La decadencia de la industria nacional

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Habitualmente en AgendAR abreviamos la mayoría de las noticias que reproducimos. Como se indica en nuestra carta A Todos, nuestro objetivo es «buscar, destacar y resumir todas las noticias que pueden interesarle a un argentino vinculado con actividades productivas». No alcanza el tiempo para leer todo… Pero en este caso queremos reproducir íntegra la nota de Alcadio Oña; el tema lo merece. Y agregamos breves observaciones al final. «Los economistas de la Fundación Fiel Juan Luis Bour y Guillermo Bermúdez han aportado un dato de la decadencia de la industria nacional que es, también, una muestra de la decadencia argentina. Dice que en el segundo semestre la producción manufacturera será un 14% más baja que la del mismo período de 2011 y que, aun cuando ésta hubiese sido récord, queda claro que desde entonces han pasado nada menos que siete años. Otros ejemplos semejantes, ahora surgidos de las estadísticas del INDEC: durante septiembre en el sector se destruyeron 7.300 puestos de trabajo, y 39.000 desde diciembre. Hoy ocupa la misma cantidad de personal y hasta un poco menos que en 2008, esto es, una década atrás. Más de lo mismo: en los años 90, el financiamiento a la industria representaba 30% del financiamiento privado total; en 2011 había bajado al 17% y ahora está en el 16%. Y como los números de Brasil y de Chile cantan 70 y 106% respectivamente, el contraste dice que acá el crédito es poco, caro o, al fin, que no hay inversión. Miradas a través de estas carencias y retrocesos, algunas de las grandes ventajas que históricamente se le han atribuido a la industria quizás debieran ser colocadas entre paréntesis o consideradas antigüedades. Para el caso, la de constituir una fuente indiscutida de empleo calificado, bien remunerado, de ser una garantía de ascenso social y de contribuir en cierto grado a la independencia económica. Claro que este conjunto no brotó de la nada, porque aquello que se afirmaba de la industria sigue siendo cierto. Entre varias explicaciones de especialistas una dice que acá faltaron políticas públicas puestas a desarrollar y articular una estructura industrial sólida y sustentable. Pariente directa, otra clave fue no contar con un empresariado nacional amplio apostando a un proyecto productivo que sea asumido, además, como un proyecto político. Y lo de siempre: poner las cargas en otro lado, sin arriesgarse o arriesgando sólo bajo un paraguas oficial seguro. De vuelta al presente, dicen Bour y Bermúdez: “No está claro aún cuál será la profundidad del ajuste en la industria en los próximos meses, pero el piso de la contracción se encuentra en torno del 6% durante la segunda mitad de 2018”. La estadística del INDEC ya anota cinco meses consecutivos de caída, y uno, septiembre, desplomándose 11,5%. La Fundación Fiel acaba de agregar a la lista un 3,6% para octubre y un relevamiento de la Unión Industrial plantea que el 65% de las ramas fabriles viene en pendiente: “Las que crecen, afirma, es respecto de una muy baja base de comparación”. ¿Y qué prevén los propios empresarios? Nada muy diferente a esto que hay, según una muy reciente encuesta oficial. El 61% espera que la demanda siga bajando a corto plazo y solo un 8,4% estima que puede subir. Tres de cada diez directivos piensa recortar la plantilla de personal, el 40% prevé eliminar las horas extra y poco menos que nadie se imagina invirtiendo. Aún en visible retroceso, la industria todavía es una palanca importante: representa alrededor del 16% del PBI, lo cual significa que mucho de lo que pase en la economía depende lo que pase con ella. Entonces nada hay de casual en los seis meses de signo negativo, sobre trece, que acumula el indicador general del INDEC. Números sobre números, algunos analistas miden el impacto del ajuste fiscal, monetario y cambiario que “puso” el Fondo Monetario y corren el repunte hasta el segundo trimestre de 2019. Eso sí, con una aclaración: que nadie festeje a cuenta ni festeje demasiado hasta no ver qué magnitud real tiene la mejora. Gente cercana al Banco Central apuesta a un reordenamiento general de las grandes variables, hacia las vísperas de las elecciones. Suman: achicamiento del déficit de las cuentas externas; aumento del stock de reservas; correcciones en precios relativos, como tarifas y tipo de cambio; déficit cero y baja de la relación deuda-PBI. “Todo quedará alineado para ingresar a una etapa de crecimiento equilibrado”, dice uno de esos especialistas. Así es, también, la música que se escucha cerca de Nicolás Dujovne, solo que la temporada de noticias oscuras sigue viva y aconseja no ir más rápido de lo que van las cosas. Ayer mismo se supo que en noviembre, contra el mismo mes de 2017, la venta de autos se derrumbó un 45,9% y aterrizó en los niveles de 2002. Esta vez tocó devaluación, tasa de interés, salarios caídos y precios subidos; más o menos lo mismo que toca por todas partes. La industria ya entró de lleno en la que será su quinta recesión en diez años. Va para atrás en toda la línea, obviamente, aunque el problema es que la estructura económica retrocede casi sin excepciones. Escenario dual para quienes plantean jugarse a fondo con los servicios, viendo allí un estadio superior de la evolución económica. Ni tanto ni tan poco. Es cierto que recién en 2011 la Argentina recuperó el PBI industrial por habitante que tenía en 1974, pero para entonces Japón ya lo había sobrepasado en un 150%; Italia lo había duplicado; EE.UU. casi duplicado y Brasil lo superaba en un 70%. Por algo países como estos siguen aumentando la capacidad de sus industrias«. En su último tramo, este informe rescata un discurso que estuvo de moda 25, 30 años atrás. Y sirvió entonces para justificar políticas de desindustrialización: La presunta «mayor modernidad» del sector terciario -los servicios- sobre la industria (Recordemos que en ese tiempo también se consideraba a la producción primaria -el agro- como irreversiblemente atrasada. En otros países ya estaba en marcha la Revolución Verde). El informe cuestiona ese discurso, con razón. Pero sucede que quedó atrasado: hoy lo que se vende como «moderno» no son los servicios en sí, sino la precariedad: los «empleos basura», que son los que muchas veces se encuentran en ese sector. También es necesario aclarar que la decadencia a que se refiere es de la industria en su conjunto, y del empleo industrial. Algunos sectores, al contrario, desbordan vitalidad y son una prueba de la competitividad argentina. El complejo agroindustrial del Gran Rosario es uno de los ejemplos.

