendo edificios a su paso hasta quedar varados en medio de ciudades, a veces sobre su quilla, otras, tumbados sobre sus bordas. Si esto le sucediera a una barcaza con 70 MW nucleares a bordo, ¿cómo resistirían estructuralmente esos dos reactores a bordo? Dentro de las centrales nucleares terrestres, en cambio, el CAREM (y tal vez el NuScale estadounidense) son probablemente los dos diseños más sismorresistentes y a prueba de otras catástrofes, como inundaciones o atentados.
Pero tener como oponente a Rosatom no es una buena noticia: es la mayor exportadora mundial de centrales nucleoeléctricas (corona que en una década estará tratando de defender de China, y ambos países, de Corea). A diferencia de las cambiantes políticas nucleares del estado argentino, el estado ruso apoya monolíticamente a su empresa nuclear. Y ésta es tal vez la diferencia mayor.
Tanto apoya el estado ruso a Rosatom que la firma le ofreció un símil Lomonosov a la Argentina a sabiendas de que aquí el CAREM es «proyecto de bandera». Lo ofreció para electrificación instantánea de cualquier proyecto electrointensivo costero en la Patagonia. Más de un funcionario dedicado «al turismo nuclear» aquí se tentó. Pero comprarle a los rusos sería un doble problema: por un lado, degollaría en la cuna al CAREM. Por otro lado, ¿qué pasaría con esa barcaza que tolera oleajes de 7 metros en el Mar Argentino, donde debido a la combinación de fondos bajos, corrientes de marea, tempestades y el «shoaling», o amplificación por el fondo de ondas de tormentas lejanas, es habitual que supere los 8 y más metros?
El Mar Argentino debajo de los 40o de latitud es muy destructivo. Resulta habitual que nuestros buques oceanográficos regresen de campañas prolongadas estructuralmente demolidos por olas de hasta 12 metros, y deban pasar meses enteros en dique seco, en reconstrucción profunda. Durante las campañas bravas, a bordo se multiplican los casos de contusiones y roturas de huesos. Aún con un banco de baterías en cortocircuito, lo que suponía el peligro de una explosión de hidrógeno, en una decisión fatal, el submarino ARA San Juan debió abandonar la profundidad de snórkel (18 metros), que daba la posibilidad de ventear ese gas explosivo, y bajar a «plano de seguridad» (40 metros), para ponerse a salvo de un oleaje que lo estaba destruyendo, y tratar de arreglar el desperfecto en aguas más tranquilas. Lo cual salió muy mal. Por último, entre 2000 y 2016, las tormentas del Mar Argentino hundieron 41 barcos pesqueros, con la pérdida de 86 tripulantes. Mal lugar éste para andar llevando a la sirga, entre remolcadores, una barcaza de 21.000 toneladas con 2 centrales nucleares a bordo.
Pero el CAREM, a diferencia del Akademik Lomonósov, y gracias a la desidia de la dirigencia política argentina frente a este proyecto, hoy es sólo un prototipo experimental de 25 MW, probablemente muy distinto de la versión comercial que ya deberíamos estar construyendo. Ésta sería una central de hasta 4 módulos de 120 MW, y podría venderse en todo el rango de potencias entre la mencionada y los 480 MW, de acuerdo a la cantidad de módulos que lleve.
Para competir contra los rusos, hay dos ángulos. El primero es el de la seguridad operativa. Más allá de que el CAREM es un reactor 100% terrestre, la diferencia ingenieril más profunda entre nuestra planta y las del Lomonósov son senciellas: los reactores rusos son PWRs convencionales, con enfriamiento del núcleo por bombas, y por ende, vulnerables a un «black out» si éstas se quedan sin electricidad.
La paradoja de casi cualquier central nuclear es que produce electricidad pero puede quedar en apagón, y esto puede dejar al núcleo sin refrigeración. En 3 de las centrales de Fukushima, esto implicó el derretimiento catastrófico de los núcleos y la ruptura de los recipientes de presión. Para precaverse, una central suele tener varios generadores diésel de respaldo, en general escalonados en profundidad: el 2do por si falla el primero, el 3ro por si falla el 2do, y así. En Fukushima el origen del desastre fue que el tsunami dejó el complejo de centrales sin electricidad de red, pero además anegó -e impidió el arranque- de los generadores diésel de «back up», estúpidamente situados en los niveles más bajos de los edificios.
El Lomonósov es una versión flotante de un problema similar: los generadores de respaldo están todos a bordo, lo que comprometería la refrigeración de emergencia en el caso de que la barcaza naufrague.
En cambio el CAREM se refrigera solo y pasivamente, por convección. Esta refrigeración es llamada «natural», porque no depende de sistemas activos y falibles sino de las leyes de la naturaleza: el agua fría baja y entra a refrigerar el núcleo, el agua caliente sube y genera vapor, así de simple. Esto y la estructura compacta (los generadores de vapor están encapsulados por el recipiente de presión) evita las bombas y los grandes caños presurizados. Y eso le permite al CAREM ser simultáneamente más seguro, y seguramente más barato cuando entre en producción seriada. Eso sí, es irreal subir un CAREM a un barco: la convección actúa por las variaciones de peso específico del agua fría o caliente, y por gravedad. Pero necesita de una chimenea por la que pueda ascender el agua caliente, y ésta debe conservar siempre la vertical. Una planta nucleoeléctrica marina (como las unidades de propulsión de submarinos y portaaviones nucleares) puede tratar de tener, por diseño, cierto grado de refrigeración convectiva, pero necesariamente necesita de bombeo, porque las naves rolan, guiñan y cabecean.
