Reclamo de empresarios de la carne por impuestos y retenciones al cuero

0
La Mesa de las Carnes, una agrupación de las entidades ligadas a esa actividad, reclamó ayer al presidente Macri en una reunión en Casa Rosada, una rebaja del 10 al 5% en las retenciones a los cueros y aplicar un recorte impositivo en los novillos pesados. El jefe de Estado volvió a citar para el 18 de diciembre a la mesa conformada por los sectores rurales, industriales y del trabajo de la actividad, para evaluar qué avances se lograron tras los diferentes planteos. Fernando Canosa, uno de los coordinadores de la Mesa de las Carnes, aseguró que que el Presidente «dio instrucciones para que se hiciera esa rebaja de las retenciones del cuero del 10 al 5%», y recordó que el sector también pidió una «desgravación para el aumento de peso de animales que se vendan». Del encuentro participaron los secretarios de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere y de Agricultura, Ganadería y Pesca, Guillermo Bernaudo, y el asesor presidencial, Gustavo Lopetegui. Pero no hubo anuncios oficiales.

Por el ARA San Juan: Robots nuestros para llegar a nuestro submarino

Para AgendAr, el gobierno nacional dio pruebas sobradas de poca voluntad en invertir para averiguar qué pasó realmente con el ARA San Juan. Pero no es imposible que el descontento popular lo fuerce a indagar en ello, máxime ante un año electoral. Como sea, nuestra posición es la siguiente:

La tarea es moral, militar, constitucional y geopolíticamente irrenunciable.

También es muy difícil. El casco implotado del San Juan está volcado de lado a casi 1 km. de profundidad en una pendiente abrupta, accidentada y con corrientes de fondo muy fuertes. La tarea de reflotarlo parece más difícil que la que emprendió subrepticiamente la U.S. Navy en 1972 para reflotar el submarino soviético K-129 desde el barco oceanográfico Hughes Glomar Explorer. A los ojos de los soviéticos, que habían perdido el submarino en 1968 sin jamás localizar su paradero, el Glomar podía estar dedicado a sus tareas científicas habituales.

Lejos de ello, trató de traer a la superficie el casco de aquel «boomer” (submarino misilístico) hundido a casi 5000 metros de profundidad entre el archipiélago de las Hawái y el atolón de Midway. El K-129 reposaba sobre la llanura abisal, un fondo plano y de escasa circulación, de modo que “la parte fácil” de ese rescate, anillarlo entre las pinzas de una grúa puente gigante suspendida desde el centro del Glomar, sucedió con laborioso éxito. Sin embargo, el ascenso a la superficie fue muy accidentado: la proa del K-129 se desprendió y volvió al fondo. Probablemente la U.S. Navy tuvo su premio: los todavía novedosos misiles nucleares SSN5, almacenados en los silos, a popa de la vela.

En nuestro caso, el intento de reflotar el San Juan, aún desde una profundidad 5 veces menor, podría generar una ruptura del casco de presión. Las corrientes del talud son muy fuertes y la superficie se caracteriza por vientos impredecibles y oleajes de hasta 8 metros. Se sobreentiende que el San Juan está estructuralmente debilitado, porque implotó antes de tocar fondo. Pero si se desintegra en el ascenso, es posible que se terminen desperdigando y hundiendo en los barros del talud continental, fuera de toda posibilidad de detección ulterior, los fragmentos con potencial de evidencia forense sobre por qué y cómo ocurrió el naufragio.

Habida cuenta de ello, el mejor plan forense sería investigar los restos del submarino “in situ”, con ROVs (vehículos de control remoto dirigidos desde la superficie).

foto que mostraría al ARA San Juan en el fondo marino

Tales ROVs no son tecnología extraterrestre, ni es forzoso alquilarlos a Ocean Infinity o a sociedades del rubro “salvataje”. Pueden ser fácilmente desarrollados y construidos en el país si se unen las capacidades de INVAP, el CINAR, los Astilleros Río Santiago, el Servicio de Hidrografía Naval de la Armada y sus talleres de Puerto Belgrano, así como del CONICET y las universidades nacionales de La Plata, Buenos Aires y la UTN.