Las Pymes van al Congreso

Un millar de Pymes -agrupadas en las numerosas entidades que convocan desde el «banner» de arriba- irán al Congreso este jueves 6 de diciembre para conseguir su respaldo. Quieren que se implemente una serie de medidas urgentes que les permitan afrontar una situación de crisis terminal por la que atraviesan los sectores industriales, del comercio, de los servicios y del agro. Los motivos son conocidos: los elevados costos de la energía, la ausencia de financiamiento, la fuerte presión impositiva, los embargos y una ausencia de control en las importaciones de productos con sustitución nacional, entre otros temas. El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, anunció una presencia masiva de empresarios y trabajadores “ya que existe una preocupación muy grande en todo el sector productivo por la falta de un plan para desarrollar la economía nacional”. El encuentro se realizará en la puerta del Congreso desde las 10.30 y tiene como finalidad poder dialogar con los representantes de los bloques legislativos, tanto del oficialismo como de la oposición, con el objetivo de plantearles los problemas que afectan a todas las Pymes y además presentarles una serie propuestas con medidas para evitar la profundización de la crisis de los sectores.

¿Prometen a China Atucha III?

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El periodista Carlos Burgueño afirma en el Ámbito de hoy que el Gobierno le hizo a Xi Jinping dos promesas concretas, respondiendo a las mayores inquietudes de China en el país. Las dos principales obras que los orientales tienen en la Argentina, la represa Condor Cliff-La Barrancosa y la futura central nuclear Atucha III, se definirán positivamente en el primer trimestre del año próximo. Mauricio Macri habría avalado la resolución de los proyectos. Y el acuerdo por la ampliación del swap con China hasta un total de u$s 19.000 millones sería la prueba que el país asiático confía en el compromiso. La necesidad de obra pública por parte del Gobierno nacional mirando las elecciones de 2019 y la obligación de acelerar gestos con Xi Jinping luego de la ayuda financiera aceleraron las decisiones políticas. En el caso del proyecto Condor Cliff-La Barrancosa, sólo queda un detalle por solucionar: eliminar del listado de socio local Chino a Electroingeniería, y reemplazarlo por otra compañía constructora de capitales argentinos. En el caso de la central nuclear, se buscará el momento para hacer el anuncio, sin que éste genere suspicacias internacionales. El Complejo Condor Cliff-La Barrancosa ya comenzó, aunque de manera muy tenue y sólo para que la obra no se paralice, aunque ya tiene un año de demora. Comenzará ahora la selección de la empresa que se asociará el casting para rearmar la sociedad con la china Gezhouba, y el andamiaje judicial para que la reformulación de la nueva compañía constructora no sufra trabas en Comodoro Py. No será fácil: el grupo que quedó segundo lugar en aquella licitación de abril de 2013, fue el que habían formado para la ocasión la también china Sinohydro con Iecsa en ese entonces de la familia Caputo, Chediak, Esuco de Carlos Wagner y Austral Construcciones de Lázaro Báez, todas empresas implicadas en la misma causa de los Cuadernos. El otro proyecto que se destrabó en Buenos Aires, y que también será presentado en sociedad en el primer trimestre del próximo año, es la construcción de una central nuclear del tipo Power Hualong, sistema de agua liviana y uranio enriquecido, que los chinos construirán en