De modo que es difícil que podamos ofrecer jamás un CAREM flotante y sacarle ése mercado a los rusos: el de las costas desoladas, desconectadas de redes eléctricas, con oleaje moderado y a salvo de tsunamis. Pero un rápido inventario en el mapamundi muestra que éstas no son tantas. Entre tanto, pelearle otros mercados costeros al Lomonosov o similares, incluído el del Mar Argentino, ¿por qué no?
Aquí entra a tallar el lado económico. Los análisis de costos hasta el momento indicarían que un CAREM comercial de 480 MW podría llegar a U$ 5 millones por MW instalado, lo que es aproximadamente la mitad del costo, medido en iguales unidades, de una PWR de tercera generación y gran tamaño de origen europeo, ruso, coreano o chino. En el caso de los 2 PWR de un Lomonósov, por asuntos de escala, la diferencia económica a favor del CAREM podría ser aún mayor, pero toda comparación es ociosa: los rusos no dan números. Por supuesto, toda ventaja económica argentina dependería de que de aquí a 10 años se llegue a un CAREM construído en fábricas, como un avión, y que sea capaz de ser entregado «llave en mano» y funcionando al cliente a los 4 o 5 años de formulado el pedido.
Y para competir en la logística, habría que ver la situación caso por caso: los dos reactorcitos del Lomonósov viajan en una super-barcaza. Pero el CAREM está pensado para que sus componentes mayores (los recipientes de presión) puedan viajar prácticamente terminados desde fábrica a destino en barco carguero, tren o carretón rutero. Tal vez los rusos puedan darnos batalla en ciertas costas meteorológica y geológicamente tranquilas y despobladas. Por el resto, podemos dar batalla. Y a fecha de hoy seguimos teniendo una mejor propuesta que cualquiera de las de Rosatom para crear «oasis» eléctricos en medio de grandes desiertos continentales.
Sin embargo, donde los rusos inevitablemente nos matan es en compromiso. Ellos tienen una barcaza, nosotros una propuesta. La bellísima ingeniería conceptual del CAREM fue presentada por primera vez en 1984. ¡Todavía existía la Unión Soviética! La CNEA la miró con frialdad y alrededor de 1988 le cedió el proyecto a INVAP, que lo desarrolló paso a paso hasta que en 2000 empezó a hablarse de SMRs («Small Modular Reactors») en el ambiente atómico mundial, y nuestro CAREM a pintar como posible exportación interesante. Con el renacimiento nuclear argentino de 2006, la CNEA le quitó el proyecto a INVAP y creó toda una gerencia «ad hoc» para traerlo al mundo. Pero los partos de CNEA suelen ser largos y con sufrimiento. No fue una decisión fácil: en la resucitación nuclear argentina de 2006-2015, la CNEA necesitaba desesperadamente un «proyecto de bandera» para ordenar sus filas.
Pero fue una decisión de riesgo. La construcción del prototipo de 25 MW del CAREM, situada en el mismo complejo de las Atuchas I y II, se inició en 2011. Debido en parte a rediseños de ingeniería que la CNEA consideró imprescindibles y que INVAP habría descartado de plano con tal de terminar la obra en tiempo y forma, en lugar de entrar en criticidad razonablemente en 2017 o 18, el CAREM llegó a 2015 con atrasos enormes. Cuando cambió el gobierno nacional, la obra era todavía un agujero en la tierra que iba empezando a recibir coladas de hormigón.
En 2016 sobrevino un ajuste brutal de todo el sector científico y tecnológico y la Comisión Nacional de Energía Atómica perdió aproximadamente la mitad de su presupuesto, lo que impactó de lleno sobre el CAREM. Luego Juan J. Aranguren, ministro de energía (y petrolero), le quitó a la CNEA -llovido sobre mojado- la dirección de obra. A partir de ese momento los atrasos y despidos de personal en obra por falta de pago se volvieron moneda corriente. En 2019, la novedad fue que el CAREM tuvo cero pesos asignados en el Presupuesto Nacional (sic). Cunde la frustración en la Gerencia CAREM. Los sueldos de los ingenieros y reactoristas, ya bajos en 2015, hoy son ridículos. En cuanto a la obra, se para a cada rato por falta de pago a proveedores. Sólo en lo que va de 2019, la Gerencia CAREM de la CNEA perdió la mitad de sus jefes de diseño.
El estado argentino tienen que repensar profundamente qué hace con su sector nuclear. Éste es, junto con la biotecnología y el software, uno de los 3 arietes de «know-how» del país, y uno muy capaz de generar exportaciones industriales de alto valor agregado.
Competir contra Rosatom o contra cualquier otro proyecto SMR será imposible mientras nuestros proyectos nucleares queden bajo la autoridad de las petroleras, como sucedió bajo la administración macrista. Fue, literalmente, dejar al perro al cuidado de los chorizos. Para disipar dudas, 1000 MW nucleares evitan la combustión de 1600 millones de m3 de gas natural. Esta cifra explica mejor que ninguna otra por qué la Secretaría, luego Ministerio, luego Secretaría de Energía, reducto petrolero histórico, vive haciéndole perradas a la CNEA y a las empresas nucleares más o menos desde tiempos del presidente Arturo Illia.
Si la pregunta es cómo impacta la oferta del Lomonósov sobre el proyecto CAREM, las respuestas son varias: podría ser un competidor geográficamente acotado. No obstante, particularmente a la luz del desastre que hizo el gobierno con la administración del Programa Nuclear, la respuesta más verdadera es que por ahora la Argentina, el único país con un SMR compacto en construcción, viene haciendo todo lo posible por autoeliminarse de toda competencia.