Algunas de las empresas privadas de ingeniería ligadas al Programa Nuclear no perdieron su cultura tecnológica cobrando peajes. En 1988/89, bajo supervisión de la CNEA y en colaboración con INVAP, Techint mostró capacidad de improvisar, diseñar y operar herramientas en situaciones apuradas y ambientes difíciles. IMPSA y Pérez Companc tienen habilidades importantes en metalurgia.

Como sea, esto se puede y DEBE hacer con argentinos, sin pagarle un dólar más a compañías de salvataje extranjeras. Es un deber moral hacia los 44 argentinos que murieron en el San Juan, pero también a los casi 44 millones que hoy viven a salto de mata por la peor recesión hiperinflacionaria desde 2001.

Y es una necesidad de la Justicia Federal. Al no salir la plata del país, la tarea podrá continuarse el tiempo que sea necesario, hasta que la justicia reúna evidencias forenses concluyentes.

El casco resistente, (o interno, o “de presión”) de un submarino se parece algo a una garrafa de GNC. Aunque las presiones se ejercen en sentidos contrarios, tienen en común la sección cilíndrica para distribuir las fuerzas (implosivas en un submarino, explosivas en una garrafa). También se reducen al mínimo las penetraciones, para evitar vías de posible inundación en el sub, o de pérdidas en la garrafa.

Ahí se acaban las similitudes, porque el casco de un TR-1700 como el San Juan está hecho para navegar con seguridad a 300 metros de profundidad, y en caso de desastre, soportar incluso 500 metros sin implotar, dando la posibilidad de que se localice a tiempo el naufragio y se intente el improbable rescate de al menos parte de la tripulación. Las únicas vías de penetración en el casco interno de un TR-1700 son la escotilla para ingreso y egreso del personal, las culatas de los tubos lanzatorpedos, y las de los sensores en la «vela»: periscopio y sensores acústicos y electromagnéticos. El resto es una pared gruesa y continua de acero HY-80, tan resistente, difícil de perforar o soldar incluso en tierra y con las herramientas especializadas del CINAR, provistas en los años ’80 por Thyssenkrupp, de la entonces República Federal Alemana.

Aparentemente el casco del San Juan aguantó intacto la mayor parte de su caída hasta el talud superior de la barranca donde ahora descansa, a casi 1000 metros de la superficie, entre el balcón de la plataforma continental y el fondo abisal. Fue más duro de lo que pensábamos y de lo que se atrevía a afirmar Thyssenkrupp. De haber implotado a medio camino, sus contenidos se habrían diseminado sobre un área mayor.

Lo razonable es que el ingreso de agua en el casco haya sucedido súbitamente a velocidades supersónicas, y que éste tenga fracturas y averías que hacen muy riesgoso el reflotamiento. Lo que no parece “a priori” imposible es el ingreso al mismo con herramientas “laparoscópicas”, capaces de dar imágenes del interior, generar diagnósticos preliminares, e incluso extraer fragmentos de especial valor forense a la superficie. Los ROVs que se diseñen pueden tener apéndices o unidades autónomas capaces de introducirse por tales averías.

Saber qué pasó con el San Juan disipará –o tal vez no- las versiones conspirativas respecto de su naufragio. Pero nos dará algo más útil para nuestra Armada y nuestro país: decidirá qué hace falta reforzar o cambiar en la única nave operativa que le quedó al COFSUB (Comando de la Fuerza de Submarinos), el Santa Cruz, un TR-1700 gemelo del San Juan.

También será fundamental para decidir cómo terminar en forma segura y actualizada el ARA Santa Fe, el tercer TR-1700 que está oxidándose sin destino desde los ’90 en los talleres del Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR) en Puerto Nuevo, astillero que el presidente Carlos Menem intentó cerrar. El Santa Fe sigue ahí desde entonces, puesto en quilla y con un 70% de avance de su construcción. El examen forense del San Juan puede darnos datos importantes para terminarlo con seguridad.

El ARA San Juan llega desde Kiel, Alemania, a la base del COFSUB en Mar del Plata. La Royal Navy lo siguió medio camino.

Una flota de 3 TR-1700 no es suficiente para cuidar tanto mar como tenemos. Sin embargo, no deja de ser una amenaza incluso para una potencia naval como el Reino Unido, con 7 unidades nucleares “de caza” (armados con torpedos y misiles), y 4 “boomers” (armados con misiles nucleares Trident intercontinentales).