Lima, provincia de Buenos Aires junto a las dos Atucha, y financiarán integralmente con 8 años de gracia para pagarla. Será el proyecto bautizado Atucha III, una idea que generó ciertas inquietudes desde los Estados Unidos y que Macri se encargó de explicar durante su presentación ante Donald Trump. Para China, ese negocio es clave: será la primera exportación de ese tipo fuera de su territorio. Hay un tercer interesado en acelerar este acuerdo: el Gobierno de María Eugenia Vidal, ávido de noticias sobre obras públicas para anunciar durante el electoral 2019″. Hasta aquí, la información de Burgueño. Por nuestra parte, sólo cabe repetir lo que dijimos cuando la comunidad nuclear, y otros sectores, tuvieron la información que el proyecto se mandaba al «freezer»: la Argentina tiene una experiencia de casi 70 años en la construcción de centrales nucleares. Puede y le conviene hacer acuerdos con otros, pero siempre que exista una significativa participación de sus técnicos y sus empresas.

En tres años, se perdieron 108 mil empleos industriales

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La industria emplea hoy 107.900 trabajadores registrados menos que tres años atrás. De haber contado con 1.257.000 asalariados formales en septiembre de 2015, en igual mes de este año empleó a 1.149.100, de acuerdo a los datos de la Secretaria de Trabajo. Esta caída del empleo fabril se fue produciendo sin freno a lo largo de todo estos años por la baja de la producción como consecuencia de la caída de la inversión y del consumo domésticos, mayores importaciones, suba de la tasa de interés y tercerización de actividades. “El descenso del peso del empleo industrial es un fenómeno que se observa en la mayoría de los países desarrollados durante las últimas décadas , debido a la relocalización productiva en países de salarios bajos y el proceso de automatización y robotización. Sin embargo, la velocidad y profundidad del proceso de destrucción local permite afirmar que se está frente a una situación de crisis y ajuste de empleo del sector industrial, que no se explica por el fenómeno detectado en las economías desarrolladas”, dice un Informe del Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior de la UMET. Otro factor de achique del empleo formal es el proceso de  tercerización laboral a través del traspaso de parte de las cadenas de producción a contratistas y hasta el empleo de trabajadores como monotributistas, personal de agencias o en contratos por “tiempo determinado”. También se observa un aumento del empleo informal a costa del formal. Pablo Dragún. Director del Centro de Estudios de la UIA, dice que la caída del empleo fabril se debe “ a una dinámica que venía en baja para algunos sectores hasta 2017, con presión importadora, a lo que se acentuó desde mediados de este año con el salto cambiario y la fuerte suba de las tasas de interés, que trajo aparejada una caída en la demanda y dificultades de financiamiento de capital de trabajo”. Además, «los datos de transición de empleo en la provincia de Buenos Aires marcan que las condiciones de ocupación de los trabajadores industriales que se pierden, un 16% pasa a estar desempleado, un 19% pasa al cuentapropismo y el resto un 22% van al comercio, seguido por otros sectores como construcción o transporte (7% cada uno). La pérdida de empleos industriales  implica una alta probabilidad de que se establezcan trayectorias laborales descendentes en lugar de ascendentes, por menores salarios en promedio o por pases a la informalidad o el desempleo”.

