Una científica argentina fue distinguida en Francia por sus aportes a la salud auditiva

Más de quince distinciones recibidas y un curriculum vitae interminable. Parece lógico que Ana Belén Elgoyhen haya sido galardonada el pasado jueves con el Grand Prix de la Fondation Pour l’ Audition, una prestigiosa institución francesa dedicada de lleno a la asistencia e investigación en materia de salud auditiva. ¿Qué logro le reconocen a esta argentina investigadora superior del Conicet? Haber descubierto dos proteínas fundamentales para el funcionamiento del oído interno y la modulación de todo aquello que escuchamos (técnicamente, el sistema eferente olivococlear). A cargo del laboratorio de Fisiología y Genética de la Audición del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular “Dr. Héctor Torres” (Ingebi), el de Elgoyhen es un hallazgo trascendental para la investigación en temas de audición, ya que revela algo del «cómo» en la protección del propio sistema auditivo frente a sonidos intensos; esos sobrestímulos que pueden derivar en una pérdida de la audición (hipoacusia) o en acúfenos (“sonidos fantasma”, carentes de fuente sonora externa). Pero, enunciada así, la noticia omite un punto importante: el premio se lo dan en cinco minutos, pero a Elgoyhen le llevó más de 20 años arribar a estos resultados. ¿Cuál es la aplicación concreta de este hallazgo? Prevenir la muerte de algunas de las 12.000 células sensoriales que tiene cada oído interno. No es tarea simple: “Estas células son muy frágiles y se van muriendo por distintas razones. Dentro de las [razones] conocidas, una muy importante es la exposición a sonidos intensos. Se mueren y no se regeneran. Ahora bien, si desarrolláramos una droga, sería raro que para ir a un recital debamos tomar preventivamente un fármaco. Lo más lógico es evitar sonidos intensos”. Sin embargo, en otras partes del mundo este desarrollo sería muy preciado. Por ejemplo en Estados Unidos, donde numerosos efectivos de seguridad participan en conflictos armados cada año y regresan con severos problemas auditivos. Según afirmó Elgoyhen, “este problema representa la mayor inversión en compensación por discapacidad que debe enfrentar el gobierno estadounidense”. Ahí, aclaró, se abre una esperanza: “Es difícil determinar cuándo ocurrirá, pero estamos buscando moléculas que utilicen este sistema como blanco terapéutico. Sería importante para casos puntuales de prevención”.