A ya medio siglo de diseñados, los TR-1700 tienen una larga autonomía de inmersión, navegación muy silenciosa, una velocidad máxima de 27 nudos, asombrosa en los ’80 y todavía hoy casi exclusiva de la propulsión nuclear, buenos sensores y una capacidad de tiro con torpedo casi en ráfaga desde su profundidad máxima de combate. En distancias cortas, el TR-1700 es un arma devastadora y poco detectable, con una huella sónica bastante menor que la de un submarino nuclear.

Tres TR-1700 es lo mínimo que hay que tener como elemento disuasorio en caso de negociaciones por territorios marinos… o para que las haya. Y así hasta que volvamos a tener una Marina adecuada para un país con inmensos territorios en el mar, como las tienen Australia y Brasil.

Averiguar en forma concluyente qué pasó con el ARA San Juan. Desarrollar la tecnología de los ROVs, que lo investigarán. Ganar capacidades para defender los territorios submarinos de nuestro país. No se nos ocurre mejor modo para que 44 millones de argentinos rindan tributo a 44 compatriotas muy valientes de la Armada que murieron patrullando nuestro mar.

Continuará.

Daniel E. Arias

Sturzenegger ventiló en Harvard su interna con Marcos Peña

0
Una serie de charlas en Harvard fue el escenario de la catarsis que hicieron dos ex funcionarios de Cambiemos. Se trata del ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y el ex viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani, ambos con posgrados en universidades norteamericanas y pasado académico en ese ámbito. De ahí que encontraron natural relajarse y confesar sus internas con la Jefatura de Gabinete y la trastienda de la cocción de medidas como la reforma fiscal y previsional. El ex titular del BCRA, cargó contra Marcos Peña, a quien acusó de haberle impedido ejecutar una política monetaria más dura que, según su visión, le habría permitido obtener mejores resultados en su cruzada contra la inflación. Sturzenegger contó que debía acudir regularmente a la Casa Rosada a defender su gestión al frente de Central, que se caracterizó por el aumento explosivo en el stock de LEBACs. Del otro lado de la mesa, el jefe de Gabinete lo miraba escoltado por 7 asesores económicos. «Yo no entiendo nada de economía pero el resto de las personas que están en esta sala me dicen que no hay que hacer lo que vos decís», lo desafiaba Peña en esos encuentros en los que Sturzenegger pedía subir las tasas. El ex funcionario se desligó del fracaso de su estrategia y cargó las tintas contra el círculo íntimo del Presidente que, dijo, lo ataba de pies y manos a la hora de combatir la inflación. El punto culmine de esa tensión llegó en la conferencia de prensa del 28 de diciembre en la que lo forzaron a cambiar la meta de inflación. El ex vice ministro de Hacienda, Galiani, reconoció que volvió especialmente al país desde Estados Unidos para implementar la reforma fiscal y previsional, y tras algunos meses en Buenos Aires regresó a Maryland a seguir dando clases. Galiani, a quien Sturzenegger considera el mejor economista de la Argentina, se enorgullece de la ley que cambió la fórmula de movilidad jubilatoria por medio de la cual el ajuste de haberes pasó a ser trimestral en lugar de semestral y a estar atado en un 70% a la inflación y un 30% a los salarios. El ex secretario mostró con gráficos los beneficios que trajo la medida al bajar paulatinamente el peso de esta partida sobre el producto con el paso de los años. Es decir, al bajar lo que se debe pagar a los jubilados. Por esta modificación, que tanta resistencia generó en diciembre de 2017, los desembolsos en jubilaciones crecieron 27,7% en el acumulado entre enero y octubre, cuando la inflación en el mismo lapso sumó 39,5%, una diferencia de más de diez puntos. También reconoció que introdujo en la reforma fiscal un nuevo impuesto contra los cigarrillos cuando se enteró que Aníbal Fernández, a quien detesta, mantenía intereses vinculados con ese sector. La ferocidad de las internas no es un dato nuevo en el mundo político, ni tampoco en el académico. Pero hay algo que deja un mal gusto en la boca cuando dos personas que tuvieron cargos muy altos y ejercieron poder, desnudan sus broncas y frustraciones en un país extranjero. Un país con intereses políticos y financieros en el nuestro.

