¿Arde París? No. Es la Unión Europea
Al menos 180 heridos y más de 900 detenidos en París, epicentro de los disturbios, y unos 1385 en todo el país, son los números informados por las autoridades francesas durante el cuarto sábado de protestas convocadas por los «chalecos amarillos».
En toda Francia salieron a las calles unas 125.000 personas, 10.000 de ellas en París, especificó el ministro del Interior, Christophe Castaner, durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro Édouard Philippe. Nadie lo diría: parecieron millones. Madame La République es tierra socialmente díscola, y difícilmente se despeina por 125.000 movilizados. «Las fuerzas del orden han hecho que se respete la ley», subrayó Philippe, quien puso el acento en que ahora es momento para el diálogo.
Como sea, está en Francia el inaugurar nuevos tipos de revuelta popular, y ésta es la primera claramente energética de la posguerra. Se le puede echar la culpa al tarifazo de los combustibles líquidos, y a que el francés de a pie está en contra del efecto invernadero, pero en el fondo a favor porque prefiere seguir pagando poco la nafta o el gasoil de su «bagnole».
Sin embargo, la cosa es mucho más honda. En los años ’80, «La Edad de Oro» según los nostálgicos del presidente Francois Mitterrand, el 80% de la electricidad francesa era producida en centrales nucleares de la empresa estatal Électricité de France (EDF). Aquella Francia fue por lejos el país más nuclearizado de la historia, en materia eléctrica, y aquel donde el usuario pagaba la factura eléctrica más barata del entonces llamado Mercado Común Europeo.
Desde 2004 a hoy, sin embargo, el aporte nuclear a la matriz eléctrica francesa bajó un 17%, en parte porque desde los ’90 el estado ha hecho lo imposible por privatizar el negocio nuclear, a lo que el público se niega. En parte porque como consecuencia de lo anterior, el estado dejó de invertir en mejoras tecnológicas constantes en que hasta fin de siglo era la flota nucleoeléctrica más despampanante de la Tierra.
La central nuclear francesa tipo es de los ’70 o los ’80, con poquísima construcción nueva, y el costo de la factura domiciliaria e industrial subió tironeada por cada alza del barril de petróleo o del m3 de gas, que Francia importa, sin acompañar los descensos de los hidrocarburos cuando sucedían. Aún así, de los 14 de los 28 estados de la UE que producen electricidad nuclear, Francia fabrica la mitad: sobre más de 800.000 gigavatios/hora GWh), 403.195 eran franceses. Esta cifra el presidente Emmanuel Macron la quiere disminuir drásticamente, con el cierre de 14 centrales.
De algún modo, todo esto se informa en términos sumamente banales: los franceses aman demasiado las barricadas, o están aburridos de tanto bienestar posmoderno, o están simultáneamente a favor y en contra de los impuestos a las emisiones de carbono. Nada de eso. Éste es un asunto tecnológico y social ligado a si el estado sirve a la población o está pintado y para saqueo.
Los empleados del Syndicat Intercommunal pour le Gaz et l’Électricité, en el pico de la revuelta, anunciaron que reconectarían a la red a 12 millones de habitantes pobres con el servicio interrumpido por falta de pago. Y que además le desconectarían el servicio a las empresas que, como los supermercados Carrefour, estaban en conflicto por despidos masivos de personal. ¿Se entiende mejor, así?
Dado que las centrales nucleares producen potencia de base, disponible 24×7 durante más del 85% del año, es difícil que el bache en Francia (o en el Tibet, da lo mismo) pueda cubrirse con energías renovables (mayormente intermitentes). El cierre de centrales sería un modo «ecológico» (?) de volver a un mercado eléctrico dominado por el sector «Oil & Gas», del que Francia trató de apartarse desde 1973, tras el boicot petrolero de los países árabes hacia Europa, que paralizó el país.
Lo que Macron trae y la población urbana resiste a todo trance es un escape futurista hacia el pasado. La Total podrá estar de acuerdo con este modelo de negocios, pero en tanto el gas venga de «sitios conflictivos» como Rusia, Medio Oriente o África del Norte, los precios eléctricos subirán. Y en Francia -en cualquier país tecnificado- los precios eléctricos repercuten casi linealmente sobre los de la producción y distribución de alimentos. El modelo energético de Macron produce pobres. Los que se niegan a serlo, producen barricadas. Voila!
El ministro Philippe anunció que mañana el presidente Emmanuel Macron hablará por primera vez a la población desde que comenzó la movilización de los chalecos amarillos el 17 de noviembre último y que ya dejó cuatro muertos y más de 2.000 detenidos.
En las calles de Paris volvieron a verse automóviles ardiendo y negocios asaltados mientras los manifestantes intentaban levantar barricadas con las placas de madera con las que habían sido protegidos muchos negocios.
La Policía reprimió las protestas con gas lacrimógeno y camiones hidrantes en los alrededores de los Campos Elíseos. Fueron movilizados 89.000 efectivos de seguridad en todo el país, 8.000 de ellos en París, reforzados por vehículos blindados de la Gendamería.