Tips para desactivar la «bomba» de la tarjeta de crédito

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Lo mejor es frenar la pelota a tiempo, analizar los números de la economía familiar y/o personal y tomar las medidas necesarias para ordenarse con un plan financiero sustentable. Las tarjetas de crédito en este tipo de contextos de inflación y pérdida de poder adquisitivo pueden ser las grandes salvadoras -si se las usa con mesura- o pueden ser la piedra que nos hunda definitivamente. La morosidad general con tarjetas de crédito empezó a subir, aunque se mantiene en niveles acotados, que según datos estadísticos del Banco Central es de 3,2%. Este porcentaje no es alto especialmente si se lo compara con mercados más maduros, justamente por la escasa bancarización local. Como la tendencia va dibujándose hacia arriba algunos bancos -no todos-rápidos de reflejos subieron el porcentaje de monto mínimo que hay que pagar todos los meses por el consumo con tarjeta.
  • Es decir financian menos. De un tradicional 7% a 10% algunas entidades y para algunos segmentos de clientes lo llevaron a casi 25 por ciento.
Lionel Baragaño, gerente de Productos Activos y Medios de Pago del Banco Itaú, cuenta que la estrategia del banco en estos momento va por la prevención. «Se está actuando en forma temprana al detectarse la falta de pago en los primeros días pasado el vencimiento. Se consulta al cliente el motivo y se trabaja en conjunto para determinar cuál es la cuota que podría afrontar para ofrecer una solución acorde con el cliente». «La tarjeta de crédito es un producto crediticio de gran aceptación, pero su gran desventaja es que tiene tasa de interés variable y en tiempos de alta volatilidad financiera la tasa que impacta en la refinanciación del saldo aumenta mucho y muy rápidamente», define Alejandro Cosentino, CEO de Afluenta, una de las fintechs que está operando localmente con créditos P2P y un «viejo» conocedor del mercado financiero y de tarjetas de crédito. Desarmar la bomba «A partir del segundo trimestre del año la preferencia de los clientes comenzó a inclinarse hacia la ‘Consolidación de deuda/ refinanciación de la tarjeta de crédito», cuenta Cosentino respecto de los destinos principales para los cuales los clientes de Afluenta tramitan un préstamo. «Pasó a ocupar la segunda posición, detrás de refacción de vivienda, con un porcentaje total del 20,16% desplazando a un destino tradicional como ‘compra o arreglo del auto'». En las entidades bancarias los créditos personales con tasa preferencial, es decir, para sus «mejores» clientes parten de un interés anual del 60%/65%, de ahí para arriba. Siempre hay que mirar la columna que dice CFT (Costo Financiero Total), que es donde están incluidos además de la tasa de interés los gastos y los impuestos. Sea en el banco o en una plataforma online, el costo siempre será menor que el 130% de la tarjeta de crédito y a más largo plazo (24/48 meses). Da certeza, y reduce el estrés financiero: eso sí tiene que venir con un cambio de hábitos. «Nuestras tasas comienzan ocho puntos por debajo de las instituciones bancarias tradicionales, y muy por debajo de las financieras», dice el CEO de Afluenta. Bruzzo, señala que «los clientes de Moni pagan un promedio de TNA del 69% y una comisión por uso de la plataforma, que en el caso de los préstamos en promedio es de $500 que se abonan con la toma de un crédito. Los bancos también acompañan a sus clientes en el proceso de consolidar deudas, y como en todos los casos la tasa de interés que se aplicará dependerá del scoring o la trayectoria de ese cliente, del tipo de ingreso que tenga (relación de dependencia o independiente), si cobra su sueldo en el banco y, obviamente, el monto a solicitar. Comparar opciones, no casarse con la primera alternativa, y sacar cuentas de los costos totales (no solo de los que aparecen en la publicidad) es el mejor camino para sanear la economía.