Confirmado: no habrá bono de fin de año para los jubilados

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El presidente Mauricio Macri reiteró lo que sus funcionarios ya habían dicho: los jubilados no tendrán este año un bono que compense la pérdida de poder adquisitivo. Al ser consultado, en conferencia de prensa, Macri dijo que existen «limitaciones presupuestarias» para otorgar la compensación a los jubilados, aunque agregó que «siempre son prioridad» y recordó la sanción de la ley de Reparación Histórica que impulsó el Gobierno en 2016. El mandatario puso así punto final a una discusión que, en rigor, no fue tal, ya que la negativa del Gobierno a otorgar el bono se manifestó desde el primer momento.

Los desarrollos de Inteligencia Artificial en Argentina

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Se conoce -lo repiten los medios, y además es cierto- que la Inteligencia Artificial es uno de los campos, tal vez el más sensitivo, en que compiten Estados Unidos y China. Es menos conocido que en Argentina también se trabaja en el área. Lejos de ambos gigantes, y muy lejos en los recursos que se destinan. Pero aquí se hacen aportes propios. Reproducimos esta nota del Conicet, con su video incluido: «Computadoras que juegan al ajedrez, semáforos inteligentes, comunicación hablada entre computadoras y seres humanos, motores de búsqueda de Internet cada más precisos, sistemas que analizan miles de imágenes para detectar melanomas y programas informáticos educativos para fomentar el aprendizaje. Esta capacidad que tienen las máquinas de emular el razonamiento humano se denomina Inteligencia Artificial (IA) y está en todas partes. Agustín Gravano y Luciana Ferrer, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) son parte del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada del Instituto de Ciencias de la Computación (ICC, CONICET-UBA). Allí trabajan en la línea de investigación del procesamiento del habla, específicamente en sistemas de diálogo hablado y en la detección de metainformación. “En nuestra área específica dentro de la inteligencia artificial, trabajamos para que las computadoras puedan ser capaces de procesar el habla de los seres humanos. Por ejemplo, que reconozcan las palabras que uno está diciendo, algo que a nosotros nos resulta extremadamente natural, pero que no es para nada sencillo. Esa tarea de reconocimiento del habla no es lo único que podemos extraer de la señal de habla; también se extraer emociones, la identidad de la persona que habla o información como la edad o el género, todas cosas que a los humanos nos resultan muy fáciles de reconocer pero requieren de procesos sofisticados de computación y de ingeniería”, explica Gravano, quien trabaja en el mejoramiento de la naturalidad de los sistemas de diálogo hablado, en los cuales una persona interactúa con una computadora mediante la voz. Por ejemplo, uno puede pedirle asistencia a un sistema de información turística, bancaria, a un asistente virtual como tienen los smartphones. “Para que eso pueda ocurrir tenemos que tener cuidado con cómo se sintetiza la voz artificial, para que suene natural, que no suene como una voz robótica». Tenemos que darle inflexiones a la voz de acuerdo a lo que se está diciendo, poner pausas, modular el tono, cambiar la forma en que suena esa voz artificial para que la persona que interactúa con el sistema se sienta a gusto”, explica el investigador que completó su doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. En el caso del habla analizan grabaciones para aprender qué sonidos corresponden a determinados fonemas del lenguaje, luego aprende las palabras, luego las oraciones, y así el aprendizaje automático es la piedra angular que permite desarrollar las diversas tareas de procesamiento del habla.
Por su parte, Luciana Ferrer dentro del Grupo de Procesamiento de Habla realiza tareas de detección de metainformación basado en la señal de habla. “No de bajo nivel como qué fue dicho sino de alto nivel como cuál es la emoción del hablante, qué idioma está siendo hablado o la identidad de las personas entre un grupo de personas que uno puede conocer previamente. Es decir, metainformación del contenido de la señal”, explica Ferrer. En la actualidad, hay bancos que utilizan para reforzar su seguridad y la de los usuarios una contraseña adicional como la voz. “Lo que pasa es que todavía no tiene el nivel de precisión como las huellas digitales por eso es que se usa como complementario a otros métodos”, explica Ferrer, quien realizó un doctorado en Ingeniería electrónica en la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Al estar en el Departamento de Ciencias de la Computación se basan en la informática, pero para llevar a cabo estas investigaciones en temas tan relacionados con lo social, en cómo nos comunicamos hace falta conocer mucho de psicología social, psicología del comportamiento. “Nuestro trabajo es fuertemente interdisciplinario, en el equipo hay colaboradores psicólogos, lingüistas, fonetistas, físicos e ingenieros electrónicos”, dice Gravano. Los investigadores señalan que aún estamos lejos de que las computadoras detecten emociones y metainformación de alto nivel tan bien como los humanos, aunque “si miramos para atrás lo que se hizo en los últimos diez años es alentador. Tenemos una vasta cantidad de datos que no se puede analizar a mano. ¿Cómo hacemos para sacar la información útil e interesante? La única manera es automáticamente y para eso estamos los científicos de datos, para ayudar al humano”, concluye Ferrer».