Durante la mañana, los chalecos amarillos organizaron bloqueos o filtraron el paso de vehículos en decenas de lugares por todo el territorio francés. Las protestas se extendieron a otras ciudades del país, como en Burdeos, Toulouse, Marsella, Lyon o Nantes y a otros países como Bélgica y Holanda. El Gobierno francés ya había anunciado la suspensión de la subida de impuestos a los combustibles y al diésel durante 2019.
Resulta evidente que el aumento de los combustibles -que, recordemos, tenía por objetivo desalentar el uso de combustibles fósiles, en el marco de la lucha contra el calentamiento global- fue sólo el disparador de estas protestas. Una o dos veces por siglo, Francia se levanta y sus convulsiones se transmiten al resto del mundo.
No parece que la de esta vez tenga el peso histórico de la Revolución de 1789. Un Napoleón no está en el horizonte previsible. La revuelta puede «desinflarse» como sucedió en Mayo 1968. Pero de todas formas expresa que una gran parte de la sociedad encuentra intolerable la realidad que vive. Especialmente las ligadas a sus gastos de energía.
¿Es la «Europa de los banqueros», como alguna vez la llamó De Gaulle? No parecía haber banqueros en las barricadas. Las reglas de juego de la globalización financiera, que imponen un pensamiento único, una racionalidad tan inhumana como la del stalinismo? ¿El paulatino descenso en la calidad de vida de las clases medias europeas a partir de fines de los ’80, de lo que esto ha sido una consecuencia? Seguramente. Pero el rechazo se dirige también a la burocracia impersonal de Bruselas, que impone reglas abstractas sin un vínculo emotivo con sus pueblos. La anomia de la sociedad moderna, a la que el discurso globalista no da respuesta.
La identidad nacional resulta así el refugio de los hombres y mujeres a cuyas vidas el «sistema» no les da un sentido. Pero menos metafísicamente, esa gente es clase media que sigue queriendo ser clase media.
«Este año fue muy malo, pero para el 2019 estamos más que preocupados»
El presidente de la Unión Industrial Argentina ( UIA), Miguel Acevedo, manifestó este viernes que 2018 fue «muy malo» para el sector manufacturero y alertó que para 2019 «estamos más que preocupados».
«Hay una baja generalizada de la industria en el último semestre, no hay sector que se haya salvado del parate. El año es muy malo y la perspectiva para el siguiente nos tiene más que preocupados».
Según los últimos datos oficiales, la producción industrial cayó en octubre un 6,8%, el sexto mes consecutivo de baja. Así, la actividad manufacturera acumuló una contracción del 2,5% entre enero y octubre de este año respecto de igual período de 2017, informó esta semana el INDEC.
En declaraciones radiales, Acevedo recordó que la UIA elaboró «una serie de medidas para entregar al Gobierno» que apuntan a revertir la crítica situación del sector.
Para graficar el panorama actual de la industria, el empresario comentó que «las cadenas de pagos están muy estresadas. La mayoría de las empresas está al 60% de su capacidad. Se ganan mercados no por inversión, sino por retiro de otros del mercado».
«Esto es una rueda. No puede estar el dólar subvaluado pero tampoco los ingresos (salariales) tienen que estar muy por debajo de la inflación».
Por ese motivo, llamó a reactivar el mercado interno vía «bono o sueldos. El sentido del bono es que sea a cuenta de paritaria».
«No es que las empresas no quieran dar aumentos. Darán lo que se pueda dar a fin de año. Si al empresario nacional le decís por dónde va a ir, habrá inversión. Sino, vendrá la inversión extranjera y especulativa».
Sobre la causa judicial de «los cuadernos», Acevedo evaluó: «es algo que va a impactar en la economía, porque son muchísimas empresas (involucradas).
Para poner en contexto estas declaraciones de Miguel Acevedo, hay que recordar que llega a la presidencia de la Unión Industrial Argentina representando a las grandes exportadoras de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), entre ellas Cargill, Molinos y la empresa que preside, Aceitera General Deheza. Si ellas están preocupadas…
El robo de la Superfinal
Este es un editorial de Cristina Cubero Alcalde, subdirectora de Mundo Deportivo, de Barcelona. Y ha sido copiado por muchos medios locales que que escriben de deporte. También aparece hoy, un día antes del River-Boca en Madrid, en AgendAR. No es sobre Producción Argentina, o tal vez sí, pero lo importante es que es un desafío al orgullo argentino, si todavía lo sentimos. Doloroso pero verdadero.
«Les vamos a seguir robando. Sigan así, despreciando su talento, entregándolo, rindiéndose ante la plata, sintiéndose inferiores por querer ser como ellos. Sigan así y les seguiremos robando las ilusiones y hasta el alma.
El fútbol es un valor que Argentina hizo bandera. Sólo un país con creatividad en las venas puede parir a Maradona y a Messi y que sólo se discuta quién ha sido el mejor de la historia, si el Diego o el primero al que les arrebatamos porque en Barcelona sí podían pagarle un tratamiento médico.
El G-20 ha pasado por Buenos Aires y no ha pasado nada. Pero el fútbol es más productivo, es un regalo más preciado, un bien para comerciar. Se lo hemos robado y todos son cómplices y todos están lucrando, menos el pueblo, menos los aficionados, menos Argentina que se consume y se empequeñece, que se hace vulnerable, tercermundista.