Los nuevos valores que tendrá el monotributo a partir de enero 2019

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Las estimaciones de la inflación con que cerrará el 2018 van del 45% al 48%. Esto quiere decir que los precios facturados por los contribuyentes por las ventas de bienes y por las prestaciones de servicios, en promedio, incorporaron en todo el año ese porcentaje de aumento. Sin embargo, la fórmula de actualización vigente para los Pequeños Contribuyentes adheridos al Régimen Simplificado, con que se actualizará el nivel de facturación, los alquileres y las mensualidades a pagar por cada categoría, da como resultado un porcentaje de ajuste del 28,48%, que ya regirá desde la próxima recategorización que vencerá en el mes de enero de 2019. Ya se les está siendo difícil mantenerse a muchos dentro del Monotributo debido a que el ajuste realizado en enero de este año llegó también al 28%, porcentaje que fue superado notablemente por la inflación. Esto provoca que muchos sean expulsados del régimen y tengan que pasar a tributar por el Régimen General, debiéndose inscribir en IVA, en el Impuesto a las Ganancias y en Autónomos. Sin dudas, es un salto al vacío porque la carga fiscal se incrementa notablemente. De acuerdo a la ley 27.430, en enero se actualizarán las categorías del Monotributo. La variable de actualización que se usa es la movilidad previsional. Los aumentos de este año dan que los parámetros y las mensualidades deberán ajustarse un 28,48%. Si se toma el caso de un profesional, a quien le fue más difícil poder trasladar la incidencia que tuvo la inflación anual en sus honorarios, se nota que si hubiera mantenido los mismos niveles de facturación (inflación de por medio) y en consecuencia manteniendo la misma categoría, deberá pagar más cuota mensual del monotributo, pasando de $ 1.518,54 a $ 1.654,48. Esta nueva cuota tendría que abonarla en febrero de 2019, un mes después de realizar la recategorización de enero. Siguiendo con el profesional, si hubiera incrementado sus ingresos casi de la misma forma que subió la inflación anual, podría mantenerse en la misma categoría pero la cuota el año que viene subiría a $ 1.951. En el caso de comerciante, que probablemente haya podido trasladar la inflación anual, por ese motivo pasaría a estar adherido en la categoría “H”, subiendo un escalón. Por ese motivo, la cuota le pasa de $ 2.348,23 a tener que pagar en febrero $ 5.219,40, aumentando un 122%. Este pase de categoría no se hubiera producido si el ajuste de las escalas hubiera sido parejo con el índice de inflación, en donde permanecería en la misma categoría y pagando menos importe de cuota. Si en cambio, hubiera seguido facturando lo mismo, cosa que parece improbable, a pesar de ello debería pagar $ 300 más de cuota. Todas estas distorsiones se producen porque los ajustes son heterogéneos; o sea, se hacen con diferentes índices. Bono de fin de año: cuál será el descuento para los que pagan Ganancias Mirá también Bono de fin de año: cuál será el descuento para los que pagan Ganancias Las nuevas tablas: Cómo quedarán las escalas del Monotributo en 2019. Cómo quedarán las escalas del Monotributo en 2019. La AFIP tendrá que publicar las nuevas tablas correspondientes a las diferentes categorías del Monotributo, que regirán desde el 1 de enero de 2019. La próxima recategorización deberá hacerse el 20 de enero próximo, teniendo en cuenta los nuevos parámetros de ingresos y de alquileres que serán incrementados en un 28,48%. Pero además suben, en ese mismo porcentaje, las mensualidades de los componentes impositivos, previsional y de la obra social que tienen que pagarse ya desde enero. Las nuevas cuotas que surjan de la recategorización influirán desde febrero, pero aquellos que no cambien también tendrán los incrementos en las cuotas por los nuevos valores que regirán. Los que no tengan cambios en sus parámetros no deberían hacer trámites. Cómo serán las nuevas cuotas del Monotributo. A 493,38 B 542,72 C 596,99 D 656,69 E 722,36 F 794,59 G 874,06 H 961,46 I 1.057,62 J 1.163,37 K 1.279,71 La cuota del componente de obra social hasta hoy poseía un mecanismo de ajuste autónomo, pero ahora también se lo incrementa un 28,48%, llegando a $ 689,10 para la afiliación individual y para cada una de las cargas de familia que adhieran.  

Necesitamos ROVs, y también una Armada para defender nuestro mar

(Hace 24 horas, Daniel Arias proponía aquí el desarrollo nacional de ROVs (Remote Operated Vehicle, Vehículo operado a distancia) como la forma realista de determinar qué sucedió con el ARA San Juan. Ahora, se extiende sobre sus otros usos, y nuestra capacidad para construirlos).

Asuntos territoriales a zanjar

Hay más en esto de desarrollar ROVs que el análisis forense. Hay futuro. Concluido judicialmente el caso del San Juan, la capacitación de diseño y construcción de ROVs nos servirá para desarrollar la investigación y el control de los recursos de nuestro millón de km2 de Zona Económica Exclusiva, amén del 1,7 millón adicional que nos otorgó Naciones Unidas, a través de CONVEMAR, en 2016.

De esa extensión tenemos derecho indiscutido sobre sólo 0,3 millones de km2. El resto se superpone con reclamos de otros países, fundamentalmente el Reino Unido. Desde 2012, la inminencia de la decisión de CONVEMAR a favor de nuestro mapa de reclamos aceleró la decisión por parte de Gran Bretaña de construir el “Sir David Attenbourough”, un barco polar oceanográfico del British Antarctic Survey, de inmensas capacidades científicas (y de paso, por sus dos helicópteros, con aptitud para la lucha antisubmarina).

Claramente los británicos quieren tener lo más rápido posible un mapa actualizado de los recursos energéticos y minerales de los fondos sobre los que la Argentina ya reclamaba soberanía. Pero sobre todo, de aquellos nuevos sobre los que, tarde o temprano, tendrá que reclamar. Será el mayor desafío territorial de la Argentina en este siglo.