El Estado duplica el subsidio a las tarifas. Ya es del 60%

0
Una decisión temprana y fundamental del gobierno Macri, y un costo político que aceptó pagar sin vacilaciones, fue el aumento de las tarifas de luz, gas y transporte. La filosofía era que los usuarios debían pagar los «costos reales» de esos bienes. En esa forma, los precios iban a cumplir su función de encauzar las inversiones y moderar los consumos. Se rechazaba entonces la filosofía que se aplicó durante la gestión kirchnerista: la que llevó a considerar que la energía barata era un insumo necesario para las empresas y la generación de empleo, y que el transporte barato era parte del «salario real» de los trabajadores. Se sostuvo, se sigue sosteniendo, que así se creaba un sistema de precios ficticio, que sólo se podía sostener con una intervención del Estado cada vez mayor. Así, disminuir los subsidios no era solamente ahorrar dinero, era «sincerar la economía». Estos argumentos son sólidos, y seguramente serían aceptados por una mayoría de los economistas ortodoxos. El único problema es que parece que no están funcionando bien en la realidad. Y no es por «gradualismo». En realidad, hasta abril de este año el objetivo se estaba cumpliendo: Tras subas del 1000% en la distribución eléctrica (luz), casi 500% en gas y más del doble en los boletos de colectivos, se había logrado que los usuarios solventaran la mayor parte de los costos. En luz se había alcanzado que los usuarios (hogares, comercios) pagaran un 70% del costo de generación eléctrica, que es la parte más fuerte de las boletas de luz. En gas, era algo menos (cerca del 60%). En transporte, el ministro Dietrich nunca fue específico, pero se estimaba que los usuarios estaban pagando un 30% a 35% de los costos del sistema. Pero la devaluación borró una parte del ahorro estatal logrado con los aumentos. Aunque los servicios cobraron mayor peso en el gasto de los consumidores, los costos se dispararon porque la energía tiene sus precios dolarizados. En octubre, el Estado volvió a ser el principal aportante en los servicios públicos: afronta el 60% de los costos en la luz, por ejemplo. La estatal Cammesa requirió $ 75.319 millones del Estado durante el año pasado. En este, el Tesoro le girará más de $ 110.000 millones. Esto es porque los incrementos de tarifas interanuales (casi el 100%) no llegan a cubrir subas del 127% en los costos por la devaluación. En gas, el Estado subsidiaba un 81% del costo hasta septiembre de 2016, cuando Aranguren pudo avanzar en los primeros aumentos de tarifas. Para 2017, el ex funcionario estimaba que el Estado subvencionaba entre 38% y 44% de las boletas. Recién en abril de 2018, su proyección era que el erario público sostuviera un 30% de los costos. El encargado de los subsidios es su sucesor, Javier Iguacel. La devaluación, más el alza del precio del gas importado (por la suba del petróleo), provocaron que la factura estatal por gas se quintuplicara: de $ 12.000 millones a $ 60.000 millones, solo para Enarsa. En la Secretaría de Energía todavía no está dimensionado el peso de ese dinero sobre el costo estatal del sistema eléctrico. Hay otra partida -llamada «Formulación y Ejecución de Política de Hidrocarburos-, que está focalizada en recursos para las petroleras. Este año supera los $ 28.000 millones. Se estima que el grueso de ese dinero está destinado a compensaciones para el gas. La Argentina consume gas por US$ 12.000 millones anuales. De ese total, cerca de US$ 4.000 millones es importado. Creemos que la única forma de encarar este problema con seriedad y con visión de futuro requiere conocer los costos reales de la producción de energía y del transporte -sin limitarse a las planillas que presenten las empresas- y considerar el sistema de precios como un todo. Una política de parches -hechos con objetivos políticos distintos, según los gobiernos- no funciona, como vemos.

YPF inició la construcción de un parque eólico invirtiendo US$ 144 millones en la localidad de Azul

En Azul, provincia de Buenos Aires, se iniciaron las obras para la construcción de un nuevo parque eólico. Se trata de Los Teros, que demandará una inversión de 144 millones de dólares por parte de YPF Luz y GE Renewable Energy, que firmaron un acuerdo para trabajar en conjunto.
  • La etapa de construcción empleará a 150 personas.
Los Teros será el primer parque eólico que GE construirá en el país, a través de un contrato llave en mano que incluye la instalación de turbinas eólicas y la construcción de una subestación para conectar la línea de 132 Kv entre Tandil y Olavarría.
  • Contará con 32 aerogeneradores GE de 3,83 MW, con una capacidad instalada de 122 MW.