Qué se acuerda con China. Y qué no

Los gestos públicos -la visita de estado del presidente Xi, las entusiastas expresiones del presidente Macri «Mientras mejor le vaya a China, mejor le irá a Argentina, a la región y al mundo»- son importantes, aunque transitorios: son señales en las relaciones internacionales (y un mensaje al nuevo canciller brasileño). En la coyuntura actual del gobierno argentino, también es clave la ampliación del «swap» con China por 9 mil millones de dólares. Además del F.M.I., Argentina hoy no tiene otro prestamista internacional. Pero lo que aspira a fortalecer vínculos permanentes es la firma de una treintena de acuerdos bilaterales, que van desde lo económico hasta lo cultural. Enmarcados en el Plan de Acción Conjunta 2019-2023, una hoja de ruta que indica las acciones a realizarse en las áreas política, económico-comercial, inversiones, infraestructura, agricultura, minería, energía, asuntos financieros, transporte, turismo, cultura, educación, ciencia y tecnología, salud, asuntos espaciales, deportes, cooperación Sur-Sur, defensa, … Así se busca dar un horizonte de cumplimiento y viabilidad a los acuerdos, más allá de los cambios políticos que puedan producirse. Una lista de los principales acuerdos:
  • Prórroga de la Validez del Memorando de Entendimiento para el Establecimiento de un Mecanismo de Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica (DECCE).
(Es una instancia del más alto nivel para planificar y orientar los aspectos económicos y comerciales de la relación bilateral. En este ámbito se tratan cuestiones referidas a los proyectos prioritarios de infraestructura: las represas patagónicas Condor Cliff y La Barrancosa, la estación de energía fotovoltaica «Cauchari», los proyectos ferroviarios, etc.)
  • Convenio para la Eliminación de la Doble Imposición con respecto a los Impuestos sobre la Renta y sobre el Patrimonio y la Prevención de la Evasión y Elusión Fiscal (CDI).
  • Memorando de Entendimiento para el Fortalecimiento de la Cooperación Fiscal y Financiera.
(Para plasmar consensos en cuestiones tales como el G-20, la gobernanza económica global, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, impuestos internacionales, la administración de la tesorería, etc.)
  • Memorando para la Promoción de la Cooperación Comercial y de Inversiones. Y otro similar sobre Infraestructura
Además, se firmaron convenios para la exportación de cerezas, comercio electrónico, comercio de servicios; también un protocolo sanitario para la exportación de carne ovina y caprina, un convenio para la prevención del tráfico ilícito de bienes culturales, un plan de cooperación cultural, un acuerdo sobre reconocimiento recíproco de certificados de educación superior, sobre cooperación en materia de medios públicos, y otro sobre la lucha contra la corrupción. Junto con los convenios entre los dos estados, hubo acuerdos con empresas, como el firmado entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de Desarrollo de China para la creación de un Fondo por un monto estimado de hasta US$ 1.000 millones para financiar «Capital de Trabajo» , otro para la compra de porotos y aceite de soja que podría alcanzar un valor de entre 1.100 y 1.500 millones de dólares (fue anunciado antes de ayer en AgendAR), un contrato entre el Ministerio de Transporte y la empresa china CRCC para la recuperación del Ferrocarril San Martín Cargas, con el fin de renovar y mejorar 1.020 kilómetros de vías por un total US$ 1.100 millones. Parece evidente que Argentina no renuncia a la posibilidad de ser un socio estratégico de China, como le propone el embajador Yang Wanming. A lo que sí se renuncia, por las exigencias del «déficit (primario) cero», y/o la presión estadounidense a construir la central nuclear que financiaba China. De eso, hablamos en otra nota.