No seamos tan imbéciles como para creer que, ante la inevitabilidad de tener que negociar alguna vez, los británicos vayan a compartir el conocimiento de NUESTRAS zonas abisales con nosotros, por más gansadas de “cooperación científica conjunta” que haya firmado el Palacio San Martín con Whitehall, la cancillería de ellos. Necesitamos NUESTRO mapa, y rápido.

El reclamo BRITÁNICO a Convemar sobre qué le toca a quién. La ONU nos dirá salomónicamente que arreglemos el entuerto entre nosotros. El que no tenga submarinos, ni trate de sentarse a negociar

Creemos también que un “ROV básico argentino”, modificable a medida de distintas tareas, potenciará nuestra pequeña flota actual de barcos oceanográficos. No es despreciable: son el ARA Austral, el Comodoro Rivadavia y el Puerto Deseado, amén del Cormorán de la Prefectura Naval. El Attenborough podrá ser una joya y tiene ROVs e incluso vehículos totalmente autónombos, robots tipo AUV. Pero compitiendo contra una flota de 4 barcos con ROVs que logísticamente la juega más de local, se puede aventurar que cerramos el primer tiempo empatados.

Sobre lo que haya en el fondo, sean nódulos de cobalto o yacimientos de crudo en tal o cual lugar de la «demersal», la lomada de sedimento en la llanura abisal, a pie del talud… lo fundamental es que sepamos, y que ellos sepan que nosotros sabemos.

¿Acaso no lo hicimos antes?

Algo en este asunto recuerda la reparación de Atucha I en 1988/9. Se había roto un elemento combustible por las vibraciones de un sensor, y eso había a su vez inundado el fondo del recipiente de presión de fragmentos de chapa del canal refrigerante y de pastillas de cerámica de dióxido de uranio, que son durísimas y pueden dañar las bombas de circulación del primario. La central, según diseño, fue perdiendo potencia y se detuvo sola. Los reactoristas se pusieron a investigar qué había pasado.

A los pocos días el diagnóstico era desolador. En las condiciones en que había quedado Atucha I no había modo de volverla a usar. Y hacer reparaciones dentro del ambiente radiante de un recipiente de presión no se había intentado jamás hacer en ninguna otra central nuclear. SIEMENS-KWU, la proveedora del reactor en 1968, recomendaba medidas muy dramáticas y caras: destapar el recipiente de presión, tener la central parada 2 años, desmontar todos sus internos con rotaciones velocísimas del personal para disminuir su exposición a radiaciones, reparar y volver a montar todo robóticamente. Hecha la cuenta: U$ 200 millones.

Los alemanes nos tenían agarrados por el cuello (dicho finamente): había una crisis eléctrica sin antecedentes. Debido a años sin mantenimiento o reemplazo de decenas de viejísimas centrales térmicas a fueloil, amén del parate de Atucha II (que debía haberse completado en 1987), las grandes ciudades argentinas tenían apagones diarios de hasta 14 horas de duración. La gente joven que vivía en pisos altos debía cargar baldes de agua escaleras arriba varias veces por día. Nos lavábamos como gatos. Ahorrábamos hasta con el inodoro. Meses así. Y los viejos y enfermos la pasaban mucho peor.

La Secretaría de Energía, tirando la pelota afuera, hacía recaer la culpa en Atucha I. Pero en medio del caos eléctrico además se estaba desatando una hiperinflación, y los U$ 200 millones pedidos por SIEMENS eran una cifra enorme antes de los ’90. Era la mitad del costo de una hipotética Atucha I “cero kilómetro”.

Era una tormenta perfecta. Los accidentes de tránsito nocturnos y los asaltos a personas y comercios se disparaban. Algunos enfermos electrodependientes se morían en sus casas. Los medios vociferaban: “FIRMEN DE UNA MALDITA VEZ CON SIEMENS”. Hans Blix, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, vino a sugerirnos lo mismo.

Pero un comité de crisis de la CNEA se había puesto a trabajar por su cuenta semanas antes de su llegada. El Jefe de Central, el Dr. Juan Almagro, empezó su reunión con Blix preguntándole cuánto le había pagado SIEMENS por el favor. El sueco se dio cuenta de que se había metido a nadar entre pirañas, y reculó. La CNEA estaba incendiada de furia por la inconducta de “su socio estratégico en ENACE”, una empresa de diseño y construcción de centrales en la que CNEA y la multinacional alemana eran copropietarios, SIEMENS con el 25%.