Se entregó el Premio L’Oreal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”

L’Oréal Argentina junto al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) llevaron a cabo la ceremonia de entrega de la 12° Edición del Premio Nacional L’Oréal-UNESCO «Por las Mujeres en la Ciencia» edición 2018 en «Ciencias de la materia».
  • El programa, que busca premiar la excelencia científica, promoviendo y estimulando la participación de las mujeres en el ámbito científico, destacó la labor local y premió dos proyectos.
El premio, que pone de manifiesto la importante contribución de la mujer a la ciencia, consiste en dos categorías: PREMIO, con un apoyo económico de cuatrocientos mil pesos ($400.000) para que la investigadora ganadora siga desarrollando su proyecto en el país, y BECA, en la que se le otorgan doscientos ochenta mil pesos ($280.000) para una joven investigadora o becaria en etapa de formación postdoctoral. Además, se reconoce a otras dos científicas dentro de cada categoría, como menciones especiales. En esta edición, el premio de 2018 fue otorgado a la doctora Silvia Goyanes, que lidera el proyecto «Inmovilización de nano adsorbentes en membranas nanofibrosas electroestiradas para remoción de contaminantes en agua dulce». Goyanes busca desarrollar filtros con nanopartículas como absorbentes de materiales contaminantes del agua. «Gracias por premiar el trabajo apasionado que hacemos todos en el laboratorio. Nuestro objetivo es desarrollar productos que sirvan para aplicaciones industriales, y en ese sentido, siento felicidad, porque este premio matchea perfecto con nuestro espíritu de trabajar con empresas», dijo Goyanes al recibir el premio. A su vez, la beca de este año fue entregada a la doctora Florencia Montini Ballarin, por su trabajo «Desarrollo racional de matrices tridimensionales para regenerar músculo esquelético isquémico mediante técnicas combinadas de impresión 3D y electrohilado», que se basa en diseñar estructuras que actúen como matriz extracelular temporal y promuevan la interacción celular conduciendo a la regeneración de tejido para reemplazar músculos. «Estoy super emocionada –expresó la científica galardonada-: este premio es muy importante para todas las que hacemos investigación. Es pionero. Ojalá contagie la pasión que le ponemos a nuestro trabajo, y que muchas otras mujeres se vuelquen a la ciencia para hacer aportes a la sociedad».  

Científicas argentinas avanzan hacia la producción de carne cultivada

Sofía Giampaoli es una ingeniera química de 29 años que desde que era niña tuvo la «debilidad» de interesarse por el sufrimiento ajeno, algo que años después la llevó a liderar el proyecto argentino para producir carne celular, cultivada a partir de células madre de origen animal y que evita el sacrificio de seres vivos. Giampaoli está al frente de Granja Celular, una iniciativa en la que trabaja junto a la bióloga Carolina Bluguerman (Conicet) para producir carne celular, obtenida a través del cultivo en un reactor de células madre de origen animal, técnica que está en fase de experimentación en solo tres países: Israel, Holanda y Estados Unidos. «Siempre tuve espíritu emprendedor y el sufrimiento ajeno nunca me fue indiferente. El hambre, la falta de alimentos y, al mismo tiempo, el maltrato a los animales fueron una debilidad para mí», contó hoy Giampaoli sobre los motivos que la llevaron a la agricultura celular y no hacia la industria del petróleo, la opción de la mayoría de sus compañeros del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). En ese camino, la ingeniera química buscó documentos e informes de la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre escasez y crisis de alimentos, al tiempo que se sumaba a causas por el trato ético a los animales. «Hay un mundo afuera que tiene que ser solidario», enfatizó Giampaoli, que reparte su tiempo entre «Granja Celular», su empleo en una multinacional alimentaria y el rescate de animales de la calle junto a una amiga. Su proyecto surgió cuando en 2013 supo que el científico holandés Mark Post había producido la primera hamburguesa del mundo con carne celular, cuyo costo era, en ese entonces, de unos 300.000 dólares, a 2.300 por gramo, lo que evidenciaba la barrera económica de la biotecnología. «Hoy el desafío está puesto en buscar costos de mercado. Me parece genial que la Argentina esté trabajando a la par de Holanda, Israel y de los Estados Unidos en el desarrollo de esta carne, que tiene beneficios fundamentales para la salud, el medioambiente y los animales», explicó Giampaoli. Hablar de carne celular implica cuatro ejes: el cuidado del medioambiente (reducción de gases efecto invernadero, menos uso del agua y tierras); la salud del consumidor (se puede controlar nutrientes, grasa y proteínas); la salud pública y la ética (no se matan ni explota a los animales, basta una mini biopsia de 3 centímetros en un muslo para extraer el tejido necesario). «Me interesan los procesos productivos y quiero que podamos disfrutar de lo que comemos desde una práctica ética», destacó la investigadora, consciente de que la carne celular es apenas parte de la solución. «Es importantísimo el biorreactor en donde las células se sienten cómodas porque, en definitiva, lo que se hace es replicar lo que pasa adentro del animal, pero afuera. Y estamos en el momento de hacerlo»,explicó Giampaoli. El proceso es parecido al de la producción de cerveza, pero mientras en este caso se usa la fermentación, el de la carne celular se basa en la proliferación de células en el biorreactor. Esta semana, Giampaoli presentó su proyecto ante investigadores del país y extranjeros en el congreso anual de la Cámara Argentina de Biotecnología. Según la ingeniera, en «Argentina tenemos todo para llevar adelante este tipo de proyectos: excelentes profesionales en el Conicet, talentos y la capacidad de ser mucho más que un país agroexportador».  