Un Superclásico en la final de Libertadores, un River-Boca en el Monumental que decida el título más importante en Sudamérica, la envidia del mundo, el Real Madrid-FC Barcelona que nunca tuvimos en la final de Champions, la madre de todos los partidos… y se lo afanamos, en sus narices, y encima les dicen que es culpa de todos ustedes, no están preparados…
Y los que deberían levantar la voz y plantarse viajan en primera clase a Madrid para alojarse en un hotel de super-lujo y ver lo bonita que está la capital con las luces de Navidad. La culpa no es del insensato hincha de River que lanza una piedra al autocar de Boca con la complicidad de un gobierno que se ‘relaja’ con la seguridad. La culpa es del que no entiende que este partido es una oportunidad de vida. La culpa es de Mauricio Macri por no imponer que se juega en Buenos Aires o no se juega. La culpa es de los presidentes de River y Boca que no se plantan. Porque ellos tienen la responsabilidad y el poder para hacerlo.
La Conmebol se vende porque queda mejor en la foto el lujoso y ordenado palco del Santiago Bernabéu, el estadio en el que nos citaremos los ricos para ver un espectáculo desnaturalizado. Les vamos a seguir robando. El fútbol y hasta sus almas.
La liquidación del Plan Nuclear Argentino
Este verano perdemos la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), que se muestra arriba. Nos costó a todos los argentinos mucho más de 10 años de trabajo, unos U$ 1.000 millones y hoy es la mayor del mundo. Fue hecha para aprovisionar de ese extraño líquido azulado a una flota de centrales de uranio natural de al menos 4000 MW. El portal “La Política Online” del 4 de diciembre informó: detrás de la movida está Mike Pompeo, el canciller de Donald Trump, antes de él Rex Tillerson, y debajo de ambos funcionarios coloridos y transeúntes, un grupo experto permanente y anónimo de la diplomacia nuclear de los EEUU.
El futuro de la PIAP está (¿estaba?) ligado a que la Argentina construya más centrales nucleares tipo CANDU, de uranio natural y agua pesada. Tenemos una de 684 MW, en Embalse, Córdoba, recién “retubada” para 30 años más. Por “performance” en disponibilidad y seguridad desde 1984 es la mejor del parque nucleoeléctrico argentino, y a lo largo de 30 años de servicio, estuvo repetidamente entre las 10 más confiables del mundo. También, por ser la única que tenemos con “tubos de presión”, piezas de manufactura 100% local, es la más sencilla y barata de construir.
Cualquier máquina que fisiona un uranio pobre, con apenas 0,71% de uranio 235 como el que sale de la corteza terrestre, necesita de agua pesada. Ese líquido “polentea” el combustible aumentando la disponibilidad de neutrones para la fisión.
La lista de centrales que usan agua pesada comprende dos rarezas técnicas como nuestras Atuchas I y II, con recipiente de presión, pero sigue con todas las 48 CANDU de tubos de presión operativas hoy en su país de origen (Canadá), en Argentina, en la India, en Corea, en China, en Pakistán y en Rumania, y se continúa con las 8 “CANDU-like” copiadas sin licenciamiento canadiense por la India, y se prolonga aún más con las 4 en construcción en ese país, y todavía se extiende con las 12 planificadas también por la India en su revisión de 2018, y se podrían incluir las 2 CANDU ACR licenciadas en 2014 por China, cuando llegue el pedido formal.
Las Atuchas, propuesta de la firma alemana KWU para el Tercer Mundo, combinar uranio natural y agua pesada con recipiente de presión, funcionan joya pero fracasaron comercialmente. El núcleo de una central con uranio natural es muy voluminoso. Encerrarlo en una cacerola descomunal de acero forjado capaz de resistir mucho más de 115 atmósferas de presión encarece mucho la obra. El recipiente de Atucha II, central mediana por potencia eléctrica, pesa 670 toneladas, más que el de centrales de uranio enriquecido con el doble de potencia. Fue el mayor del mundo hasta hace pocos años.
En contraste, las centrales CANDU se siguen “retubando” para 30 años más de vida útil, o construyendo y planificando. La dirigencia nuclear improvisada por el macrismo las da por muertas. La dirigencia nuclear permanente, otro funcionariado mucho más viejo, técnico, científico, profesional y menos de paso, recuerda el “Los muertos que vos matáis/gozan de buena salud” de Alarcón.
Matadores es lo que sobra. En mayo de este año, el entonces Ministro de Energía, Juan J. Aranguren dio de baja el proyecto de adquirir otra CANDU, en este caso china. Sin embargo, mantuvo la compra de una central Hualong-1 de igual origen y a uranio enriquecido al 4,45%. Este combustible es más reactivo y por ende usa agua liviana. Permite hacer núcleos más compactos y da un mejor quemado (45.000 MW/día/tonelada). La Argentina, sin embargo, tiene cero experiencia con centrales de uranio enriquecido, así como el mundo no tiene experiencia con la Hualong-1.