Sólo años más tarde supimos que los alemanes no tenían maldita la idea de cómo hacer esta reparación, sino que ya pensaban secretamente en irse de ENACE porque querían abandonar el negocio nuclear en todo el mundo, incluso en Alemania Occidental. Pero ya que estaban, ¿por qué no irse de aquí con plata?

Por una decisión fortísima de la doctora Emma Pérez Ferreira, a la sazón presidenta de la CNEA, el presidente Raúl Alfonsín dió luz verde. La reparación la terminaron haciendo entre la CNEA, INVAP y TECHINT con herramientas «laparoscópicas» telecomandadas. Fueron creadas ad-hoc, eran capaces de meterse a 12 metros de profundidad dentro de canales refrigerantes de 12 cm. de diámetro, y lograban dar imágenes de video, manipular, cortar, desmontar, soldar, etc. en un ambiente enormemente radioactivo. Duraban unas pocas horas, eso sí. Los rayos gamma les freían los circuitos y los cableados.

El trabajo total se hizo en 5 meses y costó U$ 17 millones. No hubo irradiación de los teleoperadores de las herramientas, resguardados por paredes de plomo de metro y medio de espesor. La central volvió a entrar en línea. Blix, para reponerse de una mala entrada en escena, no tuvo más remedio que dejar que los reactoristas y expertos en radioprotección del OIEA nos felicitaran por la tarea, y estaban bastante deslumbrados. Desde entonces,  30 años después, Atucha I viene funcionando con normalidad.

No todo el mundo celebró. El representante de KWU-SIEMENS, Ulrich Gaetke, habló ante los medios de la posibilidad de un «mini-Chernobyl». Greenpeace venía planteando lo mismo desde el principio de la detención de Atucha I, pero sin el adjetivo «mini». Jorge Lanata mandó en tapa una foto de la central con el título de «La arreglamos con un alambre». El gabinete uruguayo se retiró discretamente a dirigir el país desde Tacuarembó, por lo que pudiere… Juan “El Pelado” Almagro nunca pudo hacerle públicamente y ante cámaras a Lanata la pregunta que le había hecho a Blix, porque lo frenó Emma Pérez Ferreira.

Lo que quedó en claro desde entonces es ante tareas muy desafiantes conviene arremangarse. Cuando ministros carentes de toda formación tecnológica y los medios más chichipíos se apuran a llamar “imposibles” a misiones en las que los expertos externos venden humo y el país se juega no sólo plata sino soberanía y principios, hay que arremangarse. Y hacer las cosas aquí. Para el caso, en 2014 y 2018 respectivamente, la terminación de Atucha II y el retubamiento de Embalse las terminó NA-SA, empresa paradójicamente creada por Menem pero que reunió lo mejor de ENACE con la Dirección de Centrales Nucleares de la CNEA. A veces, como dice «Arriba la Celeste», aquella murga de Jaime Ross, “los de afuera son de palo”.

Más allá de la información que logren producir en términos forenses, los ROVs, la capacitación, el aprendizaje y el dinero que cueste esta tarea irrenunciable de saber qué le pasó al San Juan, quedan aquí. Es algo que no habrá que contratar afuera nunca más. Voy más lejos: naufragios ocurren desde que existe la navegación, reflotamientos, casi nunca, pericias a gran profundidad, rarísima vez. Si desarrollamos ese «know how» forense, es algo que después, como país, podemos vender.

Los contextos se parecen: comprar submarinos nuevos “llave en mano” es imposible, por el combo de deuda e hiperinflación, pero además “llave en mano” es para idiotas. El CINAR es uno de los dos únicos astilleros de submarinos de la región, y apenas lo hemos usado. Comprar chatarra de descarte de la OTAN, además de imposible, es técnica y políticamente suicida. Las cuestiones de reclamos cruzados sobre plataforma y fondos abisales no las tenemos con Indonesia, las tenemos justamente con países del Atlántico Norte.