Qué se acuerda con Rusia. Y qué no

Señalamos un hecho curioso. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, es uno de los actores más destacados del escenario político internacional. Y, cabe destacar, despierta fuertes simpatías en los sectores de la sociedad descontentos con la globalización. En Europa, hacia la «derecha», y en América Latina, hacia la «izquierda». (Una indicación más que esas categorías han perdido mucha relevancia). Pero en la reunión del G20 en Buenos Aires recién terminada, Vladimir Vladimirovich tuvo un papel relativamente opaco. Puede haber sido una decisión suya: es evidente que no buscó oportunidades para figurar en esta visita. Sin embardo, hubo desarrollos importantes. La Argentina y la Federación Rusa firmaron un acuerdo de colaboración científico-técnica en materia pesquera que forma parte de un «combo» que Putin y Macri conversaron durante el encuentro que mantuvieron en enero en Moscú, que incluyó la apertura del mercado ruso para la pesca y la habilitación de plantas y buques que se fue concretando a lo largo del año a excelente ritmo. En efecto, ya hay 120 plantas pesqueras argentinas que están habilitadas para exportar a Rusia, y las exportaciones de langostinos, merluza hubsi, vieras y centolla crecen mes a mes, con fuerte inversión de empresarios rusos enfocados, más que nada, en acuicultura. Además, crecieron fuertemente las exportaciones de carne de cerdo , al punto que hoy la Federación Rusa es el principal destino exportador de cerdo argentino. Se sigue trabajando para lograr el cierre de un acuerdo entre YPF y GAZPROM. Rusia y Argentina también firmaron un acuerdo de prórroga entre RTA y TV Novosti por tres años para la emisión de la señal Russia Today en la Argentina. Y se renovó el mecanismo de consultas políticas entre ambas cancillerías que fue suscripto por Faurie y por el mítico Sergei Lavrov. El embajador argentino en Moscú, Ricardo Lagorio, anunció que el 17 de este mes se firmará un memorando entre el Mercosur y la Unión Económica Euroasiática (UEEA), que integran Rusia, Kazajistán y Bielorrusia desde el 2014, que sería el primer paso de un acuerdo de libre comercio entre ambas regiones. «Se trata de un mercado potencial de casi 500 millones de personas». Sin embargo, se produjo otro episodio de descoordinación entre el anfitrión y el invitado, esta vez después del encuentro entre Mauricio Macri y Vladimir Putin. Cuando, después de la cena que tuvo lugar en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, se dirigieron a hacer la declaración ante los medios. El presidente de la Federación Rusa anunció: «Hablamos sobre la creación de una estación de energía atómica en Argentina (para lo cual) tenemos un acuerdo firmado por el uso de energía atómica con fines pacíficos que va a ser muy importante». Pero luego, cuando el canciller Jorge Faurie fue consultado dijo que «en relación a la posibilidad de crear una central nuclear, ellos han ofrecido en distintas oportunidades esa posibilidad, pero la situación económica de nuestro país no permite encarar un proyecto de estas características, mucho menos en el corto y mediano plazo». La firma de un «documento estratégico sobre cooperación en materia nuclear entre la Secretaría de Energía y ROSATOM, junto a una hoja de ruta de Cooperación en proyectos concreto en el ámbito de uso pacífico de la energía nuclear, y la cooperación de la producción y suministro de uranio y radioisótopos, reactores de de investigación, centrales nucleares de alta y baja potencia», hacen razonable la declaración de Putin. Pero, como en el caso chino, las exigencias del “déficit (primario) cero”, y/o la presión estadounidense la hacen inviable. De eso hablamos en otra nota de hoy. Igual, el presidente ruso no tomó a mal la cosa.»Existe el deseo de fortalecer la relación entre ambos países en todos los ámbitos, y hacer crecer la balanza comercial que a fin de año llegará a 1000 millones de dólares», expresó Putin, que gobierna Rusia desde hace 18 años y se plantea políticas de largo plazo.