Es una máquina que China está construyendo en número de 4 en territorio propio mientras levanta apresuradamente 5 más en Pakistán, y de cuyo diseño está absolutamente orgullosa, y probablemente con causa. Su nombre se traduce como “Dragón Chino”. Es un icono que trata de implantar en el mundo el mensaje que la industria china se ha vuelto “high tech”. Pero todavía no hay ninguna en marcha.
La novedad, revelada por el gobierno durante el G-20, es que esta compra también se rescinde. No sólo se abandona la decisión a favor del uranio natural. El país la adoptó en 1967 para ponerse a salvo de apagones por boicot de importaciones de uranio enriquecido. Hay daños peores: queda a la deriva y para cierre la PIAP, la base de provisión de agua pesada de una futura flota de centrales CANDU o “CANDU-like” 100% argentinas.
Lo que está en juego es la supervivencia de buena parte de la CNEA, corazón de todo el Programa Nuclear Argentino, y por añadidura de INVAP, de NA-SA, de sociedades público-privadas como CONUAR, FAESA, DIOXITEK y de 140 empresas privadas contratistas. Por extensión, la “racionalización” de la CNEA dejará sin laboratorios de I&D también a nuestra única propuesta totalmente nacional de centrales de potencia, nuestro proyecto “de bandera”, el reactor compacto modular CAREM. Cuando se fractura el casco, los mástiles no se salvan del naufragio.
Del abundante humo del G-20, ésta fue la noticia más real para Argentina. Lo irónico es que si nuestro país fue convocado al G-22, precursor del G-20, no fue por el tamaño de su PBI, tampoco por vender mucha soja o por el éxito (?) de las reformas económicas de los presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Argentina fue invitada como país experto para encarar el desabastecimiento mundial de molibdeno 99, la sustancia usada en el 90% de los diagnósticos por imagen nuclear de enfermedades serias.
Era inevitable abrirnos la puerta porque aquí, a diferencia de lo que sucedió en EEUU, la UE y Japón, la tragedia médica (encubierta) del molibdeno no ocurrió jamás, debido a las sucesivas repotenciaciones que le hizo la CNEA al viejo reactor de producción RA-3 en Ezeiza. Pero nos llamaron sobre todo porque en 2000 INVAP ganó por calidad (no por precio) la licitación del reactor OPAL de Sydney, Australia. Desde 2006 esa planta sigue siendo la mejor fuente de molibdeno 99 del planeta.
La compulsa por el OPAL en 2000 fue la más importante y peleada del siglo pasado. Esa victoria estableció a la Argentina como el exportador dominante en reactores de investigación y producción de radioisótopos. La oferta estadounidense no pasó ni siquiera la pre-calificación, nada demasiado memorable: desde 1987, INVAP casi siempre sacó del ring a la General Atomics en el primer round. Ya ni se presentan. Si Trump y Pompeo o Macri y nuestro canciller Jorge Faurie saben esto es indiferente. Pero los grises funcionarios del edificio Harry Truman, en las calles 23 y C de Washington, donde funciona el Departamento de Estado, lo recuerdan bien.
Observación personal de uno de los co-firmantes de este artículo, Daniel Arias: la Asociación de Personal de la CNEA y la Actividad Nuclear, APCNEAN, que hoy dirige el Dr. Andrés Kreiner, que también firma, es generalmente moderada. Resulta lógico de un gremio con muchos postdoctorados, graduados y técnicos de clase media. Pero esa asociación acaba de resumir la abdicación al modesto trono nuclear que se ganó el país en un documento titulado “No se puede volar tan alto y a la vez caer tan bajo”. Retomamos:
Respecto de los chinos, hoy el programa del Departamento de Estado (“reloaded” por guerra comercial explícita) es sencillo: no los quieren en Sudamérica (“Our backyard!”, nuestro patio, dicen en el edificio Truman). Menos aún los quieren en la “very unpredictable” Argentina, y menos que menos en el área nuclear argentina.
Respecto de nuestro país, el objetivo de esa burocracia eficaz y estable del edificio Truman no ha variado desde 1974: milita por el desbande por frustración profesional, jubilación adelantada, cambio de trabajo o emigración, de los grupos de ingeniería nuclear argentinos. Aprieta en silencio pero en forma constante con “non papers” (órdenes no oficiales en papel sin membrete) o moviendo a decenas de operadores locales en los partidos y los medios argentinos.
Más de una vez –entre fines de los ’90 y 2006- esos tipos casi lograron ganarnos por abandono, y se asombraron de que nuestro Programa Nuclear, aporreado y “groggy”, se levantara para seguir. Pero hoy, ya oliendo una victoria fácil y difícilmente reversible, van por el cierre de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén.
De todo esto, tan de tecnología nuclear por un lado y de política internacional por otro, muchos de nuestros compatriotas, incluidos los periodistas, no tienen ni idea. Sin embargo, pagan las consecuencias de su distracción con cada tarifazo eléctrico y del gas. El programa energético argentino actual es bueno fabricando quiebras y pobres.