Incluso con la primitiva propulsión diésel-eléctrica con que nació el submarino de ataque en la Primera Guerra Mundial, sigue siendo el arma más poderosa de cualquier armada. Mientras el COFSUB no navegue, no podemos negociar un metro cuadrado de agua o de fondos con nadie. No tenemos credibilidad.

El «business end» del ARA Sta. Fe, un TR-1700 que está a un 70% de su avance de construcción en el CINAR. Los 6 torpedos cargados en los tubos pueden salir casi en ráfaga, y con blancos diferentes

Un TR-1700 sigue siendo peligroso. Tres, no quieras ver. Lo sabe la Royal Navy, lo sabe incluso la U.S. Navy, cuyos superportaaviones nucleares clase Nimitz y Gerald Ford, desde los años ’80, son “torpedeados electrónicamente» una y otra vez por pequeños pero ágiles y silenciosos submarinos de caza diésel eléctricos europeos en toda maniobra conjunta. Eso sucede pese a que al ser “núcleo de flota”, los portaaviones navegan literalmente envueltos por sus escoltas antisubmarinas. El propio San Juan cruzó en oblicua la cortina de fragatas y helicópteros antisubmarinos, sin ser detectado, ascendió a profundidad de perioscopio, dejó pasar al grueso de la flota y “coheteó” al Mount Withney, un crucero misilístico, en los ejercicios FLEETEX frente al Cabo Hatteras en 1994. Como manda la tradición, el capitán Gustavo Trama le mandó al comandante del Withney la fotografía de su propio barco sacada por periscopio como recuerdo. «Hundido», es el mensaje.

Hay una foto aún más espectacular de orígenes parecidos: el un portaaviones, tomada desde el periscopio del ARA San Juan durante el ejercicio UNITAS en aguas del Caribe en 1992. Es el USS Nimitz.

Averigüemos por nuestra cuenta qué le pasó a aquel viejo pero excelente submarino, el ARA San Juan.

Como dijimos ayer, averiguar en forma concluyente el destino del ARA San Juan, desarrollar la tecnología de los ROVs, que lo investigarán, ganar capacidades para defender los territorios submarinos de nuestro país: no hay mejor modo para que 44 millones de argentinos rindan tributo a 44 compatriotas muy valientes de la Armada que murieron patrullando nuestro mar.

Daniel E. Arias

El ARA Puerto Deseado del CONICET y la Armada en la Península Antártica haciendo oceanografía y ganándonos territorios nuevos. Ninguna nave de guerra logró tanto

Adiós a LEBAC. Hola, LECER y LECAP

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Ayer, martes 20, fue la última licitación de las LEBAC, según afirma el Banco Central. Colocó $ 39.754 millones y pagó una tasa del 50%. El mes próximo vencen los $ 69.818 millones de Lebacs restantes y no habrá una nueva operación. En diciembre, las Lebac dejarán de existir. Como ayer vencían Lebac por $ 160.519 millones, las que no fueron renovadas provocan, necesariamente, una expansión de la base monetaria por el resto: $ 122.234 millones. Esa masa de dinero no se quedará quieta. Puede ir a dólares, plazos fijos o a los nuevos bonos que emite el Central. Seguramente no a inversiones productivas, que no pueden competir con tasas de 50 o 60% anual. Tampoco a la Bolsa, que cayó. Previsora, la entidad que dirige Guido Sandleris abre la licitación de Letras del Tesoro en Pesos Ajustadas por CER (Lecer), con vencimiento a 91 días. También ofrecerá letras capitalizables (Lecap) con igual plazo de vencimiento y una tasa nominal mensual de 4%. Las LECER representan una jugada relativamente nueva: se ajustan por inflación. El BCRA, entonces, apuesta a que la suba de precios va a disminuir (¡en tu cara, Sturze!). Claro, si la inflación no disminuye, se agrava el problema con la deuda que crecerá. De todos modos, por ahora la burbuja que aumenta es la de las LELIQ, pero el Central, y Hacienda, no se preocupan, porque los titulares de esas letras son los bancos y, piensan, siempre se puede arreglar con ellos. ¿Como era la expresión que usó, Dr. Lavagna, cuando renunció en los últimos tiempos del gobierno de Alfonsín? ¿»Festival de bonos»?