¿Cuáles son las próximas ciudades argentinas dónde planea desembarcar Uber?

0
Aun con las restricciones y conflictos que tiene en Buenos Aires, Argentina es el país donde Uber registra la mayor tasa de crecimiento a nivel mundial. En la compañía remarcan este dato y no sólo ven una oportunidad enorme de prolongar su penetración en el mercado local. Hace unos días anticipó sus planes para la región y trascendió que en Argentina ya tuvieron conversaciones directas y avanzadas con al menos diez ciudades de distinto tamaño para llevar sus servicios. “Hay muy buen diálogo y conversaciones avanzadas con distritos de Córdoba, Santa Fe y la región Noroeste. Nuestro objetivo es crecer y el compromiso es dar un servicio que la gente quiere y valora”. En esa línea, ya son varias las ciudades que están evaluando a nivel legislativo posibles regulaciones. “Puerto Iguazú, Posadas, Rosario, Jujuy, Córdoba, la provincia de Buenos Aires y recientemente Moreno, que nos pidió datos sobre nuestras prestaciones allí y nosotros se los vamos a facilitar”, enumeró Labaqui. No son debates sencillos, por la habitual resistencia de taxistas y remiseros contra la firma.  

Las tasas de interés del B.C.R.A., maravilla del mundo

0
Como el Banco Central de la República Argentina ha bajado, ligeramente, la tasa de interés -por ejemplo, la que pagó a los bancos por la emisión de Leliq bajó de un pico del 73% al 68,5%- y anuncia su intención de seguir haciéndolo en el futuro, con la necesaria prudencia para no provocar una disparada hacia el dólar, en AgendAR nos pareció interesante compararla con la que fijan los Bancos Centrales, o sus equivalentes, de los restantes países del mundo. Aquí les mostramos un listado bastante amplio. Puede consultarse también en Global-rates.com :
?? BCRA 62,20% ?? CBR 7,50% ?? BCB 6,50% ?? RBI 6,50% ?? PBOC 4,35% ?? FED 2,25% ?? BOC 1,75% ?? RBNZ 1,75% ?? RBA 1,50% ?? BOE 0,75% ?? ECB 0,00% ?? BOJ -0.10% ??SNB -0,75%  
(lista compilada por Edgardo Rovira)
.
Por supuesto, la situación de nuestro Banco Central no es comparable a la de la Reserva Federal de los EE.UU., que recientemente ha elevado sus tasas a un preocupante 2,25%. Y tasas negativas… sólo en Japón y Suiza.
.
Pero el Banco Central del Brasil, con el neoliberal Temer, las mantiene rígidamente en un 7,50%! Es cierto que nuestra inflación es mucho mayor que la brasileña. Pero no tan mayor como las tasas. Es que no hay ninguna relación directa entre ese nivel de tasas y una disminución de la inflación. Lo que hay es un ahogo de la actividad productiva, que a su vez provoca recesión y desempleo, lo que hace que los precios de muchísimos productos no aumenten más aún porque pocos los pueden comprar. La terapia será exitosa, pero el paciente se muere.