La novedad de la semana pasada se puede ver como un intento de matar todos los pájaros de un tiro: echar a China de Sudamérica, desbandar elencos argentinos de investigación e ingeniería nuclear, y liquidar de una vez por todas esa insólita instalación en la estepa neuquina, la PIAP, que los EEUU consideran una afrenta a su forma de regir (o querer regir) el mundo.
La excusa (y los EEUU ya no las dan) es que con uranio natural y agua pesada se puede “cocinar” plutonio 239, el elemento del “carozo” de toda bomba nuclear, en reactores “ad hoc”, que no fabrican electricidad, “production facilities”. El Departamento de Estado sabe que jamás fuimos por ese rumbo. Lo que no soportó jamás es que esa decisión fuera nuestra: los elementos y la capacidad los tenemos y defendemos porque forman parte de nuestra autonomía tecnológica y energética. Pero este G-20 mostró la diferencia entre la hostilidad de siempre y una orden de liquidación.
Hasta 2022, Argentina interrumpirá toda compra de centrales nucleares de todo tipo y origen, con o sin agua pesada. Más de 800 nuevos expertos de 30 y 40 años, que pudieron entrar al ámbito nuclear en el estado o en las empresas privadas con la casi heroica terminación de Atucha II o el retubamiento de Embalse, hoy se preguntan si no harían mejor en mudarse a otras ingenierías o irse del país. Es exactamente el efecto que se busca.
Ámbito Financiero, diario más bien conservador, atribuyó la movida a la cancillería estadounidense. Pero de puertas adentro y al menos en los desconcertados ámbitos nucleares argentinos, circula que esto es un “bluff” para agradar al presidente Trump, aunque sin romper lanzas con el presidente Xi Jinping. Éste nos compra el 7% de nuestras exportaciones, entre ellas el 20% de las de soja, y podría darle cierta resucitación cardiopulmonar a la obra pública argentina (represas en el río Santa Cruz, mejoras ferroviarias en el Belgrano Cargas). Eso, en un año electoral, pesa.
Esto lo sugiere con argumentos más redondos el artículo de Carlos Burgueño en el ejemplar del 4 de diciembre de Ámbito Financiero. AgendAr lo reprodujo el mismo día. Nuestro portal añade que la Subsecretaría de Energía Nuclear mantiene un silencio de radio perfecto al respecto.
Si este intento de desmantelar el Programa Nuclear Argentino tendrá un éxito siquiera parcial, lo ignoramos. Han sido muchos y distintos desde los ’70 y el daño acumulado es inmenso. Un modo de medirlo: hoy penamos por comprarle centrales de potencia a China, cuando con 68 años en el negocio atómico deberíamos estar vendiéndolas a, por ejemplo, Indonesia.
Sin embargo, en el mucho más modesto nicho de los reactores de investigación, este año INVAP ganó el reactor PALLAS de Holanda, y dejó afuera a Corea y Rusia. Esto lo hizo INVAP, que este año no logra pagar los sueldos de sus directivos, a la cual el estado nacional le debe dinero desde 2015 y le sacó pedidos –de drones aéreos, entre otros rubros- por el 94% de su facturación. La virtud capital del sector nuclear argentino es su resiliencia.
En cuanto a la Subsecretaría, se inventó para subordinar nucleares a petroleros, es decir “gerenciar” la CNEA desde la Secretaría de Energía. Es como darle una computadora a un chimpancé: la va a romper, sin por ello conseguir más bananas. Por el contrario, si se le diera aire al sector nuclear para generar más electricidad, quedaría más gas exportable en Vaca Muerta.
La cuenta es fácil. Por cada 1000 MW nucleares instalados se librarían 1600 millones de m3 por año, que a U$ 5 el millón de BTU (British Thermal Units) permitirían exportar U$ 260 millones/año. Y eso sin llevarse puestos a tarifazos las PyMES y el tejido social, y minimizando el riesgo de y sin arriesgarse a una rebelión energética “a la francesa” como la que esperaba al presidente Emmanuel Macron al regreso del G-20. No hay que ser un genio para entenderlo.
Vamos en dirección opuesta, ninguna novedad ahí, pero acabamos de acelerar y pusimos 5ta, y eso sí es novedad. En dos meses la PIAP pasó de ser manejada por 450 expertos a 329, mientras la Subsecretaría habla de seguir vaciándola hasta dejar 100 personas. Da lo mismo 0 personas: sin su planta estable, esta joya de U$ 1000 millones de dólares se volverá chatarra rápidamente.
Otra vista de la PIAP. Por su aspecto descomunal y solitario, al lado de un cuerpo de agua y aislada de todo tejido urbano, los neuquinos la llaman “El Transatlántico”.
Repetimos: pasado el G-20 en el área nuclear argentina se están matando demasiados pájaros de un tiro. No es una jugada que exceda la falta de visión o la capacidad de complot de las petroleras, pero sí su poder.
Aquí hay algo nuevo. La orden con el átomo argentino de pronto se volvió “no se toman prisioneros”. Esto viene de más arriba. Se coló una megadosis de geopolítica. Delante de nuestros ojos está desarrollándose una lucha por áreas de influencia no muy distinta de “The Great Game”, nombre de la rivalidad de los imperios británico y ruso por la hegemonía en Asia Central a fines del siglo XIX.