Desde la Universidad de San Martín lanzan al mercado los primeros plaguicidas biológicos

Las investigadoras del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-INTECH) Yamila Cutraro y María Laura del Valle Marcos desarrollaron tres biocontroladores sustentables que serán fabricados por la empresa Agro Advance Technology. Se trata de los primeros productos biotecnológicos para el agro aprobados para su comercialización. Las consecuencias ambientales y sanitarias ocasionadas por los diversos agroquímicos que hoy se emplean en la Argentina son motivo de preocupación en numerosas regiones. El insecticida fipronil, por ejemplo, desde 2017 está prohibido en la Unión Europea y, desde 2018, también en la Argentina por ser considerado “extremadamente tóxico para peces, tóxico para abejas y ligeramente tóxico para aves”, según la Secretaría de Agroindustria del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación. Para proteger los cultivos de insectos y hongos patógenos sin dañar el medioambiente ni la salud de la población, las biotecnólogas del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-INTECH) de la UNSAM Yamila Cutraro y María Laura del Valle Marcos desarrollaron —a través de la Oficina de Transferencia Tecnológica y Bioemprendedores Bioloop y junto con la empresa agrícola Agro Advance Technology— los productos Mumtech, Mumtech Cebo y Hulkgreen.
  • Se trata de los primeros pesticidas biológicos para el agro aprobados por la Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Al respecto, Cutraro habla de las potencialidades de las innovaciones: “Lo más importante es que, al ser productos biológicos, no dañan el ambiente. Además, ninguno de los tres productos elimina poblaciones de insectos, sino que reducen la cantidad de plagas preservando los insectos benéficos para el ambiente”. Por su parte, Del Valle Marcos señala que los productos “llevan a los insectos y a los hongos a un umbral que no produce un daño económico para el productor porque disminuyen poblaciones sin generar pérdidas. A las abejas no las ataca, y, de hecho, funcionan como vector del producto para distribuir las esporas del hongo”. Según la especialista, otra de las potencialidades de estos desarrollos es que, a diferencia de los agroquímicos, no generan resistencia en los insectos, por lo que pueden ser esparcidos en campañas sucesivas sin ningún tipo de problemas. La potencia de los hongos El plaguicida Mumtech fue desarrollado en base al hongo entomopatógeno Beauveria bassiana y funciona para el control de insectos plaga como el picudo algodonero, la oruga y la chinche verde. Fue probado en cultivos de soja y algodón, diluido y esparcido por medio de rociadores. “El hongo actúa reconociendo la cutícula estándar de los insectos, penetrándola y liberando toxinas. De este modo los insectos se enferman, mueren y quedan momificados”, detalla Cutraro. A su vez, Muntech Cebo —que también cuenta con el hongo Beauveria bassiana como principio activo— actúa como cebo para el control biológico de las hormigas cortadoras de hojas —especies Atta y Acromyrmex—. “Este cebo sustituye al agroquímico fipronil, que era el único capaz de detener a estas hormigas, pero que fue prohibido en todo el país por su nivel de toxicidad”, cuenta Del Valle Marcos. Por su parte, Hulkgreen es un fungicida biológico desarrollado a base del hongo Thrichoderma harzianum para el control de hongos patógenos de plantas. Fue probado en cultivos de papa y maní con resultados alentadores. Las biotecnólogas desarrollaron las tres innovaciones desde la Oficina de Transferencia Tecnológica y Bioemprendedores Bioloop del IIB-INTECH, que funciona como incubadora de empresas de base tecnológica. “Sin Bioloop no hubiéramos podido ni empezar. En la UNSAM no solo contamos con un laboratorio completamente equipado, sino también con la ayuda de investigadores que nos dieron una mano muy grande sin pedir nada a cambio”, agradece Cutraro.
María Laura del Valle Marcos y Yamila Cutraro.
Del Valle Marcos también resalta el acompañamiento que recibieron por parte de Bioloop al momento de reunirse con inversores y definir la estrategia de marketing: “La incubadora te acompaña en todo y te brinda asesoramiento para financiamiento público y privado. Nos ayudaron y contuvieron mucho”. A la hora de definir la estrategia de trabajo con Agro Advance Technology, las jóvenes investigadoras debieron probar la producción de los plaguicidas a gran escala en los biorreactores que la empresa tienen en su planta de Pilar (Provincia de Buenos Aires). Para ello, ambas se mudaron a la ciudad bonaerense, donde trabajaron durante tres años. Las innovaciones fueron presentadas el jueves 8 de noviembre en una ceremonia realizada en el Centro Cultural de la Ciencia de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación. Participaron del evento funcionarios nacionales y empresarios del sector agrícola.
Por Gaspar Grieco.