A. B. F.

La amenaza de los robots estúpidos

0
(Nora Bär, periodista científica, editora de Ciencia y Salud de La Nación, publicó el viernes esta reflexión. Queremos reproducirla aquí, porque es una advertencia necesaria que no surge de las temores que provoca el avance científico, corporizados en el mito literario de Frankestein y tanta mala (y buena) ciencia ficción. Porque a los algoritmos no incorporamos, parece, las Leyes de la Robótica de Asimov, sino nuestros prejuicios inconscientes). «En otro momento, no hubiera alcanzado a dilucidar si el mensaje (que estaba en la casilla del correo electrónico) era triunfalista o apocalíptico. «Las computadoras se están haciendo exponencialmente más eficientes para entender el mundo» afirmaba el texto. Este año, una superó al mejor jugador de go del planeta 10 años antes de lo que se pensaba. En los Estados Unidos, los jóvenes abogados no consiguen trabajo porque Watson, de IBM, puede dar consejo legal en segundos, con un 90% de precisión y mejor que los humanos. En los próximos dos años, toda la industria sufrirá el impacto de los autos autónomos. Ya no querrás comprar un vehículo, porque podrás llamarlos con tu teléfono, te pasarán a buscar y te llevarán hasta tu destino sin necesidad de estacionar y mientras aprovechás el trayecto para trabajar. Esto transformará nuestras ciudades, porque podremos convertir los estacionamientos en parques y habrá menos accidentes. Se salvarán un millón de vidas por año».
Pero después de la charla que esta semana dio en uno de los salones de la Casa Rosada, invitada por el programa Argentina 2030, la cofundadora del IA Now Institute, Kate Crawford, no queda duda de que semejante optimismo tecnológico cuenta solo una parte de la verdad. Crawford, que alguna vez fue algo así como una rock star australiana y actualmente es investigadora de la Universidad de Nueva York (NYU) y de Microsoft, y profesora visitante del Media Lab del MIT, estudia las implicancias sociales de la inteligencia artificial y los sistemas expertos. Junto con su equipo, produjo un documento en el que advierte que la inteligencia artificial tal como la conocemos no solo tiene fallas peligrosas, sino que está cargada de connotaciones y sesgos ideológicos, culturales y políticos inquietantes. Y lo que es peor: a diferencia de otras actividades cruciales, carece casi completamente de regulación.
.
Para demostrarlo, le bastó con mencionar algunos de los problemas que en los últimos tiempos desconcertaron a la opinión pública. Como, por ejemplo, el hecho de que el sistema de reconocimiento facial de Amazon confundió a 28 miembros del Congreso de los Estados Unidos con posibles delincuentes, que una «debilidad» en el código de Facebook dejó al descubierto datos de 50 millones de usuarios, que algunos sistemas expertos consistentemente asignan menos puntaje a los currículums de mujeres y otros «etiquetan» a personas de color como «gorilas».
.
Para la especialista, que condujo el simposio Obama sobre Inteligencia Artificial y también es asesora de Macron, «el impacto de estas tecnologías en las democracias y en los derechos básicos de las personas puede ser dramático. Hoy se pueden ‘fundir’ las expresiones de un actor con la cara de una persona pública sin que haya manera de detectarlo. En China ya hay 12 millones de individuos a los que se les impidió viajar por el veredicto de un sistema de ‘crédito social’ que los recompensa o los castiga de acuerdo con su comportamiento (evaluado, en parte, a partir de sus publicaciones online, como difundir noticias falsas)».
.
Mientras estos sistemas están siendo introducidos en la educación, la salud, la vigilancia y otros dominios que afectan profundamente nuestras vidas, sus creadores soslayan la privacidad, el consentimiento del usuario y la transparencia en pos de la funcionalidad y los beneficios económicos. «Hace cinco años se creía que los datos eran neutrales, pero sabemos que no lo son» explicó. Los datos siempre llevarán la marca de su historia.
«Estamos preocupados por lo que podría suceder si llegamos a desarrollar una inteligencia superior que podría dominar el mundo dentro de muchos años; sin embargo, los actuales sistemas de inteligencia artificial son bastante estúpidos…, ¡y ya están dominando el mundo!» Habrá que pensar en estas cosas… antes de que sea tarde.