Los EEUU entraron en guerra comercial y están defendiendo su autoridad sobre Sudamérica, un “backyard” ya muy asediado por China con inversiones de infraestructura. La inquina del Departamento de Estado contra el Programa Nuclear Argentino viene desde 1974, pero la lógica de querer desmantelarlo todo de golpe ahora (“racionalizarlo”, dice la Subsecretaría) es militar y llegó con la guerra de Trump. Es bombardear la cabeza de playa por la que China está intentando desembarcar en Sudamérica.
Compatriota: la cabeza de playa somos nosotros. Después le contamos por qué.
Otra vista de la PIAP. Por su aspecto descomunal y solitario, al lado de un cuerpo de agua y aislada de todo tejido urbano, los neuquinos la llaman “El Transatlántico”.
Repetimos: pasado el G-20 en el área nuclear argentina se están matando demasiados pájaros de un tiro. No es una jugada que exceda la falta de visión o la capacidad de complot de las petroleras, pero sí su poder.
Aquí hay algo nuevo. La orden con el átomo argentino de pronto se volvió “no se toman prisioneros”. Esto viene de más arriba. Se coló una megadosis de geopolítica. Delante de nuestros ojos está desarrollándose una lucha por áreas de influencia no muy distinta de “The Great Game”, nombre de la rivalidad de los imperios británico y ruso por la hegemonía en Asia Central a fines del siglo XIX.
Los EEUU entraron en guerra comercial y están defendiendo su autoridad sobre Sudamérica, un “backyard” ya muy asediado por China con inversiones de infraestructura. La inquina del Departamento de Estado contra el Programa Nuclear Argentino viene desde 1974, pero la lógica de querer desmantelarlo todo de golpe ahora (“racionalizarlo”, dice la Subsecretaría) es militar y llegó con la guerra de Trump. Es bombardear la cabeza de playa por la que China está intentando desembarcar en Sudamérica.
Compatriota: la cabeza de playa somos nosotros. Después le contamos por qué.
Dr. Andrés Kreiner, Físico nuclear, secretario general de APCNEAN
Daniel Arias, periodista científico
La cuota de los créditos hipotecarios UVA ya es el triple de un alquiler
El sueño duró poco, dice el periodista Martín Grosz. Los préstamos para vivienda ajustables por inflación, conocidos como “hipotecarios UVA”, permitía que sectores de clase media pudieran penar en comprarse su vivienda.
A partir de 2016 hubo un boom de compras, muchas de inquilinos tentados por la chance de pagar su casa a 20 o 30 años con cuotas muy similares a lo que les costaba alquilar. Pero este año, con la crisis y la inflación, el sueño concluyó. Ahora, en la ciudad de Buenos Aires, para comprar una vivienda chica la cuota es el triple de un alquiler. Y la gran mayoría, en todo el pais, ya no califica para recibir el crédito.
Los números son claros. A mediados de 2017, en pleno auge del sistema UVA, una familia podía lograr que el Banco Nación le preste a 30 años hasta el 80% del valor de un dos ambientes usado de 43 m2 en un barrio porteño medio, si mostraba tener ingresos en blanco por $ 26.400 al mes. Ese préstamo tenía una cuota inicial de $ 6.750, 12% menor a los $ 7.655 que costaba alquilar un inmueble igual.
¿Qué pasa ahora? Para pedir el mismo crédito hay que tener una posición económica cuatro veces mejor. El banco exigirá ganar $ 130 mil al mes, y la cuota arrancará en casi $ 33 mil. Es decir, casi el triple que los $ 11.826 que hoy se paga, en promedio, por alquilar un departamento similar.
Además, a eso se suma que el comprador debe conseguir al menos un 20% del valor, que el banco no le presta. Para la unidad del ejemplo ese ahorro previo, antes de $ 367 mil, se disparó a $ 931 mil. Monto que equivale a 79 alquileres juntos (antes, 48) o a unos 40 sueldos promedio de un trabajador porteño (antes, 21).
Los agentes inmobiliarios creen que la accesibilidad a la vivienda seguirá limitada mientras los vendedores sigan negándose a bajar los precios en dólares de las propiedades. Pero consideran que en 2019, si la economía “rebota”, la inflación se modera y los salarios se recomponen, algo más de gente podría calificar y comprar. Desde el Gobierno y la banca pública, la gran apuesta será lanzar préstamos bancarios que permitan comprar “desde el pozo” accediendo a precios en dólares hasta 30% menores.
Los que piensan en eso, asumen que la buena performance electoral del gobierno en 2017 se debió, en buena parte, a los créditos hipotecarios, los préstamos a los jubilados y los empleos que creaba la obra pública, en 3 distintos sectores de la población. Si en el 2019 no hay nada de eso…
Huawei: el mundo empresario y la nueva Guerra Fría
Meng Wanzhou, la directora financiera del gigante chino Huawei que fue arrestada en Canadá, enfrenta cargos de fraude por presuntamente mentir a los bancos sobre el uso de una subsidiaria encubierta para comercializar productos a Irán en violación de las sanciones impuestas por EEUU, según lo que surge de una audiencia en Vancouver ayer viernes.