«Los salarios en China ya están por encima de los de Brasil, Argentina y México»

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Queremos compartir con nuestros lectores párrafos de un artículo del Financial Times -no sospechable de simpatías «populistas»- de 21 meses atrás. Creemos que subraya un dato clave de la economía moderna: los salarios bajos no pueden servir como una ventaja competitiva permanente. (El título es del FT). «Los salarios promedio en el sector manufacturero de China se han disparado por encima de los de países como Brasil y México y están alcanzando rápidamente a Grecia y Portugal después de una década de crecimiento vertiginoso que ha triplicado los sueldos en China. Según la información de Euromonitor International, un grupo de investigación, en la fuerza laboral de China en su conjunto, los ingresos por hora ahora superan los de todos los principales estados latinoamericanos … y se encuentran en alrededor del 70% del nivel en los países más débiles de la eurozona. Las cifras indican el progreso que China ha logrado en la mejora de los niveles de vida de sus 1.400 millones de personas, y algunos analistas sostienen que el aumento de la productividad podría impulsar los salarios de fabricación aún más allá de lo que tradicionalmente se considera un país de ingresos medios. Pero el rápido aumento de los niveles salariales significa que China también podría comenzar a perder puestos de trabajo en comparación con otros países en desarrollo dispuestos a socavarlo. Los datos también resaltan los problemas a los que se enfrenta América Latina, donde los salarios se han estancado y algunas veces han disminuido en términos reales, y Grecia, donde los salarios medios por hora se han reducido a la mitad desde 2009, según Euromonitor.»

EE.UU. habría vetado las centrales nucleares que China y Rusia ofrecen financiar

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Según La Política Online, un portal que suele tener acceso a información confidencial, «Washington comunicó durante la reciente visita de Trump al país su oposición a las centrales nucleares que la Argentina había acordado construir con la ayuda de Rusia y China. Se trata de temas muy sensibles para la geopolítica norteamericana, y se hizo saber su malestar con esos proyectos al canciller Jorge Faurie y el asesor presidencial Fulvio Pompeo. En las sucesivas bilaterales que el presidente Macri tuvo con los líderes de esa potencia este fin de semana, la Casa Rosada dejó en claro que ambos proyectos se daban por cancelados, con la excusa de la falta de fondos. Se buscó así evitar una escalada mayor, que acaso ya se reflejó en el desplante de Trump al presidente en el escenario del G20, un incidente que sigue rebotando en algunos de los principales medios del mundo, como reflejó este domingo el diario The Independent que consiguió una grabación en la que se escucha claramente al presidente norteamericano decir «sáquenme de acá». El anuncio de la construcción de Atucha III con capitales chinos era prácticamente un hecho unos días atrás, pero al llegar la comitiva estadounidense, pasó factura de su estratégico apoyo que permitió el nuevo acuerdo con el FMI y la administración de Macri se quedó sin margen para sostener el proyecto. Al igual que en el caso de Rusia, el Canciller Jorge Faurie justificó la suspensión de la central asiática por motivos presupuestarios: «Como todos los argentinos conocemos, en este momento tenemos dificultades económicas y financieras y eso nos obliga a asegurar niveles de déficit que son los pautados por los compromisos ante el FMI». Pero en este caso, por lo menos se tuvo la delicadeza de dejárselo en claro previamente a la delegación china para que no se haga ninguna mención al respecto y evitar que, como sucedió con Putin, se lance a hacer un anuncio para después contradecirlo en público. De hecho, más allá del especial énfasis en estas obras, Washington no ve con buenos ojos ningún proyecto de infraestructura que sea financiado por Beijing o Moscú. Como contrapartida, Trump ofreció una línea de créditos que se presume podría alcanzar los 800 millones de dólares, para invertir en infraestructura. Mediante la agencia gubernamental OPIC, se propone financiar parques eólicos y solares, el gasoducto Neuquén-Rosario y el PPP de la ruta 7, a cambio de permitir el ingreso de constructoras norteamericanas. Pero se trata de proyectos que deben pasar pesados filtros burocráticos en esa institución». No estamos en condiciones de confirmar o negar esta información. La comunidad nuclear argentina estaba enterada ya la semana pasada que la construcción de Hualong-1, la central china, se postergaba al menos hasta el 2022, y suponía que era una victoria del lobby petrolero y de la «Embajada». Por nuestra parte, sabemos que la Argentina tiene una experiencia de casi 70 años en la construcción de centrales nucleares. Puede y le conviene hacer acuerdos con otros, pero siempre que exista una significativa participación de sus técnicos y empresas.