En Argentina los hombres ganan, en promedio, un 19% más que las mujeres

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La brecha salarial entre hombres y mujeres, uno de los grandes temas en el debate de desigualdad de género, tiene números en la Argentina : asciende al 19%, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Los datos surgen de un análisis de los asalariados registrados y aquella diferencia se da entre los trabajadores varones de unidades productivas, con un salario promedio de $32.680, y las trabajadoras del mismo tipo, con un salario promedio de $27.476. El informe de la SRT aclara que para el cálculo no se tomó en consideración el salario de los trabajadores y las trabajadoras de casas particulares, pero si se consideran las remuneraciones mínimas estipuladas por la ley y la concentración de mujeres en esa actividad, se puede anticipar «que la diferencia salarial sería aun mayor que la observada». La brecha salarial del 19% se explica por la concentración de mujeres que trabajan en sectores económicos como el comercio, la gastronomía y la hotelería, en que el salario promedio total es de $21.600, y los servicios sociales, comunales y personales, en que la remuneración ronda los $27.100. Los hombres se concentran en sectores como la construcción, la minería, las manufacturas, el transporte y el agro. Son trabajos en que los riesgos de accidentes y exposición a tóxicos tienen más protagonismo, por lo que ellos son los que más litigan en el sistema de riesgos laborales.  

Fin de semana largo: la misma cantidad de turistas que el año pasado pero se gastó menos

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Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) publicados hoy, el fin de semana largo se desplazaron por el país un millón de personas, prácticamente lo mismo que en el mismo feriado del año pasado, pero gastaron un 5,1% menos.
  • En 2017 las ventas en esta fecha había aumentado casi un 4 %.
El desembolso total a lo largo de los tres días fue de $2.782 millones. La caída de más de cinco puntos con respecto al año pasado, en medio de un fuerte contexto inflacionario, definen al feriado como «gasolero». La estadía media fue de 2,6 días y el gasto promedio diario por persona llegó a $1.070, un 36,8 % superior al mismo feriado 2017.
  • «Nutrido en cantidad de turistas pero moderado en gasto», así definió la entidad empresaria a la jornada de descanso extendido.

Eyelit bajó la persiana y se suma a las textiles que ya cerraron

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Después del cierre de la planta de Alpargatas, de Calzados Catamarca y de Yersiplast, entre otras, le tocó el turno de bajar la persiana a la empresa textil Eyelit, que dejó en la calle a 58 trabajadores. Apenas volvieron de vacaciones los 50 trabajadores de la planta de Eyelit recibieron un telegrama que decía «por razones de reorganización, costos y reconversión productiva, nos vemos en la obligación de proceder al cierre del establecimiento».

¿Cómo afecta la crisis a las típicas fiestas de las empresas de fin de año?

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La habitual temporada de las fiestas para los empleados suele arrancar a fines de noviembre y extenderse hasta mediados de diciembre. Según los organizadores de eventos, no hay una disminución en el volumen pero si en el presupuesto de las empresas.
  • La tendencia es también reservar a último momento
“Las empresas no están reconociendo el 40% de inflación que afecta a los costos de los eventos. Quieren pagar un 20% más que el año anterior. Por este motivo, empiezan a bajar el perfil. A nosotros nos repercute mucho en la rentabilidad”, señala Marcelo Gordin, director de Énfasis, empresa de eventos corporativos.