La ejecutiva del segundo fabricante de teléfonos inteligentes del mundo afronta una posible condena de más de 30 años de prisión, informó un abogado del gobierno canadiense, que pidió al tribunal que rechace el pedido de libertad bajo fianza de la detenida.
El letrado dijo que Meng había negado a banqueros estadounidenses lazos entre Huawei y SkyCom, cuando en realidad, «SkyCom es Huawei». Las supuestas violaciones de las sanciones de SkyCom tuvieron lugar desde 2009 hasta 2014.
El abogado del gobierno canadiense sugirió que Meng evitó viajar a Estados Unidos desde que supo de la investigación sobre el asunto y que existe un gran riesgo de fuga por su poder adquisitivo y contactos.
Meng fue arrestada en Vancouver el 1° de diciembre en una escala de un viaje de Hong Kong a México, a pedido de las autoridades estadounidenses que buscan su extradición. El proceso podría llevar meses o incluso años, debido a las muchas posibilidades de apelación. La decisión final será del Ministro de Justicia de Canadá.
Meng sería una de las mujeres de negocios más poderosas del planeta, si sucediera a su padre al frente del grupo basado en Shenzhen, al sur de China.
Su progenitor, Ren Zhengfei, ex ingeniero del ejército chino, fundó Huawei en 1987 con un capital inicial de algunos miles de dólares. A sus 74 años, sigue presidiendo el grupo, ubicado en el 72ª lugar de las primeras 500 empresas mundiales según Fortune, con un volumen de negocios anual de 80.000 millones de euros (u$s 90.000 millones). El grupo se ha convertido en uno de los primeros suministradores de material y equipos para redes de telecomunicaciones, suscitando sospechas de Estados Unidos y otros países de mantener vínculos con el poder en Beijing.
El arresto de Meng, de 46 años, pocos días después del anuncio de una tregua en la guerra comercial entre China y EE.UU., enfureció a las autoridades chinas, que inmediatamente exigieron su liberación.
«Exigimos a ambas partes (Canadá y Estados Unidos) que nos proporcionen aclaraciones lo antes posible sobre los motivos de esta detención», dijo el jueves el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Geng Shuang.
Ante las críticas de China, país con el que Canadá intenta fortalecer los lazos comerciales, el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, aseguró que la decisión de arrestar a la ejecutiva china fue tomada por la justicia canadiense a pedido de la justicia estadounidense, sin ninguna intervención política desde Ottawa.
La justificación legal de la acusación estadounidense es que Huawei utiliza tecnología de ese país en sus routers y otros equipos, y así violaba las sanciones que su gobierno había establecido al comerciar con Irán. Y que Meng había tratado de ocultar ese hecho. Sin embargo, Joe Nocera, uno de los columnistas de Bloomberg, así como otros medios de los EE.UU., dicen que el verdadero motivo sería la intención de Trump de lanzar una advertencia a China. Pronto tendremos más datos sobre este asunto, probablemente en Twitter.
Los créditos bancarios al sector privado siguen bajando
Por las altas tasas en pesos, y la recesión, los préstamos en pesos al sector privado disminuyeron en noviembre 4,6% en términos reales y ajustados por estacionalidad respecto al mes previo, informó ayer viernes el BCRA en habitual informe monetario.
Por otro lado, el BCRA infirmó que el saldo promedio mensual de los depósitos a plazo en pesos del sector privado aumentó 10,3%, acumulando un aumento de 21,9% en los últimos dos meses. También, naturalmente, es una consecuencia de las altas tasas. Tal vez no sean tan altas en relación a la inflación, pero dan un beneficio mayor que el que hoy brindan las actividades productivas.
El e-commerce crece, aún en la recesión.
Los usuarios argentinos se muestran cada vez más activos en los sitios de comercio electrónico: el tráfico incrementó un 30% alcanzando $1.827 millones en lo que va del año.
Se destaca la relevancia del smartphone con un crecimiento en búsqueda y compra: el tráfico a través de esta herramienta fue de un 59%, mientras que las compras efectuadas representaron un 36%, según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico.
“La venta y compra de bienes y servicios por internet creció un 66% en los primeros seis meses del año”, precisó Alberto Calvo, presidente de la Cámara.
Argentina ocupa el tercer lugar en América Latina en cuanto a número de usuarios, con el 8.9% del total; el primer lugar en relación al consumo per cápita, con u$s 318; y el segundo lugar en la tendencia al aumento del uso de e-commerce, con el 14.6% para 2019.
Mientras que para el primer semestre de 2017, las ventas on line en Argentina representaban el 2% del total de las ventas, se calcula que para el 2019 crecerá más del 50%, alcanzando el 3%, y que esta tendencia tenderá a elevarse con el tiempo.
Tres argentinos fueron premiados por la MIT Technology Review
En la última edición del prestigioso concurso latinoamericano MIT 35, que cada año organiza la revista MIT Technology Review (en español) -publicada por el legendario MIT, el Massachusetts Institute of Technology- fueron galardonados tres argentinos. Todos tienen menos de 35 años.
Facundo Noya, Mateo Salvatto y Matías Viel: ganaron el premio por sus ideas, respectivamente, para prevenir las heridas en diabéticos; por una app para discapacitados auditivos y por un desarrollo productivo que emplea colmenas de abejas para mejorar la productividad de los cultivos.
El evento “Innovators under 35” premia, todos los años, a 35 jóvenes, de menos de treinta y cinco años, elegidos por haber creado o por estar llevando adelante ideas «originales y que pueden ayudar a mejorar al mundo».
Pero, además, estos proyectos premiados no solo son elegidos por su espíritu emprendedor, sino que también se premia que sumen un aporte social. Y por eso el jurado internacional también analiza que los aportes de cada postulante sean inventos capaces de aunar tecnología e innovación con fines humanistas.
Cuando Facundo Noya (25) estudiaba ingeniería biomédica acompañó a su padre durante una larga internación médica. «A su lado estaba internado un paciente por una tachuela clavada en su pie sin darse cuenta, debido a que por ser diabético había perdido la sensibilidad de forma total. Trataron de curarlo, pero finalmente tuvieron que amputarlo para salvarle la vida. Eso me disparó la inquietud de hacer algo al respecto».
Así, nació «Ebers», una plantilla inteligente capaz de monitorear cada pisada. No solo mide la temperatura y la humedad relativa del pie, lo que puede permitir detectar una inflamación en fase temprana, sino que también analiza la presión del mismo sobre la plantilla. Y así puede detectar la presencia de algún objeto extraño que pueda lastimarlo. Si lo encuentra “dispara” un aviso certero que aparece en la pantalla del smartphone mucho antes de que el diabético se lastime. Y si la plantilla “inteligente” detecta algún parámetro peligroso lo registra e informa por medio de la app.
También Mateo Salvatto (19) se inspiró en una experiencia personal. Su mamá es profesora de sordos y creció viendo personas con esta discapacidad, sufriendo situaciones complejas. «Yo estudio sistemas y un día se me ocurrió que podría desarrollar una app para celulares que funcione como un traductor, en tiempo real, de voz a texto y viceversa. Ese fue el nacimiento de ¡Hablalo!, un software gratuito«.
Esta app funciona en teléfonos con Android y ya fue descargada más de 40 mil veces, en países de todo el mundo. “De hecho”, agregó Mateo, «su uso ya se está expandiendo a otras personas con otras discapacidades que afecte a su comunicación como parálisis cerebral, ELA o afasia». Como planea que el uso de la app siga siendo gratuito, Mateo pensó un modelo para generar ingresos: «Queremos trabajar con empresas privadas de todo el país para que puedan atender a personas con discapacidad utilizando esta app en sus locales. Por este servicio, podrían pagar un abono y convertirse en un ‘Establecimiento inclusivo’ que los habilita a tener un distintivo indicando que allí pueden ir personas con dificultades para comunicarse». Por estas ideas Mateo fue elegido «Innovador Humanitario del Año», el único argentino con ese título y el más joven del concurso.
Finalmente, Matías Viel (27) y sus socios, dos investigadores del Conicet, recibieron el galardón tras haber creado Beeflow, una compañía que, a través de la polinización realizada por abejas, logra mejoras en la productividad de los cultivos. Ocurre que una gran parte de la producción agrícola necesita de la polinización mediada por insectos para poder generar semillas y frutos. Beeflow ofrece a los productores campestres un servicio de polinización a través de colmenas de abejas aportadas por productores apícolas. En sus ensayos lograron mejoras de entre el 20% y hasta el 90% en la producción. «Con esta idea todos ganamos. El productor obtiene mejores rindes y el apicultor recibe, además de la miel, ingresos por el ‘alquiler’ de sus colmenas».
Otro peligro chino: un periodista virtual
Un locutor televisivo creado por una computadora comenzó este jueves a presentar las noticias en la agencia china Xinhua, con variantes que hablan en inglés y en mandarín. Y, como pueden ver en el video de abajo, su apariencia es mucho más humana que la del personaje de la vieja serie, Max Headroom.
El presentador virtual fue desarrollado en forma conjunta por el motor de búsqueda Sogou.com y Xinhua y «puede trabajar las 24 horas en la página web y en las diversas redes sociales», explicó la agencia de noticias.
La novedad se estrenó con una noticia de cómo fueron las alternativas de la Conferencia Internacional de Exportaciones e Importaciones que se realiza en Shangai. El presentador virtual también anuncia en otro video que China lanzará su primera sonda a Marte en 2020.
«Los locutores creados con inteligencia artificial se han convertido oficialmente en miembros del equipo de la agencia de noticias Xinhua», dijo en un comunicado el organismo.
El locutor hecho por una computadora, que por el momento no tiene nombre, está vestido de traje y corbata y mueve únicamente la boca, un poco la cabeza y parpadea. Según comenta él mismo, su voz y apariencia están basados en Zhang Zhao, un presentador de la cadena oficial.
El humanoide no destaca ninguna parte de sus textos, que son escritos por los editores de las distintas secciones. No pregunta y tiene voz monocorde, que es generada por medio de inteligencia artificial. Hay quienes dicen que les hace acordar de algunos que, supuestamente, existen en el mundo real.

